Veintiún puntos para considerar en la interpretación de la Caja de Arena – Martín Kalff

MARTÍN KALFF

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Martín Kalff

Martin Kalff es Vice-Presidente de la Sociedad Suiza de Terapia Sandplay (SGSST). Es maestro de meditación, erudito budista tibetano, y reconocido terapeuta de Sandplay. En 1985, fue uno de los 12 miembros fundadores de la Sociedad Internacional de Terapia Sandplay, y en 1991 fundó el Centro de Terapia Sandplay, posteriormente denominado Pegasus: Centro de Terapia Sandplay. También es co-fundador del Centro Budista en Zollikon, Suiza. Tiene una práctica privada en el tratamiento de la terapia Sandplay con pacientes adultos y niños, y enseña la terapia Sandplay por todo el mundo. La publicación de este artículo fue autorizada en junio de 2009 por el autor, pero había desaparecido en la web de ADEPAC, por lo que volvemos a reproducirlo acá. Email: m.kalff@access.ch.

Traducido del inglés por Ana Rico y Juan Carlos Alonso

Acerca de los límites y la naturaleza simbólica de la interpretación verbal

Esencial a la caja de arena es la idea que a través de jugar en la arena, los contenidos inconscientes de la mente pueden ser expresados y así se hacen conscientes en un nivel preverbal de conciencia. Este nivel puede llamarse “conciencia lunar” para distinguirla de la “conciencia tipo solar” que concibe sus objeto de una manera racional y precisa. Neumann describe las cualidades de este nivel de conciencia en su artículo “Ueber den Mond un das matriarchale Bewusstsein” (Neumann, 1975). Él la llama “conciencia matriarcal”. En relación con Caja de Arena, ha sido discutida por Estelle Weinrib en Images del Self (Imágenes del Self) (1983)

La idea del nivel preverbal o lunar de la conciencia implica que la conciencia no debería limitarse a lo que pueda expresarse verbalmente. Los efectos que experimentan las personas trabajando con la arena sin análisis de contenido, sugieren que la transformación personal, o en otras palabras, los cambios en el sentido que uno tiene de estar en el mundo y la capacidad de relacionarse positivamente con el mundo y otros seres, no necesariamente depende de hacer un contenido interior consciente en un nivel verbal. Tal transformación, en gran medida, puede suceder a través de la experiencia de la expresión y la concentración de las propias imágenes personales interiores. Este nivel preverbal o nivel de conciencia matriarcal no puede expresarse totalmente en un nivel verbal. La idea corresponde a la hipótesis de Margaret Lowenfeld de un “sistema mental primario”(posteriormente denominado “protosistema”) que no puede ser representado en un nivel racional del “sistema mental secundario” (Lowenfeld, 1979, p. 16, p.72). No obstante, podría ser expresado en arte, en lenguaje poético y, naturalmente, en las creaciones del juego en la arena.

De manera similar, también Daniel Stern en su obra The Interpersonal World of the Infant (El mundo interpersonal del niño) ha reflexionado poderosamente tanto en las limitaciones como en las posibilidades del lenguaje. Él se centra entre otros aspectos, en el hecho que el lenguaje es incapaz de representar la percepción del niño, la cual no se limita a las operaciones de percepción solamente a través de una forma, digamos el sentido visual, sino que combina varios modos de percepción en un momento. Al percibir un rayo de sol amarillo, un niño percibe su intensidad, calor, forma, brillo, placer, y otros aspectos, como una experiencia global. La frase “rayo de sol amarillo” que puede usarse para expresar esta experiencia, fractural la experiencia global amodal (atípica) al centrarse solamente en una sola modalidad de sensaciones. Stern continúa diciendo: “La paradoja que el lenguaje pueda evocar experiencias que trascienden las palabras es quizás el mayor tributo al poder del lenguaje, pero estas son palabras de uso poético. Las palabras en nuestra vida diaria, con mayor frecuencia hacen lo contrario y bien sea fracturan la experiencia global amodal, o la entierran” (Stern, 1985, p. 77)

Más aun, las creaciones en un proceso de caja de arena tienen que verse como simbólicas. Símbolo entendido en el sentido de la psicología Junguiana, debe distinguirse de signo. Un signo señala un objeto claramente definible. Diferente del signo, un símbolo particular señala a un nivel de experiencia interior que no puede ser reducido a palabras. (Para una discusión del significado de símbolo, ver, en “Definiciones”).

Así, si hablamos de interpretar símbolos, como en el caso del proceso de caja de arena, debemos permanecer concientes del hecho que una interpretación en un nivel verbal nunca puede representar completamente los contenidos de las imágenes con las que se relaciona. Sugiero que una interpretación verbal es adecuada cuando, aunque en un nivel verbal y racional, es también simbólica, esto es, señala más allá de sí al mismo inexpresable nivel de experiencia que es señalado por las imágenes y ayuda a intuir y participar en ese nivel. Dicha interpretación evita reducir los contenidos de las imágenes de la caja de arena a meros conceptos y palabras. Es cautelosa, llena de respeto por la experiencia interior del paciente, y deja abiertas otras formas posibles de comprensión. Evita aparecer “sabelotodo”, y da sugerencias para comprender más que “tener la verdad revelada”.

En relación con este aspecto puede ayudar el recordar que Jung se aproximó a las imágenes de la imaginación activa con gran respeto e incluso, con vacilación:

He tratado de dar interpretaciones provisionales al menos, en la medida en que era capaz de intercalarles innumerables “quizás”, “si”, “pero”, y nunca traspasando los límites de la imagen que tenía frente a mí. Siempre me cuidé mucho de que me colaran interpretaciones de cada imagen en una pregunta cuya respuesta debía dejarse a la actividad de la libre fantasía del paciente (1972, par 400).

Jung habla de su actitud en la sesión misma, como luchaba para encontrar las palabras correctas para el paciente. Algo de esta manera respetuosa, exploradora, debe preservarse siempre en nuestros intentos personales para descifrar imágenes de caja de arena.

Cuando se da una interpretación, se requiere ser conciente del hecho que la experiencia en el nivel de imágenes es mutidimensional. Aquí es muy útil el concepto de “conglomerados” (clusters) acuñado por Lowenfeld (1979, p. 21), que significa que una imagen puede simultáneamente condensar emociones y recuerdos relacionados con experiencias perinatales, de la primera infancia, como también experiencia de etapas posteriores de la vida y del momento actual. La mayor parte del tiempo es imposible identificar más de una fracción de las experiencias condensadas en una imagen específica.

En general, el proceso de llegar a una interpretación dada involucra no sólo la aplicación de una sola función, como pensamiento. Las cuatro funciones descritas por Jung pueden utilizarse en este proceso de acuerdo con las capacidades de cada uno. Así, además de la función pensamiento, deben participar también intuición, sentimiento y sensación. La interpretación resultante se basa en elementos subjetivos, tales como la impresión de sentimiento que puede experimentarse (una escena que puede impactarnos como triste, o una comprensión intuitiva, como en el caso en que se tiene un pálpito sin poder dar una razón concreta), al igual que elementos objetivos que pueden derivarse de la observación de los hechos (por ejemplo, los datos biográficos de un paciente, afirmaciones de éste, o la observación que hay sólo animales en la escena), y el razonamiento (otra vez, por ejemplo, conclusiones racionales del hecho que sólo se utilizaron animales). Una interpretación en este sentido nunca es una afirmación de un hecho objetivo, científico sino que contiene la evaluación subjetiva del terapeuta y su respuesta a estos hechos. Es más bien, una forma de arte que combina hábilmente una totalidad de enfoques de manera equilibrada. La interpretación es útil y necesaria en el nivel del estudio y la comprensión sistemática del proceso de caja de arena.

Durante el trabajo mismo, las interpretaciones verbales de las escenas con el juego de arena deben evitarse (obviamente, es posible que haya excepciones, por ejemplo, cuando un paciente está extremadamente perturbado por un motivo que surgió en la arena, puede explorarse con mayor profundidad su posible significado junto con el paciente). La principal razón para esta abstención es que va a interferir con la espontaneidad del proceso creativo del paciente., y por ende, va a obstruirle al paciente el establecimiento de un contacto personal y genuino con el inconsciente a través de la actividad de juego libre. Esta restricción no se aplica a los sueños que el paciente quiera discutir.

Puede ser útil recordar que Winnicott aconseja en Playing and reality (Juego y realidad) no adentrarse en interpretaciones prematuras. Dice: “Las interpretaciones son inútiles y pueden crear inseguridad en el paciente en la medida en que el/ella no tengan la capacidad de jugar” (1971).

Jung también se expresó de manera muy bella en relación con las imágenes en la imaginación activa: “Imagen y significado son idénticas, puesto que en la medida en que la imagen se forma, su significado se vuelve más evidente” (1972, par. 402). Este se aplica igualmente a la caja de arena en la que podemos decir que es un significado que puede ser sentido por el cuerpo, por la mente, y puesto que es auto-evidente no necesita posterior interpretación. Yo noté, no obstante, que a menudo, los pacientes quieren sentirse reasegurados por los comentarios o interpretaciones del terapeuta. Esta insistencia en una explicación es con frecuencia un signo que el paciente no ha podido todavía entrar en el torrente del juego. Ciertamente este deseo debe ser satisfecho con un hábil efecto de espejo sobre posibles significados que pueden reafirmarse, pero dejando también lugar para que aumente la capacidad de aumentar el juego.

Las habilidades interpretativas evidentemente pueden ayudarle al terapeuta con experiencia a mejorar la claridad de la comprensión del juego que se está realizando en la caja de arena. Este entendimiento puede usarse indirectamente en la interacción con el paciente. La capacidad para ideas sobre los contenidos del proceso dentro de la situación terapéutica, sin embargo, es solamente secundaria frente a la mayor importancia de la capacidad de entender y participar en el proceso del paciente en un nivel preverbal. La formación de ideas es un elemento menor en la tarea general de formar una relación con el paciente basada en la idea del “espacio libre y protegido”. Demasiados conceptos e ideas fijas sobre el proceso simbólico y las expectativas basadas en ellos, crean un riesgo de dificultar la capacidad del terapeuta de permanecer sin hacer juicios y abierto. De otra parte, también es cierto que una capacidad más profunda de interpretar la caja de arena conlleva respeto por la forma en que el proceso de individuación puede desplegarse. Así, uno se protege de hacer juicios equivocados, prematuros y hacer interpretaciones erróneas, y tiende a fortalecer la confianza en la capacidad curativa interior del paciente.

Algunos pacientes pueden sentir la necesidad de revisar las filminas del proceso con el terapeuta después de terminado su trabajo. Es en este nivel de interacción que puede intentarse una interpretación de las escenas en un nivel verbal con la participación activa de los pacientes, y ha demostrado ser provechosa.

Veintiun puntos para considerar en la interpretación de la escena en la Caja de Arena

En el proceso de hacer una interpretación de una escena dada del juego con caja de arena hay un número de aspectos que pueden tenerse en cuenta. He reunido veintiún aspectos diferentes sin la intención de agotarlos.

I. Cualquier interpretación requiere tener en cuenta la historia y la actual situación externa del paciente. Esto también incluye la historia clínica de la persona y la naturaleza de su patología. El mismo tipo de escena puede tener un significado muy diferente dependiendo de los antecedentes de la persona. Los desarrollos vistos en términos de imágenes necesitan ser observadas en relación con la situación de vida externa y con el sentido subjetivo de bienestar o sufrimiento del paciente. Esto incluye el progreso externo y los cambios que inicia el paciente, como también las influencias positivas y negativas de las situaciones externas, y las reacciones del paciente a ellas. Debemos sin embargo, ser concientes que muchos de los desarrollos y cambios que se expresan en el proceso con la caja de arena son anticipatorios y pueden no realizarse en la vida exterior sino más tarde.

II. Los contenidos de la sesión deben tenerse en consideración. Esto incluye el registro de lo ha dicho el paciente, las interacciones entre paciente y terapeuta, la calidad del ambiente (pesado, agotador, inspirador, luz, etc.), registro de los signos no verbales de tristeza, rabia, etc del paciente, la propia contratransferencia (rabia, sentimientos protectores, sentimientos de pesadez o cansancio), cualquier comentario sobre el juego con la arena del paciente, la reacción emocional a éste. Uno debe notar si las figuras son colocadas rápido, con un gesto que revele rabia, etc, o de manera cuidadosa. Pueden ganarse indicaciones importantes del significado de un juego de arena específico, con los sueños del paciente.

III. Cuando entramos en el proceso de interpretación de una escena de caja de arena es útil investigar primero qué respuestas de sentimientos o emociones tenemos en relación con ella. Esto puede referirse a la escena como un todo o a los elementos individuales en ella. ¿Una escena nos impacta como fría, cálida, alegre, triste, abrumadora, o confusa? ¿Respondemos con un sentido de impaciencia, sentimientos protectores, miedo o alivio? Después de permitir tal respuesta afectiva podemos también verificar cómo nos sentimos personalmente antes de ver la escena y conectamos estos sentimientos y nuestra propia situación de vida e historia, trayéndolos a la consciencia. Esto nos ayudará a reconocer nuestras propias proyecciones y ser concientes de nuestra propia contratransferencia. Para sortear nuestras propias proyecciones se requiere también comparar nuestra respuesta con la forma como el paciente se está sintiendo.

IV. Podemos direccionar nuestra atención hacia la forma como se ha utilizado el espacio. ¿Es una escena llena, vacía, está el espacio usado equitativamente o hay secciones o mitades vacías? Imágenes muy llenas pueden señalar a un fluir excesivo de la actividad inconsciente, en tanto las imágenes vacías pueden señalar depresión o falta de energía interna. De otra parte, dependiendo de la calidad de la escena, pueden también indicar claridad interior, calma, o un vacío en el sentido de liberarse de viejas imágenes para permitir que surja algo nuevo. Mitades o secciones vacías consistentemente en una serie de juegos pueden señalar un desbalance interno y la incapacidad de expresar experiencias internas amenazadoras o dolorosas, en especial con las secciones que han sido utilizadas contienen elementos predominantemente positivos y no agresivos. A veces también personalidades muy tímidas con baja autoestima usan solamente pequeñas partes de la caja. Debemos igualmente observar un número de cajas de arena para ver cómo cambia y se desarrolla el uso del espacio.

V. Uso y selección de la arena. Aquí consideramos si se ha seleccionado arena seca o húmeda. Algunas razones se dan para esto tales como que la arena húmeda se siente “sucia”, produce “sensaciones desagradables”, o “es divertida para jugar”, o que la arena seca no permite formas sólidas, tiene un carácter transitorio.
En el uso de la arena observamos si se ha dejado sin tomar, o si se ha formado, aplanado, revuelto. Observamos si el contacto con la arena evocó sentimientos (por ejemplo: “se siente como acariciando un cuerpo”), o no. Un rechazo a tocar la arena y moverla puede ser indicativo de miedo a los contenidos inconscientes o dificultad de relacionarse con el lado físico de la vida. El aplanarla pude indicar el deseo de controlar emociones, o dependiendo de cómo se ha hecho, de miedo del material inconsciente y defensa obsesiva.

VI. Formas básicas en la arena y arreglo de los objetos. Podemos observar si ciertas formas son dominantes, como las redondas o con esquinas marcadas. Las formaciones en la arena con formas redondas dominando pueden señalar a una cualidad más femenina y de sentimiento en el paciente mientras que bandejas con estructuras geométricas, precisas, pueden señalar el dominio de lo masculino o de valores intelectuales. Las formas pueden ser cuidadosamente elaboradas o descuidadas, de manera informal: esto puede indicar presencia o ausencia de voluntad o de intención, como también tensión o relajamiento en una persona. Ciertas formas pueden semejar formas del cuerpo o de órganos internos, y así indicar si el nivel físico del proceso está siendo tocado. De manera similar, con el uso de objetivos debemos considerar la forma del arreglo. Por ejemplo: ¿todo está arreglado siguiendo estrictos patrones geométricos o se distribuye de manera más libre?

VII. Colores dominantes. Puede ser útil considerar qué colores dominan en un juego con caja de arena. Muchos colores pueden indicar vida; falta de color puede indicar retraimiento al interior o depresión. Rojo intenso, no mitigado por otros colores, puede verse en bandejas de personas deprimidas y pueden representar una añoranza de estar vivo. Un estudio todavía no publicado de los colores rojo y verde en los procesos de juego con arena lo hizo la terapeuta italiana de caja de arena María Rosa Calabrese, quien mostró los procesos que van de un predominio de verde hacia una aparición gradual del rojo y una integración final de los dos. El predominio del verde puede señalar una actitud interna pasiva y por tanto más como una planta o “vegetativa”, dominada por el arquetipo de la gran madre, mientras que el rojo trae actividad y emociones que van, dependiendo de la calidad del rojo, desde emociones que queman, rabia, pasión, hasta sentimientos cálidos.

VIII. Uso del fondo azul. Con frecuencia la base azul se usa para indicar agua. Podemos observar si el paciente penetra el nivel del agua abriéndole un hoyo a la arena o empujándola a un lado. Si un paciente evita hacer esto por largo tiempo, pueden también indicar un miedo de ir muy profundo. De otra parte, si desde el comienzo está presente el acceso a la base o al nivel del agua, puede indicar acceso a un lado interior nutricio más profundo. Puede observarse si el área del agua se usa claramente como agua, o si se colocan las casas, los árboles con los peces. Algunas veces animales y objetos que pertenecen al agua se colocan en la tierra o fuera del agua. Esto puede indicar una capacidad subdesarrollada de discriminación del paciente; más aún, algunas veces la base azul se usa de manera diferente, por ejemplo para crear superficies limpias y ordenadas como un hospital. El cómo deben interpretarse esos usos variados de la base azul depende en gran medida del contexto.

IX. Uso de figuras. Observamos si se han usado figuras o no, y si las figuras usadas representan el uso exclusivo de una categoría de dichas figuras. Evitar el uso de figuras puede, en ciertos casos, verse como signo de defensa, especialmente si es consistente a lo largo de todo el proceso; puede implicar rechazo de algo de lo que el terapeuta ofrece. La selección de figuras es generalmente más reveladora que una escena abstracta sin figuras. Sin embargo, puede haber más razones para no usar figuras. Algunos niveles interiores, más profundos de consciencia tienen una cualidad más abstracta que el paciente puede querer expresar sin figuras. Inclusive, en el trabajo sin figuras, puede darse predominio a las sensaciones del cuerpo, la necesidad de acariciar, tocar o golpear la arena, como si fuera un cuerpo viviente. Esta experiencia puede representar un importante nivel preverbal y también pre-imagen, que necesita ser sanado o reconstruido. Si se usa figuras, necesitamos observar si, por ejemplo, son exclusivamente figuras humanas y no animales, o sólo figuras femeninas, o figuras pacíficas. También la presencia o ausencia de vegetación puede ser una indicación importante del estado interior del paciente, tales como la aparición del verde después de una larga secuencia de escenas sin vegetación.

X. Colocación de figuras dentro del espacio. Algunos terapeutas de caja de arena interpretan el significado de las figuras de acuerdo con las esquinas en las que son colocadas. Ellos importan el significado que se atribuye a las esquinas superior inferior, izquierda, derecha, de un dibujo, a la interpretación de caja de arena. Este tipo de interpretación debe usarse con cautela, o no usarse. Es cuestionable si un sistema bidimensional puede proyectarse a las representaciones tridimensionales en caja de arena. Debemos tener en consideración que en la caja de arena es un error hablar de esquinas superior o inferior; consistentemente debemos referirnos a esquinas cercanas y esquinas lejanas. Esto corresponde a la perspectiva de quien hace el juego con la arena, en la medida en que la persona no cambie de posición en el curso del trabajo. Así, la colocación de las figuras debe interpretarse en términos de estar cerca o lejos. En ocasiones se da una relación interna entre las cosas que se colocan en los extremos opuestos de la diagonal puesto que ésta es la distribución espacial más larga entre dos objetos de la bandeja. Las figuras así colocadas a veces ilustran cualidades opuestas que necesitan ser realizadas.

XI. Nivel de diferenciación. Una indicación útil sobre el nivel y la intensidad del desarrollo del ego puede ser el nivel de diferenciación de una escena. Esto puede variar desde sencillamente arrojar las figuras en la bandeja, la aparente colocación al azar, o escenas confusas de batallas, hasta escenas bien organizadas con claras separaciones y divisiones. Un zoológico, por ejemplo, puede significar una diferenciación positiva del nivel de los instintos, o según el contexto, una actitud rígida, controladora, frente a éstos.

En escenas totalmente confusas puede ser útil buscar la presencia de principios ordenadores en un nivel más primitivo, como en arreglos circulares, agrupación según tamaño o color, una dirección similar de reunirlas por ejemplo, una mezcla de animales, carros, dragones y humanos.

XII. Relaciones entre las figuras y las partes. Es importante observar si las figuras usadas se relacionan unas con otras, interactúan, o si están de manera independiente y separadas. Esto puede dar indicaciones sobre como se siente el paciente en relación con otra persona o como él o ella relaciona entre sí las partes interiores del sistema mental.

Además, podemos observar también calidad y el tipo de relación expresada, qué tipo de relaciones domina y cómo cambian en el curso del proceso, por ejemplo, madre-hijo, padre-hijo, masculino-femenino, humano-animal, dominación-sumisión, agresividad-amistad.

De igual manera, se requiere observar la relación entre las diferentes partes de una escena. Con sujetos severamente perturbados podemos encontrar escenas paralelas que están colocadas una junto a la otra sin ninguna relación entre ellas.

En términos de la relación que podríamos observar está el mirar si hay puentes o no, si se conectan con algo, o si están colocados sin ninguna función evidente. Los puentes que conectan partes idénticas pueden estar mostrando una baja energía o una incapacidad para tomar decisiones. Generalmente hay más energía si conectan aspectos con cualidades distintivas por cuanto se gana más cuando se puede mover de un lado al otro.

XIII. Creación de caras y cuerpos en la arena. Algunos pacientes se sienten listos para una expresión personal. Pueden usar la arena para formar caras o cuerpos. Tales formas a veces emergen espontáneamente de la activa interacción física con la arema y surgen de un nivel preverbal profundo.

En un nivel diferente, la necesidad de una expresión personal, al no satisfacerse con las figuras que se ofrecen, puede satisfacerse creando sus propias figuras de arcilla, figuras que expresan con mayor precisión las emociones que necesitan verse o con las cuales uno necesita sentirse en contacto. Relacionado con esa necesidad puede estar el deseo de traer sus propias figuras, como en el caso de niños que traen sus propios juguetes. Esto también puede ser significativo en términos de la confianza que experimenta el paciente.

XIV. Naturaleza dinámica o estática de la escena. ¿Contiene una escena movimiento? Por ejemplo: caballos corriendo sobre un plano, un sendero con alguien caminando en él, ríos con botes o calles llenas de tráfico. O, hay una ausencia de cualquier movimiento o incluso movimiento bloqueado: una congestión de tráfico, muchos caballos en una cerca muy angosta. El primer caso de Margaret Lowenfeld, un niño deprimido que ella presentó en su libro The World Technique (La técnica del mundo) ilustra bien el desarrollo de sistemas bloqueados hacia la posibilidad de un movimiento creciente de energía que corresponde con los cambios emocionales del niño (1979). Así podemos formular la pregunta: ¿Hay repetición de sistemas cerrados? Por ejemplo: lagos sin ríos que fluyan hacia ellos o desde ellos, secciones cercadas sin puertas, o hay salidas para la energía represada? De nuevo, para llegar a una interpretación debemos también mirar a la cualidad del sistema cerrado: ¿los sistemas cerrados indican una necesidad de seguridad, concentración, demarcación, o impiden la actividad y expresan un bloqueo de energías? Podemos también considerar si el movimiento está contenido, canalizado, libre o caótico.

XV. Uso bidimensional del juego con caja de arena. La arena puede usarse para dibujar cosas en ella, o pueden colocarse figuras para crear imágenes de dos dimensiones como escenas. La significación de esto puede variar bastante dependiendo del caso. Un posible significado es que los contenidos expresados no pueden todavía realizarse o experimentarse de manera concreta.

XVI. Cercanía a la conciencia. Las escenas del juego con caja de arena puede ser consideradas en términos de su cercanía a la conciencia: bien sea que representen escenas cotidianas o escenas que suceden en sitios y tiempos muy lejanos, o en espacios imaginarios, o en una mezcla de niveles.

XVII. Considerando la psicoterapia como una tarea que va desde una mejor integración de los varios niveles del cerebro- integración de arriba hacia debajo de los tres niveles del “cerebro triuno”, y el cuerpo, emoción, conciencia de la conciencia, y la integración izquierda derecha requiriendo el input de las dos lados izquierdo y derecho de la corteza cerebral y las regiones límbicos (Conzolino, 2003, p. 29)- uno podría buscar indicaciones de una disociación o integración de estas partes expresada en el lenguaje simbólico de la terapia con caja de arena. Por ejemplo, niveles más primitivos como el tronco encefálico/sistema límbico, pueden representarse por medio del uso de dinosaurios, serpientes, animales y las neocortezas por humanos y tecnología avanzadas. Esto podría al menos ser un tema valioso de investigación sobre la medida en que la actividad de los varios niveles del cerebro se muestran en representaciones simbólicas.

XVIII. Interpretación del valor simbólico. La interpretación del significado simbólico específico de las figuras individuales o motivos en una escena requiere un conocimiento profundo de símbolos en cuentos de hadas, mitología, religión y sueños.

Necesitamos ser conscientes que cualquier símbolo puede tener polos positivos y negativos de significado, y además, una gran variedad de significados posibles. Para establecer lo que un símbolo dado puede significar en un juego de arena específico, se requiere ser capaces de relacionar nuestro conocimiento de los símbolos con la escena concreta y la situación del paciente. De esta manera podemos determinar caso por caso, si se aplica o no un significado particular de un símbolo. Los significados simbólicos tomados de diccionarios de símbolos, si bien ofrecen información importante, no deben aplicarse ciegamente. Tampoco es suficiente sencillamente citar todos los significados sin sustentar por qué un determinado significado es relevante para entender la escena.

Además, cualquier asociación personal y reacción de sentimientos con una figura específica que se ha escogido o ha sido hecha por el paciente, debe ser tomada muy seriamente. Esto no excluye la posibilidad que un cierto significado de la figura (ganado de un estudio de sus varios significados en mitología), haya sido intentado de manera inconsciente por el paciente que va más allá de sus asociaciones conscientes.

XIX. Interpretación en el contexto del proceso completo. Este es uno de los puntos más importantes. El entendimiento de una escena específica debe relacionarse con las escenas que la antecedieron y las que le siguen. Así, por ejemplo, para una persona caótica, puede constituir un gran logro crear una imagen ordenada después de una serie de escenas no estructuradas, y para una persona obsesiva que creaba escenas muy rígidas, crear una inundación con barro y agua puede verse como una experiencia liberadora. Debemos tener presentes las escenas previas y observar los cambios con precisión. Puede haber un niño que siempre crea escenas de batallas, y podemos sentirnos frustrados y no ver ningún progreso. Una observación más detallada puede revelar no obstante, un gran desarrollo desde tener una batalla de todos contra todos sin mayor propósito hasta una batalla “ordenada” entre dos ejércitos claramente definidos de opositores que luchan por un motivo claro.

XX. Interpretación en términos de los patrones de desarrollo interior. Con base en una cuidadosa aplicación del punto doce, la relación entre las figuras y las partes de la escena, estaremos en mejor capacidad para relacionar el proceso de patrones de desarrollo como han sido descritos en el proceso junguiano de individuación. Ciertos patrones de desarrollo han sido discutidos tanto por Dora Kalff en su libro Sandplay: A Psychotherapeutic Approach to the Psyche (1980) (Juego con caja de arena: una aproximación psicoterapéutica a la psique), y por Estelle Weinrib en Images of the Self (1983) (Imágenes del Yo). Es especialmente importante la capacidad de reconocer la así llamada “manifestación del Self” y las etapas subsiguientes del desarrollo del ego al igual que la aparición de la sombra, el ánimus y el ánima. Relevante para la comprensión del proceso de individuación del proceso individual en caja de arena, son los varios trabajos de Erich Neumann que describió el desarrollo de la conciencia humana en relación con la historia de la mitología. Él muestra igualmente los paralelos entre la evolución histórica de la consciencia de la humanidad y los estadios de desarrollo de la conciencia en una persona moderna (Neumann, 1973).

Es igualmente necesario y útil estar atentos a otros patrones específicos de desarrollo que pueden verse como parte del proceso de individuación como los estadios del proceso de nacimiento descritos por Stanislav Grof en Realms of the Human Unconscious (1976) (Reinos del inconsciente humano), y las etapas de desarrollo infantil como las describen Freud, Erikson y la psicología evolutiva.

XXI. Interpretaciones en términos de la relación entre el paciente y el terapeuta. La caja de arena puede verse como un reflejo de la relación entre el paciente y el terapeuta. En general, prefiero hablar de relación, que es un proceso mutuo, a hablar de “transferencia” y “contratransferencia”. Por una razón similar, Kay Bradway ha escogido la palabra “co-transferencia”.

La manifestación del Self puede verse como el resultado natural de una relación determinada por la calidad del espacio libre y protegido. Sugiero que puede verse también como una expresión de “transferencia profunda”, una relación entre el Self del paciente y el Self del terapeuta. Hayao Kaway del Japón, alguna vez hizo una distinción entre transferencia “profunda” y “fuerte”, en una conferencia. Explicó que una transferencia profunda ocurre de centro a centro de la persona, llamada “Hara” en japonés y localizada en el área del vientre. Una “transferencia fuerte” puede involucrar fuertes sentimientos como rabia y deseo y es más externa.

Las relaciones entre figuras o incluso entre objetos expresadas en la caja de arena pueden indicar la facilitad o dificultad del paciente para relacionarse con el terapeuta y reflejar los efectos de la reacción consciente o inconsciente al terapeuta.

A veces se escogen figuras específicas consciente o inconscientemente para expresar las cualidades del terapeuta. De una parte, pueden contener las proyecciones de sentimientos del paciente condicionadas por sus padres y otras personas importantes para el/ella. De otra parte, pueden reflejar adecuadamente cualidades del terapeuta, cualidades que han sido reveladas en las respuestas del terapeuta a los sentimientos de los pacientes. Por ello, los contenidos de la caja de arena pueden entenderse como un reflejo de transferencia o contratransferencia, o como lo llamaba Kay Bradway, la co-transferencia. Bradway (1991), usa el término en su artículo “Transferencia y contratransferencia en la terapia con caja de arena”, para expresar el carácter simultáneo de acciones y relaciones en la interacción paciente-terapeuta que involucra tanto consciente e inconsciente como sentimientos negativos y positivos de ambas personas.

Conclusión

Los puntos mencionados representan una selección no exhaustiva. Una muy buena lista adicional de aspectos a ser considerados puede encontrarse en Sandplay: Past, Present and Future (Caja de arena: pasado, presente y futuro) de Rie Rogers Mitchell y Harriet Friedman (1994, pp. 83-87).

El significado específico de un punto concreto se logra considerando el contexto de todo el proceso y en relación con los otros puntos. Estos puntos pueden verse también como base para investigaciones futuras. El siguiente paso sería relacionarlo con un amplio cuerpo de material concreto, que surgiera idealmente de diferentes terapeutas, para poder determinar más precisamente si, por ejemplo, de una cierta forma de usar la arena puede decirse que sea característica de un tipo específico de paciente o de una fase específica del proceso de ese paciente. El interés por estas investigaciones requiere sin embargo, ser complementada con la comprensión de que algunas veces ninguna o solamente pocas palabras, son la mejor forma de apreciar el valor interior de uno, o la interpretación de una caja de arena en particular.

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