Olga Tokarczuk, la Nobel que se considera discípula de Carl Jung – Diario El País

OLGA TOKARCZUK

Tukarczuk Olga

La escritora polaca Olga Tokarczuk ha sido galardonada con el Premio Nobel de Literatura de 2018 que concede la Academia Sueca. Autora de poesía, novela, ensayos y de adaptaciones escénicas, es una escritora consagrada y superventas en su país. Nació en Sulechów, un municipio de unos 20.000 habitantes en el oeste de Polonia, hace 57 años. Graduada en Psicología en la Universidad de Varsovia (durante su etapa estudiantil también había hecho trabajos voluntarios en un centro para adolescentes problemáticos), trabajó en una clínica de salud mental durante algunos años en Wałbrzych, al sudoeste del país, antes de dedicarse plenamente a la literatura. Fueron sus libros ambientados muy cerca de allí, en el valle de Kłodzko, donde vivió durante años en un pequeño pueblo llamado Krajanów, los que empezaron a darle popularidad. Se considera discípula de Carl Jung. La anterior reseña al igual que el artículo fue tomado del Diario español El Pais, 10 de Octubre de 2019.

Olga Tokarczuk, la Nobel que amaba a Edgar Allan Poe

La escritora polaca tiene una nutrida y polimorfa obra a sus espaldas, que lo mismo bebe del género fantástico que de la novela negra o de los libros de viajes.

Escribir novelas, dice Olga Tokarczuk, es como contarse cuentos a uno mismo como hacen los niños antes de dormir, utilizando el lenguaje que se encuentra en la frontera entre el sueño y la conciencia, describiendo y creando. La, desde hace unas horas, flamante Premio Nobel del año pasado – la anomalía provocada por el escándalo de abusos en la Academia Sueca está haciendo que el protagonismo de la entrega de este año sea bicéfalo –, debió llamar la atención del jurado precisamente al serle concedido el año pasado el prestigioso Man Booker Internacional por la traducción al inglés de su novela de 2007, Bieguni (Los errantes), que el 23 de octubre será editada en español por Anagrama. A sus 57 años, la autora del pequeño Sulechów cuenta con una nutrida y polimorfa obra a sus espaldas.

Coqueteó con el fantástico, o algo parecido, en su segunda novela, E. E. (1995), la historia de una chica con poderes psíquicos que los pierde de repente. No en vano se considera amante del género y admite que Edgar Allan Poe tiene en parte la culpa de que acabara siendo escritora. Él, y el claustrofóbico Nikolái Gógol, aunque siempre que cita a referentes no olvida mencionar al maestro del cuento Anton Chéjov y de la narración brillantemente expandida Thomas Mann. Como graduada en psicología, el primer bote salvavidas al que se subió, en tanto que futura creadora pero también, profesional, fue el que le proporcionó su admirado Carl Gustav Jung, el famoso psiquiatra suizo, figura clave en la etapa inicial del psicoanálisis.

Trabajó, Tokarczuk, en un psiquiátrico (Walbrzych). Cuando regresaba a casa por las noches, o en el cambio de turno, escribía. Su primera novela la publicó en 1993 – se titulaba El viaje de los hombres del Libro –y fue bendecida por la Asociación Polaca de Editores de Libros, que le otorgó su premio ese año. Por entonces, la escritora, que había vendido sus primeros cuentos a la revista Na przełaj – en la que publicaba con seudónimo –, aún trabajaba en la institución mental como psicoterapeuta, y no fue hasta que sus primeras novelas empezaron a funcionar (Un lugar llamado antaño, publicada en 1996, fue la primera en despuntar) que dejó el trabajo y se instaló en Nowa Ruda, de donde no se ha movido desde entonces. Ha publicado, además, dos colecciones de cuentos – la primera de ellas, en 1998, año en que publicó la segunda de sus novelas nominada al insigne Nike, Casa diurna, casa nocturna – y un ensayo sobre la novela La muñeca, de Bolesław Prus.

A principios de los 2000 pareció entregarse a la reconstrucción histórica y mitológica. De 2004 es su novela Ostatnie historie (Historias últimas) en la que se cuenta la historia de Polonia y Ucrania a través de tres mujeres de una misma familia – abuela, madre e hija –, y de 2006 Anna Inn en los sepulcros del mundo, historia que rastreaba la mitología sumeria. Y luego llegaría Los errantes, la novela que la convirtió el año pasado en la primera polaca en ganar el Man Booker Internacional, y que ella describe como “un libro constelación, porque consta de muchos pequeños fragmentos que el lector tiene que recopilar”. La escritora, que, pese a su trayectoria narrativa, empezó publicando un libro de poemas (editado en 1989, su año cero como escritora publicada), codirige además un festival literario, y es toda una superventas en su país. Su última obra publicada en español, Sobre los huesos de los muertos (Siruela), es una curiosísima novela negra metafísica y ecologista protagonizada por una ingeniera de caminos.

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