¿Quiénes somos y qué hacemos en psicoterapia los junguianos latinoamericanos?

¿QUIÉNES SOMOS Y QUÉ HACEMOS EN
PSICOTERAPIA LOS JUNGUIANOS LATINOAMERICANOS?

Álvaro Carrasco G., Arlette Gillet, María Teresa Moreno,
Ruby Dussaillant, María Elena Oettinger

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Este es el reporte de una encuesta en línea realizada en el año 2009. Fue una inciativa apoyada por el Grupo de Desarrollo C. G. Jung Chile y la Fundación C. G. Jung Chile. Ciento cuarenta y cuatro psicoterapeutas Latinoamericanos respondieron la encuesta que explora características socio-demográficas, formación profesional, descripción de la práctica clínica, entre otras variables. Estos resultados de la encuesta fueron publicados en el primer número de la Revista Encuentros, y los reproducimos con autorización de los autores. La revista puede consultarse en http://revista.cgjung.cl. Correo electrónico para contactar a los autores en relación a la encuesta: encuesta@cgjung.cl

1. Introducción

Este estudio surge del interés de un grupo de psicólogos que durante años han estudiado la psicología de Carl Jung y que han visto como, recientemente en Chile, ha habido un creciente interés e iniciativas por promover esta escuela.

La historia de los Junguianos en Chile se remonta al trabajo psicoterapéutico de Lola Hoffman (1904-1998), quien analizó y formó a un grupo de profesionales de distintos ámbitos. Entre estas personas estuvo el sacerdote Juan de Castro (1933-2007), quien también contribuyó a la difusión del pensamiento junguiano en Chile desde su trabajo como docente en la Pontificia Universidad Católica. En la década de los noventa, un grupo de cuatro psicólogos se formó como analistas con el apoyo de Junguianos uruguayos. Este grupo dio origen al Grupo de Desarrollo, a la Fundación Chilena de Psicología Analítica y a un de Magister en Psicología Clínica Junguiana en la Universidad Adolfo Ibáñez. También la Universidad Gabriela Mistral acogió el trabajo docente de Mariana Arancibia. Este año 2010 se realiza en la Escuela de Extensión de la Universidad Católica, dirigido por Marco Antonio Recuero, la séptima versión de un diplomado en psicología Junguiana. Desde el 2000, varios psicoterapeutas chilenos han viajado a los congresos latinoamericanos de psicología analítica de Brasil y Uruguay, al encuentro mundial de Barcelona y, en el congreso XVII en Sudáfrica (2007), recibieron su licencia como analistas cuatro psicólogas que se sumaron a los tres analistas ya existentes. Actualmente existen en Chile ocho candidatos a analistas Junguianos. Finalmente, en el año 2009 se realizó en Chile el V Congreso Latinoamericano de Psicología Analítica, que contó con la participación de 542 personas, la mayoría de Latinoamérica y 157 de ellos chilenos. Varias de las iniciativas mencionadas han sido apoyadas de distintas formas por la Asociación Internacional de Psicología Analítica (IAAP).

Todas estas actividades hacen presumir que en Chile, desde el año 2000 a la fecha, hay un creciente número de psicoterapeutas que fundamentan su práctica clínica en la psicología analítica y que estarían consolidándose como un grupo de psicoterapeutas con una identidad profesional propia. Puesto que este grupo guarda una estrecha relación desde sus orígenes con analistas uruguayos, brasileños y venezolanos, resulta interesante atender a las características de este grupo latinoamericano.

Este tipo de investigación sobre las características de los psicoterapeutas, su entrenamiento y su desempeño se remonta al inicio de la investigación en psicoterapia (Orlinsky y otros, p. 128, 1999). Jung señaló mucho antes que la herramienta más importante es el terapeuta mismo (1966). Pero, ¿quiénes son, como se han formado y qué hacen estos terapeutas Junguianos? Estas preguntas son la que este trabajo pretende abordar.

Los autores de este trabajo no encontraron investigaciones de este tipo en el ámbito junguiano latinoamericano por lo que se estima que esta investigación aporta información de interés para esta comunidad. Información como esta puede ayudar a los Junguianos en su proceso grupal de auto-reflexión profesional y estimular el pensamiento sobre su desarrollo futuro.

2. Objetivos

• Caracterizar socio-demográficamente a los terapeutas Junguianos Latinoamericanos.
• Caracterizar la formación profesional de los terapeutas Junguianos Latinoamericanos.
• Caracterizar la práctica clínica de los terapeutas Junguianos Latinoamericanos.
• Caracterizar la asociatividad profesional en torno al movimiento Junguiano Latinoamericano de los terapeutas.

3. Método

Instrumento

El instrumento usado es una variación del Cuestionario Común sobre el Desarrollo de los Psicoterapeutas (Orlinsky y otros, 1999). Una versión breve del instrumento, propuesto por David Orlinsky, fue ajustada y complementada en función de consideraciones teóricas respecto a la práctica clínica de la psicología analítica (DPCCQ/Junguianos).

En el cuestionario la gran mayoría de preguntas ofrece opciones de respuestas predefinidas entre las que los encuestados debían elegir. El cuestionario incluye 43 preguntas que exploran respecto a: las características socio-demográficas, identidad profesional, características de la formación y la práctica psicoterapéutica, auto-percepciones respecto al rol del terapeuta, religión y espiritualidad, autodefinición como junguiano. Toma entre 30 a 45 minutos responder esta versión del cuestionario. En este reporte se incluyen análisis de la mayoría de las preguntas aunque algunas, como por ejemplo la relacionada con la autodefinición como Junguianos, no se incluyen en este análisis.

El instrumento fue implementado en un cuestionario en línea, usando el programa de encuesta LimeSurvey. Se digitaron las preguntas y se especificaron las opciones de respuesta, configurándose la encuesta y probándose de forma piloto para verificar la funcionalidad y la recuperación de los datos.

Procedimiento de la encuesta y tamaño de la muestra.

Se dispuso de la base de correo electrónico de los asistentes al Congreso de Psicología Analítica de Uruguay (2006) y al Congreso de Chile (2009). A esta base de datos se agregaron contactos obtenidos en la página web http://cgjung.cl, así como otros contactos profesionales de los autores de este trabajo. En total se conformó una base de datos que incluía 858 direcciones de correo electrónico.

A fines de agosto del 2009 se envío, vía el sistema de administración de la encuesta en línea (Limesuvey), un mensaje electrónico a cada una de las direcciones disponibles con una invitación a responder a la encuesta. Las personas fueron respondiendo de forma paulatina. Adicionalmente, dos correos más recordando la invitación a participar fueron enviados de forma masiva a las direcciones de correo que el sistema mostraba que no habían respondido la encuesta.

En la invitación iba un link con un código aleatorio único que permitió dar seguimiento a las personas que completaban o no las encuestas. Las respuestas fueron tratadas de forma anónima y confidencial. Todos los análisis exploratorios y los reportados se hicieron de forma agregada y general, tal como se reporta más abajo.

El 11 de noviembre del 2009 se obtuvo la base de datos que se ocupó para realizar este reporte. Así la encuesta estuvo abierta dos meses y medio para recoger respuestas.

El muestreo no cumple las condiciones de uno probabilístico por lo que los resultados no pueden ser generalizados con precisiones estadísticas. No se dispone de un marco muestral delimitado. Si bien pueden existir registros respecto al número de candidatos a analistas y analistas latinoamericanos reconocidos por la IAAP (International Association of Analytical Psychology), esta encuesta estaba dirigida al grupo más amplio e indeterminado de personas que se autodefine como junguiano o que reconoce una influencia importante de la psicología analítica en su práctica clínica. Los datos deben ser considerados como una primera aproximación exploratoria y empírica al universo de los Junguianos latinoamericanos.

Ciento cuarenta y cuatro personas respondieron el cuestionario hasta el final. Ante todas las preguntas las respuestas eran opcionales, se podía no responder sin que esto impidiera al encuestado seguir avanzando con otras preguntas. Por esto no todas las preguntas fueron respondidas por los 144 sujetos, de allí las variaciones menores que se observa en los datos reportados más adelante.

Es importante señalar que esta investigación se realizó en su diseño, ejecución y reporte sin ningún tipo de financiamiento externo .

4. Análisis de los resultados

Características generales de la muestra.

Ciento cuarenta y cuatro personas (n=144) responden esta encuesta de los cuales ciento siete son mujeres y treinta y siete hombres lo que corresponde al 74,3% y al 25,7% respectivamente. Esta misma proporción se encontró en el caso de los candidatos a analistas (76% y 24%) y una distribución muy parecida, aunque con una presencia masculina aun menor entre los analistas (83% y 17%).

En este grupo participaron profesionales de diversos países siendo un 45,1% brasileño, 25,7% chilenos y 29,2% de otros países hispanoamericanos. La edad corresponde a 47 años en promedio (DE = 11,4).

En varios análisis siguientes, los reportes de los porcentajes de las categorías de respuesta no suman 100%. Esto se debe a que en las preguntas correspondientes los encuestados podían elegir más de una opción de respuesta, por ejemplo, alguien podía identificarse como psicólogo y analista. Solo debe esperarse 100% cuando los sujetos podían elegir una sola opción de las presentadas.

Respecto a la identidad profesional, el 79,6% se autodefine como psicólogos, un 38,7 % se definen como psicoterapeutas, un 23,2% se identifica como analista junguiano, un 11,3% corresponden a psiquiatras, un 2,8% son orientadores, un 2,1% son trabajadores sociales y un 1,4% médicos-psicoanalistas.

Hay 29 personas son candidatos a analistas (21%) y 30 son analistas (21%). Por lo tanto el 42% de los que respondieron cuentan con formación acreditada en psicología analítica.

Estado civil.

La mayoría de los encuestados (56%) afirma estar casado/a o conviviendo con una pareja. Un 11% adicional sostiene estar soltero pero en una relación afectiva. Un 23% reporta estar separado o divorciado. La mayoría de los encuestados se encuentran en pareja. Así mismo, el 66% de los encuestados reportan tener hijos.

Tabla # 1
Estado civil

Religión y espiritualidad.

Se incluyeron algunas preguntas respecto a la religión y vida espiritual de los encuestados. Se pedía que se señalara la importancia de estos aspectos en una escala de 0 a 10, donde 10 indica la mayor importancia. Como se puede ver (Tabla #2) la importancia promedio de la religión para estas personas fue decreciendo a medida que la edad avanzaba. En todo caso el aumento con la edad en la desviación estándar indica una mayor heterogeneidad en la importancia que los encuestados atribuyen a la religión. Entre quienes informaron su religión (n= 41), la mayoría (56%) son católicos. Además se indica que la vida espiritual, no necesariamente dentro de una institución religiosa, tiene una gran importancia (prom. =8,5) para la mayoría de las personas (ver Gráfico # 1).

Tabla #2
Importancia de la religión y la vida espiritual

 

Gráfico # 1
Histograma de la importancia de la vida espiritual para los encuestados

Además, los encuestados reportaron que, en una escala de 0 a 10 (donde 0 = nada importante y 10 = muy importante), la religión o experiencias espirituales tiene una mediana influencia en el trabajo como terapeutas, habiendo una notoria variabilidad en esta injerencia reconocida por los Junguianos (n= 138, =5,7, DE = 2,6).


Formación en psicoterapia.

115 personas (80% de la muestra) han recibido algún tipo de formación en alguna modalidad específica de terapia. Un 36% se ha formado en una sola modalidad, 35% de personas han recibido formación en dos tipos de terapia y un 36% ha recibo formación en tres modalidades de terapia. El promedio de años de formación en alguna modalidad específica de terapia es de 6,2, con una desviación típica de 5.3 años. Se trata de un grupo de personas con formación profesional especializada en psicoterapia.

El 96,4% de las personas (Tabla #3) que respondieron la encuesta reportan haber recibido formación en psicología analítica/Junguiana, la cual ha durado en promedio 4,4 años (DE. 3,8).

Un 91% de quienes respondieron la encuesta afirman haber estado en terapia o análisis y, actualmente, un 56% reporta estar en análisis o terapia. También se preguntó respecto a al tipo de terapia, su duración y valoración de la misma.


Tabla # 3
Modalidades de formación en psicoterapia

Tabla# 4
Tipos de terapia más mencionados por la que han pasado los terapeutas, frecuencia de visitas, duración y valoración



Como se lee en la Tabla # 4, la mayoría de los encuestados afirma haber estado en análisis (23%) o terapia de orientación Junguiana (34%). En estos casos la frecuencia más común (moda) de visitas semanales era 1. En promedio la duración de la terapia fue de 6,7 y 6,8 años aunque con una amplia variabilidad (4,8 años para el análisis y 6 años para la terapia de orientación Junguiana). Para estas terapias la valoración es muy alta y la opinión homogénea.

Actualmente hay un grupo importante en terapia o análisis Junguiano (44%) y la situación en términos de la frecuencia de visitas semanal es la misma que en el pasado (1), la duración es más corta (probablemente porque se trata de personas que todavía estarán más tiempo en terapia). En los casos de la terapia Junguiana o análisis en curso la valoración también es muy alta y homogénea. La otra orientación terapéutica que más se mencionó fue la psicoanalítica, 16 personas (11%) reportaron haber estado en este tipo de terapia. En estos casos la frecuencia más común por semana fue de dos sesiones. La psicoterapia psicoanalítica también fue larga (4,9 años) y, comparativamente, parecen haber sido consistentemente más largas (Desviación estándar [DE]=3,2 años). La valoración promedio (3.9) de la terapia psicoanalítica pasada también puede ser considerada alta aunque las opiniones muestran una mayor diversidad.


Práctica de la psicoterapia.

En un total de 142 personas, el promedio de tiempo de ejercicio de la psicoterapia es 16,44 años con una desviación típica de 10,96.

Se preguntó sobre el tiempo y los contextos profesionales donde se ejerce la psicoterapia (Tabla # 5). Los encuestados parecen desempeñarse en distintos ámbitos públicos y privados, aunque claramente la mayoría ejerce la psicoterapia más tiempo de forma individual en el ámbito privado.

Tabla # 5
Trabajo psicoterapéutico según el contexto

Tabla # 6
Marco Teórico que guía la práctica psicoterapéutica
Comparación del inicio de la carrera con la práctica actual

A los encuestados se les preguntó en qué medida la práctica terapéutica al inicio de sus carreras y su ejercicio actual se encuentra guiado por algunos marcos teóricos específicos (Tabla #6). Las respuestas indicaban la influencia de cada teoría en una escala de 0 (Nada) a 5 (Mucho).

Es interesante notar que, en algún grado, la práctica inicial de la mayoría de los encuestados ya estaba guiada por el marco junguiano y con el paso de los años esta preferencia se consolidó. La medida en que este marco influye sobre la práctica también aumentó; por ejemplo, la opción “mucho” fue elegida para el inicio por un 36% de quienes reconocen esta influencia y para la actualidad por un 67%. Es decir, respecto al inicio profesional, casi se duplicó el número de personas que reconoce que su práctica está muy influida por el marco de la psicología analítica.

La opción de marco teórico “analítico/psicodinámico (otro)” también fue seleccionada por un número importante de encuestados. Sin embargo, el reconocimiento de influencia de esta teoría disminuye con el tiempo. El grado de influencia también disminuye; mientras que inicialmente un 22% reconocía niveles bajos de influencia (opciones de respuesta 1 y 2 en el cuestionario), en la actualidad un 40% reconoce una baja influencia del marco teórico “analítico/psicodinámico (otro)”en la práctica clínica.

Un 89% de los encuestados reporta que en la práctica actual la teoría analítica guía de un modo importante la comprensión de los problemas del paciente, un 74% utiliza dicho marco teórico para definir el tratamiento, a un 75% le permite describir la personalidad del paciente y un 84% reconoce que este marco influye mucho en la comprensión de la transferencia/contratransferencia.

Respecto a los otros modelos teóricos, se nota una leve disminución de la injerencia del marco humanista/experiencial y un aumento en las menciones a los otros marcos teóricos. El aumento es mayor para la influencia de la teoría sistémica. Sin embargo, tanto para este último marco teórico como para aquellos conductuales y cognitivos, se informa que el grado de influencia es bajo.

La mayoría de los Junguianos actuales lo fueron desde un inicio de su profesión pero con el tiempo su práctica se ha visto aun más influida por las ideas de la psicología analítica. Consecuentemente, hay una fuerte influencia en los diversos aspectos de la práctica psicoterapéutica. Si bien ciertos referentes teóricos han perdido peso, otros han adquirido más simpatizantes aunque en baja intensidad.

Los encuestados también se inclinan a reconocer que han cambiado bastante como profesionales de la psicoterapia (prom. =4,2 donde 5 es “mucho”) y que ese cambio ha significado una mejoría o progreso importante en su quehacer (prom. =4,65).

Una gran mayoría (93,6%) considera que está cambiando como terapeuta y un 26% reconoce que está cambiando mucho. Para la gran mayoría de estos terapeutas el cambio no supone un deterioro (98,5%), por el contrario, lo perciben como un progreso (98,6%). En el trabajo actual como terapeuta un 92,8% siente que está superando las limitaciones que tenía en el pasado. Concordante con lo anterior, un 94,9% se siente más hábil practicando la psicoterapia, y prácticamente todo el colectivo (98,6%) siente que ha profundizado su nivel de comprensión. Esta misma tendencia se observa respecto al entusiasmo por hacer terapia (98,5%). Consistente con los resultados anteriores se observa que un 95,7% nunca, rara u ocasionalmente se siente desilusionado con la terapia y un 94,3% tampoco siente que pierde su capacidad de respuesta empática ni le parece que su forma de actuar en su trabajo se está volviendo rutinaria (92,1%). Estos datos parecen sugerir que los Junguianos se auto-evalúan en constante evolución profesional, en dominio de rol, motivados y satisfechos con la práctica psicoterapéutica.

En el cuestionario se presentó una lista de intervenciones psicoterapéuticas frente a las cuales se pedía que se indicara la frecuencia con que se implementan estas intervenciones en la práctica clínica, las respuestas fueron:

Tabla # 7
Intervenciones terapéuticas implementadas en la práctica de la psicoterapia


En la práctica terapéutica actual los siguientes resultados se refieren al uso frecuente y muy frecuente: un 90% usa el análisis de sueño, un 26% usa la caja de arena en su trabajo actual, un 41% imaginación activa, un 50% explicita interpretaciones sobre la conducta o pensamiento del paciente, un 45% utiliza otras técnicas de imaginería, un 75% usa la amplificación, un 28% las técnicas de relajación, un 50% la expresión plástica y un 40% emplea relatos o expresiones escritas. Un 83% usa pocas veces o nunca el trabajo con el cuerpo. Un 22% utiliza frecuente o muy frecuentemente las técnicas de juego. Un 5% utiliza técnicas conductuales y un 90% usa muy pocas veces o nunca técnicas gestálticas. Un 99% nunca o muy pocas veces emplea técnicas hipnóticas y un 17% emplea otras técnicas, por ejemplo: terapia floral, psicodrama, constelaciones familiares, respiración guiada, etc.

Se observa que, consecuentemente con la fundamentación teórica y la formación especializada, se da una preferencia por herramientas propias de la psicología dinámica profunda, tal como el análisis de sueños y la amplificación. Con un poco menos de frecuencia también se refleja una práctica que incluye la expresión plástica, imaginación activa, otras técnicas de imaginería, relatos o expresiones escritas y la interpretación. Por otra parte, es interesante constatar lo poco que se recurre a técnicas cognitivo-conductuales y al trabajo con el cuerpo.

Auto-percepción de efectividad del rol.

El cuestionario incluye un grupo de 9 preguntas (pregunta 4.2) que solicitaban una auto-valoración en el rol de terapeuta: nivel de empatía, capacidad para motivar y comunicar, naturalidad y dominio técnico. A estas preguntas se podía responder en una escala de 0=Nada a 5=Mucho. Puntajes cercanos a 5 indican una auto-evaluación positiva. Se construyó un índice a partir de estas 9 preguntas. El promedio global de las respuestas fue de 3,9 (DE = 0,5), lo que indica que los encuestados se perciben positivamente, efectivos en su rol de terapeutas y que esta valoración es homogénea.

En la auto descripción como terapeuta en relación al estilo o forma de comportarse un alto porcentaje se percibe como aceptador 92,6%, y sólo un 7,4% se considera poco aceptador. Lo mismo respecto al compromiso del terapeuta, 98,4% se considera comprometido y sólo un 1,4% se percibe con un compromiso bajo o nulo. Es interesante constatar que en relación al atributo o categoría de respuesta “desapego”, el porcentaje mayor (70,8%) se distribuye en las categorías medias, es decir poco y bastante desapegado. Un 20% manifiesta una actitud nada de desapegada y un 9% se considera muy desapegado. Es decir, la distribución está considerablemente centrada sin mostrar una marcada tendencia hacia ningún polo. En cuanto a la eficacia un 91,9% se percibe como muy o bastante eficaz y un 8,1% como poco eficaz. El 93,4% de los terapeutas se consideran muy o bastante amigables y un 8,1% manifiesta una actitud poco amigable. La gran mayoría (81,8%) tiende a un comportamiento muy o bastante cauteloso aunque un 18,3% se considera poco o nada cauteloso. La intuición parece ser un rasgo altamente presente en la auto percepción del terapeuta, 92,1% se describe como bastante o muy intuitivo. Un 82,4% se manifiesta muy o bastante involucrado. Una alta mayoría (74,4%) tiende a percibirse como muy o bastante organizado. Respecto a la habilidad un 89,1% se considera como muy hábil o bastante hábil. La sutileza se manifiesta en un 83,8% acumulado entre muy y bastante sutil. La actitud tolerante se revela en prácticamente toda la muestra (97,2%). Por último el estilo cálido aparece también como preponderante con un 90,5%. En resumen todos los estilos o formas de comportamiento considerados deseables en un terapeuta se manifiestan de forma significativa. Es interesante notar que el porcentaje más bajo del total de respuestas a esta pregunta se presenta en el desapego, y donde hay prácticamente unanimidad en un sentido positivo (97,2%) es respecto a la tolerancia.

En la actualidad un 41,3% se siente ocasionalmente inseguro acerca de cuál es la mejor manera de tratar al paciente, un 30,8% raramente o nunca se sienten de tal manera y el 7% restante manifiesta sentirse inseguro frecuente y muy frecuentemente. Rara u ocasionalmente un 73,5 % dice sentirse angustiado por su incapacidad de cambiar la trágica situación vital del paciente y un 16,5% se siente de esa forma frecuente o muy frecuentemente. Un 82,9 % considera que rara u ocasionalmente se siente incapaz de generar el impulso suficiente para llevar la terapia en una dirección constructiva. Un 11,9% siente que frecuente o moderadamente es incapaz de hacer frente a las altas demandas del paciente; la gran mayoría (76,9%) moderadamente a nunca siente de esta forma. Las respuestas indican que los terapeutas raramente o nunca se sienten alterados por circunstancias de vida que interfieren en su trabajo con un paciente (81,8%). Un 84,3% nunca o raramente siente conflicto al tratar de compaginar sus obligaciones hacia un paciente con las propias obligaciones hacia otras personas. También un alto porcentaje de personas (81,2%) afirma que es infrecuente para ellos sentir que otros aspectos dificulten su trabajo como psicoterapeutas. Es decir, los encuestados manifiestan sentirse seguros, en control y dominio de una situación psicoterapéutica beneficiosa para los pacientes.

Los resultados que siguen a continuación se refieren a instancias en que el terapeuta esté enfrentando alguna dificultad en la terapia con el paciente. Ante esta situación, un 81,9% de la muestra manifiesta reflexionar privadamente en forma frecuente y muy frecuentemente. Un 56,6% tiende a buscar en forma moderada a muy frecuentemente algún tipo de satisfacción/recreación alternativa fuera del trabajo como terapeuta. Sin embargo, un porcentaje considerable (43,2%) lo hace sólo ocasionalmente a nunca. Un 89,2 % tiende a ver el problema desde otra perspectiva. Un 9,5% simplemente espera a que las circunstancias mejoren por sí mismas y un 51,1% nunca o raramente espera a que esto ocurra. Un 63,3% de la muestra señalan que frecuente o muy frecuentemente consultan sobre el caso a un terapeuta con más experiencia y un 12,2% nunca o raramente lo hace. Un 59,8 % de los terapeutas discute el problema terapéutico con un colega y un 9,5% lo hace muy raramente. La mitad de los terapeutas (50,4%) señala que conjuntamente con su paciente buscan manejar la dificultad. Nunca o raramente, un 76,3% se plantean seriamente la finalización de la terapia. Sólo un 6,7% frecuente o muy frecuentemente se plantea esa posibilidad. Nunca o raramente (86,9%) el terapeuta evita enfrentarse al problema en el momento. El 75,8% de los terapeutas nunca o raramente muestran su frustración al paciente. Un 99,2% raramente o nunca critican a su paciente por haberle causado problemas y el 89,1 % de la muestra se da permiso para experimentar y observar en sí mismo las emociones difíciles o perturbadoras. Ante una dificultad en la psicoterapia los terapeutas se sienten seguros de poder enfrentar y superar la situación, buscando distintas perspectivas, ayuda y consejo profesional en caso de ser necesario.

Los siguientes resultados se refieren a la manera de sentir del terapeuta en las sesiones recientes con sus pacientes. Un 97,2% manifiesta no sentirse nunca ausente o bien rara u ocasionalmente. Esta misma tendencia se manifiesta en un 88,7% respecto a no sentirse ansioso y en un 96,4% en cuanto a no sentirse aburrido. Es interesante notar que respecto a sentirse desafiado la mayoría (55,6%) manifiesta esta tendencia en forma ocasional o moderada. El resto se acumula hacia los polos donde un 24,6% señala sentirse frecuente y muy frecuentemente desafiado. Nunca, rara u ocasionalmente los terapeutas de la muestra dicen sentirse somnolientos (93,7%). Un 70,6% nunca, rara u ocasionalmente se ha sentido absorto y lo mismo así para prácticamente la totalidad de la muestra (99,3%) en cuanto a haberse sentido desatento. La tendencia general entre los terapeutas es a sentirse inspirado moderada, frecuente y muy frecuentemente (88,1%). Un 89,2% expresa sentirse ocasionalmente abrumado aunque dentro de este porcentaje la mayor parte se siente raramente o nunca de tal forma. El 89,4% dice sentirse presionado ocasional, raramente o bien nunca. Un alto porcentaje (96,4%) manifiesta sentirse moderada, frecuente y muy frecuentemente estimulado en las sesiones con sus pacientes. Finalmente un 94,2% nunca, rara u ocasionalmente se siente atrapado. En síntesis los psicoterapeutas afirman mantener una disposición positiva y favorable para con los pacientes en la psicoterapia.

Asociatividad

Se hizo la pregunta “¿Pertenece usted a alguna agrupación o asociación vinculada con la psicología analítica Junguiana?”. Un 63% de respondió afirmativamente a esta pregunta. Las instituciones o agrupaciones se informan en la tabla al final del artículo (ver Anexo 1).

De Brasil se reporta la mayor cantidad de asociaciones o grupos (15). 10 encuestados pertenecientes a la Sociedad Brasileira de Psicología Analítica (SBPA). En Chile también respondieron la encuesta 18 miembros del Grupo de Desarrollo C.G. Jung. En Venezuela respondieron 9 miembros de la Asociación Venezolana de Psicología Analítica (AVPA). Centro de Estudios Junguianos de Caracas. Escuela de Psicología Profunda.

5. Conclusiones.

Los Junguianos Latinoamericanos conforman un grupo donde predomina el género femenino. Hay un gran número de brasileños, un grupo importante de chilenos y en menor cantidad del resto de los países latinoamericanos: uruguayos, argentinos y colombianos, principalmente. La mayoría se definen como psicólogos y hay un número importante de analistas y candidatos a analistas Junguianos. Es un grupo con experiencia profesional y maduro en términos de su edad. Esto mismo resalta la importancia de la formación de las nuevas generaciones de Junguianos que en algunos años deberían ingresar a la comunidad de psicoterapeutas. También es interesante preguntarse por qué la psicología analítica atrae a más mujeres que a hombres, si esta situación tiene una influencia en la teoría y asociatividad Junguiana.

Para estos Junguianos la religión parece tener, a medida que avanza la edad, menor importancia en sus vidas personales, aunque algunos mantienen o han reforzado su fe. La religión más reportada fue la católica. Por otra parte, actualmente la vida espiritual en un sentido amplio tiene gran importancia para estas personas. Se reporta una injerencia moderada de las creencias religiosas o de la espiritualidad en el trabajo psicoterapéutico.

Se trata de un grupo con formación especializada en psicoterapia, en muchos casos, en más de un tipo de terapia y que muy frecuentemente ha incluido formación en la teoría y práctica de la psicología analítica. Esta formación ha sido complementada con una de tipo experiencial en el análisis personal o terapia de orientación Junguiana de la mayoría de los terapeutas. . Quienes han pasado por esta experiencia la califican de manera muy positiva. Es necesario notar, dada la muestra de analistas y candidatos que estos para completar su formación deben, actualmente, acreditar un análisis de 240 horas de duración.

La mayoría de los terapeutas ejerce en el ámbito privado y atendiendo pacientes en forma individual. Su práctica ha estado marcada desde su inicio por las ideas de la psicología analítica y esta influencia se ha acentuado con el paso de los años. Hay una marcada influencia de la teoría en los distintos aspectos de la práctica psicoterapéutica. Consecuentemente, se prefieren técnicas propias de la psicología dinámica profunda. Llama la atención la poca mención al trabajo con el cuerpo por parte de los psicoterapeutas encuestados. Además los Junguianos reconocen otras influencias teóricas, que han variado a lo largo de los años, disminuyendo algunas y haciéndose presente o aumentado otras.

Estos terapeutas sostienen que, con los años, han cambiado positivamente, sintiéndose más hábiles, efectivos, en control y altamente motivados en su trabajo. También reportan desplegar todos los estilos o formas de comportamiento considerados deseables en un terapeuta.

Finalmente muchos Junguianos reportan estar asociados a alguna agrupación vinculada a la psicología analítica.

En síntesis, esta investigación muestra a un grupo con cualidades profesionales muy positivas. Esto, sin duda, enorgullecerá a los Junguianos que lean este trabajo pero, muy probablemente seguirá una inquietud respecto a ¿dónde está la sombra?
Este trabajo no pretende ni dispone de muchos datos que permitan responder a la anterior pregunta. Sí se pueden notar algunas cosas, como por ejemplo el énfasis en la psicoterapia individual y privada. Estas características seguramente generan un sesgo en relación a que se atiende a un grupo social reducido y privilegiado en términos socioeconómicos. En todo caso, este sesgo no es exclusivo de los Junguianos sino común a muchos tipos de psicoterapia. También es cierto que en esta encuesta no se indaga sobre otras formas de influencia de los Junguianos, de quienes sabemos que también aportan, por ejemplo desde su trabajo como docentes universitarios y, en algunos notables casos, como escritores, artistas plásticos y poetas entre otros. Dada la alta estima profesional que se tienen a sí mismos los Junguianos, sería interesante investigar como sus pacientes les perciben.

También el dato respecto a la asociatividad entre los Junguianos parece positivo. Sin embargo, al menos en la experiencia chilena, sabemos que estos grupos son incipientes, con muchos retos por delante antes de consolidarse.

La encuesta ha permitido recoger valiosa e inédita información respecto a los Junguianos latinoamericanos. El análisis de los datos ha sido exploratorio, descriptivo y general, quedando análisis pendientes para otras posibles entregas. Por sobre todas las pretensiones, se desea que esta investigación sirva de estímulo para una conversación entre la comunidad Junguiana latinoamericana.

6. Referencias Bibliográficas.

Jung, C.G. (1966). Medicine and Psychotherapy. (Cap. VII. pp. 84-93). En M. Fordham and H. Read (Eds.), The Practice in Psicotherapy. USA: Princeton University Press.

Orlinsky, David, Ambühl, Hansruedi, Rønnestad, M., Davis, John, Gerin, Paul, Davis, Marcia, Willutzki, Ulrike, Botermans, Jean-François, Dazord, Alice, Cierpka, Manfred, Aapro, Nicoletta, Buchheim, Peter, Bae, Sue, Davidson, Christine, Friis-Jorgensen, Eric, Joo, Eunsun, Kalmykova, Ekaterina, Meyerberg, Jan, Northcut, Terry, Parks, Barbara, Scherb, Elena, Schröder, Thomas, Shefler, Gaby, Stiwne, Dan, Stuart, Scott, Tarragona, Margarita, Vasco, Antonio Branco, Wiseman, Hadas and Network, SPR Collaborative Research. (1999) Development of Psychotherapists: Concepts, Questions, and Methods of a Collaborative International Study, Psychotherapy Research, 9: 2, 127 — 153.

Anexo # 1
Agrupaciones 

 

 


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