Las relaciones entre el yo y el inconsciente (Resumen) – Carl G. Jung – Parte 1

Este documento ha sido traducido de la obra Abstracts of the Collected Works of C.G. Jung, publicada en 1978 por el Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos, cuya misión es proporcionar una difusión eficaz de la información científica de diversos enfoques sobre salud mental. Correponde al abstract «The relations between the ego and the unconscious», En: Jung. C.G., Vol 7, 2° ed, Princeton University Press, 1966, pp. 35-37. Como se menciona en el prefacio de esa obra, ningún resumen puede reemplazar una lectura cuidadosa del documento original.  Estos resúmenes sirven sólo como guías para que los usuarios puedan seleccionar los capítulos o artículos para leerlos en profundidad.  

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Traducido del inglés por Juan Carlos Alonso G.

Prefacios

En los prefacios de la segunda (1935) y tercera (1938) ediciones, se cita el propósito del trabajo, «la relación entre el yo y el inconsciente»: hacer un resumen de 28 años de experiencia psicológica y psiquiátrica, con el fin de formar una concepción intelectual del inconsciente. La idea de que el desarrollo del inconsciente es un proceso independiente, visión que distingue estas teorías de la de Freud, se remonta a un estudio del sonambulismo realizado en 1902. El presente libro describe la relación entre lo consciente y lo inconsciente, aunque no pretende ofrecer las respuestas finales a la naturaleza y esencia del inconsciente. Se menciona que la filosofía oriental se ha interesado en problemas similares durante siglos y, por lo tanto, es valiosa como material comparativo.   

Parte 1. Los efectos del inconsciente sobre la conciencia.

I. El inconsciente personal y colectivo 

Se definen el inconsciente personal y el colectivo, y la visión de Freud del inconsciente personal. El depósito de material reprimido se amplía para incluir material consciente des-energizado así como percepciones sensoriales subliminales. Se considera que el inconsciente actúa de manera compensatoria, creando las semillas de futuros pensamientos conscientes. Estos procesos inconscientes y todo el material inconsciente adquirido durante la vida del individuo se definen como el inconsciente personal. Se presenta un estudio de caso que revela la presencia de cierto material inconsciente más allá del alcance de las experiencias de vida del individuo. La presencia de este material se explica postulando la existencia de un inconsciente colectivo. Para ilustrar esta teoría, se presenta el caso de una paciente que ha alcanzado el límite superior de los beneficios terapéuticos de la transferencia. Con el fin de descubrir una base más permanente para su recuperación, se analizan sus sueños, considerados indicadores de procesos psíquicos y deseos ocultos. En uno de sus sueños, el analista asumió proporciones sobrehumanas similares a las de un gigantesco padre primordial. Este sueño también contenía una imagen de Dios como el viento que se interpretó como el anhelo del paciente de la fe absoluta. Esta imagen no es personal ya que la mujer, agnóstica, pensaba en Dios como una fuerza vital abstracta, y desconocía que la frase «Dios es espíritu» es una traducción libre del griego original del Nuevo Testamento que dice «Dios es viento». De este modo, se muestra que la imagen ha vuelto a la existencia a través de una función psíquica natural. Se concluye, entonces, que el inconsciente contiene no sólo componentes personales, sino también componentes impersonales y colectivos en forma de categorías o arquetipos de pensamiento heredados. Además, se muestra que estos arquetipos pueden ser devueltos a la conciencia mediante el modo de pensamiento analógico primitivo peculiar de los sueños.  

II. Fenómenos resultantes de la asimilación del inconsciente 

Se estudian los efectos beneficiosos de la asimilación del inconsciente y la conciencia y se examinan los peligros inherentes al descubrimiento del inconsciente colectivo. Por lo general, el individuo se siente excesivamente eufórico o deprimido al descubrir el contenido de su inconsciente personal. Ambas son reacciones a la eliminación de los límites psíquicos conscientes anteriores que inevitablemente produce el descubrimiento de lo inconsciente. Cuando los opuestos de lo consciente y lo inconsciente se unen, el analizando se siente maldecido por el mal que hay en él y que antes no había sido percibido o reivindicado por el bien no percibido. Se considera que la cura surge de la capacidad del individuo para reconocer que los dos, tomados en conjunto, comprenden su realidad. Sin embargo, si se sacan a la luz partes del inconsciente colectivo con el inconsciente personal, los resultados pueden ser catastróficos. Los contenidos transpersonales del inconsciente son entidades vivientes y el descubrimiento de su existencia por parte del individuo, dentro de su propia psique, puede conducir a la desintegración de la personalidad. El desarrollo de la personalidad exige una estricta diferenciación entre el individuo y la psique colectiva. Una diferenciación parcial o borrosa puede conducir a la fusión del individuo en lo colectivo. La anexión de las capas más profundas del inconsciente puede, por otro lado, conducir a un agrandamiento o inflación de la personalidad. Esta inflación puede ser perjudicial o beneficiosa dependiendo de la capacidad del individuo para asimilar los nuevos conocimientos. Es importante, por lo tanto, en el tratamiento práctico, mantener constantemente en mente la integridad de la personalidad y evitar el exceso, cargando al paciente con demasiado conocimiento de su inconsciente.  

III. La persona como segmento de la psique colectiva

Se reitera la distinción entre inconsciente personal y colectivo y la persona se define en relación con la psique colectiva. La persona consiste en la suma de hechos psíquicos que se consideran personales. Sin embargo, es sólo una máscara para la psique colectiva. La individualidad real de uno radica en el yo inconsciente que, a pesar del sentimiento de identidad exclusiva de la conciencia del yo con la persona, se hace sentir directa e indirectamente en la elección y delimitación de la persona. Mediante el análisis del inconsciente personal, la mente consciente se llena de material colectivo que trae consigo elementos de la individualidad. El caso de la estudiante de filosofía presentado en el capítulo uno se revisa como un ejemplo de la manera en que la individualidad y los aspectos de la psique colectiva comienzan a emerger en un estado coalescente una vez que se enumeran las represiones personales. De una manera casi mágica, la psique colectiva comienza a determinar el destino del individuo. A menudo es beneficioso en el análisis inducir artificialmente un predominio de influencias inconscientes; esto destruye a la persona y socava la autoridad de la mente consciente, lo que lleva al paciente a superar una dificultad que podría bloquear un mayor desarrollo. Mientras la mente consciente sea capaz de asimilar los productos del inconsciente, la inclinación instintiva de este último a corregir el equilibrio de la mente consciente será beneficiosa. Sin embargo, si el inconsciente simplemente pasa por alto a la mente consciente, se desarrollará una condición psicótica.  

IV. Intentos negativos de liberar la individualidad de la psique colectiva.  

a. Restauración regresiva de la persona

La restauración regresiva de la persona se describe como un intento insatisfactorio por parte del paciente de liberarse de la psique colectiva. El contacto de la psique inconsciente y la psique colectiva da como resultado un colapso de la persona consciente, un evento traumático para el paciente. Para escapar de él, algunas personas trepan a nuevas alturas mientras que otras se sumergen en el abismo inferior. Aquellas personas que rechazan y reprimen categóricamente los contenidos de la psique colectiva se citan como ejemplos de la segunda forma de escape que inevitablemente conduce al restablecimiento de una persona ahora disminuida. Esto se compara con el rechazo de la libertad de Fausto y el anhelo de una vida sencilla. Dado que el estado anterior de conciencia ingenua de uno no se puede recuperar, la persona que elige este camino a menudo conduce a un yo de resignación, amargura y enfermedad neurótica crónica.  

b. Identificación con la psique colectiva 

Se describe el efecto de la identificación con la psique colectiva como un medio para escapar del trauma resultante del colapso de la persona consciente. Para liberarse del abrazo de la psique colectiva, en lugar de negarla, como en la restauración regresiva de la persona, el individuo afligido la acepta tan totalmente que es devorado por ella, se pierde en ella y, por lo tanto, ya no es capaz de percibirla como  una entidad separada. Estas personas a menudo sienten que poseen una gran verdad. Existen poderosos incentivos psicológicos para aferrarse a esta identificación con la psique colectiva: mejora los sentimientos sobre la vida, promete una rica cosecha de conocimientos y hace que uno sienta que la vida ha adquirido de repente una nueva dirección. Pero los efectos finales de la identificación se consideran dañinos en el sentido de que uno no cosecha los beneficios de la psique colectiva, sino que simplemente se vuelve uno con ellos (inflación). A pesar de las aparentes recompensas y gratificaciones que acompañan a la inflación, se demuestra que la capacidad de autocrítica efectiva desaparece.

Fin de la Parte 1

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