Las relaciones entre el yo y el inconsciente (Resumen) – Carl G. Jung – Parte 2

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Este documento ha sido traducido de la obra Abstracts of the Collected Works of C.G. Jung, publicada en 1978 por el Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos, cuya misión es proporcionar una difusión eficaz de la información científica de diversos enfoques sobre salud mental. Correponde al abstract «The relations between the ego and the unconscious», En: Jung. C.G., Vol 7, 2° ed, Princeton University Press, 1966, pp. 37-39. Como se menciona en el prefacio de esa obra, ningún resumen puede reemplazar una lectura cuidadosa del documento original.  Estos resúmenes sirven sólo como guías para que los usuarios puedan seleccionar los capítulos o artículos para leerlos en profundidad.  

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Traducido del inglés por Juan Carlos Alonso G.

Parte 2. Individuación.

I. La función del inconsciente

Se discute la individuación, como una forma alternativa y más deseable de desarrollo que aquellas formas en las que la psique colectiva tiene la ventaja. Se presenta el objetivo de la individuación, que es despojar al yo de los envoltorios falsos de la persona y de los poderes sugestivos de las imágenes primordiales. Aunque la persona es fácilmente comprensible para todos, ya que todos pueden experimentarla conscientemente, el funcionamiento de los procesos inconscientes se considera más difícil de entender, ya que es más sutil. Los análisis de esos factores inconscientes se pueden efectuar en parte mediante ejemplos de enfermedades mentales, inspiración creativa y conversión religiosa. Se considera que el inconsciente está en una relación compensatoria con la mente consciente. Se muestran varios ejemplos de historias de casos para ilustrar las formas específicas en que el inconsciente realiza su función compensatoria. En general, funciona produciendo imágenes, generalmente reveladas en sueños, que responden a una situación consciente. Al hacerlo, el inconsciente no «piensa» sino que actúa automáticamente. Dado que la conciencia del hombre está circunscrita, esta función compensadora del inconsciente proporciona contenidos psíquicos que, si se reconocen adecuadamente, amplían el alcance de la conciencia. Se evalúa el resultado de este proceso: el aumento del autoconocimiento disminuye la capa del inconsciente personal que se superpone al inconsciente colectivo.  

II. Anima y animus 

Los conceptos de anima / animus se presentan y definen en relación con el proceso de individuación. Para efectos de la investigación psicológica, el alma se define como un complejo psíquico semiconsciente que tiene autonomía parcial. La parte femenina del alma de un hombre se llama anima. La feminidad del alma se deriva de tres fuentes: las experiencias de vida del hombre con la mujer, la imagen colectiva heredada de la mujer que existe en el inconsciente del hombre y una estructura psíquica innata que le permite al hombre experimentar la manera subjetiva de la mujer. Se dice que existen diferencias fundamentales en la psique del hombre y la mujer. El hombre se describe como más objetivo y racional, la mujer como más subjetiva y emocional. El hombre reprime sus cualidades femeninas para desarrollar su persona; por tanto, la relación entre el anima y la persona es compensatoria. Dado que la identificación completa con la persona conduce a la neurosis, la función compensadora del anima es saludable. Sin embargo, para que tenga lugar la individuación, el hombre debe liberarse tanto de la persona como del anima y darse cuenta de que la interacción entre las fuerzas internas y externas representa la energía del proceso de la vida, la tensión polar necesaria para la autorregulación. Debido a que el anima es un proceso interno y más difícil de reconocer, es más difícil de tratar que la persona. Como método para percibir el ánima se sugiere objetivarlo; es decir, se le otorgó el estatus de una entidad concreta separada y se le permitió hablar. Al hacer consciente al ánima, el individuo construye un puente hacia su inconsciente. Dado que el animus es la entidad correspondiente en la mujer, juega su papel en el desarrollo de la personalidad de la mujer.

III. La técnica de diferenciación entre el yo y la figura del inconsciente

Se examinan el objetivo de la diferenciación y las técnicas para facilitarla. La individuación, el logro de una personalidad en el punto medio entre la conciencia del yo y el inconsciente, se considera el resultado de la diferenciación. Para facilitar la diferenciación en neuróticos, se sugiere estimular la producción de fantasías. Se explica la teoría detrás de esta técnica: si el inconsciente ha ganado un dominio sobre lo consciente, la fuerza del primero puede debilitarse canalizando su energía hacia la producción de fantasías. Esta continua realización consciente de las fantasías inconscientes amplía los horizontes conscientes mediante la inclusión de contenidos inconscientes y disminuye gradualmente la influencia dominante del inconsciente. Sólo disolviendo complejos autónomos como el ánima puede el individuo llegar a un acuerdo con su inconsciente. Se presentan dos estudios de caso para documentar los efectos terapéuticos de la producción de fantasía. Se hace hincapié en que el paciente debe tomar sus fantasías literalmente, participar activamente en ellas y, por lo tanto, obtener el máximo beneficio terapéutico. Sin embargo, se advierte al analista que ignore el contenido literal de las fantasías y que indague debajo de ellas para descubrir los procesos operativos subyacentes.  

IV. La personalidad mana

Se describen la formación y las características de la personalidad mana, una etapa de desarrollo que sigue a la transformación y disolución del anima como un complejo autónomo. El poder (mana) que infundió el anima a menudo es usurpado por el yo. Como consecuencia, el individuo siente, erróneamente, que ha vencido al inconsciente y que su nuevo conocimiento del mismo le dará poder. Por tanto, se percibe a sí mismo como un hombre sabio y poderoso. Este autoconcepto, denominado personalidad mana, es una figura plana y colectiva, al igual que todas las personalidades dominadas por arquetipos; en consecuencia, restringe el crecimiento del individuo. Para continuar desarrollándose, el individuo debe pasar por el proceso de diferenciar el yo de la personalidad mana. Esto implica traer a la conciencia aquellos contenidos del inconsciente específicos de la personalidad mana. El peligro de identificar o concretar los contenidos de la personalidad mana en un dios se ejemplifica con el Fausto de Goethe y el Zaratustra de Nietzsche, citados como intentos de dominar los contenidos de la personalidad mana. Dado que estos enfoques obviamente no son adecuados para el hombre que vive en el mundo real, la asimilación de los contenidos de la personalidad mana en la mente consciente se considera la mejor solución. Los resultados serán la formación del concepto de sí-mismo, una construcción psicológica similar al concepto religioso del «dios dentro de nosotros».  

Apéndices

I. Nuevos caminos en psicología.

Se describe una visión general de la historia de la psicología con la psicología analítica anunciada como el estado actual de la técnica. Antes de la psicología analítica, existía un gran abismo entre lo que se exigía a la psicología y lo que podía ofrecer. Sigmund Freud es citado como el padre de la psicología analítica y se le atribuye la creación de su herramienta más valiosa: el análisis de los sueños. Se utiliza una historia de caso detallada que involucra un trastorno neurótico en una mujer joven para demostrar la hipótesis de que la neurosis se origina en una alteración en la psique. La explicación de las raíces de la neurosis de la mujer ilustra cómo la teoría del trauma de la neurosis llegó a ser reemplazada por la teoría del conflicto erótico. El reconocimiento de los impulsos sexuales reprimidos y la tensión resultante entre lo consciente y lo inconsciente como la causa más frecuente de neurosis se considera un avance importante para la teoría psicológica. Asimismo, el análisis de los sueños se ve como un avance sobre el hipnotismo y la asociación libre en el área de la técnica analítica. Los sueños se ven como ventanas al funcionamiento interior del inconsciente. Se señala que la resistencia generalizada a las prácticas de estas nuevas teorías psicológicas es, de acuerdo con principios psicoanalíticos, un indicador seguro de que algo significativo está saliendo a la luz.  

II. La estructura del inconsciente.

1. La distinción entre el inconsciente personal y el impersonal.  

La diferencia entre las teorías del inconsciente junguiana y freudiana se analiza mostrando que el desarrollo de la teoría de Jung fue ayudado por su separación de la escuela vienesa de psicología. Se presenta un argumento en contra de la concepción de Freud del inconsciente como un mero receptáculo para impulsos sexuales reprimidos e incompatibles. Según Freud, mediante el análisis se levantarían las represiones volviendo consciente los contenidos del inconsciente; como resultado, Freud creía que el inconsciente se marchitaría y desaparecería. Pero como esto nunca ocurre, el inconsciente debe contener más material del que se pensaba anteriormente y realizar más que una función represiva. Se sugiere que el inconsciente contiene todos los materiales psíquicos que han caído por debajo del umbral de la conciencia, las percepciones sensoriales subliminales y el material que aún no ha alcanzado la conciencia. Estos últimos son las semillas de los contenidos conscientes futuros. Se sostiene que el inconsciente nunca está inactivo, sino que siempre produce fantasías inconscientes que se encuentran en una relación compensatoria con los pensamientos conscientes. El inconsciente personal se define como esa capa del inconsciente que contiene el material y los procesos inconscientes que fueron adquiridos en el curso de la vida del individuo. Se presenta la historia del caso de un joven que desarrolla una psicosis como resultado de vislumbrar una porción del inconsciente colectivo para ilustrar la diferencia fundamental entre el inconsciente personal y el colectivo. Se observa que quien desee la autorrealización debe tomar conciencia y asimilar los contenidos de su inconsciente personal.  

2. Fenómenos resultantes de la asimilación del inconsciente

Se discuten diferentes reacciones al proceso de asimilación, junto con el papel de la psique colectiva en las sociedades primitivas y modernas. El proceso de asimilación juega un aumento de la confianza en sí mismo, mientras que otros se deprimen marcadamente. El análisis de estas dos reacciones revela que no son más que máscaras de un sentimiento de impotencia y la voluntad de poder, respectivamente. El sentimiento de «semejanza a Dios» que se observa en algunos pacientes se analiza más a fondo para descubrir su origen. El sentimiento deriva de una determinada función psíquica de carácter colectivo que es superior al individuo. La psique colectiva es la base original de la psique individual. El hombre moderno, a diferencia del hombre primitivo, ha sabido diferenciar su psique individual de la colectiva. Sin embargo, si durante el análisis partes del inconsciente colectivo se anexan a la mente consciente, la personalidad comenzará inevitablemente a disolverse en sus pares opuestos. La psique colectiva contiene el bien y el mal en forma indiferenciada. Sólo con el desarrollo de la mente moderna individual se produce una distinción entre los dos y la represión resultante del mal. La represión de la psique colectiva fue necesaria para el desarrollo de la personalidad civilizada. El peligro es que durante el análisis el inconsciente colectivo puede volverse dominante. Por esta razón, se advierte a los analistas que recuerden que el objetivo del análisis es el desarrollo de la personalidad, lo que requiere que siempre se mantenga una clara distinción entre los contenidos del inconsciente personal y el colectivo.  

3. La persona como segmento de la psique colectiva.

Se hace una distinción entre la persona y la mente consciente, y se explica la diferencia entre la inversión esquizofrénica en el inconsciente y la liberación analítica de la psique colectiva. La experiencia analítica revela que la mente consciente es solo un segmento arbitrario de la psique colectiva. Existe porque ignora las características universales de la humanidad. Además, ha reprimido más o menos arbitrariamente elementos psíquicos cuya conciencia podrían ser útiles. Este segmento arbitrario de la conciencia se denomina persona y, aunque finge individualidad, en realidad no es más que una máscara que lleva la psique colectiva. Durante el análisis, esta máscara se quita y el individuo se ve, en el fondo, colectivo. La percepción del analizando de su colectividad da lugar al sentimiento de «semejanza a Dios». Este sentimiento se caracteriza por los sueños de volar y crecer, la desorientación con respecto a la propia identidad y la liberación de fantasías inconscientes. Este estado limita y es análogo a la esquizofrenia. En la esquizofrenia, el inconsciente usurpa la función de realidad: los pensamientos inconscientes se escuchan como si fueran voces y las fantasías se ven como si fueran objetos reales. Durante el análisis, sin embargo, el paciente es consciente de que está llamando al inconsciente y no reviste su contenido con una realidad objetiva.

4. Intentos para liberar la individualidad de la psique colectiva

Se discuten dos reacciones comunes a la conciencia inicial de identificación con la psique colectiva. El sentimiento es el resultado de la conciencia de la condición de «semejanza a Dios» que impulsa al paciente a buscar alivio. Dos mecanismos de escape comunes son: la restauración regresiva de la persona y la identificación con la psique colectiva. La primera solución da como resultado el restablecimiento de la persona anterior y, por lo tanto, es regresiva. Aquí el inconsciente es dominado por un análisis reduccionista de sus contenidos, lo que permite rechazarlos categóricamente como mera sexualidad infantil o voluntad de poder. Esta solución retarda el crecimiento y no hace nada para disminuir la influencia del inconsciente sobre lo consciente. La segunda solución implica aceptar tan totalmente la «semejanza de Dios» que se convierte en parte del sí-mismo y, por lo tanto, ya no es una amenaza. Tal identificación es siempre un paso atrás; el paciente pierde su oportunidad de utilizar los tesoros de la psique colectiva al identificarse con ellos.

5. Principios fundamentales en el tratamiento de la identidad colectiva.

Se proporciona una descripción general de los hechos involucrados en el proceso de individuación. Se muestra que, dado que tanto la psique colectiva como la individual son valiosas, el daño resulta de identificarse con uno y excluir al otro. Esta tendencia del hombre a buscar una solución única se ve reforzada por su racionalismo, cuya esencia es la negación categórica de todo lo que ya no se conoce ni se comprende. La psique humana, sin embargo, es a la vez individual y colectiva. Intentar dividir las dos es inútil e imposible. Lo que el analista debe preguntarse es: ¿Qué es, en este momento y en este paciente, lo que representan los impulsos naturales de la vida?  La respuesta sólo puede provenir de la observación de esos gérmenes psicológicos de la vida que nacen de la colaboración natural del consciente y el inconsciente por un lado, y del individuo y lo colectivo por el otro. Las fantasías creativas, no los sueños, realizan esta función unificadora. Entendido hermenéuticamente, las fantasías creativas son los indicadores de una vida armoniosa; cuando se combinan con el deseo del paciente de deshacerse de las neurosis, pueden conducir a una cura. El apéndice de este capítulo esboza brevemente el proceso de individuación. También define la conciencia, el inconsciente colectivo, la psique colectiva, la individualidad, la persona y el ánima. Se revisa brevemente la relación de estos conceptos entre sí.  

6. Resumen

Se proporciona un resumen de dos versiones de un esquema que organiza y define los constructos clave de la psicología humana. Los seis títulos principales son: la división del material psicológico en contenidos conscientes e inconscientes, la composición de la persona, la composición de la psique colectiva, la individualidad, el inconsciente colectivo e individual y el anima. Cada tema principal se divide a su vez en sus partes constitutivas. Estos están definidos y relacionados con el desarrollo de todo el esquema. El resultado es una imagen concisa de los procesos lógicos utilizados para ensamblar el material. 

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