El Sandplay, el hacer simbólico de la psique: la terapia de la Caja de Arena

“EL SANDPLAY.- EL HACER SIMBÓLICO DE LA PSIQUE: LA TERAPIA DE LA CAJA DE ARENA

Lury Yoshikawa

Psicoterapeuta junguiana que reside en Brasil. Tiene estudios de Mestría en Psicología Clínica en la PUC de Sao Paulo, Especialización en Prácticas Psicoterápicas en el Takachaya Mental Hospital (Mie-ken, Japão), es Profesora y hace supervisión en la FACIS IBEHE en Sao Paulo. Tel: (11) 5543-3455. Su e-mail es: mluryy@uol.com.br.

Traducido del portugués por Juan Carlos Alonso

Introducción

El Sandplay es un método psicoterapéutico utilizado para la objetivación de los contenidos de la imaginación; está basado en el trabajo creativo, no-racional, que alcanza el nivel pre-verbal de la psique. Los pacientes, tanto adultos como niños, crean escenas o diseños utilizándose una caja con arena, agua y un gran número de miniaturas. Podemos decir que la escena producida es una fotografía tridimensional de la psique, en la que la asociación de un espacio delimitado (caja) con materia (arena) y objetos, favorece el nacimiento de la representación de contenidos profundos. Para que no haya interrupción del flujo de emociones y sentimientos que comúnmente siguen a la creación de la escena, las interpretaciones son aplazadas hasta que se tenga disponibilidad interna.

El acto de visualizar y traducir la emoción en imagen viene utilizándose desde las primeras etapas de la conciencia humana y encontramos rituales en diferentes culturas que utilizan la arena para este fin. Esto sucede entre los indios Navajos (EUA), en cuyos rituales de pintura en la arena, invocan a las fuerzas curadoras para solicitar el retorno de la armonía del individuo con el universo, o entre los budistas del Tibet que gastan semanas creando un mandala de arena (Kalachakra) para la iniciación a las prácticas tántricas y para la contemplación. Los aborígenes australianos utilizan la arena para crear pinturas y escenas con el objetivo de conectar su existencia al mundo en donde todo se originó -el Dreamtime-, y es famoso el jardín de arena del templo budista-zen japonés (Ryuanji) a donde se va en busca de la visión interna. Observamos también que los niños, incluso hoy a pesar del surgimiento de juguetes sofisticados, se divierten mucho jugando en la arena; a través de la imaginación expresan el mundo interno y el externo sincrónicamente. Así, los psicoterapeutas, como los chamanes del mundo contemporáneo, tienen en el Sandplay una posibilidad de recorrer nuevamente el camino de ese arte ancestral.

El acto de dar forma en el espacio y el tiempo ofrece claras indicaciones de las relaciones existentes entre el complejo del ego y las dinámicas activas inconscientes. La arena abre un canal de comunicación con el mundo inconsciente; por ser moldeable, cambiante y modificable es ideal para la formación de las imágenes internas, que poseen estas mismas características.

El origen del Sandplay se remonta al World Technique, método desarrollado en Inglaterra por Margaret Lowenfeld (1929), pionera en el trabajo psicoterapéutico infantil. En 1956, la suiza Dora Kalff, influenciada por Emma y C.G.Jung, fue a Londres a estudiar el método de Lowenfeld. Al volver a Zurich, amplificó la forma de usar el material pues había advertido que la técnica, además de permitir la expresión de los contenidos emocionales, activaba el proceso de individuación, conforme a lo propuesto por Jung. Así, el Sandplay es el término acuñado por Kalff para designar el método de trabajo con la caja de arena con base en los postulados junguianos, que enfatizan la cualidad espontánea y dinámica de la propia experiencia creativa. La esencia del Sandplay es ser no-verbal y simbólica, de posibilitar, además de la expresión, también la experimentación de la trama interna, como un microcosmos en donde el individuo puede entrar en contacto y entrenarse para el mundo concreto.

De acuerdo con Jung, el desarrollo psicológico del individuo está determinado arquetípicamente y, bajo condiciones normales, es igual para todos. El impulso para la realización y para la totalidad son indicadores de que la psique y el cuerpo tiene una teleología -curarse a sí mismo-, y este es un fenómeno emocional, no-racional, que ocurre en el nivel pre-verbal, posibilitando la renovación de la personalidad y la expansión de la consciencia.

Kalff consideraba la constelación del Sí-Mismo como el principio central del proceso de cura, pues eso, según ella, garantiza el desarrollo y la consolidación de la personalidad. Esa energía curadora es activada cuando se da forma visual a las imágenes internas; así, se puede decir que la escena producida es una manera no-verbal de salir de los medios habituales de defensa intentando volver visible la trama emotiva que aun no encuentra posibilidad de ser dicha en aquel momento.

El proceso del Sandplay es semejante al proceso alquímico; a través del trabajo simbólico es posible disolver y asimilar núcleos profundos jamás expresados en palabras. La experiencia sensorial con la arena y el agua, la variedad de miniaturas, el espacio libre y protegido proporcionado por el ambiente y por la relación con el terapeuta, estimulan el nacimiento del símbolo. Como en un vaso alquímico, el calor y la presión son intensificados provocando una transformación, la arena pouede ser moldeada, el agua despejada, el fuego encendido y el aire soplado.

El trabajo con la arena tiene implicaciones con las primeras experiencias del individuo que se refieren a la cuestión de la confianza básica y a la seguridad de los cuidados parentales; la arena, como la madre-tierra proporciona un espacio en donde es posible entrar en contacto y transformar estas experiencias. Las medidas de la caja son específicas para proporcionar una visión constante sobre el campo, así como para estimular la concentración y la intensificación de las energías internas. El fondo y los laterales azules ofrecen la posibilidad de representar el agua y el cielo, mientras las miniaturas de las más diversas categorías, ofrecen una abundancia de representaciones que no requieren ninguna habilidad previa.

El papel del terapeuta es el de testigo, de actuar como partero de la creación del símbolo, por tanto es importante que él tenga una actitud de apertura y aceptación -en la que la expresión del Sí-Mismo estará segura y con una actitud de protección- para que el paciente permanezca dentro de sus propios limites naturales. Es necesario el conocimiento y la conciencia del mundo simbólico y del mundo externo del paciente. Para Kalff, el Sandplay es también una expresión del terapeuta, como una personalidad creativa que se relaciona con el paciente, tanto personal como simbólicamente, en un nivel extremadamente profundo. En este sentido, el desarrollo personal del terapeuta es factor decisivo en el proceso; él mismo debe haber experimentado el poder curativo del Sí-Mismo. Dentro de la psicología analítica es preciso que el terapeuta, como un curador herido, haya sido iniciado antes de convertirse en guía para los demás.

La práctica del Sandplay generalmente se da paralela a la terapia verbal, pero la revisión y la discusión analítica de las escenas pueden suceder mucho tiempo después de que el proceso se haya terminado. El Sandplay estimula una regresión creativa que permite la cura exactamente debido a la postergación de la interpretación y a la desincentivación deliberada del pensamiento dirigido. Es importante no esconder el primer nivel expresivo del proceso simbólico que aquí tiene aun un nivel de consciencia no-integrada.

EL Sandplay activa el conocimiento que todo individuo tiene de su potencial psíquico y sus posibilidades de cura, activa la Fuerza Vital del Sí-Mismo. J. Ryce-Menuhin dice que, desde un punto de vista junguiano, el Sandplay refleja la Juventud Eterna divirtiéndose con los juegos arquetípicos.

En este fin de siglo, en el que en nuestra cultura occidental aun se observa el predominio y la subrevalorización del pensamiento racional y del espíritu apolíneo, el método del Sandplay viene a soplar los vientos complementarios del espíritu dionisíaco, instigando el trabajo del pensamiento circular y del juego simbólico.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS


Kalff, D.M. – Sandplay, la Psychotherapeutic Approach to the Psyche – Sigo Press – Santa Monica, Califòrnia : 1980.
Ryce-Menuhin, J. – Jungian Sandplay : The Wonderful Therapy – Routledge – New York : 1992.
Weinrib, Y. L.- Imagens del Self : EL Processo Terapêutico na Caja de Arena – Summus Ed. – São Paulo : 1993.
Mitchell, R. R. & Friedman, H. – Sandplay: Past, Present and Future – Routledge – New York : 1994.
Cunningham, L. – Reflections of Sandplay Therapy – Journal of Sandplay Therapy Vol. VI no. 1 – Walnut Creek, California : 1997.
Bradway, K. & McCoard, B. – Sandplay: Silent Workshop of the Psyche – Routledge – New York : 1997.

 

Tomado con autorización de la autora..

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