Cinco comentarios sobre la película “Un método peligroso”

JUAN CARLOS ALONSO

Juan Carlos Alonso es Psicólogo (Universidad Nacional, Bogotá) y Analista Junguiano de la IAAP (International Association for Analytical Psychology). Magister en Estudios Políticos (Universidad Javeriana). Miembro Fundador y Director de ADEPAC (Asociación de Psicología Analítica en Colombia). Atiende consulta particular como psicoterapeuta y analista junguiano especializado en adultos. Las siguientes fueron sus palabras durante el cine foro con motivo de la premier en Bogotá de la película Un método peligroso, el 23 de junio de 2012, en el Multiplex Av Chile. También fueron invitados Luis F. Orduz, Presidente de la Sociedad Colombiana de Psicoanálisis y David Campos de la Asociación Colombiana de Psiquiatría. Correo:adejungcol@yahoo.com

Buenos días a todos y todas, Dr Campos y Dr Orduz. Agradezco a Elba Mac Allister la invitación que me hizo para participar en este foro en mi calidad de Director de ADEPAC, Asociación de Psicología Analítica en Colombia. Teniendo en cuenta el tiempo asignado para cada intervención, voy a centrarme en unos pocos aspectos específicos relacionados con la película que acabamos de ver.

1. Los antecedentes de la película

La película está basada en una obra de teatro escrita por Christopher Hampton, quien a su vez se basó en el libro Un método peligroso del psicólogo e historiador norteamericano John Kerr. Este libro fue traducido al español con el título de Historia secreta del Psicoanálisis: Jung, Freud y Sabina Spielrein. Se trata de una obra de más de 500 páginas en las que el autor revisa la historia del psicoanálisis, a partir del trabajo conjunto que realizaron Freud y Jung durante 6 años, período en el que los dos dieron un gran impulso al movimiento.

La conclusión de Kerr es que se hubieran podido obtener unos progresos aún más significativos en este campo, si no se hubiera dado la ruptura entre estos dos pioneros. La película aborda en efecto la historia de esa ruptura, que fue un hecho complejo, dramático y de múltiples dimensiones, en la que intervinieron factores tanto personales como teóricos.

Debemos también tener en cuenta que la fuente original de este libro, de la obra de teatro y de la película, surgió a partir de un descubrimiento relativamente reciente y asombroso. En 1977, en el sótano de un edificio en la ciudad de Ginebra, Suiza, se encontraron unos documentos que pertenecían a Sabina Spielrein. Ella había residido durante un tiempo en esta ciudad, en donde fue docente de psicoanálisis y tuvo consulta privada como psicoanalista. Uno de sus analizados más conocidos fue Jean Piaget. Después viajó a Rusia, y no se conoce la razón por la que no se llevó esos documentos consigo. El primero que divulgó estos materiales fue el analista junguiano italiano Aldo Carotenuto, quien los transcribió en su libro Una secreta simetría.

2. Veracidad de los hechos relatados

Considero que la película, salvo algunas pocas inexactitudes y licencias fílmicas que se toma el director David Cronenberg, es bastante fidedigna en la narración de hechos tal como lo han relatado varias biografías. En mi concepto, muestra la relación de Jung y Freud en una forma justa con las fortalezas y debilidades de cada uno, y el efecto que pudo tener en la relación la diferencia de edades, puesto que Freud le llevaba 20 años a Jung. La película comienza cuando Jung tiene 29 años y Freud 50. Se evidencia, por ejemplo, el entusiasmo inicial de Jung por las teorías de Freud, junto con las debidas reservas que tuvo desde un comienzo sobre la etiología sexual de todas las neurosis. En la segunda parte del film, están enunciados en los diálogos entre Sabina y Jung, conceptos que él desarrollaría posteriormente en su cuerpo teórico, tales como los de ánima y ánimus, el principio de sincronicidad, y la polaridad de las fuerzas contrarias, entre otros.

La representación de los personajes está en mi concepto muy bien lograda en cuanto a Freud, Jung, Sabina y Otto Gross, mientras que la caracterización de Emma Jung, como lo ha anotado el analista norteamericano Tom Kirsch y otros especialistas del medio junguiano, es inadecuada pues se la muestra como una mujer de personalidad débil y frágil, lo que no corresponde con la apreciación de quienes la conocieron personalmente.

3. El tema de la transferencia y la contratransferencia

Jung trabaja terapéuticamente con Sabina, aplicando por primera vez lo que se conocía del método psicoanalítico de Freud. Lo hizo con base en el diagnóstico de histeria psicótica.

Luego de los primeros progresos en su salud mental, surgió una relación mutua de transferencia y contratransferencia erótica. Si bien en el texto de Kerr no hay una explicación clara del sentido del título, se puede colegir que hace referencia a los riesgos inherentes al interjuego transferencial entre analista y paciente. Estimo que en los inicios de la aplicación de estos métodos terapéuticos, el desconocimiento sobre el adecuado manejo de los fenómenos transferenciales y contra transferenciales llevó a situaciones como la enfrentada por Jung con Sabina, lo cual fue experimentado también por varios analistas de su tiempo. Incluso como lo plantea Otto Gross en la película, tales relaciones las consideraba como adecuadas para liberar la represión en los pacientes.

Los posteriores avances en las elaboraciones teóricas sobre la transferencia, junto con serios problemas surgidos de este tipo de relaciones entre analistas y pacientes, llevaron a la creación de comités de ética en la Sociedad de Psicoanálisis y en la de Psicología Analítica, para prevenir estas situaciones.

En psicología analítica se reconoce que la transferencia no ocurre solamente dentro del consultorio, sino que aparece en todas las relaciones interpersonales, por lo que la película realmente muestra el inicio de la dimensión transferencial y contra transferencial del método psicoanalítico a través de las relaciones entre Freud, Jung y Sabina Spielrein.

4. El tema del complejo del padre

Cuando Freud y Jung se conocieron, ambos tenían ya un prestigio internacional. Jung era conocido por sus experimentos con asociación de palabras, a través de los cuales descubrió que tanto en las personas trastornadas como en las consideradas “normales”, existían “complejos”. Tales complejos eran definidos como conjuntos de ideas reprimidas que causaban bloqueos cuando la persona examinada buscaba una palabra asociada con la palabra estímulo. Esto se ilustra en la película cuando se aplica esta técnica a Emma Jung. Los resultados de estos experimentos llamaron la atención de Freud por cuanto comprobaban experimentalmente su hipótesis de la represión y, en general, del inconsciente.

La existencia de los complejos se va a comprobar luego también en la vida de Freud y Jung. En mi opinión, Jung había desarrollado un complejo paterno negativo, a raíz de unas difíciles relaciones que había tenido con su padre, un pastor protestante, que no logró dar al Jung adolescente una respuesta adecuada a sus interrogantes sobre aspectos religiosos.

También Freud tenía también un complejo paterno, pero desde la otra orilla, desde el lado del padre, sintiendo que el hijo que escogiera en el plano intelectual, iba a desear su muerte y lo iba a querer destronar. Ese complejo se consteló y activó cuando Freud le propuso a Jung que se convirtiera en su hijo, heredero y sucesor, siempre y cuando aceptara incondicionalmente su teoría sexual, frente a la cual Jung tenía reparos desde un comienzo. En la película pudimos ver el drama que puede resultar de la constelación de los complejos en la vida de las personas. Por eso, Jung decía que todos sabemos que tenemos complejos; lo que no se sabe es que “los complejos nos tienen a nosotros”.

5. El tema de los tipos psicológicos

La última vez que Jung y Freud estuvieron juntos fue en el IV Congreso Internacional de Psicoanálisis en Münich, en 1913, como se menciona en la película. El tema de la ponencia de Jung en el evento fue sobre los tipos psicológicos, en la que afirmó que en el psicoanálisis, la óptica de un extravertido como Freud era muy diferente de la de un introvertido como Adler, y aunque no lo mencionó, como él mismo. En la conclusión planteaba que la tarea para el futuro era desarrollar una psicología que uniera las dos ópticas. Sabina Spielrein, a su vez, buscó también hacer una integración de las teorías de Freud, Jung y de Adler, como está consignado en las últimas cartas que le envió a Jung.

Quiero concluir mencionando que en la última década particularmente, se han ido dando acercamientos entre los distintos enfoques de la Psicología Profunda y de la psiquiatría. Eventos como el que nos convoca hoy contribuyen indudablemente a fortalecer diálogos y vínculos entre diferentes escuelas.

Muchas Gracias.

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