Capítulo 5. Individuación: no elitista siempre política – Guggenbühl-Craig

Adolf Guggenbühl-Craig

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Analista junguiano suizo, nació en Zurich (Suiza) en 1923 y falleció en 2008 en la misma ciudad. Estudió Teología en la Universidad de Zurich, luego Filosofía e Historia en la Universidad de Basilea y después Medicina en la Universidad de Zurich. Luego de graduarse en Psiquiatría y Psicoterapia, inició la práctica privada en Zurich. Conoció directamente a Jung y fue muy influido por la psicología de Jung. Autor de Poder y destructividad en Psicoterapia. El siguiente texto es la traducción hecha por la psicóloga clínica venezolana María Luisa Fuentes, del Capítulo 5 de su obra Marriage: Dead or Alive (1986). Putnam: Spring Publication. Esta no es una traducción oficial sino una versión personal y se hace con fines pedagógicos para ADEPAC y otros centros de estudios junguianos.

Traducido del inglés por María Luisa Fuentes

CAPITULO CINCO 

Lo que hace útil al concepto Junguiano de individuación para la vida psicológica de las personas es, sobretodo, la descripción detallada del mismo.

La individuación es un proceso, pero también puede ser entendido como un impulso. La Individuación es una parte tan esencial de la motivación humana, como el hambre, la sed, la sexualidad y las presiones relacionadas con búsqueda de la relajación y la consecución de la felicidad. Jung subrayó ciertos aspectos de la individuación una y otra vez. Enfatizó la importancia del desarrollo del alma individual, la cual aseguró, tiene sus raíces en el alma colectiva, pero de la cual, sin embargo, debe diferenciarse y desarrollarse individualmente.  Con frecuencia escribió acerca de la importancia de hacerse consciente; insistió una y otra vez en que los aspectos conscientes e inconscientes de la personalidad debían ser integrados. Él asoció fuertemente la individuación con el  proceso que nosotros observamos en análisis, con todo, nunca asumió que la individuación sólo podía hallarse en el contexto analítico.

El impulso hacia la individuación nos impele a hacer contacto con una chispa interna de la divinidad, la cual Jung describió como el Self. El proceso y la meta de la individuación sólo  pueden ser  mostrados  mediante símbolos. La vida de Jesucristo, por ejemplo, en la medida en que pueda ser comprendida simbólicamente, puede concebirse como un proceso de individuación. En lenguaje religioso se puede decir que la meta de la individuación es aproximarse a Dios (o a los Dioses), hacer contacto con el mundo, el cual  es al mismo tiempo el propio ser.

Otro símbolo de individuación es la imagen del  “viaje a la ciudad de oro, Jerusalén.”  En el Pilgrim’s Progress de Bunyan, esta peregrinación valiente y dolorosa es descrita con detalle. En la vida práctica, nosotros siempre estamos al comienzo o en la mitad de un viaje hacia la Dorada Jerusalén, nunca en la meta.

Los cuentos de hadas frecuentemente contienen simbolismos de individuación. El héroe debe acometer muchas aventuras con el objeto de casarse con la princesa. Este matrimonio es un símbolo de la unión con su alma. Un hombre proyecta la imagen del alma en lo femenino. En este sentido el matrimonio en los cuentos de hadas simboliza la meta del desarrollo psicológico. Con frecuencia  un “Viaje del Peregrino” se transforma en  “Viaje del Príncipe;” es decir, el príncipe  se deja distraer en el  viaje tan a menudo, que  la princesa  está muerta  para  el momento en que él llega al castillo.

La individuación, tal y como es presentada en los cuentos de hadas, desafortunadamente, es con frecuencia muy simple e indiferenciada. Los mitos antiguos dan una mejor imagen. Yo mencionaré aquí como ejemplo la vieja leyenda galesa de Culhrwch and  Olwen. El nombre de Culhrwch, tiene un significado parecido a “foso de cerdos”. Culhrwch nació entre cerdos. Después de su nacimiento su madre enloqueció y murió. Una buena madrastra lo crió y de ella escuchó de una doncella llamada Olwen, la hija de un gigante. Sin embargo el gigante sólo le entregaría su hija con la condición de que llevara a cabo cuarenta tareas posibles e imposibles, todas ellas pavorosas. Muchos hechos fueron llevados a cabo sólo por Culhrwch, otros fueron realizados con ayuda de sus camaradas, otros sin embargo fueron  realizados por sus amigos o sólo por el Rey Arturo. En el curso de estas aventuras, Culhrwch cruza todo el mundo conocido por los Celtas. El cuento alcanza su punto más alto en la violenta cacería de un jabalí  y el drenaje de la sangre de una bruja.

La individuación como  desarrollo psicológico es con frecuencia representada también en el arte pictórico, aunque de una forma demasiado pulcra e insípida. La imagen del noble caballero San Jorge es bien conocida. Atrae nuestra atención en pinturas, esculturas y orfebrerías de las iglesias, palacios y casas privadas.  En lo alto de su caballo, vestido con su elegante armadura y bajo la punta de su lanza un dragón retorciéndose.

Simbólicamente la imagen muestra la victoriosa conquista de San Jorge sobre su oscuro inconsciente. Psicológicamente mucho más pertinente que esto, es la manera como el mito de Culhrwch presenta el conflicto con los poderes inconscientes del alma. Después de la victoria sobre el poderoso jabalí, la bruja negra es descubierta en su gruta. El Rey Arturo, como ayudante de Culhrwch, envía sirvientes dentro del agujero. Estos arrastran a la bruja por el cabello. Esta a su vez los agarra por sus melenas y los arroja al suelo. Ellos huyen del agujero gritando. Al final Arturo tiene que intervenir personalmente, y corta la bruja en dos con su espada. La sangre de la bruja es drenada, probablemente con la intención de beberla, y de este modo ganar fuerzas para el encuentro decisivo con el gigante, el padre de Olwen. El desafortunado futuro suegro del héroe, al que no sólo le afeitan la barba, sino también su piel y orejas; su cabeza es cortada y empalada. Finalmente el héroe puede unirse con Olwen. Ahora él se ha unido a su alma que está proyectada sobre una figura femenina.

Coraje, cobardía, luchas caóticas, inmundicia y el espanto de beberse la sangre de una bruja caracterizan este cuento. En contraste con el elegante desapego y distanciamiento retratados en las pinturas de San Jorge y el dragón. A pesar de todo la individuación está mejor representada y simbolizada en el sangriento y caótico relato de Culhrwch que en la imagen del elegante caballero San Jorge. Individuación significa un trabajo activo, incómodo y difícil a través de nuestros propios complejos psíquicos para unirlos con sus opuestos. Estos opuestos están simbolizados por un hombre y una mujer.

La individuación es un viaje largo e interesante. Un prolongado camino que debe ser atravesado hasta que un hombre, por ejemplo, ha confrontado y tratado con los múltiples aspectos de lo materno. Primero tiene que tratar con la natural y nutritiva madre animal, quien lo mantiene atascado, conservador y anti-espiritual. Mitológicamente ella está representada por Deméter, la extravertida portadora de la fertilidad. Lo seductor de la madre natural, como el pan de jengibre  de la bruja de Hansel y Gretel, es que es nutritiva. Lo siniestro es que también le gustaría devorar al hombre. Un  vínculo demasiado fuerte con la madre inhibe el desarrollo de un hombre.

La otra cara de la Diosa con la cual el hombre tiene que vérselas está mitológicamente representada por Perséfone la Reina del  Inframundo. Como el hada de los cuentos,  ella es el aspecto espiritual, ambicioso de la madre: ella puede inspirar a un hombre, así  como llevarlo hacia la locura y la muerte. Las fantasías ambiciosas de la madre de un hombre pueden engendrar en él un impulso hacia logros espirituales, y también pueden producir  la ambición desmesurada y destructiva.

Se requiere un gran esfuerzo psicológico para que un hombre alcance el punto de comprensión de que estos poderes arquetipales  de la psique  son inherentes a él mismo, y que no sirve de nada verlos sólo en su madre natural o sus proyecciones sobre otras mujeres o instituciones; alcanzar el punto de vista de que nada se logra por la vía de ir contra su madre, o lo que sería igual, con reiteradas acusaciones contra la sociedad. Esta es sólo una de las prodigiosas lecciones que deben dominarse en el curso de la individuación.

Es de una importancia aún más decisiva en el proceso de individuación  de un hombre, el  llegar a acuerdos con una mujer o con lo femenino en general;  y viceversa, para una mujer llegar a acuerdos con un hombre o con lo masculino. Uno de los grandes temas de la individuación es el hecho maravilloso de que la existencia humana – así como la existencia animal- es vivida fructíferamente sólo en el contexto de  la polaridad masculino-femenina. Amor  y odio, separación y unión  con la figura contra-sexual fuera y dentro de uno mismo, pertenecen al desarrollo psicológico que se encuentra bajo la bandera de éste proceso soteriológico.

Llegar a acuerdos con el sufrimiento y la muerte, con el lado oscuro de Dios y de la Creación,  con lo que nos hace sufrir, con lo que utilizamos para atormentarnos a nosotros mismos y a los demás, todo esto no puede ser evadido en el proceso de individuación. No puede haber individuación sin la confrontación con el lado destructivo de Dios, del mundo y del alma.

Permanecer firmes en esta confrontación es difícil para ambos, para el individuo y para el colectivo, y cada período histórico encuentra sus propios métodos para evadir esta tarea. En nuestro tiempo el modo es atribuir a causas sociales el sufrimiento y la destrucción. Se piden soluciones simples para los problemas del sufrimiento y la destrucción: si la sociedad pudiera reorganizarse, el sufrimiento desaparecería en una noche. Todo lo que llamaríamos “malo” es el resultado de una crianza y una educación deficientes, y esto a su vez es el producto de las manipulaciones de una sociedad malévola la cual es gobernada por unos pocos villanos en su propio beneficio.

Otra forma frecuente de evadirse del sufrimiento se expresa en la creencia de que las cosas están progresando. Aunque hoy  las cosas aún vayan por mal camino, ellas mejorarán con cada día que pase, es sólo una cuestión de tiempo ­­­– y organización- hasta que el paraíso sea establecido en la tierra.

Individuación y salvación son conceptos estrechamente relacionados. La meta de la individuación, se podría decir, es la salvación del alma. Desafortunadamente ambos conceptos están constantemente en peligro de ser  entendidos de manera  muy estrecha. Federico el Grande, el rey Prusiano, a quien por otro lado yo no encuentro muy simpático, se supone que dijo: “Cada uno  debe ser  bendecido a  su propio modo,” que significa, cada quien debe encontrar su propio camino de salvación.

La humanidad ha estado consistentemente dispuesta a pelear guerras sangrientas por motivos soteriológicos. Cada quien creía que estaba en el deber de hacer que otros se sometieran a una particular comprensión de la salvación. Lo más oscuro, los elementos más destructivos de la sombra se mezclan dentro de los móviles del guerrero soteriológico. El impulso de poder y el delirio de destrucción se esconden bajo el manto del motivo de la salvación de las almas. La salvación sin embargo está a la disposición de todo el mundo; está abierta para todos y cada uno, una posibilidad para cada alma. Expresado en lenguaje Cristiano, Cristo murió por todos.

La salvación en sí misma, sin embargo, sólo puede ser aprehendida simbólicamente y representada sólo en imágenes. Las imágenes que expresan esta inefabilidad son diferentes. La salvación se presenta de muchas maneras a la comprensión del ojo humano. Aunque la salvación es posible para el común de todas las almas, ella puede alcanzarse por los más diversos caminos. La fórmula sine ecclesia nulta salus es un trágico malentendido, ya que como ecclesia está limitada a una comunidad específica de buscadores soteriológicos.

Una definición elitista tiende a socavar el valor del concepto o la imagen de individuación. Por  ejemplo se supone que la individuación sólo está abierta para aquellos que están sometidos a análisis. Solamente aquellos que pueden hablar acerca de su propio desarrollo psicológico y comprender sus sueños psicológicamente e interpretarlos son capaces y dignos de salvación. Tal concepción exige una comparación con  las sectas Cristianas que aseveran que sólo cuarenta almas serán redimidas por Cristo, incluyendo naturalmente  los miembros de esa secta particular.

Otra restricción igualmente presuntuosa miente en la pretensión de sólo las personas con cierta inteligencia y cierto nivel educativo son capaces de individuación. Las  personas con un cociente intelectual menor a 90, supuestamente, no están a la altura. Hay innumerables caminos para la individuación, no solamente el psicológico o el intelectual.  El camino para individuarse está abierto para las personas bien sea a través del arte o la cocina, dentro del contexto del amor o de la tecnología, negocios o política. Cuán diversos pueden ser estos caminos  de individuación  me gustaría ilustrarlo con  los siguientes ejemplos.

Estaba yo  escuchando una vez a un grupo musical negro en New Orleans, todos sus miembros tenían por lo menos alrededor de sesenta y cinco años. Muchos ya no podían dominar completamente sus instrumentos pues habían perdido mucha flexibilidad en sus articulaciones. Tocaron jazz al estilo de los viejos tiempos. Escuchándolos y mirando los diferentes intérpretes, tuve la impresión de que aquellos músicos habían captado algo y estaban diciendo algo que tenía que ver con la individuación. Ellos estaban en este camino soteriológico.

Otra experiencia que me impresionó profundamente ocurrió cuando visité un servicio religioso diseñado para niños mentalmente retardados por una orden religiosa reformada. La comunión fue distribuida a la congregación, a los padres de los niños retardados y a los mismos niños. Meses antes de este servicio de la comunión, los niños habían sido preparados  y concientizados acerca del significado de la comunión a través del uso de ilustraciones. Lo que pasó dentro de estos niños cuando tomaron la comunión nunca lo sabremos exactamente. Pero mirando sus rostros  y tratando de ponerse uno mismo en el lugar de ellos, uno no podía evitar la impresión de que algo pasó en las almas de estos niños desventajados que los acercó a la individuación. Antes de la distribución de los elementos de la comunión, en lugar de un sermón, a los niños se les mostraron ilustraciones que hablaban del sufrimiento, muerte y resurrección de Cristo. ¿Ellos comprendieron? Podríamos hacer la misma pregunta a aquellos de nosotros con inteligencia normal: ¿nosotros hemos comprendido el sufrimiento y la resurrección de Cristo? En realidad nadie puede aprehender la individuación conceptualmente. Sólo las imágenes pueden expresarla. Para todos los participantes de éste servicio religioso fue una convicción que en el momento de la distribución de la comunión estos niños intuyeron la salvación.

En ocasión de una conferencia para psicólogos, durante la cual el concepto de individuación estaba siendo discutido, la reacción ante la pregunta ¿puede individuarse un retrasado? fue solamente de  desconcierto. Pero  la cuestión no es ¿Puede individuarse un retrasado? Pues esto es cierto, sino ¿Cómo puede individuarse un retrasado?

Hasta ahora nosotros hemos discutido la individuación, y cómo es representada simbólicamente en cuentos de hadas, sagas y símbolos vivientes. Sin embargo algo en nuestra presentación  de la individuación y salvación podría estar todavía  sujeto a malos entendidos. Parece estar  faltando un aspecto. La individuación y la búsqueda soteriológica parecen ser algo autista y egocéntrico.  Esto parece suceder a los individuos en la medida en que trabajan en sus propias almas en la quietud de sus habitaciones privadas: solos, o en pareja, como por ejemplo en el matrimonio, ese intenso y dialéctico encuentro. La banal pregunta del Filisteo surge aquí: ¿Para qué sirve todo esto a las instituciones sociales, para la comunidad, para el estado, en resumen, para el prójimo humano?

La individuación no es individualismo. Trabajar  junto a lo que se describe hoy abstracta y erróneamente como sociedad, esto es, trabajar  junto a los vecinos, comunidades locales, organizaciones, en la salvación de todos los seres humanos­ – todo esto pertenece a la individuación.

Cada alma individual tiene una parte en el alma colectiva. Nuestros estratos profundos están ligados al inconsciente colectivo, el alma colectiva, a través de la cual todas las personas y grupos están unidos. Una individuación egoísta de una persona en particular como un pasatiempo privado  es por lo tanto difícil de concebir.

Hay que destacar que en muchos cuentos de hadas y mitos que tienen que ver con la individuación, el héroe y sus ayudantes o amigos son reyes príncipes y princesas; o en mitos arcaicos los serviciales Dioses, todos los cuales tienen influencia sobre otras personas. Reyes, príncipes, etc., son personas con funciones políticas, con altos cargos políticos. Estas figuras míticas y de cuentos de hadas tienen implicaciones sociales y colectivas. La individuación de los reyes debe traer beneficios para la sociedad. Es más estos mitos y cuentos de hadas nos están diciendo que una individuación sin implicaciones sociales es impensable. Debemos llenar esta dimensión social de la individuación  mirando sobre todo las imágenes medievales. Queremos ver no sólo las figuras de reyes y caballeros, sino también aquellas de  ermitaños y reclusos. Reyes y caballeros eran activos en la sociedad. El recluso, por otra parte, retratado en su aislamiento, no sólo rezaba por la salvación de su alma, sino que luchaba por la salvación de toda la humanidad.

La participación en la sociedad siempre va de la mano con la individuación, ya sea en una forma extravertida, como en el caso de los reyes medievales, o en una forma introvertida como en el caso del  monje  rezando o en forma mixta. La persona  individuándose está ocupada con la humanidad, bien sea a través  de una  participación activa o  en  luchas internas con problemas colectivos.

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