Análisis junguiano de la sombra en la obra “El señor de los anillos” de J.R.R. Tolkien

ANÁLISIS JUNGUIANO DE LA SOMBRA EN LA OBRA:
EL SEÑOR DE LOS ANILLOS DE J. R. R. TOLKIEN

Andrés Uribe Mariño

Andrés Uribe M. es Estudiante de último semestre de Psicología (Pontificia Universidad Javeriana). El artículo que se ofrece a continuación es el trabajo final presentado en la cátedra Seminario de Autor Contemporáneo Carl G. Jung, a final del primer semestre de 2003. Correo electrónico: uribix@hotmail.com

 

El presente ensayo constituye un estudio de la obra El Señor De Los Anillos desde la perspectiva de la lucha del Yo con la sombra, tomando como ejes centrales del análisis a los personajes Frodo, Bilbo, Aragorn y Gollum, los cuales, gracias a sus peculiares características y a la singular relación que guardan con el anillo de poder, se constituyen como prototipo fundamental de las diferentes rutas que puede tomar el Yo durante su confrontación con la sombra. Teniendo en cuenta que el presente texto constituye un examen minucioso de una extensa obra literaria, resulta pertinente hacer algunas recomendaciones al lector con el fin de que se ubique fácilmente a través de éste ensayo, el cual presentará la siguiente estructura: Se exhibirán párrafos en letra cursiva y con interlineado sencillo, los cuales corresponderán a segmentos resumidos de la obra de J R R Tolkien, seguidos por párrafos en interlineado 1,5 y letra normal que pertenecen ya a la labor interpretativa que el autor del presente trabajo ha llevado a cabo acerca de dichos segmentos.

Una vez ubicado el lector, resulta posible comenzar con el análisis, el cual, desde luego, debe iniciar con una breve interpretación acerca del símbolo del anillo dorado: En cuanto al anillo, cabe decir que su forma circular representa lo completo, es decir, la totalidad. El oro, por su parte, es el más precioso de los metales: es bonito y brillante, fácilmente maleable e inerte, de modo tal que nunca pierde el lustre. Con esto en mente, es preciso afirmar que el símbolo del anillo en la presente historia será interpretado como la herramienta que da a su portador la oportunidad de convertirse en un ser más completo, motivo por el cual es considerado de extremo valor y llamado precioso a lo largo de la obra literaria. Desde luego, dicha oportunidad debe ser aprovechada por su portador, puesto que de no hacerlo, graves cosas pueden suceder; como bien es el caso de Gollum.

La fiesta de Bilbo es un éxito. Acuden a ella un gran número de Hobbits; pero Bilbo se ha sentido extraño últimamente, y ha decidido tomarse unas vacaciones lejos de La Comarca. Así, después de pronunciar un discurso de sobremesa delante de 144 invitados entre los amigos más intimos de Frodo y sus parientes, Bilbo se pone su anillo mágico y desaparece causando gran sorpresa. A continuación llega a Bolsón Cerrado y se encuentra con Gandalf, quien le advierte acerca del uso de los anillos mágicos. Bilbo obvia el comentario y realiza los preparativos para su viaje. Mientras tanto, Gandalf trata de persuadir a Bilbo para que deje el anillo atrás. Sin embargo, éste se muestra extraño y acusa a Gandalf de querer robarle el anillo para su uso personal. Gandalf, ante esta serie de comentarios impone su presencia ante Bilbo recordándole que él, además de ser un gran mago, es un gran amigo, motivo por el cual lo único que desea es ayudarle. Bilbo se muestra apenado y arrepentido, de tal forma que decide dejar el anillo y prepararse para su viaje.

En este primer pasaje es evidente la presencia de una proyección por parte de Bilbo, quien ve en Gandalf pretensiones de avaricia y ambición. Es bien sabido que no es el sujeto consciente sino el inconsciente el que realiza la proyección. De ahí que Bilbo se encuentre con la proyección ya realizada, aislándose así de su entorno debido a la relación ilusoria entablada con Gandalf en este segmento. Así, la proyección de Bilbo transforma a Gandalf en la cara oculta de Bilbo. De esta forma, Bilbo proyecta en Gandalf su propia avaricia, ambición y egoísmo. Dicha proyección tiene a la base el hecho de que Bilbo ha relegado a su sombra durante los últimos años, dotándola así de una mayor autonomía, y por ende, permitiéndole manifestarse en forma de proyección.

Para comprender esto es necesario tener en cuenta que Bilbo había tenido el anillo en su posesión durante muchos años, usándolo de vez en cuando para salir sin ser visto y jugarle bromas a sus compañeros aprovechando su invisibilidad. Sin embargo, últimamente él ha estado experimentando sensaciones extrañas, pero nunca se ha preocupado por ellas, de tal forma que las ha dejado a un lado. Esto ha hecho que su sombra, la cual ha estado tratando de manifestarse, haya venido creciendo y, por ende, ganando autonomía sobre la conciencia.

La proyección se da cuando la conciencia se niega a reconocer alguna expresión simbólica que está tratando de emerger del inconsciente. Al final la energía del símbolo es tan grande que lo impulsa hacia el mundo físico. Así, la proyección es un acto creativo de la psique para resolver la tensión creada por el problema de la sombra. Es claro que en Bilbo la conciencia se ha negado rotundamente a reconocer la sombra, la cual ha tratado numerosas veces de emerger del inconsciente.

Cuando Bilbo deja de enfrentarse conscientemente a los temas emocionales que están tratando de emerger de su inconsciente, estos temas reúnen a su alrededor experiencias relacionadas con ellos y forman un complejo dentro del inconsciente. Dicho complejo se convierte en una personalidad autónoma que pugna por manifestarse en el exterior y lo logra a través de Gandalf.

El anillo permite a su dueño relacionarse conscientemente con esas figuras, motivo por el cual dicho ornamento admite ser interpretado como una herramienta terapéutica, similar en efectos a la imaginación activa, pues permite al individuo relacionarse más directamente con su sombra. Sin embargo, el anillo presenta un inconveniente, el cual consiste en que exige de su poseedor un Yo fuerte, capaz de mantener viva la tensión entre su Yo y su sombra, cualidad de la que Bilbo adolece. Así, la psique de Bilbo ve en Gandalf a alguien lo suficientemente parecido al complejo personificado como para poder atribuirle la identidad proyectada. En otras palabras, al pedirle Gandalf a Bilbo que deje el anillo, Bilbo halla la excusa perfecta para atribuirle a Gandalf actitudes de envidia, ambición y egoísmo relacionadas con el anillo. De ésta manera, Gandalf representa el gancho perfecto en el que Bilbo puede colgar el egoísmo, la ambición y la avaricia que yacen en su interior.

Es así como el asunto emocional previamente abandonado por Bilbo en su inconsciente encuentra una manera de ponerse frente a sus ojos, de forma tal que ahora le resulta imposible ignorarlo. Incluso si Bilbo, en su conciencia, permanece sin percibir su avaricia y ambición interiores, ahora se ve confrontado con dichos temas como acontecimientos exteriores con los que se ve obligado a enfrentarse.
Cuando hay una tensión creativa entre la persona real y el símbolo proyectado, tiene lugar el crecimiento. Resulta evidente que la tensión existente entre la persona de Gandalf y la ambición proyectada en él, lleva a Bilbo a un crecimiento personal, pues éste se da cuenta de que lo proyectado no coincide en absoluto con Gandalf. Así, tiene lugar un trabajo con la sombra en el que Bilbo logra relacionarse con ciertos contenidos que yacían en la profundidad de su psique y que no se había atrevido a trabajar.

Es posible afirmar que de no haber tenido ese enfrentamiento con Gandalf, Bilbo hubiera encontrado que su ambición se alimentaba cada vez más a sí misma, de tal forma que hubiera encontrado obstaculizado su proceso de desarrollo personal.

Bilbo habla una última vez con Gandalf antes de partir, y casi cambia su intención de dejar el anillo a Frodo; pero Gandalf lo persuade de su idea, y Bilbo sale, dejando mucho atrás pero más feliz que en toda su vida.

En este apartado es claro como Bilbo, una vez se enfrenta a los contenidos de su sombra y logra identificarlos, parte en absoluta paz y tranquilidad hacia la tierra paradisíaca de Rivendell, en donde se propone descansar en armonía con la naturaleza hasta el final de sus días. Vemos entonces que lo único que le faltaba a Bilbo para poder vivir tranquilo era una última confrontación con su sombra.

Empiezan a aparecer rumores de eventos extraños fuera de La Comarca, tales como la restauración del Poder Oscuro en la Tierra de Mordor. Sin embargo, la mayoría de Hobbits no los creen todavía. El Anillo debe destruirse para que Sauron no pueda encontrarlo; pero solo podría destruirse en Orodruin, el Monte del Destino en Mordor. Parece que Sauron ya había oído hablar de Bilbo y de La Comarca gracias a Gollum, así que ahora La Comarca probablemente ya no sea un lugar seguro para Frodo. Este decide salir para destruir el Anillo, acompañado por el joven Sam Gamyi, su jardinero, que al contrario que la mayoría de Hobbits, cree en los cuentos viejos y le encantaría ver a los magníficos Elfos.

Con lo anterior es evidente la existencia de una clara concepción del mundo, por parte de Frodo y en general de los Hobbits, como un lugar temeroso y desconocido, de tal forma que resulta más importante, para Frodo y los demás Hobbits, sentirse seguros que ser únicos y especiales. Sin embargo, es posible observar un ligero cambio de actitud en Frodo motivado por las historias de su tío Bilbo, en las que el mundo parece ser un lugar lleno de misterios, maravillas y hermosos paisajes. Así, Frodo decide dejar atrás la comarca, asumir unos cuantos riesgos y comenzar a descubrir quién es él en realidad.

Asimismo, es posible observar que antes de que la sombra haga su aparición, pensamos en nosotros como entes completamente separados de los que nos rodean. Sin embargo, una vez experimentamos el mundo a través de la sombra, experimentamos al otro en mí, al igual que el otro-que-no-soy-yo me experimenta a mí. La historia expresa esto de manera clara, pues es evidente que, en un principio, Frodo vivía aislado de la Tierra Media sin preocuparse por los sucesos que en ésta ocurrían. Así, Frodo vive tranquilo en la comarca hasta que sale a conocer al mundo, a su No-Yo.

Otro punto que cabe resaltar frente al pasaje que nos ocupa, hace referencia a que es justamente en el momento en el que Frodo se aleja de esa plantilla (según la cual él debería quedarse en la comarca, alejado del mundo exterior, para vivir en paz y armonía hasta el final de sus días) que tiene lugar ese encuentro con la sombra. De esta manera, Frodo comienza a conocer a su sombra una vez que ha partido en un viaje que nunca esperó tener, es decir, una vez se aleja lo suficiente de su plan de vida.

En este pasaje resulta claro que muchas veces nosotros escogemos caminos que la gran mayoría han descartado, tales como la decisión de Frodo de emprender el viaje. También es evidente el hecho de que, en muchas ocasiones, nos acostumbramos a hacer las cosas de acuerdo a nuestra personalidad, descartando acciones que no concuerdan con esa persona que somos, motivo por el cual el cambio resulta bastante difícil. Esto se muestra en la incertidumbre de Frodo, previa a partir en el viaje, la cual tiene a la base el hecho de que él nunca había dejado la comarca, y por ende se había acostumbrado a vivir en ella, haciendo así extremadamente difícil su partida. Sin embargo, muchas veces la vida nos plantea problemas que no pueden resolverse con nuestras viejas costumbres, obligándonos así a emprender el cambio en nuestras vidas.

Desde luego, dichos problemas no constituyen un castigo, sino que, por el contrario, son las consecuencias de la propia rigidez. Es decir, el problema se presenta como tal debido a que nos hemos acostumbrado a valorar más la seguridad que el cambio. Así, Frodo experimenta las consecuencias de haberse quedado en el refugio seguro de la comarca. Naturalmente, el viaje (cambio) emprendido por Frodo lo lleva a un progreso, y a su vez, a sentirse más vivo. En conclusión, vemos que Frodo abandona la seguridad para progresar.

Por otro lado, es posible que las opciones que se tienen en frente al emprender el cambio produzcan un poco de miedo, pues cada una de ellas representa un camino que no ha sido transitado aún. Es así como para Frodo, iniciar el viaje consiste en recorrer un camino que nunca antes había sido transitado por él, motivo por el cual éste se encuentra asustado.

También es evidente que, en el presente caso, Frodo se compromete por primera vez en una aventura en la que pretende lograr un objetivo mayor que sí mismo y su supervivencia personal, como bien lo es emprender un viaje hacia el propio desarrollo personal. Es así como Frodo, comprendiendo que existe algo más importante que sus insignificantes preocupaciones, pretende librar al mundo de la maldad.

Una noche, los Jinetes Negros irrumpen en la casa de Frodo en Cricava y descubren que éste no esta allí, de tal forma que deciden cabalgar hacia Bree con gran prisa. Irrumpen en la posada, o más específicamente en el cuarto donde los hobbit-invitados normalmente duermen. Los hobbits se encuentran escondidos, de tal forma que logran salvarse. Al día siguiente compran un potro y suministros de comida. Se dirigen a Rivendel, y Trancos los lleva a través del pantano de Moscagua a una colina llamada Colina de los Vientos que ofrece una vista de un área grande. Parece que Gandalf había estado allí tres días antes que ellos. Esa tarde son atacados por cinco de los Jinetes en una cañada debajo de la Colina de los Vientos; Frodo no puede resistirse al deseo de ponerse el Anillo, e inmediatamente después de hacerlo, comprende que le pueden ver los Jinetes muy claramente a pesar de la oscuridad. El capitán de los Jinetes ataca a Frodo que lanza un golpe a los pies del Jinete, clavándole un cuchillo en el hombro izquierdo y haciendo que éste se desmaye inmediatamente después.

En este pasaje se observa claramente la presencia de unos seres extraños, que se presentan como jinetes negros y que, a partir de este momento, acompañarán a Frodo durante toda la aventura. Resulta interesante llevar a cabo un análisis junguiano de dichas figuras, pues éstos hallan una clara interpretación desde el concepto de sombra cultural expuesto por algunos autores Jungianos. Así, estos jinetes corresponden al nivel cultural de la sombra, en el cual se llevan a cabo proyecciones culturales de la sombra. En el presente caso, es evidente que los jinetes representan la sombra de la raza de los hombres, pues éstos jinetes fueron alguna vez grandes reyes de los hombres, quienes cegados por su propia avaricia y sus ansias de poder, tomaron los anillos ofrecidos por Sauron, convirtiéndose entonces en sombras del gran anillo de poder. De ésta forma, los jinetes se encuentran sujetos a la voluntad de dicho anillo, sintiendo su presencia permanentemente. Es así como los jinetes representan las proyecciones de toda la raza humana, pues en ellos residen toda la avaricia, ambición y ansias de poderío que seguramente tenemos todos los hombres, pero que, a la vez, tenemos miedo de enfrentar. Dicho esto, podemos afirmar que el anillo permite a su dueño no sólo tener un contacto con su sombra personal, sino que, a su vez, lo enfrenta con un nivel aún más profundo de la sombra: La sombra cultural.

En Rivendell, Aragorn se encuentra rezándole a una estatua de una figura que parece ser humana. En ese momento llega Elrond y sostiene una conversación con Aragorn acerca de su pasado. Aragorn, quien actualmente vaga por los bosques de la Tierra Media, es en realidad el heredero a la corona del reino de los hombres. Sin embargo, su madre no quiso que él sufriera el mismo destino que los demás reyes, quienes cegados por su propia avaricia, fueron poseídos por el anillo. Así, Aragorn ha huido durante toda su vida del derecho a convertirse en rey.

En este pasaje encontramos una clara actitud de evitación frente al momento de encontrarse con la propia sombra. Sin embargo, a medida que transcurre la historia nos damos cuenta de que no hay modo alguno de evitar que dicho momento llegue a nuestras vidas. Una clara expresión de esto la hallamos en el hecho de que Aragorn pretenda dejar totalmente relegado su derecho y su voluntad para ser rey, de tal forma que lo guarda en su sombra, esperando nunca tener que enfrentarla. Sin embargo, la aparición del anillo lo lleva finalmente a la confrontación con ésta porción de su sombra, sin importar cuánta resistencia haya puesto Aragorn durante toda su vida. De esta manera, hallamos en Aragorn la clara muestra de que la batalla con la sombra constituye una gran lucha.

También es posible observar, en el presente apartado, el bien inherente de la sombra, el cual pugna por convertir a la persona en el individuo que está destinado para ser. Así, aunque inicialmente aparece como algo despreciable y peyorativo, en realidad posee todas las futuras potencialidades de desarrollo. De ésta forma, se observa que para Aragorn su sombra constituye un impulso para convertirse en el rey que está destinado a ser desde su mismo nacimiento. En otras palabras, vemos que la sombra de Aragorn contiene todas las posibilidades para llevarlo a un ulterior desarrollo personal.

Otro aspecto a tener en cuenta consiste en el hecho de que la sombra contiene todo lo que se puede llegar a ser, es decir, la sombra constituye la primera mirada al Yo, a esa parte de nosotros que más se acerca a la divinidad. Es así como la sombra de Aragorn constituye esa parte de él que más se acerca a la divinidad, a la realeza.

La historia de Gollum es una historia triste. En un principio, él pertenecía a una raza similar a los Hobbits y llevaba por nombre Smeagol. Gustaba del agua, motivo por el cual pasaba la mayoría de su tiempo en el río pescando. Un día, encontró un anillo en el fondo del río. Tras explorarlo descubrió que su uso lo hacía invisible, lo cual le hacía más fácil la pesca. Sin embargo, el anillo comenzó a apoderarse de él de una manera extraña. Poco a poco, Smeagol se fue convirtiendo en un ser egoísta y ambicioso, a la vez que lo fue transformando en una criatura oscura, babosa y esquelética.

Teniendo en cuenta que el anillo constituye un medio para que el inconsciente exprese ese lado que ha sido tan relegado por su portador, es un hecho que si su portador se resiste con mucha fuerza a la llamada del inconsciente, la humanidad parcial de la figura se irá convirtiendo poco a poco en una criatura repulsiva y completamente inhumana. Podemos ver como Gollum se resiste desde un principio a la llamada del inconsciente, de tal forma que permite que éste vaya tomando posesión de su persona, hasta que lleva a convertirlo en un ser repulsivo e inhumano. Esto constituye una clara muestra de las consecuencias a las que lleva el no realizar el trabajo que nos exige la sombra. Así, el no trabajar con la sombra cuando ésta se nos manifiesta, puede llevar a una total autonomía de ésta, y por ende, a una total posesión de la persona por parte de los contenidos que subyacen en su interior.

Gollum ignora a ese animal que tiene en su interior, es decir a su sombra, motivo por el cual se convierte en ese animal; en un ser repulsivo y bajo. Esto hace que Gollum se convierta en la sombra, personificándola durante toda la historia.

De lo anterior podemos concluir que de no llevar a cabo una adecuada interpretación de lo que el inconsciente le quiere decir al sujeto, esta dirección equivocada pasa a formar parte del sujeto. En otras palabras, Gollum no toma en serio a su sombra, no interpreta su mensaje, de tal forma que dicho mensaje pasa a ser parte de él en su actitud consciente.

También es evidente el hecho de que Gollum sucumbe de antemano a las necesidades planteadas por la sombra, sin ofrecer resistencia alguna, hecho que lo lleva a convertirse en el ser repulsivo que actualmente es. En conclusión, Gollum convierte a su sombra, por el mismo hecho de sucumbir ante ella, en un ser corpóreo, en una conciencia psicológica que toma un casi total control sobre él.

Boromir se aleja de la compañía con disimulo, encuentra a Frodo en el bosque y le insta a que le dé el Anillo. Frodo piensa ahora firmemente ir a Mordor e intentar destruir el Anillo por sí solo; Boromir se enfada y empieza a amenazarlo para que Frodo le dé el Anillo. Frodo se lo pone y corre lejos. Va a la cima de la colina de Amon Hen, donde puede ver (todavía llevando el Anillo) las tierras cercanas y distantes hasta las fronteras de las tierras de Mordor. Siente el Ojo de Sauron que lo busca, y finalmente se quita el Anillo.

En este apartado, y en muchos otros a través de toda la historia, se observa que las constantes referencias a Sauron llevan implícitas la noción de un espíritu, de una gran esencia maligna que busca el anillo para poder recuperar su poder. Así, resulta posible afirmar que Sauron no es más que la viva representación de la sombra arquetípica, la cual se muestra, en el presente caso, como la poseedora de las características que son rechazadas por todas las culturas de la Tierra Media. Esto también halla explicación en el hecho de que las constantes referencias a Sauron, tanto en el libro como en la película, muestran una esencia etérea, no material ni física. En otras palabras, Sauron es mostrado como una omnipresencia, como algo que está en todo lugar y que vigila todo rincón de la Tierra Media. Tenemos entonces que el anillo pone a su poseedor en contacto con todos los niveles de la sombra, pasando desde la sombra personal y llegando hasta la arquetípica, hasta el mal absoluto.

Frodo decide dejar la compañía en secreto, enseguida, porque nunca volvería a tener el valor suficiente para partir de nuevo. Entretanto Boromir regresa con la compañía y empiezan a buscar a Frodo. Mientras los otros están investigando, Sam comprende que Frodo esta intentando dejarlos, y vuelve a las barcas justo cuando Frodo esta arrastrando una hacia el agua. Enseguida Sam y Frodo salen juntos, cruzan el río y parten hacia el suroeste, hacia Mordor.

Es un hecho que el período de trabajo con la sombra constituye una etapa en la que el individuo solo tiene que poner un pie delante del otro a fin de seguir avanzando, sin tener idea alguna de hacia dónde conducirá el camino. Esto lo vemos reflejado en el apartado anterior, donde Frodo comienza a darse cuenta de que él no podrá mantener el anillo a salvo (y por ende no podrá trabajar su sombra adecuadamente) estando rodeado por los demás, de tal forma que opta por realizar su misión en solitario sin conocer el camino. Se ve, entonces, como Frodo decide separarse de los demás y realizar su proceso con la única compañía de Sam, su fiel amigo, es decir, su apoyo emocional.

Asimismo, el camino hacia el desarrollo interior es inevitablemente un camino solitario, ya que no hay nada fuera del sujeto que pueda solucionar el problema. Frodo, para seguir el camino hacia su desarrollo interior, decide apartarse de los demás, puesto que, fuera de él nadie puede ayudarlo, nadie distinto a él puede completar la misión. Por el contrario, los demás obstaculizan el cumplimiento de la misma, como bien lo es el caso de Boromir, quien intenta arrebatarle al anillo a Frodo.

Frodo y Sam continúan su viaje a través de Emyn Muil. Un día descubren que Gollum había estado siguiéndolos de cerca todo el tiempo. En un momento, mientras los dos Hobbits duermen, Gollum sube fácilmente tras ellos, y se dispone a robarle el anillo a Frodo. Así, aquel se dirige sigilosamente hacia el anillo, pero halla frustrado su intento pues Frodo y Sam se encontraban preparados. Sam lo ataca con todas las intenciones de matarlo, pero Frodo decide perdonarle la vida, obligándole a que prometa ayudarlo en su misión, guiándolos hasta Mordor. Los dos hobbits (Frodo y Sam), conducidos por Gollum, se dirigen hacia la Puerta Negra de Mordor. Ya que viajar por terreno abierto lleno de caminos de orcos seria demasiado peligroso, Gollum los lleva por caminos poco conocidos a través de tierras pantanosas. A medida que transcurre el viaje hacia Mordor, el paisaje se va tornando más desolador, a la vez que Frodo comienza a exhibir comportamientos que hasta la fecha nunca había tenido, mostrándose egoísta, ambicioso y agresivo hacia Sam.

El pasaje anterior constituye una clara muestra de lo aterrador que puede llegar a ser la confrontación con la oscuridad que reside en el interior de cada uno, es decir, con la propia sombra interior, puesto que vemos que, a medida que Frodo entabla un mayor contacto con su sombra personal, el ambiente se va volviendo más solitario y árido. Sin embargo, este constituye el único camino, o al menos el más seguro, para lograr el objetivo. Hay maldad, esto es un hecho, pero también hallamos en la sombra algo que va más allá del bien y del mal, es decir, más allá del entendimiento humano. La clara muestra de esto la encontramos en el momento en el que Frodo decide perdonar a Gollum por querer robarle el anillo, hecho que se halla más allá de la comprensión de su compañero Sam. Es así como el anillo, o mejor aún, el trabajo con su propia sombra, le permite a Frodo entender y comprender más a Gollum. Vemos entonces que en la oscuridad es posible hallar maravillas y belleza, las cuales, antes de entablar contacto con la sombra son confundidas con la maldad.

Lo anterior nos enseña que, antes de acontecer cualquier cambio, es necesario tener una vía de acceso a la propia oscuridad del alma humana. De ésta forma, resulta obligatorio tener una vía de acceso a dicha oscuridad. Esta vía de acceso, para Frodo, se halla representada en el anillo, pues es gracias a éste que aquel puede llevar a cabo una arduo y duro trabajo con su sombra, y así, realizar una transformación de su antiguo esquema de valores, pues es claro el hecho de que antes de relacionarse con su sombra, Frodo juzgaba peyorativamente a Gollum, mientras que, después de conocer la propia sombra, dichos juicios no hallan cabida alguna en las actitudes de Frodo hacia Gollum.

En el apartado en el que actualmente nos encontramos, resulta evidente la existencia de dos encuentros de Frodo con su sombra: uno mediado por la avaricia, el egoísmo y la ambición, y otro caracterizado por la compasión. El primero, se ve claramente en los comportamientos exhibidos por Frodo a medida que transcurre su viaje. El segundo, por su parte, se ve expresado en la conducta de Frodo hacia Gollum en el momento de su aparición, pues decide perdonarle la vida a pesar de las intenciones de éste, demostrando así una gran compasión.

Justamente este punto señala la fase en que el individuo gana acceso a un nivel más profundo de conocimiento, el cual parece ser más inhumano y amoral. Así, resulta claro que los valores morales conforme a los cuales Frodo había vivido durante tanto tiempo se revelan inadecuados para enfrentarse a Gollum. De igual manera, Frodo se encuentra cara a cara con un nivel de conocimiento y moralidad que no encaja fácilmente dentro de las categorías de los demás. Es precisamente por esto que Sam no comprende la nueva actitud de Frodo hacia Gollum, para quien sus antiguos valores morales ya no resultan útiles, debido al trabajo con la sombra personal.

Tanto en el presente caso como en el caso de Bilbo, podemos observar uno de los tres niveles de la sombra expuestos por los Jungianos. Me refiero, desde luego, a la sombra personal, la cual hace referencia a los contenidos que cada persona ha relegado a su inconsciente, de tal forma que se convierten en los contenidos contra los que el individuo debe luchar, y con los que debe aprender a relacionarse.

Es un hecho que cuando el individuo comienza a enfrentarse conscientemente con su sombra, ésta evoluciona pasando de criaturas repulsivas y semihumanas a formas cada vez más positivas. Esto halla su expresión en el hecho de que al principio Gollum es visto por Frodo como una figura amenazante, mientras que, en éste apartado, aquel se convierte en una figura más positiva que guía a Frodo hacia Mordor. Para esto cabe tener en cuenta que el hecho de que Gollum se haya dejado vencer por la sombra, permite verlo como una clara personificación de la misma.

En este pasaje podemos observar como Sam, al igual que Frodo en un principio, se encuentra tan encerrado en su forma de ser que cualquiera que represente valores negados por él tiene, por fuerza, que ser visto como algo menos que humano. Se ve entonces que Gollum representa valores negados por Sam, de tal forma que es visto por éste como algo inferior.

En relación con el presente apartado, es posible afirmar que el inconsciente ofrece posibilidades a las que la conciencia no ha podido acceder, como bien es el caso de la compasión de Frodo por Gollum observada en este pasaje, la cual no podía ser aceptada a nivel consciente en un principio, puesto que en Moria Frodo defendía toda una serie de juicios peyorativos contra Gollum, afirmando que éste merecía la muerte. Así, vemos que sólo después de haber tenido contacto con su propio inconsciente, Frodo logró trabajar su actitud hacia Gollum, desarrollando una nueva forma de dirigirse hacia él.

También podemos ver que en este momento de la historia Frodo comienza a abandonar la parte racional de su actitud, para comenzar a servirse más de sus propias emociones, pues demuestra una gran compasión hacia Gollum, la cual no halla explicación alguna desde lo racional. Es así como Sam, al ver que Frodo tiene dudas acerca de matar a Gollum, defiende la acción de matarle argumentando que Gollum se encontraba dispuesto a robarle el anillo y quizás a matarlos una vez hecho aquello. Vemos entonces la importancia de escuchar de vez en cuando a las propias emociones, pues en muchas ocasiones éstas pueden estar en lo correcto. Esto es claro en la historia ya que es gracias a la compasión de Frodo, que éste y Sam logran llegar hasta la tierra de Mordor.

Resulta claro que de ser por la razón, se hallarían motivos suficientes para quitarle la vida a Gollum, pues éste trató de robarle el anillo a Frodo. Así, resulta evidente el cambio de actitud en Frodo durante la historia, ya que en Moria, Frodo elaboraba juicios contra Gollum basados en un argumento racional. De ésta manera, Frodo se refería a Gollum como un ser perverso y maligno. Solamente después, cuando Frodo da cabida a sus propias emociones, es que éste logra comprender lo que le pasó a Gollum, a la vez que empieza a entender que lo mismo puede sucederle a él. En realidad, entendemos a las otras personas de la misma forma en que nos entendemos, o tratamos de entendernos a nosotros mismos. En efecto, Frodo entiende a Gollum de la misma manera en que comienza a entenderse a sí mismo.

Sin un cambio de actitud, no hay posibilidad de reconciliación con la sombra, de tal forma que es necesario relacionarse con ella voluntariamente hasta que llegue un momento en que ésta sea vista bajo una nueva perspectiva. El cambio de actitud de Frodo respecto a Gollum, le abre las puertas a una mejor relación con su propia sombra.

Entre más cerca de Mordor se encuentran los Hobbits, mayor es la fuerza con la que los comportamientos extraños de Frodo se manifiestan, de tal forma que éste comienza a sentirse extrañado y confundido acerca de dichas conductas. Sam, sin embargo, halla una explicación evidente a dicho fenómeno, argumentando que no es a Frodo a quién corresponden los comportamientos, sino al anillo. Frodo, por su parte, al ver que cada vez la ambición y la agresión van ganando más fuerza en él, se ve en la obligación de realizar un mayor esfuerzo y un mayor compromiso con la misión que le ha sido impuesta. No obstante, esto constituye algo extremadamente difícil para él.

Con el anterior pasaje resulta evidente que en las primeras fases del trabajo con la sombra no se tiene idea alguna de quién o qué ha sido liberado, de tal forma que no es asociado con la propia persona. La prueba contundente de esto la encontramos en el momento en el que Sam arguye que la ambición no le es propia a Frodo sino que le pertenece al anillo.

Esto también halla soporte en el hecho de que nadie, y muchas veces ni siquiera el sujeto mismo, ve la cara que se esconde al otro lado. Es por eso que Sam afirma que la cara que está mostrando Frodo en el momento no le pertenece a él sino al anillo. En realidad, esa faceta es exclusiva propiedad de Frodo. Lo que realmente ocurre es que dicha cara constituye una cara oculta, una cara que Frodo ha sabido guardar durante toda su vida.

Resulta evidente entonces, que cuando la sombra aparece por primera vez, constituye todo aquello que el sujeto ve como No-Yo, es decir, todo lo que no tiene nada que ver la propia imagen que tiene el sujeto de sí mismo. Desde luego, el No-Yo no tiene tan solo cualidades que el individuo considera malas, sino también aquellas que poseen personas admiradas por el sujeto. Así, la sombra escoge cuáles de esas cualidades son las que el sujeto necesita, sea él consciente o no de tal necesidad. En la historia vemos que Frodo muestra grandes dosis de valor y compasión, cualidades que en un principio no parecían ser suyas pero que siempre había admirado en otros, tales como su tío Bilbo.

En esta parte de la historia podemos ver como, una vez la oscuridad queda libre, no hay forma alguna de volverla a guardar. Es por esto que una vez Frodo libera a su sombra, ésta se va manifestando cada vez con mayor fuerza.

En relación con lo anterior, es pertinente tener en cuenta que una vez ha sido abierto el canal entre consciente e inconsciente, las cosas avanzan mucho más rápido. Tal es el caso de Frodo, quien, por medio del anillo mantiene abierto el canal permitiendo que el proceso de desarrollo tenga lugar con una mayor facilidad y rapidez, a la vez que con un gran esfuerzo. Desde luego, el anillo precisa de su dueño una gran fortaleza, pues éste debe mantener viva la tensión entre opuestos.

Resulta evidente que es gracias al mantenimiento de dicho canal en estado de apertura que se gana un mayor acceso, tanto a la dirección y el poder de la conciencia, como a las novedades del inconsciente. De ésta forma, vemos como a partir de dicha unión entre consciente e inconsciente comienza a darse una función que trasciende a ambas, es decir, una función trascendente. En la historia vemos que Frodo, por medio de una constante lucha con su propia sombra, adquiere un mayor fortalecimiento de la conciencia, a la vez que logra un mayor acceso a las novedades del inconsciente, dando como resultado actitudes que no corresponden a una ni a otra, sino a la síntesis de ambas. En otras palabras, Frodo logra trascender tanto a su conciencia, como al inconsciente. Así, el anillo se convierte en un instrumento que da la oportunidad a su dueño de acercarse a la trascendencia por medio del conocimiento de la propia sombra.

Con esto, surge la posibilidad de ver a la sombra como una reacción opuesta y de igual fuerza que la cara que presentamos al mundo. Muestra clara de esto es el hecho de que Frodo expresa su sombra con actitudes contrarias a las que siempre había manifestado, tales como una gran dulzura, extrema alegría y una gran sencillez. Por otro lado, es evidente la fuerza con la que las nuevas actitudes comienzan a manifestarse, pugnando así por hallar un dominio en la actitud consciente de Frodo.

También es posible observar en el pasaje anterior como la aparición de la sombra fuerza más al individuo a comprometerse más conscientemente con el proceso de su propio desarrollo. Así, vemos que Frodo, a medida que se ve en disminución ante la ambición y el egoísmo emergentes, emprende un mayor esfuerzo y un mayor compromiso con su propia lucha, con su propio desarrollo.

Lo dicho en el párrafo precedente demuestra que la única manera de descubrir la nueva personalidad que se esconde en el sujeto, es manteniendo la tensión de los opuestos el tiempo suficiente para que algo nuevo emerja. En otras palabras, Frodo permite la existencia de una constante tensión entre su Yo y su sombra, lo cual favorece que cosas nuevas, tales como una mayor comprensión de la situación de Gollum, vayan desarrollándose en su actitud consciente.

En cuanto a los opuestos, cabe afirmar que éstos surgen debido a la presencia en la consciencia de una tendencia radical y unidreccional, la cual lleva consigo el desarrollo de cierto dinamismo inconsciente. De ésta forma, cuanto más extrema sea una postura, más fácilmente puede darse la conversión de algo en su opuesto. Podemos ver como Frodo, en su constante lucha entre opuestos, mantiene un permanente dinamismo. Por otro lado, el hecho de que su opuesto muestre un carácter tan radical, nos lleva a pensar que Frodo mantenía una postura consciente de carácter extremo, basada en la bondad, la sencillez y la generosidad.

Ahora bien, aunque la sombra compensa aquello que falta en nuestra personalidad exterior, lo hace siempre dentro de los márgenes de la persona que se está destinada a ser. De esta forma, la ambición y la avaricia demostradas por Frodo, se dan siempre en función del anillo y de la misión, pues impiden que alguien más cargue el anillo ya que fue a él a quien se le encomendó la tarea de destruirlo.

Es así como se puede aceptar que dentro del sujeto se encuentra la posibilidad de acceder a un gran poder que le exige que se esfuerce al máximo para cumplir con su destino único y singular. Lo importante es que se tiene una puerta de entrada a algo más que humano que reside en el interior de cada uno. Aplicando esto a la historia, podemos ver como la sombra le exige a Frodo ser el único portador del anillo, de tal forma que lo impulsa a cumplir su misión. Por otro lado, tenemos que el anillo representa esa puerta de entrada al propio mundo interior. Así, el anillo actúa como un instrumento terapéutico cuya función principal es ponerlo a uno en contacto con la sombra.

En cuanto a la sombra y su relación con la historia, hay algo que merece ser traído a colación. Me refiero al tema de las proyecciones, las cuales constituyen, por lo general, la vía regia para tener un acceso directo a los contenidos de la propia sombra. Sin embargo, en la historia se nos muestra que Frodo, gracias al anillo, no necesita de las proyecciones para ver su lado oculto. Dicha labor se la facilita el anillo, puesto que, en lugar de llevar a Frodo a percibir su sombra, lo lleva a vivirla.

Teniendo esto en cuenta, es posible afirmar que la sombra tan sólo busca que esos deseos antes negados, sean ahora reconocidos. Vemos entonces que la energía vital intenta hallar un camino para salir del inconsciente. En la historia, esto resulta evidente puesto que el encuentro con el anillo hace que Frodo reconozca actitudes que al principio negaba. Igualmente, salta a la vista que la energía vital de Frodo busca un camino para salir del inconsciente, y lo halla por medio del anillo.

En el presente apartado podemos ver como, a medida que Frodo se acerca más a completar su misión, su sombra va adquiriendo cada vez más la posibilidad de mirar hacia fuera, dejando al lado que miraba antes hacia fuera en la oscuridad. Sin embargo, esto lleva a Frodo a emprender un mayor esfuerzo para relacionarse con su propia sombra, tratando de descubrir quién es y qué quiere de él.

De esta manera, Frodo va logrando identificar emociones que surgen de su interior interceptándolas en el momento en el que van emergiendo. Sin embargo, el hecho de que éstas sean interceptadas por aquel no implica en modo alguno que las emociones no se manifiesten. Por el contrario, éstas van manifestándose cada vez más, imponiéndole a Frodo un gran esfuerzo por parte suya para trabajar con éstas imágenes. Así, a diferencia de Bilbo, quien reacciona a las emociones provenientes de su interior por medio de la proyección, Frodo logra trabajar con ellas vivenciando la emoción misma y experimentando el mundo desde los ojos de ésta.

En el punto de la historia en el que nos encontramos es posible observar que la sombra necesita tiempo para desarrollarse hasta llegar a ser una compañía aceptable. Es un hecho que mientras la sombra permanezca en la oscuridad no habrá posibilidad alguna de cambio, de tal forma que sólo la relación consciente puede hacer que la sombra crezca y se desarrolle. Esto se ve reflejado en el transcurso del viaje de Frodo, Sam y Gollum, pues a medida que transcurre el tiempo la sombra de Frodo se va mostrando cada vez más, es decir se va desarrollando. Vemos entonces que entre más se muestra la sombra, más cambios se producen en Frodo, siendo la relación conciente con la sombra la que lleva a su posterior desarrollo y crecimiento.

Vemos también que en éste momento de la historia comienza a tener lugar un mayor conflicto consciente entre los valores que le han servido tan bien a Frodo durante tanto tiempo y los nuevos desafíos que le comienza a presentar su sombra. Desde luego, esto no constituye una situación fácil para Frodo, quien a medida que continúa la aventura comienza a caer en la desesperación, a la vez que empieza a sentir que no va a lograr salir de la situación. Lo anterior se observa claramente tanto en el libro como en la película, pues a partir de éste momento se comienza a mostrar a un Frodo en llanto y con sensaciones de impotencia y fragilidad, que lo llevan cada vez más a un estado de debilidad en el que resultará clave la presencia de su amigo Sam.

Siguiendo en la misma línea, resulta claro lo claustrofóbico de la situación en la que se encuentra Frodo, pues éste comienza a verse atrapado por su propia sombra sin alternativa alguna de escapatoria, escenario radicalmente opuesto al presentado al inicio de la historia, donde Frodo se hallaba en total libertad para hacer lo que quisiera en la Comarca. Esto es una muestra de lo cómoda que resulta para nosotros la auto-definición anterior a tener un contacto con la sombra personal.

Al final, Frodo y Sam tienen que dejar el camino y giran directamente hacia el Monte del Destino. Para aliviar la jornada, dejan atrás todas las ropas que probablemente no necesitarán más. Localizan Orodruin dos días más tarde. Al día siguiente deben ascender el Monte, pero Sam tiene que llevar cargado a Frodo quien, atormentado por la carga creciente del Anillo, está completamente exhausto.

Este apartado muestra claramente que visualizar y confrontar a la sombra mediante un drama imaginativo lleva al cuerpo entero a responder. Es por esto que cuando Frodo visualiza y confronta su lado oscuro, su cuerpo responde con cansancio y agotamiento. Vemos entonces que la lucha con la sombra tiene lugar tanto a nivel psíquico como a nivel físico, de tal forma que resulta difícil separar ambas dimensiones cuando del ser humano se trata. En otras palabras, el cuerpo cambia a la mente y luego la mente cambia al cuerpo. En el caso de Frodo resulta evidente la manera en la que la mente cambia al cuerpo, pues vemos la forma en la que una lucha que tiene lugar a nivel psíquico, como bien lo es la confrontación con la sombra, repercute directamente sobre algunas funciones del cuerpo.

En las Cámaras del Monte del Destino, Frodo es superado finalmente por el poder del Anillo y decide quedárselo. Gollum se arrastra y lo ataca de nuevo mordiéndole el dedo donde tenía el Anillo; entonces, con la alegría de haber recuperado su Precioso, pierde el equilibrio y cae por la grieta. Frodo y Sam salen y ven cómo el reino de Sauron se derrumba.

En relación con este apartado, resulta interesante la afirmación según la cual la sombra puede aparecer cuando los valores morales se basan demasiado en el blanco y en el negro. Así, cuanto más dividido se encuentra el propio mundo moral, más fuerza adquiere el valor opuesto en el inconsciente. Al principio de la historia, Frodo mantenía una tajante división entre el bien y el mal, dirigiendo juicios peyorativos hacia Gollum y hacia todo aquello que se hallara en el polo de lo malvado. Luego, una vez emprendido el viaje, Frodo basa sus acciones en realizar el bien (destruir el anillo) y huir del mal (huir de los jinetes y de Sauron), lo cual hace que su opuesto inconsciente crezca aún más, llegando así, al final de la historia, a adquirir fuerza suficiente para arrebatar el curso consciente de las ideas en Frodo, llevándolo incluso a abandonar toda bondad en su misión y tomar el anillo para sí.

De lo anterior es posible concluir que cuanto más se nieguen las fuerzas opuestas de la psique, más fuerza adquiere la sombra. De ésta manera, si la negación es demasiado extrema, en lugar de confrontar la sombra, se le da una vuelta a la propia posición moral y el individuo se convierte en su opuesto.

Este apartado nos demuestra que la lucha final tiene lugar en el inconsciente (caverna profunda y oscura), y que solo termina cuando la luz de la conciencia nos muestra por completo a la sombra, enfrentándose con valores oscuros y turbios. Así, vemos como Frodo, al disponerse a destruir el anillo, tiene una visión completa de su sombra transformándose en ella. Aquí tiene lugar una gran lucha contra los valores más turbios y oscuros, pues Frodo decide convertirse en el dueño y señor del anillo, personificando así los valores contra los que una vez luchó.

Por otro lado, es posible observar como la sombra puede presentar a la persona dilemas morales que desafían su propio sistema de valores, como bien es el caso de Frodo y su última lucha con su sombra. Con esto se comprende que la totalidad requiere tanto de lo inferior como de lo superior para ser alcanzada. Esto halla una expresión clara en el apartado que actualmente nos ocupa, pues vemos como al final, la totalidad es alcanzada por medio de la expresión de los valores más inferiores en la escala de Frodo. En otras palabras, no es posible alcanzar la superioridad sin haber vivido la más baja inferioridad. Sólo así alcanzará el individuo la totalidad a la que tanto apela en el curso de su desarrollo.

Es un hecho que no es posible tratar con el mal simplemente evitándolo. El sujeto debe visitar las tierras oscuras, llegando al mismo borde del precipicio. Tal es el caso de Frodo, quien trata con su propia sombra viviéndola en carne propia. Es por esto que a medida que transcurre su viaje hacia la totalidad, Frodo se acerca cada vez más al origen mismo de la maldad, a los estratos más profundos de su psique, a las tierras oscuras de Mordor.

Vemos entonces que cualquier aspecto de la experiencia fenoménica que pueda ser visualizado y confrontado mediante un drama imaginativo, puede ser cambiado. De esta manera, Frodo visualiza y confronta su lado oscuro mediante un juego imaginativo en el que se convierte en su propia sombra, cambiando así su propia concepción acerca del mal.

A la batalla de los Capitanes del Oeste y los ejércitos de Mordor se unen las Águilas, llevadas por Gwaihir su señor. En ese mismo momento el Anillo entra en el fuego de Orodruin: la Puerta Negra se derrumba, el espíritu de Sauron se destruye, y las fuerzas de Mordor, privadas del Poder que los controló, caen y muchos corren lejos o ruegan misericordia. Gwaihir, acompañado por otras dos águilas, lleva a Gandalf hacia el monte del Destino, donde rescatan a Frodo y a Sam. Los dos Hobbits despiertan varios días después y son honrados por el ejército del Oeste en el campo de Cormallen en Ithilien.

Esto constituye una excelente muestra de que no hay forma de enfrentarse a la sombra sin convertirse en un héroe.

Ahora los viajeros se vuelven hacia Rivendel, y allí los Hobbits se encuentran con Bilbo y pasan muchos días con él. Finalmente deciden volver a casa, y para su alegría, Gandalf decide también ir con ellos, por lo menos hasta Bree. A Frodo le duele de nuevo su hombro, debido a que hace un año le hirieron los Nâzgul. Después de unos días, llegan a Bree. Sam se casa con Rosa Coto; Frodo hace que Sam y Rosa se muden a Bolsón Cerrado para vivir con él. Al año siguiente, nace su primera hija, Elanor. Frodo vuelve a dolerse de sus heridas.

Este segmento constituye el ejemplo más claro de que no es posible triunfar sobre la sombra sin salir herido en el proceso. Se ve entonces que Frodo, tras toda la lucha contra su propia sombra, adquirió una herida que le duraría el resto de su vida, es decir, una herida con la tendría que convivir siempre.

Finalmente, Frodo debe admitir el estrecho vínculo que comparte. Quizás no viva feliz para siempre, pero de seguro vivirá transformado. Prueba de esto son las heridas que recibe Frodo, las cuales tendrá que llevar siempre consigo como prueba de su transformación y de su lucha.

El ejército vuelve a la Ciudad y Aragorn se corona como Rey Elessar. Frodo piensa ir a los Puertos Grises y pasar por encima del Mar con los elfos y Bilbo. Así la nave élfica deja Tierra Media con Frodo, Bilbo y Gandalf abordo.

En este último pasaje es evidente que si se mantiene el rumbo, se adquirirá una nueva identidad que reconocerá el logro. Esta identidad no será ni quien se era antes, ni coincidirá con la de la sombra, como es el caso de Gollum. Esta nueva identidad se hallará en un nivel superior a ambas y se formará a partir de la identidad original y de las cualidades de las sombra que le hacían falta al individuo. De esta forma, Frodo y Aragorn adquieren una nueva identidad que no corresponde a quien eran antes ni a sus propias sombras. El carácter superior de dicha identidad se halla reflejado en el hecho de que Frodo abandone la Tierra Media por sentir que ya no pertenece a ese lugar, y de que Aragorn se convierta en rey de la Tierra Media. Podemos ver entonces que la sombra (Gollum y el anillo) ha muerto. Ya no es necesaria. Ahora ha tenido lugar una síntesis entre el Yo y la sombra, como producto de la fórmula Hegeliana: Tesis + Antítesis = Síntesis.

Otro punto que cabe anotar respecto al presente apartado, hace referencia a que el hecho de aceptar la sombra nos lleva a abrirnos a muchas cosas en nuestra alma que anteriormente habíamos negado. Muestra de esto es el hecho de que Aragorn se convierta en rey, cosa que él antes se había empeñado en negar.
Así, Aragorn se encuentra en una situación esencialmente opuesta a la que se encontraba en un principio, en la que era libre y podía viajar por los bosques sin obligación alguna. Ahora, tiene un mayor compromiso, el cual es producto de su encuentro con la sombra. Esto constituye una muestra de lo cómodo que resulta la autodefinición anterior al trabajo con la propia sombra, la cual presenta características bastante atractivas.

Usualmente se consigue el crecimiento personal a través de un proceso de lucha. Dicha lucha busca una liberación del antiguo punto de vista convencional para poder así probar nuevas formas de vida y experiencias. Cuando se experimenta con nuevas formas de vivir y de sentir se están finalmente creando nuevos estados del ser. Es así como Frodo y Aragorn consiguen el crecimiento a través de una gran lucha, la cual les permite librarse de viejo punto de vista convencional. Frodo, por su parte, se libra del antiguo punto de vista respecto al mundo, a Gollum y a sí mismo. Aragorn, por otro lado, se libra del viejo punto de vista frente a los hombres (los cuales eran considerados por él como una raza débil), así como también del miedo a convertirse en rey. De ésta manera, ambos terminan probando nuevas experiencias y nuevas formas de vida, es decir, nuevos estados del ser.

Finalmente, resulta evidente que la sombra ha aportado algo nuevo a la vida de los personajes, pues se observa un cambio radical en la vida de éstos. Así, Frodo deja de ser el Hobbit que en un principio era para convertirse en un ser enaltecido, al igual que Aragorn quien se convierte en rey. Es claro que todo lo que en un principio era importante para estos personajes, ahora carece de valor. Es por eso que Frodo decide abandonar la Tierra Media y embarcarse en un nuevo viaje con los elfos, pues la vida en la comarca ya no es para él lo que solía ser en un principio.

Ya para concluir el presente análisis, me parece pertinente llevar a cabo una última reflexión acerca del trabajo con la sombra y su relación con el proceso de desarrollo y, por ende, de individuación. Hemos visto a través del presente escrito como el anillo se constituye en una herramienta extremadamente valiosa (oro: el más precioso de los metales), puesto que le permite a su poseedor alcanzar la totalidad, no sin antes enfrentar los peligros que dicho fin lleva implícitos. Desde luego, dicho proceso de trabajo con la sombra no debe corresponder tan sólo a personajes ficticios producto de una mente brillante como la de Tolkien. Por el contrario, ésta labor nos pertenece a todos y cada uno de nosotros por derecho y, aún más, por deber. Es por esto que resulta de extrema importancia que cada uno de nosotros emprenda una cuidadosa búsqueda, una exploración que nos lleve a encontrar ese anillo dorado, esa herramienta que nos permitirá alcanzar esa totalidad a la que estamos destinados, esa completitud que nos llevará a abandonar la Tierra Media, a desmantelar esos antiguos prejuicios y creencias que marcaban nuestra vida en un principio. Desde luego, debemos ser cuidadosos, pues el viaje no es fácil, y mucho menos seguro. Sin embargo, es importante que sigamos el ejemplo de Frodo y nos armemos de valor para abandonar la seguridad de nuestra actual autodefinición y emprender el viaje hacia nuestras profundidades, hacia esa tierra de Mordor que yace en cada uno de nosotros con el fin de librar a nuestro mundo de las tinieblas y lograr una vida en paz y armonía.

REFERENCIAS

Cirlot, Juan-Eduardo (1992). Diccionario de los Símbolos. Madrid: Ed Labor.

Robertson, R. (2002) Tu Sombra. Aprende a conocer tu lado oscuro. Barcelona: Ediciones Paidós Ibérica.

Tolkien, J. (1994) The Lord of the Rings. New York : Ballantine Books

Esta entrada fue publicada en Trabajos Estudiantes y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.