Volumen 8. La dinámica de lo inconsciente. Carl G. Jung -Parte 2 (Resumen)

Este documento ha sido traducido de la obra Abstracts of the Collected Works of C.G. Jung, publicada en 1978 por el Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos, cuya misión es proporcionar una difusión eficaz de la información científica de diversos enfoques sobre salud mental. Correponde a la segunda parte del abstract «On psychic energy». In: Jung, C., Collected Works of C.G. Jung, vol. 8 2nd ed., Princeton University Press, 1972. 588 pp. (pp. 3-531). Como se menciona en el prefacio de esa obra, ningún resumen puede reemplazar una lectura cuidadosa del documento original.  Estos resúmenes sirven sólo como guías para que los usuarios puedan seleccionar los capítulos o artículos para leerlos en profundidad.  

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Traducido del inglés por Juan Carlos Alonso G.

9. PUNTOS DE VISTA GENERALES ACERCA DE LA PSICOLOGÍA DE LOS SUEÑOS

Se presenta un resumen de los hechos establecidos de la psicología de los sueños, junto con un esquema de la teoría de los sueños de Jung en comparación con la teoría de Freud. Se acepta que el origen, la estructura y el contenido de los sueños son discontinuos con la consciencia despierta. Además, se reconoce que los sueños tienen un significado oculto más allá de su contenido manifiesto. El método para descubrir este significado oculto se ilustra mediante el análisis del sueño de un paciente psiquiátrico. Se señala que la explicación de un hecho psicológico estará determinada por el punto de vista de quien lo explica. Por lo tanto, el sueño se explica en función de la causalidad (el punto de vista freudiano) y la finalidad (el punto de vista junguiano). El primero intenta encontrar la causa del sueño, mientras que el segundo busca su propósito. El simbolismo del sueño se interpreta en consecuencia: uno descubre el simbolismo que oculta, el otro el simbolismo que guía. Esta teoría de los sueños también difiere de la de Freud en cuanto a la función propuesta de los sueños. Freud postula una función de cumplimiento de deseos para los sueños, mientras que Jung les asigna una función compensatoria. Según esta última teoría, los sueños deben interpretarse a un nivel subjetivo; es decir, todas las figuras del sueño se interpretan como rasgos personificados de la personalidad del soñador, en lugar de reflejos de la realidad externa. Se considera que la clasificación de los sueños tiene poco valor práctico o teórico, pero el reconocimiento de motivos típicos se considera una perspectiva invaluable, ya que señala la correspondencia entre los motivos oníricos y los mitológicos. Así, el lenguaje figurativo de los sueños puede interpretarse como un remanente del modo de pensamiento arcaico. La acusación de que estas perspectivas psicológicas son metafísicas se refuta señalando que los conceptos religiosos son útiles para explicar los hechos psicológicos, ya que ellos mismos son hechos psicológicos. 6 referencias.

10. DE LA ESENCIA DE LOS SUEÑOS

Se explican los aspectos fundamentales de la psicología e interpretación de los sueños para la educación del profano. Los sueños se definen como fragmentos irracionales de actividad psíquica involuntaria. Un procedimiento para interpretar los sueños que se presenta consiste en extraer del soñador cada matiz de significado que cada rasgo sobresaliente del sueño tiene para él. Aunque los sueños se refieren a una situación consciente definida, sus raíces se encuentran en el inconsciente. Dado que el significado de la mayoría de los sueños no concuerda con las tendencias de la mente consciente, se asume que cumplen una función inconsciente. Se considera que el inconsciente tiene una función compensatoria en relación con la mente consciente; es decir, actúa para equilibrar cualquier unilateralidad que pueda ocurrir en la esfera consciente. Por lo tanto, el análisis de los sueños es una ayuda invaluable en el tratamiento de una neurosis resultante de un desequilibrio psíquico. Otra función de los sueños, que se expresa en el simbolismo de una larga serie de sueños, es ayudar en el proceso de individuación. Estos sueños surgen del inconsciente colectivo, repleto de motivos mitológicos que guían el proceso de individuación. Si bien la forma de los sueños es muy flexible, muchos presentan una estructura definida. Se analiza esta estructura y se demuestra que es esencialmente dramática y consta de cuatro fases. En conclusión, se señala que aún no se ha formulado una teoría de los sueños generalmente satisfactoria que permita abordar los profundos problemas filosóficos y religiosos que surgen al estudiarlos. 4 referencias.

11. LOS FUNDAMENTOS PSICOLÓGICOS DE LA CREENCIA EN LOS ESPÍRITUS

Se esboza una interpretación psicológica del problema de los espíritus desde el punto de vista del conocimiento actual de los procesos inconscientes. Se examina únicamente el aspecto psicológico del problema. La cuestión de si los espíritus existen en sí mismos se deja para un epílogo de dos párrafos que remite al lector a otros autores. Si bien la historia pasada de la humanidad revela una creencia universal en la existencia de los espíritus, entre los pueblos occidentales esta creencia ha sido contrarrestada por el racionalismo. Para los primitivos, el fenómeno de los espíritus es evidencia directa de un mundo espiritual, y para ellos, la creencia en el alma humana es una premisa necesaria para la creencia en los espíritus. Las tres fuentes principales que fundamentan la creencia en los espíritus son: los sueños, las visiones y las perturbaciones psíquicas. Se analizan estos tres fenómenos y se descubre que su denominador común es el hecho psicológico de que la psique es una entidad divisible. Entre las partes separadas de la psique se encuentran ciertos fragmentos que nunca se asocian con el ego. Estos se denominan «complejos autónomos». Los espíritus, desde una perspectiva psicológica, son complejos inconscientes autónomos que aparecen como proyecciones al no tener una asociación directa con el ego. Se establecen paralelismos entre la creencia de los pueblos primitivos en almas y espíritus y la formulación psicológica del inconsciente personal y colectivo: las almas corresponden a los complejos autónomos del inconsciente personal; los espíritus, a los del inconsciente colectivo. Se analiza el experimento de asociación como medio para demostrar la existencia de estos complejos. Se observa que, al ser excitados por un estímulo externo, estos complejos pueden producir confusión repentina o efectos violentos, o expresarse como alucinaciones. Los espíritus, por lo tanto, son complejos autónomos del inconsciente colectivo que aparecen cuando el individuo pierde su adaptación a la realidad.

12. ESPÍRITU Y VIDA

La conexión entre el espíritu y la vida es el tema de una conferencia impartida en la sociedad literaria de Augsburgo. Se señala la ambigüedad básica del término «espíritu», que lleva a muchos a confundirlo con «mente», y se busca una definición empírica del término. Se examinan la psique y la mente consciente y, aunque sus naturalezas se consideran en última instancia incognoscibles, se concluye que todo lo psíquico adquirirá la cualidad de la conciencia si entra en contacto con el ego. Sin embargo, dado que la conciencia del ego no se considera que abarque toda la psique, se advierte que lo que se encuentra más allá puede ser muy diferente de lo que se imagina. Una revisión de la epistemología y un estudio de los diversos usos de la palabra «espíritu» revelan que «espíritu» denota una experiencia psíquica que no puede comprenderse desde un punto de vista racionalista ni demostrarse su existencia en el mundo externo. Se propone un concepto de «espíritu» que trasciende el marco animista y lo considera una fuerza guía suprapersonal. Se plantea la hipótesis de que este «espíritu» trasciende el alcance de la conciencia del ego. Se considera que la intención de esta fuerza inconsciente es superior a la intención de la conciencia. La vida se considera la piedra de toque de la verdad del espíritu. El hombre se encuentra entre estos dos poderes: la conciencia y la inconsciencia, donde el espíritu da sentido a la vida y la vida da expresión al espíritu.

13. El problema fundamental de la psicología actual

La perspectiva materialista predominante de la época se opone a los postulados básicos de la psicología analítica. El materialismo es criticado como sistema filosófico y caracterizado como una reacción exagerada a la perspectiva excesivamente espiritual de la época gótica. El materialismo, con su visión de que la psique no es más que un producto de procesos bioquímicos, es rechazado en favor de la psicología analítica, «una psicología con psique» que postula la existencia de un principio espiritual autónomo. Un estudio de la visión del alma y la psique del hombre primitivo revela una notable similitud entre estas creencias primitivas y los postulados de la psicología analítica. Ambos reconocen que el alma es la vida del cuerpo, que la conciencia del yo es una expresión del alma y que la conciencia del yo surge del inconsciente. La psicología analítica sostiene, además, que la psique inconsciente es un sistema de funciones psíquicas heredadas que antecede al desarrollo de la conciencia del yo y que es una fuente de conocimiento. El conflicto entre naturaleza y espíritu, tan evidente en el mundo actual, se considera un reflejo de la naturaleza paradójica de la psique. Se concluye que la realidad psíquica aún existe en su unidad original y aguarda que el hombre avance hacia ese nivel de conciencia donde ya no crea exclusivamente en un aspecto de su naturaleza dual ni reprima el otro.

13. EL PROBLEMA FUNDAMENTAL DE LA PSICOLOGÍA ACTUAL

Se analiza la contribución de la psicología analítica a la formación de una nueva cosmovisión. Se considera que la personalidad está esencialmente relacionada con ella, ya que la conciencia determina la visión del mundo del hombre y, a la inversa, el hombre se orienta y se adapta a la realidad de acuerdo con su visión del mundo. Se examinan y juzgan los principios básicos del psicoanálisis para producir una cosmovisión de materialismo racionalista; esta perspectiva se considera inadecuada, ya que ignora la vasta producción irracional de la psique. Por otro lado, se considera que la psicología analítica contribuye a una cosmovisión más completa al reconocer la existencia de ciertos contenidos inconscientes que no pueden racionalizarse, pero que la mente consciente debe aceptar. Los contenidos del inconsciente colectivo, resultado del funcionamiento psíquico de toda la ascendencia humana, se consideran la matriz de la experiencia de la que surgirán todas las ideas futuras. Sin embargo, los contenidos del inconsciente no constituyen en sí mismos una visión del mundo, sino que deben traducirse al lenguaje del presente. Se cree que si este proceso se completa con éxito, el mundo será percibido como si se hubiera reunido con la experiencia primordial de la humanidad; es hacia esta visión ideal del mundo que la psicología analítica intenta derribar los muros limitantes del racionalismo desenterrando el material de fantasía irracional del inconsciente. 1 referencia.

15. REALIDAD Y SUPRARREALIDAD

La visión occidental de lo que constituye la realidad se compara con la visión oriental. Según la visión occidental, todo lo que proviene, o parece provenir, del mundo tal como lo revelan los sentidos es «real». Esta restricción de la realidad a lo material, aunque aparentemente exhaustiva, no es más que un fragmento de la realidad en su conjunto. Esta perspectiva estrecha es ajena a la visión oriental del mundo, que le otorga a todo el estatus de realidad. Por lo tanto, Oriente, a diferencia de Occidente, no necesita formular un concepto de «superrealidad» para explicar la naturaleza de la psique. Anteriormente, el hombre occidental solo le había otorgado a la psique una realidad indirecta derivada de sus supuestas causas físicas. Ahora comienza a darse cuenta de su error y a comprender que el mundo en el que vive es un mundo de imágenes psíquicas. Oriente es más sabio, pues encuentra la esencia de todas las cosas en la psique. Entre las esencias desconocidas del espíritu y la materia se encuentra la realidad de la psique. Se considera que la realidad psíquica es la única realidad que experimentamos de inmediato.

16. EL PUNTO DE INFLEXIÓN DE LA VIDA

Las etapas de la vida se discuten en términos de los problemas que presentan al individuo. Dado que el crecimiento de la conciencia es la fuente de todos los problemas, solo se discuten la segunda y la tercera de las cuatro etapas de la vida, la juventud y la mediana edad. El desarrollo de la conciencia en el individuo se rastrea desde el nacimiento biológico hasta el nacimiento psíquico, que se dice que ocurre en la pubertad. Se encuentra que consta de tres etapas: el reconocimiento de las conexiones entre dos eventos, el desarrollo del complejo del ego y la conciencia de la naturaleza dual del yo. La juventud, la segunda etapa de la vida, se define como los años entre la pubertad y el inicio de la mediana edad entre los 35 y los 40 años. Durante esta etapa se establecen la personalidad y el lugar en la sociedad. En esta etapa, los problemas giran en torno a la negativa del individuo a abandonar el estado consciente de la infancia o la pérdida aplastante de ilusiones apreciadas por la contradicción de las expectativas de la realidad. Al inicio de la mediana edad, los valores del hombre e incluso su cuerpo comienzan a cambiar hacia sus opuestos. Los trastornos neuróticos en adultos tienen algo en común: el intento del individuo de transmitir la psicología de la juventud a la madurez. Sin embargo, debe cambiar su psicología o, de lo contrario, arriesgarse a dañar su alma. Se considera que la madurez tiene un propósito cultural, opuesto al propósito individual de la juventud. Se teoriza que el valor de las creencias religiosas en lo supramundano reside en que constituyen la base para vivir la segunda mitad de la vida con tanto propósito y propósito como la primera. Se señala que la creencia en la vida después de la muerte es una imagen primordial.

17. ALMA Y MUERTE

El significado de la muerte se discute en términos de su relación con la psique. La visión de que la muerte es simplemente el final de la vida, el período que se coloca después de una sentencia a menudo incompleta, se contrapone con la visión de la muerte como la meta de la vida. Se dice que la vida es un proceso energético que tiene el descanso como meta. Su curva es parabólica: durante la juventud, asciende; alcanza su cenit en la mediana edad; luego se hunde al valle desde donde comenzó el ascenso. Los problemas del hombre comienzan cuando su curva psicológica está desfasada con su curva biológica. Se argumenta que esta concepción de la muerte no es un mero silogismo, ya que, dado que el hombre otorga propósito y significado al ascenso de la vida, también debería otorgarlos a su descenso. Se afirma que el consenso de la raza, como se expresa en las grandes religiones del mundo, es que existe algún tipo de continuación de la vida después de la muerte. En Occidente, sin embargo, la creencia religiosa ha sido devaluada. Desde la Ilustración, las religiones han llegado a ser vistas como sistemas filosóficos, como construcciones del intelecto que no son más que una fantasía que cumple deseos. Esta visión se ve refutada por la afirmación de que los símbolos religiosos son productos de la vida natural del inconsciente y, como tales, constituyen al menos las verdades esenciales de la naturaleza psicológica del hombre. Se sostiene que una explicación definitiva del significado de la muerte escapa al alcance de una ciencia empírica y a las capacidades del intelecto humano. Se analiza la telepatía y los diversos fenómenos de la parapsicología como evidencia de que la psique es capaz de trascender el continuo espacio-tiempo. Se concluye que la psique posee una forma de exaltación más allá del espacio y el tiempo y, por lo tanto, participa de lo que se describe, de forma inadecuada y simbólica, como eternidad.

18. SINCRONICIDAD COMO PRINCIPIO DE CONEXIONES ACAUSALES. PRÓLOGO.

El artículo sobre sincronicidad pretende sistematizar todo lo escrito sobre el tema en diversos trabajos de los últimos veinte años. Se advierte que el tema se adentra en zonas de la experiencia humana oscuras, dudosas y plagadas de prejuicios y dificultades intelectuales. El fenómeno en cuestión surge con frecuencia en la práctica de la psicoterapia como una experiencia interna de gran significado e importancia para el paciente.

A. Exposición

Se formula y discute el concepto de sincronicidad como principio de conexión acausal. Se presenta evidencia de la existencia de complejos de eventos no causales, pero significativamente relacionados. Esta evidencia fue desarrollada mediante un estudio y discusión de métodos intuitivos o «mánticos», como el I Ching, la astrología y la alquimia, todos los cuales dan por sentada la existencia de la sincronicidad. La física moderna proporciona una justificación científica para aceptar los principios explicativos acausales, ya que ha demostrado que las leyes naturales y su fundamento filosófico de causalidad son relativas y solo estadísticamente válidas. Aunque las combinaciones acausales de eventos son difíciles de detectar en el mundo macrofísico, aún existe una gran cantidad de escritos históricos sobre el tema. Se hace referencia a un texto de Alberto Magno, alrededor de 1485, y al tratado de Schopenhauer, «Sobre el diseño aparente en el destino del individuo», entre muchos otros. Se encuentra evidencia decisiva de la sincronicidad en el libro de J. B. Rhine «Percepción extrasensorial». Se examinan en detalle sus experimentos telepáticos psicoquinéticos y se concluye que revelan eventos relacionados entre sí de forma experimental y significativa, pero no causal. Además, sus experimentos indican que, en relación con la psique, el espacio y el tiempo son elásticos. Se presentan varios casos clínicos de la experiencia clínica del autor para ilustrar la importancia psicológica de la sincronicidad. De estos, se deduce que la sincronicidad consta de dos factores: una imagen inconsciente que llega a la conciencia, ya sea directa o indirectamente, y una situación objetiva que coincide con dicho contenido. 16 referencias.

B. Un experimento astrológico

Se discuten los resultados de un experimento astrológico realizado para probar los fundamentos empíricos del método intuitivo. Se planteó la hipótesis de que, de ser correctas las suposiciones astrológicas, existirían diversas configuraciones en el horóscopo individual que indicarían una predisposición en la elección de pareja. Para probar esta hipótesis, se trazaron los horóscopos de 180 parejas casadas y se analizaron para determinar la frecuencia de conjunción u oposición de ciertas características astrológicas preseleccionadas. Los resultados mostraron que las cifras de todas las características analizadas se encontraban dentro de los límites de probabilidad. Sin embargo, su varianza se correspondía sorprendentemente bien con los estados psíquicos de los sujetos individuales. Esta diferencia entre el resultado estadístico de masas y los resultados individuales se analiza en profundidad. Se admite que hay pocas esperanzas de demostrar que la astrología se ajusta a leyes detectables; sin embargo, se sostiene que las estadísticas ofrecen solo una imagen promedio y no una imagen verdadera del mundo.

C. Los precursores de la idea de sincronicidad

Se examina la historia intelectual que forma la base del concepto de sincronicidad. La idea fundamental que subyace al concepto de coincidencia significativa, es decir, sincronicidad, es que todas las cosas contienen una racionalidad latente. Esta racionalidad latente deriva de la interconexión de todas las cosas y se manifiesta en los principios explicativos de causalidad y sincronicidad. La existencia de este segundo principio explicativo junto con la causalidad se rastrea a través de las visiones primitivas, clásicas y medievales de la naturaleza. Se analizan pasajes de textos de Teofrasto, Filón, Hipócrates, Pico, Agripa y Zoroastro por sus referencias a la «simpatía de todas las cosas», el principio de conexión universal. Se establecen numerosos paralelismos entre estas visiones y la filosofía clásica china, tal como se personifica en el concepto del Tao. La teoría de Leibniz de la armonía preestablecida entre el interior y el exterior de la mónada, entre los eventos psíquicos y físicos, se considera el florecimiento de esta tradición filosófica. Sin embargo, la causalidad por sí sola fue aceptada, primero por las ciencias naturales en el siglo XVIII y luego por las ciencias físicas en el XIX, como un principio explicativo válido. El principio de sincronicidad habría desaparecido por completo si la investigación de los fenómenos telepáticos no hubiera reabierto la cuestión. Por lo tanto, la psicología ha recuperado la sincronicidad para explicar aquellos eventos que, aunque relativamente raros, no se pueden explicar mediante el principio de causalidad. 24 referencias.

D. Conclusión

Se discute el valor de la sincronicidad como principio explicativo y su impacto en nuestra concepción del mundo. Se argumenta que la coordinación de los procesos psíquicos y físicos en un organismo vivo puede comprenderse mejor como un fenómeno sincrónico que como una relación causal. Se detallan varios casos médicos que involucraron la continuación de procesos conscientes durante estados de desmayo. La continuación de los procesos conscientes durante períodos de depresión cortical se interpreta como una indicación de que la mente y el cuerpo existen como un «ordenamiento acausal». Fuera del ámbito del paralelismo psicofísico, que, se admite, no se comprende realmente, la sincronicidad no es fácil de demostrar. Los hallazgos de la física moderna, especialmente en el área de la desintegración radiactiva, sugieren que el concepto de «ordenamiento acausal» puede reemplazar a la causalidad como el principio subyacente a las leyes fundamentales de la naturaleza. La idea de sincronicidad, con su inherente cualidad de significado, produce una visión del mundo que, a primera vista, resulta desconcertante. Pero, sumado a la trinidad de espacio, tiempo y causalidad, posibilita una visión que incluye el factor psicoide en nuestra descripción y conocimiento de la naturaleza. Cuando este esquema conceptual se modifica al cuaternión de conexión constante mediante el efecto (causalidad), la energía indestructible, el continuo espacio-tiempo y la conexión inconstante mediante la contingencia, la equivalencia o el significado (sincronicidad), satisface por igual los postulados de la física y la psicología. 10 referencias.

19. SOBRE LA SINCRONICIDAD

La transcripción de una conferencia impartida en la conferencia Eranos de 1951 ofrece un breve resumen del material contenido en «Sincronicidad: Un Principio de Conexión Acausal». Se define la sincronicidad y se relatan varias anécdotas personales que ilustran el concepto. Se analizan en detalle los experimentos de J. B. Rhine con fenómenos telepáticos y un experimento astrológico. Se demuestra que aportan evidencia empírica de la utilidad de la sincronicidad como principio explicativo. Se concluye que los fenómenos sincrónicos demuestran la ocurrencia simultánea de equivalencias significativas en procesos heterogéneos y causalmente no relacionados.

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