Este documento ha sido traducido de la obra Abstracts of the Collected Works of C.G. Jung, publicada en 1978 por el Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos, cuya misión es proporcionar una difusión eficaz de la información científica de diversos enfoques sobre salud mental. Correponde al abstract «On psychic energy». In: Jung, C., Collected Works of C.G. Jung, vol. 8 2nd ed., Princeton University Press, 1972. 588 pp. (pp. 3-531). Como se menciona en el prefacio de esa obra, ningún resumen puede reemplazar una lectura cuidadosa del documento original. Estos resúmenes sirven sólo como guías para que los usuarios puedan seleccionar los capítulos o artículos para leerlos en profundidad.
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Traducido del inglés por Juan Carlos Alonso G.
1. SOBRE LA ENERGÉTICA DEL ALMA
I. Generalidades sobre el punto de vista energético en la psicología
Introducción
Se presenta la introducción a una reevaluación del concepto de libido del autor. Generalmente se reconoce que los eventos físicos pueden considerarse desde una perspectiva mecanicista o energética. La perspectiva mecanicista es puramente causal y se centra en la sustancia en movimiento; la perspectiva energética, en cambio, es definitiva: no se basa en las sustancias en sí, sino en las relaciones de movimiento de estas. Una tercera concepción, que es un equilibrio entre la mecanicista y la energética, da lugar a numerosos híbridos teóricos, pero ofrece una imagen relativamente fiel de la realidad. Se menciona finalmente que todos los principios explicativos son solo puntos de vista que dependen menos del comportamiento objetivo de las cosas que de la actitud psicológica del investigador y pensador.
II. La aplicación del punto de vista energético.
A. El concepto psicológico de energía
Se presenta el término «energía psíquica» tal como apareció en los escritos de Schiller, Lipps, von Grot y Stem, y se discute la definición junguiana de este concepto. Las dificultades para delimitar este concepto se explican como resultado de la incapacidad de separar los procesos psíquicos de los biológicos. Se plantea la hipótesis de que sería mejor ampliar el concepto más restringido de energía psíquica a uno más amplio de energía vital. Esta energía vital, de la cual la energía psíquica es una parte específica, se denomina libido. Esta definición ampliada agiliza el estudio de las relaciones cuantitativas y el análisis de «mente y cuerpo». Se concluye que, con toda probabilidad, lo psíquico y lo físico no son dos procesos paralelos independientes, sino que están esencialmente conectados a través de la acción recíproca, aunque la naturaleza real de esta relación aún está completamente fuera de la experiencia. 5 referencias.
B. La conservación de la energía
Se afirma la necesidad de comprobar la aplicabilidad del punto de vista energético al progreso psíquico mediante evidencia empírica y su sometimiento al principio de conservación de la energía. Se señalan las diferencias entre los principios de equivalencia y constancia. El principio de equivalencia, que Freud demostró claramente en su investigación sobre la transformación de un quantum dado de libido en otra fuerza psíquica, es el único necesario para los estudios empíricos. El principio de equivalencia tiene un gran valor heurístico en el tratamiento de las neurosis, como lo demuestran los ejemplos dados. La analogía con la teoría de la energía física se amplía aún más mediante la discusión de los factores de intensidad y extensión. Esta última se define como la medida dinámica de la energía presente en cualquier momento en un fenómeno dado. El punto de vista energético también se utiliza para mostrar cómo la visión causal de Freud sobre la psicología, es decir, reducir todo a su componente sexual, explica inadecuadamente la importante idea del desarrollo final. Aquí nuevamente se evidencia el conflicto entre las perspectivas mecanicista/causal y energética/final, aunque ambas son necesarias para explicar el desarrollo. El proceso de regresión se utiliza para ilustrar las diferencias entre ambos puntos de vista: lo que es un hecho para la visión causal, es un símbolo para la visión final, y viceversa; todo lo que es real y esencial para uno es irreal e inesencial para el otro. Se sugiere, por lo tanto, que este conflicto se resuelva mediante el postulado antinómico, ya que la psique posee ambos puntos de vista.
C. La entropía
Se explora la entropía, tan importante como la equivalencia en la aplicación práctica de la teoría de la energía a la psicología. Se define como un principio de procesos parciales que conforman un sistema relativamente cerrado. Dado que la psique también puede considerarse un sistema relativamente cerrado en el que las transformaciones de energía conducen a una igualación de las diferencias, el principio de entropía es aplicable a la energía psíquica. Ejemplos de la experiencia psicológica cotidiana demuestran que una actitud que generó un proceso de igualación de largo alcance es duradera. Se comparan el punto de vista energético y el cualitativo o causal/mecanicista, y se revisan los riesgos que conlleva sustituir este último por el primero. 1 referencia.
D. Energetismo y dinamismo
El análisis de los conceptos puros en los que se basan las perspectivas energética y causal/mecanicista permite comprender las diferencias entre energismo y dinamismo. El dinamismo corresponde a la perspectiva causal/mecanicista de los eventos psíquicos, mientras que el energismo a la perspectiva final/energética. La primera perspectiva infiere un dinamismo a partir del efecto causal observado, mientras que la segunda observa la equivalencia del efecto transformado en lugar del efecto de una causa. Se aclara el concepto de libido y se relaciona con la perspectiva energética, exponiendo las razones para elegir este término para expresar la energía psíquica. Se observa que un mismo proceso adquiere diferentes aspectos según el punto de vista desde el que se lo considere. 1 referencia.
III. Los conceptos fundamentales de la teoría de la libido
A. Progresión y regresión
Se definen la progresión y la regresión de la libido; se describe su interrelación; y se analizan en términos del flujo de energía. La progresión implica la satisfacción continua de las exigencias de las condiciones ambientales. Durante la progresión, pares de actitudes opuestas en la psique se unen en el flujo coordinado de procesos psíquicos. Durante un conflicto, los pares de fuerzas opuestas intentan reprimirse mutuamente. Si esta represión ocurre, obstruye la progresión de la libido y se establece la regresión. Los opuestos conscientes estancados se devalúan mutuamente, y hay un aumento en el valor de todos aquellos procesos psíquicos que no están relacionados con la adaptación y, por lo tanto, rara vez o nunca se emplean conscientemente. El inconsciente comienza a influir en el consciente, como se evidencia en los trastornos de la conducta. Durante la regresión, emergen vestigios incompatibles y rechazados de la vida cotidiana, así como tendencias animales incómodas y objetables. A primera vista, estos elementos parecen indeseables; Sin embargo, contienen las posibilidades de una nueva vida, pues pueden revertir la interrupción de la libido causada por el fracaso de la actitud consciente. La regresión, entonces, no es esencialmente un paso retrógrado sino más bien una fase necesaria del desarrollo. El mito del dragón ballena de Frobenius se utiliza para ilustrar los principios de progresión y regresión y se presenta un argumento para defender la validez del uso de mitos en apoyo de los principios psicológicos. Se observa que la progresión es un proceso continuo de adaptación a las condiciones ambientales; la regresión, por otro lado, es una adaptación a las condiciones del mundo interior, a las demandas de la individuación. El hombre es capaz de adaptarse a cualquiera de los dos conjuntos de condiciones solo cuando está en armonía con ambos. Desde el punto de vista energético, la progresión y la regresión son etapas de transición en el flujo de energía que, al permitir una manifestación del mundo interior en el exterior, permiten al hombre adaptarse a sus condiciones.
B. Extraversión e introversión
Se comparan los conceptos de progresión y regresión con los de extroversión e introversión. Si bien ambos conjuntos de conceptos podrían considerarse paralelos, son distintos, ya que progresión y regresión son solo analogías vagas de la extroversión y la introversión, respectivamente. Para más información, se recomienda consultar la sección «Tipos Psicológicos».
C. El desplazamiento de la libido
La canalización de la libido se define como la transferencia de intensidades o valores psíquicos de un contenido a otro, un proceso que corresponde a la transformación física de la energía. Ejemplos de costumbres y ceremonias primitivas ilustran este proceso. La cultura humana se considera la máquina que facilita la canalización de la libido, así como de la energía física y química de la humanidad. Se describe como el medio por el cual los instintos se vuelven productivos. La transformación de la energía instintiva se logra mediante su canalización en un análogo del objeto del instinto. Se establece una analogía con la forma en que una central eléctrica imita una cascada para obtener posesión de su energía, para explicar cómo el mecanismo psíquico imita al instinto y, por lo tanto, puede aplicar su energía a fines específicos. El hombre primitivo utilizaba ceremonias complejas para lograr la canalización de la libido; el hombre moderno lo hace mediante un acto de voluntad. Además de lograr domar la naturaleza externa, el hombre ha logrado domar su naturaleza interna hasta cierto punto. Se observa que solo se necesitan pequeñas amenazas a las condiciones actuales para revivir las ceremonias mágicas de nuestros antepasados.
D. La creación de símbolos
La formación de símbolos se presenta como un puente entre la naturaleza instintiva y espiritual del hombre. Los símbolos que el hombre primitivo creó mediante la construcción analógica se examinan y evalúan como un medio importante para utilizar la energía instintiva para un trabajo eficaz. Dado que solo una pequeña parte de la energía total del hombre puede desviarse de su flujo natural, la mayor parte no se utiliza en la formación de símbolos, sino que se destina a sostener el curso normal de la vida, que consta de funciones tanto instintivas como culturales. La transformación de la libido a través de símbolos ha ocurrido desde los inicios de la humanidad. Los símbolos nunca fueron (y son) concebidos conscientemente, sino siempre de forma inconsciente. Es más que probable que la mayoría de los símbolos históricos deriven directamente de los sueños o, al menos, estén influenciados por ellos. Esto es evidente en la formación de símbolos que se observa constantemente en los pacientes. Se considera que las dos fuerzas opuestas, naturaleza y espíritu, coexisten en la psique y son responsables de su autorregulación. La naturaleza corresponde a la mentalidad primitiva, que Freud denominó sexualidad infantil. Freud es criticado por no reconocer que el espíritu es una contrafuerza equivalente al instinto. Sin embargo, se le elogia por reconocer que el instinto es la condición sine qua non de la energía psíquica. El conflicto entre la ética y el sexo hoy se analiza como una lucha por otorgarle al instinto el lugar que le corresponde como poder creativo en nuestras vidas. En una discusión sobre religión, el concepto de un solo Dios, paradójicamente creador y juez a la vez, es una expresión de una profunda verdad psicológica en su tensión de opuestos, una verdad que desafía la lógica. Se considera que la función de todas las religiones es proporcionar una contrafuerza espiritual a la instintividad. En la primera mitad de la vida, con su orientación biológica e instintiva, el hombre generalmente puede permitirse expandir su vida. El hombre mayor, por otro lado, está orientado hacia la cultura, ya que la disminución de las facultades de su organismo le permite subordinar sus instintos a los objetivos culturales. Se observa que existe una falta casi total de orientación para esta extraordinariamente importante transformación de la energía de la forma biológica a la cultural. 4 referencias.
IV. El concepto primitivo de libido
En ejemplos del concepto primitivo de la libido, se demuestra la íntima conexión entre los inicios de la formación de símbolos religiosos y el concepto de energía. Una lista de nombres, dados a poderes místicos por indígenas norteamericanos, africanos primitivos y aborígenes australianos, se presenta como ejemplos de fuerza creativa y productividad, expresada como una etapa preliminar y concretista de la idea abstracta de energía. La incidencia casi universal del concepto primitivo de energía es una clara expresión de que, en las primeras etapas de la conciencia humana, el hombre sintió la necesidad de representar el dinamismo percibido de los eventos psíquicos de forma concreta. Por lo tanto, se concluye que el punto de vista energético en psicología tiene raíces primordiales. 7 referencias.
2. LA FUNCIÓN TRASCENDENTE
La función trascendente, que surge de la unión de las actitudes conscientes e inconscientes, se examina en el contexto de la práctica psicoanalítica. Se denomina «trascendente» porque posibilita orgánicamente la transición de una actitud a otra, sin pérdida de ninguna de ellas. La vida moderna exige un tipo de funcionamiento que conlleva el riesgo de una disociación considerable del inconsciente. Al analizar el objetivo y la técnica de la terapia, se afirma que la reconciliación de lo consciente y lo inconsciente no es un intento de curación permanente, sino más bien un reajuste psicológico. La pregunta fundamental para el terapeuta no es cómo superar las dificultades momentáneas, sino cómo ayudar al paciente a afrontar con éxito las dificultades futuras. Mediante la transferencia, el paciente puede aferrarse al terapeuta, quien parece prometerle una renovación de actitud. En la función trascendente, el material inconsciente debe ser sacado a la luz porque ejerce una influencia reguladora necesaria para nuestra salud mental y física. Existen diversas fuentes de este material inconsciente; las más útiles para el método terapéutico constructivo son las fantasías espontáneas. El paciente debe entregarse a su estado de ánimo y dar forma a sus fantasías y otras asociaciones mediante la escritura, la visualización o alguna forma de arte. La energía que el paciente debe tener a su disposición para remediar el estado de adaptación reducida se encuentra en la intensidad del propio trastorno emocional. Según su personalidad, el paciente enfatizará la formulación creativa o la comprensión intelectual de su material inconsciente. El ego opuesto y el inconsciente deben reconciliarse para lograr la función trascendente. En esta etapa, ya no es el inconsciente quien toma la iniciativa, sino el ego. Sin embargo, ambos lados deben considerarse por igual para que los factores reguladores ejerzan influencia en las acciones. El valor de esta función trascendente deriva del hecho de que proporciona una manera para que el paciente rompa la dependencia del terapeuta y alcance la liberación por sus propios esfuerzos.
3. CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE LA TEORÍA DE LOS COMPLEJOS
Se presentan y discuten la naturaleza y las características de los complejos de tono emocional, en conjunción con métodos de psicología experimental. Se examina el problema de la asimilación en términos de su interferencia con métodos experimentales como las pruebas de asociación. Se demuestra que la situación experimental fue perturbada por el comportamiento autónomo de la psique. Esto lleva a la conclusión de que es imposible examinar procesos psíquicos aislados. En cambio, ciertas constelaciones o complejos con su propia energía psíquica pueden ser examinados, especialmente si existe conciencia de las técnicas de resistencia utilizadas por los sujetos para evitar revelar el secreto psíquico. Un complejo se describe como una imagen de cierta situación psíquica, fuertemente acentuada emocionalmente y que es incompatible con la actitud habitual de la conciencia. Esta imagen posee una poderosa coherencia interna, su propia integridad y un grado relativamente alto de autonomía. El complejo de tono emocional se compara con las «psiques fragmentadas» descritas por psicopatólogos como Janet Prince. Se considera seguro que su origen proviene de un supuesto trauma, por ejemplo, un choque emocional, que escinde una parte de la psique. Dado que los complejos producen reacciones de miedo tan intensas, la mente consciente intenta abolirlos declarándolos «irreales» o «imaginarios». El hombre primitivo parece haber reconocido la fuerza de la autonomía de los complejos al postular la existencia de los demonios como seres con pleno derecho. Cuando los medios mágicos primitivos de gestos apotropaicos y eufemismos no logran enmascarar el complejo, estalla la neurosis disociativa e intenta asimilar la conciencia del yo. El concepto de Freud de que el sueño es la clave del inconsciente se considera limitado. La teoría junguiana postula el complejo como el artífice tanto de los sueños como de los síntomas. A pesar de que, tanto histórica como culturalmente, los complejos fueron reconocidos, ha sido difícil considerarlos expresiones características de la psique. Se cree que la teoría de los complejos de tonos afectivos despierta aprensión porque estos vestigios perturbadores del estado primitivo de la mente aún no se comprenden.
4. EL SIGNIFICADO DE LA CONSTITUCIÓN Y LA HERENCIA PARA LA PSICOLOGÍA
En un estudio del método tipológico, se examina la relación entre la constitución física, la herencia y la psique. La psique se considera relativamente independiente de la constitución, aunque se observan ciertas peculiaridades fisiológicas que determinan las condiciones psíquicas. Una de las dificultades en esta, como en cualquier otra investigación psicológica, es que la psicología aún no ha inventado su propio lenguaje específico. En consecuencia, muchos términos significan cosas diferentes para cada persona. Un factor que quienes investigan la constitución no consideran actualmente es que el proceso psíquico no se origina en la conciencia individual, sino que es una repetición de funciones que han evolucionado a lo largo de los siglos y que se heredan junto con la estructura cerebral. Esto da lugar a imágenes primordiales, o arquetipos, que conforman el inconsciente colectivo. Al reconocer la existencia del inconsciente colectivo, la psicología pura se enfrenta a factores orgánicos. Tanto el inconsciente colectivo como el tipo constitucional escapan al control de la mente consciente; descuidar cualquiera de ellos conduce a trastornos patológicos, por lo que ambos reciben atención en el trabajo terapéutico. 1 referencia.
5. DETERMINANTES PSICOLÓGICOS DEL COMPORTAMIENTO HUMANO
Se enumeran y examinan los factores psicológicos que determinan la conducta humana. Entre estos, las principales fuerzas motivadoras son los instintos. Si bien su compulsión característica es un estímulo ectopsíquico, conducen a la formación de estructuras o patrones que determinan la conducta psicológica (psiquización). Los instintos: el hambre, la sexualidad, el impulso a la actividad, el instinto reflexivo y la creatividad son variables y se prestan a diferentes aplicaciones. Además de los instintos, existen seis modalidades de funcionamiento psíquico que influyen en la conducta de otras maneras. Las tres primeras: edad, sexo y herencia del individuo, son principalmente fisiológicas; también son psicológicas, ya que, al igual que los instintos, están sujetas a psiquización. Se considera que las otras modalidades: lo consciente y lo inconsciente, la extroversión y la introversión, y el espíritu y la materia, determinan los problemas más cruciales del individuo y de la sociedad. Estos cinco instintos y seis modalidades son solo categorías generales. En realidad, la psique es una compleja interacción de todos estos factores con una marcada tendencia a dividirse en partes autónomas o complejos que no son necesariamente patológicos, sino a menudo normales. El comportamiento de los arquetipos en el inconsciente colectivo es análogo al de los complejos en la psique. Esta tendencia inherente de la psique a la división se interpreta como un indicador, por un lado, de una capacidad de disociación en múltiples unidades estructurales y, por otro, de la capacidad de cambio y diferenciación de la neurosis, que resulta de la observación de que una parte diferenciada de la psique a veces se vuelve tan poderosa que desequilibra la personalidad. De las cuatro facultades cognitivas (sensación, pensamiento, sentimiento e intuición), una suele estar más desarrollada que las demás, lo que confiere a la personalidad su sello característico. Estas facultades se contrastan: pensamiento vs. sentimiento, y sensación vs. intuición. Se recomienda que el problema de los opuestos se convierta en la base de una psicología crítica. Todos los intentos de una teoría integral serán necesariamente incompletos debido a la enorme complejidad de los fenómenos psíquicos. Se reconoce la deuda del autor con William James.
6. INSTINTO E INCONSCIENTE
Se definen los términos instinto e inconsciente, y se distingue entre procesos inconscientes y reacciones instintivas. Se ofrece una revisión de las perspectivas históricas sobre el instinto, definiéndolo como aquellos procesos inconscientes heredados, que ocurren de manera uniforme y regular, y son de imperiosa necesidad. El inconsciente se define entonces como la totalidad de todos los fenómenos psíquicos que carecen de la cualidad de la conciencia. Su contenido es producto de la actividad asociativa, tanto personal como colectiva. Este último contiene formas innatas de intuición, concretamente arquetipos de percepción y aprehensión que determinan a priori todos los procesos psíquicos. Se definen y contrastan los arquetipos y el instinto, los dos componentes del inconsciente colectivo. Los instintos se definen como modos típicos de acción, ya sea que estén asociados o no a un motivo consciente. Los arquetipos se definen como modos típicos de aprehensión, independientemente de si se reconoce o no el carácter mitológico. Se concluye que es imposible determinar si la aprehensión de la situación o el impulso de actuar es lo primero. 7 referencias.
7. LA ESTRUCTURA DEL ALMA
La estructura de la psique se examina desde la perspectiva de un psicólogo en ejercicio, en contraposición a la de un investigador. Los contenidos de la conciencia se clasifican en siete grupos: percepción sensorial, procesos instintivos, evaluación, reconocimiento, intuición, volición y sueños. Los últimos cinco son aperceptivos, producidos por una configuración de procesos psíquicos (no físicos). La psique no está compuesta completamente de conciencia. Su otra cara es el inconsciente, que no es accesible a la observación y solo puede inferirse a partir de fenómenos como los sueños, los lapsus linguae y diversos estados patológicos. Se cree que todas las actividades que ocurren normalmente en la conciencia también pueden ocurrir en el inconsciente. Un ejemplo de esto son los sueños, los resultados más importantes y evidentes de la intrusión del inconsciente en la conciencia. Tanto la técnica analítica como el conocimiento de la mitología se consideran necesarios para comprender un sueño. Este conocimiento permite captar el significado de un contenido que deriva de los niveles más profundos de la psique, el inconsciente colectivo. La evidencia de la existencia del inconsciente colectivo se encuentra en varios casos clínicos; también se refleja en la existencia de diversas creencias religiosas, especialmente en el cristianismo primitivo y medieval. El inconsciente colectivo consiste en arquetipos, imágenes primordiales, que son analogías más o menos fantásticas de sucesos físicos regulares. La psique humana registra estas imágenes, en lugar de los sucesos físicos reales, mediante el proceso de participación mística, que se refiere a la falta de distinción que el hombre primitivo establece entre sujeto y objeto. La función de la conciencia se considera no solo el reconocimiento y la asimilación del mundo externo a través de los sentidos, sino también la traducción a la realidad visible del mundo interior, el inconsciente. 1 referencia.
8. CONSIDERACIONES TEÓRICAS ACERCA DE LA ESENCIA DE LO PSÍQUICO
A. La cuestión de lo inconsciente en la historia
La existencia del inconsciente se analiza en los escritos de varios autores a partir del siglo XVII. Antes de esa época, la historia de la psicología consistía principalmente en la enumeración de doctrinas relativas al alma. Este estudio era enteramente subjetivo y filosófico. No fue hasta el siglo XVII que Christian von Wolf propuso la idea de la psicología empírica o experimental. La psicología se convirtió entonces en una ciencia natural. Sin embargo, no disfrutó del estatus de las ciencias más antiguas y reconocidas. A principios del siglo XX, el inconsciente como concepto hipotético era generalmente rechazado por escritores como Wilhelm Wundt; pero Fechner, Lipps y Herbart predijeron su importancia actual. Las observaciones de Lipps constituyen la base teórica de la psicología del inconsciente en general. Sin embargo, la resistencia a la hipótesis del inconsciente persistió durante mucho tiempo.
B. La importancia de lo inconsciente para la psicología
Se examina la importancia del inconsciente como concepto psicológico y el impacto de su formulación en la historia intelectual europea. El inconsciente, descrito provisionalmente como una «conciencia subliminal», fue postulado por primera vez por Fredric Meyers en 1886. Se considera que este descubrimiento revolucionó la psicología tanto como el descubrimiento de la radiactividad transformó la física. Sin embargo, al principio, tanto psicólogos como filósofos se resistieron. Se revisan y refutan las objeciones de Wundt a la teoría del inconsciente, y se documenta su trascendental impacto en la teoría del conocimiento. Una vez aceptada la hipótesis del inconsciente, se deduce que todo nuestro conocimiento debe ser incompleto, ya que el depósito del conocimiento, la psique, solo es parcialmente accesible a la conciencia. Por lo tanto, la validez del conocimiento consciente se vio amenazada mucho más seriamente que nunca por la epistemología crítica. La tendencia en la filosofía alemana, desde la «victoria» de Hegel sobre Kant, había sido refutar la crítica kantiana de la razón y restablecer la soberanía divina del espíritu humano. Este movimiento culminó en la arrogancia de la razón que constituyó el superhombre de Nietzsche y condujo a la catástrofe de la Alemania nazi. Se señala que todas las afirmaciones filosóficas que transgreden los límites de la razón son antropomórficas y carecen de validez, salvo como psicología involuntaria.
C. La disociabilidad de la psique
Se explora el fenómeno de la disociabilidad de la psique como explicación de la capacidad del inconsciente para la volición. Wundt se opuso a la teoría del inconsciente argumentando que la capacidad de percibir, sentir y actuar presupone un sujeto experimentador. Este sujeto no podía situarse lógicamente en el inconsciente. Se señala que la experiencia clínica verifica la disociabilidad de la psique, que los procesos inconscientes son independientes de la mente consciente y que los procesos conscientes muestran una discreción. La experiencia psiquiátrica indica que la unidad de la conciencia puede romperse fácilmente. Esta disociabilidad explica la existencia de una conciencia secundaria subliminal. Representa un componente de la personalidad separado de la conciencia del yo, ya sea porque fue reprimido o porque nunca fue consciente. Esta segunda categoría representa aquellos contenidos del inconsciente que son la semilla de futuros contenidos conscientes, pero que aún no son comprendidos por la mente consciente y, por lo tanto, permanecen inconscientes. La consciencia se compara con las modalidades sensoriales en cuanto a su umbral de percepción. Este concepto de umbral se extiende a la psique, y se utiliza el término «psicoide» para designar aquellos procesos psíquicos que se sitúan en cada extremo de la escala psíquica. Se concluye que la hipótesis del inconsciente solo puede verificarse si los contenidos de este pueden ser traídos a la consciencia. 3 referencias.
D. Instinto y voluntad
Se examina el lugar del instinto y la voluntad en la superestructura de la psique. Se revisa brevemente el trabajo pionero de Freud y Janet en el campo del inconsciente como introducción al problema de cómo delinear la psique de lo fisiológico. Freud estableció el vínculo entre los contenidos reprimidos del inconsciente y el instinto. Dado que los instintos están ligados a la fisiología, el problema de la separación se complicó. La división que Janet hace de la psique en la parte inferior, regida por el instinto, y la parte superior, bajo la influencia de la voluntad, proporcionó una solución tentativa. La energía intrínseca de la función ya no está orientada por el instinto una vez que pasa del reino inferior al superior. Además, así como el instinto es el límite inferior de la voluntad, el espíritu es su límite superior. Así, la psique se concibe como una emancipación de la función de la forma instintiva. Se dice que la psique propiamente dicha consiste en todas las funciones que pueden ser sometidas a la influencia de la voluntad. Pero, como la voluntad reside únicamente en la conciencia, esta discusión sobre la voluntad y el instinto se considera que conduce a un círculo completo hasta el axioma de que la psique es idéntica a la conciencia, un punto de desacuerdo con Janet. 3 referencias.
E. Consciente e inconsciente
Se explora la naturaleza del inconsciente en relación con el consciente para intentar refutar el axioma de que la psique es equivalente a la consciencia. Se dice que el inconsciente está compuesto por todo lo olvidado, reprimido y percibido por los sentidos, pero no reconocido por la mente consciente, todos los contenidos futuros del consciente que germinan en el inconsciente y los contenidos del sistema psicoide. Se supone que el estado de estos contenidos cuando no están relacionados con el ego consciente es muy similar al de cuando sí lo están. Hay percepción, sentimiento, pensamiento, voluntad e intención, como si el inconsciente fuera un «subconsciente». Sin embargo, existe una diferencia en el ámbito de los complejos de tono emocional. En el inconsciente, estos complejos no están sujetos a corrección como en la mente consciente y son capaces de desarrollar un carácter automático o compulsivo. Se observa que los procesos inconscientes abarcan un amplio espectro de comportamientos, desde lo consciente hasta lo instintivo. Es el área cercana a la conciencia la que contiene la respuesta a si la psique es equivalente a la consciencia. Un examen de esta área fronteriza revela que la consciencia es relativa, que su luz tiene muchos grados de brillo y que el complejo del ego tiene muchas gradaciones de énfasis. Se concluye que la consciencia del ego está rodeada de una multitud de pequeñas luminosidades. 1 referencia.
F. El inconsciente como conciencia múltiple
La hipótesis de que la consciencia del ego está rodeada de una multitud de luminosidades se basa en parte en el estado cuasi consciente del inconsciente y en parte en la alta incidencia de imágenes de luz en las descripciones de la consciencia. Se examinan diversos escritos alquímicos, hindúes y cristianos por su uso de imágenes de luz para describir la naturaleza de la consciencia, el hombre y su metafísica. Los alquimistas Khunrath, Dorn y Paracelso escribieron sobre un lumen naturae que ilumina la consciencia, y sobre scintillae, chispas, que son las luminosidades germinales que brillan desde la oscuridad del inconsciente. Ignacio de Loyola escribió sobre una visión recurrente que tuvo de una luz brillante que tomó la forma de una serpiente de múltiples ojos. Los ojos múltiples también caracterizan a Purusha, el hombre cósmico hindú. Estos sistemas y visiones metafísicos se interpretan como intuiciones introspectivas que capturan la naturaleza del inconsciente. Como la conciencia siempre se ha descrito en términos derivados del comportamiento de la luz, se concluye que estas múltiples luminosidades corresponden a minúsculos fenómenos conscientes, muchos de los cuales residen en el inconsciente.
G. Pattern of behaviour y arquetipo
Se explora la relación entre el instinto y los arquetipos y se discuten sus efectos en la psique. Si bien son polos opuestos, el instinto y el arquetipo se encuentran en la concepción biológica de los patrones de comportamiento. El problema de descubrir estos patrones de comportamiento se resuelve mediante el análisis de los sueños, fantasías y obras de arte de pacientes mentales. La caótica variedad de imágenes encontradas allí se clasificaba en temas y categorías bien definidos que correspondían a los motivos universales de la mitología. De este notable hallazgo se deduce que los impulsos del inconsciente, es decir, los arquetipos, son el rector espiritual del intelecto humano. En oposición al aspecto espiritual de la psique se encuentra lo instintivo. Se considera que los instintos se basan en la fisiología y proporcionan la energía impulsora de la psique. Es precisamente este impulso instintivo el que impulsa los contenidos arquetípicos del inconsciente colectivo a la consciencia. La psique se compara con el espectro de luz para ilustrar cómo pasa gradualmente de la fisiología del instinto a la espiritualidad de los arquetipos. Solo las representaciones de los arquetipos son mediadas por el inconsciente a la mente consciente, ya que los arquetipos mismos se encuentran en el extremo ultravioleta del espectro y, por lo tanto, son incognoscibles. Se concluye que tanto la materia como el espíritu aparecen en el ámbito psíquico como cualidades distintivas de los contenidos conscientes. La naturaleza última de ambos es trascendental, ya que la psique y sus contenidos son la única realidad que se nos da sin intermediario. 3 referencias.
H. Reflexiones generales y perspectivas
Se analiza la importancia de la psicología para la existencia humana. La psicología es única entre las ciencias, ya que su objeto de estudio es el sujeto experiencial de las demás. Por lo tanto, una alteración del factor psíquico, aunque sea una alteración de principio, es de suma importancia para el conocimiento del mundo y nuestra visión del mismo. La integración de los contenidos inconscientes en la conciencia es una de estas alteraciones, considerada esencial para la supervivencia humana. El hombre moderno se identifica demasiado con los contenidos de la conciencia colectiva y reprime los del inconsciente colectivo. Esto conduce a una unilateralidad que le permite caer fácilmente presa de diversos «ismos». La catástrofe de la Alemania nazi subraya la gravedad de este error. El hombre medieval estaba protegido por su fe religiosa, la cual, en términos de efectividad, corresponde a la actitud inducida en el ego por la integración de los contenidos del inconsciente colectivo. Con el declive de la fe religiosa en Occidente, los «ismos» surgieron como sofisticados sustitutos del vínculo perdido del hombre con la realidad psíquica. Dado que las ideas religiosas tienen su origen en los arquetipos, el hombre puede restablecer su equilibrio psíquico asimilando los contenidos del inconsciente colectivo en la mente consciente. Este proceso, denominado individuación, se considera el objetivo de la psicología. Su logro requiere condiciones especiales y conlleva la posibilidad de un giro patológico, con consecuencias desastrosas.
Epílogo
Los problemas y procedimientos de investigación de la psicología se comparan con los de la física para dilucidar los fundamentos conceptuales de la psique. La objeción de que la psicología del inconsciente es una filosofía diseñada para explicar los mitologemas se responde demostrando que la teoría de los arquetipos evolucionó como un constructo explicativo de los efectos observados del inconsciente. Sin embargo, se admite que no es posible alcanzar un verdadero conocimiento de los estados y procesos del inconsciente, ya que estos fenómenos no son directamente observables. La psicología del inconsciente se compara con la física atómica en el sentido de que ambas extraen inferencias sobre la naturaleza de los eventos no observables a partir de sus efectos observables. También se señala que ambas ciencias deben abordar el problema metodológico que surge cuando el sujeto observador tiene un efecto sobre el objeto observado. En psicología, la conciencia observadora produce un efecto reactivo en el inconsciente y, por lo tanto, limita el carácter objetivo de la realidad de este último. Dado que el inconsciente tiene una influencia recíproca en la mente consciente, se deduce que la naturaleza del arquetipo no puede, con certeza, calificarse de psíquica. Esta conjetura se fundamenta en el fenómeno de la telepatía, perfectamente explicable asumiendo un continuo espacio-tiempo psíquicamente relativo. Se plantea la hipótesis de que quizás la psique entra en contacto con la materia en algún momento y, a la inversa, que la materia contiene una psique latente.






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