Imagen de Dios, narcisismo y Trump: reseña de un artículo de Inez Martínez – Juan Carlos Alonso

Reseña del artículo «Connecting the Image of God as Almighty Father, Narcissism, Trump, and Charles Brockden Brown’s Wieland» de Inez Martinez, Journal of Jungian Scholarly Studies, Vol. 14, No. 1, 2019. Inez Martínez, Ph.D., es escritora. Escribe crítica psicológica de la literatura. Contribuyó con un prólogo a «Archetypal Grief» de Fanny Brewster. También ha publicado textos creativos que incluyen ficción, poesía y una obra de teatro. Recientemente, una selección de sus poemas infantiles inspiró la obra de Toby Needler, dando lugar al libro » Childful Moments», publicado en 2019.

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En un momento histórico marcado por la reciente intervención militar estadounidense en Venezuela y la polémica captura del presidente Nicolás Maduro —denunciada por varios gobiernos de la región como un “secuestro” que vulnera la soberanía nacional— cobra aún más sentido el análisis propuesto por Inez Martínez sobre el fenómeno Donald Trump y el narcisismo colectivo que impulsa su base de apoyo.  Lo que parecía una exploración teórica de los efectos psíquicos del narcisismo en la cultura estadounidense se transforma en clave interpretativa para comprender acciones geopolíticas extremas donde, a ojos de muchos, se exhiben los rasgos de poder absoluto, obediencia incondicional y fantasías de omnipotencia. El ensayo de Martínez es especialmente pertinente porque invita a mirar más allá de explicaciones políticas o económicas y nos sitúa ante una lectura profunda de las actitudes inconscientes colectivas que, cuando no se hacen conscientes, emergen como destino social y político.

El artículo parte de uno de los principios fundamentales de Carl Gustav Jung: “cuando una situación interna no se hace consciente, aparece afuera como destino”. Esa frase, que Martínez usa como punto de partida para su reflexión, adquiere una dramatización palpable en la escena global actual. La elección y reelección de Trump ya había sido analizada como una emergencia del inconsciente colectivo estadounidense —un fenómeno que revela más sobre las sombras culturales que sobre lo que los votantes dicen conscientemente que quieren— y ahora, con una intervención militar que literalmente reconfigura la geopolítica de América Latina, la pregunta de Jung se vuelve urgente: ¿qué materiales psíquicos no resueltos están emergiendo en la vida vivida? 

Martínez propone que una pieza clave para entender este fenómeno es la imagen de Dios como Padre todopoderoso en la tradición judeocristiana y su correlato en la psique colectiva. Esta imagen, caracterizada por omnipotencia, autoridad, obediencia absoluta y castigo/recompensa, es también el arquetipo del narcisismo cuando se proyecta sin mediación crítica. La autora muestra cómo los partidarios de Trump no solo apoyan sus políticas o su estilo, sino que han interiorizado inconscientemente rasgos narcisistas en una figura que promete seguridad total, protección absoluta y suprema autoridad —rasgos que, en un sentido arquetípico, se corresponden con la antigua imagen de Dios omnipotente. En un contexto en el que se ha autorizado una intervención militar decidida de forma unilateral, la conexión entre una fantasía cultural de obediencia al padre todopoderoso y la fascinación por líderes narcisistas cobra un peso insospechado.

Para ilustrar esta dinámica psíquica, Martínez recurre a la novela Wieland o la Transformación, un cuento americano (1798) de Charles Brockden Brown, una obra temprana de la literatura estadounidense que retrata los efectos devastadores de la obediencia ciega a mandatos divinos interiorizados. En la novela, Theodore Wieland cree que Dios le ordena matar a su familia, y lo hace con una convicción absoluta que refleja la internalización inconsciente de una autoridad paterna omnipotente. El paroxismo de esa obediencia produce una violencia extrema que desborda cualquier sentido ético racional. La novela, así, funciona como una narrativa fantasma que anticipa cómo las proyecciones inconscientes sobre la divinidad pueden transformarse en actos destructivos cuando no se examinan ni se hacen conscientes. Esa estructura narrativa, argumenta Martínez, resuena hoy en la estadounidense que proyecta en figuras narcisistas un poder absoluto que, en última instancia, puede justificar actos que la conciencia ética rechazaría si se confrontaran directamente.

La autora no ignora otras explicaciones sobre el apoyo a Trump —como las razones económicas detalladas por Thomas Frank o el enfoque sociológico de Arlie Russell Hochschild sobre la sensación de injusticia— pero centra su análisis en lo que considera una capa inconsciente más profunda: la fantasía de omnipotencia arraigada en la proyección cultural de un Padre todopoderoso que exige obediencia y provee seguridad. Martínez señala que esta proyección no solo explica aspectos del comportamiento político, sino que permite entender por qué muchos seguidores de Trump reciben con aprobación declaraciones de poder casi absoluto, o incluso la aprobación pública de acciones militares unilaterales. Estas emergen no solo como actos políticos, sino como efectos de una psique colectiva que no ha integrado críticamente sus proyecciones narcisistas.

La captura de Maduro y la posterior justificación de la operación por parte de Trump —quien afirmó que Estados Unidos “está a cargo” de Venezuela, con planes de dirigir el país hasta una transición y explotar sus recursos petroleros— ofrece un ejemplo extremo de cómo estas proyecciones pueden traducirse en políticas que desafían normas internacionales básicas.  Lo que Martínez denomina “divinización de rasgos narcisistas” se vuelve una lente útil para analizar una política exterior que rechaza la soberanía ajena, afirma control unilateral y celebra la supuesta omnipotencia del liderazgo. Este tipo de acciones, vistas desde una perspectiva junguiana, ponen de manifiesto cuánto de las fantasías colectivas de omnipotencia están operando en las estructuras de poder —no solo en la mente individual, sino en las instituciones que rigen las relaciones entre estados.

Al concluir, Martínez llama a una transformación de la imagen de Dios y de las proyecciones que sostienen este narcisismo cultural, abogando por “nociones más justas del deber moral y de los atributos divinos”. Esta llamada, más filosófica que religiosa, apunta a un examen crítico de cómo las proyecciones culturales moldean la realidad política y las acciones colectivas. La situación de Venezuela, el arresto de Maduro en suelo venezolano y la respuesta de gobiernos y organismos internacionales —algunos denunciando la intervención como violación del derecho internacional— reflejan un momento en que esas proyecciones inconscientes colisionan con las normas globales y plantean preguntas sobre responsabilidad, soberanía y moralidad colectiva. 

Así, el ensayo de Inez Martínez se vuelve no solo una reflexión teórica, sino una herramienta valiosa para interpretar los fenómenos políticos contemporáneos. Lo que en otro contexto podría haber sido una exploración del narcisismo cultural y la religión adquiere hoy una urgencia inesperada, invitando a reevaluar no solo cómo entendemos figuras como Trump y sus seguidores, sino cómo la psique colectiva enfrenta los desafíos éticos cuando las fantasías inconscientes de omnipotencia se traducen en hechos que cambian el curso de la historia. En suma, el artículo propone que la emergencia de estos contenidos psíquicos no es simplemente un espejo de la realidad política, sino una oportunidad crítica para hacer consciente lo inconsciente, y así transformar no solo cómo actuamos, sino cómo nos comprendemos como sociedad en tiempos de crisis.

Juan Carlos Alonso González

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