{"id":9840,"date":"2025-10-09T14:17:05","date_gmt":"2025-10-09T14:17:05","guid":{"rendered":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/?p=9840"},"modified":"2025-10-09T14:17:05","modified_gmt":"2025-10-09T14:17:05","slug":"carl-jung-lo-que-compartimos-y-no-sabemos-que-es-diario-el-pais","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/carl-jung-lo-que-compartimos-y-no-sabemos-que-es-diario-el-pais\/","title":{"rendered":"Carl Jung: lo que compartimos y no sabemos qu\u00e9 es &#8211; Diario El Pa\u00eds."},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Carl-Jung.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"380\" height=\"380\" src=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Carl-Jung.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-9841\" srcset=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Carl-Jung.jpeg 380w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Carl-Jung-300x300.jpeg 300w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Carl-Jung-150x150.jpeg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 380px) 100vw, 380px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Carl Gustav Jung<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>El autor de este art\u00edculo es Juan Arnau, fil\u00f3sofo, ensayista y colaborador del diario EL PA\u00cdS de Espa\u00f1a. Su \u00faltimo libro se titula \u2018La meditaci\u00f3n soleada\u2019 (Galaxia Gutenberg, 2024)<\/em>. <em>El art\u00edculo fue tomado de EL PA\u00cdS, <\/em>Octubre 3 de 2025.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>__________________________________________________<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Para el psiquiatra lo inconsciente es insondable y oscuro pero subyace un orden: los arquetipos, cuya huella art\u00edstica m\u00e1s profunda se encuentra en el cine.<\/p>\n\n\n\n<p>La literatura es la herramienta m\u00e1s eficaz para entender la mente. Poetas, novelistas y mit\u00f3grafos son los que mejor han entendido las inclinaciones que desencadenan el deseo, la idea fija, las ambiciones y obsesiones que acechan la psique. La mente no est\u00e1 hecha de neuronas, est\u00e1 hecha de sue\u00f1os, imaginaci\u00f3n y poes\u00eda (a veces oscura). Esta premisa narrativa hizo que la psiquiatr\u00eda din\u00e1mica de finales del XIX se centrara en las historias cl\u00ednicas para entender los entresijos de la demencia. Un tiempo en que los m\u00e9dicos escuchaban a sus pacientes y no se limitaban a recetar f\u00e1rmacos. El relato como agente de sanaci\u00f3n. El laboratorio no puede entender la psique, mientras que Cicer\u00f3n o Kafka s\u00ed pueden hacerlo. \u201cQuien quiera conocer el alma humana llegar\u00e1 desgraciadamente a saber muy poco de ella por boca de la psicolog\u00eda experimental\u201d, escribe Jung. Y recomienda renunciar a la ciencia exacta, a la bata del laboratorio, y, al modo de un Dostoievski, vagabundear por el mundo observando pasiones, delirios y extravagancias de la humana fantas\u00eda, \u201cpor los terrores de las prisiones, los manicomios y los hospitales, por las turbias tabernas arrabaleras, los burdeles y casas de juego, por los salones elegantes, las bolsas, los m\u00edtines socialistas, las iglesias y las sectas fan\u00e1ticas, viviendo en carne propia amores, odios y todas las formas de la pasi\u00f3n.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Kant consideraba que la psicolog\u00eda jam\u00e1s podr\u00eda ser una ciencia, pues era incapaz de sustentarse en las matem\u00e1ticas. Tampoco pod\u00eda ser una disciplina experimental, dada la dificultad de observarse a uno mismo. El flujo temporal de la experiencia interior carece de la estabilidad m\u00ednima para una observaci\u00f3n eficaz. Kant expresa como ning\u00fan otro ese rechazo tan ilustrado a la introspecci\u00f3n \u201cjugar a espiarse a uno mismo es invertir el orden natural de los poderes cognitivos. El deseo de investigarse a uno mismo o es ya una enfermedad de la mente (hipocondr\u00eda) o es una forma de contraerla y terminar en un manicomio\u201d. La observaci\u00f3n de otras mentes est\u00e1 igualmente plagada de dificultades. Para Kant, la psicolog\u00eda s\u00f3lo puede aspirar a ser una descripci\u00f3n el alma (un relato) en contraposici\u00f3n a la ciencia. Desgraciadamente, los primeros psic\u00f3logos quisieron desmentir a Kant y, llevados por el deseo arrebatador de ser \u201cciencia\u201d, optaron por matematizar la mente. La consecuencia ha sido devastadora. Hoy en los programas de las facultades de psicolog\u00eda no se estudian los sue\u00f1os, la imaginaci\u00f3n, los mitos o la poes\u00eda, se limitan a hacer encuestas.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay algo que compartimos los seres humanos y no sabemos qu\u00e9 es. Esa fue la gran intuici\u00f3n de Jung, que permea la cultura contempor\u00e1nea desde que en 1916 publicara \u201cLa estructura del inconsciente\u201d. La idea, como todas las ideas, no era nueva, la hab\u00eda formulado in extenso Carl Gustav Carus, m\u00e9dico y pintor del romanticismo alem\u00e1n, y el joven Edvard von Hartmann, pero Jung logr\u00f3 ponerla sobre el tapete de la Europa intelectual de entreguerras y, desde entonces, ha dado mucho juego en el arte, la literatura, el cine, la cl\u00ednica y la filosof\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo inconsciente es insondable y oscuro, pero subyace un orden: los arquetipos. Una herencia plat\u00f3nica que ofrece un marco simb\u00f3lico para entender las motivaciones ocultas. A diferencia del inconsciente personal de Freud, Jung sostiene que dicho \u00e1mbito m\u00e1s all\u00e1 de la conciencia contiene patrones universales de experiencia que se expresan en mitos, sue\u00f1os, religiones y narraciones. Toda una mina para los guionistas. Arquetipos como el H\u00e9roe, la Sombra, el Sabio, la Madre, el Trickster y el Anima\/Animus son formas simb\u00f3licas que estructuran la experiencia en todas las culturas. Un descubrimiento que no s\u00f3lo ha influido en la psicoterapia y la psicolog\u00eda compleja cl\u00ednica, sino tambi\u00e9n en la teor\u00eda literaria, la mitolog\u00eda comparada, los guiones cinematogr\u00e1ficos, el dise\u00f1o de videojuegos y la publicidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Jung tuvo una visi\u00f3n amplia e integradora de la psique. Aunque se form\u00f3 como psiquiatra, su inter\u00e9s por lo simb\u00f3lico, numinoso y trascendente lo llev\u00f3 a estudiar religiones comparadas, alquimia y astrolog\u00eda. Esa actitud enciclop\u00e9dica es su gran valor. Reconoci\u00f3 en el budismo, el hinduismo y el tao\u00edsmo modelos \u00fatiles para entender la mente que la psicolog\u00eda occidental hab\u00eda ignorado. Lector del I Ching, los Yogas\u016btra y el Libro tibetano de los muertos, combin\u00f3 sus an\u00e1lisis con textos alqu\u00edmicos que abordan las metamorfosis del alma, abriendo la puerta a una psicolog\u00eda donde lo sagrado es una dimensi\u00f3n interior de la psique y no algo religioso. Una visi\u00f3n secular que permite reinterpretar los s\u00edmbolos religiosos no desde el dogma ortodoxo, sino como im\u00e1genes vivas del alma.<\/p>\n\n\n\n<p>El arte como alquimia mental y manifestaci\u00f3n de lo inconsciente. La obra de Jung ha dejado una huella reconocible en pintores visionarios como Max Ernst, expresionistas abstractos como Mark Rothko (el lienzo como revelaci\u00f3n interna), surrealistas como Leonora Carrington o Remedios Varo (lo esot\u00e9rico femenino), y artistas cham\u00e1nicos como Joseph Beuys, que conciben el arte como sanaci\u00f3n y ritual. Tambi\u00e9n advertimos su influencia en novelistas como Doris Lessing y Philip K. Dick, en Hermann Hesse (que fue amigo suyo) y en las obras formalmente revolucionarias de James Joyce (Ulises, Finnegans Wake). Pero donde ha dejado una huella m\u00e1s profunda es en el cine. En El resplandor de Stanley Kubrick, Jack Torrance es pose\u00eddo por contenidos inconscientes y el Hotel Overlook funciona como espacio simb\u00f3lico que activa su sombra y su locura. Ingmar Bergman explora en Persona la disoluci\u00f3n de las fronteras del yo, la fusi\u00f3n de las identidades de las protagonistas refleja el arquetipo de la sombra y el proceso de individuaci\u00f3n. La m\u00e1scara social de la \u201cpersona\u201d se desmorona y revela los conflictos inconscientes de la psique. Algo parecido hace Christopher Nolan en Inception y Memento, o Aronofsky en Pi, Black Swan o The Fountain. La confrontaci\u00f3n con la sombra, la disoluci\u00f3n del ego y la b\u00fasqueda de una totalidad interior se han convertido en temas recurrentes de los guionistas. Los protagonistas atraviesan crisis que los enfrentan a fuerzas arquet\u00edpicas (el sabio, el h\u00e9roe, la madre o el \u00e1nima), traduciendo al lenguaje f\u00edlmico s\u00edmbolos del inconsciente colectivo. No sorprende que el cine sea hoy un ritual laico para la exploraci\u00f3n del alma.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El autor de este art\u00edculo es Juan Arnau, fil\u00f3sofo, ensayista y colaborador del diario EL PA\u00cdS de Espa\u00f1a. Su \u00faltimo libro se titula \u2018La meditaci\u00f3n soleada\u2019 (Galaxia Gutenberg, 2024). 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