{"id":9671,"date":"2025-05-02T15:28:55","date_gmt":"2025-05-02T15:28:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/?p=9671"},"modified":"2025-05-02T23:58:41","modified_gmt":"2025-05-02T23:58:41","slug":"la-mujer-helada-de-annie-ernaux-una-enantiodromia-vincular-angelica-gonzalez-o","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/la-mujer-helada-de-annie-ernaux-una-enantiodromia-vincular-angelica-gonzalez-o\/","title":{"rendered":"La Mujer Helada de Annie Ernaux: una enantiodrom\u00eda vincular &#8211; Ang\u00e9lica Gonz\u00e1lez O."},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/La-mujer-helada-copia.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"510\" height=\"680\" src=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/La-mujer-helada-copia.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-9672\" style=\"width:278px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/La-mujer-helada-copia.jpg 510w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/La-mujer-helada-copia-225x300.jpg 225w\" sizes=\"auto, (max-width: 510px) 100vw, 510px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-text-align-center is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Ang\u00e9lica Gonz\u00e1lez Otero es profesional y Mag\u00edster en Estudios Literarios, Pontificia Universidad Javeriana de Bogot\u00e1,\u00a0Colombia. Especialista en psicolog\u00eda anal\u00edtica, Fundaci\u00f3n de Psicolog\u00eda Anal\u00edtica Jungiana de C\u00f3rdoba- Argentina. Estudiante de Psicolog\u00eda\u00a0en la Universidad\u00a0Ean de Bogot\u00e1. Docente en Literatura, Ling\u00fc\u00edstica y Pedagog\u00eda en Bogot\u00e1, y de Espa\u00f1ol como lengua extranjera, en Viena (Austria). Investigadora y cr\u00edtica literaria en las \u00e1reas de literatura de viajes y g\u00e9neros autobiogr\u00e1ficos. Autora de la obra <em>Vicios en el espejo o una cosm\u00e9tica transcendental\u00a0<\/em>(2\u00b0 edici\u00f3n, 2023). Actualmente, es profesional independiente, y coordina su\u00a0proyecto \u201cV\u00eda Simb\u00f3lica\u201d.\u00a0Imparte talleres y cursos en la Universidad Javeriana de Bogot\u00e1. Website: <a href=\"http:\/\/www.angelicagonzalezotero.com\">www.angelicagonzalezotero.com<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>______________________________________<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>En el siguiente ensayo monogr\u00e1fico, me interesa exponer e intentar preguntarme por los aportes y posibilidades que se pueden explorar desde las llamadas narrativas del yo: sus procesos de an\u00e1lisis, sus recursos narrativos, sus tem\u00e1ticas, etc., como lugares para trabajar, comprender e integrar los arquetipos del desarrollo propuestos por la psicolog\u00eda anal\u00edtica Junguiana; principalmente el arquetipo del \u00e1nima y el \u00e1nimus, y su posible inclusi\u00f3n como herramienta de amplificaci\u00f3n simb\u00f3lica en los distintos espacios del trabajo terap\u00e9utico, educativo o acad\u00e9mico.<\/p>\n\n\n\n<p>Para esto, he elegido el libro: La Mujer Helada de la escritora francesa Annie Ernaux, pues considero que su apuesta narrativa puede resultar \u00fatil a la hora de comprender la din\u00e1mica ps\u00edquica que atraviesan las proyecciones y los complejos del \u00e1nima y el \u00e1nimus en la historia de una mujer, en sus decisiones, en sus b\u00fasquedas y en su experiencia matrimonial. De esta manera, cuando trabajamos en la din\u00e1mica vincular dentro de la psicolog\u00eda anal\u00edtica junguiana asumimos que este proceso se debate en dos instancias ps\u00edquicas: el mundo consciente y el mundo inconsciente de la psique personal. Desde aqu\u00ed, la voz narrativa y protagonista de la historia se constituye como el centro yoico desde cu\u00e1l impacta y constela esta din\u00e1mica.<\/p>\n\n\n\n<p>Por esto, las preguntas de investigaci\u00f3n van estar sujetas a las proyecciones o integraciones de estos arquetipos del <em>\u00e1nima y \u00e1nimus <\/em>en la psique de la voz narrativa y protagonista, y van a recorrer las distintas etapas del an\u00e1lisis hermen\u00e9utico de la obra: \u00bfc\u00f3mo est\u00e1 construido y proyectado el otro?, \u00bfqu\u00e9 desaf\u00edos o complejos se constelan en el encuentro con el otro?, \u00bfqu\u00e9 experiencia edificadora o qu\u00e9 poder integrador de la psique se construye en el v\u00ednculo amoroso?, \u00bfqu\u00e9 funciones ps\u00edquicas se activan o se integran este proceso?, \u00bfqu\u00e9 sombras o m\u00e1scaras se muestran integradoras en el proceso vincular?, \u00bfc\u00f3mo aporta el complejo arquetipo del <em>\u00e1nima y de animus <\/em>a la integraci\u00f3n y b\u00fasqueda del s\u00ed mismo?<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00e1n cuatro los ejes de comprensi\u00f3n hermen\u00e9utica o cap\u00edtulos que expondr\u00e1n el desarrollo de este an\u00e1lisis textual. En el primer cap\u00edtulo: narrativas personales y psicolog\u00eda anal\u00edtica; har\u00e9 un breve recorrido por algunos conceptos de las narrativas personales tales como: memoria personal y escritura, narrador fidedigno, desde una aproximaci\u00f3n te\u00f3rica, y c\u00f3mo estos se encuentran en puntos de relaci\u00f3n con las herramientas terap\u00e9uticas que promueve psicolog\u00eda anal\u00edtica. En el segundo cap\u00edtulo: <em>Una Mujer Helada<\/em>, del s\u00edntoma y otras simbolog\u00edas; expondr\u00e9 como se perfila el s\u00edntoma en el relato, cu\u00e1les podr\u00edan ser sus ejes de comprensi\u00f3n y sus v\u00ednculos con la historia que nos ha contado. En el tercer cap\u00edtulo: <em>Los a\u00f1os de aprendizaje<\/em>: proyecci\u00f3n y desarrollo evolutivo de las figuras de <em>\u00e1nimus <\/em>y su relaci\u00f3n con el arquetipo de Eva <em>\u00e1nima<\/em>; me adentro en el meollo de la historia, postulando los diferentes espacios de an\u00e1lisis que nos da la historia familiar, las posibles proyecciones, as\u00ed como tambi\u00e9n, se anidan los arquetipos de la sombra y m\u00e1scara, en estas experiencias de vida y de convivencia matrimonial. En el cap\u00edtulo final: principio y fin de la proyecci\u00f3n; intentar\u00e9 recapitular e integrar el recorrido interpretativo dentro del balance inicial del s\u00edntoma, definir sus posibilidades y las alternativas que da la escritura personal o autobiogr\u00e1fica, como lugar de comprensi\u00f3n simb\u00f3lica tanto para el lector como para el que escribe.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, este ensayo pretende ser una propuesta de c\u00f3mo podr\u00eda funcionar la hermen\u00e9utica literaria de las narrativas personales, respaldada por algunos presupuestos te\u00f3ricos de la psicolog\u00eda anal\u00edtica, para amplificar y fortalecer los procesos de conocimiento y desarrollo personal; lo mismo que como herramienta de amplificaci\u00f3n simb\u00f3lica y factible de ser usada, tanto en procesos individuales como grupales, donde intervenga la psicolog\u00eda anal\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Justificaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Encuentro perteneciente este ensayo de investigaci\u00f3n, porque conociendo las herramientas textuales ya trabajadas por largos a\u00f1os en la psicolog\u00eda anal\u00edtica, c\u00f3mo son el trabajo con mitos, leyendas y cuentos de hadas; en las cu\u00e1les reconozco encontr\u00e9 unas posibilidades muy interesantes, donde explorar la amplificaci\u00f3n simb\u00f3lica en la terapia anal\u00edtica. Me pregunt\u00e9 en alg\u00fan momento del curso de formaci\u00f3n, por la pertinencia o inclusi\u00f3n, de otras formas narrativas o textualidades literarias, tales como: los g\u00e9neros autobiogr\u00e1ficos; tambi\u00e9n susceptibles de ser usados como herramientas en procesos de amplificaci\u00f3n simb\u00f3lica, pues se enmarcan la mayor\u00eda de estas narrativas en contextos de historia personal y en la indagaci\u00f3n por el mundo ps\u00edquico del yo.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta manera, me decido a emprender la b\u00fasqueda de la obra literaria que fue la parte m\u00e1s dif\u00edcil, y termin\u00e9 por elegir una autora que ya conozco hace rato y que tambi\u00e9n trabajo en mis procesos de educativos, que est\u00e1n hace a\u00f1os, enmarcados en la l\u00ednea de las escrituras y literaturas del yo. En cuanto a la elecci\u00f3n del tema de la psicolog\u00eda anal\u00edtica junguiana, termin\u00e9 por considerar trabajar con el arquetipo y complejo del \u00e1nima y del \u00e1nimus, pues es tambi\u00e9n una oportunidad, por un lado, para explorar los otros dos arquetipos del desarrollo, como son el arquetipo de la sombra y la persona o m\u00e1scara, que se pueden encontrar subyacentes a este tema vincular. Y por otro lado, porque considero pertinente e interesante a nivel psicol\u00f3gico y humano, explorar la complejidad que se abre al encontrarnos con el otro; como el otro, diferente y semejante a la vez, logra activar viejas memorias, huellas ps\u00edquicas inconsciente, sombras personales, etc., que luego podr\u00e1n ser aportantes en el b\u00fasqueda de ese s\u00ed mismo, que es finalmente, la meta de los procesos de indagaci\u00f3n anal\u00edtica Junguiana.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Objetivo general<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Establecer un di\u00e1logo desde an\u00e1lisis hermen\u00e9utico literario de la novela <em>(nouvelle <\/em>) de la escritora francesa Annie Ernaux: <em>mujer helada <\/em>con la teor\u00eda anal\u00edtica junguiana. Donde analizaremos la evoluci\u00f3n del complejo\/arquetipo del <em>\u00e1nima y \u00e1nimus <\/em>en la voz narrativa principal ( protagonista mujer), asumiendo un correlato de continuidad donde el primer libro, <em>mujer helada, <\/em>constituye una primera etapa: entre los a\u00f1os de adolescencia y juventud y la etapa de la madurez donde prevalece la experiencia del matrimonio y la de ser madre, constituyentes de la primera mitad de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>NARRATIVAS PERSONALES Y PSICOL\u00d3GICA ANAL\u00cdTICA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Toda historia de vida tiene la posibilidad, de adem\u00e1s de ser vivida, de ser contada, narrada para otros. En las narrativas personales el yo toma el protagonismo hasta volverse personaje, narrador aut\u00f3nomo que lograr envolver los intereses del autor y el potencial propio de toda narraci\u00f3n ficcional. De esta manera, lo que leemos es una conjunci\u00f3n entre las experiencias del autor, y el potencial de convertir al yo en un personaje con todos los recursos simb\u00f3licos de la ficci\u00f3n literaria. <sup>1<\/sup> Sin embargo, la narraci\u00f3n se convierte en \u201ccre\u00edble\u201d, como dice Vivian Gornick porque \u201c..la capacidad para hacernos creer que sabemos qui\u00e9n nos est\u00e1 hablando se da porque se ha logrado un narrador fidedigno\u201d (Gornick, 2023, p. 21). Y entonces el lector conf\u00eda en \u00e9l, en el poder veros\u00edmil que nace de unas experiencias del autor, pero tambi\u00e9n de la cualidad de distanciamiento objetivo para crear desde ah\u00ed un yo personaje: \u201c el viaje que acomete un personaje de no ficci\u00f3n se intensifica y se vuelve cada vez m\u00e1s hacia dentro\u201d. (Gornick, 2023, p. 21)<\/p>\n\n\n\n<p>Desde esta cualidad de un \u201cnarrador fidedigno\u201d, como dice Gornick, se encuentra un valioso recurso de las narrativas personales y es un poder de impacto en el lector, no solo por el poder que da la primera persona sino por la confianza que se genera al sentir que la experiencia humana est\u00e1 atravesada ah\u00ed, que el texto es fruto o resultado, de un yo evocado a la experiencia de vivir, a sus complejidades y padecimientos; y que esto, es suficiente para que el lector o receptor de la obra, no se sienta solo, sino todo lo contrario, sienta que sus propios padecimientos y complejidades son compartidas, aminorando la carga existencial, y talvez convirtiendo el texto en una herramienta que clarifique sus propias vivencias, las resignifique y las amplifique hasta lograr una mejor comprensi\u00f3n de s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y lo cierto es que esta experiencia con la textualidad autobiogr\u00e1fica y personal, sucede la mayor\u00eda de las veces, en una catarsis silenciosa, dif\u00edcil de etiquetar o volver una estad\u00edstica (como si ocurre con las historias cl\u00ednicas que dan cuenta de los procesos terap\u00e9uticos) pero que ha impactado y sigue impactando en la vida de muchas personas. Las narrativas personales, toda su variedad formal y gen\u00e9rica, lo mismo que su apuesta textual, es susceptible a convertirse en una herramienta valiosa para procesos terap\u00e9uticos y de autoconocimiento.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Amplificaci\u00f3n: recursos textuales y te\u00f3ricos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, desde aqu\u00ed es posible lograr un prop\u00f3sito para la hermen\u00e9utica literaria, fuera de sus posibles funciones culturalistas, sociol\u00f3gicas o criticistas, donde el an\u00e1lisis intr\u00ednseco del texto, su potencial simb\u00f3lico, sus recursos formales tanto de forma como contenido, puedan apoyar procesos de amplificaci\u00f3n desde los conceptos de la psicolog\u00eda anal\u00edtica, y de esta manera, contribuir al conocimiento de la psique humana, sus procesos evolutivos, la riqueza de la realidad ps\u00edquica individual y sus vertientes de impacto en la vida social y colectiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Para esto, he elegido para el an\u00e1lisis hermen\u00e9utico de esta obra literaria del g\u00e9nero autobiogr\u00e1fico: La mujer helada, donde se analizar\u00e1 desde los arquetipos del desarrollo: \u00e1nima y \u00e1nimus, y sus respectivos di\u00e1logos con los otros arquetipos como la sombra, las m\u00e1scaras, el s\u00ed mismo. Pero siempre centr\u00e1ndonos en el eje vincular y proyectivo de estos dos complejos que Jung ha definido as\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201c La mujer es compensada por la esencia masculina, por lo que su inconsciente tiene, por si as\u00ed decirlo, signo masculino. En comparaci\u00f3n con el hombre esto supone una importante diferencia. En atenci\u00f3n a este hecho, yo he denominado <em>\u00e1nimus <\/em>al factor formador de proyecciones en la mujer. Esta palabra significa entendimiento o esp\u00edritu. De igual manera que el \u00e1nima corresponde al eros, el animus corresponde al logos paterno.\u201d (Jung, 2011, p. 20)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Tanto el \u00e1nima como el \u00e1nimus se manifiestan como funciones y proyecciones del inconsciente colectivo que impactan en el inconsciente personal, su identificaci\u00f3n en el proceso de la b\u00fasqueda del s\u00ed mismo, fin \u00faltimo del proceso terap\u00e9utico, es bastante compleja y dif\u00edcil, porque lo com\u00fan es que vivamos en la proyecci\u00f3n de nuestro \u00e1nima en el caso del hombre, y de nuestro \u00e1nimus en el caso de la mujer, es as\u00ed que, nos debatimos entre proyecciones inconsciente y padecimientos conscientes que impactan en las relaciones vinculares y afectivas, y para poder introyectarlas y diferenciarlas en nosotros mismos: el hombre en nosotras, la mujer en ellos; falta todo un proceso de trabajo y transformaci\u00f3n personal, que nos puede tomar toda la vida.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cUNA MUJER HELADA\u201d<\/em>: DEL S\u00cdNTOMA Y OTRAS SIMBOLOG\u00cdAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La primera parte de la vida como lo ha expresado Jung se asemeja al amanecer, y a la entrada del sol en su cenit; es el nacimiento del poder y la expansi\u00f3n del yo, una etapa necesaria para que la psique encuentre su equilibrio funcional en el mundo. Por lo general, esta etapa coincide con varios aspectos: la cercan\u00eda del ni\u00f1o o la ni\u00f1a con la madre, y su necesaria independencia, con el desarrollo profesional y econ\u00f3mico, y por supuesto, con la vida en pareja, el matrimonio y la llegada de los hijos. Esta etapa es la que vamos a analizar desde la hermen\u00e9utica anal\u00edtica Junguiana en el libro la mujer helada, y que la protagonista y voz narrativa principal, ha denominado: \u201clos a\u00f1os de aprendizaje\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero empecemos por el final, ya que se hace necesario aclarar el s\u00edntoma o complejo (el motivo de consulta), y el desequilibrio ps\u00edquico que esta etapa ha terminado por detonar en la protagonista. Y que seguramente, la est\u00e1 preparando para la segunda mitad de la vida, pues cualquier cambio significativo puede estar antecedido por la crisis, la revaluaci\u00f3n y el inminente desarrollo de un s\u00edntoma ps\u00edquico que anuncia un nuevo momento.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante estos a\u00f1os de aprendizaje la protagonista crece, hace una carrera y se casa. Consolida sus m\u00e1scaras, realiza todo lo que pide esta etapa primera etapa de la vida, y cumple a cabalidad esa potencia del yo en su funci\u00f3n social y exterior: \u00bfpero a qu\u00e9 precio?, ser\u00eda una buena pregunta para iniciar. Y es justo aqu\u00ed, cuando se activa la polaridad enantiodr\u00f3mica en la protagonista, si entendemos la enantiodrom\u00eda como esa cualidad ps\u00edquica que se alimenta de polos extremos, pues cuando el yo se aferra a cualidades extremas, por estar satisfaciendo en demas\u00eda a la persona m\u00e1scara, entonces se va ahondando en el inconsciente la sombra del polo extremo que rechaza su vida consciente:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cel mensaje de la enantiodrom\u00eda parece ser que la sombra aparece en ocasiones en esa forma tan dram\u00e1tica para que abramos los ojos a la posibilidad de que nuestros valores actuales sean demasiado extremos\u201d (Alonso, 2018, p. 92)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Esta polaridad enantiodr\u00f3mica es la base que sostiene la narraci\u00f3n y la causa primordial del desajuste en la historia de vida de la protagonista y se manifiesta claramente en este p\u00e1rrafo final del libro:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>\u201c<\/em>Se acabaron sin que me diera cuenta los a\u00f1os de aprendizaje. Despu\u00e9s se convierte en una costumbre. Una suma de ruidillos en el interior, molinillo de caf\u00e9, cazuelas, profe discreta, mujer de ejecutivo vestida de Cacharelo o Rochier en el exterior. Una mujer helada\u201d. (Ernaux, 2023, p. 229)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Es necesario ac\u00e1, hacerse las preguntas adecuadas y amplificar el s\u00edmbolo \u201cmujer helada\u201d; esta expresi\u00f3n evidente de una existencia en petrificaci\u00f3n: vida-estatua-helada. Es aqu\u00ed donde, se evidencia una posesi\u00f3n completa del yo por un complejo, pose\u00edda por un \u00e1nimus, que sustrae el desequilibrio, la mentalidad de derrota y la petrificaci\u00f3n vital en la protagonista. Sobre esto, dice Emma Jung, que la mujer al no poder revocar la proyecci\u00f3n del \u00e1nimus, como algo que no est\u00e1 afuera sino dentro: el \u201chombre en nosotras\u201d; y dem\u00e1s, tomar distancia y diferenciarlo como es de debido, para que no haga da\u00f1o. Lo que puede ocurrir es:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201c\u2026 una se identifica con el \u00e1nimos o est\u00e1 pose\u00edda por \u00e9l, un estado que produce los efectos m\u00e1s funestos. Pues si lo femenino es sometido de este modo por el \u00e1nimus y colocado en un segundo plano, una cae f\u00e1cilmente en depresiones y en una insatisfacci\u00f3n general, en la p\u00e9rdida del \u00e1nimo, s\u00edntomas comprensibles de que una mitad de la personalidad es casi privada de la vida por la instrucci\u00f3n del \u00e1nimus.\u201d (Emma Jung,&nbsp; 2022, p. 45)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>De igual forma, una \u201cmujer helada\u201d tambi\u00e9n puede ser la contraposici\u00f3n enantiodr\u00f3mica del anima positiva, pues el \u00e1nima en su cualidad integrativa y positiva Jung la define como: \u201cel eros de la conciencia\u201d<sup>2<\/sup> y la imagen \u201cmujer helada\u201d promueve m\u00e1s bien la petrificaci\u00f3n del \u00e1nima, la p\u00e9rdida de su fuego, una conciencia que se ha debilitado y est\u00e1 por yacer inerte, flotante en un estado de estancamiento vital y de desequilibrio ps\u00edquico.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, un juego de m\u00e1scaras se superpone al hecho de la posesi\u00f3n: \u201cprofe discreta, mujer de ejecutivo\u201d y van permeando y volviendo m\u00e1s extremo est\u00e1 petrificaci\u00f3n sin vida: pues se hace necesario seguir funcionando en el mundo, seguir cumpliendo un papel adecuado a las exigencias sociales, un doble impedimento para el alma, para dejar entrar al verdadero esp\u00edritu del \u201c\u00e1nima natural\u201d como dice Emma Jung.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u201chada de la casa\u201d se vuelto un juguete vac\u00edo, las actividades pr\u00e1cticas y de sentido com\u00fan, la cualidad positiva del anima en el mundo, se han reducido a unas acciones sin vida, autom\u00e1ticas\u2026 \u201cuna suma de ruidillos en el interior, molinillo de caf\u00e9, cazuelas\u2026\u201d porque talvez develen con cierta cercan\u00eda la inutilidad de lo dom\u00e9stico cuando no est\u00e1 envuelto en un esp\u00edritu transcendente, en la magia alqu\u00edmica o el conjuro de otros mundos o en el placer de sentir la materialidad del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Planteado y amplificado el rumbo del desequilibrio ps\u00edquico en la protagonista y su cualidad enantiodr\u00f3mica, podemos entonces plantearnos las siguientes cuestiones: \u00bfc\u00f3mo los arquetipos vinculares de \u00e1nima y animus se involucra en este proceso y este estado ps\u00edquico final?, \u00bfqu\u00e9 papel cumple la vida en pareja en este s\u00edntoma?, \u00bfc\u00f3mo se integran las din\u00e1micas de los otros y la historia de los v\u00ednculos paternos y maternos? Finalmente: \u00bfd\u00f3nde se halla la ra\u00edz de este resultado vital, donde encontrar los motivos en las primeras huellas de su vida?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El amor inicial y la constelaci\u00f3n de los primeros arquetipos de <em>\u00e1nima y \u00e1nimus<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los primeros arquetipos del ni\u00f1o o la ni\u00f1a encuentran su constante proyecci\u00f3n en los reflejos de sus primeros modelos de \u00e1nima y \u00e1nimus, encarnados en su padres. Como cada imagen arquetipal: abstracta y universal, ejerce su influencia de forma individual en la psique personal, podemos evidenciar en cada historia una forma \u00fanica de sentir y abordar estos primeros arquetipos paternos y maternos, que impactan, como dice Jung, de un modo proyectivo tanto en hijos como hijas:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cDel mismo modo que el primer portador del factor formador de proyecciones en el hijo es la madre, en la hija es el padre. La experiencia pr\u00e1ctica de estas relaciones consta de numerosos casos individuales, que representan toda clase de variantes del tema b\u00e1sico.\u201d (Jung, 2011, p. 20)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>En nuestro caso, parece haber una variante afirmativa hacia el arquetipo \u00e1nima en la protagonista, pues el libro inicia de forma marcada y vehemente con las figuras femeninas de su historia (y no con las figuras de \u00e1nimus paterno, como bien corresponder\u00eda a la proyecci\u00f3n); estas afirmaciones abren la historia del libro, y desde ah\u00ed, tambi\u00e9n destacan su importancia para su memoria ps\u00edquica:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cMis mujeres, las m\u00edas, vociferan todas, ten\u00edan el cuerpo descuidado, demasiado pesado o demasiado plano, caras sin pintar\u2026su culinaria de reduc\u00eda al conejo a la cazadora y el arroz con leche\u2026hab\u00edan trabajado o segu\u00edan haci\u00e9ndolo, en el campo, en la f\u00e1brica, en las tiendas abiertas de la ma\u00f1ana a la noche\u201d. (Ernaux, 2022, p. 13)<sup>3<\/sup><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>En el uso del \u201cmi\u201d posesivo, la protagonista parece darle un tono de cercan\u00eda, de aceptaci\u00f3n admirativa a este arquetipo de \u00e1nima que abarca sus abuelas, sus t\u00edas, y por supuesto, a su madre; y fue este modelo el que la rodeo con su influencia, las primeras im\u00e1genes arquetipales de su infancia, donde lo \u201cfemenino \u00e1nima\u201d impacta en su inconsciente personal, dejando as\u00ed, una huella ps\u00edquica que la va acompa\u00f1ar durante sus a\u00f1os de juventud y adultez:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cMe he encontrado estas mujeres en Europa (refiri\u00e9ndose a la abuela) unos a\u00f1os antes, escalaban hasta las v\u00edas del tren agarr\u00e1ndose a las hierbas, para vender manzanas y sidras a los soldados americanos\u2026\u201d (Ernaux, 2022, p. 14)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Estas im\u00e1genes simb\u00f3licas de un \u00e1nima fuerte, masculina y controladora, se quedar\u00edan adheridas como atadura y liberaci\u00f3n, im\u00e1genes que la cuestionar\u00e1n, la desafiar\u00e1n hasta llevarla a desear ser algo totalmente diferente. Y es l\u00f3gico ponerse en el otro lado de la balanza de los arquetipos familiares; sobre todo, cuando llegue la pubertad y la adolescencia con la construcci\u00f3n de las primeras m\u00e1scaras para protegerse del mundo, y la protagonista desee empezar a crear y construir su propia versi\u00f3n para reafirmarse en el mundo, y as\u00ed poder distanciarse de estas primeras im\u00e1genes de \u201cser mujer\u201d que le plantea su historia personal.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas \u00e1nimas trabajadoras en los campos y en la fabricas y en las tiendas, de inicios del mundo moderno, mujeres nada m\u00edsticas o maternales, llegan a hacerle una fuerte polaridad al \u00e1nima de interiores, las reclusas del hogar burgu\u00e9s, con las que luego la protagonista se confrontar\u00eda de forma muy directa. Por ahora, ella a\u00fan es una ni\u00f1a y se encuentra en influencia directa con estas formas de lo femenino: \u201cy me parec\u00eda bien hacer como ellas\u201d replica la protagonista. Ser\u00e1 m\u00e1s tarde, luego de los a\u00f1os que ella se reencuentre con estas huellas ps\u00edquicas y con el valor positivo que este patr\u00f3n de \u00e1nima ha dejado en su propia vida.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cNo soy hija de gente normal\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Entre la madre recia y apoderada del el mundo material y el padre so\u00f1ador, cuidador y contador de historias,<sup>4<\/sup> se debate el ambiente familiar de la infancia de la protagonista, que ya plantea una estructura familiar diferente a la tradicional; por un lado, pero que tal vez sea un modelo que se viene construyendo en los comerciantes en ascenso, y en los cambios y transformaciones que la sociedad est\u00e1 proponiendo en este momento de la historia para ambos arquetipos del \u00e1nima y \u00e1nimus.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo tanto, la protagonista va encontrarse con una ambivalencia frente este patr\u00f3n familiar, por un lado, el apego al padre amigo, padre-ni\u00f1o, que hace la comida, que le lee cuando est\u00e1 enferma: \u201cdulce y diferente\u201d muy lejos de los \u201ccabezas de familia sin tacha, grandes oradores dom\u00e9sticos, h\u00e9roes de guerra o del trabajo\u201d para terminar afirmando cuanta cercan\u00eda y aceptaci\u00f3n hab\u00eda en ella por estos modelos diferentes de padres: \u201c\u2026yo he sido hija de este hombre.. Edipo me la suda, a ella tambi\u00e9n la adoraba\u201d. (Ernaux, 2022, p. 63)<\/p>\n\n\n\n<p>La due\u00f1a &#8211; madre y el padre-ni\u00f1o congenian, se al\u00edan para criarla y organizar un mundo alrededor: \u201cuna casa vibrante de vida\u201d. Con sus puertas abiertas todo el d\u00eda por el negocio de la tienda, donde la gente entraba y sal\u00eda todo el d\u00eda, donde la madre reinaba con su car\u00e1cter independiente y ajena de los comportamientos de las otras mujeres, las madres de las amigas del colegio: amas de casa silenciosas y ocultas en casa, herederas de las costumbres burguesas; bien puestas y presentables con las que la protagonista va a antagonizar su propia familia y poner en cuesti\u00f3n. De nuevo la enantiodrom\u00eda, organizando la pulsi\u00f3n inconsciente en la psique de la protagonista.<\/p>\n\n\n\n<p>Y justo esta ruptura con los patrones familiares ocurre con contundencia entre la pubertad y la adolescencia de la protagonista: entre 12-14 a\u00f1os, cuando el mundo se vuelva m\u00e1s grande que las paredes del hogar, y ella pueda empezar a comparar. Y como el impacto de la madre en la mujer es m\u00e1s hondo y profundo, por tratarse de espejos que se miden y se celebran en su paridad de g\u00e9nero; y la protagonista no duda en que fue ella quien le mostr\u00f3 en mundo, los libros, el camino de la libertad, porque la madre lee pero no pule los pisos en profundidad, pero a la vez, falta al deber de ser una ama de casa convencional y perfecta, y ser\u00e1n las madres de las amigas del colegio los primeros modelos con que comparar este modelo materno que se hab\u00eda asumido en la infancia como natural.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta manera, se activa el punto de quiebre (tambi\u00e9n necesario) entre el mundo exterior y el hogar, entonces empieza a gestarse una distancia, entre ella y su madre, entre ella y sus arquetipos materno y paterno. Desea pasar del caos de la clase comerciante, de la fuerza femenina que lo acompa\u00f1a y la diferencia del patr\u00f3n: \u201c no soy hija de gente normal\u201d, al orden, la civilidad y la normalidad social que ve en otros hogares. Pero esto representar\u00e1 profundizar en la enantiodrom\u00eda y crearse las primeras m\u00e1scaras desde el poder de la \u201cimitaci\u00f3n\u201d, ser como la gente normal, m\u00e1scaras que imiten la normalidad, los patrones convencionales.<\/p>\n\n\n\n<p>Y esto implicar\u00e1 no solo tomar una distancia del modelo familiar sino abandonar una clase social, entrar en la clase burguesa, ser una mujer burguesa casada con un hombre que va a la oficina.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>LOS A\u00d1OS DE APRENDIZAJE<\/em>: PROYECCI\u00d3N Y DESARROLLO EVOLUTIVO DE LAS FIGURAS DE <em>\u00c1NIMUS <\/em>Y SU RELACI\u00d3N CON EL ARQUETIPO DE EVA <em>\u00c1NIMA<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El desarrollo de la personalidad y la conciencia necesitan de un proceso de afianzamiento de las diferencias y del fortalecimiento del yo durante la primera etapa de la vida, ser\u00e1 necesario hacer un fuerte \u00e9nfasis en el mundo exterior y sus exigencias para construir ese \u201cser adulto\u201d del que habla, Erick Neumann:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cLa primera mitad de la vida est\u00e1 dedicada en gran medida a adaptarse a los poderes del mundo exterior y sus demandas suprapersonales. La proyecci\u00f3n de los arquetipos de los primeros padres, y los del \u00e1nima y el \u00e1nimus, hacen posible que la conciencia se desarrolle en direcci\u00f3n al mundo externo\u201d. (Neumann, 2017, p. 248)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>De esta manera, llegaron para la protagonista la pubertad, las primeras proyecciones e inseguridades frente al entorno escuela, donde a\u00fan la amistad femenina tiene m\u00e1s de comparaci\u00f3n que de afecto real, los primeros acercamientos a los chicos que fallidos o no, van convocando en la protagonista su esp\u00edritu explorador, su deseo de experimentar la vida que le est\u00e1 tocando vivir. La pubertad se muestra entonces como un intersticio del todo coherente con el desarrollo evolutivo de una psique normal.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cLa conciencia y la personalidad est\u00e1n formadas, por igual en introvertidos o en extravertidos, por su progresivo dominio del mundo y su adaptaci\u00f3n a este. Las excepciones a esto son el individuo creativo en el cu\u00e1l existe una sobre carga de actividad inconsciente cuya capacidad consciente es capaz de resistir, y el neur\u00f3tico, en quien por cualquier raz\u00f3n el desarrollo consciente est\u00e1 perturbado.\u201d (Neumann, 2017, p. 256)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>No vemos en el relato ning\u00fan indicio de exceso creativo ni neur\u00f3tico, la chica t\u00edpica s\u00ed, con la grandilocuencia y el victimismo propio del desarrollo de su personalidad. Ella que poco a poco va alej\u00e1ndose del hogar paterno y materno, comienza a observar las posibilidades del mundo afuera, otras costumbres como que las madres de sus amigas son mujeres que esperan en casas limpias y silenciosas a sus maridos, el hogar burgu\u00e9s es una antesala de la proyecci\u00f3n inconsciente o una manera de salvarse de un destino propio.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cAl d\u00eda siguiente me siento culpable, mucho planear por los espacios sublimes de la filosof\u00eda, mucho disertar sobre la inmortalidad del alma para acabar refugi\u00e1ndome en el ideal de revista femenina estilo <em>Echo de la mode<\/em>, so\u00f1ando en el fondo con ser una mujercita de mi casa\u2026\u201d (Ernaux, 2022, p. 128)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Tampoco alcanzaron las lecturas y el cine, y con ellas las proyecciones del mundo intelectual que dan el arte y los libros, ni las aventuras en otros pa\u00edses, ni los idiomas aprendidos, mucho menos los consejos de la madre. Puesto que fue precipit\u00e1ndose de forma inevitable en la burbuja estable del matrimonio a los 22 a\u00f1os, sin haber siquiera terminado la carrera y con el proyecto de tesis sin concluir.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cLos a\u00f1os de aprendizaje\u201d: balances vitales de la proyecci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Fiel al principio de la polaridad, la psique se alimenta de proyecciones y espejos, anidando en ella la sombra de lo que niega. La protagonista estudia, hace una carrera y cree vivir libremente, mientras tanto, el encuentro con el amor, el matrimonio y los hijos, ser\u00e1n constituyentes de un derrumbe, de un abandono paulatino, donde su identidad se resquebraja hasta convertirla en \u201cla mujer helada\u201d, en la manifestaci\u00f3n misma de un s\u00edntoma.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cAnte todo, armarse bien para la vida\u201d. Ingenuidad la de mi madre, cre\u00eda que el saber y un buen oficio me proteger\u00edan de y contra todo, incluido el poder de los hombres.\u201d (Ernaux, 2022 p. 51)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 sucede en ese encuentro con el otro, con el \u00e1nimus proyectivo con que se encuentra la protagonista? \u00c9l es un hombre joven tambi\u00e9n y en un principio parece aceptar su libertad y su independencia, su amigo &#8211; amante, burgu\u00e9s y educado, con quien la convivencia y el matrimonio ser\u00edan f\u00e1ciles, pero que poco a poco se ir\u00eda convirtiendo en su propio padre: autoritario y proveedor ego\u00edsta. Y proyectando sobre ella a su madre: \u201caqu\u00ed el de los pantalones soy yo\u201d dice en alguna parte del libro. Pues terminar\u00eda ella, m\u00e1s cercana al rol de la madre de \u00e9l: sumisa, sostenedora del hogar, la mujer complaciente; que de su propia madre: siempre independiente y segura de s\u00ed misma.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta determinado como el asunto del matrimonio no es solo de dos, sino que son cuatro u ocho los involucrados, los arquetipos de \u00e9l tambi\u00e9n est\u00e1n imprimiendo el tono del v\u00ednculo, y sobre todo, molde\u00e1ndolo de una forma determinante. Y en el relato ya se estaba perfilando desde la cena de celebraci\u00f3n del matrimonio:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cMi padre sigue a lo suyo mientras se come la langosta, mi madre habla. Enfrente es todo lo contrario, un se\u00f1or padre como dios manda, fuerte personalidad, autoridad natural, ejecutivo, se impone como gu\u00eda de la conversaci\u00f3n, pero la se\u00f1ara madre, deliciosa, enjoyada, no est\u00e1 distra\u00edda, escucha a su marido y le r\u00ede todas las gracias\u201d. (Ernaux, 2022, p.160)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Casi siempre uno de los dos arquetipos de los padres se impone en el v\u00ednculo de pareja. Parece inevitable en el laberinto de los v\u00ednculos, terminar encarn\u00e1ndolos por imitaci\u00f3n o por oposici\u00f3n inconsciente. Es por esto, que s\u00f3lo la debida introyecci\u00f3n del \u00e1nimus ( en la mujer) y \u00e1nima (en el hombre), camino dif\u00edcil y de gran trabajo personal, puede ayudar a escapar de este laberinto proyectivo e inconsciente:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cHago menci\u00f3n de todo esto para ilustrar el orden de magnitud al que pertenecen las proyecciones provocadas por el \u00e1nima y el \u00e1nimus, y los esfuerzos de \u00edndole moral e intelectual que se necesitan para hacerlas desaparecer\u201d. (Jung, 2011, p. 25)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Mientras \u00e9l va desarroll\u00e1ndose en el mundo, encarnando de manera inconsciente las cualidades del \u00e1nimus de su figura paterna, su sombra personal descubri\u00e9ndose; ella se va acomodando en su propia perdida del \u00e1nima materna, se adhiere al arquetipo de Eva, mujer para reproducir y acompa\u00f1ar, mujer complaciente; y es entonces cuando notamos que la figura del \u201canima materna de \u00e9l\u201d ha ganado el lugar relevante.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cMis metas de antes se pierden en una nebulosa. Menos voluntad. Por primera vez me enfrento a la posibilidad de un fracaso con indiferencia, cuento con sus \u00e9xitos, los de \u00e9l que, al contrario que yo, cada vez se esfuerza m\u00e1s\u2026se concentra en s\u00ed mismo mientras yo me diluyo, me aletargo.\u201d (Ernaux, 2022, P. 167)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Las huellas del s\u00edntoma: \u201cmujer helada\u201d se est\u00e1n ya mostrando en los primeros a\u00f1os del matrimonio, con la llegada del primer hijo y la vida de ama de casa, la chica fuerte reconoce que anida en su interior una chica d\u00e9bil, sumisa, entregada al \u00fanicamente a mantener el proyecto familiar. Podemos afirmar que es una primera etapa, donde la protagonista da muestras breves de su sombra personal, se descubre otra, ajena a s\u00ed misma, visualizando m\u00e1s fielmente lo que se es y no lo que parece que se es.<\/p>\n\n\n\n<p>Jung nos reitera en la dificultad mayor que resulta ser consciente de la proyecci\u00f3n del \u00e1nima y el \u00e1nimus en nuestra vida, y como es m\u00e1s sencillo, ser conscientes de la sombra personal. Sin embargo, tambi\u00e9n la podemos constelar esta sombra personal a trav\u00e9s de los otros m\u00e1s variados, en un sentido m\u00e1s amplio que el \u00e1nimus y el \u00e1nima que son figuras que se constelan solamente desde la v\u00ednculo con el sexo opuesto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cS\u00f3lo se puede tomar conciencia de la sombra mediante la relaci\u00f3n con el otro, y del anima y animus \u00fanicamente de la mediante la relaci\u00f3n con el sexo opuesto dado que sus proyecciones son m\u00e1s efectivas en esta relaci\u00f3n\u201d. (Jung, 2022, p. 23)<\/p>\n\n\n\n<p>Es as\u00ed como, el descubrimiento e integraci\u00f3n de nuestra sombra personal tambi\u00e9n puede estar asociado a esa cercan\u00eda proyectiva de la convivencia, donde se van cayendo las m\u00e1scaras, diluyendo los yoes, reafirmando nuestras sombras inconscientes.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>PRINCIPIO Y FIN DE LA PROYECCI\u00d3N<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">\u201cEn el fondo el \u00e1nimus es un burgu\u00e9s, tiene h\u00e1bitos regulares; le gusta que le preparen los mismos platos. Pero\u2026un d\u00eda que \u00e1nimus regresaba de improviso, o quiz\u00e1s dormitaba despu\u00e9s de cenar o quiz\u00e1s estaba absorbido en su trabajo, oy\u00f3 a \u00e1nima que cantaba sola detr\u00e1s de la puerta cerrada: una curiosa canci\u00f3n, algo que \u00e9l no conoc\u00eda\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Paul Claudel<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La segunda etapa del matrimonio es a\u00fan m\u00e1s definitiva, porque se fortalece la sombra, se agranda la proyecci\u00f3n, se llega al s\u00edntoma. Y a la vez, es la convivencia en pareja y su desarrollo de permanencia en el tiempo, la que parece traer el fruto de descubrimientos importantes para la psique de ambas partes: descubrirse en la verdad de los complejos, en lo ef\u00edmero de las m\u00e1scaras y en la sabidur\u00eda de la sombra.<\/p>\n\n\n\n<p>Solemos asociar los lugares con nuestra identidad, con motivos simb\u00f3licos que devienen perdidas o ganancias, pues el poder que tienen los lugares sobre nosotros se afianza en la necesidad com\u00fan de culpar algo fuera de nosotros para aliviar el peso de nuestra responsabilidad con nuestro destino. Es as\u00ed que nuestra protagonista consciente de la ca\u00edda libre en la que encontraba en aquella \u00e9poca, reconoce que fue en la ciudad de \u201cAnnecy\u201d donde \u201cse estanc\u00f3\u201d como mujer.<\/p>\n\n\n\n<p>Y fue esta vida suburbana de Annecy con su poder de conformidad y su normalidad el detonante definitivo, pues afirma la protagonista: \u201cme convert\u00ed en la guardiana del hogar, en la encargada de la subsistencia de los seres y del mantenimiento de las cosas\u201d. (p. 187). Como una malabarista, ser mujer se traduce entonces en un compendio de cosas por hacer: las oposiciones para ser maestra, la crianza de dos hijos, la casa siempre exigente en sus innumerables oficios, la escalada de la vida familiar en el barrio silencioso y residencial. Mientras tanto, \u00e9l va posicion\u00e1ndose en el centro, con sus ascensos y logros, y ella la guardiana que sostiene mientras le exclama con vehemencia: \u00a1estoy harta de ser una criada!<sup>5<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Durante estos a\u00f1os, dos soportes o tablas de salvaci\u00f3n ser\u00e1n importantes para ella: tener un oficio como maestra y la escritura. Ambas ejecutadas, sin embargo, entre cacharros y biberones: \u201cno llego a creerme la realidad de que est\u00e9 escribiendo, una especie divertimento entre el aguacate con gambas y el paseo con el ni\u00f1o. La apariencia de la creaci\u00f3n\u201d. (Ernaux, 2022 p. 221). Esta \u00faltima expresi\u00f3n, asumida con ir\u00f3nica frustraci\u00f3n, muestra la tendencia mediocre que surge al intentar abarcarlo todo, y tener que reconocer que ese todo, se convierte en apariencia o en latencia de algo cuando lo hacemos a med\u00edas, sin verdadera intenci\u00f3n. Pero la semilla queda sembrada: la inquietud por el poema, la frase, el amor por el oficio de escribir.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El matrimonio, una animosidad colectiva<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Idealizar es la base perfecta de la frustraci\u00f3n y del descontento personal, y es uno de los recursos m\u00e1s fuertes de la proyecci\u00f3n vincular, Bachelard (2011) afirma: \u201cla gente se ama con el mayor idealismo, encarg\u00e1ndole al otro que realice la idealidad tal cual \u00e9l la sue\u00f1a\u201d. (p. 115). Elaboramos en la psique im\u00e1genes irreales de \u00e1nima y de \u00e1nimus, algunas de estas im\u00e1genes provienen de ciertas fantas\u00edas idealista, o se establecen como ya hemos dicho, desde el inconsciente y sus im\u00e1genes primigenias familiares; que hacen del matrimonio una fuente de idealismos, y luego, de cierta homogenizaci\u00f3n vac\u00eda: \u201ca veces suspiraba diciendo que el matrimonio era una limitaci\u00f3n reciproca, y ambos nos sent\u00edamos felices por pensar igual\u201d. (Ernaux, 2011, p. 223 ), cuando aceptamos la ca\u00edda de esos idealismos proyectivos y encontramos la tipificaci\u00f3n de lo que un d\u00eda parec\u00eda una promesa.<\/p>\n\n\n\n<p>Para la protagonista la familia ideal estaba proyectada desde las revistas femeninas y los modelos familiares de las amigas, y ten\u00eda sembrada una ambivalencia: por un lado, una inminente decepci\u00f3n y un lugar para el aprendizaje. Es as\u00ed que, construida la familia y asentado el modelo reinante de la familia tradicional, lo que queda es el entramado colectivo de proyecciones, nada especial, como lo sugiere Jung en la siguiente cita:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201c\u2026el lenguaje del amor es sorprendentemente uniforme y sirve de formas que gozan de general aprecio, con la mayor entrega y fidelidad, con lo que ambas personas se encuentran de nuevo en una situaci\u00f3n banal, colectiva. Sin embargo, viven con la ilusi\u00f3n de relacionarse de la manera m\u00e1s individual. Tanto en sentido positivo c\u00f3mo negativo, la relaci\u00f3n \u00e1nima- \u00e1nimus es siempre \u201canimosa\u201d , es decir, emocional y por ello colectiva. ( Jung, 2011, P. 21)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Es as\u00ed que, desde el punto de vista de la psicolog\u00eda anal\u00edtica, lo que ocurri\u00f3 con esta situaci\u00f3n matrimonio fue que ella (esposa) fue proyectando en \u00e9l ( esposo) su propia libertad y \u00e9xito personal, su deseo de \u00e1nimus libre. Mientras \u00e9l estuvo introyectando, sin hacerlo consciente, el modelo del padre y proyectando en ella (esposa) las cualidades de su madre. Mientras tanto, lo que se ve afuera es la familia ideal, cada uno con sus roles bien definidos. Bajo este paradigma vincular yacen la enantiodrom\u00eda de las sombras fortalecidas: su madre en ella luchando por salir y ayudarla a asumir un nuevo rol en la vida. Las figuras femeninas o im\u00e1genes de \u00e1nima que fueron relegadas todav\u00eda est\u00e1n ah\u00ed, protestando en la psique el modelo de la esposa perfecta: \u201c Damos miedo, una aut\u00e9ntica locura, ins\u00f3lita la capacidad de aguante de una mujer, a eso llaman tener coraz\u00f3n\u201d (Ernaux, 2011, p. 220)<\/p>\n\n\n\n<p>La voz de la narradora no deja de ironizar toda esta aventura que funge como modelo ideal, puesto que la narraci\u00f3n y la escritura surgen a posteriori, en el devaneo de la memoria que se actualiza. Es por esto, que este libro apuesta por ser una memoria de autoreproche que la voz narradora y protagonista se hace as\u00ed misma para tratar de comprender en que consistieron esos a\u00f1os de aprendizaje, de que material estuvieron hechos, cu\u00e1les fueron sus lecciones, sus errores, sus ca\u00eddas y laberintos. Un claro testimonio de la primera mitad de la vida, la estela funcional y racional a la que muchas mujeres siguen abocadas al cumplir los roles adecuados y esperados por la sociedad que las mira de cerca. Por lo tanto, este puede ser el valor del texto en su capacidad para construir reflexi\u00f3n sobre c\u00f3mo caemos de f\u00e1cil en las din\u00e1micas malsanas y autoimpuestas desde el inconsciente que solo proyecta ciegamente y sin miramientos, un destino que no es el nuestro sino una simulaci\u00f3n de cumplimiento social.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El rostro del final<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Era un d\u00eda cualquiera en las calles de Annecy, era invierno y ella volv\u00eda a casa con un hijo de la mano y otro en el coche:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>En la plaza ajardinada de la estaci\u00f3n, hab\u00eda dejado de correr el agua sobre la estatua en medio de la fuente\u2026Me parec\u00eda que ya no ten\u00eda cuerpo. Nada m\u00e1s que una mirada puesta en las fachadas de las casas de la plaza, la verja de la escuela Saint Francois, el cine Savoy, donde echaban, he olvidado el t\u00edtulo. (Ernaux, 2011. p. 229)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>En la plaza la fuente est\u00e1 vac\u00eda, sin agua, sin <em>\u00e1nima<\/em>, pues como afirma Bacherlad (2011): \u201clas im\u00e1genes del agua producen en todo so\u00f1ador las ebriedades de la feminidad. Aquel que est\u00e1 marcado por el agua conserva fidelidad a su <em>\u00e1nima\u201d. <\/em>(p. 100). Por eso, el agua escasea en la fuente como una imagen proyectiva de la desolaci\u00f3n del alma \u00e1nima, que ha perdido su conexi\u00f3n con el elemento femenino del agua, la dulzura y la calidez se han escapado como el agua de la fuente.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella solo le queda ver, observar el mundo y arrastrar un cuerpo, un cuerpo que, sin embargo, ha dejado de sentirse: \u201cMe parec\u00eda que ya no ten\u00eda cuerpo\u201d. \u00bfPero, qu\u00e9 significa no tener un cuerpo? Tal vez haberse convertido en m\u00e1quina, un cuerpo m\u00e1quina que no siente, que solo produce o se activa con cada necesidad de acci\u00f3n: casi una directa alusi\u00f3n a lo que fue vida victoriana; donde vivir era producir capital y ausentes de la fantas\u00eda rom\u00e1ntica, todo lo que fuera sentir, tocar, so\u00f1ar, estaba descartado. Se ha ido de la vida de ella la posibilidad de ser cuerpo, de ser sentidos, el soplo del \u00e1nima y toda su capacidad receptiva. La pel\u00edcula no tiene t\u00edtulo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cuerpos de las mujeres tambi\u00e9n han sido solo engranajes sin vida, piezas de producci\u00f3n y consumo conveniente para mantener el sue\u00f1o de la estructura familiar en su sitio. Y nuestra protagonista se convierte solo en una m\u00e1s, de la cadena de \u00e1nimas que han perdido el sabor del placer, el cuerpo danzante de sus ancestros por caer en el ideal enga\u00f1oso de la familia y el matrimonio, como fin \u00faltimo de la vida.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Justo al borde, justo. Pronto me parecer\u00e9 a esas caras marcadas, pat\u00e9ticas que me echan atr\u00e1s, de las peluquer\u00edas cuando las veo, volcadas en el lavacabezas. Dentro de cuantos a\u00f1os. Al borde de las arrugas que ya no puedo ocultar, de las carnes flojas.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Yo era ya esa cara (Ernaux, 2022, p.230)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>El s\u00edntoma vuelve a retornar con m\u00e1s fuerza en estas \u00faltimas im\u00e1genes y se hace m\u00e1s claro en su sentencia del final del libro. Ella imagina su futuro: me parecer\u00e9 a esas caras marcadas, pues su vida actual parece conducirla hasta ah\u00ed, justo al borde, de cruzar esa l\u00ednea que la llevar\u00e1 a ser como ellas, como esas otras mujeres que ya se han rendido o que ni siquiera saben de su ordinaria normalidad: \u201ccaras marcadas, pat\u00e9ticas que me echan atr\u00e1s, de las peluquer\u00edas cuando las veo, volcadas en el lavacabezas\u201d. Una peluquer\u00eda como imagen de acogida de esa l\u00ednea de normalidad ordinaria: \u201cel olor de las peluquer\u00edas me hace llorar a gritos\u201d<em>, <\/em>dice Neruda en su poema<sup>6<\/sup>. Por eso, si te quedas ah\u00ed, corres el riesgo de ser absorbida por el tiempo y ver la llegada de las arrugas y las carnes flojas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ver el futuro y de antemano saber a hacia donde nos conduce es otra forma de la muerte. Podemos asumir entonces ese borde como el fin de la primera mitad de la mitad y el inicio de la segunda mitad de la vida. Entonces, el borde y el s\u00edntoma son posibilidades, tambi\u00e9n espejos que reflejan los caminos: en la manifestaci\u00f3n del complejo est\u00e1 tambi\u00e9n la posibilidad de su integraci\u00f3n al yo.<\/p>\n\n\n\n<p>Es as\u00ed como el destino personal se pone en evidencia y solo parece haber dos opciones: o creamos nuestro destino o morimos en las predicciones del s\u00edntoma. He ah\u00ed el gran dilema de las crisis. Podemos continuar honrando el pasado y sus desechos ps\u00edquicos o honrar lo que est\u00e1 por nacer en nosotros, algo todav\u00eda no manifiesto.<\/p>\n\n\n\n<p>El libro termina sin darnos la oportunidad de evidenciar las decisiones y el destino de nuestra voz narradora y protagonista. La literatura no tiene el deber de brindar soluciones o puntos finales. La literatura expone, describe y se adentra en las entra\u00f1as del psiquismo humano para que ayudarnos a comprender mejor nuestra naturaleza y sus ciclos de vida.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Todos pasamos por la primera mitad de la vida sintiendo que el mundo nos debe algo: felicidad, riqueza, \u00e9xito, etc., Lo cierto es que terminado el ciclo de cumplimiento con los deberes sociales del yo, el mundo tambalea, los absolutos se hacen relativos, las vocaciones y los sue\u00f1os que alimentamos pueden resultar indiferentes. Puede ocurrir que en el marco de la complacencia externa, ese yo que hemos cultivado tan fielmente, se desestabilice y se sienta agarrado de fantasmas, pues las im\u00e1genes que sosten\u00edan su mundo ps\u00edquico se encuentran bajo amenaza, y es aqu\u00ed, donde el desequilibrio o s\u00edntoma ps\u00edquico puede aparecer como punto de inflexi\u00f3n necesaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Para nuestra protagonista y narradora, su historia personal la ha llevado a un fort\u00edn cerrado, a convertirse en \u201cuna mujer helada\u201d, en una imagen de \u00e1nimus malsano, al que ha dejado entrar por la puerta de adelante. Sobre esto, Bachelard (2011) afirma: \u201cas\u00ed, al animus pertenecen los proyectos y las preocupaciones, dos maneras de no estar presente ante uno mismo\u201d. (p.100). Y en ella, esta frialdad la hace ausente para sus d\u00edas, perdida para s\u00ed misma. Es aqu\u00ed donde talvez se hace necesario la acci\u00f3n de derretirse, pues el hielo es agua, retornar al origen del agua, recuperar su alma \u00e1nima:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cal \u00e1nima pertenece la enso\u00f1aci\u00f3n que vive el presente de las im\u00e1genes felices, estas im\u00e1genes se fundan en una \u00edntima calidez, en la constante dulzura que en toda alma ba\u00f1a el n\u00facleo de lo femenino\u201d (Bachelard, 201, p. 100)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Este volver a ser \u00e1nima y despojarse del s\u00edntoma talvez requerir\u00e1 volver entonces sobre sus im\u00e1genes iniciales de \u00e1nima, enso\u00f1ar sus s\u00edmbolos -el termino de ensue\u00f1o que Bachelard expone para amplificar el concepto de \u00e1nima-, y hacer un llamado a las cualidades de presencia y reposo de lo femenino, al \u201cesp\u00edritu po\u00e9tico\u201d, y \u201ca las grandes cosas simples\u201d que expresan a menudo su virtud de \u00e1nima.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, todo el libro es una \u201canamnesis de los or\u00edgenes\u201d como dice Jung, y es tambi\u00e9n un proceso de escritura que incluye la \u201cs\u00edntesis e integraci\u00f3n\u201d como afirma Neuman de los procesos de la vida. Pues sus relatos ayudan reconocer el camino vivido para hacerlo consciente: la ni\u00f1a, la p\u00faber, la joven, la mujer casada, la profesora, etc., describe y reconoce las im\u00e1genes matriarcales campesinas, anida de nuevo su historial ps\u00edquico cuando inicia su relato con estas im\u00e1genes, reconoce tambi\u00e9n, tanto la fuerza de la madre como la dulzura del padre. Elige describir, que es tambi\u00e9n \u201csimbolizar e introyectar\u201d, estas im\u00e1genes de reconocimiento del \u00e1nima y de \u00e1nimus que deambula desde su historia familiar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cMujer helada\u201d fue el concepto con el que iniciamos, pues no solo da el t\u00edtulo al libro, sino que representa una imagen simb\u00f3lica sintom\u00e1tica que se ir\u00e1 construyendo durante todo el relato, d\u00e1ndonos pista de c\u00f3mo se lleg\u00f3 a esta situaci\u00f3n, y a la vez, siendo el relato mismo fuente de entendimiento tanto para su narradora como para el lector. Y estas pistas las fuimos recorriendo en todo el proceso del an\u00e1lisis hermen\u00e9utico de los cap\u00edtulos anteriores.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta manera, el relato es una forma de recobrar la curaci\u00f3n, entendida la curaci\u00f3n ( en este caso) como el proceso de comprensi\u00f3n y simbolizaci\u00f3n que brinda la escritura, tanto para el que escribe, pues esta \u201cnarradora fidedigna\u201d, se ha tomado como personaje para brindarnos su propia historia; como para el que lee, que encuentra en la lectura una oportunidad de despertar a sus propias inquietudes, a sus propios s\u00edntomas; entendiendo as\u00ed, la importancia de reconocer, igual que hizo nuestra narradora, en nuestra historia personal los puntos de reconocimiento de los complejos arquet\u00edpicos de \u00e1nima y \u00e1nimus, y como estos se despliegan en nuestra vida impactando nuestros v\u00ednculos, limitando nuestras decisiones; pero tambi\u00e9n, ayud\u00e1ndonos a comprender qui\u00e9nes somos, a reconocer nuestras sombras personales y las m\u00e1scaras a las que nos hemos adherido para protegernos.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos hemos o estaremos \u201chelados\u201d en alg\u00fan momento, las crisis, ya sean de sentido o de paso al segundo ciclo de la vida, nos avisan de un enfriamiento, de una muerte interior: podemos sentirnos frente a una vida que carece de alma o nos observamos actuando sin verdadera presencia. Y no importa el aspecto de nuestra vida que se encuentre en juego de ser revaluado, ya sea el trabajo, la vida en pareja, una pr\u00e1ctica espiritual, etc., pues estas crisis nos avisan de lo necesario que puede resultar retomar nuestra narrativa de vida e interrogarla de nuevo, volver a las preguntas del yo: \u00bfqui\u00e9n soy?, \u00bfde d\u00f3nde vengo?, \u00bfc\u00f3mo he construido mi historia? Etc.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es aqu\u00ed, donde nos encontramos nuevamente frente a las narrativas personales que siempre dan cuenta de ese yo, de sus experiencias, de sus inquietudes, de sus b\u00fasquedas. Lo \u00edntimo se convierte as\u00ed, en una posibilidad de afiliaci\u00f3n colectiva pues la escritura personal cuando se comparte, sobre pasa los l\u00edmites de la interioridad personal y se desplaza a la vida social y pol\u00edtica, ya lo dijo Annie Ernaux en su discurso del nobel: \u201ccuando lo indecible sale a la luz es pol\u00edtico\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>1 Es un viejo dilema de las narrativas autobiogr\u00e1ficas que se debate entre dos posturas: la de Philippe Lejeune que afirma el pacto de verdad con el lector y la Paul Man que afirma que el relato autobiogr\u00e1fico tambi\u00e9n es una ficci\u00f3n; por tanto, el debate es parte del g\u00e9nero y nunca ha tenido una salida definitiva, m\u00e1s bien, se postulado una ambivalencia propia del g\u00e9nero. Se puede leer m\u00e1s sobre esto en mi ensayo acad\u00e9mico<em>: El diario: la escritura autobiogr\u00e1fica en su dimensi\u00f3n sociocultural y sus posibilidades cognoscitivas y creativas. <\/em>(2017).<\/p>\n\n\n\n<p><sup>2<\/sup> \u201cDel mismo modo que el \u00e1nima se convierte mediante la integraci\u00f3n en el eros de la conciencia , as\u00ed el \u00e1nimus lo hace en un logos y, como aquella presta a la conciencia masculina relaci\u00f3n y referencia, esta presta a la conciencia femenina pensatividad, reflexi\u00f3n y conocimiento\u201d. (Jung, 2011, p.32)<\/p>\n\n\n\n<p>3 La alusi\u00f3n es clara a un tipo de \u201cmujer hist\u00f3rica\u201d normanda campesina que son los ancestros de la escritora. Una mujer que viene gestando su participaci\u00f3n en la vida p\u00fablica desde inicios del siglo XX, con el voto, el trabajo en la fabricas y la naciente clase comerciante, y que se consolida en la mitad del siglo XX en los albores de la posguerra europea: una mujer que empieza a masculinizarse, a integrar su \u00e1nimus, a vivir y ser en el mundo material y pr\u00e1ctico.<\/p>\n\n\n\n<p>4 Este arquetipo de pareja tambi\u00e9n lo encontramos mucho en la literatura, cien a\u00f1os de soledad de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, es un ejemplo de esta relaci\u00f3n entre polaridades vinculares poco tradicionales, \u00darsula y Jos\u00e9 Arcadio son una pareja que se anida al patr\u00f3n de la mujer practica y el hombre so\u00f1ador, tambi\u00e9n un patr\u00f3n hist\u00f3rico del caribe colombiano, el espejo que el escritor habit\u00f3 en sus propios modelos de vida.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>5<\/sup> Los excesos en las labores en la mujer fue una discusi\u00f3n que se puso en la mesa en los albores de las luchas feministas: la sobre carga entre lo laborar ( la f\u00e1brica), y los oficios del hogar reca\u00edan siempre la mujer. De esta manera, la situaci\u00f3n con la protagonista sobre pasa lo individual y se convierte en un tema sociol\u00f3gico, talvez todav\u00eda sin resolver.<\/p>\n\n\n\n<p>6 Walking around<br>Sucede que me canso de ser hombre.<br>Sucede que entro en las sastrer\u00edas y en los cines marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro navegando en un agua de origen y ceniza.<br>El olor de las peluquer\u00edas me hace llorar a gritos.<br>S\u00f3lo quiero un descanso de piedras o de lana,<br>s\u00f3lo quiero no ver establecimientos ni jardines, ni mercader\u00edas, ni anteojos, ni ascensores.<br>Sucede que me canso de mis pies y mis u\u00f1as y mi pelo y mi sombra.<br>Sucede que me canso de ser hombre.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias Bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Alonso, J.C. (2018). <em>Psicolog\u00eda Junguiana. Teor\u00eda, pr\u00e1ctica y aplicaciones. <\/em>Ouroboros Ediciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Bachelard, G. (2011). <em>La po\u00e9tica de la enso\u00f1aci\u00f3n<\/em>. Fondo De Cultura Econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p>Gornik, V. (2023). <em>La situaci\u00f3n y la historia. <\/em>(Osuna, J. Trad). Editorial Sexto Piso. (Libro original publicado en 2001).<\/p>\n\n\n\n<p>Jung, C.G. (2011). <em>Aion. Contribuciones al simbolismo del s\u00ed-mismo. <\/em>(Mart\u00edn, C. Trad) Obra Completa.Vol.9\/2. Editorial Trotta.<\/p>\n\n\n\n<p>Jung, E. (2022). <em>\u00c1nimus y \u00c1nima<\/em>. (Carugati, L. Rossi, G. Trad). El hilo de Ariadna. (Libro original publicado en 1967).<\/p>\n\n\n\n<p>Ernaux, A. (2022). <em>Mujer Helada.<\/em> (V\u00e1zquez, L. Trad). Editorial Cabaret Voltare. (Libro original publicado en 1981).<\/p>\n\n\n\n<p>Neumann, E. (2017). <em>Los or\u00edgenes e historia de la conciencia<\/em>. Traducciones Junguianas.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ang\u00e9lica Gonz\u00e1lez Otero es profesional y Mag\u00edster en Estudios Literarios, Pontificia Universidad Javeriana de Bogot\u00e1,\u00a0Colombia. Especialista en psicolog\u00eda anal\u00edtica, Fundaci\u00f3n de Psicolog\u00eda Anal\u00edtica Jungiana de C\u00f3rdoba- Argentina. Estudiante de Psicolog\u00eda\u00a0en la Universidad\u00a0Ean de Bogot\u00e1. Docente en Literatura, Ling\u00fc\u00edstica y Pedagog\u00eda &hellip; <a href=\"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/la-mujer-helada-de-annie-ernaux-una-enantiodromia-vincular-angelica-gonzalez-o\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-9671","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9671","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9671"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9671\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9703,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9671\/revisions\/9703"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9671"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9671"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9671"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}