{"id":9666,"date":"2025-05-02T15:40:50","date_gmt":"2025-05-02T15:40:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/?p=9666"},"modified":"2025-05-02T15:40:50","modified_gmt":"2025-05-02T15:40:50","slug":"el-corazon-y-su-cualidad-visionaria-carolina-mora-v","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/el-corazon-y-su-cualidad-visionaria-carolina-mora-v\/","title":{"rendered":"El coraz\u00f3n y su cualidad visionaria &#8211; Carolina Mora V."},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Peso-corazones.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"900\" height=\"399\" src=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Peso-corazones.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-9676\" style=\"width:574px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Peso-corazones.jpg 900w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Peso-corazones-300x133.jpg 300w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Peso-corazones-768x340.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Imagen 2. El pesaje de los corazones. <\/figcaption><\/figure>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Carolina Mora Vargas es Psic\u00f3loga Cl\u00ednica de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de Chile. Trabaj\u00f3 en distintos organismos del servicio p\u00fablico durante 15 a\u00f1os. Actualmengte est\u00e1 deicada a la consulta particular. Es Mag\u00edster en Psicolog\u00eda Cl\u00ednica Junguiana de la Universidad Adolfo Ib\u00e1\u00f1ez. &nbsp;Miembro de la IAAP, reconocida en Kyoto, 2016. Posteriormente se form\u00f3 como especialista en Mitolog\u00eda Comparada. Secretaria y tesorera de la Sociedad Chilena de Psicolog\u00eda Anal\u00edtica <em>(2014 a 2021<\/em><\/em>)<em>. Docente del Mag\u00edster de la Universidad Mayor y en la actualidad es  docente en la formaci\u00f3n de analistas de la SCPA.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>______________________________<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>EL CORAZ\u00d3N Y SU CUALIDAD VISIONARIA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El coraz\u00f3n: el primer \u00f3rgano en formarse en un individuo y el \u00faltimo en apagarse con la muerte; asimilado al sol como centro del universo; el lugar al que aludimos cuando nos referimos a nosotros mismos. Su ra\u00edz une una serie de significados en nuestra lengua: concordia, coraje, recordar, misericordia, acordar, cordura. Es indudable la cantidad de resonancias que surgen en nosotros cuando hablamos del coraz\u00f3n: si tenemos una pena de amor, hablamos de nuestro \u201ccoraz\u00f3n roto\u201d, si queremos tener apertura a una experiencia \u201cabrimos nuestro coraz\u00f3n\u201d, y si hacemos algo sinceramente, lo \u201chacemos de coraz\u00f3n\u201d. De una u otra forma, en todo lo que hacemos y que consideramos esencial, nuestro coraz\u00f3n est\u00e1 presente\u2026y si no, hablamos del \u201ccoraz\u00f3n fr\u00edo\u201d como aquel que no logra comprometerse por completo. O de su ausencia cuando no existe la capacidad para empatizar o para conmoverse. Estar descorazonado tiene resonancias distintas que estar o ser desalmado. Nuestro lenguaje tambi\u00e9n lo se\u00f1ala como una especie de br\u00fajula certera para los momentos de confusi\u00f3n&#8230; y no es raro expresar \u201chay que hacerle caso al coraz\u00f3n\u201d o \u201cescucha a tu coraz\u00f3n\u201d cuando quieres tener una gu\u00eda certera. Se dice que el camino m\u00e1s largo que se recorre en la vida es de la cabeza al coraz\u00f3n; en otras palabras, lo trabajoso que puede ser abandonar el predominio de nuestro intelecto. Algunos avances en neurociencias presentan evidencias de las sutiles capacidades que se encuentran en este \u00f3rgano. Desde hace treinta a\u00f1os se sabe que el coraz\u00f3n cambia su bombeo de acuerdo con lo que sentimos o pensamos.<\/p>\n\n\n\n<p>El neurocardi\u00f3logo J. Andrew Armour (2007) acu\u00f1\u00f3 el concepto <em>Heart-Brain<\/em> (cerebro del coraz\u00f3n), al descubrir un sistema nervioso cardiaco con neuronas, neurotransmisores, prote\u00ednas y c\u00e9lulas de apoyo, que permiten que el coraz\u00f3n aprenda, recuerde, sienta y perciba de forma aut\u00f3noma. Estudios recientes, de menos de dos a\u00f1os atr\u00e1s, han determinado que percibimos s\u00f3lo cuando el coraz\u00f3n y el cerebro se comunican, lo que hace pensar en el coraz\u00f3n como la puerta de la percepci\u00f3n. Otra investigaci\u00f3n reciente demostr\u00f3 que cuando meditadores expertos meditaban (monjes tibetanos), el coraz\u00f3n bombeaba y disminu\u00eda la actividad cerebral en las zonas del lenguaje, lo cual podr\u00eda significar, en opini\u00f3n de las neurociencias, que nuestro coraz\u00f3n intenta silenciar a nuestro cerebro (Castellanos, 2022). El coraz\u00f3n es capaz de ver, como dice Henry Corbin, o de pensar, como dice James Hillman (2017). Y esta capacidad no tiene s\u00f3lo que ver con las emociones o los sentimientos.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi trabajo tiene el prop\u00f3sito de explorar este importante s\u00edmbolo en dos tradiciones de Oriente medio, el antiguo Egipto y la tradici\u00f3n Suf\u00ed vista a trav\u00e9s de la obra de Henry Corbin. Las he elegido, entre otras, por el lugar de importancia que le dan al coraz\u00f3n como \u00f3rgano de percepci\u00f3n sutil. Proseguir\u00e9 con una revisi\u00f3n de las referencias centrales que hace C. G. Jung respecto al coraz\u00f3n en su obra, para finalizar con los principales aportes de James Hillman (2017) a su comprensi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>El coraz\u00f3n en la mitolog\u00eda y religi\u00f3n del antiguo Egipto<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El coraz\u00f3n ocupaba un lugar central en la mitolog\u00eda egipcia, en su cultura y religi\u00f3n. En ellas, toda la creaci\u00f3n era concebida como una proyecci\u00f3n del coraz\u00f3n del dios primigenio At\u00fam, el punto de conexi\u00f3n entre lo manifiesto y lo inmanifiesto, ya que todo emerge de \u00e9l. El coraz\u00f3n era considerado el centro espiritual de la persona, el lugar donde se estar\u00eda m\u00e1s cerca del <em>ka<\/em> o esp\u00edritu vital.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Naydler (2019), el coraz\u00f3n era tambi\u00e9n la sede de la memoria y de la intenci\u00f3n. Una especie de dios interior, como una persona dentro de la persona, una especie de santuario: el n\u00facleo incorruptible del ser. Esencialmente puro. Era concebido, adem\u00e1s, como un \u00f3rgano contemplativo o base para la contemplaci\u00f3n, ya que desde el coraz\u00f3n una persona se abr\u00eda a Maat, la diosa de la armon\u00eda. Maat representa tanto la conciencia individual (que cada uno lleva en su coraz\u00f3n) como la conciencia c\u00f3smica: el orden y rectitud que reinan desde el principio de las cosas. Dicho orden es instaurado en el sagrado tiempo de los comienzos, el tiempo mitol\u00f3gico, el tiempo de lo eterno. Sin embargo, en el tiempo profano, lo eterno parece romperse en fragmentos. Se percibe una cierta fragilidad en los lazos que nos unen a lo eterno y a esa verdad primordial, que opera como armon\u00eda u orden c\u00f3smico. Al parecer, nuestras coordenadas humanas nos llevan continuamente a la desintegraci\u00f3n personal y social (olvido de nuestro origen). Es por esto que la Maat necesita continuamente ser restablecida y ello ocurre en el coraz\u00f3n humano. El coraz\u00f3n era uno de los principios o elementos fundamentales del ser, configuraban la identidad de un individuo. El ritual funerario estaba destinado a impedir, m\u00e1gicamente, que estos elementos se disgregaran producto de la muerte, preservando as\u00ed el ser esencial del difunto. Por ello, al morir, el egipcio es preparado para el viaje por la Duat (inframundo) y para la siguiente vida. Durante la preparaci\u00f3n del cad\u00e1ver del difunto, en el proceso de la momificaci\u00f3n, todos sus \u00f3rganos son extra\u00eddos y depositados en vasos canopes (vasos ceremoniales). Todos, excepto el coraz\u00f3n, el cual es devuelto al cuerpo del difunto para que pueda ser sometido al juicio de Maat.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En el punto culmine del viaje ocurre el juicio del coraz\u00f3n o psicostasia. El viajero llega a un portal custodiado por Anubis, el dios chacal\/perro, en su forma de Upuaut \u201crevelador del camino\u201d, \u201cel que abre los caminos\u201d, quien es el encargado de abrir la puerta a la sala de Maat. Una vez que el difunto cruza el umbral, el coraz\u00f3n del viajero es puesto en un lado de la balanza, mientras que, al otro lado, hay una pluma de Maat. Sus actos y muy especialmente sus intenciones, son pesados en la balanza, que regula el propio Anubis, mientras el escriba divino Toth toma nota del resultado. Si el difunto obtiene un veredicto de culpabilidad, su coraz\u00f3n es entregado a Ammyt, una criatura h\u00edbrida, mezcla de cocodrilo, hipop\u00f3tamo y le\u00f3n, que devorar\u00e1 su coraz\u00f3n impidi\u00e9ndole alcanzar la inmortalidad. Pero si obtiene un veredicto de inocencia, el difunto se convierte en un hombre Justo de Voz o de \u201cpalabra verdadera\u201d, un ser cuya existencia esta en armon\u00eda con la regla de Maat. (Vilar, 2018, p. 71).&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que se pesa no son los actos propiamente tales, como en la idea cristiana, respecto de un bien o mal absolutos. Los egipcios valoraban que la conciencia del coraz\u00f3n fuese sutil, que estuviese en armon\u00eda con la Maat, que fuese verdadera en el sentido de una conciencia m\u00e1s elevada y menos presa de las pasiones. En s\u00edntesis, para los egipcios, el coraz\u00f3n era esencialmente puro. El coraz\u00f3n sabe, testifica y se desarrolla. Es \u201cotro\u201d al que uno tiene que escuchar para estar en coherencia con el cosmos. Es el lugar desde el cual se toma contacto con la divinidad y con su corriente vital. Implica el desarrollo de un tipo particular de conciencia que escucha, ve y percibe, que cuando es considerada, atendida y dignificada, potencia cualidades que, a su vez, nos vuelven m\u00e1s humanos y transforman nuestra experiencia del mundo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>El coraz\u00f3n en la tradici\u00f3n Suf\u00ed<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan el destacado fil\u00f3sofo e islam\u00f3logo Henry Corbin (1903-1978), el coraz\u00f3n es un \u00f3rgano sutil, mediante el cual se produce el <em>verdadero conocimiento, la intuici\u00f3n comprehensiva, la gnosis de Dios y los misterios divinos. <\/em>(Corbin, 1993, p\u00e1g. 257).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El coraz\u00f3n equivale al ojo de dios, mediante el cual la divinidad se contempla a s\u00ed misma, revel\u00e1ndose en sus m\u00faltiples epifan\u00edas, y conlleva experiencia y gusto \u00edntimo. Esto significa que el coraz\u00f3n es considerado un \u00f3rgano de percepci\u00f3n que permite acceder a un conocimiento distinto al de los \u00f3rganos de percepci\u00f3n com\u00fan. Implica \u201crevelaci\u00f3n\u201d, palabra asociada al acto de manifestar aquello que se encontraba oculto, retirar los velos. Destaca, adem\u00e1s, la idea de ser una experiencia interna, lo cual la aleja de la comprensi\u00f3n s\u00f3lo intelectual.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCoraz\u00f3n\u201d es asociado tambi\u00e9n a \u201cIntelecto\u201d, en el sentido del lat\u00edn <em>intellectus<\/em>, nombre de la facultad que permite percibir lo trascendente y, seg\u00fan la perspectiva del Islam, es lo que mantiene al hombre en el camino recto y le impide andar descarriado. De acuerdo a Corbin (1993), Ibn Arabi compara el coraz\u00f3n con la luna, como el que recibe la revelaci\u00f3n de la Esencia divina. Y agrega que de la misma manera que este reflejo cambia de acuerdo a la fase lunar, el coraz\u00f3n tambi\u00e9n cambia de acuerdo a las distintas verdades esenciales que se reflejan \u00e9l y que dejan su huella. Por tanto, el coraz\u00f3n no se queda fijado en una sola forma, sino que danza en las distintas manifestaciones de la Verdad. La capacidad de visi\u00f3n del coraz\u00f3n est\u00e1 dada por el <em>himma<\/em>, la capacidad teof\u00e1nica de <em>\u201chacer visible el rostro divino\u201d. <\/em>Alude a una <em>\u201cfuerza o energ\u00eda\u201d<\/em> que convoca al ser interior a manifestarse (un llamado), haci\u00e9ndolo creativo; y que permite a cada quien reconocer su origen o ra\u00edz.<\/p>\n\n\n\n<p>Es as\u00ed que, para despertar la facultad de la visi\u00f3n en el coraz\u00f3n, es necesario realizar un trabajo interior que es descrito como \u201cpulir el espejo del coraz\u00f3n\u201d. Si el coraz\u00f3n es un espejo de la luz divina, entonces tendr\u00eda que encontrarse en condiciones de reflejar y no tener \u201cvelos\u201d o \u201cherrumbre\u201d. A medida que el espejo se limpia, podemos comprender mejor que la existencia consiste en distintos niveles que se superponen, niveles m\u00e1s cercanos a la materia son m\u00e1s restrictivos, se tiene menos libertad; en cambio, niveles m\u00e1s cercanos al esp\u00edritu, contar\u00edan con mayor libertad y mayor conciencia. El coraz\u00f3n ser\u00eda el que percibe estos distintos niveles de existencia. Esta afirmaci\u00f3n se comprende mejor con el siguiente proverbio: <em>Dos piedras no pueden ocupar el mismo espacio, pero s\u00ed dos fragancias. <\/em>(Helminski, p.201).<em><\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/eranos-henry-corbin-jung.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"575\" height=\"376\" src=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/eranos-henry-corbin-jung.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-9677\" style=\"width:471px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/eranos-henry-corbin-jung.jpg 575w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/eranos-henry-corbin-jung-300x196.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 575px) 100vw, 575px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Imagen. H. Corbin conversando con C. Jung, en los Encuentros Eranos. Fuente: Ben\u00edtez, 2017. En: <a href=\"https:\/\/elvuelodelalechuza.com\/2017\/09\/17\/la-hermeneutica-simbolica-del-circulo-de-eranos\/\">https:\/\/elvuelodelalechuza.com\/2017\/09\/17\/la-hermeneutica-simbolica-del-circulo-de-eranos\/<\/a><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La importancia del recuerdo.<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Corbin (1993), una de las maneras fundamentales de acercarse a la divinidad en la tradici\u00f3n Suf\u00ed, es a trav\u00e9s del constante recuerdo. A trav\u00e9s de la repetici\u00f3n de uno de los nombres de Dios, de manera constante y sincera, se producir\u00eda la apertura del coraz\u00f3n, necesaria para poder mantener la conexi\u00f3n con el Ser esencial. Cabe se\u00f1alar que la palabra \u201crecordar\u201d viene del bajo lat\u00edn <em>recordare<\/em>, que se compone del prefijo <em>re-<\/em> (de nuevo) y el elemento <em>cordare<\/em>, formado a partir del nombre <em>cor<\/em>, <em>cordis<\/em> (coraz\u00f3n). De modo que nuestra lengua conserva la noci\u00f3n de que la memoria o una forma de esta radica en el coraz\u00f3n. No s\u00f3lo respecto a que todo lo que est\u00e1 asociado a una emoci\u00f3n es m\u00e1s f\u00e1cilmente aprendido y archivado en nuestra memoria, sino que, para recordar, tenemos que recurrir a nuestro coraz\u00f3n. El recuerdo tiene que ver con la memoria profunda, con el reconocimiento de qui\u00e9nes somos en realidad, qui\u00e9nes somos esencialmente como parte de una Unidad y con la particularidad de esta centella divina.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La imagen del coraz\u00f3n en la obra de Carl Gustav Jung (2012).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>las dos referencias m\u00e1s importantes en las que Jung hace alusi\u00f3n al coraz\u00f3n, se encuentran en <em>Recuerdos, sue\u00f1os, pensamientos<\/em>; y en el <em>Liber Primus<\/em>. La experiencia relatada en <em>Recuerdos, sue\u00f1os, pensamientos<\/em> aparece en varias de sus obras completas e, incluso, vuelve a ella en la entrevista que sostiene con Miguel Serrano poco antes de morir (Encuentros con Jung, p\u00e1gs. 380-381). La persistencia de este recuerdo indica su importancia para Jung. Durante su viaje a Nuevo M\u00e9xico, Jung tom\u00f3 contacto con los indios Pueblo y sostuvo la siguiente conversaci\u00f3n con el cacique Lago de Monta\u00f1a,<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cMira\u2026 lo crueles que parecen los blancos. Sus labios son finos, su nariz puntiaguda, sus rostros los desfiguran y surcan las arrugas, sus ojos tienen duro mirar, siempre buscan algo. \u00bfQu\u00e9 buscan? Los blancos siempre quieren algo, est\u00e1n inquietos y desasosegados. No sabemos lo que quieren. No les comprendemos. Creemos que est\u00e1n locos\u201d \u201cLe pregunt\u00e9 por qu\u00e9 cre\u00eda que todos los blancos est\u00e1n locos. Me respondi\u00f3: \u00abDicen que piensan con la cabeza.\u00bb \u00ab\u00a1Pues claro! \u00bfCon qu\u00e9 piensas t\u00fa?\u00bb, le pregunt\u00e9. \u00abNosotros pensamos aqu\u00ed\u00bb, dijo se\u00f1alando su coraz\u00f3n. Qued\u00e9 sumido en largas reflexiones. Por vez primera en mi vida me pareci\u00f3 que alguien me hab\u00eda trazado un retrato del aut\u00e9ntico hombre blanco. Era como si hasta entonces s\u00f3lo hubiera recibido impresiones te\u00f1idas de sentimentalismo. Este indio hab\u00eda acertado en nuestro punto vulnerable y se\u00f1alado algo para lo que estamos ciegos. Sent\u00ed nacer en m\u00ed como una niebla difusa, algo desconocido y, sin embargo, entra\u00f1ablemente \u00edntimo. (MDR, p.292).\u00a0\u00a0<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Si tomamos las referencias mitol\u00f3gicas que se\u00f1alamos al comienzo de este trabajo, podemos leer el impacto que esta experiencia causa en el coraz\u00f3n de Jung: la admisi\u00f3n de su propia ceguera (como ciega es su Salom\u00e9) y la aparici\u00f3n de algo nuevo en \u00e9l que es \u00edntimo. M\u00e1s adelante, en posteriores elaboraciones de la experiencia, Jung se\u00f1ala que el pensamiento psicol\u00f3gicamente correcto siempre va unido al coraz\u00f3n, a las profundidades del alma, a nuestras ra\u00edces. (OC8)<\/p>\n\n\n\n<p>En <em>El libro rojo<\/em> se encuentra la referencia expl\u00edcita m\u00e1s extensa que Jung hace respecto del coraz\u00f3n. Espec\u00edficamente en el cap\u00edtulo 2 del <em>Liber Primus<\/em>, Alma y Dios. Luego que Jung en el cap\u00edtulo 1 declara a s\u00ed mismo la p\u00e9rdida de su alma y clama por reencontrarse con ella, se\u00f1ala: <em>El hambre, sin embargo, convierte al alma en bestia que devora lo malsano y se envenena con ello. Amigos m\u00edos es sabio alimentar el alma, de lo contrario estar\u00e9is criando dragones y diablos en vuestro coraz\u00f3n <a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. <\/em>(Jung, 2012: 154-155).<\/p>\n\n\n\n<p>Alimentar el alma para que no se desarrollen dragones en nuestro coraz\u00f3n, evidencia una tendencia involutiva cuando no existe vida simb\u00f3lica y\/o trascendente, el <em>himma<\/em> se vuelve literal o queda fijado, siendo la expresi\u00f3n de un coraz\u00f3n cautivo (como se\u00f1ala Hillman, 2017) o preso en el mito de la materia, como dir\u00eda Jung (OC 16).<\/p>\n\n\n\n<p>Luego, en el cap\u00edtulo 2, relata el encuentro con su alma y dice: <em>\u201cTe hab\u00edas anunciado por anticipado en mis sue\u00f1os, ellos ard\u00edan en mi coraz\u00f3n\u2026\u201d y \u201cTengo que aprender que la escoria de mi pensar, mis sue\u00f1os, son el lenguaje de mi alma. Debo llevarlos en mi coraz\u00f3n y moverlos una y otra vez en mi sentido, como las palabras del hombre m\u00e1s preciado\u2026\u201d<\/em> (p.176).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1ade, m\u00e1s adelante: &nbsp;<em>Pues la erudici\u00f3n solamente no alcanza; hay un saber del coraz\u00f3n que da explicaciones m\u00e1s profundas. El saber del coraz\u00f3n no puede encontrarse en ning\u00fan libro ni en la boca de ning\u00fan profesor, sino que crece desde ti, como el grano verde de la tierra negra<\/em>. (p.176).<\/p>\n\n\n\n<p>Y contin\u00faa: <em>Mas, \u00bfC\u00f3mo puedo obtener el saber del coraz\u00f3n? S\u00f3lo puedes obtener este saber si vives tu vida por completo. Vives tu vida por completo cuando vives tambi\u00e9n lo que nunca has vivido a\u00fan y que hasta ahora s\u00f3lo dejaste vivir o pensar a otros (p.176).<\/em> La descripci\u00f3n de Jung sobre esta experiencia nos permite hacer varias observaciones, pero me centrar\u00e9 en las siguientes: Los sue\u00f1os arden en el coraz\u00f3n, es decir, en el lugar de la imaginaci\u00f3n o de la visi\u00f3n; indica que requiere darlos \u201cvuelta en mi coraz\u00f3n\u201d haciendo referencia a esta \u201cdanza\u201d de perspectivas; se\u00f1ala que el saber del coraz\u00f3n no es erudito, es profundo, y enfatiza la necesidad de vivir por completo, abrazar la totalidad de la existencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La imagen del coraz\u00f3n en James Hillman<\/strong><strong>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los aportes m\u00e1s interesantes de Hillman (2017) respecto al coraz\u00f3n dice relaci\u00f3n con la <em>aiesthesis<\/em>, la facultad que tiene para percibir la belleza, entendiendo la belleza como la propiedad de cada ser de expresar o manifestar su esencia. Mediante las reacciones espont\u00e1neas del coraz\u00f3n podemos percibir lo bello o lo feo. Esta facultad est\u00e1 \u00edntimamente relacionada con la imaginaci\u00f3n, puesto que lo que se ve es \u201cel rostro de Dios\u201d. Lo bello no es s\u00f3lo una lindeza, es esencial y es trascendente. En este sentido, el coraz\u00f3n se asimilar\u00eda al arquetipo de orientaci\u00f3n, una br\u00fajula interior. Otro aporte, entre muchos, dice relaci\u00f3n con la asimilaci\u00f3n que hace de las cualidades del coraz\u00f3n con el le\u00f3n como s\u00edmbolo, y con las transformaciones alqu\u00edmicas de este, necesarias para salir de su \u201ccautiverio\u201d o del desconocimiento de su potencial \u201c<em>imaginal<\/em>\u201d (Corbin, 1995)<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. El le\u00f3n debe darse cuenta de que piensa m\u00e1s que de lo que siente; debe advertir que ese pensar es imaginal; que tiene una naturaleza arquet\u00edpica m\u00e1s que personal; que gracias a \u00e9l es posible que nuestra percepci\u00f3n transite los distintos niveles de existencia. Hillman (2017) tambi\u00e9n se\u00f1ala que es necesaria la ira del le\u00f3n para despertar nuestra conciencia y que, posteriormente, es necesario que se produzca un \u201cblanqueamiento del coraz\u00f3n\u201d para que nuestra conciencia no sea devorada por su fuego. El blanqueamiento ocurre de la mano de Afrodita, diosa del amor y la belleza, quien, con sus cualidades, como la compasi\u00f3n, la intimidad, e incluso a trav\u00e9s de sus artificios, conduce a una <em>necesidad de encanto, a un deseo de gracia m\u00e1s que de codicia, de honor como satisfacci\u00f3n final.<\/em> (Hillman, 2017, p. 68).<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/image-2.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"686\" height=\"330\" src=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/image-2.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-9669\" srcset=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/image-2.jpeg 686w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/image-2-300x144.jpeg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 686px) 100vw, 686px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Imagen. Folios 153-154. <em>Libro rojo<\/em> de Carl G. Jung (2007). Fuente: elaboraci\u00f3n propia<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Conclusiones y reflexiones.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>De acuerdo con lo expuesto, es posible concluir que el coraz\u00f3n es la sede del alma y de la visi\u00f3n. No la visi\u00f3n profana, sino aquella de car\u00e1cter sagrado (Eliade, 1992). Aquella que nos permite \u201cver en lo profundo\u201d y adentrarnos en lo esencial. El coraz\u00f3n como sede del alma implica que es la puerta de entrada a esta. Significa que tenemos que pasar por aquello que nos toca el coraz\u00f3n para distinguir las experiencias que caen en la absoluta disgregaci\u00f3n y aquellas que recordamos y preservamos del olvido, lo esencial que mantenemos vivo dentro de nosotros.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Considerar a nuestro coraz\u00f3n implica contar con una gu\u00eda respecto de la \u201cacci\u00f3n correcta\u201d, de coherencia con la totalidad de la existencia, que trasciende nuestra conciencia personal, nuestro yo, y se extiende hacia el <em>anima mundi.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Para ello es necesario reconocer la naturaleza visionaria de nuestro coraz\u00f3n, permitirle desarrollarse y revelarnos la esencia detr\u00e1s de todas las cosas, movernos en distintos niveles (m\u00e1s cercanos a la materia o al esp\u00edritu) y no quedarnos fijados en uno solamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, enunciar que este tema se extiende exponencialmente y que abarca muchas perspectivas, cada una amerita un tratamiento en profundidad. Por lo que la gran invitaci\u00f3n para nosotros es a ahondar en este saber del coraz\u00f3n y a desarrollar su visi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\">[1]<\/a> : Se identifica en <em>El libro rojo<\/em> de Jung, como los folios 154-155.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\">[2]<\/a> : Este concepto es propuesto por Henry Corbin (1995), a fin de diferenciar el mundo simb\u00f3lico como horizonte de realidad ps\u00edquica, de una acepci\u00f3n com\u00fan de la palabra imaginario, en relaci\u00f3n a algo irreal o no real, incluso ut\u00f3pico. Seg\u00fan este autor, en una conferencia pronunciada en el Colloque du Symbolisme, Par\u00eds, 1964, titulada: \u201c<em>Mundus Imaginalis<\/em>: Lo imaginario y lo imaginal\u201d, se\u00f1ala que:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Me propongo desarrollar a lo largo de esta conferencia un orden de realidad preciso, que corresponde a un modo de percepci\u00f3n igualmente preciso, y que designo por la expresi\u00f3n latina <em>mundus imaginalis;<\/em> la terminolog\u00eda latina tiene la ventaja de proporcionarnos un punto de referencia fijo, con el que poder comparar y calibrar los equivalentes, m\u00e1s o menos fluctuantes, que nos sugieren nuestras lenguas occidentales modernas.<\/p>\n\n\n\n<p>Se hace necesaria una justificaci\u00f3n inicial. La elecci\u00f3n de estas dos palabras se me impuso como ineludible, desde hace ya tiempo, pues no pod\u00eda servirme de la palabra \u00abimaginario\u00bb para expresar lo que ten\u00eda que traducir o lo que quer\u00eda decir. Esto no es una cr\u00edtica a quienes entre nosotros recurren a este t\u00e9rmino, obligados por los usos de la lengua, puesto que, al mismo tiempo, cabe la posibilidad de intentar, con toda justicia, revalorizarla en un sentido positivo. No obstante, por m\u00e1s que nos esforcemos, no podemos impedir que, en el uso corriente y no premeditado, el t\u00e9rmino \u00abimaginario\u00bb equivalga a \u00abirreal\u00bb, designando algo que est\u00e1 fuera del ser y del existir, en suma, lo ut\u00f3pico. Y si ten\u00eda una necesidad absoluta de encontrar otro t\u00e9rmino es porque desde hace ya buen n\u00famero de a\u00f1os he sido, por vocaci\u00f3n y por profesi\u00f3n, int\u00e9rprete de unos textos \u00e1rabes y persas, cuyo sentido habr\u00eda sin duda ninguna traicionado si para su traducci\u00f3n me hubiese servido pura y simplemente -y aunque lo hubiese hecho con todas las precauciones posibles- de la palabra \u00abimaginario\u00bb. Necesitaba imperiosamente encontrar otro t\u00e9rmino si no quer\u00eda inducir a error al lector occidental, al que es preciso sustraer a ciertos h\u00e1bitos de pensamiento hace tiempo adquiridos, para despertarle a otro orden de cosas al que nuestros sentidos deben despertar, misi\u00f3n que es precisamente la que se propone nuestra \u00abSociedad de simbolismo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Dicho de otro modo, el que corrientemente nos refiramos a lo imaginario como lo irreal o ut\u00f3pico, es s\u00edntoma de algo. Un algo en contraste con lo cual podr\u00edamos examinar, aunque fuera brevemente, el orden de realidad que yo designo como <em>mundus<\/em> <em>imaginalis<\/em>, y que es lo que los te\u00f3sofos del Islam denominan el \u00aboctavo clima\u00bb; examinaremos despu\u00e9s el \u00f3rgano que percibe esta realidad, a saber, la conciencia imaginativa, la Imaginaci\u00f3n cognitiva; y finalmente propondremos algunos ejemplos, entre los muchos, ciertamente, que nos ofrece la topograf\u00eda de estos intermundos, como los han contemplado quienes realmente han estado ah\u00ed.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Armour, Andrew; M. D. 2007, \u201cThe little brain on the heart\u201d. En: CLINIC JOURNAL OF MEDICINE VOLUME 74 SUPPLEMENT 1. FEBRUARY 2007. Recuperado en: <a href=\"https:\/\/www.ccjm.org\/content\/ccjom\/74\/2_suppl_1\/S48.full.pdf\">https:\/\/www.ccjm.org\/content\/ccjom\/74\/2_suppl_1\/S48.full.pdf<\/a><\/li>\n\n\n\n<li>Ben\u00edtez, Javier. 2017. La hermen\u00e9utica simb\u00f3lica del C\u00edrculo de Eranos. Recuperado en: <a href=\"https:\/\/elvuelodelalechuza.com\/2017\/09\/17\/la-hermeneutica-simbolica-del-circulo-de-eranos\/\">https:\/\/elvuelodelalechuza.com\/2017\/09\/17\/la-hermeneutica-simbolica-del-circulo-de-eranos\/<\/a><\/li>\n\n\n\n<li>Corbin, Henry. 1995.&nbsp; Mundus Imaginalis: Lo imaginario y lo imaginal. En: Revista Axis Mundi\u00bb, n\u00ba 4 (p. 37-48). Recuperado en: <a href=\"https:\/\/es.scribd.com\/document\/403392792\/Mundus-Imaginalis-Henry-Corbin\">https:\/\/es.scribd.com\/document\/403392792\/Mundus-Imaginalis-Henry-Corbin<\/a><\/li>\n\n\n\n<li>Corbin, H. 1993. La imaginaci\u00f3n creadora en el sufismo de Ibn Arabi. Ed ALMUZARA. Espa\u00f1a<\/li>\n\n\n\n<li>Crespo, A. 2013. Los bellos colores del coraz\u00f3n. Color y sufismo. Mandala Ediciones, Espa\u00f1a.<\/li>\n\n\n\n<li>Castellanos, N. 2022. Neurociencia del cuerpo. Editorial Kair\u00f3s. Espa\u00f1a.<\/li>\n\n\n\n<li>Vilar, J. 2018. La mirada de la eternidad. El ritual funerario en el antiguo Egipto. Fundaci\u00f3n Sophia, Espa\u00f1a.&nbsp;<\/li>\n\n\n\n<li>Eliade, M. 1992. Mito y realidad.&nbsp; Editorial Labor, Espa\u00f1a.<\/li>\n\n\n\n<li>Helmisnki, K.E. 1997. Presencia viva. Editorial Cuarto propio. Santiago, Chile.<\/li>\n\n\n\n<li>Hillman, J. 2017. El pensamiento del coraz\u00f3n. Editorial Atalanta, Espa\u00f1a.<\/li>\n\n\n\n<li>Jung, C.G. 2012. El libro rojo. Editorial El hilo de Ariadna, Buenos Aires.<\/li>\n\n\n\n<li>Jung, C.G. 2004. La din\u00e1mica de lo inconsciente. OC 8. Editorial Trotta. Madrid.<\/li>\n\n\n\n<li>Jung, C.G. 2008. Recuerdos, sue\u00f1os y pensamientos. Editorial Seix Barral. Barcelona.<\/li>\n\n\n\n<li>Lamy, L. 1993. Misterios egipcios. Nueva luz sobre conocimientos antiguos. Ediciones del Prado, Espa\u00f1a.<\/li>\n\n\n\n<li>Naydler, J. 2019. El templo del cosmos. La experiencia de lo sagrado en el antiguo Egipto. Traducci\u00f3n Mar\u00eda Tabuyo y Agust\u00edn L\u00f3pez. Editorial Atalanta, Espa\u00f1a.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carolina Mora Vargas es Psic\u00f3loga Cl\u00ednica de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de Chile. Trabaj\u00f3 en distintos organismos del servicio p\u00fablico durante 15 a\u00f1os. Actualmengte est\u00e1 deicada a la consulta particular. Es Mag\u00edster en Psicolog\u00eda Cl\u00ednica Junguiana de la Universidad Adolfo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/el-corazon-y-su-cualidad-visionaria-carolina-mora-v\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-9666","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9666","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9666"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9666\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9692,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9666\/revisions\/9692"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9666"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9666"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9666"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}