{"id":932,"date":"2005-06-30T21:23:29","date_gmt":"2005-07-01T02:23:29","guid":{"rendered":"http:\/\/adepacolombia.wordpress.com\/?p=932"},"modified":"2020-12-11T16:58:14","modified_gmt":"2020-12-11T16:58:14","slug":"lo-femenino-y-lo-masculino-en-la-psicologia-de-carl-gustav-jung","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/lo-femenino-y-lo-masculino-en-la-psicologia-de-carl-gustav-jung\/","title":{"rendered":"Lo femenino y lo masculino en la psicolog\u00eda de Carl Gustav Jung &#8211; Javier S\u00e1enz"},"content":{"rendered":"<div id=\"Layer1\">\n<div id=\"Layer2\">\n<div id=\"Layer5\">\n<div align=\"justify\">\n<div align=\"center\">\n<div id=\"profile\">\n<h3>JAVIER S\u00c1ENZ O.<\/h3>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/imagenes\/GENERO.jpg\" alt=\"\" width=\"190\" height=\"278\" \/><\/p>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><em>Javier S\u00e1enz Obreg\u00f3n es Psic\u00f3logo, PhD en Historia y Filosof\u00eda de la Educaci\u00f3n, Universidad de Londres, exdirector del Departamento de Psicolog\u00eda de la Universidad de los Andes, Bogot\u00e1. Investigador independiente. Este art\u00edculo fue publicado en Arango, Luz Gabriela y otras (comp.) (1995), G\u00e9nero e identidad: ensayos sobre lo femenino y lo masculino. Bogot\u00e1: Ediciones Uniandes, Facultad de Ciencias Humanas Universidad Nacional y Tercer Mundo Editores, pp. 101-122.<\/em><\/h4>\n<\/div>\n<p><strong>_____________________________________________________<\/strong><\/p>\n<div id=\"miembros\">\n<h4><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: right;\">Rindo homenaje al Dios y a la Diosa, los padres primordiales del universo sin l\u00edmites.<br \/>\nEn el lugar ameno el Amado mismo, por su amor desbordante, se convierte en la Amada, que est\u00e1 hecha de la misma sustancia y comparte el mismo alimento.<\/h4>\n<\/div>\n<h4 style=\"text-align: right;\">Por su deseo intenso se devoran uno al otro y luego otra vez se producen,<br \/>\nporque les gusta ser dos.<br \/>\nNo son completamente id\u00e9nticos ni completamente diferentes.<br \/>\nNo podemos decir lo que realmente son.<br \/>\n(&#8230;) Shiva y Shakti forman un todo, tal como el aire y su movimiento, el oro y el brillo.<br \/>\n(&#8230;) Los dos son como un r\u00edo cuyas aguas de conocimiento no pueden ser bebidas por<br \/>\naquel que conoce sin que se pierda a s\u00ed mismo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: right;\">J\u00f1aneshwar Maharaj, siglo XIII: 52-57.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La trascendencia de lo dual, la reconciliaci\u00f3n de los opuestos, los contrarios que se juntan: esta es una de las preocupaciones centrales de la psicolog\u00eda anal\u00edtica de Carl Gustav Jung (1875-1961). Para la psicolog\u00eda junguiana la vivencia de lo dual y, dentro de ella, la percepci\u00f3n de lo femenino y lo masculino como esferas psicol\u00f3gicas separables e irreconciliables, no representan una ley psicol\u00f3gica inmutable. El abismo psicol\u00f3gico que parece separar los g\u00e9neros no es m\u00e1s que el producto de la dominaci\u00f3n de la funci\u00f3n racional de la psiquis, as\u00ed como de la profunda escisi\u00f3n entre lo consciente y lo inconsciente. Pero la energ\u00eda de la psiquis tiene una tendencia y una finalidad: la integraci\u00f3n y s\u00edntesis de elementos ps\u00edquicos escindidos, lo cual incluye los elementos femeninos y masculinos relegados al inconsciente.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En este sentido, el aporte de Jung a las actuales discusiones sobre la identidad de g\u00e9nero no reside tanto en el an\u00e1lisis de los determinantes biol\u00f3gicos, psicol\u00f3gicos o culturales de la conformaci\u00f3n de una identidad femenina o masculina, sino m\u00e1s bien en su concepci\u00f3n de desarrollo ps\u00edquico como un proceso de \u201cindividuaci\u00f3n\u201d, a trav\u00e9s del cual el individuo va diferenciando el \u201cser\u201d \u2013el centro de la totalidad de la psiquis- de los factores biol\u00f3gicos y culturales que inciden en la conformaci\u00f3n del \u201cyo\u201d como centro de personalidad consciente. La pregunta fundamental que se plantea la psicolog\u00eda junguiana no es acerca de los elementos que nos llevan a pensar, sentir y actuar en \u201cfemenino\u201d o \u201cmasculino\u201d, sino sobre los procesos que, a partir de la integraci\u00f3n de elementos ps\u00edquicos tanto \u201cfemeninos\u201d como \u201cmasculinos\u201d, nos hacen plenamente humanos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Jung consideraba que las sociedades occidentales de su tiempo se encontraban muy desequilibradas al exagerar la importancia del pensamiento y la sensaci\u00f3n \u2013funciones ps\u00edquicas asociadas culturalmente con el hombre- y desconocer las funciones no racionales consideradas femeninas: la intuici\u00f3n y el sentimiento. Este desequilibrio se manifiesta en una fe ciega en la ciencia para resolver los problemas fundamentales de la humanidad, un materialismo desbordado, un profundo eurocentrismo, y una subestimaci\u00f3n y subordinaci\u00f3n de los elementos considerados femeninos de la psiquis individual y colectiva. En este aspecto, Jung se adelant\u00f3 a las cr\u00edticas de la condici\u00f3n moderna, tan de moda en la actualidad.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">A pesar de un relativo auge en el inter\u00e9s por la psicolog\u00eda junguiana en los a\u00f1os sesenta en Europa y Norteam\u00e9rica, principalmente en el movimiento de la \u201ccontracultura\u201d, a Jung es dif\u00edcil encontrarlo en los programas de psicolog\u00eda de las universidades. Las escasas referencias a su obra se limitan a nombrarlo como disc\u00edpulo descarriado de Freud, que abandon\u00f3 la ciencia por el misticismo. Pero el pensamiento de Jung, como ocurre con los temas de su escritura espiral \u2013reiterativa, que mira los mismos problemas desde diferentes niveles y puntos de vista-, regresa c\u00edclicamente, y hoy en d\u00eda puede hablarse de una tendencia junguiana en los estudios sobre la psicolog\u00eda de g\u00e9nero (1).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El desconocimiento generalizado que existe acerca de la psicolog\u00eda junguiana hace necesaria una breve presentaci\u00f3n de algunos aspectos generales de su pensamiento para situar el papel de los elementos femeninos y masculinos en los procesos ps\u00edquicos: su relaci\u00f3n con las culturas no occidentales y con las tradiciones espirituales occidentales distintas de la cristiana, el paralelo que establece entre psicolog\u00eda profunda y religi\u00f3n, y sus diferencias fundamentales con la teor\u00eda freudiana.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">ORIENTE Y OCCIDENTE: MITOS, RELIGI\u00d3N E INCONSCIENTE<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Jung fue un pionero de los estudios psicol\u00f3gicos acerca del cristianismo, la mitolog\u00eda europea y la alquimia, as\u00ed como sobre la filosof\u00eda y religi\u00f3n de Oriente, donde encuentra una fuente de inspiraci\u00f3n, al igual que profundos paralelos entre la experiencia religiosa y los mitos con los procesos ps\u00edquicos que va descubriendo en s\u00ed mismo y en sus pacientes.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">A partir del estudio comparativo de los sue\u00f1os de sus pacientes y de los mitos, Jung llega a la conclusi\u00f3n de que el pensamiento mitol\u00f3gico en general debe describirse en funci\u00f3n de las mismas caracter\u00edsticas de las del inconsciente, y que las manifestaciones simb\u00f3licas de lo inconsciente \u2013desde el mito hasta el sue\u00f1o- pueden ser estudiadas con un marco de referencia com\u00fan. Para Jung las concepciones cosmol\u00f3gicas de la mitolog\u00eda de los pueblos orientales, ind\u00edgenas y europeos no cristianos describen, no el universo externo, sino el cosmos interno de la psique (2).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Al igual que los mitos, Jung analiza la cosmogon\u00eda y la simbolog\u00eda religiosa como una psicolog\u00eda profunda, como formas de relatar la experiencia individual del conflicto y desarrollo ps\u00edquico; el mundo de lo religioso, no como producto de fuerzas sobrenaturales externas a la psique humana, sino como una de las formas de describir la experiencia individual del autoconocimiento. Para Jung el conflicto y la uni\u00f3n de la diosa Shakti y el dios Shiva en la cosmogon\u00eda hind\u00fa, por ejemplo, representan una manera de se\u00f1alar la oposici\u00f3n inicial y la posibilidad de uni\u00f3n de los contrarios dentro del ser humano. Uni\u00f3n an\u00e1loga al matrimonio del caballero y su dama, luego de la superaci\u00f3n de los obst\u00e1culos en los relatos de la gesta heroica de la mitolog\u00eda europea. Son formas de describir \u2013personificando elementos de la psique que hoy en d\u00eda ser\u00edan nombrados por conceptos- el proceso de conocimientos del ser.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Esta es una concepci\u00f3n de lo religioso muy diferente de lo que posiblemente nos hemos formado como ciudadanos colombianos socializados en una cultura cat\u00f3lica; lo religioso como experiencia individual m\u00e1s que como ritual y tradici\u00f3n institucionalizada; un fen\u00f3meno de experiencia m\u00e1s que de fe, el cual tiene como centro las potencialidades del ser humano tanto femeninas como masculinas, y no la familiar figura patriarcal, vengativa y externa de Jehov\u00e1 el Dios-Padre del Viejo Testamento de la tradici\u00f3n judeo-cristiana; personaje al que el poeta ingl\u00e9s William Blake denominaba con iron\u00eda \u201cNobodaddy\u201d o \u201cEl Padre de Nadie\u201d.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Una religi\u00f3n, fiel a su significado etimol\u00f3gico de volver a unir: unir lo finito y lo trascendente, lo afectivo y lo tradicional, lo intuitivo y lo sensorial, lo femenino y lo masculino, lo consciente y lo inconsciente. Y no una religi\u00f3n delimitada por la f\u00fatil taxonom\u00eda de lo dual: del pecador y el santo, el infierno y el cielo, lo bueno y lo mal, lo puro y lo impuro, el creyente y el ateo. Aldous Huxley se refiere a una vertiente de lo religioso en su libro Filosof\u00eda perenne como la religi\u00f3n universal o profunda presente en todas las tradiciones religiosas.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Al establecer un paralelo entre psicolog\u00eda y religi\u00f3n, Jung no estaba promoviendo b\u00fasquedas religiosas motivadas por visiones sentimentales ni prop\u00f3sitos moralistas, pues su inter\u00e9s por lo religioso distaba mucho de ser moralista. Fiel tanto a las filosof\u00edas monistas de Oriente como a Nietzsche, uno de sus maestros de juventud, para Jung el dilema fundamental de la vida humana no era la elecci\u00f3n entre el \u201cbien\u201d y el \u201cmal\u201d, sino el conocimiento de la totalidad de la psique con todas sus posibilidades. Aunque Jung va m\u00e1s all\u00e1 al plantear una funci\u00f3n trascendente de la psique que supera la aparente realidad de los opuestos irreconciliables, es importante subrayar que su punto de partida es aquella imagen nietzscheana del \u00e1rbol que, cuando sus ramas alcanzan hasta el cielo, sus ra\u00edces se hunden hasta el infierno.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Para la psicolog\u00eda junguiana, los mitos y cosmogon\u00edas religiosas no son producto de la fantas\u00eda de los pueblos, sino que, en cuanto producciones simb\u00f3licas del inconsciente, representan una modalidad hist\u00f3rica del saber psicol\u00f3gico.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">JUNG VERSUS FREUD<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Si bien en una etapa temprana de su ejercicio como psic\u00f3logo Jung estuvo bajo la influencia directa de Freud, ser\u00eda err\u00f3neo seguir consider\u00e1ndolo un disc\u00edpulo de \u00e9ste, que modific\u00f3 sus teor\u00edas pero manteniendo sus principios fundamentales. Jung representa una l\u00ednea de pensamiento totalmente separada e independiente de la de Freud, que abarca una serie de datos intelectuales mucho m\u00e1s diversos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Entre Freud y Jung existen diferencias de fondo en sus ideas sobre la naturaleza del hombre y del mundo, as\u00ed como divergencias b\u00e1sicas en sus actitudes frente a la vida.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Diferenci\u00e1ndose claramente de la teor\u00eda psicoanal\u00edtica, para Jung:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u201c(&#8230;) no siempre es posible aplicar a los fen\u00f3menos mentales un punto de vista determinista de la causalidad (&#8230;) el enfoque reductivo y anal\u00edtico debe ser remplazado por una concepci\u00f3n que sintetice los contenidos ps\u00edquicos y tenga en cuenta la naturaleza finalista del hombre\u201d (Progoff, 1967: 73).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La teor\u00eda junguiana cuestiona el postulado seg\u00fan el cual la raz\u00f3n puede conquistarlo todo, inclusive el inconsciente. Considera que la raz\u00f3n anal\u00edtica no es suficiente para curar la psique y, m\u00e1s a\u00fan, que es precisamente esa actitud, basada en el lado racional de la conciencia, la que explica la mayor parte de los problemas mentales de los tiempos modernos. Como lo se\u00f1ala Ira Progoff:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u201cEl tratamiento curativo propuesto bajo la forma de psicoan\u00e1lisis encierra en s\u00ed mismo un aspecto del propio estado mental del que deriva la enfermedad que se quiere remediar (Progoff, 1967: 73).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En lugar de la simple comprensi\u00f3n anal\u00edtica, Jung acude a la reorientaci\u00f3n de la conciencia a partir de la producci\u00f3n simb\u00f3lica del inconsciente, para desarrollar las facultades intuitivas y generar una experiencia esprirtualmente sintetizante de los elementos de la psique. Si el lenguaje racional, el de la l\u00f3gica anal\u00edtica, de los conceptos, es la forma por excelencia para conocer el mundo material, la imaginaci\u00f3n simb\u00f3lica lo es para el conocimiento de s\u00ed mismo. Tal como lo expresa Leonardo Boff:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u201cTodo el universo profundo de la vida humana, como la dimensi\u00f3n del amor, de la amistad, de la relaci\u00f3n, del sentido \u00faltimo de la vida y de la muerte, todas estas dimensiones que nos afectan existencialmente se expresan preferentemente en el registro simb\u00f3lico y m\u00edtico, mejor que en el registro de la racionalidad anal\u00edtica y seca\u201d (Boff, 1988: 251).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La psicolog\u00eda junguiana plantea que a nivel colectivo, la excesiva importancia asignada al aspecto racional de la psique produce un movimiento compensatorio: el surgimiento en su \u00e9poca \u2013tendencia mucho m\u00e1s marcada en las sociedades occidentales contempor\u00e1neas- de filosof\u00edas espiritualistas y un creciente inter\u00e9s por las religiones antiguas y orientales.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Aunque una comparaci\u00f3n entre las dos teor\u00edas rebasa las posibilidades de esta presentaci\u00f3n (3), es necesario se\u00f1alar que las diferencias entre Jung y Freud abarcan, entre otros temas, sus concepciones de la energ\u00eda ps\u00edquica \u2013la libido para Freud-, del s\u00edmbolo y del inconsciente, as\u00ed como su m\u00e9todo de an\u00e1lisis de los sue\u00f1os y, de especial importancia para nosotros, el lugar que le otorgan a lo femenino y lo masculino:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u201c(&#8230;) Mientras que Freud es un modelo din\u00e1mico y conflictual, donde la cultura, a trav\u00e9s del padre, toma parte activa y es factor esencial en la construcci\u00f3n del sujeto, el de Jung es un modelo energ\u00e9tico de inmanente realizaci\u00f3n vital, centrado esencialmente en la figura materna, seg\u00fan el cual el sujeto se autoindivid\u00faa partiendo de su ser creador e incluso, en contraposici\u00f3n (&#8230;) al universo cultural\u201d (V\u00e1squez, 1981: 374).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En Jung la libido cambia de sentido, no es reductible a lo sexual, pasa a ser energ\u00eda ps\u00edquica en general. Esta diferencia es reconocida por el mismo Freud, quien afirm\u00f3:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u201c(&#8230;) En cuanto a la distici\u00f3n entre los instintos sexuales y los instintos del ego, para m\u00ed, \u2018libido\u2019 significa s\u00f3lo la energ\u00eda de los primeros, de los instintos sexuales. Es Jung, y no yo, quien convierte a la libido en el equivalente de la fuerza instintiva de todas las facultades ps\u00edquicas, y quien combate la naturaleza sexual de la libido\u201d (Freud, 1909).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">No obstante, en sus concepciones de lo simb\u00f3lico es donde m\u00e1s se evidencian las diferencias entre freud y J. De acuerdo con Durand (Durand, 1964), en la psicolog\u00eda profunda pueden distinguirse dos formas de an\u00e1lisis e interpretaci\u00f3n del s\u00edmbolo: la reductiva de Freud y la instaurativa de J.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El psicoan\u00e1lisis freudiano redescubre la importancia de la imagen y del s\u00edmbolo, pero reduciendo el s\u00edmbolo a un simple signo o s\u00edntoma. Para Freud existe una causalidad espec\u00edficamente ps\u00edquica pero gobernada por un estricto determinismo, siendo la libido o tendencia sexual la causa general de la vida ps\u00edquica. Las im\u00e1genes de los sue\u00f1os como efecto ps\u00edquico siempre van unidas a la causa suprema del psiquismo: la libido; por tanto, el s\u00edmbolo remite en \u00faltima instancia a la sexualidad. Freud utiliza la palabra s\u00edmbolo en el sentido del efecto-signo, con lo cual reduce el campo infinitamente abierto al simbolismo. El simbolizante se une al simbolizado.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Para Jung, el s\u00edmbolo es mult\u00edvoco y polis\u00e9mico; remite a algo pero no se reduce a una sola cosa. En la psicolog\u00eda junguiana el significado del s\u00edmbolo es imposible de representar, s\u00f3lo puede hacerse referencia a su sentido. En palabras de Aniela Jaff\u00e9, disc\u00edpula de Jung, \u201cel s\u00edmbolo es un objeto (o figura) del mundo conocido, que sugiere algo desconocido; es lo conocido expresando la vida y sentido de lo inexpresable\u201d. En el s\u00edmbolo, el significado y el significante est\u00e1n abiertos. La imagen significante \u2013reconocida concretamente- remite por extensi\u00f3n a todo tipo de \u201ccualidades\u201d no representables. Es as\u00ed como la imagen on\u00edrica de una mujer o un hombre, en cuanto s\u00edmbolo, aglutina una serie de sentidos divergentes y hasta opuestos: virgen, prostituta, madre, amante, sabio, pecador, padre, hijo, etc., figura amenazante o protectora, cargada de sensualidad o racionalidad, sentimiento o intuici\u00f3n.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En la teor\u00eda junguiana, el lenguaje simb\u00f3lico de la psique tiene un papel fundamental: los s\u00edmbolos son los mediadores entre el consciente y el inconsciente, son una forma de unir los contrarios. El s\u00edmbolo es la mediaci\u00f3n que esclarece la energ\u00eda inconsciente por medio del sentido consciente que le da, pero que a la vez revitaliza la conciencia con la energ\u00eda ps\u00edquica que transporta la imagen: es portador de un nuevo equilibrio entre lo consciente y lo inconsciente.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">ESTRUCTURA DE LA PSIQUE<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Antes que todo, es necesario resaltar el car\u00e1cter pionero de la obra de J. Desde el momento en que se separa de Freud y rechaza definitivamente la centralidad de lo sexual en los procesos inconscientes, Jung se adentra en territorios totalmente inexplorados por el pensamiento moderno. Aunque tendi\u00f3 puentes entre Occidente y Oriente, en ning\u00fan momento abandon\u00f3 su condici\u00f3n de hombre occidental y de ciencia en su obra p\u00fablica. Habr\u00eda sido demasiado f\u00e1cil para Jung dar un \u201csalto de fe\u201d entre la teor\u00eda que iba configurando y los sistemas orientales como el yoga o el tao\u00edsmo; hay que darle cr\u00e9dito por su integridad al no buscar una coherencia ajena a los desarrollos de su trabajo como psic\u00f3logo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Cualquier s\u00edntesis apretada del pensamiento junguiano tendr\u00e1 que ser inadecuada y arbitraria. Como la de Freud, su obra es un desarrollo constante, donde, si bien es clara una continuidad desde su libro Transformaciones y s\u00edmbolos de la libido (1912) \u2013que marc\u00f3 su ruptura con Freud- hasta sus \u00faltimos escritos, tambi\u00e9n son evidentes las redefiniciones en sus conceptos fundamentales (4).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">LA PSIQUE Y LOS ESTRATOS DE LA CONCIENCIA<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El principio de los opuestos<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Para Jung el principio de los opuestos constituye un principio psicol\u00f3gico fundamental. Es una forma de pensar los fen\u00f3menos del mundo, tal como \u00e9stos se presentan desde el punto de vista de la psique. Desde la perspectiva de la psique es posible comprender todas las formas de vida como una lucha entre fuerzas antag\u00f3nicas. La principal oposici\u00f3n en la psique individual y colectiva es la que se presenta entre la conciencia y el inconsciente; esferas que en los sue\u00f1os y mitos tienden a tener, la primera, un valor \u201cmasculino\u201d y la segunda, uno \u201cfemenino\u201d.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Esta identificaci\u00f3n de la conciencia con el hombre y el inconsciente con la mujer est\u00e1 relacionada con la mayor apertura de la mujer hacia el inconsciente y con la orientaci\u00f3n excesivamente racionalista del hombre, que tiende a rechazar todo lo que no se conforme a la raz\u00f3n, aisl\u00e1ndose de esta manera con frecuencia del inconsciente (Emma Jung, 1957: 55).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La presencia de opuestos en la psique individual representa una tensi\u00f3n; las energ\u00edas humanas surgen como resultado de las tensiones creadas por los opuestos en conflicto:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u201cTodo lo humano es condici\u00f3n de ant\u00edtesis interna; en efecto, todo subsiste como fen\u00f3meno de la energ\u00eda. La energ\u00eda depende necesariamente de una ant\u00edtesis existente, sin la cual no podr\u00eda existir. Siempre debe haber altura y profundidad, calor y fr\u00edo, etc., para que pueda tener ese proceso de compensaci\u00f3n que llamamos energ\u00eda. Toda la vida es energ\u00eda, y depende, por consiguiente, de las fuerzas situadas en posici\u00f3n antag\u00f3nica\u201d (Jung, 1918: 75).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Los tres estratos de la psique<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La conciencia es el estrato m\u00e1s delgado y fr\u00e1gil: las actitudes frente al ambiente externo inmediato, la orientaci\u00f3n hacia la sociedad. Es el punto de partida de los an\u00e1lisis racionales y l\u00f3gicos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El segundo estrato es el inconsciente personal; en \u00e9l est\u00e1n los contenidos ps\u00edquicos reprimidos y olvidados por la conciencia, as\u00ed como las fantas\u00edas y los sue\u00f1os de car\u00e1cter personal. En s\u00ed mismos son manifestaciones normales de la vida y no son, por esencia, de naturaleza enfermiza; lo enfermizo en ellos es su separaci\u00f3n respecto a la personalidad total, ante el yo consciente y los arquetipos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El estrato m\u00e1s profundo es el inconsciente colectivo, la fuente de los elementos que llegan a la conciencia y el punto de contacto entre el individuo y las fuerzas de la vida superiores al individuo:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u201cSobre otro estrato m\u00e1s profundo que no se origina en la experiencia y la adquisici\u00f3n personal, sino que es innato, lo llamo inconsciente colectivo. Lo he llamado colectivo porque este inconsciente no es de naturaleza individual sino universal (&#8230;), es id\u00e9ntico a s\u00ed mismo en todos los hombres y constituye as\u00ed un fundamento an\u00edmico de naturaleza suprapersonal existente en todo ser humano\u201d (Jung, 1979: 10).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El an\u00e1lisis de sue\u00f1os y mitos llev\u00f3 a Jung a la conclusi\u00f3n de que los factores psicol\u00f3gicos m\u00e1s importantes existen en potencia, con anterioridad a la experiencia del individuo y, por consiguiente, son anteriores a la conciencia.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Para Jung, del inconsciente emergen todos los elementos de la conciencia, no constituye un simple valor negativo, no es simplemente lo no consciente y lo que ha sido reprimido; el inconsciente colectivo contiene tambi\u00e9n elementos que todav\u00eda no han llegado al umbral de la conciencia, y su papel es creador de los s\u00edmbolos fundamentales y dem\u00e1s contenidos ps\u00edquicos que emergen diariamente en la conciencia.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Los arquetipos<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Los contenidos de car\u00e1cter arquet\u00edpico son manifestaciones de los procesos que ocurren en el inconsciente colectivo. Se trata de:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Formas o im\u00e1genes de naturaleza colectiva que se dan en toda la tierra como elementos constitutivos de los mitos y, al mismo tiempo, como productos aut\u00f3ctonos e individuales de origen inconsciente\u201d (Jung, 1940).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Los arquetipos son los patrones fundamentales de formaci\u00f3n de los s\u00edmbolos; son realidades objetivas, en cuanto act\u00faan de forma espont\u00e1nea y aut\u00f3noma respecto al yo, la voluntad y el propio inconsciente personal; depende de la disposici\u00f3n del yo que su acci\u00f3n sea creativa o destructiva para la personalidad y el grupo social. Son estructuras que al actuar sobre la conciencia y el inconsciente personal, se manifiestan en una infinidad de formas simb\u00f3licas. Tienden a conducir al individuo a su plena realizaci\u00f3n como personalidad total.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">COMPLEJOS AUTONOMOS<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La energ\u00eda producida por la tensi\u00f3n entre consciente e inconsciente agrupa en torno a ella diversos contenidos ps\u00edquicos, formando una especie de constelaci\u00f3n o \u201ccomplejo\u201d. Estos complejos tienden a separarse de la conciencia, adquiriendo a veces una vida aut\u00f3noma.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s de quedar por fuera del control de la conciencia, pueden actuar sobre ella, obedeciendo a sus propias normas: se trata, pues, de \u201cescisiones ps\u00edquicas\u201d. Seg\u00fan el complejo que representen, se personifican en una figura de un hombre o una mujer. Entre estos complejos est\u00e1n la persona, la sombra, el animus y el anima.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La persona<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La \u201cpersona\u201d o el \u201cyo\u201d es la m\u00e1scara que se ve obligado a utilizar el sujeto en su vida social cotidiana; as\u00ed mismo, es la funci\u00f3n que permite la adaptaci\u00f3n al mundo externo. En palabras de Jung:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u201cLa persona es un complicado sistema de relaciones entre la conciencia individual y la sociedad (&#8230;) un tipo de m\u00e1scara, dise\u00f1ada por una parte para lograr una impresi\u00f3n definida sobre los otros y, por otra, para ocultar la verdadera naturaleza del individuo\u201d (Jung, 1928: 192).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La \u201cPersona\u201d representa la actitud consciente, y como tal ocupa en la psique una posici\u00f3n opuesta al inconsciente. Al tomarse err\u00f3neamente como centro de la psique, Jung lo denomin\u00f3 \u201ccomplejo del yo\u201d, entendido como el complejo de representaciones que constituyen para el individuo el centro de su zona consciente y que aparenta ser el elemento ps\u00edquico de m\u00e1xima continuidad e identidad. Seg\u00fan Jung, en cuanto el yo es el centro de la zona consciente del individuo no es id\u00e9ntico a la totalidad de la psique, sino simplemente un complejo entre otros complejos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Este complejo del yo ser\u00eda el que producir\u00eda las identidades personales \u2013incluyendo las de g\u00e9nero-, producto de factores biol\u00f3gicos y culturales, las cuales no han sido cuestionadas por el individuo. Se tratar\u00eda, por tanto, de identidades fr\u00e1giles, en conflicto permanente con elementos inconscientes contrarios a la identidad construida por el yo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La sombra<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La sombra es la oposici\u00f3n en el inconsciente personal a la \u201cpersona\u201d; constituye:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u201cLa parte inferior de la personalidad. La suma de todas las disposiciones personales y colectivas, que no son vividas a causa de su incompatibilidad con la forma de vida elegida conscientemente, y constituye una personalidad parcial relativamente aut\u00f3noma (&#8230;) La sombra se comporta con respecto a la conciencia como compensadora; su influencia, pues, puede ser tanto positiva como negativa\u201d (Jung, 1961: 419).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Para Jung el hombre sin sombra es aquel que cree que puede afirmar que \u00e9l (o ella) es solamente lo que se digna saber de s\u00ed mismo. Esta negaci\u00f3n de la sombra hace que sea frecuente su proyecci\u00f3n sobre los dem\u00e1s. Los defectos y debilidades que no somos capaces de reconocer en nosotros mismos se los atribuimos a otros individuos, el chivo expiatorio, sea \u00e9ste un enemigo, otra cultura o, con mucha frecuencia, miembros del sexo opuesto.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El animus y el anima<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Si la sombra, como complejo localizado primordialmente en el inconsciente personal que representa la oposici\u00f3n a la persona, se personifica en una imagen simb\u00f3lica del mismo sexo, cuando pasa a los planos inferiores de lo inconsciente y se le suman ciertos contenidos colectivos ya no puede ser representada por una figura del mismo sexo que el yo, sino que se expresa en una figura del otro sexo que, para el hombre, Jung denomin\u00f3 el anima, y para la mujer, el animus. El anima est\u00e1 condicionada fundamentalmente por eros, el principio de uni\u00f3n, de relaci\u00f3n, de intimidad, de subjetividad, mientras que el animus en general est\u00e1 m\u00e1s identificado con logos, el principio discriminador o diferenciador de la palabra, la ley, la objetividad.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En una de sus manifestaciones, con la forma de figura materna espec\u00edfica, el anima se expresa universalmente como madre naturaleza, vientre materno, diosa de fertilidad, proveedora de alimento; en tanto que animus, como arquetipo de padre, se personifica en mitos y sue\u00f1os como gobernante, anciano, rey. Como legislador habla con la voz de la autoridad colectiva y constituye la personificaci\u00f3n del principio del logos: su palabra es la ley. Como Padre en los cielos, simboliza las aspiraciones espirituales del principio masculino, dictando sentencias, recompensando con bienaventuranzas y castigando con truenos y rayos (Stevens, 1990: 81).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El anima, como la mayor parte de los descubrimientos junguianos, comenz\u00f3 siendo una vivencia personal: \u201cUna mujer en m\u00ed\u201d. De su experiencia de vida y, en el caso del animus, de recurrencias en los s\u00edmbolos de los sue\u00f1os de sus pacientes, Jung formul\u00f3 los conceptos de anima y animus a partir de una pregunta fundamental: \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda el hombre comprender a la mujer y viceversa, si cada uno de ellos no tuviera psicol\u00f3gicamente una imagen del sexo complementario?<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">As\u00ed mismo, igual que el animus, se manifiesta con una doble cara: superior e inferior, celeste y terrena, divina y demon\u00edaca, mujer ideal y prostituta. La primera portadora de la imagen del anima es generalmente la madre. M\u00e1s adelante ser\u00e1n las mujeres que estimulen el sentimiento del hombre, no importa si en sentido positivo o negativo, puesto que el anima \u201cal querer la vida quiere el bien y el mal\u201d, sin preocuparse de la moral tradicional.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El animus y el anima est\u00e1n en una relaci\u00f3n de paralelismo complementador y compensador, especialmente respecto a la dimensi\u00f3n er\u00f3tico-sexual; as\u00ed como en cierto aspecto la \u201cpersona\u201d representa un puente entre la conciencia del yo y el objeto del mundo externo, as\u00ed tambi\u00e9n el animus y el anima act\u00faan como puerta para las im\u00e1genes del inconsciente colectivo (Jung, 1986, 410).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La configuraci\u00f3n del animus y el anima tiene dos niveles. El primero, si bien incorpora ciertos contenidos ps\u00edquicos del inconsciente colectivo, est\u00e1 localizado en el inconsciente personal y es en buena medida producto de todas las vivencias respecto al otro sexo, a partir del nacimiento y comenzando por la figura del padre o de la madre. Y un segundo nivel en cuanto arquetipo del inconsciente colectivo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u201cTodo hombre lleva la imagen de la mujer desde siempre en s\u00ed, no la imagen de esta mujer determinada (&#8230;) Esta imagen es, en el fondo, un patrimonio inconsciente (&#8230;) grabada en el sistema vivo, constituye un arquetipo de todas las experiencias de la serie de antepasados de naturaleza femenina, un sedimento de todas las impresiones de mujeres, un sistema de adaptaci\u00f3n ps\u00edquica heredado (&#8230;) Lo mismo vale para la mujer; tambi\u00e9n ella tiene una imagen innata del hombre\u201d (Jung, 1961: 409).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El anima en cuanto funci\u00f3n inferior, es decir, contraria a la que predomina y es valorada en la conciencia, est\u00e1 compuesta de \u201cafinidades inferiores afectivas\u201d, es \u201cuna caricatura, en el nivel m\u00e1s bajo del eros femenino\u201d. Se personifica en la figura de una sola mujer como unidad, siempre dentro de su bipolaridad positivo-negativa, superior, inferior, espiritual-instintiva, salvadora-destructora. Es m\u00e1s configurada que el animus y m\u00e1s centrada en el pasado.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">As\u00ed mismo, el anima es la mediatriz con el inconsciente y, por tanto, es una funci\u00f3n de relaci\u00f3n. En la medida en que las emociones del hombre sean reprimidas o su funci\u00f3n emotiva est\u00e9 subdesarrollada, el anima tendr\u00e1 un tono m\u00e1s emotivo, y representar\u00e1 mucho m\u00e1s la funci\u00f3n emotiva. Cuando las valoraciones emotivas del hombre est\u00e1n ausentes de la esfera de su conciencia, son remplazadas por sobrevaloraciones y entusiasmos del anima.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En cuanto al animus, tambi\u00e9n como funci\u00f3n inferior, \u201cproduce opiniones que descansan sobre hip\u00f3tesis aprior\u00edsticas y dan certeza sin ser pensadas por el yo\u201d. Est\u00e1 hecho de juicios inferiores u opiniones y representa un logos inferior, \u201cuna caricatura del diferenciado esp\u00edritu del hombre\u201d. Se personifica en la figura de varios hombres, como una pluralidad. De ah\u00ed que aparezca \u201calgo as\u00ed como un consejo de familia y otras autoridades que formula ex c\u00e1tedra sentencias razonables inimpugnables\u201d. Est\u00e1 menos configurado y m\u00e1s centrado en el presente y orientado hacia el futuro. Se proyecta en varios hombres o en un grupo, preferentemente en autoridades y hombres considerados superiores. Al igual que el anima, tiene una bipolaridad positivo-negativa (V\u00e1squez, 1981: 67-68).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Si la mujer no encara adecuadamente las demandas psicol\u00f3gicas de las funciones racionales y conscientes, el animus adquiere caracter\u00edsticas aut\u00f3nomas y negativas y trabaja de manera destructiva hacia ella o en sus relaciones con los dem\u00e1s, hasta el punto de que puede avasallar el yo consciente, y de esta forma dominar toda la personalidad. La proyecci\u00f3n, tanto del anima como del animus, no es s\u00f3lo la transferencia de una imagen a la otra persona, sino tambi\u00e9n de sus funciones:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u201c(&#8230;) se espera que el hombre al cual se ha transferido la imagen del animus ejerza todas las funciones que han permanecido subdesarrolladas en esa mujer, ya sea la funci\u00f3n del pensamiento, o la capacidad de actuar, o la responsabilidad hacia el mundo externo. A su vez, la mujer sobre la cual un hombre ha proyectado su anima debe sentir por \u00e9l, o establecer relaciones para \u00e9l, y esta relaci\u00f3n simbi\u00f3tica es, en mi opini\u00f3n, la causa real de la dependencia compulsiva que existe en estos casos\u201d (Emma Jung, 1957: 10).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">DIN\u00c1MICA DE LA PSIQUE: LO MASCULINO Y LO FEMENINO EN EL PROCESO DE INDIVIDUACI\u00d3N<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Los diversos elementos de la psique de la teor\u00eda de Jung cobran mayor sentido a partir de su descripci\u00f3n del proceso de individuaci\u00f3n, direcci\u00f3n y destino de los procesos ps\u00edquicos. La individuaci\u00f3n es el movimiento hacia una totalidad ps\u00edquica integrada y arm\u00f3nica de todos los componentes y oposiciones consciente-inconsciente, persona-sombra, pensamiento-sentimiento, sensaci\u00f3n-intuici\u00f3n, introversi\u00f3n-extroversi\u00f3n, instinto-esp\u00edritu, personal-colectivo, masculino-femenino, yo-ser. La individuaci\u00f3n es autorrealizaci\u00f3n; se trata del proceso que crea un individuo psicol\u00f3gico, como esencia diferenciada de lo general, de la psicolog\u00eda colectiva.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La individualidad se expresa psicol\u00f3gicamente gracias a la funci\u00f3n trascendente del s\u00edmbolo, el cual contiene la bipolaridad de la psique, \u201cal ser dadas por esta funci\u00f3n las l\u00edneas evolutivas individuales que nunca podr\u00e1n alcanzarse por el camino prescrito por las normas colectivas\u201d. Si bien el proceso de individuaci\u00f3n requiere un minimum de adaptaci\u00f3n a ellas, este proceso no es posible sin cierta contraposici\u00f3n a las normas colectivas, en cuanto supone una orientaci\u00f3n distinta como eliminaci\u00f3n y diferenciaci\u00f3n de lo general y formaci\u00f3n de lo particular. Finalmente, la individuaci\u00f3n coincide con el desarrollo de la conciencia.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En el proceso de individuaci\u00f3n lo consciente tiene que confrontarse con lo inconsciente y encontrar un equilibrio entre los contrarios, mediante s\u00edmbolos producidos espont\u00e1neamente por el inconsciente y amplificados por la conciencia, provenientes en \u00faltima instancia del ser como representante central de la psique total. Este ser, de naturaleza hermafrodita \u2013a la vez origen de lo femenino y lo masculino y punto de llegada del proceso de individuaci\u00f3n una vez integrados los componentes tanto femeninos como masculinos de la psique-, constituye el punto de equilibrio entre el inconsciente y el consciente, y abierto a ambas esferas de la psique. En palabras de Jung:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u201cSi visualizamos la mente consciente, con el ego como su centro, en relaci\u00f3n opuesta al inconsciente, y si le a\u00f1adimos a esta imagen mental el proceso de asimilar el inconsciente, podemos concebir esta asimilaci\u00f3n como una especie de aproximaci\u00f3n entre consciente e inconsciente, en la cual el centro de la personalidad total ya no coincide con el ego, sino con un punto a mitad de camino entre lo consciente y lo inconsciente. \u00c9ste ser\u00eda el punto de un nuevo equilibrio, un nuevo centramiento de la personalidad total, un centro virtual que, debido a su posici\u00f3n entre el consciente y el inconsciente, le asegura a la personalidad una nueva base de mayor solidez\u201d (Jung, 1928: 225).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El di\u00e1logo entre el inconsciente y la conciencia no s\u00f3lo hace que \u201cla luz que ilumina las tinieblas sea comprendida por ellas, sino tambi\u00e9n que la luz comprenda las tinieblas\u201d. Se trata, en el fondo, de un proceso de recentramiento de la propia personalidad, desplazada de su verdadero centro y, por tanto, alienada en el yo. Individuarse es encontrarse a s\u00ed mismo (ser). Jung vivi\u00f3 este proceso en su propia vida:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u201cTuve que dejarme arrastrar por esa corriente, sin saber a d\u00f3nde me conduc\u00eda (&#8230;)v\u00ed que todos los caminos que emprend\u00eda y todos los pasos que daba conduc\u00edan de nuevo a un punto, concretamente al centro (&#8230;) v\u00ed claro que el objetivo del desarrollo ps\u00edquico es el mismo. No existe un desarrollo real, s\u00f3lo existe una circunvalaci\u00f3n en torno al ser\u201d (Jung, 1961: 204).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Este proceso diferenciador-integrador de la personalidad, de la armonizaci\u00f3n de los contrarios, tiene para Jung un car\u00e1cter eminentemente femenino y materno; es un continuo retorno en espiral al inconsciente colectivo arquet\u00edpico o fuente de vida, representado \u2013tanto en los mitos, las religiones y los sue\u00f1os- por s\u00edmbolos femeninos, particularmente por la gran madre y la matriz o recept\u00e1culo universal:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u201cLo que para Freud era un supery\u00f3 paterno como salida del mundo de la madre hacia el universo cultural de la ley, para Jung es un s\u00ed mismo materno, manantial energ\u00e9tico inagotable, y matriz de los s\u00edmbolos unificadores que representan la ley de la naturaleza y del esp\u00edritu, inmanente al propio psiquismo, \u00fanica creadora de aut\u00e9ntica cultura humana, cuando es asumida personalmente, en contraposici\u00f3n a la simple \u201ccivilizaci\u00f3n\u201d social (V\u00e1squez, 1981: 259).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El deseo incestuoso freudiano se convierte en Jung en un s\u00edmbolo de uni\u00f3n de contrarios o hierogamia. Esta diferencia es aclarada por \u00e9l en una descripci\u00f3n de su encuentro en los gn\u00f3sticos del principio femenino-espiritual, en contraposici\u00f3n al masculino-maternal de Freud:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u201cLa psicolog\u00eda del inconsciente hab\u00eda sido establecida por Freud con los motivos gn\u00f3sticos cl\u00e1sicos de la sexualidad, por una parte, y la autoridad paterna nociva, por otra. El motivo del gn\u00f3stico Jehov\u00e1 y Dios creador aparec\u00eda nuevamente en el mito de Freud del padre primitivo y tenebroso, del supery\u00f3 descendiente de ese padre&#8230; Pero la evoluci\u00f3n hacia el materialismo (&#8230;) llev\u00f3 a ocultar a Freud la perspectiva de un aspecto esencial y m\u00e1s amplio del gnosticismo: la imagen original, arquet\u00edpica del esp\u00edritu. Seg\u00fan la tradici\u00f3n gn\u00f3stica, fue ese Dios quien envi\u00f3 el vaso de las transformaciones espirituales en auxilio de los hombres. El vaso es un principio femenino que no hall\u00f3 lugar alguno en el mundo patriarcal de Freud\u201d (Jung, 1961: 209-210).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Para la psicolog\u00eda junguiana, el d\u00fao inseparable masculino-femenino en permanente transformaci\u00f3n simb\u00f3lica es la imagen misma del desarrollo ps\u00edquico: el juego constante de uniones y separaciones que aparece en los textos de tradici\u00f3n hind\u00fa. Las im\u00e1genes de uni\u00f3n con personificaciones de lo maternal no representan un deseo concreto de uni\u00f3n incestuosa, sino un evento simb\u00f3lico de renacimiento a partir de la integraci\u00f3n de elementos conscientes e inconscientes. Se tratar\u00eda de una imagen de la b\u00fasqueda del ser y no la regresi\u00f3n a un per\u00edodo infantil. En palabras de la psic\u00f3loga junguiana Liliane Frey-Rohn:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u201cLa sabidur\u00eda nace en las profundidades; la sabidur\u00eda de la madre, ser uno con ella significa ser dotado de una visi\u00f3n de las cosas m\u00e1s profundas, de las im\u00e1genes primordiales y fuerzas primitivas que subyacen toda la vida, y son la matriz que la alimentan, la sustentan y la crean\u201d (Frey-Rohn, 1974: 176).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Aunque no se trata de un proceso lineal en t\u00e9rminos anal\u00edticos, como ya vimos, se puede hablar de una serie de \u201cfases\u201d en el proceso de individuaci\u00f3n. \u00c9ste se inicia con la separaci\u00f3n psicol\u00f3gica de los padres, pasa por la autonomizaci\u00f3n del individuo ante la norma cultural o \u201cdesenmascaramiento\u201d de la persona como centro de la psique por medio de la integraci\u00f3n de la sombra, y concluye con la integraci\u00f3n del anima o animus.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Llegar al destino de la energ\u00eda ps\u00edquica, encontrar el centro en el ser \u2013centro de la totalidad de la psique, el cual ocupa un lugar intermedio entre conciencia e inconsciente, y est\u00e1 igualmente abierto a los sentimientos de ambos-, requiere una integraci\u00f3n psicol\u00f3gica del principio masculino para la mujer, y del femenino en el hombre: integraci\u00f3n de la otra mitad presente en la psique pero negada.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Para Jung, en el proceso de individuaci\u00f3n, distinguirse e integrar a la persona y a la sombra es relativamente f\u00e1cil en la medida en que \u201cla construcci\u00f3n de una persona colectivizante apropiada significa una concesi\u00f3n formidable al mundo externo, un sacrificio genuino del ser que hace que el yo se identifique con la persona \u201c (Jung, 1928b: 82). Pero integrar y distinguirse del animus y el anima es mucho m\u00e1s dif\u00edcil, en cuanto:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u201cEl hombre considera una virtud reprimir sus caracter\u00edsticas femeninas, as\u00ed como la mujer \u2013hasta hace poco- consideraba indeseable volverse \u201cmasculina\u201d: el animus y el anima representan el inconsciente con todas las tendencias y contenidos hasta ahora excluidos de la vida consciente\u201d (Jung, 1928b: 78-79).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Esta represi\u00f3n hace que la funci\u00f3n y el principio femenino y masculino adquieran caracter\u00edsticas degradadas o negativas, como sistema de defensa ante las incompatibilidades de las demandas internas y externas sobre el individuo. El proceso educativo fortalece esta represi\u00f3n de las caracter\u00edsticas que se consideran debilidades y signos de desadaptaci\u00f3n social. Para Jung el efecto de esta represi\u00f3n y de la proyecci\u00f3n de una imagen distorsionada de lo masculino y lo femenino es un formidable obst\u00e1culo para el conocimiento entre los g\u00e9neros:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u201c(&#8230;) la mayor parte de lo que los hombres dicen acerca del erotismo femenino y la vida afectiva de las mujeres se deriva de sus propias proyecciones del anima y distorsionado de acuerdo con esto. Por otra parte, lo que las mujeres asumen sobre los hombres proviene de la actividad del animus que produce todo tipo de falsas explicaciones\u201d (Jung, 1925: 82).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Uno de los m\u00faltiples equ\u00edvocos de estas representaciones entre los g\u00e9neros son los clich\u00e9s de los hombres acerca del rol de las mujeres en relaci\u00f3n con los sentimientos. A las mujeres se les ha cargado con las funciones relegadas por la psique masculina, en tanto que los hombres presumen que lo que ellos no tienen dentro de su funcionamiento consciente, lo tienen las mujeres. Como la aclara el psic\u00f3logo James Hillman, cuando Jung declara en su teor\u00eda de los tipos psicol\u00f3gicos que en las mujeres predomina m\u00e1s la funci\u00f3n emotiva, sus observaciones se refieren a la cultura occidental de su tiempo, mas no a una ley psicol\u00f3gica:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u201cUno de los clich\u00e9s m\u00e1s insidiosos de nuestro tiempo (&#8230;) es el que declara que el eros y el sentimiento tienen una afinidad con la mujer. En este modelo el sentimiento de los hombres nunca puede ser comprendido adecuadamente de manera que los sentimientos de amistad son rotulados como homosexualidad latente o transferencia. En una sociedad en que los hombres deben mirar hacia la mujer para su educaci\u00f3n sentimental (valores morales y est\u00e9ticos, organizaci\u00f3n de las relaciones (&#8230;) expresi\u00f3n de sentimientos), el tipo emotivo masculino deber\u00e1 ir por el mundo en disfraz (&#8230;) (Hillman, 1971: 118).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Igualmente, privilegiar las funciones y principios ps\u00edquicos correspondientes al propio sexo conduce a una \u201cespecializaci\u00f3n de la conciencia del hombre y la mujer:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u201cAs\u00ed como la mujer muchas veces es claramente consciente de asuntos sobre los cuales el hombre todav\u00eda est\u00e1 en la oscuridad, hay campos de experiencia en el hombre que para la mujer siguen en las sombras (Jung, 1925.959.<br \/>\nSi la actitud consciente del hombre privilegia y, por tanto, logra un mayor conocimiento de la dimensi\u00f3n objetiva de la vida, lo subjetivo es para la mujer m\u00e1s conocido que lo objetivo: la mujer tiene una conciencia muy fina de las relaciones personales, cuyas sutilezas escapan del todo al hombre.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">No obstante, el temor y represi\u00f3n de lo femenino en el hombre va m\u00e1s all\u00e1 de esto. En la medida en que la totalidad del inconsciente es simbolizada por la madre universal, representa una figura amenazante, tenebrosa y misteriosa, que \u201cataca\u201d al yo en su estado consciente. amenazando destruir el precario orden construido por el yo. A partir de esta concepci\u00f3n Jung se explica los fen\u00f3menos hist\u00f3ricos y religiosos occidentales que establecen un parentesco entre diablo y mujer que la asocian con la tentaci\u00f3n al pecado, y que excluyen el s\u00edmbolo femenino de la trinidad cristiana.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">LO MASCULINO Y LO FEMENINO EN EL MATRIMONIO Y LA SOCIEDAD.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El an\u00e1lisis del proceso de transformaci\u00f3n ps\u00edquica dentro del individuo condujo a Jung a plantear algunas hip\u00f3tesis sobre la relaci\u00f3n matrimonial. Propuso que para el hombre com\u00fan, el amor en su verdadero sentido coincide con la instituci\u00f3n del matrimonio, mientras que para la mujer el matrimonio no es una instituci\u00f3n sino una relaci\u00f3n humana de amor.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En tanto la mujer es mucho m\u00e1s \u201cpsicol\u00f3gica\u201d y en esa medida m\u00e1s abierta al inconsciente, en el hombre predomina la l\u00f3gica que, m\u00e1s que un apoyo, constituye un obst\u00e1culo para la integraci\u00f3n de los contenidos del inconsciente. Esto, en el campo de las relaciones de g\u00e9nero, implica que el hombre para encontrarse con la mujer a mitad de camino, debe entrar en el territorio del inconsciente. Jung consideraba que en este proceso de encontrarse a mitad de camino la mujer hab\u00eda recorrido un mayor trecho en tanto hab\u00eda logrado una mayor integraci\u00f3n de los aspectos masculinos que el hombre en los elementos femeninos de la psique.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Esta ventaja de la mujer moderna sobre el hombre en el proceso de individuaci\u00f3n ayuda a explicar la crisis moderna del matrimonio. La integraci\u00f3n por parte de la mujer de elementos considerados culturalmente como masculinos, tales como la autonom\u00eda y el juicio cr\u00edtico, problematizan el matrimonio tradicional para la mujer, mientras que \u201cpara aquellos enamorados con la masculinidad y la feminidad per se, el matrimonio tradicional es suficiente\u201d (Jung, 1927:67-68).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Para la psicolog\u00eda junguiana es claro entonces que el matrimonio, como relaci\u00f3n psicol\u00f3gica creativa y no solamente como relaci\u00f3n sexual, contractual y de dominaci\u00f3n y subordinaci\u00f3n, implica la integraci\u00f3n en el hombre de la dimensi\u00f3n femenina inconsciente y en la mujer de lo masculino en su psique. En esta medida quedar\u00eda posibilitado el sujeto:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u201c(&#8230;) para entablar unas relaciones con el otro, a nivel personal profundo, es decir, de un yo-t\u00fa, sin quedarse enredado en un enamoramiento superficial de car\u00e1cter narcisista \u2013 el hombre y la mujer comienzan enamor\u00e1ndose de su anima o animus proyectados en el compa\u00f1ero er\u00f3tico \u2013 ni en los prejuicios del sexo, por los que se exalta o rebaja exageradamente al sexo opuesto, sin lograr verlo con ojos de realidad, en su status de persona humana. (Con la integraci\u00f3n del anima-animus) el hombre y la mujer saben, por experiencia vivencial, que el misterioso atractivo (&#8230;) proced\u00eda en su dimensi\u00f3n de fascinante numinosidad perturbadora, del aspecto no reconocido y no aceptado de la propia personalidad arquet\u00edpica; su deseo del otro pierde la urgencia de buscar en \u00e9l o ella algo inefable que venga a llenar el hueco carencial de su ser. Con esto el sujeto se prepara, por una parte, a la verdadera paternidad o maternidad psicol\u00f3gica, es decir, a la creatividad cultural en sentido profundo, y no meramente a la productividad y rendimiento sociales, y, por otra parte, a soportar la soledad\u201d (V\u00e1squez, 1981:298),<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La visi\u00f3n de Jung en 1929, sobre el papel de la mujer en la sociedad europea de postguerra, de su movimiento ps\u00edquico y social contra la historia y la cultura prevalente, puede encontrar un paralelo con la crisis del matrimonio convencional, as\u00ed como el significado de algunos movimientos femeninos de la Colombia actual.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u201cLa psique europea ha sido desgarrada por la barbarie de la guerra. Mientras el hombre repara los destrozos externos, la mujer cura las heridas internas, y para esto requiere su instrumento m\u00e1s importante: una relaci\u00f3n ps\u00edquica. Pero nada obstaculiza esto m\u00e1s que la exclusividad del matrimonio medieval, ya que hace que la relaci\u00f3n sea totalmente superflua. Las relaciones \u2013 psicol\u00f3gicas- s\u00f3lo son posibles si existe una distancia ps\u00edquica entre la gente, en la misma forma que la moralidad presupone libertad. Por esta raz\u00f3n la tendencia inconsciente de la mujer apunta a desatar la estructura matrimonial (tradicional), lo cual no significa la destrucci\u00f3n del matrimonio y la familia\u201d (Jung, 1927: 74).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">EP\u00cdLOGO.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Como anot\u00e1bamos al comienzo de este escrito, en Jung las identidades psicol\u00f3gicas \u201cheredadas\u201d, sean \u00e9stas familiares, culturales, o biol\u00f3gicas, son el principal problema para la realizaci\u00f3n de una humanidad plena. Como hemos visto, de estas identidades la \u00faltima, la m\u00e1s arraigada y la m\u00e1s dif\u00edcil de trascender es la de g\u00e9nero.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Jung fue un personaje obsesionado por los problemas intraps\u00edquicos y no profundiz\u00f3 sobre las implicaciones sociales de los procesos de individuaci\u00f3n. Aun que de forma todav\u00eda incipiente, con algunos colegas del \u00e1rea de g\u00e9nero y democracia de la Asociaci\u00f3n de Trabajo Interdisciplinario (5)hemos comenzado a mirar algunas implicaciones de la teor\u00eda junguiana en los procesos de democratizaci\u00f3n de las relaciones de g\u00e9nero y de la sociedad.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u2022 La importancia de articular los an\u00e1lisis sociales y culturales a la dimensi\u00f3n inconsciente de la vida femenina y masculina, de tratar de develar esas im\u00e1genes profundamente arraigadas y ocultas del otro, im\u00e1genes estereotipadas, degradadas o por el contrario idealizadas, que encuentran sustento no s\u00f3lo en la cultural nacional, sino en los m\u00e1s profundos temores y resistencias frente a los contenidos inconscientes tanto individuales como colectivos.<br \/>\n\u2022 La necesidad de diferenciar la dimensi\u00f3n er\u00f3tico-sexual y sociocultural, de los procesos eminentemente psicol\u00f3gicos (intraps\u00edquicos). Se tratar\u00eda de reconocer la autonom\u00eda de lo psicol\u00f3gico en contrav\u00eda de muchas conceptualizaciones contempor\u00e1neas de la problem\u00e1tica de g\u00e9nero, para las que lo psicol\u00f3gico ser\u00eda una variable dependiente de factores er\u00f3tico-sexuales o socioculturales.<br \/>\n\u2022 La posibilidad de \u201cde-sexualizar\u201d las concepciones sobre la identidad de g\u00e9nero, se\u00f1alando que la batalla entre los sexos no s\u00f3lo se libra en el terreno de la sociedad y la familia, sino que lo femenino y lo masculino, en cuanto representaciones simb\u00f3licas, libran una guerra dentro de la psique de cada hombre y de cada mujer.<br \/>\n\u2022 La cr\u00edtica de la noci\u00f3n de \u201ccomplementariedad\u201d \u2013utilizada para explicar y justificar las diversas especializaciones de la mujer y el hombre en la familia, en el trabajo, en la sociedad en su conjunto -, ya no s\u00f3lo en funci\u00f3n de equidad o justicia social, econ\u00f3mica y pol\u00edtica, sino en cuanto imagen degradada de la complementariedad de los elementos masculinos y femeninos dentro de la psique.<br \/>\n\u2022 Los peligros ps\u00edquicos para la mujer moderna de adquirir protagonismo social y cultural al precio de una \u201cmasculinizaci\u00f3n\u201d unilateral de su conciencia. Esta aceptaci\u00f3n consciente de los valores y actitudes legitimados en la esfera de lo p\u00fablico, no s\u00f3lo entra\u00f1a el riesgo de la supresi\u00f3n de los elementos femeninos en la conciencia de la mujer moderna, sino que obstaculizar\u00eda a largo plazo el necesario movimiento compensatorio de \u201cfeminizaci\u00f3n\u201d de la cultura occidental contempor\u00e1nea, en especial en la esfera de lo p\u00fablico.<br \/>\n\u2022 La importancia de \u201chumanizar\u201d las representaciones y las relaciones entre los g\u00e9neros por medio del descubrimiento, aceptaci\u00f3n e integraci\u00f3n ps\u00edquica de los s\u00edmbolos femeninos y masculinos, proceso necesario para construir verdaderas relaciones psicol\u00f3gicas en las cuales entren en juego la totalidad de las funciones ps\u00edquicas: las consideradas \u201cmasculinas\u201d \u2013raz\u00f3n, sensaci\u00f3n- y a las que se les atribuye un car\u00e1cter \u201cfemenino\u201d: la intuici\u00f3n y el sentimiento.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: center;\">REFERENCIAS<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Bly, Robert, 1990. Iron John: A Book About Men, Nueva York, Vintage Books, 1992.<br \/>\nBoof, Leonardo, 1979, El rostro materno de Dios: ensayo interdisciplinar sobre lo femenino y sus figuras religiosas, 6\u00aa ed., Ediciones Paulinas, 1988.<br \/>\nDurant, Gilbert, 1964, La imaginaci\u00f3n simb\u00f3lica, Buenos Aires, Amorrortu Editores.<br \/>\nFreud, Sigmund, 1910, \u201cFive Lectures on Psychoanalysis\u201d, Conferencias dictadas en la Universidad de Clark en 1909.<br \/>\nFrey-Rohn, Liliane, 1969, From Freud to Jung, Nueva York, C. G. Jung Foundation for Analytical Psychology.<br \/>\nHillman, James, 1971, \u201cThe Inferior Function\u201d, en Marie-Louise von Franz y James Hillman, Jung\u00b4s Tipology, Dallas, Spring Publications.<br \/>\nJ\u00f1neshwar, Maharaj, (Siglo XIII), \u201cLa uni\u00f3n de Shiva y Shakti\u201d, en Elsa Cross, La uni\u00f3n de Shiva y Shakti seg\u00fan J\u00f1neshwar Maharaj, Vol XX, No. 1, Nueva Delhi, India, Papeles de la India, Consejo Indio de Relaciones Culturales, 1991.<br \/>\nJung, Carl, 1918, \u201cOn the Psychology of the Unconscious\u201d, en Two Essays on Analytical Psychology, 2a Ed, Nueva Jersey, Princeton University Press, 1966.<br \/>\n_________, 1925, \u201cMarriage a Psychological Relation\u201d, en Aspects of the Femenine, 1a reimpresi\u00f3n, Londres y Nueva York, Ark Paperbacks, 1989.<br \/>\n_________., 1927, \u201cWoman in Europe\u201d, en Aspects of the Femenine, 1a reimpresi\u00f3n, Londres y Nueva York, Ark Paperbacks, 1989.<br \/>\n__________, 1928, \u201cThe Relations between the Ego and the Unconscious\u201d, en Two Essays on Analytical Psychology, Bollingen Series, Princeton, Princeton University Press, 1972.<br \/>\n__________, 1928b, \u201cAnima and Animus\u201d, en Aspects of the Femenine, 1a reimpresi\u00f3n, Londres y Nueva York, Ark Paperbacks, 1989.<br \/>\n__________, 1940, Psicolog\u00eda y Religi\u00f3n, 4\u00aa Ed., Buenos Aires, Editorial Paid\u00f3s, 1972.<br \/>\n__________, 1952, Symbols of Transformation, 2a Ed., Bollingen Series, Princeton, Nueva Jersey, Princeton University Press, 1976.<br \/>\n__________, 1954, Arquetipos e inconsciente colectivo, Buenos Aires, Editorial Paid\u00f3s, 1970.<br \/>\n__________, 1961, Recuerdos, sue\u00f1os y pensamientos, Editorial Seix Barral, 1986.<br \/>\nJung, Emma, 1957, Animus and Anima, Dallas, Texas, Spring Publications, 1985.<br \/>\nProgoff, Ira, 1967, La psicolog\u00eda de C. G. Jung y su significaci\u00f3n social, Buenos Aires, Editorial Paid\u00f3s.<br \/>\nStevens, Anthony, 1990, On Jung, Londres, Penguin Books.<br \/>\nV\u00e1squez, Antonio, 1981, Psicolog\u00eda de la personalidad en C. G. Jung, Salamanca Ediciones S\u00edgueme.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: center;\">PIE DE P\u00c1GINAS<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">(1) Esta tendencia se ha desarrollado particularmente en los Estados Unidos, aunque tambi\u00e9n tiene representantes en Europa y Brasil. Uno de los aportes m\u00e1s interesantes dentro de esta tendencia es el del poeta estadounidense Robert Bly sobre la identidad y el desarrollo ps\u00edquico masculino, en trabajos como \u201cIron John: A book about Men\u201d (Blay, 1992). Otros escritos recientes, de car\u00e1cter m\u00e1s divulgativo que acad\u00e9mico, sobre la identidad de g\u00e9nero desde una perspectiva junguiana, son los de Nancy Qualls-Corbett (1988) y Marion Woodman (1985). Por otra parte, la obra del analista junguiano James Hillman, m\u00f1as especializada, ha desarrollado las concepciones junguianas sobre la psicolog\u00eda de g\u00e9nero.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">(2) Entre sus principales estudios comparativos sobre la tradici\u00f3n oriental, la alquimia y la mitolog\u00eda occidental se encuentran Symbols of Transformation (1952), The Phenomenology of the Spirit in Fairtales (1948), On the Psychology of the Tricster-Figure (1954), Concerning Mandala Symbolism (1959), Aion (1951), Wotan (1936), Psychological Commentaries on the Tibetan Book of the Great Liberation (1954), Psychological Commentaries on the Tibetan Book of the Dead (1953), Yoga and the West (1936), Foreword to the I Ching (1950), The Visions of Zosimos (1954), Paracelsus as a Spiritual Phenomenon (1942), Mysterium Conjunctionis (1955), Psychology and Religion (1940), A Psychology Approach to the Dogma of the Trinity (1948), Transformation Symbolism in the Mass (1954).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">(3) Para un an\u00e1lisis exhaustivo de las diferencias entre Jung y Freud, desde una perspectiva junguiana, v\u00e9ase From Freud to Jung (Frey-Rohn, 1974).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">(4) Para esbozar los principales conceptos de su psicolog\u00eda me he apoyado fundamentalmente en los escritos hacia el final de su vida, as\u00ed como en las obras m\u00e1s recientes de algunos junguianos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">(5) La Asociaci\u00f3n de Trabajo Interdisciplinario, ATI, es un organismo no gubernamental dedicado fundamentalmente a la educaci\u00f3n para la democracia. A partir del \u00e1rea de g\u00e9nero y democracia desarrolla una labor de educaci\u00f3n, investigaci\u00f3n y asesor\u00eda con organizaciones populares femeninas y mixtas. En su quehacer institucional concibe la democratizaci\u00f3n de la sociedad como una tarea que no puede restringirse a la esfera de lo p\u00fablico, sino que debe influenciar los espacios privados y de la vida cotidiana, con miras a lograr una mayor equidad entre los g\u00e9neros. En este sentido dirige su accionar no s\u00f3lo a las mujeres, sino tambi\u00e9n a los hombres, con el objetivo de \u201cdesfeminizar\u201d las estrategias de democratizaci\u00f3n de las relaciones de g\u00e9nero, buscando transformaciones en la identidad y en los papeles sociales tanto de las mujeres como de los hombres.<\/h4>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>JAVIER S\u00c1ENZ O. Javier S\u00e1enz Obreg\u00f3n es Psic\u00f3logo, PhD en Historia y Filosof\u00eda de la Educaci\u00f3n, Universidad de Londres, exdirector del Departamento de Psicolog\u00eda de la Universidad de los Andes, Bogot\u00e1. Investigador independiente. 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