{"id":926,"date":"2006-06-30T21:14:52","date_gmt":"2006-07-01T02:14:52","guid":{"rendered":"http:\/\/adepacolombia.wordpress.com\/?p=926"},"modified":"2006-06-30T21:14:52","modified_gmt":"2006-07-01T02:14:52","slug":"un-manto-filosofico-oculta-a-orfeo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/un-manto-filosofico-oculta-a-orfeo\/","title":{"rendered":"Un manto filos\u00f3fico oculta a Orfeo"},"content":{"rendered":"<div id=\"Layer1\">\n<div id=\"Layer2\">\n<div id=\"Layer5\">\n<div align=\"justify\">\n<div align=\"center\">\n<p><span style=\"color:#3c4c9a;font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"text-decoration:underline;\">\u00ab<\/span><\/strong><\/span><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\"><strong><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><span style=\"text-decoration:underline;\">UN MANTO FILOS\u00d3FICO OCULTA A ORFEO<\/span><\/span><\/strong><\/span><span style=\"color:#3c4c9a;font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"text-decoration:underline;\">\u00ab<a name=\"Arriba\"><\/a><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Lu\u00eds Guillermo Quijano<\/span><\/p>\n<p align=\"center\">\n<table width=\"562\" border=\"1\">\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"552\" height=\"97\">\n<blockquote>\n<div align=\"justify\">\n<p><span style=\"color:#3c4c9a;font-family:'Arial Narrow';font-size:small;\"><strong>Fil\u00f3sofo de la Universidad de Antioquia y Magister en Filosof\u00eda Griega. El documento que ofrecemos a continuaci\u00f3n corresponde a la ponencia que present\u00f3 el autor en la Conferencias Trimestrales de ADEPAC, realizada en Medell\u00edn, el d\u00eda 26 de agosto de 2006.<\/strong><\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/blockquote>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<\/div>\n<blockquote>\n<p align=\"center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/imagenes\/OrfeoOK.jpg\" width=\"250\" height=\"245\" \/><\/p>\n<p align=\"center\">\n<p align=\"center\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\"><strong><span style=\"color:#820000;font-size:small;\">Introducci\u00f3n<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:small;\"><strong><span style=\"color:#333399;\">S\u00ed, el t\u00edtulo de esta charla,\u00a0<em>Un manto filos\u00f3fico oculta a Orfeo<\/em>, resulta ser un tanto oscuro, extra\u00f1o y desorientador como sugerente. Oscuro pues algo se oculta. Extra\u00f1o, y quiz\u00e1s mejor, sospechoso, porque de entrada sabemos ya qui\u00e9n est\u00e1 bajo el manto, cosa que deber\u00eda ser precisamente lo menos evidente, y, por el contrario, resulta enigm\u00e1tico el propio manto filos\u00f3fico que la cubre, debiendo ser, de nuevo, lo m\u00e1s claro. Lo desorientador radicar\u00eda en el hecho de que Orfeo, que es lo que supuestamente oculta este manto, no es sino una mera conjetura, por lo cual, el t\u00edtulo, para ser m\u00e1s honestos, deber\u00eda estar entre signos de interrogaci\u00f3n. Pero lo escrito, escrito est\u00e1. Sugerente por la conjetura misma, en el impulso hermen\u00e9utico que de \u00e9l se puede desprender. Por el momento determinemos, al menos a qui\u00e9n pertenece este manto y por qu\u00e9 quiere ocultar lo que parece tan evidente. El manto pertenece a Plat\u00f3n y es \u00e9l mismo que hace que \u00e9ste se ponga S\u00f3crates cuando en el Fedro (237\u00aa), recita su primer discurso a Eros, tapando su cara para que si le mirase Fedro en mitad del discurso, no fuera a cortarlo a causa de la verg\u00fcenza de decirlo . Tal era lo imp\u00edo de su contenido. En el caso que aqu\u00ed nos concierne, Plat\u00f3n le pone el manto a Orfeo para que \u00e9ste no sea reconocido y entonces el autor, el propio Plat\u00f3n, no sea tenido como imp\u00edo por desvelar los secretos de los iniciados en dicha secta. Ahora que ya sabemos de qui\u00e9n es y por qu\u00e9 se cubre, procedamos a conocer un poco m\u00e1s el manto mismo y c\u00f3mo y de qu\u00e9 est\u00e1 hecho. El manto est\u00e1 hecho de la trama de sus di\u00e1logos, de los hilos de sus personajes, de la consistencia de sus contenidos. Como es una labor imposible, abarcar todos sus di\u00e1logos, ni siquiera una buena cantidad de ellos, nos limitaremos a unos muy puntuales para mostrarles a ustedes, aparte de la belleza de sus tramas y la finura de su hechura, que ese manto sabe cubrir bien a Orfeo. Estos di\u00e1logos son: El Ion, di\u00e1logo de juventud, el libro X de La Rep\u00fablica, obra de madurez, El Fedro, posterior a este \u00faltimo y por \u00faltimo el libro VII de Las Leyes, que est\u00e1 entre sus obras finales. En todos ellos hay referencias a la poes\u00eda. Y se preguntar\u00e1n ustedes \u00bfQu\u00e9 tiene que ver la poes\u00eda, Plat\u00f3n (y de entrada la filosof\u00eda misma), con Orfeo? Primero, que Orfeo era m\u00fasico, esto es, cantaba y tocaba la c\u00edtara con la que encantaba las fieras, los \u00e1rboles, los hombres y hasta los dioses. Segundo, que los textos \u00f3rficos se hicieron bajo la forma de poemas, muchos de ellos atribuidos al propio Orfeo. Tercero, que Plat\u00f3n desde su juventud quiso ser un tr\u00e1gico a la manera de un Esquilo o un Eur\u00edpides. De hecho, Plat\u00f3n fue un poeta que se invent\u00f3 un nuevo g\u00e9nero, el di\u00e1logo, y que a partir de \u00e9l va a dar origen a lo que se va a acu\u00f1ar bajo el nombre de filosof\u00eda. Este hecho le da a Plat\u00f3n, pues, la autoridad de hablar sobre poes\u00eda, de criticarla (sobre todo a Homero y los rapsodas, como lo hace en casi todos sus di\u00e1logos), y hasta de expulsarla, junto con sus poetas, de la Ciudad-Estado que el mismo quiere fundar. Este \u00faltimo hecho, desde nuestra perspectiva suena ya de por s\u00ed chocante y hasta podr\u00edamos pensar, rid\u00edculo y hasta presuntuoso. Pero esta especie de \u201cdestrucci\u00f3n\u201d que hace parte del programa del nuevo Estado no se queda ah\u00ed, sino que propone una re-invenci\u00f3n, por ello una re-escritura de la poes\u00eda y es lo que se conoce ahora como la poes\u00eda filos\u00f3fica de Plat\u00f3n. El manto que cubre a Orfeo es justamente esta poes\u00eda filos\u00f3fica. Para efectos de centrarnos en el tema, haremos una breve, concentrada y peligrosa s\u00edntesis de los elementos que nos servir\u00e1n para dilucidar las caracter\u00edsticas de este manto.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Tengamos claro que es la poes\u00eda el hilo conductor de este entramado, por consiguiente, hay que diferenciarla de los otros hilos que la conforman. Cuando hablamos de poes\u00eda en la Grecia que vivi\u00f3 Plat\u00f3n, siglo IV a.c. debemos tener en cuenta que bajo ese mismo nombre se reun\u00edan otras muchas actividades de car\u00e1cter productivo. Y es que poes\u00eda viene de la palabra griega poiesis, que significa aquello que resulta de un proceso productivo o, en un t\u00e9rmino m\u00e1s cercano al nuestro, \u201ccreativo\u201d. As\u00ed que el t\u00e9rmino podr\u00eda designar tanto al buen vino que resultaba del proceso largo y cuidadoso de los vinicultores, como a las composiciones en verso que recitaban los rapsodas en los concursos de aquella \u00e9poca. Pero deteng\u00e1monos en esta figura tan popular e importante de este tiempo al que nos remontamos: se trata del rapsodo o rapsoda (en griego significa, \u201ctejedor de cantos\u201d) que era sobre todo aqu\u00e9l quien cantaba las rapsodias que hac\u00edan parte de los largos poemas \u00e9picos atribuidos a Homero como la Iliada y la Odisea (a prop\u00f3sito, Homero en griego, significa ciego, y con este nombre parece ser que se designaba tambi\u00e9n a una cierta comunidad cuyos miembros, no s\u00f3lo carec\u00edan de la vista, sino, que, ante todo, eran los verdaderos poetas, es decir, aquellos a los que las Musas le soplaban sus m\u00e1s hermosos cantos). Estos personajes, dec\u00edamos, eran muy importantes en toda la H\u00e9lade, pues gracias a ellos se realizaba en gran parte lo que se conoce como la Paideia griega, que es, de manera muy resumida, como la culturizaci\u00f3n misma del griego, aquello que ata\u00f1e a su educaci\u00f3n. Sin exagerar podemos afirmar que Homero fue quien verdaderamente educ\u00f3 a la H\u00e9lade a trav\u00e9s de estos personajes, los rapsodas. Por esto, precisamente, es tan importante para Plat\u00f3n el asunto de la poes\u00eda, pues \u00e9ste es el medio id\u00f3neo por el cual el ciudadano de su ut\u00f3pica Rep\u00fablica se va a formar. La poes\u00eda, record\u00e9moslo, abarca tanto la m\u00fasica como la palabra, y por ello va a resultar clave en la formaci\u00f3n de los ni\u00f1os, pues desde peque\u00f1os ser\u00e1n instruidos en el ritmo, la armon\u00eda y en los mitos. Por eso para Plat\u00f3n es muy importante construir la Rep\u00fablica desde la poes\u00eda, pues ella es el medio por el cual el ciudadano ser\u00e1 formado en la disciplina, en la piedad, en la belleza, y, en general en la justicia. Para ello Plat\u00f3n va a re-escribir los dioses de la ciudad que los poetas constantemente cantan, desde una visi\u00f3n homog\u00e9nea, esto es, los representar\u00e1 en su naturaleza inmutable, simple y buena, libres de las contradicciones propias de los hombres, de sus rasgos contingentes y caprichosos. As\u00ed pues, el proyecto de re-escribir los dioses, est\u00e1 asociado con el proyecto de construcci\u00f3n pol\u00edtica de un Estado. Pero, a la vez, de la formaci\u00f3n del individuo y su propio dominio. As\u00ed como los poetas cantaban a los dioses y a los h\u00e9roes bajo un aspecto contradictorio con su naturaleza divina, exaltando sus debilidades y vicios, haciendo que el espectador se congraciara con ellos, y los imitara (nutriendo as\u00ed su naturaleza inferior, la de los instintos, que genera finalmente el estado de akras\u00eda o incontinencia, peligroso para la unidad ciudadana), Plat\u00f3n en cambio representar\u00e1 a estos mismos dioses bajo las ya mencionadas caracter\u00edsticas (unicidad, simplicidad, bondad), a fin de que se despierte en ellos, los espectadores, el deseo por lo bueno y lo bello y nutriendo por el contrario su naturaleza superior (alma), coadyuven con la buena y justa formaci\u00f3n del Estado. Pero tambi\u00e9n en este proyecto es necesario que el poeta mismo se transforme. Y es en \u00e9ste donde se realiza, precisamente, el puente entre la divinidad y el hombre. Efectivamente, en uno de sus di\u00e1logos de juventud, el Ion, S\u00f3crates le habla a \u00e9ste en referencia a su arte que no es de factura humana (t\u00e9chne) sino que le viene por inspiraci\u00f3n divina (enthousiasm\u00f3s):<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\"><em>\u2026\u201duna fuerza divina es la que te mueve, parecida a la que hay en la piedra que Eur\u00ecpides llam\u00f3 magn\u00e9tica y la mayor\u00eda her\u00e1clea. Por cierto que esta piedra no s\u00f3lo atrae a los anillos de hierro, sino que mete en ellos una fuerza tal, que pueden hacer lo mismo que la piedra, o sea, atraer otros anillos, de modo que a veces se forma una gran cadena de anillos de hierro que penden unos de otros. A todos ellos les viene la fuerza que los sustenta de aquella piedra. As\u00ed tambi\u00e9n, la Musa misma crea inspirados, y por medio de ellos empiezan a encadenarse otros en este entusiasmo\u201d<\/em><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Podemos ver aqu\u00ed una serie que podemos describir as\u00ed: Musa-poeta-otros anillos (rapsoda-espectador). La Musa es la que est\u00e1 a la cabecera de tal serie (pero no podemos olvidarnos que tras de ella est\u00e1 Apolo y Dioniso quienes son los padres de la poes\u00eda, por una parte y de la armon\u00eda y el ritmo por la otra) y es la que le comunica al poeta aquella fuerza que \u00e9l mismo luego va a ejercer sobre los otros anillos, que, m\u00e1s adelante en el texto, hacen referencia al rapsoda, que transmite el poema y, finalmente, el espectador, que es quien lo recibe. La poes\u00eda, pues, viene de los dioses y por ello sus contenidos deben ser acordes con la divinidad que los entrega. Lo que ocurre es que los poetas de por s\u00ed se olvidan de esa privilegiada gracia y terminan acogi\u00e9ndose m\u00e1s a la t\u00e9cnica, en este caso la mimesis, o imitaci\u00f3n de lo real, que a la inspiraci\u00f3n. Para Plat\u00f3n en el libro X de la Rep\u00fablica, el arte por mimesis es inferior al arte por inspiraci\u00f3n, pues en el primero, el artista se aleja tres grados de lo real. Es decir, lo real para Plat\u00f3n est\u00e1 en relaci\u00f3n directa con lo divino, as\u00ed que el primer nivel de lo real es el dios mismo, que es el artista por excelencia, pues produce todo lo visible e invisible, luego sigue el demiurg\u00f3s, o artesano, quien fabrica con su arte diversos objetos con fines tanto humanos como divinos. Por \u00faltimo est\u00e1 el artista que imita lo ya producido por el artesano o por el dios, por ejemplo, el artista que dibuja una cama que ya con anterioridad ha hecho el artesano, o que bien representa el comportamiento de un hombre (obra de la divinidad). Plat\u00f3n se percata, pues, de la precaria condici\u00f3n del artista, del poeta, como tal, y de lo imperfectos que resultan sus contenidos cuando no se atiene a lo que la divinidad le dicta (pues hay que se\u00f1alar que el poeta desde Homero es sobre todo un escucha de la Musa y no un vidente, es decir, que no presencia lo que narra). Por ello, va a recurrir a una nueva figura del poeta que la va a tomar precisamente del fil\u00f3sofo, quien, al estar poseso por la man\u00eda del amor al ver a su amado, le renacer\u00e1n sus alas y recordar\u00e1 (he aqu\u00ed lo importante que es para S\u00f3crates-Plat\u00f3n la memoria misma, Mnemosina) haber visto, con el ojo del alma a los propios dioses y sus celestiales cortejos y ser\u00e1 quien luego, con sus preguntas en conversaci\u00f3n con otros j\u00f3venes, logre hacer nacer en ellos sus alas, remontarse a los cielos y contemplar las delicias celestiales:<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"color:#333399;font-size:small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\"><em>As\u00ed que, como se ha dicho, toda alma de hombre, por su propia naturaleza, ha visto a los seres verdaderos, o no habr\u00eda llegado a ser el viviente que es. (\u2026)Pocas hay, pues, que tengan suficiente memoria. Pero \u00e9stas, cuando ven algo semejante a las de all\u00ed, se quedan como traspuestas, sin poder ser due\u00f1as de s\u00ed mismas, y sin saber qu\u00e9 es lo que les est\u00e1 pasando, al no percibirlo con propiedad. (\u2026)Pero ver el fulgor de la belleza se pudo entonces, cuando con el coro de bienaventurados ten\u00edamos a la vista la divina y dichosa visi\u00f3n, al seguir nosotros el cortejo de Zeus, y otros el de otros dioses\u2026\u201d\u00a0<\/em>(Fedro, 250\u00aa)<\/span><\/strong><\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Ahora bien, que en el poeta-fil\u00f3sofo se de un tipo de iniciaci\u00f3n de naturaleza numinosa, ya lo acerca a la experiencia del adivino y no s\u00f3lo porque en ambos se de una inspiraci\u00f3n en la que predomina la vista, sino tambi\u00e9n porque, en el caso del fil\u00f3sofo, el mito po\u00e9tico \u201cejercita el antiguo poder m\u00e1ntico de la visi\u00f3n prof\u00e9tica, atribuido anteriormente al alma cuando abandona el cuerpo durante el sue\u00f1o\u00a0<em>\u201clibre en su condici\u00f3n pura e independiente, para llegar a observar alg\u00fan conocimiento nuevo de las cosas pasadas, presentes o futuras\u201d<\/em>\u00a0(Rep. 572a) . Y es esta conjunci\u00f3n del mito po\u00e9tico con la visi\u00f3n lum\u00ednica la que nos lleva a asociarla con Orfeo y los misterios eleusinos tan caros a Plat\u00f3n. En efecto, la poes\u00eda \u00f3rfica, como lo indica Colli , se ubicaba, desde \u00e9poca muy arcaica, en los misterios de Eleusis en el ritual que preparaba la ep\u00f3pteia o visi\u00f3n suprema. As\u00ed,\u00a0<em>\u201clos mitos de Orfeo tienen su lugar en las representaciones eleusinas, pero s\u00f3lo como narraci\u00f3n po\u00e9tica, acompa\u00f1ada de una acci\u00f3n puramente m\u00edmica\u201d<\/em>\u00a0. Pero si bien el uso ritual de la poes\u00eda \u00f3rfica preparaba el \u00e9xtasis mist\u00e9rico, su origen parece que obedece a los postulados de una perspectiva contraria: \u201ces el \u00e9xtasis y su concomitante estado de locura el que hace surgir la poes\u00eda de Orfeo\u201d , y no es gratuito que este \u00e9xtasis mani\u00e1tico est\u00e9 vinculado con la figura de Dionisos y su expresi\u00f3n po\u00e9tica con la de Apolo. De todas maneras es Dionisos y s\u00f3lo \u00e9l quien est\u00e1 detr\u00e1s de ambos misterios: si bien la fase central del misterio de Eleusis consist\u00eda en la representaci\u00f3n del mito de Dem\u00e9ter y Kore, en la fase ep\u00f3ptica, por su parte, se escenificaba la pasi\u00f3n de Dionisos, como hijo de Pers\u00e9fone . As\u00ed mismo, el orfismo, con sus doctrinas y configuraciones m\u00edticas, surgi\u00f3 tambi\u00e9n en el terreno de los llamados misterios dionis\u00edacos. Pero es quiz\u00e1s esta vinculaci\u00f3n de los mencionados misterios con Dionisos lo que los hace tambi\u00e9n tan cercanos a su relaci\u00f3n con la sabidur\u00eda misma. En efecto, Dionisos comparte con Apolo la posesi\u00f3n de la sabidur\u00eda divina, sin embargo, en ambos se manifiesta de manera distinta: en Dionisos, por un lado, la vida se manifiesta como sabidur\u00eda, \u201csin renunciar a su torbellino vital\u201d , pero el conocimiento que deriva de su divinidad est\u00e1 apuntando a la totalidad, a la experiencia inenarrable de la totalidad, sin excluir las consecuencias del extremismo y la simultaneidad de la contradicci\u00f3n. Y \u00e9sta, la contradicci\u00f3n, es la caracter\u00edstica principal de su naturaleza. El contacto con el dios, en su culto orgi\u00e1stico (que re\u00fane manifestaciones que abarcan desde el torbellino m\u00e1s incontrolado del impulso vital hasta el control de las emociones en forma de danza, m\u00fasica, juego, alucinaci\u00f3n, estado contemplativo, transfiguraci\u00f3n art\u00edstica, etc.), no se queda meramente en un estado de desencadenamiento animal de los instintos, producto de la man\u00eda con la que el dios toma posesi\u00f3n de su fiel, sino que, por el contrario, como consecuencia de su m\u00e1s agudo desenfreno se produce una \u201cruptura contemplativa, art\u00edstica y visionaria\u201d que se manifiesta como \u201c\u00e9xtasis\u201d que libera en el iniciado un excedente de conocimiento . Y como fruto de este conocimiento liberador surge tambi\u00e9n un poder m\u00e1ntico, esto es, una capacidad de adivinaci\u00f3n que nace del estado orgi\u00e1stico y que procede del propio Dionisos. Por supuesto, esta visi\u00f3n de futuro no es el rasgo m\u00e1s caracter\u00edstico del dios, pero tampoco es ajeno a \u00e9l. De aqu\u00ed que la adivinaci\u00f3n sea una propiedad por excelencia de Apolo y que \u00e9l comparte con los hombres a trav\u00e9s de la m\u00e1ntica, manteni\u00e9ndose eso s\u00ed a distancia, pues es el dios que \u201chiere de lejos\u201d. Esta distancia del dios con el vidente se patentiza por la palabra que es como la flecha con la que hiere. En cambio, Dionisos al tomar posesi\u00f3n de la bacante, \u00e9sta lo recibe a \u00e9l con su sabidur\u00eda, esto quiere decir, que \u00e9sta, la sabidur\u00eda, al ser la suma de su ser, no la transmite fuera de s\u00ed, como Apolo, sino en s\u00ed y por s\u00ed, no quedando en el poseso nada para comunicar m\u00e1s que lo inefable de su experiencia ext\u00e1tica.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Ya mencionamos la vinculaci\u00f3n esencial de Dionisos en los misterios \u00f3rficos y eleusinos, que en los primeros se da por medio de los mitos que hablan del propio dios, y en los segundos en relaci\u00f3n con la visi\u00f3n ep\u00f3ptica. Ahora bien, en el orfismo es a trav\u00e9s de la figura del propio Orfeo que dicha vinculaci\u00f3n se hace efectiva: Orfeo, como poeta y m\u00fasico que es, canta la historia del dios y de esta manera conduce al conocimiento supremo. Aqu\u00ed vemos que desde el aspecto formal, Orfeo est\u00e1 vinculado con Apolo (en algunas versiones se dice que es su hijo), pero desde el aspecto de contenido es exclusivamente dionisiaco. Orfeo estar\u00eda vinculado sapiencialmente tanto a Apolo como a Dionisos. En el primero a trav\u00e9s de la forma apariencial que no se da ni como ilusi\u00f3n, ni como mundo ficticio contrapuesto al mundo real, sino que las apariencias \u201cson expresi\u00f3n de ese mundo de la realidad, es decir, del mundo divino\u201d . Las apariencias, como expresi\u00f3n de la naturaleza divina primitiva, permitir\u00edan una especie de continuidad entre este mundo y el real o divino. Si bien estas expresiones son fruto de un cambio de formas cognoscitivas, no impide que \u00e9stas no puedan sustituir una naturaleza por otra de \u00edndole aparente. Y este cambio no es otro que la memoria, Mnemosina, diosa del orfismo. Es aqu\u00ed donde, quiz\u00e1s, se puede hacer m\u00e1s patente el v\u00ednculo de Plat\u00f3n con los \u00f3rficos. No en vano se sospechaba que el propio Orfeo adem\u00e1s de ser \u201cte\u00f3logo\u201d, era tambi\u00e9n \u201cfil\u00f3sofo\u201d. De hecho, Plat\u00f3n no hace m\u00e1s que divinizar tambi\u00e9n la memoria, al hacerla expresi\u00f3n del mundo real, tal como lo hizo Orfeo:\u00a0<em>\u201cEste tipo de divinizaci\u00f3n del recuerdo _por el que el tiempo s\u00f3lo produce exaltaci\u00f3n si se rebobina el hilo de la historia_ es un dato metaf\u00edsico decisivo. Y eso no s\u00f3lo por su consecuencia pesim\u00edstica y antihist\u00f3rica, sino sobre todo por la indicaci\u00f3n de un lugar absoluto _el principio del tiempo_, separado de cualquier otra experiencia\u201d<\/em>\u00a0. Mnemos\u00edne nos conduce al origen mismo de nuestros recuerdos, all\u00ed donde no ha comenzado a\u00fan el tiempo y esa es exactamente la ense\u00f1anza mist\u00e9rica:\u00a0<em>\u201cel camino que hay que remontar para llegar al tiempo sin tiempo, la sucesi\u00f3n de generaciones de dioses y de hombres, la suma de los mitos de Orfeo, no son m\u00e1s que juegos de apariencias\u201d .<\/em><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">A continuaci\u00f3n oiremos uno de esos poemas en los que, por un juego de apariencias, nos muestran el camino mist\u00e9rico. Se trata de una tablilla encontrada en Tesalia:<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"color:#333399;font-size:small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\"><em>_ Me estoy muriendo de sed. _ \u00a1Pues, vamos! Bebe<br \/>\nde la fuente inagotable, a cuya diestra surge un<br \/>\nblanco cipr\u00e9s.<br \/>\n_\u00bfQui\u00e9n eres? \u00bfDe d\u00f3nde vienes? _ Soy hijo de<br \/>\nla Tierra y del Cielo estrellado,<br \/>\ny mi origen es de estirpe celeste.<\/em><\/span><\/strong><\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\"><br \/>\nTal fuente inagotable no es otra que Mnemosina, que, a su vez, tiene como contrapartida otra fuente, que, en lugar de dar recuerdo, produce olvido, tal es el Leteo que brota de la mansi\u00f3n de Hades, de \u00e9sta, pide el poeta al alma sedienta que se aleje de ella:<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"color:#333399;font-size:small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\"><em>A la derecha de la mansi\u00f3n de Hades encontrar\u00e1s<br \/>\nUna fuente,<br \/>\nY junto a ella un blanco cipr\u00e9s que se yergue altivo;<br \/>\nA esta fuente no te acerque ni lo m\u00e1s m\u00ednimo.<br \/>\nM\u00e1s adelante encontrar\u00e1s el agua fresca que brota<br \/>\nDel manantial de Mnemosina; arriba est\u00e1n los<br \/>\nGuardas,<br \/>\nQue te preguntar\u00e1n por qu\u00e9 has llegado all\u00ed.<br \/>\nCu\u00e9ntales exactamente toda la verdad<br \/>\nY diles: soy hijo de la Tierra y del Cielo<br \/>\nestrellado;<br \/>\nmi nombre es Asterio, y vengo muerto de sed;<br \/>\ndadme de beber de esa fuente.<\/em><\/span><\/strong><\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Plat\u00f3n, en Rep\u00fablica 620e-621b, recrear\u00e1 parte de este peregrinaje en relaci\u00f3n con la fuente del olvido:<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"color:#333399;font-size:small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\"><em>Y [sucedi\u00f3 que] desde all\u00ed, sin volverse, lleg\u00f3 a los pies del trono de Ananke, y pas\u00f3 de largo. Y cuando tambi\u00e9n los otros hab\u00edan pasado, llegaron todos a la llanura del [r\u00edo] Leteo sofocados por un calor asfixiante, porque [la llanura] estaba pelada de \u00e1rboles y de todo lo que produce la tierra [\u2026] Todos tienen que beber una cierta cantidad de agua, pero los imprudentes se pasan de esa medida; y el que no deja de beber termina por olvidarse de todo .<\/em><\/span><\/strong><\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Con respecto a la relaci\u00f3n de Plat\u00f3n con los misterios de Eleusis, Colli , arriesga la hip\u00f3tesis de que, a partir de la documentaci\u00f3n sobre el uso de una terminolog\u00eda eleusina, se puede pensar que la invenci\u00f3n de la teor\u00eda de las Ideas obedeci\u00f3 a un intento de divulgaci\u00f3n de estos misterios, cuid\u00e1ndose de referir los contenidos m\u00edticos de tal iniciaci\u00f3n para no ser acusado de \u201cimpiedad\u201d. Igualmente Cornford , ve en el momento en que al alma del iniciado se le revela \u201cde repente\u201d [Banq., 210e] la visi\u00f3n ext\u00e1tica de la Belleza en s\u00ed misma, como un pr\u00e9stamo que toma Plat\u00f3n del lenguaje del Matrimonio Sagrado y de la revelaci\u00f3n final de los misterios eleusinos,<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"color:#333399;font-size:small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\"><em>\u201ccuando se revelaban los antiguos s\u00edmbolos de la divinidad al iniciado ya purificado, mediante un repentino destello luminoso. El alma se une con la Belleza divina y ella misma se convierte en inmortal y divina. Los v\u00e1stagos del matrimonio no son fantasmas de la bondad como suced\u00eda con aquellas im\u00e1genes de la virtud que inspiraba inicialmente el amor a la persona bella. La descendencia del Amor y la Belleza es la verdadera virtud que mora en el alma y que ha llegado a ser inmortal, al igual que el amante y el amado de Dios\u201d.<\/em><\/span><\/strong><\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">No podemos pasar por alto, sin embargo, la suprema distancia que separa a Plat\u00f3n de estos misterios: la imagen del dios Dionisos. En ambos misterios el dios se revela en su naturaleza contradictoria, sin menguar por ello su fuerza sapiencial. En la tradici\u00f3n \u00f3rfico-eleusina, por ejemplo, la imagen del dios se presenta no como la ambig\u00fcedad femenino-masculino presente en su culto o como nos lo muestra Eur\u00edpides en las Bacantes, sino como el ni\u00f1o inerme, v\u00edctima de la violencia tit\u00e1nica que mientras juega es descuartizado por los Titanes. El juego, por su parte, constituir\u00e1 en el mito \u00f3rfico propiamente, el modo de manifestarse la sabidur\u00eda dionis\u00edaca, que, en oposici\u00f3n a la sabidur\u00eda apol\u00ednea presente en el orfismo, se aleja del mundo de las apariencias que est\u00e1 ligado con Mnemosine y Anank\u00e9, diosa \u00f3rfica de la necesidad, y crea el mundo de la ilusi\u00f3n por medio de im\u00e1genes que lo simbolizan, tales como el espejo, objeto-juguete con el cual el infante Dioniso, en el momento en que los Titanes se apoderaban violentamente de \u00e9l, contemplaba ensimismado la imagen que lo reflejaba. Este espejo se convierte en s\u00edmbolo de la ilusi\u00f3n, tanto por que lo que aparece en \u00e9l es meramente un reflejo y no la realidad misma, sino que, en el caso concreto del mito, cuando Dioniso persigue su imagen en el espejo, aparece la pluralidad del mundo. El espejo como s\u00edmbolo de la sabidur\u00eda dionisiaca:<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"color:#333399;font-size:small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\"><em>Porque Dionisos, cuando vio su imagen reflejada en el espejo, se puso a perseguirla, y en consecuencia se hizo mil pedazos. Pero Apolo lo recompuso y le devolvi\u00f3 la vida, por ser un dios purificador y verdadero salvador de Dioniso; por eso, se le proclama \u201cDionisid\u00f3to\u201d. 4[B 40]b<\/em><\/span><\/strong><\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Colli enfatiza el hecho de que Dionisos, al mirarse en el espejo ensimismado, le invade el conocimiento,\u00a0<em>\u201ccontempla el mundo como un reflejo de s\u00ed mismo, y es v\u00edctima de la violencia\u201d<\/em>\u00a0; En la acci\u00f3n misma de verse dios, produce el mundo y en ese momento es aniquilado por la acci\u00f3n misma [de los Titanes]. Este tema del espejo y su producci\u00f3n enga\u00f1osa de mundo nos remite a Plat\u00f3n cuando en la Rep\u00fablica, 596c-e ataca a aquellos que producen las cosas que hace cada artesano, es decir, a los imitadores:<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"color:#333399;font-size:small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\"><em>Pues este mismo artesano es capaz, no s\u00f3lo de hacer todos los muebles, sino tambi\u00e9n de producir todas las plantas, todos los animales y a \u00e9l mismo; y adem\u00e1s de \u00e9stos, fabrica la tierra y el cielo, los dioses y cuanto hay en el cielo y en el Hades bajo la tierra [\u2026] No es dif\u00edcil, sino que es hecho por artesanos r\u00e1pidamente y en todas partes; inclusive con el m\u00e1ximo de rapidez, si quieres tomar un espejo y hacerlo girar hacia todos lados: pronto har\u00e1s el sol y lo que hay en el cielo, pronto la tierra, pronto a ti mismo y a todos los animales, plantas y artefactos, y todas las cosas de que acabo de hablar.<br \/>\n_S\u00ed, en su apariencia, pero no en lo que verdaderamente son.<\/em><\/span><\/strong><\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Es casi inevitable asociar este tipo de artesano, el mimet\u00e9s, con la figura de Dionisos (haberlo dicho expresamente hubiese sido motivo de \u201cimpiedad\u201d) que al contemplarse a s\u00ed mismo, produce la totalidad del mundo. Y ese conocimiento del dios no es m\u00e1s que el mundo que nos rodea y nosotros mismos all\u00ed incluidos no ser\u00edamos sino imagen, reflejo, un conocimiento:\u00a0<em>\u201ces el conocerse a s\u00ed mismo de Dionisos, no tiene otra realidad sino la de Dionisos; pero tambi\u00e9n es un enga\u00f1o, un mero reflejo, que ni siquiera se asemeja al dios en la figura\u201d<\/em>\u00a0. Es en este punto donde Plat\u00f3n no s\u00f3lo no sigue este tipo de sabidur\u00eda sino que la ataca. Los sofistas, por ejemplo, fueron el caso concreto junto con los poetas que en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n los asocia. Si bien no se puede decir que los sofistas son los exponentes de la sabidur\u00eda dionisiaca, pues propugnaban por una sabidur\u00eda independiente de todo v\u00ednculo religioso, los elementos de juego, azar, contradicci\u00f3n y enga\u00f1o los incorporan como parte formal en sus discursos laicizados. Por otra parte, los tr\u00e1gicos y poetas en general, que s\u00ed tienen su v\u00ednculo original con el dios (recordar que la asociaci\u00f3n Dionisos-Apolo es la divinidad que est\u00e1 detr\u00e1s de la cadena de entusiasmados), incorporan todos estos elementos (el juego, los s\u00edmbolos dionisiacos, la suerte, la contradicci\u00f3n) y los llevan a su m\u00e1xima expresi\u00f3n po\u00e9tica. La tragedia, por ejemplo, no es ajena a esta visi\u00f3n de totalidad que encontramos en los cultos dionisiacos y mucho menos a su pretensi\u00f3n de sabidur\u00eda. Si bien en el momento de su florecimiento las representaciones tr\u00e1gicas ten\u00edan apenas un v\u00ednculo formal con Dionisos, no por ello se liberan totalmente de \u00e9l, pues su estructura formal est\u00e1 gobernada por lo que Vernant llama una \u201cl\u00f3gica ambigua\u201d , donde tanto la palabra como la acci\u00f3n tr\u00e1gica se mueven en planos distintos: la misma palabra se vincula a campos sem\u00e1nticos diferentes, seg\u00fan pertenezca al vocabulario com\u00fan o religioso, jur\u00eddico, pol\u00edtico, o a tal o cual sector de esos vocabularios, ambig\u00fcedad que, lejos de permitir la comunicabilidad entre los personajes, los a\u00edsla y los cierra en sus niveles particulares e incomunicables. No as\u00ed para el espectador, para quien la polivalencia y ambig\u00fcedad de todos esos planos sem\u00e1nticos se le revelan de manera di\u00e1fana pero no como unidad sino en su pluralidad m\u00e1s conflictiva. As\u00ed tambi\u00e9n el drama o la acci\u00f3n tr\u00e1gica se desarrolla en dos niveles: el de la existencia humana y el del tiempo divino, ambos son distintos, pero inseparables:\u00a0<em>\u201cel dominio propio de la tragedia se sit\u00faa en esa zona fronteriza en la que los actos humanos van a articularse con las potencias divinas, donde toman su verdadero sentido, ignorado por el agente, integr\u00e1ndose en un orden que sobrepasa al hombre y se le escapa\u201d<\/em>\u00a0. Esto \u00faltimo: sentido ignorado de la articulaci\u00f3n humana y divina, y el orden que se le escapa y sobrepasa al hombre, o lo que se conoce como t\u00fdche (suerte, azar), son problemas que en Plat\u00f3n requieren una soluci\u00f3n al menos no contradictoria. En efecto, el poeta inspirado, a pesar de que a trav\u00e9s de \u00e9l se desata o libera la voz del dios, no consigue liberarse de su tendencia a representar caracteres contradictorios, debido a que, como simple mimet\u00e9s, no distingue el car\u00e1cter falso del verdadero, por lo cual el legislador (figura paradigm\u00e1tica que propone Plat\u00f3n en sus Leyes) tendr\u00e1 que producir un \u00fanico juicio para un \u00fanico asunto:\u00a0<em>\u201c\u2026desde que su arte [la del poeta] consiste en imitaci\u00f3n, \u00e9l es compelido frecuentemente a contradecirse a s\u00ed mismo, cuando crea caracteres de estados contradictorios; y no sabe cu\u00e1l de esas contradicciones es la verdadera. Pero no es posible para el legislador en su ley componer as\u00ed dos normas sobre un \u00fanico asunto; sino que siempre tiene que mostrar una sola ley para un asunto\u201d<\/em>\u00a0[Leyes, 719c-d]. En Plat\u00f3n, por medio de la t\u00e9chne (t\u00e9cnica) y el logisitik\u00f3n (raz\u00f3n), combatir\u00e1 de alguna manera lo imprevisible y contradictorio en el hombre. El legislador, de hecho, ser\u00eda precisamente aqu\u00e9l que posee este ant\u00eddoto. A partir de la t\u00e9chne y el logistik\u00f3n, el hombre estar\u00eda capacitado para hacerle frente a la suerte (al menos no lo tomar\u00eda por sorpresa). Plat\u00f3n, como conocedor que es del alma humana, no era tan ingenuo como para no estar de acuerdo en que\u00a0<em>\u201cnuestra alma est\u00e1 colmada de miles de contradicciones\u2026que se suscitan al mismo tiempo\u201d\u00a0<\/em>[Rep. 603d], pero eso no impide en que pueda haber un remedio (ph\u00e1rmako) que regule esos estados. Por esto el\u00a0<em>\u201cpoeta imitativo implanta en el alma particular de cada uno un mal gobierno, congraci\u00e1ndose con la parte insensata de ella, que no diferencia lo mayor de lo menor y que considera a las mismas cosas tanto grandes como peque\u00f1as, que fabrica im\u00e1genes y se mantiene a gran distancia de la verdad\u201d\u00a0<\/em>[Ibid, 605c]. Entre sofistas y poetas las diferencias son sutiles y se diferencian m\u00e1s por sus asuntos que por sus formas: ambos son fabricantes de im\u00e1genes, es decir, imitadores, pero los poetas lo ser\u00e1n de la excelencia, en tanto que los sofistas de la sabidur\u00eda. Ambos son caracterizados por Plat\u00f3n como encantadores y hechiceros: \u00e9stos, los sofistas, hacen ver los argumentos m\u00e1s d\u00e9biles como los m\u00e1s fuertes y los fuertes como los m\u00e1s d\u00e9biles, los poetas si bien no distinguen lo mayor de lo menor ense\u00f1an a los dioses con rasgos humanos y los asuntos humanos como si fuesen divinos. La relaci\u00f3n entre sofistas y poetas est\u00e1 dada tambi\u00e9n bajo la caracterizaci\u00f3n que Plat\u00f3n da de ellos en el Prot\u00e1goras 316d:<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"color:#333399;font-size:small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Y<em>o, por mi parte, afirmo que el arte de los sofistas viene de antiguo, aunque aquellos que la ejercieron en la antig\u00fcedad, temerosos de sus postulados chocantes, la enmascararon bajo diversas formas, unos con la poes\u00eda, como Homero, Hes\u00edodo y Sim\u00f3nides, y otros, a su vez _los secuaces de Orfeo y de Museo_ con iniciaciones y or\u00e1culos po\u00e9ticos.<\/em><\/span><\/strong><\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Y no pasar por alto que Orfeo, como m\u00fasico de la lira que era, encantaba a los hombres, apaciguaba las fieras y enga\u00f1aba a los propios dioses como Hades y Pers\u00e9fone, la hija de Dem\u00e9ter. El v\u00ednculo de Orfeo con Dionisos se da sobre todo con la m\u00fasica, a pesar de que en ambos, los instrumentos son dis\u00edmiles as\u00ed como sus efectos: Orfeo, como cantor apol\u00edneo, produce con su lira un apaciguamiento o embelesamiento tal que\u00a0<em>\u201clos peces saltaban de sus aguas azules al cielo\u201d<\/em>\u00a0; la flauta de Dionisos, en cambio suena como\u00a0<em>\u201cun acorde ominoso que desata el frenes\u00ed\u201d\u00a0<\/em>. Ambos, sin embargo tienen en com\u00fan que producen trastornos en el alma de quien los escucha. El hecho de que la m\u00fasica produzca este tipo de estados alterados en uni\u00f3n con la danza, el juego, la alucinaci\u00f3n, la contemplaci\u00f3n, etc, no implica m\u00e1s que en ella y s\u00f3lo en ella se de el estado de posesi\u00f3n divina que lleva al iniciado a la contemplaci\u00f3n lum\u00ednica en la que se le da a conocer en el dios la pluralidad del mundo. La m\u00fasica ser\u00eda, para decirlo en t\u00e9rminos kantianos, como la condici\u00f3n de posibilidad del frenes\u00ed ext\u00e1tico en el que el poseso pierde su dominio y se lo entrega al dios que instaura en \u00e9l el suyo, la man\u00eda: el poseso sale fuera de s\u00ed para que el dios entre dentro de \u00e9l y as\u00ed tome parte en las alegr\u00edas y tormentos del dios, para que cace y sea cazado, en fin, para que viva y muera en el mundo que se hace mil pedazos en el espejo y se recompone luego gracias a Apolo. Al m\u00fasico-poeta, al estar pose\u00eddo por el dios, se le da conjuntamente con su arte musical, el don de la contemplaci\u00f3n. El m\u00fasico es sabio, puesto que las musas y su dios (Dionisos) lo son. S\u00f3lo que el m\u00fasico-poeta desde Homero parece que lo ha olvidado, o en \u00faltimo t\u00e9rmino ha hecho un mal uso de su sabidur\u00eda. Plat\u00f3n no le reclama ning\u00fan imposible al m\u00fasico-poeta, cuando le exige un saber te\u00f3rico de su arte, s\u00f3lo les recuerda, como su maestro S\u00f3crates, que anta\u00f1o eran tambi\u00e9n sabios y videntes. Los rapsodas como Ion, por influencia de los sofistas, pensaban que su sabidur\u00eda consist\u00eda en hacer interpretaciones de pasajes complicados al entendimiento de los espectadores, utilizando para ello una forma de discurso sofista, adornado con toda la ret\u00f3rica y su virtuosismo verbal, adem\u00e1s que incorporaban la actuaci\u00f3n en sus representaciones para agregarle m\u00e1s patetismo a su recitado. Este tipo de sabidur\u00eda est\u00e1, por supuesto, alejado totalmente de la experiencia ep\u00f3ptica ya mencionada, adem\u00e1s de que este tipo de sabio instaurar\u00eda en el alma del espectador un mal gobierno, una tiran\u00eda, fruto de la incontinencia que el poeta desata en el alma, tiran\u00eda que ocasiona, finalmente un rechazo a la ley, un absoluto libertinaje que conduce irremediablemente a la anomia de la ciudad. As\u00ed lo expresa Plat\u00f3n en las Leyes:<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"color:#333399;font-size:small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\"><em>Ahora bien, de la m\u00fasica surgi\u00f3 entre nosotros la opini\u00f3n de que todo el mundo es sabio en todo, y la transgresi\u00f3n de la ley; y como consecuencia vino el libertinaje. Porque, crey\u00e9ndose sabios, perdieron el temor; y la insolencia dio origen a la procacidad\u2026Y de ese libertinaje podr\u00eda derivar el rechazo a someterse a las autoridades\u2026; de hecho, cuando se est\u00e1 cerca del fin, se intenta no obedecer a las leyes, y cuando ya se est\u00e1 en el final, no se preocupa uno de juramentos ni de promesas ni, en general, de los dioses, manifestando as\u00ed e imitando la llamada primitiva naturaleza tit\u00e1nica, volviendo a aquellas mismas condiciones de antes y llevando una existencia llena de sinsabores, pero sin apartarse nunca de la maldad [Leyes, 701 a-c]<\/em><\/span><\/strong><\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">La alusi\u00f3n a la\u00a0<em>\u201cimitaci\u00f3n de la primitiva naturaleza tit\u00e1nica\u201d<\/em>\u00a0est\u00e1 llena de sugerentes relaciones. En primer lugar la naturaleza tit\u00e1nica est\u00e1 asociada al mito de la rebeli\u00f3n que \u00e9stos traman contra Zeus a favor de Cronos. Aqu\u00e9l se al\u00eda con los c\u00edclopes, y los gigantes de cien brazos que, al vencerlos los manda al T\u00e1rtaro bajo la custodia de \u00e9stos. S\u00f3lo uno de los Titanes, Atlante, es perdonado por Zeus pero condenado a cargar el cielo por toda la eternidad. A pesar de que Prometeo era tambi\u00e9n un tit\u00e1n, al prever la derrota inminente de sus hermanos, resolvi\u00f3 luchar a favor de Zeus, junto con su hermano Epimeteo. No obstante, enga\u00f1a bochornosamente a Zeus cuando se entera de que \u00e9ste ha decidido exterminar la raza de los hombres. El otro suceso que destaca la conducta salvaje de estos personajes es el ya mencionado caso en el que engatusan al infante Dioniso con juguetitos, para luego descuartizarlo y meterlo picado en un caldero. La imitaci\u00f3n de la naturaleza tit\u00e1nica hace, pues, relaci\u00f3n a un estado en el que rige ante todo la insubordinaci\u00f3n, la rebeld\u00eda, el orgullo, el enga\u00f1o y la crueldad, de tal forma que no hay ni dios ni ley que los contenga. No en vano el castigo del destierro que Zeus le da a Crono y los Titanes vencidos, es equiparable con el destierro que sufren aquellos poetas que imitan la mencionada\u00a0<em>\u201cprimitiva naturaleza tit\u00e1nica\u201d<\/em>, pues en aquellos siempre est\u00e1 el peligro inminente de la subversi\u00f3n cuando en sus cantos desaf\u00edan a los mismos dioses.<br \/>\nY por esto, por que la m\u00fasica puede motivar tal\u00a0<em>\u201cimitaci\u00f3n tit\u00e1nica\u201d<\/em>, no es extra\u00f1o que Plat\u00f3n inicie, en el libro VII de las Leyes, el tema relacionado con la m\u00fasica no sin miedo, pues su tematizaci\u00f3n acarrea, como en todo juego, un peligro. El Ateniense inicia su discusi\u00f3n con el poder que tiene el juego para que las leyes promulgadas sean o no estables. En efecto, \u00e9ste advierte del peligro que acarrear\u00edan los cambios en el juego, pues un cambio en s\u00ed es\u00a0<em>\u201clo m\u00e1s peligroso que hay, en todas las estaciones, en todos los aires, en todo tipo de alimentaci\u00f3n de los cuerpos, en la forma de ser de las almas y, por decirlo as\u00ed, no en unas cosas s\u00ed y en otras no\u201d<\/em>\u00a0[Leyes, 797d]. Este peligro no es ajeno a los juegos, pues aunque parezca que el cambio en los juegos de los ni\u00f1os no produce ning\u00fan da\u00f1o serio importante, lleva a que sean hombres diferentes que buscar\u00e1n otra vida y por ello desear\u00e1n otras costumbres y leyes contrarias a la ciudad, acarreando para \u00e9sta, un mal mayor. La m\u00fasica, junto con la danza, tomadas en su sentido l\u00fadico, se reglar\u00e1n conforme al orden sagrado y si se incorporasen otros himnos o coros para algunos de los dioses se excluir\u00e1n del festival, siguiendo la ley divina y la humana [Ibid, 799b]. El modelo de canci\u00f3n ser\u00e1 aquella que, en primera medida, utilice un lenguaje que concite el favor de los dioses y que evite a toda costa la palabra que traiga desgracia; como segunda ley, los cantos deben ser plegarias para los dioses a quines se dirigen los sacrificios y como tercera ley, los poetas no deben pedir inadvertidamente un mal como si fuera un bien. M\u00e1s adelante, en los pasajes comprendidos entre 812b y 817e, vuelve el Ateniense a retomar el tema de la m\u00fasica, esta vez en lo que concierne al maestro de c\u00edtara que se encargar\u00e1 de la ense\u00f1anza y educaci\u00f3n de las disciplinas relacionadas con la m\u00fasica. Esta funci\u00f3n esta encomendada a los cantores sexagenarios de Dioniso quienes deben tener adem\u00e1s de la buena percepci\u00f3n de los tiempos de las danzas y de la estructura de las combinaciones tonales, distinguir entre las r\u00e9plicas del alma buena y de la mala y as\u00ed conducir a los j\u00f3venes hacia la virtud a trav\u00e9s de las imitaciones [Ibid, 812b,c]. Como podemos notar, Plat\u00f3n, ha incorporado en su educaci\u00f3n a un oficiante de Dioniso, que presenta unas caracter\u00edsticas distintas al coreuta tradicional: en lugar de aquel que ha perdido su conciencia por la posesi\u00f3n del dios a trav\u00e9s de la m\u00fasica, la danza y de otras actividades como el beber vino y consumir sustancias alucin\u00f3genas que lo llevaban al frenes\u00ed permiti\u00e9ndole entrar as\u00ed en comuni\u00f3n con la divinidad y con aquellos que eran arrastrados por la epidemia mani\u00e1tica, esta figura, decimos, es reemplazada por el calmo y moderado cantor sexagenario que distingue bien los tiempos de las danzas, la estructura de las combinaciones tonales, la buena y mala imitaci\u00f3n, el alma buena de la contraria, de tal forma que permita hacer p\u00fablica la primera y rechazar la segunda. Es decir, el Ateniense ha modificado el tipo de sabidur\u00eda propio del fiel o la fiel seguidor(a) de Dioniso. De hecho, el que sean los ancianos quienes dirigen la educaci\u00f3n musical de los j\u00f3venes, implica que su alma ya ha superado el estadio del frenes\u00ed, del gritar y saltar salvajemente que es como se manifiesta inicialmente la m\u00fasica y la gimnasia en los juegos de aquellos que no poseen a\u00fan una conveniente inteligencia. Estos cantores sexagenarios de Dionisos se abstendr\u00e1n, adem\u00e1s, de utilizar el vino para embriagarse, por el contrario, lo utilizar\u00e1n como medicina que los lleve a ser hombres sobrios y calmos con el fin de llegar a ser los m\u00e1s id\u00f3neos para moldear y conducir a los que haciendo mal uso del don de la vid se embriagan: \u00e9stos, al pasar primero por un estado en el que se elevan por encima de todos, se inflaman en locuaces audacias, hasta el punto de hacer o\u00eddos sordos a su pr\u00f3jimo, y terminan crey\u00e9ndose a s\u00ed mismos como competentes o superiores para reglarse tanto a ellos mismos como a cualquier otro. Despu\u00e9s de pasar por este estado, caen luego en la mayor ductilidad y suavidad como si fueran muy j\u00f3venes. Es en este momento en el que los sobrios cantores sexagenarios moldean y conducen a los beodos [Leyes, 671c]. Porque para Plat\u00f3n el vino no es dado por el dios para enloquecer a los hombres o castigarlos, sino como una medicina (ph\u00e1rmako) que fortalece su cuerpo y procura la moderaci\u00f3n en su alma [Ibid, 672e]. Dioniso, pues, no deja de ser con Plat\u00f3n el dios del vino, tampoco deja de ser en compa\u00f1\u00eda de Apolo y las Musas el que implanta en el hombre el sentido del ritmo y la armon\u00eda. Lo que s\u00ed marca la diferencia en Plat\u00f3n es que el vino no es un mal que el dios da al hombre, de hecho, ser\u00eda un error considerarlo inapropiado y perjudicial para la ciudad, puesto que, si es un don de la divinidad, no es propio de ella causarle a los hombres males, sino s\u00f3lo bienes y en este caso el vino se toma como medicina que libera al hombre y le permite volverse d\u00factil y maleable a la conducci\u00f3n del oficiante de Dionisos. En cuanto a la armon\u00eda y el ritmo en sus cantos los oficiantes no lo ofrecen s\u00f3lo como disfrute de inocentes placeres sino que, as\u00ed mismo, deben servir como gu\u00edas a los j\u00f3venes\u00a0<em>\u201cen la apropiada adopci\u00f3n de buenas maneras\u201d<\/em>\u00a0[Ibid, 670d]. La m\u00fasica cumple ahora una funci\u00f3n claramente \u00e9tica, pues si \u00e9sta se defini\u00f3 en 657b como imitaci\u00f3n de las maneras de ser de hombres buenos y malos, m\u00e1s adelante, en 673a se determinar\u00e1 \u00e9sta como\u00a0<em>\u201clas acciones vocales que conciernen a la disciplina del alma en la excelencia\u201d.<\/em><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Como podemos apreciar, esta nueva figura de los cantores sexagenarios tendr\u00eda la funci\u00f3n de ser tanto los guardianes del ritmo y de la armon\u00eda, de reglamentar los cantos no s\u00f3lo en los distintos tiempos y combinaciones tonales, sino tambi\u00e9n en que esos cantos correspondan a una buena imitaci\u00f3n de la excelencia. Los m\u00fasicos y poetas tendr\u00edan la obligaci\u00f3n de conocer las dos primeras distinciones, la de los ritmos y la de los tonos, mas no tienen por que conocer la tercera que corresponde al distinguir entre la representaci\u00f3n noble e innoble. De esta \u00faltima se encargar\u00e1n los cantores sexagenarios de Dioniso [670e]. La condici\u00f3n del m\u00fasico y del poeta est\u00e1 en evidente inferioridad con respecto a estos coreutas, pues al carecer del conocimiento de los efectos musicales sobre las almas, pueden aquellos ejercer sobre \u00e9stos un control en su producci\u00f3n. La figura de los coreutas, adem\u00e1s, corresponde a una nueva visi\u00f3n del propio dios. En efecto, en Rep\u00fablica 379b, S\u00f3crates llega a la conclusi\u00f3n de que si el dios es realmente bueno de por s\u00ed no produce mal alguno ya que el dios \u201c<em>es causa de las cosas que est\u00e1n bien, no de las malas\u201d<\/em>\u00a0y por esto el dios debe ser representado en versos \u00e9picos, l\u00edricos o en tragedia tal como realmente es, es decir, en su naturaleza bondadosa, estable, \u00fanica y verdadera. La nueva imagen del dios Dioniso, y en general de cualquier otra divinidad, debe corresponder a este tipo de representaci\u00f3n, so pena de cometer impiedad. El poeta-m\u00fasico se atendr\u00e1 a lo que los guardianes de la ley, en este caso los cantores sexagenarios, reglamenten acerca de estas materias, y no podr\u00e1 por tanto, hacer cambios que afecten la naturaleza divina o la humana. Se atendr\u00e1 estrictamente a los contenidos y formas que determinen los coreutas. En resumidas cuentas, este tipo de poeta-m\u00fasico no produce m\u00e1s que una imagen de otra imagen que ya le ha sido dada por los legisladores. En cambio, estos guardianes de la ley est\u00e1n en posesi\u00f3n de una imagen que habr\u00edan ya contemplado en su inteligencia. Estos ser\u00edan, en verdad, los poetas en el sentido estricto de poiet\u00e9s, de productor de im\u00e1genes que producen el recuerdo de pret\u00e9ritas contemplaciones divinas, a la manera como en el Fedro, la imagen del joven bello hace nacer alas en el amante no por \u00e9l mismo sino por la belleza en s\u00ed que le inflama de deseo. El verdadero poeta ser\u00e1 aquel que logre inflamar de este deseo por lo divino a quienes le escuchan. Y este verdadero poeta no puede ser otro sino el fil\u00f3sofo, que est\u00e1, de hecho, por encima del m\u00fasico-poeta que sigue el cortejo de Dioniso. Este nuevo poeta est\u00e1 pose\u00eddo por la m\u00e1s excelsa de todas las man\u00edas, la locura er\u00f3tica, que lo lleva de la contemplaci\u00f3n de los bellos cuerpos a la contemplaci\u00f3n de la verdadera Belleza. Las Musas que lo dirigen en sus discursos son Cal\u00edope y Urania, y el dios al que originalmente sigui\u00f3 en su cortejo es a Zeus. De esta forma, dec\u00edamos, este tipo de entusiasmados requiere una nueva serie conformada as\u00ed: El amado que produce en el amante un recuerdo divino que lo inflama de Eros; las Musas Cal\u00edope (madre de Orfeo) y Urania son las que, al dejar o\u00edr la m\u00e1s bella voz, lo conducen en discursos divinos y humanos y, finalmente, Zeus que es el dios que en su cortejo mostr\u00f3 al fil\u00f3sofo las visiones m\u00e1s excelsas, las Ideas. Pero no s\u00f3lo esta serie es nueva sino que la direcci\u00f3n de esta fuerza entusiasta posee un movimiento ascendente, que la diferencia del descendente que era propio del entusiasmo po\u00e9tico: Apolo y Dionisos, las Musas, el poeta, el rapsoda y finalmente el Espectador. Este \u00faltimo no est\u00e1 obligado a elevarse a ninguna contemplaci\u00f3n divina, mas s\u00ed a un comportamiento noble. En resumen, tenemos que el verdadero poiet\u00e9s no puede ser otro sino el legislador quien es el que posee una verdadera theor\u00eda, porque es en \u00e9l donde convergen la inspiraci\u00f3n divina (no s\u00f3lo aquella que es propia de Dionisos y Apolo, esto es, con la m\u00fasica y la danza, sino tambi\u00e9n con aquella que pertenece a Eros y eleva hacia Zeus, la filosof\u00eda) y la mimesis correcta que permitir\u00eda poder explicar y ense\u00f1ar (a los poetas mim\u00e9ticos) los cantos y danzas apropiados. El mimet\u00e9s, en tanto, por no tener tal visi\u00f3n y conocimiento de los efectos de la m\u00fasica sobre las almas, y por no regirse sino por la mera imitaci\u00f3n, que lo impele a la permanente contradicci\u00f3n cuando crea caracteres contradictorios, no podr\u00e1, pues, distinguir cu\u00e1l de todos es el verdadero, ya que cuando se sienta en el tr\u00edpode de la Musa, y al no estar en sus cabales, parece una fuente, la cual da v\u00eda libre a su ascendente chorro de agua (Leyes, IV 719c). En el legislador, no ocurrir\u00eda tal estado de contrariedad, pues \u00e9l s\u00ed sabr\u00eda distinguir (gracias a la diairesis) cu\u00e1l de los dos caracteres contradictorios ser\u00eda el mejor o el peor y dar\u00eda un juicio \u00fanico conforme a un \u00fanico asunto. El legislador, debido a la visi\u00f3n divina que lo arrebat\u00f3, representar\u00e1 por ello adecuadamente la Idea, y la imagen que \u00e9l produzca, ser\u00e1 la que el mimet\u00e9s podr\u00e1 reproducir finalmente en sus himnos.<\/span><\/strong><\/span><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><br \/>\n<\/span><\/strong><\/span><strong><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n<div align=\"justify\">\n<p align=\"center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/imagenes\/barra-inferior-corta.jpg\" width=\"430\" height=\"19\" \/><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"Layer10\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abUN MANTO FILOS\u00d3FICO OCULTA A ORFEO\u00ab Lu\u00eds Guillermo Quijano Fil\u00f3sofo de la Universidad de Antioquia y Magister en Filosof\u00eda Griega. 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