{"id":915,"date":"2021-09-04T10:23:00","date_gmt":"2021-09-04T10:23:00","guid":{"rendered":"http:\/\/adepacolombia.wordpress.com\/?p=915"},"modified":"2021-10-01T21:49:08","modified_gmt":"2021-10-01T21:49:08","slug":"915","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/915\/","title":{"rendered":"Di\u00e1logos con el Animus: im\u00e1genes de transformaci\u00f3n en grupos de mujeres &#8211; Silvia Parisi"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Animus.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8045\" width=\"395\" height=\"419\" srcset=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Animus.jpg 564w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Animus-283x300.jpg 283w\" sizes=\"auto, (max-width: 395px) 100vw, 395px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<div id=\"Layer1\">\n<div id=\"Layer2\">\n<div id=\"Layer5\">\n<div align=\"justify\">\n<h4 align=\"center\"><em>Psic\u00f3loga y psicoterapeuta junguiana. M.S. en Psicolog\u00eda en el Instituto de Psicolog\u00eda de la Universidad de S\u00e3o Paulo sobre el tema:\u00a0\u00abMenopausia e Iniciaci\u00f3n: vivencias de muerte y renascimiento en el desarrollo de la mujer\u00bb. Actualmente est\u00e1 cursando el doctorado en el mismo Instituto de la USP. Su tema atual de investigaci\u00f3n es sobre el sufrimiento amoroso para la mujer. Es profesora en el Instituto\u00a0Sedes Sapientiae\u00a0en el que ofrece el curso \u00abRecursos terap\u00e9uticos y trabajo grupal en el abordaje junguiano\u00bb. Es as\u00ed mismo profesora en la Facultad de Psicolog\u00eda de la Universidad Ibirapuera. E-mail:silparisi@gmail.com<\/em><\/h4>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>____________________________________<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"Layer3\">\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Traducci\u00f3n del portugu\u00e9s de Juan Carlos Alonso<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>En una \u00e9poca de grandes cambios socio culturales que alteraron los modelos de relaci\u00f3n entre hombres y mujeres es natural que surjan algunas dificultades y controversias cuando se busca definir masculino\/ femenino y anima\/animus. Desde las primeras formulaciones de Jung acerca de anima\/ animus, mucho fue discutido y revisado por sus seguidores, principalmente en lo que concierne a la figura del animus.<\/p>\n<p>Una cr\u00edtica frecuentemente formulada por algunas analistas (Young-Eisendrath, 1994; Wehr, 1994) es que el animus fue inicialmente descrito a partir de la experiencia de los hombres acerca de las mujeres siendo fruto de estereotipos de su \u00e9poca. Entre las varias cuestiones que surgen en esa discusi\u00f3n una de ellas es si el animus negativo ser\u00eda una voz despreciadora internalizada de la propia cultura patriarcal.<\/p>\n<p>Otro punto que suscita discusiones es: \u00bfqu\u00e9 decir de las im\u00e1genes arquet\u00edpicas de diosas, como Artemisa y Atenea que presentan una asertividad tenida como \u201cmasculina\u201d? \u00bfSer\u00edan diosas pose\u00eddas por el animus?<\/p>\n<p>Encontr\u00e9 en las conceptualizaciones de Whitmont (1990) acerca de lo masculino y lo femenino algunas caracterizaciones que dan luz en ese debate. Whitmont prefiere adoptar la terminolog\u00eda de Yin y Yang para describir las polaridades masculino\/femenino pues estos t\u00e9rminos estar\u00edan menos contaminados con las cuestiones de g\u00e9nero y presentes tanto en hombres como mujeres. Adem\u00e1s de eso, ofrece una descripci\u00f3n de estas polaridades que incluye un aspecto din\u00e1mico y est\u00e1tico en cada uno de los polos. Esta es una visi\u00f3n m\u00e1s amplia que decir que lo femenino es regido exclusivamente por eros y lo masculino por logos. Anima y animus como arquetipos de lo que es enteramente \u201cotro\u201d y extra\u00f1o al yo, ser\u00edan constituidos por esos dinamismos\u00a0Yin\u00a0y\u00a0Yang\u00a0en una composici\u00f3n de predominancias variadas y relativas a cada individualidad, modelando as\u00ed tipos diversos de expresi\u00f3n de masculino y femenino en hombres y mujeres.<\/p>\n<p>Pero esas discusiones s\u00f3lo ser\u00e1n fecundas si sirven como orientaci\u00f3n para ayudar a la mujer a lidiar en la pr\u00e1ctica con la cuesti\u00f3n del animus en su proceso de individuaci\u00f3n. Como la integraci\u00f3n del animus es el\u00a0opus\u00a0mayor de la individuaci\u00f3n femenina es necesario traer a las cuestiones de la vida concreta de la mujer una mirada que facilite un di\u00e1logo con esa figura que ocupa un papel tan c\u00e9ntrico en su vivencia interior. Emma Jung (1995) nos ofreci\u00f3 una visi\u00f3n a partir de dentro, de su experiencia como mujer y sin duda su descripci\u00f3n del animus es bastante fiel a lo que muchas mujeres sienten, principalmente cuando se trata del animus negativo. Tambi\u00e9n el texto de Castillejo (1973) esclarece con precisi\u00f3n y sensibilidad la actuaci\u00f3n del animus en la psique femenina, con <em>insights<\/em>\u00a0preciosos que fueron fuente de inspiraci\u00f3n en mi trabajo anal\u00edtico con mujeres.<\/p>\n<p>A pesar de que seamos contempor\u00e1neas de una \u00e9poca de marcadas conquistas de las mujeres en la sociedad de un modo general, que nos garantizaron un lugar en el mundo exterior, es impresionante que a\u00fan se encuentre el efecto devastador que la voz auto despreciativa (sea denominada animus u \u201copresi\u00f3n internalizada\u201d) puede tener en nuestro mundo interior. El trabajo interior parece no haber seguido al mismo ritmo que las conquistas exteriores. \u00bfC\u00f3mo conciliar las nuevas conquistas de las mujeres en el mundo masculino sin perder las ra\u00edces femeninas? \u00bfC\u00f3mo ser asertiva sin dejar de ser receptiva? \u00bfC\u00f3mo transformar la voz interna autoritaria y exigente en una voz de est\u00edmulo y confianza? \u00bfC\u00f3mo relacionarse con los hombres en un clima m\u00e1s cooperativo y no de lucha por el poder? \u00bfC\u00f3mo establecer una relaci\u00f3n saludable con el animus?<\/p>\n<p>Como afirma Whitmont (1990) tal vez sea realmente una tarea pionera para la mujer en la actualidad encontrar su verdadera individualidad femenina debido a la herencia de nuestra cultura hist\u00f3ricamente patriarcal que rechaz\u00f3 muchos de los valores femeninos. Basada en mi experiencia, yo a\u00f1adir\u00eda que esa tarea es urgente. Este texto presenta algunas reflexiones a partir de vivencias e im\u00e1genes surgidas en trabajos con grupos de mujeres, en la b\u00fasqueda de instrumentos que faciliten ese di\u00e1logo tan necesario con el animus.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>El Animus negativo<\/strong>:<\/p>\n<p>\u00c1nima y Animus son figuras arquet\u00edpicas de la psique que funcionan como un puente hacia las profundidades de la psique. El animus potencialmente lleva la mujer hasta su alma, la ayuda a expresarla en el mundo y por eso se dice que es un gu\u00eda, un\u00a0psicopompo<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. Como todo arquetipo, el animus tiene una naturaleza dual, tanto positiva como negativa. Nos referimos al animus como una persona, pero \u00e9l tiene m\u00faltiples facetas y cada una se manifiesta separadamente y debe ser lidiada separadamente. Siempre depende de c\u00f3mo el yo se relaciona con \u00e9l para vivenciar uno u otro aspecto. Como dice Castillejo (1973), en su faceta positiva el animus es el portador de la antorcha para la mujer, trayendo luz y foco. Es positivo cuando coloca luz en lo que es relevante, y negativo cuando la luz se dirige hacia lo irrelevante. El problema es que \u00e9l no siempre ilumina las cosas correctas, llevando la mujer a caer en lo convencional y colectivo. Si la mujer no le dice d\u00f3nde dirigir su luz, ella ir\u00e1 hacia cualquier lugar. Y si la mujer acepta esa situaci\u00f3n sin cuestionar, sin confrontarla con sus propios sentimientos, cae en una trampa y asume lo que \u00e9l le dice como una verdad absoluta. El animus puede ser un gran villano en la vida de la mujer, en su faceta negativa.<\/p>\n<p>Se usa la expresi\u00f3n \u201cposesi\u00f3n por el animus\u201d. La mujer que est\u00e1 pose\u00edda por el animus tiene su alma femenina robada, sus tesoros cerrados y sub-utilizados. Su vida creativa queda paralizada, v\u00edctima de una autocr\u00edtica feroz que la inmoviliza y tiraniza. Otra forma de manifestaci\u00f3n negativa del animus es una identificaci\u00f3n tan fuerte con \u00e9l, que quien habla no es la propia mujer sino la voz de las reglas generales, muchas veces cr\u00edtica y dura, distante de sus sentimientos e incapaz de relaciones genuinas y personales. Conocemos el efecto destructivo de su presencia en las relaciones entre hombres y mujeres, fuente de malentendidos especialmente cuando el \u00e1nima del hombre tambi\u00e9n est\u00e1 actuando en forma inadecuada. Est\u00e9s (1994) llama al aspecto negativo del animus el predador natural de la psique, hombre siniestro que habita en la psique de todas las mujeres, t\u00e9rmino que retrata el potencial efecto devastador que su presencia puede tener en la vida de la mujer. En los cuentos y en los sue\u00f1os esas figuras suelen aparecer como villanos, demonios, gigantes, monstruos semi-animales, ogros, ladrones, verdugos o jueces. Utilizando los cuentos como guiones de la vida ps\u00edquica, vemos que algunas de esas figuras se transforman. La fiera se vuelve pr\u00edncipe, se deshace el encantamiento. Otros, como Barba Azul y algunos gigantes, son sumariamente destruidos, tan nociva y amenazadora es su presencia para la hero\u00edna. El animus negativo suele aparecer a la mujer como una voz llena de autoridad, llena de \u00abdeber\u00edas\u00bb y de reglas, cr\u00edticas y opiniones basadas en el consenso general, pero no en lo que la mujer realmente es o cree. Es inconfundible percibirlo siempre que oigo a alguna paciente desvaloriz\u00e1ndose, sinti\u00e9ndose incapaz o exigi\u00e9ndose a punto de agotar sus fuerzas. En este momento es como si una alarma sonara y yo parto en b\u00fasqueda de las pistas dejadas por su destrucci\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo la ayudarla a reconocer esas voces? \u00bfC\u00f3mo diferenciarla de la voz del yo? \u00bfY c\u00f3mo transformar este aspecto del animus de villano en compa\u00f1ero? Estas fueron cuestiones que me llevaron a desarrollar un abordaje m\u00e1s directo y pr\u00e1ctico con el animus, tanto en las sesiones individuales como en el trabajo grupal.<\/p>\n<p>Hace muchos a\u00f1os que vengo dirigiendo grupos vivenciales de mujeres con\u00a0el objetivo de crear un espacio para cambios y vivencias sobre temas del universo femenino, en que las mujeres puedan compartir anhelos y angustias, discutir patrones de funcionamiento, encontrar y dar expresi\u00f3n a la identidad femenina. Siempre utilizo recursos expresivos como medio de favorecer la expresi\u00f3n de contenidos inconscientes y la ampliaci\u00f3n de la conciencia. Al reunir material de mitos y cuentos de hadas, se garantiza un tel\u00f3n de fondo arquet\u00edpico a las din\u00e1micas individuales, en un entrecruce de los temas universales con la tem\u00e1tica individual, espacio seguro y protegido para la expresi\u00f3n creativa del alma femenina. En este trayecto, en un grupo con mujeres de diferentes edades, con el cual trabajo hace aproximadamente siete a\u00f1os, nos encontramos muchas veces con la figura interna auto despreciativa y destructiva del animus negativo. En algunos encuentros del grupo, focalizamos directamente este personaje.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>El inicio de la diferenciaci\u00f3n<\/strong>:<\/p>\n<p>Como el animus com\u00fanmente se presenta proyectado en hombres con los que se ha relacionado la mujer, primero en su padre, despu\u00e9s en el hermano, novio, marido, propuse que cada mujer emprendiera un viaje a su pasado, recorriendo la trayectoria de las figuras masculinas significativas en su vida comenzando por el padre personal, levantando el mapa de la constituci\u00f3n del animus. El padre como primera imagen masculina en la vida de la mujer suministra la base para futuras proyecciones. Las heridas en esa relaci\u00f3n padre-hija ser\u00e1n transportadas por la hija a lo largo de su vida, no s\u00f3lo en sus relaciones, sino en la manera como lo masculino habla dentro de ella, pues la hija que no es alimentada por el sentimiento del padre, queda v\u00edctima de su sombra (Von Franz, 1995). Algunos patrones pudieron ser identificados, como la imagen de un padre ausente que llev\u00f3 a una mujer a la b\u00fasqueda de figuras masculinas aparentemente fuertes, pero que despu\u00e9s se revelaban fr\u00edas y distantes, repitiendo el distanciamiento afectivo del padre. O, de otro padre autoritario y agresivo que se alej\u00f3 de la familia, cuya hija con cerca de treinta a\u00f1os tiene mucha dificultad en establecer v\u00ednculos amorosos.<\/p>\n<p>Una etapa importante en la identificaci\u00f3n del animus negativo con ese grupo fue una actividad de levantamiento de las \u201cvoces\u201d juzgadoras y cr\u00edticas que operan dentro de cada mujer. Solicit\u00e9 que cada una escribiera las \u201cconversaciones\u201d que comienzan con \u201custed deber\u00eda\u201d, \u201dusted no es capaz de\u201d. No fue dif\u00edcil para cada participante llegara a una larga lista de cobros, exigencias, juicios. Muchas de las autoconversaciones se repet\u00edan, cambiando s\u00f3lo los nombres, casi un lugar com\u00fan: \u201custed ya deber\u00eda saber esto\u201d; \u201custed no va a conseguir hacer eso correctamente\u201d; \u201cno basta ser buena, usted tiene que ser la mejor\u201d; \u201custed s\u00f3lo dice bestialidades\u201d, y as\u00ed sucesivamente, en una infinita secuencia de censuras y comentarios extremadamente negativos.<\/p>\n<p>El animus se manifiesta principalmente como palabra y no como forma, lo que ya fue apuntado por Emma Jung (1995). De esa forma, al trabajar directamente con el animus, opto por vivencias que enfaticen el \u00e1mbito verbal. El ambiente pl\u00e1stico de materiales como arcilla y pintura conducen m\u00e1s a la dimensi\u00f3n fluida de lo femenino. Permanecer en territorio de dominio del logos en sus aspectos de discriminaci\u00f3n, abstracci\u00f3n y reflexi\u00f3n puede movilizar m\u00e1s el contacto con esa dimensi\u00f3n, favoreciendo justamente la discriminaci\u00f3n y la conciencia. El \u00fanico cuidado es no caer en una racionalizaci\u00f3n est\u00e9ril, al permanecer en discusiones y abstracciones distanciadas de la realidad de cada una y logrando con esto incluso a reforzar el animus negativo. Para eso utilizo actividades vivenciales en que las emociones son movilizadas y la personalidad total es convocada a participar. La identificaci\u00f3n de las charlas consigo misma se constituye en un primer paso en el proceso de discriminaci\u00f3n y reconocimiento de los pensamientos aut\u00f3nomos que se infiltran en la conciencia de la mujer y que son caracter\u00edsticos del animus actuando como villano. Al darle voz, es m\u00e1s f\u00e1cil lidiar con \u00e9l objetivamente. Se da inicio al proceso de diferenciaci\u00f3n entre lo que es el yo femenino y el no-yo, manifiesto en esta voz siniestra y arrogante, separando lo que es genuino en la mujer de aquello que no es. Comienzan a establecerse brechas e intervalos en los cu\u00e1les el dominio de la voz deja de ser tan poderoso, pues la mujer ya no permite que se insin\u00fae sin al menos cuestionar si lo que la voz dice es o no verdadero. Nombrar el patr\u00f3n es despotenciarlo, como en el cuento de Rumpelstilskin<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a> en que para librarse del enano con quien hizo un acuerdo nefasto, la princesa debe descubrir su nombre. Cuando lo consigue, el enano malvado desaparece. Dar nombre al patr\u00f3n es un proceso activo, exigiendo la participaci\u00f3n de la conciencia del yo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Enfrentamientos y di\u00e1logos<\/strong><\/p>\n<p>En los grupos, suelo realizar otra actividad en secuencia a la identificaci\u00f3n de los mon\u00f3logos. Dialogando en parejas, en un juyo de roles, una de las mujeres hace el papel de su propio animus y otra de su yo. Despu\u00e9s intercambian papeles. Doy instrucciones para que cada una argumente al m\u00e1ximo defendiendo su posici\u00f3n. El objetivo en esa actividad es un entrenamiento para no ser subyugada por esa voz. Desarmar al atacante requiere que capturemos sus movimientos tan pronto como ellos se insin\u00faen, pues los pensamientos nocivos tienen que ser combatidos antes de que crezcan lo suficiente para que sean perjudiciales. Ese ejercicio es muy estimulante y esclarecedor, pues la interacci\u00f3n en las parejas da pistas sobre cu\u00e1les son los mecanismos frecuentemente usados, las trampas que el lado villano de la psique prepara para la mujer desprevenida. Algunas mujeres presentan dificultades en confrontar el animus de la compa\u00f1era, inmediatamente se sienten frenadas bajo su fuerte argumentaci\u00f3n, posiblemente porque la voz interna dice cosas semejantes. Otras son m\u00e1s h\u00e1biles, manteni\u00e9ndose firmes en sus creencias y valores, no se dejan convencer o atacar, y con esto consiguen silenciar la voz siniestra.<\/p>\n<p>Otro momento de trabajo con el animus en este grupo fue propiciado a trav\u00e9s de una actividad de imaginaci\u00f3n dirigida con las figuras arquet\u00edpicas del rey, guerrero, mago y amante. Salir de la esfera personal y ampliar el tema facilita el acceso a las diversas dimensiones del masculino para descubrir qu\u00e9 aspectos est\u00e1n m\u00e1s o menos activos, las varias facetas que el animus puede presentar. El trabajo con im\u00e1genes ayuda a personificar la energ\u00eda, d\u00e1ndole una forma y posibilitando la apropiaci\u00f3n de lo que antes estaba mezclado e indiferenciado. De esta forma el yo queda fortalecido para lidiar con la energ\u00eda presa en aquel patr\u00f3n de funcionamiento: ahora hay un \u201cotro\u201d personificado a qui\u00e9n dirigirse. El contacto con cada una de esas figuras de imaginaci\u00f3n trajo al grupo reyes duros y distantes, pero tambi\u00e9n reyes benevolentes y poderosos. Hubo un guerrero sucio y embrutecido, otro guerrero estratega y perspicaz. De la misma forma, partiendo de im\u00e1genes colectivas, cada una se revela con connotaciones personales, trayendo, por ejemplo, m\u00e1s cerca de la conciencia la fuerza del guerrero para ser utilizada o denunciando la dureza de un rey que se manifiesta cuando la mujer en cuesti\u00f3n se ve en posici\u00f3n de liderazgo.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n suger\u00ed que escribieran una carta a la figura de imaginaci\u00f3n con la cual tuvieron m\u00e1s dificultad y despu\u00e9s escribieran la respuesta. Con esa correspondencia yo pretend\u00eda dar inicio al di\u00e1logo con esa personificaci\u00f3n del animus, en un entrenamiento de imaginaci\u00f3n activa. La escritura deber\u00eda ocurrir lo m\u00e1s fluida posible, sin cr\u00edticas. Al hacer vivas las im\u00e1genes interiores, en la imaginaci\u00f3n activa, el di\u00e1logo entre el yo y el inconsciente comienza a establecerse. Anotar ese di\u00e1logo contribuye a fortalecer el yo y da realidad a las im\u00e1genes, que ganan cuerpo y materialidad. El yo desiste del control, pero no se queda pasivo, se confronta, interviene y con eso hay posibilidad de transformaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Algunos tramos de esas cartas: De una chica para su \u201cguerrero\u201d:\u00a0\u201cNo fue nada f\u00e1cil encontrarme con usted. \u00a1Usted era tan feo, tan sucio! No consegu\u00ed ni aproximarme\u2026s\u00f3lo ve\u00eda su cuerpo inmundo, sus modos groseros\u2026despu\u00e9s sin embargo\u2026 pude ver lo solo y abandonado\u00a0que le hab\u00eda dejado\u00a0todos ese a\u00f1os\u2026 y del enojo pas\u00e9 a tener algo de orgullo de tenerlo\u2026\u201d La respuesta:\u00a0\u201cQued\u00e9 muy triste con nuestro encuentro, pero mi coraz\u00f3n estaba tan endurecido que no lo pude demostrar. Percib\u00ed su mirada de enojo y me avergonc\u00e9\u2026 la miro tan peque\u00f1ita y tan fr\u00e1gil que tengo miedo de quebrarla\u2026 y de otro lado la veo tan superior, tan limpia, educada, tan civilizada que me veo como un animal\u2026\u201d El guerrero sucio, descuidado y bruto denuncia un aspecto descuidado en su psique. Ese fue el marco inicial de un largo proceso de descubrimientos y aproximaciones con su lado m\u00e1s asertivo, saliendo de una postura siempre fr\u00e1gil y de agradar a los otros, a asumir su potencial guerrero. Una respuesta del amante a una joven competente y exitosa profesionalmente, al estilo de una amazona blindada:\u00a0\u201c\u2026la siento fr\u00eda y distante, pero al mismo tiempo, muy necesitada\u2026estoy pidiendo que usted se permita equivocarse, sentir, llorar\u2026 s\u00e9 que usted no perdi\u00f3 su lado rom\u00e1ntico, sensible, fr\u00e1gil, mujer, finalmente es aqu\u00ed que yo vivo. El problema tal vez sea el hecho de que usted quiera tanta perfecci\u00f3n\u2026\u201d<\/p>\n<p>Es interesante observar que los personajes que envenenan, oprimen o paralizan la vida de la mujer, se hicieron negativos porque no fueron atendidos, su energ\u00eda no est\u00e1 siendo utilizada. Comport\u00e1ndose como los antiguos dioses que castigaban a quienes no les prestara homenajes, esos aspectos de la psique claman por un lugar. El animus puede transformarse. Puede y debe ser entrenado, ejercitado. Eso exige una postura atenta, pues a cualquier descuido surgen nuevas trampas. Pero una mujer que ya identific\u00f3 la voz tir\u00e1nica interna, ya no es v\u00edctima f\u00e1cil, ya desarroll\u00f3 ant\u00eddotos, no se deja seducir. Sus demonios son exorcizados.<\/p>\n<p>El animus negativo apareci\u00f3 en este grupo en varios otros momentos con otros ropajes, asumiendo varias formas. Los cuentos de hadas est\u00e1n repletos de motivos sobre sus diversas posibilidades de manifestaci\u00f3n. As\u00ed, nos detuvimos en el cuento \u201cLa doncella sin manos\u201d (Est\u00e9s, 1994) que retrata la situaci\u00f3n de muchas mujeres, que est\u00e1n \u201csin las manos\u201d, mutiladas, a merced de una figura diab\u00f3lica que distorsiona y falsifica la realidad, como el diablo del cuento. Acompa\u00f1ar a la hero\u00edna en su largo recorrido de recuperaci\u00f3n y cura, trajo a la superficie las historias de esas mujeres regadas con l\u00e1grimas y confesiones. La constataci\u00f3n de una de las participantes:\u00a0\u201cNo s\u00e9 cuidar de m\u00ed\u201d,\u00a0moviliz\u00f3 el grupo y fue tema de otros encuentros en que pudimos fortalecer los lazos con lo femenino, restableciendo conexiones con aspectos heridos de la feminidad.<\/p>\n<p>M\u00e1s recientemente fue trabajado en ese grupo el tema de los opuestos delicadeza\/brutalidad, a trav\u00e9s de cuentos como \u201cEl gigante sin coraz\u00f3n\u201d (Bonaventure,1992), \u201cHain\u00e1 y el ogro\u201d (Bonaventure,2000) que retratan el animus negativo en la imagen del gigante que mantiene a la doncella\u00a0como reh\u00e9n. La propia agresividad es sentida como el gigante feroz detr\u00e1s de las explosiones destructivas y de la irritabilidad que \u201cposeen\u201d las mujeres con tanta frecuencia en sus relaciones. Los cuentos suministran indicaciones sobre c\u00f3mo liberarse de esa fuerza que supera a la mujer, accionando aspectos del animus positivo, muchas veces juntando delicadeza y una cierta dosis de experiencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentarios finales<\/strong><\/p>\n<p>A trav\u00e9s de las actividades expresivas, de las im\u00e1genes y s\u00edmbolos movilizados, de los cambios y testimonios, \u00e1reas hasta entonces desconocidas de la psique van siendo descubiertas, el grupo denuncia las distorsiones provenientes de la voz negativa, sus artima\u00f1as y trampas. Como manifest\u00f3 una participante de este grupo:\u00a0\u201cLa gente se ve en la historia de la otra\u201d. Al comprobar el patr\u00f3n activo en las otras, es m\u00e1s f\u00e1cil reconocer el propio funcionamiento. He constatado la riqueza de posibilidades que el espacio grupal proporciona a las mujeres, confirmando lo que Emma Jung (1995) observ\u00f3:<\/p>\n<p>Aqu\u00ed la relaci\u00f3n de mujer a mujer tambi\u00e9n asume gran significado. Pude observar c\u00f3mo muchas mujeres, paralelamente al problema del animus que se hac\u00eda agudo, comenzaban a interesarse cada vez m\u00e1s por mujeres y sent\u00edan que la relaci\u00f3n con mujeres se hac\u00eda una necesidad siempre creciente. Tal vez este sea el comienzo de la solidaridad femenina, cuya falta es tan sentida, y que solamente se har\u00e1 posible a trav\u00e9s de la conscienciaci\u00f3n de un peligro presente para todas. (p.54)<\/p>\n<p>El grupo de mujeres da un soporte y un eje para la dif\u00edcil tarea de identificar y confrontar los aspectos amenazadores del animus negativo. La imagen de un \u201cregazo de la gran madre\u201d retrata lo que observo funcionando en el grupo de mujeres, pues al permanecer anclado en el si-mismo femenino, el yo se fortalece y tiene respaldo para operar la transformaci\u00f3n. Se crean complicidades, lazos delicados y profundos en el campo simb\u00f3lico, espejos del alma femenina, expresando la energ\u00eda creativa del animus positivo.<\/p>\n<p>Palabras claves: animus; grupo; mujeres; vivencias; im\u00e1genes.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Pie de p\u00e1ginas<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Un\u00a0<em><strong>psicopompo<\/strong><\/em>\u00a0es un ser que en las mitolog\u00edas o religiones tiene el papel de conducir las almas de los difuntos hacia la ultratumba, cielo o infierno. (N del T)<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Rumpelstilz era una denominaci\u00f3n para un duende maligno\u00a0que, al igual\u00a0que\u00a0un Poltergeist, hace ruidos (en alem\u00e1n rumpeln) al sacudir o zarandear, Stelzen (en alem\u00e1n moderno, \u00abzancos\u00bb, en este caso referido a objetos tales como las patas de una mesa). Cuento de los hermanos Grimm. (N del T)<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Referencias Bibliogr\u00e1ficas<\/strong>:<\/p>\n<p>BONAVENTURE, J. (1992) O que conta o conto. S\u00e3o Paulo. Paulus.<br \/>______________ (2000) Varia\u00e7\u00f5es sobre o tema mulher. S\u00e3o Paulo. Paulus<br \/>CASTILLEJO, I.C. de (1973). Knowing woman. New York. Putnam\u2019s Sons.<br \/>EST\u00c9S, C. (1994). Mulheres que correm com os lobos: mitos e hist\u00f3rias arqu\u00e9tipo da mulher \u00a0\u00a0\u00a0selvagem. Rio de Janeiro. Rocco.<br \/>JUNG, E. (1995) Animus e Anima. S\u00e3o Paulo. Cultrix.<br \/>VON FRANZ, M. L. (1995) O feminino nos contos de fadas. Petr\u00f3polis. Vozes.<br \/>WEHR, D. (1994). Animus \u2013 O homen interior. Em: DOWNING, C. (Org.), Espelhos do Self. S\u00e3o Paulo. Cultrix., p.46-59.<br \/>WHITMONT, E.C. (1990). A busca do s\u00edmbolo: conceitos b\u00e1sicos de psicologia anal\u00edtica. S\u00e3o Paulo. Cultrix.<br \/>YOUNG-EISENDRATH, P. (1994). Repensando o feminismo, o animus e o feminino. Em: ZWEIG,C. Mulher: em busca da feminilidade perdida. S\u00e3o Paulo. Gente, p.237-252.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Psic\u00f3loga y psicoterapeuta junguiana. M.S. en Psicolog\u00eda en el Instituto de Psicolog\u00eda de la Universidad de S\u00e3o Paulo sobre el tema:\u00a0\u00abMenopausia e Iniciaci\u00f3n: vivencias de muerte y renascimiento en el desarrollo de la mujer\u00bb. 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