{"id":9066,"date":"2023-11-15T16:29:10","date_gmt":"2023-11-15T16:29:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.adepac.org\/inicio\/?p=9066"},"modified":"2023-11-15T16:29:10","modified_gmt":"2023-11-15T16:29:10","slug":"efectos-en-la-psique-adolescente-del-confinamiento-pandemico-aportes-comprensivos-y-terapeuticos-de-la-psicologia-analitica-maria-consuelo-martinez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/efectos-en-la-psique-adolescente-del-confinamiento-pandemico-aportes-comprensivos-y-terapeuticos-de-la-psicologia-analitica-maria-consuelo-martinez\/","title":{"rendered":"Efectos en la psique adolescente del confinamiento pand\u00e9mico: aportes comprensivos y terap\u00e9uticos de la psicolog\u00eda anal\u00edtica &#8211; Mar\u00eda Consuelo Mart\u00ednez"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><a href=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Confinamiento-adolescente-Martinez.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"600\" height=\"400\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Confinamiento-adolescente-Martinez.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-9067\" style=\"aspect-ratio:1.5;width:536px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Confinamiento-adolescente-Martinez.jpg 600w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Confinamiento-adolescente-Martinez-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-text-align-center is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Mar\u00eda Consuelo Mart\u00ednez Villalba es Analista Junguiana SCPA. Psic\u00f3loga Cl\u00ednica, P. Universidad Cat\u00f3lica de Chile.&nbsp;Mag\u00edster en Psicolog\u00eda Cl\u00ednica menci\u00f3n Psicolog\u00eda Anal\u00edtica Junguiana, Universidad Adolfo Ib\u00e1\u00f1ez. Trabaja&nbsp; en consulta privada, atendiendo a ni\u00f1os, adolescentes y j\u00f3venes adultos. Ha sido docente de pregrado y de post grado en varias universidades. Actualmente es&nbsp; docente&nbsp; en la Universidad Mayor, en el Magister en Psicolog\u00eda Cl\u00ednica Junguiana. En proceso de certificaci\u00f3n como terapeuta Sandplay&nbsp;ISST (International Society of Sandplay Therapy). <\/p>\n\n\n\n<p>Este documento corresponde a la ponencia presentada por la autora en el IX Congreso Latinoamericano de Psicolog\u00eda Junguiana, celebrado en Montevideo, Uruguay, del 11 al 14 de octubre de 2023. Se publica ac\u00e1 con autorizaci\u00f3n de la autora.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>________________________________________<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Palabras clave: adolescencia, trauma, confinamiento, construcci\u00f3n de identidad, psicoterapia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Este art\u00edculo quiere abordar el impacto que el confinamiento pand\u00e9mico tuvo en adolescentes, siguiendo las advertencias que entregaron investigadores como&nbsp; Almeida et al, (2022) o el &nbsp;Grupo de Investigaci\u00f3n en Psiquiatr\u00eda Universidad de Antioqu\u00eda, Colombia: \u201cPandemia y confinamiento se han convertido en un factor de adversidad psicosocial que afecta las familias y sus hijos. Durante la pandemia, los ni\u00f1os y adolescentes con un trastorno psiqui\u00e1trico podr\u00edan presentar exacerbaci\u00f3n de sus s\u00edntomas\u201d. (Palacio-Ortiz et al., 2020, p.280)<\/p>\n\n\n\n<p>En Chile, ni\u00f1os y j\u00f3venes estuvieron de severa a moderadamente restringidos en sus contactos sociales, entre 12 y 18 meses. Sabemos que los cambios evolutivos empujan a los j\u00f3venes a alejarse del hogar para trazar el camino de su individuaci\u00f3n, pero durante el aislamiento pand\u00e9mico, se vieron\u00a0 forzados a permanecer en una burbuja parento-familiar\u2026 \u00bfqu\u00e9 efectos ps\u00edquicos tuvo este movimiento contra natura?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Hilando casos y teor\u00eda\u2026<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Intentando esbozar respuestas a esa pregunta, me referir\u00e9 a cuatro adolescentes, un hombre y tres mujeres entre 14 y 16 a\u00f1os, que atend\u00ed durante el per\u00edodo de pandemia. En la exposici\u00f3n, tratar\u00e9 de ir conectando los aspectos comunes que aparecieron durante el proceso, contrast\u00e1ndolos con las ultimas investigaciones y &nbsp;los antecedentes te\u00f3ricos que revis\u00e9 en la preparaci\u00f3n de este trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos cuatro j\u00f3venes enfrentaron el confinamiento pand\u00e9mico teniendo antecedentes previos en salud mental: dificultades para regular un temperamento irritable o ansioso, SDA (S\u00edndrome de D\u00e9ficit Atencional) no tratado, \u00a0y\/o experiencia de abuso sexual. En dos de ellos, la pandemia adem\u00e1s intensific\u00f3\u00a0disfuncionalidades familiares prexistentes.<\/p>\n\n\n\n<p>En todos, en la sintomatolog\u00eda predomin\u00f3 lo angustioso\/depresivo, expres\u00e1ndose en la esfera ps\u00edquica con profunda ansiedad, s\u00edntomas depresivos, interferencias en la autoimagen y en los recursos cognitivos, y marcadamente en el cuerpo con alteraciones del sue\u00f1o, profundo cansancio y falta de fuerzas f\u00edsicas para efectuar tareas de la vida diaria. Todos requirieron apoyo medicamentoso, adem\u00e1s de psicoterapia.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos manifestaron un significativo impacto negativo en su rendimiento escolar: les cost\u00f3 aprender, rindieron menos que en a\u00f1os anteriores y comparativamente menos que sus compa\u00f1eros durante pandemia. En quienes ya ten\u00edan diagn\u00f3stico previo de SDA se incrementaron los s\u00edntomas atencionales: acomodarse a las pedagog\u00edas virtuales era muy dif\u00edcil, principalmente porque no lograban motivarse ante las clases <em>online<\/em>, sin la presencia f\u00edsica de compa\u00f1eros alrededor. Todos ellos quedaron con vac\u00edos de conocimientos relevantes que interfirieron en aprendizajes posteriores.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo esto coincide con los estudios revisados para esta presentaci\u00f3n: el stress psicosocial de la pandemia elev\u00f3 las tasas de ansiedad, produjo alteraciones del \u00e1nimo, ideaci\u00f3n suicida, trastornos de concentraci\u00f3n, etc, (Wang, 2020; Jer\u00f3nimo et al 2021, Mac-Ginty 2021; Lagarribel, 2021; Tamarit, 2021; Lillo-Cabrera et al, 2033, Tyminski, 2021). La poblaci\u00f3n infanto-juvenil que era menos resiliente por tener \u00a0diagn\u00f3sticos previos de salud mental, present\u00f3 mayor sintomatolog\u00eda (Palacio-Ortiz et al, 2020; Gilsbach et al, 2021).<\/p>\n\n\n\n<p>Los cuatro j\u00f3venes manifestaron dificultades con sus grupos familiares. Todos ellos se aislaban persistentemente en sus habitaciones, lo que causaba muchas discusiones con sus padres y\/o tensiones con los hermanos, intensificando el stress por el confinamiento. Coincidiendo con Mac-Ginty (2021), esto se acrecent\u00f3 a\u00fan m\u00e1s cuando hab\u00eda alg\u00fan grado de disfuncionalidad familiar previa.<\/p>\n\n\n\n<p>Dos j\u00f3venes ten\u00edan una tipolog\u00eda marcadamente extrovertida, y para ellos la falta de contacto con sus pares, era especialmente dif\u00edcil e irritante, afectando la convivencia en casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Las familias de los otros dos insistieron en un estilo de crianza sobreprotector e infantilizante que -m\u00e1s all\u00e1 de las limitaciones pand\u00e9micas- puso trabas a su ya escasa salida al mundo (restringiendo uso de celular y medios, postergando el reingreso a clases, aun cuando ya no hab\u00eda restricciones), o trat\u00e1ndolos como si fuesen m\u00e1s peque\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Jung (OC 4) caracteriz\u00f3 la pubertad con el s\u00edmbolo del sacrificio y con el desapego hacia los padres, indicando que, para que pudieran salir de la endogamia infantil, los hijos deb\u00edan retirar la proyecci\u00f3n arquetipal que manten\u00edan sobre sus padres; estos, paralelamente deben renunciar a su identificaci\u00f3n con los arquetipos parentales, y retirar de su hijo la imagen del Ni\u00f1o divino. As\u00ed, despojados de la magia arquet\u00edpica, los padres aparecen en toda su humanidad; paralelamente, la activaci\u00f3n del arquetipo del h\u00e9roe\/hero\u00edna, lleva al joven a&nbsp; desear y luchar para construir una vida propia, y para ello, a transferir los lazos de intimidad y cercan\u00eda, al grupo de pares.<\/p>\n\n\n\n<p>Acorde a la descripci\u00f3n que Stevens (1994) hizo de las tareas arquet\u00edpicas normales de la adolescencia, todos estos j\u00f3venes manifestaron necesidad de atenuar el v\u00ednculo parental,\u00a0 separarse ps\u00edquicamente de sus padres y para ello activaron diversos grados de la confrontaci\u00f3n generacional propia de la etapa. Sin embargo, el confinamiento pand\u00e9mico confin\u00f3 este proceso a cuatro paredes y lo que, en situaciones normales, se habr\u00eda visto disipado o al menos amortiguado por los contactos con pares y con otras instancias sociales, acrecent\u00f3 el stress de todos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los ritos de paso quedaron bloqueados. Dos de estos adolescentes pasaron su cumplea\u00f1os 15 en pandemia y otro sali\u00f3 del colegio en ese per\u00edodo; ninguno pudo tener una celebraci\u00f3n \u201cnormal\u201d. Todos lo sintieron como una p\u00e9rdida, algo que se les hab\u00eda quitado. En Chile al menos, los 15 a\u00f1os y la graduaci\u00f3n del colegio, son umbrales de iniciaci\u00f3n. Respecto a la imperativa necesidad de estos ritos en la transformaci\u00f3n adolescente, Frankel (1998), plantea que:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cla psique adolescente busca experiencias que puedan alterar radicalmente su percepci\u00f3n del mundo, y le permitan moverse a otro nivel de la existencia [\u2026] Si la sociedad no ofrece un modo para que esto ocurra, veremos que los adolescentes lo buscar\u00e1n por su cuenta\u201d (p. 59)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Coincidentemente, al terminar la restricci\u00f3n pand\u00e9mica, cuando pudieron retomar contacto social, todos estos j\u00f3venes tuvieron dificultades -algunos traum\u00e1ticas- en la reinserci\u00f3n:&nbsp; dos de ellos se enredaron en relaciones t\u00f3xicas, abusivas (con pares o con parejas), uno de ellos en situaciones de consumo excesivo de alcohol y otro fue cooptado por una red de pedofilia que le oblig\u00f3 a compartir fotos \u00edntimas.<\/p>\n\n\n\n<p>El per\u00edodo de confinamiento no permiti\u00f3 el contacto con pares; ello sugiere que las v\u00edas neurol\u00f3gicas que debieron estimularse y humanizarse a trav\u00e9s de esos contactos sociales se encontraban especialmente inmaduras al momento de terminar el confinamiento. En la adolescencia la presi\u00f3n dada por la activaci\u00f3n del sistema afectivo sexual suele sobrepasar los d\u00e9biles controles de la corteza frontal inmadura (Siegel, 2014; Lopez-Moratalla, 2022), En estos\u00a0 adolescentes esas presiones fueron exacerbadas por el confinamiento y al salir de \u00e9l, sus sistemas de control se vieron sobrepasados de modo que se involucraron en situaciones de mucho riesgo al volver a socializar.<\/p>\n\n\n\n<p>Respecto de su relaci\u00f3n con los adultos, todos se tornaron fuertemente dependientes y demandantes, exigiendo que sus profesores disminuyeran los niveles de evaluaci\u00f3n y a sus padres que permitieran\/justificasen sus inasistencias al colegio. Ya que estas demandas se apartaban de las normativas escolares ya flexibilizadas por la pandemia, era percibidas por el ambiente como fantas\u00edas egoc\u00e9ntricas, por lo que era dif\u00edcil que pudieran ser aceptadas. Ello aument\u00f3 el estr\u00e9s de los j\u00f3venes.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante todas estas dificultades, todos se sintieron desolados y especialmente las mujeres refirieron expl\u00edcitamente querer morir o no encontrar sentido a la vida. Al menos una se autolesion\u00f3 con cortes. El var\u00f3n, tuvo varias lesiones deportivas y se torn\u00f3 notablemente exigente y demandante, culpando egoc\u00e9ntricamente a los dem\u00e1s de su malestar.<\/p>\n\n\n\n<p>Los aportes acerca de la adolescencia que, siguiendo los desarrollos te\u00f3ricos de Fordham, hicieron Sidoli (1989) y Frankel (1998), dan un marco para entender estas conductas.<\/p>\n\n\n\n<p>Frankel describi\u00f3 el intenso y desestabilizador movimiento deintegrativo que cruza el proceso adolescente normal, tocando muchos niveles ps\u00edquicos, con el fin de abrir la estructura ps\u00edquica previa y poder reintegrar los cambios internos y externos en una nueva estructura. En estos adolescentes, la sintomatolog\u00eda daba cuenta de que su Self no lograba activar el necesario movimiento reintegrador. Parec\u00edan paralizados entre la infancia pasada y\u00a0la juventud que no se concretaba. En este contexto, Sidoli ya hab\u00eda advertido que la desesperaci\u00f3n experimentada en este proceso podr\u00eda llevar al joven a sentirse sobrepasado y en lugar de activarse el h\u00e9roe a nivel simb\u00f3lico, el sacrificio pod\u00eda concretizarse en la muerte del joven.<\/p>\n\n\n\n<p>En el di\u00e1logo terap\u00e9utico, me impact\u00f3 constatar c\u00f3mo todos mostraron un Animus muy negativo o una activaci\u00f3n alterada del arquetipo puer\/s\u00e9nex. En dos mujeres, apareci\u00f3 una autocr\u00edtica feroz (hacia su cuerpo o personalidad), que minaba cualquier atisbo de autovaloraci\u00f3n. Adicionalmente, tres de estos j\u00f3venes se identificaban con un nivel de expectativas acad\u00e9micas extraordinariamente alto: ning\u00fan resultado era suficiente para lo que sent\u00edan que deb\u00edan\/\u201cpod\u00edan\u201d lograr; las mujeres se criticaban cruelmente por ello, en tanto que &nbsp;el var\u00f3n volcaba su cr\u00edtica hacia el exterior, devaluando a otros para intentar compensar la negada fragilidad de su autoestima. En todos ellos, esa voz negativa atenazaba la angustia diciendo que no lograr\u00edan vivir si no alcanzaban esas metas.<\/p>\n\n\n\n<p>Leyendo a Kalsched (1996) entend\u00ed que sus egos fragilizados se inflaban con valores colectivos que la voz del s\u00e9nex presentaba como propios. Estos j\u00f3venes \u2013con un desarrollo egoico inmaduro por problemas previos de salud mental- mostraban una d\u00e9bil identidad propia y buscaban en lo colectivo una Persona para sostenerse. Dentro del confinamiento pand\u00e9mico, esa b\u00fasqueda no pudo hacerse entre pares, sino que ocurri\u00f3 dentro del espacio endog\u00e1mico y fue m\u00e1s influida por el mundo val\u00f3rico de los adultos (Almeida et al, 2022)<\/p>\n\n\n\n<p>En los cuatro, la contrapartida al s\u00e9nex, es decir el aspecto puer\/puella, se encontraba dram\u00e1ticamente desenergizado, al punto que ninguno de ellos lograba tener la fuerza para enfrentar tareas de la vida cotidiana (levantarse en las ma\u00f1anas, ba\u00f1arse, ir a clases, colaborar en casa). Las actividades sociales los energizaban moment\u00e1neamente, pero al d\u00eda siguiente, se sent\u00edan f\u00edsicamente demolidos y emocionalmente agotados. La energ\u00eda ps\u00edquica que trae el ni\u00f1o interno o el contacto con el Anima, no estaba disponible.<\/p>\n\n\n\n<p>Siegel (2014) se\u00f1al\u00f3 que los cambios del cerebro adolescente, con la activaci\u00f3n del circuito de recompensa dopamin\u00e9rgico, impulsan a buscar novedad, experimentar creativamente, implicarse socialmente y aumentar la intensidad emocional, para abrirse al mundo. Los j\u00f3venes buscan\/generan dopamina en las interacciones con otros. La falta de dopamina los deprime. El confinamiento, \u00bfhabr\u00e1 alterado en ellos el circuito de recompensa, con el consiguiente efecto sobre los niveles de energ\u00eda y afecto positivo?<\/p>\n\n\n\n<p>Revisando mis sensaciones contratransferenciales reconoc\u00ed dos movimientos. Frente a la angustia que evidentemente sent\u00edan, sent\u00eda que estaba con ellos ante una monta\u00f1a abrumadora. &nbsp;Sent\u00eda compasi\u00f3n, un impulso a aliviarlos, a intentar que el ambiente pudiera empatizar, entender, su sufrimiento.&nbsp; En otros momentos, experimentaba una fuerte impotencia, la sensaci\u00f3n de encontrarme con una defensa narcisista, potente y desagradable, que hablaba con voz de s\u00e9nex. Ah\u00ed algo cambiaba en ellos: su postura se rigidizaba, la mirada helada, dura y autoritaria, bloqueaba cualquier intento de entrar terap\u00e9uticamente; mis comentarios eran recibidos con desd\u00e9n y rechazo, solo aceptaban sus propias soluciones y ca\u00edan en aislamiento quejumbroso, hundidos en la experiencia de ser v\u00edctimas de la malevolencia de los dem\u00e1s y de las circunstancias. Lo narcisista me parec\u00eda venir de una inflaci\u00f3n defensiva que trataba de instalar una Persona autoafirmativa que compensara la debilidad yoica con valores patriarcales.<\/p>\n\n\n\n<p>Ambas experiencias, el deseo de ayudar, y el sentirme bloqueada totalmente para hacerlo, pod\u00edan coexistir en m\u00ed, durante una misma sesi\u00f3n, lo que me permit\u00eda comprender mejor la disociaci\u00f3n que viv\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El camino terap\u00e9utico.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La vida interior no se detuvo totalmente por la pandemia. A\u00fan dentro del confinamiento que acentuaba la endogamia -en contra del movimiento natural de los adolescentes hacia la autonom\u00eda- el impulso desde el Self hacia el desarrollo sigui\u00f3 movilizando la individuaci\u00f3n. El mito de Psique y Eros, le\u00eddo desde Kalsched y Neumann (1971) me fue de gran ayuda.<\/p>\n\n\n\n<p>Neumann (1971), plante\u00f3 que el desaf\u00edo de Psique era desarrollar mayor conciencia, para salir de la esfera matriarcal. Como los adolescentes que describo, Psique comenz\u00f3 a enfrentar la tarea de romper la endogamia dejando su hogar y en el transcurso de su viaje sobrevino una cat\u00e1strofe, un per\u00edodo de gran dificultad en el que fue puesta a prueba.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso de nuestros adolescentes sus egos, d\u00e9bilmente formados, se enfrentaron a la potencia arquet\u00edpica que -encarnada en la pandemia-, fren\u00f3 la energ\u00eda natural del programa arquet\u00edpico del desarrollo. El movimiento deintegrador que el Self comanda, se dirige a permitir que aparezcan nuevas energ\u00edas arquet\u00edpicas y a que se integren las experiencias movilizadas por el desarrollo. Este movimiento qued\u00f3 bloqueado, de manera que la reintegraci\u00f3n no lograba ocurrir. Lo humano y lo espiritual en ellos permanec\u00eda disociado y la experiencia ps\u00edquica era de angustia y desolaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Como Psique, claudicaban ante cada nuevo esfuerzo; al sentirse y estar literalmente sin energ\u00eda f\u00edsica y emocional. Varios de ellos experimentaron el dolor y el sinsentido de la vida. Para sostenerlos, hubo que convocar ayudas externas e internas.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos j\u00f3venes conoc\u00edan poco de su interioridad y de los recursos en ella. Inflados con expectativas de logro colectivas y grandiosas y a la vez des-inflados por la potente cr\u00edtica de sus s\u00e9nex, esperaban y demandaban las ayudas desde fuera. Abrumados con la falta de energ\u00eda f\u00edsica, no cre\u00edan posible que el esfuerzo heroico pudiera venir de ellos mismos.<\/p>\n\n\n\n<p>En sus procesos terap\u00e9uticos, tuvimos que comenzar poniendo orden en el caos de las emociones, de ellos y de sus ambientes.<\/p>\n\n\n\n<p>A los padres fue preciso psicoeducarlos sobre el proceso adolescente y sus tareas, mostrando los puntos de bloqueo que la situaci\u00f3n de pandemia y las din\u00e1micas familiares y escolares estaban tensionado. Se abordaron las din\u00e1micas disfuncionales infantilizantes, para que permitieran y sostuvieran los actos de diferenciaci\u00f3n que sus hijos precisaban hacer, as\u00ed como para que pudieran acompa\u00f1arlos con contenci\u00f3n y firmeza en las situaciones de desborde que vivieron al salir del confinamiento. Hubo que discutir con ellos las posturas y creencias no revisadas, que eventualmente sustentaban las intensas expectativas y autocr\u00edticas con que sus hijos se lastimaban.<\/p>\n\n\n\n<p>Algo similar hubo que hacer con los colegios, para que pudieran comprender la gravedad del bloqueo en que los adolescentes estaban estancados. Esto fue especialmente importante con dos de ellos, puesto que su din\u00e1mica polarizada puer-s\u00e9nex, hac\u00eda que fuesen percibidos por sus profesores fundamentalmente desde el polo inflado (exigente\/demandante, no colaborador sino desafiante), y catalogados como oposicionistas.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda que el proceso de individuaci\u00f3n estaba afectado en ellos: todos ten\u00edan alg\u00fan antecedente de salud mental que hab\u00eda fragilizado sus egos. Desde la neurociencia, L\u00f3pez-Moratalla (2022) plantea que los j\u00f3venes con m\u00e1s sintomatolog\u00eda de salud mental, presentan un conectoma (patr\u00f3n personal de conexiones cerebrales) menos individualizado, y cuyo retraso madurativo se mantiene en el tiempo. Era preciso tomar muy en serio la demanda madurativa que experimentaban y que resultaba en una gran falta de energ\u00eda ps\u00edquica y f\u00edsica. \u00a0Neurobiol\u00f3gicamente, esto suger\u00eda que el circuito de recompensa estaba funcionando de manera alterada.\u00a0Fue necesario apoyar sus cuerpos validando y permitiendo el descanso necesario, y reponer -medicamentosamente- los d\u00e9ficits de neurotransmisores que afectaban sus funcionamientos.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta manera, intentamos generar un contexto que facilitase condiciones para la recuperaci\u00f3n. Por su parte, el an\u00e1lisis intent\u00f3 despejar los caminos para que el proceso de individuaci\u00f3n pudiera retomarse. Frente a la enorme desvitalizaci\u00f3n que experimentaban, se busc\u00f3 ir reintegrando el cuerpo a la conciencia, valorando su funcionamiento y el cuidado de sus necesidades. Ante la des-energizaci\u00f3n y las fantas\u00edas de muerte de estos pacientes, record\u00e9 a Gordon (2013) se\u00f1alando que el miedo a la muerte proviene del ego, cuya existencia es amenazada: \u00a1cuan fr\u00e1giles e indiferenciados estaban sus j\u00f3venes egos, como para que estuvieran perdiendo el temor a la muerte!.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero su frase: \u201cla muerte es el puente arquet\u00edpico entre lo viejo y lo nuevo\u201d (p. 165) ayud\u00f3 a resituar el deseo de muerte en su rol para impulsar la transformaci\u00f3n e individuaci\u00f3n: indudablemente, algo deb\u00eda morir\/transformarse en ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, fue necesario tratar de fortalecer sus egos, primero impulsando una persistente atenci\u00f3n tanto al silencio de la voz del ni\u00f1o interior y del Anima, como a la exaltaci\u00f3n de las voces del Animus negativo y del s\u00e9nex en ellos. Segundo, fortaleciendo al h\u00e9roe, apoyando la lucha generacional propia de la etapa, estimulando recursos que permitieran el cuestionamiento de los aspectos da\u00f1inos del colectivo convencional que actuaban desde su interior.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La pandemia y el confinamiento prolongado fueron una experiencia potente y para algunos, traum\u00e1tica. Diversos estudios revisados, mostraron que la deprivaci\u00f3n del contacto social afect\u00f3 oportunidades evolutivas cr\u00edticas para el desarrollo adolescente. El confinamiento produjo en los adolescentes una importante carga de estr\u00e9s, que increment\u00f3 la tensi\u00f3n propia de una etapa naturalmente marcada por la intensidad del movimiento deintegrativo y los profundos cambios en todas las esferas de su cuerpo y psique. En el caso de quienes ten\u00edan sintomatolog\u00edas previas en salud mental, era esperable el riesgo de agravamiento de la misma.<\/p>\n\n\n\n<p>Este trabajo revis\u00f3 los puntos en com\u00fan de la sintomatolog\u00eda y el proceso terap\u00e9utico de cuatro adolescentes que consultaron en pandemia. Dentro de todos los aspectos que se analizaron, dos me merecen particular atenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Primero, el efecto del ambiente en las tareas arquet\u00edpicas. Dentro del confinamiento pand\u00e9mico, las luchas adolescentes y particularmente la b\u00fasqueda de la propia identidad no pudo hacerse acompa\u00f1ada con los pares: estuvo confinada al espacio endog\u00e1mico y la influencia del mundo val\u00f3rico adulto.<\/p>\n\n\n\n<p>Segundo, hipotetizo que el estr\u00e9s, el confinamiento y la ausencia del contacto presencial con los pares, afect\u00f3 al circuito de recompensa dopamin\u00e9rgico, provocando la profunda desvitalizaci\u00f3n energ\u00e9tica y decremento del afecto positivo. La desvitalizaci\u00f3n es signo de la falta de Eros.<\/p>\n\n\n\n<p>Penna (2021), siguiendo a Guggenb\u00fchl-Craig, plante\u00f3 que la fuerza vinculante de Eros humaniza los arquetipos en su relaci\u00f3n con la conciencia, y con su ausencia las polaridades pueden llegar a neutralizarse. Creo que vimos en estos j\u00f3venes un impasse en la constelaci\u00f3n de varias din\u00e1micas arquet\u00edpicas, del t\u00e1ndem arquet\u00edpico puer\/s\u00e9nex, del h\u00e9roe y del Anima-Animus, todos quienes deber\u00edan trabajar coordinadamente para que el joven pueda elaborar integradamente lo nuevo y lo viejo (Penna 2021). En el caso de los pacientes observados, especialmente el t\u00e1ndem puer\/s\u00e9nex aparec\u00eda disociado, bloqueando as\u00ed el necesario mecanismo reintegrativo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras la pandemia iba cediendo, el mito de Eros-Psique marc\u00f3 un camino terap\u00e9utico para promover en estos j\u00f3venes la revitalizaci\u00f3n del Eros, la rearmonizaci\u00f3n de las din\u00e1micas arquet\u00edpicas y el reencuentro con el camino de individuaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-Almeida,M. Challa, M., Ribeiro, M., Harrison, A., Castro, M. 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