{"id":896,"date":"2021-09-01T17:34:00","date_gmt":"2021-09-01T17:34:00","guid":{"rendered":"http:\/\/adepacolombia.wordpress.com\/?p=896"},"modified":"2021-09-03T04:25:04","modified_gmt":"2021-09-03T04:25:04","slug":"animus-controvertido-acompanante-del-alma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/animus-controvertido-acompanante-del-alma\/","title":{"rendered":"Animus: controvertido acompa\u00f1ante del alma &#8211; Mar\u00eda Manzano y Marcela Guzzo"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Animus.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-7985\" width=\"268\" height=\"374\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n<table width=\"0\">\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"text-align: center;\" width=\"562\">\n<p><em>Maria Leonilda Manzano es Licenciada en Psicolog\u00eda, Posgraduada en Psicolog\u00eda Anal\u00edtica en la Universidad Cat\u00f3lica. Cursa la Maestr\u00eda en Psicoterapia, orientaci\u00f3n en Psicolog\u00eda Anal\u00edtica en la Universidad Cat\u00f3lica, Uruguay.\u00a0<\/em><br \/><em>Marcela Guzzo es Psic\u00f3loga. Posgraduada en Psicolog\u00eda Anal\u00edtica en la Universidad Cat\u00f3lica. Curs\u00f3 la Maestr\u00eda en Psicolog\u00eda Cl\u00ednica, orientaci\u00f3n Anal\u00edtica en la Universidad Cat\u00f3lica, Uruguay.\u00a0<\/em><br \/><em>El presente trabajo fue presentado durante el IV Congreso de Psicolog\u00eda Junguiana, celebrado en Punta del Este, Uruguay del 2 al 7 de septiembre de 2006, y sus autoras autorizaron su publicaci\u00f3n.\u00a0El e-mail deMar\u00eda Manzano es\u00a0<a href=\"mailto:%20manzano@adinet.com.uy\">manzano@adinet.com.uy<\/a>. El de Marcela Guzzo es<a href=\"mailto:%20marcelag@adinet.com.uy\">marcelag@adinet.com.uy<\/a>.<\/em><\/p>\n<p><strong>___________________________________________<\/strong><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Resumen<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: left; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #808080;\">La teor\u00eda junguiana de la contrasexualidad, en lo referente a la mujer, es controvertida. Por un lado, es percibida como visionaria, constituyendo un valioso instrumento para comprender los tiempos que corren y los venideros. Por otro lado, es objeto de certeras cr\u00edticas desde el feminismo, el constructivismo y otras visiones. El concepto de \u00e1nimus ha sido considerado como una dudosa pieza para encajar en el modelo, producto de prejuicios de un mundo disociado en valoraciones de g\u00e9nero. As\u00ed mismo, es una presencia indudable en la vida cotidiana de la mujer, que cobra un papel vital en su proceso de individuaci\u00f3n. A partir de esta problem\u00e1tica, nos propusimos acercarnos a la develaci\u00f3n de sus contradicciones y riquezas, de la mano de varios exponentes de la psicolog\u00eda anal\u00edtica. \u00bfC\u00f3mo acoger el significado de este \u201ccompa\u00f1ero del alma\u201d en los procesos de individuaci\u00f3n de las mujeres actuales?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>___________________________________________<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Desde el marco te\u00f3rico de la psicolog\u00eda anal\u00edtica, nos proponemos reflexionar acerca del concepto de \u00e1nimus y su papel en el proceso de individuaci\u00f3n de la mujer actual. Hemos apreciado que el \u00e1nimus, componente contrasexual de la psique de la mujer, es un t\u00e9rmino de dif\u00edcil aprehensi\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9 a las mujeres les cuesta tanto sintonizar con este concepto, mientras que los hombres suelen resonar fluidamente con el de \u00e1nima? Por otro lado, se trata de un t\u00e9rmino cuya formulaci\u00f3n ha despertado m\u00faltiples cr\u00edticas, tocando profundas cuestiones relativas a las diferencias entre hombres y mujeres. Siendo un t\u00e9rmino tan controvertido, y al mismo tiempo, tomando en cuenta que la confrontaci\u00f3n con el aspecto contrasexual de la psique era para Jung la obra maestra de la individuaci\u00f3n, creemos que es valioso sumergirnos en esta b\u00fasqueda. Para apoyar la importancia del tema, basta considerar que la mayor\u00eda de las personas que llegan a la consulta terap\u00e9utica son mujeres.<\/p>\n<p>Hemos percibido que en el material bibliogr\u00e1fico suele aparecer el \u00e1nimus con connotaciones negativas, siendo muy frecuentes las alusiones a la \u201cposesi\u00f3n por el \u00e1nimus\u201d. Para Samuels (1990), no hay duda que Jung percibi\u00f3 al \u00e1nima como una figura m\u00e1s agradable que el \u00e1nimus. En sus textos \u00e9sta parece suavizar y dejar a un hombre m\u00e1s lleno de vida, mientras que al \u00e1nimus m\u00e1s frecuentemente lo concibi\u00f3 conduciendo a la mujer hacia pronunciamientos agresivos y literales, siendo \u00e9ste un prejuicio verdaderamente problem\u00e1tico.<\/p>\n<p><em>Naturaleza derivada y androc\u00e9ntrica<\/em><\/p>\n<p>Prevalece la sensaci\u00f3n de que luego que Jung descubriera al \u00e1nima a partir de la reflexi\u00f3n acerca de su propia experiencia, sac\u00f3 en conclusi\u00f3n que una figura contrasexual similar deb\u00eda desempe\u00f1ar un papel paralelo en la mujer. Sin embargo, esto implicar\u00eda \u201cque la psicolog\u00eda femenina puede ser deducida de la psicolog\u00eda masculina, y que la psique de la mujer s\u00f3lo es el anverso l\u00f3gico de la del hombre\u201d (Downing, 1994, p. 32). Goldenberg tambi\u00e9n cuestiona la simetr\u00eda del modelo \u00e1nima-\u00e1nimus y afirma que la teor\u00eda del \u00e1nimus parece una construcci\u00f3n artificial posterior, que podr\u00eda asemejarse a la formulaci\u00f3n del complejo de Electra por Freud para balancear el complejo de Edipo. Si bien para los hombres puede ser vital integrar su lado inconsciente femenino, tal vez para las mujeres la contrasexualidad juegue un papel menos importante (en Samuels, 1990), entre otros porque el primer objeto de amor para la mujer, la madre, es alguien del mismo sexo (Downing, 1994).<\/p>\n<p>Wehr (1994) encuentra que el concepto de \u00e1nimus es androc\u00e9ntrico, o sea originado a partir de la percepci\u00f3n que los hombres tienen de la mujer. Ella expresa que Jung era consciente que gran parte de lo que los hombres dec\u00edan sobre la vida emocional de las mujeres, derivaba de sus propias proyecciones del \u00e1nima, encontr\u00e1ndose por lo tanto distorsionado. A\u00fan teniendo presente las limitaciones de un modelo que contemplase a la mujer desde el punto de vista masculino, cay\u00f3 en la misma trampa. La naturaleza derivada del \u00e1nimus explicar\u00eda, en parte, por qu\u00e9 las mujeres nunca terminan de sintonizar con este concepto.<\/p>\n<p><em>\u00bfUn modelo mis\u00f3gino?<\/em><\/p>\n<p>Otra cr\u00edtica frecuente es la que se\u00f1ala la desvalorizaci\u00f3n de la mujer que reflejar\u00eda este modelo. Wehr (1994) entiende que las formulaciones iniciales de la teor\u00eda de la contrasexualidad, se basan en la idea de que las mujeres por definici\u00f3n, piensan de modo inferior, y vinculan al \u00e1nimus al estado lamentable del pensamiento de las mujeres. Recordando la frase de Jung en Dos ensayos: \u201cel mundo de \u00e9l consiste en una multitud de factores coordinados, mientras que el de ella, fuera de su marido, acaba en una especie de bruma c\u00f3smica\u201d (en Wehr, p. 63), la autora comenta ir\u00f3nicamente c\u00f3mo \u00e9l y estudiosos posteriores, vieron como tarea del \u00e1nimus, sacar a la mujer de esa niebla c\u00f3smica que reina en su conciencia, para llevarla hacia una conciencia m\u00e1s masculina capaz de diferenciar y discriminar.<\/p>\n<p>Es indudable que el pensamiento de Jung estuvo muy te\u00f1ido por la visi\u00f3n y prejuicios de su \u00e9poca y cultura, en particular la perspectiva patriarcal suizo-germana de comienzos de siglo. Samuels afirma que Jung \u201cparec\u00eda sorprendido y consternado de que las mujeres pudieran pensar m\u00e1s que sentir, trabajar m\u00e1s que ser madres (&#8230;) usar pantalones en vez de polleras. (&#8230;) Algunas veces, la parcialidad cultural de Jung afecta sus formulaciones conceptuales\u201d (1990, p. 215). Otros autores en cambio, como Robertson (2002), entienden que fue un pionero en el rescate de los valores de la mujer, en un tiempo en que \u00e9stos eran pr\u00e1cticamente ignorados. En una \u00e9poca que afirmaba la superioridad masculina, considerar que lo masculino y lo femenino eran dos grandes principios arquet\u00edpicos iguales y complementarios, y que el hombre pose\u00eda una personalidad femenina inconsciente, as\u00ed como la mujer una masculina, fue \u201cprofundamente subversivo\u201d y \u201crevolucionario\u201d (Stevens, 1994, p. 235).<\/p>\n<p>El asunto es que nuestras concepciones acerca de lo que es masculino y femenino, est\u00e1n siendo cuestionadas en la actualidad. Desde la teor\u00eda junguiana cl\u00e1sica lo masculino ha sido asociado a la conciencia, al pensamiento, logos, lo racional, independiente, objetivo, activo y penetrante; mientras que lo femenino al inconsciente, al sentimiento, eros, lo irracional, la capacidad de relacionamiento, lo subjetivo, pasivo y receptivo. Hay que ser cuidadosos con las generalizaciones sobre lo masculino y lo femenino, pues perpet\u00faan estereotipos de g\u00e9nero no equitativos y discriminantes. Lamentablemente, al enunciar los atributos vinculados al \u00e1nima y al \u00e1nimus, Jung asumi\u00f3<\/p>\n<p>la universalidad de los rasgos de personalidad masculina y femenina de su \u00e9poca. Esto resulta particularmente ofensivo para muchas mujeres, puesto que lo \u00faltimo que ellas necesitan actualmente es una teor\u00eda que predefina de qu\u00e9 son y de qu\u00e9 no son capaces (&#8230;) nadie sabe con certeza cu\u00e1les de las capacidades y caracter\u00edsticas de personalidad son inmanentes en hombres y mujeres y cu\u00e1les les han sido impuestas culturalmente. (&#8230;) No obstante, est\u00e1 claro que los hombres han limitado de manera artificial las posibilidades sociales de las mujeres en pr\u00e1cticamente todas las culturas. Las mujeres actuales est\u00e1n demostrando que pueden hacer cualquier cosa que pueda hacer un hombre si la oportunidad se presenta. (Robertson, 2002, p. 138)<\/p>\n<p><em>Opuestos complementarios y reductivismo<\/em><\/p>\n<p>Como hemos mencionado, Jung sosten\u00eda que tanto hombres como mujeres, pose\u00edan componentes masculinos y femeninos. Lo que era distinto era el grado y la distribuci\u00f3n de los mismos. Siendo los hombres masculinos en el exterior y femeninos en su interior, en ellos lo masculino ser\u00eda consciente y lo femenino inconsciente, mientras que en las mujeres ocurrir\u00eda al rev\u00e9s. Por lo tanto, el \u00e1nima quedar\u00eda restringida a lo femenino y el \u00e1nimus a lo masculino. Todos los autores reconocen su valios\u00edsimo aporte al constatar en cada sexo \u201ccualidades del otro\u201d y el potencial para desarrollarlas en pos de alcanzar la totalidad. Pero la cr\u00edtica que en algunos despert\u00f3, es c\u00f3mo abord\u00f3 la cuesti\u00f3n de los contrarios complementarios.<\/p>\n<p>Samuels propone clarificar la terminolog\u00eda de g\u00e9nero y revisar la utilizaci\u00f3n del principio de los opuestos, pues se produce una sobre-compartimentaci\u00f3n de lo consciente e inconsciente, de lo que es masculino o femenino:<\/p>\n<p>Aunque hubiera algo absolutamente masculino o femenino, no necesariamente los hombres deben tener m\u00e1s de lo primero y las mujeres m\u00e1s de lo segundo. No todo aquello que parece ser masculino se encontrar\u00e1 en la conciencia de un hombre; no todo lo que parece ser femenino est\u00e1 disponible para la conciencia de la mujer. Debemos hablar en t\u00e9rminos de potenciales multifactoriales que a\u00fan no son accesibles. (1990, p. 217)<\/p>\n<p>Ante la necesidad de construir un modelo coherente, Jung debi\u00f3 barajar varias polaridades de manera \u00fatil a su especulaci\u00f3n te\u00f3rica. Pero el tratamiento dado a las mismas fue muchas veces reductivo, quedando r\u00edgidamente separados algunos polos y unilateralmente vinculados a otros. Este tema fue ampliamente desarrollado por Byington, quien llam\u00f3 la atenci\u00f3n sobre el empleo no dial\u00e9ctico de la polaridad masculino-femenino y sus consecuencias: \u201cel uso sectorizado de las caracter\u00edsticas entendidas como masculinas y femeninas atribuidas al hombre y la mujer de forma separada y exclusivamente contraria determin\u00f3, posteriormente, la dificultad de su empleo de forma hol\u00edstica y dial\u00e9ctica\u201d (1990, p. 17). Esto lleva a la injusticia de tener que decir, por ejemplo, que una mujer fuerte y activa tiene su lado \u201cmasculino\u201d bien desarrollado.<\/p>\n<p><em>Un mundo de g\u00e9nero escindido<\/em><\/p>\n<p>Es pertinente esclarecer algunos conceptos, ya que Samuels (1990) encuentra problem\u00e1tico que Jung no especificara si estaba hablando de sexo y diferencias sexuales (hombre y mujer) o si se refer\u00eda a diferencias de g\u00e9nero (masculino y femenino). Citando a Stoller, plantea restringir el t\u00e9rmino sexo a lo biol\u00f3gico (cromosomas, genitales, caracteres sexuales secundarios). Por otro lado, el g\u00e9nero es un t\u00e9rmino cultural o psicol\u00f3gico, y seg\u00fan Young-Eisendrath (1999), la identidad o categor\u00eda social asignada de acuerdo al sexo del cuerpo. Al marcar la diferencia entre ambos conceptos, esta autora hace \u00e9nfasis en el car\u00e1cter inmutable del sexo, que proporciona tanto las posibilidades como las limitaciones de lo que podemos ser; en cambio, el g\u00e9nero corresponder\u00eda a una construcci\u00f3n dependiente mayoritariamente de la cultura. A pesar de esto, las personas suelen ver al g\u00e9nero como un \u201checho de la vida\u201d.<\/p>\n<p>A partir de las cr\u00edticas del feminismo y el constructivismo, va perdiendo peso la afirmaci\u00f3n de que existan \u201cdiferencias de g\u00e9nero universales vinculadas a las formas de ser biol\u00f3gicamente masculina o femenina\u201d (Young-Eisendrath, 1999, p. 315). Los estudios realizados no parecen establecer conexiones permanentes entre ciertos papeles, identidades y rasgos psicol\u00f3gicos, y las diferencias concretas entre hombres y mujeres. As\u00ed mismo, es importante ser cautelosos con las supuestas evidencias cient\u00edficas que acreditan diferencias de g\u00e9nero y sexo innatas, pues suelen estar contaminadas por una metodolog\u00eda inadecuada y los valores de los investigadores (Samuels, 1990).<\/p>\n<p>Para Young-Eisendrath, \u00e1nima y \u00e1nimus ser\u00edan complejos contrasexuales que portan la carga afectiva del Otro. Se tratar\u00eda de una subpersonalidad inconsciente con un potencial tanto ideal como desvalorizado, que hallaremos com\u00fanmente disociada y proyectada en el sexo opuesto. Desde su enfoque social-constructivista, tanto el yo como el Otro contrasexual se definen y restringen mutuamente:<\/p>\n<p>La forma en que yo act\u00fao y me imagino en tanto mujer conlleva una limitaci\u00f3n en t\u00e9rminos de lo que considero \u201cno-mujer\u201d: macho, masculino, no yo. Parad\u00f3jicamente, el complejo contrasexual es producto de un yo con atributos de g\u00e9nero. (&#8230;) Aquello que para una mujer es \u00e1nimus, su \u201camante ideal\u201d masculino, es un producto de su feminidad [lo que se permite ser en tanto mujer]. Nuestras fantas\u00edas sobre el sexo opuesto se basan en lo que se excluye de uno mismo, a menudo de forma absoluta. (1999, p. 321)<\/p>\n<p>Esta autora define al mundo actual como un mundo de g\u00e9nero escindido defensivamente, en el que el g\u00e9nero se dicotomiza excesivamente y el complejo contrasexual es reconocido exclusivamente en los otros. Si una mujer se ve a s\u00ed misma solo como un ser relacional y orientado al cuidado de los dem\u00e1s, tender\u00e1 a acallar y proyectar sus aspectos m\u00e1s aut\u00f3nomos y agresivos en los hombres, sobretodo si considera que \u00e9stos son naturalmente as\u00ed. Entonces el ser hombre o mujer, se vuelve una parte preestablecida de la experiencia humana, corri\u00e9ndose el riesgo de que cada sexo pierda para siempre esos vitales aspectos propios que est\u00e1n proyectados.<\/p>\n<p><em>Animus negativo<\/em><\/p>\n<p>Nos parece significativo que el \u00e1nimus aparezca m\u00e1s com\u00fanmente asociado a caracter\u00edsticas desfavorables. Cowan (2000) cita a Douglas, quien encontr\u00f3 solamente tres referencias a un \u00e1nimus positivo en toda la obra de Jung: \u201csu \u00e1nimus trata de discernir y discriminar\u201d (OC 16, p. 304); \u201cpresta \u00e9ste a la conciencia femenina la reflexi\u00f3n, la deliberaci\u00f3n y el conocimiento\u201d (OC 9ii, p. 16) y \u201cen su forma verdadera \u00e9l es un h\u00e9roe, hay algo divino acerca de \u00e9l\u201d (The Visions Seminars, Book one, p. 238).<\/p>\n<p>Ante esta evidencia, es muy dif\u00edcil no hacerse cargo del peso que la concepci\u00f3n negativa del \u00e1nimus tiene en la teor\u00eda y de las implicancias que conlleva el considerar que esto es una propensi\u00f3n interna y arquet\u00edpica de la mujer. Uno de los peligros radica en que se estar\u00eda culpando a la v\u00edctima de su propia victimizaci\u00f3n:<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de las mujeres somos tan duras con nosotras mismas, viviendo en una sociedad patriarcal donde los valores femeninos no son valorados, que nos inclinamos a culparnos nuevamente a nosotras si nos dicen que tenemos un mecanismo interior de autodevaluaci\u00f3n, en vez de entender que hemos internalizado el sexismo de una sociedad patriarcal. (Wehr, p. 70)<\/p>\n<p>Emma Jung llev\u00f3 a cabo la primera descripci\u00f3n del \u00e1nimus desde el punto de vista de una mujer. Wehr cita el abordaje desde adentro del \u00e1nimus negativo que Emma realiz\u00f3, en donde aparece como una voz cr\u00edtica y desvalorizante, que puede alternar con algunos elogios acentuados:<\/p>\n<p>Al principio, de esta voz o\u00edmos un comentario cr\u00edtico y habitualmente negativo de cada movimiento, un examen exacto de todos los motivos e intenciones, lo cual naturalmente siempre causa sentimientos de inferioridad y tiende a cortar de ra\u00edz toda iniciativa y todo deseo de expresi\u00f3n. De vez en cuando, esta misma voz puede tambi\u00e9n dispensar alabanzas exageradas, y el resultado de estos juicios extremos es que una oscila entre la conciencia de completa futilidad y un sentimiento explosivo del valor e importancia propios. (en Wehr, p. 66)<\/p>\n<p>Cabe preguntarse entonces, qu\u00e9 se manifiesta en esa voz autodenigrante que habla desde el interior de una mujer. Cuando ella es v\u00edctima de un \u00e1nimus negativo, \u00bfd\u00f3nde estar\u00e1 el l\u00edmite entre la expresi\u00f3n simb\u00f3lica de un arquetipo y haber internalizado ideas opresivas que la sociedad ha determinado?<\/p>\n<p><em>\u201cPose\u00eddas\u201d por el \u00e1nimus<\/em><\/p>\n<p>Las cr\u00edticas de psicoterapeutas junguianas feministas son muy severas en torno al t\u00e9rmino \u201cposesi\u00f3n por el \u00e1nimus\u201d, sosteniendo que es un abuso del lenguaje y de la psicolog\u00eda junguiana sobre la mujer, sugiriendo que sea eliminado del vocabulario anal\u00edtico. La mujer pose\u00edda por el \u00e1nimus es descrita como alguien irritante que discute y se agarra fuertemente de certezas sin fundamento. Vale interrogarse para qui\u00e9n resulta irritante. Haciendo hincapi\u00e9 en el aspecto cultural, Wehr (1994) plantea que este t\u00e9rmino es una forma de mantener a la mujer en su rol de feminidad tradicional y distanciarla de la posibilidad de cuestionar asertivamente la autoridad y otros privilegios masculinos.<\/p>\n<p>Desde un enfoque muy distinto, con un \u00e9nfasis en lo arquet\u00edpico, von Franz (1993) explica c\u00f3mo se expresa un \u00e1nimus negativo en el comportamiento de una mujer y describe detalladamente la posesi\u00f3n. Esta autora recurre a los cuentos de hadas porque entiende que en ellos aparecen los procesos ps\u00edquicos del inconsciente de la forma m\u00e1s clara y directa, generalmente desprovistos de material cultural. El \u00e1nimus negativo se manifestar\u00eda como dos efectos opuestos y contrastantes: puede volverla muy agresiva o paralizarla. Una variante de la posesi\u00f3n, torna a la mujer dominante, provocadora, dogm\u00e1tica, irreflexiva, con la convicci\u00f3n de que todo lo que hace o piensa es correcto.<\/p>\n<p>La otra forma de posesi\u00f3n, produce inercia, apat\u00eda e indolencia, la mujer se siente alejada de toda participaci\u00f3n en la vida y parece como dormida, dejando crecer una vida imaginaria oculta y conform\u00e1ndose con emprender viajes fascinantes en compa\u00f1\u00eda de su \u00e1nimus enamorado: es la mujer que aparece en los cuentos encerrada en un cofre o sepulcro de piedra. En realidad, estas dos formas son interdependientes, es el aspecto doble de la acci\u00f3n del \u00e1nimus negativo: su acci\u00f3n amenazadora y la reacci\u00f3n defensiva de la mujer. Cuando el \u00e1nimus agresivo entra en juego, la mujer no logra comprender qu\u00e9 le sucede, no sabe c\u00f3mo comportarse con \u00e9l, perdiendo la capacidad de pensar por ella misma y para su propio bien. Es verdaderamente sorprendente c\u00f3mo la posesi\u00f3n por el \u00e1nimus, en la forma \u201cencerrada en el cofre de piedra\u201d, no aparece pr\u00e1cticamente en la bibliograf\u00eda. \u00bfSer\u00e1 que esa vertiente no es molesta como la otra?<\/p>\n<p><em>El \u00e1nimus en el proceso de individuaci\u00f3n de la mujer actual<\/em><\/p>\n<p>Young-Eisendrath y Wiedemann llegan a la curiosa conclusi\u00f3n de que en la sociedad reinante, no es posible ser simult\u00e1neamente una mujer ideal y un adulto sano. Si la mujer toma una actitud emprendedora y categ\u00f3rica, expresando su autoridad muy directamente, se la considera demasiado masculina y agresiva, y ya no es m\u00e1s atractiva para los hombres. A su vez, si adopta un estilo de feminidad tradicional, renunciando a su autoridad, se vuelve dependiente, inmadura y desamparada. En ambos casos, las mujeres tienden a sentirse insatisfechas como mujeres (en Zweig, 1994).<\/p>\n<p>El complejo contrasexual de fuerza, inteligencia y competencia suele estar disociado y proyectado en hombres o instituciones. As\u00ed, las j\u00f3venes se ven a s\u00ed mismas como d\u00e9biles e incompetentes, subestimando su fortaleza y sus capacidades, haciendo depender su autoestima de su aspecto. Sumergidas en este doble v\u00ednculo de la autoridad femenina, les es dif\u00edcil \u201chacer las cosas bien\u201d y entonces, surgen la autoculpabilizaci\u00f3n y los sentimientos de inferioridad, dos de los s\u00edntomas neur\u00f3ticos m\u00e1s comunes en mujeres. La integraci\u00f3n del complejo contrasexual, de las habilidades que no reconocen en ellas, como poder usar su agresividad o autoridad asertivamente en su beneficio, y ser capaces de aprovechar su propia inteligencia, se vuelve una imperiosa necesidad del proceso de individuaci\u00f3n de las mujeres actuales (Young-Eisendrath, 1999).<\/p>\n<p>Por otro lado, Valentis y Devane (1997) se\u00f1alan la aparici\u00f3n de lo que llaman \u201cla furia femenina\u201d, representada por Lorena Bobbitt castrando realmente a su marido o pel\u00edculas como \u201cAtracci\u00f3n fatal\u201d o \u201cThelma y Louise\u201d. Parecer\u00eda que la agresividad encapsulada en las mujeres, generadora de patolog\u00eda, estall\u00f3, haci\u00e9ndose visible en los a\u00f1os 90 bajo la forma de una rabia destructiva hacia s\u00ed mismas u otros. A trav\u00e9s de una nueva reflexi\u00f3n sobre el mito de Medusa, evidente representaci\u00f3n de una mujer furiosa, las autoras imaginan que es ella la que cuenta su historia por primera vez, en lugar de que la tragedia sea narrada desde Perseo. Las \u201cmujeres furiosas\u201d de los 90 se rebelan y lo que se revela es, por un lado, la opresi\u00f3n que produce el verse constre\u00f1idas por los valores colectivos y por otro, la dificultad de la mujer para autoafirmarse confiadamente y expresar su rabia creativamente, ya que expresar esto ha estado prohibido desde lo cultural.<\/p>\n<p>Los problemas del \u00e1nimus estar\u00edan vinculados a la dificultad de desplegar esta fuerza arquet\u00edpica -coraje, autodeterminaci\u00f3n, iniciativa- desde una conciencia femenina, en un mundo que a\u00fan no le es del todo propicio. A decir de von Franz (1993), tener un \u00e1nimus poderoso y no vivirlo, es lo peor que puede pasar, pues distancia a la mujer de la posibilidad de desplegar sus capacidades y recursos \u201cmasculinos\u201d, contenidos y mediatizados por una conciencia femenina. Las mujeres actuales estar\u00edan transitando una doble tarea: dotar de poder a \u201clo femenino consciente\u201d (como lo llama Zweig, 1994), en una revaloraci\u00f3n del yo y la persona mujer, e integrar adecuadamente al \u00e1nimus.<\/p>\n<p>Para finalizar esta ponencia, queremos compartir con ustedes algunas im\u00e1genes de la pel\u00edcula Kill Bill, dirigida por Quentin Tarantino, a partir de las cuales ejemplificaremos los principales conceptos vertidos en nuestra exposici\u00f3n, y en donde se ve claramente el largo, doloroso y finalmente gratificante proceso de una mujer en el encuentro con su \u00e1nimus:<\/p>\n<p>la atenci\u00f3n conciente que la mujer tiene que conceder al problema del \u00e1nimus probablemente le requiera mucho tiempo y acarrea infinidad de sufrimientos. Pero si ella se da cuenta de qui\u00e9n y qu\u00e9 es su \u00e1nimus y qu\u00e9 hace con ella; y si ella se enfrenta con esas realidades en vez de dejarse poseer, su \u00e1nimus puede convertirse en un compa\u00f1ero interior inapreciable&#8230; (von Franz, 1992, p. 192)<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n<p>BYINGTON , C. (1990). Polaridades, redutivismo e as cinco posi\u00e7\u00f4es arquet\u00edpicas. Junguiana, San Pablo, n\u00ba 8, p. 7-42.<\/p>\n<p>COWAN, L. (2000). Dismantling The Animus. Disponible en : &lt;www.cgjungpage.org&gt;<\/p>\n<p>DOWNING, C. (Org.) (1994). Espejos del Yo. Barcelona: Kair\u00f3s.<\/p>\n<p>ROBERTSON, R. (2002). Introducci\u00f3n a la Psicolog\u00eda Junguiana: una gu\u00eda para principiantes. Barcelona: Obelisco.<\/p>\n<p>SAMUELS, Andrew (1990). Jung and the Post-Jungians. Londres: Routledge &amp; Kegan.<\/p>\n<p>STEVENS, A. (1994). Jung o la b\u00fasqueda de la identidad. Madrid: Debate.<\/p>\n<p>VALENTIS M. y DEVANE A. (1997). La furia femenina: desvelando sus secretos, integrando su poder. Madrid: Gaia.<\/p>\n<p>VON FRANZ, M.-L. (1993). Erase una vez&#8230;: una interpretaci\u00f3n psicol\u00f3gica. Barcelona: Luci\u00e9rnaga.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;- (1992). El proceso de Individuaci\u00f3n. En: JUNG. C., El Hombre y sus S\u00edmbolos. Barcelona: Caralt, p. 157-228.<\/p>\n<p>WEHR, D. (1994). \u00c1nimus: el hombre interior. En: DOWNING, C. (Org.), Espejos del Yo. Barcelona: Kair\u00f3s, p. 61-80.<\/p>\n<p>YOUNG-EISENDRATH, P. (1999). G\u00e9nero y contrasexualidad: la contribuci\u00f3n de Jung y su desarrollo posterior. En su: Introducci\u00f3n a Jung. Madrid: Cambridge University Press, p. 313-333.<\/p>\n<p>ZWEIG, C. (1994). Lo femenino consciente: nacimiento de un nuevo arquetipo. En: DOWNING, C. (Org.), Espejos del Yo. Barcelona: Kair\u00f3s, p. 246 -257.<\/p>\n<p>Filmograf\u00eda<\/p>\n<p>Kill Bill, Vol. 1 (2003) y Vol. 2 (2004). Dir. Quentin Tarantino. Miramax.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Maria Leonilda Manzano es Licenciada en Psicolog\u00eda, Posgraduada en Psicolog\u00eda Anal\u00edtica en la Universidad Cat\u00f3lica. Cursa la Maestr\u00eda en Psicoterapia, orientaci\u00f3n en Psicolog\u00eda Anal\u00edtica en la Universidad Cat\u00f3lica, Uruguay.\u00a0Marcela Guzzo es Psic\u00f3loga. 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