{"id":878,"date":"2008-06-29T20:32:21","date_gmt":"2008-06-30T01:32:21","guid":{"rendered":"http:\/\/adepacolombia.wordpress.com\/?p=878"},"modified":"2023-11-18T17:15:09","modified_gmt":"2023-11-18T17:15:09","slug":"los-fines-de-la-psicoterapia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/los-fines-de-la-psicoterapia\/","title":{"rendered":"Los fines de la psicoterapia &#8211; Carl Gustav Jung"},"content":{"rendered":"<div id=\"Layer1\">\n<div id=\"Layer2\">\n<div id=\"Layer5\">\n<div align=\"justify\">\n<div align=\"center\">\n<div id=\"profile\">\n<h3>CARL GUSTAV JUNG<\/h3>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/imagenes\/JungcolorOK.jpg\" alt=\"\" width=\"246\" height=\"295\" \/><\/p>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><em>Cap\u00edtulo del libro La psique y sus problemas actuales, Santiago de Chile: Editorial Zig-Zag,<br \/>\ntraducido por Eugenio Imaz, s.f., pp. 69-89.<\/em><\/h4>\n<\/div>\n<p><strong>_______________________________________<\/strong><\/p>\n<div id=\"miembros\">\n<h4><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Es un\u00e1nime la convicci\u00f3n de que las neurosis son perturbaciones ps\u00edquicas funcionales y, por esta raz\u00f3n, pueden ser sanadas preferentemente por un tratamiento ps\u00edquico. Pero esta unanimidad cesa al llegar a la cuesti\u00f3n de la estructura de la neurosis y de los principios terap\u00e9uticos, y hay que reconocer que, actualmente, no poseemos ninguna concepci\u00f3n absolutamente satisfactoria acerca de la naturaleza de la neurosis ni de los principios de su tratamiento. Aunque a ese respecto hay dos corrientes o escuelas que han logrado atenci\u00f3n especial, sin embargo, el n\u00famero de opiniones divergentes es mucho mayor. Tambi\u00e9n existen numerosas personas que no pertenecen a partido alguno y que se forman sus opiniones particulares en medio de la disputa. Si quisi\u00e9ramos proyectar un cuadro de conjunto de toda esta variedad, tendr\u00edamos que agrupar en nuestra paleta toda la gama del arco-iris. Si ello fuera posible, ser\u00eda una empresa tentadora, pues el contemplar una variedad de opiniones ha sido siempre para m\u00ed un placer. Nunca dej\u00e9 de alcanzar la justificaci\u00f3n de opiniones dispares. S\u00ed, semejantes opiniones no podr\u00edan surgir ni atraer secuaces, si no correspondieran a una psicolog\u00eda y a un temperamento especial, y a un hecho fundamental psicol\u00f3gico que se presenta con m\u00e1s o menos generalidad. Si rechaz\u00e1ramos una de esas opiniones como un puro error, quedar\u00eda rechazado, como una equivocaci\u00f3n, ese temperamento especial o ese hecho fundamental especial, es decir, violentar\u00edamos nuestro propio material de experiencia. La resonancia encontrada por Freud con su teor\u00eda sexual causal de la neurosis y con su concepci\u00f3n de que todo el acontecer ps\u00edquico gira esencialmente en torno al deseo infantil y su satisfacci\u00f3n, debiera instruir a los psic\u00f3logos sobre encuentra con una disposici\u00f3n favorable relativamente extendida, a saber: una corriente espiritual que, independientemente de la teor\u00eda de Freud, se ha hecho notar como fen\u00f3meno de psicolog\u00eda colectiva en otros lugares, en otras circunstancias, en otras cabezas y en otras formas. Recu\u00e9rdense los trabajos de Havelock Ellis y Augusto For\u00e9l y los coleccionistas de la Anthropophyteia y los experimentos sexuales de la \u00e9poca postvictoriana en los pa\u00edses anglosajones, y la amplia discusi\u00f3n de temas sexuales en la literatura, iniciada por los realistas franceses. Freud es el exponente de una realidad ps\u00edquica contempor\u00e1nea, que posee su historia propia, que por razones obvias no podemos examinar aqu\u00ed.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La aprobaci\u00f3n encontrada por Adler al igual de Freud, a un lado y otro del oc\u00e9ano, denuncia el hecho innegable de que la necesidad de \u00abhacerse valer\u00bb, que descansa en el complejo de inferioridad, se presenta para un gran n\u00famero de hombres como motivo explicativo esencial. No se puede negar que esta concepci\u00f3n abarca realidades an\u00edmicas olvidadas por la teor\u00eda freudiana. No hace falta enumerar expresamente aquellas condiciones de psicolog\u00eda colectiva y sociales que favorecen la concepci\u00f3n de Adler y la convierten en su exponente te\u00f3rico. Saltan a la vista.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Ser\u00eda imperdonable error desconocer la verdad de ambas concepciones, la de Adler y la de Freud; pero tambi\u00e9n ser\u00eda igualmente imperdonable proclamar a una de ellas por verdad \u00fanica. Ambas verdades corresponden a realidades ps\u00edquicas. Realmente, hay casos que se pueden exponer y explicar mejor con una teor\u00eda que con otra.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">A ninguno de los dos autores puedo achacarles un error fundamental; por el contrario, pretendo utilizar ambas hip\u00f3tesis en la medida posible, ya que reconozco su justificaci\u00f3n relativa. No se me hubiera ocurrido apartarme de la v\u00eda iniciada por Freud si no hubiera tropezado con obst\u00e1culos reales que me obligaran a desviarme. Y lo mismo con respecto a Adler.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Luego de lo dicho, no hace falta a\u00f1adir que la verdad de mis concepciones distintas es tambi\u00e9n igualmente relativa, y. que me siento tan mero exponente de otra corriente que casi podr\u00eda confesar con Coleridge: \u00abCreo en la Iglesia una, \u00fanica bienhechora\/ cuyo \u00fanico miembro, hasta el presente, soy yo\u00bb.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Si en alg\u00fan terreno estamos obligados a ser modestos, ha de ser, sobre todo, en la Psicolog\u00eda aplicada y deberemos respetar la aparente diversidad de las opiniones porque estamos muy lejos de conocer algo fundamental acerca del objeto m\u00e1s elevado de la ciencia, el alma humana. Por ahora, poseemos una serie m\u00e1s o menos plausible de meras opiniones, qu\u00e9 no est\u00e1n, ni mucho menos, de acuerdo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Por esto, al presentar mis concepciones no se entienda que proclamo una nueva verdad o un evangelio definitivo. No puedo hablar m\u00e1s que de intentos de esclarecer hechos ps\u00edquicos para m\u00ed obscuros, o de superar dificultades terap\u00e9uticas.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Y quisiera comenzar con el \u00faltimo extremo. Porque aqu\u00ed se .hace urgente la necesidad del cambio. Una teor\u00eda suficiente puede ser mantenida largo tiempo, pero<br \/>\nno ocurre lo mismo con una terapia insuficiente. En mis cerca de treinta a\u00f1os de pr\u00e1ctica psicoter\u00e1pica, he conocido una cantidad considerable de fracasos, que me han impresionado bastante m\u00e1s que mis \u00e9xitos. \u00c9xitos en la psicoterapia puede tenerlos cualquiera, empezando por el curandero primitivo y el conjurador de la salud. Pero los \u00e9xitos nada ense\u00f1an al psicoterapeuta, porque lo que hacen es confirmarle en sus errores. Los fracasos, por el contrario, constituyen experiencias preciosas, porque no s\u00f3lo abren un camino para una verdad mejor, sino que nos fuerzan a cambiar nuestra concepci\u00f3n y nuestro m\u00e9todo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El gran est\u00edmulo que debo a Freud y luego a Adler , lo reconozco pr\u00e1cticamente al utilizar en el tratamiento de los enfermos todas las posibilidades que me ofrecen sus puntos de vista, pero tengo que reconocer, por otra parte que he sufrido fracasos que luego me parecieron haberlos podido evitar si hubiese tomado en consideraci\u00f3n los hechos aquellos que m\u00e1s tarde me obligar\u00edan a introducir modificaciones.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Apenas si es posible describir todas las circunstancias en que he tropezado. Me contentar\u00e9 entresacando unos cuantos casos t\u00edpicos. Las mayores dificultades las experiment\u00e9 con pacientes de edad avanzada, m\u00e1s all\u00e1 de los cuarenta. Son los j\u00f3venes consigo ordinariamente la adaptaci\u00f3n y la vida normal siguiendo los criterios de Freud y de Adler. Ambos se aplican certeramente en gentes j\u00f3venes, sin dejar, al parecer, rastros perturbadores. Con personas de edad no es \u00e9ste, a menudo, el caso, seg\u00fan experiencia m\u00eda. Se me figura que, al correr de los a\u00f1os, cambian poderosamente los hechos fundamentales ps\u00edquicos, tanto, que pudiera hablarse de una psicolog\u00eda &#8216;de ma\u00f1ana y de una psicolog\u00eda de tarde. Generalmente, la vida del hombre joven se desarrolla bajo el signo de una expansi\u00f3n general, persiguiendo fines visibles, y su neurosis descansa fundamentalmente, al parecer, en un vacilar o retroceder en esta direcci\u00f3n prospectiva. Por el contrario; la vida del hombre que va entrando en a\u00f1os discurre bajo el signo de la contracci\u00f3n, reafirmando lo alcanzado y desmontando los resortes expansivos. Su neurosis se explica, principalmente, por un estancamiento anacr\u00f3nico en la actitud juvenil. As\u00ed como el joven neur\u00f3tico se asusta de la vida, el viejo retrocede ante la muerte.<br \/>\nLo que antes fue para el joven un fin y objeto normales, se convierte para el anciano en estorbo neur\u00f3tico; del mismo modo como la vacilaci\u00f3n del joven neur\u00f3tico convierte aquella su primitiva y normal dependencia de los padres en una relaci\u00f3n incestuosa\u00bb contrapuesta a la vida. Es natural que entre j\u00f3venes neur\u00f3ticos las resistencias, represiones, transferencias, ficciones, etc., signifiquen lo contrar\u00edo que en los hombres de edad, a pesar de la aparente semejanza. Por consecuencia, los fines perseguidos en la terapia tendr\u00e1n que ser modificados. La edad del paciente me parece, por lo dicho, una indicaci\u00f3n de la mayor importancia.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Pero tambi\u00e9n dentro de la fase juvenil existen indicaciones varias. Por eso me parece una salida en falso tratar a un paciente que pertenece al tipo de la psicolog\u00eda de Adler, esto es, fracasado con deseos infantiles de \u00abhacerse valer\u00bb, con el punto de vista freudiano; como ser\u00eda tambi\u00e9n una peligrosa equivocaci\u00f3n aplicar, inversamente, el punto de vista adleriano a un tipo triunfador, con expresa psicolog\u00eda freudiana. En los casos dudosos, las mismas resistencias del paciente pueden servimos de se\u00f1ales indicadoras. Propendo a tomar en serio, de primer intento, resistencias con profundas ra\u00edces, por muy parad\u00f3jico que esto parezca. Creo que el m\u00e9dico no conoce forzosamente mejor que el paciente su complexi\u00f3n an\u00edmica, que hasta para \u00e9l puede ser desconocida. Esta actitud modesta del m\u00e9dico es completamente oportuna, si se tiene en cuenta el hecho de que, no s\u00f3lo no existe una Psicolog\u00eda general v\u00e1lida, sino tambi\u00e9n que existen innumerables temperamentos desconocidos y un n\u00famero, mayor o menor, de psiques individuales que no es posible enmarcar dentro de ning\u00fan esquema.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En lo que respecta a los temperamentos, admito dos tipos fundamentales, apoy\u00e1ndome en una diferencia constatada ya por tantos conocedores del hombre, a saber, el tipo extrovertido y el introvertido. Estas actitudes temperamentales las considero tambi\u00e9n como indicaciones esenciales, as\u00ed como el predominio de una determinada funci\u00f3n ps\u00edquica frente a las otras.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La asombrosa diversidad de vidas individuales condiciona constantes modificaciones que muchas veces el m\u00e9dico lleva a cabo inconscientemente, y que, consideradas l\u00f3gicamente, no est\u00e1n de acuerdo, en absoluto, con sus puntos de vista te\u00f3ricos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En esta cuesti\u00f3n de los temperamentos no debo de olvidar la existencia de hombres esencialmente espirituales y hombres de postura fundamentalmente materialista, sin que deba creerse que semejantes actitudes fundamentales sean algo casualmente adquirido o meros equ\u00edvocos. Frecuentemente se trata de pasiones cong\u00e9nitas que no es posible extirpar con cr\u00edticas ni con pr\u00e9dicas, y hasta hay casos en que un materialismo aparentemente aut\u00e9ntico no es en el fondo, m\u00e1s que la fuga de un temperamento religioso. Actualmente se presta mayor fe a los casos contrarios, aunque no son m\u00e1s frecuentes. Tambi\u00e9n es \u00e9sta una indicaci\u00f3n que, en mi opini\u00f3n, no hay que pasar por alto.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Al emplear la expresi\u00f3n \u00abindicaci\u00f3n\u00bb, parece que queremos significar, seg\u00fan el uso m\u00e9dico, indicaciones respecto a una terap\u00e9utica u otra. Acaso tendr\u00eda que ser as\u00ed, pero la psicoterapia est\u00e1 todav\u00eda muy lejos para permitirse un lujo semejante, por lo que la expresi\u00f3n \u00abindicaci\u00f3n\u00bb no significa mucho m\u00e1s que una prevenci\u00f3n para preservamos de unilateralidades.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La psique humana es algo enormemente equ\u00edvoco. En cada caso particular hay que preguntarse si se trata de una actitud o postura fundamental o propiamente de un h\u00e1bito, o si de una mera compensaci\u00f3n de algo contrario. Debo confesar que, en este respecto, me he equivocado tantas veces, que, llegado el caso concreto, procuro prescindir de toda clase de supuestos te\u00f3ricos acerca de la estructura de la neurosis y acerca de lo que puede y debe hacer el paciente. Me abandono, en lo posible, a la pura experiencia, para que me ilustre ella sobre los fines terap\u00e9uticos. Esto, quiz\u00e1, extra\u00f1e un poco, porque se presume que el terapeuta lleva ya su fin. En la psicoterapia, sin embargo, me parece expresamente aconsejable que el m\u00e9dico no posea fin alguno inquebrantable. Es dif\u00edcil que sepa m\u00e1s que la Naturaleza y la voluntad de vivir del enfermo. Las grandes decisiones de la vida humana est\u00e1n, por lo general, en manos de los instintos y de otros factores misteriosos e inconscientes, mucho m\u00e1s que del arbitrio consciente y de la sensata racionalidad. El zapato que va bien a uno le aprieta al vecino, y no hay receta universal para la vida. Cada cual lleva consigo una forma de vida, una forma irracional que no podr\u00e1 ser superada por ninguna otra.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Todo esto no es obst\u00e1culo para que prosigamos, en la medida de lo posible, por la v\u00eda normalizadora y racionalizante. Si el \u00e9xito terap\u00e9utico es lo bastante satisfactorio, podemos poner fin con esa tarea. Pero en caso contrario, la terapia, de grado o por fuerza, tendr\u00e1 que apelar a los factores irracionales del enfermo. Habr\u00e1 que seguir a la Naturaleza como a un gu\u00eda, y lo que al m\u00e9dico compete no es tanto un tratamiento cuanto el desarrollo de los g\u00e9rmenes creadores que anidan en el paciente.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Lo que yo voy a decir parte de donde el desarrollo empieza y el tratamiento cesa. Como se ve, lo que yo pueda decir acerca de la cuesti\u00f3n de la terapia se limita a aquellos casos en los que el tratamiento racional no satisface por completo. Los enfermos que tengo a mi disposici\u00f3n para su estudio forman un conjunto especial: casos \u00abfrescos\u00bb son; decididamente, los menos. La mayor\u00eda ha sufrido ya un tratamiento psicoter\u00e1pico con \u00e9xito parcial o con resultado completamente negativo. Alrededor de un tercio de los casos m\u00edos no padece una neurosis cl\u00ednicamente determinable, sino la falta de sentido y de objeto de su vida; nada tengo que objetar si se pretende designar este estado como la neurosis general de nuestro tiempo. M\u00e1s de dos tercios de mis pacientes se hallan ya en la segunda mitad de su vida.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Este material, tan especial, opone una resistencia particular a los m\u00e9todos de tratamiento racional, quiz\u00e1 porque la mayor\u00eda son individuos socialmente bien adaptados, con frecuencia capacidades sobresalientes, para los cuales nada significa la pretensi\u00f3n de normalizarlos. Y por lo que respecta a los pretendidos normales, no me encuentro en situaci\u00f3n de ofrecerles una concepci\u00f3n, ya preparada, de la vida. En la mayor\u00eda de mis casos se han agotado los recursos de la conciencia \u2014 la expresi\u00f3n inglesa corriente para el caso es: Jam stuck\u2014, me he quedado atascado. Esta realidad es la que me obliga, principalmente, a la b\u00fasqueda de posibilidades desconocidas. Porque yo no s\u00e9 qu\u00e9 contestar al enfermo que me pregunta: \u00bfqu\u00e9 me aconseja usted?, \u00bfqu\u00e9 debo hacer? Porque tampoco lo s\u00e9 yo. Lo \u00fanico que s\u00e9 de cierto es que cuando mi conciencia no encuentre salida y se quede parada, mi alma inconsciente reaccionar\u00e1, de seguro, contra ese marasmo insoportable.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Este estancarse es un hecho ps\u00edquico tan repetido en el curso del desenvolvimiento de la humanidad, que se ha convertido en motivo de muchas leyendas y mitos, donde se da con el s\u00e9samo para la puerta herm\u00e9tica o aparece un animal ben\u00e9fico que nos ayuda a encontrar el escondido camino. Esto quiere decir, en otras palabras: el estancarse es acontecimiento t\u00edpico que ha producido tambi\u00e9n, t\u00edpicas reacciones y compensaciones en el curso de los tiempos. Existen, por lo tanto, probabilidades de que se produzca algo parecido en las reacciones del inconsciente, por ejemplo, en los sue\u00f1os.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En casos semejantes, mi inter\u00e9s principal se orienta, por esta raz\u00f3n, hacia los sue\u00f1os. Y no apelo a ellos porque est\u00e9 pose\u00eddo de la idea de que es con los sue\u00f1os con los que se ha de conseguir algo, o porque posea una misteriosa teor\u00eda acerca de los mismos, en virtud de la cual tiene que ocurrir esto o lo otro, sino sencillamente por pura perplejidad. No s\u00e9 de qu\u00e9 echar mano, y por esto recurro a los sue\u00f1os, que, por lo menos, me proporcionan fantas\u00edas, quieren decir algo, y esto es ya mejor que nada. Ni poseo una teor\u00eda especial de los sue\u00f1os ni s\u00e9 c\u00f3mo se producen. Ni tampoco estoy seguro si mi manera de utilizar los sue\u00f1os merece en alguna forma el nombre de m\u00e9todo. Poseo todas las prevenciones contra la explicaci\u00f3n de los sue\u00f1os, como quintaesencia de toda arbitrariedad e incertidumbre. Pero, por otra parte, s\u00e9 que cuando se reflexiona larga y fundamentalmente sobre un sue\u00f1o, esto es, deambulamos con \u00e9l y lo sacudimos por todos lados casi siempre sacamos algo. Claro que este algo no es un resultado cient\u00edfico como para lucirse con \u00e9l, o que pueda ser reducido a t\u00e9rminos racionales, no; se trata de un resquicio pr\u00e1cticamente importante, que muestra al paciente hacia d\u00f3nde se endereza el camino inconsciente. No me debe importar que el resultado de esta reflexi\u00f3n sobre el sue\u00f1o sea o no constatable o sostenible cient\u00edficamente, porque, en este caso, perseguir\u00eda una accesoria finalidad narcisista. Me tengo que contentar, \u00fanicamente, con que signifique algo para el paciente y comunique corriente a su vida. El \u00fanico criterio al cual debo atenerme es el hecho de que el resultado de mis esfuerzos act\u00fae, sea eficaz. Mi pasi\u00f3n cient\u00edfica, que trata de averiguar por qu\u00e9 act\u00faa, la debo reservar para el tiempo ocioso.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Los contenidos de los sue\u00f1os iniciales, aquellos que corresponden a los comienzos de esta labor, son infinitamente diversos. En muchos casos los sue\u00f1os nos remiten inmediatamente al pasado y hacen recordar lo olvidado y perdido. Muy a menudo estos estancamientos y desorientaciones se producen cuando el tipo de vida se ha vuelto unilateral. En ese caso puede producirse, repentinamente, lo que se llama una p\u00e9rdida de la \u00ablibido\u00bb. Toda la actividad, hasta el presente, pierde de pronto inter\u00e9s y sentido, y los objetos que se propon\u00eda no valen ya la pena. Y lo que en uno no es m\u00e1s que un humor pasajero, en otro se puede convertir en estado cr\u00f3nico. En estos casos ocurre con frecuencia que otras posibilidades de desarrollo de la personalidad se hallan soterradas en alg\u00fan punto del pasado y nadie se apercibe de ello, ni siquiera el paciente. El sue\u00f1o puede levantar la pista.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En otros casos, el sue\u00f1o hace referencia a hechos actuales, de los cuales nunca sospech\u00f3 la conciencia que pudieran ser problem\u00e1ticos o conflictivos, por ejemplo, el matrimonio, la posici\u00f3n social, etc.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Estas posibilidades se hallan, todav\u00eda, dentro del cerco racional, y no me ser\u00eda muy dif\u00edcil dar un sentido plausible a esos sue\u00f1os iniciales. La verdadera dificultad comienza cuando los sue\u00f1os no presentan asidero alguno, lo que es frecuente, especialmente cuando tratan de prefigurar algo por venir. No aludo necesariamente a sue\u00f1os prof\u00e9ticos, sino a meros sue\u00f1os presentimientos o \u00abrecognoscentes\u00bb. Semejantes sue\u00f1os contienen presentimientos de posibilidades, y no hay manera de hacerlos comprensibles al que no participa en ellos. A menudo tampoco yo les encuentro sentido alguno, y entonces acostumbro decir al paciente: no creo, pero siga usted la pista. Como he dicho, el \u00fanico criterio es la acci\u00f3n estimulante, sin que nos haga falta saber por que semejante acci\u00f3n tiene lugar.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Esto se aplica, especialmente, a aquellos sue\u00f1os que contienen algo as\u00ed como \u00abmetaf\u00edsica inconsciente\u00bb, es decir, un pensar anal\u00f3gico mitol\u00f3gico, sue\u00f1os que, en ocasiones, aparecen con formas extraordinariamente extra\u00f1as que le dejan a uno perplejo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Se me preguntar\u00e1 que de d\u00f3nde s\u00e9 que los sue\u00f1os contienen algo as\u00ed como \u00abmetaf\u00edsica inconsciente\u00bb. Tengo que confesar que no s\u00e9 de cierto si los sue\u00f1os contienen algo semejante. Mis conocimientos acerca de los sue\u00f1os no alcanzan a tanto. No hago sino constatar el efecto de los pacientes. Pondr\u00e9 un peque\u00f1o ejemplo:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En un largo sue\u00f1o inicial de uno de mis casos normales, jugaba papel principal el hecho de que una hija de la hermana del sujeto estaba enferma. Se trataba de una ni\u00f1a de dos a\u00f1os.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En la realidad, la hermana hab\u00eda perdido cierto tiempo antes un hijo a causa de enfermedad, pero ninguno de sus hijos estaba en la actualidad enfermo. El dato del sue\u00f1o referente a la ni\u00f1a enferma parec\u00eda, en un principio, inabordable, porque no coincid\u00eda en forma alguna con la realidad. Como entre el sujeto y su hermana no exist\u00edan relaciones inmediatas y pr\u00f3ximas, el hecho no pod\u00eda producirle especial sentimiento. Pero se le ocurre de pronto que hac\u00eda dos a\u00f1os hab\u00eda empezado a estudiar el ocultismo, y en el curso de su estudio descubri\u00f3 la psicolog\u00eda. La ni\u00f1a representaba en \u00e9l, visiblemente, su inter\u00e9s espiritual, una idea que no se me hubiera ocurrido a m\u00ed. Desde un punto de vista puramente te\u00f3rico, esta imagen on\u00edrica puede querer decir todo o nada. \u00bfEs que una cosa o un hecho significan algo en s\u00ed mismos? Lo \u00fanico seguro es que el hombre es quien interpreta, es decir, presta sentido. Esto es, por de pronto, lo esencial para la psicolog\u00eda. Que el estudio del ocultismo es una enfermedad, fue un pensamiento nuevo e interesante, que hizo mella en el sujeto. Hizo su efecto. Y esto es lo decisivo. Que act\u00fae, sin que importe nada lo que sea para nuestro inadecuado criterio. Esta idea significa para \u00e9l una cr\u00edtica y produce cierto cambio de actitud. Merced a estos ligeros cambios, imposibles de ser previstos racionalmente, las cosas se ponen en movimiento y el marasmo, al menos en principio, est\u00e1 vencido.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Utilizando este ejemplo podr\u00eda decir figurativamente: el sue\u00f1o quer\u00eda decir que los estudios ocultistas del sujeto son enfermizos y, en este sentido, puedo hablar de metaf\u00edsico inconsciente, porque el sujeto es conducido por la v\u00eda del sue\u00f1o a una concepci\u00f3n semejante.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Pero voy m\u00e1s lejos: No s\u00f3lo ofrezco ocasi\u00f3n al paciente para que se le ocurra algo acerca de su sue\u00f1o, sino que tambi\u00e9n me la ofrezco a m\u00ed. Le expongo mis ocurrencias y opiniones. Si en la ocasi\u00f3n se producen efectos sugestivos, enhorabuena; porque, como se sabe, no se deja uno sugerir m\u00e1s que aquello para lo cual est\u00e1 t\u00e1citamente predispuesto. No importa que en este descifrar acertijos nos despistemos de vez en cuando, porque a la pr\u00f3xima ocasi\u00f3n lo err\u00f3neo ser\u00e1 rechazado como un cuerpo extra\u00f1o. No necesito demostrar que mi interpretaci\u00f3n del sue\u00f1o sea justa\u2014tarea sin visos de \u00e9xito\u2014, sino que debo buscar con mi paciente \u00fanicamente lo eficaz \u2014 estaba a punto de decir lo real.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La raz\u00f3n por la cual considero como una labor important\u00edsima poseer los mejores conocimientos acerca de la Psicolog\u00eda, Mitolog\u00eda y Arqueolog\u00eda primitivas y de la Historia comparada de las religiones, es que estos dominios me proporcionan inapreciables analog\u00edas con las cuales puedo enriquecer el caudal de ocurrencias de mis pacientes. De este modo podemos el paciente y yo trasladar lo que en apariencia no tiene importancia a un campo pr\u00f3digo en ella, potenciando as\u00ed la posibilidad de la acci\u00f3n. Para el profano, que hizo todo lo posible en la esfera de lo personal y lo racional, sin lograr un sentido cualquiera, ni por lo tanto satisfacci\u00f3n, ser\u00e1 una tarea enormemente dif\u00edcil penetrar en la esfera irracional de la vida y de la vivencia. Con ella se cambia tambi\u00e9n el aspecto de lo usual y cotidiano, que pueden resplandecer con este cambio. Casi todo depende exclusivamente de c\u00f3mo consideremos las cosas y no de c\u00f3mo ellas son. Lo significante con sentido es siempre m\u00e1s precioso para la vida que lo grande sin sentido.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">No creo menospreciar los riesgos de la tarea. Es algo as\u00ed como lanzar un puente al vac\u00edo. Y hasta se podr\u00eda objetar ir\u00f3nicamente\u2014lo que ha sido hecho con frecuencia \u2014 que, en la ocasi\u00f3n, el m\u00e9dico, en compa\u00f1\u00eda del enfermo, se dedica, en el fondo, a fantasear.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Esta objeci\u00f3n no es una raz\u00f3n en contra, sino que da en la clave. Yo me esfuerzo, precisamente, en fantasear con el paciente. No tengo en menos a la fantas\u00eda. En \u00faltimo extremo, es para m\u00ed la maternal fuerza creadora del esp\u00edritu humano. Nunca nos elevamos m\u00e1s all\u00e1 de la fantas\u00eda. Cierto que existen fantas\u00edas sin valor, enclenques, enfermizas, insatisfactorias, de cuya naturaleza est\u00e9ril se da cuenta en seguida toda persona dotada de sana raz\u00f3n, pero las muestras deficientes nada dicen contra los productos normales. Toda obra humana procede de la fantas\u00eda creadora. No es posible, por tanto, menospreciar la actividad fant\u00e1stica. Normalmente, la fantas\u00eda no se equivoca, es demasiado profunda y ser halla demasiado \u00edntimamente entrelazada con el trozo fundamental de los instintos humanos y animales. Vuelve siempre, de manera sorprendente, al buen camino. La actividad creadora de la fantas\u00eda arrebata al hombre de su uni\u00f3n con lo \u00abnada m\u00e1s que esto\u00bb y lo eleva a la categor\u00eda de Jugador. Y el hombre, como dice Schiller, \u00abes completamente hombre solamente cuando juega\u00bb.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El efecto que yo pretendo producir es la aparici\u00f3n de un estado an\u00edmico en el cual mi paciente empieza a hacer experiencias con su ser, que nada contiene de petrificado y sin esperanzas, un estado de fluidez, de cambio, de devenir. No puedo, naturalmente, hacer otra cosa que mostrar los principios de mi t\u00e9cnica. Los que conozcan casualmente mis trabajos podr\u00e1n imaginarse los complementos necesarios. Lo que quiero hacer resaltar es que no se debe entender mi procedimiento como algo desprovisto de fines y de linderos Me obligo, siempre, a no traspasar el sentido implicado en el momento actuante o eficaz, y me esfuerzo \u00fanicamente en comunicar ese sentido al paciente, de la manera m\u00e1s completa, de forma que tambi\u00e9n \u00e9l se d\u00e9 cuenta de su alcance suprapersonal. Cuando a un hombre le pasa algo que \u00e9l supone que a \u00e9l s\u00f3lo le pasa, siendo as\u00ed que, en realidad, se tra\u00eda de una vivencia completamente general, en ese caso el sujeto no tiene raz\u00f3n, porque adopta una actitud demasiado personal, aisl\u00e1ndose as\u00ed la comunidad. De igual modo, hay que tener en cuenta que no s\u00f3lo poseemos una conciencia personal del presente, sino tambi\u00e9n una conciencia suprapersonal cuyo esp\u00edritu capta le continuidad hist\u00f3rica. Esto parece un poco abstracto y sin embargo, es un hecho real que muchas neurosis se explican en primer lugar porque, por ejemplo, no son sentidos los anhelos religiosos del alma a consecuencia de una infantil preocupaci\u00f3n explicativa. El psic\u00f3logo contempor\u00e1neo debiera darse cuenta, alguna vez que no se trata ya de dogmas ni de profesiones de fe sino, m\u00e1s bien, de una actitud religiosa que constituye una funci\u00f3n ps\u00edquica de importancia innegable. Y, precisamente, para la funci\u00f3n religiosa la continuidad hist\u00f3rica es algo imprescindible.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Y, volviendo al problema de mi t\u00e9cnica, me pregunto en qu\u00e9 medida puedo recurrir a la autoridad de Freud para justificar su aparici\u00f3n. En todo caso la he aprendido con el m\u00e9todo de la libre asociaci\u00f3n de Freud, y considero que mi t\u00e9cnica es una prolongaci\u00f3n de este m\u00e9todo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Mientras ayudo al paciente a dar con los momentos eficaces de sus sue\u00f1os y trato de hacerle comprender el sentido general de sus s\u00edmbolos, se halla todav\u00eda en un estado psicol\u00f3gico infantil. Se halla pendiente de sus sue\u00f1os y de la cuesti\u00f3n de si el sue\u00f1o pr\u00f3ximo le aportar\u00e1 o no una luz nueva. Tambi\u00e9n se halla pendiente de mis ocurrencias y de si mi saber le proporcionar\u00e1 nuevas claridades. Se encuentra, por tanto, en un estado pasivo nada envidiable, en el cual todo se vuelve inseguro y dudoso, porque ni \u00e9l ni yo sabemos a d\u00f3nde vamos. A menudo, no hacemos m\u00e1s que palpar a ciegas en egipc\u00edacas obscuridades. En este estado no hay que esperar efectos demasiado fuertes porque la inseguridad es demasiado grande. Adem\u00e1s, existe el peligro, nada raro, que el tejido trabajado de d\u00eda sea deshecho por la noche. El peligro es que no aparezca nada\u2014en el significado m\u00e1s pleno de la palabra \u2014 y que nada quede en pie. En semejante situaci\u00f3n ocurre, a veces, que se presenta un sue\u00f1o especialmente coloreado o con una figura extra\u00f1a, y el enfermo me dice: \u00bfVe usted? Si yo fuera pintor, pintar\u00eda mi sue\u00f1o. O los sue\u00f1os tratan de fotograf\u00edas, de im\u00e1genes pintadas o dibujadas o de manuscritos iluminados o del cine.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Utilizo esta sugesti\u00f3n y exijo al paciente que pinte en la realidad lo visto en sue\u00f1os o en la fantas\u00eda. Generalmente, me oponen que no son pintores, a lo que contesto que los pintores de hoy en d\u00eda tampoco lo son, y que, en consecuencia, el arte pict\u00f3rico es en la actualidad absolutamente libre y, adem\u00e1s, que lo que importa no es la belleza, sino el empe\u00f1o puesto en el cuadro. Cuan cierto es esto pude verlo \u00faltimamente en una retratista profesional que respondi\u00f3 a mis incitaciones con lamentables ensayos infantiles, como si, en realidad, nunca hubiera tenido un pincel en la mano. Es cosa muy distinta pintar lo de fuera que pintar lo de dentro.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, muchos de mis pacientes avanzados comienzan a pintar. Comprendo que a todo el mundo le parezca absolutamente in\u00fatil este diletantismo. Pero no se olvide que no se trata de personas que tienen que demostrar todav\u00eda su utilidad social, sino de aquellas a quienes no satisface ya la utilidad social, y han tropezado con la cuesti\u00f3n m\u00e1s profunda y peligrosa del sentido de su vida individual. Ser una part\u00edcula social no tiene sentido y atractivo m\u00e1s que para quien no ha llegado todav\u00eda a tanto, pero no para quien se halla hastiado de ello. Quien no ha logrado alcanzar el nivel medio de adaptaci\u00f3n es posible que niegue la importancia del sentido individual de la vida, y ser\u00e1 negado, con toda seguridad, por aquel cuya misi\u00f3n se cifra en criar reba\u00f1os. Pero quien no pertenezca a una categor\u00eda ni otra, tropezar\u00e1 tarde o temprano con la penosa cuesti\u00f3n.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Aunque mis pacientes produzcan ocasionalmente cosas bellas, que podr\u00edan ser expuestas en una exposici\u00f3n de pintura moderna, las considero, sin embargo, como desprovistas de valor, desde el punto de vista de un arte aut\u00e9ntico. Hasta es esencial que no tengan valor, porque, de lo contrario, se imaginan mis pacientes que son artistas, con lo cual se habr\u00eda deshecho la finalidad del ejercicio. No se trata del arte; mas, no debe tratarse del arte sino de algo distinto y superior al mero arte, a saber, de una acci\u00f3n viva sobre el paciente mismo. Lo que el punto de vista social estima en menos, a saber, el sentido de la vida individual, es lo que nos interesa a nosotros m\u00e1s que nada. y aquel algo inefable que el paciente se esfuerza en traducir en una forma visible, infantilmente impotente.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Pero, \u00bfpor qu\u00e9 muevo a los pacientes que se hallan en cierto estadio de su evoluci\u00f3n a expresarse mediante el pincel, el l\u00e1piz o la pluma?<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n esto se explica por el af\u00e1n de provocar una acci\u00f3n. En el estado psicol\u00f3gico infantil, antes descrito, el paciente es .pasivo. En este momento comienza a ser activo. Representa lo pasivamente contemplado y lo convierte, de este modo, en obra suya. No se reduce a hablar de ello, sino que lo hace. Psicol\u00f3gicamente existe una diferencia enorme entre mantener unas cuantas veces por semana una interesante conversaci\u00f3n con el m\u00e9dico, cuyo resultado quedar\u00e1 en el aire, y el luchar largas horas con pinceles y colores, que se resisten, para producir algo a primera vista sin sentido. Pero si el esfuerzo careciera, realmente, de sentido alguno, se resistir\u00eda tanto el paciente a llevarle a cabo, que no habr\u00eda manera de hacerle repetir el intento. Pero c\u00f3mo lo fantaseado no le parece absolutamente desprovisto de sentido, al ocuparse con ello le aumenta su eficacia, su acci\u00f3n. Adem\u00e1s, la producci\u00f3n material de la imagen obliga a una consideraci\u00f3n detenida de la misma en todas sus partes, de modo que su eficacia puede desarrollarse por completo. As\u00ed, en los dominios de lo fantaseado penetra un elemento de realidad, con lo cual esa fantas\u00eda aumenta de peso, esto es, de eficacia. Y de la misma imagen elaborada parten influencias, dif\u00edciles de ser descritas. Basta que el paciente haya observado que algunas veces se ha liberado de una situaci\u00f3n an\u00edmica miserable, componiendo una imagen simb\u00f3lica, para que acuda a este recurso en cuanto le vaya mal. Con esto se ha ganado algo inapreciable, a saber, un punto de apoyo para facilitar la emancipaci\u00f3n, un tr\u00e1nsito hacia la mayor edad psicol\u00f3gica. Con este m\u00e9todo \u2014 si me es permitido utilizar esta palabra \u2014 el paciente puede hacerse creadoramente independiente. No depende m\u00e1s de sus sue\u00f1os ni del saber de su m\u00e9dico, sino que al tratar de pintarse a s\u00ed mismo, puede cambiarse a s\u00ed mismo. Porque lo que pinta son fantas\u00edas actuantes, aquello que act\u00faa en \u00e9l. Y lo que act\u00faa en \u00e9l es \u00e9l mismo, pero no en el sentido equ\u00edvoco de antes, en que consideraba a su yo personal como siendo \u00e9l, sino en un sentido nuevo, extra\u00f1o, apareciendo su yo como objeto de lo que act\u00faa en \u00e9l. Se esfuerza en representar en forma agotadora aquello que act\u00faa dentro de \u00e9l, para acabar descubriendo que es lo eternamente desconocido y extra\u00f1o, el fundamento m\u00e1s profundo de nuestra alma.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Me es imposible describir los cambios de valores y puntos de vista, los desplazamientos del centro de gravedad de la personalidad que se producen. Es algo as\u00ed como si la tierra descubriera el sol como centro de los sistemas planetarios y del suyo propio.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u00bfPero no lo sab\u00edamos desde antiguo? Creo que s\u00ed que lo sab\u00edamos. Pero por el hecho de saber algo, estoy todav\u00eda muy lejos de que ese algo act\u00fae en m\u00ed, porque, en realidad, vivo como si no lo supiera. La mayor\u00eda de mis pacientes lo sab\u00edan, pero no lo viv\u00edan \u00bfPor qu\u00e9 no lo viv\u00edan? Por el mismo motivo que hace que todos nosotros vivamos del yo. Este motivo no es otro que la sobreestimaci\u00f3n de la conciencia.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Para los hombres j\u00f3venes, todav\u00eda sin \u00e9xito en la vida, inadaptados, tiene la mayor importancia el formar su yo de la manera m\u00e1s eficaz posible, con otras palabras, de educar su voluntad. Si no es precisamente un genio, no le hace falta creer en algo que act\u00faa en \u00e9l que no sea id\u00e9ntico con su voluntad. Tiene que sentirse como ser voluntario y desestimar todo lo dem\u00e1s que cobije, o creerlo sometido a su voluntad, porque sin esta ilusi\u00f3n no le ser\u00eda posible adaptarse socialmente.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Otra cosa sucede con hombres en la segunda mitad de su vida, que no necesitan educar su voluntad, sino que requieren, m\u00e1s bien, para poder comprender el sentido de su vida individual, la experiencia de su propio ser. La utilidad social no les atrae ya, aunque no nieguen su deseabilidad. Sienten que su ocupaci\u00f3n creadora, cuya absoluta inutilidad social les es absolutamente clara, es un trabajo saludable sobre s\u00ed mismos. Su actividad les va liberando progresivamente de la dependencia enfermiza, ganando de este modo una firmeza interior y nueva confianza en s\u00ed mismos. Y estas \u00faltimas adquisiciones son las que favorecer\u00e1n tambi\u00e9n la vida social del paciente. Porque un hombre m\u00e1s firme en su interior y con mayor confianza en s\u00ed mismo estar\u00e1 m\u00e1s a la altura de sus deberes sociales que otro que no se las arregle con su inconsciente.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">He evitado, de prop\u00f3sito, abrumador mi exposici\u00f3n con teor\u00edas; por eso quedar\u00e1n muchas cosas obscuras. Pero para hacer comprensibles las im\u00e1genes producidas por mis pacientes, hay que mencionar, cuando menos, ciertos puntos de vista te\u00f3ricos. Todas estas im\u00e1genes se se\u00f1alan por un car\u00e1cter simb\u00f3lico primitivo, que se trasluce lo mismo que el dibujo que en los colores. Los colores, por lo general, son b\u00e1rbaramente intensos. A menudo se trata de un arca\u00edsmo innegable. Estas cualidades nos remiten a la naturaleza de las fuerzas representativas que est\u00e1n a la base. Se trata de tendencias irracionales simb\u00f3licas, de un car\u00e1cter en tal grado hist\u00f3rico o arcaico, que no es dif\u00edcil ponerlas en paralelo con im\u00e1genes procedentes de la Arqueolog\u00eda o de la Historia comparada de las Religiones. Podemos, pues, aceptar que nuestras im\u00e1genes, dibujadas, o pintadas, proceden, principalmente, de aquellas regiones de la psique que yo he designado como inconsciente colectivo. Entiendo con esta expresi\u00f3n un funcionamiento inconsciente, general, an\u00edmico, que es el que ha inspirado, no s\u00f3lo nuestros modernos cuadros simbolistas, sino todos los productos similares del pasado. Semejantes im\u00e1genes proceden de una necesidad natural y satisfacen tambi\u00e9n una necesidad del mismo tipo. Parece como s\u00ed la psique, que extiende sus ra\u00edces hasta lo primitivo, se expresara en esas im\u00e1genes y lograra con ello la posibilidad de funcionar a la par con nuestra conciencia, que le es ajena, con lo que quedar\u00edan de lado sus exigencias perturbadoras de \u00e9sta. Tengo que a\u00f1adir, no obstante, que la mera actividad representativa es en s\u00ed insuficiente. Hace falta, adem\u00e1s, una comprensi\u00f3n intelectual y emocional de las im\u00e1genes, con lo cual quedan integradas en la conciencia, no s\u00f3lo por ser entendidas, sino tambi\u00e9n moralmente. Es menester someterlas a un trabajo de interpretaci\u00f3n sint\u00e9tica. Aunque he recorrido este camino muchas veces, con distintos pacientes, no he logrado todav\u00eda dise\u00f1ar un recorrido de \u00e9stos en todos sus detalles y publicarlo. S\u00f3lo fragmentariamente he podido conseguirlo. Andamos por una tierra completamente nueva, y lo que interesa de primera intenci\u00f3n es hacernos con una experiencia rica.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Por razones graves quisiera evitar en este punto conclusiones precipitadas. Lo que podemos observar indirectamente es un proceso vivo del alma que se desarrolla fuera de la conciencia. Y no sabemos hasta qu\u00e9 profundidades desconocidas alcanzar\u00e1 nuestra mirada.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Como ya indicaba anteriormente, se trata, al parecer, de una especie de fen\u00f3menos de centraci\u00f3n: muchas im\u00e1genes decisivas sentidas por los pacientes como tales, apuntan en esta direcci\u00f3n; un fen\u00f3meno de centraci\u00f3n en el cual lo que nosotros llamamos yo, aparece en lugar perif\u00e9rico. Este cambio es producido, aparentemente, por la arribada de la porci\u00f3n \u00abhist\u00f3rica\u00bb del alma. No es claro, en un principio, el fin que este fen\u00f3meno persigue. No podemos m\u00e1s que constatar su importante acci\u00f3n sobre la personalidad consciente. Partiendo del hecho cierto de que este cambio eleva el tono vital y mantiene fluyente la vida, hay que concluir que alberga una finalidad que le es peculiar. Es posible que sea una nueva ilusi\u00f3n. Pero, \u00bfqu\u00e9 es la ilusi\u00f3n? \u00bfDesde qu\u00e9 punto de vista podemos calificar algo de ilusi\u00f3n? \u00bfExiste algo que respecto al alma pueda ser designado como tal? Para el alma es, acaso, una forma important\u00edsima de vida, algo imprescindible, como el ox\u00edgeno para el organismo. Lo que llamamos ilusi\u00f3n es, acaso, una realidad an\u00edmica de importancia extraordinaria. Probablemente, el alma no se preocupa ni poco ni mucho de nuestra categor\u00eda de realidad. Para ella, parece que es real, antes que nada, lo que act\u00faa. Quien pretenda investigar el alma no debe confundirla con la conciencia; de lo contrario, ocultar\u00e1 el objeto de la investigaci\u00f3n a su propia mirada. Por el contrario, es menester descubrir cuan diferente es el alma de la conciencia para poder conocer de verdad a la primera. Nada es m\u00e1s f\u00e1cil que, aquello que para nosotros es una ilusi\u00f3n, sea realidad para ella, por lo que nada ser\u00eda m\u00e1s inadecuado que pretender medir la realidad ps\u00edquica con nuestra realidad consciente. Para el psic\u00f3logo, lo m\u00e1s est\u00fapido es el punto de vista del misionero, que afirma que los dioses de los pobres paganos son ilusi\u00f3n. Pero desgraciadamente se trabaja todav\u00eda con ligereza dogm\u00e1tica, como s\u00ed nuestra pretendida realidad no fuera tambi\u00e9n ilusoria. En los dominios del alma, como en general en nuestra experiencia, las cosas que act\u00faan son realidades, sin que importe el nombre que el hombre las d\u00e9. Y de lo que se trata es de comprender estas realidades como tales y no de ponerles otro nombre cualquiera. As\u00ed, el esp\u00edritu sigue siendo para el alma nada menos que esp\u00edritu, aunque se le denomine sexualidad.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Es menester repetir que estas denominaciones y estos cambios de nombres no afectan para nada de cerca ni de lejos a la naturaleza del fen\u00f3meno descrito. Como todo lo que es, no es posible agotarlo mediante racionales conceptos conscientes, raz\u00f3n por la cual mis propios pacientes prefieren con raz\u00f3n la representaci\u00f3n e interpretaci\u00f3n simb\u00f3lica, como lo m\u00e1s adecuado y eficaz.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Con esto he dicho, poco m\u00e1s o menos, todo lo que en un ensayo de orientaci\u00f3n general pod\u00eda decir acerca de mis intenciones y puntos de vista terap\u00e9uticos. No pretende ser m\u00e1s que una sugesti\u00f3n y me dar\u00e9 por satisfecho si efectivamente lo es.<\/h4>\n<\/div>\n<\/div>\n<blockquote><\/blockquote>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"Layer10\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CARL GUSTAV JUNG Cap\u00edtulo del libro La psique y sus problemas actuales, Santiago de Chile: Editorial Zig-Zag, traducido por Eugenio Imaz, s.f., pp. 69-89. _______________________________________ Es un\u00e1nime la convicci\u00f3n de que las neurosis son perturbaciones ps\u00edquicas funcionales y, por esta &hellip; <a href=\"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/los-fines-de-la-psicoterapia\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[111,24,10],"class_list":["post-878","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-publicacionesponencias","tag-fines","tag-jung","tag-psicoterapia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/878","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=878"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/878\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9113,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/878\/revisions\/9113"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=878"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=878"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=878"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}