{"id":873,"date":"2010-06-29T20:02:33","date_gmt":"2010-06-30T01:02:33","guid":{"rendered":"http:\/\/adepacolombia.wordpress.com\/?p=873"},"modified":"2020-12-15T14:30:41","modified_gmt":"2020-12-15T14:30:41","slug":"el-matrimonio-considerado-como-relacion-psicologica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/el-matrimonio-considerado-como-relacion-psicologica\/","title":{"rendered":"El matrimonio considerado como relaci\u00f3n psicol\u00f3gica &#8211; C.G. Jung"},"content":{"rendered":"<div id=\"Layer2\">\n<div id=\"Layer5\">\n<div align=\"justify\">\n<div align=\"center\">\n<div id=\"profile\">\n<h3 style=\"text-align: center;\">CARL GUSTAV JUNG<\/h3>\n<h4><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/imagenes\/jungemmajv.jpg\" alt=\"\" width=\"182\" height=\"250\" \/><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><em>Carl Gustav Jung (1875-1961), m\u00e9dico psiquiatra y psic\u00f3logo, figura clave en la etapa inicial del psicoan\u00e1lisis. Posteriormente fue el fundador de la escuela de Psicolog\u00eda Anal\u00edtica. Pionero de la psicolog\u00eda profunda y uno de los estudiosos de esta disciplina m\u00e1s ampliamente le\u00eddos en el siglo XX, su abordaje te\u00f3rico y cl\u00ednico enfatiz\u00f3 la conexi\u00f3n funcional entre la estructura de la psique y sus manifestaciones culturales. Esto le impuls\u00f3 a incorporar en su metodolog\u00eda nociones procedentes de la antropolog\u00eda, la alquimia, los sue\u00f1os, el arte, la mitolog\u00eda, la religi\u00f3n y la filosof\u00eda. Aunque Jung no fue el primero en dedicarse al estudio de la actividad on\u00edrica, no obstante, sus contribuciones al an\u00e1lisis de los sue\u00f1os fueron extensivas y altamente influyentes. Este art\u00edculo es una transcripci\u00f3n del cap\u00edtulo del mismo nombre que se encuentra en la publicaci\u00f3n <\/em>La psique y sus problemas actuales<em>, publicado en Santiago de Chile, por la Editorial Zig-Zag.<\/em><\/h4>\n<p><strong>_________________________________________<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"miembros\"><\/div>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El matrimonio como relaci\u00f3n psicol\u00f3gica es un problema complicado. Est\u00e1 constituido por toda una serie de realidades subjetivas y objetivas, en parte, de naturaleza muy heterog\u00e9nea. Como me quiero limitar al aspecto psicol\u00f3gico, tendr\u00e9 que excluir, en lo esencial, las realidades de naturaleza jur\u00eddica y social, a pesar de que ellas influyen sobremanera la relaci\u00f3n psicol\u00f3gica entre los esposos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Al hablar de relaci\u00f3n psicol\u00f3gica presuponemos la consciencia. No existe una relaci\u00f3n psicol\u00f3gica entre los hombres que se hallen en estado inconsciente. Desde el punto de vista psicol\u00f3gico, no guardan relaci\u00f3n alguna. Y desde otro punto de vista cualquiera, por ejemplo, fisiol\u00f3gico, pudieran estar en relaci\u00f3n, pero nunca podr\u00eda llamarse psicol\u00f3gica. La supuesta inconsciencia total no se da en esa medida; sin embargo, existen inconsciencias parciales de amplitud considerable. Y en la medida en que estas inconsciencias existen, queda restringida la relaci\u00f3n psicol\u00f3gica.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En el ni\u00f1o la conciencia surge de las profundidades de la vida an\u00edmica inconsciente, a la manera de islas disgregadas que poco a poco se agrupan formando un \u00abcontinente\u00bb, una conciencia conexiva totalizadora. El proceso evolutivo del avance espiritual no significa otra cosa sino la expansi\u00f3n de la conciencia. En el momento en que se produce una conciencia conexiva se da la posibilidad de una relaci\u00f3n psicol\u00f3gica. Conciencia, seg\u00fan nuestras posibilidades de entender, es siempre conciencia del yo. Para tener conciencia de m\u00ed mismo tengo que poder diferenciarme de los dem\u00e1s. S\u00f3lo all\u00ed donde est\u00e1 diferenciaci\u00f3n existe puede tener lugar una relaci\u00f3n. Y, aunque la diferenciaci\u00f3n se establece con car\u00e1cter general, normalmente esta diferenciaci\u00f3n ofrece lagunas en las cuales se encuentran, acaso, amplios dominios en la vida ps\u00edquica, en un estado inconsciente. No se da diferenciaci\u00f3n alguna respecto a los contenidos inconscientes, y por eso en sus dominios no es posible establecer relaci\u00f3n ninguna; domina el estado inconsciente de los comienzos, con una identidad primitiva del yo con los dem\u00e1s, lo que quiere decir una absoluta falta de relaci\u00f3n.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El joven casadero posee conciencia del yo (la muchacha, por lo general, m\u00e1s que el muchacho). Pero no hace mucho tiempo que ha surgido de las nieblas de la inconsciencia originaria. Por eso posee todav\u00eda amplios dominios que duermen a la sombra del inconsciente y que excluyen, en su extensi\u00f3n, el establecimiento de una relaci\u00f3n psicol\u00f3gica. Pr\u00e1cticamente, esto quiere decir que el joven no posee m\u00e1s que un conocimiento incompleto de los dem\u00e1s y de s\u00ed mismo, y que no puede darse cuenta, m\u00e1s que de una manera insuficiente, de los motivos de los dem\u00e1s y de los suyos propios. Por lo general, act\u00faa por motivos, en su mayor parte, inconscientes. Claro que subjetivamente se figura ser muy consciente, porque siempre sobreestimamos los contenidos conscientes que poseemos, y resulta un descubrimiento sorprendente de la mayor importancia que aquello que nosotros consideramos como una cima al fin escalada no sea, en realidad, m\u00e1s que el primer pelda\u00f1o de una escalera muy larga. Cuanto mayor sea la amplitud de lo inconsciente tanto menos libertad habr\u00e1 para el matrimonio, lo que subjetivamente se hace sentir con la fuerza del sino que se manifiesta en el enamoramiento. All\u00ed donde no hay enamoramiento puede actuar tambi\u00e9n una fuerza, aunque en formas menos agradables.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Las motivaciones, todav\u00eda inconscientes, son de naturaleza personal y general. En primer lugar, motivos procedentes de la influencia de los padres. En este aspecto lo que condiciona al joven es su relaci\u00f3n respecto a la madre, y a la joven, su relaci\u00f3n respecto al padre La intensidad del v\u00ednculo con los padres es lo que influye, en primer lugar, de manera inconsciente, en la elecci\u00f3n de esposo, ya sea favoreci\u00e9ndola o dificult\u00e1ndola. Un amor consciente hacia el padre y la madre favorece la elecci\u00f3n de un esposo o esposa, parecidos al padre a la madre, respectivamente. Un enlace inconsciente (que no es forzoso que se manifieste conscientemente e forma de amor) dificulta semejante elecci\u00f3n y fuerza notificaciones peculiares. Para comprender esto tenemos que saber en qu\u00e9 se apoya ese enlace inconsciente con los padres y bajo qu\u00e9 circunstancias modifica la elecci\u00f3n consciente, y a veces la impide. Por lo general, toda aquella vida que los padres pudieran vivir y que por razones especiosas fue sofocada por ellos, se transmitir\u00e1 en forma invertida a los hijos, es decir, que estos \u00faltimos ser\u00e1n empujados inconscientemente en una direcci\u00f3n que tender\u00e1 a compensar aquello que no fue colmado en la vida de los padres. As\u00ed ocurre que padres hipermorales engendran hijos inmorales, y que un padre sin sentido de la responsabilidad y ocioso tiene un hijo dotado de una ambici\u00f3n enfermiza. El inconsciente artificial de los padres produce las peores consecuencias. As\u00ed, una madre que se mantiene artificiosamente inconsciente, para no perturbar las apariencias del matrimonio feliz, encadena inconscientemente al hijo, en cierta manera como substitutivo del marido. En consecuencia, el hijo cuando no es derivado hac\u00eda la homosexualidad, es forzado a ciertas modificaciones en la elecci\u00f3n que, propiamente, no le corresponde. Se casar\u00e1 con una joven que sea manifiestamente inferior a su madre, para que no pueda competir con ella, o ser\u00e1 v\u00edctima de una mujer desp\u00f3tica y de car\u00e1cter exigente, que lo desligar\u00e1 de la madre. La elecci\u00f3n puede hacerse libremente, sin estos influjos, caso de que el instinto se mantenga vigoroso; sin embargo, esos influjos se har\u00e1n sentir, tarde o temprano, como entorpecimientos. Una elecci\u00f3n m\u00e1s o menos instintiva habr\u00eda de ser la mejor desde el punto de vista de la conservaci\u00f3n de la especie; pero desde el punto de vista psicol\u00f3gico no siempre es feliz, porque a menudo existe una gran distancia entre la personalidad puramente instintiva y la personalidad individualmente diferenciada. En un caso semejante, la raza podr\u00e1 ser mejorada o renovada por una elecci\u00f3n puramente instintiva, pero a costa, acaso de la felicidad individual (el concepto \u00abinstinto\u00bb no es m\u00e1s que un concepto totalizador de todos los factores org\u00e1nicos y ps\u00edquicos posibles, cuya naturaleza nos es, en su mayor parte, desconocida).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Si consideramos al individuo \u00fanicamente como instrumento para la conservaci\u00f3n de la especie, la elecci\u00f3n puramente instintiva es, sin duda, la mejor. Pero, como sus fundamentos son inconscientes, no es posible que sobre ella se establezca m\u00e1s que un tipo de relaci\u00f3n impersonal, como lo hemos podido observar entre los primitivos. Si cabe hablar entre \u00e9stos de relaci\u00f3n, ser\u00e1 una relaci\u00f3n distante y p\u00e1lida, de naturaleza claramente impersonal, completamente regulada por costumbres y prejuicios tradicionales, modelo de todo matrimonio convencional.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En la medida en que la raz\u00f3n, la habilidad o el cuidado amoroso de los padres no haya arreglado el matrimonio del hijo y en la medida, tambi\u00e9n, en que el instinto primitivo del ni\u00f1o no se halle desvigorizado por una falsa educaci\u00f3n o por el influjo secreto de complejos paternos, que asomaron y fueron descuidados, la elecci\u00f3n de esposa ocurre en virtud de motivaciones instintivas conscientes. Inconsciencia produce indiferenciaci\u00f3n, inconsciente identidad. La consecuencia pr\u00e1ctica es que el uno supone en el otro una estructura psicol\u00f3gica similar. La sexualidad normal, como vivencia com\u00fan y aparentemente encaminada a lo mismo, fortifica el sentimiento de unidad y de identidad. Este estado suele designarse como armon\u00eda completa y ensalzado como una gran dicha (\u00abUn coraz\u00f3n y un alma\u00bb), y con raz\u00f3n, porque la vuelta al estado primitivo de inconsciencia y a la unidad inconscientes es como un regreso a la infancia (de aqu\u00ed los gestos infantiles de todos los enamorados), todav\u00eda m\u00e1s, una vuelta al seno materno, al mar, pre\u00f1ado de presentimientos, de una plenitud creadora, todav\u00eda inconsciente. Es una vivencia aut\u00e9ntica e innegable de lo divino, cuya omnipotencia disuelve y absorbe todo lo individual. Es una comuni\u00f3n aut\u00e9ntica con la vida y con el destino impersonal. La voluntad propia, que mira por s\u00ed misma, queda rota. La mujer se hace madre, el hombre padre y ambos pierden su libertad para convertirse en instrumento de la vida que avanza.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La relaci\u00f3n permanece dentro de los l\u00edmites de la finalidad biol\u00f3gica del instinto. Como \u00e9ste es un fin de naturaleza colectiva, la relaci\u00f3n rec\u00edproca psicol\u00f3gica de los esposos es, en lo esencial, de naturaleza colectiva, y no es posible considerarla, en sentido psicol\u00f3gico, como relaci\u00f3n individual. Podemos hablar de una relaci\u00f3n de este tipo cuando se conoce la naturaleza de las motivaciones inconscientes y queda anulada, ampliamente, esa identidad originaria. Raras veces, o nunca, un matrimonio deriva a la relaci\u00f3n individual sin dificultades y sin crisis. No existe un \u00abhacerse consciente\u00bb sin dolor. Las v\u00edas que conducen a la conciencia son diversas, pero guardan sus leyes. La transformaci\u00f3n comienza, por lo general, cuando asoma la segunda mitad de la vida. El mediod\u00eda de la vida es una \u00e9poca de la mayor importancia psicol\u00f3gica. El ni\u00f1o comienza su vida psicol\u00f3gica en un marco reducid\u00edsimo: en el de la madre y la familia. Con la progresiva maduraci\u00f3n se ampl\u00eda el horizonte y la esfera del influjo propio. Esperanza e intenci\u00f3n apuntan a la ampliaci\u00f3n de la esfera personal de poder y de posesi\u00f3n, el deseo se vierte sobre el mundo en proporciones cada vez mayores. La voluntad del individuo se va identificando cada vez m\u00e1s con los fines naturales de las motivaciones inconscientes. As\u00ed, el hombre insufla a las cosas su propia vida, hasta que \u00e9stas comienzan a vivir por s\u00ed mismas, y a multiplicarse, acabando insensiblemente por sobrepasarle. Las madres son superadas por sus hijos, los hombres por sus creaciones, y aquello que se ha tra\u00eddo a la existencia penosamente, y acaso con el mayor esfuerzo, se nos escapa y no podemos contenerlo. Al principio fue pasi\u00f3n; luego obligaci\u00f3n; por \u00faltimo, carga insoportable, un vampiro que ha chupado para s\u00ed la vida de su propio creador. El punto medio de la vida es el momento de mayor expansi\u00f3n, cuando el hombre se pone a la obra con toda su fuerza y toda su voluntad. Pero en este mismo momento nace la tarde, la otra mitad de la vida. La pasi\u00f3n cambia de cara y se llama deber, el querer se convierte en implacable tener, y los recodos del camino, que antes fueron ocasi\u00f3n de sorpresa y descubrimiento, se convierten en costumbre. El vino ha fermentado y empieza a clarear. Se desarrollan inclinaciones conservadoras, si todo marcha bien. En lugar de hacia adelante, volvemos muchas veces sin querer la vista hacia atr\u00e1s, y empezamos a darnos cuenta de c\u00f3mo se ha desenvuelto la vida hasta ahora. Se buscan los motivos reales y se hacen descubrimientos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El estudio cr\u00edtico de s\u00ed mismo y de su propio destino descubre al hombre su ver verdadero. Pero estos conocimientos no le vienen al hombre sin m\u00e1s. Se adquieren acompa\u00f1ados de fuertes conmociones. Como los fines de la segunda mitad de la vida son otros que los de la primera, mediante una perduraci\u00f3n excesiva en la actitud juvenil se produce una disensi\u00f3n de la voluntad. La conciencia empuja hacia adelante, obedeciendo a su propia inercia; el inconsciente se aferra al pasado, porque la fuerza y voluntad para futuras expansiones se han agotado. Esta disensi\u00f3n dentro de uno mismo produce descontento, y como no tenemos consciencia de nuestro propio estado, se proyectan los motivos sobre el esposo. As\u00ed se produce una atm\u00f3sfera cr\u00edtica, condici\u00f3n previa imprescindible para la adquisici\u00f3n de conciencia. Este estado no se produce, por lo com\u00fan, al mismo tiempo en los esposos. Ni el matrimonio m\u00e1s perfecto puede anular de tal forma las diferencias individuales que los estados de los esposos se identifiquen absolutamente. Generalmente, uno de ellos se acomodar\u00e1 m\u00e1s r\u00e1pidamente al matrimonio que el otro. Uno de los esposos, apoyado en su relaci\u00f3n positiva con los padres, experimentar\u00e1 pocas dificultades o ninguna en su adaptaci\u00f3n al esposo, mientras que el otro se hallar\u00e1 impedido por un v\u00ednculo inconsciente profundo con los padres. As\u00ed, conseguir\u00e1 m\u00e1s tard\u00edamente su adaptaci\u00f3n completa, y, por lo mismo que la ha alcanzado m\u00e1s dif\u00edcilmente, la conservar\u00e1 m\u00e1s tenazmente. Los momentos que producen una dificultad t\u00edpica, que desenvuelve su eficacia en el momento cr\u00edtico, son, por una parte, la diferencia en el \u00abtempo\u00bb; por otra, la diferencia en la amplitud de la personalidad espiritual. Con la expresi\u00f3n amplitud de la personalidad espiritual no quisiera provocar la idea de que se trata siempre de una naturaleza especialmente rica o magn\u00edfica. No es este el caso, en manera alguna. Lo que yo entiendo con esa expresi\u00f3n es m\u00e1s bien cierta complejidad de la naturaleza espiritual, equiparable a una piedra con muchas facetas, en contraposici\u00f3n con un simple cubo. Se trata de naturalezas polifac\u00e9ticas, generalmente problem\u00e1ticas, dotadas de unidades hereditarias ps\u00edquicas m\u00e1s o menos dif\u00edcilmente conciliables. Adaptarse a naturalezas de este tipo, o que ellas se adapten a personalidades sencillas, es siempre dif\u00edcil. Estos hombres con disposiciones en cierto modo disociadas, poseen, por lo general, la capacidad de separar durante largo tiempo los rasgos de car\u00e1cter inconciliables, ofreci\u00e9ndose as\u00ed con aparente simplicidad, o puede ocurrir que su diversidad, su car\u00e1cter deslumbrador constituya su atractivo especial. En semejantes naturalezas laber\u00ednticas, el otro puede perderse f\u00e1cilmente, esto es, encuentra en ellas tal plenitud de posibilidades de vivencias diversas, que su inter\u00e9s personal se halla absolutamente entretenido, claro que no siempre en forma agradable, ya que su ocupaci\u00f3n consiste, lo m\u00e1s a menudo, en seguir al primero en todos sus recodos y rodeos. De todas maneras, ello le acarrea tantas posibilidades de vivencia, que la personalidad sencilla se halla cercada y hasta captada por ella; queda absorbida por la personalidad m\u00e1s complicada y no ve m\u00e1s all\u00e1 de ella. Es un fen\u00f3meno casi corriente: una mujer que, espiritualmente, se halla contenida en su marido, un hombre que, sentimentalmente, se halla contenido por su mujer. Podr\u00eda designarse esto como el problema del que contiene y del que es contenido.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El que es contenido se halla, esencialmente, dentro del matrimonio. Se vierte completamente hacia el otro, no posee ninguna obligaci\u00f3n ni ning\u00fan inter\u00e9s vincular hacia afuera. El aspecto desagradable de este estado, por lo dem\u00e1s ideal, es la dependencia inquietante respecto a una personalidad inabarcable y, por consiguiente, que no inspira confianza o seguridad absoluta. La ventaja es esa carencia de divisi\u00f3n propia, un factor nada despreciable en la econom\u00eda ps\u00edquica.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El que contiene, que, en virtud de sus disposiciones disociadas, necesita especialmente lograr la unidad de s\u00ed mismo, en su amor indiviso hacia otro, ser\u00e1 superado en el logro de este af\u00e1n, que para \u00e9l ha de ser naturalmente dif\u00edcil, por la personalidad sencilla. Mientras que \u00e9l va buscando en el otro todas las sutilezas y complicaciones que sirvan de doble y eco a sus propios pliegues, perturba la sencillez del otro. Y como la sencillez, en circunstancias normales, es una ventaja respecto a la complejidad, pronto tendr\u00e1 que desistir de sus intentos de provocar en una naturaleza sencilla reacciones sutiles y problem\u00e1ticas. Adem\u00e1s, el otro, que, conforme a su naturaleza sencilla, busca tambi\u00e9n respuestas sencillas, pronto le dar\u00e1 quehacer, porque, al pretender y esperar respuestas sencillas, \u00abconstelar\u00e1\u00bb las complejidades del primero (como se dice t\u00e9cnicamente). Este tendr\u00e1 que retraerse, nolens volens, dentro de s\u00ed mismo, ante la fuerza convincente de lo sencillo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Lo espiritual (el proceso de conciencia en general) significa para el hombre un esfuerzo tal que prefiere siempre lo sencillo, aunque no sea lo verdadero. Y s\u00ed, por lo menos, es media verdad, entonces s\u00ed que no resiste. La naturaleza sencilla es para la complicada como una habitaci\u00f3n demasiado peque\u00f1a, donde apenas puede moverse. La naturaleza complicada, por el contrar\u00edo, ofrece a la sencilla un espacio demasiado ampl\u00edo, as\u00ed que \u00e9sta no se encuentra a s\u00ed misma. Resulta, pues, de una manera natural, que el complicado contiene o absorbe al simple. Aqu\u00e9l no puede disolverse en \u00e9ste, sino que, por el contrario, lo envuelve y \u00e9l no puede ser envuelto. Y como quiz\u00e1 siente una mayor necesidad de ser envuelto, se encuentra como fuera del matrimonio y desempe\u00f1a siempre el papel problem\u00e1tico. Cuanto m\u00e1s se adhiere el que es contenido, tanto m\u00e1s se siente disparado el continente. Con este apego, el primero va penetrando, y cuanto m\u00e1s penetra, en tanto menor grado le ser\u00e1 posible al segundo hacer lo mismo. Por eso, el que contiene otea siempre, m\u00e1s o menos, por la ventana, aunque al principio inconscientemente. Pero al llegar el mediod\u00eda de la vida despierta en \u00e9l una fuerte nostalgia de aquella unidad e indivisi\u00f3n de la que tan necesitado est\u00e1, en raz\u00f3n de su naturaleza disociada, y entonces ocurren cosas que hacen aflorar el conflicto en la conciencia. Se da cuenta de que est\u00e1 buscando un complemento, el estar contenido y ser indiviso, que siempre le faltaron. Este acontecimiento significa para el que es contenido, primeramente, una confirmaci\u00f3n de aquella inseguridad penosamente sentida; encuentra que en la habitaci\u00f3n reservada para \u00e9l viven otros hu\u00e9spedes indeseados, pierde la esperanza de la seguridad y esta desilusi\u00f3n le obliga a meterse dentro de s\u00ed mismo, a no ser que logre con esfuerzos violentos y desesperados, someter al otro haci\u00e9ndole ver que su nostalgia de unidad no es m\u00e1s que una fantas\u00eda infantil o enfermiza. Si no consigue, esta victoria violenta, la aceptaci\u00f3n de la renuncia le procura un gran bien, a saber: el conocimiento de que la seguridad que anduvo buscando en el otro tiene que encontrarla en s\u00ed mismo. As\u00ed se encuentra a s\u00ed mismo y descubre en su naturaleza sencilla todas aquellas complicaciones que el continente busc\u00f3 en ella sin resultado.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Si el que contiene no se derrumba con la visi\u00f3n de lo que suele llamarse \u00abyerro matrimonial\u00bb, sino que cree en la \u00edntima justificaci\u00f3n de su anhelo de unidad, sufrir\u00e1 un desgarramiento. No es la separaci\u00f3n lo que cura una disociaci\u00f3n, sino el desgarramiento. Todas las fuerzas que tienden a la unidad, todo ese sano buscarse a s\u00ed mismo, se levantar\u00e1 contra el desgarramiento, y as\u00ed se dar\u00e1 cuenta de la posibilidad de una unidad \u00edntima que anduvo buscando fuera. Hallar\u00e1 que su bien propio es el no estar dividido dentro de s\u00ed mismo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Esto es lo que en el c\u00e9nit de la vida ocurre frecuent\u00edsimamente, y en esta forma, la admirable naturaleza de los hombres nos fuerza al tr\u00e1nsito de la primera a la segunda mitad de la vida, la transformaci\u00f3n de un estado en que el hombre no es m\u00e1s que instrumento de sus instintos naturales, en otro en que ya no es instrumento, sino \u00e9l mismo, una transformaci\u00f3n de la naturaleza en cultura, del instinto en esp\u00edritu.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Hay que guardarse de interrumpir mediante violencias morales este desenvolvimiento forzoso, porque procurarse una actitud espiritual mediante la divisi\u00f3n y represi\u00f3n de los impulsos es una falsificaci\u00f3n. Nada hay m\u00e1s repugnante que una espiritualidad secretamente sexualizada. Es algo tan impuro como una sensualidad sobreestimada. Pero el tr\u00e1nsito es un camino largo y la mayor\u00eda quedan parados en \u00e9l. Si fuera posible que el total desenvolvimiento ps\u00edquico, en el matrimonio y mediante el matrimonio, transcurriera en el inconsciente, como es el caso entre los primitivos, estas transformaciones tendr\u00edan lugar sin roces mayores y de manera m\u00e1s completa. Suele encontrarse entre los primitivos personalidades espirituales que inspiran veneraci\u00f3n, como obras perfectamente maduras de un destino imperturbado. Hablo por experiencia propia. \u00bfD\u00f3nde encontrar entre los europeos de hoy figuras que no est\u00e9n menoscabadas por alguna violencia moral? Seguimos siendo lo bastante b\u00e1rbaros para creer todav\u00eda en la asc\u00e9tica y sus contrarios. Pero no es posible dar marcha atlas en la historia. S\u00f3lo podemos marchar hacia adelante, al la busca de aquella postura que nos permita vivir como nos se\u00f1ala el destino no mixtificado del hombre primitivo. S\u00f3lo con esta condici\u00f3n seremos capaces de no pervertir el esp\u00edritu con sensualidad o la sensualidad con el esp\u00edritu, ya que ambos tienen que vivir, puesto que el uno recibe su vida del otro.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El contenido esencial de la relaci\u00f3n psicol\u00f3gica del matrimonio es este cambio, esbozado aqu\u00ed tan brevemente. Mucho habr\u00eda que decir acerca de las ilusiones al servicio del fin perseguido por la naturaleza, y que provocan aquellos cambios que caracterizan esta \u00e9poca de la vida. Esa armon\u00eda del matrimonio, propia de la primera mitad de la vida (si es que se produjo la referida adaptaci\u00f3n) se funda esencialmente (como se pone de relieve despu\u00e9s en la frase cr\u00edtica) en proyecciones de ciertas im\u00e1genes t\u00edpicas.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Cada hombre lleva consigo desde siempre la imagen de la mujer, no la imagen de esta mujer determinada, sino de una mujer determinada. Esta imagen es, en el fondo, una herencia inconsciente procedente de los primeros tiempos y entra\u00f1ada en el sistema vivo, un tipo o arquetipo de todas las experiencias de los antepasados acerca de los seres femeninos, una decantaci\u00f3n de todas las impresiones femeninas, un sistema heredado de adaptaci\u00f3n ps\u00edquica. Aunque no hubiera mujeres podr\u00edamos deducir, en todo momento, partiendo de esta imagen inconsciente, de qu\u00e9 modo tendr\u00eda que estar constituida ps\u00edquicamente una mujer. Lo mismo cabe decir de la mujer, pues tambi\u00e9n ella posee una imagen cong\u00e9nita del hombre. La experiencia nos ense\u00f1a que, en realidad, se trata de una imagen de hombre, mientras que en el hombre es una imagen de Ja mujer. Como esta imagen es inconsciente, se proyecta tambi\u00e9n conscientemente en la figura amada, y constituye uno de los motivos m\u00e1s esenciales de atracci\u00f3n pasional o de repulsi\u00f3n. He calificado esta imagen como anima, y la cuesti\u00f3n escol\u00e1stica de si la mujer tiene \u00ab\u00e1nima\u00bb me parece muy interesante, porque creo que esta pregunta no deja de tener su raz\u00f3n, puesto que cabe la duda. La mujer no tiene, en realidad, \u00e1nima, sino animus. El \u00e1nima posee un car\u00e1cter er\u00f3tico emocional y el animus un car\u00e1cter razonador: de aqu\u00ed que la mayor\u00eda de lo que los hombres suelen decir acerca de la er\u00f3tica femenina y, en general, sobre la vida sentimental femenina, descansa en la proyecci\u00f3n de su propia \u00e1nima y por lo mismo es certero. Las suposiciones y fantas\u00edas asombrosas de las mujeres acerca de los hombres se inspiran en el animus, que es inagotable en la producci\u00f3n de juicios il\u00f3gicos y de casualidades falsas.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El \u00e1nima y el animus se caracterizan por una diversidad extraordinaria. En el matrimonio, el que es contenido proyecta la imagen sobre el que contiene, mientras que \u00e9ste, s\u00f3lo en parte puede proyectar la imagen sobre el compa\u00f1ero. Cuando m\u00e1s claro y sencillo es aqu\u00e9l tanto m\u00e1s dif\u00edcil es la proyecci\u00f3n. En este caso, esa imagen, tan fascinadora, queda colgada en el aire, esperando ser colmada por un ser real. Existen tipos de mujeres que parecen creadas por la naturaleza para captar proyecciones de \u00e1nima. Hasta se podr\u00eda hablar de un tipo peculiar. Tiene que ser ese tipo enigm\u00e1tico de esfinge; no con una vaga indeterminaci\u00f3n en la que nada podr\u00eda alojarse, sino una incertidumbre llena de promesas como el callar expresivo de Mona Lisa, joven y provecta, madre e hija, de castidad dudosa, infantil, y con una ingenua sagacidad que desarma (1). No todo hombre de verdadero esp\u00edritu puede servir de animus, porque a \u00e9ste no le hacen falta tanto las buenas ideas como las buenas palabras, pre\u00f1adas de sentido, en las que podemos alojar muchas cosas no expresadas. Tambi\u00e9n debe ser algo incomprendido o, por lo menos, hallarse en cierta medida en oposici\u00f3n con las gentes, para que pueda tener cabida la idea de sacrificio y entrega.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Ser\u00e1 un h\u00e9roe equ\u00edvoco, con posibilidades, sin que sea seguro que la proyecci\u00f3n del animus no encuentre un h\u00e9roe real mucho antes que el tardo entendimiento del hombre de inteligencia media (2).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Lo mismo para el hombre que para la mujer, en cuanto continentes, el cumplimiento de esta imagen resulta una vivencia pre\u00f1ada de consecuencias, porque aqu\u00ed se ofrece la posibilidad de encontrar respuesta a la complejidad propia con una multiformidad correspondiente. Aqu\u00ed parecen asomar los espacios en que uno se puede sentir, a la vez, cercado y cercador. Digo expresamente \u00abparece\u00bb porque es una posibilidad equ\u00edvoca. As\u00ed como la proyecci\u00f3n del animus de la mujer adivina efectivamente a un hombre importante desconocido por la masa, y todav\u00eda m\u00e1s, le ayuda a cumplir su misi\u00f3n propia mediante una colaboraci\u00f3n moral, as\u00ed tambi\u00e9n el hombre, merced a la proyecci\u00f3n del \u00e1nima, puede descubrir la femme inspiratrice. Pero, m\u00e1s frecuentemente acaso, es una ilusi\u00f3n con consecuencias destructivas. Un fracaso, porque la fe no fue lo bastante fuerte. Debo decir a los pesimistas que en estas protoim\u00e1genes an\u00edmicas residen valores positivos extraordinarios; mientras que a los optimistas tengo que prevenirlos contra fantas\u00edas deslumbradoras y la posibilidad de los despistes m\u00e1s absurdos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">No hay que entender esta proyecci\u00f3n como una relaci\u00f3n individual y consciente. En primer lugar, porque no lo es. Produce una dependencia forzosa sobre la base de motivos inconscientes, pero que no son biol\u00f3gicos, Rider Haggard nos muestra en su She el sorprendente mundo representativo que se halla a la base de la proyecci\u00f3n del \u00e1nima. En lo esencial, se trata de contenidos espirituales, con disfraz er\u00f3tico a menudo, trozos patentes de una mentalidad mitol\u00f3gica primitiva, constituida por arquetipos, cuya totalidad constituye el llamado inconsciente colectivo. Por eso, semejante relaci\u00f3n, si bien se mira. es colectiva y no individual (Benoit, que ha creado en L&#8217;Atlantide una figura que coincide con She hasta en los detalles, niega el plagio de Rider Haggard).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Si a uno de los dos esposos le sobreviene una tal proyecci\u00f3n, a la relaci\u00f3n biol\u00f3gica colectiva se le enfrenta otra relaci\u00f3n espiritual colectiva, que ocasiona el desgarramiento, arriba descrito, en el esposo continente. Si logra mantenerse firme se encontrar\u00e1, a trav\u00e9s del conflicto, a s\u00ed mismo. En este caso esa proyecci\u00f3n, peligrosa en s\u00ed misma, le ha ayudado a pasar de una relaci\u00f3n colectiva a una relaci\u00f3n individual. Lo que quiere decir tanto como la plena conciencia de la relaci\u00f3n en el matrimonio. Como la finalidad de este ensayo es una explicaci\u00f3n de la psicolog\u00eda matrimonial, cae fuera de nuestro objeto la psicolog\u00eda de las relaciones de proyecci\u00f3n. Me limito a mencionar el hecho.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Apenas si se puede tratar de la relaci\u00f3n psicol\u00f3gica en el matrimonio sin mencionar, aunque no sea m\u00e1s que en forma indicadora, la naturaleza del tr\u00e1nsito cr\u00edtico, corriendo, claro est\u00e1, el peligro de ser mal comprendido. Como se sabe, no suele entenderse psicol\u00f3gicamente lo que no se ha experimentado por s\u00ed mismo. Pero este hecho no impide a nadie poseer el convencimiento de que su juicio es el \u00fanico verdadero y competente. Este hecho extra\u00f1o se explica por la sobreestimaci\u00f3n forzosa de los contenidos de conciencia de cada momento (sin esta acumulaci\u00f3n de la atenci\u00f3n dejar\u00eda de ser consciente). As\u00ed sucede que cada edad de la vida posee su verdad psicol\u00f3gica, su verdad program\u00e1tica por decirlo as\u00ed, y tambi\u00e9n cada etapa del desenvolvimiento psicol\u00f3gico. Hasta existen etapas que s\u00f3lo los menos alcanzan a transitar lo que es cuesti\u00f3n de raza, familia, educaci\u00f3n, dotes y pasi\u00f3n. La naturaleza es aristocr\u00e1tica. El hombre normal es una ficci\u00f3n, aunque existen ciertas regularidades de car\u00e1cter general. La vida an\u00edmica es un desarrollo que puede detenerse en las m\u00e1s bajas fases. Es algo as\u00ed como si cada individuo poseyera un peso espec\u00edfico propio, subiendo o descendiendo a aquel plano adecuado para \u00e9l. Y a este tenor se constituyen sus ideas y convicciones. No tiene que extra\u00f1ar pues, que la gran mayor\u00eda de los matrimonios alcancen su pin\u00e1culo psicol\u00f3gico con el mero destino biol\u00f3gico sin da\u00f1o alguno para la salud espiritual y moral. Pocos relativamente, abocan en una profunda falta do unidad consigo mismos. Si prevalece la indigencia, el conflicto no adquiere tensiones dram\u00e1ticas, por falta de energ\u00eda. Pero paralelamente a la seguridad social, sube la inseguridad psicol\u00f3gica, al principio inconscientemente, ocasionando neurosis, o conscientemente, ocasionando separaciones, disputas, divorcios y dem\u00e1s \u00abyerros matrimoniales\u00bb. En etapas m\u00e1s elevadas se dan todav\u00eda nuevas posibilidades psicol\u00f3gicas de evoluci\u00f3n, que alcanzan la esfera religiosa, y donde espera su fin al juicio cr\u00edtico.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">A todas estas etapas puede seguir una tregua duradera, con completa inconsciencia de aquello que una etapa superior podr\u00eda traer consigo. Y, por lo general, el acceso a la etapa siguiente suele estar impedido por violentos prejuicios y por temor supersticioso, lo que es muy conveniente, ya que un hombre que se viera casualmente en la posibilidad de vivir en una etapa demasiado alta para \u00e9l se convertir\u00eda en un perturbado perjudicial.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La naturaleza no s\u00f3lo es aristocr\u00e1tica, sino tambi\u00e9n esot\u00e9rica. Pero ning\u00fan hombre de seso se dejar\u00e1 seducir por el af\u00e1n de poseer secretos, porque sabe demasiado bien que no es posible averiguar el secreto de la evoluci\u00f3n ps\u00edquica, sencillamente, porque este desenvolvimiento es cuesti\u00f3n de la capacidad de cada uno.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><strong>NOTAS<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">(1) Excelentes descripciones de este tipo en She, de Rider Haggard, y en L&#8217;Atlantide de Benoit.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">(2) Buenas descripciones, nada m\u00e1s, del animus en Mary Hay: The Evil Vinegard; Elinor Wylie: Jennifer Lorn; A Sedate Extravaganza; Selma Lagerlof: Gosta Berling.<\/h4>\n<\/div>\n<\/div>\n<div align=\"justify\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CARL GUSTAV JUNG Carl Gustav Jung (1875-1961), m\u00e9dico psiquiatra y psic\u00f3logo, figura clave en la etapa inicial del psicoan\u00e1lisis. 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