{"id":871,"date":"2005-06-29T20:00:45","date_gmt":"2005-06-30T01:00:45","guid":{"rendered":"http:\/\/adepacolombia.wordpress.com\/?p=871"},"modified":"2005-06-29T20:00:45","modified_gmt":"2005-06-30T01:00:45","slug":"el-declinar-de-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/el-declinar-de-la-vida\/","title":{"rendered":"El declinar de la vida"},"content":{"rendered":"<div id=\"Layer1\">\n<div id=\"Layer2\">\n<div id=\"Layer5\">\n<div align=\"justify\">\n<div align=\"center\">\n<p><span style=\"color:#3c4c9a;font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"text-decoration:underline;\">\u00ab<\/span><\/strong><\/span><span style=\"text-decoration:underline;\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"text-decoration:underline;\">EL DECLINAR DE LA VIDA<\/span><\/strong><\/span><span style=\"color:#3c4c9a;font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><strong>\u00ab<\/strong><\/span><\/span><span style=\"color:#3c4c9a;font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"text-decoration:underline;\"><a name=\"Arriba\"><\/a><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><strong>Carl Gustav Jung<\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"center\">\n<table width=\"562\" border=\"1\">\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"552\" height=\"71\">\n<blockquote>\n<div align=\"justify\">\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-family:'Arial Narrow';font-size:small;\"><strong>Cap\u00edtulo del libro\u00a0<em>La psique y sus problemas actuales<\/em>, Santiago de Chile: Editorial Zig-Zag, traducido por Eugenio Imaz, s.f., pp. 189-207. Fue escrito en 1930, cuando Jung ten\u00eda 55 a\u00f1os.<\/strong><\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/blockquote>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<\/div>\n<blockquote>\n<blockquote>\n<div align=\"center\">\n<blockquote>\n<div align=\"center\">\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/imagenes\/JungMayorOK.jpg\" width=\"194\" height=\"263\" \/><\/div>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n<\/blockquote>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Es un empe\u00f1o atrevido pretender hablar de los problemas implicados en la vida. Lo anterior no significa otra cosa que ir desenvolviendo el cuadro completo de la vida ps\u00edquica del hombre desde la cuna hasta la muerte. Una tarea de esta monta es claro que no puede ser abordada dentro de los l\u00edmites de un ensayo, sino en sus rasgos m\u00e1s generales, entendiendo bien que no tratamos de ofrecer aqu\u00ed una descripci\u00f3n de la psicolog\u00eda normal de las distintas edades de la vida, sino que nos referimos a \u201cproblemas\u201d, es decir, dificultades, dudas, equ\u00edvocos. En una palabra, a cuestiones que pueden recibir m\u00e1s de una soluci\u00f3n y que son soluciones que nunca ser\u00e1n suficientemente seguras e incuestionables. Por eso, muchos de nuestros pensamientos ir\u00e1n custodiados entre signos de interrogaci\u00f3n ; m\u00e1s todav\u00eda : algunos habr\u00e1 que aceptarlos de buena fe y hasta nos veremos en la necesidad de tener que especular.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Si la vida an\u00edmica consistiera \u00fanicamente en hechos f\u00e1cticos, lo que constituye el caso en su primera etapa, nos bastar\u00eda con una empiria irrefutable. Pero la vida an\u00edmica del hombre culto est\u00e1 pre\u00f1ada de conflicto ; m\u00e1s todav\u00eda, no es posible concebirla sin \u00e9l. Nuestros fen\u00f3menos ps\u00edquicos, en su mayor parte, est\u00e1n constituidos por reflexiones, dudas, experimentos ; cosas absolutamente desconocidas para el alma inconsciente e instintiva de los primitivos. El desarrollo de la conciencia se debe a la existencia del conflicto ; es el \u201cregalo de las Danaidas\u201d que nos aporta la cultura. La desviaci\u00f3n del instinto y la oposici\u00f3n frente al mismo crean la conciencia. El instinto es naturaleza y quiere naturaleza. La conciencia, por el contrario, quiere solamente cultura o su negaci\u00f3n, y all\u00ed donde, en alas de la nostalgia roussoniana, pretende volver hacia la naturaleza, \u201cculturiza\u201d la naturaleza. En la medida en que somos, todav\u00eda, naturaleza, somos inconscientes, y vivimos con la seguridad del instinto, sin problemas. Todo lo que en nosotros sigue siendo naturaleza repudia el problema, porque su nombre es la duda, y donde reina la duda, all\u00ed hay zozobra y posibilidad de caminos divergentes. Y all\u00ed donde son posibles varios caminos nos hallamos desprovistos de la gu\u00eda segura del instinto y entregados al temor. Porque nuestra conciencia tiene que hacer lo que la naturaleza ha hecho siempre con sus hijos : decidir de una manera segura, incuestionable y un\u00edvoca. Y aqu\u00ed nos acude un miedo, demasiado humano, de que la conciencia, esta adquisici\u00f3n promet\u00e9ica, en fin de cuentas, no podr\u00e1 lograr lo logrado por la naturaleza.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">El conflicto nos retrae a una soledad sin padre ni madre, a un abandono sin naturaleza, donde nos vemos forzados a volver todo conciencia y no hacer otra cosa que esto. No hay m\u00e1s remedio, y en lugar del acaecer natural, tenemos que colocar una decisi\u00f3n y una soluci\u00f3n conscientes. De esta manera, cada problema significa la posibilidad de una ampliaci\u00f3n de la conciencia, pero, al mismo tiempo, la necesidad imperativa de despedirnos de todo infantilismo y de toda naturalidad inconsciente. Esta imperiosidad representa un hecho ps\u00edquico infinitamente importante y, as\u00ed, constituye una de las ense\u00f1anzas simb\u00f3licas esenciales de la religi\u00f3n cristiana. Es el sacrificio del hombre meramente natural, del ser vivo inconsciente, tragedia que ya comienza con el bocado de la manzana en el para\u00edso. En el pecado original b\u00edblico figura la adquisici\u00f3n de la conciencia como una maldici\u00f3n. Y como una maldici\u00f3n, tambi\u00e9n se nos presenta de hecho todo problema, que nos obliga a una mayor conciencia y nos va alejando cada vez m\u00e1s del para\u00edso de la inocencia infantil. Todos nos desviamos del agrado de los problemas ; de ser posible, es mejor no mentarlos ; mejor todav\u00eda, negar su existencia. Queremos que la vida sea sencilla, segura y lisa, y los problemas representan verdaderos \u201ctab\u00fa\u201d. Queremos seguridades y no dudas, resultados y no experimentos, y no nos percatamos que s\u00f3lo mediante la duda llegamos a la certeza, y s\u00f3lo mediante experimentos alcanzamos resultados. Por eso, la negaci\u00f3n artificiosa de un problema no nos procura convencimiento, sino que necesitamos darnos cuenta de la manera m\u00e1s profunda y m\u00e1s alta para lograr firmeza y claridad.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Era necesaria esta introducci\u00f3n para hacer patente la esencia de nuestro tema. Trat\u00e1ndose de problemas, nos negamos instintivamente a deambular entre oscuridades y confusiones. No queremos saber m\u00e1s que de resultados claros, olvidando completamente que estos resultados no los podemos captar si no es atravesando las oscuridades. Pero para atravesar la oscuridad tenemos que recurrir a todas las posibilidades de ilustraci\u00f3n o esclarecimiento que nuestra conciencia posee ; como dec\u00eda, tenemos hasta que especular. Porque al ocuparnos de la problem\u00e1tica ps\u00edquica topamos de continuo con cuestiones de principio que las diversas especialidades universitarias se atribuyen como dominios exclusivos. Inquietamos e indignamos a los te\u00f3logos no menos que a los fil\u00f3sofos, y al m\u00e9dico no menos que al pedagogo, y hasta rastreamos por las regiones propias de los bi\u00f3logos y de los historiadores. Estas extravagancias no son producto de nuestra fantas\u00eda desbocada, sino que se explica por la circunstancia de que el alma del hombre es una mezcla particular\u00edsima de factores que son, al mismo tiempo, objeto de ciencias especiales. Porque el hombre ha engendrado las ciencias de s\u00ed mismo y de su propia complexi\u00f3n. Son s\u00edntomas de su propia alma.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Por eso, al plantearnos la inevitable cuesti\u00f3n \u00bfpor qu\u00e9 raz\u00f3n el hombre, en abierta oposici\u00f3n con el mundo animal, posee problemas ?, nos abocamos en esa inextricable madeja de pensamientos que miles de pensamientos agud\u00edsimos han elaborado al correr de los milenios. No pretendo realizar un trabajo de S\u00edsifo en este terreno, sino que me limitar\u00e9 a exponer sencillamente mi aporte personal a esta cuesti\u00f3n de principio.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">No existe problema alguno sin conciencia. As\u00ed que la pregunta habr\u00e1 que formularla de otro modo : \u00bfc\u00f3mo es que el hombre posee una conciencia ?<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">No s\u00e9 c\u00f3mo ha ocurrido esto, porque no estuve presente en el momento en que los primeros hombres adquirieron conciencia ; pero la adquisici\u00f3n de la conciencia podemos verla presente en los ni\u00f1os peque\u00f1os. Todos los padres pueden verlo, si prestan atenci\u00f3n. Y podemos notar lo siguiente : cuando el ni\u00f1o conoce a alguien o conoce algo, sentimos que el ni\u00f1o tiene conciencia. Por esta raz\u00f3n, sin duda, el \u00e1rbol del conocimiento en el para\u00edso fue el que aport\u00f3 tan fatales frutos.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Pero, qu\u00e9 es conocer ? Hablamos de conocimiento cuando logramos, por ejemplo, engarzar una nueva percepci\u00f3n a una conexi\u00f3n ya existente, y de tal forma, que poseemos conciencia, al mismo tiempo, no s\u00f3lo de la percepci\u00f3n, sino tambi\u00e9n de trozos de ese contenido existente de antemano. El conocimiento descansa, por tanto, en la representada conexi\u00f3n de contenidos ps\u00edquicos. No es posible conocer un contenido sin conexi\u00f3n alguna, ni podr\u00edamos ser conscientes de \u00e9l caso de que nuestra conciencia estuviera todav\u00eda en este profundo pelda\u00f1o inicial. La primera forma de conciencia accesible a nuestra observaci\u00f3n y a nuestro conocimiento parece ser, por tanto, la mera conexi\u00f3n de dos o m\u00e1s contenidos ps\u00edquicos. En esta etapa la conciencia se halla ligada a la representaci\u00f3n de ciertas series de conexiones, y por esto es de naturaleza espor\u00e1dica y no vuelve a ser recordada.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Efectivamente, en los primeros a\u00f1os de vida no existe ninguna memoria continuada. Existen si, todo lo m\u00e1s, islotes conscientes, como luces perdidas u objetos iluminados en la amplia noche. Estas islas del recuerdo no son aquellas primeras conexiones de contenidos, puramente representativas, sino que contienen una nueva y muy importante serie de contenidos, a saber, del mismo sujeto representador, del llamado yo. Tambi\u00e9n esta serie se halla, al principio, meramente representada, como las primeras series de contenidos, y por eso el ni\u00f1o, consecuentemente, habla de s\u00ed mismo en tercera persona. M\u00e1s tarde, cuando la serie del yo o el llamado \u201ccomplejo del yo\u00bb, a causa seguramente del ejercicio, ha alcanzado energ\u00eda propia, se produce el sentimiento de ser sujeto o yo. Este es el momento en que el ni\u00f1o empieza a hablar de s\u00ed mismo en primera persona. En esta etapa tendr\u00eda sus comienzos la continuidad de la memoria. Ser\u00eda en lo esencial, una continuidad de recordaciones del yo.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">La etapa infantil de la conciencia no conoce a\u00fan problema alguno, porque esa conciencia no pende todav\u00eda del sujeto mientras el ni\u00f1o se halle en absoluta dependencia de los padres. Es algo as\u00ed como si no hubiera nacido a\u00fan por completo, sino que siguiera meci\u00e9ndose en la atm\u00f3sfera ps\u00edquica de los padres. El nacimiento ps\u00edquico, y con \u00e9l la diferenciaci\u00f3n consciente respecto a los padres, ocurre normalmente con la irrupci\u00f3n de la sexualidad en la pubertad. A la revoluci\u00f3n fisiol\u00f3gica se une otra espiritual. Las manifestaciones corporales acent\u00faan en tal forma y medida el yo, que \u00e9ste se deja sentir a menudo en formas inadecuadas. De aqu\u00ed el concepto de \u201cfrescura\u201d con que se\u00f1alamos esta edad.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Hasta esta \u00e9poca la psicolog\u00eda del individuo es esencialmente instintiva y, por tanto, sin problemas. Aunque se opongan l\u00edmites exteriores a la expansi\u00f3n de las tendencias subjetivas, estas inflexiones no originan ninguna escisi\u00f3n del individuo dentro de s\u00ed. No conoce la vivisecci\u00f3n del estado problem\u00e1tico. Este estado se produce cuando los obst\u00e1culos o l\u00edmites exteriores se convierten en interiores ; esto es, cuando una tendencia se opone a otra. En t\u00e9rminos psicol\u00f3gicos dir\u00edamos : el estado problem\u00e1tico o divisi\u00f3n interior, se produce cuando, junto a la \u201cserie del yo\u201d se origina una \u201csegunda serie de contenidos\u201d de intensidad parecida. Esta segunda serie, merced a su valor energ\u00e9tico, tiene la misma importancia funcional que el complejo del yo ; viene a ser, por decirlo as\u00ed, un segundo yo que , llegado el caso, podr\u00e1 hasta arrebatar la direcci\u00f3n al primero. As\u00ed se origina la divisi\u00f3n consigo mismo, el estado problem\u00e1tico.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Lancemos una breve mirada retrospectiva a lo dicho : la primera forma de conciencia, la del mero conocer, constituye un estado an\u00e1rquico o ca\u00f3tico. La segunda etapa, o sea la del complejo del yo ya formado, representa una fase mon\u00e1rquica u on\u00edstica. La tercera etapa aporta nuevamente un avance de la conciencia, o sea una conciencia de la divisi\u00f3n, un estado dual\u00edstico. As\u00ed llegamos a nuestro propio tema, o sea, la problem\u00e1tica de las edades. En primer lugar debemos de ocuparnos de la juventud. Esta etapa abarca desde la \u00e9poca inmediatamente posterior a la pubertad hasta la media edad de la vida, entre los treinta y cinco y los cuarenta a\u00f1os.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Se me preguntar\u00e1 por qu\u00e9 empiezo desde la segunda edad de la vida humana, como si la etapa infantil no contuviera problema alguno. De una manera normal, el ni\u00f1o no posee problemas, aunque con su complicada psique representa para los padres, educadores y m\u00e9dicos un problema de primer orden.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">S\u00f3lo el hombre adulto se ve a s\u00ed mismo como problem\u00e1tico y puede estar desunido consigo mismo. Todos conocemos las fuentes de los problemas de esta edad. Las exigencias de la vida interrumpen para siempre, en la mayor\u00eda de los hombres, los sue\u00f1os de la infancia. Si el individuo trae consigo una preparaci\u00f3n suficiente, el tr\u00e1nsito a la ocupaci\u00f3n en la vida se realiza sin tropiezos. Pero si persisten ilusiones que contrastan con la realidad, nacen los problemas. Nadie penetra en la vida sin supuestos previos. Estos supuestos son, en ocasiones, falsos, es decir, que no se adaptan a las condiciones exteriores con las que nos enfrentamos. A menudo se trata de esperanzas excesivas o de menosprecio de las dificultades exteriores, optimismo infundado o negativismo. Podr\u00edamos exponer una larga lista de tales supuestos falsos que provocan los primeros problemas conscientes.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Pero no siempre el problema surge por la contraposici\u00f3n entre los supuestos objetivos y las realidades exteriores, sino, y acaso con la misma frecuencia, por dificultades an\u00edmicas internas que surgen aunque todo marche bien afuera. Es muy general la perturbaci\u00f3n del equilibrio ps\u00edquico producida por la tendencia sexual, y acaso con la misma frecuencia, un sentimiento de inferioridad puede producir una susceptibilidad insoportable. Estos conflictos internos pueden producirse aunque la adaptaci\u00f3n externa sea lograda sin pena, y hasta parece que aquellos hombres j\u00f3venes que tienen que luchar arduamente con la vida de fuera se hallan desprovistos de problemas internos, mientras que aquellos para quienes la adaptaci\u00f3n, por la raz\u00f3n que sea, ha sido bastante f\u00e1cil, desarrollan problemas sexuales o conflictos de inferioridad.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Las naturalezas problem\u00e1ticas son, muy a menudo, neur\u00f3ticas, pero ser\u00eda una grave equivocaci\u00f3n confundir lo problem\u00e1tico con la neurosis, porque la diferencia esencial entre ambas es que el neur\u00f3tico es un enfermo porque no tiene conciencia de su mal, mientras que el problem\u00e1tico sufre con sus conflictos conscientes sin estar enfermo.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Si se pretende extraer de la inagotable variedad de problemas individuales de la edad juvenil lo com\u00fan y esencial, nos encontramos con cierta caracter\u00edstica inherente a todos los problemas de esta etapa : se trata de un plantarse m\u00e1s o menos claro, en la etapa de la conciencia infantil, un resistirse a los problemas del destino dentro y alrededor de nosotros, porque nos quieren involucrar en el mundo. Algo quisiera permanecer siendo ni\u00f1o, completamente inconsciente o consciente nada m\u00e1s que de su yo, rechazando todo lo extra\u00f1o o someti\u00e9ndolo por lo menos a su propia voluntad, algo quisiera no hacer nada o cuando menos, el propio deseo y la propia voluntad. Hay algo aqu\u00ed de la inercia de la materia, un perdurar en el estado anterior, cuya conciencia es m\u00e1s peque\u00f1a, estrecha y ego\u00edsta que la de la fase dualista, en la cual el individuo se enfrenta con la necesidad de reconocer y aceptar lo otro, lo extra\u00f1o, como formando parte de la vida y de su yo.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">La resistencia se dirige contra la expansi\u00f3n de la vida que constituye la caracter\u00edstica esencial de esta fase. Ya mucho antes comenz\u00f3 esta expansi\u00f3n, esta \u201cdi\u00e1stole\u201d de la vida, utilizando una expresi\u00f3n de Goethe. Empieza ya con el nacimiento, en que el ni\u00f1o rebasa el estrecho campo del cuerpo materno, y va aumentando sin cesar hasta alcanzar un punto culminante en el estado problem\u00e1tico, que es cuando el individuo comienza a defenderse contra la expansi\u00f3n.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">\u00bfQu\u00e9 le iba a acontecer si se dejara transformar en lo extra\u00f1o, en lo otro que es tambi\u00e9n el yo, haciendo que el yo de hasta ahora desapareciera en el pasado ? Parece un camino completamente accesible. Lo que se propone la educaci\u00f3n religiosa desde \u201cdesnudarse del viejo Ad\u00e1n\u201d hasta los ritos de renacimiento de los pueblos primitivos es transformar al hombre en lo venidero, en lo nuevo y dejar perecer lo viejo.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">La psicolog\u00eda nos ense\u00f1a que, en cierto sentido, nada hay en el alma que sea viejo, nada que deba perecer de manera definitiva, y al mismo Pablo le qued\u00f3 una flecha clavada en la carne. Quien se defiende de lo nuevo y lo extra\u00f1o y se retrotrae a lo pasado, es neur\u00f3tico de complexi\u00f3n, lo mismo que aquel que identific\u00e1ndose con lo nuevo, se desentiende del pasado. La \u00fanica diferencia reside en que el uno se enajena con el pasado y el otro se enajena con el futuro. Pero, en principio, ambos hacen lo mismo : salvan su estrechez de conciencia, en lugar de hacerla saltar al contraste de los contrarios, para edificar un nuevo estado de conciencia m\u00e1s amplio y m\u00e1s alto.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Esta conciencia ser\u00eda ideal si pudiera llevarse a cabo en esta fase de la vida. La naturaleza no parece interesada lo m\u00e1s m\u00ednimo en un estado de conciencia superior ; por el contrario, tampoco la sociedad sabe apreciar semejantes \u201calardes\u201d ps\u00edquicos, y lo que galardona es el rendimiento y no la personalidad ; esto \u00faltimo lo hace p\u00f3stumamente. Estos hechos nos fuerzan a una soluci\u00f3n determinada, a saber : la limitaci\u00f3n a lo asequible, la diferenciaci\u00f3n de ciertas aptitudes que constituyen el ser propio del individuo capaz de rendimiento social.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">(&#8230;) Pero hay orientadores a trav\u00e9s de la encrucijada de los problemas. Son gu\u00edas estelares para la expansi\u00f3n y afirmaci\u00f3n de nuestra existencia f\u00edsica, de nuestra raigambre en el mundo, pero no para el desarrollo de la conciencia humana, de eso que llamamos cultura. Para la edad juvenil la decisi\u00f3n en el sentido de esos ideales es lo normal y de todas maneras mejor que un estancarse en la pura problem\u00e1tica.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">El problema se resuelve, por tanto, porque lo que traemos del pasado es adaptado a las posibilidades y exigencias de lo que va llegando. Nos limitamos a lo asequible, lo cual significa psicol\u00f3gicamente una renuncia a todas las dem\u00e1s posibilidades an\u00edmicas. En uno, ello implica la p\u00e9rdida de un trozo de precioso pret\u00e9rito ; en otro, de precioso porvenir. Todos recordamos a ciertos amigos y camaradas escolares, muchachos ideales y prometedores que hemos encontrado al cabo de los a\u00f1os encasillados y resecados en un patr\u00f3n cualquiera.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Los grandes problemas de la vida nunca se resuelven definitivamente. Si aparentemente lo son, ello implica siempre una p\u00e9rdida. Porque su sentido y finalidad no radican en su soluci\u00f3n, sino en que nos ocupemos perpetuamente de ellos. Esto es lo que nos preserva del atontamiento y de la fosilizaci\u00f3n. As\u00ed es que la soluci\u00f3n de los problemas de la edad juvenil implicada por la limitaci\u00f3n a lo accesible, posee nada m\u00e1s que un valor temporal y provisional. Sin embargo, siempre significar\u00e1 una obra considerable el logro de una existencia social, informando la propia naturaleza originaria, de suerte que se adapte, en mayor o menor grado, a esta forma de existencia. Es una lucha hacia adentro y hacia afuera, comparable con la lucha de la edad infantil por la existencia del yo. Una lucha que transcurre en su mayor parte oscuramente ; pero cuando vemos con qu\u00e9 tenacidad seguimos conservando ilusiones, suposiciones, costumbres ego\u00edstas de la infancia, podemos darnos cuenta de las \u201cintensidades\u201d que fueron puestas en juego para producirlas. As\u00ed ocurre ahora con los ideales, convencimientos, ideas directrices, actitudes, etc. que nos introducen en la vida en la edad juvenil y por los cuales luchamos, sufrimos y vencemos : crecen a la par con nosotros, nos transmutamos, aparentemente en ellos, y los proseguimos ad libitum con la misma naturalidad con que el hombre joven hace la afirmaci\u00f3n de su propio yo, frente al mundo o frente a s\u00ed mismo.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Cuando m\u00e1s nos aproximamos al mediod\u00eda de la vida y cuanto m\u00e1s ha logrado uno afirmarse en su postura personal y en su situaci\u00f3n social, en tanto mayor grado pretendemos haber descubierto el curso certero de la vida y los ideales y principios justos de la conducta. Por eso, presuponemos su eterna validez y nos hacemos una virtud de la perpetua fidelidad a los mismos. Pasamos por alto una realidad esencial, a saber : que el logro del fin social se ha realizado a costa de la totalidad de la personalidad ; mucha vida, demasiada vida, que pudo haber sido vivida por nosotros, qued\u00f3 arrumada en el rinc\u00f3n de los empolvados recuerdos, a veces ascuas escondidas entre cenizas.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Estad\u00edsticamente, las depresiones entre hombres alrededor de los cuarenta a\u00f1os muestran una frecuencia creciente. En las mujeres, las dificultades neur\u00f3ticas comienzan, por lo general, algo antes. En esta fase de la vida, entre los treinta y cinco y los cuarenta a\u00f1os, se prepara un cambio importante del alma humana. No son cambios perceptibles, que llamen la atenci\u00f3n ; m\u00e1s bien son signos indirectos de cambios que empiezan a producirse, al parecer, en el inconsciente. A veces es algo as\u00ed como un lento cambio de car\u00e1cter, otras veces reaparecen peculiaridades que desaparecieron con la ni\u00f1ez, otras m\u00e1s, empiezan a desaparecer las aficiones e intereses actuales, que son sustituidos por otros o, lo que es muy frecuente, las convicciones y los principios, especialmente los morales, comienzan a endurecerse y esquinarse, lo que poco a poco puede alcanzar a los cincuenta a\u00f1os los extremos de la intolerancia y del fanatismo, como si semejantes principios estuvieran en peligro inminente y por eso mismo fuera menester subrayarlos especialmente.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Con la madurez de la edad no siempre se aclara el vino de la juventud, sino que a veces se enturbia. Donde mejor podemos observar este fen\u00f3meno es en tipos de hombres unilaterales. Unas veces comienza antes, otras despu\u00e9s. M\u00e1s a menudo su aparici\u00f3n es retardada por el hecho de que viven todav\u00eda los padres de la persona. Parece como si la fase juvenil fuera prolongada indebidamente. Lo he podido observar en hombres cuyo padre vivi\u00f3 largo tiempo. La muerte de \u00e9ste provoca una madurez apresurada, por decirlo as\u00ed, catastr\u00f3fica.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Conozco el caso de un hombre devoto, miembro de la junta parroquial, que a partir de los cuarenta dio muestras de una intolerancia moral y religiosa intolerables. Su sentimiento se fue ensombreciendo a ojos vistas. Acab\u00f3 no siendo m\u00e1s que una tenebrosa columna de la iglesia. As\u00ed lleg\u00f3 a los cincuenta y cinco, y una vez, en medio de la noche, se sent\u00f3 en la cama y dijo a su mujer : \u201cYa se lo que sucede. Lo que pasa es que yo soy un granuja\u201d. Este autoconocimiento no qued\u00f3 sin consecuencias pr\u00e1cticas. Pas\u00f3 los \u00faltimos a\u00f1os de su vida en una verdadera tronera, consumiendo as\u00ed una gran parte de su fortuna. Seguramente, una persona no del todo antip\u00e1tica, capaz de los dos extremos.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Todas las perturbaciones neur\u00f3ticas, tan frecuentes, de la edad madura, tienen una cosa en com\u00fan : que pretenden transbordar la psicolog\u00eda de la fase juvenil m\u00e1s all\u00e1 de sus propias fronteras. \u00a1Qui\u00e9n no conoce esos ancianos conmovedores que quisieran volver a comenzar con su \u00e9poca estudiantil, y que s\u00f3lo pensando en esa \u00e9poca hom\u00e9rica pueden atizar la llama de su vida, mientras que en todo lo dem\u00e1s viven en un filiste\u00edsmo desesperante ! Por lo general gozan de una ventaja no despreciable, la de no ser neur\u00f3ticos, sino personajes generalmente aburridos y de \u201cclich\u00e9\u201d. El neur\u00f3tico es aquel que no acierta a triunfar en el presente como \u00e9l quisiera y, por eso mismo, tampoco puede solazarse con el pasado.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">As\u00ed como antes no pudo desasirse de la infancia, tampoco ahora puede sacudirse la fase juvenil. A lo que parece, no puede hacerse a la sombr\u00eda idea de envejecer y vuelve angustiosamente la mirada hacia atr\u00e1s, porque la mirada hacia adelante le es insoportable. As\u00ed como el hombre en la etapa infantil se revuelve medroso ante lo desconocido del mundo y de la vida, el adulto retrocede ante la segunda mitad de su vida, como si le esperaran tareas desconocidas y peligrosas o estuviera amenazado con sacrificios y p\u00e9rdidas que es incapaz de afrontar, o como si la vida, hasta ahora, le fuera tan bella y tan preciosa que no acertara a despedirse de ella.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">\u00bfO acaso no se trata en el fondo m\u00e1s que del temor a la muerte ? No me parece muy probable porque, por lo general, la muerte est\u00e1 muy lejana y se presenta como algo abstracto. La experiencia ense\u00f1a que el fundamento y causa de las dificultades de este tr\u00e1nsito est\u00e1n ocasionados por un cambio profundo y notable operado en el alma. Para caracterizar este fen\u00f3meno voy a servirme del curso diario del sol. Imag\u00ednense un sol animado de sentimientos humanos y que posee la conciencia humana del momento. Por la ma\u00f1ana surge del mar nocturno del inconsciente y va paseando su mirada por el anchuroso y abigarrado mundo, en \u00e1mbitos cada vez m\u00e1s amplios a medida que sube en el horizonte. Con esta expansi\u00f3n de su campo de acci\u00f3n que la ascenci\u00f3n va produciendo, el sol se ir\u00e1 haciendo cargo de su misi\u00f3n y considerar\u00e1 que su fin \u00faltimo consiste en subir cada vez m\u00e1s, repartiendo con la mayor amplitud posible sus bendiciones, Con este convencimiento, el sol alcanza el cenit de improviso -de improviso porque su existencia individual \u00fanica no pod\u00eda saber de antemano el punto de culminaci\u00f3n-. Desde las doce del mediod\u00eda comienza el descenso, el cual es la reversi\u00f3n de todos los valores e ideales de la ma\u00f1ana. Parece como si el sol recogiera sus rayos. Luz y calor disminuyen progresivamente hasta la extinci\u00f3n total.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Todas las comparaciones son deficientes. Pero esta comparaci\u00f3n no lo es en m\u00e1s alto grado que otras. Hay un proverbio franc\u00e9s que expresa c\u00ednica y resignadamente la verdad de esta comparaci\u00f3n: Si jeunesse savait, si vieillesse pouvait (en espa\u00f1ol ser\u00eda m\u00e1s o menos: \u00abSi la juventud supiera, si la vejez pudiera\u00bb).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Afortunadamente no somos nosotros, los hombres, soles; de lo contrario mal andar\u00edan nuestros valores culturales. Pero hay algo de naturaleza solar en nosotros, y ma\u00f1ana y primavera, tarde y oto\u00f1o de la vida no son meras expresiones sentimentales, sino verdades psicol\u00f3gicas; m\u00e1s todav\u00eda, realidades fisiol\u00f3gicas, porque el descenso del mediod\u00eda invierte tambi\u00e9n cualidades corporales. Especialmente entre los pueblos meridionales, se observa que las mujeres de edad poseen voces broncas y profundas, bigotes, rasgos marcados y desarrollan tambi\u00e9n en otros aspectos diversos caracteres masculinos. Rec\u00edprocamente, el \u00abhabitus\u00bb f\u00edsico del hombre se suaviza con rasgos femeninos, como la adiposidad y los rasgos blandos de la cara.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">La literatura etnol\u00f3gica nos suministra una interesante informaci\u00f3n acerca de un cabecilla y guerrero indio a quien en el atardecer de su vida se le apareci\u00f3 el gran esp\u00edritu en sue\u00f1os, y le anunci\u00f3 que desde aquel momento tendr\u00eda que sentarse con las mujeres y los ni\u00f1os, vestir trajes femeninos y comer la comida de las mujeres. Obedeci\u00f3 al sue\u00f1o, sin padecer con ello en su reputaci\u00f3n.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Esta visi\u00f3n es expresi\u00f3n fiel de la revoluci\u00f3n ps\u00edquica meridiana, del comienzo de la puesta o la ca\u00edda. Los valores y hasta el cuerpo mismo, revierten en sus contrarios o cuando menos muestran una tendencia en ese sentido.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Se podr\u00eda parangonar lo masculino y lo femenino, junto con las cualidades ps\u00edquicas correspondientes, con cierto caudal de sustancias que en la primera mitad de la vida son utilizadas en proporciones diferentes. El hombre consume su gran acopio de sustancia masculina y conserva indemne la peque\u00f1a cantidad de sustancia femenina que empieza a ser aplicada ahora. La mujer hace lo rec\u00edproco.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Pero, m\u00e1s que en lo f\u00edsico, este cambio se hace notar en lo ps\u00edquico. Ocurre muy frecuentemente que el hombre entre cuarenta y cinco y cincuenta a\u00f1os resulta un manirroto y es la mujer la que se pone los pantalones. Hay muchas mujeres que alcanzan responsabilidad y conciencia sociales luego de los cuarenta a\u00f1os. En la vida moderna de los negocios, especialmente en Norteam\u00e9rica, el llamado break down, la crisis nerviosa, es un acontecimiento extraordinariamente frecuente a partir de los cuarenta. Si estudiamos la v\u00edctima, veremos que lo que se ha desmoronado y declarado en crisis es el estilo varonil, y nos ha quedado un hombre afeminado. Rec\u00edprocamente, se observa en los mismos c\u00edrculos de negocios, mujeres que en esos a\u00f1os desarrollan una extraordinaria masculinizaci\u00f3n y vigor de entendimiento, desplazando el coraz\u00f3n y el sentimiento a un segundo plano. A menudo tambi\u00e9n, estas transformaciones son acompa\u00f1adas por cat\u00e1strofes matrimoniales de todo tipo, lo que se comprende f\u00e1cilmente si se piensa que el hombre descubre sus tiernos sentimientos y la mujer su inteligencia.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Lo peor, en estos casos, es que hombres cultos e inteligentes penetran en esa etapa sin prever en absoluto la posibilidad de tales cambios. Sin preparaci\u00f3n alguna penetran en los dominios de la segunda mitad de la vida. \u00bfO es que acaso existen, en alguna parte, escuelas para hombres de cuarenta a\u00f1os que les preparen para la vida por venir y sus exigencias especiales, del mismo modo que las escuelas preparan a nuestra juventud, introduci\u00e9ndola en el conocimiento del mundo y de la vida? No, empezamos a bajar la cuesta absolutamente sin preparaci\u00f3n; peor todav\u00eda, lo hacemos equipados con el falso prejuicio de nuestras verdades e ideales de \u00abhasta el d\u00eda\u00bb. Pero no es posible que vivamos la tarde de la vida lo mismo que la ma\u00f1ana y con el mismo programa. Porque lo que para la ma\u00f1ana es mucho, para la tarde ser\u00e1 poco, y lo que fue verdad antes, ser\u00e1 falso ahora. He tratado muchas personas de edad, asom\u00e1ndome a las c\u00e1maras secretas de sus almas , para no estar impresionado de la verdad de esta regla fundamental.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">El hombre que envejece debiera saber que su vida no asciende ni se ensancha, sino que hay un proceso interno implacable que fuerza a restringirla. Para el hombre joven es casi un pecado, o por lo menos un peligro, ocuparse demasiado de s\u00ed mismo; para el hombre que envejece es un deber y una necesidad estudiarse a s\u00ed mismo con toda seriedad. El sol, recoge sus rayos para iluminarse a s\u00ed mismo, luego que ha prodigado su luz por el mundo. Pero muchos prefieren ser hipocondr\u00edacos, avaros, t\u00edpicos miserables o eternos j\u00f3venes, lo cual es un menguado suced\u00e1neo del esclarecimiento de s\u00ed mismo y consecuencia inevitable de ese desatino que supone que la segunda mitad de la vida tiene que ser regida con los principios que lo fue la primera<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Dije que no poseemos escuelas para hombres en los cuarenta. Esto no es absolutamente cierto. Nuestras religiones son desde hace mucho tiempo, escuelas de este tipo o lo han sido alguna vez. \u00bfPero, para cu\u00e1ntos lo son hoy todav\u00eda, cu\u00e1ntos de entre nuestros hombres mayores han sido educados, de una manera efectiva, en unas escuelas semejantes, para el misterio de la segunda mitad de la vida, para la vejez, para la muerte y la eternidad? El hombre no llegar\u00eda a los setenta ni a los ochenta si esta prolongaci\u00f3n de la vida no correspondiera al sentido de su especie. Por eso la tarde de la vida debe poseer sentido y fin propios, y no hay raz\u00f3n para que sea un mero ap\u00e9ndice miserable del mediod\u00eda. El sentido de la ma\u00f1ana es sin duda alguna el desenvolvimiento del individuo, su afirmaci\u00f3n y propagaci\u00f3n en el mundo exterior, y sus cuidados por la prole. Este es el fin visible de la naturaleza; pero una vez cumplido este fin, cumplido con abundancia, \u00bfdebe continuar, rebasando todo sentido racional, la conquista del dinero y del rango, la expansi\u00f3n de la existencia? Quien trastoque en tal medida la ley de la ma\u00f1ana, esto es, la finalidad de la naturaleza, a la tarde de la vida, deber\u00e1 pagarlo ps\u00edquicamente, lo mismo que el joven que quiere guardar su ego\u00edsmo infantil en la edad adulta ver\u00e1 c\u00f3mo su error ser\u00e1 acompa\u00f1ado de fracasos sociales.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Ganancia, existencia social, familia, posteridad, son pura naturaleza, no son cultura. La cultura trasciende el fin natural. \u00bfPodr\u00eda acaso la cultura constituir el sentido y el fin de la segunda mitad de la vida?<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">En las tribus primitivas observamos que casi siempre los ancianos son los que velan por los misterios y las leyes, y los que albergan la cultura de la tribu. Y entre nosotros, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 la sabidur\u00eda de nuestros ancianos? \u00bfD\u00f3nde sus secretos y sus efigies so\u00f1adoras? Entre nosotros los ancianos prefieren casi imitar a los j\u00f3venes. En Norteam\u00e9rica lo ideal es que el padre sea hermano de su hijo y la madre, de ser posible, la hermanita de su hija.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">No s\u00e9 cu\u00e1nto debe esta actitud equivocada a la reacci\u00f3n contra exageraciones anteriores de la dignidad, y cu\u00e1nto a ideales falsos. Sin duda, existen estos \u00faltimos. La meta para estas personas no est\u00e1 adelante sino atr\u00e1s. Por eso se vuelven hacia atr\u00e1s. Hay que concederles: es muy dif\u00edcil ver que la segunda mitad de la vida pueda tener ideales distintos de la primera; expansi\u00f3n de la vida, utilidad, eficacia, figurar en la vida social, la ayuda precavida a los hijos hacia un matrimonio conveniente y hacia un buen puesto de trabajo, son bastantes tareas. Pero, desgraciadamente, no albergan sentido ni finalidad suficientes para muchos que no pueden ver en la tercera edad otra cosa que la regresi\u00f3n de la vida y empalidecimiento y consunci\u00f3n de los antiguos ideales. Es cierto que si tales hombres hubieran llenado la copa de la vida hasta los bordes y apurado hasta el fondo, sentir\u00edan ahora de manera distinta, nada les hubiera quedado, todo lo que era de quemar habr\u00eda sido quemado y les ser\u00eda bienvenido el sosiego de la vejez. Pero no hay que olvidar que son muy pocos los hombres que saben vivir, lo cual es un arte elevado y raro. \u00bfQui\u00e9n logra escanciar la copa de manera tan plena? Por eso, muchos hombres se quedan con restos no vividos, a menudo, posibilidades que ni con la mejor voluntad, hubiesen podido realizarse, y as\u00ed, traspasan el umbral de la vejez con una aspiraci\u00f3n incumplida, que hace que su mirada se vuelva insensiblemente hacia atr\u00e1s. Y a tales hombres perjudica especialmente la mirada hacia atr\u00e1s.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Una visi\u00f3n hacia delante, una meta en el futuro, les ser\u00eda imprescindible. Por esto, todas las grandes religiones contienen promesas del m\u00e1s all\u00e1, una meta transmundana que hace posible que el mortal viva la segunda mitad de la vida con un af\u00e1n parecido al de la primera. Pero tan plausible como es para el hombre moderno ese fin de expansi\u00f3n y culminaci\u00f3n de la vida, tan dudosa, por no decir incre\u00edble, le resulta la idea de una perduraci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de la muerte. Y, sin embargo, el t\u00e9rmino de la vida, la muerte, se convierte en una meta razonable, ya porque la vida sea tan miserable que aparezca como un regalo dejar de vivirla, ya porque se posee la convicci\u00f3n de que el sol, con la misma consecuencia con que asciende hasta el cenit del mediod\u00eda, desciende el camino del ocaso para iluminar pueblos lejanos. Pero el poder creer, es un arte tan dif\u00edcil en nuestros d\u00edas, que, especialmente a las personas cultas, les es algo casi inaccesible. Nos hemos habituado demasiado a pensar que en lo que se refiere a la inmortalidad, y asuntos parecidos, existen muchas y contradictorias opiniones, y ninguna demostraci\u00f3n convincente. Como el lema de nuestro tiempo, con fuerza absolutamente convincente, reza \u00abciencia\u00bb, se quiere tambi\u00e9n prueba cient\u00edfica. Pero, aquellos de entre los cultos que piensan, saben muy bien que una demostraci\u00f3n semejante entra en el terreno de las imposibilidades filos\u00f3ficas. Nada podemos saber sobre el particular.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Me puedo permitir la observaci\u00f3n de que, por la misma raz\u00f3n, tampoco se puede saber si, despu\u00e9s de la muerte, no pasa efectivamente algo. La respuesta no es ni positiva ni negativa. Nada sabemos cient\u00edficamente, sobre el particular, y nos hallamos aproximadamente en la misma situaci\u00f3n que respecto a la cuesti\u00f3n de si hay habitantes en Marte, sin que a los habitantes de Marte, en caso de que existan, les afecte para nada que su existencia sea afirmada o negada. Y lo mismo ocurre con el problema de la inmortalidad y as\u00ed podemos relegarlo.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">En este momento me sugiere mi conciencia de m\u00e9dico que algo esencial queda por decir acerca de esta cuesti\u00f3n. He realizado la observaci\u00f3n que una vida orientada hacia un fin es, por lo general, mejor, m\u00e1s rica y m\u00e1s sana que una vida sin finalidad y que es mejor caminar con el tiempo por delante que tenerlo detr\u00e1s, a la espalda. Al m\u00e9dico de almas, el anciano que no puede separarse de la vida, le parece tan d\u00e9bil y enfermizo como el joven que no acierta a abrirse camino. Y de hecho se trata, en muchos casos, de la misma incontinencia infantil, del mismo temor, de la misma obstinaci\u00f3n y resistencia. Estoy convencido, en calidad de m\u00e9dico, que es m\u00e1s higi\u00e9nico ver en la muerte un fin hacia el cual debemos tender, y que la resistencia contra ese fin es insano y anormal, porque sustrae su fin propio a la segunda mitad de la vida. Por esa raz\u00f3n todas las religiones con un fin sobrenatural me parecen extraordinariamente razonables, desde el punto de vista de una higiene del alma. Si habito en una casa de la que s\u00e9 que dentro de catorce d\u00edas se me va a venir encima , todas mis funciones vitales estar\u00e1n entorpecidas por esa idea; pero si me siento seguro contra ese acontecimiento, puedo vivir en la casa trabajando sosegada y normalmente. Desde el punto de vista de la salud mental, es recomendable el poder pensar que la muerte no es m\u00e1s que un tr\u00e1nsito, una parte de un proceso vital desconocido, grande y prolongado.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Aunque la gran mayor\u00eda de los hombres no sabe para qu\u00e9 necesita el cuerpo el cloruro de sodio, todos lo buscan, en virtud de una necesidad instintiva. As\u00ed ocurre tambi\u00e9n con las capas ps\u00edquicas. La gran mayor\u00eda de los hombres ha sentido, desde siempre, la necesidad de perduraci\u00f3n. Por esta raz\u00f3n nuestra constataci\u00f3n no nos desv\u00eda, sino que nos coloca en medio de la calle mayor de la vida humana. Pensamos a tono con el sentido de la vida, aunque no comprendamos lo que pensamos.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">\u00bfEs que comprendemos alguna vez lo que pensamos? Entendemos \u00fanicamente aquel pensar que no consiste m\u00e1s que en establecer una igualdad, de la que no sacamos nada m\u00e1s que aquello que hemos puesto en ella. Pero por encima del intelecto hay un pensar con im\u00e1genes primigenias, con s\u00edmbolos m\u00e1s viejos que el hombre hist\u00f3rico, cong\u00e9nitos en \u00e9l desde los primeros tiempos, y que sobreviven a todas las generaciones, llenando desde siempre de una manera viva los fundamentos de nuestras almas. Una vida plena no consiste en volver a ellos. En realidad no se trata de fe ni de saber, sino del acuerdo entre nuestro pensamiento y las protoim\u00e1genes de nuestro inconsciente, matrices irrepresentables de aquellas ideas que nuestra conciencia acaba pensando siempre. Y una de estas idea primordiales es la de la vida m\u00e1s all\u00e1 de la muerte. No hay relaci\u00f3n posible entre la ciencia y estas im\u00e1genes primordiales. Son datos irracionales, condiciones a priori de la imaginaci\u00f3n, con la que, en \u00faltimo t\u00e9rmino, se identifican, y la ciencia s\u00f3lo a posteriori puede investigar su adecuaci\u00f3n y justificaci\u00f3n, as\u00ed como por ejemplo, la gl\u00e1ndula tiroides pudo ser considerada antes del siglo XIX, como \u00f3rgano sin significaci\u00f3n alguna. Las protoim\u00e1genes son para m\u00ed algo as\u00ed como \u00f3rganos ps\u00edquicos a los que concedo la mayor importancia; as\u00ed que me atrevo a decir a un paciente de edad avanzada: \u00abSu imagen de Dios o su idea de la inmortalidad est\u00e1 atrofiada; en consecuencia, su metabolismo ps\u00edquico anda desconcertado\u00bb. M\u00e1s profundo y lleno de sentido de lo que pensamos es el viejo elixir de la inmortalidad.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Voy a permitirme de nuevo volver un momento a la comparaci\u00f3n solar. Los 180 grados del arco de nuestra vida se dividen en cuatro partes. El primer cuarto oriental es la infancia, estado sin problemas; somos problema para los dem\u00e1s, pero no tenemos conciencia de nuestra problem\u00e1tica propia. La problem\u00e1tica consciente alcanzan las secciones segunda y tercera, y en el \u00faltimo cuarto, en la vejez, nos sumergimos nuevamente en un estado en que, desentendi\u00e9ndonos de nuestra situaci\u00f3n de conciencia, volvemos a ser un problema para los dem\u00e1s. Infancia y vejez son manifiestamente distintas, pero tienen algo en com\u00fan, y es ese sumergirse en el inconsciente ps\u00edquico. Como el alma del ni\u00f1o se va desenvolviendo a trav\u00e9s del inconsciente, su psicolog\u00eda, aunque dif\u00edcil, es m\u00e1s abordable que la del anciano, que vuelve a hundirse en el inconsciente hasta desaparecer poco a poco. Infancia y vejez son los estados no problem\u00e1ticos de la vida; por eso no me he detenido en ellos.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n<div align=\"justify\">\n<p align=\"center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/imagenes\/barra-inferior-corta.jpg\" width=\"430\" height=\"19\" \/><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"Layer10\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abEL DECLINAR DE LA VIDA\u00ab Carl Gustav Jung Cap\u00edtulo del libro\u00a0La psique y sus problemas actuales, Santiago de Chile: Editorial Zig-Zag, traducido por Eugenio Imaz, s.f., pp. 189-207. Fue escrito en 1930, cuando Jung ten\u00eda 55 a\u00f1os. Es un empe\u00f1o &hellip; <a href=\"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/el-declinar-de-la-vida\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[109,24,110,21],"class_list":["post-871","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-publicacionesponencias","tag-declinar","tag-jung","tag-vejez","tag-vida"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/871","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=871"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/871\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=871"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=871"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=871"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}