{"id":8472,"date":"2022-10-26T01:46:14","date_gmt":"2022-10-26T01:46:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.adepac.org\/inicio\/?p=8472"},"modified":"2022-10-30T17:18:17","modified_gmt":"2022-10-30T17:18:17","slug":"violencia-domestica-contra-la-mujer-sintomas-que-anuncian-la-cura-marilene-rodrigues","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/violencia-domestica-contra-la-mujer-sintomas-que-anuncian-la-cura-marilene-rodrigues\/","title":{"rendered":"Violencia dom\u00e9stica contra la mujer: S\u00edntomas que anuncian la cura &#8211; Marilene Rodrigues"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><a href=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Janet-Carr1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Janet-Carr1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8474\" width=\"216\" height=\"382\" srcset=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Janet-Carr1.jpg 192w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Janet-Carr1-170x300.jpg 170w\" sizes=\"auto, (max-width: 216px) 100vw, 216px\" \/><\/a><figcaption>Janet Carr: Scold&#8217;s Bridle<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-text-align-center is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Marilene Rodrigues Fernandes es Psic\u00f3loga brasile\u00f1a y Analista Miembro de la IAAP (Asociaci\u00f3n Internacional de Psicolog\u00eda Anal\u00edtica). Socia Fundadora de la SCPA (Sociedad Chilena de Psicolog\u00eda Anal\u00edtica). Supervisora Cl\u00ednica. Trabaja con ni\u00f1os, adolescentes y adultos. Magister en Psicolog\u00eda Cl\u00ednica Junguiana de la Universidad Adolfo Iba\u00f1ez, Chile.<\/p><p>Este documento corresponde a la ponencia presentada por la autora en el XXII Congreso Internacional de Psicolog\u00eda Anal\u00edtica, celebrado en Buenos Aires, Argentina, del 29 de agosto al 2 de septiembre de 2022<em>.<\/em> Se publica con autorizaci\u00f3n de la autora.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><strong>________________________________________<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>1. Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Psicolog\u00eda Anal\u00edtica sigue acompa\u00f1ando las grandes transformaciones sociales y culturales y los fen\u00f3menos colectivos, considerando los determinantes arquet\u00edpicos y el inconsciente colectivo. A partir del concepto de Joseph Henderson (2004) de \u201cinconsciente cultural\u201d y la ampliaci\u00f3n del concepto de \u201ccomplejo\u201d como leemos en Jung, Thomas Singer y Samuel Kimbles (2004) nos ofrecen un modelo de an\u00e1lisis &nbsp;de&nbsp; estos&nbsp; fen\u00f3menos,&nbsp; introduciendo&nbsp; el&nbsp; concepto&nbsp; del&nbsp; complejo&nbsp; cultural&nbsp; y&nbsp; su n\u00facleo traum\u00e1tico, destacando sus efectos en la psicolog\u00eda individual y colectiva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Identificar el complejo cultural de un grupo, sus caracter\u00edsticas fundantes, efectos aut\u00f3nomos y emocionales, que contaminan la percepci\u00f3n individual y la interacci\u00f3n colectiva, permite aumentar la conciencia e interrumpir la repetici\u00f3n de conductas estandarizadas, resultantes, en general, de memorias hist\u00f3ricas traum\u00e1ticas asociadas al dolor y sufrimiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La alta tasa de feminicidios y las denuncias de relaciones abusivas y violentas en la actualidad son s\u00edntomas de un complejo cultural que, entendido y elaborado simb\u00f3licamente&nbsp; desde&nbsp; una perspectiva prospectiva, puede volver a colocar creativamente a hombres y mujeres en su proceso de individuaci\u00f3n. Para ello, es necesario considerar el punto de vista cultural sobre las representaciones de mujer\/hombre y feminidad\/masculinidad, ampliando nuestra comprensi\u00f3n y para dejar de reproducir prejuicios basados en la discriminaci\u00f3n de g\u00e9nero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestra pr\u00e1ctica cl\u00ednica contin\u00faa atravesada por los efectos de los complejos culturales, y es importante considerarlos en la psicodin\u00e1mica de nuestros pacientes, en nuestra actitud como analistas y consecuentes efectos en las relaciones transferenciales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>2. Violencia dom\u00e9stica contra la mujer \u2013 Perspectivas cl\u00ednicas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La violencia dom\u00e9stica contra la mujer tiene m\u00faltiples facetas, que corresponden aproximadamente&nbsp; a&nbsp; un&nbsp; patr\u00f3n&nbsp; de&nbsp; comportamiento&nbsp; abusivo&nbsp; utilizado&nbsp; para establecer poder y control sobre el otro. En este trabajo, nos centraremos m\u00e1s en la violencia hist\u00f3rica perpetrada por hombres contra mujeres. Un fen\u00f3meno cultural y mort\u00edfero que ha suscitado la reflexi\u00f3n y presionado por la investigaci\u00f3n interdisciplinaria que promueve&nbsp; una&nbsp; interfaz del di\u00e1logo y el intercambio de informaci\u00f3n entre diferentes \u00e1reas del panorama biopsicosocial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bell Hooks (2018), aclamada te\u00f3rica feminista, sugiere el t\u00e9rmino \u201cviolencia patriarcal\u201d que, a diferencia de la expresi\u00f3n violencia dom\u00e9stica, propone la idea de que la violencia en el hogar est\u00e1 ligada al sexismo y al pensamiento sexista, es decir, a la discriminaci\u00f3n basada en cuestiones de g\u00e9nero: una din\u00e1mica sociocultural en la que prevalece la dominaci\u00f3n masculina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A nivel mundial, 1 de cada 3 mujeres sufre violencia psicol\u00f3gica, f\u00edsica y\/o sexual, en la mayor\u00eda de los casos por parte de una pareja \u00edntima [1]. Esto ocurre en varios pa\u00edses del mundo y se identifica en todas las clases sociales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el escenario dom\u00e9stico, el da\u00f1o f\u00edsico y ps\u00edquico no se limita a las mujeres, sino que tambi\u00e9n implica riesgos para sus hijos. Ser testigo de violencia dentro de la familia aumenta &nbsp;la &nbsp;probabilidad&nbsp; de&nbsp; depresi\u00f3n,&nbsp; ansiedad,&nbsp; trastornos&nbsp; del&nbsp; comportamiento&nbsp; y retraso en el desarrollo cognitivo en los ni\u00f1os. Adem\u00e1s, aumenta la posibilidad de que se conviertan en v\u00edctimas de abuso o crezcan para convertirse en futuros agresores, perpetuando as\u00ed el ciclo de violencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nos damos cuenta de que estas relaciones violentas e ininterrumpidas responden a un patr\u00f3n nocivo de complementariedad entre la pareja, y comprender la psicodin\u00e1mica de&nbsp; estas&nbsp; relaciones&nbsp; y&nbsp; los factores&nbsp; psicol\u00f3gicos&nbsp; que subyacen en el comportamiento humano&nbsp; es&nbsp; parte&nbsp; de&nbsp; nuestra&nbsp; reflexi\u00f3n.&nbsp; Las marcas visibles y tatuadas y las heridas corporales en los cuerpos femeninos permiten reconocer escenarios de violencia f\u00edsica, registros de un patr\u00f3n de relaciones de maltrato f\u00edsico y psicol\u00f3gico que impregna toda su historia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La violencia psicol\u00f3gica consiste, por ejemplo, en minar la autoestima de una persona mediante cr\u00edticas constantes, menospreciando sus capacidades, insultando, humillando, aislando y persiguiendo. Pero cuando reconocemos este tipo de violencia, \u00bfcu\u00e1l ha sido nuestra escucha y conducta cl\u00ednica?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfC\u00f3mo entender el fen\u00f3meno de la violencia contra la mujer desde una perspectiva&nbsp; cl\u00ednica&nbsp; que&nbsp; integre&nbsp; las&nbsp; capas&nbsp; arquet\u00edpicas&nbsp; y&nbsp; personales&nbsp; de&nbsp; la psique en constante relaci\u00f3n con el mundo p\u00fablico, sus aspectos sociales e hist\u00f3ricos?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Comenzaremos nuestra reflexi\u00f3n intentando hacer un puente entre los conflictos de g\u00e9nero y el complejo cultural.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>3. Complejo Cultural de G\u00e9nero<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La narrativa femenina, individual y colectiva, est\u00e1 atravesada por la experiencia de abuso y violencia de figuras masculinas significativas, sostenida a lo largo de la historia&nbsp; por&nbsp; la&nbsp; organizaci\u00f3n&nbsp; patriarcal&nbsp; de&nbsp; la&nbsp; sociedad&nbsp; con&nbsp; su&nbsp; modelo&nbsp; de relaciones jer\u00e1rquicas, asim\u00e9tricas y desiguales. Estas experiencias traum\u00e1ticas se han perpetuado hist\u00f3ricamente, sustentadas en modelos estereotipados y estrictos de roles de g\u00e9nero. En este contexto, las identidades femenina y masculina fueron confundidas con la personificaci\u00f3n &nbsp;de &nbsp;lo &nbsp;femenino&nbsp; y&nbsp; lo&nbsp; masculino,&nbsp; los&nbsp; principios&nbsp; estructurantes&nbsp; de&nbsp; la psique, dos polaridades relacionadas con el Arquetipo de la Gran Madre y el Arquetipo del &nbsp;Padre&nbsp; que&nbsp; fueron&nbsp; reducidas&nbsp; a&nbsp; figuras&nbsp; femeninas&nbsp; y&nbsp; masculinas&nbsp; estereotipadas&nbsp; y r\u00edgidas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los procesos de humanizaci\u00f3n de los Arquetipos de la Gran Madre y del Padre est\u00e1n influenciados por las relaciones iniciales con sus cuidadores y por todo el entorno social y cultural. Dentro del modelo social donde lo patriarcal en su dimensi\u00f3n negativa se convirti\u00f3 en un sistema de dominaci\u00f3n, el dinamismo matriarcal en toda su exuberancia fue devaluado defensivamente y depositado exclusivamente en la mujer, quien pas\u00f3 a ser vista proyectivamente como la encarnaci\u00f3n de elementos ocultos y oscuros, &nbsp;siendo &nbsp;as\u00ed &nbsp;temida,&nbsp; reprimida.&nbsp; y&nbsp; llevada&nbsp; a&nbsp; la&nbsp; hoguera.&nbsp; Como&nbsp; Byington identific\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Al&nbsp; considerar&nbsp; lo&nbsp; matriarcal&nbsp; igual&nbsp; a&nbsp; lo&nbsp; femenino,&nbsp; y&nbsp; lo&nbsp; patriarcal&nbsp; igual&nbsp; a lo masculino, la<\/em> <em>cultura en general y la psicolog\u00eda en particular proyectaron defensiva &nbsp;y &nbsp;reductivamente &nbsp;sobre &nbsp;lo &nbsp;masculino &nbsp;y &nbsp;lo &nbsp;femenino &nbsp;los&nbsp; roles hist\u00f3ricos jugados por hombres y mujeres durante los m\u00e1s de 10.000 a\u00f1os de dominaci\u00f3n patriarcal. (Byington, 2014, p\u00e1g. XX)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, toda experiencia traum\u00e1tica de represi\u00f3n, opresi\u00f3n, deformaci\u00f3n y humillaci\u00f3n, sufrida por las mujeres en miles de a\u00f1os, resuena en la historia como un complejo transgeneracional de inferioridad femenina, consolid\u00e1ndose como elemento constitutivo de su desarrollo psicol\u00f3gico, movilizando y organizando (tambi\u00e9n en la psique colectiva), elementos oscuros del complejo cultural de g\u00e9nero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>4. S\u00edntomas que anuncian la cura individual y colectiva.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La violencia contra las mujeres suele causar da\u00f1os psicol\u00f3gicos irreparables, pero generalmente&nbsp; ellas&nbsp; permanecen en relaciones abusivas, sin poder identificarse como v\u00edctimas y, en cambio, culp\u00e1ndose y avergonz\u00e1ndose a ellas mismas de la situaci\u00f3n vivida. &nbsp;Llegan &nbsp;a &nbsp;los &nbsp;consultorios&nbsp; inicialmente&nbsp; a&nbsp; ra\u00edz&nbsp; de&nbsp; sus&nbsp; s\u00edntomas,&nbsp; dolores&nbsp; y trastornos psicosom\u00e1ticos, y luego, a medida que avanza el proceso anal\u00edtico, confiesan experiencias previas, actuales y recurrentes de maltrato y violencia con sus parejas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuadros cl\u00ednicos son frecuentes en sus informes, tales como: TEPT, depresi\u00f3n, ansiedad, melancol\u00eda y s\u00edndrome de p\u00e1nico. La intensidad de estas vivencias potencialmente traum\u00e1ticas carece de una forma expresiva y, en la falta de una palabra que las abarque, los cuerpos femeninos, cargados de proyecciones negativas colectivas a lo largo de la historia, siguen siendo portavoces de complejos individuales y culturales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La comprensi\u00f3n de estos s\u00edntomas y trastornos, a la luz de la perspectiva simb\u00f3lica junguiana, nos ofrece un camino de aproximaci\u00f3n y reanimaci\u00f3n an\u00edmica, posibilitando una reorganizaci\u00f3n psicol\u00f3gica, entendida aqu\u00ed como posibilidad de cura, y consecuente cambio de actitud.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un aspecto intrigante de la violencia dom\u00e9stica es la alta tasa de mujeres que perpet\u00faan el ciclo de abuso y violencia, permaneciendo cautivas y v\u00edctimas de estas relaciones por mucho tiempo, lo que tambi\u00e9n consideramos un efecto reactivo de los signos traum\u00e1ticos de una experiencia duradera de silencio y sumisi\u00f3n a la violencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sabemos que las experiencias traum\u00e1ticas de mediano y largo plazo promueven una disfuncionalidad entre la realidad ps\u00edquica y los eventos externos, perjudicando as\u00ed la capacidad de evaluaci\u00f3n y autoprotecci\u00f3n, lo que notamos en muchos relatos de estas mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para Van der Kolk (1995), el trauma psicol\u00f3gico es lo que constituye la existencia de algo real que involucra la complejidad expresada en el cuerpo-mente de una comunicaci\u00f3n de elementos que no se pueden decir, pero que se revelan a trav\u00e9s de excitaciones corporales que podr\u00edamos a asociar los s\u00edntomas manifiestos de complejos activados, llev\u00e1ndonos a considerar el cuerpo y sus reacciones como canal de comunicaci\u00f3n y veh\u00edculo de expresi\u00f3n simb\u00f3lica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>5. Mujeres silenciadas y sus heridas invisibles<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como ejemplo de este proceso, hablemos de Berna: una mujer de 40 a\u00f1os que llega al proceso anal\u00edtico muy deprimida y con muchos dolores en el cuerpo. Con un discurso confuso que reflejaba el estado de profunda impotencia, abandono de s\u00ed misma y desesperanza en el que se encontraba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Berna manifestaba una decepci\u00f3n general con la vida, mucho resentimiento y un constante estado de impotencia. Era una profesional de salud exitosa, una buena madre y&nbsp; dedicada&nbsp; a&nbsp; su&nbsp; familia; casada&nbsp; desde&nbsp; hace&nbsp; 17&nbsp; a\u00f1os&nbsp; y con dos hijas adolescentes, expresando deseo de separarse, pero tambi\u00e9n reportando intentos fallidos previos. Se describi\u00f3 a s\u00ed misma como alguien sin identidad, incapaz de saber qui\u00e9n era realmente, sinti\u00e9ndose&nbsp; confundida&nbsp; y&nbsp; \u201cloca\u201d,&nbsp; y&nbsp; encontr\u00e1ndose constantemente sospechosa de su capacidad para evaluar y discriminar la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al inicio del trabajo terap\u00e9utico, poco a poco fuimos construyendo el hilo de su historia &nbsp;y &nbsp;abrazando &nbsp;su &nbsp;dolor. &nbsp;La &nbsp;relaci\u00f3n &nbsp;transferencial,&nbsp; que&nbsp; fue&nbsp; marcadamente maternal, permiti\u00f3 que Berna se sintiera protegida y apoyada, reduciendo su frecuente estado de alerta, pudiendo paulatinamente organizarse mejor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Berna proven\u00eda de una familia tradicional. Hab\u00eda sido una ni\u00f1a y una joven ingenua, educada para ser bonita, \u201cmodesta y casera\u201d. Su mayor acto de rebeld\u00eda fue estudiar y tener una carrera que le garantizara cierta independencia econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante su matrimonio con un esposo protector, ella cedi\u00f3 a sus expectativas, permiti\u00e9ndole concentrar el poder para manejar la vida de la pareja y de ella misma. Con el tiempo, comenz\u00f3 a despersonalizarse, tratando de cumplir con los valores patriarcales&nbsp; de&nbsp; una&nbsp; familia&nbsp; en&nbsp; perfecta&nbsp; armon\u00eda,&nbsp; renunciando&nbsp; a&nbsp; su&nbsp; palabra&nbsp; y&nbsp; a sus derechos. Berna viv\u00eda dependiente de la legitimaci\u00f3n y sujeta a las reglas dictadas por el otro, reproduciendo el patr\u00f3n de comportamiento de su familia de origen, y alimentando el resentimiento de su propia sumisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La dificultad de expresar con palabras su sufrimiento nos lleva a trabajar con im\u00e1genes y analog\u00edas. En una sesi\u00f3n le pido a Berna que describa su estado de angustia a trav\u00e9s de una imagen. Se describe a s\u00ed misma en un campo de nieve, blanco y helado. Congelados,&nbsp; sus&nbsp; pies&nbsp; estaban&nbsp; hundidos&nbsp; en&nbsp; la&nbsp; nieve,&nbsp; atrapados, sin poder salir. Ella relaciona este estado de paralizaci\u00f3n con un sue\u00f1o de la noche anterior en el que su marido entra en la habitaci\u00f3n y se dirige a ella con acusaciones, levantando la mano para golpearla y ella queda paralizada. Luego \u00e9l toma una horrible m\u00e1scara y la coloca sobre la cara de Berna. La m\u00e1scara le impide hablar, manteniendo la boca cerrada. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Le pido que dibuje la m\u00e1scara y, amplificando este s\u00edmbolo, hacemos un paralelismo&nbsp; entre&nbsp; el&nbsp; opresivo&nbsp; silencio individual, bajo el cual viv\u00eda, con el silencio colectivo femenino y sus m\u00faltiples significados en la historia de las mujeres. Berna asocia la m\u00e1scara on\u00edrica con la m\u00e1scara de tortura Scold\u00b4s Bridle hecha para silenciar y humillar&nbsp; durante&nbsp; la&nbsp; Edad Media. Las \u201creprendidas o castigadas\u201d eran mujeres cuyo contenido&nbsp;&nbsp; discursivo&nbsp;&nbsp; se&nbsp;&nbsp; consideraba&nbsp;&nbsp; inapropiado&nbsp;&nbsp; y &nbsp;difamatorio &nbsp;que, &nbsp;por &nbsp;tanto, escapaban al estereotipo de la \u00e9poca, de mujer silenciosa y sometida a la autoridad patriarcal. Su uso se registr\u00f3 por primera vez en Inglaterra y Alemania (1550).<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Janet-Carr2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"366\" height=\"357\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Janet-Carr2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8475\" srcset=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Janet-Carr2.jpg 366w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Janet-Carr2-300x293.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 366px) 100vw, 366px\" \/><\/a><figcaption> Janet Carr: Scold&#8217;s Bridle <\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>6. En un momento de la sesi\u00f3n, Berna dice: \u201cLuego me quito la m\u00e1scara&#8230;\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Berna comienza a describir a\u00f1os de violencia f\u00edsica y psicol\u00f3gica que experiment\u00f3 bajo el control de su esposo. Relata el inicio, con el descubrimiento de una traici\u00f3n que \u00e9l niega, quien a partir de entonces comienza a amenazarla y agredirla f\u00edsicamente. Muestra una cicatriz en la frente, efecto de una ca\u00edda provocada por su esposo cuando le<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"628\" height=\"374\" src=\"\" alt=\"Cuadro de texto: copyright\">pidi\u00f3 el divorcio. Los d\u00edas fueron muy tensos y Berna estaba en un estado constante de miedo y alerta. Su silencio fue continuo, y los pocos intentos de compartir su situaci\u00f3n fueron en vano ya que las reacciones de incredulidad y descreimiento de los dem\u00e1s aumentaron su inseguridad y culpa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de mucho estr\u00e9s, desarroll\u00f3 un grave problema en la espalda que la dej\u00f3 inm\u00f3vil durante un a\u00f1o en la cama. Este s\u00edntoma la acompa\u00f1aba, de modo que cada vez que&nbsp; viv\u00eda&nbsp; una&nbsp; situaci\u00f3n&nbsp; de violencia, \u201cse le trababa la columna\u201d y, a partir de ah\u00ed, quedaba paralizada durante d\u00edas. Buscamos elaborar sus s\u00edntomas como efectos traum\u00e1ticos de la situaci\u00f3n de abuso y violencia que viv\u00eda y, simb\u00f3licamente, la inmovilidad f\u00edsica correspond\u00eda a su estado an\u00edmico, marcado por una profunda sensaci\u00f3n de miedo e impotencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su cuerpo, siempre alerta, reaccionaba a varias advertencias viscerales y nunca se relajaba. En esta etapa del proceso, cont\u00e1bamos con algunas t\u00e9cnicas expresivas corporales, que le permit\u00edan aumentar tu conciencia corporal, reconociendo la correspondencia entre sus s\u00edntomas, sensaciones y emociones, permiti\u00e9ndole tambi\u00e9n sentirse m\u00e1s segura y presente en el propio cuerpo. Lentamente, Berna fue descongelando y encarnando el cuerpo con toda su fuerza y vitalidad y, as\u00ed, empoder\u00e1ndose.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su silencio defensivo continu\u00f3 como un gran s\u00edmbolo y punto de intersecci\u00f3n entre sus complejos individuales y culturales. Apoyado en el sentido com\u00fan contenido en dichos brasile\u00f1os como <em>\u201cropa suja se lava casa\u201d <\/em>(los problemas del hogar deben tratarse en privado) y <em>\u201cbriga de marido e mulher ninguem mete a colher\u201d <\/em>(problemas entre hombre y mujer no es asunto de nadie). Berna no se permiti\u00f3 exponer su vida \u00edntima hogare\u00f1a. Al principio, porque la negaba, creyendo que pasar\u00eda, apoy\u00e1ndose en su persistente amor, y luego call\u00f3 por miedo a la reacci\u00f3n de su marido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al comprender la influencia de los aspectos sociales y culturales que compon\u00edan su experiencia, el dolor y el sentimiento de culpa se apaciguaron, lo que finalmente le permiti\u00f3 salir del ostracismo, sinti\u00e9ndose ahora acompa\u00f1ada de tantas otras mujeres. Berna comenz\u00f3 a participar en un grupo de mujeres v\u00edctimas de violencia donde pudo sentir su dolor legitimada y compartida, fortaleci\u00e9ndose d\u00eda tras d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con el transcurso del proceso anal\u00edtico, ella puede legitimar su experiencia y darse cuenta de que el silencio fue el locus para el mantenimiento del abuso y la violencia que experiment\u00f3. Pero el resentimiento paralizante persisti\u00f3, hijo de la ira, hermano de la cobard\u00eda y la envidia, y \u00bfc\u00f3mo transformarlo?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan Maria Rita Kehl (2020), psicoanalista brasile\u00f1a que ha abordado ampliamente el tema del resentimiento, el resentido es alguien que no puede dejar de recordar, no puede olvidar el pasado. Aliment\u00e1ndose del estatus de inocente, castigador y vengativo, permanece apegado a su opresor y, perpetuando la lucha por el poder.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el caso de Berna, en particular, se asist\u00eda a la curaci\u00f3n de ciertas heridas narcisistas y al duelo de su ilusi\u00f3n. Con la remoci\u00f3n e integraci\u00f3n de las proyecciones externas,&nbsp; Berna&nbsp; pudo&nbsp; confrontar&nbsp; y&nbsp; dialogar&nbsp; con&nbsp; ese&nbsp; otro&nbsp; \u201copresor\u201d&nbsp; que tambi\u00e9n la habitaba &nbsp;ps\u00edquicamente, &nbsp;manteni\u00e9ndola &nbsp;cautiva &nbsp;en &nbsp;una &nbsp;lucha &nbsp;de&nbsp; poder&nbsp; que&nbsp; podr\u00eda costarle la vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su proceso heroico activado comienza con su valent\u00eda para hablar y denunciar, dejando el lugar de v\u00edctima pasiva por una acci\u00f3n activa de integrar la ira a su poder creativamente, liberando la agresividad como combustible de transformaci\u00f3n y movimiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El reconocimiento de su vulnerabilidad y el sacrificio de un ego vanidoso, apegado a valores r\u00edgidos y perfeccionistas que la enyesaban, la liberaron, permiti\u00e9ndole experimentar una transformaci\u00f3n m\u00e1s profunda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">7<strong>.Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En su pol\u00e9mico texto Mujeres en Europa (1927), el propio Jung considera a la mujer en el contexto sociocultural de la \u00e9poca \u201cLa mujer de hoy se enfrenta a la enorme tarea cultural que tal vez signifique el comienzo de una nueva era [&#8230;]\u201d ((JUNG, par. 275, p. 144, 2013)) Esta tarea contin\u00faa hasta el d\u00eda de hoy y nos alerta para una pr\u00e1ctica cl\u00ednica m\u00e1s activa con los temas actuales de violencia de g\u00e9nero, una pr\u00e1ctica capaz de integrar la perspectiva sociohist\u00f3rica, los complejos individuales y culturales que conforman nuestra sombra colectiva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El proceso anal\u00edtico de Berna constituy\u00f3 un nuevo espacio simb\u00f3lico que le permiti\u00f3 integrar y elaborar simb\u00f3licamente sus conflictos, sustentada en un di\u00e1logo activo&nbsp; entre diferentes \u00e1reas, considerando las dimensiones neurobiol\u00f3gicas, psicol\u00f3gicas y socioculturales en sesi\u00f3n. El abordaje de sus s\u00edntomas corporales desde una perspectiva simb\u00f3lica junguiana permiti\u00f3 una nueva relaci\u00f3n con su cuerpo y su identidad femenina, lo que signific\u00f3 simb\u00f3licamente volver a sus ra\u00edces ya un lugar matriz de vida y seguridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A&nbsp; trav\u00e9s del proceso de transferencia, fue posible articular la interacci\u00f3n matriarcal-patriarcal, aprovechando la posici\u00f3n de la analista como testigo firme y compasivo que destac\u00f3 conscientemente la relaci\u00f3n, en detrimento del poder. La actitud de la analista, sin eximirse, fue central, al legitimar la experiencia de la paciente como v\u00edctima de violencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Consideramos que el fen\u00f3meno colectivo de la violencia de g\u00e9nero anuncia la necesidad emergente del desarrollo de la conciencia de la alteridad, que contempla el encuentro sim\u00e9trico y dial\u00e9ctico entre todas las formas de las diferencias. S\u00f3lo con la elaboraci\u00f3n de la sombra individual y colectiva ser\u00e1 posible un encuentro compasivo entre hombres y mujeres en igualdad de derechos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>8. Refer\u00eancias bibliogr\u00e1ficas<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">BYINGTON, Carlos Amadeu B. A dif\u00edcil arte de amar: A limita\u00e7\u00e3o do conhecimento entre&nbsp;&nbsp;&nbsp; o&nbsp;&nbsp;&nbsp; homem&nbsp;&nbsp;&nbsp; e&nbsp;&nbsp;&nbsp; a&nbsp;&nbsp;&nbsp; mulher.&nbsp; &nbsp;Uma&nbsp; &nbsp;interpreta\u00e7\u00e3o&nbsp; &nbsp;da&nbsp; &nbsp;Psicologia&nbsp; &nbsp;Simb\u00f3lica Junguiana. <strong>Junguiana<\/strong>: &nbsp;Revista &nbsp;da &nbsp;Sociedade &nbsp;Brasileira &nbsp;de &nbsp;Psicologia &nbsp;Anal\u00edtica,&nbsp; v. 32, n. 1, p. 63-72, S\u00e3o Paulo, 2014.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">CARR, Janet. <strong>Scold\u2019s Bridle \u2013 Crikey! <\/strong>Janet Carr: This Bugs Life, 2018. Dispon\u00edvel em: &lt;<a href=\"https:\/\/www.thisbugslife.com\/2018\/01\/25\/scolds-bridle-crikey\/\"><u>https:\/\/www.thisbugslife.com\/2018\/01\/25\/scolds-bridle-crikey<\/u>\/&gt;.<\/a> Acesso em: 10 jul. 2022.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">HENDERSON, J. The cultural unconscious. <em>In<\/em>: <strong>Shadow and self<\/strong>: Selected papers in analytical psychology &#8211; Aschevile, NC, Chiron Publications, 2013.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">HOOKS, B. <strong>O feminismo \u00e9 para todo mundo<\/strong>: Pol\u00edticas Arrebatadoras. S\u00e3o Paulo: Editora Rosa dos Tempos, 2018.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">JUNG, C. G. <strong>Civiliza\u00e7\u00e3o em transi\u00e7\u00e3o<\/strong>. Tradu\u00e7\u00e3o de Lucia Mathilde Endlich Petr\u00f3polis, RJ: Vozes, 2013. (Obras completas de C. G. Jung, v.10\/3). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">KEHL, Maria Rita. <strong>Ressentimento<\/strong>. 3. ed. S\u00e3o Paulo: Boitempo, 2020.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">KIMBLES, S. e SINGER, T. <strong>The Cultural Complex<\/strong>: contemporary junguean perspectives on psyche and society. New York: Routledge, 2004.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">OPAS\/OMS.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <strong>Viol\u00eancia&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; contra&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; as&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; mulheres<\/strong>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; [s.d].&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dispon\u00edvel&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; em:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">VAN &nbsp;DER &nbsp;KOLK, &nbsp;B., &nbsp;FISSLER, &nbsp;R. Dissociation &nbsp;and &nbsp;the &nbsp;fragmentary &nbsp;nature &nbsp;of traumatic&nbsp; memories: overview and exploratory study. <strong>Journal of Traumatic Stress<\/strong>, v.8, n.4, p. 505-525, 1995.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Nota de pie de p\u00e1gina<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[1] Entre los asesinatos de mujeres, el 38% son cometidos por la pareja \u00edntima, siendo el propio \u00e1mbito dom\u00e9stico uno de los principales escenarios de esta violencia. (OPAS\/OMS [s.d.])<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Marilene Rodrigues Fernandes es Psic\u00f3loga brasile\u00f1a y Analista Miembro de la IAAP (Asociaci\u00f3n Internacional de Psicolog\u00eda Anal\u00edtica). Socia Fundadora de la SCPA (Sociedad Chilena de Psicolog\u00eda Anal\u00edtica). Supervisora Cl\u00ednica. Trabaja con ni\u00f1os, adolescentes y adultos. Magister en Psicolog\u00eda Cl\u00ednica Junguiana &hellip; <a href=\"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/violencia-domestica-contra-la-mujer-sintomas-que-anuncian-la-cura-marilene-rodrigues\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-8472","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8472","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8472"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8472\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8483,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8472\/revisions\/8483"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8472"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8472"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8472"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}