{"id":8442,"date":"2022-09-18T16:26:08","date_gmt":"2022-09-18T16:26:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.adepac.org\/inicio\/?p=8442"},"modified":"2022-09-18T16:26:08","modified_gmt":"2022-09-18T16:26:08","slug":"alma-mito-y-cosmovision-en-un-mundo-cambiante-esenciales-de-la-psicologia-analitica-y-del-camino-descendente-margarita-ovalle","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/alma-mito-y-cosmovision-en-un-mundo-cambiante-esenciales-de-la-psicologia-analitica-y-del-camino-descendente-margarita-ovalle\/","title":{"rendered":"Alma, Mito y Cosmovisi\u00f3n en un Mundo Cambiante. Esenciales de la Psicolog\u00eda Anal\u00edtica y del Camino descendente.  &#8211; Margarita Ovalle"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><a href=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Ananuca.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Ananuca.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8443\" width=\"600\" height=\"276\" srcset=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Ananuca.jpg 700w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Ananuca-300x138.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><figcaption>El mito de A\u00f1a\u00f1uca<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-text-align-center is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Margarita Ovalle es Psic\u00f3loga Cl\u00ednica de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de Chile, con una Maestr\u00eda en Fenomenolog\u00eda y Existencialismo y Religiones Comparadas de la Universidad de Knoxville, Estados Unidos. Miembro de <em>The Round Tables<\/em>, Fundaci\u00f3n Joseph Campbell. Autora de los siguientes libros, entre otros: Mitos Comparados, Chile-Grecia, Chile Mitol\u00f3gico y Mitof\u00edsica: Caos y Orden del Universo. Profesora de cursos de posgrado en Mitolog\u00edas Comparadas. Tiene su pr\u00e1ctica privada como Psic\u00f3loga Cl\u00ednica de Adultos. Con experiencia en An\u00e1lisis de Sue\u00f1os y Simbolismo.<\/p><p>Este documento corresponde a la plenaria presentada por la autora en el XXII Congreso Internacional de Psicolog\u00eda Anal\u00edtica, celebrado en Buenos Aires, Argentina, del 29 de agosto al 2 de septiembre de 2022, con el t\u00edtulo de <em>Soul, Myth and Cosmovision in a Changing World. Essentials of Analytical Psychology and the Descendent Path.<\/em> La traducci\u00f3n al espa\u00f1ol fue hecha por la autora y se publica ac\u00e1 con autorizaci\u00f3n de ella.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>________________________________________<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>\u201cCon el arquetipo del <\/em>anima <em>entramos en el reino de los dioses (&#8230;) <\/em><br><em>Todo lo que el <\/em>anima <em>toca se vuelve numinoso, es decir, incondicionado, <\/em><br><em>peligroso, tab\u00fa, m\u00e1gico.\u201d <\/em>C. G. Jung (AEIC)<\/p>\n\n\n\n<p><strong>E<\/strong><strong>l mito de A\u00f1a\u00f1uca<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1a\u00f1uca es ni\u00f1a a\u00fan. No conoce lo que hay detr\u00e1s del atardecer en el desierto&#8230; Se desplaza por el seco paisaje con libertad, como si su liviana inocencia fuera suficiente para vestirlo de color y primavera.<\/p>\n\n\n\n<p>Un d\u00eda, lleno todav\u00eda del ensue\u00f1o de la dulce ma\u00f1ana, y desprevenida la ni\u00f1a ante la roja tarde que se aproxima, pasa por su lado un joven minero con la vista puesta en minas y riquezas. Pero apenas advierte a la ni\u00f1a morena, el joven se olvida de su anterior empresa y, sin pensarlo siquiera, ambos deciden pasar juntos los d\u00edas largos y soleados en aquel \u00e1rido valle.<\/p>\n\n\n\n<p>Transcurren tres a\u00f1os en completa y delicada compa\u00f1\u00eda hasta que una ma\u00f1ana el minero enamorado se levanta decidido a partir. Tiene ansias de alcanzar nuevas tierras y aventuras desconocidas. Envuelto en un trance, el joven se aleja en busca de mayores riquezas. Semidormida, A\u00f1a\u00f1uca se estremece al ver que su minero ha partido&#8230; Por primera vez, percibe la aridez del paisaje a su alrededor. Reci\u00e9n ahora, lo comprende. A\u00f1a\u00f1uca s\u00f3lo quiere volver a arrullarse sobre su cama terrosa y despertar cuando la pesadilla haya pasado. Sin embargo, el tiempo, sobre la superficie nada hace. El joven minero no regresa y muy pronto A\u00f1a\u00f1uca muere sobre el lugar en que \u00e9l la mir\u00f3 un d\u00eda. La ni\u00f1a es ahora una intensa flor roja&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1a\u00f1uca, se llama, hasta nuestros d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>M<\/strong><strong>und<\/strong><strong>o en constante situaci\u00f3n de cambio<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan aparece en el libro  \u2039\u2039 Chile Mitol\u00f3gico. Un viaje a la esencia de nuestra tierra \u203a\u203a (Ovalle, 2012), el mito de A\u00f1a\u00f1uca es originario del norte de Chile y habla de la transformaci\u00f3n de la mujer en la flor de A\u00f1a\u00f1uca. Me parece que este mito abre el espacio ps\u00edquico necesario para reflexionar acerca de la psicolog\u00eda anal\u00edtica y nuestro mundo cambiante.<\/p>\n\n\n\n<p>Carl Gustav Jung dice: \u201cLa vida es desatinada y significativa.\u201d (AEIC) Efectivamente, la vida es desatinada y significativa con A\u00f1a\u00f1uca. La vida llega sin anuncios previos. El amor tambi\u00e9n llega de la misma manera. Luego, ocurre la separaci\u00f3n inesperada y, por \u00faltimo, la muerte de la ni\u00f1a enamorada.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada desatino de la vida implica un cambio. Cada cambio vivido por A\u00f1a\u00f1uca es significativo para su vida y su mito personal.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos estos elementos se revelan en un solo s\u00edmbolo, cargado de significados contrarios y parad\u00f3jicos: Vida y Muerte; decaimiento y renacimiento; abandono y llegada.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida es, sin duda, como revela Jung, desatinada y significativa y en los tiempos que estamos viviendo, estas cualidades se han manifestado de manera especialmente intensa. Los actuales escenarios del mundo son justamente de m\u00e1ximo cambio y el impacto que han tenido sobre la Humanidad ha desencadenado una suma de abrumadores estados interiores, tales como la sorpresa, el aislamiento, la soledad, el desconocimiento, el descontrol, la pobreza, el miedo, la fatiga, el dolor, la angustia, la separaci\u00f3n, el misterio, la Muerte y la transformaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La Humanidad se ha visto completamente remecida. Todos nos hemos movilizado, en mayor o menor medida. Todos hemos notado cu\u00e1n desatinada es la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cambios dr\u00e1sticos y las alteraciones han sucedido sin aviso aparente y de modo avasallador. No obstante, este escenario devastador, nos ha ense\u00f1ado, al mismo tiempo, a vivir de muchos e insospechados modos. Aunque en algunos se observe mayor resistencia que en otros, de cualquier forma, estas nuevas experiencias se han tornado vitales y se han incorporado como propias. Sin embargo, para que sean realmente transformadoras y significativas, es decir, llenas de significado interior, no basta con soportar y aceptar los movimientos exteriores si se est\u00e1n, por otra parte, afirmando defensivamente los diques que internamente hemos construido.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cambios originados por fuerzas externas no van a tener una influencia de largo alcance si no se convierten en un movimiento profundo en nuestra casa ps\u00edquica. Es imprescindible un trabajo ps\u00edquico que atienda la voz interior m\u00e1s profunda. Es en este punto crucial donde la psicolog\u00eda anal\u00edtica se convierte en puente y v\u00eda al momento de atender los remecedores sucesos ya vividos, as\u00ed como los que inminentemente han de llegar. Este cometido es un gran trabajo gn\u00f3stico al servicio del s\u00ed-mismo; implica atravesar el l\u00edmite de lo externo y de lo te\u00f3rico para ingresar de lleno a la experiencia de la vida y a su centro diamantino, esencial y perenne.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el fin de acercarnos a una identificaci\u00f3n c\u00f3smica de la psique, es fundamental ampliar los m\u00e1rgenes de nuestra cosmovisi\u00f3n actual y, para ello, es necesario contar con una visi\u00f3n de mundo que se aleje de una comprensi\u00f3n r\u00edgida, exterior y visible. Es imperioso, de este modo, integrar la visi\u00f3n de lo din\u00e1mico, interior e invisible. Volviendo al mito de A\u00f1a\u00f1uca, una visi\u00f3n centrada solamente en la vida de la ni\u00f1a\/mujer, con sus abundancias y dolencias, ser\u00eda parcial. Del mismo modo, ser\u00eda parcial una visi\u00f3n centrada solamente en la maravillosa flor de tan s\u00f3lo tres d\u00edas de germinaci\u00f3n. La p\u00e9rdida de la antigua forma humana para recibir la forma renovada de la flor roja fundamenta, a nivel simb\u00f3lico, la interna y din\u00e1mica transformaci\u00f3n germinal que experimenta A\u00f1a\u00f1uca de mujer a flor.<\/p>\n\n\n\n<p>La integraci\u00f3n de experiencias, en este caso, mujer\/flor, exterior\/interior, diurno\/nocturno, Muerte\/Vida, promueve una cosmovisi\u00f3n total, y no parcial. Es esta cosmovisi\u00f3n total la que a su vez garantiza una adaptaci\u00f3n al maravilloso mundo que, aun cuando no lo advirtamos, est\u00e1 siempre en situaci\u00f3n de cambio.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una cosmovisi\u00f3n que tambi\u00e9n abarca los 180 grados inferiores<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Dada la cualidad cambiante de nuestros tiempos, la psicolog\u00eda anal\u00edtica percibe el encargo de ampliar la visi\u00f3n de mundo de la Humanidad y tambi\u00e9n recepciona el llamado a trabajar para que cada individuo abarque una visi\u00f3n de mundo que incluya los 180 grados descendentes, nocturnos, on\u00edricos y sombr\u00edos del gran c\u00edrculo c\u00f3smico, el cual conforma en su totalidad un imaginario de 360 grados de existencia. Lo anterior demanda desarrollar una cosmovisi\u00f3n que incluya la fuente inconsciente, oscura, misteriosa, abismal, germinativa y, por ende, generadora de cambios y transmutaciones constantes.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><a href=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Ananuca2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Ananuca2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8444\" width=\"455\" height=\"480\" srcset=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Ananuca2.jpg 550w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Ananuca2-284x300.jpg 284w\" sizes=\"auto, (max-width: 455px) 100vw, 455px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>En \u2039\u2039Dinamismo de lo Inconsciente\u203a\u203a, Jung dice: \u201cUna consciencia superior implica una cosmovisi\u00f3n (\u2026) Todo aumento de experiencia y conocimiento supone un paso m\u00e1s en el desarrollo de la cosmovisi\u00f3n.\u201d (OC8, p\u00e1r.696).<\/p>\n\n\n\n<p>Siendo as\u00ed, se puede decir que tan solo una consciencia alumbrada logra amplificar su cosmovisi\u00f3n. Al profundizar la experiencia de mundo se ahonda tambi\u00e9n en el conocimiento del mundo. La cosmovisi\u00f3n percibe tanto lo luminoso como lo sombr\u00edo, lo ca\u00f3tico como lo ya cosmificado, y gracias a la capacidad de renovar su imagen, la criatura sensata se descubre y se recrea a s\u00ed misma. Jung dice: \u201cY con la imagen que el hombre pensante crea del mundo se transforma tambi\u00e9n \u00e9l mismo\u201d. (OC8, p\u00e1rr. 696).<\/p>\n\n\n\n<p>Si damos un paso hacia adelante, podemos decir que quienes se hayan imaginado a s\u00ed mismos de acuerdo a una cosmovisi\u00f3n comprensiva de la totalidad, podr\u00e1n seguramente sobrellevar los imponderables en forma acoplada y flexible, movilizando la energ\u00eda hacia lo venidero. Desde este lugar, lo nuevo o reci\u00e9n llegado, aunque es nuevo para la experiencia, ha sido ya pre-pensado por la intuici\u00f3n y representado por la imaginaci\u00f3n. Estas son las cualidades del esp\u00edritu de la profundidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo lo contrario es lo que ocurre cuando nuestra visi\u00f3n de mundo imperante se focaliza \u00fanicamente en lo ya conocido, en lo ya ordenado; cada nuevo elemento en el escenario, cualquier m\u00ednimo cambio que llegue a modificar la imagen conocida de lo creado y su orden establecido, se vive con resistencia, dolor e incluso con espanto, desconociendo la fuente primordial que contiene lo germinal y creativo, lo que est\u00e1 fuera de control y lo inconsciente.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, lo que es realmente sorprendente de la cosmovisi\u00f3n comprensiva es que reconoce el dinamismo del \u201cgiro sobre su propio eje\u201d. Este es el punto decisivo en donde todo cambia de direcci\u00f3n y se reorienta hacia lo inesperado. En el mito de A\u00f1a\u00f1uca, por ejemplo, debe suceder la muerte de la joven enamorada para que emerja una preciosa flor roja en el desierto. Su decaimiento y Muerte son parte de la rotaci\u00f3n de sentido o, mejor dicho, es justamente ah\u00ed donde comienza el giramiento para que luego contin\u00fae su proceso nocturno, propio del principio de la Nigredo, hasta alcanzar la renovaci\u00f3n total de su forma. En definitiva, se debe considerar al giro como el punto crucial para que la transformaci\u00f3n sea efectiva.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>E<\/strong><strong>l inframundo en la mitolog\u00eda comparada<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En la mitolog\u00eda egipcia se pueden encontrar referentes afines al mitologema \u2014o despliegue de la narraci\u00f3n m\u00edtica\u2014 de A\u00f1a\u00f1uca. Por ejemplo, en el mito de Osiris es necesario el principio seco, cortante y destructivo de Seth sobre su hermano Osiris para que este \u00faltimo realice su principio germinativo a cabalidad. Seth da muerte a su hermano y este doloroso acontecimiento desencadena una serie de transformaciones nocturnas en Osiris hasta que comienza su renacimiento en la hip\u00f3stasis de Kephri (sol naciente) y luego en la de su hijo Horus (sol refulgente del mediod\u00eda). Seth as\u00ed representa Separaci\u00f3n y Osiris, por su parte, representa Vida y Renovaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>De acuerdo a la mitolog\u00eda griega arcaica, podemos decir que es necesario el rapto, el decaimiento, la Muerte y, por \u00faltimo, el hallazgo de la Kor\u00e9, la doncella divina o Pers\u00e9fone, para que aqu\u00ed comience a establecerse el ciclo de la Naturaleza y el renacimiento de la Primavera.<\/p>\n\n\n\n<p>En el mito de Dionisios, por otra parte, se evidencia lo que, seg\u00fan Karl Ker\u00e9nyi (1998), se denomina \u201cla ra\u00edz de la vida indestructible\u201d, considerada como expresi\u00f3n de la Vida inquebrantable, aquella que los griegos conocen con el nombre de Zoe. Aqu\u00ed Muerte y Vida se complementan y animan mutuamente en un continuo y perpetuo ciclo compuesto por nacimiento, Muerte y renacimiento. Dionisios es expresi\u00f3n y epifan\u00eda de la Zoe. En el mundo de la mitolog\u00eda arcaica se le conoce como aquel que ha nacido dos veces. Su primer nacimiento se da en medio del lecho del inframundo, como hijo de Ariadna, La Se\u00f1ora del Laberinto. Luego la Diosa de la Luz en el Reino de la Sombra alumbra por segunda vez a la misma criatura y emerge en la superficie un reto\u00f1o de sarmiento, un toro estrellado (Asterio) o un Ni\u00f1o divino\u2026 Dionisios, el dos veces nacido. Es precisamente este misterioso nacimiento de Dionisios en el lecho de la Muerte, lo que lo remite a esta propiedad esencial de la Zoe, la de ser inquebrantable incluso luego del quiebre al dar vida en el mismo lecho de la Muerte. Esta es la caracter\u00edstica central del mitologema que comparte con Osiris, Pers\u00e9fone y tambi\u00e9n con A\u00f1anuca.<\/p>\n\n\n\n<p>Un alumbramiento en el lecho infernal es la imagen que posiblemente m\u00e1s dista de nuestra visi\u00f3n de mundo actual. Pero una vez superado el impacto y la resistencia a la paradoja, la espectacular representaci\u00f3n simb\u00f3lica da cuenta de las riquezas creativas propias de lo abismal. Solamente una lectura literal de la imagen, es decir, una lectura no simb\u00f3lica \u2014aquella que se apega demasiado al terror de lo ca\u00f3tico\u2014, logra rigidizarla y hacerla inerte. En cambio, si se considera la sabidur\u00eda embebida en su mitologema, se puede apreciar que en la fase de m\u00e1xima saturaci\u00f3n de oscuridad emerge la primera luz germinativa afirmando la posibilidad de que en el reino de la Muerte haya tambi\u00e9n belleza, pureza y vida.<\/p>\n\n\n\n<p>De este modo, lo que tienen en com\u00fan los mitos hasta aqu\u00ed expuestos, as\u00ed como los que veremos a continuaci\u00f3n, es que en todos ellos es posible reconocer, en el despliegue de su mitologema, la continua danza Vida\/Muerte\/Vida que, al igual que el s\u00edmbolo del meandro, sube y baja sin descontinuar nunca su trama.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>E<\/strong><strong>l llamado hacia el camino del descenso<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Si bien es cierto que en el relato propio del mito se ha podido ahondar en la m\u00e1s absoluta realidad abismal con su imbricado n\u00facleo arquet\u00edpico Muerte\/Vida, no sucede de igual manera con la propuesta de nuestra visi\u00f3n de mundo occidental y su relato<\/p>\n\n\n\n<p>desarrollado a partir de la raz\u00f3n y el rendimiento. Aqu\u00ed, estos dos modos de existencia, Vida y Muerte, son contrarios y excluyentes. No obstante, Vida y Muerte son grandes opuestos s\u00f3lo en apariencia, ya que la Muerte representa la otra mitad desconocida de la Vida que debemos aprehender. Aunque no se tenga conciencia de su eminente verdad, tarde o temprano esta realidad misteriosa se revelar\u00e1 en la vida de cada individuo. Dice Jung: \u201cA partir de la mitad de la vida s\u00f3lo permanece vivo aquel que quiere morir con la vida. Pues lo que sucede en la hora secreta de la mitad de la vida es la inversi\u00f3n de la par\u00e1bola, <em>el nacimiento de la muerte. <\/em>La vida de esta segunda mitad no significa ascenso, despliegue, multiplicaci\u00f3n ni exaltaci\u00f3n de la vida, sino muerte, pues su objetivo es el final (\u2026) No querer vivir significa lo mismo que no querer morir. Nacer y morir forman la misma curva.\u201d (OC8, p\u00e1r.800). Un poco m\u00e1s adelante, Jung agrega: \u201cAl ascenso de la vida le concedemos un objetivo y un sentido; \u00bfpor qu\u00e9 no al descenso?\u201d (OC8, p\u00e1r.803)<\/p>\n\n\n\n<p>Si invertimos esta crucial pregunta (con el \u00fanico objetivo de prestarle mayor atenci\u00f3n) y la reescribimos de la siguiente manera: \u00bfPor qu\u00e9 no le concedemos al descenso de la vida un sentido y un objetivo, tal como lo hemos hecho ya con el ascenso? Entonces probablemente la escuchemos como una llamada de atenci\u00f3n, donde destaca lo que justamente se echa en falta a nuestra cosmovisi\u00f3n actual: la capacidad de poder visualizar la representaci\u00f3n del ciclo completo de nuestra existencia y no s\u00f3lo la mitad del proceso\u2026 esa mitad que se refiere exclusivamente al ascenso.<\/p>\n\n\n\n<p>Si volvemos a Jung cuando dice que \u201cA partir de la mitad de la vida s\u00f3lo permanece vivo quien quiere morir con la vida\u201d, se escucha una fuerte instigaci\u00f3n a considerar los 180 grados nocturnos de la gran esfera de la existencia. Nos invita, por ende, a acondicionar nuestro paso por el camino descendente y no s\u00f3lo a concentrar nuestra vida en el camino del ascenso. El siglo pasado Jung nos anim\u00f3 a realizar una preparaci\u00f3n para el descenso de nuestras vidas. \u00a1Cu\u00e1n elocuente y atrevida invitaci\u00f3n! Y, a su vez \u00a1cu\u00e1n inadvertida o desatendida invitaci\u00f3n! Pocas veces nuestra psicolog\u00eda humana extiende su din\u00e1mica ps\u00edquica a una realidad de mundo y menos a\u00fan lo hace a esa realidad de mundo que se hunde hasta topar su nadir.<\/p>\n\n\n\n<p>La experiencia de existir en el mundo siempre arroja en forma espont\u00e1nea una visi\u00f3n, vale decir, una percepci\u00f3n interna de mundo o cosmovisi\u00f3n. Naturalmente, surge una imagen de mundo de la superficie y otra de los confines. Sin embargo, si bien se observan grandes avances en la psicolog\u00eda de lo inconsciente, es poco lo que se ha profundizado en la imago microcosmos\/macrocosmos y en la imagen especular, ascendente\/descendente de mundo. Por lo mismo es prudente y necesario avanzar hacia la visualizaci\u00f3n de una cosmovisi\u00f3n que incluya lo superior y lo inferior de la gran esfera de la realidad. Esta visualizaci\u00f3n debe comprender lo que vemos en la superficie del mundo, con sus hitos necesarios para el ascenso, como tambi\u00e9n la profundidad del mundo, con sus hitos necesarios para el descenso, Muerte y retorno.<\/p>\n\n\n\n<p>Al parecer, la v\u00eda necesaria, si no la \u00fanica, para alcanzar esta visi\u00f3n m\u00e1s comprensiva es la del lenguaje mito-po\u00e9tico, construido a partir de im\u00e1genes, s\u00edmbolos y arquetipos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los mitos de A\u00f1a\u00f1uca, Osiris, Dionisios y Dem\u00e9ter\/Pers\u00e9fone ponen en valor el camino descendente y en la mitolog\u00eda sumeria tambi\u00e9n encontramos esta valoraci\u00f3n del mundo abismal, propia de lo desconocido. Un claro ejemplo es el descenso de Inanna al inframundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Inanna, diosa de los cielos, decide visitar por vez primera el inframundo, donde vive Ereshkigal, Se\u00f1ora y Soberana de las Profundidades. Ereshkigal, por leyes infernales inquebrantables, fija los ojos de la Muerte sobre su hermana celestial. Tres d\u00edas despu\u00e9s, la Diosa del Cielo es rescatada por su visir, el p\u00e1jaro Ninshubur, pero, a cambio del rescate de Inanna de las profundidades debe ingresar, en su lugar, a su consorte Dumuzi. De aqu\u00ed en adelante, Dumuzi muere y retorna anualmente como fruto de d\u00e1til, como ni\u00f1o divino, como eterno consorte de Inanna.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro ejemplo es la antiqu\u00edsima epopeya de Gilgamesh, donde se percibe a la Humanidad de todos los tiempos de un modo atemporal. Gilgamesh emprende una traves\u00eda a tierras lejanas, desconocidas, atravesando las aguas de la Muerte, todo para visitar a su antepasado, un rey antediluviano llamado Utanapishti, El Distante. Grande es el pesar que Gilgamesh siente en su coraz\u00f3n desde la muerte de su amigo Enkidu, con quien realiz\u00f3 importantes aventuras heroicas. A lo largo de su reinado, Gilgamesh hab\u00eda presenciado innumerables muertes, pero \u00fanicamente la de Enkidu lo enfrenta con la Muerte arquet\u00edpica.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de ese momento, Gilgamesh da vueltas en b\u00fasqueda de respuestas que atiendan sus preguntas existenciales en relaci\u00f3n con la Muerte y sus leyes irrenunciables. Gracias a los secretos que le conf\u00eda Utanapishti, Gilgamesh se dirige al fondo de un profundo pozo de agua con el fin de encontrar la planta de la vida. Pero ya exhausto, se queda dormido, descuida la planta de la vida y esta es devorada por la Serpiente. As\u00ed, el destino de renovaci\u00f3n f\u00edsica ser\u00e1 para la Serpiente y la renovaci\u00f3n espiritual para<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Gilgamesh y la Humanidad.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Palpable y cierto es que estos mitos ponen en valor el camino descendente que, de forma on\u00edrica y simb\u00f3lica, conceden significado y sentido a la Muerte y su continua transformaci\u00f3n. Escribi\u00f3 Nietzsche: \u201cUn vendaval arrastra todo lo muerto, podrido, roto y deca\u00eddo, lo envuelve en el remolino de una nube de polvo rojo y se lo lleva como un buitre a los aires. Desconcertadas nuestras miradas buscan al desaparecido: pues lo que ven parece haber emergido de las honduras a la luz dorada, tan pleno y verde es, tan exuberante y vivo, tan inconmensurable y lleno de anhelo.\u201d (DRVI, p.102)<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1a\u00f1uca es constante renovaci\u00f3n. No es s\u00f3lo flor, no es s\u00f3lo mujer; es ambas. A\u00f1a\u00f1uca no es s\u00f3lo belleza y vida; es transformaci\u00f3n que conlleva sufrimiento, p\u00e9rdida, Muerte, oscuridad, inconsciencia, misterio, cambio, giro, germinaci\u00f3n, pureza, luz, ascenso, Vida, forma, renacimiento, crecimiento, abundancia, saturaci\u00f3n, retorno, consciencia. Entonces, lo esencial en el mito de A\u00f1a\u00f1uca es su origen misterioso, fundado en su Muerte. Amplificando esta idea, podemos decir que al interior del mitologema aparece un n\u00facleo denso donde se yuxtaponen el plano superior, con su ascenso, Vida y belleza, el plano inferior, con su descenso, Muerte y consecuente p\u00e9rdida de la forma antigua, y el plano del giro, que simboliza la transformaci\u00f3n en s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>El giro se refiere al cambio brusco de direcci\u00f3n y, al mismo tiempo, perfila los albores de la nueva forma. En el mito de A\u00f1a\u00f1uca permite que emerja una preciosa flor en vez de la preciosa joven. Sin embargo, desde ac\u00e1, desde esta plataforma observable, el giro es invisible a nuestros ojos. Lo que vemos es la llegada de la flor, su temprana partida\u2026 y su c\u00edclico retorno. Es gracias al reconocimiento de su situaci\u00f3n simb\u00f3lica, generada principalmente por el retorno, que logramos introyectar la mirada, ahondar en nuestra alma humana, imaginarlo y as\u00ed descubrir su presencia en nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Justamente a trav\u00e9s de este gesto, el de visualizar simb\u00f3licamente a A\u00f1a\u00f1uca en nuestro interior, es como seremos capaces de ampliar nuestra cosmovisi\u00f3n, sin olvidar que todo lo que conocemos de la ni\u00f1a-mujer es su presente de flor: bella, singular y de vida ef\u00edmera. Esta condici\u00f3n humana, la de lo ef\u00edmero, es posiblemente la que llegamos o no a comprender. Cuando no comprendemos, nos resistimos a que lo bello y lo logrado deje de serlo. Nos resistimos a que lo que ya se ha cosmificado, sea absorbido otra vez por el Caos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>C<\/strong><strong>aos, cosmos, origen y fundamentaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando una flor bella del desierto dura s\u00f3lo tres d\u00edas y nos preguntamos c\u00f3mo es que esta belleza decae tan r\u00e1pido, no somos capaces de comprenderlo, es decir, la raz\u00f3n no logra revertir el estado de no conocimiento y es el lenguaje mito-po\u00e9tico el que intenta interpretar esta realidad simb\u00f3lica.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Carl Jung, \u201cEl hombre ha despertado en un mundo que no comprende, y por eso trata de interpretarlo\u201d (AEIC). Por otra parte, Karl Ker\u00e9nyi dice: \u201cLa mitolog\u00eda fundamenta. No contesta en realidad a la pregunta \u2018\u00bfpor qu\u00e9?\u2019, sino m\u00e1s bien \u2018de d\u00f3nde?\u2019\u201d (2004, p.21). Volviendo al ejemplo de A\u00f1a\u00f1uca, el lenguaje mito-po\u00e9tico es el que ofrece una interpretaci\u00f3n simb\u00f3lica, una imagen, a la bella flor del desierto que representa el arquetipo de la transformaci\u00f3n. La interpretaci\u00f3n es, a su vez, su fundamentaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El mito busca fundamentar un mundo todav\u00eda indiferenciado y desconocido. El mito es, por lo tanto, etiol\u00f3gico; busca el origen. Cada mito cosmog\u00f3nico comienza, en su relato m\u00edtico, por fundamentar la creaci\u00f3n desde un vac\u00edo\/plenum que contiene la simiente de la Humanidad. Es muy atractiva la idea de que el Caos, mucho m\u00e1s que un vac\u00edo inicial, es un plenum y que es desde este lugar de donde emerge cada una de las criaturas palpables en la superficie. Justamente, a este acto de la criatura de emerger desde lo abismal hacia la superficie, lo llamamos Creaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La Creaci\u00f3n es lo que reconocemos como armon\u00eda, cosmos, orden y, por \u00faltimo, como mundo conocido y estable. La Humanidad hace enormes esfuerzos por atesorar sus avances c\u00f3smicos y construimos poderosos diques con el fin de protegerlos de la voracidad abismal e inconsciente hasta el punto de rigidizarnos completamente en nuestra misi\u00f3n de guardianes centinelas. Pero, al actuar as\u00ed, si bien nos aseguramos, al mismo tiempo nos rigidizamos. La rigidez se debe, entonces, a la obstinaci\u00f3n por celar los l\u00edmites de las comarcas conocidas que, con gran esfuerzo, hemos erigido.<\/p>\n\n\n\n<p>En estos tiempos de cambio reemerge un llamado interior y colectivo a reconsiderar una visi\u00f3n de mundo m\u00e1s amplia, donde vuelva a incorporarse esa gran porci\u00f3n del mundo abismal de la que, desde hace milenios, hemos intentado mantenernos desidentificados. Con la intenci\u00f3n de traer de vuelta a nuestra visi\u00f3n de mundo esa parte esencial ya olvidada, es necesario preguntarse por el origen, aquel modelo ejemplar que nos llena de sentido. El origen no es un viaje al pasado, es un viaje a la esencia.<\/p>\n\n\n\n<p>El fundamento siempre se levanta sobre las bases de su propio abismo. Seg\u00fan Ker\u00e9nyi, \u201cAquel que busca el fundamento, que se sumergi\u00f3 hasta lo m\u00e1s profundo de s\u00ed mismo, fundamenta as\u00ed su universo. Lo edifica para s\u00ed mismo sobre una base en la que todo emana, brota y salta: donde todo es primordial y espont\u00e1neo en el m\u00e1s pleno sentido de la palabra. Y consecuentemente tambi\u00e9n es divino.\u201d (2004, p.24)<\/p>\n\n\n\n<p>Es realmente maravilloso el hecho de que al buscar fundamentar el mundo que se experiencia cotidianamente, se ingrese al interior de s\u00ed mismo y luego, ya internado en las honduras de s\u00ed mismo, se encuentre una interpretaci\u00f3n a lo que hasta ese punto no se comprend\u00eda. Este hallazgo se da a la base del mito personal.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>M<\/strong><strong>ito personal: imagen y narraci\u00f3n que proviene del interior<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Si regresamos al an\u00e1lisis del mito de A\u00f1a\u00f1uca, observamos que luego de la partida del minero, ella vuelve al punto de arranque, al origen, \u201cal lugar en donde \u00e9l la mir\u00f3 un d\u00eda\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Es importante no perder de vista que la mujer enamorada no viaja al pasado sino que retorna a su axis\u2026 a la esencia. Ella busca respuesta en su interior y este le ofrece un relato sagrado, una imagen y una fundamentaci\u00f3n. En definitiva, descubre su mito personal\u2026 hermoso y germinal como la flor roja de tres d\u00edas del desierto.<\/p>\n\n\n\n<p>Junto con experienciar el mundo, encontramos el relato que le da sentido. Emerge una imagen, un s\u00edmbolo redentor que provee de forma a los tonos an\u00edmicos de la trayectoria siempre circular del mito personal, y esa imagen representa su modelo ejemplar.<\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto, este ejercicio gn\u00f3stico dista mucho del acto de elegir, a modo de men\u00fa, el mito preferido, ya que alternativas y opciones de este tipo corresponden al mundo exterior y pre-fijado. La narraci\u00f3n del mito personal no es la construcci\u00f3n de una propuesta, sino que, muy por el contrario, es la revelaci\u00f3n de una verdad interior obtenida gracias a la experiencia, y con esta deviene el s\u00edmbolo conciliador.<\/p>\n\n\n\n<p>La eventual respuesta a esta interrogante existencial se encuentra en lo m\u00e1s profundo de nuestra psique, all\u00ed donde reside la morada del alma, y el sendero para dar con ella es tan complejo y sinuoso como lo es el camino de individuaci\u00f3n. Ambos procesos (si es que no son uno solo) est\u00e1n guiados por el s\u00ed-mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>El mito personal es la narraci\u00f3n simb\u00f3lica que emana de la funci\u00f3n trascendente y que circunvala al arquetipo de orientaci\u00f3n. Es una v\u00eda sacra que demanda renunciar a los requerimientos del mundo exterior, y exige someterse a los llamados de la voz interior.<\/p>\n\n\n\n<p>Gracias a este relato mito-po\u00e9tico, cesa la disputa entre los polos contrarios llamados tambi\u00e9n sentido y contrasentido por Jung.<\/p>\n\n\n\n<p>Grande es el bienestar ps\u00edquico que responde a este alivio de tensi\u00f3n entre polos que se han acercado, incluso unificado gracias al s\u00edmbolo redentor. Su lenguaje metaf\u00f3rico es una v\u00eda al S\u00ed-mismo y este destino arquet\u00edpico s\u00f3lo se alcanza mediante el acto de vivir la paradoja, es decir, posiblemente solo se encuentra una vez que el ne\u00f3fito se aleja de la b\u00fasqueda racional y se acerca a un estado errante propio del no saber, tal como lo hace Dem\u00e9ter.<\/p>\n\n\n\n<p>En los Misterios de Eleusis, Dem\u00e9ter entra en un estado de vagabundeo luego de no conocer lo que ha sucedido con su Kor\u00e9. Y los ne\u00f3fitos, tanto hombres como mujeres que buscan ser iniciados en Eleusis, emulan este estado errante de la diosa, propio del proceso gn\u00f3stico de buscar respuesta a lo que no se conoce. Es probablemente gracias a este transitar retirado del objetivo que se hace posible adentrarse en el Misterio y vivir su revelaci\u00f3n. Este es el \u00e1mbito id\u00f3neo para que en forma c\u00e1ndida y espont\u00e1nea emerja lo que en t\u00e9rminos propios de la mitolog\u00eda griega arcaica se denomina Visi\u00f3n, y en t\u00e9rminos arquetipales se denomina imagen simb\u00f3lica. Ambas se refieren a una representaci\u00f3n de la realidad interior.<\/p>\n\n\n\n<p>En la profundidad del an\u00e1lisis, la imagen simb\u00f3lica siempre conlleva vivir la paradoja. Dem\u00e9ter ha dado con el paradero interior de su Pers\u00e9fone, pero esta imagen revela un estado dual de su doncella divina: Ser y No -Ser, algo que solamente puede ser abrazado desde el Misterio y nunca entendido desde la raz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Es, sin duda, una paradoja, ya que el s\u00edmbolo representa, al mismo tiempo, lo uno y su contrario. Una v\u00eda sacra que seguir, la v\u00eda del mito personal. La v\u00eda de la individuaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En lenguaje de Jung y su \u2039\u2039Liber Novus\u203a\u203a, el Camino Venidero, el del Supra sentido (ELRLN).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>A<\/strong><strong>l<\/strong><strong>m<\/strong><strong>a, mito y cosmovisi\u00f3n: una posta esencial<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El alma es el \u201c\u00f3rgano ps\u00edquico\u201d encargado de representar las im\u00e1genes del macrocosmos y del microcosmos. Ella cumple la maravillosa misi\u00f3n de otorgarnos una representaci\u00f3n de mundo. Como dice Jung, \u201c(\u2026) el alma es la \u00fanica manifestaci\u00f3n directa del mundo y, por lo tanto, tambi\u00e9n la condici\u00f3n indispensable para toda experiencia general del mundo.\u201d (OC, p\u00e1r.283)<\/p>\n\n\n\n<p>Lo anterior no es algo novedoso, pero s\u00ed quiz\u00e1s olvidado. Como Humanidad hemos olvidado que nuestro crisol interior se revela gracias al alma y su enorme capacidad de imaginar, y que si tenemos la capacidad de experenciar el mundo es debido al alma (aun cuando lleguemos a calificar su impacto como desatinado).<\/p>\n\n\n\n<p>La funci\u00f3n del alma es inmensamente significativa al momento de representar una visi\u00f3n de mundo completa, ya que s\u00f3lo cuando el alma participa podemos imaginar el aspecto tanto descendente como luminoso de mundo, y si el anima no participa entonces su representaci\u00f3n es un esquema mec\u00e1nico y aparente.<\/p>\n\n\n\n<p>Jung dice: \u201cEs mi alma, rica en im\u00e1genes, la que proporciona al mundo sonido y color, y lo que llamo la experiencia m\u00e1s real de todas, incluso en su forma m\u00e1s simple, sigue siendo un complicad\u00edsimo edificio de im\u00e1genes ps\u00edquicas: As\u00ed pues, en cierto modo, no hay nada que sea de experiencia inmediata, salvo lo propiamente an\u00edmico\u201d. (OC, p\u00e1r.623)<\/p>\n\n\n\n<p>Con estas premisas a favor del alma, podemos asegurar su rol esencial en el gran cometido de suscitar una visi\u00f3n de mundo completa o total, esa que tambi\u00e9n considera los 180 grados descendentes, nocturnos y misteriosos. Con el alma activa garantizamos una cosmovisi\u00f3n que arroja la imago de la porci\u00f3n inconsciente y abismal, en su lenguaje propio, el arquet\u00edpico, oriundo del reino mito-po\u00e9tico.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, y pese a su crucial condici\u00f3n, por estos d\u00edas hemos vivido la lamentable experiencia de observar c\u00f3mo el alma deja de participar en la vida del ser humano y este se rigidiza y el alma, por su parte, se paraliza. Con esta p\u00e9rdida de protagonismo del alma, ya la visi\u00f3n de mundo se resquebraja y empobrece, reduci\u00e9ndose solo a una parte, en definitiva, polariz\u00e1ndose.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta eminente devaluaci\u00f3n del alma, su \u201cposta an\u00edmica\u201d se desvanece y s\u00f3lo subsiste como representaci\u00f3n de mundo una cosmovisi\u00f3n basada en el objeto, en lo exterior y en lo conocido. Todo vuelve a esa inercia caracter\u00edstica de nuestra visi\u00f3n de mundo actual, en donde de manera pobre y equivocada, buscamos insistentemente el ant\u00eddoto en el camino del ascenso, en la porci\u00f3n superior de la gran esfera c\u00f3smica, y olvidamos por completo el camino del descenso y su posta simb\u00f3lica, la que tiene por destino el centro diamantino, sede del mito personal.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><a href=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Ananuca3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Ananuca3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8445\" width=\"465\" height=\"489\" srcset=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Ananuca3.jpg 500w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Ananuca3-285x300.jpg 285w\" sizes=\"auto, (max-width: 465px) 100vw, 465px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Revertir esta situaci\u00f3n de inercia humana es posible en tanto se vuelva a otorgar valor al alma como imagen y cuenco receptor de la voz interior. En palabras de Jung, \u201cSi no fuera por la vivacidad y la irisaci\u00f3n del alma, el hombre se hubiera detenido dominado por su mayor pasi\u00f3n, la inercia.\u201d (AEIC)<\/p>\n\n\n\n<p>Goethe, siglos antes, le contesta y reafirma la invitaci\u00f3n a salir de este estado de movimiento cero diciendo: \u201c\u00a1Atr\u00e9vete a forzar las puertas\/ ante las que todos prefieren pasar furtivos de largo!\u201d (2010, p.71)<\/p>\n\n\n\n<p>La invitaci\u00f3n, entonces, es a abrir las puertas al camino descendente, a ese modesto y solitario camino inferior que revivifica el alma, y ella agradecida se anima a tender el puente de la representaci\u00f3n simb\u00f3lica, desplegando una imagen que nos ense\u00f1a la maravilla de la paradoja y la dial\u00e9ctica de su an\u00e1lisis.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta posta an\u00edmica es la v\u00eda regia y serpentina que nos conduce a la comprensi\u00f3n de la cosmovisi\u00f3n total, all\u00ed donde se enlaza el mito personal con la din\u00e1mica de los opuestos\u2026 <em>Suprasentido <\/em>de la criatura humana y su potencial devenir\u2026 esa sagrada y profunda oportunidad de llegar a Ser humano.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>B<\/strong><strong>ibli<\/strong><strong>ograf\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;&nbsp;&nbsp; &nbsp;Goethe, Johann Wolfgang von. (2010). <em>Fausto. Una tragedia de Johann<\/em> <em>Wolfgangn von Goethe <\/em>(Elena Cort\u00e9s Gabaudan, Ed. Bil.). Madrid: Abada.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Jung, C. G. (1972). <em>Arquetipos e inconsciente colectivo. <\/em>(Miguel Murmis, Trad.). Barcelona: Paid\u00f3s.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Jung, C. G. (2021). <em>El libro rojo. Liber Novus <\/em>(Romina Scheuschner y Valent\u00edn Romero, Trads., Bernardo Nante, Ed. Castellana). Buenos Aires: El Hilo de Ariadna.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;&nbsp;&nbsp; &nbsp;Jung, C. G. (2015). <em>La Din\u00e1mica de lo Inconsciente. Carl Gustav Jung. Obra<\/em> <em>Completa. <\/em>(Dolores \u00c1balos, Trad.). Madrid: Editorial Trotta.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Jung, C. G. y Ker\u00e9nyi, K. (2004). <em>Introducci\u00f3n a la esencia de la mitolog\u00eda. El mito del ni\u00f1o divino y los misterios eleusinos. <\/em>(Brigitte Kiemann y Carmen Gauger, Trads.). Madrid: Siruela<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ker\u00e9nyi, K. (1998). <em>Dionisios. Ra\u00edz de la vida indestructible<\/em>. (Adan Kovacksics, Trad.; Magda Ker\u00e9nyi, Ed.). Barcelona: Herder.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;&nbsp;&nbsp; &nbsp;Ker\u00e9nyi, K. (2006). <em>En el laberinto. <\/em>(Brigitte Kiemann y Mar\u00eda Condor, Trads.). Madrid: Siruela.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;&nbsp;&nbsp; &nbsp;Kramer, S. N. (1962). <em>La historia empieza en Sumer. <\/em>Barcelona: Ayma.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ovalle Vergara, M. (2012). <em>Chile Mitol\u00f3gico. Un viaje a la esencia de nuestra tierra. <\/em>Santiago: Sof\u00eda del Sur.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ovalle Vergara, M. (2011). <em>Mitos comparados. Chile-Grecia. <\/em>Santiago: Sof\u00eda del Sur.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Margarita Ovalle es Psic\u00f3loga Cl\u00ednica de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de Chile, con una Maestr\u00eda en Fenomenolog\u00eda y Existencialismo y Religiones Comparadas de la Universidad de Knoxville, Estados Unidos. Miembro de The Round Tables, Fundaci\u00f3n Joseph Campbell. 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