{"id":811,"date":"2007-06-29T15:40:45","date_gmt":"2007-06-29T20:40:45","guid":{"rendered":"http:\/\/adepacolombia.wordpress.com\/?p=811"},"modified":"2014-05-06T21:36:14","modified_gmt":"2014-05-06T21:36:14","slug":"sobre-el-cuerpo-psiquico-y-el-cuerpo-somatico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/sobre-el-cuerpo-psiquico-y-el-cuerpo-somatico\/","title":{"rendered":"Sobre el cuerpo ps\u00edquico y el cuerpo som\u00e1tico"},"content":{"rendered":"<div id=\"Layer2\">\n<div id=\"Layer5\">\n<div align=\"justify\">\n<div align=\"center\">\n<div id=\"profile\">\n<h3>EDUARDO CARVALLO<\/h3>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/imagenes\/Cuerpo-somatico.jpg\" alt=\"\" width=\"240\" height=\"455\" \/><\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Eduardo Carvallo es M.D. psiquiatra egresado de la Universidad Central de Venezuela (1990). En el a\u00f1o 2000 recibi\u00f3 la certificaci\u00f3n de la International Association for Analytical Psychology (IAAP) como analista junguiano. En la actualidad est\u00e1 establecido en la ciudad de Caracas, donde trabaja en su pr\u00e1ctica privada y dictando cursos para la Sociedad Venezolana de Analistas Junguianos (SVAJ), de la cual es su coordinador acad\u00e9mico. Este art\u00edculo fue autorizado por su autor, basado en su publicaci\u00f3n en la Revista Venezolana de Psicolog\u00eda de los Arquetipos, No. 2, A\u00f1o 2007, Caracas, Venezuela, pp. 36-41. Su E.mail es:\u00a0<a href=\"mailto:eduardocarvallo@gmail.com%20\">eduardocarvallo@gmail.com<\/a><\/h4>\n<\/div>\n<div id=\"miembros\"><\/div>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Gracias a los estudios de la antropolog\u00eda cultural, sabemos que en el hombre primitivo no exist\u00eda una diferenciaci\u00f3n entre s\u00ed mismo y el mundo que lo rodea. Ya en el siglo XIX, L\u00e9vy-Bruhl (1975) acu\u00f1a el t\u00e9rmino participation mystique para describir la experiencia del hombre primitivo como un estado de disoluci\u00f3n con la naturaleza y los otros miembros del grupo al que pertenec\u00edan. En ese estado no existen fronteras individuales, por lo que lo que sucede en el afuera o en el otro es vivido como una experiencia personal. Podr\u00edamos hacer una analog\u00eda entre esta observaci\u00f3n de la antropolog\u00eda con la de la psicolog\u00eda evolutiva que se\u00f1ala que, en los primeros meses de vida de cualquier ser humano, la ausencia de la conciencia de un yo no permite la diferenciaci\u00f3n entre el beb\u00e9 y su entorno. En esta etapa, la madre tambi\u00e9n sufre una especie de disoluci\u00f3n de sus propios l\u00edmites que le permite registrar -a un nivel, en gran medida insconsciente- las necesidades del ni\u00f1o, permitiendo que se d\u00e9 la funci\u00f3n reverie. Sabemos que en esta primera etapa en la vida de cualquier ser humano, la relaci\u00f3n constante entre el ni\u00f1o y la madre, y las caricias que el beb\u00e9 recibe, son fundamentales para que comience a desarrollarse la posibilidad de diferenciar entre un yo y un no yo. Es en esta etapa donde comienzan a registrarse vivencias que tienen que ver con las experiencias con nuestro propio cuerpo. El hambre y las sensaciones que se derivan de la misma, comienzan a conformar una matriz que posteriormente puede permitir la organizaci\u00f3n del caos existencial que nos acompa\u00f1a desde el nacimiento. Asimismo, las sensaciones que se derivan del contacto f\u00edsico y de las caricias comienzan a activar la posibilidad de que la piel se constituya en nuestro primer l\u00edmite entre un adentro y un afuera, un primer elemento contenedor. Este elemento contenedor permite la aparici\u00f3n del espacio interno, espacio donde comienza a desarrollarse lo que conocemos como psique.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Jung limit\u00f3 el terreno de la psique enmarc\u00e1ndolo como un continuum entre la experiencia del cuerpo y la experiencia del esp\u00edritu. Utiliz\u00f3 la met\u00e1fora del rango de captaci\u00f3n de la luz para describir diferentes manifestaciones de la misma. Para \u00e9l, la psique se mueve entre un nivel infrarrojo, relacionado con las funciones m\u00e1s corporales (como por ejemplo los instintos), y un nivel ultravioleta, relacionado con la experiencia espiritual (refiri\u00e9ndose en muchas ocasiones a los estados m\u00edsticos como ejemplo de estas experiencias). A pesar de este intento, sabemos que a\u00fan la psique sigue siendo un gran misterio para todos nosotros.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 sabemos de la psique? Espero no parecer simplista al tratar de resumir ciertos aspectos en los que coinciden las diferentes escuelas que conforman lo que conocemos como psicolog\u00eda profunda. Podr\u00edamos decir que la psique es un sistema cuyos componentes -entre los que podemos identificar elementos que configuran lo que llamamos el inconsciente y otros que configuran la conciencia- interact\u00faan permanentemente entre s\u00ed bajo un principio de autorregulaci\u00f3n.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Podr\u00edamos decir que los aspectos que configuran la conciencia son los que permiten que nos relacionemos con nuestro entorno y con nuestra interioridad. Asimismo, creo que coincidimos en que la psique tiene una energ\u00eda que le es propia y que puede moverse hacia la expansi\u00f3n o hacia la retracci\u00f3n, y que esta energ\u00eda ps\u00edquica, la libido -y quiz\u00e1s este es el punto que puede traer m\u00e1s controversias- tiende a mantenerse en un container. De este contenedor sabemos muy poco, sin embargo, es algo que est\u00e1 permanentemente presente en nuestro trabajo terap\u00e9utico: \u00abcontener al paciente\u00bb, \u00abel paciente tiene herramientas para contenerse\u00bb, son expresiones que utilizamos frecuentemente, muchas veces sin tener conciencia del alcance de lo que esto puede significar.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Si seguimos el proceso terap\u00e9utico de cualquier paciente nuestro, podr\u00edamos decir que, por lo general, su motivo de consulta se sit\u00faa en un momento en el que la capacidad de autorregulaci\u00f3n de la psique fracas\u00f3. Este fracaso se expresa en la mayor\u00eda de los casos como una vivencia de caos de diferentes intensidades, siendo el caos extremo el que percibimos en los estados psic\u00f3ticos donde los elementos inconscientes ya no pueden ser contenidos. Sin embargo, sabemos que antes de llegar hasta el estado psic\u00f3tico, tomando \u00e9ste como un extremo de la desorganizaci\u00f3n de la psique, existen muchos otros niveles donde la expresi\u00f3n del mecanismo de autorregulaci\u00f3n es diferente. Sabemos que muchas de las estructuras psicopatol\u00f3gicas son intentos de la psique por mantener un equilibrio, que puede ser precario en mayor o menor grado. Muchos cuadros neur\u00f3ticos, din\u00e1micas familiares explosivas, s\u00edntomas obsesivos, se mantienen porque son formas que la psique encontr\u00f3 para defenderse. Recursos y herramientas para no sucumbir a la par\u00e1lisis o a la desorganizaci\u00f3n extrema. Recursos y herramientas que contienen.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Esta idea de la psique contenida se remonta a los per\u00edodos iniciales en la historia del pensamiento. Como hab\u00eda se\u00f1alado anteriormente, ya lo encontr\u00e1bamos en Homero, en donde a la psique, al alma, se le asignaba una imagen antropom\u00f3rfica. Al morir, el alma que moraba en el cuerpo descend\u00eda al Hades. Esta psique manten\u00eda las cualidades que ten\u00eda el individuo mientras estaba vivo. Es por ello que Orfeo puede reconocer a Eur\u00eddice al descender a buscarla. Es por ello que H\u00e9rcules, cuando es obligado a bajar al Hades para cumplir con uno de sus trabajos, reconoce a Tiresias, el gran adivinador, y a Paris, el causante de la guerra deTroya.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">A su vez, desde muy temprano, a esta psique se le trat\u00f3 de ubicar en el cuerpo. Muchos scholarshan trabajado este tema. Entre ellos cabe destacar a R. B. Onians, quien en su libro Los or\u00edgenes del pensamiento europeo nos dice: \u00abLa anatom\u00eda general de hombres y bestias debi\u00f3 ser familiar a la mayor\u00eda, a trav\u00e9s de las observaciones que ten\u00edan en las batallas y en los sacrificios. Es por ello que no es de extra\u00f1ar que desde muy temprano encontramos referencias de una correlaci\u00f3n entre un \u00f3rgano y un aspecto de la naturaleza humana\u00bb (Onians, 1988). Uno de los primeros asientos asignados a la psique fue el phrenes, el diafragma. Ese gran domo que separa la cavidad visceral de la otra que contiene \u00f3rganos m\u00e1s nobles como el coraz\u00f3n y los pulmones, actuando como un elemento de contenci\u00f3n de ambas cavidades. Esta relaci\u00f3n entre ese aspecto de contenci\u00f3n del phrenes y la psique sigue siendo tan actual que no es por casualidad que se encuentra como prefijo o sufijo de muchas de las palabras que utilizamos en nuestro oficio: esquizofr\u00e9nico, hebefr\u00e9nico, fren\u00e9tico.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Ahora, una cosa es tratar de ubicar la psique en el cuerpo y otra, muy diferente, es estudiar las expresiones de la psique en el cuerpo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Desde los primeros niveles de nuestros estudios de psicolog\u00eda y psiquiatr\u00eda, nos ense\u00f1an que hay manifestaciones directas de lo ps\u00edquico en lo f\u00edsico: el lenguaje corporal nos habla de contenidos que no se expresan verbalmente, ya sea porque est\u00e9n censurados o porque se mantienen a un nivel inconsciente. En los \u00faltimos a\u00f1os se han hecho grandes avances en el terreno de las neurociencias, ubicando los diferentes neurotransmisores que est\u00e1n presentes en la expresi\u00f3n de diferentes emociones y conductas del ser humano y la interrelaci\u00f3n con los mismos: las manifestaciones neurovegetativas como la sudoraci\u00f3n, el rubor o el palidecer est\u00e1n relacionadas con emociones, cuyas ex-presiones algunas veces se quedan en un primer nivel sin poder alcanzar el de la acci\u00f3n.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">A partir del desarrollo del psicoan\u00e1lisis. hemos relacionado par\u00e1lisis musculares o movimientos aut\u00f3nomos con conflictos ps\u00edquicos. Sin embargo, creo importante diferenciar entre estas expresiones, cu\u00e1les pueden tener un nivel simb\u00f3lico con el cual nos podemos conectar y cu\u00e1les no. Quiz\u00e1s esto es lo que podr\u00eda definir el campo de lo que llamamos patolog\u00eda psicosom\u00e1tica: cu\u00e1ndo podemos acceder al nivel simb\u00f3lico que acompa\u00f1a al s\u00edntoma, relacionado con el conflicto ps\u00edquico, y cu\u00e1ndo no. Una cosa es una conversi\u00f3n y otra es una somatizaci\u00f3n. Una cosa es el sufrimiento que se traduce en una depresi\u00f3n o en un duelo, cargado de im\u00e1genes y de experiencias emocionales, y otra es el sufrimiento que se traduce en una contractura muscular o en la lesi\u00f3n de un tejido, donde el movimiento simb\u00f3lico y su carga emocional se quedaron atrapados en los terrenos m\u00e1s profundos del inconsciente.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Quisiera traer algunas reflexiones compartidas con el analista junguiano Rafael L\u00f3pez-Pedraza, quien apunta que hay un cuerpo ps\u00edquico y un cuerpo f\u00edsico, claramente diferenciados, el primero encarnado en el segundo. Para Rafael L\u00f3pez-Pedraza, el cuerpo ps\u00edquico se va desarrollando a lo largo de la experiencia de vida en la medida en que los movimientos de la psique sean contenidos por estructuras ps\u00edquicas.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Un intento indirecto de comprender esto ser\u00eda a trav\u00e9s de las im\u00e1genes que nos proporcionan personas que han sufrido la p\u00e9rdida de un ser querido. Creo que en el campo personal o en el profesional, la mayor\u00eda de nosotros ha tenido la posibilidad de ver c\u00f3mo algunas personas frente a la p\u00e9rdida, ahogan la experiencia emocional en conductas evasivas como viajes, mudanzas o estableciendo nuevas relaciones que buscan sustituir r\u00e1pidamente el v\u00ednculo perdido por uno nuevo, o literalmente lo ahogan en alcohol, drogas o psicof\u00e1rmacos; mientras que otras logran, con gran esfuerzo, relacionarse con el dolor que produce la p\u00e9rdida, permitiendo de esta manera que los mecanismos ps\u00edquicos que regulan el proceso de duelo se expresen.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Entre las primeras personas, las que no logran conectar con la experiencia del sufrimiento, nos topamos con una sensaci\u00f3n de extra\u00f1eza permanente, con una cierta superficialidad emocional que no nos permite profundizar en el encuentro con el alma de ese individuo. Percibimos algo parecido a lo que sentimos en el encuentro con personas con una carga hist\u00e9rica importante: tenemos un individuo enfrente, pero algo falta. En los hist\u00e9ricos sabemos que lo que falta es una verdadera conexi\u00f3n con lo emocional. En el segundo grupo, entre las personas que han logrado vivir su duelo, percibimos el aparecer de una cierta pesadez, de una actitud que expresa algo como \u00aba pesar de todo, la vida contin\u00faa\u00bb, una aceptaci\u00f3n del doloroso hecho y la cicatriz que deja la experiencia de las emociones vividas en el tr\u00e1nsito de su asimilaci\u00f3n. \u00abEso\u00bb que percibimos es la expresi\u00f3n de un cuerpo ps\u00edquico. Quienes hemos tenido la experiencia de asimilar el sufrimiento, lo vivenciamos como una cierta expansi\u00f3n del espacio interno que se va llenando con \u00abun algo\u00bb de naturaleza emocional. El cuerpo se comienza a vivir no s\u00f3lo como el receptor de sensaciones y procesos biol\u00f3gicos, sino tambi\u00e9n como el gran veh\u00edculo en donde se produce la experiencia emocional.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Cuando la experiencia no se logra vivir en el cuerpo ps\u00edquico, se vierte sobre el cuerpo f\u00edsico, que no est\u00e1 preparado para \u00abmetabolizarla\u00bb, produciendo lo que llamamos la expresi\u00f3n psicosom\u00e1tica: estados de rabia que se expresan como jaquecas o crisis hipertensivas, situaciones de sofoco por sobreprotecci\u00f3n expresadas como crisis de asma, situaciones cr\u00f3nicas de contracturas musculares, estados al\u00e9rgicos y otras alteraciones del aparato inmunol\u00f3gico, hipertermia sin causa conocida, desbalances metab\u00f3licos severos. Estados donde los mecanismos naturales de autorregulaci\u00f3n fisiol\u00f3gica -los del soma- no funcionan, y donde los efectos del sufrimiento, al no lograr sus v\u00edas naturales de expresi\u00f3n y asimilaci\u00f3n, hacen su trabajo en silencio. Es cuando pasamos de la emoci\u00f3n a la lesi\u00f3n.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Hace pocos a\u00f1os tuve la oportunidad de ver en consulta a un paciente que me fue referido con un diagn\u00f3stico de esclerosis m\u00faltiple. Para los que no est\u00e1n familiarizados con esta patolog\u00eda, se trata de un cuadro que est\u00e1 inscrito dentro del grupo de las enfermedades autoinmunes. Se caracteriza porque el aparato inmunol\u00f3gico no reconoce y, por lo tanto, ataca la capa de mielina de los nervios produciendo lesiones focales, como mordiscos, que cambian la estructura de los axones. Estas lesiones, al irse sumando, interfieren en la conducci\u00f3n del impulso nervioso de diferentes nervios, produciendo una alteraci\u00f3n importante en su funcionamiento, que termina comprometiendo las funciones vitales. El paciente era un joven leptosom\u00e1tico, de 28 a\u00f1os, aunque representaba menos edad. Introvertido, t\u00edmido y muy formal en su trato. Proven\u00eda de una familia que sobrevaloraba la extroversi\u00f3n y que era muy exigente en lo relativo a las formas sociales y la apariencia. Consulta por insistencia de sus m\u00e9dicos tratantes, sin embargo, \u00e9l no sent\u00eda la necesidad de buscar ayuda, a pesar de que ya estaba comenzando a padecer cambios importantes en su calidad de vida por los efectos del avance de la enfermedad. Hab\u00eda perdido significativamente la agudeza visual, lo cual limitaba mucho su posibilidad de manejar veh\u00edculos y la utilizaci\u00f3n de la computadora, herramienta alrededor de la cual giraba su entretenimiento y muchos de sus v\u00ednculos que manten\u00eda a trav\u00e9s del chateo y del correo electr\u00f3nico; asimismo, estaba comenzando a registrar p\u00e9rdida de fuerza muscular en ambas piernas, lo que limitaba la capacidad de hacer caminatas largas. A pesar de todo esto, no trasmit\u00eda la menor preocupaci\u00f3n ni malestar frente a su situaci\u00f3n, lo cual pon\u00eda en evidencia un alto nivel de desconexi\u00f3n con su realidad, que se expresaba en un \u00absilencio emocional\u00bb. Las primeras sesiones transcurrieron afirmando con insistencia que todo estaba \u00abch\u00e9vere\u00bb, hablando de cosas intrascendentes y cuestionando el seguir asistiendo a la consulta. A ra\u00edz de un conflicto con su madre, comienza a hablar de ella, describi\u00e9ndola como una mujer dominante, controladora, que siempre estaba pendiente de lo que dijeran los dem\u00e1s y que nunca lo hab\u00eda aceptado como \u00e9l era. La imagen que ten\u00eda de ella era la de una especie de gigante furibunda, que lo paralizaba por el temor que le infundaba. Desde peque\u00f1o hizo grandes esfuerzos en complacerla, sobre todo en su actuaci\u00f3n social, que fue criticada con much\u00edsima frecuencia, por lo que desarroll\u00f3 una gran inseguridad y una sensaci\u00f3n de inadaptaci\u00f3n permanente. Durante las sesiones en que se permiti\u00f3 hablar de su madre, el verbalizar que adem\u00e1s de miedo lo que sent\u00eda era much\u00edsima rabia, despertaba sentimientos de verg\u00fcenza y culpa. Comenta que sus mejores a\u00f1os transcurrieron en el exterior, cuando es aceptado en una universidad para cursar estudios superiores, desde donde debe regresar porque los padres ya no pueden costear sus estudios. A su regreso, a los 25 a\u00f1os, se instala nuevamente en la casa paterna, donde se sinti\u00f3 muy desadaptado y con una enorme tristeza por la sensaci\u00f3n de p\u00e9rdida que despert\u00f3 su mudanza, tristeza que dur\u00f3 muy poco tiempo. Al a\u00f1o de su regreso, tiene un accidente muy aparatoso porque \u00abun brazo no le respondi\u00f3 lo suficientemente r\u00e1pido\u00bb, por lo que es evaluado m\u00e9dicamente, diagnostic\u00e1ndosele la esclerosis m\u00faltiple.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Quise traer este caso porque, para m\u00ed, contiene muchos de los elementos a los que hac\u00eda menci\u00f3n. Grosso modo pudiera decir que este paciente tuvo que reprimir permanentemente su vida emocional, en la que prevalec\u00edan sentimiento de malestar, temor y rabia, por imponerse el complacer a una madre demandante y controladora, sin poder desarrollar mecanismos que pudiesen compensar esta frustraci\u00f3n permanente. La percepci\u00f3n avasallante de la madre no permiti\u00f3 que se desarrollaran los impulsos agresivos naturales necesarios para la sobrevivencia y para el desarrollo del individuo, y carg\u00f3 de culpa cualquier expresi\u00f3n de los mismos. Esta represi\u00f3n emocional es lo que percibimos en lo que describ\u00ed como \u00absilencio emocional\u00bb.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Desde nuestra perspectiva psicol\u00f3gica, pudi\u00e9semos decir que en este paciente la posibilidad de desarrollo ps\u00edquico qued\u00f3 paralizada por efecto de la introyecci\u00f3n del aspecto negativo de la madre, lo que en psicolog\u00eda junguiana llamar\u00edamos un complejo materno negativo. Este subdesarrollo del aparato ps\u00edquico se expresa en la pobreza emocional del paciente y en la dificultad para darle cabida a respuestas m\u00e1s creativas a los obst\u00e1culos de su entorno y a la frustraci\u00f3n. Podr\u00edamos decir que estamos en presencia de un cuerpo ps\u00edquico atrofiado y desnutrido, que por a\u00f1os mantuvo un equilibrio precario sostenido por una actitud conformista que le permiti\u00f3 adaptarse al medio que lo rodeaba a partir de una fachada que construy\u00f3 desde las exigencias de su entorno. Una vez que tuvo la experiencia de la libertad y la posibilidad de escoger por s\u00ed mismo, no toler\u00f3 el regreso a la prisi\u00f3n, que significaba su casa paterna. El sufrimiento frente a la p\u00e9rdida no encontr\u00f3 estructuras que permitieran que se metabolizara en el terreno de lo ps\u00edquico, y se deriv\u00f3 al plano som\u00e1tico con su carga de rabia, dolor y frustraci\u00f3n. Escribiendo estas l\u00edneas, me pongo en contacto con la sensaci\u00f3n de sorpresa y de impotencia que despertaba en m\u00ed la absoluta pasividad y falta de contacto del paciente frente a lo que se estaba gestando.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">A petici\u00f3n m\u00eda, el paciente hab\u00eda comenzado a traer sue\u00f1os, sin embargo, no le encontraba mucho sentido a estar pendiente de los mismos y yo percib\u00eda que lo hac\u00eda s\u00f3lo para complacerme. No era capaz de dar alguna asociaci\u00f3n al contenido de los mismos. En una oportunidad trajo un sue\u00f1o que, para m\u00ed, condensaba claramente la din\u00e1mica que se estaba desarrollando en su interioridad: \u00abEstaba frente a la pantalla de mi computadora. Me llam\u00f3 la atenci\u00f3n un \u00edcono que nunca hab\u00eda visto. Le hice click y desapareci\u00f3 parte de un programa del disco duro. Me asust\u00e9. A partir de ese momento, muchas veces, por descuido, lo volv\u00eda a apretar y cada vez se perd\u00eda parte del contenido del disco. Sab\u00eda que de seguir as\u00ed, poco a poco iba a perder todo el disco duro\u00bb. Como las veces anteriores, fue incapaz de asociar nada con este sue\u00f1o. Yo le habl\u00e9 de c\u00f3mo el sue\u00f1o aparentemente mostraba algo de lo que le estaba sucediendo: se hab\u00eda instalado un sistema de autodestrucci\u00f3n en su \u00absistema operativo\u00bb y cada vez que se activaba, \u00abmord\u00eda\u00bb alguno de sus nervios, la red del disco duro, que poco a poco estaba desapareciendo. A pesar de la interpretaci\u00f3n, no mostr\u00f3 ninguna reacci\u00f3n aparente frente a la misma. Por lo poderoso de la imagen, busqu\u00e9 la forma de volver una y otra vez al contenido del sue\u00f1o. En este proceso, fue apareciendo c\u00f3mo el detonador del mordisco estaba relacionado con reprimir la rabia que sent\u00eda ante las exigencias v actitud de la madre frente a sus necesidades y a su enfermedad. Poco a poco comenz\u00f3 a conectarse con esa rabia y a expresarla con mucha cautela, pero con gran firmeza, lo cual, al inicio por lo general se acompa\u00f1aba de un monto de culpa considerable. En ese per\u00edodo, vi c\u00f3mo aparec\u00eda un cierto entusiasmo y una cierta determinaci\u00f3n en su conducta. Al poco tiempo de entrar en este proceso, los padres decidieron que la psicoterapia no estaba logrando ning\u00fan resultado y decidieron suspender el apoyo que le estaban brindando para que acudiera a sus consultas. La primera reacci\u00f3n del paciente fue una determinaci\u00f3n en continuarlas a pesar de los esfuerzos propios que tendr\u00eda que hacer, pero \u00e9sta no dur\u00f3 mucho y poco a poco comenz\u00f3 a faltar hasta retirarse definitivamente.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Mi inter\u00e9s al mostrar este caso no es hacer una teor\u00eda acerca de la din\u00e1mica de la patolog\u00eda psicosom\u00e1tica. No creo que detr\u00e1s de estos cuadros siempre est\u00e9 presente un complejo materno negativo, ni siquiera que lo expuesto explique lo que subyace en todos los casos de esclerosis m\u00faltiple. Mi inter\u00e9s es mostrar la desconexi\u00f3n entre el paciente y la din\u00e1mica de sus propios contenidos internos, y la incapacidad de recoger y conectarse con los contenidos simb\u00f3licos que puedan aparecer y desde all\u00ed, permitir que se haga psique, que se desarrolle un cuerpo ps\u00edquico. Es por ello que considero que la patolog\u00eda psicosom\u00e1tica est\u00e1 enraizada en las profundidades m\u00e1s remotas del inconsciente, y cuya \u00fanica expresi\u00f3n termina siendo el cuerpo, que se vive como un ap\u00e9ndice muy ajeno a nosotros mismos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Me parece interesante compartir algunos datos estad\u00edsticos y algunas reflexiones que he recogido en los \u00faltimos cuatro a\u00f1os, a\u00f1os que han estado signados por cambios significativos en nuestro colectivo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Para evitar entrar en consideraciones pol\u00edticas, escuetamente dir\u00eda que en los \u00faltimos a\u00f1os el colectivo venezolano se ha polarizado a niveles extremos, cargando cada uno de los polos con proyecciones negativas hacia el otro, adjudic\u00e1ndole rasgos terriblemente amenazantes, y activando un nivel de violencia permanente. Esta situaci\u00f3n obviamente ha influido en la psique individual, produciendo montos importantes de sufrimiento. En los \u00faltimos a\u00f1os hemos registrado niveles de ansiedad y de depresi\u00f3n in crescendo, que se han evidenciado en un aumento inusitado en la venta de psicof\u00e1rmacos registrado desde el 2002. Ahora, psicol\u00f3gicamente hablando, \u00bfqu\u00e9 podemos aprender de este fen\u00f3meno colectivo en relaci\u00f3n con el sufrimiento y a la forma en que nos relacionamos con el mismo?<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Yo me atrever\u00eda a decir que podemos diferenciar varias respuestas frente al sufrimiento en relaci\u00f3n con lo que estamos viviendo:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Hay un grupo en el cual la vivencia ha generado respuestas complejas, evidenci\u00e1ndose la emergencia de arquetipos heroicos, guerreros o m\u00e1rtires, en donde en muchas ocasiones podemos identificar verdaderos estados de posesi\u00f3n por aspectos de la psique que motorizan simb\u00f3licamente el conflicto entre el adentro y el afuera. En otros, la vivencia dispara sistemas de alarmas, muy relacionadas con lo que podr\u00edamos decir el polo infrarrojo de la psique: respuestas de ansiedad y temor muy cercanas a un nivel instintivo desde donde no se logra una respuesta estructurada frente a la situaci\u00f3n, en cuyos casos la posibilidad de tolerar los niveles de ansiedad depende estrictamente de los recursos que se tienen y de la capacidad para asimilarlos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Dentro de este grupo, podemos ver que en algunos el sufrimiento permanece dentro de un nivel que podr\u00edamos decir es estrictamente ps\u00edquico: ansiedad, depresi\u00f3n, sensaci\u00f3n de p\u00e9rdida, con expresiones netamente emocionales; mientras que en otros, el sufrimiento se ha derivado al campo de lo som\u00e1tico: gastritis, \u00falceras, contracturas musculares, descompensaciones en las cardiopat\u00edas isqu\u00e9micas, descompensaciones en cuadros cr\u00f3nicos como las enfermedades reum\u00e1ticas, inmunol\u00f3gicas y respiratorias.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La relaci\u00f3n entre c\u00e1ncer y sufrimiento no nos es extra\u00f1a gracias a los estudios que han realizado por d\u00e9cadas los doctores Fernando R\u00edsquez y Lisandro L\u00f3pez-Herrera, por lo que hice una peque\u00f1a investigaci\u00f3n del comportamiento de la incidencia del c\u00e1ncer en los \u00faltimos a\u00f1os en nuestro pa\u00eds. Los resultados no me tomaron por sorpresa: seg\u00fan estad\u00edsticas que maneja un conocido laboratorio farmac\u00e9utico, que tiene entre sus productos una l\u00ednea oncol\u00f3gica, en los \u00faltimos tres a\u00f1os ha habido un aumento significativo del c\u00e1ncer de v\u00edas digestivas superiores e inferiores en ambos sexos, as\u00ed como un aumento del c\u00e1ncer de los \u00f3rganos sexuales tanto en hombres como en mujeres. Ojal\u00e1 alguien se anime a estudiar el porqu\u00e9 son estos tipos de c\u00e1ncer los que han aumentado su incidencia y no otros, por qu\u00e9 son \u00e9stos y no otros los que se est\u00e1n expresando. Es aqu\u00ed donde la dificultad en ver lo simb\u00f3lico se nos presenta. Es aqu\u00ed donde cuesta relacionar la expresi\u00f3n de un s\u00edntoma o de una patolog\u00eda som\u00e1tica con el campo de lo ps\u00edquico. En conclusi\u00f3n, nos queda un largo camino por recorrer.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\nREFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\nL\u00c9VY BRUHI., L. (1975). Primitive Mentality Brooklyn NY: AMS press.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">ONIANS, R. B. (1988). The Origins of European Thought. About the Body, the Mind, the Soul, the World, Time and Fate. Cambridge: Cambridge &#8211; University Press.<\/h4>\n<\/div>\n<\/div>\n<div align=\"justify\">\n<blockquote><p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n<div align=\"justify\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EDUARDO CARVALLO Eduardo Carvallo es M.D. psiquiatra egresado de la Universidad Central de Venezuela (1990). En el a\u00f1o 2000 recibi\u00f3 la certificaci\u00f3n de la International Association for Analytical Psychology (IAAP) como analista junguiano. 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