{"id":809,"date":"2006-06-29T15:38:37","date_gmt":"2006-06-29T20:38:37","guid":{"rendered":"http:\/\/adepacolombia.wordpress.com\/?p=809"},"modified":"2014-05-06T21:32:43","modified_gmt":"2014-05-06T21:32:43","slug":"los-hijos-bastardos-del-caos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/los-hijos-bastardos-del-caos\/","title":{"rendered":"Los hijos bastardos del Caos"},"content":{"rendered":"<div id=\"Layer2\">\n<div id=\"Layer5\">\n<div align=\"justify\">\n<div align=\"center\">\n<div id=\"profile\">\n<h3>EDUARDO CARVALLO<\/h3>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/imagenes\/CaosOK.jpg\" alt=\"\" width=\"338\" height=\"312\" \/><\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Eduardo Carvallo es M\u00e9dico Psiquiatra y Analista Junguiano, miembro yCoordinador acad\u00e9mico de la Sociedad Venezolana de Analistas Junguianos (SVAJ), y de la International Asociation for Analytical Psychology (IAAP). El presente documento fue presentado en una conferencia de ADEPAC en Bogot\u00e1 en junio de 2007. E-mail del autor:\u00a0<a href=\"mailto:eduardocarvallo@gmail.com%20\">eduardocarvallo@gmail.com<\/a><\/h4>\n<\/div>\n<div id=\"miembros\"><\/div>\n<h4 style=\"text-align: right;\">A Tere<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Quisiera agradecer a mis amigos y colegas: Dra. Vesna Luger, Dr. Luis Galdona y Dra. Diana R\u00edsquez por sus invaluables aportes, paciencia y generosidad durante la revisi\u00f3n y proceso de edici\u00f3n del texto. As\u00ed mismo, quisiera agradecer a Tere, mi esposa, por su paciencia, amor y acertados comentarios durante el trabajo de investigaci\u00f3n y escritura del mismo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">INTRODUCCI\u00d3N<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En el terreno de la psique sabemos que, por lo general, lo que est\u00e1 m\u00e1s cerca de nosotros es lo m\u00e1s dif\u00edcil de conscientizar y de reflexionar.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">De las observaciones acerca de las manifestaciones de la psique y de su din\u00e1mica en nuestros pacientes y en nosotros mismos, surgen elementos que nos asombran y nos hacen cuestionar nuestras referencias acerca de la realidad tangible e intangible. En mi caso, mi inter\u00e9s en los \u00faltimos a\u00f1os se ha centrado en c\u00f3mo los aportes de diferentes terrenos: la antropolog\u00eda, las religiones, la mitolog\u00eda, f\u00e1cilmente se transforman en met\u00e1foras que nos permiten darle una cierta forma a los movimientos de la psique en la cotidianidad. La psicolog\u00eda contempor\u00e1nea se ha desarrollado a partir de las observaciones de psiques profundamente perturbadas, de \u00abpacientes enfermos\u00bb. Sin embargo, sigue siendo un reto enorme el descubrir la din\u00e1mica de la psique en su cotidianidad. No creo exagerar si digo que aun hoy en d\u00eda, a pesar de creer que se han hecho enormes avances en el estudio de la psicolog\u00eda, el conocimiento acerca de la misma se encuentra en pa\u00f1ales. Son estas vivencias cotidianas las que me llaman la atenci\u00f3n, las que me obligan a hacer un esfuerzo de enfocar mi capacidad de observaci\u00f3n en aspectos presentes en el d\u00eda a d\u00eda, pero que pasan sutilmente desapercibidos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Mi inter\u00e9s el d\u00eda de hoy es tratar de aportar algunos elementos que promuevan la discusi\u00f3n acerca de uno de los aspectos, que estando permanentemente presente en mayor o menor grado en nuestra experiencia profesional y personal, es -por lo menos para m\u00ed- de muy dif\u00edcil aproximaci\u00f3n: el caos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\nEl CAOS EN LOS MITOS DE CREACI\u00d3N<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En la mayor\u00eda de las cosmogon\u00edas, al principio estuvo el caos. Lo encontramos en escritos tan antiguos como la Teogon\u00eda de Hes\u00edodo o la Metamorfosis de Ovidio.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Quisiera traerles unas l\u00edneas de estos autores, el primero griego que vivi\u00f3 alrededor del siglo VII a.C. y el segundo romano del a\u00f1o 43 a.C.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Nos dice Hes\u00edodo:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u00abEn primer lugar existi\u00f3, realmente, el Caos. Luego Gea, de ancho pecho, sede siempre firme de todos los Inmortales que ocupan la cima del nevado Olimpo; y Eros, el m\u00e1s bello entre los dioses inmortales &#8230; \u00bb<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">A su vez Ovidio describe:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u00abAntes de que existieran el mar, la tierra y esa cobertura de los cielos que se extiende por doquier, la naturaleza ofrec\u00eda el mismo aspecto en todo el universo: es lo que los hombres denominaron Caos, masa informe y confusa &#8230; Aunque all\u00ed estaban los elementos de la tierra, del mar y del aire &#8230; ninguno de ellos ten\u00eda forma definida y cada uno interfer\u00eda estorbando el desarrollo de los dem\u00e1s &#8230; \u00bb<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">A partir de estas primeras l\u00edneas, ambos autores comienzan a describir detalIadamente c\u00f3mo ese caos comenz\u00f3 a organizarse transform\u00e1ndose en los principios que dieron origen al mundo tal como lo conocemos. Sin embargo, llama la atenci\u00f3n lo poco que se detienen en hablar acerca del mismo. Me atrever\u00eda a decir que igual nos sucede en el campo de la psicolog\u00eda. Damos por sentado que hay un caos primordial del que se desprende un proceso de evoluci\u00f3n que se desarrolla a lo largo de la vida, pero de este origen muy poco conocemos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Dice Lewis Spence, el mit\u00f3logo escoc\u00e9s del siglo pasado: \u00abMuchos de los mitos de civilizaciones superiores de la antig\u00fcedad, de la forma en que han lIegado hasta nosotros hoy, obviamente han pasado a trav\u00e9s de una o dos etapas de refinamiento y revisi\u00f3n por las manos de alg\u00fan sacerdote, poeta o fil\u00f3sofo ansioso de liberar su raza de su supuesta ruda y salvaje historia primitiva\u00bb.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Spence pone el foco sobre una tendencia a ennoblecer lo humano, que podr\u00edamos interpretar como una cierta verg\u00fcenza de nuestros or\u00edgenes que se traduce en represi\u00f3n de los mismos. Nada m\u00e1s primitivo que el caos que esta inscrito en el inicio de todo. Al reprimir el origen ca\u00f3tico, el caos primordial, lo empujamos al mundo de lo sombr\u00edo. Entonces, el caos es sombr\u00edo por naturaleza: por lo inconsciente, por ser rechazado, por su poder destructivo y porque siempre est\u00e1 presente.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Quisiera retomar a nuestros autores antiguos, para o\u00edr como prosigue su visi\u00f3n evolutiva:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Nos dice Hes\u00edodo:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u00ab &#8230; Gea primeramente dio a luz al estrellado Urano, semejante a ella misma, para que la protegiera por todas partes, con el fin de ser as\u00ed asiento seguro para los felices dioses\u00bb.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En estas l\u00edneas de Hes\u00edodo, leemos la importancia que se da a que del Caos surja una sede, un asiento.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Para surgir del caos habr\u00eda que encontrar un \u00abalgo\u00bb de donde asirse, podr\u00edamos decir que ese \u00abalgo\u00bb es la contenci\u00f3n. La contenci\u00f3n es algo que perseguimos desde nuestro nacimiento: la madre -o lo que \u00e9sta pueda significar- es el primer container del ser humano. El container brinda la posibilidad de que surjan las formas; es el asidero desde el cual puede ordenarse el caos. La contenci\u00f3n protege la posibilidad de hacer conciencia. Si no hay container, la vas alqu\u00edmica, no hay proceso. Esto lo vemos en los pacientes esquizofr\u00e9nicos, donde aparentemente, al no estar presente el elemento protector de Gea, como madre positiva, el container se rompe una y otra vez derramando el contenido ps\u00edquico. Solo un container permite comenzar a ordenar el caos ps\u00edquico y desde all\u00ed iniciar un proceso de desarrollo de la psique que permita establecer una genealog\u00eda, en el sentido cronol\u00f3gico.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">A su vez, continua Ovidio:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u00ab .. .Ia pugna entre los elementos fue a la postre resuelta por un dios. Por una fuerza natural en ascenso, que separ\u00f3 la tierra de los cielos, y las aguas de la tierra y estableci\u00f3 el aire limpio por encima de la atm\u00f3sfera m\u00e1s densa. Y una vez que liber\u00f3 estos elementos, sac\u00e1ndolos de la masa en que confusamente yac\u00edan, asign\u00f3 a cada uno un lugar diferente y los vincul\u00f3 entre s\u00ed con armoniosos y concordes lazos.\u00bb<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En estas I\u00edneas, al igual que en Hes\u00edodo, tambi\u00e9n percibimos la importancia que se Ie da a asignar un lugar desde el cual puede comenzar a desarrollarse algo, pero Ovidio introduce un aspecto nuevo: la necesidad de diferenciar los componentes del caos y de que \u00e9stos se vinculen armoniosamente entre s\u00ed. En esta vinculaci\u00f3n armoniosa de las formas iniciales reconocemos la presencia de Eros.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">A partir de estos or\u00edgenes, en esta masa confusa comienza a desarrollarse una transformaci\u00f3n. Los diferentes elementos comienzan a diferenciarse y a interactuar, apareciendo una I\u00ednea evolutiva de la cual surge la genealog\u00eda del pante\u00f3n de dioses griegos conocida por todos nosotros. A muy grandes saltos, podr\u00edamos decir que las fuerzas primordiales, sin formas, que se encuentran al inicio de esta cadena, dieron origen a los titanes y \u00e9stos a su vez dieron paso a los ol\u00edmpicos. No cabe duda de que del caos surge una enorme gama de \u00abformas complejas de estructurarse\u00bb , que es lo que conocemos en psicolog\u00eda anal\u00edtica como arquetipos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Esta l\u00ednea evolutiva no s\u00f3lo la encontramos en la mitolog\u00eda, sino tambi\u00e9n en los terrenos de otras ciencias como la antropolog\u00eda, la biolog\u00eda y, recientemente, en la psicolog\u00eda evolutiva.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\nLOS HIJOS BASTARDOS DEL CAOS<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, mi inter\u00e9s es enfocar lo que no se puede reconocer como parte de este desarrollo evolutivo, lo que escapa de una genealog\u00eda reconocida -la ol\u00edmpica. Son los hijos bastardos del caos. Los que comparten una naturaleza monstruosa y no pertenecen a la estirpe que dio origen a las formas ps\u00edquicas conocidas. Son, solo para nombrar a algunos, Coto, Briareo y Giges, los Hecat\u00f3nquiros, hijos monstruosos de Gea, gigantes dotados de cien brazos y cincuenta cabezas que les hab\u00edan nacido de los hombros; Equidna, v\u00edbora con cuerpo de mujer terminado en cola de serpiente en lugar de piernas, hija de Gea y de T\u00e1rtaro \u2013el lugar donde reinaban las tinieblas; Tif\u00f3n, el menor de los hijos de Gea y T\u00e1rtaro, intermedio entre hombre y fiera, ser monstruoso y alado que desped\u00eda llamas de sus ojos, que ten\u00eda el cuerpo rodeado de v\u00edboras y en lugar de dedos ten\u00eda cien cabezas de drag\u00f3n. Estas son las expresiones \u201cbizarras\u201d de lo humano, lo inhumano de lo humano. Inscritas en principios m\u00e1s reprimidos, que se han hecho sombra, y que cuando aparecen nos resultan extra\u00f1as, siempre monstruosas. Expresiones que est\u00e1n enraizadas en lo sin forma ps\u00edquica, en lo primario, que quedaron fuera de la fuerza vinculante de Eros.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El caos primordial, en el inconsciente personal, se remonta a esa etapa previa en que el inconsciente aun no puede proporcionar formas de alg\u00fan objeto o ser real que le den alg\u00fan sentido a la experiencia, donde reina la ansiedad ontol\u00f3gica del vac\u00edo y el sin-sentido. La atemporalidad de la psique implica que permanentemente nos movemos del presente a ese pasado. A lo largo de la vida el caos se presenta una y otra vez. Por m\u00e1s que hayamos avanzado, por m\u00e1s lejos que nos sintamos del mismo, nuevamente aparece. El proceso en que nos desarrollamos no es lineal y no siempre es progresivo. Siempre volvemos al caos. No s\u00f3lo lo percibimos en la desesperaci\u00f3n del reci\u00e9n nacido cuando no se atiende con rapidez su llamada para ser alimentado, sino tambi\u00e9n en los ni\u00f1os perdidos. Lo vemos en los adolescentes cuando la naturaleza los impulsa a buscar su lugar en el mundo, en los adultos cuando sus relaciones sucumben, enviudan, o cuando pierden su fuente de producci\u00f3n. Lo vivimos en la crisis de la edad mediana cuando la estructura de la psique se sacude y las inferioridades se expresan con toda su fuerza. Lo intuimos en la agon\u00eda de los moribundos cuando el cuerpo ya no logra sostener la vida. Somos testigos del mismo cuando nos enfrentamos a la psicosis de nuestros pacientes. Pero tambi\u00e9n lo podemos experimentar, con diferentes niveles de energ\u00eda y de expresi\u00f3n emocional, en nuestra cotidianidad.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La conciencia del hombre, est\u00e1 enraizada en ese caos primordial de donde -Deo concedente- se desarrolla nuestra psique. Independientemente de c\u00f3mo se ha organizado a lo largo de nuestra historia personal, hay partes ca\u00f3ticas de la psique que operan aut\u00f3nomamente, sin relaci\u00f3n con la actitud consciente. Son nuestros puntos ciegos. Desde esta referencia, nos debemos preguntar: \u00bfcu\u00e1nto caos tiene cada uno? Podr\u00edamos decir que tomar esto en cuenta nos acercar\u00eda a nuestra vulnerabilidad, y nos permitir\u00eda ver el drama humano del eterno regreso al caos primordial, en el que podemos quedarnos atrapados o movernos en el sentido de hacer conciencia. La conciencia del caos es lo que permite que se desarrolle la conciencia del hombre.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Cada vez que surge el caos, las fuerzas del inconciente se est\u00e1n expresando, con mayor o menor intensidad, desde un terreno donde no hay formas. Las existentes, las conocidas, sucumben a ese torbellino que los alquimistas conocieron como masa confusa. Quisiera comentar algunas im\u00e1genes que podr\u00edamos asociar con sus niveles extremos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El siguiente es el verbatum de un paciente, quien posterior a una prolongada situaci\u00f3n de presi\u00f3n, acudi\u00f3 a consulta por sentir que hab\u00eda colapsado:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u00abDe pronto, apareci\u00f3 un vac\u00edo alrededor del cual todo comenz\u00f3 a girar cada vez con mayor rapidez. No hab\u00eda nada que hacer. No ten\u00eda voluntad para oponerme a esa enorme fuerza que fue desprendiendo violentamente todas las ataduras que pudiesen existir. Apareci\u00f3 un enorme remolino, que poco a poco se fue expandiendo, y que fue succionando todo hacia su centro cada vez con mayor fuerza. Luchar contra el mismo produc\u00eda m\u00e1s y m\u00e1s ansiedad. Dejarme arrastrar despert\u00f3 una sensaci\u00f3n de desintegraci\u00f3n inminente\u00bb.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Para m\u00ed fue interesante encontrar un paralelismo de esta descripci\u00f3n en la boca del propio Jung a lo largo de su cap\u00edtulo Confrontaci\u00f3n con el inconsciente del libro Memorias, sue\u00f1os, reflexiones:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u00ab &#8230; (Comenz\u00f3) un estado de desorientaci\u00f3n. Me sent\u00ed totalmente suspendido en el aire. .. Viv\u00eda bajo una constante presi\u00f3n interna, que en momentos se hac\u00eda tan fuerte que sospechaba que ten\u00eda alg\u00fan disturbio ps\u00edquico &#8230; Sent\u00ed miedo de perder el control de mi mismo y sucumbir al control de mis fantas\u00edas -y como psiquiatra sab\u00eda muy bien lo que eso podr\u00eda significar&#8230; De pronto era como si literalmente hubiese desaparecido el piso bajo mis pies y yo me precipitaba abajo, hacia profundas oscuridades&#8230; Aparentemente yo estaba en la oscuridad absoluta &#8230; Me encontr\u00e9 al filo de un abismo c\u00f3smico\u00bb<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">No s\u00e9 cu\u00e1ntos de los lectores admitir\u00edan que han tenido esta experiencia por lo menos una vez en su vida. Pero me atrever\u00eda a afirmar que un gran n\u00famero la hemos experimentado con intensidades diferentes.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Es la vivencia emocional del caos. Confusi\u00f3n y vac\u00edo. Sensaci\u00f3n de perder la identidad. El caos se origina de una ruptura de las estructuras que nos amparan de la intemperie existencial, detonando un sentimiento de orfandad y una paranoia. La conexi\u00f3n con ese caos primordial disocia la psique; en un determinado nivel, nos psicotiza. Es la activaci\u00f3n extrema de nuestro inconsciente desde el cual comienzan a emerger im\u00e1genes y emociones extra\u00f1as, bizarras, en las que podemos intuir los propios niveles de destrucci\u00f3n. Se experimenta o se padece como una tremenda ansiedad que podr\u00edamos relacionar con el miedo que experimentan todos los seres primitivos frente a lo nuevo y a lo inesperado. Podr\u00edamos decir que el miedo que acompa\u00f1a al caos tiene que ver con un instinto de sobrevivencia, no solo en el campo de lo biol\u00f3gico sino en el de lo psicol\u00f3gico, que busca asociar lo disociado, que pretende recobrar un centro, un asidero, el \u00abasiento\u00bb del que nos hablaba Hes\u00edodo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Jung, a partir de su propia experiencia, habl\u00f3 de la activaci\u00f3n de elementos arquetipales que aparec\u00edan en un intento de la psique que, siguiendo su principio compensatorio, busca poner orden al caos. Esperando que esto no se interprete como una f\u00f3rmula psicol\u00f3gica -figura muy ajena a nuestra forma de relacionarnos con lo ps\u00edquico- quisiera recordar como Jung, a partir de su propia experiencia nos mostr\u00f3 que, si mantenemos una actitud humilde frente al inconsciente, del mismo pueden surgir rituales e im\u00e1genes arquetipales que favorecen el proceso de integraci\u00f3n progresiva de la psique. Un elemento que esta \u00edntimamente ligado al aspecto creativo que puede surgir de la vivencia ca\u00f3tica. Ahora, \u00bfqu\u00e9 sucede cuando este principio compensatorio fracasa en su intento de reorganizar nuestra psique?<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En la biograf\u00eda que escribe Stefan Zweig acerca de Mar\u00eda Estuardo, encontr\u00e9 una impresionante descripci\u00f3n de la desesperaci\u00f3n que vive la reina una vez que traiciona y asesina a su amante presionada por razones pol\u00edticas:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u00abYa no puede m\u00e1s mantenerse en quietud; quiere hacer algo; quiere avanzar de prisa, para sustraerse a todas las voces, a las que advierten y a las que amenazan. S\u00f3lo ir mas all\u00e1, s\u00f3lo ir mas all\u00e1; no pararse ni reflexionar, pues si no, tendr\u00eda que reconocer que nada de lo que haga puede ya salvarla. Siempre ha sido uno de los secretos del alma el que la velocidad aturde por corto plazo al miedo, y lo mismo que un cochero. si siente que el puente cruje y se agrieta debajo de su coche, les pega con el l\u00e1tigo a sus caballos, pues sabe que s\u00f3lo el correr fren\u00e9ticamente hacia delante puede salvarlo, as\u00ed Mar\u00eda Estuardo azuza desesperadamente, en su carrera, al negro corcel de su destino, para que corra m\u00e1s que toda reflexi\u00f3n, para que aplaste toda protesta. \u00danicamente no pensar ya en nada; no saber ya cosa alguna; no o\u00edr, no ver. Avanzar y avanzar por dentro de la locura. Mejor un fin espantoso que un espanto sin fin.\u00bb<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Recordemos a Gea y la necesidad de protecci\u00f3n. Durante un encuentro con el caos primordial, la contenci\u00f3n, el temenos, es esencial para proteger la integridad de la psique, y del propio individuo. Sin embargo, cuando esta contenci\u00f3n no se presenta, los contenidos inconscientes invaden la psique arremetiendo con toda su fuerza, pudiendo sumergirnos en la psicosis o en el mejor de los casos en un estado de posesi\u00f3n. En este estado, el cuerpo es tan s\u00f3lo un soporte de fuerzas que necesitan ser expresadas. No hay conciencia del mismo. Inicialmente, estas fuerzas permanecen a\u00fan en el estado donde todo es pura tensi\u00f3n y acumulaci\u00f3n de energ\u00eda, y es cuando pueden aparecer los aspectos m\u00e1s primitivos y reprimidos de nuestra psique. En ese momento, en que el campo de la conciencia est\u00e1 pr\u00e1cticamente ausente, es cuando los estados de posesi\u00f3n se presentan con toda su fuerza. Podemos ver la expresi\u00f3n de algunos patrones complejos de comportamiento en los que intuimos la activaci\u00f3n compensatoria de aspectos organizadores de la psique, que buscan proporcionar las formas que encontramos en la genealog\u00eda ol\u00edmpica. Sin embargo, en muchos otros casos vemos aparecer las expresiones de los aspectos monstruosos y de barbarie de nuestra naturaleza humana. Es el aparecer de los hijos bastardos del caos. Es cuando la crueldad, el sadismo y la destructividad acompa\u00f1an al caos. Es ruando asociamos al caos con furia, violencia y desmembramiento; con fuerzas irracionales y turbulentas que nos resultan extra\u00f1as, y que tienen el poder de destruir nuestra identidad, nuestras estructuras y nuestras formas de ser.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Quisiera recordar que, a lo largo de nuestra vida, el caos -Ia experiencia de la masa confusa- se puede presentar en magnitudes diferentes, la mayor\u00eda de las veces de menor intensidad a las que he descrito. En estos casos, el campo de la conciencia, aunque est\u00e1 afectado, no est\u00e1 totalmente invadido, y aunque sabemos que el grado en que se expresan las fuerzas del inconsciente no dependen de nuestra actitud consciente, aparentemente, la actitud con la que nuestro ego se relaciona con estas fuerzas inconscientes, puede facilitar o entorpecer el movimiento de los mecanismos compensatorios de nuestra psique.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En este punto podemos comenzar a reflexionar acerca de un aspecto fundamental en nuestro tema: el de la participaci\u00f3n del ego en el proceso de organizaci\u00f3n del caos. En este contexto me estoy refiriendo al ego como \u00abun complejo funcional que por un lado media entre los contenidos inconscientes y el campo de la conciencia, y por el otro, entre nosotros mismos y nuestro entorno\u00bb.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Jung apunta a la funci\u00f3n mediadora del ego y a su capacidad de diferenciar -podr\u00edamos decir que en el mismo sentido en que Ovidio apuntaba a la diferenciaci\u00f3n en el caos- cuando, refiri\u00e9ndose a su propio proceso se\u00f1ala: \u00ablo esencial es diferenciarnos de esos contenidos inconscientes y al mismo tiempo traerlos en relaci\u00f3n con la conciencia\u00bb. Esto se dice muy f\u00e1cil pero sabemos que, en el trabajo psicoterap\u00e9utico, uno de los grandes retos es el tratar de estar conscientes del movimiento de los elementos que surgen de los niveles m\u00e1s profundos de nuestra psique. Permanentemente nos encontramos haciendo esfuerzos para no sufrir el impacto de lo desconocido, y \u00bfqu\u00e9 hay m\u00e1s desconocido que nuestro propio inconsciente, sobre todo cuando la expresi\u00f3n del mismo se experimenta como un caos?<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">EI ego permanentemente est\u00e1 tratando de evitar la experiencia del sufrimiento. AI abortar el mismo, paraliza el movimiento de la psique. Es cuando el ego, en lugar de aliarse con el resto de la psique -permitiendo que sus contenidos inconscientes se muevan y se incorporen al terreno de la conciencia- se constituye en un represor. Cuando esto sucede, inevitablemente interfiere con la posibilidad de que la experiencia ca\u00f3tica se transforme en hacedora de psique.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Edward Edinger, en algunas de sus obras, menciona que el ego puede aparecer como sirviente o como un rey. Representa un enorme esfuerzo tratar de que el ego se mantenga \u00abcon la cabeza baja\u00bb y que, desde esa actitud, permita que se activen los mecanismos de contenci\u00f3n de la transformaci\u00f3n que la psique necesita en un momento determinado, EI aspecto servil en lo ps\u00edquico est\u00e1 relacionado con Hermes Psicopompo, el \u00fanico dios servil entre los dioses que es capaz de conectarnos con los aspectos m\u00e1s profundos de nuestra psique. Cuando por el contrario, el ego se infla, constituy\u00e9ndose en el salvador que nos va a rescatar de las amenazas de lo desconocido, puede abortar el proceso, y es entonces cuando el individuo puede resurgir conectado con el poder, que siempre esta disociado del Eros -el principio vinculante.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Desde el poder, no podemos tener la experiencia del caos como un activador de instintos biol\u00f3gicos y ps\u00edquicos profundamente creativos. Una vez que el ego experimenta la extraordinaria sensaci\u00f3n del \u00abYo puedo\u00bb, Ie cuesta renunciar a ella. Nos deja atrapados en una polarizaci\u00f3n desde donde se hace muy dif\u00edcil, si no imposible, reflexionar. Podr\u00edamos decir que esta polarizaci\u00f3n se convierte en una forma de asirse a \u00abalgo\u00bb que enga\u00f1osamente nos protege del caos y de la cual surge la ilusi\u00f3n de un orden. Paraliza nuestra psique, mutilando nuestra vida interior y la conexi\u00f3n con nuestra alma.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Hasta aqu\u00ed nos hemos referido al caos desde una perspectiva netamente individual. A grandes rasgos nos hemos paseado por las dificultades que entra\u00f1a la relaci\u00f3n con nuestros n\u00facleos ca\u00f3ticos, el mantenimiento de un equilibrio ps\u00edquico a lo largo de nuestra vida, y la importancia de que se mantenga un movimiento que permanentemente contempIa la experiencia del sufrimiento. Sin embargo, bas\u00e1ndome en lo que ya es un standard en la psicolog\u00eda junguiana: que la psicolog\u00eda de las masas est\u00e1 enraizada en la psicolog\u00eda del individuo, no quisiera pasar por alto la oportunidad de compartir algunas reflexiones acerca de lo que hoy en d\u00eda estamos viviendo en el colectivo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Me atrever\u00eda a afirmar que nuestra cultura, profundamente racional y positivista, ha sobrevalorado al orden relegando los aspectos irracionales de nuestra naturaleza a los terrenos m\u00e1s profundos del inconsciente.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Desde ni\u00f1os hemos aprendido rutinas y estrategias para lidiar con el caos externo, la mayor\u00eda de ellas separadas de los rituales que est\u00e1n enraizados en lo m\u00e1s profundo de nuestra cultura, creando una falsa sensaci\u00f3n de absoluta predictibilidad, seguridad y orden en la vida. Sabemos que en esencia, las rutinas proporcionan un ego externo necesario mientras el ni\u00f1o internaliza un ego que Ie permita la posibilidad de diferenciar, de escoger. Sin embargo, si vemos a nuestro alrededor, estas rutinas se han venido transformando en camisas de fuerza de un colectivo que, d\u00eda a d\u00eda, teme cada vez m\u00e1s la expresi\u00f3n de lo individual, de lo diferente. Como consecuencia, se paraliza la posibilidad de una relaci\u00f3n m\u00e1s herm\u00e9tica con lo desconocido, que inevitablemente consteliza proyecciones masivas de sombra a nuestro alrededor, imposibilitando ver lo monstruosos en nosotros mismos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Estamos viviendo en un mundo cada vez m\u00e1s desalmado, que d\u00eda a d\u00eda pierde m\u00e1s rituales que puedan actuar como reguladores naturales de nuestra convivencia, someti\u00e9ndonos a una polarizaci\u00f3n que cada vez se hace m\u00e1s profunda. La fantas\u00eda de una aldea global, que tanto cacare\u00f3 la contemporaneidad, se ha desvanecido en una premisa que hoy por hoy rige las relaciones en muchos rincones de nuestra geograf\u00eda: \u00abO est\u00e1n con nosotros o est\u00e1n contra nosotros\u00bb. En esta polarizaci\u00f3n, la vida de los individuos no vale nada frente a las demandas colectivo loco que ha perdido la conexi\u00f3n con los instintos m\u00e1s primarios, y que aparentemente s\u00f3lo reacciona desde y frente al poder.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">iC\u00f3mo nos cuesta aceptar que no hay mucha diferencia entre nuestros ancestros b\u00e1rbaros, aparentemente muy lejanos, y nosotros mismos! A pesar de dos guerras mundiales y de siglos de historia de guerras locales, \u00a1hemos seguido hablando de un mundo civilizado!<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En a\u00f1os recientes hemos sido convulsionados por eventos que han repercutido profundamente en nuestro colectivo, rompiendo con el llamado orden mundial y sumergi\u00e9ndonos en un enorme caos. Creo que nos lleg\u00f3 el momento e hacer un gran esfuerzo por reflexionar profundamente acerca de la barbarie que nos rodea y quiz\u00e1s, desde all\u00ed, poder favorecer la emergencia de los mecanismos naturales que apuntan a una evoluci\u00f3n o ser destruidos por los aspectos m\u00e1s primitivos que a\u00fan nos acompa\u00f1an.<\/h4>\n<\/div>\n<\/div>\n<blockquote>\n<div align=\"right\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EDUARDO CARVALLO Eduardo Carvallo es M\u00e9dico Psiquiatra y Analista Junguiano, miembro yCoordinador acad\u00e9mico de la Sociedad Venezolana de Analistas Junguianos (SVAJ), y de la International Asociation for Analytical Psychology (IAAP). El presente documento fue presentado en una conferencia de ADEPAC &hellip; <a href=\"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/los-hijos-bastardos-del-caos\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[57,56,58,59],"class_list":["post-809","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-publicacionesponencias","tag-caos","tag-carvallo","tag-hijos","tag-mito"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/809","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=809"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/809\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3584,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/809\/revisions\/3584"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=809"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=809"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=809"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}