{"id":8055,"date":"2021-10-17T20:48:12","date_gmt":"2021-10-17T20:48:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.adepac.org\/inicio\/?p=8055"},"modified":"2021-11-05T00:30:29","modified_gmt":"2021-11-05T00:30:29","slug":"una-guia-para-principiantes-del-libro-rojo-de-c-g-jung-mathew-spano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/una-guia-para-principiantes-del-libro-rojo-de-c-g-jung-mathew-spano\/","title":{"rendered":"Una gu\u00eda para principiantes del Libro Rojo de C.G. Jung &#8211; Mathew Spano"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Libro_Rojo_1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8056\" width=\"410\" height=\"379\" srcset=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Libro_Rojo_1.jpg 320w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Libro_Rojo_1-300x278.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 410px) 100vw, 410px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-text-align-center is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>En este ensayo, Mathew Spano ofrece un conjunto conciso y valioso de reflexiones sobre los or\u00edgenes y el contenido del formidable <em>Libro Rojo<\/em> de Jung. Mathew V. Spano tiene un Ph.D. en Literatura Comparada de la Universidad de Rutgers. Actualmente, se desempe\u00f1a como presidente del Departamento de ingl\u00e9s en Middlesex County College en Edison, Nueva Jersey, donde tambi\u00e9n ense\u00f1a literatura mundial. Durante los \u00faltimos veinticinco a\u00f1os, ha publicado poes\u00eda, cuentos y ensayos, muchos de los cuales aparecen en sus libros <em>Imps<\/em> (BLAST Press, 2018) y <em>Hellgrammite<\/em> (BLAST Press, 2016). Este documento escrito el 27 de octubre de 2013  fue tomado de <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/jungpage.org\/\" target=\"_blank\">The Jung Page<\/a>. <\/p><cite><strong>_____________________________________<\/strong><\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><em>Traducido del ingl\u00e9s por Juan Carlos Alonso G.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Resumen<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La antigua expresi\u00f3n \u00ab\u00a1Al caer, zambullirse!\u00bb Podr\u00eda expresar mejor los sentimientos de Carl Jung cuando decidi\u00f3 convertir una crisis casi psic\u00f3tica que estaba experimentando a fines de 1913 en una oportunidad para el autoan\u00e1lisis y la autoterapia. El resultado de esta decisi\u00f3n trascendental es el <em>Libro Rojo<\/em>, el registro de Jung de su \u00abconfrontaci\u00f3n con el inconsciente\u00bb, que hab\u00eda encuadernado en un folio de cuero rojo hecho a medida que med\u00eda aproximadamente 30 x 38 cent\u00edmetros y pesaba casi cinco kilos. Como un enorme folio medieval que recuerda al Libro de Kells, el <em>Libro Rojo<\/em> inclu\u00eda m\u00e1s de 400 p\u00e1ginas de texto caligr\u00e1fico bellamente escrito a mano y 53 pinturas de p\u00e1gina completa asombrosamente brillantes. Originalmente, cuando Jung comenz\u00f3 a verse afectado por una avalancha incesante de visiones apocal\u00edpticas en 1913, comenz\u00f3 a registrarlas en una serie de seis diarios negros (posteriormente conocidos como los \u00ablibros negros\u00bb) y luego los transfiri\u00f3 al gran folio de cuero rojo. En 1917 hab\u00eda terminado la mayor parte de la composici\u00f3n inicial del libro, pero se dedic\u00f3 a revisarlo hasta 1930, verific\u00e1ndolo, a\u00f1adiendo comentarios y edit\u00e1ndolo (Furlotti).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A pesar de los desaf\u00edos t\u00e9cnicos en la producci\u00f3n masiva de copias del <em>Libro Rojo<\/em> que los editores habr\u00edan enfrentado en la \u00e9poca de Jung, \u00e9l ten\u00eda la intenci\u00f3n de que se publicara. Pero los planes de publicaci\u00f3n y distribuci\u00f3n generalizada nunca llegaron a buen t\u00e9rmino, en parte debido a la ambivalencia de Jung acerca de tal proyecto. \u00bfPodr\u00eda exponer sus propias luchas intensamente privadas a una audiencia masiva? \u00bfSer\u00eda considerado un loco, un m\u00edstico o un artista insatisfecho? Habiendo sido condenado al ostracismo por la comunidad psicoanal\u00edtica tras su ruptura con Freud (una de las causas de su colapso), Jung era muy consciente de los riesgos que implicaba su reputaci\u00f3n. Hab\u00eda dicho a sus amigos cercanos en numerosas ocasiones que quer\u00eda ser conocido ante todo como hombre de ciencia, como psic\u00f3logo, una imagen que podr\u00eda verse socavada por la publicaci\u00f3n de una obra tan fant\u00e1stica como el<em> Libro Rojo<\/em> (Corbett, p\u00e1gs. p\u00e1g.2). A\u00fan as\u00ed, a esos amigos cercanos les permiti\u00f3 ver y leer el <em>Libro Rojo<\/em>, y Jung mantuvo el original en su oficina en un caballete para que sus pacientes lo examinaran (Furlotti). Hab\u00eda inventado nuevas t\u00e9cnicas terap\u00e9uticas y las hab\u00eda probado en s\u00ed mismo en la composici\u00f3n del <em>Libro Rojo<\/em>, y ahora animaba a sus pacientes a probar algunas de las mismas t\u00e9cnicas, incluso a hacer sus propios \u201clibros rojos\u201d (Shamdasani, p. 216). Por lo tanto, se convirti\u00f3 en una herramienta de ense\u00f1anza y un modelo utilizado en su pr\u00e1ctica cl\u00ednica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A\u00fan as\u00ed, despu\u00e9s de una serie de comienzos en falso e intentos inconclusos de publicarlo, Jung muri\u00f3 en 1961 sin haberlo hecho. Sensibles a los propios recelos de Jung sobre los riesgos para su reputaci\u00f3n, as\u00ed como los riesgos de exponer material tan extremadamente personal, los herederos de Jung literalmente encerraron el libro en la b\u00f3veda de un banco suizo durante d\u00e9cadas. A pesar de los numerosos intentos de cientos de acad\u00e9micos de ver y publicar el libro, los herederos de Jung mantuvieron sus convicciones. Sin embargo, las filtraciones de algunas de las p\u00e1ginas del manuscrito aparecieron en p\u00fablico, y la familia finalmente cedi\u00f3, preocupada de que el material pudiera llegar a manos de detractores de Jung (Corbett, p. 5). Al erudito y editor de Jung, Sonu Shamdasani, le tom\u00f3 tres a\u00f1os de negociaciones con los herederos de Jung para finalmente organizar la publicaci\u00f3n del <em>Libro Rojo<\/em> en el oto\u00f1o de 2009 (p. 5). WW Norton &amp; Co acord\u00f3 publicar el manuscrito en formato folio a gran escala a un costo de doscientos d\u00f3lares la copia, un acuerdo que preocup\u00f3 a los jefes de la empresa hasta el punto de que, dudosos, encargaron solo 6.000 copias para su primera impresi\u00f3n (Furlotti). Sin embargo, los temores de Norton resultaron injustificados. Gracias a un interesante art\u00edculo de portada en la revista <em>NY Times<\/em> titulado \u00abEl Santo Grial del inconsciente\u00bb, as\u00ed como a exhibiciones en la Biblioteca del Congreso, los museos Rubin y Hammer, e incluso un anuncio en el exitoso programa de televisi\u00f3n Law &amp; Order Criminal Intent , las ventas se dispararon. Ahora, en su sexta edici\u00f3n, ha llegado el Libro Rojo a sumar m\u00e1s de 50.000 copias vendidas  (Furlotti).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, la publicidad que rodea al<em> Libro Rojo<\/em> parece desmentir la naturaleza extremadamente desafiante de su contenido. Muchos de quienes discuten el libro, incluso en c\u00edrculos profesionales, a\u00fan no lo han le\u00eddo de principio a fin. Ciertamente, los lectores que son nuevos en Jung har\u00edan bien en mantenerse alejados del <em>Libro Rojo<\/em>, al menos hasta que primero hayan asimilado algunas de las introducciones m\u00e1s accesibles, como la autobiograf\u00eda de Jung <em>Recuerdos, sue\u00f1os, pensamientos<\/em>. Los lectores familiarizados con el trabajo de Jung a\u00fan enfrentan el enorme desaf\u00edo de interpretar un libro diferente a cualquier otro que Jung escribi\u00f3 y determinar su relevancia para los campos de la psicolog\u00eda, la mitolog\u00eda y los cl\u00e1sicos, la filosof\u00eda y la religi\u00f3n, la historia, la historia del arte y la literatura. \u00bfQu\u00e9 signific\u00f3 este libro para Jung, para su tiempo y para nuestro tiempo? Para comenzar a responder estas preguntas, primero debemos investigar el contexto en el que se escribi\u00f3 el libro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Contexto<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para C.G. Jung, los a\u00f1os 1912-1913 fueron cruciales y dolorosos. Habiendo dado el audaz paso de publicar su libro <em>Transformaci\u00f3n y s\u00edmbolos de la libido<\/em>, Jung hab\u00eda cortado sus v\u00ednculos con su mentor Sigmund Freud. El libro de Jung inclu\u00eda sus propias definiciones revolucionarias del concepto de libido, las conexiones entre sexualidad y espiritualidad, la naturaleza compensatoria del inconsciente y un \u00e9nfasis en el inconsciente colectivo, el arquetipo y el mito, todo lo cual era anatema para Freud. Aunque Jung sab\u00eda que habr\u00eda algunas consecuencias personales y profesionales por la publicaci\u00f3n de este libro, no estaba emocionalmente preparado para el repudio que recibir\u00eda. Como dijo m\u00e1s tarde, \u201cMi libro fue declarado basura; yo era un m\u00edstico y eso resolvi\u00f3 el asunto\u201d (MDR, p. 167). Las tensiones en su matrimonio ahora tambi\u00e9n comenzaron a pasar factura, y Jung comenz\u00f3 lo que se convertir\u00eda en un romance tristemente c\u00e9lebre con Toni Wolff, expaciente convertida en asistente. Las tensiones en Europa tambi\u00e9n estaban llegando a un punto de ebullici\u00f3n en v\u00edsperas de la Primera Guerra Mundial, y Jung parece haber sentido la creciente presi\u00f3n de todo ello. Profesionalmente desacreditado y emocionalmente agotado, se aisl\u00f3, retir\u00e1ndose de la mayor\u00eda de sus actividades profesionales, sobre todo de su cargo como presidente de la Asociaci\u00f3n Psicoanal\u00edtica Internacional y de su puesto como profesor en la Universidad de Z\u00farich (Shamdasani, p. 201).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con tel\u00f3n de fondo de la crisis colectiva a punto de envolver a Europa y en medio de su crisis personal y profesional, Jung comenz\u00f3 a experimentar una avalancha de visiones apocal\u00edpticas, algunas de las cuales lo afligieron diariamente durante sus actividades rutinarias. Sin embargo, se aferr\u00f3 a esa rutina diaria como un salvavidas, luch\u00f3 por mantener la cabeza fuera del agua y evit\u00f3 ahogarse en las im\u00e1genes, perder su identidad y caer por completo en la psicosis. Manteniendo su pr\u00e1ctica privada, as\u00ed como sus deberes familiares, estaba decidido a controlar esas visiones que lo aflig\u00edan, una haza\u00f1a que logr\u00f3 al registrarlas, d\u00e1ndoles forma en palabras e im\u00e1genes en los libros negros, cada noche antes de acostarse, luego de completar su rutina laboral y familiar. Para calmarse, Jung practicaba yoga ocasionalmente, aunque s\u00f3lo hasta el punto de calmarse, despu\u00e9s de lo cual volv\u00eda a ocuparse de las im\u00e1genes que brotaban del inconsciente. Era una pr\u00e1ctica que sent\u00eda que se apartaba de la del yoga, cuyo prop\u00f3sito era \u201cborrar completamente la multitud de contenidos e im\u00e1genes ps\u00edquicas\u201d (MDR, p. 177). Reflexionando sobre este tiempo, Jung se compar\u00f3 con Nietzsche, quien experiment\u00f3 una avalancha similar de im\u00e1genes durante la composici\u00f3n de <em>As\u00ed hablaba Zaratustra<\/em>, y posteriormente comenz\u00f3 a caer en una psicosis en toda regla, de la que nunca se recuper\u00f3 (MDR, p. 189).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El <em>Libro Rojo<\/em> de Jung es en muchos sentidos una respuesta a <em>As\u00ed hablaba Zaratustra<\/em> de Nietzsche. El tono no solo recuerda a la obra maestra de Nietzsche, sino tambi\u00e9n el tema: la b\u00fasqueda de significado en un mundo moderno donde muchas de las instituciones tradicionales que alguna vez proporcionaron significado y contexto han sido socavadas o destruidas. Pero mientras que Nietzsche concluy\u00f3 que \u00abDios ha muerto\u00bb, Jung responde con el concepto de que Dios puede ser redescubierto y renacer en la psique (Shamdasani, p. 202); es decir, como una experiencia psicol\u00f3gica, como un arquetipo. La influencia de Dante tambi\u00e9n se puede sentir en el <em>Libro Rojo<\/em>, con el arco narrativo general de un descenso al inframundo m\u00e1s o menos privado en una b\u00fasqueda para redimir el alma perdida. Sin embargo, aqu\u00ed tambi\u00e9n Jung parece adaptar su antepasado literario a sus propios prop\u00f3sitos, porque mientras que Dante se bas\u00f3 en la cosmolog\u00eda judeocristiana tradicional para enmarcar su epopeya, Jung crea su propia cosmolog\u00eda (p. 202). Y aunque el personaje femenino de Salom\u00e9 en el <em>Libro Rojo<\/em> es en muchos sentidos la ant\u00edtesis de la Beatr\u00edz de Dante, el personaje de Filem\u00f3n de Jung se hace eco del Virgilio de Dante en muchos aspectos. Jung bas\u00f3 a Filem\u00f3n en la historia de Ovidio de la pareja de ancianos Baucis y Filem\u00f3n, elegidos por los dioses para sobrevivir a la gran inundaci\u00f3n por su hospitalidad, as\u00ed como en el uso del mismo personaje por parte de Goethe en su <em>Fausto<\/em>, Parte Dos, en la que la pareja de ancianos es asesinada por Mefist\u00f3feles cuando bloquean el proyecto de desarrollo de Fausto. El Filem\u00f3n de Jung, sin embargo, tiene enormes alas de mart\u00edn pescador, es retratado como un viejo mago sabio y astuto, y aparece sin Baucis. Incluso Gilgamesh aparece como un personaje con el nombre de Izdubar (una variante m\u00e1s antigua del nombre de Gilgamesh), y Jung aprovecha la naturaleza mortal de este ser divino para enfatizar los sacrificios que el Occidente moderno ha hecho para desarrollar su ciencia y raz\u00f3n. Antes de la composici\u00f3n del <em>Libro Rojo<\/em>, Jung hab\u00eda estudiado las im\u00e1genes y los pasajes visionarios que evocan las obras visionarias de William Blake, junto con las de Nietzsche, Goethe, Dante, Ovidio y Gilgamesh (p. 203).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s de ser un <em>tour-de-force<\/em> de los estudios de Jung en literatura, mitolog\u00eda y filosof\u00eda, el <em>Libro Rojo<\/em> tambi\u00e9n ha sido aclamado como el \u00abn\u00facleo de sus trabajos posteriores\u00bb y la materia prima que condujo a muchas de las teor\u00edas psicol\u00f3gicas m\u00e1s influyentes de Jung (Shamdasani, p\u00e1g. 193). De hecho, el propio Jung se\u00f1al\u00f3 en su autobiograf\u00eda que las im\u00e1genes que surgieron durante este per\u00edodo, que recopil\u00f3 en el <em>Libro Rojo<\/em>, proporcionaron el material para todo el trabajo que pas\u00f3 el resto de su vida elaborando (MDR, p. 199). En el <em>Libro Rojo<\/em> se pueden encontrar las siguientes teor\u00edas, algunas en su aplicaci\u00f3n y otras reci\u00e9n concebidas: el inconsciente colectivo y los arquetipos, tipos de personalidad, amplificaci\u00f3n, compensaci\u00f3n, imaginaci\u00f3n activa, inflaci\u00f3n, proyecci\u00f3n, reflexi\u00f3n e individuaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las teor\u00edas de la imaginaci\u00f3n activa y la individualizaci\u00f3n son especialmente relevantes para comprender el <em>Libro Rojo<\/em>. Jung desarroll\u00f3 la t\u00e9cnica de la imaginaci\u00f3n activa como una forma de ganar control sobre la avalancha de im\u00e1genes que amenazaban con abrumarlo y hundirlo en una psicosis. La t\u00e9cnica implica permitirse a uno mismo \u00abcaer\u00bb en una conciencia crepuscular similar a la que experimentamos justo antes de quedarnos dormidos. Todav\u00eda somos conscientes de que estamos despiertos, pero las im\u00e1genes comienzan a brotar del inconsciente en una especie de sue\u00f1o despierto. Al inducir y sostener este estado, se puede entonces abrir un di\u00e1logo con las figuras que emergen, relacion\u00e1ndolas e integr\u00e1ndolas. Jung prefiri\u00f3 la imaginaci\u00f3n activa a los sue\u00f1os porque el yo est\u00e1 sobre una base m\u00e1s firme en la primera, mientras que en la segunda se encuentra en una base m\u00e1s d\u00e9bil y desigual en relaci\u00f3n con el inconsciente. Personificar y relacionarse con las fuerzas del inconsciente es esencial para la teor\u00eda junguiana, ya que al hacer esto uno puede ganar cierto control sobre las fuerzas que previamente amenazaban con inflar el yo. En otras palabras, como dijo una vez el erudito Thomas Moore, \u201cestamos condenados a vivir lo que no podemos imaginar\u201d (p. 224). La imaginaci\u00f3n activa es una de las pr\u00e1cticas y t\u00e9cnicas que Jung utiliz\u00f3 para facilitar el proceso de individuaci\u00f3n, un proceso psicol\u00f3gico de integraci\u00f3n de elementos del inconsciente para desarrollar las partes descuidadas y escindidas de la propia psique y, por lo tanto, llegar a vivir una vida m\u00e1s plena y m\u00e1s consciente. El <em>Libro Rojo<\/em> puede considerarse, en parte, un registro de muchas de las sesiones de imaginaci\u00f3n activa de Jung durante su crisis. Y el modelo y mensaje del <em>Libro Rojo<\/em> es sin duda el proceso de individuaci\u00f3n, su prop\u00f3sito y pr\u00e1ctica, as\u00ed como los peligros potenciales involucrados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Contenido<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A lo largo del<em> Libro Rojo<\/em>, Jung expone continuamente la importancia del proceso de individuaci\u00f3n y, en casi todos los casos, inmediatamente hace un seguimiento con una advertencia. Una y otra vez implora a los lectores que no lo imiten, que no sigan ciegamente el viaje que est\u00e1 atravesando en su propia confrontaci\u00f3n con el inconsciente. El objetivo de la individuaci\u00f3n, enfatiza, es que uno siga su propio camino<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Solo hay una forma y esa es la tuya. \u00bfBuscas el camino? Te advierto que te alejes de la m\u00eda. Tambi\u00e9n puede ser el camino equivocado para ti. Que cada uno siga su propio camino. No ser\u00e9 un salvador, ni un legislador, ni un gran maestro para ustedes. Ya no sois ni\u00f1os \u2026 Que cada uno busque su propio camino. El camino conduce al amor mutuo en comunidad. Los hombres llegar\u00e1n a ver y a sentir la similitud y la comunidad de sus caminos (p\u00e1g.231).<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Claramente, Jung era consciente de los peligros de la adoraci\u00f3n de h\u00e9roes ciegos y la formaci\u00f3n de un culto, una preocupaci\u00f3n que quiz\u00e1s lo llev\u00f3 a decir a\u00f1os m\u00e1s tarde que estaba contento de ser Jung y no de ser junguiano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El propio camino de Jung comienza con la sensaci\u00f3n de estar pose\u00eddo por lo que \u00e9l llama \u00abel esp\u00edritu de las profundidades\u00bb, es decir, el inconsciente, a diferencia del \u00abesp\u00edritu de la \u00e9poca\u00bb, que \u00e9l define como la consciencia y la rutina diarias de vigilia. La suposici\u00f3n es que vivimos en la superficie de nuestras vidas, sin darnos cuenta de los impulsos m\u00e1s profundos que tienen una gran influencia en tantas cosas durante nuestra vida diaria. Al trazar paralelismos con los profetas del Antiguo Testamento, a quienes cita para iniciar el <em>Libro Rojo<\/em>, Jung se siente igualmente abrumado por una avalancha de visiones y se siente igualmente obligado a registrarlas, as\u00ed como su comprensi\u00f3n de ellas para sus lectores. A\u00fan as\u00ed, con los recordatorios continuos de no seguir su camino a ciegas, Jung enfatiza que \u00e9l solo es como un profeta en estos sentidos limitados y que \u00e9l mismo no es un h\u00e9roe o figura mesi\u00e1nica. De hecho, la imitaci\u00f3n de tales figuras es cuestionada y socavada a lo largo del<em> Libro Rojo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que sigue es un relato de las visiones apocal\u00edpticas de 1913 que marcaron el comienzo de la crisis de Jung, y son realmente desgarradoras. Al igual que los episodios del libro b\u00edblico del Apocalipsis, las visiones de Jung implican la destrucci\u00f3n completa de Europa por grandes inundaciones, un mar de sangre, un fr\u00edo mortal del espacio exterior y cosas por el estilo. Las visiones apocal\u00edpticas son seguidas por dos visiones que involucran la muerte del h\u00e9roe. En el primero, Jung cae a una caverna subterr\u00e1nea. Mirando hacia abajo a trav\u00e9s de un agujero en el suelo, vislumbra un nivel a\u00fan m\u00e1s bajo con un arroyo que fluye. El cuerpo de un joven h\u00e9roe pasa flotando con una herida ensangrentada en la cabeza; a continuaci\u00f3n, pasa un escarabajo negro. Reflejado en el lecho del arroyo, Jung ahora ve el sol reflejado, pero pronto es borrado por una cantidad de serpientes y una oleada de sangre. En la siguiente visi\u00f3n, el h\u00e9roe germ\u00e1nico Sigfrido desciende de las monta\u00f1as en un carro hecho con huesos de muertos. Jung se esconde en la base de la monta\u00f1a junto con un joven salvaje que persuade a Jung de asesinar a Sigfrido, lo que hacen al tender una emboscada al joven h\u00e9roe y dispararle. Jung sinti\u00f3 una tremenda presi\u00f3n por comprender estas visiones, tanto que contempl\u00f3 el suicidio si fracasaba (guardaba un rev\u00f3lver cargado en el caj\u00f3n de la mesita de noche) (MDR, p. 180).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Reflexionando sobre su vida y carrera hasta este punto, concluy\u00f3 que hab\u00eda sido inflado con el arquetipo del h\u00e9roe (un impulso o instinto inconsciente universal que toma una forma particular; en este caso, el impulso que sienten todas las culturas para crear un individuo sobrehumano, un h\u00e9roe). Hab\u00eda sido ambicioso, arrogante, exitoso, pero a un precio. Vivir el mito del joven h\u00e9roe ya no le conven\u00eda, porque hab\u00eda abandonado su propio camino en el proceso y hab\u00eda perdido su alma. Al convertirse en el heredero aparente de Freud (el \u00abSigfrido rubio\u00bb, como lo llamaban los freudianos), se hab\u00eda dejado devorar por el padre (en el mito n\u00f3rdico, el padre de Sigfrido se llama \u00abSigmund\u00bb). Hab\u00eda sacrificado sus propias convicciones e ideas y se hab\u00eda convertido en algo inhumano e insensible en el proceso (podr\u00edamos agregar que Sigfrido es un guerrero sin miedo que olvida a su alma gemela Brunilda en su heroico viaje). Las visiones le dec\u00edan que su yo se hab\u00eda inflado con el arquetipo del joven h\u00e9roe y que esto ten\u00eda que detenerse, es decir, que deb\u00eda matar al joven h\u00e9roe en s\u00ed mismo y que esto dar\u00eda lugar a un nuevo mito por el que vivir (el escarabajo es un s\u00edmbolo tradicional de renacimiento) (Walker, p. 68). Jung sinti\u00f3 que si no hubiera llegado a comprender estas visiones, podr\u00eda haber estado tentado a representarlas literalmente (el rev\u00f3lver en el caj\u00f3n de la mesa de noche). Poco despu\u00e9s de tener estas visiones, el Archiduque Francisco Fernando fue asesinado, provocando la Primera Guerra Mundial. Jung no pas\u00f3 por alto el paralelismo entre su crisis personal y la crisis colectiva que se apoder\u00f3 de Europa. La coincidencia significativa (sincronicidad) le sugiri\u00f3 que se hab\u00eda activado un arquetipo y que Europa, como personalidad escrita en may\u00fascula, tambi\u00e9n estaba inflada con el arquetipo del joven h\u00e9roe y de manera similar hab\u00eda perdido su humanidad y alma en el proceso (p. 68 ). Incapaz de comprender esta inflaci\u00f3n, la actu\u00f3 a gran escala con el asesinato del Archiduque y millones de j\u00f3venes enviados a la batalla llenos de los heroicos ideales del nacionalismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jung se dio cuenta de que la tr\u00e1gica consecuencia de semejante inflaci\u00f3n heroica era la p\u00e9rdida del alma. Para Jung, la palabra \u00abalma\u00bb tiene muchos significados, pero en el contexto del <em>Libro Rojo<\/em>, parece referirse espec\u00edficamente al arquetipo del \u00e1nima, el arquetipo de relaci\u00f3n y sentimiento que t\u00edpicamente se manifiesta en los sue\u00f1os de un hombre, as\u00ed como en en los mitos de una cultura patriarcal, como figura femenina (Walker, p. 47). Cuando madura la capacidad de relaci\u00f3n y sentimiento, el \u00e1nima aparece en el sue\u00f1o y en el mito como gu\u00eda espiritual (Ariadna, Beatr\u00edz, la Virgen Mar\u00eda). Cuando esa capacidad est\u00e1 subdesarrollada e inmadura, el \u00e1nima aparece como una mujer fatal, una bruja, una seductora, etc. (Lorelei, Siren, Medea, Calypso, et al.) (P. 47-50). Los mitos de los h\u00e9roes en las culturas antiguas parecen captar las tr\u00e1gicas consecuencias del sobredesarrollo de las habilidades del joven h\u00e9roe a expensas de su humanidad y sus relaciones: despu\u00e9s de que comienza a acumular haza\u00f1as y reputaci\u00f3n heroicas, Jason abandona a Medea, Teseo abandona a Ariadna, Eneas abandona a Dido. En el caso particular de Jung, hab\u00eda pasado la primera mitad de su vida desarrollando las funciones de intuici\u00f3n y pensamiento, dejando las de sentimiento y sensaci\u00f3n desatendidas y sin desarrollar. Quiz\u00e1s no sea de extra\u00f1ar que comenzara a tener problemas matrimoniales en este momento y comenzara su romance con Toni Wolff, tal vez un intento de recuperar el alma que hab\u00eda perdido en su heroica carrera hasta el momento. Jung teorizar\u00eda m\u00e1s tarde que un desaf\u00edo principal para los hombres en la segunda mitad de la vida es integrar y desarrollar aspectos descuidados de la psique, especialmente el \u00e1nima. Por lo tanto, el tema principal de <em>El Libro Rojo<\/em> es \u00abEl redescubrimiento del alma\u00bb o, como el t\u00edtulo de otra obra de Jung, \u00abEl hombre moderno en busca de alma\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La propia \u00e1nima de Jung aparece en El <em>Libro Rojo<\/em> en forma de la llamada Salom\u00e9, as\u00ed como en la que llama simplemente \u00abmi alma\u00bb (las dos figuras parecen ser intercambiables y Jung dice directamente de Salom\u00e9, \u00ab\u2026ella es mi propia alma\u2026\u00bb (p. 248). Basada en la figura del Antiguo Testamento que bail\u00f3 para Herodes y lo sedujo para que decapitara a Juan el Bautista, la Salom\u00e9 de Jung no es digna de confianza. A diferencia del personaje b\u00edblico, la versi\u00f3n de Jung es ciega (quiz\u00e1s otra se\u00f1al de su falta de desarrollo ) y quiere desesperadamente que Jung la ame. Ella es la encarnaci\u00f3n del sentimiento y la sensaci\u00f3n, suplicando la atenci\u00f3n y el afecto de Jung. Justo antes de su aparici\u00f3n, Jung se\u00f1ala que \u00abLas pasiones del pensador son malas, por lo tanto, no tiene placer\u2026 El que prefiere pensar antes que sentir, deja que su sentimiento se pudra en la oscuridad. No madura, pero en el moho produce zarcillos enfermos que no alcanzan la luz\u201d (p. 248). Salom\u00e9 es tambi\u00e9n la hija de Filem\u00f3n, el sabio anciano hombre de las visiones de Jung, dependiente de \u00e9l y subordinado a \u00e9l en todo momento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Filem\u00f3n, como se se\u00f1al\u00f3 anteriormente, es el anciano sabio arquet\u00edpico de Jung que lo gu\u00eda a lo largo del <em>Libro Rojo<\/em>, y que apareci\u00f3 anteriormente con el nombre de Elijah. En ausencia de Freud o de cualquier otro mentor masculino mayor, Filem\u00f3n sirvi\u00f3 a Jung como un \u00abgur\u00fa fantasmal\u00bb. Al igual que Virgilio para Dante, Filem\u00f3n sirve como gu\u00eda a trav\u00e9s del inframundo del <em>Libro Rojo<\/em> cuando Jung lo encuentra trabajando detr\u00e1s de escena, ayud\u00e1ndolo a trav\u00e9s de ciertos encuentros. El Filem\u00f3n de Jung se basa, en parte, en el cuento de Ovidio \u00abBaucis y Filem\u00f3n\u00bb, en el que la pareja de ancianos muestra la debida reverencia y hospitalidad hacia J\u00fapiter y Mercurio quienes, disfrazados de mortales, visitan y prueban a los aldeanos en su capacidad para cumplir con la Xenia (la relaci\u00f3n sagrada hu\u00e9sped-anfitri\u00f3n valorada entre los antiguos griegos). Como recompensa, la pareja se libra de la ira de los dioses en forma de una gran inundaci\u00f3n que destruye a todos los vecinos. Los dioses transforman su hogar en un templo en honor a su piedad y les conceden su \u00fanico deseo, que es morir juntos al mismo tiempo. Despu\u00e9s de su muerte, los dioses los honran transform\u00e1ndolos en \u00e1rboles, que entrelazan ramas y troncos a medida que crecen juntos. Jung tambi\u00e9n estuvo muy influenciado por la interpretaci\u00f3n de Goethe de la pareja en su <em>Fausto<\/em>, segunda parte. Aqu\u00ed, la pareja de ancianos se niega a mudarse para dar paso al proyecto de construcci\u00f3n y desarrollo de Fausto, y Mefist\u00f3feles termina por asesinarlos sin el conocimiento o la aprobaci\u00f3n de Fausto (un acto que induce una tremenda culpa en este, lo que juega un papel en la redenci\u00f3n de su alma).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Curiosamente, en la adaptaci\u00f3n de Filem\u00f3n en sus visiones, Jung omite por completo a Baucis y opta por no recurrir a la caracter\u00edstica definitoria de su historia, es decir, su intimidad marital, fidelidad y amor (Schwartz-Salant, p. 26). En cambio, Filem\u00f3n se convierte en padre y pupilo de la ciega Salom\u00e9, de quien termina dici\u00e9ndole a Jung hacia el final del <em>Libro Rojo<\/em>, que no conf\u00ede en ella. Aunque Jung parece haber hecho grandes avances en darse cuenta del estado inmaduro de su \u00e1nima, en personificarla y abrir un di\u00e1logo con ella, e incluso en hacer alg\u00fan progreso hacia su integraci\u00f3n (\u00e9l confiesa amarla y su interacci\u00f3n con ella le devuelve la vista), al final del <em>Libro Rojo<\/em> parece incapaz de haber ido m\u00e1s lejos con ella. Por lo tanto, el <em>Libro Rojo<\/em> tiene un elemento de incompletitud, incluso de tragedia, de la incapacidad de Jung para confiar y amar completamente en su alma y, por lo tanto, desarrollar plenamente esta parte inmadura de su personalidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, el progreso que Jung hace para recuperar el alma perdida y desarrollar su capacidad inmadura para sentir y relacionarse se manifiesta dram\u00e1ticamente en varios otros de los episodios principales del<em> Libro Rojo<\/em>. En <em>Liber Secundus<\/em>, la segunda parte del <em>Libro Rojo<\/em>, la escritura adquiere un nuevo tono: ligero y c\u00f3mico. En el episodio de apertura, \u00abEl castillo en el bosque\u00bb, Jung se imagina a s\u00ed mismo en un castillo medieval como un guardia de la torre, serio y solemne, que esp\u00eda a un caballero rojo que se acerca. El caballero rojo se presenta y \u00e9l y Jung comienzan a pelear verbalmente. Ellos debaten las virtudes y defectos del cristianismo y el juda\u00edsmo, y Jung finalmente lo llama el diablo. Pero el caballero insiste en que en realidad es una personificaci\u00f3n de la alegr\u00eda. Sostiene que uno debe aprender a bailar a lo largo de la vida, y Jung responde con aire taciturno que el baile es en realidad solo para aparearse o para recrear costumbres anticuadas. En esencia, afirma Jung, bailar no es m\u00e1s que una expresi\u00f3n de lujuria y locura. En un tono serio y fingido, el caballero rojo responde que tambi\u00e9n se puede bailar de alegr\u00eda. \u00a1De repente, de la ropa de Jung emergieron hojas!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el an\u00e1lisis que sigue a este episodio, Jung se\u00f1ala que el diablo tiene una realidad y un significado internos. El diablo critica la religi\u00f3n por su solemnidad, pero al discutir sobre religi\u00f3n con \u00e9l, Jung llega a un entendimiento con el diablo, es decir, que la alegr\u00eda no es simplemente un s\u00edntoma de locura o lujuria, sino una expresi\u00f3n de vida y una raz\u00f3n leg\u00edtima para bailar. Jung se da cuenta de que al bailar con este diablo, contin\u00faa la integraci\u00f3n y el desarrollo de su lado inferior de sentimiento, esta vez, representado por el Caballero Rojo con el congestionado Jung, en el episodio que representa su lado de pensamiento sobredesarrollado o, quiz\u00e1s, su lado de pensamiento subdesarrollado. El lado del sentimiento idealista personificado en su yo on\u00edrico <em>puer-aeternus<\/em>, en lo alto de la torre (Beebe, p. 50). Podr\u00edamos agregar que al estar desconectado del suelo, por as\u00ed decirlo, tambi\u00e9n est\u00e1 desconectado de la danza; por lo tanto, el Rojo podr\u00eda servir como una personificaci\u00f3n embaucadora de la sensaci\u00f3n no desarrollada de Jung, as\u00ed como de su sentimiento no desarrollado. Como Beebe y otros han notado, Jung nuevamente parece hacer alg\u00fan progreso aqu\u00ed, y como el propio Jung comenta sobre este episodio, \u00abA trav\u00e9s de mi aceptaci\u00f3n del diablo, \u00e9l acept\u00f3 algo de mi seriedad y yo acept\u00e9 algo de su alegr\u00eda\u2026 Siempre es arriesgado aceptar la alegr\u00eda, pero nos lleva a la vida y a sus desenga\u00f1os, de donde surge la totalidad de nuestra vida\u201d (p. 261). Tambi\u00e9n hay muchos ecos del <em>Fausto <\/em>de Goethe aqu\u00ed, especialmente aquellos episodios del <em>Fausto I<\/em> en los que Mefisto le ense\u00f1a al estirado Fausto a beber, ser feliz y enamorarse; sin embargo, el paralelo tambi\u00e9n arroja una nube ominosa sobre este episodio semi-c\u00f3mico en el <em>Libro Rojo<\/em>, ya que los sentimientos de Fausto estaban tan subdesarrollados que es incapaz de amar de verdad y su lujuria por Margarita termina mat\u00e1ndola. Jung parece indicar aqu\u00ed que su \u00abenverdecimiento\u00bb es solo una etapa temprana de crecimiento; se necesita mucho m\u00e1s desarrollo en su sentimiento y relaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El tono c\u00f3mico-serio, as\u00ed como el tema de la necesidad de Jung de desarrollar su lado dec sentimiento, se traslada al siguiente episodio, \u00abEl castillo en el bosque\u00bb. Esta vez, Jung est\u00e1 solo en un bosque oscuro donde pronto pierde el rumbo. En un castillo medieval, se encuentra con un viejo erudito, distra\u00eddo y grosero, quien, despu\u00e9s de un saludo torpe y brusco, finalmente le pide a su sirviente que le d\u00e9 a Jung una habitaci\u00f3n para pasar la noche. A altas horas de la noche, la hermosa hija del erudito viene a visitar a Jung a su habitaci\u00f3n; dice que ha estado esperando tanto tiempo a que alguien la libere. Rompiendo el hechizo del estado de \u00e1nimo de los cuentos de hadas, Jung se queja en voz alta de lo estereotipado que se siente todo el episodio, como algo sacado de una novela rom\u00e1ntica barata. Todo esto se lo explica a la doncella, quien, en un momento de c\u00f3mica iron\u00eda, lo sorprende dici\u00e9ndole que en realidad es una persona real y que todo el que la visita piensa que es un estereotipo de la imaginaci\u00f3n. Adem\u00e1s, tomarla en serio y en forma literal es lo \u00fanico que la liberar\u00e1. Aun as\u00ed, Jung se queja del lugar com\u00fan de los cuentos de hadas; la doncella responde que los cuentos de hadas se acercan m\u00e1s a la verdad humana. La banalidad, explica, la ha maldecido. Parad\u00f3jicamente, ella dice que lo rom\u00e1ntico, fabuloso y trillado que \u00e9l se burlar\u00eda de contener la humanidad que se le escapa en su pensamiento abstracto. Para su sorpresa, Jung siente l\u00e1stima por ella y le dice que le cree. Ella le pregunta si la ama y \u00e9l responde, curiosamente, que s\u00ed, pero que ya est\u00e1 casado. A\u00fan as\u00ed, su respuesta seria y compasiva la libera de su encarcelamiento. Incre\u00edblemente, ahora se siente liberado y agradece a la doncella, quien le dice que Salom\u00e9 le env\u00eda saludos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En su comentario sobre este episodio, Jung enfatiza la necesidad de que uno integre el anima y el animus. Se queja de los eruditos que ha conocido que estaban preocupados y envueltos en sus propios pensamientos y expectativas abstractos y sobredesarrollados; estos mismos hombres a menudo demostraron inconscientemente sus lados de sentimientos no desarrollados al anhelar continuamente la atenci\u00f3n y el reconocimiento en el mundo exterior y se ofenden f\u00e1cilmente si sus nombres no se mencionan lo suficiente o su trabajo no se reconoce cuando y donde ellos sienten que deber\u00eda ser. En esencia, insin\u00faa Jung, todos tienen a una doncella encarcelada por un viejo padre erudito. Ha esperado tanto tiempo para ser liberada, pero sus necesidades son denigradas como sin importancia, superficiales y estereotipados por la mente pensante y erudita sobredesarrollada que reconoce su estado subdesarrollado pero no hace nada para liberarla. Tales hombres suelen menospreciar el sentimiento y la relaci\u00f3n o, al menos, ignorarlos y negar su realidad, lo que les permite desvanecerse en vano en la torre de un castillo. Que Jung pueda reconocer esto en s\u00ed mismo habla bien de su consciencia del problema de su lado emocional no desarrollado y de la necesidad de atenderlo, pero queda por ver hasta d\u00f3nde llevar\u00e1 a cabo su trabajo en este sentido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De hecho, en una escena posterior, Jung muestra grandes sentimientos de compasi\u00f3n por un hombre que inicialmente lo rechaza. En el episodio titulado \u00abUno de los humildes\u00bb, Jung se encuentra con un vagabundo de treinta y cinco a\u00f1os con un solo ojo. Jung habla con \u00e9l, pero r\u00e1pidamente lo juzga grosero y poco inteligente. Tambi\u00e9n sospecha que el vagabundo quiere acompa\u00f1arlo en su viaje a la siguiente aldea donde Jung planea pasar la noche. El vagabundo es un cerrajero, ahora desempleado, que rechaza el trabajo agr\u00edcola porque carece de la vida intelectual de la ciudad. Sorprendido, Jung pregunta al vagabundo qu\u00e9 valora en la ciudad, y este le responde que le gusta m\u00e1s el cine. Contin\u00faa citando escenas fant\u00e1sticas que ha visto en las pel\u00edculas, incluido un hombre que corri\u00f3 por los costados de las casas, otro con la cabeza bajo el brazo e incluso uno que permaneci\u00f3 ileso en medio de un fuego furioso. Jung se\u00f1ala que algunas de estas mismas haza\u00f1as fueron respetadas por la Iglesia y se anotaron en las historias de la vida de los santos. El vagabundo tambi\u00e9n afirma su disgusto por la aristocracia y espera que la gente alg\u00fan d\u00eda sea libre. A medida que avanza su conversaci\u00f3n, Jung llega a respetar a este vagabundo y siente compasi\u00f3n por \u00e9l. Cenan en una posada del pueblo, y el vagabundo revela que perdi\u00f3 el ojo peleando por una mujer, fue a la c\u00e1rcel y nunca volvi\u00f3 a verla. A\u00fan as\u00ed, tiene la esperanza de hallar trabajo y eventualmente encontrar y casarse con la mujer por la que luch\u00f3. Tambi\u00e9n espera recuperarse de una tos cr\u00f3nica que lo aqueja durante toda la noche. Jung lo revisa despu\u00e9s de un ataque de tos particularmente violento y lo encuentra en un charco de sangre. El hombre muere en los brazos de Jung:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Despu\u00e9s de la cena me acuesto en una habitaci\u00f3n humilde. Escucho c\u00f3mo el otro se instala en su alojamiento para pasar la noche en la puerta de al lado. Tose varias veces. Luego se queda quieto. De repente, me despierto de nuevo con un extra\u00f1o gemido y un gorgoteo mezclado con una tos medio ahogada. Escucho con atenci\u00f3n; sin duda, es \u00e9l. Suena como algo peligroso. Salto y me pongo algo. Abro la puerta de su habitaci\u00f3n. La luz de la luna entra a raudales. El hombre yace todav\u00eda vestido sobre un saco de paja. Un oscuro torrente de sangre fluye de su boca y forma un charco en el suelo. Gime medio ahogado y tose sangre. Quiere levantarse, pero vuelve a hundirse. Me apresuro a apoyarlo, pero veo que la mano de la muerte yace sobre \u00e9l. Est\u00e1 manchado de sangre dos veces. Mis manos est\u00e1n cubiertas de sangre. Se le escapa un estrepitoso suspiro. Luego, la rigidez cede, un suave escalofr\u00edo recorre sus miembros. Y luego todo est\u00e1 mortalmente quieto\u2026 \u00bfQu\u00e9 hizo este hombre? Trabajaba, holgazaneaba, re\u00eda, beb\u00eda, com\u00eda, dorm\u00eda, miraba a la mujer y, por ella, perd\u00eda su buen nombre; adem\u00e1s, vivi\u00f3 el mito humano de alguna manera, admir\u00f3 a los hacedores de maravillas, elogi\u00f3 la muerte del tirano y so\u00f1\u00f3 vagamente con la libertad de su pueblo. Y luego, luego muri\u00f3 miserablemente, como todos los dem\u00e1s. (p\u00e1g.266)<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al reflexionar sobre el episodio, Jung se siente de alguna manera responsable de la muerte del vagabundo. Por un lado, parece envidioso del sentimiento y la pasi\u00f3n sencillos pero fuertes con los que el hombre vivi\u00f3 su vida. Varias veces, el hombre hab\u00eda comentado sobre la rara belleza que encontraba en la experiencia diaria, la cual evocaba un poderoso sentimiento dentro de \u00e9l. Jung tambi\u00e9n reflexiona que a veces es esencial que uno \u00abtoque fondo\u00bb para poder apreciar y comprender su propia altura. De hecho, reflexiona, que las alturas de la consciencia solo son significativas si uno ha experimentado las profundidades. Curiosamente, Jung no comenta extensamente sobre el sentimiento de compasi\u00f3n y dolor evocado en \u00e9l, que domina la escena, eligiendo en cambio trasladar sus pensamientos a lo filos\u00f3fico y espiritual mientras contempla la vida del individuo, imaginando una gota de agua movi\u00e9ndose a trav\u00e9s de ella, su ciclo del mar a la nube y viceversa. Sin embargo, es la escena del vagabundo que muere en los brazos de Jung, y el poderoso sentimiento que evoca, lo que permanece en uno, mucho despu\u00e9s de que se termina de leer esta escena.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un patr\u00f3n similar surge en lo que quiz\u00e1s sea el punto culminante de <em>Liber Secundus<\/em>: el episodio que involucra al h\u00e9roe \/ gigante Izdubar, un encuentro que arroja a\u00fan m\u00e1s luz sobre el tema de la lucha de Jung con su intelecto sobredesarrollado y la necesidad de recuperar su alma perdida. Aqu\u00ed, Jung viaja al este, donde se encuentra con un gigante, que se aleja de la luz que se eleva en el este y del antiguo y heroico pasado de las primeras civilizaciones y culturas. El gigante, aparentemente invencible y vestido con todo su equipo de batalla, se llama Izdubar, el nombre m\u00e1s antiguo del h\u00e9roe \u00e9pico sumerio semi-divino Gilgamesh (Schwartz-Salant, p. 18). Incre\u00edble y tr\u00e1gicamente, Jung, al usar su raz\u00f3n e intelecto para explicar la naturaleza del mundo natural as\u00ed como la del gigante, reduce toda su grandeza y poder en simples momentos, sus explicaciones racionales golpean al gigante como dardos venenosos. El tono es tr\u00e1gico aqu\u00ed cuando Jung se da cuenta demasiado tarde de la tiran\u00eda de la raz\u00f3n y el intelecto en su tendencia a derribar y envenenar otros modos de pensar, como el visionario, el m\u00e1gico y el imaginativo. Jung siente un profundo remordimiento y culpa por haber derribado al gigante y busca desesperadamente una manera de revivirlo mientras agoniza a los pies de Jung. El gigante es demasiado grande y pesado para que Jung lo cargue, pero se le ocurre que podr\u00eda alterar el tama\u00f1o del gigante si lo concibe como una fantas\u00eda. El gigante de repente se encoge hasta el tama\u00f1o y la forma de un huevo, y Jung puede ponerlo en su bolsillo y llevarlo a un lugar donde podr\u00eda revivirlo. Jung canta una serie de encantamientos y revive a Izdubar, pero se da cuenta de que a medida que aumentan los poderes del gigante, los suyos disminuyen. Aparentemente, Jung debe alcanzar una relaci\u00f3n funcional con el dios, sin destruirlo con su intelecto, ni sacrificar completamente su propio yo al darse cuenta de su aparente insignificancia cuando se enfrenta a los arquetipos. De especial inter\u00e9s es el tono de gran remordimiento seguido de profunda compasi\u00f3n, y domina el relato de Jung sobre esta imaginaci\u00f3n activa:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Yo: Oh Izdubar, la noche est\u00e1 cayendo y aqu\u00ed har\u00e1 fr\u00edo. \u00bfNo voy a buscarte ayuda de los hombres?<\/p><p>Iz: D\u00e9jalo ser y resp\u00f3ndeme.<\/p><p>Yo: Pero no podemos filosofar aqu\u00ed, de todos los lugares. Tu miserable condici\u00f3n exige ayuda. (p\u00e1g.278)<br>\u00abCamin\u00e9 por la cresta de la monta\u00f1a, reflexionando, y mir\u00e9 hacia atr\u00e1s a mis tierras occidentales, donde hay tanto conocimiento y tantas posibilidades de ayuda. Amo a Izdubar, y no quiero que se marchite miserablemente. Pero, \u00bfde d\u00f3nde deber\u00eda venir la ayuda?\u00bb (p\u00e1g.281 &#8211; 282)<\/p><p>Yo: Se ha encontrado un camino. Te has vuelto liviano, m\u00e1s liviano que una pluma. Ahora puedo llevarte\u00bb. Lo rodeo con mis brazos y lo levanto del suelo; es m\u00e1s liviano que el aire, y lucho por mantener los pies en el suelo ya que mi carga me eleva por los aires\u2026 Una vez que hemos cruzado las monta\u00f1as y hemos llegado a las casas de los hombres hospitalarios, puedo ir tranquilamente a buscar un medio para recuperarte de nuevo por completo\u00bb. Llev\u00e1ndolo a la espalda, bajo con mucho cuidado por el peque\u00f1o sendero de rocas (p\u00e1g.282).<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este es el intento de Jung de resucitar a Dios (a quien Nietzsche declar\u00f3 muerto) como fen\u00f3meno psicol\u00f3gico, como arquetipo con una realidad interior con la que se puede desarrollar una relaci\u00f3n profundamente emocional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A continuaci\u00f3n, en quiz\u00e1s el episodio m\u00e1s desgarrador del <em>Liber Secundus<\/em>, Jung se encuentra en un p\u00e1ramo oscuro, pantanoso e infestado de serpientes. Mirando hacia abajo, ve a una ni\u00f1a muerta, con el cr\u00e1neo parcialmente aplastado y ensangrentado. Una mujer velada le ordena que se coma el h\u00edgado de la ni\u00f1a. Con repulsi\u00f3n, Jung est\u00e1 indignado por la sugerencia y por toda la situaci\u00f3n, pero cuando la mujer dice que ella es el alma de la ni\u00f1a, \u00e9l se siente obligado a obedecerla. Disgustado, lleva a cabo el macabro ritual solo para que la mujer se levante el velo y anuncie que ella es realmente el alma de Jung. Jung interpreta la visi\u00f3n, se\u00f1alando que la ni\u00f1a es realmente la imagen de Dios. Insin\u00faa que uno recupera su humanidad cuando es capaz de matar simb\u00f3licamente a su Dios, es decir, compensar su inflaci\u00f3n con una fe extrema en Dios. De hecho, muchas atrocidades a lo largo de la historia y en todas las religiones han sido cometidas por quienes afirmaban actuar en nombre de diosy por voluntad suya. Jung parece implicar aqu\u00ed que tal inflaci\u00f3n debilita y destruye el alma, y la capacidad de uno para sentir y empatizar con el sufrimiento de sus semejantes. El dios debe ser sacrificado para reclamar la energ\u00eda ps\u00edquica proyectada sobre \u00e9l y reclamar su propia vida. Para hacer esto, afirma Jung, un tipo particular de \u00abmaldad\u00bb es necesario, para que los hombres se liberen de la inflaci\u00f3n con un arquetipo (posesi\u00f3n por un dios). Jung cita el ritual de la comuni\u00f3n como un medio para este fin, el comer la carne del Salvador y beber su sangre sanando el alma en el ritual de la misa. En cierto sentido, implica que en el ritual de comuni\u00f3n se mata la imagen de Jes\u00fas como un ser todopoderoso, omnisciente y omnipotente (as\u00ed como se enfatiza la imagen del Jes\u00fas demasiado humano sufriente). Ir\u00f3nicamente, en este episodio violento y aparentemente b\u00e1rbaro, Jung parece recuperar parte de su humanidad perdida. Significativamente, es su alma la que le pide que lleve a cabo este acto simb\u00f3lico de su propio ritual interior de sacrificio y comuni\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s adelante, en <em>Liber Secundus<\/em>, tiene lugar otro acto de sacrificio que ilustra la necesidad de Jung de desarrollar sus sentimientos y funciones sensoriales. En este punto los Cabiros emergen de las profundidades. Son deidades parecidas a gnomos de la antigua Grecia, y Jung las describe como provenientes de debajo de la tierra. Protegiendo a los marineros y promoviendo la fertilidad, se sab\u00eda que los Cabiros proporcionaban ideas creativas y consciencia, pero tambi\u00e9n pod\u00edan interferir con la consciencia en ocasiones, como los <em>gremlins<\/em>. Los Cabiros anuncian que Jung es ahora su maestro, pero que no debe enga\u00f1arse a s\u00ed mismo pensando que puede controlar la materia viva, que es su reino. Dicen que la materia viva y la creatividad surgen por s\u00ed solas, lentamente, y que el intelecto y la voluntad no pueden \u00ablevantarlas\u00bb. Los Cabiros le dan una espada que le han hecho y le dicen que es el medio para superar su locura. Dicen que est\u00e1 enredado en un gran nudo, que Jung exige ver. Le muestran su propio cerebro, del cual le dicen que est\u00e1 demasiado enredado y absorto. Perderse en su propio cerebro es el origen de su locura. Los Cabiros se describen apilados unos sobre otros, creando fibras, ra\u00edces y canales, \u00a1la imagen de un cerebro! Dicen que, de hecho, es el cerebro de Jung y que debe cortarlo con una espada. Si hace esto, se levantar\u00e1n y vivir\u00e1n a trav\u00e9s de \u00e9l (es decir, se integrar\u00e1n). \u00c9l hace lo que ellos desean. Jung luego describe una gran torre que fue construida por los Cabiros; dice que la construyeron a partir de la energ\u00eda de los intestinos, no de los pensamientos humanos. Dice que es algo s\u00f3lido y s\u00edmbolo de quien vive de s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cerca del final del <em>Liber Secundus<\/em>, aparece el alma de Jung y \u00e9l le dice que se ha sentido bloqueado, incapaz de continuar con su trabajo. Ella responde que es su propia ambici\u00f3n la que lo est\u00e1 bloqueando y le cuenta un cuento de hadas. En \u00e9l, un rey no tiene hijos y desea un hijo. Visita a una bruja y se confiesa como si fuera un sacerdote. Ella dice que deber\u00eda estar avergonzado, pero lo ayuda. Entierra una olla de manteca de nutria en su jard\u00edn y en nueve meses surge un ni\u00f1o, un hijo. El hijo crece fuerte e inteligente, pero un d\u00eda quiere reemplazar a su padre. Impresionado por su arrogancia, el padre visita a la bruja nuevamente para pedirle consejo. Esta vez, planta otra olla de manteca de nutria y nueve meses despu\u00e9s, el hijo muere. Entierra a su hijo pero siente un terrible remordimiento. Luego, el rey visita a la bruja por tercera vez; esta vez, entierra la olla de manteca de nutria y nueve meses m\u00e1s tarde recupera a su hijo peque\u00f1o. El ni\u00f1o crece m\u00e1gicamente r\u00e1pido y pronto nuevamente desea el trono de su padre. Esta vez, el padre obedece y el hijo, ahora rey, cuida a su padre por el resto de su vida. Jung le pregunta a su alma el significado del cuento de hadas. Ella responde que \u00e9l es el rey y su hijo es el pensamiento dubitativo que valoraba m\u00e1s la vida que el amor. La bruja es la madre a la que Jung debe someterse como su hijo si desea cultivar una nueva actitud, porque solo la madre puede crear. Jung se resiste a convertirse en un ni\u00f1o para la madre y ve que esto amenaza su hombr\u00eda y sus planes de autonom\u00eda. El alma dice que precisamente por eso debe someterse a ella, como ant\u00eddoto a su propia ambici\u00f3n. Jung sigue su consejo y vive el cuento de hadas, entregando todo el poder a su hijo y al hacerlo encuentra algo de tranquilidad. Lo hace con resistencia y miedo, pero sabe que lo curar\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este punto, Jung reflexiona que comenz\u00f3 todo este viaje porque no pod\u00eda vivir consigo mismo. Su \u201cyo\u201d (la persona en la que se hab\u00eda convertido) le resultaba detestable, y tuvo que volver a una especie de \u201cedad mediana\u201d para transformarse en alguien con quien poder vivir. Necesitaba ir al infierno y transformarse; este, afirma, es el camino. En la secci\u00f3n final de <em>El Libro Rojo<\/em>, titulada \u00abEscrutinios\u00bb, Jung desarrolla esta idea de convertirse en una persona con la que puede vivir. Comienza criticando implacablemente su propia personalidad despierta, o personalidad \u00abyo\u00bb, enumerando en detalle todas sus deficiencias y fallas y amenaz\u00e1ndola con tortura y castigo, buscando hacerla m\u00e1s consciente de sus propios vicios y tendencias a herir a los dem\u00e1s. Describe a su \u00abyo\u00bb como arrogante, moralista, ambicioso, demasiado sensible, desconfiado y vengativo. Tales medios b\u00e1rbaros son necesarios, afirma Jung, para un \u00abyo\u00bb b\u00e1rbaro que pr\u00e1cticamente no ha progresado desde \u00abla temprana Edad Mediama\u00bb (p. 333).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s adelante en \u00abEscrutinios\u00bb, el alma de Jung lo visita tarde una noche. Pronto, alguien llama a su puerta. Es una enorme multitud de muertos; Jung se\u00f1ala que los muertos no saben m\u00e1s que los vivos y buscan la plenitud, la resoluci\u00f3n y la redenci\u00f3n de sus vidas insatisfechas. Jung teme no poder confiar en la interpretaci\u00f3n que hace su alma de este episodio; afortunadamente, Filem\u00f3n aparece en ese momento y procede a predicar a los muertos. Trae consigo \u201clo bueno y lo bello\u201d y antes de predicar a los muertos, refuerza la sospecha de Jung sobre el alma: \u201cTeme al alma, despreciala, \u00e1mala, como los dioses. \u00a1Que ellas est\u00e9n lejos de nosotros! Pero sobre todo, \u00a1no las pierdas nunca! Porque cuando se pierden son tan maliciosos como la serpiente \u2026 Af\u00e9rrate al alma con amor, miedo, desprecio y odio, y no la pierdas de vista. Ella es un tesoro infernal-divino que debe guardarse detr\u00e1s de muros de hierro y en la b\u00f3veda m\u00e1s profunda\u201d (p. 343).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Varios aspectos del tema central del reencuentro del alma est\u00e1n presentes en esta larga y compleja secuencia. Uno podr\u00eda pensar que despu\u00e9s de la mordaz autocr\u00edtica de la primera parte de \u00abEscrutinios\u00bb, Jung ser\u00eda m\u00e1s compasivo y m\u00e1s abierto a construir una relaci\u00f3n con su alma. Pero este no es el caso. Primero, el trato que Jung le da al alma parece inusualmente duro. Aunque la ense\u00f1anza de Filem\u00f3n sobre c\u00f3mo Jung deber\u00eda relacionarse con el alma podr\u00eda tomarse como una advertencia sobre la proyecci\u00f3n del \u00e1nima (Schwartz-Salant, p. 30), no se puede dejar de lado el hecho de que Jung todav\u00eda tiene una desconfianza extrema hacia ella. Ella es \u00abun tesoro infernal y divino que debe guardarse detr\u00e1s de muros de hierro y en la b\u00f3veda m\u00e1s profunda\u00bb. A todos los efectos, sigue siendo una mujer fatal negativa y sospechosa asociada con Salom\u00e9, a quien Jung se ha negado a amar desde el comienzo de su aventura. Adem\u00e1s, su alma no es la figura que lo gu\u00ede en el episodio de su encuentro con los muertos; m\u00e1s bien, es Filem\u00f3n. Comparemos esto con el papel de Circe al instruir a Ulises sobre c\u00f3mo convocar e interactuar con los muertos en <em>La Odisea<\/em> o Beatrice instruyendo y enviando a Virgilio a ver a Dante a trav\u00e9s del Infierno. En cada uno de estos casos, el \u00e1nima tiene el papel instrumental positivo de establecer y desarrollar una relaci\u00f3n con los muertos (el inconsciente). En el caso de Jung, no parece confiarle esta tarea a su \u00e1nima, ni la presenta como alguien muy digno de confianza. El \u00e9nfasis excesivo de Jung en Filem\u00f3n y su uso del mito de Filem\u00f3n de las <em>Metamorfosis <\/em>de Ovidio y el <em>Fausto <\/em>II de Goethe distorsionan tanto su car\u00e1cter como el de Baucis, su esposa:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>En general, <em>en el Libro Rojo<\/em>, parece haber un problema serio con la actitud de Jung hacia lo femenino. Se ha citado el ejemplo de Baucis, que se redujo a solo \u00abla otra mitad de Filem\u00f3n \u2026\u00bb en lugar de tener su propia dignidad e integridad leg\u00edtimas como la mitad adecuada de esta venerada pareja. Jung ignora la caracter\u00edstica principal del mito, la devoci\u00f3n marital y la fidelidad, y lo abandona para usar la asociaci\u00f3n de Filem\u00f3n con la supervivencia del caos (el diluvio). Descarta sumariamente a Baucis porque necesita la conexi\u00f3n de Filem\u00f3n para sobrevivir a la cat\u00e1strofe, ignorando el hecho de que sobrevivieron como pareja debido a su profundo amor el uno por el otro. En cambio, Jung los divide refiri\u00e9ndose a Baucis como la mitad que \u00abse esfuerza por ir al infierno\u00bb, mientras que Filem\u00f3n se esfuerza \u00abpor el bien\u00bb. \u00c9sta es la conexi\u00f3n milenaria de lo femenino con el mal, m\u00e1s caracterizada en la forma en que percibe a Salom\u00e9, y m\u00e1s tarde en su reacci\u00f3n a los Misterios Femeninos. (Schwartz-Salant, p\u00e1g. 26)<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Filem\u00f3n ahora predica sus siete sermones a los muertos que lo visitan cada noche. Proporciona ense\u00f1anzas gn\u00f3sticas que incluyen la importancia de incorporar el sexo con la espiritualidad, etc. Al final de su ense\u00f1anza, Jes\u00fas aparece y Filem\u00f3n le enfatiza a Jung que debe sacrificarse por su propio camino de individuaci\u00f3n, como Jes\u00fas lo hizo por el suyo, que es la manera adecuada de interpretar y seguir el mensaje de Jes\u00fas. M\u00e1s tarde, Jung visita a Filem\u00f3n en su jard\u00edn y descubre que Jes\u00fas tambi\u00e9n ha llegado al jard\u00edn como uno de los invitados de Filem\u00f3n. Filem\u00f3n recibe a Jes\u00fas y dice que su hermano (Satan\u00e1s) ya est\u00e1 all\u00ed; se\u00f1ala que los dos tienen mucho en com\u00fan a trav\u00e9s de la serpiente, y son inseparables. Filem\u00f3n dice que necesita a Jes\u00fas en su jard\u00edn y le pregunta qu\u00e9 regalo ha tra\u00eddo. Jes\u00fas responde, \u201cla belleza del sufrimiento y el sacrificio\u201d (p. 359).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que parece notable de esta conclusi\u00f3n de El <em>Libro Rojo<\/em> no son s\u00f3lo las complejas y esot\u00e9ricas ense\u00f1anzas gn\u00f3sticas que Filem\u00f3n predica a los muertos; sino tambi\u00e9n lo que falta en el jard\u00edn de Filem\u00f3n. Jung encuentra alg\u00fan valor en las ense\u00f1anzas de Salom\u00e9 sobre la necesidad del diablo y del mal, pero no parece considerar la necesidad de incluirla a ella, o a lo femenino, en su jard\u00edn. Jung, Filem\u00f3n, Jes\u00fas y Satan\u00e1s est\u00e1n presentes, pero no Salom\u00e9, Baucis o cualquier figura femenina representativa. Y el mensaje final de Jes\u00fas con respecto a \u00abla belleza del sufrimiento y el sacrificio\u00bb, aparentemente aplicable a aquellos que luchan con su propia individuaci\u00f3n, no incluye la compasi\u00f3n, un aspecto importante de la ense\u00f1anza de Jes\u00fas que parece ser aplicable y necesario tambi\u00e9n a la creencia de Jung en la individuaci\u00f3n. Curiosamente, Jung reconocer\u00eda m\u00e1s tarde la necesidad de incluir lo femenino en su alabanza del dogma de la Iglesia Cat\u00f3lica de la asunci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda (MDR, p. 202), pero en El <em>Libro Rojo<\/em>, el \u00e1nima permanece sin redimir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si Jung, despu\u00e9s de los a\u00f1os del<em> Libro Rojo<\/em>, logr\u00f3 o no integrar y desarrollar completamente su \u00e1nima, sigue siendo un tema de debate. Por lo menos, parece claro que hizo algunos progresos en la segunda mitad de su vida tras la finalizaci\u00f3n del<em> Libro Rojo<\/em>. En su autobiograf\u00eda, compuesta cerca del final de su vida, Jung coment\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Pero el \u00e1nima tambi\u00e9n tiene un aspecto positivo. Es ella quien comunica las im\u00e1genes del inconsciente a la mente consciente, y por eso la valor\u00e9 principalmente. Durante d\u00e9cadas, siempre me volv\u00ed hacia el \u00e1nima cuando sent\u00eda que mi comportamiento emocional estaba alterado y que algo se hab\u00eda constelado en el inconsciente. Entonces le preguntaba al \u00e1nima: \u201c\u00bfQu\u00e9 est\u00e1s haciendo ahora? \u00bfQue ves? Me gustar\u00eda saberlo\u00bb. Despu\u00e9s de cierta resistencia, sol\u00eda producir una imagen. Tan pronto como la imagen estuvo all\u00ed, el malestar o la sensaci\u00f3n de opresi\u00f3n se desvanecieron. Toda la energ\u00eda de estas emociones se transform\u00f3 en inter\u00e9s y curiosidad por la imagen. Le hablaba al \u00e1nima sobre las im\u00e1genes que me comunicaba, porque ten\u00eda que intentar comprenderlas lo mejor que pudiera, como en un sue\u00f1o (MDR, p\u00e1gs. 187-188).<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s, Jung parec\u00eda estar muy consciente de su responsabilidad de lidiar con el \u00e1nima y las im\u00e1genes que ella presentaba:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Como resultado de mi experimento aprend\u00ed lo \u00fatil que puede ser, desde el punto de vista terap\u00e9utico, encontrar las im\u00e1genes particulares que se esconden detr\u00e1s de las emociones\u2026 Lo esencial es diferenciarse de estos contenidos inconscientes personific\u00e1ndolos, y al mismo tiempo para ponerlos en relaci\u00f3n con la conciencia. Esa es la t\u00e9cnica para despojarlos de su poder\u2026 Me cuid\u00e9 mucho de tratar de comprender cada imagen, cada elemento de mi inventario ps\u00edquico\u2026 y, sobre todo, realizarlos en la vida real. Eso es lo que normalmente nos olvidamos de hacer. Dejamos que las im\u00e1genes se eleven y tal vez nos preguntemos por ellas, pero eso es todo. No nos tomamos la molestia de comprenderlas, y mucho menos sacar conclusiones \u00e9ticas de ellas. Esta corta interrupci\u00f3n evoca los efectos negativos del inconsciente (MDR, p\u00e1gs. 177-192).<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Parece haber alguna evidencia de que Jung tom\u00f3 en serio su propio consejo hasta cierto punto y que madur\u00f3 en su capacidad de relaci\u00f3n y sentimiento, ya que en sus \u00faltimos a\u00f1os, parece haberse acercado a Emma Jung, su esposa, una vez m\u00e1s, anim\u00e1ndola en sus propios estudios del Santo Grial, un tema que abandon\u00f3 por deferencia a su inter\u00e9s y trabajo (Bair, p. 429). Jung nunca dedic\u00f3 un an\u00e1lisis extenso al Grial, lo que permiti\u00f3 a Emma y a Marie-Louise Von Franz producir un libro sobre el tema, un an\u00e1lisis en profundidad aclamado por la cr\u00edtica del Grial desde la perspectiva Junguiana. Quiz\u00e1s El <em>Libro Rojo<\/em> sirvi\u00f3 en parte como una llamada de atenci\u00f3n de la psique de Jung para romper con la inflaci\u00f3n de su h\u00e9roe y dedicar m\u00e1s tiempo al \u00e1nima. En el momento de su composici\u00f3n, obtenemos una visi\u00f3n en profundidad de Jung en transici\u00f3n, a\u00fan no madurado en el benevolente anciano sabio, la personificaci\u00f3n de Filem\u00f3n que lleg\u00f3 a ser conocido como un hombre de mediana edad que lucha en su gran experimento sobre s\u00ed mismo para encontrar y desarrollar su propia alma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bair, Deirdre. <em>Jung: A Biography<\/em>. Boston: Little, Brown &amp; Co., 2003.<br>Beebe, John. \u201cThe Red Book as a Work of Conscience.\u201d <em>Quadrant 40.2<\/em> (Summer 2010). 41 -58.<br>Corbett, Sara. \u201cThe Holy Grail of the Unconscious.\u201d <em>The New York Times Magazine<\/em>. 16 September 2009. 1-10. Web.<br>Furlotti, Nancy. <em>Interview with David Van Nuys<\/em>. Shrink Rap Radio. No. 242. 23 July 2010. Podcast.<br>Jung, C.G. <em>Memories, Dreams, Reflections<\/em>. New York: Vintage, 1989.<br>Jung, C.G. <em>The Red Book<\/em>. New York: W.W. Norton &amp; Co., 2009.<br>Moore, Thomas. <em>Care of the Soul<\/em>. New York: Harper Perennial, 1994.<br>Schwartz-Salant, Nathan. \u201cThe Mark of One Who Has Seen Chaos: A Review of C.G. Jung\u2019s Red Book.\u201d <em>Quadrant 40.2<\/em> (Summer 2010). 11-38.<br>Shamdasani, Sonu. \u201cLiber Novus: The \u2018Red Book\u2019 of C.G. Jung.\u201d <em>Introduction. The Red Book<\/em>. By C.G. Jung. New York: W.W. Norton &amp; Co., 2009. 193-222.<br>Walker, Steven. <em>Jung and the Jungians on Myth<\/em>. London: Routledge, 2002.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En este ensayo, Mathew Spano ofrece un conjunto conciso y valioso de reflexiones sobre los or\u00edgenes y el contenido del formidable Libro Rojo de Jung. Mathew V. Spano tiene un Ph.D. en Literatura Comparada de la Universidad de Rutgers. 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