{"id":800,"date":"2008-06-29T15:24:16","date_gmt":"2008-06-29T20:24:16","guid":{"rendered":"http:\/\/adepacolombia.wordpress.com\/?p=800"},"modified":"2019-02-12T19:44:23","modified_gmt":"2019-02-12T19:44:23","slug":"el-cuaternio-primario-y-el-complejo-de-edipo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/el-cuaternio-primario-y-el-complejo-de-edipo\/","title":{"rendered":"El cuaternio primario y el Complejo de Edipo Un Estudio de la Psicolog\u00eda Simb\u00f3lica Junguiana"},"content":{"rendered":"<div id=\"Layer1\">\n<div id=\"Layer2\">\n<div id=\"Layer5\">\n<div align=\"justify\">\n<div align=\"center\">\n<div id=\"profile\">\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>CARLOS BYINGTON<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2008\/06\/Byington.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-5600\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2008\/06\/Byington.jpg\" alt=\"Byington\" width=\"150\" height=\"152\" \/><\/a><\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Carlos Byington es M\u00e9dico psiquiatra y analista junguiano. Nacido en S\u00e3o Paulo, creci\u00f3 en R\u00edo de Janeiro, donde se form\u00f3 en Medicina. Se especializ\u00f3 en Psiquiatr\u00eda y Psicoan\u00e1lisis y, en 1965, se gradu\u00f3 de analista junguiano en el Instituto Jung, en Zurich. Retorn\u00f3 a Brasil y fund\u00f3, con otros colegas, la Sociedad Brasile\u00f1a de Psicolog\u00eda Anal\u00edtica (SBPA), y la Sociedad Moitar\u00e1, para el estudio de s\u00edmbolos de la cultura brasile\u00f1a, m\u00e1s tarde incorporada a la SBPA. Fue presidente, director de ense\u00f1anza y supervisor y coordinador de seminarios en la SBPA. Adem\u00e1s, ha dictado innumerables cursos y conferencias en Brasil y en el exterior, divulgando la obra de Jung. Fue el creador de la Psicolog\u00eda Simb\u00f3lica Junguiana. E-mail: c.byington@uol.com.br. Web Site:www.carlosbyington.com.br.<\/h4>\n<\/div>\n<div id=\"miembros\"><\/div>\n<h4 style=\"padding-left: 60px; text-align: center;\"><\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Sinopsis<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La reducci\u00f3n de las relaciones primarias al Complejo de Edipo, de Freud; a la d\u00edada ni\u00f1o-seno, de Melanie Klein; y a la d\u00edada ni\u00f1o-madre de la tradici\u00f3n psicol\u00f3gica ha impedido, desde siempre, percibir la pujanza de las relaciones primarias para formar y transformar la identidad durante toda la vida. La conceptualizaci\u00f3n del cuaternio primario requiere sanar esos reductivismos y preparar conceptualmente a la Psicolog\u00eda para concebir el desarrollo de la personalidad y la formaci\u00f3n de la identidad del Ego y del Otro a partir de un cuaternio formado por los significados de la figura de la madre, del padre, del v\u00ednculo entre ellos y de las reacciones del ni\u00f1o. Este cuaternio representa las relaciones primarias con toda su complejidad y amplitud estructurante. A continuaci\u00f3n, el autor describe el cuaternio conyugal y su funci\u00f3n estructurante en la mitad de la vida y el cuaternio c\u00f3smico y su funci\u00f3n estructurante en la elaboraci\u00f3n de la muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He llamado la atenci\u00f3n sobre la hip\u00f3tesis de que la ruptura entre Freud y Jung haya sido b\u00e1sicamente emocional, lo que mutil\u00f3 la reuni\u00f3n de la creatividad de estos dos genios en el desarrollo de la psicolog\u00eda moderna, con consecuencias lamentables (Byington, 2005). El Psicoan\u00e1lisis y la Psicolog\u00eda Anal\u00edtica heredaron y transmitieron a sus seguidores una aparente diferencia objetiva entre sus postulados te\u00f3ricos, que mantuvo disociados y limitados sus principales conceptos. Entre estos, resalto la formaci\u00f3n del Ego a partir de las relaciones primarias, descrita por Freud, y el proceso de individuaci\u00f3n, concebido por Jung. La separaci\u00f3n de las dos disciplinas basada en los conceptos de inconsciente personal e inconsciente colectivo fue una gran falacia, pues hoy sabemos que todo en la Psique, inclusive el Ego, posee un componente arquet\u00edpico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La reuni\u00f3n operacional de estas dos escuelas a trav\u00e9s del cuaternio primario me parece ser el camino de la elaboraci\u00f3n y del rescate de parte importante de esta disociaci\u00f3n te\u00f3rica. Espero que el intercambio de las cartas de Freud y Jung, realizado por Ernst Freud y Franz Jung, haya sido un paso simb\u00f3lico m\u00e1s de una aproximaci\u00f3n te\u00f3rica que requiere una inmensa elaboraci\u00f3n.<br \/>\nSustituir simplemente el intercambio de las hostilidades por una cordialidad pol\u00edticamente correcta, y dejar las teor\u00edas como est\u00e1n, ser\u00eda, a mi modo de ver, una insensatez a ser evitada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Continuando con la aproximaci\u00f3n e interacci\u00f3n entre el Psicoan\u00e1lisis y la Psicolog\u00eda Anal\u00edtica a partir de un referencial simb\u00f3lico y arquet\u00edpico, abordar\u00e9 el Complejo de Edipo dentro del concepto del cuaternio primario, que engloba la relaci\u00f3n de la madre, del padre, el v\u00ednculo entre ellos y las reacciones del ni\u00f1o a ellos para formar la identidad del Ego y del Otro en el Self Familiar y en el Self del ni\u00f1o desde el inicio de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Considero el descubrimiento de la formaci\u00f3n del Ego a partir de las relaciones primarias uno de los mayores, sino el mayor, de los descubrimientos de Freud. Entre tanto, creo que la subordinaci\u00f3n de las relaciones primarias al Complejo de Edipo introdujo una reducci\u00f3n y una patologizaci\u00f3n del desarrollo psicol\u00f3gico, que deformaron la Psicolog\u00eda y la Pedagog\u00eda modernas de manera catastr\u00f3fica en la teor\u00eda y en la pr\u00e1ctica. Freud descubri\u00f3 y nombr\u00f3 genialmente el Complejo de Edipo en s\u00ed mismo, pero, al generalizarlo para los ni\u00f1os normales, formul\u00f3 un absurdo, que solo se justifica si lo comprendemos como una defensa de negaci\u00f3n de su propia neurosis. El Mito de Edipo es un mito de la psicopat\u00eda y de la psicosis en la estructura familiar y, por tanto, no puede servir de paradigma para el desarrollo normal. De esta manera, describo el Complejo de Edipo como una variante defensiva del cuaternio primario normal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jung describi\u00f3 el Self como el principal de los arquetipos, y resalt\u00f3 que el cuaternio es una de las grandes expresiones de su abarcamiento de la totalidad.<br \/>\nPor el hecho de que Jung haya descrito el Self tambi\u00e9n para incluir el todo de la personalidad, como el Ego, la Sombra y los dem\u00e1s arquetipos, escog\u00ed la denominaci\u00f3n Arquetipo Central para el principal de los arquetipos, siguiendo a Perry (1974) y al propio Jung (1912).\u00a0De esta manera, describe el cuaternio primario como la manifestaci\u00f3n cuaternaria del Arquetipo Central en la estructuraci\u00f3n simb\u00f3lica de la conciencia a trav\u00e9s de las relaciones primarias dentro del Self. Jung conceptualiz\u00f3 el proceso de individuaci\u00f3n en la segunda mitad de la vida (Jung, 1916) y Freud restringi\u00f3 el desarrollo de la libra hasta la pubertad. El inicio de la aproximaci\u00f3n te\u00f3rica entre esos dos enfoques, que comenz\u00f3 en polos opuestos, cupo a los seguidores de Jung, principalmente Frances Wickes (1927), Jolande Jacobi (1965), Michael Fordham (1944) y Erich Neumann (1949), que Consideraron el enraizamiento arquet\u00edpico del ego desde el inicio de la vida. Este hecho torn\u00f3 sin efecto la polaridad personal-arquet\u00edpico que hab\u00eda sido utilizado por Jung y sus seguidores como la gran trinchera que separa la Psicoan\u00e1lisis de la Psicolog\u00eda Anal\u00edtica. Si el ego est\u00e1 formado por los arquetipos, todo en la psicolog\u00eda arquitect\u00f3nica y la polaridad personal-arquet\u00edpico no tiene m\u00e1s raz\u00f3n de ser. Desde 1980 vengo describiendo en art\u00edculos y libros las posiciones arquitect\u00f3nicas de la conciencia, mostrando que el funcionamiento de la polaridad Ego-Otro en la conciencia nunca puede dejar de ser arquet\u00edpico. Fordham fue quien primero asociado al Arquetipo Central a la formaci\u00f3n del Ego desde el inicio de la vida, llevado por el hecho de que los ni\u00f1os de tierna hicieron los garabatos circulares en forma de mandala. Entre tanto, \u00e9l mantuvo el esquema pre-ed\u00edpico de Melanie Klein y ed\u00edpico de Freud para el desarrollo del Ego (Fordham, 1944), practicando el mismo reductivismo que ellos, lo que limita y deforma su teor\u00eda de desarrollo psicol\u00f3gico. (1949) y en la formaci\u00f3n del Ego desde el inicio de la vida (1955), pero redujo al matriarcal a la Gran Madre ya lo femenino, y La d\u00edada primaria a la relaci\u00f3n ni\u00f1o-madre. El hecho de que tradicionalmente la contenci\u00f3n y el cuidado (sosteniendo y cuidando, de Winnicott) sean ejercidos por figuras femeninas maternas llevaron a los estudiosos de las relaciones primarias a describir una relaci\u00f3n ni\u00f1o-madre pre-ed\u00edpica. As\u00ed, se estableci\u00f3 que el ni\u00f1o en el inicio de la vida era solamente una relaci\u00f3n de la relaci\u00f3n con la madre cuidadora, la cual ser\u00eda la continuaci\u00f3n de una relaci\u00f3n tri\u00e1dica con la entrada del padre en el Complejo de Edipo. De esta manera, la figura del padre fue identificada con el Arquetipo Patriarcal y excluido de la relaci\u00f3n primaria, coordinado por el Arquetipo Matriarcal. Se refrend\u00f3, as\u00ed, la figura lamentable del padre distante del ni\u00f1o en el acogimiento, en el juego, en la ternura y en los cuidados primarios, reducida a proveedor e impositor del orden y del castigo. De esta manera, la deformaci\u00f3n de la figura del padre en la formaci\u00f3n de la identidad primaria fue confirmada como normal por la psicolog\u00eda, a pesar de que sus consecuencias machistas Fueron tan perjudiciales para la formaci\u00f3n de la identidad del hombre y de la mujer Sobre todo, para su relaci\u00f3n conyugal adulta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No queriendo decir que la polaridad ni\u00f1o-seno es totalmente pre-ed\u00edpica, Melanie Klein afirm\u00f3 que la relaci\u00f3n con el seno es, en realidad, tri\u00e1dica y que el pez\u00f3n es el tercer elemento, representando el futuro pene del padre. Entre tanto, esa noci\u00f3n fue poco convincente y las relaciones primarias pasaron a ser reducidas a la vivencia di\u00e1dica ni\u00f1o-madre (Klein, 1959).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De este modo, la relaci\u00f3n tri\u00e1dica, considerada ed\u00edpica, pas\u00f3 a ser descrita a partir de la entrada del padre, que traer\u00eda la formaci\u00f3n del superego y de la ley y que alejar\u00eda al ni\u00f1o de la relaci\u00f3n incestuosa con la madre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed fue que muchos autores describieron la formaci\u00f3n del Ego a partir de la d\u00edada ni\u00f1o-madre, como, por ejemplo, Anna Freud (1927), Melanie Klein (1959), Fairbairn (1952), Fordhan (1969), Neumann (1955), Winnicott (1964), Jacobsen (1964), Stern (1985), Bowlby (1969) y Jacoby (1996).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos estos autores redujeron la relaci\u00f3n primaria a la d\u00edada ni\u00f1o-madre y, hasta donde yo s\u00e9, solamente Dorothy Dinnerstein (1976) afirm\u00f3 que el padre tambi\u00e9n deber\u00eda formar parte de la relaci\u00f3n primaria, sin lo cual ser\u00eda muy dif\u00edcil para el ni\u00f1o desarrollar, en la vida adulta, una relaci\u00f3n dial\u00e9ctica igualitaria entre el hombre y la mujer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por el hecho de estudiar la b\u00fasqueda de la relaci\u00f3n dial\u00e9ctica de alteridad entre el hombre y la mujer y de concordar enf\u00e1ticamente con Dorothy Dinnerstein, busqu\u00e9 describir la participaci\u00f3n del padre junto con la d\u00edada ni\u00f1o-madre en la formaci\u00f3n del Ego desde el inicio de la vida, y constat\u00e9 que la mayor dificultad para hacerlo se debe a que la relaci\u00f3n inicial del ni\u00f1o sea exclusivamente di\u00e1dica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al seguir a Neumann y atribuir la coordinaci\u00f3n de la relaci\u00f3n primaria al Arquetipo Matriarcal, describ\u00ed la posici\u00f3n insular binaria, o sea, di\u00e1dica, de la relaci\u00f3n Ego-Otro en la conciencia como expresi\u00f3n de este arquetipo. Entre tanto, no segu\u00ed a Neumann en la identificaci\u00f3n del Arquetipo Matriarcal con la Gran Madre, pues en \u00e9l inclu\u00ed tanto lo femenino cuanto lo masculino, tanto el hombre como la mujer y tanto el padre como la madre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sabemos que la d\u00edada primaria ni\u00f1o-madre puede abarcar figuras maternas variadas, como la madrastra, la abuela, la madrina, t\u00edas, ni\u00f1eras, hermanas mayores y otras. Observando a j\u00f3venes parejas modernas, percib\u00ed que las relaciones primarias di\u00e1dicas del beb\u00e9 pueden incluir tambi\u00e9n al padre paralelamente con las relaciones di\u00e1ticas con las figuras maternas. Entonces, pude concluir que, si eso no suced\u00eda antes, era porque la identidad patriarcal tradicional machista del hombre lo imped\u00eda, en la teor\u00eda y en la pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los patrones arquet\u00edpicos pueden ser dominantes en fases diferentes de la vida y de la historia. No hay duda de que el patr\u00f3n patriarcal se torn\u00f3 dominante de forma creciente en la civilizaci\u00f3n. Su posici\u00f3n caracter\u00edstica de la relaci\u00f3n Ego- Otro en la conciencia es la posici\u00f3n polarizada (tri\u00e1dica) que re\u00fane los opuestos de manera desigual, en la cual un opuesto es superior al otro (Byington, 2004) Fue esta posici\u00f3n la que coordin\u00f3 la identidad del hombre y de la mujer durante m\u00e1s de diez mil a\u00f1os. As\u00ed, en la conciencia colectiva de predominio patriarcal, se estableci\u00f3 \u201ccient\u00edficamente\u201d que la vocaci\u00f3n constitucional de la mujer era la dedicaci\u00f3n a los quehaceres del hogar, y la del hombre el desempe\u00f1o del poder social y econ\u00f3mico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La consecuencia de esta mentalidad patriarcal en la Psicolog\u00eda fue la noci\u00f3n tomada como hecho de que la d\u00edada primaria ser\u00eda exclusiva del ni\u00f1o con la madre o con cualquier cuidadora que ejerciese lo maternal. La otra consecuencia de esa mentalidad es que la figura paterna solamente se tornar\u00eda activa en la relaci\u00f3n tri\u00e1dica para ejercer la autoridad y la separaci\u00f3n incestuosa entre madre e hijo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La conceptualizaci\u00f3n de Jung de los Arquetipos del Anima, como lo femenino en la personalidad del hombre y del Animus, como lo masculino en la personalidad de la mujer dentro del proceso de individuaci\u00f3n com\u00fan a los dos g\u00e9neros, vino a revolucionar la identidad del hombre y de la mujer en la Psicolog\u00eda. Dentro de esa perspectiva, los papeles referentes a la identidad de<br \/>\nellos no est\u00e1n predeterminados, puesto que se revelan por la vocaci\u00f3n de cada uno durante la vida. De esta manera, se invalidaron los papeles profesionales y aquellos desempe\u00f1ados en el hogar, que ser\u00edan caracter\u00edsticas exclusivas de cada g\u00e9nero, y el hombre y la mujer pudieron romper las cadenas de los prejuicios tradicionales y seguir dentro y fuera del hogar el llamado de su vocaci\u00f3n (Byington, 1986). As\u00ed, comenzamos a tener mujeres en la carrera militar, econ\u00f3mica, m\u00e9dica, administrativa y pol\u00edtica, y a hombres en el ejercicio de las tareas dom\u00e9sticas, como la culinaria, la decoraci\u00f3n, la est\u00e9tica y tambi\u00e9n la enfermer\u00eda, el ballet e incluso prestando los primeros cuidados al beb\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Describ\u00ed este patr\u00f3n post-patriarcal en la identidad del hombre y de la mujer como el patr\u00f3n de alteridad (Byington, 1980), en el cual la polaridad Ego-Otro y todos los dem\u00e1s opuestos, se relacionan de forma dial\u00e9ctica con los mismos derechos de expresi\u00f3n (Byington, 1986). Con el tiempo, me di cuenta de que el patr\u00f3n de alteridad en la Conciencia corresponde a un arquetipo que llam\u00e9 Arquetipo de la Alteridad, que engloba los arquetipos del Anima y del Animus (Byington, 1992). Buscando la constelaci\u00f3n m\u00edtica de ese arquetipo en la historia, descubr\u00ed que \u00e9l corresponde al Mito Cristiano en el Occidente y al Mito del Buda en Oriente, que predican igualmente la compasi\u00f3n en las relaciones entre las polaridades Ego-Otro y entre todos los opuestos de un modo general, inclusive hombre &#8211; mujer y padre &#8211; madre (Byington, 1983).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Percibimos, as\u00ed, que fue la transformaci\u00f3n post-patriarcal de la identidad del hombre y de la mujer por el Arquetipo de Alteridad, lo que los llev\u00f3 a una apertura democr\u00e1tica y amorosa para desempe\u00f1ar cualquiera de los papeles tradicionalmente atribuidos exclusivamente a uno y al otro (Byington, 1992), inclusive el de cuidador de ni\u00f1os desde la m\u00e1s tierna edad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La Polaridad Ego-Otro en la Conciencia<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Concibo al Ego como el conjunto de las representaciones del sujeto y a los Otros como el conjunto de las representaciones del no-Ego. A partir de la noci\u00f3n de que las identidades del Ego y del Otro son formadas por el mismo proceso de elaboraci\u00f3n simb\u00f3lica coordinado por los cuatro arquetipos regentes, que operan alrededor del Arquetipo Central, conceptualic\u00e9 que no solamente el Ego, sino la polaridad Ego-Otro ocupa el centro de la Conciencia y de la Sombra. En ese caso, la identidad del Otro se forma y se transforma durante toda la vida de la misma manera que la identidad del Ego (Byington, 2004)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La formaci\u00f3n de la identidad del Ego de un hombre, por ejemplo, es influenciada por todos los hombres que conoci\u00f3, comenzando por su padre; y la identidad del Otro mujer, en este mismo hombre, es matizada por todas las mujeres que conoci\u00f3, comenzando por su madre. De hecho, es impresionante c\u00f3mo, con frecuencia, un hombre tendr\u00e1 las im\u00e1genes del Arquetipo del Anima expresados con caracter\u00edsticas de su madre y c\u00f3mo estas lo influenciar\u00e1n para buscar una relaci\u00f3n conyugal con una mujer parecida a ella u opuesta a ella. De la misma forma, es com\u00fan que el Animus influencie a la mujer en su b\u00fasqueda de un c\u00f3nyuge parecido a su padre u opuesto a \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El Cuaternio Primario<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La inclusi\u00f3n de la figura del padre en las relaciones primarias di\u00e1dicas del beb\u00e9 permite la conceptualizaci\u00f3n del cuaternio primario, que incluye los significados de la figura de la madre o sus substitutas (complejo materno), de la figura del padre o sus substitutos (complejo paterno), del v\u00ednculo entre ellos y de las reacciones del ni\u00f1o. As\u00ed, el cuaternio primario es la expresi\u00f3n de la funci\u00f3n estructurante totalizadora del Arquetipo Central en la formaci\u00f3n de la identidad del Ego y del Otro en la Conciencia y en la Sombra lo que influenciar\u00e1 de manera fundamental todo el proceso de individuaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estamos tan condicionados por el sesgo ed\u00edpico del Psicoan\u00e1lisis, que tenemos dificultad de percibir que mucho antes de que el ni\u00f1o reaccione con atracci\u00f3n o repulsi\u00f3n a los padres, \u00e9l se identifica con aspectos de uno y de otro, con el v\u00ednculo entre ellos y con sus reacciones a ellos de manera imprevisible y en grados muy variables. Es muy dif\u00edcil percibir cu\u00e1nto las identificaciones primarias afectan, en cada caso, la identidad sexual, pero es importante darnos cuenta de que muchas de las caracter\u00edsticas adquiridas en las relaciones primarias no dependen del g\u00e9nero. De esta manera, el ni\u00f1o puede identificarse con muchas cualidades de su madre sin feminizarse y la ni\u00f1a con las de su padre, sin masculinizarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un hombre de treinta y dos a\u00f1os presenta como trazos de personalidad mucha asertividad, integridad y gran capacidad de realizaci\u00f3n, los cuales corresponden en gran parte a la personalidad de su madre, en contraposici\u00f3n a la fragilidad so\u00f1adora, delicada y pasiva de su padre. \u00c9l es heterosexual y no presenta ninguna feminizaci\u00f3n. Vemos aqu\u00ed una identificaci\u00f3n dominante de un hombre con su madre, pero que no afect\u00f3 su identidad sexual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un hombre de veintiocho a\u00f1os es homosexual, delicado, sensible, muy rom\u00e1ntico y tiene algunos amaneramientos femeninos. Siente atracci\u00f3n por hombres, pero no le desagradan las mujeres. Siente una total sinton\u00eda con su madre, que es sensible y afectiva y una gran aversi\u00f3n a su padre, que es agresivo, machista y rudo. Los padres se separaron cuando \u00e9l ten\u00eda ocho a\u00f1os. \u00c9l busca la posici\u00f3n pasiva en la relaci\u00f3n homosexual y, a pesar de tener erecci\u00f3n, afirma que su pene no es activo en la relaci\u00f3n sexual. Veo aqu\u00ed una identificaci\u00f3n dominante de \u00e9l con su madre, que incluy\u00f3, por lo menos parcialmente, su identidad sexual.<br \/>\nEs probable que estas caracter\u00edsticas de la identidad sexual se hayan formado durante la fase anal del desarrollo, descrita por Freud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una mujer de cuarenta a\u00f1os se convirti\u00f3 en una ejecutiva de mucho \u00e9xito y se cas\u00f3 con un hombre fr\u00e1gil y dependiente, que necesit\u00f3 mucho su ayuda para seguir una profesi\u00f3n. Su madre, a su vez, era tambi\u00e9n muy pasiva y dependiente, lo que muestra claramente el predominio de la identificaci\u00f3n con el padre en las relaciones primarias, pues \u00e9l es tambi\u00e9n un ejecutivo asertivo y exitoso. A pesar de este claro predominio de la identificaci\u00f3n con su padre, ella, como su madre, es muy femenina y no tiene el menor trazo de masculinizaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" aligncenter\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/imagenes\/Byington1.jpg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"296\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para examinar la personalidad a trav\u00e9s del cuaternio primario, debemos hacer una lista de las caracter\u00edsticas semejantes al padre, a la madre y a las figuras relacionadas con ellos. A continuaci\u00f3n, debemos tambi\u00e9n enumerar los aspectos que aprendemos del v\u00ednculo entre ellos y que observamos en las relaciones con las personas, las cosas, la naturaleza y con el propio cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El Examen de las Influencias del Cuaternio Primario en la Personalidad<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es importante observar que muchas de las identificaciones primarias pueden ser defensivas, pues ocurren en funci\u00f3n de fijaciones y defensas inherentes a los complejos parentales o al v\u00ednculo entre ellos, o incluso al significado atribuido por el ni\u00f1o a sus propias reacciones. As\u00ed, en la lista que hacemos de las caracter\u00edsticas semejantes a los padres, debemos se\u00f1alar las que operan normalmente en la personalidad y las que se expresan a trav\u00e9s de las fijaciones y defensas en la Sombra. Destacamos as\u00ed, que las caracter\u00edsticas que forman la identidad a partir del cuaternio primario lo hacen por identificaci\u00f3n y tambi\u00e9n por reacci\u00f3n aversiva del ni\u00f1o a los padres. Muchas de las reacciones aversivas del ni\u00f1o son dirigidas a la Sombra de los padres, pero eso no significa que, incluso as\u00ed, esas caracter\u00edsticas no puedan tornarse parte de la Sombra del ni\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un hombre de treinta y siete a\u00f1os am\u00f3 mucho a su padre, pero, con el tiempo, pas\u00f3 a tener horror a la cr\u00edtica, a la agresividad y a las reacciones de descontrol emocional de \u00e9l. Este hombre era una persona muy afectiva, sensible y de gran capacidad de compasi\u00f3n, pero, para su disgusto, ten\u00eda un complejo fijado que, si era constelado, pose\u00eda a la personalidad con crisis de intolerancia, cr\u00edtica intempestiva y descontrol emocional, que eran la copia del lado negativo de su padre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las reacciones ed\u00edpicas descritas por Freud, que ciertamente existen con gran frecuencia, son aqu\u00ed vistas como variantes, en la mayor\u00eda de los casos defensivas, esto es, patol\u00f3gicas, del cuaternio primario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La Psicodin\u00e1mica y la Gen\u00e9tica.\u00a0<\/strong><strong>El Cuaternio Primario y el Imprint<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Freud describi\u00f3 la formaci\u00f3n de la identidad a trav\u00e9s de las tendencias incestuosa y parricida presentes en el Complejo de Edipo. Esto significa que para \u00e9l la identidad se forma fundamentalmente por las reacciones del ni\u00f1o a los padres. La descripci\u00f3n de las innumerables funciones estructurantes contenidas en el cuaternio primario postula, entre tanto, que la formaci\u00f3n de la identidad del Ego y del Otro se da principalmente por la funci\u00f3n estructurante de la imitaci\u00f3n, que abarca la identificaci\u00f3n proyectiva descrita por Melanie Klein.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas consideraciones nos remiten al fen\u00f3meno del \u201cimprint filial\u201d, profusamente estudiado en la Etololog\u00eda y poco aprovechado en la Psicolog\u00eda, que es la forma m\u00e1s primaria de la funci\u00f3n estructurante de la imitaci\u00f3n, pues ocurre predominantemente de manera inconsciente. \u00c9l fue descubierto en el siglo XIX por<br \/>\nel bi\u00f3logo aficionado Douglas Spalding y muy popularizado por el trabajo con gansos del zo\u00f3logo Konrad Lorenz, ganador del premio Nobel. Konrad demostr\u00f3 que esas aves, nacidas de huevos incubados, imprimen en su identidad en las primeras 36 horas de vida la imagen de pr\u00e1cticamente cualquier objeto asociado al cuidador, incluso las im\u00e1genes de sus botas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El imprint filial est\u00e1 cada vez m\u00e1s siendo estudiado en el desarrollo del ni\u00f1o. Un grupo de investigadores lleg\u00f3 a atribuir el inicio del aprendizaje al imprint filial, cuando el feto comienza a reconocer la voz de los padres (Kisilevski et al, 2003). El componente del imprint filial es una de las funciones estructurantes de la mayor importancia del cuaternio primario. Su expresi\u00f3n arquet\u00edpica funciona durante toda la vida enraizada principalmente en la funci\u00f3n estructurante imitativa coordinada por el Arquetipo Matriarcal. El descubrimiento de la neurona espejo vino a corroborar neurol\u00f3gicamente ese fen\u00f3meno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo arquetipo es virtual y necesita los s\u00edmbolos para humanizarse. De esta manera, podemos darnos cuenta de que el Arquetipo Central, desde la concepci\u00f3n del beb\u00e9, est\u00e1 imbuido de una fort\u00edsima avidez por todos los fen\u00f3menos para estructurar la Conciencia. Podemos incluso decir que los s\u00edmbolos y las funciones estructurantes son el combustible del Arquetipo Central. Esa voracidad extraordinaria es proporcional al potencial a trav\u00e9s del cual el Arquetipo Central coordina el proceso de individuaci\u00f3n. En ese sentido, el imprint filial forma parte del inmediatismo con el cual el Arquetipo Central coordina el movimiento m\u00e1s b\u00e1sico de la relaci\u00f3n estructurante entre el sujeto y su entorno a trav\u00e9s de la identificaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El Cuaternio Primario, el Efecto Westermarck y el Incesto<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El antrop\u00f3logo Edward Westermarck (1921) contrari\u00f3 la visi\u00f3n de Freud, de que lo perverso polimorfo es naturalmente incestuoso, al describir la atracci\u00f3n sexual menor entre personas de la misma comunidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquello que es hoy conocido como el efecto Westermarck postula que j\u00f3venes criados juntos tienen mucho menos tendencia a sentirse atra\u00eddos sexualmente que aquellos criados separados. Seg\u00fan \u00e9l, el tab\u00fa de incesto viene a establecer una tendencia natural ya existente en el ser humano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dentro de las caracter\u00edsticas del imprint presentes en el cuaternio primario, podemos levantar la hip\u00f3tesis de que el efecto Westermarck ocurra por el hecho de que el ni\u00f1o forme muchas caracter\u00edsticas de su identidad, inclusive identificaciones con su padre y su madre, antes o independientemente de desarrollar su identidad sexual. De hecho, las relaciones primarias son inicialmente asexuadas, y este imprint condiciona la relaci\u00f3n \u00edntima asexuada en la vida adulta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El Cuaternio Primario y la Teor\u00eda de la Metempsicosis o Reencarnaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cuaternio primario influencia de manera fundamental nuestro proceso de individuaci\u00f3n. Las caracter\u00edsticas saludables integradas a partir de \u00e9l en la identidad son la base para nuestro desarrollo productivo en la madurez. En cambio sus caracter\u00edsticas fijadas y defensivas ir\u00e1n a establecer la Sombra, desde el inicio de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La introyecci\u00f3n psicodin\u00e1mica de las caracter\u00edsticas de nuestros padres a trav\u00e9s del cuaternio primario sumada a nuestra herencia gen\u00e9tica es, posiblemente, la base psicol\u00f3gica de la doctrina de la reencarnaci\u00f3n y del Karma, en el Hinduismo, que acompa\u00f1a nuestro proceso de individuaci\u00f3n. Podemos as\u00ed comprender psicol\u00f3gicamente que, al formar nuestra identidad, nos tornamos simult\u00e1neamente herederos de un largo pasado hist\u00f3rico y corresponsables por el desarrollo futuro de la humanidad como parte de nuestro proceso de individuaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El Cuaternio Primario y el Cuaternio Conyugal<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cuaternio primario es el principal factor estructurante en las tres primeras fases de la vida, o sea, en la fase intra-uterina, en la primera y en la segunda infancia. A partir de la pubertad, con la activaci\u00f3n de las gl\u00e1ndulas sexuales y el extraordinario impulso er\u00f3tico-afectivo-existencial en direcci\u00f3n a un compa\u00f1ero, el cuaternio primario sufre un gran impacto transformador en la relaci\u00f3n con el cuaternio conyugal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este impacto, el Arquetipo de la Conjunci\u00f3n, que es com\u00fan a los dos cuaternios, pasa por un gran cambio. Mientras que en el cuaternio primario los dos grandes Otros que componen el cuaternio son los complejos parentales, en el cuaternio conyugal la gran polaridad ser\u00e1 entre dos opuestos en la heterosexualidad o dos semejantes en la homosexualidad. En lugar de la asociaci\u00f3n entre los complejos materno y paterno, regidos principalmente por los Arquetipos Matriarcal y Patriarcal, tendremos ahora el encuentro del Anima y del Animus, coordinados por el Arquetipo de la Alteridad. Al formular emp\u00edricamente el encuentro entre estos dos cuaternios, Freud observ\u00f3 que el casamiento re\u00fane siempre seis personas, pues los padres de los novios son parte inseparable de la relaci\u00f3n conyugal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La capacidad estructurante del cuaternio conyugal diferenciar\u00e1 mucho la identidad de los componentes introyectados a partir del cuaternio primario y agregar\u00e1 a ellos mucho de lo que les falta para la b\u00fasqueda de la individualidad profunda y de la realizaci\u00f3n del potencial de totalidad del Arquetipo Central.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cuaternio conyugal hace interactuar al Arquetipo del Anima y la Sombra en la personalidad del hombre con el Arquetipo del Animus y la Sombra en la personalidad de la mujer. Esta interacci\u00f3n ocurre de manera dial\u00e9ctica y cuaternaria, regida por el Arquetipo de la Alteridad. Adem\u00e1s de los g\u00e9neros, el cuaternio conyugal puede abarcar, tambi\u00e9n, la relaci\u00f3n del Anima de un hombre con su vocaci\u00f3n profesional y todos las dem\u00e1s relaciones de la vida adulta, inclusive con el Anima de otro hombre en un proceso homosexual. Lo mismo ocurre con el Animus de una mujer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" aligncenter\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/imagenes\/Byington2.jpg\" alt=\"\" width=\"470\" height=\"572\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El Cuaternio C\u00f3smico y la Muerte<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la misma forma que el Arquetipo Central, a trav\u00e9s del Arquetipo de la Conjunci\u00f3n, inunda de trascendencia y de caracter\u00edsticas divinas y de totalidad las relaciones del ni\u00f1o con sus padres en el cuaternio primario, lo mismo sucede con el cuaternio conyugal. Esto explica porqu\u00e9 este cuaternio es el principal responsable por la estructuraci\u00f3n de la personalidad en la vida adulta y hace del amor conyugal y de las vocaciones creativas su tema central, burbujeando de trascendencia y de totalidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la fase final de la vida, el Arquetipo Central activa, a trav\u00e9s del Arquetipo de la Conjunci\u00f3n, el tercer cuaternio de desarrollo de la Conciencia. Se trata del cuaternio c\u00f3smico, que relacionar\u00e1 el cuerpo personal y el cuerpo c\u00f3smico en la interacci\u00f3n de la vida con la muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La declinaci\u00f3n del vigor sexual debilita la pujanza del cuaternio conyugal y torna la relaci\u00f3n hombre-mujer menos er\u00f3tica y m\u00e1s de compa\u00f1erismo y amistad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La relaci\u00f3n del cuerpo personal con el cuerpo c\u00f3smico coordina, en la Conciencia, la interacci\u00f3n de la finitud con la eternidad en la \u00faltima fase de la vida.<\/p>\n<table border=\"1\" width=\"75%\">\n<tbody>\n<tr>\n<td><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/imagenes\/Byington3.jpg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"350\" \/><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p><strong>Referencias Bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Freud, Anna (1973). The Ego and the Mechanisms of Defense. New York, Int. Univ.Press, 1973.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bowlby (1969). Attachment. New York, Basic Books, 1969.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Byington, Carlos Amadeu Botelho (1980). \u201cSymbolic Psychotherapy \u2013 A Post- Patriarchal Pattern in Psychotherapy\u201d. Proceding of the Chicago 8th IAAP Congress. Switzerland, Bonz, 1983, pp. 441-472.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">____________ (1983). \u201cA Teoria Simb\u00f3lica da Hist\u00f3ria. O Mito Crist\u00e3o como Principal S\u00edmbolo Estruturante do Padr\u00e3o de Alteridade na Cultura Ocidental\u201d. Junguiana, Revista de la Sociedad Brasile\u00f1a de Psicolog\u00eda Anal\u00edtica. Petr\u00f3polis, 1983, no.1, pp. 120-177.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">____________ (1986). \u00abA Identidade P\u00f3s-Patriarcal do Homem e da Mulher e a Estrutura\u00e7\u00e3o Quatern\u00e1ria do Padr\u00e3o de Alteridade da Consci\u00eancia pelos Arqu\u00e9tipos da Anima e do Animus\u00bb. Junguiana, Revista de la Sociedad Brasile\u00f1a de Psicolog\u00eda Anal\u00edtica. S\u00e3o Paulo, 1986, n\u00ba 04, pp. 5-70.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">____________ (1992). \u201cO Arqu\u00e9tipo da Alteridade e a Democracia.\u201d Junguiana, Revista de la Sociedad Brasile\u00f1a de Psicologia Anal\u00edtica. S\u00e3o Paulo, 1992, n\u00ba 10, pp. 90-107.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dinnerstein, Dorothy (1976). The Mermaid and the Minotaur. New York: Harper &amp; Row, Publishers, 1977.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fairbairn, W. Ronald D.(1952). Psychoanalytic Studies of the Personality.London, Tavistock Publications Ltda., 1966.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fordham, Michael (1944). Children as Individuals. London: Hodder and Stoughton, 1969.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jacobi, Jolande (1959). Complex, Archetype and Symbol in the Psychology of C.G.Jung. New York. Pantheon Symbols, 1959.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jacobson, E. (1964). The Self and the Object World. New York, International Univ. Press, 1964.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jacoby, M. (1999). Junguian Psychoterapy and Contemporary Infant Research. New York, Routledge, 1999.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jung, C. G. (1912). S\u00edmbolos de Transforma\u00e7\u00f5es. CW 5. London: Routledge and Kegan Paul, 1956.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">__________ (1916). A individua\u00e7\u00e3o. CW 7, vol. II. London: Routledge and Kegan Paul, 1953.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Kisilevski, B. S. et al (2003). \u201cEffects of experience on fetal recognition\u201d. Psychological Science, 14, pp. 220-224.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Klein, Melanie (1932). The Psycho-Analysis of Children. London, The Hogarth Press Ltd., 1959.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Neumann, Erich (1949). Hist\u00f3ria da Origem da Consci\u00eancia. S\u00e3o Paulo: Ed. Cultrix, 1995.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">_____________ (1955). A crian\u00e7a. Ed. Cultrix. S\u00e3o Paulo, 1991. Perry, John Wein (1974). The Far Side of Madness. New Jersey, Prentice Hall, Inc., 1974.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Stern, D.N. (1979). The First Relationship: Infant and Mother. Cambridge, Harvard University Press, 1979.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Westermarck, Edward A. (1921). The History of Human Marriage, London: Macmillian, 5th Ed., 1921.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Winnicott, Donald W. (1964). The child, the family and the outside world. London: Penguin Books Ltd., 1964.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CARLOS BYINGTON Carlos Byington es M\u00e9dico psiquiatra y analista junguiano. Nacido en S\u00e3o Paulo, creci\u00f3 en R\u00edo de Janeiro, donde se form\u00f3 en Medicina. 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