{"id":7990,"date":"2021-09-01T22:48:03","date_gmt":"2021-09-01T22:48:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.adepac.org\/inicio\/?p=7990"},"modified":"2021-09-01T22:48:03","modified_gmt":"2021-09-01T22:48:03","slug":"la-ballena-y-la-liminalidad-la-pandemia-como-un-viaje-nocturno-por-el-mar-daniel-ulloa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/la-ballena-y-la-liminalidad-la-pandemia-como-un-viaje-nocturno-por-el-mar-daniel-ulloa\/","title":{"rendered":"La ballena y la liminalidad: la pandemia como un viaje nocturno por el mar &#8211; Daniel Ulloa"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Ulloa-Pandemia.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7991\" width=\"496\" height=\"368\" srcset=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Ulloa-Pandemia.jpg 606w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Ulloa-Pandemia-300x223.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 496px) 100vw, 496px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-text-align-center is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Daniel Ulloa Quevedo es psic\u00f3logo de la Universidad Javeriana, M\u00e1ster en Psicolog\u00eda Anal\u00edtica de la Universidad Ramon Llull y M\u00e1ster en Psicolog\u00eda Cl\u00ednica y de la Salud de la Universidad de Barcelona. Reside en la ciudad de Barcelona y trabaja como psicoterapeuta principalmente en la modalidad online con latinoamericanos residentes en el exterior. Escribe art\u00edculos sobre migraci\u00f3n y psicolog\u00eda junguiana en su p\u00e1gina <a href=\"http:\/\/www.psicoterapiajung.com\">www.psicoterapiajung.com<\/a>.<\/p><cite><strong>________________________________________<\/strong><\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>El vientre de la ballena o sus equivalentes simb\u00f3licos: una gruta sagrada, una celda, el inframundo; son considerados en varias historias m\u00edticas \u2014Pinocho, Jon\u00e1s, Caperucita Roja, Dionisios, Jesucristo, Pers\u00e9fone\u2014, como un umbral m\u00e1gico, una especie de&nbsp; \u00fatero simb\u00f3lico por el que el protagonista se ve compelido a transitar&nbsp;como parte de su proceso de transformaci\u00f3n y de maduraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Jung,&nbsp; la historia del tr\u00e1nsito del h\u00e9roe por el vientre de la ballena en sus rasgos esenciales \u201cse transforma en multitud de leyendas y cuentos populares que recogen el encierro, la decoraci\u00f3n, el encantamiento y la liberaci\u00f3n, que aparecen siempre.&nbsp; Es una suerte de descenso a los infiernos similar a los narrados por Virgilio y Dante, es decir, una inmersi\u00f3n en el inconsciente\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En este espacio liminal, de tr\u00e1nsito, se sucede una&nbsp; gestaci\u00f3n que le permite al h\u00e9roe o a la hero\u00edna adquirir una nueva perspectiva o actitud, a la vez que se despoja&nbsp; de un punto de vista que ha dejado&nbsp;de ser funcional.&nbsp;Jung&nbsp;describe este momento como&nbsp; \u201cuna regresi\u00f3n hacia el oscuro estado inicial en el l\u00edquido amni\u00f3tico del \u00fatero gr\u00e1vido\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En el vientre de la ballena el h\u00e9roe se enfrenta a sus mayores miedos, se expone a la&nbsp; limitaci\u00f3n de su fuerza de voluntad, a la frustraci\u00f3n de sus expectativas conscientes. Para superar el apuro en el que se encuentra, le es necesario renunciar a sus antiguas identificaciones. Muere entonces en alguna actitud infantil o egoc\u00e9ntrica, en un punto de vista estrecho o unilateral.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEn el inframundo comprendi\u00f3 Psique cierto tipo de belleza que es invisible, el car\u00e1cter de H\u00e9rcules tuvo que ampliarse para aceptar realidades que no son f\u00edsicas. Inanna prest\u00f3 atenci\u00f3n a cosas desconocidas en el mundo superior\u201d resalta Hillman<\/p>\n\n\n\n<p>Luego de ese viaje nocturno por mar adentro, la hero\u00edna, ya renovada, es arrojada nuevamente al mundo&nbsp;con una nueva actitud ante la vida y la muerte; con&nbsp; la disposici\u00f3n a hacerse cargo de responsabilidades o compromisos que no hab\u00eda estado dispuesta a asumir.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La pandemia y sus contundentes implicaciones&nbsp;en diferentes \u00e1mbitos puede ser le\u00edda como un&nbsp;tr\u00e1nsito colectivo de la humanidad por el vientre de la ballena simb\u00f3lico. Como una iniciaci\u00f3n promotora de una profunda transformaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Nos hemos confrontado con el poder de la naturaleza. Se nos&nbsp;ha convocado a un encierro que ha trastocado nuestras rutinas, nuestros planes.&nbsp;Hemos estado expuestos inevitablemente&nbsp;al arquetipo de la muerte, cuya aparici\u00f3n sugiere siempre cambios radicales y aporta nuevas luces sobre el sentido de la vida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La humanidad en crisis de la mitad de la vida<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La imagen del tr\u00e1nsito por el vientre de la ballena se encuentra relacionada con lo que Jung describi\u00f3 como&nbsp;la crisis de la mitad de la vida. Esa etapa en la que se pierden los referentes que le han dado sentido a la vida hasta ese momento y se&nbsp;exige un replanteamiento de prioridades, objetivos y perspectivas de futuro. La pandemia y sus implicaciones puede ser le\u00eddo como el tr\u00e1nsito por la crisis de la mitad de la vida de manera colectiva, como humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Se plantea, desde la perspectiva junguiana, que en la primera etapa de la vida es necesario hacernos un lugar en el mundo, forjarnos una identidad,&nbsp;proveernos&nbsp;el sustento, diferenciarnos del hogar paterno y labrar las bases para desplegar nuestro propio camino.<\/p>\n\n\n\n<p>En la primera juventud nos habita entonces una imperiosa necesidad de expresar nuestra identidad, de revelarnos de las normativas parentales;&nbsp;buscamos afanosamente diferenciarnos a trav\u00e9s de la vestimenta, de la m\u00fasica que escuchamos, del estilo de vida que elegimos llevar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Como parte de una l\u00f3gica similar en el proceso evolutivo de nuestra psique, hemos&nbsp; estado colectivamente&nbsp;buscando diferenciarnos de lo que para los pueblos originarios fue la madre naturaleza. Nos relacionamos&nbsp;entonces con el planeta de manera instrumental, consider\u00e1ndolo fuente de recursos para nuestro beneficio o divertimento.&nbsp;Enceguecidos por una l\u00f3gica depredadora, nos hemos vuelto sordos a las se\u00f1ales de desequilibrio y a los ciclos que necesitan ser contemplados.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Para&nbsp;Jung&nbsp;\u201ca medida que ha crecido la comprensi\u00f3n cient\u00edfica, nuestro mundo se ha deshumanizado. El hombre se siente aislado en el cosmos, porque ya no est\u00e1 involucrado en la naturaleza y ha perdido su \u00abidentidad inconsciente\u00bb emocional con los fen\u00f3menos naturales. Estos han perdido lentamente sus implicaciones simb\u00f3licas. Su contacto con la naturaleza se ha ido, y con \u00e9l se ha ido la profunda energ\u00eda emocional que proporcionaba esta conexi\u00f3n simb\u00f3lica\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Bajo el \u00e1nimo de diferenciaci\u00f3n hemos estado construyendo y delimitando fronteras, con grandes ej\u00e9rcitos para defenderlas.&nbsp;Al interior de las fronteras hemos diferenciado ciudadanos de primera, segunda&nbsp;y tercera categor\u00eda. Hemos incluso excluido a millones de personas de la comunidad humana, es decir,&nbsp;merecedores de nuestra consideraci\u00f3n,&nbsp;reduciendo su existencia a estad\u00edsticas o&nbsp;a noticias en los diarios.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Como adolescentes nos hemos sentido especiales, \u00fanicos, tanto que llegamos a olvidar que tambi\u00e9n hacemos parte de la naturaleza y dependemos de ella para subsistir.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Jung reflexiona al respecto en&nbsp;una conversaci\u00f3n que tuvo con&nbsp;un&nbsp;nativo ind\u00edgena americano: \u201cTengo un amigo indio americano, jefe de los Pueblo. En cierta ocasi\u00f3n hablamos en confianza sobre los blancos y \u00e9l me dijo: \u00abNo entendemos a los blancos. Siempre quieren algo, siempre est\u00e1n inquietos, siempre buscan algo. \u00bfQu\u00e9 es lo que buscan? No lo sabemos. No podemos entenderlos. Tienen la nariz tan afilada, los labios tan finos y crueles, esas arrugas en la cara. Creemos que est\u00e1n todos locos\u00bb.&nbsp; Mi amigo hab\u00eda reconocido, sin poder ponerle nombre, al ave de rapi\u00f1a aria y su insaciable rapacidad, que le conduce a todos los pa\u00edses donde no se le ha perdido nada, y tambi\u00e9n nuestra megaloman\u00eda, que lleva, por ejemplo, a presumir que el cristianismo es la \u00fanica verdad y el Cristo blanco el \u00fanico redentor\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Para la psicolog\u00eda junguiana las psiques individual y colectiva poseen una tendencia intr\u00ednseca hacia la totalidad. A partir de mecanismos de autorregulaci\u00f3n y compensaci\u00f3n se promueve la expresi\u00f3n de los aspectos reprimidos, los que no han sido expresados o vivenciados, procurando as\u00ed,&nbsp;construir estructuras cada vez m\u00e1s complejas e integrales.&nbsp;Las situaciones vitales o sociales&nbsp;de crisis se consideran promotoras de esa transformaci\u00f3n. Los s\u00edntomas se abordan metaf\u00f3ricamente como el reclamo furioso de un dios exiliado, de un factor interno que ha sido denostado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cuerpo y naturaleza como catalizadores de la crisis&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La crisis de la mitad de la vida puede emerger como una sensaci\u00f3n de desasosiego, como la p\u00e9rdida de la satisfacci\u00f3n hacia lo que hab\u00eda sido motor en nuestra vida. Puede ser&nbsp;catapultada tambi\u00e9n&nbsp;por circunstancias vitales que nos impiden continuar con la vida de la manera como la estuvimos viviendo: una enfermedad, una ruptura sentimental, un despido laboral, la muerte de los padres.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Un elemento catalizador para la crisis de la mitad de la vida es nuestra relaci\u00f3n con el cuerpo. Este es un elemento implacable para recordarnos que los a\u00f1os no pasan en vano. Con el paso del tiempo es imposible ignorar que ya no se resisten largas y extenuantes jornadas de trabajo, ni tampoco largas y abundantes jornadas de ocio; los excesos se suelen pagar m\u00e1s caro. Se nos exige entonces un cambio de vida&nbsp; introduciendo h\u00e1bitos m\u00e1s equilibrados.<\/p>\n\n\n\n<p>El deterioro del cuerpo es tambi\u00e9n un&nbsp; golpe para la vanidad. El percatarse de que cada vez se resulta menos atractivo o atractiva f\u00edsicamente seg\u00fan los criterios predominantes, nos exige empezar a construir nuevos valores de relaci\u00f3n hacia nosotros mismos y con los dem\u00e1s, a despertar la sensibilidad por bellezas m\u00e1s sutiles, menos evidentes.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En la pandemia tambi\u00e9n ha sido nuestro cuerpo colectivo, el planeta, la naturaleza, la que se ha hecho notar.&nbsp;Adem\u00e1s de la propagaci\u00f3n del virus, este periodo ha estado fuertemente afectado por grandes incendios forestales e inundaciones, estos \u00faltimos&nbsp; relacionados con el cambio clim\u00e1tico acelerado por los efectos que tiene el modelo de desarrollo predominante. Se nos&nbsp;incita, como sucede en las crisis individuales, a dejar h\u00e1bitos y actitudes que son fuente del desequilibrio que le subyace&nbsp; a la crisis.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La pandemia, las cuarentenas asociadas y otras medidas necesarias para su contenci\u00f3n,&nbsp;han puesto en evidencia la inevitable interdependencia de todos los pueblos; han resaltado&nbsp;la noci\u00f3n de comunidad humana. El virus no conoce fronteras nacionales ni de clase social, aunque por supuesto, los sectores m\u00e1s vulnerables&nbsp;son los que resultan m\u00e1s afectados.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La primera etapa de la vida est\u00e1 relacionada&nbsp;con la fuerza de voluntad, la conquista de la naturaleza, con la luz, con la racionalidad, con el desarrollo lineal, se le asocia&nbsp; simb\u00f3licamente con el Sol y con el padre arquet\u00edpicos. La segunda etapa de la vida se encuentra relacionada con la Luna, con las sombras, con las vulnerabilidades, con la intuici\u00f3n, con&nbsp; los ciclos,&nbsp;con lo femenino arquet\u00edpico.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La fuerte luz del sol nos permite reconocer lo que nos diferencia. Las tenues&nbsp;sombras de la luna nos permiten vislumbrar&nbsp;los hilos que nos&nbsp;vinculan como una&nbsp; unidad. El Sol representa la verdad equivoca y excluyente.&nbsp;La luna nos invita a asumir la incertidumbre y a abrazar las paradojas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La consciencia de muerte: del crecimiento a la profundidad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En la juventud&nbsp;nos sentimos eternos, la muerte es algo que solo les sucede a los otros. En esa etapa de la vida el sentido de eternidad nos brinda el \u00edmpetu y la energ\u00eda para aventurarnos por emprendimientos para los que quiz\u00e1s sea necesaria esa ilusi\u00f3n. Sin embargo, la energ\u00eda del cuerpo se merma, nos sucede una enfermedad, un accidente&nbsp; o la muerte de nuestros padres, y emerge la reflexi\u00f3n y la consciencia&nbsp; de nuestra propia finitud.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La pandemia nos ha confrontado con la muerte&nbsp;de conocidos, de familiares, de amigos,&nbsp;con la posibilidad incluso de la muerte propia y de la misma humanidad. Desde diferentes perspectivas se ha considerado la conciencia de muerte como la gran maestra; es esta conciencia la que desplaza lo superfluo, el infantilismo, el narcisismo y la enajenaci\u00f3n. La conciencia de muerte nos acerca a la experiencia de lo aut\u00e9ntico en nosotros y en los otros.<\/p>\n\n\n\n<p>Como colectivo la ilusi\u00f3n de eternidad y omnipotencia nos ha permitido desarrollos tecnol\u00f3gicos y cient\u00edficos que han promovido beneficios importantes para&nbsp; la humanidad, para el bienestar y la salud de las personas.&nbsp;Sin embargo, la embriaguez en la&nbsp; ilusi\u00f3n de eternidad ha generado que actu\u00e1ramos como si el agua, los bosques y el aire respirable fueran infinitos. Nos ha conducido tambi\u00e9n a rechazar la muerte y la enfermedad&nbsp;como parte inherente de la complejidad y autorregulaci\u00f3n&nbsp;de la existencia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el punto de vista de la evoluci\u00f3n de las especies, los virus son, por ejemplo,&nbsp; &nbsp; un medio importante de transferencia horizontal de genes, lo cual aumenta&nbsp; la diversidad gen\u00e9tica, impulsado as\u00ed, la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Culturalmente hay una fuerte identificaci\u00f3n con la juventud, con la negaci\u00f3n del paso del tiempo y con el inevitable&nbsp;deterioro y finitud del cuerpo. Proliferan las cirug\u00edas est\u00e9ticas, los productos y servicios que prometen mantenernos eternamente j\u00f3venes. Las redes sociales han intensificado el culto a la imagen, con filtros y efectos para eliminar las se\u00f1ales del paso del tiempo y los aspectos menos atractivos de los lugares que visitamos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Continuamente muchas personas literalmente&nbsp;mueren por accidentes relacionados con la b\u00fasqueda de la imagen m\u00e1s llamativa.&nbsp;Hay investigaciones que apuntan a que para muchas personas resulta m\u00e1s gratificante la aprobaci\u00f3n en t\u00e9rminos de \u201clikes\u201d o \u201cfollowers\u201d en sus fotograf\u00edas, que la misma experiencia de sus viajes o de los momentos que comparten. Esa aprobaci\u00f3n cuantificable se puede volver adictiva.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El culto a la juventud est\u00e1 relacionado con la identificaci\u00f3n con&nbsp; el crecimiento, la necesidad insaciable de productividad. Incluso en la cuarentena nos sentimos presionados para sacar provecho de ella, a ser creativos, a emprender algo.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El tr\u00e1nsito por el vientre de la ballena, alude m\u00e1s bien&nbsp;a la incubaci\u00f3n, a los cambios que se suceden no gracias a nuestra voluntad sino a pesar de ella.&nbsp;M\u00e1s que al crecimiento nos conduce hacia la profundidad, a la complejidad. A la capacidad de asumir lo que se encuentra fuera de nuestro margen de incidencia, a la integraci\u00f3n de lo misterioso en nuestra vida, lo que trasciende nuestra comprensi\u00f3n racional.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;El culto al crecimiento indefinido resulta problem\u00e1tico en el individuo no solo a nivel ps\u00edquico sino tambi\u00e9n a nivel biol\u00f3gico. Si hay c\u00e9lulas que siguen creciendo cuando el cuerpo ha llegado a su tope de crecimiento, s\u00f3lo pueden considerarse como tumores \u2014cuando no c\u00e1ncer\u2014. No hay nada positivo en seguir creciendo cuando ya no corresponde.&nbsp; Colectivamente la identificaci\u00f3n con el crecimiento y el&nbsp;progreso est\u00e1 generando estragos imposibles de obviar.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En la pandemia las personas mayores&nbsp;son las que han resultado m\u00e1s afectadas, son las m\u00e1s vulnerables de tener complicaciones por el contagio del virus. De manera simb\u00f3lica puede aludir a la necesidad de cuidar, atender y valorar como sociedad esa etapa de la vida que bajo los criterios de eficacia, productividad y velocidad predominantes resulta m\u00e1s desfavorecida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El creador de la psicolog\u00eda arquetipal, James Hillman, propone en este sentido, entender la vejez, no s\u00f3lo como un c\u00famulo de achaques&nbsp; y falencias,&nbsp;sino como poseedora de una serie de circunstancias que le permiten a la psique complementar y complejizar la personalidad que ha sido construida en la primera etapa de la vida. A lo anterior alude su magn\u00edfico ensayo La Fuerza del Car\u00e1cter y la larga vida.&nbsp;El alma siente atracci\u00f3n por aspectos relacionados con lo viejo,&nbsp;los libros viejos, las antig\u00fcedades,&nbsp;los cl\u00e1sicos de todas las expresiones art\u00edsticas. Estos aspectos, resalta Hillman,&nbsp;antes de relacionarse con la muerte evocan m\u00e1s bien la noci\u00f3n de eternidad y profundidad.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las restricciones para las&nbsp;ceremonias de velaci\u00f3n y entierro de los fallecidos en las primeras fases del confinamiento puso en evidencia que ciertos rituales, tradiciones y pr\u00e1cticas \u201cviejas\u201d&nbsp;son necesarias para la elaboraci\u00f3n de los procesos de duelo.&nbsp;Las restricciones para el acompa\u00f1amiento de los enfermos en los hospitales, as\u00ed como para las visitas en los centro de mayores, puso en evidencia que el afecto, el contacto f\u00edsico son aspectos no visibles, no cuantificables, pero&nbsp;fundamentales en la salud&nbsp; f\u00edsica y emocional&nbsp;de las personas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El viaje nocturno por el mar<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El&nbsp;paso del h\u00e9roe por el vientre&nbsp;de la ballena&nbsp;se encuentra relacionado simb\u00f3licamente&nbsp;con el tema m\u00edtico del viaje nocturno que realiza el sol cada noche, por el mar del inconsciente, para renacer renovado en la ma\u00f1ana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Este descenso es interpretado por Jung como una vuelta a la madre, a la fuente de toda renovaci\u00f3n.&nbsp;\u201cEl viaje nocturno por el mar es una especie de&nbsp;<em>descenso ad inferos<\/em>: un descenso al Hades y un viaje a la tierra de los fantasmas en alg\u00fan lugar m\u00e1s all\u00e1 de este mundo, m\u00e1s all\u00e1 de la conciencia, por lo tanto, una inmersi\u00f3n en el inconsciente\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las cuarentenas nos promovieron un descenso, un ensimismamiento; la energ\u00eda que usualmente se encontraba volcada hacia la actividad&nbsp;exterior se dirigi\u00f3 hacia el interior, aumentaron los niveles de ansiedad, de depresi\u00f3n,de reflexi\u00f3n; muchas personas reportaron tambi\u00e9n&nbsp;una mayor recordaci\u00f3n de sue\u00f1os.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los s\u00edntomas comunes&nbsp;en las personas&nbsp;que se contagian por el virus es el agotamiento: el cuerpo pide dormir gran parte del d\u00eda. Quienes tienen que ser ingresados en la UCI se&nbsp; exponen a d\u00edas, semanas o meses de profunda introversi\u00f3n mientras su cuerpo lucha por vivir.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El viaje nocturno por el mar alude a la desorientaci\u00f3n que se presenta cuando nos encontramos entre el mundo que no acabo de finalizar y el nuevo que no ha acabado de emerger. Es un momento cr\u00edtico cuando la posibilidad de la destrucci\u00f3n y la muerte son posibles.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La transici\u00f3n hacia el mundo venidero implica una muerte simb\u00f3lica, el sacrificio de h\u00e1bitos, actitudes, puntos de vistas que resultan insostenibles. Los antiguos dioses piden expiaci\u00f3n y los nuevos unos particulares tributos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lo liminal: estar entre mundos&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se propag\u00f3 la pandemia y&nbsp;se establecieron fuertes restricciones para su contenci\u00f3n, el escenario nos result\u00f3 apocal\u00edptico. En muchas personas se precipit\u00f3&nbsp; una sensaci\u00f3n de irrealidad, como si se estuviera&nbsp;en medio de una pel\u00edcula de ciencia ficci\u00f3n. Se desvanecieron muchos de los referentes y rutinas&nbsp;que le proporcionaban estructura a nuestro mundo habitual.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo liminal es una noci\u00f3n desarrollada por el antrop\u00f3logo Arnold Van Gennep referida a la fase intermedia o de transici\u00f3n que identific\u00f3 en los ritos de paso o de iniciaci\u00f3n&nbsp; de diferentes culturas. Se refiere a un momento de espacio-tiempo de transici\u00f3n, de estar en un umbral, entre una cosa que se ha ido y otra que est\u00e1 por llegar. Son estados liminales la enfermedad, la adolescencia, la duermevela, los viajes, la medianoche, el fin de a\u00f1o, la crisis de la mitad de la vida.&nbsp;Momentos en los que se considera&nbsp;que las estructuras se subvierten posibilitando la transformaci\u00f3n de una condici\u00f3n existencial a otra radicalmente distinta de la anterior.<\/p>\n\n\n\n<p>Espacios que hacen alusi\u00f3n simb\u00f3lica a lo liminal son los aeropuertos, los lugares de intercambio comercial, los cruces de camino. Estos momentos y lugares se relacionan mitol\u00f3gicamente con Hermes, el mensajero de los dioses. Para la psicolog\u00eda junguiana los momentos liminales son propicios para las sincronicidades, los hechos extraordinarios donde podemos percibir el influjo del mundo arquet\u00edpico en nuestra vida.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La sombra colectiva<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El analista junguiano Murray Stein propone la imagen de la&nbsp;<em>Umbra Mundi<\/em>&nbsp;-la \u201csombra del mundo\u201d- para comprender la situaci\u00f3n colectiva que estamos atravesando por la pandemia.&nbsp; \u201cEl futuro est\u00e1 oscurecido. Est\u00e1bamos a la luz del d\u00eda, como parec\u00eda, y ahora est\u00e1 oscuro y el camino por delante est\u00e1 ensombrecido. Lo notable de este tiempo presente es que es universal. Realmente es un&nbsp;<em>Umbra Mundi<\/em>. No es un fen\u00f3meno local, un estado de \u00e1nimo personal o un sentimiento pasajero. Es una realidad objetiva. Estamos en la oscuridad, globalmente\u2026 Estamos en el bosque oscuro y la incertidumbre lo ha infectado todo. Quiz\u00e1s aparezca un Virgilio para acompa\u00f1arnos durante esta noche. Tenemos mucho que aprender en&nbsp;<em>Umbra Mundi<\/em>\u201d, manifest\u00f3.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La sombra colectiva es la depositaria de las caracter\u00edsticas no asumidas o rechazadas de un grupo determinado. Lo que se rechaza en una cultura o civilizaci\u00f3n suele ser adjudicado a trav\u00e9s del mecanismo de la proyecci\u00f3n a colectivos humanos completos como los migrantes, homosexuales, ind\u00edgenas, mujeres etc.).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Para Jung, el proceso de desarrollo ps\u00edquico tanto individual como colectivo, al igual que en muchas tradiciones espirituales, se acerca a la imagen de la espiral, es decir, no es un crecimiento lineal sino que gira de manera ascendente en torno a un centro. Cada espiral puede entenderse como un ciclo cualitativamente diferente al anterior. Propone que en occidente nos encontramos en una transici\u00f3n cuyos pendientes son la integraci\u00f3n del aspecto oscuro y femenino de lo numinoso, que ha sido escindido, denostado y reprimido. El tomo 10 de sus obras completas en espa\u00f1ol se denomina precisamente civilizaci\u00f3n en transici\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La activaci\u00f3n de la imaginaci\u00f3n y creatividad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En la crisis de la mitad de la vida emerge la necesidad de replantearnos lo que hemos hecho de nuestras vidas hasta ese momento. Ni el trabajo exitoso, ni el dinero, ni la bonita familia que hemos construido nos resultan satisfactorios y emerge la b\u00fasqueda \u201cde algo m\u00e1s\u201d,&nbsp; de un de significado m\u00e1s all\u00e1 de los criterios y prioridades que hasta ahora han sido los referentes en la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Las etapas de&nbsp; desconcierto y caos interno suelen ser propicias para la activaci\u00f3n de la imaginaci\u00f3n y creatividad. Hay personas que en la mitad de la vida consiguen recuperar pasiones&nbsp;o talentos que hab\u00edan dejado atr\u00e1s, o se deciden a cambiar de profesi\u00f3n o de pareja,&nbsp;a tener hijos si no lo hab\u00edan hecho.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La energ\u00eda creativa suele estar precedida por una bajada de la energ\u00eda consciente como lo plantea Jung: \u201cA trav\u00e9s de una activaci\u00f3n espont\u00e1nea de contenidos inconscientes, aparecen nuevos intereses y tendencias que hasta ahora no han recibido atenci\u00f3n \u2026 Durante el per\u00edodo de incubaci\u00f3n de tal cambio, a menudo observamos una p\u00e9rdida de energ\u00eda consciente, que se ve m\u00e1s claramente antes del inicio de ciertas psicosis y en la quietud vac\u00eda que precede al trabajo creativo\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las situaciones de caos, diluyen estructuras y permiten la construcci\u00f3n de unas nuevas.&nbsp;La desintegraci\u00f3n posibilita la s\u00edntesis, el desorden se constituye en&nbsp; el germen de un nuevo orden.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La imaginaci\u00f3n oscura<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El caos entonces es un estado propicio para&nbsp; la creatividad&nbsp;pero tambi\u00e9n&nbsp;genera escisi\u00f3n y polarizaci\u00f3n. Se puede activar lo que el analista junguiano Donald Kalsched llama la imaginaci\u00f3n oscura: \u201cPara algunas personas, esta&nbsp;<em>imaginaci\u00f3n oscura<\/em>&nbsp;recuerda dolorosamente la atm\u00f3sfera psicol\u00f3gica en la que crecieron en sus hogares saturados de trauma. El aislamiento y la soledad en la cuarentena por el Covid, el miedo a la muerte, la p\u00e9rdida de un futuro confiable, las ansiedades econ\u00f3micas, todos estos traumas colectivos muy reales \u2018desencadenan\u2019 a algunas personas de manera poderosa, activando sus lesiones y experiencias pasadas no recordadas que yac\u00edan dormidas por dentro\u2026 El terror temprano no recordado, de repente tiene un \u2018gancho\u2019 en la realidad presente y una nueva edici\u00f3n del dolor de su infancia ahora regresa rugiendo, adhiri\u00e9ndose a la amenaza externa, haci\u00e9ndola sentir a\u00fan m\u00e1s aterradora\u201d resalta.<\/p>\n\n\n\n<p>La pandemia ha sido entonces un catalizador de heridas, traumas o temas pendientes de resolver, individualmente, en las parejas o familias y como comunidad humana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La imaginaci\u00f3n oscura se encuentra relacionada con la proliferaci\u00f3n de las llamadas teor\u00edas de la conspiraci\u00f3n. La desconfianza profunda registrada hacia las figuras parentales puede dar lugar a la suspicacia extrema a autoridades cient\u00edficas o pol\u00edticas. Las teor\u00edas de la conspiraci\u00f3n funcionan como un mito de sentido para los miedos arquet\u00edpicos, el pensamiento dicot\u00f3mico y las paranoias que se activan en situaciones de crisis.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El mal escindido puede ser proyectado en el virus, en los grupos supuestamente responsables de la pandemia, en las vacunas, etc.&nbsp;Las teor\u00edas de la conspiraci\u00f3n permiten dar sentido al caos, brindan a su vez&nbsp;un camino de salvaci\u00f3n y la pertenencia a la comunidad de los buenos, de los iluminados, los que no hacen parte del&nbsp;reba\u00f1o de los ignorantes o malignos. Las teor\u00edas de la conspiraci\u00f3n se acercan en muchos aspectos a los movimientos fundamentalistas de los sistemas religiosos en donde lo simb\u00f3lico se interpreta de manera literal.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;<strong>Anhelo de alma y vida.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Para Jung,&nbsp;\u201cuno de los rasgos&nbsp; invariables del mito del drag\u00f3n marino consiste en que el h\u00e9roe sea asaltado por el hambre en el vientre del pez y empiece a cortarse pedazos del animal para aplacarla. Se encuentra, en efecto, en el interior de la madre nutricia. A continuaci\u00f3n, enciende un fuego para liberarse. En un mito de los esquimales&nbsp; del Estrecho de Bering, el h\u00e9roe encuentra dentro del pez a una mujer, el alma del animal\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La sobresaturaci\u00f3n de lo artificial, de lo mec\u00e1nico, de lo digital, de la velocidad, de la raz\u00f3n,&nbsp;de lo tecnol\u00f3gico, de lo novedoso,&nbsp;se compensa&nbsp;colectivamente con un&nbsp; hambre, un anhelo&nbsp;de alma, de vida, de autenticidad, de emoci\u00f3n, de vinculaci\u00f3n \u00edntima.&nbsp;Por una atracci\u00f3n&nbsp;por lo cl\u00e1sico, por lo viejo, por lo artesanal, por lo rural, por la comida org\u00e1nica, la slow food. Tambi\u00e9n por el inter\u00e9s por la experiencia emocional, por las pr\u00e1cticas&nbsp; espirituales provenientes de oriente.&nbsp;En las cuarentenas fueron llamativas las im\u00e1genes de animales salvajes recorriendo las ciudades. La naturaleza introduciendose en la urbe civilizada.<\/p>\n\n\n\n<p>Jung vio en la fascinaci\u00f3n de la conciencia moderna por el alma, por el cuerpo, por la espiritualidad oriental, no s\u00f3lo como un s\u00edntoma de la desconexi\u00f3n y desorientaci\u00f3n del hombre contempor\u00e1neo&nbsp; sino&nbsp;tambi\u00e9n como el germen esperanzador de una posible transformaci\u00f3n. \u201cLa \u00e9poca quiere experimentar por s\u00ed misma el alma. Quiere una experiencia primigenia, rechazando todos los presupuestos y a la vez sirvi\u00e9ndose de ellos como medios para un fin, incluyendo las religiones conocidas y la ciencia propiamente dicha\u201d, argument\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El retorno de lo reprimido<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En la psique habitan fuerzas que nos promueven al cambio, a la transformaci\u00f3n. Estas tendencias&nbsp;entran en tensi\u00f3n con otras igualmente poderosas que procuran la conservaci\u00f3n de la posici\u00f3n ya alcanzada.&nbsp;Ambos factores&nbsp;son indispensables para los procesos de autorregulaci\u00f3n y evoluci\u00f3n de la psiqu\u00e9. A nivel colectivo entran igualmente&nbsp;en tensi\u00f3n fuerzas progresistas y conservadoras que inciden en la complejizaci\u00f3n y transformaci\u00f3n de las culturas.<\/p>\n\n\n\n<p>La&nbsp; b\u00fasqueda de integralidad y complejidad es una tendencia&nbsp;inapelable tanto de la psique individual como de la colectiva.&nbsp;La inclusi\u00f3n de los aspectos reprimidos es indispensable para la construcci\u00f3n de un nuevo orden m\u00e1s complejo e integral que el anterior.<\/p>\n\n\n\n<p>La crisis de la mitad de la vida promueve una reorganizaci\u00f3n radical. Las fuerzas de cambio y&nbsp;conservaci\u00f3n entran en una especie de \u201cguerra civil\u201d interna.&nbsp;Aspectos y cualidades reprimidas o no desplegadas&nbsp;por no ser consideradas apropiadas bajo la valoraci\u00f3n dominante&nbsp;piden un espacio de expresi\u00f3n en la psique.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No parece entonces casual desde la perspectiva de una crisis de la mitad de la vida colectiva, que la pandemia haya estado acompa\u00f1ada de estallidos sociales. Grupos poblacionales tradicionalmente marginados, excluidos, explotados, maltratados, silenciados \u2014afroamericanos, mujeres v\u00edctimas de abusos, j\u00f3venes de barrios populares, personas con orientaciones sexuales diversas\u2014, exigen ser escuchados y tenidos en cuenta en sus intereses y necesidades. Las heridas hist\u00f3ricas piden una atenci\u00f3n ineludible.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lo tit\u00e1nico y&nbsp; la desmesura.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los estallidos sociales se han rodeado de grandes esc\u00e1ndalos por la desmesura en el uso de la fuerza de los entes policiales.&nbsp;En mayo del 2020 el asesinato del ciudadano afroestadounidense George Floyd en Estados Unidos le di\u00f3 fuerza al movimiento \u201cBlack Lives Matter\u201d traducido al espa\u00f1ol como \u201cLas vidas negras importan\u201d. En noviembre de 2019 muere en Colombia &nbsp;Dylan Cruz como consecuencia de la acci\u00f3n policial en una protesta reivindicativa sobre la educaci\u00f3n p\u00fablica. En el paro nacional de mayo 2021 son asesinados m\u00e1s de 80 j\u00f3venes en hechos que involucran tambi\u00e9n a las fuerzas policiales. Entre octubre de 2019 y marzo de 2020, 34 personas fueron oficialmente reportadas en Chile&nbsp;como fallecidas, producto de&nbsp; manifestaciones.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La crisis de la mitad de la vida moviliza la transformaci\u00f3n y actualizaci\u00f3n de nuestros mecanismos de defensa ps\u00edquicos ya que estos han dejado de responder a las circunstancias presentes. Los mecanismos de defensa son las instancias&nbsp;que hemos construido para mantener el orden interno,&nbsp;reprimiendo aspectos o heridas que pueden llegar a ser perturbadoras. La crisis&nbsp;nos exige darle atenci\u00f3n a lo reprimido, nos es imposible resolver la situaciones presentes con los recursos habituales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A nivel colectivo los mecanismos de defensa corresponden a las fuerzas del orden que procuran mantener lo establecido. Los esc\u00e1ndalos por la desmesura de las fuerzas policiales han planteado la necesidad de unas reformas en sus protocolos y modos de acci\u00f3n para impedir que se sigan cometiendo los excesos relacionados con la muerte de los manifestantes. Lo anterior puede dar lugar a la reflexi\u00f3n sobre&nbsp; transformaciones profundas o cambios cosm\u00e9ticos como el cambio del color de los uniformes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Se plantea la necesidad de encontrar mecanismos para establecer el orden que no implique el abuso de poder o el sometimiento de los vulnerables. Que permitan un di\u00e1logo y una escucha con aquello&nbsp; que&nbsp; se hab\u00eda mantenido silenciado.<\/p>\n\n\n\n<p>En Colombia, seg\u00fan fuentes oficiales, entre el 2002 y 2008 fueron asesinados 6402 j\u00f3venes de barrios populares y campesinos, para luego ser&nbsp;presentados por las fuerzas militares como bajas en combate, impulsados por una pol\u00edtica de eficacia y consecuci\u00f3n de objetivos medida en muerte de guerrilleros.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El fen\u00f3meno de los llamados \u201cfalsos positivos\u201d ha estado presente durante todo el conflicto armado interno colombiano pero la intensidad que en la que&nbsp;present\u00f3 durante el periodo mencionado&nbsp;permite que se destaque como una de las heridas m\u00e1s profundas y desgarradoras de la historia reciente de Colombia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los \u201cfalsos positivos\u201d son la expresi\u00f3n y la combinaci\u00f3n de una l\u00f3gica depredadora que busca obtener resultados y satisfacer sus intereses a costa de lo que sea y la deshumanizaci\u00f3n e instrumentalizaci\u00f3n de los grupos poblacionales que se interponen entre esa l\u00f3gica y sus objetivos.&nbsp;Durante esta pandemia ha sido imputado formalmente el comandante del ej\u00e9rcito responsable de las pol\u00edticas que estuvieron detr\u00e1s de estas atrocidades.&nbsp;Tambi\u00e9n en este periodo se orden\u00f3 la detenci\u00f3n, aunque transitoria, del presidente de la \u00e9poca, investigado por sus v\u00ednculos en la creaci\u00f3n y promoci\u00f3n de fuerzas paramilitares, que con furia tit\u00e1nica&nbsp;arrasaron con todo lo que se les interpuso en su camino para favorecer&nbsp;sus intereses. Puede que sean indicios de que la soberbia del titanismo en nuestra cultura se comienza a hundir por insostenible.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las fuerzas del orden tambi\u00e9n han sido tema en la pandemia a nivel biol\u00f3gico.&nbsp; Los mecanismos&nbsp;de defensa de nuestro cuerpo, nuestro sistema inmunitario no posee los recursos para poder responder y contener a este nuevo virus.&nbsp;Necesita actualizarse, renovarse, crear nuevas estrategias de actuaci\u00f3n que respondan a las circunstancias novedosas presentes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Abuso e instrumentalizaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Esta pandemia y los a\u00f1os recientes tambi\u00e9n han estado marcados&nbsp;por esc\u00e1ndalos&nbsp;de&nbsp; abusos sexuales por parte de figuras de autoridad en el \u00e1mbito religioso, art\u00edstico, pol\u00edtico y acad\u00e9mico.&nbsp;El abuso sexual hace parte de la misma l\u00f3gica de sometimieto e instrumentalizaci\u00f3n de personas en situacion de vulneravilidad. Es una de las heridas colectivas que exigen debates, reflexi\u00f3n y protocolos para que dichas pr\u00e1cticas que han estado silenciadas y normalizadas dejen de suceder.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n fueron relevantes en los medios de comunicaci\u00f3n los casos de abuso de poder en el \u00e1mbito laboral.&nbsp;Durante la pandemia en urbanizaciones de personas de clase privilegiada se presion\u00f3 para que trabajadores se quedaran internos en condiciones precarias e indignas.&nbsp;Han estado presentes tambi\u00e9n en medios de comunicaci\u00f3n otros casos de arribismo y desconsideraci\u00f3n por parte de lo que se ha catalogado como \u201cla gente de bien\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las cuarentenas en los pa\u00edses donde la mayor fuente de trabajo es la informalidad, la venta ambulante, etc.,&nbsp;evidenciaron que la posibilidad de quedarse en casa para acatar las restricciones&nbsp;son&nbsp;privilegio de una minor\u00eda&nbsp;cuyo sustento no se consigue en el d\u00eda a d\u00eda.&nbsp;Lo anterior&nbsp;expuso a la luz las enormes desigualdades sociales que ya no pueden ser obviadas por que afectan a todo el colectivo.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La crisis de la mitad de la vida exige entonces dar atenci\u00f3n a los conflictos&nbsp;o tem\u00e1ticas postergados, a atender&nbsp;las heridas no sanadas. Para muchas personas la pandemia ha sido catalizadora de conflictos que se hallaban latentes. La posibilidad de evadirse o anestesiarse con trabajo o entretenimiento disminuy\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Se nos est\u00e1 incitando entonces a desnaturalizar colectivamente din\u00e1micas de abuso y de sometimiento con el planeta, con las personas en situaci\u00f3n de vulnerabilidad, con los animales no humanos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Conjunci\u00f3n de opuestos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Para Jung el salto evolutivo de la humanidad implica la integraci\u00f3n de lo femenino y&nbsp; del aspecto oscuro de la divinidad,&nbsp;para que act\u00faen de manera arm\u00f3nica y complementaria con los aspectos desarrollados en la etapa anterior, que han resultado problem\u00e1ticos por su unilateralidad. De la tensi\u00f3n de los opuestos complementarios surge una s\u00edntesis, un&nbsp;tercero, del que se desprende una estructura m\u00e1s compleja e integral que la anterior.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Para Jung: \u201cSi se va a producir una uni\u00f3n entre opuestos como el esp\u00edritu y la materia, consciente e inconsciente, brillante y oscuro, suceder\u00e1 en una tercera cosa, que representa no un compromiso sino algo nuevo \u2026 una entidad que solo puede describirse en paradojas\u201d. La madurez individual y colectiva implica asumir paradojas cada vez m\u00e1s integradoras y menos excluyentes. Soportar la tensi\u00f3n interna de los opuestos complementarios. Con el paso de los a\u00f1os disminuye la necesidad de tener la raz\u00f3n y de imponer la verdad a los otros. Se van asumiendo la propia oscuridad y se proyecta menos en el entorno.<\/p>\n\n\n\n<p>Se nos promueve entonces como humanidad, la expresi\u00f3n de una masculinidad madura que no se relacione con lo femenino de manera instrumental o de sometimiento sino de complementariedad.&nbsp;De igual manera se nos est\u00e1 promoviendo una feminidad madura que no se relacione con los masculino como salvador o verdugo sino como una alteridad que le enriquece desde el reconocimiento de los potenciales y particularidades de cada uno.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En el proceso de reivindicaci\u00f3n, de ser escuchadas y escuchados, de exigir derechos negados o no reconocidos se puede caer por parte de los oprimidos y oprimidas en una&nbsp; l\u00f3gica desp\u00f3tica&nbsp;similar a&nbsp; la que se pretende transformar. Pueda que sea parte del movimiento necesario anterior a la s\u00edntesis. Son necesarios puentes, dialogo incesante, s\u00edmbolos, para que las polaridades puedan afectarse mutuamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo femenino y lo masculino desde una perspectiva compleja no son equivalentes a hombre y mujer, sino que hacen referencia a fases&nbsp;de un sistema din\u00e1mico de complementariedad y equilibrio. Tal como se desprende de&nbsp;la noci\u00f3n china del yin y yang. Cuando yang (lo masculino, el patriarcado) ha llegado a su extremo- se originar\u00e1 el yin (el retorno de lo femenino). Yin y yang, por lo tanto,&nbsp;no son elementos independientes, sino dos fases de un mismo fen\u00f3meno, bajo una visi\u00f3n c\u00edclica y relativa del universo.<\/p>\n\n\n\n<p>Para la psicolog\u00eda junguiana&nbsp;ambos sexos poseen ps\u00edquicamente a su contrario.&nbsp;Por lo tanto la&nbsp;maduraci\u00f3n de lo femenino y de lo masculino, el aprendizaje de la danza creativa de estos aspectos, ata\u00f1e a hombres y mujeres desde sus particularidades.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Sue\u00f1os y pandemia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Para la psicolog\u00eda junguiana los sue\u00f1os son parte del mecanismo de compensaci\u00f3n y autorregulaci\u00f3n de la psique.&nbsp;Para&nbsp;Jung, \u201cocuparse de los sue\u00f1os es una especie de&nbsp; autorreconocimiento, en el que la consciencia del yo no se ocupa de s\u00ed sino de los hechos on\u00edricos objetivos como manifestaci\u00f3n o mensaje del alma humana universal inconsciente y \u00fanica<strong>\u201d.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Durante la pandemia se llevaron a cabo encuentros virtuales en distintas partes del mundo para reflexionar sobre las im\u00e1genes que estaban generando nuestro inconsciente en estas circunstancias tan particulares, y a la vez,&nbsp;funcionar como espacio colectivo de contenci\u00f3n y apoyo.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En los c\u00edrculos de sue\u00f1os en los que tuve la oportunidad de participar, as\u00ed como en los sue\u00f1os de los pacientes que cotidianamente acompa\u00f1o en&nbsp;an\u00e1lisis y psicoterapia, han estado presentes durante esta pandemia im\u00e1genes relacionadas con las tem\u00e1ticas expuestas anteriormente.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sue\u00f1os de ballenas, de grutas sagradas, de tumbas.&nbsp;De hombres gordos, como masculinos inflados en actitud perseguidora.&nbsp;De c\u00edclopes representantes de puntos de vista estrechos y unilaterales. De personas en periodo de instrucci\u00f3n, de educaci\u00f3n en materias pendientes. De miedo, ansiedad, de sacrificios y pagos necesarios para obtener algo a cambio. De algo que se pierde, se estropea o muere pero que se puede recuperar en alg\u00fan sentido. De hacerse cargo de ni\u00f1os o ni\u00f1as con alguna dificultad. Del culto a lo viejo y a lo cl\u00e1sico.&nbsp;De anhelo de vida y emoci\u00f3n con im\u00e1genes de zombies y vampiros. Con fiestas, bailes y org\u00edas dionisiacas. De ritos de iniciaci\u00f3n femenina y masculina. Del reencuentro con amigos o personas del pasado con los que se hab\u00eda tenido una dificultad. De&nbsp;entidades policiales con aspectos luminosos y oscuros. De comunicaci\u00f3n extraterrestre o con personas fallecidas, como recursos&nbsp; ben\u00e9ficos que acuden de nuestro inconsciente para nuestra ayuda. Emergieron tambi\u00e9n s\u00edmbolos de conjunci\u00f3n, mandalas, la imagen del jardinero como s\u00edntesis entre civilizaci\u00f3n y naturaleza. De unicornios como s\u00edmbolos de la funci\u00f3n trascendente, de&nbsp; sincronicidades.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Para Jung \u201cCuando contemplamos la historia de la humanidad no vemos sino la superficie exterior de los acontecimientos\u2026 el verdadero acontecer hist\u00f3rico discurre profundamente oculto, vivido por todos y no observado por nadie. Lo constituyen la vida y la vivencia&nbsp; an\u00edmicas m\u00e1s privadas, m\u00e1s subjetivas\u2026 Lo&nbsp; esencial&nbsp; es,&nbsp;en&nbsp;\u00faltima instancia, la vida subjetiva del individuo. \u00c9ste es el \u00fanico que hace historia,&nbsp;s\u00f3lo&nbsp;en \u00e9l&nbsp; se&nbsp; producen&nbsp;las grandes transformaciones y todo futuro y toda historia universal proceden al fin y al cabo, como ingente suma, de todas esas ocultas fuentes individuales. En nuestra vida m\u00e1s&nbsp; privada y subjetiva no s\u00f3lo padecemos una \u00e9poca,&nbsp; tambi\u00e9n la hacemos. \u00a1Nuestra \u00e9poca somos nosotros!\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>HILLMAN, J. (2000).&nbsp;<em>La fuerza del car\u00e1cter y la larga vida<\/em>. Madrid, Debate.<\/p>\n\n\n\n<p>JUNG, C. G. (1966).&nbsp;<em>Recuerdos, sue\u00f1os y pensamientos<\/em>. Barcelona, Seix Barral.<\/p>\n\n\n\n<p>JUNG, C.. G(1998).&nbsp;<em>S\u00edmbolos de transformaci\u00f3n<\/em>. Barcelona&nbsp; Paid\u00f3s.<\/p>\n\n\n\n<p>JUNG, C. G. (2014).&nbsp;<em>Civilizaci\u00f3n en transici\u00f3n. Volumen 10, Volumen 10<\/em>.&nbsp;<a href=\"http:\/\/site.ebrary.com\/id\/11013750\">http:\/\/site.ebrary.com\/id\/11013750<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Grevatt, W. K. (2021) The archetype of the apocalypse. Analysing the pandemics of racism, COVID-19 and climate change.&nbsp;<em>J Anal Psychol<\/em>, 66: 729\u2013 749.&nbsp;<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1111\/1468-5922.12689\">https:\/\/doi.org\/10.1111\/1468-5922.12689<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Kalsched, D. (2021) Intersections of personal vs. collective trauma during the COVID-19 pandemic: the hijacking of the human imagination.&nbsp;<em>J Anal Psychol<\/em>, 66: 443\u2013 462.&nbsp;<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1111\/1468-5922.12697\">https:\/\/doi.org\/10.1111\/1468-5922.12697<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>STEIN, M (2020) Entrevista Sobre la Pandemia en&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.adepac.org\/\">http:\/\/www.adepac.org<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Schwartz, S. (2021) COVID-19, precarity and loneliness.&nbsp;<em>J Anal Psychol<\/em>, 66: 517\u2013 533.&nbsp;<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1111\/1468-5922.12673\">https:\/\/doi.org\/10.1111\/1468-5922.12673<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Schellinski, K. (2021) Essential anxiety: COVID-19 in analytic practice.&nbsp;<em>J Anal Psychol<\/em>, 66: 534\u2013 545.&nbsp;<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1111\/1468-5922.12690\">https:\/\/doi.org\/10.1111\/1468-5922.12690<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Daniel Ulloa Quevedo es psic\u00f3logo de la Universidad Javeriana, M\u00e1ster en Psicolog\u00eda Anal\u00edtica de la Universidad Ramon Llull y M\u00e1ster en Psicolog\u00eda Cl\u00ednica y de la Salud de la Universidad de Barcelona. Reside en la ciudad de Barcelona y trabaja &hellip; <a href=\"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/la-ballena-y-la-liminalidad-la-pandemia-como-un-viaje-nocturno-por-el-mar-daniel-ulloa\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-7990","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7990","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7990"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7990\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7993,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7990\/revisions\/7993"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7990"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7990"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7990"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}