{"id":7953,"date":"2021-08-09T20:58:38","date_gmt":"2021-08-09T20:58:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.adepac.org\/inicio\/?p=7953"},"modified":"2021-08-10T00:08:35","modified_gmt":"2021-08-10T00:08:35","slug":"trastorno-narcisista-y-su-tratamiento-rushi-ledermann","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/trastorno-narcisista-y-su-tratamiento-rushi-ledermann\/","title":{"rendered":"Trastorno narcisista y su tratamiento &#8211; Rushi Ledermann"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"363\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Narciso.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7955\" srcset=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Narciso.jpg 300w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Narciso-248x300.jpg 248w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption>Narciso (Caravaggio)<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Rushi Ledermann, Cert. Ment. Salud. Analista de Formaci\u00f3n, Sociedad de<br>Psicolog\u00eda Anal\u00edtica y Asociaci\u00f3n Brit\u00e1nica de Psicoterapeutas. Anteriormente<br>psicoterapeuta en el Hospital Lady Chichester, Hove, Sussex. Tiene su pr\u00e1ctica Cl\u00ednica<br>en Hove, Sussex.<\/em> Este documento es una traducci\u00f3n del cap\u00edtulo 5 \u00abNarcissistic disorder and its traetment\u00bb en Andrew Samuels (Ed.) (1989). <strong>Psychopathology: Contemporary Jungian Perspectives<\/strong>. <em>London: Karnac Books, Pp. 101-126. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em><br><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>_________________________________________<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Traducido del ingl\u00e9s por Juan Carlos Alonso G.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><br><em>Este cap\u00edtulo es uno de una serie de Ledermann sobre la fenomenolog\u00eda de la<br>etiolog\u00eda y el tratamiento del narcisismo patol\u00f3gico. Ejemplifica la manera<br>en que la aplicaci\u00f3n sensible de la comprensi\u00f3n psicopatol\u00f3gica sirve, m\u00e1s<br>que da\u00f1a, a una aproximaci\u00f3n al paciente como individuo. Pues, como<br>se\u00f1ala Ledermann, la manifestaci\u00f3n de la aparente fuerza del ego f\u00e1cilmente<br>podr\u00eda convencer al cl\u00ednico de que se enfrentaba a una neurosis m\u00e1s que a<br>un trastorno de personalidad grave. Si eso ocurriera, entonces no se<br>producir\u00eda la comprensi\u00f3n bien pensada de las necesidades anal\u00edticas de<br>tales pacientes, como describi\u00f3 Ledermann.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><em>Ledermann combina percepciones del psicoan\u00e1lisis con las teor\u00edas del<br>desarrollo de Michael Fordham. Desde Jung, toma la noci\u00f3n de la presencia<br>inevitable en el inconsciente de algo opuesto a lo que se presenta en la<br>superficie. Es esta convicci\u00f3n la que le permite aferrarse a la esperanza en<br>una situaci\u00f3n cargada, de tal modo que el paciente pueda contar con esa<br>esperanza cuando est\u00e9 listo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><em>La t\u00e9cnica de Ledermann es notable por el uso en <\/em>t\u00e1ndem <em>de la<br>interpretaci\u00f3n y una respuesta flexible al paciente, que se aparta de una<br>estricta adhesi\u00f3n a las \u201creglas\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Andrew Samuels.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">____________<br><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Antes de discutir el tratamiento del trastorno narcisista, explicar\u00e9 mi punto de vista<br>sobre su naturaleza, ya que creo que este s\u00edndrome difiere de otros trastornos de la<br>personalidad. Algunos puntos que hice en mis trabajos anteriores sobre el tema se<br>repetir\u00e1n. El psicoan\u00e1lisis y los psic\u00f3logos anal\u00edticos son bien conocidos por no<br>estar de acuerdo, en algunos aspectos, con la naturaleza del trastorno narcisista.<br>Ambos lo consideran un trastorno del ego, pero trabajan con diferentes conceptos<br>del ego. Seg\u00fan el Shorter Oxford English Dictionary (1944), el narcisismo es \u00abun<br>amor propio m\u00f3rbido o autoadmiraci\u00f3n\u00bb. De hecho, el trastorno narcisista es la<br>incapacidad de verdaderamente amar y valorarse a s\u00ed mismo y de ah\u00ed la<br>incapacidad de amar a otra persona. Como dije en mis trabajos anteriores, los<br>pacientes narcisistas sufren de defectos severos en sus relaciones de objeto, que los<br>hacen aparecer egoc\u00e9ntricos. Se fijan en una estructura de defensa temprana que se<br>origina en la infancia -cuando por cualquier motivo hay un catastr\u00f3fico mal ajuste<br>entre el beb\u00e9 y la madre, frecuentemente agravado por la falta de un padre<br>adecuado y por otras experiencias hostiles en la infancia.<\/p>\n\n\n\n<p>Los beb\u00e9s, as\u00ed privados, se convierten en personas que carecen de confianza en<br>otras personas. Sustituyen la dependencia madura por la pseudo-independencia<br>falsa y los delirios de la omnipotencia. Experimentan sus vidas como in\u00fatiles y<br>vac\u00edas, y sus sentimientos como congelados o separados. En los casos severos, estos<br>pacientes se sienten ajenos a la humanidad y sufren el terror de no existir. Este<br>terror y vac\u00edo se cubre con frecuencia por una adaptaci\u00f3n social superficialmente<br>suave, a veces por sentimientos de distanciamiento y superioridad, a veces incluso<br>por ideas grandiosas sobre s\u00ed mismos.<\/p>\n\n\n\n<p>En mis trabajos anteriores he discutido c\u00f3mo la teor\u00eda de Fordham de la<br>deintegraci\u00f3n y de las primeras defensas del yo en la infancia me ha ayudado a<br>comprender el origen del trastorno narcisista. He especulado que con tales<br>defensas tempranas el proceso de deintegraci\u00f3n es defectuoso desde el principio.<br>Esto conduce a un ego mal formado, en mi opini\u00f3n, que es una caracter\u00edstica<br>esencial del trastorno narcisista. Me interes\u00f3 ver que Kohut tambi\u00e9n habla de auton\u00facleos<br>que todav\u00eda no est\u00e1n cohesionados de manera estable en lo que \u00e9l llama<br>pacientes borderline (citado en Schwaber, 1979, p.468). Es notable lo cerca que est\u00e1 de<br>llegar a la teor\u00eda de Fordham sobre la formaci\u00f3n del ego, pero est\u00e1 fuera del alcance<br>de este trabajo elaborar este punto.<\/p>\n\n\n\n<p>Un beb\u00e9 que, en fantas\u00eda, elimina a la madre, tiene la experiencia de, se podr\u00eda<br>decir, ser \u00e9l mismo beb\u00e9 y madre, solitario y omnipotente. \u00c9l no espera que ning\u00fan<br>bien venga del mundo exterior y no puede poner su confianza en algo bueno que<br>incluso una madre insatisfactoria provee. Adem\u00e1s, como \u00e9l ha abolido a su madre<br>nociva en la infancia, a veces se siente como si la hubiera matado. Si su madre es<br>incapaz de ser una madre para \u00e9l y parece ser impermeable a sus demandas, o, si<br>un defecto innato en el beb\u00e9 le hace imposible usar su maternidad, entonces la<br>ilusi\u00f3n de que es asesino se refuerza. Tal beb\u00e9, por supuesto, carece de los<br>fundamentos de las relaciones de objeto que se basan en la relaci\u00f3n con su madre.<br>No es sorprendente que estos pacientes tengan una enorme resistencia frente a la<br>relaci\u00f3n con el analista. Adem\u00e1s, he postulado que un beb\u00e9 con desnutrici\u00f3n oral<br>atrofiada tambi\u00e9n sufre de deintegraci\u00f3n patol\u00f3gica en la etapa anal de desarrollo.<br>Adem\u00e1s, la deintegraci\u00f3n en la etapa anal no est\u00e1 relacionada con el objeto porque<br>ha \u201cabolido\u201d el objeto. La madre sana de un ni\u00f1o sano, por as\u00ed decirlo, purifica las<br>heces enojadas de su beb\u00e9 que, en fantas\u00eda, expulsa al objeto parcial, el pecho. El<br>beb\u00e9 narcis\u00edsticamente da\u00f1ado tiene intensos impulsos destructivos. Pero como \u00e9l<br>no puede (en la fantas\u00eda) descargarlos en la madre, los expulsa en lo que \u00e9l<br>experimenta como la nada o el espacio exterior. All\u00ed est\u00e1n sin contenci\u00f3n, sin<br>toxinas, y se vuelven enormemente amenazantes. Esto, al parecer, es el motivo por <br>el que los pacientes narcisistas se sienten tan mal y tan perseguidos y al mismo tiempo<br>niegan su odio personal. Este aspecto no relacionado de la fase anal refuerza la<br>experiencia de la fase oral atrofiada: la de la energ\u00eda \u00e1rida.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Manifestaciones cl\u00ednicas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n se describen las principales manifestaciones cl\u00ednicas del trastorno<br>narcisista; lo dividir\u00e9 y lo discutir\u00e9 en seis secciones. Huelga decir que estas<br>divisiones est\u00e1n interconectadas y se superponen, por lo cual son algo artificial. Parte<br>del material que apareci\u00f3 en mis trabajos anteriores en un contexto diferente. Las seis<br>secciones son:<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>La barrera contra el analista; poder en lugar de eros<\/li><li>La experiencia arquet\u00edpica negativa no humanizada del analista;<\/li><li>Una insistencia en retroceder el reloj;<\/li><li>Las defensas de fraccionamiento masivo contra la desintegraci\u00f3n<\/li><li>Dificultad en simbolizar<\/li><li>Defensas patol\u00f3gicas de un ego deformado.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<p>Algunas o incluso todas las primeras cinco caracter\u00edsticas pueden manifestarse<br>tambi\u00e9n en otros trastornos de personalidad o borderline. Es la sexta caracter\u00edstica &#8211;<br>la forma en que un paciente narcisista forma y defiende un ego patol\u00f3gico, a veces<br>bastante fuerte- que da al car\u00e1cter narcisista su car\u00e1cter espec\u00edfico.<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li><em>La barrera<\/em> <\/li><\/ol>\n\n\n\n<p>Los pacientes narcisistas tienden a experimentar relaciones s\u00f3lo en t\u00e9rminos de <br>poder. La Sra. B, una paciente cuya psicopatolog\u00eda tambi\u00e9n fue discutida en mis<br>trabajos anteriores, fue perseguida durante a\u00f1os por un espantoso sue\u00f1o v\u00edvido;<br>ilustra la terrible situaci\u00f3n sado-masoquista en la infancia que revivi\u00f3 en la<br>transferencia.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Hab\u00eda un hombre muy d\u00e9bil que estaba unido a <em>un<\/em> <em>hombre cruel y s\u00e1dico<\/em>, <br>y totalmente dependiente de \u00e9l. El hombre grande quer\u00eda destruir al hombre d\u00e9bil. Se arranc\u00f3 los ojos y se extrajo los dientes, para inducir al hombre <br>d\u00e9bil a hacer lo mismo. A pesar de estas acciones destructivas el hombre <br>grande se hizo cada vez m\u00e1s fuerte y el hombre d\u00e9bil cada vez m\u00e1s d\u00e9bil <br>hasta que se desvaneci\u00f3.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Este sue\u00f1o tambi\u00e9n indic\u00f3 que la Sra. B imaginaba que su madre psic\u00f3tica \u201cse<br>alimentaba\u201d de ella cuando era una beb\u00e9 totalmente indefensa. Esto debilit\u00f3<br>gravemente a la beb\u00e9, pero hizo a la madre m\u00e1s fuerte y al mismo tiempo cada vez<br>m\u00e1s autodestructiva, como el hombre en el sue\u00f1o, hasta que tuvo que ser llevada a<br>un hospital mental con una camisa de fuerza. Sent\u00ed en la contra-transferencia que<br>su apego libidinal hacia m\u00ed y sus impulsos asesinos contra m\u00ed no se hab\u00edan separado.<br>En casos severos, los pacientes ven la situaci\u00f3n anal\u00edtica como una cuesti\u00f3n de<br>matar o ser asesinados, porque tienen la fantas\u00eda de que han abolido a su madre y<br>que su madre ha demolido su existencia como persona. Por lo tanto, ponen una<br>barrera contra el analista, tanto m\u00e1s cuanto que las \u201calimentaciones\u201d (sesiones) son experimentadas como las de la madre de la infancia nociva. Cuanto m\u00e1s<br>grave es el trastorno, m\u00e1s dif\u00edcil es para el terapeuta penetrar esta barrera. Es<br>como si estos pacientes acudieran a las sesiones con un gran cartel delante de ellos<br>diciendo MANTENERLO. Sin embargo, es notable que ninguno de ellos dej\u00f3 de <br>venir nunca.<\/p>\n\n\n\n<p>En los primeros a\u00f1os de la terapia, esos pacientes no pod\u00edan relacionarse conmigo<br>ni con amor ni con odio. La se\u00f1ora B tir\u00f3 su chaqueta sobre su cabeza en casi cada<br>sesi\u00f3n y mantuvo sus ojos apartados de m\u00ed durante meses. A veces respiraba con<br>dificultad y aterrorizada de que se ahogar\u00eda si respiraba el aire de mi consultorio.<br>Ella parec\u00eda experimentar el aire como una extensi\u00f3n de la analista \/ madre<br>asquerosa, o huir en la fantas\u00eda en un \u00fatero impersonal sin aire. Como mencion\u00e9 en<br>un art\u00edculo anterior (Ledermann, 1979), me dijo durante meses, como una aguja de<br>gram\u00f3fono pegada en un surco: \u201cEres un est\u00fapido monstruo in\u00fatil y si no me<br>ayudas te matar\u00e9 y luego m\u00ed misma.\u2019 Esto fue dicho con desprendimiento de hielo y<br>desesperaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Los pacientes narcisistas menos gravemente enfermos hablan del abismo o de la<br>brecha infranqueable entre ellos y yo. Otro paciente expres\u00f3 la barrera narcisista y<br>el temor de sus impulsos asesinos a trav\u00e9s de un tartamudeo severo. Tambi\u00e9n ten\u00eda<br>problemas respiratorios, como si \u00e9l tambi\u00e9n se retirara al interior de una madre<br>arquet\u00edpica. Estas dificultades respiratorias contribuyeron significativamente a su<br>tartamudez. Incluso una paciente narcisista mucho menos perturbada, se separ\u00f3 de<br>m\u00ed. Cuando me refer\u00ed al sof\u00e1 como una extensi\u00f3n del cuerpo del analista, ella dijo:<br>\u201cEl sof\u00e1 no tiene nada que ver contigo; es mi sof\u00e1 y la alfombra es mi alfombra. Ella<br>no pod\u00eda \u201calimentarse\u201d en mi presencia con sus ojos, con sus o\u00eddos o con sus<br>sentidos t\u00e1ctiles. Despu\u00e9s de dos a\u00f1os de an\u00e1lisis todav\u00eda afirm\u00f3 que no ten\u00eda ni<br>idea de lo que mi sala o mi consultorio parec\u00eda ni lo que llevaba. Cada vez que hac\u00eda<br>una intervenci\u00f3n, daba la impresi\u00f3n de que no la hab\u00eda o\u00eddo. Cuando coment\u00e9 esto,<br>ella dijo: \u201cLa pongo en mi bolsillo y la uso en casa cuando estoy sola\u201d. Es<br>interesante que, cuando era ni\u00f1a, rob\u00f3 comida de la despensa aunque hab\u00eda mucho<br>para comer en las comidas. Tambi\u00e9n se resisti\u00f3 a la experiencia t\u00e1ctil del sof\u00e1 y se<br>sinti\u00f3 suspendida un cuarto de pulgada por encima. Con frecuencia parec\u00eda<br>escaparse de m\u00ed en el interior de una madre impersonal. En su vida exterior no<br>pod\u00eda entender por qu\u00e9, al ir de compras, ten\u00eda que regresar a casa repentinamente<br>sin ninguna raz\u00f3n aparente. Entendimos esto como su regreso a un vientre<br>arquet\u00edpico.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos pacientes no se atreven a usar el sof\u00e1 en absoluto y quieren ser barricadas<br>en el sill\u00f3n, que se convierte en su fortaleza. Otros experimentan el sof\u00e1 como su<br>impenetrable castillo, conmigo al otro lado del foso. Ambos, ya sea llamada<br>fortaleza o castillo parecen representar a la madre arquet\u00edpica en cuyo interior se<br>retiran. Cuando esos pacientes sienten el menor peligro de intimar<br>conmigo, entran en p\u00e1nico y en fantas\u00eda me env\u00edan volando al otro extremo de mi<br>consultorio. Esta barrera tambi\u00e9n se expresa mediante im\u00e1genes en los sue\u00f1os de<br>los pacientes: el paciente est\u00e1 encerrado en un castillo, o en una habitaci\u00f3n con<br>todas las persianas abajo. Todos estos pacientes se quejan de sentirse \u201cmuertos\u201d.<br>En mi trabajo anterior hab\u00eda una reproducci\u00f3n de la espantosa imagen de una<br>\u00abcosa muerta\u00bb dibujada por la se\u00f1ora B (Ledermann, 1979). No ten\u00eda boca, o\u00eddos,<br>manos o pies para conectarse con el analista. El paciente con el tartamudeo severo<br>frecuentemente se\u00f1alaba su abdomen y dec\u00eda que ten\u00eda un beb\u00e9 muerto dentro de<br>\u00e9l, por lo que le costaba relacionarse conmigo. Su madre le dijo que, cuando era ni\u00f1o, <br>sol\u00eda acurrucarse en el hueco de su hombro en vez de alimentarse de su pecho. Otra<br>paciente se hab\u00eda sentido como una beb\u00e9 que no pod\u00eda expulsar su ira a su madre. <br>Esto la hizo imaginar que sus heces eran mortalmente peligrosas. Vive esta experiencia<br>en la transferencia. Durante bastante tiempo, una hora antes de salir a la sesi\u00f3n,<br>tuvo fuertes dolores abdominales y tuvo que defecar varias veces antes de que<br>pudiera arriesgarme el viaje. En esta sesi\u00f3n, cada vez que una sensaci\u00f3n de enojo<br>amenazaba con aumentar, ella hu\u00eda a mi retrete para depositar su \u201cira\u201d defecando. <br>Ella sent\u00eda que no pod\u00eda poner su rabia en el \u201cpecho anal\u00edtico\u201d. Ella tambi\u00e9n contuvo<br>sus l\u00e1grimas de ira y dolor durante a\u00f1os, y s\u00f3lo pod\u00eda llorar en casa cuando nadie<br>estuviera presente. La Sra. B tambi\u00e9n fue incapaz de llorar en el an\u00e1lisis durante<br>varios a\u00f1os.<br><br>Otra manifestaci\u00f3n de la barrera es que los pacientes narcisistas frecuentemente<br>experimentan al analista como inexistente, como la madre abolida de su infancia.<br>Parece que un beb\u00e9 que niega la existencia del cuerpo de su madre se siente como si<br>\u00e9l mismo no tuviera cuerpo. Esto se repite en la transferencia. El paciente se siente<br>desencarnado, y me convierto en un \u201cagujero de madre\u201d, \u201cun contorno sombreado<br>sin cuerpo\u201d, como dijo un paciente, o \u201cropa animada caminando\u201d, como dijo otro<br>paciente. Adem\u00e1s, me pregunt\u00e9 si un beb\u00e9 que no ha podido aferrarse a la madre<br>carece de la experiencia de estar amarrado y de tener gravedad, porque dos de mis<br>pacientes tuvieron la aterradora experiencia de flotar en el espacio para siempre,<br>incapaces de aterrizar. El paciente borderline experiment\u00f3 la separaci\u00f3n de m\u00ed<br>como si yo hubiera \u201ccortado la cuerda, y ella fuera un globo flotando en la nada\u201d. Del<br>mismo modo, el paciente con el tartamudeo dijo: \u201cTengo un globo en mi abdomen.<br>Trato de mantenerlo amarrado al sof\u00e1; de lo contrario, me alejar\u00eda y desaparecer\u00eda<br>para siempre\u201d. Aunque \u00e9stas son, por supuesto, fantas\u00edas, son presimb\u00f3licas y<br>tienen una calidad casi delirante para algunos pacientes<\/p>\n\n\n\n<p><em>2. Experiencias arquet\u00edpicas no humanizadas<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La segunda caracter\u00edstica del trastorno narcisista es el fracaso de la madre para<br>humanizar la experiencia arquet\u00edpica de su beb\u00e9. Como es sabido, el beb\u00e9 tiene<br>un potencial innato para las im\u00e1genes arquet\u00edpicas de la Gran Madre. En salud, las<br>im\u00e1genes tanto de la buena madre como de su amor arcaico por ella y de la<br>devoradora bruja-madre y sus sentimientos asesinos hacia ella, se humanizan,<br>median y son modificadas por la verdadera madre amada y querida por su beb\u00e9 y, <br>en conjunto, satisface sus necesidades. Cuando la madre no puede hacer esto por su<br>beb\u00e9, se encuentra en la desesperada situaci\u00f3n de sentirse emocionalmente<br>amenazada e inundada por im\u00e1genes arquet\u00edpicas, en particular la de la devoradora<br>madre bruja. Una paciente, cuando era una monja joven, estaba aterrorizada de<br>entrar en la habitaci\u00f3n de la Reverenda Madre porque se imaginaba que sus<br>armarios estaban llenos de monjas medio comidas. Del mismo modo, la paciente<br>que tuvo que defecar antes de venir a la sesi\u00f3n me dijo que, cada vez que me<br>experimentaba como suave y maternal, una experiencia que anhelaba,<br>simult\u00e1neamente se sent\u00eda como si estuviera siendo empujado a aguas infestadas<br>de tiburones. El terror de ser engullido puede, por supuesto, ser visto como una<br>inversi\u00f3n de la fantas\u00eda inconsciente del beb\u00e9 de sacar a la madre. En los pacientes<br>narcisistas tambi\u00e9n parece relacionarse con el recuerdo de la primera infancia<br>cuando el paciente sinti\u00f3 como si ambos padres lo devoraran en el sentido de que<br>no le permit\u00edan existir por s\u00ed mismo. \u201cNo se me permiti\u00f3\u201d, dijo un paciente.<\/p>\n\n\n\n<p>En la transferencia frecuentemente me convierto en la madre bruja que atrae al<br>paciente hacia su oscuro y malvado reino. A veces estos terrores se desplazan a una<br>copia de un paisaje de Cezanne que cuelga sobre el sof\u00e1 anal\u00edtico. Se ve <br>poblado por monstruos malvados y negra y siniestra bruja-como criaturas o<br>enormes fondos negros que representan los pechos fecales. As\u00ed, la situaci\u00f3n<br>anal\u00edtica actual, como el ambiente original en la infancia, es experimentada por los<br>pacientes como no-humana y persecutoria; el dolor y el terror de sus impulsos<br>destructivos no modulados reina suprema. Huelga decir que no experimentan la<br>situaci\u00f3n anal\u00edtica tan mal como peligrosa; de lo contrario no vendr\u00edan con gran<br>regularidad y persistencia. Pero la buena experiencia es negada por mucho tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>3. Retroceder el reloj<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Esto me lleva a mi tercer punto, el deseo inconsciente del paciente para hacer <br>retroceder el reloj m\u00e1gicamente y ser un beb\u00e9, con el analista como su madre de <br>infancia ideal. Porque la experiencia narcisista de los pacientes sobre el analista como <br>la devoradora madre-bruja va de la mano con un anhelo desesperado por la madre<br>arquet\u00edpica perfecta, odian al analista por no cumplir este anhelo. Junto con el<br>anhelo va un fuerte impulso para establecer la mala situaci\u00f3n original de la infancia,<br>para culpar y castigar al analista por ello. El paciente narcisista se ha sentido mal \u2013<br>en casos graves, mal m\u00e1s all\u00e1 de la redenci\u00f3n \u2013 a lo largo de su vida. Tiene el buen<br>paciente \/ beb\u00e9, sufre bajo la mala analista \/ madre que me deja durante veintitr\u00e9s<br>horas todos los d\u00edas y los fines de semana y d\u00edas festivos. Por lo tanto, es evidente<br>que el analista \/ madre es duro, indiferente y poco fiable, y soy capaz de creer, por<br>primera vez en mi vida, que soy bueno. Adem\u00e1s, puedo castigar a mi madre<br>haci\u00e9ndola sentir completamente mal e in\u00fatil, como siempre he querido hacer (un<br>\u201cmonstruo est\u00fapido in\u00fatil\u201d).<\/p>\n\n\n\n<p>El argumento contin\u00faa: cuando he logrado que el analista \/ madre se sienta mal,<br>entonces puedo hacerlo sentir culpable y arrepentido por lo que me hab\u00eda hecho.<br>Esto har\u00e1 que su deseo de reparar el da\u00f1o, haga todo lo que quiero que haga.<br>Hace que los pacientes crean que s\u00f3lo pueden mejorar si retrasan el reloj o<br>\u201creescriben la historia para darle un final feliz\u00bb como un paciente lo expres\u00f3. Tales<br>pacientes a menudo establecen esta situaci\u00f3n sadomasoquista tambi\u00e9n en su vida<br>exterior. Dos de los pacientes mencionados eran mujeres casadas. En las primeras<br>etapas de su an\u00e1lisis se experimentaron a s\u00ed mismas como las v\u00edctimas de sus<br>maridos, a quienes, como el analista, consideraban malos y crueles. Ambas<br>pacientes cre\u00edan que deb\u00edan dejar a sus maridos, ya que no pod\u00edan soportar m\u00e1s sus<br>matrimonios.<\/p>\n\n\n\n<p><em>4. Divisi\u00f3n de las defensas<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La cuarta caracter\u00edstica del trastorno narcisista es la recopilaci\u00f3n de defensas de<br>fraccionamiento masivo que estos pacientes desarrollan, para evitar la<br>desintegraci\u00f3n. Estas defensas ahora operan en la transferencia. Esto est\u00e1 bien<br>ilustrado por el siguiente incidente infantil que un paciente inform\u00f3. Como una<br>ni\u00f1a un d\u00eda lanz\u00f3 su mu\u00f1eca de porcelana favorita arriba en el aire en presencia de<br>su familia. La mu\u00f1eca por supuesto se rompi\u00f3 en pedazos, y el paciente estaba<br>inconsolable. Todo el mundo, incluido el paciente, estaba desconcertado por esta<br>acci\u00f3n inexplicable. En el an\u00e1lisis llegamos a entender que la mu\u00f1eca representaba<br>su fr\u00e1gil yo y que ella hab\u00eda deseado desesperadamente la prueba de que su familia<br>podr\u00eda salvarla de la desintegraci\u00f3n cogiendo la mu\u00f1eca. Al contarme esta historia,<br>ella expres\u00f3 su temor de si yo ser\u00eda capaz de salvarla de romper. Muchos pacientes<br>narcisistas se sienten huecos y vac\u00edos, y frecuentemente se comparan con juguetes<br>de mu\u00f1ecas rusas de madera. La experiencia de la vacuidad, en mi opini\u00f3n, se debe<br>al hecho de que se han separado y negado sus sentimientos b\u00e1sicos y unidades. En<br>la infancia parecen tener s\u00f3lo m\u00ednimamente relacionados con los objetos con el<br>amor, el odio, la avaricia, la rabia, los celos, la envidia y la necesidad de depender.<br>De ah\u00ed que sus impulsos elementales no est\u00e9n integrados, y su mundo interior se<br>sienta desprovisto de objetos sanos. Temen que podr\u00edan \u201cderrumbarse como una<br>casa de naipes\u201d, como dijo un paciente.<\/p>\n\n\n\n<p>La ausencia de objetos internos tambi\u00e9n contribuye a la sensaci\u00f3n de que no tienen<br>cuerpo, como se mencion\u00f3 anteriormente. Se sienten bidimensionales.<br>Alternativamente, estos pacientes sienten que tienen objetos extra\u00f1os y extra\u00f1os<br>dentro de ellos: su relaci\u00f3n groseramente defectuosa con el pecho era de una<br>naturaleza extra\u00f1a. Por lo tanto, a veces experimentan a s\u00ed mismos como un<br>\u201cmonstruo g\u00e1rgola\u201d o como un \u201cmonstruo diluviano lleno de verrugas pisoteando<br>sin pensar\u201d, como describi\u00f3 una paciente.<\/p>\n\n\n\n<p>Junto con la negaci\u00f3n de los propios sentimientos del paciente va la negaci\u00f3n de los<br>buenos sentimientos del analista. Esto contribuye adem\u00e1s a la experiencia de que el<br>analista, cuando no se siente francamente malo, es experimentado como fr\u00edo e<br>indiferente; la sesi\u00f3n es una transacci\u00f3n comercial con el prop\u00f3sito de ganar<br>dinero. Las buenas intenciones del analista se niegan o, si se reconocen, se<br>consideran completamente in\u00fatiles.<\/p>\n\n\n\n<p><em>5. Dificultad para simbolizar<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La quinta faceta del trastorno narcisista es la capacidad muy limitada del paciente<br>para simbolizar. Como dije, los pacientes narcisistas no pod\u00edan interiorizar su<br>objeto primario y sus impulsos hacia \u00e9l en la infancia. Debido a esta discapacidad,<br>aparecen, durante mucho tiempo, incapaces de internalizar el cuidado simb\u00f3lico<br>materno del analista. Incluso cuando un paciente suelta gradualmente sus defensas<br>y desarrolla cierta confianza y buenos sentimientos para m\u00ed, durante mucho tiempo<br>carece de la capacidad de \u201cmantenerme vivo\u201d cuando sale de la sesi\u00f3n. Por otra<br>parte, el paciente tiene que negar la existencia del analista cuando est\u00e1 lejos de \u00e9l<br>porque est\u00e1 demasiado aterrorizado de su impulso de destruirlo cuando no est\u00e1<br>tranquilizado por la presencia viva del analista. Tambi\u00e9n durante mucho tiempo el<br>paciente est\u00e1 convencido de que necesita una madre Y no un analista. As\u00ed, est\u00e1<br>indignado porque el analista no siempre est\u00e1 presente cuando lo quiere. En los<br>casos graves, el paciente encuentra las horas de distancia del analista doloroso,<br>deshumanizante y aterrador. \u201cCuando me dejas, me vuelves a obligar a una muerte<br>viva\u201d, dec\u00eda la se\u00f1ora B durante a\u00f1os. Creo que esto explica la adhesi\u00f3n del paciente<br>narcisista al analista. Yo uso el t\u00e9rmino adhesi\u00f3n para denotar el apego en lugar de<br>depender.<\/p>\n\n\n\n<p><em>6. Defensas patol\u00f3gicas de un ego deformado<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente llego a mi sexto punto: las defensas patol\u00f3gicas del yo. Los pacientes<br>que sufren de trastornos de la personalidad no narcisista con frecuencia tienen un<br>ego d\u00e9bil. El ego de los pacientes narcisistas tiene cierta fuerza en la forma en que<br>manipula y controla el mundo exterior; pero se siente situado en la cabeza y es un<br>ego altamente patol\u00f3gico (v\u00e9ase Ledermann, 1981). Con este ego deformado estas<br>personas suelen hacer una adaptaci\u00f3n superficialmente buena al mundo exterior,<br>pero, por supuesto, no pueden entrar en relaciones reales con las personas. Un ego<br><br>patol\u00f3gico tiende a producir defensas patol\u00f3gicas en la infancia y la adolescencia,<br>superpuestas a la defensa pre-ego del yo primitivo en la infancia. Estas defensas<br>pueden manifestarse en un tartamudeo (o al menos contribuir a la formaci\u00f3n de<br>este s\u00edntoma) o en un bloque de trabajo (defensa contra la alimentaci\u00f3n). Pueden<br>conducir a ideas grandiosas sobre s\u00ed mismos-dos de mis pacientes inicialmente se<br>consideraban genios. O las defensas pueden tomar la forma de cumplimiento social<br>exagerado. Algunos pacientes narcisistas expresan esta defensa patol\u00f3gica<br>particular del ego por el esfuerzo exagerado en situaciones sociales y de trabajo<br>como defensa contra un fuerte deseo de abandonar por completo. Dos pacientes de<br>este tipo defendieron sus egos deformados en la infancia al crear una personalidad<br>rob\u00f3tica inform\u00e1tica, insensible, que he discutido en otro art\u00edculo (ibid.). Con este<br>robot, uno de estos pacientes logr\u00f3 una buena adaptaci\u00f3n al mundo exterior. Otra<br>paciente, cuando sali\u00f3 de casa en la adolescencia, cambi\u00f3 de ser un ni\u00f1o<br>malhumorado, desordenado, inc\u00f3modo, mal desempe\u00f1o en una ni\u00f1a ingeniosa,<br>entretenida, altamente eficiente. Ella incluso cambi\u00f3 su nombre en ese momento,<br>para dejar al ni\u00f1o odiado detr\u00e1s para siempre. En el an\u00e1lisis reconoci\u00f3 que era<br>esencial para ella hacer contacto con el ni\u00f1o desdichado miserable, ya que era una<br>parte vital de su ser real. Como se mencion\u00f3 anteriormente, estas defensas<br>narcis\u00edsticas t\u00edpicas, protegiendo un ego espec\u00edficamente deformado, diferencian el<br>trastorno narcisista de otros trastornos graves de la personalidad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Mito de Ovidio de Narciso<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Varios autores que han escrito sobre el trastorno narcisista han utilizado este<br>t\u00e9rmino a causa de los muchos paralelos con el mito de Narciso como relacionados<br>por Ovidio en su tercer libro de Metamor phosis. Jung subray\u00f3 el hecho de que los<br>mitos pueden ser gu\u00edas \u00fatiles en el tratamiento anal\u00edtico, ya que expresan<br>profundas verdades universales y eternas sobre los hombres; tambi\u00e9n, el<br>paralelismo entre el mito de Narciso y las manifestaciones cl\u00ednicas que observ\u00e9 en<br>el trastorno narcisista enfatiza que este trastorno tiene una dimensi\u00f3n arquet\u00edpica.<br>Gordon tambi\u00e9n llam\u00f3 la atenci\u00f3n este mito en uno de sus papeles sobre el<br>narcisismo (1980). Estoy en deuda con el psicoanalista Padel, quien ha se\u00f1alado<br>algunas inexactitudes en mi presentaci\u00f3n e interpretaci\u00f3n del mito en una versi\u00f3n<br>anterior de este art\u00edculo (1988, pp. 164-165).<br><br>Ahora les presento una nueva versi\u00f3n de estos paralelos. (Parafraseo la traducci\u00f3n<br>de F. J. Miller del texto latino.) Narciso hab\u00eda cumplido diecis\u00e9is a\u00f1os. \u2026 Muchos<br>j\u00f3venes y muchas doncellas buscaban su amor; pero en esta forma esbelta era el<br>orgullo tan fr\u00edo que ning\u00fan joven, ni una doncella toc\u00f3 su coraz\u00f3n. Esto se relaciona<br>con la pseudo-independencia falsa y los delirios de omnipotencia en pacientes<br>narcisistas que mencion\u00e9. Narciso llama a la ninfa Echo: \u201cven\u2026 aqu\u00ed vamos a<br>encontrarnos\u201d, y Echo \u201csale de los bosques para que pueda lanzar sus brazos<br>alrededor del cuello que anhela apretar. Pero huye ante su acercamiento y huye,<br>dice: \u201c\u00a1Manos, no me abraces, que me muera antes de que te d\u00e9 poder a m\u00ed!\u201d. As\u00ed<br>escupi\u00f3, se retira en los bosques y vive desde ese momento en Cuevas solitarias\u201d.<br>Como he se\u00f1alado, la esencia de la situaci\u00f3n del paciente narcisista es que tiene un<br>enorme temor y resistencia a no dejarse depender de nadie, lo que incluye al<br>analista. He demostrado en mi material cl\u00ednico que los pacientes narcisistas, desde<br>la infancia en adelante, han desplazado dependiendo y relacionando -es decir, erospor<br>un esfuerzo por el poder y el control (anal\u00edtica no relacionada). Esto es as\u00ed<br>porque depender significa una abdicaci\u00f3n parcial del poder; la persona necesaria<br>tiene poder sobre el necesitado, y en la infancia esto result\u00f3 ser desastroso. Por lo<br>tanto, al igual que Narciso, el paciente narcisista siente que preferir\u00eda morir que dar<br>al poder del analista dependiendo de \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s tarde, el mito nos dice que, para castigar a Narciso por burlarse de ninfas y<br>hombres, uno de los j\u00f3venes despreciados grita que \u00e9l mismo ame y no gane lo que<br>ama. Sabemos que cuando Narciso se acuesta junto a la piscina, \u201c\u00e9l es golpeado por<br>la visi\u00f3n de la hermosa forma que ve [su propio reflejo en la piscina]. Ama una<br>esperanza sin sustancia; cree que hay una sustancia que no es m\u00e1s que una<br>sombra. Aunque el mito lo llama \u201camor\u201d, este tipo de amor se relaciona claramente<br>con la m\u00f3rbida autoabsorci\u00f3n y el auto-engrandecimiento del paciente narcisista,<br>que parecen enga\u00f1osamente como el amor propio. Se podr\u00eda decir que, como<br>Narciso, \u201cama una esperanza sin sustancia; cree que hay una sustancia que no es<br>m\u00e1s que una sombra. Del mismo modo, el paciente narcisista se siente<br>desencarnado, porque, al igual que Narciso, trata de reflejarse en lugar de ser<br>reflejado por la madre \/ analista de la manera que describ\u00ed. Este espejo especial es<br>un requisito previo esencial para residir en el propio cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>En el mito Narciso se aleja de los pinos. Los pacientes narcisistas hablan de su<br>terror de no existir, de estar en una \u2018muerte viva\u2019. Una paciente se describi\u00f3 como<br>perteneciente a los muertos vivientes; psicol\u00f3gicamente, esos pacientes pican a<br>menos que reciban ayuda. Es interesante que los padres de Narciso ya presagian un<br>aspecto importante del problema narcisista: el poder en lugar del eros y la relaci\u00f3n.<br>Su padre, el dios del r\u00edo Cephisus, abraz\u00f3 a la ninfa Liriope y la viol\u00f3 mientras ella<br>fue encarcelada en su corriente. El tema de esta violaci\u00f3n fue el ni\u00f1o Narciso. El<br>vidente Tiresias, cuando se le pregunt\u00f3 si este ni\u00f1o alcanzar\u00eda una edad madura,<br>respondi\u00f3: \u201cSi no se conoce a s\u00ed mismo. El paciente narcisista piensa que se conoce<br>a s\u00ed mismo y que no necesita al analista para ayudarle a descubrir su verdadero yo.<br>S\u00f3lo si puede permitirse renunciar a esta ilusi\u00f3n puede con la ayuda de la terapia,<br>la esperanza de una vida real y significativa.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Tratamiento<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Espero haber descrito suficientemente mi punto de vista sobre la naturaleza del<br>trastorno narcisista para demostrar de qu\u00e9 modo el tratamiento de este trastorno<br>difiere del de la neurosis ordinaria. En mi experiencia el tratamiento del trastorno<br>narcisista no difiere b\u00e1sicamente del tratamiento de cualquier trastorno grave de la<br>personalidad. Pero como los pacientes narcisistas tienen un ego distorsionado y<br>con frecuencia tienen defensas del yo fuertes, aunque patol\u00f3gicas, existe un gran<br>peligro de que la naturaleza del trastorno narcisista El trastorno no es reconocido y<br>que el paciente es tratado como si sufriera de una neurosis.<\/p>\n\n\n\n<p>Para simplificar la exposici\u00f3n, describir\u00e9 la terapia como dividida en dos fases;<br>como las dos fases se superponen, sin embargo, nos interesan m\u00e1s un \u00e9nfasis que<br>una estricta divisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera fase, que en casos graves puede durar varios a\u00f1os, tiene similitudes con<br>el tratamiento de cualquier trastorno de personalidad grave. Como los pacientes<br>narcisistas tienen una confianza m\u00ednima, el objetivo b\u00e1sico en esta fase es crear un<br>ambiente anal\u00edtico c\u00e1lido y emp\u00e1tico en el que la confianza pueda crecer. Por otra<br>parte, el prop\u00f3sito de este ambiente que contiene es permitir que el paciente<br>contin\u00fae los procesos de desintegraci\u00f3n que fueron impedidos tan seriamente en su<br>infancia. Como dice Fordham: \u201cEl yo del paciente debe ser activo\u201d (1980, p.315).<br>Puesto que el beb\u00e9 narcisisticamente insatisfecho apenas entra en la relaci\u00f3n con<br>su madre que ser\u00eda esencial para la desintegraci\u00f3n sana, los impulsos libidinales y<br>destructivos parecen permanecer fundidos. Existen potenciales dentro del yo<br>primario del beb\u00e9. Esto recuerda el concepto freudiano del narcisismo primario,<br>del que Fordham nos recuerda en su art\u00edculo \u201cEl yo primario, el narcisismo<br>primario y los conceptos relacionados\u201d (1971). Seg\u00fan Freud, es un estado en el que<br>las energ\u00edas libidinal y agresiva a\u00fan no est\u00e1n desactivadas. En t\u00e9rminos junguianos,<br>estos instintos existen como potenciales arquet\u00edpicos en el yo primario, pero no se<br>han vuelto activos en la relaci\u00f3n del beb\u00e9 con la madre. Por lo tanto, estos pacientes<br>tienen grandes \u00e1reas del yo primitivo a\u00fan no desintegradas. Sus procesos de<br>desintegraci\u00f3n est\u00e1n severamente atrofiados. Ayudar al paciente a desactivar sus<br>impulsos libidinales y agresivos al ponerlo en relaci\u00f3n con el analista en la<br>transferencia parece ser la primera tarea en el tratamiento. Esto conducir\u00e1<br>gradualmente a un estado en el que el paciente puede renunciar a poder no<br>relacionado y al relacionarse con el analista puede formar objetos internos sanos.<br>Para lograrlo, debe ser ayudado a reconocer su poder extremadamente destructivo,<br>el cual teme y niega todav\u00eda, lo cual es decisivo para hacerle sentir desolado,<br>desprovisto de anonimato y poco amable. Este reconocimiento tambi\u00e9n finalmente<br>libera sus sentimientos de amor por el analista. Adem\u00e1s, el entorno anal\u00edtico debe<br>proporcionar la funci\u00f3n de integraci\u00f3n que el paciente carece tanto; el pegamento,<br>por as\u00ed decirlo, para unir a los desintegrados -o, como dice Gordon, \u00ablos v\u00ednculos<br>entre los diversos objetos internos\u00bb (1980). Esto cambiar\u00e1 gradualmente su ego<br>deformado en uno m\u00e1s saludable. Tambi\u00e9n transformar\u00e1 lentamente sus defensas<br>del yo patol\u00f3gico, su \u201ckit de supervivencia\u201d, como lo llam\u00f3 un paciente, como el<br>robot, la fachada falsa o las ideas grandiosas, en defensa sana del ego. Permitir\u00e1<br>que el paciente eventualmente experimente en la transferencia los impulsos de los<br>que ha sido aterrorizado toda su vida y que ha encapsulado, separado, congelado y<br>negado.<\/p>\n\n\n\n<p>El analista debe permanecer en un estado de contratransferencia sint\u00f3nica, usando<br>el t\u00e9rmino de Fordham, y en el nivel inconsciente, siempre que sea posible, se<br>sienta junto al paciente. Esto podr\u00eda ser visto como reflejo del paciente. Sin<br>embargo, difiere del concepto de Kohut de la transferencia de reflejo (1971)<br>definida como la \u201creactivaci\u00f3n terap\u00e9utica del yo grandioso. No estoy<br>completamente de acuerdo con la opini\u00f3n de Kohut, pero elaborar este punto va<br>m\u00e1s all\u00e1 del alcance de este documento. El espejo, en el sentido de Winnicott,<br>significa \u201ca largo plazo, devolviendo al paciente lo que trae\u201d (1971, p.117). Aunque<br>esto es esencial para el paciente narcisista, no es suficiente. El analista necesita<br>desintoxicar los sentimientos predominantemente malos del paciente, reducirlos al<br>tama\u00f1o y devolverlos a \u00e9l de una forma que pueda manejar; adem\u00e1s, como se\u00f1ala<br>Meltzer, el analista debe \u201cmodular el dolor mental del paciente\u201d (1981, p.181).<\/p>\n\n\n\n<p>La contratransferencia sint\u00f3nica puede alentar en el paciente un sentimiento de<br>fusi\u00f3n con el analista, lo que, una vez m\u00e1s, se relaciona algo con lo que dice Kohut<br>cuando habla del paciente narcisista fusion\u00e1ndose con el objeto de s\u00ed mismo. Su<br>punto de vista, al igual que el de Neumann, es que el reci\u00e9n nacido carece de uno<br>mismo y que el yo del beb\u00e9 se desarrolla a trav\u00e9s de la interacci\u00f3n con diversos<br>objetos de s\u00ed mismo (Kohut &amp; Wolf, 1978). Aqu\u00ed estoy de acuerdo con la opini\u00f3n de<br>Fordham de que el beb\u00e9 no experimenta a su madre como objeto de s\u00ed mismo<br>durante cualquier per\u00edodo de tiempo, sino que se relaciona con ella (1971, 1980).<br>Del mismo modo, un paciente necesita ser ayudado a no experimentar al analista<br>como un objeto propio; Por el contrario, necesita urgentemente desarrollar<br>relaciones de objeto con el analista.<\/p>\n\n\n\n<p>Es cierto que algunos pacientes me experimentan como si yo fuera parte de ellos:<br>inicialmente est\u00e1n en un estado de adhesi\u00f3n en lugar de dependencia. Sin embargo,<br>he llegado a ver esta adhesi\u00f3n como una defensa patol\u00f3gica, es decir, su<br>salvaguardia imaginada contra destruirme con su elemental infantile \u2018pre-ruth\u2019<br>amor y odio. \u201cSi el terapeuta no es una persona separada, no puedo engullirlo ni<br>matarlo\u201d, as\u00ed que su argumento va. Obviamente hay que trabajar a trav\u00e9s de esta<br>defensa y no coludir con ella. La contra-transferencia sint\u00f3nica prolongada<br>resultante puede despertar esperanzas en el paciente de que el analista se convierta<br>en su madre de infancia. Por lo tanto, durante mucho tiempo muchos pacientes me<br>consideran completamente malo (1) porque no siempre estoy all\u00ed cuando quieren<br>que sea, (2) porque no tengo ninguna relaci\u00f3n f\u00edsica o sexual con ellos. Lo que<br>realmente significan, por supuesto, es una relaci\u00f3n concreta con el cuerpo de la<br>madre de la infancia, no el sexo adulto. Estos aparentes fracasos del analista<br>contribuyen al fen\u00f3meno de la barrera que he descrito y al sentimiento de<br>desesperanza del paciente. Otra diferencia con respecto a la pr\u00e1ctica anal\u00edtica<br>ordinaria es la siguiente: mientras que un paciente neur\u00f3tico puede sentirse<br>fortalecido al enfrentarse con sus aspectos negados o reprimidos, el paciente<br>narcisista debe, en primer lugar, ser gentilmente consciente de sus impulsos de<br>exclusi\u00f3n y negaci\u00f3n. Su resistencia y sus defensas deben ser interpretadas s\u00f3lo<br>gradualmente. Durante bastante tiempo el paciente necesita sentir resistencia y<br>dolor como una alternativa a no sentir nada. Schwaber, en su art\u00edculo sobre el yo<br>dentro de la matriz de la teor\u00eda anal\u00edtica (1979), cita al psicoanalista Gedo, quien<br>tambi\u00e9n se\u00f1ala: 1) que el paciente prefiere su dolor a la experiencia de la nada, y 2)<br>Resistir ayuda al paciente se siente m\u00e1s real. Lo pone sucintamente: Nego, ergo<br>sum-I resiste, por lo tanto soy (Gedo, 1975). Esto parece ser el equivalente adulto<br>de la resistencia del beb\u00e9 a la madre por el bien de la supervivencia, confirmando<br>as\u00ed la teor\u00eda de Fordham de las defensas del yo (1976, p. Durante mucho tiempo en<br>estos casos el analista debe tolerar la reacci\u00f3n terap\u00e9utica negativa del paciente,<br>como ser llamado un monstruo est\u00fapido in\u00fatil. Schafer tambi\u00e9n se\u00f1ala en su<br>art\u00edculo \u2018La idea de la resistencia\u2019: \u2018a menos que identifiquemos tambi\u00e9n las<br>afirmaciones impl\u00edcitas por un comportamiento aparentemente negativo, estamos<br>comprometidos a usar peyorativamente la idea de resistencia\u2019 (1973).<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando uno comienza a interpretar, uno debe hacerlo s\u00f3lo reconstructivamente. El<br>paciente debe permanecer durante alg\u00fan tiempo en su transferencia delirante y<br>permitir que vea sus malas partes en el analista. La importancia de abstenerse de<br>las interpretaciones prematuras de los impulsos negados del paciente y de sus<br>malos pedacitos me fue tra\u00eddo hace muchos a\u00f1os: un paciente narcisista hab\u00eda<br>evitado persistentemente mis interpretaciones diciendo: \u201cEres como un sangriento<br>Spitfire, te, te, Te, te, disparando sus interpretaciones a m\u00ed. Anhelo, un d\u00eda, vomitar<br>toda su grasa de mama sobre los azulejos de su chimenea\u2019. Hab\u00eda estado atrapado<br>durante alg\u00fan tiempo, y cuando dej\u00e9 de interpretar comenz\u00f3 a progresar. Tambi\u00e9n<br>aprend\u00ed de la se\u00f1ora B que cuando interpret\u00e9 estos impulsos negados demasiado<br>pronto, regres\u00f3 a un estado de aislamiento helado.<\/p>\n\n\n\n<p>En lugar de confrontar al paciente es esencial darle repetidamente, y durante<br>mucho tiempo, una visi\u00f3n de las ra\u00edces gen\u00e9ticas de sus experiencias presentes. De<br>nuevo Schwaber, en el documento mencionado (1979), lleg\u00f3 a la misma conclusi\u00f3n.<br>Ella dice. \u201cHay que analizar siempre del pasado al presente\u201d. Tales interpretaciones<br>gen\u00e9ticas son esenciales, ya que ayudan al paciente a sentirse comprendido y poco<br>a poco le llevan a comprender a s\u00ed mismo, ya que est\u00e1 desconcertado por su<br>incapacidad de utilizar el analista.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro principio importante en la primera fase del tratamiento consiste en no<br>confrontar al paciente con la razonabilidad o la realidad, ya que no vive en el<br>mundo exterior real. Hallazgos similares han sido reportados por Kohut \u2022 1978, p.<br>423) y por Schwaber (1979). Por ejemplo, cuando voy de vacaciones, se debe<br>permitir que un paciente est\u00e9 en una transferencia delirante. La se\u00f1ora B dijo<br>durante mucho tiempo en tales ocasiones: \u201cMe est\u00e1s metiendo un cuchillo; te vas<br>de vacaciones porque crees que soy basura y porque disfrutas tortur\u00e1ndome \u201c.<br>Incluso en una situaci\u00f3n en la que un paciente tiene que faltar a las sesiones por<br>razones propias, \u00e9l, como un ni\u00f1o peque\u00f1o, culpa al analista por no estar all\u00ed. Esto<br>debe entenderse con comprensi\u00f3n y no analizarse, por as\u00ed decirlo, haciendo<br>hincapi\u00e9 en la realidad de la situaci\u00f3n. Adem\u00e1s, como he explicado, culpar al<br>analista tambi\u00e9n tiene la intenci\u00f3n de hacerle sentir mal para que el paciente pueda<br>sentirse bien. El terapeuta debe ser capaz de recibir los sentimientos negativos del<br>paciente amorosamente. Durante mucho tiempo los malos sentimientos son<br>predominantes. El paciente detesta reconocer cualquier bien en s\u00ed mismo y en el<br>terapeuta. Cuando tiene una buena experiencia se asusta y se retira: piensa que,<br>como en su infancia, la buena leche siempre se vuelve \u00e1cida. De hecho, con una<br>parte de s\u00ed mismo, hace que la experiencia anal\u00edtica se vuelva \u00e1cida para<br>reconstituir la situaci\u00f3n familiar.<\/p>\n\n\n\n<p>Es importante que el analista siempre salude al paciente con calidez y apertura,<br>independientemente de lo que ocurri\u00f3 en la sesi\u00f3n anterior. Creo que esta<br>aceptaci\u00f3n amorosa corresponde a la idea de Kohut de que el paciente narcisista<br>necesita ver el brillo en el ojo del analista; el brillo que \u00e9l, como un beb\u00e9, no vio en<br>el ojo de su madre. S\u00f3lo parcialmente estoy de acuerdo con esto: un paciente no se<br>beneficia de la alabanza o la tranquilidad, sino de la afirmaci\u00f3n, el reconocimiento<br>y la aceptaci\u00f3n de sus aspectos buenos y malos. Debo a\u00f1adir, adem\u00e1s, que el<br>paciente narcisista tambi\u00e9n necesita inicialmente ver el haz en el ojo del analista, es<br>decir, la proyecci\u00f3n de los propios impulsos inaceptables del paciente. Esto crea<br>dolorosos sentimientos de contratransferencia que tienen que ser soportados. Hay<br>que resistirse al deseo de evitarlas mediante interpretaciones. Sin embargo, para<br>entender lo que el paciente est\u00e1 haciendo hace la contra-transferencia m\u00e1s<br>soportable.<\/p>\n\n\n\n<p>El analista conoce la teor\u00eda de Jung de los opuestos: el paciente tambi\u00e9n debe tener<br>alg\u00fan amor, esperanza y confianza escondidos en alguna parte, y esto debe ser<br>comunicado a \u00e9l. Hace que la desesperanza prolongada del paciente sea m\u00e1s<br>tolerable tanto para el analista como para el paciente. Adem\u00e1s, el analista debe<br>permitir al paciente sentir que sus malos sentimientos tambi\u00e9n tienen valor si<br>aprende a manejarlos. De hecho, debe considerarse un logro terap\u00e9utico cuando el<br>paciente finalmente alcanza su odio personal para el analista. Por otra parte,<br>siempre que el analista perciba un destello de confianza o de un sentimiento de<br>amor en el paciente, necesita se\u00f1alarlo a \u00e9l. Le da al paciente la esperanza de que,<br>despu\u00e9s de todo, no todo es malo. Un tercer aspecto importante en la primera fase<br>del tratamiento es que, como se debe ver que la justicia debe hacerse, tambi\u00e9n es<br>necesario que se vea que el cuidado amoroso del analista se hace. Con esto quiero<br>decir que el analista debe, en casos severos, estar dispuesto a hacer sacrificios<br>considerables: por ejemplo, reducir las vacaciones y estar preparado para ofrecer<br>sesiones de fin de semana. Debe estar disponible en el tel\u00e9fono, en casos extremos<br>incluso en la noche, aunque los pacientes narcisistas parecen abolir al analista a tal<br>punto que es generalmente imposible para ellos de tel\u00e9fono cuando est\u00e1n en<br>apuros. Adem\u00e1s, descubr\u00ed que en las primeras etapas los pacientes narcisistas son<br>incapaces de hacer demandas, ya que temen la enormidad de su codicia. Mientras<br>que los pacientes ordinarios ganan al ser capaces de manejar la frustraci\u00f3n, no se<br>debe esperar que los pacientes narcisistas lidien con m\u00e1s de frustraci\u00f3n m\u00ednima en<br>la primera fase del tratamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Creo que, ocasionalmente, hay ocasiones en que el paciente necesita un s\u00edmbolo:<br>un equivalente simb\u00f3lico de un alimento, para usar el t\u00e9rmino de Hanna Segal;<br>p.ej. un trago, como dec\u00eda Frieda Fordham (1964), o un coj\u00edn para llevarse a casa.<br>No considero esto terap\u00e9utico en s\u00ed mismo, pero puede ser visto como una<br>\u201coperaci\u00f3n de rescate\u201d cuando el paciente se siente inundado por el miedo a<br>volverse loco y est\u00e1 en completa desesperaci\u00f3n. Al mismo tiempo el analista debe<br>dar una explicaci\u00f3n de esta acci\u00f3n a la parte adulta del paciente. Algunos pacientes<br>est\u00e1n encontrando creativamente lo que necesitan, no a diferencia de un beb\u00e9 que<br>encuentra un objeto de transici\u00f3n. Cuando la se\u00f1ora B lleg\u00f3 al escenario cuando<br>pudo pedir algo, trajo un paquete de dulces a la sesi\u00f3n. Ella me pidi\u00f3 que en<br>adelante le diera una de ellas al final de cada sesi\u00f3n para que la llevara a casa para<br>que ella pudiera recordar a s\u00ed misma en la noche que contin\u00fao existiendo para ella.<br>Aunque ella hab\u00eda tenido esta idea y ella trajo los dulces. Yo deb\u00eda darles a ella. Este<br>es tambi\u00e9n el comienzo de la simbolizaci\u00f3n, la etapa \u2018como si o\u2019 vamos a fingir \u2018del<br>ni\u00f1o. Durante mucho tiempo tal paciente atacar\u00e1 al analista con su insistencia de<br>que s\u00f3lo puede mejorar si el reloj se vuelve atr\u00e1s. Esto causa gran tensi\u00f3n en la<br>capacidad del analista para manejar su odio contratransferencial y, a veces, su<br>exasperaci\u00f3n.<br><br>Estoy totalmente de acuerdo con Kernberg, que dice (en su libro Borderline<br>Conditions and Pathological Narcissism, 1975) que los pacientes narcisistas<br>seriamente da\u00f1ados requieren un terapeuta \u201ccon una verdadera capacidad para las<br>relaciones de objeto y una gran seguridad en s\u00ed mismo. \u00c9l necesita ser no ego\u00edsta y<br>auto-aceptar y debe estar en control de su hostilidad. Los problemas narcisistas no<br>resueltos en el analista son un elemento pron\u00f3stico desfavorable para el<br>tratamiento de estos pacientes \u201c(Kernberg, 1975). Esta puede ser una imagen algo<br>idealizada de un terapeuta, pero es importante esforzarse hacia ella. Con estos<br>pacientes el terapeuta debe ser una persona real y, de vez en cuando, salir de sus<br>zapatos anal\u00edticos. Con esto no quiero decir que el analista deba mostrar su enojo o<br>hacer confesiones personales. Esto ser\u00eda una carga y no aliviar al paciente, ya que<br>necesita desesperadamente un terapeuta tranquilo, imperturbable que no se<br>alarma o ansiedad a causa del paciente. Lo que quiero decir es que el analista es<br>una persona real se muestra en el siguiente ejemplo: la se\u00f1ora B ten\u00eda una madre<br>psic\u00f3tica que nunca hab\u00eda cocinado una comida adecuada para ella como un ni\u00f1o.<br>A veces la se\u00f1ora B no pod\u00eda cocinar para su familia; ella ten\u00eda un anhelo<br>abrumador de ser el ni\u00f1o para quien la madre deb\u00eda hacer las comidas. Despu\u00e9s de<br>haber venido a ver por qu\u00e9 ten\u00eda este problema, usamos dos sesiones para hacer<br>men\u00fas durante una semana, y ella escribi\u00f3 todos los platos. Desde entonces ha<br>sentido que en casa la analista \/ madre est\u00e1 dentro de ella para ayudarla con la<br>cocina, y ella no ha reportado m\u00e1s dificultades con ella. En otra ocasi\u00f3n ella trajo su<br>guitarra y super\u00f3 su nerviosismo extremo jug\u00e1ndolo. Desde esa ocasi\u00f3n ha<br>obtenido placer y consuelo de esta actividad.<\/p>\n\n\n\n<p>Como las relaciones de un paciente narcisista con las personas son tan defectuosas,<br>creo que a veces estos pacientes necesitan ayuda para encontrar v\u00edas para las<br>comunicaciones emocionales. Uno de mis pacientes se quejaba persistentemente de<br>que no pod\u00eda sentir ni c\u00f3lera ni odio por m\u00ed, pero ambos sab\u00edamos que esos<br>sentimientos eran \u201calg\u00fan lugar dentro de ella\u201d, como ella dijo. No pod\u00eda<br>encontrarlos. En este punto, despu\u00e9s de cerca de cuatro a\u00f1os de tratamiento, ella<br>hizo una sugerencia creativa que otra vez tuvo un elemento de un fen\u00f3meno<br>transicional. Dijo que nunca podr\u00eda expresar su ira desesperada al imaginar que yo,<br>como su madre, no lo escuchar\u00eda. Necesitaba hacer un gran ruido, como un martillo<br>en un yunque. Se me ocurri\u00f3 que ten\u00eda un yunque y un martillo en mi garaje. En<br>esta etapa ten\u00eda bastante confianza en ella para saber que ella no romper\u00eda mi<br>habitaci\u00f3n, aunque ella ocasionalmente hab\u00eda expresado el deseo de hacerlo. Ella<br>trajo una lata para hornear bollos a la siguiente sesi\u00f3n y se puso a aplanar las<br>formas de pecho de su lata con mi martillo en mi yunque. Hizo un ruido<br>ensordecedor. Esto continu\u00f3 a trav\u00e9s de varias sesiones, hasta que finalmente el<br>yunque de hierro fundido se rompi\u00f3 en dos bajo sus golpes violentos. Le ayud\u00f3 a<br>encontrar este camino para su ira y probar si lo aceptar\u00eda. Adem\u00e1s, su martilleo<br>lanz\u00f3 un grito en ella por primera vez; algo que hab\u00eda estado deseando hacer. Pero<br>ella dijo desesperadamente: \u201cEsto es una c\u00f3lera impersonal; todav\u00eda no puedo<br>sentir c\u00f3lera por ti. Me temo que si esto sucediera tendr\u00eda el poder destructivo de<br>una bomba at\u00f3mica y ninguno de nosotros sobrevivir\u00eda\u201d. Fue otro a\u00f1o antes de que<br>ella pudiera llegar a su odio y la ira de m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>En casos severos el enojo, cuando finalmente se alcanza, a veces se expresa en<br>ruidos pre-verbales como rugidos, siseos, gritos, aullidos y gru\u00f1idos. Pienso que<br>despu\u00e9s de un tiempo el paciente se beneficia si el analista pone en palabras para \u00e9l<br>lo que estos ruidos comunican. El analista necesita indicar que est\u00e1 afectado pero<br>no da\u00f1ado por estas comunicaciones. Adem\u00e1s, los pacientes narcisistas necesitan<br>ayuda para encontrar una manera de expresar su dolor y dolor enorme. Mencion\u00e9 a<br>un paciente que no pod\u00eda llorar en mi presencia. Ella sent\u00eda que sus l\u00e1grimas<br>estaban congeladas, como en la infancia y la ni\u00f1ez no hab\u00eda sido capaz de depositar<br>su dolor y la ira con su madre. Estas l\u00e1grimas congeladas pod\u00edan entenderse como<br>dolor anestesiado e ira. La c\u00e1lida aceptaci\u00f3n del analista por el paciente, por<br>desalentado que sea, deshelar\u00e1 sus l\u00e1grimas congeladas. \u00c9l ser\u00e1 cada vez m\u00e1s capaz<br>de \u201cdeshacerse de su dolor y la rabia con el analista\u201d, como un paciente lo puso.<\/p>\n\n\n\n<p>Mencion\u00e9 que la voz del analista nunca debe ser planteada. Cada vez que hay un<br>filo en mi voz, mis pacientes se distancian y se vuelven una vez m\u00e1s fr\u00edos y<br>retirados. Es importante que el terapeuta d\u00e9 respuestas audibles a todo lo que dice<br>el paciente. El silencio del analista provoca terror en el paciente.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora llego a la segunda fase de tratamiento que evoluciona gradualmente a partir<br>de la primera fase, un proceso que con casos graves puede tardar varios a\u00f1os. Con<br>los pacientes que s\u00f3lo tienen \u00e1reas de trastorno narcisista la primera y segunda<br>fases parecen casi coincidir. La segunda fase es mucho m\u00e1s parecida a analizar a los<br>pacientes que tienen un ego bastante viable. A menudo, en esta etapa, un paciente<br>todav\u00eda tiene la intenci\u00f3n de devolver el reloj para convertirse en un beb\u00e9. Pero<br>ahora interpreto esta defensa, y nosotros persistentemente trabajamos a trav\u00e9s de<br>ella. La confianza del paciente en la buena voluntad y competencia del analista<br>habr\u00e1 crecido y sus sentimientos paranoicos se habr\u00e1n reducido. Su capacidad de<br>alimentar y simbolizar est\u00e1 aumentando. El trabajo anal\u00edtico puede ahora proceder<br>con las interpretaciones de transferencia habituales. El paciente ahora puede ser<br>ayudado a poseer e integrar sus impulsos antes divididos y modificar su absoluta<br>infancia.<\/p>\n\n\n\n<p>Los pacientes gradualmente se vuelven capaces de traer amor y odio juntos y ya no<br>insisten en que \u201cno se puede tener una diapositiva en blanco y negro en el<br>proyector simult\u00e1neamente\u201d, como sol\u00eda decir un paciente. Las l\u00e1grimas<br>congeladas ahora est\u00e1n derritiendo, y, por ejemplo, la se\u00f1ora B grit\u00f3 durante un<br>a\u00f1o entero durante cada sesi\u00f3n. La paciente que se hab\u00eda imaginado suspendida<br>por encima del sill\u00f3n incapaz de alimentarse ahora pod\u00eda hundirse en el sof\u00e1 y<br>tomar la habitaci\u00f3n y el analista. Se estaba moviendo cuando esta mujer, que antes<br>no pod\u00eda \u201cescuchar\u201d mis interpretaciones, dijo: \u201cAhora encuentro interpretaciones<br>muy \u00fatiles. Me dan el sello de existir. Los pacientes son ahora capaces de<br>beneficiarse de alimentos simb\u00f3licos y poco a poco entender que necesitan un<br>analista y no una madre. Est\u00e1n mucho menos decididos a utilizar el poder no<br>relacionado de su infancia, pseudo-omnipotencia y pseudo-independencia, para<br>manipular al analista. Al darse cuenta de que tiene un impacto en el analista, el<br>paciente descubre que tiene una potencia genuina. Esto le permite permitir que el<br>analista tambi\u00e9n sea potente y eficaz. El paciente puede abandonar gradualmente<br>sus defensas patol\u00f3gicas del ego, como el robot y la fachada falsa, y tener una<br>apreciaci\u00f3n m\u00e1s realista de s\u00ed mismo como un ser humano, m\u00e1s bueno que malo.<br>Ahora podemos trabajar a trav\u00e9s de la posici\u00f3n depresiva ya trav\u00e9s de sentimientos<br>ed\u00edpicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los pacientes mencionados en este trabajo se han vuelto cada vez m\u00e1s<br>creativos en su trabajo y en sus relaciones. La se\u00f1ora B visit\u00f3 su casa en el<br>extranjero el verano pasado para perdonar a su madre psic\u00f3tica a quien, durante<br>mucho tiempo, hab\u00eda querido matar. Tambi\u00e9n hizo las paces con su padre, que<br>hab\u00eda dejado a la familia cuando era peque\u00f1a. Pero todav\u00eda tiene alg\u00fan camino por<br>recorrer para atreverse a ponerse en contacto plenamente con su colosal ira<br>destructiva. Se produjo una mejora considerable en el paciente que tartamude\u00f3 y<br>qued\u00f3 bloqueado en su trabajo. Ahora es buscado como autor y conferenciante. Los<br>dos pacientes que, al comienzo del an\u00e1lisis, hab\u00edan estado a punto de disolver sus<br>matrimonios, ahora tienen una relaci\u00f3n viable con sus maridos. De hecho, el<br>marido de una paciente, que hab\u00eda sido impotente, es ahora intermitentemente<br>potente a causa del cambio en ella. Sin embargo, otro paciente, no mencionado en<br>este art\u00edculo, que ten\u00eda un ego deformado y defensas narcis\u00edsticas caracter\u00edsticas,<br>sufri\u00f3 un colapso de su ego como resultado de tener que alejarse de su entorno<br>familiar, su ciudad natal, su familia y amigos. Como no le era posible recibir terapia<br>m\u00e1s de una o dos veces por semana, no pod\u00eda ser ayudado por el tratamiento<br>anal\u00edtico. Terminar\u00e9 ilustrando el desarrollo de una paciente en el transcurso de los<br>tres primeros a\u00f1os de su an\u00e1lisis, describiendo la progresi\u00f3n de las im\u00e1genes<br>infantiles tal como se revelaron en sus sue\u00f1os. El ni\u00f1o arquet\u00edpico puede ser visto<br>como representando el futuro potencial de una persona. En la primera etapa del<br>an\u00e1lisis, la paciente so\u00f1aba que estaba amamantando a un amigo que estaba<br>muriendo de c\u00e1ncer en el \u00fatero. Esta amiga, aunque casada, en realidad hab\u00eda<br>tenido un aborto porque se hab\u00eda sentido demasiado privada para ser madre de un<br>ni\u00f1o. El amigo era un aspecto del paciente. En lugar de un ni\u00f1o vivo hab\u00eda un<br>c\u00e1ncer en su vientre ps\u00edquico, y estaba en peligro de muerte ps\u00edquica. Entonces un<br>ni\u00f1o real apareci\u00f3 en un sue\u00f1o, pero fue disfrazado para no parecer un ni\u00f1o.<br>Todav\u00eda trataba de negar la existencia de su hijo interior al negar sus impulsos<br>infantiles. Entonces sus sue\u00f1os conten\u00edan im\u00e1genes indiscutibles de beb\u00e9s y ni\u00f1os<br>peque\u00f1os. Al principio era un beb\u00e9 deforme, azul y casi congelado hasta la muerte<br>en el rinc\u00f3n m\u00e1s lejano de una habitaci\u00f3n. No pod\u00eda llorar. El paciente golpe\u00f3 y<br>pate\u00f3 al beb\u00e9 con el fin de darle vida. Luego lo mordi\u00f3, lo acarici\u00f3 y lo calent\u00f3 de<br>nuevo a la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>En otro sue\u00f1o el beb\u00e9 ten\u00eda un defecto, y sus padres quer\u00edan descartarlo. Estaba<br>empapado, habiendo quedado desprotegido bajo la lluvia. Esta vez otra vez el<br>paciente lo envolvi\u00f3 en una manta y lo abraz\u00f3. Pero estaba preocupada porque el<br>beb\u00e9 no pod\u00eda patear. Ser\u00e1 obvio que este sue\u00f1o representaba a su hijo interior<br>rechazado por la madre como lo hab\u00eda sentido en su infancia. La lluvia pudo haber<br>representado el ambiente hostil y \/ o ella en ese momento las l\u00e1grimas<br>inexpresadas. El beb\u00e9 no pod\u00eda patear mientras su agresi\u00f3n a\u00fan se inhib\u00eda.<br>Adem\u00e1s, la paciente segu\u00eda siendo la madre del h\u00e1galo usted mismo. Todav\u00eda no<br>estaba permitido ayudar a su hijo interior. El poder no relacionado segu\u00eda<br>reemplazando el eros, la relaci\u00f3n. Esto es ilustrado por otro sue\u00f1o: un ni\u00f1o<br>peque\u00f1o en un trineo estaba m\u00e1gicamente subiendo una colina cubierta de nieve<br>hacia atr\u00e1s. No hab\u00eda nadie tirando del trineo. Aterriz\u00f3 dentro de una choza que<br>estaba custodiada por un perro negro. El paciente subi\u00f3 corriendo la colina, abord\u00f3<br>al perro y liber\u00f3 al ni\u00f1o. Nuevamente tenemos la omnipotencia m\u00e1gica del ni\u00f1o<br>que no necesita a nadie que lo suba por la colina. La paciente sent\u00eda que ir hacia<br>atr\u00e1s era un movimiento retr\u00f3grado, y la nieve representaba que todav\u00eda<br>experimentaba el ambiente anal\u00edtico como fr\u00edo. El perro negro, su aspecto feroz,<br>trat\u00f3 de impedir que entrara en contacto con las cualidades de su hijo. Pero ella<br>venci\u00f3 al perro y lleg\u00f3 a su hijo interior.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces so\u00f1\u00f3 con un ni\u00f1o que cay\u00f3 sobre la balaustrada de un balc\u00f3n alto en un<br>r\u00edo. El paciente entr\u00f3 en p\u00e1nico y llam\u00f3 a los hombres de la ambulancia que<br>salvaron al ni\u00f1o de ahogarse. La paciente, demasiado elevada y separada del ni\u00f1o,<br>representa su arrogante distanciamiento, una caracter\u00edstica defensa narcisista. El<br>r\u00edo puede ser entendido como el vientre arquetipo letal en el que cae el ni\u00f1o. Sin<br>embargo, ahora ya no es su yo omnipotente que salva al ni\u00f1o, sino a los hombres de<br>ambulancia, una representaci\u00f3n arquet\u00edpica del analista.<\/p>\n\n\n\n<p>A medida que mi paciente hac\u00eda m\u00e1s contacto con sus impulsos infantiles y<br>empezaba a atraparme, so\u00f1aba con un ni\u00f1o destructivo y fren\u00e9tico; pero cuando su<br>madre lo recogi\u00f3 se calm\u00f3 y se content\u00f3 con sus brazos. De nuevo ya no es la<br>paciente, sino esta vez \u00abla madre\u00bb que sostiene al ni\u00f1o, un reconocimiento<br>tentativo del analista. Entonces so\u00f1\u00f3 con un ni\u00f1o t\u00edtere de goma que viv\u00eda<br>encerrado por su padre en un castillo con todas sus ventanas cubiertas por<br>persianas oscuras. Una mujer clowned para divertir al ni\u00f1o. El paciente exhort\u00f3 al<br>padre a abrir las persianas y dejar entrar el sol y el aire. \u201cEs hermoso afuera\u201d, dijo el<br>so\u00f1ador, \u201cy har\u00e1 que el ni\u00f1o sea bueno\u201d. Claramente el castillo con todas las<br>persianas abajo es su barrera narcisista; el padre, su aspecto no relacionado con el<br>control que bloquea a su hijo interior; la payasada, una de sus defensas narcisistas<br>que mencion\u00e9. Usted recordar\u00e1 que sol\u00eda divertir a la gente por el payaso y ser<br>ingenioso. Pero aqu\u00ed est\u00e1 el reconocimiento de que dejar que el sol y el aire sean<br>buenos para el ni\u00f1o. El ambiente dentro y fuera del an\u00e1lisis ya no se experimenta<br>como hostil.<\/p>\n\n\n\n<p>El desarrollo del paciente, como todo desarrollo psicol\u00f3gico, fue en un movimiento<br>espiral. Volvi\u00f3 a so\u00f1ar con una ni\u00f1a de tres a\u00f1os -la edad del an\u00e1lisis de aquella<br>\u00e9poca- que s\u00f3lo estaba medio viva. Desconoc\u00eda su entorno, se inclinaba sobre el<br>borde de una canoa y ca\u00eda de plano sobre el rostro en el agua. El so\u00f1ador vio esto<br>sucediendo desde una ventana, otra vez arriba en el segundo piso de un edificio.<br>Ella corri\u00f3 y grit\u00f3, \u201c\u00a1Un ni\u00f1o se est\u00e1 ahogando!\u201d Una mujer la ayud\u00f3 a salvar al<br>ni\u00f1o. La paciente estaba todav\u00eda demasiado alta y divorciada de su hijo interior que<br>no estaba plenamente vivo ni consciente de la realidad. Es salvado por una mujer,<br>pero de nuevo no se atreve a identificar a la mujer con el analista.<\/p>\n\n\n\n<p>Veo otros sue\u00f1os recientes como dando la quintaesencia de su desarrollo. En este<br>sue\u00f1o, camin\u00f3 por las South Downs y vio una horda de invasores acerc\u00e1ndose a<br>ella. Ella pens\u00f3 que eran hostiles y peligrosas y huy\u00f3 a una cueva. Entonces se dio<br>cuenta de que el ej\u00e9rcito invasor era amistoso y de su lado. En la cueva vio a un<br>ni\u00f1o diminuto con una mujer. Ella pens\u00f3 que la mujer se parec\u00eda a m\u00ed. El ni\u00f1o<br>derrib\u00f3 algunas escaleras como impulsadas por una fuerza invisible. \u201cNo hab\u00eda<br>ninguna retenci\u00f3n\u201d, dijo; las escaleras eran una salida en el soleado mundo<br>exterior. Esto me parece representar una especie de nacimiento de otro ni\u00f1o<br>interior. Una vez m\u00e1s hab\u00eda huido al vientre de la madre arquet\u00edpica, la cueva,<br>porque hab\u00eda experimentado las invasiones anal\u00edticas en su psique como hostiles.<br>Pero su confianza en m\u00ed se hab\u00eda establecido; el sue\u00f1o le dice que las fuerzas<br>invasoras son sus aliados. El ni\u00f1o, en presencia del analista, puede entrar en un<br>mundo que ahora se experimenta como c\u00e1lido y soleado. El paciente est\u00e1 en<br>camino a la recuperaci\u00f3n. Una persona que sufre de trastorno narcisista por lo<br>general tiene un ego bastante fuerte pero deformado que surgi\u00f3 de la<br>desintegraci\u00f3n atrofiada en la infancia. Esto ha dado lugar a la sustituci\u00f3n de eros,<br>es decir, la relaci\u00f3n, con un poder despiadado. Este ego patol\u00f3gico se experimenta<br>como localizado en la cabeza. El paciente desarrolla defensas espec\u00edficas para evitar<br>que se descomponga.<\/p>\n\n\n\n<p>En el tratamiento considero esencial crear un entorno anal\u00edtico en el que pueda<br>tener lugar una mayor desintegraci\u00f3n. El analista debe permitir al paciente liberar<br>en relaci\u00f3n a \u00e9l los impulsos que se han separado y negado. Debe abstenerse de<br>interpretar esos impulsos destructivos per se, ya que, hasta ahora, es demasiado<br>dif\u00edcil para el paciente asumir la responsabilidad de sus aspectos malvados. Todo lo<br>que puede tolerar en esta etapa es una interpretaci\u00f3n reconstructiva acerca de su<br>destructividad a la luz de su situaci\u00f3n de infancia severamente defectuosa que est\u00e1<br>viviendo nuevamente en la transferencia.<br>En la segunda fase del tratamiento, el trabajo interpretativo anal\u00edtico habitual<br>puede continuar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>REFERENCIAS<\/strong><br><\/p>\n\n\n\n<p>Fordham, F. (1964). The care of regressed patients and the child<br>archetype. Journal of Analytical Psychology 9:1.<br>Fordham, M. (1971). \u2018Primary self, primary narcissism and<br>related concepts\u2019. Journal of Analytical Psychology 16:2.<br><strong><em>_ <\/em><\/strong>(1976). The Self and Autism. Library of Analytical Psychology, Vol. 3. London: Karnac Books.<strong><em> <\/em><\/strong><br><strong><em>_<\/em><\/strong> (1980). The emergence of child analysis. Journal of Analytical<br>Psychology 25:4.<br>Gedo, J. (1975). On a central organizing concept for psychoanalytic<br>psychology. Journal of the American Psychoanalytical Association, Spring.<br>Gordon, R. (1980). Narcissism and the self: who am I that I love? Journal of<br>Analytical Psychology 25:3.<br>Kemberg, 0. (1975). Borderline Conditions and Pathological Narcissism. New<br>York: Jason Aronson.<br>Kohut, H. (1971). The Analysis of the Self. New York: International Universities<br>Press.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rushi Ledermann, Cert. Ment. Salud. Analista de Formaci\u00f3n, Sociedad dePsicolog\u00eda Anal\u00edtica y Asociaci\u00f3n Brit\u00e1nica de Psicoterapeutas. Anteriormentepsicoterapeuta en el Hospital Lady Chichester, Hove, Sussex. Tiene su pr\u00e1ctica Cl\u00ednicaen Hove, Sussex. Este documento es una traducci\u00f3n del cap\u00edtulo 5 \u00abNarcissistic disorder &hellip; <a href=\"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/trastorno-narcisista-y-su-tratamiento-rushi-ledermann\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-7953","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7953","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7953"}],"version-history":[{"count":12,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7953\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7980,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7953\/revisions\/7980"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7953"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7953"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7953"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}