{"id":7937,"date":"2021-07-16T23:39:09","date_gmt":"2021-07-16T23:39:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.adepac.org\/inicio\/?p=7937"},"modified":"2021-07-16T23:39:09","modified_gmt":"2021-07-16T23:39:09","slug":"el-sueno-como-creador-de-simbolos-chevalier-y-gheerbrant","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/el-sueno-como-creador-de-simbolos-chevalier-y-gheerbrant\/","title":{"rendered":"El sue\u00f1o como creador de s\u00edmbolos &#8211; Chevalier y Gheerbrant"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"225\" height=\"320\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/ChevalierLibroSimbolos.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7938\" srcset=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/ChevalierLibroSimbolos.jpg 225w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/ChevalierLibroSimbolos-211x300.jpg 211w\" sizes=\"auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-text-align-center is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Jean Chevalier (1906-1993) fue un escritor, fil\u00f3sofo y te\u00f3logo franc\u00e9s, mejor conocido por ser coautor del <em><strong>Diccionario de s\u00edmbolos<\/strong><\/em>, impreso por primera vez en 1969. Se trata de una obra enciclop\u00e9dica de antropolog\u00eda cultural, coescrita con el poeta franc\u00e9s y explorador amaz\u00f3nico Alain Gheerbrant, dedicada al simbolismo de mitos, sue\u00f1os, h\u00e1bitos, gestos, formas, figuras, colores y n\u00fameros que se encuentran en la mitolog\u00eda y el folclore. Fue reimpreso m\u00faltiples veces. Hasta 1964, Chevalier trabaj\u00f3 en la UNESCO como Director de la Oficina de Relaciones, antes de renunciar a dedicarse a la escritura y la investigaci\u00f3n. Este recuento sobre el sue\u00f1o aparece en esta obra (2003, Espa\u00f1a: Ed. Herder).<\/p><p><strong>______________________________________________<\/strong><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">El sue\u00f1o no se estudia aqu\u00ed m\u00e1s que&nbsp;a t\u00edtulo de veh\u00edculo y de creador de s\u00edmbolos.<\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Manifiesta tambi\u00e9n la naturaleza compleja, representativa, emotiva y vectorial del&nbsp;s\u00edmbolo, as\u00ed como las dificultades de una&nbsp;justa interpretaci\u00f3n. La mayor parte de los&nbsp;elementos de este art\u00edculo son aplicables al&nbsp;conjunto de los s\u00edmbolos, y a cada uno en&nbsp;particular, al participar todo s\u00edmbolo del&nbsp;sue\u00f1o y rec\u00edprocamente.<\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><em><strong>A. La parte del sue\u00f1o.<\/strong><\/em><\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Seg\u00fan las investigaciones cient\u00edficas m\u00e1s recientes un hombre\u00a0de 60 a\u00f1os habr\u00eda so\u00f1ado, durmiendo, un\u00a0m\u00ednimo de cinco a\u00f1os. Si el sue\u00f1o ocupa\u00a0un tercio de la vida, alrededor del 25 % del\u00a0sue\u00f1o est\u00e1 atravesado por sue\u00f1os: los sue\u00f1os\u00a0nocturnos ocupan pues un doceavo de la\u00a0existencia en la mayor parte de hombres.<br>\u00a1Qu\u00e9 decir del sue\u00f1o despierto y de la enso\u00f1aci\u00f3n diurna que se a\u00f1aden a esa parte ya\u00a0impresionante!<br>Ahora bien, el sue\u00f1o, como ha dicho muy\u00a0bien Fr\u00e9d\u00e9ric Gaussen: \u00abS\u00edmbolo de la aventura individual, alojado tan profundamente\u00a0en la intimidad de la conciencia que escapa\u00a0a su propio creador, el sue\u00f1o nos aparece\u00a0como la expresi\u00f3n m\u00e1s secreta y m\u00e1s imp\u00fadica de nosotros mismos.\u00bb Al menos dos horas por noche vivimos en ese mundo on\u00edrico\u00a0de los s\u00edmbolos. \u00a1Que fuente de conocimientos sobre nosotros mismos y sobre la humanidad, si pudi\u00e9semos siempre recordarlos e\u00a0interpretarlos! La interpretaci\u00f3n de los sue\u00f1os, afirma Freud, es la v\u00eda real para llegar\u00a0al conocimiento del alma. Tambi\u00e9n las claves de los sue\u00f1os se han multiplicado desde\u00a0la antig\u00fcedad. Hoy el an\u00e1lisis pretende substituirlas.<\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><em><strong>B. El fen\u00f3meno del sue\u00f1o.<\/strong><\/em><\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Las ideas sobre\u00a0el sue\u00f1o, como sobre el s\u00edmbolo, han evolucionado mucho y no hemos de escribir aqu\u00ed\u00a0su historia. Pero hoy d\u00eda los especialistas est\u00e1n divididos. Para Freud es la expresi\u00f3n, e\u00a0incluso el cumplimiento, de un deseo rechazado (fres, 123); para Jung \u00abla autorrepresentaci\u00f3n, espont\u00e1nea y simb\u00f3lica, de la situaci\u00f3n actual. de lo inconsciente\u00bb (junh,\u00a0228); para J. Sutter, y \u00e9sta es la menos interpretativa de las definiciones, el sue\u00f1o es \u00abun\u00a0fen\u00f3meno psicol\u00f3gico que se produce mientras dormimos y que est\u00e1 constituido por\u00a0una serie de im\u00e1genes cuyo desarrollo representa un drama m\u00e1s o menos seguido\u00bb\u00a0(porp, 365).<br>El sue\u00f1o escapa pues a la voluntad y a la\u00a0responsabilidad del sujeto, por el hecho de\u00a0que su dramaturgia nocturna es espont\u00e1nea\u00a0e incontrolada. Por esta raz\u00f3n el sujeto vive\u00a0el drama so\u00f1ado como si existiese realmente\u00a0fuera de su imaginaci\u00f3n. La conciencia de\u00a0las realidades se oblitera, el sentimiento\u00a0de identidad se aliena y disuelve. Chuang-tse\u00a0ya no sabe si es Chuang-tse quien ha so\u00f1ado\u00a0que era una mariposa, o si es la mariposa la\u00a0que ha so\u00f1ado que era Chuang. \u00abSi un artesano, escribe Pascal, estuviese seguro de so\u00f1ar todas las noches, durante doce horas,\u00a0que es rey, yo creo que ser\u00eda casi tan feliz\u00a0como un rey que so\u00f1ase todas las noches,\u00a0durante doce horas, que era artesano.\u00bb Sintetizando el pensamiento de Jung, Roland\u00a0Cahen escribe: \u00abEl sue\u00f1o es la expresi\u00f3n de\u00a0esa actividad mental que vive en nosotros,\u00a0que piensa, siente, experimenta, especula, al\u00a0margen de nuestra actividad diurna, y en todos los grados, del plano m\u00e1s biol\u00f3gico al\u00a0m\u00e1s espiritual del ser, sin que nosotros lo sepamos. Manifestando una corriente ps\u00edquica\u00a0subyacente y las necesidades de un programa vital inscrito en lo m\u00e1s profundo del ser,\u00a0el sue\u00f1o expresa las aspiraciones profundas\u00a0del individuo y por tanto ser\u00e1 para nosotros\u00a0una fuente extraordinariamente preciosa de\u00a0informaci\u00f3n en todos los \u00f3rdenes\u00bb (rshu,\u00a0104).<\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><em><strong>C. Clasificaci\u00f3n de los sue\u00f1os.<\/strong><\/em><\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">1. El Egipto antiguo prestaba a los sue\u00f1os un valor\u00a0sobre todo premonitorio: \u00abEl dios ha creado\u00a0lossue\u00f1os para indicar el camino a los hombres cuando ellos no pueden ver el porvenir\u00bb, dice un libro de sabidur\u00eda. Sacerdotes-lectores, escribas sagrados u onirocr\u00edticos\u00a0interpretaban en los templos los s\u00edmbolos de\u00a0los sue\u00f1os, seg\u00fan claves transmitidas de siglo\u00a0en siglo. La oniromancia, o la adivinaci\u00f3n\u00a0por los sue\u00f1os, se practic\u00f3 en todas partes.<br>Para los negrito de las islas Andam\u00e1n, los\u00a0sue\u00f1os est\u00e1n producidos por el alma, que se\u00a0considera la parte mal\u00e9fica del ser. Ella sale\u00a0por la nariz y realiza fuera del cuerpo las haza\u00f1as de las que el hombre toma conciencia\u00a0en sue\u00f1o.<br>Para todos los indios de Am\u00e9rica del norte, el sueno es el signo \u00faltimo y decisivo de\u00a0la experiencia. \u00abLos sue\u00f1os est\u00e1n en el origen de las liturgias; ellos fundan la elecci\u00f3n\u00a0de los sacerdotes y dan la calidad de cham\u00e1n; de ellos se deducen la ciencia m\u00e9dica,\u00a0el nombre que se dar\u00e1 a los hijos y los tab\u00faes; ellos ordenan las guerras, las partidas\u00a0de caza, las condenas a muerte y la ayuda a\u00a0aportar; s\u00f3lo ellos penetran la oscuridad escatol\u00f3gica. En fin el sue\u00f1o&#8230; seg\u00fan confirma\u00a0la tradici\u00f3n: es el sello de la legalidad y de la\u00a0autoridad\u00bb (MULR, 247).<br>Para los bant\u00fa del Kasai (depresi\u00f3n congole\u00f1a), ciertos sue\u00f1os son referidos por las\u00a0almas que se separan del cuerpo mientras\u00a0duermen y van a charlar con las almas de\u00a0los muertos (fouc, 66). Estos sue\u00f1os tienen\u00a0un car\u00e1cter premonitorio que concierne a la\u00a0persona o bien pueden constituir verdaderos\u00a0mensajes de los muertos a los vivos, interesando pues al conjunto de la comunidad (sobre el papel de los sue\u00f1os y su interpretaci\u00f3n\u00a0en las civilizaciones orientales se puede consultar la erudita obra colectiva SOUS, y sobre\u00a0ejemplos de sue\u00f1os hist\u00f3ricos c\u00e9lebres, religiosos, pol\u00edticos y culturales, becm).<\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">2. Los ejemplos de sue\u00f1os son innumerables; muchas veces se ha intentado clasificarlos. Las investigaciones anal\u00edticas, etnol\u00f3gicas y parapsicol\u00f3gicas han clasificado los\u00a0sue\u00f1os nocturnos, para comodidad del estudio, en un cierto n\u00famero de categor\u00edas:<br><\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">a) el sue\u00f1o profetice o did\u00e1ctico, advertencia m\u00e1s o menos disfrazada sobre un\u00a0acontecimiento cr\u00edtico, pasado, presente o\u00a0futuro; el origen de estos sue\u00f1os se atribuye\u00a0a menudo a una fuerza celeste;<br>b) el sue\u00f1o inici\u00e1tico, del cham\u00e1n, como\u00a0el descrito en el libro budista tibetano del\u00a0Bardo-Todol, cargado de eficacia m\u00e1gica y\u00a0destinado a introducir en otro mundo por\u00a0un conocimiento y un viaje imaginarios; \u00ab<br>c) el sue\u00f1o telep\u00e1tico, que pone en comunicaci\u00f3n con el pensamiento y los sentimientos de personas o de grupos alejados;<br>d) el sue\u00f1o visionario, que transporta a lo\u00a0que H. Corbin llama \u00abel mundo imaginal\u00bb\u00a0y que presupone en el ser humano, a un cierto\u00a0grado de conciencia, poderes que nuestra civilizaci\u00f3n occidental ha quiz\u00e1s atrofiado o\u00a0paralizado, poderes de los que H. Corbin encuentra testimonios entre los m\u00edsticos iranios; no se trata aqu\u00ed de presagio, ni de viaje, sino de visi\u00f3n;<br>e) el sue\u00f1o presentimiento, que hace barruntar y privilegiar una posibilidad entre\u00a0mil&#8230;<br>f) el sue\u00f1o mitol\u00f3gico, que reproduce alg\u00fan gran arquetipo y refleja una angustia\u00a0fundamental y universal.<\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">3. El sue\u00f1o despierto, salvadas las distancias, puede ser asimilado al sue\u00f1o nocturno,\u00a0tanto por los s\u00edmbolos que entra\u00f1a como\u00a0por las funciones ps\u00edquicas que es capaz de\u00a0cumplir. Mar\u00eda Zambrano muestra bien su\u00a0riesgo y su ventaja: \u00abEn la vigilia, el sue\u00f1o\u00a0gana imperceptiblemente al sujeto y engendra un cierto olvido o bien un recuerdo cuyo\u00a0contorno se transfiere a un plano de la conciencia que no puede acogerlo. El sue\u00f1o se\u00a0convierte por tanto en germen de obsesi\u00f3n,\u00a0de cambio de la realidad. Por lo contrario, si\u00a0se transfiere a un plano adecuado de la conciencia, al lugar en donde \u00e9sta y el alma entran en simbiosis, se convierte en una forma\u00a0de creaci\u00f3n, sea en el proceso de la vida personal, sea para una obra\u00bb (RSHU, 167).<br>La pr\u00e1ctica psicoterap\u00e9utica del sue\u00f1o\u00a0despierto ha engendrado la onirot\u00e9cnica.<br>Derivada de los trabajos de Galton y Binet,\u00a0de los experimentos de Desoille, de Guillerez y de Caslant, extendida y perfeccionada\u00a0por Fr\u00e9tigny y Virel hasta el onirodrama,\u00a0esta t\u00e9cnica consiste en un ensue\u00f1o dirigido,\u00a0a partir de una imagen o de un tema sugeridos por el int\u00e9rprete y generalmente sacados\u00a0de los s\u00edmbolos de ascenso y de descenso.<br>\u00abUtiliza la facultad que tiene el hombre en\u00a0estado de hipovigilia, de vivir un universo\u00a0arcaico, cuya existencia ni siquiera sospecha\u00a0cuando est\u00e1 en el estado de vigilia y del que\u00a0el sue\u00f1o nocturno no da m\u00e1s que una idea\u00a0muy infiel y deshilvanada. La t\u00e9cnica entra\u00f1a un primer tiempo de relajaci\u00f3n cient\u00edficamente conducida, que determina la aparici\u00f3n de ondas electroencefalogr\u00e1ficas alfa.<br>El sujeto recibe la consigna de verbalizar\u00a0paso a paso las im\u00e1genes que se le aparecen\u00a0y los estados que siente. La experiencia\u00a0muestra que tales estados son vividos; es decir que el sujeto tiene un \u00abyo\u00bb corporal imaginario y que act\u00faa en un mundo fantasmatico, sobre el cual proyecta las estructuras de\u00a0su \u00abyo\u00bb arcaico. Si, en este punto del experimento, el operador propone una imagen inductora o sugiere una acci\u00f3n imaginaria, el\u00a0sujeto va a integrar la sugesti\u00f3n en el universo donde vive y a desarrollar sus consecuencias, en el modo simb\u00f3lico propio de semejante universo. Por este medio y algunos\u00a0otros, se ven surgir en el sujeto menos predispuesto a la fantas\u00eda o a la penetraci\u00f3n\u00a0po\u00e9tica, secuencias de im\u00e1genes y de situaciones que pueden superponerse en todo\u00a0punto a los datos de la mitolog\u00eda o de la psicosociolog\u00eda de los estadios m\u00e1s primitivos\u00a0de la humanidad\u00bb (virs, 6).<\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><em><strong>D. Funciones del sue\u00f1o.<\/strong><\/em><\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">1. So\u00f1ar es tan\u00a0necesario para el equilibrio biol\u00f3gico y mental como dormir, respirar y alimentarse.<br>Alternativamente relajaci\u00f3n y tensi\u00f3n del\u00a0psiquismo, los sue\u00f1os cumplen una funci\u00f3n\u00a0vital: la muerte o la demencia pueden sancionar una falta total de sue\u00f1os. Sirve de\u00a0exutorio a impulsos reprimidos durante el\u00a0d\u00eda, hace emerger problemas a resolver, sugiere soluciones represent\u00e1ndolas. Su funci\u00f3n selectiva, como la de la memoria, alivia\u00a0la vida consciente. Pero desempe\u00f1a a\u00fan una\u00a0funci\u00f3n mucho m\u00e1s profunda.<\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">2. El sue\u00f1o es uno de los mejores agentes\u00a0de informaci\u00f3n sobre el estado ps\u00edquico del\u00a0so\u00f1ador. Proporciona a \u00e9ste un cuadro de su\u00a0situaci\u00f3n existencial presente, hecho de s\u00edmbolos vivos: es para el so\u00f1ador una imagen a\u00a0menudo insospechada de s\u00ed mismo; es un revelador del yo y del si mismo. Pero los vela\u00a0al mismo tiempo, exactamente como un\u00a0s\u00edmbolo, con im\u00e1genes de seres distintos del sujeto. Los procesos de identificaci\u00f3n operan\u00a0sin control en el sue\u00f1o. El sujeto se proyecta\u00a0en la imagen de otro ser: se aliena identific\u00e1ndose a otro. Puede estar representado\u00a0con rasgos que no tienen aparentemente\u00a0nada de com\u00fan con \u00e9l, hombre o mujer, animal o planta, veh\u00edculo o planeta, etc. Uno\u00a0de los papeles del an\u00e1lisis on\u00edrico o simb\u00f3lico es a la vez despejar esas identificaciones y\u00a0discernir en ellas las causas y los fines; debe\u00a0restituir a la persona a su identidad propia,\u00a0al descubrir el sentido de sus alienaciones.<\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">3. El papel quiz\u00e1s m\u00e1s fundamental del\u00a0sue\u00f1o es establecer en el psiquismo de una\u00a0persona una especie de equilibrio compensador. Asegura una autorregulaci\u00f3n psicobiol\u00f3gica. De una carencia de sue\u00f1os resultan\u00a0desequilibrios mentales, al igual que una carencia de prote\u00ednas animales provoca perturbaciones fisiol\u00f3gicas. Esta funci\u00f3n biol\u00f3gica\u00a0del sue\u00f1o, confirmada por los m\u00e1s recientes\u00a0experimentos cient\u00edficos, no deja de tener\u00a0consecuencias para la propia interpretaci\u00f3n,\u00a0que puede entonces evocar la ley de las relaciones complementarias. El int\u00e9rprete buscar\u00e1 en efecto la relaci\u00f3n de complementariedad entre la situaci\u00f3n consciente vivida,\u00a0objetiva, del so\u00f1ador y las im\u00e1genes de su\u00a0sue\u00f1o. \u00abPues existe, escribe Roland Cahen,\u00a0una relaci\u00f3n de contrapeso (de balanza) realmente din\u00e1mica, entre lo consciente y lo inconsciente, manifestada en la actualidad de\u00a0su dependencia por el sue\u00f1o&#8230; Los deseos,\u00a0las angustias, las defensas, las aspiraciones\u00a0(y las frustraciones) de lo consciente encontrar\u00e1n en las im\u00e1genes on\u00edricas bien comprendidas una compensaci\u00f3n saludable\u00a0y en consecuencia correcciones esenciales\u00bb\u00a0(RSHU, 111). El drama on\u00edrico puede ofrecer\u00a0lo que la vida exterior rehusa y revelar el estado de satisfacci\u00f3n o de insatisfacci\u00f3n, en el\u00a0cual se encuentra la capacidad energ\u00e9tica (libido) del sujeto. Pero, a veces, la separaci\u00f3n\u00a0entre el sue\u00f1o y la realidad es tal que toma\u00a0un car\u00e1cter patol\u00f3gico y revela en la propia\u00a0libido una desmesura que nada puede compensar. Se observar\u00e1 que en los casos normales la compensaci\u00f3n se produce, en las\u00a0perspectivas de Freud, siguiendo una l\u00ednea\u00a0horizontal, es decir al mismo plano de la sexualidad, mientras que, seg\u00fan Jung, \u00abtoda la\u00a0equilibraci\u00f3n psicol\u00f3gica del ser se efect\u00faa\u00a0entre sus planos conscientes y sus planos inconscientes, en la dimensi\u00f3n de la verticalidad, como si \u00e9ste fuera un velero entre la\u00a0vela y la quilla\u00bb (ibid.). En el mismo sentido, para el doctor Guillerey, toda perturbaci\u00f3n ps\u00edquica corresponde a una actividad\u00a0superior obstruida y la llamada del h\u00e9roe, en\u00a0el sentido bergsoniano del t\u00e9rmino, cumple\u00a0una funci\u00f3n, no s\u00f3lo moral, sino terap\u00e9utica\u00a0de salvamento.<\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">4. El sue\u00f1o acelera en fin los procesos de\u00a0individualizaci\u00f3n, que dirigen la evoluci\u00f3n\u00a0ascensional e integrante del hombre. A su\u00a0modo, tiene ya una funci\u00f3n totalizadora.\u00a0El an\u00e1lisis, como veremos, le permite entrar\u00a0en comunicaci\u00f3n cuasi regular con la conciencia y desempe\u00f1ar entonces un papel de\u00a0factor de integraci\u00f3n a todos los planos. No\u00a0s\u00f3lo expresa entonces la totalidad del individuo, sino que contribuye a formarla.<\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>E. An\u00e1lisis del sue\u00f1o<\/em>.<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">1. El an\u00e1lisis de los\u00a0s\u00edmbolos on\u00edricos descansa en un triple examen: el del contenido del sue\u00f1o (las im\u00e1genes y su dramaturgia); el de la estructura del\u00a0sue\u00f1o (un conjunto formal de relaciones de\u00a0un cierto tipo en distintas im\u00e1genes); el del\u00a0sentido del sue\u00f1o (su orientaci\u00f3n, su finalidad, su intenci\u00f3n). Los principios de interpretaci\u00f3n del an\u00e1lisis se aplicar\u00edan por otra\u00a0parte a todos los s\u00edmbolos, aparte de los que\u00a0aparecen en los sue\u00f1os y en particular a los\u00a0que se expresan en las mitolog\u00edas. El sue\u00f1o\u00a0puede concebirse como una mitolog\u00eda personalizada.<\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">2. El contenido del sue\u00f1o, es decir la fantasmagor\u00eda puramente descriptiva, procede\u00a0de cinco tipos de operaciones espont\u00e1neas:\u00a0una elaboraci\u00f3n de los datos de lo inconsciente para transformarlos en im\u00e1genes actuales; una condensaci\u00f3n de m\u00faltiples elementos en una imagen o en una sucesi\u00f3n de\u00a0im\u00e1genes; un desplazamiento o una transferencia de la afectividad a esas im\u00e1genes de\u00a0substituci\u00f3n, por la v\u00eda de la identificaci\u00f3n,\u00a0del rechazo o de la sublimaci\u00f3n; una dramatizaci\u00f3n de este conjunto de im\u00e1genes y de\u00a0cargas afectivas en una porci\u00f3n de vida m\u00e1s\u00a0o menos intensa; en fin una simbolizaci\u00f3n\u00a0que esconde tras las im\u00e1genes del sue\u00f1o\u00a0otras realidades distintas de las que est\u00e1n directamente figuradas. A trav\u00e9s de tales formas disfrazadas y por tanto de operaciones\u00a0inconscientes, el an\u00e1lisis on\u00edrico deber\u00e1\u00a0buscar el contenido latente de semejantes expresiones ps\u00edquicas, que velan coerciones,\u00a0necesidades y pulsiones, ambivalencias, conflictos o aspiraciones enterradas en las profundidades del alma. El contenido del sue\u00f1o\u00a0comprende no solamente las representaciones y su din\u00e1mica, sino tambi\u00e9n su tonalidad, es decir la carga emotiva y ansiosa que\u00a0los afecta.<\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">3. Fantasmagor\u00edas diversas pueden recubrir estructuras id\u00e9nticas, es decir conjuntos\u00a0ajustados y articulados seg\u00fan el mismo esquema profundo; a la inversa, im\u00e1genes semejantes pueden aparecer en estructuras\u00a0diferentes. Numerosas confrontaciones de\u00a0im\u00e1genes y de situaciones so\u00f1adas han testimoniado una especie de tem\u00e1tica constante,\u00a0es decir un conjunto de esquemas eidolomotores, donde series de im\u00e1genes diferentes revelan una misma orientaci\u00f3n, los mismos\u00a0sentimientos, las mismas preocupaciones,\u00a0as\u00ed como la existencia de una red de comunicaci\u00f3n interna, de una misma disposici\u00f3n\u00a0entre los diversos planos y las diversas pulsiones del psiquismo; ellas permiten as\u00ed discernir el contenido latente del sue\u00f1o. Roger\u00a0Bastide se\u00f1ala en su diario: \u00abComienzo a\u00a0convertirme en africano, esta noche he so\u00f1ado con Ogun (dios yoruba del hierro y de los\u00a0herreros)&#8230; un psicoanalista tendr\u00eda una buena oportunidad para mostrarme que no he\u00a0hecho m\u00e1s que cambiar de s\u00edmbolo, que\u00a0Ogun desempe\u00f1a exactamente el mismo papel en mis noches africanas que tal otro personaje de mis sue\u00f1os de Europa. Tras la diversidad de contenidos, ser\u00eda ciertamente la\u00a0misma estructura fundamental la que se le\u00a0revelar\u00eda a un analista. Dejaremos pues de\u00a0lado la materialidad de las im\u00e1genes de los\u00a0sue\u00f1os, para ir, por debajo, a las estructuras\u00a0que las informan\u00bb (RSHU, 180). Freud pensaba que todos los sue\u00f1os de una misma noche\u00a0pertenecen a un mismo conjunto (fres,\u00a0298).<br>Semejante estructura del sue\u00f1o se concibe\u00a0generalmente como un drama en cuatro actos, en el cual act\u00faa un aparato imaginario\u00a0que puede variar considerablemente, aunque\u00a0el cuadro subyacente .de la acci\u00f3n contin\u00fae\u00a0siendo el mismo. Roland Cahen resume as\u00ed\u00a0estos cuatro actos, para facilitar el an\u00e1lisis:<\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">1) su exposici\u00f3n y sus personajes, su lugar geogr\u00e1fico,\u00a0su \u00e9poca,sus decorados;<br>2) la acci\u00f3n que all\u00ed se anuncia y se trama;<br>3) la peripecia del drama;<br>4) ese drama evoluciona hacia su t\u00e9rmino, su soluci\u00f3n, su lysis, su distensi\u00f3n, su indicaci\u00f3n o su conclusi\u00f3n (rshu,111).<\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Lo que complica tambi\u00e9n semejante estructura es que debe explorarse a distintos\u00a0planos, que no est\u00e1n exentos de interferencias entre ellos. Se encontrar\u00e1n, en el m\u00e1s\u00a0profundo, problemas metaf\u00edsicos que simbolizan m\u00e1s o menos directamente las angustiantes cuestiones de la ontog\u00e9nesis o de la\u00a0sobrevivencia. En el plano medio, las preocupaciones sexuales se expresan a trav\u00e9s de\u00a0los s\u00edmbolos que establece de una manera\u00a0general la individualizaci\u00f3n de la adolescencia. En la capa superficial aparecer\u00e1n en forma simb\u00f3lica, m\u00e1s o menos acabada por\u00a0otra parte, las preocupaciones del individuo\u00a0aislado por la complejidad de la civilizaci\u00f3n\u00a0y que se enga\u00f1a sobre las causas de sus dificultades de adaptaci\u00f3n.<br>A trav\u00e9s de todos estos mundos de s\u00edmbolos que, as\u00ed clasificados, se articulan seg\u00fan\u00a0una analog\u00eda bastante clara, algunos ejes privilegiados se dibujan por otra parte bastante\u00a0claramente: la relaci\u00f3n casi constante entre\u00a0la ascensi\u00f3n y la luz (Caslant-Desoille); entre la integraci\u00f3n y el calor (Fr\u00e9tigny-Virel).<br>A se\u00f1alar tambi\u00e9n las grandes direcciones\u00a0anal\u00f3gicas de la centralizaci\u00f3n (Godel), de la\u00a0derecha y la izquierda. Estas redes de coordenadas, y otras que tienen un valor puramente experimental, formar\u00edan un c\u00f3digo de\u00a0esquemas eidolomotores, gracias al cual podr\u00eda explorarse el simbolismo on\u00edrico de una\u00a0manera relativamente cient\u00edfica.<\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">4. En fin, todo sue\u00f1o posee un sentido;\u00a0este sentido puede buscarse hacia atr\u00e1s, en la\u00a0causa del sue\u00f1o: es el m\u00e9todo freudiano,\u00a0etiol\u00f3gico y retrospectivo; hacia adelante, en\u00a0la intenci\u00f3n realizadora del sue\u00f1o: es el m\u00e9todo jungiano, teleol\u00f3gico o prospectivo.\u00a0\u00abLos sue\u00f1os, dice Jung, son a menudo anticipaciones que pierden todo su sentido al ser\u00a0examinados desde un punto de vista puramente causal\u00bb (junh, 289).<br>El sue\u00f1o, \u00abcomo todo proceso vivo, no es\u00a0solamente una sucesi\u00f3n causal, sino tambi\u00e9n\u00a0un proceso orientado hacia un fin&#8230; se pueden. pedir pues al sue\u00f1o -que es una autodescripci\u00f3n del proceso de la vida ps\u00edquicaindicaciones sobre las causas objetivas de la\u00a0vida ps\u00edquica y sobre las tendencias objetivas de \u00e9sta\u00bb (junv, 81). En lugar de situarse\u00a0bajo la dependencia de un consciente que la\u00a0precede, como la funci\u00f3n compensadora,\u00a0la funci\u00f3n prospectiva del sue\u00f1o se presenta,\u00a0por lo contrario, \u00aben forma de una anticipaci\u00f3n que surge, en lo inconsciente, de la actividad consciente futura; evoca un esbozo\u00a0preparatorio, un boceto a grandes rasgos, un\u00a0proyecto de plan ejecutorio\u00bb (ibid., 88;\u00a0junt, 441). Pero esta orientaci\u00f3n hacia un\u00a0fin se expresa en forma de s\u00edmbolos y no en\u00a0la claridad descriptiva de una pel\u00edcula de\u00a0aventuras o de un encadenamiento conceptual.<br>Asimilando al sue\u00f1o las construcciones\u00a0imaginarias efectuadas en estado de vigilia,\u00a0Edgar Morin estima que todo sue\u00f1o es una\u00a0realizaci\u00f3n irreal, pero que aspira a la realizaci\u00f3n pr\u00e1ctica. Por esta raz\u00f3n las utop\u00edas \u00a0sociales prefiguran las sociedades futuras, las\u00a0alquimias prefiguran las qu\u00edmicas o las alas de \u00cdcaro prefiguran las alas del avi\u00f3n (MORC,\u00a0213). \u00abCada sue\u00f1o, dir\u00e1 Adier, tiende a crear el ambiente m\u00e1s favorable para un fin\u00a0lejano.\u00bb Esta finalidad del sue\u00f1o se distingue\u00a0del sue\u00f1o premonitorio de los antiguos: no\u00a0anuncia un acontecimiento del porvenir,\u00a0sino que revela y libera una energ\u00eda que\u00a0tiende a crear el acontecimiento. \u00c9sta es\u00a0toda la diferencia entre lo profetice y lo previsor, entre lo adivinatorio y lo operativo.<br><em>\u00abEl sue\u00f1o es una preparaci\u00f3n para la vida\u00bb\u00a0(Moeder); \u00abel porvenir se conquista en sue\u00f1os antes de conquistarse por experiencias\u00bb\u00a0(de Becker, a prop\u00f3sito de Gast\u00f3n Bachelard). \u00abEl sue\u00f1o es el preludio de la vida activa\u00bb<\/em> (Bachelard, bact, 19).<\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><em><strong>F. Interpretaci\u00f3n.<\/strong><\/em><\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">1. El so\u00f1ador est\u00e1 en el\u00a0coraz\u00f3n de su sue\u00f1o. No debe esperarse de\u00a0este art\u00edculo una clave de los sue\u00f1os. Toda\u00a0esta recopilaci\u00f3n de s\u00edmbolos, sean aztecas,\u00a0bant\u00fas o chinos, puede servir para la interpretaci\u00f3n de los sue\u00f1os. Pero, por \u00fatil que\u00a0sea, no podr\u00eda bastar. El sue\u00f1o anima y\u00a0combina im\u00e1genes cargadas de afectividad:\u00a0su lenguaje es claramente el de los s\u00edmbolos.<br>Pero el arte de interpretarlos no depende solamente de reglas, de procedimientos o de\u00a0significaciones codificados y aplicados mec\u00e1nicamente. Hace falta una comprensi\u00f3n a la\u00a0vez \u00edntima y amplia. El so\u00f1ador que posea\u00a0este libro podr\u00e1 leer en los art\u00edculos que correspondan a las im\u00e1genes de sus sue\u00f1os los\u00a0valores simb\u00f3licos que est\u00e1n ligados a tales\u00a0im\u00e1genes. En los sue\u00f1os esos valores son\u00a0fundamentalmente los mismos que en las artes pl\u00e1sticas, la literatura o los mitos; pero,\u00a0como en todo, est\u00e1n en simbiosos con otros\u00a0y especialmente con un medio ps\u00edquico, personal y social, portador tambi\u00e9n \u00e9l de s\u00edmbolos. Es la s\u00edntesis de todos esos elementos\u00a0que, a partir de las luces dispersas aqu\u00ed y all\u00e1\u00a0en este libro, conducir\u00e1 al lector a una justa\u00a0interpretaci\u00f3n de su experiencia y, en general, de su vida al modo de lo imaginario o de\u00a0lo figurado. La verdadera clave de los sue\u00f1os\u00a0est\u00e1 en el molde de los s\u00edmbolos, percibidos\u00a0o no percibidos, pero siempre vivos en lo inconsciente. Es a trav\u00e9s de s\u00ed mismo como el\u00a0lector captar\u00e1 el sentido de los s\u00edmbolos evocados en este libro, al mismo tiempo que el\u00a0sentido de sus sue\u00f1os. \u00abNo hay que olvidar,\u00a0escribe C.G. Jung, que se sue\u00f1a en primer\u00a0lugar, y casi exclusivamente, por nosotros\u00a0mismos y a trav\u00e9s de nosotros.\u00bb El c\u00e9lebre\u00a0analista opone justamente a la interpretaci\u00f3n de los sue\u00f1os en el plano del objeto,\u00a0que ser\u00eda causal y mec\u00e1nica, la interpretaci\u00f3n en el plano del sujeto. \u00c9sta remite a la\u00a0psicolog\u00eda del so\u00f1ador cada elemento del\u00a0sue\u00f1o, por ejemplo cada una de las personas\u00a0actuantes que en \u00e9l figuran. Cada una de\u00a0ellas es como un s\u00edmbolo del sujeto. El primer tipo de interpretaci\u00f3n es anal\u00edtico: descompone el contenido del sue\u00f1o en su trama\u00a0compleja de reminiscencias, de recuerdos\u00a0que son el eco de condiciones exteriores. La\u00a0interpretaci\u00f3n del segundo tipo es por lo\u00a0contrario sint\u00e9tica: \u00aben cuanto destaca de las\u00a0causas contingentes los complejos de reminiscencias y los da a entender como tendencias o componentes del sujeto, al cual con\u00a0ello los integra de nuevo. En tal caso todos\u00a0los contenidos del sue\u00f1o se consideran s\u00edmbolos de contenidos subjetivos\u00bb (junv, 93).<br>Se podr\u00eda decir de toda percepci\u00f3n profundizada y vivida con un valor simb\u00f3lico -que\u00a0no se realiza evidentemente m\u00e1s que en el\u00a0plano del sujeto- lo que Jung dice del sue\u00f1o:\u00a0\u00absi por casualidad nuestro sue\u00f1o reproduce\u00a0algunas representaciones, \u00e9stas son ante todo\u00a0nuestras representaciones, a cuya elaboraci\u00f3n la totalidad de nuestro ser ha contribuido; son factores subjetivos los que, en el sue\u00f1o (como en la percepci\u00f3n del s\u00edmbolo) -y\u00a0no (\u00fanicamente) por motivos exteriores sino\u00a0seg\u00fan los movimientos m\u00e1s tenues de nuestra alma- se agrupan de tal o cual manera,\u00a0expresando tal o cual sentido. Toda esta g\u00e9nesis es esencialmente subjetiva, y el sue\u00f1o\u00a0es el teatro en que el so\u00f1ador es a la vez actor, escenario, apuntador, productor, autor,\u00a0p\u00fablico y cr\u00edtico\u00bb (ibid., 94). El sue\u00f1o del\u00a0hombre es una manifestaci\u00f3n c\u00f3smica y a\u00a0veces una teofan\u00eda, como \u00abun sue\u00f1o de la\u00a0naturaleza en \u00e9l y un sue\u00f1o de \u00e9l a prop\u00f3sito\u00a0de la naturaleza\u00bb (Raymond de Becker), o,\u00a0seg\u00fan los antiguos, un signo de Dios en \u00e9l y\u00a0un signo de \u00e9l a Dios. Las pulsaciones venidas de los tres planos del universo y del s\u00ed\u00a0mismo se conjugan en el sue\u00f1o.<\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">2. El so\u00f1ador est\u00e1 en el coraz\u00f3n de una\u00a0historia. La interpretaci\u00f3n de los s\u00edmbolos\u00a0on\u00edricos exige que cada uno de los tres elementos del an\u00e1lisis se remita a un contexto,\u00a0se aclare por asociaciones espont\u00e1neas y, si\u00a0es posible, se amplifique, del mismo modo\u00a0que se ampliar\u00eda una pel\u00edcula.\u00a0La primera regla, la del contexto, pone en\u00a0guardia contra la interpretaci\u00f3n de un sue\u00f1o\u00a0aislado. Si bien conviene escuchar el relato\u00a0de un sue\u00f1o descrito con toda la precisi\u00f3n\u00a0deseable, no es menos necesario conocer varios sue\u00f1os del mismo sujeto, sue\u00f1os habidos en una fecha pr\u00f3xima, luego en fechas\u00a0diversas y en lugares diversos; un sue\u00f1o forma parte de todo un conjunto imaginativo;\u00a0no es m\u00e1s que una escena en un gran drama\u00a0con cien actos diversos. Se trata no de confundir o de superponer tales escenas, sino de\u00a0discernir sus articulaciones. Este contexto\u00a0implica igualmente el conocimiento del propio so\u00f1ador, de su propia historia, de su\u00a0conciencia, de la idea que \u00e9l se hace de s\u00ed\u00a0mismo y de su situaci\u00f3n. Pues su vida imaginaria forma parte de un conjunto, que es la\u00a0vida total de la persona en sociedad. Esta\u00a0exigencia conduce igualmente a investigar\u00a0los ambientes en que act\u00faa el sujeto y que\u00a0reaccionan sobre \u00e9l. El sue\u00f1o, a pesar de su\u00a0apariencia deshilvanada, se inscribe en una\u00a0continuidad. La interpretaci\u00f3n de los s\u00edmbolos, nocturnos o diurnos, es una cadena de\u00a0relaciones sin fin. La inteligencia de lo imaginario no es, una pura cuesti\u00f3n de imaginaci\u00f3n.<\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">3. El recurso a las asociaciones. La asociaci\u00f3n a\u00f1ade al estudio del contexto, en\u00a0cierta manera objetivo, el del contexto subjetivo.\u00a0El so\u00f1ador es invitado a expresar espont\u00e1neamente todo lo que evocan en \u00e9l las\u00a0im\u00e1genes, los colores, los gestos, las palabras\u00a0de su sue\u00f1o, tomadas aisladamente o en grupo. Es una ocasi\u00f3n para \u00e9l de manifestar\u00a0lazos que no estaban m\u00e1s que latentes, nudos emotivos o imaginativos insospechados.\u00a0Semejantes asociaciones son capitales para\u00a0la interpretaci\u00f3n de los s\u00edmbolos, pero resultan a menudo fr\u00e1giles, artificiales, m\u00e1s o menos deliberadas, deformantes y aberrantes,\u00a0en pocas palabras, muy poco fiables.<\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">4. Los secretos del sue\u00f1o. La amplificaci\u00f3n consiste en dar al sue\u00f1o analizado su\u00a0m\u00e1ximo de resonancia. Se llega a ello sea\u00a0por las asociaciones espont\u00e1neas del sujeto,\u00a0sea invit\u00e1ndole a prolongar, a continuar la\u00a0escena del sue\u00f1o, como \u00e9l lo har\u00eda a partir\u00a0de un dato vivido en el estado de vigilia. La\u00a0amplificaci\u00f3n voluntaria puede ser del tipo\u00a0despierto, con el m\u00ednimo de control, o del\u00a0tipo del sue\u00f1o conscientemente dirigido.\u00a0Puede, ciertamente, provocar una ruptura\u00a0de sentido; pero a menudo tambi\u00e9n aclarar\u00e1\u00a0el sentido del sue\u00f1o y sus ambig\u00fcedades, lo\u00a0mismo que las l\u00edneas prolongadas de un\u00a0tri\u00e1ngulo en miniatura nos muestran mejor\u00a0el trazado y que una proyecci\u00f3n ampliada\u00a0revela mejor la arquitectura de un cristal de\u00a0nieve o las vetas del m\u00e1rmol. Si bien esta\u00a0amplificaci\u00f3n por el sujet\u00f3 de la l\u00ednea del\u00a0sue\u00f1o no basta a\u00fan para descifrar los s\u00edmbolos, hay otra amplificaci\u00f3n cuya iniciativa\u00a0toma el int\u00e9rprete, recurriendo con una prudente circunspecci\u00f3n al inmenso tesoro de\u00a0las diversas ciencias humanas, \u00abEsos paralelos hist\u00f3ricos, sociol\u00f3gicos, mitol\u00f3gicos y etnol\u00f3gicos, sacados del folklore tanto como\u00a0de la historia de las religiones, permiten poner el contenido del sue\u00f1o, privado de asociaciones, en relaci\u00f3n con el patrimonio ps\u00edquico y humano general\u00bb (rshu, 109). Este\u00a0tipo de amplificaci\u00f3n es caracter\u00edstico de la\u00a0escuela de Jung y, manejado con una sabia\u00a0reserva, ha penetrado m\u00e1s de un enigma. En\u00a0un ensayo de \u00absociolog\u00eda del sue\u00f1o\u00bb, Roger\u00a0Bastide muestra claramente este enraizamiento social de lo imaginario: \u00abLos etn\u00f3logos han sacado plenamente a la luz lo que se\u00a0podr\u00eda llamar \u00ablos secretos de los sue\u00f1os\u00bb:\u00a0el so\u00f1ador va a buscar todos los accesorios\u00a0de sus sue\u00f1os en la vasta panoplia de representaciones colectivas que su civilizaci\u00f3n le\u00a0proporciona, lo que hace que est\u00e9 siempre\u00a0abierta la puerta entre las dos mitades de la\u00a0vida del hombre, que se hagan intercambios\u00a0incesantes entre el sue\u00f1o y el mito, entre las\u00a0ficciones individuales y las coerciones sociales, que lo cultural penetre lo ps\u00edquico y que\u00a0lo ps\u00edquico se inscriba en lo cultural\u00bb (ibid.,\u00a0178).<\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><em><strong>G. Sue\u00f1o y s\u00edmbolo, principios de integraci\u00f3n.<\/strong><\/em><\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">La interpretaci\u00f3n del sue\u00f1o, como el\u00a0desciframiento del s\u00edmbolo, no responden\u00a0solamente a una curiosidad de la mente. Elevan a un grado superior las relaciones entre\u00a0lo consciente y lo inconsciente, y mejoran\u00a0sus redes de comunicaci\u00f3n. Aunque s\u00f3lo\u00a0fuera en este sentido, y en el plano del psiquismo m\u00e1s normal, el an\u00e1lisis on\u00edrico o\u00a0simb\u00f3lico es una de las v\u00edas de integraci\u00f3n\u00a0de la personalidad. Un hombre m\u00e1s l\u00facido y\u00a0equilibrado tiende a substituir al hombre\u00a0cuarteado entre sus deseos, sus aspiraciones\u00a0y sus dudas, y que no se comprende a s\u00ed mismo. El profesor C.A. Meier, citado por Roland Caben, dice justamente: \u00abLa s\u00edntesis de\u00a0la actividad ps\u00edquica consciente y de la actividad ps\u00edquica inconsciente constituye la\u00a0esencia misma del trabajo mental del creador.\u00bb<\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jean Chevalier (1906-1993) fue un escritor, fil\u00f3sofo y te\u00f3logo franc\u00e9s, mejor conocido por ser coautor del Diccionario de s\u00edmbolos, impreso por primera vez en 1969. Se trata de una obra enciclop\u00e9dica de antropolog\u00eda cultural, coescrita con el poeta franc\u00e9s y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/el-sueno-como-creador-de-simbolos-chevalier-y-gheerbrant\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-7937","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7937","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7937"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7937\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7941,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7937\/revisions\/7941"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7937"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7937"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7937"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}