{"id":7908,"date":"2021-06-15T23:48:03","date_gmt":"2021-06-15T23:48:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.adepac.org\/inicio\/?p=7908"},"modified":"2021-06-15T23:48:03","modified_gmt":"2021-06-15T23:48:03","slug":"como-analizo-gustav-dreifuss","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/como-analizo-gustav-dreifuss\/","title":{"rendered":"\u00bfC\u00f3mo analizo? &#8211; Gustav Dreifuss"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Dreifuss.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7913\" width=\"321\" height=\"449\" srcset=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Dreifuss.jpg 267w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Dreifuss-215x300.jpg 215w\" sizes=\"auto, (max-width: 321px) 100vw, 321px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-text-align-center is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Naci\u00f3 en Israel, estudi\u00f3 en el Instituto Jung de Zurich, se gradu\u00f3 como analista en 1959. Tuvo pr\u00e1ctica privada en Haifa y fue profesor y supervisor de estudiantes de postgrado en la Universidad de Tel-Aviv. Expresidente de la Asociaci\u00f3n Israel\u00ed de Psicolog\u00eda Anal\u00edtica. Este documento hace parte del libro Spiegelman, J.Marvin (Ed.) (1990). <em>Analistas Junguianos<\/em>. Barcelona: Ediciones \u00cdndigo.<\/p><p><strong>________________________________________________<\/strong><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Mi respuesta inmediata a esta cuesti\u00f3n es que, por supuesto, yo no lo hago, sino que dejo que ocurra. Cuanto m\u00e1s lo quiero y lo intento hacer, menos se d\u1ea1. Esto es s\u00f3lo una verdad a medias, porque al recibir a la persona que analizo, sentado enfrente de ella, refiri\u00e9ndome a ella, ya hago algo. Para no escribir s\u00f3lo sobre lo que pienso, me pregunt\u00e9 c\u00f3mo podr\u00eda expresar mi trabajo anal\u00edtico mediante el cuerpo. Me vi con los brazos abiertos, sonriente e inm\u00f3vil, delante del paciente. Le miraba y sab\u00eda que mi siguiente movimiento depend\u00eda por entero de \u00e9l. Si se mov\u00eda, yo tambi\u00e9n me mover\u00eda como el cuerpo quisiera moverme. Hacia adelante o hacia atr\u00e1s, hacia un lado, cerrando un poco los brazos, abri\u00e9ndolos de nuevo, y as\u00ed sucesivamente. Me sent\u00eda en completa referencia con el cuerpo, dando espacio y libertad de elecci\u00f3n al paciente. Pod\u00eda animarlo a que se moviera conmigo, pod\u00eda seguirlo y pod\u00eda acelerar o frenar los movimientos. <\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY yo d\u00f3nde estaba, qu\u00e9 expresaba el cuerpo? Sent\u00ed que pies bajaban, se hund\u00edan en la tierra, y que las manos sub\u00edan hacia el cielo. Sent\u00ed un movimiento hacia la derecha, hacia afuera, activo, y un movimiento hacia la izquierda, hacia dentro, pasivo. Sent\u00ed que tiraban de m\u00ed en diferentes direcciones, aunque al mismo tiempo armonizaba con ellas. Sent\u00eda lo opuesto, lo expres\u00e9 en el cuerpo y al mismo tiempo sent\u00eda el cuerpo como uno. Empec\u00e9 a bailar con la imaginaci\u00f3n. Expres\u00e9 el sufrimiento de sentirme desgarrado y de pronto me sent\u00ed feliz por poderme manifestar con el cuerpo. Entonces me domin\u00f3 otro fuerte impulso: dej\u00e9 de moverme, me sent\u00ed como inmovilizado, pesado, muerto y luego otra vez de vuelta a la vida, movi\u00e9ndome contento, ligero, feliz. <\/p>\n\n\n\n<p>Lo que sent\u00ed en mi cuerpo se corresponde a la teor\u00eda de Jung sobre la uni\u00f3n de los opuestos. La fantas\u00eda relatada comenz\u00f3 con la imagen de mi relaci\u00f3n con el paciente, de pie frente a \u00e9l, y evolucion\u00f3 en una fantas\u00eda sobre m\u00ed. Estos dos aspectos, la relaci\u00f3n con el otro y conmigo mismo, son los dos aspectos esenciales de mi trabajo. <\/p>\n\n\n\n<p>Respecto al paciente, me vinieron a la mente estas palabras: amor, empat\u00eda, sentimiento, dar espacio, ser consciente y preguntarse sobre la diversidad de los seres humanos y sobre la diferente forma de expresarse de cada ser humano. Luego me pregunt\u00e9 qu\u00e9 colores expresar\u00edan mejor mi manera de trabajar. Primero pens\u00e9 en un rojo c\u00e1lido y sedante, a veces intenso y entusiasta. (Claro, la funci\u00f3n sensitiva, coment\u00f3 el analista que hay en m\u00ed.) Pero entonces aparecieron el marr\u00f3n y el verde, tierra, base, ra\u00edces y vegetaci\u00f3n, vida vegetativa, plantas, crecimiento natural. Y s\u00f3lo entonces sigui\u00f3 el azul: fr\u00edo, interpretativo, analista al tiempo que distante, espiritual, significativo. <\/p>\n\n\n\n<p>Primero quiero retroceder a mis a\u00f1os de estudio en Zurich, a principios de la d\u00e9cada de los cincuenta. Recuerdo dos frases que dijo Jung durante una charla con los estudiantes del Instituto. Una es muy conocida: \u00abMi m\u00e9todo es no m\u00e9todo\u00bb. La segunda es: \u00abEstoy contento de ser Jung y no junguiano\u00bb. Con esto entend\u00ed que ten\u00eda que encontrar mi propia forma de trabajar para liberarme, hasta cierto punto, de la teor\u00eda junguiana. Significaba relacionarme con el paciente m\u00e1s con el coraz\u00f3n y las entra\u00f1as que con la cabeza. Esto era muy dif\u00edcil de conseguir, dada la normal inseguridad de un joven terapeuta en el encuentro con la persona que sigue un tratamiento. Seg\u00fan lo que hab\u00eda estudiado, hab\u00eda que saber d\u00f3nde estaba el paciente en relaci\u00f3n con su patolog\u00eda. Mi analista y los analistas que me supervisaban me ayudaron mucho a encontrar mi propio camino. Acud\u00ed a cuatro o cinco analistas diferentes para que me supervisaran y a veces llev\u00e9 el material de los mismos pacientes a diferentes analistas. La diferencia en su interpretaci\u00f3n del material, de los sue\u00f1os, me dio muchos dolores de cabeza y me forz\u00f3 a formarme mis propias conclusiones. <\/p>\n\n\n\n<p>Recuerdo una de mis primeras experiencias como analista en Israel. Despu\u00e9s de la primera entrevista, una mujer -v\u00edctima del holocausto- dijo que era el primer terapeuta que no hab\u00eda tomado notas durante la entrevista, \u00a1y yo era su d\u00e9cimo terapeuta! (Si relata un sue\u00f1o o un hecho importante lo anoto despu\u00e9s de la hora, para ayudarme a recordar.) As\u00ed me di cuenta de lo importante que es para m\u00ed escuchar con empat\u00eda lo que se dice e interiorizarlo antes de hacer comentario o interpretaci\u00f3n alguna. Estoy abierto, escucho desde el Yo, desde el centro de mi personalidad, desde las entra\u00f1as, y no desde la cabeza. <\/p>\n\n\n\n<p>Al principio de mi carrera profesional como analista, utilic\u00e9 demasiado la jerga junguiana y, sobre todo, demasiado pronto en mis an\u00e1lisis. Me percat\u00e9 de ello al hablar con analistas de otras escuelas. Recuerdo frustrantes discusiones en grupo en las que cada uno se manten\u00eda en su postura te\u00f3rica y la comunicaci\u00f3n era imposible. En discusiones privadas con colegas de otras escuelas no s\u00f3lo aprend\u00ed a apreciar su trabajo, sino que encontr\u00e9 que detr\u00e1s de todas las diferencias te\u00f3ricas hab\u00eda muchas veces una base com\u00fan que tal vez se podr\u00eda denominar \u00abpunto de vista humano\u00bb. Aprend\u00ed a formular sin jergas profesionales, con pacientes y colegas. Por otro lado, discutir con colegas junguianos_utilizando, por ejemplo, los conceptos de Animus o \u00ab\u00e1nima\u00bb ayuda y fomenta el proceso de entendimiento mutuo. No obstante, tambi\u00e9n puede ser restrictivo: <em>nombrar <\/em>los complejos puede sacar la esencia de la persona y muchas veces se vuelve negativo (ejemplo, Animus = complejo negativo). Al nombrar un complejo decimos muy poco de la persona en s\u00ed, y muchas veces los analistas desconocemos nuestros propios complejos mientras hablamos de los que tienen los dem\u00e1s. <\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n expongo una experiencia con un paciente que me anim\u00f3 a encontrar mi personal forma de terapia. Un paciente, que hab\u00eda estado en tratamiento con un colega, me explic\u00f3 en una sesi\u00f3n lo bien que se sent\u00eda al poder hablarme sobre cosas que le hab\u00edan ocurrido durante la semana. En el tratamiento que hab\u00eda seguido previamente, los sue\u00f1os constitu\u00edan el principal punto de atenci\u00f3n, y muchas veces se iba de la sesi\u00f3n muy frustrado y tenso por no haber podido desahogarse, expresar su rabia y desesperaci\u00f3n por cosas que le hab\u00edan ocurrido y sobre las que no hab\u00eda hablado, al poner su \u00e9nfasis en el an\u00e1lisis de los sue\u00f1os. Aunque tambi\u00e9n trabajo mucho con sue\u00f1os, presto m\u00e1s atenci\u00f3n a lo que llamamos la \u00abrealidad externa\u00bb, no s\u00f3lo mediante la interpretaci\u00f3n del material del inconsciente en t\u00e9rminos de situaci\u00f3n interna, sino tambi\u00e9n en relaci\u00f3n con hechos externos. Asimismo, considero la realidad externa desde el punto de vista interno. Es f\u00e1cil perderse en uno de los dos extremos: trabajar s\u00f3lo sobre la realidad interna, los sue\u00f1os y la imaginaci\u00f3n activa, o trabajar s\u00f3lo sobre la realidad externa. Escojo el camino de en medio y, seg\u00fan la condici\u00f3n del paciente, doy m\u00e1s importancia a lo interno o a lo externo.<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerdo a una paciente de treinta y cinco a\u00f1os que estaba inmersa en un mundo interior de cuentos de hadas. Pod\u00eda referirme a ello con empat\u00eda, eludiendo interpretaciones. Esta actitud de no enjuiciar, as\u00ed como mi aceptaci\u00f3n de su mundo interno, hicieron que, poco a poco, ella desarrollara una actitud m\u00e1s sana hacia los valores terrenales que, en su caso, eran sobre todo problemas de dinero. <\/p>\n\n\n\n<p>Una mujer con problemas de la infancia (complejo de madre negativa) tuvo durante a\u00f1os un grave problema matrimonial. Intent\u00f3 encontrarle sentido a la vida estudiando filosof\u00eda hebrea y arte en la universidad. Durante nuestro trabajo llegu\u00e9 a la conclusi\u00f3n de que el an\u00e1lisis no le pod\u00eda ayudar mucho. Se interesaba por el trabajo art\u00edstico y me dio la impresi\u00f3n de que no deber\u00eda aumentar su actividad intelectual, podr\u00eda dejar sus estudios universitarios y su preocupaci\u00f3n por su problema matrimonial y dedicarse al esp\u00edritu en su trabajo creativo. A partir de ah\u00ed me liber\u00e9 de la creencia de que el an\u00e1lisis, trabajando sobre uno mismo, es algo que tiene que hacer todo el mundo. Si el esp\u00edritu creativo quiere expresarse a trav\u00e9s del artista, yo, como una comadrona, tengo que ayudar a nacer al beb\u00e9: el trabajo art\u00edstico. <\/p>\n\n\n\n<p>Con una paciente de unos cuarenta y cinco a\u00f1os, tuve una experiencia profundamente emotiva que me ense\u00f1\u00f3 a ser muy sensible a cualquier intuici\u00f3n que tuviese al ver a un paciente por primera vez. Me record\u00f3 a mi difunta madre, se le parec\u00eda mucho y caminaba casi igual cuando la vi entrar en mi consultorio. Entonces no me preocup\u00e9 de lo que eso pod\u00eda significar. Un doctor en medicina me la hab\u00eda mandado porque ten\u00eda s\u00edntomas de obesidad e histeria, confirmados por los resultados de un test Rorschach que le hab\u00eda hecho un renombrado psic\u00f3logo. Un a\u00f1o antes de visitarme, un psiquiatra le diagnostic\u00f3 depresi\u00f3n. Un test quirol\u00f3gico sugiri\u00f3 la presencia de una enfermedad f\u00edsica no espec\u00edfica. Empec\u00e9 la terapia con una sesi\u00f3n semanal. Ella estaba bajo constante observaci\u00f3n m\u00e9dica. A los ocho meses de iniciar la terapia, tuvo un ataque y un psiquiatra lo diagnostic\u00f3 como un ataque epil\u00e9ptico y orden\u00f3 que se le aplicara un EEG (electroencefalograma). Poco despu\u00e9s cont\u00f3 un sue\u00f1o en el que, delante de su madre, mat\u00f3 tres palomas y les sac\u00f3 el cerebro. Dos semanas m\u00e1s tarde la operaron para extraerle un tumor cerebral (no maligno), pero muri\u00f3 al d\u00eda siguiente sin haber recobrado el conocimiento. Entonces no s\u00f3lo pude entender el sue\u00f1o sino que tambi\u00e9n relacion\u00e9 la impresi\u00f3n inicial que me produjo la semejanza de la paciente con mi madre: ambas murieron de un tumor cerebral. Es probable que se la hubiera podido salvar si se hubiera diagnosticado el tumor antes. Aprend\u00ed a tomar en serio mis sentimientos e intuiciones. <\/p>\n\n\n\n<p>Como analista novato tuve dificultades en tratar con el <em>amor <\/em>cuando surg\u00eda durante la hora de sesi\u00f3n. Intent\u00e9 explicar el sentimiento con ayuda del concepto de transferencia. \u00bfCu\u00e1l era la diferencia entre transferencia, relaci\u00f3n y amor? Tuve un cambio de actitud cuando, en una ocasi\u00f3n, un joven paciente, movi\u00e9ndose sin cesar en la silla, musit\u00f3: \u00abTe quiero\u00bb. Yo respond\u00ed, sin vacilar, de acuerdo con mis verdaderos sentimientos: \u00abYo tambi\u00e9n te quiero\u00bb. Me sorprendi\u00f3 que despu\u00e9s de eso el an\u00e1lisis siguiera su curso. As\u00ed tambi\u00e9n me liber\u00e9, en el tratamiento con pacientes femeninas, de mi inhibici\u00f3n de contestar el mismo \u00abte quiero\u00bb cuando realmente lo sent\u00eda. En mi trabajo sobre la empat\u00eda doy cuenta de esas experiencias. <\/p>\n\n\n\n<p>En lo referente a las v\u00edctimas del Holocausto, encontr\u00e9 una empat\u00eda de extrema importancia. Me liber\u00e9 de<em> tener que resolver la transferencia<\/em> en cada caso. Este trabajo lo describ\u00ed en mi informe sobre <em>Psychotherapy of Nazi Victims<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p><em>Tout accepter, tout pardonner<\/em>, dice el refr\u00e1n (aceptarlo todo, perdonarlo todo). Puedo dar el ejemplo de una v\u00edctima del Holocausto que fue muy infeliz en su matrimonio. Su esposa no hab\u00eda vivido el Holocausto. Este hombre sufri\u00f3 insoportables torturas y privaciones en un campo de concentraci\u00f3n y, en mi opini\u00f3n, merec\u00eda m\u00e1s amor y compasi\u00f3n. Su mujer no quer\u00eda ocuparse de \u00e9l, quer\u00eda un hombre y no un marido que era como un ni\u00f1o necesitado. A causa de sus profundas necesidades y de su demanda de amor incondicional, este hombre echaba a perder las relaciones. Como analista, ten\u00eda el deber de trabajar sobre sus fantasmas para ayudarle a llevar una vida m\u00e1s normal. Mi identificaci\u00f3n con la v\u00edctima constitu\u00eda un obst\u00e1culo que tuve que superar para realizar ese trabajo. Estos problemas los expongo en <em>Victims and Victimizers<\/em>, donde intento demostrar que somos al mismo tiempo v\u00edctimas y victimarios, y esa identificaci\u00f3n con un aspecto del arquetipo puede influir en la visi\u00f3n el otro aspecto. <\/p>\n\n\n\n<p>Como terapeuta principiante, estaba muy entusiasmado y s\u00f3lo m\u00e1s tarde me di cuenta de que ese entusiasmo repercut\u00eda positivamente en mi espontaneidad, pues vi que as\u00ed era posible mantenerla despu\u00e9s de muchos a\u00f1os de trabajo. Para m\u00ed, estar en forma significa descansar con cierta frecuencia, en contacto con la naturaleza, haciendo alg\u00fan trabajo creativo diferente a la terapia, como puede ser escribir o dar conferencias. Tambi\u00e9n significa estar abierto a las ideas nuevas tales como la hol\u00edstica, el movimiento de autoconscienciaci\u00f3n, la parapsicolog\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<p>A lo largo de los a\u00f1os he tratado muchos de los llamados\u00a0trastornos prematuros. Estos casos requieren mucha paciencia porque el proceso terap\u00e9utico es muy lento. Con frecuencia topo con mi propia lentitud y eso me da fuerzas para aceptar la del proceso. <\/p>\n\n\n\n<p>Intento liberarme de cualquier idea preconcebida. Recuerdo a una mujer que vino a verme, despu\u00e9s de pasarse varios a\u00f1os en tratamiento freudiano, con un conflicto sobre si deb\u00eda continuar en tratamiento o empezar a estudiar en la universidad, pues, por razones t\u00e9cnicas, no pod\u00eda combinar ambas cosas. Sent\u00eda una honda frustraci\u00f3n, dado que no hab\u00eda podido estudiar a causa del Holocausto y porque emigr\u00f3 inmediatamente despu\u00e9s de la guerra (1945). Se alegr\u00f3 de que la animase a estudiar y de que le dijera que el tratamiento se pod\u00eda posponer. Despu\u00e9s de estudiar durante un a\u00f1o con buenos resultados, empez\u00f3 la terapia y continu\u00f3 sus estudios a un ritmo m\u00e1s pausado. <\/p>\n\n\n\n<p>Pronto vi que los test pueden influirme y anular mi espontaneidad y empat\u00eda, sobre todo en las primeras sesiones. Por esta raz\u00f3n no leo los resultados de las pruebas antes de formarme una impresi\u00f3n del paciente en un encuentro personal. En numerosas ocasiones, despu\u00e9s de la primera sesi\u00f3n, insto al paciente a que se haga un examen quirol\u00f3gico, como ocurri\u00f3 en el caso de una mujer de sesent\u0103 y cinco a\u00f1os sobre la que dudaba de la conveniencia de hacerle un tratamiento anal\u00edtico a causa de su edad. Mi valoraci\u00f3n y la del quir\u00f3logo se publicaron en un art\u00edculo de Hael Haft-Pomrock (<em>Psyche and Soma in Chirology: Personality Changes in Analysis as Reflected in the Hand<\/em>). <\/p>\n\n\n\n<p>Soy capaz de hacer cosas muy heterodoxas cuando lo considero necesario para un paciente. Una mujer que al principio del tratamiento estaba muy ansiosa porque me iba a ausentar varias semanas, me pidi\u00f3 que la acompa\u00f1ara a dar un paseo hasta un lugar que ella pudiera ver desde su piso, para as\u00ed mantener el contacto conmigo mientras yo no estuviera. En ese momento no lo interpret\u00e9 de ning\u00fan modo, pero acced\u00ed, consciente de los problemas que pod\u00eda crearnos m\u00e1s tarde. Al parecer, debido a la naturalidad de mi consentimiento, este hecho constituy\u00f3 un paso decisivo en su desarrollo interno. <\/p>\n\n\n\n<p>Me he preguntado muchas veces c\u00f3mo hacerlo con pacientes cancerosos. Recuerdo en particular a un paciente al que acompa\u00f1\u00e9 hasta su muerte, a los treinta y cinco a\u00f1os, y en el que el inconsciente no advirti\u00f3 la enfermedad. Tuvo muchos cambios de personalidad a lo largo del trabajo y pudo vivir para disfrutar de la v\u00ecda que le quedaba. Aqu\u00ed me di cuenta de lo que significa dejar que el inconsciente lleve el proceso. A otro hombre que acudi\u00f3 a m\u00ed angustiado, tras una operaci\u00f3n de c\u00e1ncer (hab\u00eda estado en tratamiento conmigo unos diez a\u00f1os antes de la operaci\u00f3n), le pareci\u00f3 que despu\u00e9s de unas sesiones ten\u00eda la fuerza suficiente para vivir los a\u00f1os que le quedaban sin ayuda. Pens\u00e9 que esa independencia, a pesar de su enfermedad, era importante para \u00e9l y le apoy\u00e9 en su deseo de interrumpir el tratamiento. <\/p>\n\n\n\n<p>Ped\u00ed a un paciente de hace unos veinte a\u00f1os que escribiera unas l\u00edneas para este trabajo. Esta es su respuesta: <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>C\u00f3mo lo hizo, la opini\u00f3n subjetiva de su paciente: siempre me dio el espacio necesario para experimentar dentro del an\u00e1lisis el material procedente de los dibujos, de los sue\u00f1os, de la imaginaci\u00f3n activa y de los momentos importantes. De hecho, al ser un intelectual con unas funciones afectivas muy d\u00e9biles, nunca me anim\u00f3 a entender, sino que siempre me instaba a sentir. Tratar con lo material era como sentir lo material en las entra\u00f1as y darle realidad, una existencia concreta en m\u00ed mismo. As\u00ed aprend\u00ed a sentir y a aceptar mis sentimientos. <\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Otro paciente ya hab\u00eda mencionado la sensaci\u00f3n de tener espacio en el an\u00e1lisis y luego se\u00f1al\u00f3 que el cambio de su personalidad se produjo con suavidad, sin presi\u00f3n alguna. Estas reacciones confirman lo que dije antes, esto es, que es preferible no tener ideas preconcebidas y dejar que los cambios se den de forma gradual. Intento dar espacio al desarrollo ps\u00edquico.<\/p>\n\n\n\n<p>Un punto importante de la pregunta \u00ab\u00bfC\u00f3mo analizas?\u00bb es la cuesti\u00f3n adicional \u00ab\u00bfC\u00f3mo te analizas a ti mismo?\u00bb. En otras palabras, para hacerlo tengo que trabajar conmigo mismo. Casi siempre lo hago yo, aunque tambi\u00e9n comparto un sue\u00f1o, una meditaci\u00f3n, una imaginaci\u00f3n activa o un problema con un colega. Para m\u00ed, hacer terapia es m\u00e1s un arte y un deber humano que una ciencia o una teor\u00eda.\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Naci\u00f3 en Israel, estudi\u00f3 en el Instituto Jung de Zurich, se gradu\u00f3 como analista en 1959. Tuvo pr\u00e1ctica privada en Haifa y fue profesor y supervisor de estudiantes de postgrado en la Universidad de Tel-Aviv. 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