{"id":786,"date":"2008-06-29T14:56:18","date_gmt":"2008-06-29T19:56:18","guid":{"rendered":"http:\/\/adepacolombia.wordpress.com\/?p=786"},"modified":"2014-04-23T23:54:43","modified_gmt":"2014-04-23T23:54:43","slug":"nietzsche-y-el-eterno-femenino-una-perspectiva-psicologica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/nietzsche-y-el-eterno-femenino-una-perspectiva-psicologica\/","title":{"rendered":"Nietzsche y el eterno femenino: una perspectiva psicol\u00f3gica"},"content":{"rendered":"<div id=\"Layer2\">\n<div id=\"Layer5\">\n<div align=\"justify\">\n<div align=\"center\">\n<div align=\"center\">\n<div id=\"profile\">\n<h3>GERTRUDIS OSTFELD DE BENDAY\u00c1N<\/h3>\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/imagenes\/eccemulierOK.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"299\" \/><\/div>\n<h4><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Trudy de Benday\u00e1n es una Analista Junguiana, Magister en Filosofia, con un Doctorado en Estudios Psicoanal\u00edticos. Reside en Caracas, Venezuela, es miembro de la IAAP (International Association for Analytical Psychology) y de la AVPA (Asociaci\u00f3n Venezolana de Psicolog\u00eda Anal\u00edtica). Autora de dos libros: Anima Mundi y Ecce Mulier: Nietzsche and the Eternal Feminine en proceso de publicacion por Chiron Publishing. Dedicada a la practica privada y a la ense\u00f1anza. Este documento corresponde a la conferencia dictada por la autora el 6 de mayo de 2009 en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogot\u00e1. Su e-mail es: ughj@hotmail.com.<\/h4>\n<\/div>\n<div id=\"miembros\"><\/div>\n<\/div>\n<h4 style=\"text-align: right;\">Yo nac\u00ed un d\u00eda en que Dios estuvo enfermo\u2026<br \/>\nHay un vac\u00edo en mi aire metaf\u00edsico que nadie ha de palpar:<br \/>\nel claustro de un silencio que habl\u00f3 a voz de fuego.<br \/>\nYo nac\u00ed un d\u00eda en que Dios estuvo enfermo\u2026.<br \/>\nTodos saben que vivo, que mastico\u2026 Y no saben<br \/>\nporque en mi verso chirr\u00edan,<br \/>\noscuro sinsabor de f\u00e9retro\u2026<br \/>\nTodos saben\u2026 y no saben<br \/>\nQue la Luz es t\u00edsica<br \/>\nY la Sombra gorda\u2026<br \/>\nPues, yo nac\u00ed un d\u00eda en que Dios estuvo enfermo\u2026<br \/>\ngravemente enfermo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: right;\">C\u00e9sar Vallejo, Espergesia<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\nBajo la protectora mirada de Euterpe, musa de la m\u00fasica, una \u00edntima escena cotidiana: el infante Frederick Nietzsche, sentado frente al piano o al \u00f3rgano de la iglesia escuchaba embelesado sobre el regazo de su padre, el pastor luterano Karl Ludwig, la m\u00fasica emanada de la ext\u00e1tica alma de su apasionado progenitor. Siendo excluidos de este encuentro privado, su hermana Elisabeth, dos a\u00f1os menor y Joseph, el m\u00e1s peque\u00f1o.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Sin haber cumplido los cinco a\u00f1os, Nietzsche recibe un fuerte golpe existencial del cual jam\u00e1s pudo recuperarse: su padre muere de lo que fue diagnosticado en aquel entonces como un \u201creblandecimiento cerebral\u201d. Nietzsche, como lo denuncia el desgarrador poema de Vallejo, hab\u00eda nacido un d\u00eda en que \u201cDios estaba gravemente enfermo\u201d. Teniendo cuatro a\u00f1itos, cuando ya comienzan a desatarse los tempestuosos s\u00edntomas de la infausta afecci\u00f3n del padre, no se separa de la cabecera del padeciente. El ni\u00f1o comparte d\u00eda y noche las terribles agon\u00edas provocadas por la par\u00e1lisis, convulsiones, ceguera y, finalmente, la infernal demencia. No habi\u00e9ndose cumplido un a\u00f1o del nefasto deceso, su hermanito, el peque\u00f1o Joseph muere s\u00fabitamente de \u201cespasmos de la dentici\u00f3n\u201d. La noche anterior a su fallecimiento, Nietzsche tiene el siguiente sue\u00f1o que luego reporta en varias ocasiones en las notas autobiogr\u00e1ficas de juventud:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">O\u00ed c\u00f3mo en la Iglesia sonaba la m\u00fasica de \u00f3rgano de la que se toca en los funerales. Al intentar averiguar de qu\u00e9 se trataba, observ\u00e9 c\u00f3mo se abri\u00f3 de pronto una tumba y de ella sali\u00f3 mi padre con su mortaja. Fue apresuradamente a la iglesia y volvi\u00f3 con un ni\u00f1o peque\u00f1o entre los brazos. Volvi\u00f3 a entrar en la tumba, cayendo la losa sobre ella. Inmediatamente ces\u00f3 la m\u00fasica de \u00f3rgano y yo me despert\u00e9. Un d\u00eda despu\u00e9s de esta noche, el peque\u00f1o Joseph comenz\u00f3 a tener espasmos y muri\u00f3 a las pocas horas. Nuestro dolor fue inconmensurable. Mi sue\u00f1o se hab\u00eda cumplido enteramente (DMV, 145).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Si nos aproximamos al sue\u00f1o desde una perspectiva reductiva, es falible interpretarlo como la realizaci\u00f3n del deseo inconsciente de muerte de su hermanito. Desde tal perspectiva el material on\u00edrico ofrecer\u00eda tan s\u00f3lo una re-edici\u00f3n del eterno drama de la rivalidad fraternal. Con todo, no podr\u00eda dar cuenta del car\u00e1cter anticipatorio del mismo. Sin embargo, desde la psicolog\u00eda jungiana se suele realizar, adem\u00e1s, una lectura sint\u00e9tica-subjetiva; es decir, se asume cada imagen del sue\u00f1o (padre, hermano, iglesia, tumba, etc.) como rasgos intr\u00ednsecos de la propia personalidad. Por ende, podr\u00edamos se\u00f1alar que desde una visi\u00f3n simb\u00f3lica-arquetipal, el sue\u00f1o &#8211; el cual permaneci\u00f3 indeleble en la memoria de Nietzsche &#8211; adem\u00e1s de anunciar vaticinadoramente la desaparici\u00f3n f\u00edsica del\u201cpeque\u00f1o Joseph\u201d, tambi\u00e9n result\u00f3 ser heraldo del tr\u00e1gico destino del propio Nietzsche pues, el pasado, personificado por el padre muerto, viene a apoderarse del futuro representado en el ni\u00f1o. De tal manera, el ni\u00f1o pareciera estar condenado tempranamente. Nietzsche parece estar conciente de su aciago sino cuando confiesa a sus cuarenta y tres a\u00f1os: \u201cMi fatalidad es que como mi padre ya he muerto\u201d (EH). Una situaci\u00f3n que pone en evidencia el hecho de que a trav\u00e9s de un duelo patol\u00f3gico Nietzsche encript\u00f3 la imago paterna e instal\u00f3 su tumba en su interioridad. Cabe asimismo destacar la aparici\u00f3n de potentes s\u00edmbolos femeninos en el sue\u00f1o \u2013la Mater Ecclesia y la tumba- lo cual sugiere una activaci\u00f3n del arquetipo de la Gran Madre, aunque bajo su terrible aspecto devorador. Pues, como podemos hacer patente, el ni\u00f1o del sue\u00f1o no es sacado de su casa sino de la iglesia, un lugar que no le ofrece el sustento necesario para nutrirlo ni protegerlo, a fin de ser conducido a la entra\u00f1as de la madre tierra. \u201cLa madre terrible\u201d, se\u00f1ala el analista Erich Neumann, \u201ces la tierra hambrienta que devora a sus propios hijos y engorda con sus cad\u00e1veres\u201d (1991, 149). Y \u00bfd\u00f3nde estaba Dios en toda la escena on\u00edrica? Ausente: no parece habitar en su propio recinto sagrado. Quiz\u00e1 por ello, a\u00f1os m\u00e1s tarde, cuando el hombre fren\u00e9tico de su creaci\u00f3n busca consuelo en los sacros templos y no la halla, concluye: \u201c\u00bfQu\u00e9 son estas iglesias, si no son las criptas y los mausoleos de Dios?\u201d (CJ 125). M\u00e1s a\u00fan, el sue\u00f1o parece anunciar el colapso mental futuro ya latente en Nietzsche cuando evidencia que el ego naciente, tambi\u00e9n representado por el ni\u00f1o, es\u201ctragado\u201d por el inconsciente, personificado por la tumba. Estimo relevante se\u00f1alar que en d\u00e9cadas posteriores, en su Zaratustra, Nietzsche incluye en el cap\u00edtulo titulado \u201cEl adivino\u201d, un sue\u00f1o tenido por \u00e9l y que parece replicar la misma tem\u00e1tica re-afirmando con ello el adverso hado augurado ya en el sue\u00f1o de su aurora. En ese sue\u00f1o, o mejor dicho, en la pesadilla con reminiscencias g\u00f3ticas Nietzsche-Zaratustra se observa convertido en un vigilante nocturno y en un guardi\u00e1n de tumbas el cual habita en las monta\u00f1as solitarias del castillo de la muerte. Adem\u00e1s, con horror se percata que desde ata\u00fades de cristal la vida lo observa vencida (cf. Z II:19).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Marcado por dos tragedias en tan breve plazo, el tr\u00e1gico pensador qued\u00f3 finalmente atrapado en el \u201cReino de las Madres\u201d (Goethe), habitado por su madre, dos t\u00edas paternas solteras, la abuela paterna, su hermana y la cargadora. Un \u00e1mbito severo y oscurantista, plagado de despiadadas normas y r\u00edgidos preceptos que no parec\u00edan tener ning\u00fan sentido para el joven. A fin de asegurar su estricto cumplimiento, de continuo, era invocada la ira de un Dios implacable y punitivo. Adem\u00e1s, la madre y sustitutas lo criaron bajo la imposici\u00f3n de una castrante anhelo: Nietzsche deb\u00eda ser un pastor a fin de llenar la ausencia del padre y as\u00ed cumplir con lo que estimaban era su destino. De tal manera, parec\u00eda existir en ellas el deseo de replicar la figura del padre muerto en la del hijo. En su adolescencia, Nietzsche muestra conformidad con el destino trazado cuando confiesa: \u201cHe tomado la firma decisi\u00f3n de dedicarme al servicio del Se\u00f1or. Quiera el Se\u00f1or darme fuerza para llevar a cabo mi prop\u00f3sito y quisiera ampararme en el camino de la vida\u201d (cf. DMV). La madre, con su actitud, evidencia haberlo amado y cuidado asumi\u00e9ndolo a modo del futuro que encarna al pasado. De tal manera, neg\u00f3 la individualidad de su propio hijo. En consecuencia, Nietzsche nunca pareci\u00f3 existir verdaderamente como sujeto: desde su juventud hasta el ocaso de sus d\u00edas l\u00facidos Nietzsche se defini\u00f3 a s\u00ed mismo como una \u201csigno de interrogaci\u00f3n andante\u201d: \u201cconozco el alma de tantos y no se qui\u00e9n soy yo\u201d (P, 30). La madre mostr\u00f3 carecer de toda conciencia acerca de las intenciones personales de su hijo: as\u00ed, Nietzsche lleg\u00f3 a ser un objeto despersonalizado cuyas necesidades reales no fueron satisfechas:\u201cHabitualmente, lo que una madre quiere en su hijo es m\u00e1s a ella misma que a su hijo\u201d, escribe Nietzsche (HH 385) y agrega: \u201cMuchas madres tienen necesidad de hijos felices y honrados; otras muchas, de hijos desdichados: de lo contrario, su bondad de madre no podr\u00eda manifestarse\u201d (HH 387).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Privado de una figura paterna, Nietzsche depend\u00eda de su madre (y sustitutas) para estimular y reflejar sus propios potenciales arquetipales masculinos. No obstante, ya sea por sus dificultades personales y carencias, con su mandato \u201cno seas diferente\u201d, se le impidi\u00f3 al ni\u00f1o desarrollar el sentido de su propia autoridad y, en consecuencia, su autoestima se vio seriamente da\u00f1ada. Nietzsche nunca pudo sociabilizar con sus pares; siempre vieron en \u00e9l a un ser extra\u00f1o: les parec\u00eda diferente, crecido hasta el momento entre mujeres, era demasiado serio y afable, lo cual le confer\u00eda un aspecto c\u00f3mico que incitaba a sus compa\u00f1eros a toda clase de bromas sobre el \u201cpeque\u00f1o pastor\u201d, tal como lo llamaban. Durante esos a\u00f1os infantiles le\u00eda asiduamente vers\u00edculos b\u00edblicos y poemas religiosos que sol\u00eda declamar de continuo. Adem\u00e1s, gustaba sumergirse en el mundo de la m\u00fasica bien sea interpretando piezas magistrales o componiendo sonatas para piano. Ya desde entonces le rodeaba ese aura de diferenciaci\u00f3n, tan protectora para \u00e9l como dolorosa y peligrosa, que le acompa\u00f1ar\u00eda a lo largo de su vida imposibilit\u00e1ndole toda integraci\u00f3n social plena. La soledad y la melancol\u00eda tomaron residencia permanente en su ser. \u201cSi se priva a un \u00e1rbol de su copa\u201d &#8211; se\u00f1ala a los catorce a\u00f1os rememorando la muerte de su padre &#8211; \u201c\u00e9ste se vuelve solitario y triste. Sus brazos penden l\u00e1nguidamente hacia la tierra y los pajarillos abandonan las ramas secas: desaparece de \u00e9l cualquier signo de vida\u201d (DMV, 87). Por ello, en una mirada retrospectiva concluye: \u201cDesde una edad absurdamente temprana, a los siete a\u00f1os tuve la certeza de que ninguna palabra humana podr\u00eda jam\u00e1s alcanzarme\u201d (EH II:10). Luego, durante su adolescencia, internado por seis a\u00f1os en la Real Escuela Provincial de Pforta, se percibe a s\u00ed mismo como perdido y fragmentado en ese ajeno \u00e1mbito masculino, \u201csobre mi alma se abate el influjo de m\u00faltiples armon\u00edas inquietantes: no s\u00e9 que me produce tanta melancol\u00eda; deseo llorar y luego morir. \u00a1Ya no me queda nada!.. En mi cuarto reina un silencio de muerte\u2026.quisiera escribir la historia de mi vida\u2026 mis otros yoes deambulan todav\u00eda por el valle de las l\u00e1grimas\u201d (DMV, 197), confiesa a los diecisiete a\u00f1os. No hallando a ese necesitado Dios \u201ccapaz de ampararlo en el camino de su vida\u201d comienza, como bien lo se\u00f1ala, a \u201carriesgarse, sin gu\u00eda ni comp\u00e1s, en el oc\u00e9ano de la duda\u201d para concluir que \u201cTodo el cristianismo est\u00e1 fundado en afirmaciones gratuitas. La existencia de Dios, la inmortalidad, la autoridad de la Biblia, la revelaci\u00f3n continuar\u00e1n siendo problemas eternamente\u201d(DMV, 312). Sin embargo, temiendo la ira de su progenitora silencia sus dudas teol\u00f3gicas y, al graduarse se inscribe en la Facultad de Teolog\u00eda de Bonn. All\u00ed se sinti\u00f3 a\u00fan m\u00e1s miserable, alienado y desolado. En la primera nochebuena trascurrida en el mundo libre tuvo una visi\u00f3n tenebrosa en la que declara haber observado a un moribundo en su cama rodeado por una especie de sombras flotantes quienes, enfurecidas, vociferaban: \u201cT\u00fa, a\u00f1o malvado, \u00bfqu\u00e9 me prometiste y qu\u00e9 me has deparado?. Soy m\u00e1s pobre que antes\u2026 \u00a1Maldito seas!\u201d(DMV, 239). Decide entonces \u201cviviseccionarse\u201d a fin de \u201cconocer al ser humano emp\u00edricamente y no dejarme influenciar en mi tarea por ninguna creencia o doctrina conocida\u201d. Para ello, se encierra en completa oscuridad e, intentando poner su mente en blanco, registra lo que emerge de su interioridad: surgen de la \u201ccaja negra\u201d numerosas \u201cfiguras vers\u00e1tiles y vivas\u201d. Lamentablemente no queda registro de tales experimentaciones. Estimo que es salvado de una eventual depresi\u00f3n o quiz\u00e1 de la locura, es la aparici\u00f3n de una figura paternal que, a semejanza del m\u00e1stil de Odiseo, evita que sea arrastrado por el fat\u00eddico canto de las sirenas. Se trata Ritschl, su profesor de filolog\u00eda. Estimulado y apoyado por el catedr\u00e1tico, adem\u00e1s temiendo por su propia sanidad decide abandonar los estudios teol\u00f3gicos y se dirige tras los pasos de \u00e9ste a Leipzig, donde se inscribe en la facultad de filolog\u00eda: \u201cEl sentimiento de incapacidad de vivir en lo m\u00e1s oscuro de universo me arroja en los brazos del rigor cient\u00edfico\u201d (DMV, 260). Sin despedirse de sus compa\u00f1eros, una noche, como un fugitivo huye de Bonn: \u201cel \u00fanico deseo que me enardec\u00eda de la ma\u00f1ana a la noche era el de construirme una vida que se adaptase a mi naturaleza; por eso romp\u00ed hasta el \u00faltimo refugio que me manten\u00eda amarrado a mi pasado de estudiante en Bonn\u201d(ibid.). Su decisi\u00f3n gener\u00f3 en la madre, abuela y t\u00edas una profunda decepci\u00f3n. Un nuevo duelo se apodera de su hogar. Como es de suponer, llevando el infierno en su mismidad, al poco tiempo se halla nuevamente insatisfecho con su elecci\u00f3n profesional: \u00abyo contemplo a la filolog\u00eda como aborto de la diosa filosof\u00eda, engendrado por un idiota o por un cretino\u00bb, escribe, sin embargo, no se atreve a cometer una nueva trasgresi\u00f3n abandonando los estudios. Con el tiempo, tampoco encuentra en el temperamento convencional de Ritschl la imagen del padre idealizado. Su \u00fanico consuelo es haber hallado accidentalmente la obra \u201cEl mundo como voluntad y representaci\u00f3n\u201d de Schopenhauer. En la visi\u00f3n de mundo del fil\u00f3sofo pesimista, Nietzsche halla un esp\u00edritu af\u00edn pues describe al hombre como un ser arrojado a un universo abandonado por la providencia: un mundo sin Dios. Confiesa a un colega que se siente como estando en casa en esas regiones oscuras ofrecidas por la filosof\u00eda shopenhauriana. Mientras se aferraba con extremada obsesi\u00f3n a Shopenhauer, a quien llam\u00f3 \u201csu padre\u201d, se someti\u00f3 durante catorce d\u00edas a ejercicios de auto-tortura consistentes en flagelaci\u00f3n, ayunos e insomnio a fin de alcanzar el sugerido id\u00edlico estado de nirvana propuesto como camino \u00fanico de salvaci\u00f3n. En esta oportunidad sus obligaciones acad\u00e9micas lo rescataron del naufragio mental, como \u00e9l mismo reconoce. Con todo, tendr\u00e1 durante este per\u00edodo de su vida unos de los encuentros m\u00e1s significativos. A trav\u00e9s de Ritschl conoce a Richard Wagner. De tal manera, la hiper-idealizada figura paterna que permanece en la mente de Nietzsche bajo la personificaci\u00f3n de un Dios, un genio, un redentor o un Superhombre encontr\u00f3 la figura m\u00e1s id\u00f3nea para ser proyectada. El afamado compositor, nacido en 1813, el mismo a\u00f1o que su padre y de quien se dec\u00eda que sus rasgos faciales resultaban ser bastantes semejantes (cf.Magee 2000, 288) result\u00f3 ser el portador por excelencia de la imago paterna. Cabe recordar que el v\u00ednculo emocional entre padre e hijo hab\u00eda sido precisamente la m\u00fasica y Wagner hab\u00eda sido ya realzado a la figura de genio musical. Por tres a\u00f1os, el maestro colm\u00f3 el vac\u00edo dejado por la muerte del padre. Durante este per\u00edodo Nietzsche permaneci\u00f3 subyugado bajo el embrujo de la personalidad carism\u00e1tica del compositor viviendo la ilusi\u00f3n de que su inmemorable herida hab\u00eda finalmente sanado. Encontr\u00f3 en Wagner \u201cel olor f\u00e1ustico, la Cruz, la Muerte y la tumba\u201d, como confiesa. \u00bfNo son acaso los mismos atributos asociados a su padre? Por todo ello, Nietzsche consider\u00f3 al m\u00fasico como el nuevo redentor y el portavoz por excelencia de una concepci\u00f3n radicalmente dionis\u00edaca del mundo a trav\u00e9s del arte y decreta en \u201cEl nacimiento de la tragedia en el esp\u00edritu de la m\u00fasica\u201d, su primera obra escrita inspirada en Wagner: \u201cLa vida s\u00f3lo queda justificada como fen\u00f3meno est\u00e9tico\u201d. Con Wagner-Dioniso parec\u00eda que su propia vida quedaba justificada. Nietzsche percibi\u00f3 en la visi\u00f3n de mundo y expresi\u00f3n art\u00edstica de este demiurgo viviente la epifan\u00eda de un dios que, como el m\u00edtico Dioniso, era capaz de afirmar todas las contradicciones inherentes de su propia personalidad en la que de continuo se ve\u00eda atormentado por voces disonantes, por sus \u201cm\u00faltiples yoes\u201d. Deseaba creer en un Dios muy diferente al Dios moralista y punitivo inculcado por su madre: deseaba creer en un dios, que a semejanza de Wagner y de Dionisos, \u201csupiera bailar\u201d. De tal manera, Nietzsche atribuy\u00f3 a Wagner poderes divinos y sol\u00eda referirse a \u00e9l como \u201cJ\u00fapiter\u201d. En una ocasi\u00f3n le confes\u00f3 a un amigo que \u201ccercano a Wagner me siento pr\u00f3ximo a la divinidad\u201d (Carta a von Gersdorff in 1869). Adem\u00e1s invisti\u00f3 a su \u201cPater Seraphicus\u201d (Goethe), como tambi\u00e9n lo llam\u00f3, con un estatus ontol\u00f3gico: \u201cSi yo no lo hubiese conocido yo ser\u00eda solo una criatura muerta\u201d, le escribe Nietzsche a Wagner en ocasi\u00f3n de su natalicio (20 de mayo de 1873) por ello \u201cal celebrar su cumplea\u00f1os, celebro mi propio nacimiento\u201d.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">No obstante, cuando Wagner decidi\u00f3 poner su arte musical al servicio de los ideales cristianos con su Parsifal y al de los intereses germanos con la construcci\u00f3n del teatro de la \u00f3pera en Bayreuth bajo el patrocinio de Luis II de Baviera, Nietzsche fue poseso por un proceso defensivo de devaluaci\u00f3n primitiva. Observ\u00f3 con asombro lo que estim\u00f3 una sumisi\u00f3n de su ungido padre celestial, al que consideraba \u201cm\u00e1s all\u00e1 del bien y del mal\u201d, al dios de los evangelios: \u201c\u00a1Incre\u00edble!, Wagner se ha vuelto piadoso\u201d (EH III: \u201cHH\u201d 5). \u201c!Ay, tambi\u00e9n ante la Cruz te has venido abajo, tambi\u00e9n, tambi\u00e9n t\u00fa un sometido!\u201d,son las lastimeras palabras incluidas en el poema dedicado a su \u00eddolo ca\u00eddo (P, 129).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Por segunda vez Dios le hab\u00eda quitado a su padre. Cuando el dolor se transform\u00f3 en ira, Nietzsche proyect\u00f3 su propio conflicto del padre idealizado al \u00e1mbito celestial y, en una especie de transferencia c\u00f3smica, dirigi\u00f3 su martillo contra el cristianismo en particular puesto que el cristianismo es la religi\u00f3n del Padre y del Hijo. Nietzsche parec\u00eda percibirse a s\u00ed mismo como el hijo de un padre abandonante. Con la ausencia de Dios, el objeto absoluto se pierde y el amor traicionado se transforma en odio. Al igual que Cristo agonizante en la cruz, Nietzsche parece haber proferido el desgarrador lamento: \u201cDios m\u00edo, Dios m\u00edo, \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado?\u00bb (Mateo 27,46; Marcos 15,34).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">A ra\u00edz de la ca\u00edda de la idealizada imagen de Wagner, a trav\u00e9s de la voz del hombre fren\u00e9tico, Nietzsche pronunci\u00f3 su celeb\u00e9rrima frase: \u201cDios ha muerto\u201d. Con el anuncio de la muerte de dios, el tr\u00e1gico pensador sell\u00f3 su destino. La muerte de Dios signific\u00f3 una cat\u00e1strofe para Nietzsche pues ten\u00eda plena conciencia de sus fat\u00eddicas consecuencias:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u00a1Nosotros hemos matado [a Dios] -vosotros y yo! \u00a1Todos nosotros somos sus asesinos! \u00bfPero c\u00f3mo hemos hecho esto? \u00bfC\u00f3mo fuimos capaces de beber el mar? \u00bfQui\u00e9n nos dio la esponja para borrar todo el horizonte? \u00bfQu\u00e9 hicimos cuando desencadenamos esta tierra de su sol? \u00bfHac\u00eda d\u00f3nde se mueve ahora? \u00bfHacia d\u00f3nde nos movemos nosotros? \u00bfLejos de todos los soles? \u00bfNo caemos continuamente?&#8230; \u00bfNo erramos como a trav\u00e9s de una nada infinita? \u00bfNo nos sofoca el espacio vac\u00edo? \u00bfNo se ha vuelto todo m\u00e1s fr\u00edo? \u00bfNo llega continuamente la noche y m\u00e1s noche?&#8230; \u00bfNo escuchamos a\u00fan nada del ruido de los sepultureros que entierran a Dios? \u00bfNo olemos a\u00fan nada de la descomposici\u00f3n divina? -tambi\u00e9n los dioses se descomponen. \u00a1Dios ha muerto! \u00a1Dios permanece muerto! \u00a1Y nosotros lo hemos matado!\u00bb&#8216;. \u00bfC\u00f3mo nos consolamos los asesinos de todos los asesinos? Lo m\u00e1s sagrado y lo m\u00e1s poderoso que hasta ahora pose\u00eda el mundo, sangra bajo nuestros cuchillos -\u00bfqui\u00e9n nos lavar\u00e1 esta sangre? \u00bfCon qu\u00e9 agua podremos limpiarnos? \u00bfQu\u00e9 fiestas expiatorias, qu\u00e9 juegos sagrados tendremos que inventar? \u00bfNo es la grandeza de este hecho demasiado grande para nosotros? \u00bfNo hemos de convertimos nosotros mismos en dioses? (CJ 125).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Buscando la salvaci\u00f3n en el mundo patriarcal a trav\u00e9s de una imitatio Dei, Nietzsche intent\u00f3 tomar el lugar del Creador como Zaratustra. Bajo la \u00e9gida de su magnum opus, mostr\u00f3 que \u00e9l deseaba ser el propio rayo creador. Con su Zaratustra, pretendi\u00f3 ocupar el lugar de la Ley: asumi\u00f3 el orden del mundo en contra del Creador, tratando de ser \u00e9l mismo su garante. Resultan notorios los numerosos paralelismos existentes entre esta obra y el Viejo y Nuevo Testamento. No s\u00f3lo desde un punto de vista ideol\u00f3gico y doctrinal, sino estil\u00edstico. A trav\u00e9s de numerosos himnos, mitos, par\u00e1bolas, alegor\u00edas, sermones, poemas, sue\u00f1os, canciones, enigmas, eleg\u00edas y revelaciones apocal\u00edpticas, Nietzsche se propuso derruir las viejas tablas de la ley a fin de entregar a la humanidad las nuevas. Inconscientemente, lo que realmente anhel\u00f3 es oponer, en compensaci\u00f3n a su propia condici\u00f3n existencial cercana a la sub-humana, una condici\u00f3n super-humana representada por el \u00dcbermensch, el\u201cSuper-hombre\u201d. No obstante, Nietzsche confundi\u00f3 el s\u00edmbolo por aquello simbolizado: no s\u00f3lo fue el creador sino que lleg\u00f3 a identificarse con la propia creaci\u00f3n: deseaba convertirse en el super-hombre. Sin embargo, fue un intento fallido: nunca pudo hallar su anhelado ideal: \u201cNunca ha habido todav\u00eda un superhombre. Desnudos he visto yo a ambos: al hombre m\u00e1s grande y al m\u00e1s peque\u00f1o. Demasiado semejantes son todav\u00eda entre s\u00ed\u201d (Z II:4). Por ende, la obra culmina con el retiro del mundo de los hombres de un Zaratustra desilusionado para retornar de nuevo a las monta\u00f1as de donde surgi\u00f3 abandonando as\u00ed el mundo los hombres.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">No obstante, siendo un esp\u00edritu profundamente religioso, Nietzsche no cej\u00f3 en buscar un nuevo Dios, un \u201cdios desconocido\u201d, m\u00e1s ya no uno trascendente ni encarnado: m\u00e1s bien, aislado totalmente del mundo en su \u201cs\u00e9ptima soledad\u201d, busc\u00f3 compulsivamente en su interioridad a un dios inmanente y personal que, como \u00e9l conociera del sufrimiento y fuera capaz de comprender su alma atormentada. S\u00f3lo un dios capaz de afirmar la vida con todo su sufrimiento y terror podr\u00eda darle sentido a su propio pathos y as\u00ed validar todas las contradicciones inherentes de su ser. Como resulta evidente, a pesar de haberse declarado \u201cateo por instinto\u201d toda su vida persigui\u00f3 la senda de la redenci\u00f3n, adem\u00e1s, como bien lo se\u00f1ala el fil\u00f3sofo Clegg: \u201cTodas sus batallas son teol\u00f3gicas: el combate un dios con la ayuda de otro\u2026 Por ello, su lector siempre se halla en medio de una disputa teol\u00f3gica.\u201d Sin embargo, si Dios es destruido queda eliminado todo arkh\u00e9 (fundamento), telos (finalidad) y nomos (Ley). El analista junguiano Edward Edinger, se\u00f1ala que cuando el camino hacia la\u201csalvaci\u00f3n\u201d no puede ser seguido seg\u00fan el modelo gn\u00f3stico de elevaci\u00f3n de la conciencia, es posible encontrarlo a trav\u00e9s de la Gran Madre.(cf. 1995, 119). \u201cMe parece indispensable decir qui\u00e9n soy yo\u2026 y lo expresar\u00e9 en forma enigm\u00e1tica, como mi padre ya he muerto, y como mi madre todav\u00eda vivo y voy haci\u00e9ndome viejo\u201d (EH I:1), es el enigma propuesto por Nietzsche en Ecce homo, la obra autobiogr\u00e1fica que sella sus d\u00edas finales de lucidez. Sin embargo, a diferencia del\u201ceterno femenino\u201d de Goethe que \u201cimpulsa al hombre hacia arriba\u201d, en el caso de Nietzsche lo impulsa hacia abajo, hacia el temible mundo de la sombras:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">[Me he vuelto] un hombre subterr\u00e1neo, un hombre que taladra, que socava, que roe. Pero, \u00bfno ser\u00e1 que quier[o] rodear[me] de una densa oscuridad que sea [m\u00eda] y nada m\u00e1s que [m\u00eda], [\u00bfno ser\u00e1?] que trat[o] de adue\u00f1a[me] de cosas incomprensibles, ocultas y enigm\u00e1ticas, con la conciencia de que de ello surgir\u00e1 [mi] ma\u00f1ana, [mi] propia redenci\u00f3n, [mi] propia aurora? (A P:1).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Abandonado por los otros significantes y habiendo renegado de su madre y hermana a consecuencia de sus continuas y nefastas intromisiones, Nietzsche, ap\u00e1trida y sin Dios, va deambulando de pueblo en pueblo y de pensi\u00f3n en pensi\u00f3n, emocionalmente aislado en su mundo autista. Alimentado s\u00f3lo de sus propias entra\u00f1as, durante su retiro narcisista, se transform\u00f3 en su propio devorador en la medida que iba alimentado su mundo interno en una b\u00fasqueda incansable de los abismos \u00f3nticos, a aquellas regiones prohibidas por la raz\u00f3n, las reglas y las convenciones, un mundo que ni el mism\u00edsimo Mefist\u00f3feles os\u00f3 acompa\u00f1ar al Fausto. De tal modo, se sucedi\u00f3 una activaci\u00f3n patol\u00f3gica de los contenidos inconscientes y la conciencia se vio arrollada por una intrusi\u00f3n anormal de complejos aut\u00f3nomos, \u201cvoces disonantes\u201d, trag\u00e1ndose al ego y forz\u00e1ndolo actuar bajo la personificaci\u00f3n de figuras m\u00edticas.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Pues si bien la ley de la Madre representa un camino no dogm\u00e1tico de aproximaci\u00f3n a la existencia pues no es la ley moral de los \u201cDebes\u201d y \u201cNo debes\u201d sino, m\u00e1s bien, el imperativo de los instintos, la sumisi\u00f3n a ella \u2013como la seducci\u00f3n provocada por el canto de las sirenas- tambi\u00e9n es una forma de muerte pues exige la rendici\u00f3n y la inmersi\u00f3n del ego (la p\u00e9rdida de identidad), es decir, la auto-aniquilaci\u00f3n. Por ello, podemos calificarla como una v\u00eda de salvaci\u00f3n urob\u00f3rica o regresiva en la que se da el salto definitivo al enigm\u00e1tico, fascinante y terror\u00edfico mundo del caos primordial representado por el cuerpo y el inconsciente con su pluralidad de instintos contradictorios, afectos y pasiones. Es el mundo de las sombras regido por el fatalismo, el destino y el azar.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">Tal como Odiseo, yo tambi\u00e9n he estado en el inframundo<br \/>\nY a\u00fan volver\u00e9 a estar all\u00ed a menudo<br \/>\nY no s\u00f3lo estoy dispuesto a sacrificar corderos<br \/>\npara poder hablar con alguno de los muertos<br \/>\nsino que estoy dispuesto a entregar mi propia sangre en pago<br \/>\nF. Nietzsche, AOM 408.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En ese inframundo, finalmente encuentra no a los muertos sino al amado y, a la vez, temido \u201cdios desconocido\u201d, el dios cuya b\u00fasqueda ha iniciado desde los albores de su existencia, y lo reconoce como Dioniso, un dios regresivo que, como todos los dioses de la fertilidad, siempre vuelve a la madre (el dios del\u201ceterno retorno\u201d). No obstante, dada la fragilidad de su ego, es poseso por Dioniso en su forma m\u00e1s perversa, Dioniso \u201cZagreo\u201d, el \u201ccazador,\u201d el que trae consigo el desmembramiento, es decir, la locura: el m\u00e1s psiqui\u00e1trico de todos los dioses seg\u00fan el mit\u00f3logo Walter Otto. \u201c\u00bfPero qu\u00e9 es lo que Dionisos signific\u00f3 para Nietzsche?\u201d, se pregunt\u00f3 Jung y responde a la vez: \u201cNo cabe la menor duda de que, en los estadios tempranos de su enfermedad, Nietzsche sab\u00eda que le estaba deparado el triste destino de Zagreo. Dioniso es el abismo de la disoluci\u00f3n exaltada, en la que todas las distinciones humanas se fusionan en la divinidad animal de la psique primordial \u2013 una experiencia fascinante y terrible a la vez\u201d (CW 12:118).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Tras el colapso mental provocado por la posesi\u00f3n de la orgi\u00e1stica y regresiva deidad, la psique de Nietzsche pas\u00f3 a ser el escenario de un encuentro arquetipal: el de Dioniso con su m\u00edtica pareja, Ariadna de Naxos. En la imaginer\u00eda delirante de Nietzsche se realiz\u00f3 el sagrado matrimonio, m\u00e1s no en \u201ceste mundo\u201d(en el de la conciencia) trayendo la uni\u00f3n m\u00edstica a la realidad sino en el \u201cm\u00e1s all\u00e1\u201d: de modo de que ambas figuras se sumergieron nuevamente en el inconsciente. Su ego fue poseso, primeramente, por la m\u00edtica Ariadna a fin de entregarse a la fecundaci\u00f3n divina personificada por Dioniso: \u201cY qui\u00e9n, excepto yo sabe, lo que significa Ariadna?\u201d (EH III:Z 8). Nietzsche, como Ecce mulier, escribe entonces su propio lamento, \u201cEl lamento de Ariadna\u201d, que reza as\u00ed:\u00bfQui\u00e9n me calienta, qui\u00e9n me ama todav\u00eda?<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u00a1Dadme manos ardientes!<br \/>\n\u00a1Dadme un brasero para el coraz\u00f3n!<br \/>\nTendida en la tierra, estremeci\u00e9ndome,<br \/>\ncomo una medio muerta a quien se le calienta los pies,<br \/>\nagitada, \u00a1ay!, por fiebres desconocidas,<br \/>\ntemblando ante glaciales flechas agudas de escalofr\u00edo,<br \/>\ncazada por ti, \u00a1pensamiento!<br \/>\n\u00a1Innombrable! \u00a1Encubierto! \u00a1Aterrador!<br \/>\n\u00a1T\u00fa cazador entre las nubes!<br \/>\n\u00a1Fulminada a tierra por ti,<br \/>\nojo sarc\u00e1stico que desde lo oscuro me mira!<br \/>\nAs\u00ed yazgo yo,<br \/>\nme doblo, me retuerzo, atormentada<br \/>\npor todos los martirios eternos,<br \/>\nherida,<br \/>\npor ti, el m\u00e1s cruel cazador,<br \/>\nt\u00fa desconocido &#8211; dios&#8230;<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u00a1Hiere m\u00e1s hondo!<br \/>\n\u00a1Hiere de nuevo!<br \/>\n\u00a1Pica, pica en este coraz\u00f3n!<br \/>\n\u00bfA que viene este martirio<br \/>\ncon flechas de dientes romos?<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 miras otra vez<br \/>\nsin cansarte del tormento humano<br \/>\ncon mal\u00e9volos ojos de rayos divinos?<br \/>\n\u00bfNo quieres matar t\u00fa,<br \/>\ns\u00f3lo martirizar, martirizar?<br \/>\n\u00bfPara qu\u00e9 martirizarme &#8211; a m\u00ed,<br \/>\nmal\u00e9volo dios desconocido?<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u00a1Ah, ah!<br \/>\n\u00bfTe acercas sinuoso<br \/>\nen semejante medianoche?&#8230;<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 quieres t\u00fa?<br \/>\n\u00a1Habla!<br \/>\nMe estrechas, me oprimes,<br \/>\n\u00a1ah! \u00a1Ya demasiado cerca!<br \/>\nT\u00fa me oyes respirar,<br \/>\nt\u00fa acechas mi coraz\u00f3n\u2026<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u00a1T\u00fa atormentador!<br \/>\n\u00a1T\u00fa &#8211; dios verdugo!<br \/>\n\u00bfO debo yo, como el perro,<br \/>\nrefregarme contra el suelo ante ti?<br \/>\n\u00bfSumisa, embelesada fuera de m\u00ed<br \/>\nla cola por amor &#8211; menear?<br \/>\n\u00a1Es in\u00fatil!<br \/>\n\u00a1Punza otra vez!<br \/>\n\u00a1El m\u00e1s cruel aquij\u00f3n!<br \/>\nNo soy tu perro &#8211; s\u00f3lo tu presa.<br \/>\n\u00a1El m\u00e1s cruel cazador!<br \/>\ntu m\u00e1s orgullosa prisionera,<br \/>\nt\u00fa bandido tras las nubes&#8230;<br \/>\n\u00a1Habla al fin!<br \/>\n\u00a1T\u00fa encubierto con el rayo! \u00a1Desconocido! \u00a1Habla!<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 quieres t\u00fa, salteador, de &#8211; mi?&#8230;<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u00bfC\u00f3mo?<br \/>\n\u00bfUn rescate?<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 quieres t\u00fa de rescate?<br \/>\nPide mucho &#8211; \u00a1lo aconseja mi orgullo!<br \/>\nY habla poco &#8211; \u00a1lo aconseja mi orgullo!<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u00a1Ah, ah!<br \/>\n\u00bfA m\u00ed &#8211; quieres t\u00fa? \u00bfA m\u00ed?<br \/>\n\u00bfA m\u00ed &#8211; entera?&#8230;<br \/>\n\u00a1Se acab\u00f3!<br \/>\nEntonces huy\u00f3 \u00e9l,<br \/>\nmi \u00fanico compa\u00f1ero,<br \/>\nmi gran enemigo\u2026<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">Mi desconocido<br \/>\n\u00a1mi dios-verdugo!&#8230;<br \/>\n\u00a1No!<br \/>\n\u00a1Vuelve!<br \/>\n\u00a1Con todos tus martirios!<br \/>\n\u00a1Oh, vuelve,<br \/>\nmi dios desconocido! \u00a1Mi dolor!<br \/>\n\u00a1Mi \u00faltima felicidad!&#8230;<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">Un rayo. Dionisos aparece con esmeraldina belleza.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">Dionisos:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u00a1S\u00e9 juiciosa, Ariadna!&#8230;<br \/>\nt\u00fa Tienes orejas peque\u00f1as, t\u00fa tienes mis orejas:<br \/>\n\u00a1pon en ellas una palabra juiciosa!<br \/>\n\u00bfNo hay que odiarse primero, si se ha de amarse?&#8230;<br \/>\nYo soy tu laberinto&#8230;<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El ditir\u00e1mbico pensador, el hombre \u201chumano, demasiado humano\u201d perdi\u00f3 finalmente el hilo de Ariadna, y se extravi\u00f3 en los laberintos dionis\u00edacos de su propia psique. S\u00f3lo su cuerpo permaneci\u00f3 como una c\u00e1scara vac\u00eda por otros once a\u00f1os. En los primeros d\u00edas de Enero de 1889, David y C\u00e1ndida Fino, los caseros de Nietzsche en Tur\u00edn, describieron el bizarro comportamiento mostrado por su inquilino. Despertados a medianoche por unos extra\u00f1os aullidos y por exc\u00e9ntricos sonidos extra\u00eddos alocadamente del piano de la habitaci\u00f3n de Nietzsche, se dispusieron a espiar a trav\u00e9s de la cerradura, horroriz\u00e1ndose al observar como \u00e9ste fren\u00e9tico danzaba desnudo representando, en la soledad, lo que asemejaba ser misteriosos ritos dionis\u00edacos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u00a1Amor fati!, \u201camor por el destino\u201d, como si corroborara su defendida doctrina, el designio del or\u00e1culo on\u00edrico acaecido en su aurora se hab\u00eda cumplido enteramente: \u201c\u00a1Te sigo destino! Y aunque no quisiera, entre suspiros tendr\u00eda que hacerlo\u201d (Nietzsche, A 195).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\nADDENDUM<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Pese a que Nietzsche pas\u00f3 a ser una leyenda de locura, no obstante, es justo se\u00f1alar que no s\u00f3lo tuvo el coraje de \u201cdescender\u201d a las profundidades abismales del ser &#8211; estando conciente de los peligros que tal viaje de-constructivo le acarear\u00eda &#8211; sino que adem\u00e1s fue capaz de articular y de trasmitir a trav\u00e9s de sus escritos sus experiencias de nekya.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El visionario pensador fue un explorador y un cart\u00f3grafo de ignotos territorios ps\u00edquicos: \u201cEnv\u00eda tus naves a mares inexplorados\u201d, exhorta a su lector en La Ciencia Jovial (124). Adem\u00e1s, le dio forma y coherencia a los archai del misterioso mundo del inconsciente (\u201cUno Primordial\u201d) no a trav\u00e9s de conceptos o sistemas opacos caracter\u00edsticos de la investigaci\u00f3n metodol\u00f3gica racional sino mediante el empleo de im\u00e1genes m\u00edticas y mitopo\u00e9ticas tanto de la H\u00e9lade arcaica como de la cl\u00e1sica. Su modo de expresi\u00f3n se hab\u00eda alejado notoriamente de aquel cultivado en la Modernidad: Nietzsche retorn\u00f3 a las palabras primordiales de los antiguos or\u00e1culos, enigmas y profec\u00edas. Pues, acorde a su visi\u00f3n, lo inefable emergido del abismo enigm\u00e1tico no puede ser aprehendido, capturado o petrificado a trav\u00e9s del uso de conceptos (met\u00e1foras cosificadas) las cuales reprimen o suprimen los afectos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Si sus escritos hubiesen sido tan solo los productos delirantes de un demente no habr\u00edan evocado tanta reflexi\u00f3n en sus lectores ni hubiesen tenido una influencia tan can\u00f3nica en el mundo occidental sobre temas fundamentales en \u00e1reas epistemol\u00f3gicas como la filosof\u00eda, literatura, \u00e9tica, est\u00e9tica, pol\u00edtica y movimientos cr\u00edticos contempor\u00e1neos (deconstrucci\u00f3n y revisionismo). Nietzsche tambi\u00e9n anticip\u00f3 muchos de los descubrimientos de la psicolog\u00eda profunda (Freud, Adler, Jung) aunque s\u00f3lo en a\u00f1os recientes tal influencia ha sido enfatizada. Nietzsche fue un hombre creativo y un fil\u00f3sofo de extremos y del inconsciente, una cualidad que lo erigi\u00f3 en un peligro tanto para \u00e9l como para los lectores de sus tiempos: \u201cHay hombres que nacen de manera p\u00f3stuma\u201d, declar\u00f3 en Ecce homo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">REFERENCIAS:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">-Benday\u00e1n, G. Ecce Mulier: Nietzsche and The Eternal Feminine. An Analytical Psychological Perspective. Illinois: Chiron Publishers, 2007.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">&#8211; Clegg, J. S. \u201cLife in the Shadow of Christ: Nietzsche on Pistis versus Gnosis\u201d in Nietzsche and the Gods. Santaniello, W. (ed.) New York: State University of New York Press, 2001.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">&#8211; Edinger, E. F. The Mysterium Lectures. Blackmer, J. D. (ed.). Toronto: Inner City Books, 1995.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">&#8211; Jung, C. G. Collected Works. Sir Read, H., Fordham, M., Adler, G. and McGuire, W. (eds.), 20 vol. Princeton: Princeton University Press (Bollingen Series XX), 1979.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">&#8211; Magee, B. Wagner and Philosophy. London: Penguin Books, 2000.<br \/>\n&#8211; Neumann, E. The Great Mother. 7th ed. Manheim, R. (tr.). Princeton: Princeton University Press (Bollingen Series XLVII),1991.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">&#8211; Nietzsche, F.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">A: Aurora. M\u00e9xico: Editores Mexicanos Unidos S.A., 1981.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">EH: Ecce-homo. Traducido por P. Gonz\u00e1lez Blanco. M\u00e9xico: Editores Mexicanos Unidos S.A., 1983.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">HH: Humano, demasiado humano. Traducido por J. Gonz\u00e1lez. M\u00e9xico: Editores Mexicanos Unidos S.A., 1983.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Z: As\u00ed habl\u00f3 Zaratustra. Traducido por A. S\u00e1nchez Pascual. Madrid: Alianza Editorial, 1988.<br \/>\nAOM: Assorted Opinions and Maxims. Kaufmann. W. (ed. and tr.) in Basic Writings of Nietzsche. New York: The Modern Library. 1992.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">DMV: De mi vida. Escritos autobiogr\u00e1ficos de juventud. Traducido por L. F. Moreno Claros. Madrid: Valdemar, 1997.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">P: Poes\u00eda completa. Traducido por L. P\u00e9rez Latorre. Madrid: Editorial Trotta,1998.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">C: Correspondencia Completa (Vol. I y II). Traducido por J. R. Cuevas y M. Parmeggiani. Madrid: Editorial Trotta, 2007.<\/h4>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>GERTRUDIS OSTFELD DE BENDAY\u00c1N Trudy de Benday\u00e1n es una Analista Junguiana, Magister en Filosofia, con un Doctorado en Estudios Psicoanal\u00edticos. 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