{"id":7829,"date":"2021-03-29T23:57:49","date_gmt":"2021-03-29T23:57:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.adepac.org\/inicio\/?p=7829"},"modified":"2021-03-29T23:57:49","modified_gmt":"2021-03-29T23:57:49","slug":"nuevas-expresiones-de-la-psique-femenina-m-susana-toloza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/nuevas-expresiones-de-la-psique-femenina-m-susana-toloza\/","title":{"rendered":"Nuevas expresiones de la psique femenina &#8211; M. Susana Toloza"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Psique-Toloza.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7830\" width=\"368\" height=\"368\" srcset=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Psique-Toloza.jpg 640w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Psique-Toloza-300x300.jpg 300w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Psique-Toloza-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 368px) 100vw, 368px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-text-align-center is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><br>Mar\u00eda Susana Toloza es Psic\u00f3loga de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de Chile. Analista Junguiana miembro de la\u00a0 IAAP, Mag\u00edster en Psicolog\u00eda Cl\u00ednica. Junguiana U. Adolfo Ib\u00e1\u00f1ez.\u00a0 Psic\u00f3loga cl\u00ednica y supervisora acreditada. Instructora Mindfulness en Programa de Reducci\u00f3n de Estr\u00e9s (MBSR). Con amplia experiencia en intervenci\u00f3n en crisis de adultos y familias.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>Conceptos que necesitan ser revisados e integrados para avanzar hacia un mundo en alteridad.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En un nuevo 8M 2021, d\u00eda Internacional de la Mujer, conmemoramos los eventos ocurridos en el a\u00f1o 1908, el d\u00eda en que 40.000 costureras industriales se declararon en huelga por su derecho a unirse a sindicatos, mejoras salariales, menor jornada de trabajo y rechazo al trabajo infantil; muriendo quemadas 129 trabajadoras en la f\u00e1brica Cotton Textile Factory, en NY, las cuales fueron encerradas para no unirse a la huelga. En honor a esas 129 mujeres y todas aquellas que han sido asesinadas, perseguidas, esclavizadas, dominadas, cuestionadas, despreciadas, abusadas y no reconocidas en su derecho a ser mujeres independientes y libres, quiero traer mi reflexi\u00f3n desde mi quehacer como analista junguiana, haci\u00e9ndome cargo tambi\u00e9n de poner mi propia voz y pensamiento en esta materia e intentando refrescar los conceptos psicol\u00f3gicos que, siendo patriarcales, pesan sobre el alma femenina.<\/p>\n\n\n\n<p>La crisis de desarrollo humano desencadenada por la pandemia ha tenido efectos dram\u00e1ticos sobre la desigualdad de g\u00e9nero, desde la salud y la educaci\u00f3n hasta los trabajos de cuidado no remunerados y la violencia de g\u00e9nero. \u201cSi bien la crisis de la COVID-19 ha afectado a todos, las mujeres y las ni\u00f1as enfrentan riesgos espec\u00edficos debido a la existencia de desigualdades, normas sociales y desequilibrios de poder fuertemente arraigados en nuestras sociedades. Comprender el impacto diferenciado de esta crisis sobre las mujeres y las ni\u00f1as a trav\u00e9s del an\u00e1lisis de datos desagregados es fundamental para dise\u00f1ar pol\u00edticas que reduzcan las vulnerabilidades y fortalezcan la autonom\u00eda de las mujeres. No se trata solo de rectificar desigualdades preexistentes sino tambi\u00e9n de construir un mundo m\u00e1s justo y resiliente\u201d. (PENUD, 2021)<\/p>\n\n\n\n<p>Ante este panorama es de gran relevancia el trabajo por el desarrollo de la mujer y de hacer de esta una sociedad m\u00e1s igualitaria y en alteridad, por esto quiero compartir algunas reflexiones acerca de la responsabilidad que tenemos los junguianos y junguianas de revisar el concepto de psique femenina y de la cultura que la ha determinado, incluyendo la mirada psicol\u00f3gica y cl\u00ednica, integrando la mirada feminista y sus posibilidades de desarrollo para un futuro en alteridad.<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos enfrentando diversas crisis de transformaci\u00f3n del modelo patriarcal (negativo) que se ha expresado por milenios en la hegemon\u00eda sobre la naturaleza, la mujer y aquellos vulnerados en su minor\u00eda y diversidad. La emergencia clim\u00e1tica, la pandemia y las crisis de migraci\u00f3n hacen cada vez m\u00e1s evidente que este modelo de funcionamiento hegem\u00f3nico no es aquel que nos va a permitir subsistir como especie con equidad ni con dignidad y por lo tanto resulta urgente encontrar una modalidad relacional diferente para avanzar hacia una cultura del cuidado, respeto, igualdad y dignidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Para hablar desde la psicolog\u00eda anal\u00edtica respecto de ser hombre y ser mujer, tenemos que considerar principios estructurantes de la psique como son lo femenino y lo masculino, los cuales hist\u00f3ricamente se ha confundido con el g\u00e9nero y sexo biol\u00f3gico. Inicialmente Jung defini\u00f3 los principios femenino y masculino como \u00e1nima y animus identific\u00e1ndolos como arquetipos que expresan la contraparte sexual inconsciente del hombre y de la mujer respectivamente; con el tiempo fue revisando y enriqueciendo estos conceptos, los cuales siguen siendo discutidos hasta el d\u00eda de hoy entre los junguianos.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos arquetipos en un primer momento del desarrollo se encuentran indiferenciados respecto de los complejos parentales, modelos heredados de ser hombre-padre y mujer-madre, internaliz\u00e1ndolos en el inconsciente personal; para avanzar hacia la individuaci\u00f3n se requiere que \u00e9stos arquetipos vayan liber\u00e1ndose de esta asociaci\u00f3n, trayendo al ego una funci\u00f3n transformadora; \u00e1nima y animus aportan otras caracter\u00edsticas novedosas de la esfera arquet\u00edpica que moviliza hacia la diferenciaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Del mismo modo, en t\u00e9rminos colectivos, es necesaria la revisi\u00f3n de aquellos complejos culturales que determinan la expresi\u00f3n arquet\u00edpica de estos principios estructurantes de la psique, tenemos entonces que la cultura patriarcal es un patr\u00f3n que necesita ser transformado y debemos poner atenci\u00f3n a los fen\u00f3menos emergentes que posibilitan una nueva identidad relacional.<\/p>\n\n\n\n<p>La cultura patriarcal tiene, en una de sus expresiones m\u00e1s arraigadas, la hegemon\u00eda sobre la mujer, siglos de un patr\u00f3n de civilizaci\u00f3n patriarcal negativa han tra\u00eddo como consecuencia el que las caracter\u00edsticas de lo femenino hayan quedado relegadas en un nivel de inferioridad, impactando el desarrollo de la conciencia colectiva de modo polarizado y por tanto parcial. <\/p>\n\n\n\n<p>Este femenino relegado a la sombra, tambi\u00e9n conecta con la sombra colectiva, siendo as\u00ed necesario profundizar en las im\u00e1genes arquet\u00edpicas que dan cuenta de esta dimensi\u00f3n humana, en los mitos, en la emergencia y en la expresi\u00f3n actual de los s\u00edmbolos de transformaci\u00f3n contempor\u00e1neos expresados en movimientos como Ni una menos, el fen\u00f3meno de Las tesis, entre tantos otros.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces es urgente poner una mirada reflexiva en torno al feminismo como un emergente en permanente renovaci\u00f3n y actualizaci\u00f3n cultural que intenta dar posibles alternativas de cambio y que se ha desarrollado de acuerdo con las demandas de transformaci\u00f3n de la cultura a nivel ambiental, pol\u00edtico, cultural, social y psicol\u00f3gico y poder profundizar en sus expresiones desde la mirada anal\u00edtica, entendi\u00e9ndolo tambi\u00e9n como un fen\u00f3meno arquet\u00edpico.<\/p>\n\n\n\n<p>El feminismo como movimiento pol\u00edtico y social inici\u00f3 a finales del siglo XVII, lo que trajo consigo la denuncia de parte de las mujeres de la opresi\u00f3n y explotaci\u00f3n por parte del patriarcado y la b\u00fasqueda de una sociedad igualitaria. Elsa Dorlin (2009) entiende al feminismo como \u201cla tradici\u00f3n de pensamiento, y por consiguiente los movimientos hist\u00f3ricos, que, por lo menos desde el siglo XVII plantearon seg\u00fan diversas l\u00f3gicas demostrativas, la igualdad de los hombres y las mujeres, acorralando los prejuicios relativos a la inferioridad de las mujeres y denunciando la ignominia de su condici\u00f3n\u201d (pag.13).Es decir, se trata de un recorrido hist\u00f3rico que aborda desde diferentes perspectivas el hecho objetivo de que la mujer ha tenido un lugar de inferioridad y desigualdad impuesta por determinantes de poder. \u201cEl saber feminista implica un trabajo hist\u00f3rico multidisciplinario donde la historia, sociolog\u00eda, literatura, pol\u00edtica, filosof\u00eda, ciencias biom\u00e9dicas, etc. realizando un trabajo de cuestionamiento a temas que se manten\u00edan fuera de lo pol\u00edtico tales como roles de sexo, personalidad, organizaci\u00f3n familiar, tareas dom\u00e9sticas, sexualidad, el cuerpo. (Dorlin, 2009, p.149).<\/p>\n\n\n\n<p>El trabajo del movimiento feminista, al recuperar las tensiones, las crisis, las resistencias sepultadas, a trav\u00e9s de las historias de las mujeres, del g\u00e9nero o de las sexualidades, posibilit\u00f3 pensar en la historicidad de una relaci\u00f3n de poder que hab\u00eda sido considerada ahist\u00f3rica, es decir se consideraba que siempre y en todo lugar las mujeres fueron dominadas. Este saber permiti\u00f3 captar la diferencia sexual de las prerrogativas sociales y culturales que se desprenden de ello, y de la naturalizaci\u00f3n y normalizaci\u00f3n de la divisi\u00f3n sexual del trabajo, de la socializaci\u00f3n de los cuerpos, de la interiorizaci\u00f3n de la jerarqu\u00eda de g\u00e9nero.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEsta transformaci\u00f3n de la conciencia de s\u00ed de las mujeres, a partir del cuestionamiento del devenir mujer, permiti\u00f3 despsicologizar y desindividualizar la vivencia de las mujeres, para reconocer en cada una de esas vivencias individuales, las m\u00faltiples expresiones de una condici\u00f3n social e hist\u00f3rica com\u00fan\u201d. (Dorlin, 2009, pag, 15), se trat\u00f3 de un cuestionamiento pol\u00edtico ya que el pensamiento feminista se alz\u00f3 contra los efectos de poder propios de un conocimiento considerado como cient\u00edfico que incluyeron los discursos m\u00e9dicos, psicoanal\u00edticos, filos\u00f3ficos, hist\u00f3ricos, antropol\u00f3gicos totalizadores, dominantes sobre el cuerpo y el habla de las mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p>Como vemos, este fen\u00f3meno no es nuevo ni pertenece a esta generaci\u00f3n, sin embargo, en la actualidad ha tomado matices diferentes y novedosos, desde la mirada de la psicolog\u00eda anal\u00edtica, ya en los a\u00f1os ochenta y noventa se plante\u00f3 que \u201cla verdadera necesidad de la mujer de estos a\u00f1os es liberarse de la identificaci\u00f3n del animus y volver a conectar con su feminidad reprimida y herida. Ahora que han logrado competir con los hombres en el mundo externo, necesitan volver a casa \u2013a su casa interna- para alimentar a la mujer interior\u201d (Roy, cit. en Zweig, 1993, p. 175), lo cual, a mi parecer, permanece en una dualidad y polarizaci\u00f3n del femenino\/masculino, otorgando a lo femenino (y a lo masculino) caracter\u00edsticas descritas por la cultura patriarcal.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, \u00bfdesde qu\u00e9 nuevo prisma podemos reflexionar acerca de estos arquetipos contrasexuales de la psicolog\u00eda anal\u00edtica?<\/p>\n\n\n\n<p>Inicialmente Jung percibi\u00f3 al \u00e1nima y animus como arquetipos contrasexuales existentes en la psique del hombre y mujer correspondientemente. Al \u00e1nima lo consider\u00f3 una figura amable, ya que su funci\u00f3n era suavizar y dejar a un hombre m\u00e1s lleno de vida, mientras que al animus m\u00e1s frecuentemente lo concibi\u00f3, a partir de un prejuicio, conduciendo a la mujer hacia pronunciamientos agresivos y literales. (Samuels, 1990). Sin embargo, Jung describi\u00f3 al \u00e1nima a partir de su propia experiencia y concluy\u00f3 que una figura contrasexual similar deb\u00eda existir en paralelo en la mujer; Downing (1994) refiere que esta es una conceptualizaci\u00f3n androc\u00e9ntrica de la psique femenina. <\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte Wehr (1994) expresa que Jung era consciente de que gran parte de lo que los hombres dec\u00edan sobre la vida emocional de las mujeres, derivaba de sus propias proyecciones del \u00e1nima.<\/p>\n\n\n\n<p>Wehr (1994) entiende que las formulaciones iniciales de la teor\u00eda de la contrasexualidad, se basan en la idea de que las mujeres por definici\u00f3n, piensan de modo inferior, y vinculan al animus al estado lamentable del pensamiento de las mujeres (\u2026) vieron como tarea del animus, sacar a la mujer de esa niebla c\u00f3smica que reina en su conciencia, para llevarla hacia una conciencia m\u00e1s masculina capaz de diferenciar y discriminar. La teor\u00eda junguiana cl\u00e1sica asoci\u00f3 lo masculino a la conciencia, al pensamiento, logos, lo racional, independiente, objetivo, activo y penetrante; mientras que lo femenino al inconsciente, al sentimiento, eros, lo irracional, la capacidad de relacionamiento, lo subjetivo, pasivo y receptivo, estas concepciones est\u00e1n siendo cuestionadas por las nuevas generaciones, pues perpet\u00faan estereotipos de g\u00e9nero no equitativos y discriminantes de la cultura patriarcal, la cual ha limitado de manera artificial las posibilidades de desarrollo de las mujeres en pr\u00e1cticamente todas las culturas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, Samuels (1990) sostiene que \u201cno todo aquello que parece ser masculino se encontrar\u00e1 en la conciencia de un hombre; no todo lo que parece ser femenino est\u00e1 disponible para la conciencia de la mujer. Debemos hablar en t\u00e9rminos de potenciales multifactoriales que a\u00fan no son accesibles\u201d (p. 217); la utilizaci\u00f3n del principio de los opuestos corre el riesgo de producir una sobre-compartimentaci\u00f3n de lo consciente e inconsciente, de lo que es masculino o femenino. En un sentido semejante, Byington llam\u00f3 la atenci\u00f3n sobre el empleo no dial\u00e9ctico de la polaridad masculino-femenino y sus consecuencias: \u201cel uso sectorizado de las caracter\u00edsticas masculinas y femeninas atribuidas al hombre y la mujer de forma separada y exclusivamente contraria determin\u00f3, posteriormente, la dificultad de su empleo de forma hol\u00edstica y dial\u00e9ctica\u201d (1990, p. 17).<\/p>\n\n\n\n<p>Para Young-Eisendrath (1999) \u00e1nima y animus ser\u00edan complejos contrasexuales que portan la carga afectiva del Otro, desde esta mirada logra profundizar y dar un sentido relacional; se tratar\u00eda de una subpersonalidad inconsciente con un potencial tanto ideal como desvalorizado, que hallaremos com\u00fanmente disociada y proyectada en el sexo opuesto. \u201cLa forma en que yo act\u00fao y me imagino en tanto mujer conlleva una limitaci\u00f3n en t\u00e9rminos de lo que considero \u201cno-mujer\u201d: macho, masculino, no yo. Parad\u00f3jicamente, el complejo contrasexual es producto de un yo con atributos de g\u00e9nero. (\u2026) Aquello que para una mujer es animus, su \u201camante ideal\u201d masculino, es un producto de su feminidad [lo que se permite ser en tanto mujer].<\/p>\n\n\n\n<p>Esther Harding (1932) describe c\u00f3mo anima y animus est\u00e1n trabajando en la vida cotidiana, en las relaciones y en las fantas\u00edas. Uno de los temas principales que aborda es el impacto que tiene la proyecci\u00f3n del \u00e1nima sobre una mujer. Harding ve como un problema cultural que los hombres proyectan su \u00e1nima en las mujeres, y las mujeres se comportan como se supone comportarse debido a esta proyecci\u00f3n. Cuando una mujer es capaz de liberarse de esta proyecci\u00f3n se responsabiliza de s\u00ed misma: es una mujer consciente de s\u00ed misma, segura de s\u00ed misma.<\/p>\n\n\n\n<p>Hillman (1985), poniendo \u00e9nfasis en la Sicigia, la pareja divina interior, concluye que estos arquetipos son igualmente importantes para los hombres y mujeres; rechaza la idea de que un arquetipo pueda ser espec\u00edfico de g\u00e9nero; se\u00f1ala el hecho de que en el trabajo cl\u00ednico encontramos im\u00e1genes del \u00e1nima y emociones conectadas con el \u00e1nima en las mujeres. Por tanto, sostiene que las diferencias en la psicolog\u00eda femenina o masculina se deben a la cultura y sociedad. Hillmann y Samuels rechazan la idea de la contrasexualidad, pero aceptan el aspecto arquet\u00edpico de \u00e1nima y animus. Kast (1984) tambi\u00e9n explora la idea de la sicigia, la anima y animus vistos como pareja. Tambi\u00e9n postula la idea de que tanto hombres como mujeres poseen \u00e1nima y animus, y ese anima y animus muy a menudo se pueden experimentar en material inconsciente como pareja.<\/p>\n\n\n\n<p>Ema Jung fue la primera en acu\u00f1ar el concepto \u201canimus negativo\u201d desde dentro, describi\u00e9ndolo como una voz que desvaloriza a la propia mujer y, tras devastarla, en ocasiones cambia a una autoalabanza exagerada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cAl principio, de esta voz o\u00edmos un comentario cr\u00edtico y habitualmente negativo de movimiento, un examen exacto de todos los motivos e intenciones, lo cual naturalmente siempre causa sentimientos de inferioridad y tiende a cortar de ra\u00edz toda iniciativa y todo deseo de expresi\u00f3n. De vez en cuando, esta misma voz puede tambi\u00e9n dispensar alabanzas exageradas, y el resultado de estos juicios extremos es que una oscila entre la conciencia de completa futilidad y un sentimiento explosivo del valor e importancia propios\u201d (Wehr, 1994, p. 20).<\/p>\n\n\n\n<p>El animus negativo se manifestar\u00eda como dos efectos opuestos y contrastantes que podr\u00edan volver a la mujer muy agresiva o paralizarla, estamos hablando aqu\u00ed del conceto de posesi\u00f3n del animus negativo. Una forma de posesi\u00f3n vuelve a la mujer dominante, provocadora, dogm\u00e1tica, irreflexiva, con la convicci\u00f3n de que todo lo que hace o piensa es correcto. La otra forma de posesi\u00f3n produce inercia, apat\u00eda e indolencia, la mujer se siente alejada de toda participaci\u00f3n en la vida, dejando crecer una vida imaginaria oculta y conform\u00e1ndose con emprender viajes fascinantes en compa\u00f1\u00eda de su animus enamorado. Estas dos formas son interdependientes, es el aspecto doble de la acci\u00f3n del animus negativo: su acci\u00f3n amenazadora y la reacci\u00f3n defensiva de la mujer. Cuando el animus agresivo entra en juego, la mujer no logra comprender qu\u00e9 le sucede, no sabe c\u00f3mo comportarse con \u00e9l, perdiendo la capacidad de pensar por ella misma y para su propio bien.<\/p>\n\n\n\n<p>Podemos entonces preguntarnos acerca del origen negativo del animus en la mujer; si el arquetipo contrasexual es nuestro p\u00f3rtico hacia lo divino, corremos el peligro de dar una sanci\u00f3n religiosa, peculiarmente junguiana, a im\u00e1genes internalizadas de una sociedad jer\u00e1rquica y patriarcal que es opresiva para las mujeres. Si, por otra parte, un arquetipo es una imagen de nuestro otro contrasexual, estamos ante una cuesti\u00f3n diferente, aunque con este enfoque todav\u00eda hay un potencial para culpar a la v\u00edctima de su propia victimizaci\u00f3n, si suponemos que \u00e9sta procede arquet\u00edpicamente de su interior como alguna especie de \u00abanimus negativo\u00bb. \u201cLa mayor\u00eda de las mujeres somos tan duras con nosotras mismas, viviendo en una sociedad patriarcal donde los valores femeninos no son valorados, que nos inclinamos a culparnos nuevamente a nosotras si nos dicen que tenemos un mecanismo interior de autodevaluaci\u00f3n, en vez de entender que hemos internalizado el sexismo de una sociedad patriarcal\u201d (Wher, 1994, p. 43).<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00edamos considerar que la devaluaci\u00f3n de lo femenino tambi\u00e9n es arquet\u00edpica, estando representada por el animus negativo en las mujeres y el \u00e1nima negativa en los hombres o el arquetipo de la Madre Terrible en ambos. Sin embargo, no debemos olvidar que tanto la dimensi\u00f3n social como la arquet\u00edpica se entrelazan creando un patr\u00f3n de funcionamiento en base a una din\u00e1mica patriarcal de dominaci\u00f3n, en funci\u00f3n de la experiencia masculina proyectada sobre las mujeres. Ante esto Wher (1994) refiere que es necesario considerar que el inconsciente colectivo reproduce las im\u00e1genes socialmente establecidas del hombre y la mujer; las im\u00e1genes psicol\u00f3gicas y las im\u00e1genes de la sociedad existen en una relaci\u00f3n mutua. Los junguianos, adem\u00e1s de reconocer el valor de que la mujer logre diferenciarse del \u00e1nimus negativo, tenemos que a\u00f1adir el elemento de conciencia sociol\u00f3gica, es decir, de los or\u00edgenes sociales del llamado \u00abanimus negativo\u00bb, es m\u00e1s \u00fatil presentarla a la mujer como esta voz interior que la rebaja (voz que puede ser masculina o femenina), resultado de la internalizaci\u00f3n de las ideas socialmente establecidas sobre la mujer, m\u00e1s que una terrible voz que ella misma haya creado en su inconsciente.<\/p>\n\n\n\n<p>Wher va m\u00e1s all\u00e1, proponiendo cambiar el nombre de \u201c\u00e1nimus negativo\u201d a esta autodenigraci\u00f3n por un nombre distinto, esto ser\u00eda para ella el primer paso hacia la liberaci\u00f3n. \u201cHa sido decisivo para el pensamiento de la liberaci\u00f3n darse cuenta de que la opresi\u00f3n internalizada act\u00faa en las psiques de todos los grupos no-creadores-de-cultura, tambi\u00e9n conocidos como minor\u00edas. Para encontrar la liberaci\u00f3n es esencial salir de las categor\u00edas de pensamiento alienadoras y des-potenciadoras, en vez de sentirlas como propias, procedentes de nuestra propia experiencia (Wher, 1994, p 44). Es importante entonces, que la devaluaci\u00f3n, asociada al animus negativo, sea comprendida como una opresi\u00f3n internalizada de una sociedad patriarcal, de la misoginia del patriarcado.<\/p>\n\n\n\n<p>Polly Young Eisendrath (2013), analista y feminista, es cr\u00edtica con Jung y entiende el \u00c1nima y \u00c1nimus como estructuras adquiridas producto de la experiencia subjetiva en una cultura determinada, no como principios universales. Concibe al animus m\u00e1s como un complejo que como un arquetipo. Al igual que Wehr, ve que lo femenino y el animus fueron definidos por hombres y existe un modelo deficitario de feminidad y un sentido internalizado de inferioridad en las mujeres, donde a\u00fan faltan modelos o paradigmas para la vida de una mujer fuerte y arriesgada. <\/p>\n\n\n\n<p>Propone que no existe un principio masculino universal y propone que el animus es un complejo psicol\u00f3gico de ideas, im\u00e1genes, afectos y h\u00e1bitos en torno al n\u00facleo arquet\u00edpico del No Yo, el Otro. Jane Wheelwright (2013), por su parte percibe que muchas mujeres recrean internamente el drama de la sociedad patriarcal, y est\u00e1n atrapadas por el masculino inconsciente reinando como un tirano interior y cargando las proyecciones de los hombres de su \u00e1nima, se\u00f1ala la importancia de que la mujer encuentre modelos femeninos y de integrar el animus, desidealiz\u00e1ndolo, para evitar que funcione como complejo que domina internamente y por el contrario colabore con su ser femenino.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien, esta reflexi\u00f3n es una invitaci\u00f3n a la re-visi\u00f3n de los conceptos anima\/\u00e1nimus como patrones arquet\u00edpicos, es tambi\u00e9n una invitaci\u00f3n a revisar la mirada que hemos construido desde la psicolog\u00eda acerca de qu\u00e9 significa \u201cser mujer\u201d, y esta experiencia est\u00e1 cambiando, por tanto la cultura y las crisis de transformaci\u00f3n est\u00e1 impactando y nutriendo tambi\u00e9n estos patrones arquetipos, los que a su vez movilizan la transformaci\u00f3n de la experiencia, haci\u00e9ndola m\u00e1s integrada y permiten a las mujeres, hombres y diversidades de g\u00e9nero, validar su experiencia y reelaborar su historia. Esta conciencia del abuso, dominaci\u00f3n y devaluaci\u00f3n de la mujer en el patriarcado y su renovada posici\u00f3n de lo femenino buscando su diferenciaci\u00f3n nos invita a profundizar c\u00f3mo esta experiencia renueva la dimensi\u00f3n arquetipal de lo femenino en un proceso de transformaci\u00f3n a nivel global.<\/p>\n\n\n\n<p>Jung, siendo visionario a\u00fan desde la tribuna de \u201csu tiempo patriarcal\u201d, prev\u00e9 el desarrollo de las mujeres y los hombres \u201cmodernos\u201d y se refiere especialmente a la mujer:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cDichas circunstancias la han obligado a adquirir una serie de caracter\u00edsticas masculinas, de modo que no seguir\u00e1 atrapada en una feminidad anticuada, puramente instintiva, perdida y sola en el mundo de los hombres\u2026la masculinidad significa saber lo que uno quiere y hacer lo necesario para lograrlo\u2026La independencia y juicio cr\u00edtico que ella adquiere\u2026son valores positivos y la mujer los siente como tales. Nunca podr\u00e1 separarse de ellos. \u2026[La mujer] da expresi\u00f3n a una de las tendencias culturales de nuestros tiempos: el deseo de vivir una vida m\u00e1s completa, el ansia de encontrar un sentido y realizarse, un creciente disgusto con la insensata unilateralidad, con el car\u00e1cter inconsciente del instinto y la contingencia ciega\u2026La mujer de hoy est\u00e1 enfrentada a una tremenda tarea cultural \u2013quiz\u00e1s est\u00e9 comenzando una nueva era. (Jung, cit. en Gordon, 2013, p. 360). Desde que Jung escribi\u00f3 este ensayo \u201cLa mujer en Europa\u201d en 1927, han pasado 94 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el siglo XVII, han existido diversas v\u00edas de expresi\u00f3n del movimiento feminista y desde agrupaciones de mujeres, y entre estos los c\u00edrculos de mujeres, buscando deconstruir la identidad femenina que se define desde la hermandad y sororidad; desde el activismo pol\u00edtico hasta la b\u00fasqueda de mayor participaci\u00f3n de la mujer en el mundo del trabajo, la autonom\u00eda econ\u00f3mica y el control de su propio cuerpo. Tendremos que recomenzar quiz\u00e1s desde un nuevo inicio considerando la dominancia de g\u00e9nero en \u201clo femenino\u201d \u00bfpudiera ser que necesitemos renombrar este principio como \u201cla femenina\u201d?.<\/p>\n\n\n\n<p>Queda a\u00fan pendiente la urgente y dram\u00e1tica experiencia velada en nuestra sombra colectiva de la agresi\u00f3n hacia la mujer y hacia lo femenino, los femicidios, el abuso, el acoso, la denostaci\u00f3n demandan un cambio cultural y relacional, por eso mantengo en alto el grito colectivo : \u00a1NI UNA MENOS, NUNCA M\u00c1S SIN NOSOTRAS!.<\/p>\n\n\n\n<p>BIBLIOGRAF\u00cdA:<br>Byington , C. (1990). Polaridades, redutivismo e as cinco posi\u00e7\u00f4es arquet\u00edpicas. Junguiana, San Pablo, n\u00ba 8, p. 7-42<br>Downing, C. (org.) (1994). Espejos del Yo. Barcelona: Kair\u00f3s.<br>Harding, M. E. (2005). Los misterios de la mujer. Barcelona: Ediciones Obelisco<br>Hillman, J. (1990). Anima. Anatomia de una Nocao Personificada. San Pablo: Cultrix<br>Kast V. (2006). Anima\/Animus. En K. Papadopoulos. (Ed.), The Handbook of Junguian.<br>UNDP- Programa ara las Naciones Unidas para el Desarrollo. (2021). \u00bfQu\u00e9 significa el covid para las mujeres? http:\/\/www.undp.org.<br>Samuels, A. (1990). Jung and the Post-Jungians. Londres: Routledge &amp; Kegan.<br>Wehr, D. (1994). \u00c1nimus: el hombre interior. En C. Downing. (Ed.), Espejos del Yo.<br>Young-Eisendrath, P. (1999). G\u00e9nero y contrasexualidad: la contribuci\u00f3n de Jung y su desarrollo posterior. En su: Introducci\u00f3n a Jung. Madrid: Cambridge University Press, p. 313-333.<br>Young-Eisendrath, P. (2013). La reformulaci\u00f3n del feminismo, del \u00c1nimus y de lo femenino. En C. Zweig. (Ed.), Ser mujer (pp. 193-212). Barcelona: Kair\u00f3s<br>Zweig. (1993), Ser mujer. Barcelona: Kair\u00f3s<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mar\u00eda Susana Toloza es Psic\u00f3loga de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de Chile. Analista Junguiana miembro de la\u00a0 IAAP, Mag\u00edster en Psicolog\u00eda Cl\u00ednica. Junguiana U. Adolfo Ib\u00e1\u00f1ez.\u00a0 Psic\u00f3loga cl\u00ednica y supervisora acreditada. Instructora Mindfulness en Programa de Reducci\u00f3n de Estr\u00e9s (MBSR). &hellip; <a href=\"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/nuevas-expresiones-de-la-psique-femenina-m-susana-toloza\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-7829","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7829","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7829"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7829\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7831,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7829\/revisions\/7831"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7829"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7829"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7829"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}