{"id":7637,"date":"2020-12-01T19:16:24","date_gmt":"2020-12-01T19:16:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.adepac.org\/inicio\/?p=7637"},"modified":"2023-08-11T20:37:58","modified_gmt":"2023-08-11T20:37:58","slug":"abriendo-el-corazon-cerrado-donald-kalsched","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/abriendo-el-corazon-cerrado-donald-kalsched\/","title":{"rendered":"Abriendo el coraz\u00f3n cerrado &#8211; Donald Kalsched"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Kalsched.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"383\" height=\"300\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Kalsched.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8739\" srcset=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Kalsched.jpg 383w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Kalsched-300x235.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 383px) 100vw, 383px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-text-align-center is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Ph.D. es Analista Junguiano y Psic\u00f3logo Cl\u00ednico. Practica y ense\u00f1a en Santa Fe, Nuevo M\u00e9xico. Formador de Analistas en Sociedad Inter-Regional de Analistas Junguianos. Ofrece muchas conferencias sobre el tema del trauma temprano y su tratamiento. Esta es la ponencia presentada por Donald Kalsched durante el XXI Congreso Internacional de Psicolog\u00eda Anal\u00edtica, realizado del 25 al 30 de agosto de 2019 en Viena, Austria, en la Universidad de esta misma ciudad. El video fue tomado de la p\u00e1gina Web de la <a href=\"https:\/\/iaap.org\/\">IAAP<\/a>, y el documento fue tomado del JAP (<em>Journal of Analytical Psychology<\/em>), Volumen 65: No 1, February 2020, pp 136-152. La traducci\u00f3n fue autorizada por el autor.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>__________________________________________<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">Traducido por Juan Carlos Alonso G.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Durante las \u00faltimas d\u00e9cadas he estado escribiendo acerca de un grupo de pacientes que ha sufrido trauma en su desarrollo temprano. Estos pacientes han sido lesionados en sus primeros a\u00f1os, a veces incluso desde la primera infancia, hasta el punto de necesitar defensas disociativas para sobrevivir. En trabajos anteriores he descrito tales defensas como un \u00absistema de autocuidado\u00bb (Kalsched, 1996, 2013) y he intentado ilustrar las diversas partes de este sistema y de explorar su interacci\u00f3n din\u00e1mica y la manera como funcionan para proteger (a la vez que perseguir) un n\u00facleo vulnerable y vital del self, que a menudo representado como un \u00abni\u00f1o\u00bb interior.<\/p>\n\n\n\n<p>En el presente trabajo quisiera explorar una cuesti\u00f3n ligeramente diferente, a saber, \u00bf<em>de qu\u00e9 se se defienden<\/em> estas poderosas defensas disociativas? La literatura reciente en el campo de la neurociencia afectiva apunta a una respuesta a esta pregunta. Sugiere que el problema central en estos pacientes es el tema de sus abrumadores afectos as\u00ed como la lucha por regularlos, una lucha que s\u00f3lo las defensas disociativas pueden ganar. Para poder sobrevivir, los pacientes han tenido que cortar las conexiones con sus sentimientos y con sus cuerpos en los que estos se alojan. Sus valientes esfuerzos de autocontrol y autocuraci\u00f3n los ha convertido en heroicos sobrevivientes, pero empobrecidos afectivamente. Aunque a menudo tienen mucho \u00e9xito en el mundo exterior, estos pacientes se defienden de la experiencia emocional. No logran experimentar muy bien sus sentimientos y a menudo se sienten como extra\u00f1os en sus propios cuerpos. Winnicott (1949) nos recuerda que la madre suficientemente buena est\u00e1 constantemente poniendo en comunicaci\u00f3n la mente y el cuerpo del beb\u00e9 entre s\u00ed, una y otra vez. El resultado es lo que \u00e9l llama \u00abintegraci\u00f3n psicosom\u00e1tica\u00bb (1964: 113). Para estos pacientes, la integraci\u00f3n psicosom\u00e1tica no se ha producido, o s\u00f3lo se ha producido parcialmente. <em>Podr\u00edamos decir que sus corazones fueron rotos antes de tener corazones que romper<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que quiero poner al afecto y al cuerpo en el primer plano de mi presentaci\u00f3n de hoy. Mi inspiraci\u00f3n para hacerlo vino de algunos comentarios hechos por el difunto psicoanalista Paul Russell (1999: 24) quien dijo, muy sucintamente, que \u00abel trauma es una lesi\u00f3n en la capacidad de sentir\u00bb y continu\u00f3 diciendo que esta lesi\u00f3n constituye una tragedia en la vida del sobreviviente del trauma, porque \u00ablos sentimientos son la ventana a la vida\u00bb (Ib\u00edd., 45). Por lo tanto, cuando se lesiona la capacidad de sentir, se ve afectado el n\u00facleo mismo de la vivacidad y la vitalidad de una persona. Intuitivamente yo sab\u00eda que Russell ten\u00eda raz\u00f3n en esto, pero entonces la pregunta segu\u00eda siendo, \u201c\u00bfc\u00f3mo se lesiona la capacidad de sentir?\u201d y \u201c\u00bfc\u00f3mo se puede abordar esto terap\u00e9uticamente?\u201d. \u00bfC\u00f3mo puede reabrirse la ventana a la vida?<\/p>\n\n\n\n<p>Russell nos orienta en el camino hacia una respuesta a esta pregunta al se\u00f1alar que las lesiones en nuestra capacidad de sentir siempre ocurren en el contexto de nuestras relaciones de apego m\u00e1s tempranas. Y una reciente investigaci\u00f3n de Allan Schore (2019) y otros en el campo del apego, confirma este hecho. El trauma se origina en nuestras relaciones m\u00e1s tempranas porque es en ese momento cuando el afecto en el cuerpo se conecta con las im\u00e1genes o palabras en la mente, a trav\u00e9s del ajuste di\u00e1dico, la empat\u00eda y el reflejo emocional entre la madre y el ni\u00f1o. Si el ajuste es \u00f3ptimo, los afectos positivos de alegr\u00eda, curiosidad e inter\u00e9s se arraigan y se consolida un centro de vivacidad y vitalidad. De otra parte, si las interacciones di\u00e1dicas entre madre e hijo est\u00e1n cr\u00f3nicamente desajustadas, entonces toman el control lo que Pierre Janet (1889 en van der Kolk, 1989) llam\u00f3 \u00ab<em>emociones vehementes<\/em>\u00ab, es decir, afectos estresantes intensamente negativos que amenazan la vida. La madre desajustada es incapaz de ayudar a su beb\u00e9 o ni\u00f1o peque\u00f1o a procesar estas emociones vehementes, o de ayudarlo a regular los abrumadores estados corporales que las acompa\u00f1an. Por lo tanto, el ni\u00f1o traumatizado aprende que debe procesar y contener estas emociones y estados corporales <em>por sus propios medios<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto que no puede hacer esto <em>por s\u00ed mismo<\/em>. Es demasiado peque\u00f1o, vulnerable y se halla abrumado. As\u00ed que las defensas disociativas lo hacen por \u00e9l. Estas defensas causan entonces una lesi\u00f3n en la capacidad de sentir. Apagan los sanos instintos de apego hacia el exterior y cierran las conexiones entre cuerpo y mente en el interior (un proceso que Bion (1969) llam\u00f3 \u00abataques contra el v\u00ednculo\u00bb). Lo que Jung (1916) llam\u00f3 la \u00abfunci\u00f3n trascendente\u00bb es excluida y se vuelve inoperante a causa de las defensas disociativas. Lo importante aqu\u00ed es lo que da\u00f1a la capacidad de sentir no es el evento traum\u00e1tico externo. Lo que lesiona la psique es su <em>respuesta defensiva<\/em> a las emociones vehementes causadas por el trauma. Es debido a esta certeza, que tenemos la oportunidad de intervenir. No podemos cambiar la historia, pero podemos cambiar la<em> respuesta<\/em> de la psique a esa historia. [1] Esto significa enfocarnos en ayudar a suavizar las defensas a la vez que fomentamos un campo relacional en el que el paciente pueda sentirse seguro en nuestra presencia &#8211; todo ello con el objetivo de tocar ese n\u00facleo de vivacidad y vitalidad al que se refiere la reciente literatura neuropsicol\u00f3gica como el &#8216;self impl\u00edcito&#8217; (ver Schore, 2011).<\/p>\n\n\n\n<p>Una \u00faltima faceta de las ideas de Paul Russell sobre el trauma es la siguiente: cuando los pacientes con antecedentes de trauma temprano inician psicoterapia y comienzan una nueva relaci\u00f3n de apego, el anhelo original de apego, los recuerdos dolorosos de desajuste, las emociones vehementes resultantes y las defensas contra ellas, ser\u00e1n todos desencadenados y <em>repetidos en la transferencia<\/em>. En estos pacientes siempre hay tanto un poderoso impulso hacia la vida como una \u00abfuerza\u00bb igualmente poderosa contra ella: una energ\u00eda \u00abasesina\u00bb que acecha al mundo interior. Freud llam\u00f3 a esto la \u00abcompulsi\u00f3n a la repetici\u00f3n\u00bb. Es un patr\u00f3n destructivo para los pacientes que est\u00e1n atrapados en ella, pero tambi\u00e9n nos da a los terapeutas la oportunidad de participar en la herida original a trav\u00e9s de la transferencia, y de trabajar directamente y al mismo tiempo, tanto con los sanos anhelos de apego como con las defensas asesinas que lo impiden. [2]<\/p>\n\n\n\n<p>Por tanto, la declaraci\u00f3n de Russell de que \u00abel trauma es una lesi\u00f3n a la capacidad de sentir\u00bb me pareci\u00f3 un buen resumen para una nueva exploraci\u00f3n del trauma temprano y su tratamiento, centrada en el afecto. Tambi\u00e9n era consistente con el enfoque de algunos de los mejores psicoterapeutas que he conocido y a los que he estudiado durante mis a\u00f1os de formaci\u00f3n. Destacan dos en particular: el primero fue el Dr. Manny Hammer en Nueva York, cuyo libro <em>Reaching the Affect<\/em> (1990) fue importante durante mi formaci\u00f3n. Se\u00f1al\u00f3 que nuestro mayor desaf\u00edo es c\u00f3mo alcanzar y tocar al paciente con palabras, en lugar de hacerlo de manera literal o concreta. Para esto, dijo, necesitamos las palabras vigorizantes de la poes\u00eda y de la gran literatura &#8211; no el lenguaje seco de la teor\u00eda y de la interpretaci\u00f3n. Debemos usar lo que sea necesario, dijo, met\u00e1fora, poes\u00eda, psicodrama, sue\u00f1os, m\u00fasica, movimiento, caja de arena, para ayudar a restablecer el v\u00ednculo entre el afecto en el cuerpo y las im\u00e1genes en la mente, el cual fue cortado en la vida temprana del paciente. Citando a Frieda Fromm-Reichman, el Dr. Hammer (1990: p. 19) sol\u00eda decir \u00ab\u00a1el paciente necesita una experiencia, no una explicaci\u00f3n!\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo mentor fue el Dr. Elvin Semrad, quien una vez dijo en un seminario, sin disculparse, \u00ab\u00a1Se\u00f1oras y se\u00f1ores, estamos en el negocio de los sentimientos!\u00bb \u00abDebemos\u00bb, afirm\u00f3, \u201catravesar las defensas\u201d (en Rako &amp; Mazer, 2003, 103) y \u00abperseguir lo que el paciente siente pero no puede sentirlo por s\u00ed mismo\u00bb. Debemos \u00abayudarle a reconocer lo que no puede aceptar por s\u00ed mismo, y permanecer con \u00e9l hasta que pueda hacerlo\u00bb (Ibid., 105), \u00aby si no podemos esperar hasta que \u00e9l lo sienta en su propio cuerpo, estamos en el negocio equivocado\u00bb (Ibid., 107).<\/p>\n\n\n\n<p>Semrad y otros nos recuerdan que las poderosas emociones que inevitablemente acompa\u00f1an al trauma -cuando permanecen sin procesar- se codifican en la musculatura del cuerpo, en la postura y en varios estados psicosom\u00e1ticos, en donde se mantienen vivas como s\u00edntomas f\u00edsicos concretos y estados de tensi\u00f3n, mientras que su significado simb\u00f3lico y emocional m\u00e1s profundo permanece \u00abimpl\u00edcito\u00bb e invisible -enterrado en lo que llamar\u00edamos el \u00abinconsciente som\u00e1tico\u00bb. Alcanzar el afecto que yace bajo estas manifestaciones corporales concretas requiere que el terapeuta sea capaz de moverse fluidamente hacia adelante y hacia atr\u00e1s, entre los polos som\u00e1tico y psicol\u00f3gico de la experiencia, mientras trabaja con el paciente.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto implica una terapia centrada en la experiencia y no es algo para lo que la mayor\u00eda de nosotros, analistas junguianos, hayamos sido entrenados. Confieso que con la sensaci\u00f3n como mi funci\u00f3n inferior, todav\u00eda lucho por aprender a incluir el cuerpo en mi trabajo. Pero la investigaci\u00f3n contempor\u00e1nea sobre el trauma muestra que el cuerpo es una v\u00eda tan \u201cregia\u201d hacia la emoci\u00f3n inconsciente como lo son los sue\u00f1os. He descubierto que el simple hecho de pedir al paciente que preste atenci\u00f3n a un gesto o una postura corporal inconsciente, o de preguntarle d\u00f3nde experimenta un sentimiento en el cuerpo, o de conducir al paciente a un simple ejercicio de relajaci\u00f3n progresiva (<em>body-scan<\/em>), genera grandes dividendos en el acceso a la emoci\u00f3n inconsciente, y ayuda a sanar la lesi\u00f3n en la capacidad de sentir. [3]<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, la declaraci\u00f3n de Russell, con su enfoque en los sentimientos, me anim\u00f3 a explorar algunas preguntas persistentes que ten\u00eda sobre el papel aparentemente m\u00ednimo de los sentimientos en la comprensi\u00f3n de Jung sobre c\u00f3mo funciona la terapia. Al describir los momentos de sanaci\u00f3n en su pr\u00e1ctica anal\u00edtica, Jung con frecuencia hizo \u00e9nfasis en la experiencia de lo numinoso, o el significado revelador proveniente de la comprensi\u00f3n de los paralelos entre lo arquet\u00edpico y las im\u00e1genes personales de los sue\u00f1os. Todas estas son intervenciones del cerebro izquierdo conectadas con el significado. Rara vez hablaba de la recuperaci\u00f3n de sentimientos o de la capacidad de sentir como agente de cambio en la psicoterapia. Esto siempre me desconcert\u00f3 debido al papel central que en otras circunstancias Jung daba al afecto. \u00abLa base esencial de nuestra personalidad es la afectividad\u00bb, escribi\u00f3 (Jung, 1907, p\u00e1rrafo 78). Adem\u00e1s, la lucha personal de Jung con su propia emoci\u00f3n vehemente fue fundamental para todos sus descubrimientos durante el viaje nocturno por mar, que luego registr\u00f3 en el Libro Rojo. Afirm\u00f3 que se habr\u00eda ahogado en sus emociones (Jung, 1963a) si no hubiera encontrado la manera de contenerlas hasta que se transformaran en im\u00e1genes y fantas\u00edas. Y los arquetipos, tal como los entend\u00eda Jung, eran <em>im\u00e1genes-afecto<\/em>. El afecto del cuerpo les daba su carga din\u00e1mica y la imagen de la mente les daba su significado. As\u00ed que las im\u00e1genes-afecto, que unen cuerpo y mente, esp\u00edritu y materia en un s\u00edmbolo din\u00e1mico, se convirtieron para \u00e9l en los elementos constitutivos de nuestros sue\u00f1os, de nuestros complejos y de la imaginaci\u00f3n misma.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, \u00bfqu\u00e9 sucedi\u00f3 con el afecto en el desarrollo del pensamiento junguiano? Esa es mi primera pregunta persistente. \u00bfNo hay en nuestra psicolog\u00eda una tendencia a dejarse llevar por la imagen, dejando de lado el afecto? \u00abLa imagen es psique\u00bb dijo Jung. \u00abAp\u00e9gate a la imagen\u00bb, dijo Hillman. \u00bfQuiz\u00e1s nos inclinamos a olvidar que no s\u00f3lo la imagen es psique, sino que la imagen-afecto es psique? En mi experiencia, \u00abapegarse a la imagen\u00bb es importante porque nos conducir\u00e1 al efecto, y viceversa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY d\u00f3nde quedan los <em>sentimientos<\/em> en esta ecuaci\u00f3n? Esa es mi segunda pregunta persistente. Jung aclara que los afectos arquet\u00edpicos no son todav\u00eda sentimientos, porque son inconscientes. El sentimiento, por el contrario, es una funci\u00f3n de la conciencia, y, como dice John Perry: \u00aben la medida en que el sentimiento se diferencia, tiene la cualidad de elecci\u00f3n e intencionalidad en sus juicios de valor.\u00bb (Perry, 1970, p. 2) Esta comprensi\u00f3n conduce naturalmente a la elecci\u00f3n de Jung del sentimiento como uno de los principales tipos de funciones orientadoras de la conciencia, junto con la sensaci\u00f3n, la intuici\u00f3n y el pensamiento. Este es mi punto. Si el sentimiento se limita a una de las cuatro funciones de la conciencia, y se ubica dentro de una tipolog\u00eda, su papel central en la din\u00e1mica de la vida psicol\u00f3gica <em>en todas las tipolog\u00edas<\/em> puede llegar a descuidarse o pasarse por alto, y con ello, tambi\u00e9n el papel de las defensas contra el sentimiento. Perm\u00edtanme darles un ejemplo de mi propio an\u00e1lisis que podr\u00eda ayudar a aclarar algunas de estas preocupaciones.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ejemplo personal<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los momentos m\u00e1s importantes y memorables ocurrido durante mi an\u00e1lisis de entrenamiento fue el siguiente: mi segundo analista era un hombre muy tipo sentimiento, por lo cual lo hab\u00eda elegido en primer lugar, y me ayud\u00f3 mucho. Por esa \u00e9poca de mi vida, a comienzos de mis 30 a\u00f1os, estaba tratando de asimilar y procesar el impacto emocional de mi decisi\u00f3n de dejar un matrimonio de siete a\u00f1os y a mis dos hijos peque\u00f1os, de 2 y 4 a\u00f1os, para poder explorar libremente una nueva relaci\u00f3n. Esto implicaba deshacer completamente la vida que hab\u00eda creado. Y yo hab\u00eda seguido adelante con todo esto. Los sentimientos subyacentes eran m\u00e1s de lo que yo pod\u00eda soportar sentir conscientemente y, como resultado, me hallaba deprimido. No estaba so\u00f1ando. Y mi vida interior era un desierto. En alg\u00fan lugar dentro de m\u00ed sent\u00eda un profundo dolor, saturado de culpa y verg\u00fcenza por esta decisi\u00f3n y por lo que significar\u00eda para mis hijos y mi relaci\u00f3n con ellos. Pero no lo sent\u00eda, y mi analista me dijo \u00absabes que es muy importante que puedas cargar con este dolor conscientemente\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo dijo con evidente sentimiento en su voz y con preocupaci\u00f3n por mi bienestar psicol\u00f3gico. Y creo que hubo sabidur\u00eda en sus palabras, que es probablemente la raz\u00f3n por la que las recuerdo casi 50 a\u00f1os despu\u00e9s&#8230; y por lo que estoy hablando de ello hoy. Pero qu\u00e9 manera tan peculiar de decirlo. Quiero decir que es una forma peculiarmente \u00abjunguiana\u00bb de decirlo. \u00abEs realmente importante que cargues tu dolor conscientemente.\u00bb Supongo que el mensaje era \u00abno dejes que tu dolor se pierda en el inconsciente (\u00a1algo que ya hab\u00eda sucedido!), porque te enfermar\u00e1 psicol\u00f3gicamente\u201d (que ya lo estaba). Supe instintivamente que ten\u00eda raz\u00f3n, s\u00f3lo que no sab\u00eda c\u00f3mo hacerlo. Necesitaba una experiencia en lugar de una explicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que imaginemos, con el beneficio de la retrospectiva (y 45 a\u00f1os de experiencia cl\u00ednica) que puedo rehacer ese momento con un analista ideal perfecto&#8230; y por supuesto, conmigo como un paciente ideal perfecto. Denme gusto por un momento&#8230; esto es un experimento mental. Mi analista podr\u00eda haber interrumpido mi obsesiva y preocupada charla sobre m\u00ed mismo, los incesantes pensamientos de autocastigo que me separaban de mis sentimientos, y haber dicho algo como esto: \u00abMira, vayamos m\u00e1s despacio por un momento, cierra los ojos y d\u00e9jate hundir en tu cuerpo, simplemente rel\u00e1jate, sigue tu respiraci\u00f3n y presta atenci\u00f3n a cualquier sensaci\u00f3n, imagen o sentimiento que surja. S\u00f3lo observa la sensaci\u00f3n que est\u00e1s experimentando\u00bb. Si hubiera surgido algo doloroso, podr\u00eda haberme preguntado en qu\u00e9 parte del cuerpo lo sent\u00eda, y me habr\u00eda pedido que me quedara all\u00ed, sin volver a mi cabeza, como sol\u00eda hacer. Podr\u00eda haberme dado papel y crayolas para dibujar mis sentimientos. Podr\u00eda haberme ayudado con una imaginaci\u00f3n guiada en vez de enviarme a casa a hacer imaginaci\u00f3n activa por mi propia cuenta, con una imaginaci\u00f3n que ya se hab\u00eda secado. Podr\u00eda haberme le\u00eddo un poema, como el de \u00abGansos salvajes\u00bb de Mary Oliver (2017) (un poema que me s\u00e9 de memoria y que tengo en mente para momentos como \u00e9ste con los pacientes). [4]<\/p>\n\n\n\n<p>Este tipo de intervenciones de mi analista ideal <em>podr\u00eda<\/em> haber activado la bater\u00eda muerta de mi imaginaci\u00f3n en ese momento, y ayudarme a alcanzar el afecto subyacente sellado bajo mis defensas demasiado activas. Yo necesitaba desesperadamente, \u00a1de alguna manera!, dejar que mi coraz\u00f3n se rompiera all\u00ed mismo en el consultorio con \u00e9l, y <em>ocuparme completamente de esta tragedia que estaba viviendo<\/em>, una tragedia que no pod\u00eda soportar traer plenamente a la conciencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Afortunadamente no me qued\u00e9 en este estado seco y disociado para siempre. Paulatinamente empec\u00e9 a tener acceso a mis afectos subyacentes. Y la forma en que esto sucedi\u00f3 fue que <em>comenc\u00e9 a so\u00f1ar<\/em>, lo cual suele suceder, como todos sabemos. Para aquellos que tenemos la suerte de haber tenido una relaci\u00f3n temprana de apego m\u00e1s o menos adecuada, la imaginaci\u00f3n suele llegar para ayudar a la helada psique a descongelarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Algo que trato de se\u00f1alar con este ejemplo es que la conciencia se obtiene al hacer consciente una emoci\u00f3n inconsciente, en forma de sentimientos. No es s\u00f3lo una cuesti\u00f3n mental o del cerebro izquierdo, sino que involucra un procesamiento bilateral de informaci\u00f3n que requiere tanto del hemisferio derecho como del izquierdo, y eso sucede en la relaci\u00f3n. Podemos hablar todo lo que queramos sobre los \u00abcontenidos del inconsciente\u00bb, las \u00abtendencias incompatibles\u00bb, los \u00abopuestos\u00bb, la \u00abfunci\u00f3n trascendente\u00bb, o el \u00abtercero anal\u00edtico\u00bb, pero <em>la conciencia se produce a trav\u00e9s de la transformaci\u00f3n emocional<\/em>. Se trata de recuperar sentimientos de la trabaz\u00f3n insensible de las defensas, que pr\u00e1cticamente han \u00abmatado\u00bb nuestro acceso a ellas. Jung (1954, pp. 96-9) lo expresa de esta manera en una afirmaci\u00f3n que siempre he apreciado:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>La agitaci\u00f3n del conflicto es una virtud luciferina en el verdadero sentido de la palabra. El conflicto engendra fuego, el fuego de los afectos y de las emociones, y como cualquier otro fuego, este tiene dos aspectos, el de la combusti\u00f3n y el de la creaci\u00f3n de luz&#8230; porque <em>la emoci\u00f3n es la principal fuente de conciencia<\/em> (la cursiva es m\u00eda). No hay cambio de la oscuridad a la luz o de la inercia al movimiento sin emoci\u00f3n. Un complejo s\u00f3lo puede ser realmente superado si se vive plenamente. En otras palabras, si queremos continuar nuestro desarrollo, tenemos que atraer hacia nosotros y beber hasta la \u00faltima gota aquello que, debido a nuestros complejos, hemos mantenido a distancia.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>En la segunda parte de esta cita, Jung dice, en efecto, que debemos sentir las cosas plenamente y que nuestros complejos lo han impedido. \u00c9l ve las defensas que causan el da\u00f1o a la capacidad de sentir completamente, a trav\u00e9s de la lente de los complejos. No estoy seguro de que este sea un modelo adecuado cuando se trata de un trauma temprano severo o de los focos de trauma y disociaci\u00f3n con los que yo estaba luchando en el ejemplo anterior. En mi experiencia, las defensas primitivas que he descrito en mis trabajos hacen m\u00e1s que solo \u00abmantener los sentimientos a distancia\u00bb. Tales defensas dejan el proceso simb\u00f3lico completamente fuera de servicio, deteniendo el flujo de la imaginaci\u00f3n. Separan la cabeza del coraz\u00f3n para que no sea posible el sentimiento consciente. Hab\u00eda una gran tristeza habitando en mi cuerpo, pero estaba congelada all\u00ed y no estaba disponible. Y no hab\u00eda ning\u00fan \u00abcomplejo\u00bb definido con el cual trabajar: no exist\u00eda ning\u00fan \u00abcomplejo de divorcio\u00bb. Estaba el problema general de mi <em>sufrimiento inconsciente<\/em> &#8211; que era muy grande -, de mi emoci\u00f3n subyacente y de mis defensas contra ella. Hab\u00eda una herida en mi capacidad de sentir junto al hecho de no poder sanarla por mi cuenta.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Un ejemplo cl\u00ednico de c\u00f3mo restaurar el afecto subyacente<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ahora me gustar\u00eda describir una vi\u00f1eta cl\u00ednica con una paciente que sufri\u00f3 (como yo) una lesi\u00f3n en su capacidad de sentir y c\u00f3mo \u00e9sta fue parcialmente restaurada al atender cuidadosamente las conexiones relacionales de la paciente con su cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abBeth\u00bb (como llamar\u00e9 a esta paciente) era una m\u00e9dica pediatra de unos 50 a\u00f1os que me consult\u00f3 porque la ruptura de una relaci\u00f3n la hab\u00eda dejado deprimida, retra\u00edda e incapaz de trabajar, muerta por dentro. Me dijo que llevaba muchos a\u00f1os de terapia y an\u00e1lisis anteriores, pero que nada hab\u00eda durado, lo que aumentaba su sensaci\u00f3n de fracaso.<\/p>\n\n\n\n<p>Estaba muy deprimida cuando la vi por primera vez, oprimida en su cuerpo, congelada en su postura, delgada y desali\u00f1ada como una ni\u00f1a abandonada o una hu\u00e9rfana. Como muchos pacientes con defensas de supervivencia, funcionaba pero no viv\u00eda. \u00abQuiero que regrese mi esp\u00edritu\u00bb, dijo, con nostalgia. Su vida me record\u00f3 la frase del I-Ching, \u00abDificultad inicial\u00bb. Nacida en la pobreza, de padres jud\u00edos de Europa del Este, ambos sobrevivientes del Holocausto, pas\u00f3 gran parte de sus primeros a\u00f1os como refugiada e inmigrante, mientras la familia intentaba desesperadamente abandonar su pa\u00eds dominado por los comunistas. A los 9 meses estuvo a punto de morir de viruela y debi\u00f3 ser puesta en cuarentena en el hospital de una gran ciudad, lejos de sus padres, y mantenida en aislamiento durante todo un mes, aunque no hab\u00eda sido destetada todav\u00eda. Beth no recordaba este trauma temprano, pero cualquier indicio posterior de abandono pod\u00eda hacerla entrar en p\u00e1nico.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego, cuando ten\u00eda s\u00f3lo tres a\u00f1os, su familia hizo planes para la huida final. Con soldados merodeando por todos los puntos de control, y estando prohibido que los ni\u00f1os cruzar la frontera, ella fue sedada, atada, amordazada y llevada a la espalda de su padre oculta en un bulto de papas. Luego que el efecto del sedante desapareciera, ella hab\u00eda pateado, gritado y vomitado estando atada durante el resto de la larga traves\u00eda por la nieve. Termin\u00f3 exhausta, traumatizada y al borde de la muerte una vez m\u00e1s. Le dio luego una grave neumon\u00eda y con ella, otra amenaza de ser abandonada en un hospital. Con fiebre, Beth grit\u00f3 hasta que se la llevaron los padres. Finalmente, despu\u00e9s de otro a\u00f1o de viajes ca\u00f3ticos como inmigrantes, la familia lleg\u00f3 a la ciudad de Nueva York, donde Beth ingres\u00f3 a la escuela sin saber una palabra de ingl\u00e9s. Sobre decir que siguieron m\u00e1s traumas y humillaciones.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Tengo severos problemas de abandono\u00bb, dijo Beth en una de las primeras sesiones. \u00abMe puedo sentir muy peque\u00f1a y vulnerable, muy comprimida por dentro&#8230; siento el miedo de extender la mano y ser golpeada o herida. Cuando estoy deprimida, me consumo por completo. Entro a un lugar disociado&#8230; fantaseo mucho&#8230; me consuelo pensando en mi propia muerte&#8230; no puedo vivir bien pero s\u00e9 c\u00f3mo \u2018morir\u2019 bien &#8211; eso es lo que me digo a m\u00ed misma &#8211; para que lo que venga despu\u00e9s no sea tan malo.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>La semana anterior a nuestra primera sesi\u00f3n, mientras Beth esperaba ansiosa (y emocionada) la hora, tuvo un sue\u00f1o que nos dio una imagen de su mundo interior y de sus principales personajes. No fue precisamente un sue\u00f1o que le hiciera desear ir a terapia. Este es el sue\u00f1o:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Estoy viendo una sesi\u00f3n de terapia en una casa junto al mar. El terapeuta es un hombre joven. El paciente, tambi\u00e9n var\u00f3n, est\u00e1 acostado en el sof\u00e1. El terapeuta est\u00e1 tratando de ocultar su sexualidad&#8230; tiene una erecci\u00f3n. Algo siniestro est\u00e1 a punto de suceder. Me pongo en el papel de \u2018observadora\u2019 y puedo ver esto como si sucediera en el futuro. El paciente quiere llevar a su hijo al terapeuta. Hay un armario en el consultorio que parece hecho para ni\u00f1os, lleno de juguetes y m\u00e1s juguetes (incluso tiene una etiqueta de \u2018Ni\u00f1o\u2019), pero puedo \u2018ver\u2019 que dentro hay cuchillos, cuerdas e instrumentos de tortura. El terapeuta es realmente un asesino serial. Si su paciente trae a su hijo aqu\u00ed, el ni\u00f1o ser\u00e1 violado sexualmente y luego asesinado. Quiero ayudar al hombre y a su hijo&#8230; advertirles sobre lo que se avecina.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Beth supo instintivamente que este sue\u00f1o y sus figuras interiores nos mostraban algo de los miedos de su psique acerca de la terapia, y me cont\u00f3 el sue\u00f1o en nuestra primera sesi\u00f3n. \u00abSer paciente es dif\u00edcil\u00bb dijo\u2026&nbsp; \u00abSoy tan autosuficiente&#8230; que no puedes ayudarme&#8230; ese es mi supuesto operacional. Me maravilla que alguien pueda entrar\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sue\u00f1o hay una tensi\u00f3n entre los deseos de apego, la emoci\u00f3n vehemente y las defensas contra esta emoci\u00f3n, que nos permite \u00abver\u00bb lo que est\u00e1 pasando. Esta tensi\u00f3n es entre el \u00abni\u00f1o\u00bb y el asesino serial el cual representa la defensa contra el sentimiento. Podr\u00edamos pensar que este \u00abni\u00f1o\u00bb representa tanto el sano anhelo de apego como el dolor ps\u00edquico temprano, no recordado, de la infancia de Beth. Amenazando a este ni\u00f1o est\u00e1 el asesino serial\/terapeuta, al que yo llamo la \u00abfigura protectora\/perseguidora en el sistema de autocuidado\u00bb. He encontrado que tales im\u00e1genes violentas son comunes en la psique disociada. [5] Cuando encontramos tales im\u00e1genes de asesinos en sue\u00f1os he descubierto que casi siempre son defensas contra el afecto subyacente y contra la conciencia de este afecto. As\u00ed que el homicida es un asesino de la conciencia. Su \u00abvocaci\u00f3n\u00bb (si podemos llamarla as\u00ed) es un <em>opus contra conscientia<\/em>, un trabajo contra la conciencia. Jung nunca identific\u00f3 tal figura en su taxonom\u00eda de representaciones inconscientes. En cambio, encontr\u00f3 esta energ\u00eda asesina en la resaca sist\u00e9mica de la propia oscuridad inconsciente, es decir, en el mundo de \u00abLas Madres\u00bb contra el que el yo heroico siempre debe luchar. Esto es cierto para una psicolog\u00eda del conflicto, pero no es adecuado para una psicolog\u00eda disociativa en la que las defensas arquet\u00edpicas pueden apoderarse del mundo interior, convirti\u00e9ndose en violentas fuerzas contra la vida. Mi propio trabajo es un esfuerzo por llenar este vac\u00edo de c\u00f3mo entendemos el \u00abmundo interior del trauma\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Los primeros varios meses de trabajo conjunto con Beth fueron dedicados a conocernos, a reunir la historia y a explorar los temas vigentes que hac\u00edan su vida dif\u00edcil. Me gust\u00f3 mucho ella, y me conmovi\u00f3 personalmente su historia, su resistencia y su heroica lucha. Pero no es de extra\u00f1ar que su tendencia a aislarse y evadirse comenzara a aparecer en la misma relaci\u00f3n terap\u00e9utica. Otra forma de decirlo es que su asesino serial se introdujo en el espacio entre nosotros y trat\u00f3 de evitar el contacto emocional genuino. A menudo, durante estos per\u00edodos, ella llegaba sin sue\u00f1os y sin tener mucho de qu\u00e9 hablar. Su vida parec\u00eda ya bastante dif\u00edcil como para sacar a relucir m\u00e1s sufrimiento en nuestra hora. Empez\u00f3 a sentir el viejo y familiar vac\u00edo que llenaba los espacios dentro y entre nosotros. Durante estos momentos, me convert\u00ed en otro ayudante \u00abobjetivo\u00bb&#8230; no era alguien realmente involucrado en su vida. Yo ten\u00eda buenas intenciones, ella lo sab\u00eda, pero era su vida. Ella era quien ten\u00eda que asumir la responsabilidad&#8230; nadie m\u00e1s estaba \u00aball\u00ed fuera\u00bb&#8230; nadie m\u00e1s que ella misma.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Durante una de nuestras sesiones al cabo de un a\u00f1o de trabajo, mientras me contaba otro tr\u00e1gico fracaso de su coraje en una situaci\u00f3n social, not\u00e9 que Beth apartaba la mirada cuando los pensamientos negativos, mortales para la vida, se pon\u00edan en marcha. Pude sentir que empezaba a disociarse&#8230; y entonces pregunt\u00e9 \u00ab\u00bfqu\u00e9 acaba de pasar?\u00bb \u00ab\u00bfNotaste que te estabas escabullendo?\u00bb \u00abS\u00ed\u00bb, dijo, y mir\u00f3 hacia abajo. Silencio. \u00ab\u00bfPuedes decirme qu\u00e9 estabas sintiendo justo antes de desconectarte?\u00bb le pregunt\u00e9. Ella lo neg\u00f3, sacudiendo la cabeza. M\u00e1s silencio. \u00abNo creo que pueda hacer esto\u00bb, dijo, y pude sentir que la brecha entre nosotros se ampliaba. Se estaba cerrando en s\u00ed misma. \u00ab\u00bfTienes miedo ahora mismo?\u00bb le pregunt\u00e9. Beth asinti\u00f3. \u00abEs comprensible\u00bb, dije. \u00abNo hay raz\u00f3n para que no tengas miedo. Est\u00e1s sentada con un extra\u00f1o en quien a\u00fan no tienes motivos para confiar. Tienes muchos recuerdos que te advierten que no debes arriesgarte a tener sentimientos en este momento. Es importante que te sientas segura aqu\u00ed antes de que esa \u00abni\u00f1a\u00bb vulnerable que hay en ti pueda unirse a nosotros\u00bb (Aqu\u00ed estaba hablando con el yo de Beth pero tambi\u00e9n con su protector\/perseguidor interior y era \u00ab\u00e9l\u00bb quien necesitaba saber que ella estaba a salvo antes de liberar cualquier sentimiento genuino).<\/p>\n\n\n\n<p>En alg\u00fan momento, al sentir que Beth segu\u00eda luchando, acerqu\u00e9 mi silla a ella y le dije \u00ab\u00a1Beth por favor, m\u00edrame!\u00bb. Lentamente su mirada se encontr\u00f3 con la m\u00eda. \u00abEscucha\u00bb, le dije, \u00abesto ya no es s\u00f3lo tu problema&#8230; o s\u00f3lo tu lucha solitaria&#8230; porque mis ojos tambi\u00e9n lo han visto\u00bb. Estoy en esto contigo ahora, involucrado en lo que suceda. Es ahora nuestra historia, y estamos juntos en ella. Para ayudar a esa ni\u00f1a interior, debemos que hacerlo juntos&#8230; as\u00ed que vuelve a m\u00ed\u00bb. Le extend\u00ed la mano y lentamente ella se acerc\u00f3 y la tom\u00f3. En ese momento sus ojos estaban llenos de l\u00e1grimas y empez\u00f3 a sollozar, inicialmente en forma apagada y ahogada, pero luego, animada por m\u00ed a permanecer con sus sentimientos, lo hizo m\u00e1s plenamente, llorando por primera vez en mi presencia \u2013 trayendo a su \u201cni\u00f1a\u201d a terapia. Durante ese tiempo de llanto, yo simplemente hac\u00eda sonidos alentadores para mantenerla conmigo y evitar que su cr\u00edtico interno la llevara a cerrarse y a interrumpir sus sentimientos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando habl\u00f3 de nuevo, Beth dijo que de repente se hab\u00eda dado cuenta de la tragedia que se hab\u00eda evidenciado en ese momento -la desconexi\u00f3n con la vida, incluso conmigo all\u00ed en el consultorio- sobre lo f\u00e1cil que era para ella escabullirse y lo mucho que evad\u00eda su propio sufrimiento, llev\u00e1ndolo todo adentro, sin compartir nada. Esto la entristeci\u00f3 incre\u00edblemente y la hizo consciente de su profundo deseo de conexi\u00f3n y de vitalidad. Sali\u00f3 de la sesi\u00f3n con una renovada sensaci\u00f3n de energ\u00eda y esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa noche tuvo un v\u00edvido sue\u00f1o:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Estoy en el trabajo prepar\u00e1ndome para ver a un paciente. Entra una familia numerosa. No tienen dinero y cargan a una beb\u00e9 que noto que est\u00e1 enferma. Llevo a esta ni\u00f1a al consultorio. Hay distorsi\u00f3n en sus extremidades a un lado de su cuerpo y esa pierna cuelga desarticulada. Tiene llagas de infecci\u00f3n que supuran por todo el cuerpo. Al sostenerla, me doy cuenta de que siento repulsi\u00f3n. Puedo ver que la familia es incapaz de cuidarla. \u00ab\u00bfDe qui\u00e9n es esta ni\u00f1a?\u00bb, pregunto. Se\u00f1alan a una joven de 15 a\u00f1os. Ella desv\u00eda su mirada. Est\u00e1 avergonzada. Entonces veo a mi propia madre en el rostro de la chica. Digo: \u00abTratar\u00e9 a la ni\u00f1a sin cobro hasta que se recupere\u00bb. Mientras tanto les digo claramente que deben atar una cinta roja en el lado derecho de su cuerpo y una verde en el lado izquierdo. Esto ayudar\u00e1 a detener la distorsi\u00f3n lateral, y a curar las llagas. En el sue\u00f1o parezco muy confiada sobre mi tratamiento. S\u00e9 exactamente qu\u00e9 hacer.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Beth y yo est\u00e1bamos profundamente conmovidos por este sue\u00f1o que nos pareci\u00f3 que era la respuesta de su psique a nuestra sesi\u00f3n anterior. La ni\u00f1a enferma del sue\u00f1o estaba \u00abdesarticulada\u00bb y \u00abunilateral\u00bb, al igual que la propia Beth se hab\u00eda visto obligada a desarrollar un lado de s\u00ed misma descuidando su vida vulnerable de sentimientos femeninos. Y el tratamiento para esta unilateralidad eran las cintas rojas y verdes, ambos colores de la vida. La ni\u00f1a (que acorde con la imagen on\u00edrica anterior, ahora ha sido \u00abllevada a terapia\u00bb) est\u00e1 llena de llagas y p\u00fastulas, igual que Beth cuando ten\u00eda 9 meses, durante la cuarentena. As\u00ed que aparentemente el trabajo que hicimos en la sesi\u00f3n anterior evoc\u00f3 un trauma temprano no recordado, junto con sus afectos de miedo, repulsi\u00f3n y verg\u00fcenza que amenazaban la vida. Sin embargo, aunque siente \u00abrepulsi\u00f3n\u00bb por esta ni\u00f1a, Beth est\u00e1 tambi\u00e9n dispuesta a cuidarla. Esto represent\u00f3 un enorme cambio de actitud hacia su yo interior de la infancia, alej\u00e1ndose de la verg\u00fcenza que ve\u00eda en el rostro de la joven madre, en donde tambi\u00e9n encontraba el rostro de su propia madre, lo cual condujo a m\u00e1s recuerdos de c\u00f3mo su madre, una mujer hermosa, se quejaba de que Beth era fea y era morena como su padre. Beth nunca sinti\u00f3 que su madre realmente la quisiera.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda muchos sentimientos expl\u00edcitos en ese sue\u00f1o, as\u00ed que anim\u00e9 a que nos qued\u00e1ramos con sus im\u00e1genes y especialmente con los afectos que fueran parte del texto del sue\u00f1o, por ejemplo el sentimiento de repulsi\u00f3n hacia el beb\u00e9. Asociado a este sentimiento, Beth se preguntaba si podr\u00eda ser la repulsi\u00f3n que <em>su madre<\/em> sent\u00eda hacia ella. Pidi\u00f3 dibujar al beb\u00e9 y mientras lo hac\u00eda, volvi\u00f3 a surgir la repulsi\u00f3n. Luego, me pregunt\u00f3 si podr\u00edamos crear un beb\u00e9 con algo, para poder ella cargarlo durante la sesi\u00f3n. Encontr\u00e9 una vieja toalla en mi armario, la envolv\u00ed e hice un beb\u00e9 con ella, se la di, y ella lo sostuvo por un momento. Volvi\u00f3 a sentir la repulsi\u00f3n y lo dej\u00f3 caer agresivamente al suelo con asco. Lo recogi\u00f3 y lo volvi\u00f3 a tirar. Este gesto espont\u00e1neo [6] le produjo l\u00e1grimas&#8230; y reconocimiento. De repente record\u00f3 una parte de la historia de su infancia que hab\u00eda olvidado por completo: era un recuerdo de cuando ten\u00eda 8 a\u00f1os. Ese hab\u00eda sido un a\u00f1o terrible, tanto en casa como en la escuela. Record\u00f3 c\u00f3mo hab\u00eda odiado a su madre ese a\u00f1o, en el que hab\u00eda deseado que ella no volviera nunca a casa del hospital, a donde hab\u00eda ido para una cirug\u00eda de la ves\u00edcula. Tambi\u00e9n record\u00f3 v\u00edvidamente un ritual obsesivo que hab\u00eda realizado con su mu\u00f1eca durante ese a\u00f1o: sub\u00eda corriendo hasta el quinto piso de su edificio y la tiraba desde all\u00ed&#8230; y luego bajaba corriendo para ver si se hab\u00eda roto. \u00abCada vez\u00bb, dijo, \u00abtem\u00eda haber tenido \u00e9xito, pero segu\u00eda haci\u00e9ndolo. No pod\u00eda parar\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La recuperaci\u00f3n de este recuerdo trajo m\u00e1s sentimiento y m\u00e1s verg\u00fcenza, rabia y culpa con los que pod\u00edamos trabajar, pero tambi\u00e9n m\u00e1s claridad y m\u00e1s vida.&nbsp; Record\u00e9 con Beth, la perspicacia de Harry Guntrip (1969), que dec\u00eda que si un ni\u00f1o odia a su madre, simult\u00e1neamente termina odiando su necesidad de madre, y de esta manera la madre odiada se insin\u00faa en el mundo interior como un odio a s\u00ed mismo. Estuvimos de acuerdo en que esto podr\u00eda explicar la manera en que el \u00abasesino serial\u00bb interno de Beth se hab\u00eda instalado en su interior y por qu\u00e9 \u00ab\u00e9l\u00bb se activaba cada vez que ella ped\u00eda ayuda.<\/p>\n\n\n\n<p>El gesto de Beth de tirar al beb\u00e9 al piso encarnaba un impulso de ira que previamente no pod\u00eda permitirse conocer o sentir&#8230; y las l\u00e1grimas que siguieron fueron el reconocimiento de ese hecho. Las defensas contra la vulnerabilidad y su auto-repulsi\u00f3n olvidadas, se suavizaron en esta representaci\u00f3n corporal psicodram\u00e1tica y Beth emergi\u00f3 m\u00e1s consciente de haber sufrido estos afectos desde las profundidades arquet\u00edpicas, ahora traducidos a trav\u00e9s de la imaginaci\u00f3n, en sentimientos conscientes que pod\u00eda soportar.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pensamientos finales<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Jung dijo que su propio mito personal era la creaci\u00f3n de la conciencia. En este trabajo, he tratado de articular mi propia comprensi\u00f3n de c\u00f3mo comparto este mito y c\u00f3mo me encuentro reform\u00e1ndolo de tal manera que incluya la experiencia de transformar en sentimientos una emoci\u00f3n arquet\u00edpica muy defendida. He tratado de sugerir que la funci\u00f3n trascendente y la imaginaci\u00f3n creativa que la expresa, no es algo que podamos dar por hecho en todos los pacientes que acuden a nosotros en busca de ayuda. Estas realidades fundamentales de nuestra vida psicol\u00f3gica a veces pueden ser eliminadas por las defensas disociativas. En otras palabras, en algunos casos de lesiones traum\u00e1ticas tempranas hay que hacer un trabajo relacional con la emoci\u00f3n alojada en el cuerpo, con el fin de conectar la psique y el soma, y abrir la imaginaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En estos casos, llevar algo a la consciencia no es s\u00f3lo una cuesti\u00f3n de comprensi\u00f3n o de ajustar nuestras actitudes mentales. Necesitamos lo que Bruno Bettelheim (1979) llam\u00f3 \u00abun coraz\u00f3n informado\u00bb. La gran <em>coniunctio<\/em> que perseguimos con estos pacientes &#8211; y que Jung discuti\u00f3 en referencia a los \u00abopuestos\u00bb incorp\u00f3reos &#8211; no puede ocurrir sin el cuerpo y estando sus afectos sin redimir, desconocidos, olvidados y congelados. Al tratar de sanar nuestra capacidad de sentir, buscamos una conciencia del coraz\u00f3n. Ese es para m\u00ed el <em>misterium<\/em> numinoso en lo que Jung (1963b) llam\u00f3 el <em>Mysterium Coniunctionis<\/em>. El coraz\u00f3n es el tercer elemento oculto. Y recuperar un coraz\u00f3n que puede romperse es la manera de ayudarnos a nosotros mismos y a nuestros pacientes a recuperar la capacidad de sentir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>[1] Valdr\u00eda la pena subrayar las implicaciones terap\u00e9uticas en este aspecto. El evento traum\u00e1tico externo no es lo que lesiona la capacidad de sentir. Por lo tanto, en terapia, compadecerse de la historia del paciente, a menudo repetitiva, de v\u00edctima\/perpetrador sobre lo que le sucedi\u00f3 en el mundo exterior no es una eficaz terapia de trauma. (Lamentablemente, he pasado mucho tiempo haciendo esto.) Finalmente me di cuenta de que esta narrativa incesante de la v\u00edctima-perpetrador es una de las formas en que el sistema defensivo del paciente me mantuvo distra\u00eddo del dolor subyacente, de la pena y de la vulnerabilidad del hu\u00e9rfano. As\u00ed que con estos pacientes, a menudo (ahora) me encuentro diciendo cosas como \u00absabes que entiendo lo mal que est\u00e1s por esos dif\u00edciles eventos, pero no puedo encontrarte en ellos. No est\u00e1s diciendo nada sobre tus propios sentimientos\u00bb. El paciente podr\u00eda decir \u00ab\u00a1bueno, estoy enfadado!\u00bb, y yo podr\u00eda responder \u00abTe escucho. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s puedes sentir debajo de esa ira?\u00bb \u201cBueno, me siento herido\u2026 \u00a1fue desconsiderado lo que me hicieron!\u00bb, y yo podr\u00eda decir \u00abs\u00ed, pero sigamos con el tema del dolor, porque es <em>tuyo<\/em> y es a <em>ti<\/em> a quien yo quiero conocer\u00bb. Los pacientes a menudo no saben qu\u00e9 hacer con tales intervenciones porque sentir las heridas del ni\u00f1o interior que se ha estado escondiendo avergonzado en el mundo interior es muy \u00abcontrario\u00bb a las demandas del sistema defensivo. Pero una vez que el paciente se siente lo suficientemente seguro como para explorar este dolor, a menudo se ve desgarrado por una tristeza genuina, y esto es un signo seguro de que el sistema defensivo est\u00e1 empezando a relajar su guardia.<\/p>\n\n\n\n<p>[2] A veces ayuda tener una imagen de este \u00abni\u00f1o\u00bb as\u00ed como de las defensas protectoras\/persecutorias que lo aprisionan. En publicaciones anteriores he utilizado para este prop\u00f3sito la ilustraci\u00f3n de William Blake de los \u00ab\u00c1ngeles buenos y malos que luchan por la posesi\u00f3n de un ni\u00f1o\u00bb. El lector interesado puede encontrar esta imagen en la portada de mi libro m\u00e1s reciente y tambi\u00e9n en Internet. Muestra a un \u00e1ngel oscuro a la izquierda, encadenado a una realidad material en llamas y extendi\u00e9ndose como en trance para alcanzar a un ni\u00f1o aterrorizado que est\u00e1 en los brazos de un \u00ab\u00e1ngel brillante\u00bb a la derecha. Podr\u00edamos pensar en el ni\u00f1o de esta imagen como una emoci\u00f3n inconsciente (memoria impl\u00edcita) sentimientos tempranos insoportables atrapados en un \u00absistema\u00bb de defensas arquet\u00edpicas.&nbsp; En consecuencia, los dos \u00e1ngeles ser\u00edan personificaciones de las defensas disociativas. A la izquierda est\u00e1 el Diablo o Lucifer en su estado ca\u00eddo. Es el mayor adversario arquet\u00edpico en gran parte de la mitolog\u00eda. Es violento, agresivo y atacante. El nombre que le asigna Dante en el m\u00e1s profundo y oscuro nivel congelado del Infierno, es \u00abDis\u00bb de donde obtenemos todas nuestras palabras \u00abdis\u00bb, incluida la <em>disociaci\u00f3n<\/em> que significa dividirse en dos. A la derecha est\u00e1 el \u00e1ngel brillante, Lucifer en su condici\u00f3n anterior a la ca\u00edda. Estos \u00e1ngeles son simplemente dos lados de los mismos guardianes m\u00edticos: Lucifer luminoso y oscuro. Protector y perseguidor. Si el \u00e1ngel oscuro es violento y ataca los v\u00ednculos del mundo interior, el \u00e1ngel de la luz es el tejedor de las ilusiones reconfortantes que sostienen los estados disociados del yo. Es la gran hechicera, una especialista en \u00abderivaci\u00f3n espiritual\u00bb. Ella tiene (para la personalidad anfitriona) lo que Martha Stark llama \u00abesperanza implacable\u00bb de rescate y redenci\u00f3n. Es la fuente de nuestras adicciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Ambos \u00e1ngeles est\u00e1n obsesionados con la protecci\u00f3n del \u00abni\u00f1o\u00bb. Lo protegen aterroriz\u00e1ndolo violentamente ante cualquier nuevo apego, fuera de su \u00absistema\u00bb, manteni\u00e9ndolo desmoralizado y adormecido &#8211; o arrull\u00e1ndolo hasta la resignaci\u00f3n, consol\u00e1ndolo con sustitutos para lo que realmente necesita. El ni\u00f1o, a su vez, es una especie de dualidad: por un lado, el ser emp\u00edrico, que lleva en su peque\u00f1o cuerpo los recuerdos insoportables de una lesi\u00f3n traum\u00e1tica; por otro lado, el ni\u00f1o vital anterior al trauma, el divino, el inocente, el portador de la totalidad y el potencial de la vida. Generalmente no vemos la inefable presencia de lo numinoso que rodea a este ni\u00f1o hasta que no hayamos trabajado con sus aspectos heridos. Pero suelen aparecer juntos. As\u00ed que los \u00e1ngeles tienen una doble raz\u00f3n para proteger al \u00abni\u00f1o\u00bb. No quieren que su imposible emoci\u00f3n se haga consciente y no quieren poner en peligro el vulnerable n\u00facleo, la chispa divina que lleva. Esta chispa est\u00e1 escondida en el dolor&#8230; en \u201cstecore\u00bb como dicen los alquimistas&#8230; en la <em>prima materia<\/em> de la memoria traum\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p>[3] Prestar atenci\u00f3n al \u00abcampo\u00bb alojado en el cuerpo del paciente nos ayuda tambi\u00e9n a notar cuando las defensas disociativas est\u00e1n operando paso a paso en el procesamiento de la experiencia. Lograr \u00abdetectar\u00bb el momento en el que el paciente se desconecta, huye de la relaci\u00f3n y regresa al Sistema de Autocuidado, nos permite indagar sobre el sentimiento que sigui\u00f3 inmediatamente despu\u00e9s de la disociaci\u00f3n. Ser conscientes de estas situaciones \u00abdesencadenantes\u00bb y presenciar la posterior defensa, puede ser una lecci\u00f3n constructiva sobre la regulaci\u00f3n de los efectos. Un ejemplo de tal momento se evidencia en el caso de &#8216;Beth&#8217;.<\/p>\n\n\n\n<p>[4] Incluso podr\u00eda haberme entonado una canci\u00f3n. Eso puede parecer que es pedir demasiado, incluso a mi analista ideal, pero es algo que Jung hizo alguna vez con una joven paciente que estaba tan ansiosa que no pod\u00eda dormir, y tan congelada por el miedo que no pod\u00eda relajarse en su presencia. Siempre me ha encantado esa historia, contada por Aniela Jaffe (1989; 122), sobre c\u00f3mo Jung tuvo el coraje de usar sus propios sentimientos imaginados mientras estaba con esta joven tan ansiosa que no ten\u00eda acceso a sus propios sentimientos. De repente, Jung escuch\u00f3 en su mente la voz de su madre entonando una canci\u00f3n de cuna a su hermana peque\u00f1a, cuando ten\u00eda s\u00f3lo ocho o nueve a\u00f1os, sobre la historia de una ni\u00f1a en un peque\u00f1o bote en el Rin, con pececillos en el agua. Se encontr\u00f3 tarareando esa misma canci\u00f3n de cuna a su joven paciente para ayudarla a relajarse y que se sintiera segura en su presencia. Jaffe nos dice que esto hizo que ella se abriera completamente y desaparecieran sus s\u00edntomas de insomnio. Aqu\u00ed, Jung estaba asumiendo la funci\u00f3n trascendente de aquella paciente cuya propia funci\u00f3n simb\u00f3lica no funcionaba, como tampoco funcionaba la m\u00eda. Sus defensas se relajaron y sus sentimientos se manifestaron y, como Jung inform\u00f3, ella estaba \u00abencantada\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>[5] Jung encontr\u00f3 una figura semejante, oscura y violenta, en su propio mundo interior. En el momento m\u00e1s cr\u00edtico de su vida, cuando se hab\u00eda enemistado con Freud, cuando sus propias ideas creativas a\u00fan no hab\u00edan nacido, cuando estaba aterrorizado de \u00absufrir una psicosis\u00bb como le dijo a Mircea Eliade, tuvo el encuentro con un asesino interno de emociones similar. Durante 28 d\u00edas, se sent\u00f3 en su estudio escuchando cada noche las voces de burla, dici\u00e9ndole que era un fraude, que sus ideas no val\u00edan nada&#8230; que se estaba volviendo loco\u2026 no pod\u00eda sentir nada&#8230; no estaba so\u00f1ando&#8230; estaba vac\u00edo&#8230;. hab\u00eda perdido su alma. M\u00e1s tarde, recordando ese terrible momento y aconsejando a sus lectores lo que deber\u00edan hacer en circunstancias similares, Jung dijo (1963b: para 190-1):<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cEres est\u00e9ril porque, sin tu conocimiento, algo como un esp\u00edritu maligno ha detenido la fuente de tu fantas\u00eda, la fuente de tu alma.<\/em> Si contemplas tu falta de fantas\u00eda, inspiraci\u00f3n y vitalidad interior, que sientes como puro estancamiento y un desierto est\u00e9ril, y lo impregnas de un inter\u00e9s nacido de la alarma ante tu muerte interior, entonces algo puede tomar forma en ti, porque tu vac\u00edo interior esconde una plenitud igual de grande, si tan s\u00f3lo lo permites\u2026 que tu anhelo de plenitud avive el desierto est\u00e9ril de tu alma como la lluvia aviva la tierra seca.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Todos conocemos el final de esa historia y el gesto que Jung describi\u00f3 como un punto de inflexi\u00f3n en su vida&#8230; \u00abMe dej\u00e9 caer\u00bb dice&#8230; y de repente su imaginaci\u00f3n volvi\u00f3 a estar viva. Desafortunadamente, la lectura de la heroica descripci\u00f3n de Jung sobre ese momento, sin el contexto relacional de su vida en esa \u00e9poca, puede hacernos perder el hecho de que su curaci\u00f3n no ocurri\u00f3 en un estado de aislamiento. No fue s\u00f3lo su solitario y heroico proceso de individuaci\u00f3n. No venci\u00f3 a su demonio ni abri\u00f3 su inconsciente por s\u00ed mismo. Ten\u00eda a Toni Wolf. Y ten\u00eda una relaci\u00f3n <em>encarnada<\/em> con ella. No conocemos los detalles de c\u00f3mo le ayud\u00f3 ella (y por supuesto estaba Emma y quiz\u00e1s otros), pero si imaginamos algo sobre la dram\u00e1tica reparaci\u00f3n en la capacidad de sentir de Jung, que ocurri\u00f3 entre 1912 y 1916, empezar\u00eda con lo que \u00e9l llama su \u00abanhelo de realizaci\u00f3n\u00bb y m\u00e1s all\u00e1 de eso, tendr\u00edamos que imaginar mucho dolor profundo y muchas l\u00e1grimas. Es posible pensar que tal vez por primera vez en la vida, Jung experiment\u00f3 una <em>contenci\u00f3n relacional<\/em> en los brazos de alguien que pod\u00eda (literal y figuradamente) contener su coraz\u00f3n roto.<\/p>\n\n\n\n<p>Es significativo que cuando Jung realmente se derrunb\u00f3 y grit\u00f3 en sus diarios \u00abMeine Seele, Meine Seele, wo bist du?\u00bb (Jung, 2009: p. 232) \u2013 Alma m\u00eda, alma m\u00eda, \u00bfen d\u00f3nde est\u00e1s? &#8211; unas de las primeras figuras internas que lo recibieron fueron un ni\u00f1o y una doncella. En los libros negros que precedieron al Libro Rojo, Jung dice de esta doncella: \u00abY te encontr\u00e9 de nuevo s\u00f3lo a trav\u00e9s del alma de la mujer\u00bb. (Ibid., 233n49). Es casi seguro que esta mujer era Toni Wolf. Y este ni\u00f1o era una dualidad, en parte el ni\u00f1o hu\u00e9rfano y herido que llevaba los sentimientos insoportablemente dolorosos que Jung no pod\u00eda permitirse sentir, y en parte algo inefable, numinoso, un \u00abni\u00f1o divino\u00bb. Debido a esta dualidad, Jung reconoci\u00f3 a este ni\u00f1o como su alma que regresaba.<\/p>\n\n\n\n<p>[6] Robin van Loben Sels, en su nuevo libro <em>Shamanic Dimensions of Psychotherapy<\/em> (Routledge, en prensa), explora las formas en que siete \u00abatributos\u00bb cham\u00e1nicos (incluyendo la postura y el gesto) operan dentro del \u201ccampo\u201d inconsciente del complejo cham\u00e1nico, activado entre los compa\u00f1eros de la aventura anal\u00edtica. La consciencia de estos atributos, demuestra ella, puede sensibilizarnos a los aspectos &#8216;impl\u00edcitos&#8217; de la memoria inconsciente que opera bajo las palabras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Bettelheim, B., (1979) <em>The Informed Heart<\/em>, New York, Avon Books<\/p>\n\n\n\n<p>Bion, W. (1959). \u2018Attacks on linking\u2019. In (1967) <em>Second Thoughts<\/em>. New York: Jason Aronson.<\/p>\n\n\n\n<p>Guntrip, H., (1969) <em>Schizoid Phenomena Object-Relations and the Self<\/em>, New York: International Universities Press.<\/p>\n\n\n\n<p>Hammer, E., (1990) <em>Reaching the Affect<\/em>, New Jersey, Jason Aronson Inc.<\/p>\n\n\n\n<p>Jaffe, A. (1989, 2014) <em>The Life and Work of C. G. Jung<\/em>, Einsedln, Daimon Verlag,<\/p>\n\n\n\n<p>Jung, C. G. (1953-79) <em>The Collected Works<\/em> (Bollingen Series XX), trans. R. F. C. Hull: eds. H. Read, M. Fordham, and G. Adler, Princeton, N.J.: Princeton University Press, 20 vols.<\/p>\n\n\n\n<p>Jung, C. G., (1907) The Psychology of Dementia Praecox, <em>Collected Works<\/em> 3. Jung, C. G., (1916) \u201cThe Transcendent Function,\u201d Collected Works 8, pp. 67-91<\/p>\n\n\n\n<p>Jung, C. G., (1954) \u201cPsychological Aspects of the Mother Archetype,\u201d <em>Collected Works<\/em> 9:1<\/p>\n\n\n\n<p>Jung, C. G. (1963a) Mysterium Coniunctionis <em>Collected Works<\/em> 14<\/p>\n\n\n\n<p>Jung, C. G., (1963b). <em>Memories Dreams Reflections<\/em>, A. Jaffe (ed.). New York: Vintage Books, Random House.<\/p>\n\n\n\n<p>Jung, C. G., (2009) <em>The Red Book: Liber Novus<\/em>, Sonu Shamdasani (edtr), New York, W. W. Norton.<\/p>\n\n\n\n<p>Kalsched, D. (1996). <em>The Inner World of Trauma: Archetypal Defenses of the Personal Spirit<\/em>. London, Routledge.<\/p>\n\n\n\n<p>Kalsched, D. (2013) <em>Trauma and the Soul: A Psycho-spiritual Approach to Human Development and its Interruption<\/em>. London: Routledge.<\/p>\n\n\n\n<p>Oliver, M., (2017) <em>Devotions: The Selected Poems of Mary Oliver<\/em>, New York, Penguin Books<\/p>\n\n\n\n<p>Perry, J. W., \u201cEmotions and Object Relations,\u201d <em>Journal of Analytical Psychology<\/em>, January 1970 pp. 1-12.<\/p>\n\n\n\n<p>Rako, S., &amp; Mazer, H., (eds.) (1980, 2003), <em>Semrad, the Heart of a Therapist<\/em>, Authors Guild Backinprint.com Edition<\/p>\n\n\n\n<p>Russell, P. (1999). \u2018Trauma and the cognitive function of affects\u2019. In <em>Trauma, Repetition, &amp; Affect Regulation: The Work of Paul Russell<\/em>. Teicholz, JG &amp; Kriegman, D (eds). London, Rebus Press<\/p>\n\n\n\n<p>Schore, A.N. (2011) \u201cThe Right Brain Implicit Self Lies at the Core of Psychoanalysis,\u201d <em>Psychoanalytic Dialogues<\/em>, 21 (1): 75-100.<\/p>\n\n\n\n<p>Schore, A.N. (2019) Right Brain Psychotherapy, New York, W.W. Norton &amp; Co. Van der Kolk, B.A., Brown, P., &amp; van der Hart, O., \u201cPierre Janet on Post-Traumatic Stress\u201d in Journal of Traumatic Stress, Vol 2, No 4, 1989, p. 368.<\/p>\n\n\n\n<p>Winnicott, D.W. (1949) \u201cMind and its Relation to the Psyche-Soma,\u201d in <em>Through Paediatrics to Psycho-Analysis<\/em>, New York: Basic Books, pp. 243-54.<\/p>\n\n\n\n<p>Winnicott, D. W. (1964) \u201cPsycho-somatic Illness in Its Positive and Negative Aspects\u201d in <em>Psychoanalytic Explorations<\/em>, C. Winnicott, R. Shepherd, and M. Davis (eds.), Cambridge, MA.: Harvard University Press, pp. 103-114.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ph.D. es Analista Junguiano y Psic\u00f3logo Cl\u00ednico. Practica y ense\u00f1a en Santa Fe, Nuevo M\u00e9xico. Formador de Analistas en Sociedad Inter-Regional de Analistas Junguianos. Ofrece muchas conferencias sobre el tema del trauma temprano y su tratamiento. Esta es la ponencia &hellip; <a href=\"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/abriendo-el-corazon-cerrado-donald-kalsched\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-7637","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7637","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7637"}],"version-history":[{"count":20,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7637\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8740,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7637\/revisions\/8740"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7637"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7637"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7637"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}