{"id":7533,"date":"2020-10-04T19:33:27","date_gmt":"2020-10-04T19:33:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.adepac.org\/inicio\/?p=7533"},"modified":"2020-10-04T20:38:26","modified_gmt":"2020-10-04T20:38:26","slug":"mafalda-el-foie-gras-y-la-oca-daniel-samper-pizano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/mafalda-el-foie-gras-y-la-oca-daniel-samper-pizano\/","title":{"rendered":"Mafalda, el Foie Gras y la Oca &#8211; Daniel Samper Pizano"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"503\" height=\"375\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Quino-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7536\" srcset=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Quino-2.jpg 503w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Quino-2-300x224.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 503px) 100vw, 503px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-text-align-center is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Joaqu\u00edn Salvador Lavado Tej\u00f3n, conocido bajo el seud\u00f3nimo de Quino (Mendoza, julio de 1932 &#8211; Mendoza, septiembre de 2020) \u200bfue un humorista gr\u00e1fico e historietista argentino. Su obra m\u00e1s conocida es la tira c\u00f3mica Mafalda, publicada entre 1964 y 1973. Daniel Samper Pizano (Bogot\u00e1, junio de 1945) es un periodista y escritor colombiano, colaborador de varios medios de comunicaci\u00f3n y libretista de series de televisi\u00f3n, trabaj\u00f3 en medios importantes como el diario El Tiempo y Cambio 16.\u200b Este documento fue tomado de los archivos de El Tiempo, 27 de junio 1993.<\/p><p><strong>___________________________________________________<\/strong><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>Aunque este art\u00edculo no se refiere directamente a un tema junguiano, me ha parecido oportuno transcribirlo en las entradas de este mes, no s\u00f3lo por la divertida cr\u00f3nica de Daniel Samper Pizano, sino por el luto que embarga la muerte de ese extraordinario dibujante que fue Quino, tan popular en la vida de todos nosotros. Y me ha parecido que la pluma de Samper refleja muy bien c\u00f3mo los personajes de Quino representaban partes de \u00e9l mismo, \u00abcomplejos\u00bb de su psique, si lo analizamos junguianamente.<\/em><\/p><p>Juan Carlos Alonso G.<em><br><\/em><strong>___________________________________________________<\/strong><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Encantada! \u2014dice una dama dichosa <br>cuando le presentan a cierto humorista <br>centroeuropeo\u2014: \u00a1Me fascinan sus obras! <br>\u2014Pues yo lo lamento por usted \u2014responde <br>el humorista abochornado\u2014. Admirar a un <br>humorista y llegar a conocerlo, es como <br>disfrutar del <em>foie gras<\/em> de oca y un d\u00eda <br>conocer la oca. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>1. La dama dichosa<\/strong> <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al autor de las p\u00e1ginas que leer\u00e1n ustedes a continuaci\u00f3n le ocurri\u00f3 algo parecido a lo de la dama dichosa de la anterior an\u00e9cdota, que es una historia aut\u00e9ntica; solo que en la m\u00eda la oca tuvo final feliz. Durante muchos a\u00f1os disfrut\u00e9 todos los d\u00edas con las tiras de Mafalda (el foie gras), aunque reconozco que, en realidad, el verbo disfrutar es un poco optimista: muchas veces Mafalda me perturb\u00f3, me conturb\u00f3 y me llen\u00f3 de angustia. De todos modos, la estudi\u00e9 con admiraci\u00f3n; la cit\u00e9 en pol\u00e9micas p\u00fablicas con pol\u00edticos y gobernantes, mientras ellos disparaban p\u00e1rrafos de Kant y de Churchill; escrib\u00ed acerca de ella; coleccion\u00e9 sus libros; pegu\u00e9 a la pared de mi despacho algunas de sus tiras; particip\u00e9 en mesas redondas sobre la terrible ni\u00f1a y sus amiguitos; la defend\u00ed de extremistas de izquierda y de derecha; regal\u00e9 a mis hijos afiches y parafernalia mafaldiana, para disimular que me los estaba regalando a m\u00ed mismo; y descubr\u00ed asombrado que esos mu\u00f1ecos articulaban muchas cosas que yo sent\u00eda o pensaba pero era incapaz de expresar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A lo largo de esos a\u00f1os \u2014m\u00e1s de 20\u2014 llegu\u00e9 a tener amigos comunes con Quino (la oca) y a saber que \u00e9l sab\u00eda que yo era su admirador, como la dama dichosa. Pero no logr\u00e9 conocerlo. Un par de veces que visit\u00e9 Buenos Aires, Quino estaba en Mil\u00e1n. Y la \u00fanica vez que he ido a Mil\u00e1n, Quino estaba en Buenos Aires. Hasta que la tarde del 4 de enero de 1990 recib\u00ed en mi apartamento de Madrid una llamada del <em>Pelado <\/em>Eduardo Galimberti, un buen amigo de los dos que ambos heredamos del <em>Negro <\/em>Fontanarrosa. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfQuer\u00e9s conocer a Quino? Venite ya para mi casa, que estamos reunidos aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Creo que no lo dej\u00e9 terminar la frase. Met\u00ed en el bolsillo del chaleco a Pilar, mi mujer \u2014la pobre es tama\u00f1o Libertad\u2014, sal\u00ed atropelladamente, recorr\u00ed a velocidad de F\u00f3rmula Uno el kil\u00f3metro y medio que me separaba del edificio del <em>Pelado <\/em>Galimberti y sub\u00ed las escaleras a trancazos, porque el ascensor me parec\u00eda muy lento. Pero cuando el <em>Pelado <\/em>abri\u00f3 la puerta y divis\u00e9 a Quino, que desde un sof\u00e1 estiraba la cabeza con sonrojo y curiosidad, qued\u00e9 paralizado. Yo, que ca\u00ed a los pies de Pel\u00e9 hablando un milagroso portugu\u00e9s sin saber palabra de la lengua cuando pude conocer a o <em>Rei<\/em>; que tuve la frescura de llamar <em>compadre <\/em>a Joan Manuel Serrat y cantar a d\u00fao con \u00e9l La verbena de la paloma el d\u00eda que me lo presentaron; que invad\u00ed los camerinos de <em>Les Luthiers<\/em> descolg\u00e1ndome por una ventana trasera para que me firmaran un aut\u00f3grafo, me sent\u00eda ahora incapaz de dirigir palabra a Quino. Lo grave es que Quino sufre de timidez enfermiza y, al verme pasmado, se pasm\u00f3 tambi\u00e9n. Pasaron as\u00ed un par de minutos, hasta que Quino reaccion\u00f3. Con un gesto nervioso y mudo, pidi\u00f3 al <em>Pelado <\/em>un libro de Mafalda que estaba sobre la mesa y me lo entreg\u00f3 sin mirarme, luego de dibujar los siguientes trazos: <\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/FB37820D-7A14-40A9-81CA-FBA26F9AD138.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7544\" width=\"236\" height=\"280\" srcset=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/FB37820D-7A14-40A9-81CA-FBA26F9AD138.jpeg 695w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/FB37820D-7A14-40A9-81CA-FBA26F9AD138-253x300.jpeg 253w\" sizes=\"auto, (max-width: 236px) 100vw, 236px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quino hab\u00eda escogido al m\u00e1s expresivo de sus personajes para darnos la bienvenida. Flotaban corazones en el dibujo y en el ambiente. Emocionado, solo atin\u00e9 a humedecer con l\u00e1grimas de agradecimiento sus manos generosas, dar al <em>Pelado <\/em>un abrazo de hermano y salir corriendo con el libro y Pilar en el bolsillo. Meses despu\u00e9s volv\u00ed a ver a Quino. Esta vez nos comportamos como adultos. Almorzamos juntos, tomamos vino, conversamos y lo acompa\u00f1\u00e9 al montaje de la gran exposici\u00f3n quiniana que organiz\u00f3 en Madrid la Sociedad Estatal del Quinto Centenario entre abril y junio de 1992. Despu\u00e9s de que se me apacigu\u00f3 la taquicardia, he adquirido ya la serenidad suficiente para entender y poder contar lo que siente un goloso del <em>foie gras<\/em> cuando le permiten conocer la oca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>2. El foie gras<\/strong> <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">He cre\u00eddo siempre que hace falta una cronolog\u00eda horizonal cotidiana de Mafalda. Horizontal, ustedes saben, como esos cortes de calendario que ahora llevan en el ap\u00e9ndice los libros serios, donde es posible plantear, presumir y hasta descubrir v\u00ednculos m\u00e1gicos o parad\u00f3jicos entre hechos coet\u00e1neos. Por ejemplo: <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i2.wp.com\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Quino-3.jpg?fit=640%2C233\" alt=\"\" class=\"wp-image-7538\" width=\"671\" height=\"243\" srcset=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Quino-3.jpg 1116w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Quino-3-300x109.jpg 300w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Quino-3-1024x372.jpg 1024w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Quino-3-768x279.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 671px) 100vw, 671px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i2.wp.com\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Quino2.jpg?fit=640%2C354\" alt=\"\" class=\"wp-image-7539\" width=\"671\" height=\"371\" srcset=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Quino2.jpg 1122w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Quino2-300x166.jpg 300w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Quino2-1024x567.jpg 1024w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Quino2-768x425.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 671px) 100vw, 671px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Francamente no s\u00e9 qu\u00e9 relaci\u00f3n puede tener la aparici\u00f3n de Manolito Goreiro en la pandilla de Mafalda con el terremoto que sacudi\u00f3 a Chile, o el debut de Felipe con el s\u00fabito ataque de nervios del gobierno indonesio con sus vecinos malasios. Tampoco alcanzo a imaginarme por qu\u00e9 raz\u00f3n el estreno de Susanita coincide con las declaraciones y negociaciones de paz y desarme de Washington, la OEA y Mosc\u00fa, todas ellas fracasadas o enga\u00f1osas. Ni logro entender que, justamente el mismo d\u00eda en que los lectores argentinos conocieron a Mafalda y su familia, el Presidente de Venezuela lograra establecer con precisi\u00f3n de f\u00edsico la transformaci\u00f3n de los guerrilleros en bandoleros, como si pasaran del estado s\u00f3lido al l\u00edquido. Pero Dios no es ocioso, no permite que estas cosas ocurran porque s\u00ed. Simplemente es mucho m\u00e1s listo que todos nosotros. Para desentra\u00f1ar los cables subterr\u00e1neos que unen estos acontecimientos quiz\u00e1 se necesita la ayuda de alguien capaz de atar cabos invisibles; alguien con malicia suficiente como para sembrar el p\u00e1nico con una pregunta que a primera vista aparece inocente; alguien que abrigue severas sospechas sobre la perversidad de este planeta y la m\u00edsera condici\u00f3n humana; alguien que riegue a su paso la duda y la inseguridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Alguien, en suma, como Mafalda. Ella ser\u00eda la \u00fanica con capacidad de entender esas conexiones que a nosotros se nos escapan y de poner en entredicho el acomodado equilibrio institucional con un comentario que descubra lo que todos sabemos: que vivimos cabeza abajo en el globo, o que \u201c\u00a1paz!\u201d es la onomatopeya de una bofetada. Tal vez Mafalda habr\u00eda hecho cara de \u201c\u00bfsi lo vez?\u201d al darse cuenta de que Manolito debuta el d\u00eda en que Vietnam del Norte hace volar en pedazos la embajada gringa en Saig\u00f3n y Estados Unidos borra del mapa una isla norvietnamita, y quiz\u00e1 por eso exclama en alg\u00fan parlamento: \u00abLa guerra es un negocio y los que la hacen son buenos comerciantes\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El caso es que la historieta guarda un escalofriante paralelo tem\u00e1tico con la vida real. No es, por supuesto, una coincidencia. Mafalda nace como adorable excreci\u00f3n de la conciencia de un cierto se\u00f1or llamado Quino, que es, a su turno, l\u00facida excreci\u00f3n de una cierta angustia generacional. Por eso por sus p\u00e1ginas desfilan y vuelven a desfilar los temas que llenan aquella \u00e9poca terrible y maravillosa de los a\u00f1os 60 en una sociedad urbana del Tercer Mundo: Vietnam, el racismo, la fuga de cerebros, la guerra at\u00f3mica, la aventura espacial, la amenaza china, la superpoblaci\u00f3n, Fidel Castro (Felipe se refiere al problema de Cuba y el az\u00facar), Lyndon Johnson (Mafalda cree que a Johnson no lo mima su mam\u00e1), los militares, la literatura testimonial, los Beatles, la ONU (sospecho que tambi\u00e9n la OEA), Estados Unidos, la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, las propuestas de Estados Unidos a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, la Cortina de Hierro\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero tambi\u00e9n preocupan a los personajes de Mafalda otros temas m\u00e1s o menos abstrusos y definitivamente trascendentales. En el mundo de Quino, a diferencia del mundo real, lo urgente s\u00ed deja a veces tiempo para lo importante. Algunos de esos temas son la igualdad, la realidad, el envejecimiento, la felicidad, la dignidad, la democracia, la ternura, el porvenir, las diferencias entre el hombre y la mujer, la conciencia, la comunicaci\u00f3n, la justicia\u2026 Hay, incluso, un lugar para Dios: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Mafalda<\/strong>: Mam\u00e1, \u00bfDios est\u00e1 en todas partes?<br><strong>Raquel<\/strong>: S\u00ed, claro.<br><strong>Mafalda<\/strong>: \u00a1Pobre! <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No vale la pena repetir lo que ya han dicho sobre Mafalda ensayistas tan calificados como Umberto Eco o narradores con la intuici\u00f3n de Julio Cort\u00e1zar y Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez. Los personajes de Quino han servido para montar un juego din\u00e1mico de inquietudes profundas y permanentes en el marco inmediato del paisaje circunstancial de los a\u00f1os 60. La historieta ofrece muchas caras. Como el cubo de Rubik, cada quien arma la suya: los eternos temas humanos, la libertad, la rebeld\u00eda, la D\u00e9cada Prodigiosa, el Tercer Mundo, Am\u00e9rica Latina en lo que llaman \u00abla encrucijada\u00bb , los eternos temas humanos, la sociedad urban\u00edcola, Argentina, Buenos Aires, un barrio de Buenos Aires\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiz\u00e1 sea imposible armar de nuevo el cubo como lo mont\u00f3 desde un principio Quino, pues, adem\u00e1s de todas las lecturas anteriores, est\u00e1n las familiares, las personales, los gui\u00f1os a los amigos: Felipe se parece a uno que era periodista, Manolito a un panadero del barrio de San Telmo, Guille a un sobrino de Quino que es flautista\u2026 Cada quien, pues, ha de solucionar su cubo a partir de sus propias preferencias, a sabiendas de que el cubo tiene muchos colores y de que lo ch\u00e9vere y lo inquietante del mundo de Quino es que en cada uno de nosotros, sus lectores, coexisten todos los personajes en contubernio. Como ocurre, lo veremos, con \u00e9l mismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>3. La oca <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quino es la encarnaci\u00f3n de Felipe: t\u00edmido, amable, introvertido, parece que anduviese de puntillas por la vida para no molestar a los dem\u00e1s. Alguna vez reconoci\u00f3 que era el personaje con el que m\u00e1s se identificaba y que cuando hablaba de la escuela en las historietas estaba echando mano de sus propios recuerdos. Eran los recuerdos de un ni\u00f1o de Mendoza (Argentina), que qued\u00f3 hipnotizado cuando vio el primer dibujo de su vida. Lo tiene presente como si hubiera sido ayer. Ocurri\u00f3 en 1935, una noche en que sus padres lo dejaron al cuidado de su t\u00edo Joaqu\u00edn Tej\u00f3n. El t\u00edo traz\u00f3 con l\u00e1piz azul un caballo piafante en una hoja de papel y aquel instante se convirti\u00f3 para Joaquinito Lavado en una verdadera epifan\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abEsa noche descubr\u00ed algo maravilloso que me dej\u00f3 marcado para siempre\u00bb, dice Quino. Ten\u00eda tres a\u00f1os y hab\u00eda ingresado al mundo de los <em>felipes<\/em>, esos personajes que en vez de ojos podr\u00edan llevar en la cara dos signos de admiraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un tiempo despu\u00e9s Joaquinito \u2014Quinito, Quino\u2014 fue sorprendido cuando dibujaba rostros en la mesa del comedor, una tabla clara de madera de \u00e1lamo. Su madre, que era andaluza, se enfad\u00f3, pero no mucho. Llegaron a un acuerdo. Le estaba permitido pintar en la mesa, pero siempre y cuando la lavase despu\u00e9s con agua y jab\u00f3n. As\u00ed se consolid\u00f3 en Quino una doble y admirable vocaci\u00f3n: por el dibujo y por el aseo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al cabo de otros tres a\u00f1os iba a hacer un nuevo descubrimiento inolvidable. \u00abLa primera vez que tuve un asomo de lo que podr\u00eda sentirse con el sexo \u2014dice\u2014 fue un verano en el que llegaron unas primas adolescentes a visitar a mis vecinas. Una de ellas me abraz\u00f3 en un cari\u00f1oso saludo y yo le atisb\u00e9 el escote y sent\u00ed algo muy agradable, una especie de calor instintivo. Fue lo mejor que me ocurri\u00f3 a los seis a\u00f1os\u00bb. Despu\u00e9s estuvo enamorado de la hija del lechero, pero, como sucede a Felipe con Muriel, las palabras se le atragantaban y las mejillas se le injertaban de tomate cada vez que la ve\u00eda. Ella, ignorante de que dentro de ese ni\u00f1o flaco ard\u00eda una peque\u00f1a hoguera, nunca le prest\u00f3 la menor atenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la escuela, Quino prefer\u00eda hacer trazos que estudiar. La gram\u00e1tica y la ortograf\u00eda le daban problemas, hasta el punto de que, cuando empez\u00f3 a dibujar a Mafalda, compr\u00f3 un curso de redacci\u00f3n para que no se deslizaran errores en los globitos. No era malo el curso: a lo largo de las 1.928 tiras que lleg\u00f3 a publicar solo aparecen dos faltas de ortograf\u00eda: un <em>hechar <\/em>con h (\u00abMi pap\u00e1 los va a hechar de menos\u00bb) y un <em>exije <\/em>con j (\u00abEsta vida moderna exije juegos cada vez m\u00e1s breves\u00bb). La obsesi\u00f3n por la gram\u00e1tica lo ha acompa\u00f1ado siempre, como si su segunda nacionalidad no fuera la espa\u00f1ola sino la colombiana. Hace muchos a\u00f1os Quino asisti\u00f3 a una conferencia de Jorge Luis Borges. Y, en un ins\u00f3lito gesto de desparpajo que lo sorprendi\u00f3 a \u00e9l mismo, se incorpor\u00f3 de entre el p\u00fablico y se atrevi\u00f3 a preguntarle si no pensaba, don Borges, que el verbo <em>aguaitar <\/em>(espiar, atisbar), que se parece mucho a otros de igual significado en otras lenguas (\u00abagguato\u00bb en italiano, \u00abawait\u00bb en ingl\u00e9s), comparte con ellos una ra\u00edz latina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No \u2014le contest\u00f3 Borges en forma seca. Y sigui\u00f3 hablando de otra cosa. <br>\u00abMe sent\u00ed un perfecto tonto\u00bb, confiesa Quino y, a\u00fan hoy, se ruboriza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quino ya viv\u00eda en Buenos Aires. Fue una \u00e9poca dura en la cual cont\u00f3 con la ayuda econ\u00f3mica de su hermano. A partir de 1954, cuando public\u00f3 su primera p\u00e1gina de dibujos en la revista \u00abEsto es\u00bb, aparecen diversos trabajos suyos: dibujos de humor en media docena de revistas y, a lo largo de cinco a\u00f1os, una caricatura cada 24 horas en el diario \u00abDemocracia\u00bb. En 1962 realiza su primera exposici\u00f3n, que tiene lugar en una galer\u00eda de Buenos Aires. Eran los tiempos de Juan XXIII, John F. Kennedy, los Beatles, \u00abLa dolce vita\u00bb y el Ch\u00e9 Guevara: desde un peque\u00f1o apartamento en la calle Chile, Joaqu\u00edn Lavado Tej\u00f3n asist\u00eda a la inauguraci\u00f3n de los a\u00f1os 60. Ya estaba casado con Alicia Colombo, a quien le ha tocado asumir la parte <em>manolita <\/em>de Quino, porque tambi\u00e9n los humoristas pagan comida, planchado de ropa y alquileres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno de los trabajos comerciales que a la saz\u00f3n le cayeron consist\u00eda en inventar una historieta que iba a servir de apoyo publicitario a una f\u00e1brica de electrodom\u00e9sticos. Los dibujos no hac\u00edan menci\u00f3n de la marca \u2014Mansfield\u2014, pero era condici\u00f3n que aparecieran en la escena algunos aparatos el\u00e9ctricos y que los nombres de los personajes empezaran con la M de Mansfield. Quino hab\u00eda visto en la pel\u00edcula argentina <em>Dar la cara<\/em> a una ni\u00f1a llamada Mafalda, y utiliz\u00f3 este nombre para el personaje central de su historieta. Despu\u00e9s bautiz\u00f3 Manuel a un peque\u00f1o comerciante inspirado en el padre de Juli\u00e1n Delgado, un periodista amigo suyo desaparecido luego durante la dictadura militar. Miguelito y los padres de Mafalda completaban el precario elenco inicial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando adivinaron el tufillo publicitario que la alentaba, los diarios se negaron a publicar la historieta. Quino archiv\u00f3 las 12 muestras hasta que, en septiembre de 1964, el propio Delgado se las pidi\u00f3 para la revista <em>Primera Plana<\/em>. Hab\u00eda nacido Mafalda. Empez\u00f3 con entregas semanales. Pero tuvo un \u00e9xito que el propio Quino jam\u00e1s so\u00f1\u00f3 y a partir de marzo de 1965 debi\u00f3 hacer una historieta cada 24 horas. \u00abEra un trabajo tremendo, porque yo necesito tiempo para madurar la idea \u2014comenta\u2014. Nunca hubiera cre\u00eddo que podr\u00eda aguantar diez a\u00f1os dibujando a Mafalda\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hace ya 20, en junio de 1973, Mafalda dej\u00f3 de concurrir a la cita habitual con sus fan\u00e1ticos. Pero ha hecho apariciones ocasionales por motivos humanitarios. En la gran exposici\u00f3n pentacentenarista de Madrid el mundo bidimensional de Mafalda se lanz\u00f3 a la tercera dimensi\u00f3n escult\u00f3rica. Fue un suceso sorprendente: los mu\u00f1ecos se volvieron personas y Quino se volvi\u00f3 mu\u00f1eco. Parte del atractivo de la muestra era un robot <em>made in USA<\/em> que imitaba a Joaqu\u00edn Lavado en aspecto, tama\u00f1o, vestimenta y profesi\u00f3n. Dirigido por complicados circuitos de computador, el <em>quinotr\u00f3nico <\/em>era capaz de mover la cabeza, saludar al p\u00fablico con la voz del actor argentino H\u00e9ctor Alterio y levantar torpemente la mano. Cuando se lo presentaron, el verdadero Quino lo observ\u00f3 con una mezcla de pavor y simpat\u00eda. \u00abNo s\u00e9 \u2014comentaba aprensivo\u2014. El robot este me crea una relaci\u00f3n con la muerte que me inquieta mucho\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero lo toler\u00f3 con su habitual sosiego. Y es que Quino ha conseguido anidar en una vida sosegada. Vive en Buenos Aires, pero pasa temporadas en Mil\u00e1n. Viaja mucho. Come poco y magro, porque el m\u00e9dico le ha prohibido la sal y las grasas. El <em>foie gras<\/em>, por consiguiente, ni verlo. Las ocas, s\u00ed; pero no tiene muchas ocasiones de pasar con ellas ratos de ocio. Ama el vino. Odia la corbata. Viste <em>blue-jeans<\/em>. Habla en voz baja. Es cari\u00f1oso con sus amigos. Y sigue siendo timid\u00edsimo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero, al fin, qui\u00e9n es Quino? De qu\u00e9 est\u00e1 fabricada esta oca genial a la que debemos el <em>foie gras<\/em> exquisito de Mafalda? Habr\u00eda que pregunt\u00e1rselo a sus criaturas. Aunque \u00e9l \u2014ya lo vimos\u2014 confiesa padecer muchas de las dudas ilusorias de Felipe es, en realidad, una amalgama de sus personajes, como lo somos todos. Puede sorprender con las inquietantes preguntas de Mafalda, poner una carga de trinitrotolueno en la reuni\u00f3n con reflexiones estilo Miguelito, hacer el tipo de cr\u00edticas que uno esperar\u00eda de Susanita, mostrar el escepticismo intelectual de Libertad o desnudar sus sentimientos con el candor de Guille.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno de ellos fue expuesto en una entrevista que le hicieron aquella vez que visit\u00f3 Espa\u00f1a con motivo de la gran exposici\u00f3n. Cuando preguntaron a Quino c\u00f3mo ve\u00eda el mundo actual, respondi\u00f3 sin cortapisas: \u00abMal, muy mal. Me alegro de no ser joven\u00bb. Podr\u00eda pensarse que semejante frase constituye una especie de traici\u00f3n o, al menos, de capitulaci\u00f3n cuando procede de quien durante diez a\u00f1os cre\u00f3 un universo de j\u00f3venes. Y, sin embargo, habr\u00eda que ver si los mu\u00f1ecos de Quino son en realidad ni\u00f1os. O si lo que ha hecho Quino es albergar en cataduras infantiles ciertas reflexiones, angustias, ternuras y alegr\u00edas sin edad. Con excepci\u00f3n de Guille, los ni\u00f1os de Mafalda seguramente no son ciento por ciento ni\u00f1os. Si ello es as\u00ed, tal vez lo que se propon\u00eda Quino era hacer menos estrepitosas las bofetadas, menos dolorosas las preguntas, menos deleznables las inseguridades. O a lo mejor no se propon\u00eda nada, sino que las cosas, simplemente salieron de esa manera. Pero eso no importa. Lo que importa es el resultado, ese genial revulsivo de nuestra tranquilidad que son Mafalda y sus amigos. Al fin y al cabo, ser\u00eda injusto pedirle a la oca que, adem\u00e1s de producir el <em>foie gras<\/em>, escribiera tratados sobre el funcionamiento hep\u00e1tico en las aves de corral.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Joaqu\u00edn Salvador Lavado Tej\u00f3n, conocido bajo el seud\u00f3nimo de Quino (Mendoza, julio de 1932 &#8211; Mendoza, septiembre de 2020) \u200bfue un humorista gr\u00e1fico e historietista argentino. 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