{"id":7357,"date":"2020-08-17T23:44:49","date_gmt":"2020-08-17T23:44:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.adepac.org\/inicio\/?p=7357"},"modified":"2020-08-17T23:44:49","modified_gmt":"2020-08-17T23:44:49","slug":"dormir-no-dormir-siri-hustvedt","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/dormir-no-dormir-siri-hustvedt\/","title":{"rendered":"Dormir \/ No dormir &#8211; Siri Hustvedt"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"204\" height=\"320\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/Hustvedt.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7358\" srcset=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/Hustvedt.jpg 204w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/Hustvedt-191x300.jpg 191w\" sizes=\"auto, (max-width: 204px) 100vw, 204px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-text-align-center is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Siri Hustvedt (Northfield, 19 de febrero de 1955) es una novelista, ensayista y poeta feminista\u200b estadounidense de padres noruegos. Realiz\u00f3 sus estudios de licenciatura en St. Olaf College (Historia) y su doctorado en la Universidad de Columbia (Ingl\u00e9s). Se ha destacado principalmente como novelista pero tambi\u00e9n ha publicado ensayos interdisciplinarios. En su libro <em>Vivir, pensar y mirar<\/em> (2012, Barcelona: Anagrama) aborda temas relacionados con la filosof\u00eda, la neurociencia, el psicoan\u00e1lisis, la lectura y la escritura, es decir los territorios del cerebro. El siguiente documento es un extracto de esta obra referida a la experiencia de dormir y so\u00f1ar.<\/p><cite><strong>_____________________________________<\/strong><\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li><strong>NO CONSIGO CAER<\/strong><\/li><\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El narrador del poema de Chaucer <em>El libro de la duquesa<\/em> no puede dormir. Mientras sus pensamientos vienen y van, permanece despierto. Ha estado tanto tiempo sin dormir que teme morir de insomnio. Pero \u00bfcu\u00e1l es la raz\u00f3n de su desvelo? \u00abYo mismo no puedo dar raz\u00f3n\u00bb,[1] dice \u00e9l. La expresi\u00f3n en ingl\u00e9s hacer referencia a \u00abcaer dormido\u00bb y resulta muy adecuada porque la transici\u00f3n entre el despertar y el dormir es una ca\u00edda gradual de un estado del ser a otro. Un rendir la plena conciencia para pasar a la inconsciencia o a la conciencia alterada que suponen los sue\u00f1os. Excepto en los casos en que est\u00e9s exhausto o te ayudes con un f\u00e1rmaco, el paso de un estado a otro no es inmediato; lleva un tiempo. La conciencia plena da paso a la laxitud.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante ese intervalo, he tenido a veces la ilusi\u00f3n de estar caminando. Siento que mi sobre un bordillo y me caigo, pero antes de golpearme contra el suelo, sufro un espasmo y me despierto por completo. Tambi\u00e9n veo un espect\u00e1culo de luces brillantes y cambiantes proyectadas sobre mis p\u00e1rpados cerrados. Alucinaciones hipnag\u00f3gicas que me conducen al sue\u00f1o. A veces oigo voces que dicen una sola palabra o una frase enf\u00e1tica. En <em>Habla, memoria<\/em> Vladimir Nabokov nos cuenta sus propias experiencias visuales y auditivas semion\u00edricas: \u00abJusto antes de quedarme dormido, a menudo tomo conciencia de [\u2026] una voz neutra distante, an\u00f3nima, a la que sorprendo dici\u00e9ndome palabras que para m\u00ed no tienen la menor importancia: una frase en ingl\u00e9s o en ruso\u00bb. \u00c9l tambi\u00e9n ten\u00eda visiones antes de dormir que a veces eran \u00abgrotescas\u00bb. A pesar de que las alucinaciones hipnag\u00f3gicas est\u00e1n poco estudiadas, excepto en relaci\u00f3n con la narcolepsia, muchas personas que no padecen esa afecci\u00f3n relatan que ven im\u00e1genes o tan s\u00f3lo colores y sombras cuando entran en el umbral del sue\u00f1o. Lo que distingue esas experiencias de los propios sue\u00f1os es la conciencia de las mismas, como si fuera una doble realidad. Como escribe Nabokov acerca de las im\u00e1genes que ve: \u00abVienen y se van, sin participaci\u00f3n del adormecido observador, pero son en esencia diferentes las im\u00e1genes de los sue\u00f1os, pues todav\u00eda domino mis sentidos.\u00bb[2]<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando tengo insomnio no puedo caer en esa zona peculiar que existe entre el sue\u00f1o y el despertar y no percibo las im\u00e1genes ni esas palabras que surgen cuando te encuentras en ese estado entre la semiconciencia y la semiinconsciencia. Como dice Jorge Luis Borges en su poema \u00abInsomnio\u00bb: \u00abEn vano espero las desintegraciones y los s\u00edmbolos que preceden al sue\u00f1o.\u00bb[3] Mi narrador interior, aquel que me habla en mi cabeza todo el d\u00eda, se niega a callar. La voz diurna del pensador consciente de s\u00ed mismo confirma su andadura, ajena a mi deseo de que se detenga y me d\u00e9 un respiro. El narrador Chaucer parece tener un problema parecido: \u00abTales fantas\u00edas moran en mi mente \/ y por ende no s\u00e9 qu\u00e9 mejor hacer.\u00bb [4] Y como tantos insomnes antes y despu\u00e9s de \u00e9l, coge un libro y empieza a leerlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo ten\u00eda trece a\u00f1os cuando experiment\u00e9 mi primer insomnio. Mi familia estaba en Reikiavik, en Islandia, durante el verano y el d\u00eda nunca daba paso a la noche. No pod\u00eda dormir y me pon\u00eda a leer, pero las novelas que le\u00eda me estimulaban m\u00e1s y acababa vagando por la casa con frases de Dickens, Austen o las hermanas Bront\u00eb rond\u00e1ndome la cabeza. Es tentador pensar en esta clase de insomnio, en esa incapacidad de <em>caer <\/em>dormido, como un mero desorden de gesti\u00f3n y control, una incapacidad para rendir nuestra conciencia, altamente autorreflexiva, frente al estado de vulnerabilidad e ignorancia que representa el sue\u00f1o profundo durante el cual no sabemos lo que hacemos. En <em>Reproducci\u00f3n de los animales<\/em>, Arist\u00f3teles considera que, al estar dormidos, habitamos un mundo intermedio: \u00ab\u2026 la transici\u00f3n entre ser y no ser, y a la inversa, se produce en ese estado intermedio y, parece que por su naturaleza, el sue\u00f1o es un estado de esta clase, siendo como es una zona fronteriza entre vivir y no vivir: una persona dormida no parece realmente existir ni tampoco no existir\u00bb.[5] El sue\u00f1o estar\u00eda m\u00e1s pr\u00f3ximo a la muerte que a la vigilia o, como dice MacDuff en <em>Macbeth<\/em>, el sue\u00f1o es un \u00abremedo de la muerte\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante el sue\u00f1o dejamos atr\u00e1s los est\u00edmulos sensoriales del mundo exterior. Una parte del cerebro llamada t\u00e1lamo, que participa en la regulaci\u00f3n del sue\u00f1o y del despertar, desempe\u00f1a un papel crucial a la hora de aislarnos de los est\u00edmulos somatosensoriales y de ese modo permite que el c\u00f3rtex duerma. Una teor\u00eda que se plante\u00f3 para explicar las alucinaciones hipnag\u00f3gicas sostiene que el t\u00e1lamo se desactiva en los seres humanos antes que el c\u00f3rtex, por lo que \u00e9ste, al seguir activo, contin\u00faa creando im\u00e1genes, aunque es tan s\u00f3lo una hip\u00f3tesis. Lo que s\u00ed est\u00e1 claro es que ir a dormir implica una transici\u00f3n psicobiol\u00f3gica. La ansiedad, la culpa, la excitaci\u00f3n, una imaginaci\u00f3n desbocada al meternos en la cama, el miedo a morir, el dolor o la enfermedad pueden evitar que nos abandonemos al mundo on\u00edrico. La depresi\u00f3n implica a menudo perturbaciones del sue\u00f1o, en especial cuando la persona se despierta temprano y es incapaz de volver a recuperar el sue\u00f1o. Por extra\u00f1o que parezca, mantener despierto a un paciente depresivo durante un par de noches en el hospital puede aliviar temporalmente sus s\u00edntomas, pero \u00e9stos se manifiestan de nuevo cuando vuelve a dormir con normalidad. En una ocasi\u00f3n en la que padec\u00ed una migra\u00f1a y a la vez insomnio, me di cuenta de que pasar la noche en vela parec\u00eda aliviar el dolor de cabeza. Nadie entiende c\u00f3mo la migra\u00f1a y la depresi\u00f3n se relacionan o se superponen durante el sue\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El insomne de Chaucer lee <em>Las metamorfosis<\/em> de Ovidio pero no le ayuda a dormir. El libro atrapa su atenci\u00f3n y dedica muchas l\u00edneas a comentar su lectura. Hoy en d\u00eda yo leo por las tardes y nunca por la noche, porque los libros reviven a mi narrador interior y lo llevan de un pensamiento v\u00edvido a otro. Sin duda, mi obsesi\u00f3n por la lectura me mantuvo despierta aquel lejano verano, pero la luz permanente de Reikiavik en junio debi\u00f3 de haber provocado un caos en mis ritmos circadianos, en mi habitual ciclo diario de despertar para luego dormir, y, sin la oscuridad, mi cuerpo nunca estuvo cerca de ese umbral que deb\u00eda conducirme al sue\u00f1o. Ahora, cuando pienso en ello, creo que yo estaba m\u00e1s ansiosa por no poder dormir que por cualquier otra cosa y esto es lo que a menudo me sucede cuando me arrebata un estado de vigilia. Tengo suerte de que no me ocurra con frecuencia. Resulta amargo escuchar el canto de los p\u00e1jaros.<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\" start=\"2\"><li><strong>\u00bfPOR QU\u00c9 DORMIR?<\/strong><\/li><\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despertar y dormir son los dos lados del ser. Arist\u00f3teles lo defini\u00f3 as\u00ed: \u00abEs necesario que toda criatura que despierta deba ser tambi\u00e9n capaz de dormir, puesto que es imposible que est\u00e9 siempre actualizando sus poderes.\u00bb[6] Tiene sentido. Sabemos que debemos dormir. Sabemos que la falta de sue\u00f1o nos vuelve torpes, est\u00fapidos y tristes. Sin embargo, sigue siendo un misterio por qu\u00e9 dormimos, por qu\u00e9 so\u00f1amos e incluso por qu\u00e9 mantenemos un estado de vigilia (de total conciencia). En sus <em>Meditaciones <\/em>Ren\u00e9 Descartes se preguntaba si pod\u00eda tener la certeza de estar despierto: \u00ab\u00a1Con cu\u00e1nta frecuencia, cuando estoy de noche dormido, tengo la convicci\u00f3n de que estoy aqu\u00ed, junto al fuego, vestido con mi bata, cuando, en realidad, estoy descansando yaciendo en la cama! [\u2026] Veo con claridad que no existen signos que con seguridad nos hagan distinguir entre estar dormidos o despiertos.\u00bb[7] Dormir sin so\u00f1ar fue otra fuente de problemas para Descartes. De su <em>cogito ergo sum<\/em> se colige que la aparente ausencia de pensamientos durante un sue\u00f1o profundo y sin im\u00e1genes significar\u00eda el fin de la existencia humana. Eso le oblig\u00f3 a postular que tanto estar despierto como estar dormido son estados conscientes. Incluso en esos periodos donde no so\u00f1amos nada en absoluto. John Locke consideraba que eso era rid\u00edculo y lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n opuesta: dormir sin so\u00f1ar no forma parte del ser porque no hay nada que recordar y la identidad personal se forma a base de recuerdos. La mayor\u00eda de nosotros acepta el hecho de que, aunque mientras dormimos creemos que nuestros sue\u00f1os son reales, al despertar a la ma\u00f1ana siguiente, en el mismo lugar, somos capaces de distinguir entre unas alucinaciones nocturnas y la realidad. Pero \u00bfqu\u00e9 es el sue\u00f1o y por qu\u00e9 lo necesitamos? \u00bfQui\u00e9nes somos mientras dormimos? \u00bfQu\u00e9 busca exactamente el insomne?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hasta mediados del siglo xx la mayor\u00eda de los investigadores estaba de acuerdo en que la fatiga conllevaba una reducci\u00f3n de la actividad cerebral durante el sue\u00f1o y que \u00e9ste era, principalmente, un estado mental latente. Pero despu\u00e9s se demostr\u00f3 que no era cierto. En la fase REM del sue\u00f1o (MOR en espa\u00f1ol, movimientos oculares r\u00e1pidos) la actividad cerebral es comparable a la que se tiene completamente despierto. De hecho, a veces las neuronas se disparan con mayor intensidad que cuando estamos despiertos. Antes se dec\u00eda que eso se deb\u00eda a que est\u00e1bamos so\u00f1ando. Pero la f\u00e1cil y r\u00e1pida soluci\u00f3n que asociaba la fase REM con los sue\u00f1os se ha visto superada hoy en d\u00eda, aunque el debate sigue sobre el significado exacto de la anterior asociaci\u00f3n. Tambi\u00e9n fuera de la fase REM se producen sue\u00f1os. Lo que sigue siendo un misterio es qu\u00e9 significa la conciencia del despertar y para qu\u00e9 sirve, aunque existen muchas teor\u00edas que compiten para dar una respuesta. \u00bfAyuda el sue\u00f1o a consolidar nuestros recuerdos? Algunos cient\u00edficos as\u00ed lo creen. Otros lo niegan. \u00bfSignifican algo los sue\u00f1os? Hay cient\u00edficos que trabajan en el campo de los sue\u00f1os que as\u00ed lo afirman, que creen que Freud estaba en lo cierto acerca de algunos aspectos de los sue\u00f1os. Otros lo niegan y dicen que los sue\u00f1os son desechos de nuestra mente, pero incluso hay personas que otorgan significados a los sue\u00f1os aunque de manera muy distinta a los que presentaba Freud. \u00bfCu\u00e1l es, entonces, el prop\u00f3sito que la evoluci\u00f3n ha previsto para la conciencia, para dormir y so\u00f1ar? Nadie se pone de acuerdo en la respuesta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si se mantiene a un rat\u00f3n despierto acaba muriendo entre la segunda y la cuarta semana. Claro que, para evitar que la pobre criatura se duerma, los cient\u00edficos evitan en todo momento que repose, por lo que es dif\u00edcil saber si de verdad muere por falta de sue\u00f1o o por el estr\u00e9s al que la someten. Las moscas de la fruta y las cucarachas mueren si no duermen. El r\u00e9cord de permanecer voluntariamente despierto en un humano lo detenta Randy Gardner, un chico que, con diecisiete a\u00f1os, estuvo once d\u00edas sin dormir en 1965, durante un congreso cient\u00edfico. Sobrevivi\u00f3 a la terrible experiencia sin problemas pero cuando lleg\u00f3 a su fin qued\u00f3 hecho un desastre cognitivo. En mi clase de escritura en el hospital psiqui\u00e1trico Payne Whitney he tenido muchos pacientes bipolares que llegaron all\u00ed tras un ataque mani\u00e1tico. Algunos me contaron que hab\u00edan permanecido varios d\u00edas sin dormir, sobreexcitados mientras copulaban, compraban, bailaban e incluso escrib\u00edan. Una mujer me cont\u00f3 que hab\u00eda escrito miles de p\u00e1ginas durante su \u00faltima crisis man\u00edaca. Una extra\u00f1a enfermedad denominada s\u00edndrome de Morvan puede causar a las personas un insomnio durante largos periodos de tiempo. En 1974 un investigador franc\u00e9s, Michel Jouvet, estudi\u00f3 a un joven que sufr\u00eda un desorden que le mantuvo despierto varios meses. El individuo razonaba perfectamente y no padec\u00eda ning\u00fan problema de memoria ni de ansiedad. Sin embargo sufr\u00eda alucinaciones visuales, auditivas, t\u00e1ctiles y olfativas un par de horas cada noche. So\u00f1aba despierto. Las lesiones cerebrales pueden hacer que la persona se adormile o que sea incapaz de dormir, dependiendo de su localizaci\u00f3n. Tambi\u00e9n pueden causar sue\u00f1os muy v\u00edvidos o su total ausencia. Adem\u00e1s, hay gente que, sin tener lesi\u00f3n cerebral alguna, puede experimentar tambi\u00e9n estos s\u00edntomas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estos ejemplos de personas que duermen y de aquellas otras que no lo hacen, aunque s\u00f3lo sean aleatorios, podr\u00edan pasar a formar parte de un razonamiento m\u00e1s amplio sobre por qu\u00e9 dormimos y so\u00f1amos. La comprensi\u00f3n de la conciencia, tanto despierta como dormida, ha dado lugar a diversas concepciones, seg\u00fan se tracen las l\u00edneas divisorias entre ambos estados. Ernest Hartmann, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Tufts, propone un modelo que denomina \u00abdespertar y dormir sin soluci\u00f3n de continuidad\u00bb y que nos lleva secuencialmente desde un estar despiertos, con una conciencia plena y l\u00f3gica sujeta a una serie de categor\u00edas, a un so\u00f1ar despiertos, con pensamientos m\u00e1s fragmentarios, menos l\u00f3gicos y m\u00e1s metaf\u00f3ricos, hasta llegar a un dormir pleno en el que las im\u00e1genes son altamente visuales pero mucho menos autoconscientes. Para m\u00ed esto tiene mucho sentido. Dentro de la secuencia, el insomne permanece en la fase despierta y centrada o en la de enso\u00f1aci\u00f3n despierta, menos centrada e incapaz, por la raz\u00f3n que sea, de abandonarse al sue\u00f1o por completo. Hartmann comparte con otros investigadores la convicci\u00f3n de que so\u00f1ar es un estado m\u00e1s emocional que vivir despiertos y que en los sue\u00f1os realizamos conexiones, a menudo metaf\u00f3ricas, que son m\u00e1s creativas que cuando estamos totalmente despiertos realizando alguna labor. El no cree que los sue\u00f1os constituyan un sinsentido aleatorio. So\u00f1ar es otra forma de actividad mental.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la secuencia de Hartmann no hay lugar para un sue\u00f1o sin sue\u00f1os, pero admite que el estado de vac\u00edo mental puede radicar en el entorno del mundo de los sue\u00f1os. Gottfried Leibniz contestaba a Descartes y a Locke arguyendo que no todos los pensamientos son conscientes. Algunas percepciones son demasiado difusas y confusas para entrar en el \u00e1mbito de nuestra conciencia autorreflexiva. \u00c9l defend\u00eda la idea de una secuencia continua de percepci\u00f3n que iba desde la inconsciencia hasta la autoconciencia; por tanto, incluso el sue\u00f1o profundo sin sue\u00f1os forma parte de lo que somos y quienes somos. Leibniz muri\u00f3 en 1716 pero su intuici\u00f3n sigue siendo sorprendente. Todav\u00eda podemos seguir ignorando por qu\u00e9 nos dormimos y luego despertamos, pero ahora sabemos que ambos estados forman parte de un organismo din\u00e1mico y cambiante. Mucho despu\u00e9s de Descartes, de Locke y de Leibniz, el fil\u00f3sofo franc\u00e9s Maurice Merleau-Ponty escribi\u00f3 en la <em>Fenomenolog\u00eda de la percepci\u00f3n<\/em> (1945): \u00abEl papel del cuerpo es el de asegurar la metamorfosis.\u00bb[8] Eso es, con certeza, lo que hacemos exactamente cuando nos movemos entre los diversos estados que van desde la plena conciencia y concentraci\u00f3n, pasando por las enso\u00f1aciones fragmentarias, a cuando comenzamos a adormilarnos hasta llegar a dormirnos y empezar a so\u00f1ar o a dormirnos sin so\u00f1ar en absoluto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><strong>Notas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[1] Geoffrey Chaucer, <em>The Book of the Duchess<\/em>, v. 34 [trad. esp.: <em>El libro de la duquesa<\/em>, C\u00f3rdoba, Le\u00f3n Sen- dra, 1995].<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[2] Vladimir Nabokov, <em>Speak Memory: An Autobiography Revisited<\/em> (Nueva York: Pyramid Books, 1967), p. 24-25 [trad. esp.: <em>Habla, memoria<\/em>, Barcelona, Anagrama, 2011].<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[3] Jorge Luis Borges, \u00abInsomnia\u00bb, en <em>Poems of the Night<\/em>, ed. de Efrain Kristal, trad. de Christopher Maurer (Nueva York: Penguin, 2010), p. 37 [orig. esp.: \u00abInsomnio\u00bb, en <em>Poesia completa<\/em>, Barcelona, Destino, 2009].<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[4] Chaucer, <em>The Book of the Duchess<\/em>, vv. 28-29.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[5] Arist\u00f3teles, <em>On the Generation of Animals<\/em>, Loeb Classical Library 366, trad. de A. L. Peck (Cambridge, MA: Harvard University Press, 1963), 1.1.778b28-33 [trad. esp.: <em>Reproducci\u00f3n de los animales<\/em>, Madrid, Gredos, 1994].&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[6] <em>The Complete Works of Aristotle: The Revised Oxford Translation<\/em>, vol. 1, <em>On Sleep<\/em>, trad. de J. I. Beare (Princeton, NJ: Princeton University Press, 1984), p. 722, 1.1.451b7-8.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[7] \u00abThe Meditations\u00bb en <em>Essential Works of Descartes<\/em>, trad. de Lowell Bair (Nueva York: Bantam Books, 1961), p. 60 [trad. esp.: <em>Meditaciones metafisicas<\/em>, Madrid, Alianza, 2011].<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[8] Maurice Merleau-Ponty, <em>The Phenomenology of Perception<\/em>, trad. de Colin Smith (Londres: Routledge and Kegan Paul, 1962), p. 164 [trad. esp.: <em>Fenomenologia de la percepci\u00f3n<\/em>, Barcelona, Altaya, 1999].<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Siri Hustvedt (Northfield, 19 de febrero de 1955) es una novelista, ensayista y poeta feminista\u200b estadounidense de padres noruegos. Realiz\u00f3 sus estudios de licenciatura en St. Olaf College (Historia) y su doctorado en la Universidad de Columbia (Ingl\u00e9s). 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