{"id":7311,"date":"2020-07-10T20:06:50","date_gmt":"2020-07-10T20:06:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.adepac.org\/inicio\/?p=7311"},"modified":"2020-07-10T20:06:50","modified_gmt":"2020-07-10T20:06:50","slug":"terapia-de-grupo-y-psicologia-analitica-parte-1-edward-whitmont","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/terapia-de-grupo-y-psicologia-analitica-parte-1-edward-whitmont\/","title":{"rendered":"Terapia de grupo y psicolog\u00eda anal\u00edtica (Parte 1) &#8211; Edward Whitmont"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"267\" height=\"385\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/Whitmont.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7312\" srcset=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/Whitmont.jpg 267w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/Whitmont-208x300.jpg 208w\" sizes=\"auto, (max-width: 267px) 100vw, 267px\" \/><figcaption>Edward Whitmont<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-text-align-center is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Edward C. Whitmont (1912-1998) fue un psicoanalista junguiano y m\u00e9dico home\u00f3pata que introdujo a muchos estadounidenses a los fundamentos de la psicolog\u00eda junguiana. Miembro fundador de la IAAP (Asociaci\u00f3n Internacional de Psicolog\u00eda Anal\u00edtica) y del Instituto CG Jung de Nueva York, fue autor de las obras <em>The Symbolic Quest, Psyche and Substance<\/em> y de <em>Alchemy of Healing<\/em>. Fue traducida al espa\u00f1ol su libro El retorno de la diosa: El aspecto femenino de la personalidad. Nacido en Viena, E. Whitmont recibi\u00f3 su t\u00edtulo de m\u00e9dico de la Universidad de esta ciudad en 1934 y luego emigr\u00f3 a los Estados Unidos pocos a\u00f1os despu\u00e9s. El siguiente art\u00edculo fue tomado de Whitmont, E. (1964). Group Therapy and analytical psychology. <em>Journal of Analytical Psychology<\/em>, January 1964, Volume 9, Issue 1, Pp. 1\u2013101. Debido a su extensi\u00f3n se publica en dos partes.<\/p><p><strong>____________________________________________<\/strong><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">Traducido del ingl\u00e9s por Juan Carlos Alonso G.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>INTRODUCCI\u00d3N<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Este art\u00edculo intenta mostrar que el an\u00e1lisis de grupo es una modalidad terap\u00e9utica espec\u00edfica, que podr\u00eda ser de gran valor para los junguianos. &nbsp;No lo usar\u00edamos como una terapia corta; &nbsp;de hecho, no necesariamente acorta la terapia en absoluto. &nbsp;Tampoco es una forma de an\u00e1lisis de masas. &nbsp;El an\u00e1lisis grupal complementa y amplifica nuestra habitual terapia individual al agregar un \u00ablaboratorio grupal\u00bb en el que ciertas experiencias son posibles, que el an\u00e1lisis individual no puede transmitir en el mismo grado. &nbsp;La experiencia de la realidad y la prueba de la realidad de los intentos de relaci\u00f3n, y la experiencia del \u00abarquetipo grupal\u00bb, conducen bajo escrutinio anal\u00edtico simult\u00e1neo a un trabajo fuera de la transferencia grupal. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Al principio, tambi\u00e9n compart\u00ed el prejuicio contra la terapia grupal prevalente entre los analistas, especialmente los junguianos. &nbsp;Mi decisi\u00f3n de probar el an\u00e1lisis grupal y ver c\u00f3mo podr\u00eda funcionar realmente fue motivada en parte por las solicitudes y consultas de los pacientes (especialmente las de orientaci\u00f3n cu\u00e1quera); &nbsp;pero mi consideraci\u00f3n principal era te\u00f3rica: las grandes religiones siempre hab\u00edan dado un valor especial al culto grupal como complemento necesario del encuentro individual con lo numinoso. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo tanto, parec\u00eda justificado suponer que una dimensi\u00f3n terap\u00e9utica espec\u00edfica, una calidad arquet\u00edpica <em>sui generis<\/em>, podr\u00eda estar contenida en la experiencia grupal, la cual no ser\u00eda accesible en el mismo grado en la terapia solo individual. &nbsp;Si esto fuera as\u00ed, el \u00abarquetipo grupal\u00bb (si ahora podemos usar tentativamente un t\u00e9rmino para aclararlo m\u00e1s tarde) podr\u00eda causar problemas cuando no se tiene en cuenta; pero como cualquier otro arquetipo ser\u00eda de ayuda constructiva cuando se confronta y se relaciona adecuadamente. &nbsp;Creo que mi experiencia parece respaldar la veracidad de esta tesis. &nbsp;Aqu\u00ed hay entonces un problema que los junguianos, especialmente, no pueden permitirse eludir. &nbsp;La aclaraci\u00f3n de este aspecto arquet\u00edpico de la experiencia grupal no se ha intentado en las pocas contribuciones previas a la terapia grupal en la literatura junguiana. &nbsp;La presentaci\u00f3n de Hobson (1959) reafirma y resume principalmente algunos de los puntos de vista convencionales sobre la terapia grupal. &nbsp;Martin (1955) carece de cualquier t\u00e9cnica terap\u00e9utica, o incluso anal\u00edtica. La suya es una descripci\u00f3n te\u00f3rica elemental de las ideas generales de Jung, junto con la pr\u00e1ctica cu\u00e1quera. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Este documento se basa en la experiencia del escritor con grupos de pacientes, as\u00ed como con un grupo formado por seis analistas de Nueva York. &nbsp;Los grupos de pacientes eran de entre seis y ocho cada uno; &nbsp;la mayor\u00eda de los miembros estaban en an\u00e1lisis individual al mismo tiempo. &nbsp;Los analistas formamos nuestro grupo como un experimento terap\u00e9utico sobre nosotros mismos, y hoy en d\u00eda existe desde hace m\u00e1s de cuatro a\u00f1os. Al principio, analizamos solo nuestras reacciones y relaciones interpersonales mutuas; esto inevitablemente nos llev\u00f3, vacilantes al principio pero con una confianza creciente a medida que pasaba el tiempo, a problemas personales m\u00e1s \u00edntimos. &nbsp;Lo que sigue resume los primeros a\u00f1os de experiencia con estos experimentos. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>LA SESI\u00d3N DE TERAPIA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de terminar la corta charla introductoria, una reuni\u00f3n t\u00edpica de grupo generalmente tiende a comenzar con un per\u00edodo de silencio expectante m\u00e1s corto o m\u00e1s largo. &nbsp;Este silencio espont\u00e1neo es una especie de \u00absintonizaci\u00f3n\u00bb y concentraci\u00f3n de la libido. &nbsp;Es importante que el analista lo respete y espere pacientemente a que surjan expresiones espont\u00e1neas. &nbsp;Finalmente alguien habla. &nbsp;Este primer movimiento inicial puede ser cualquier cosa: una observaci\u00f3n casual, una expresi\u00f3n de un problema personal problem\u00e1tico, una relaci\u00f3n estancada o un sue\u00f1o. &nbsp;Alguien responde y evoca contribuciones adicionales de uno o m\u00e1s miembros del grupo. &nbsp;Ahora hay un intercambio en camino. &nbsp;Cualquier comentario casual puede provocar reacciones, objeciones, aprobaciones de alguien particularmente sensible a \u00e9l. &nbsp;Los problemas o sue\u00f1os provocan preguntas o sentimientos que a su vez constelan involucramientos personales. &nbsp;Los miembros m\u00e1s activos del grupo est\u00e1n ahora discutiendo e intercambiando reacciones. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Es probable que en cada grupo se encuentren algunos a quienes les resulta dif\u00edcil o incluso desagradable participar. &nbsp;Su no participaci\u00f3n a su vez evoca reacciones, tarde o temprano, del resto del grupo al que ahora tienen que responder, ya sea activamente, aprendiendo as\u00ed a participar, o pasivamente, persistiendo en su negativa. &nbsp;A veces, el desaf\u00edo comprensivo del grupo aumenta su reserva de repliegue. &nbsp;Cuando esto no sucede, el grupo generalmente respeta su insistencia en mantenerse distante. &nbsp;Por lo tanto, aceptado en su actitud, los miembros silenciosos eventualmente se encuentran de manera imperceptible participando y formando parte del grupo. &nbsp;La experiencia de \u00abpertenecer\u00bb a una comunidad de aceptaci\u00f3n que respeta la posici\u00f3n individual de uno, incluso si se trata de alguien que no participa en las actividades de la comunidad, es la primera experiencia terap\u00e9utica; &nbsp;da una sensaci\u00f3n de seguridad, con frecuencia nunca antes suficientemente experimentada, que tiene el efecto parad\u00f3jico de llevar gradualmente a los miembros del grupo que se repliegan inicialmente a una participaci\u00f3n activa. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Quienes se sienten \u00ablastimados\u00bb en tales intercambios, o como resultado de percepciones e interpretaciones, son apoyados por la simpat\u00eda del grupo. &nbsp;Cualquier intento de \u00abmovilizar\u00bb a un miembro del grupo suscita de inmediato la oposici\u00f3n de otros miembros del grupo, y de inmediato se hace consciente y se vuelve accesible para la interpretaci\u00f3n anal\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Una buena parte de la interpretaci\u00f3n la realizan los propios miembros del grupo. &nbsp;Cuando dos o m\u00e1s participantes se entrelazan en las proyecciones, hay otros que se\u00f1alan de manera m\u00e1s objetiva la raz\u00f3n del impase. &nbsp;Solo cuando los propios miembros del grupo no pueden aclarar las dificultades ellos mismos, o tienden a pasar por alto un tema importante, creo que es el momento en que el analista intervenga con las interpretaciones. Cualquiera que sea la informaci\u00f3n que puedan transmitir los iguales, tiene m\u00e1s peso que los que el analista puede se\u00f1alar. Lo anterior, a pesar de que, si son prematuros, son potencialmente menos traum\u00e1ticos que la interpretaci\u00f3n del analista. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Fundamentalmente, el grupo act\u00faa en tres dimensiones interrelacionadas: los primeros intercambios equivalen a m\u00faltiples catarsis compartidas. &nbsp;El resultado es un alivio de la carga de los sentimientos de culpa \u00fanicos, y as\u00ed se hace posible una mayor capacidad para enfrentarse a uno mismo de manera objetiva. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda fase se desarrolla en forma de atracciones y antagonismos mutuos. Se alienta su expresi\u00f3n abierta y se investigan al principio en t\u00e9rminos de su validez objetiva. &nbsp;Al enfrentarse a las diversas reacciones que evoca en otros miembros del grupo, cada analizado aprende a verse a s\u00ed mismo de manera m\u00e1s realista como lo ven los dem\u00e1s o de una manera diferente a la acostumbrada. &nbsp;La sombra se convierte en una experiencia m\u00e1s real ya que el elogio y la cr\u00edtica no coinciden con la imagen acostumbrada de uno mismo. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Una experiencia valiosa se produce tambi\u00e9n cuando es posible provocar reacciones a una situaci\u00f3n particular de los diversos miembros del grupo: muestran una amplia variedad de posibles reacciones a la misma situaci\u00f3n; &nbsp;estas diferencias de reacci\u00f3n revelan los patrones variados, individuales, <em>a priori<\/em>, inconscientes. &nbsp;Otra experiencia reveladora ocurre cuando un miembro del grupo expresa sus reacciones a todos los dem\u00e1s miembros del grupo, mostrando as\u00ed a cada uno c\u00f3mo afecta a una persona en particular. &nbsp;Estas reacciones ahora se vuelven sujetas a interpretaci\u00f3n anal\u00edtica: primero, en t\u00e9rminos de su validez objetiva con respecto a la persona a la que fueron dirigidas (quiz\u00e1s mostrando cualidades de sombra hasta ahora pasadas por alto), y m\u00e1s adelante, durante la fase posterior, en t\u00e9rminos de posibles proyecciones &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En esta fase se muestran puntos ciegos que no se pod\u00edan \u00abver\u00bb antes, con frecuencia y de manera sorprendente, aunque los sue\u00f1os ya los hab\u00edan sacado a la luz del trabajo individual. &nbsp;Las funciones inferiores tambi\u00e9n adquieren una realidad m\u00e1s concreta cuando cada miembro del grupo tiene la oportunidad de ver qu\u00e9 tan diferente reaccionan los dem\u00e1s ante una situaci\u00f3n similar. &nbsp;Cuando el tipo sentimiento reacciona en t\u00e9rminos de valores subjetivos y puede responder exageradamente de manera emocional, el tipo pensamiento despersonaliza, abstrae y puede fallar en reaccionar adecuadamente de manera personal. Este \u00faltimo puede ser imperceptible de las sensibilidades personales y reaccionar a s\u00ed mismo a trav\u00e9s del mal humor o del \u00e1nima. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El grupo se vuelve muy bueno para atrapar los pasos esquivos, y no dejar\u00e1 que nadie se salga con la suya, de modo que tarde o temprano todos en el grupo se enfrentan de manera bastante concreta con fallas obvias de comunicaci\u00f3n. Se producen reacciones cargadas de culpa que no pueden racionalizarse ni proyectarse.<\/p>\n\n\n\n<p>En la tercera y tal vez la etapa m\u00e1s vital, las reacciones afectivas, que ahora se han vuelto aparentes, se tratan como proyecciones de sombras, animus, anima y arquetipos parentales y grupales, como puede ser el caso, primero usando una t\u00e9cnica de &nbsp;verbalizaci\u00f3n directa, y posteriormente sustituyendo por el \u201cyo\u201d por el \u00abt\u00fa\u00bb. &nbsp;Por ejemplo, cuando una reacci\u00f3n verbalizada por primera vez como \u00abCreo que eres mand\u00f3n e intolerante\u00bb se reafirma en la forma de \u00abyo\u00bb, diciendo \u00abLo que encuentro en ti me hace sentir que, de alguna manera, debo ser &nbsp;mand\u00f3n e intolerante\u00bb. &nbsp;Luego se le puede pedir al paciente que haga un an\u00e1lisis psicol\u00f3gico m\u00e1s detallado del miembro del grupo que provoc\u00f3 la reacci\u00f3n. Posteriormente, esto se aplica nuevamente a \u00e9l mediante la sustituci\u00f3n de la \u00abyo\u00bb por el \u00abt\u00fa\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo tanto, la ira defensivamente explicada, por ejemplo, al afirmar que ella (quien la evoc\u00f3) es \u00abarrogante\u00bb al pasar por alto las sensibilidades de los dem\u00e1s, porque solo puede pensar en clich\u00e9s, y se preocupa exclusivamente por su propio mundo porque siempre tiene que justificarse a s\u00ed misma\u201d, se aplica ahora al autor de esta exposici\u00f3n anal\u00edtica. Lo confronta con un an\u00e1lisis de s\u00ed mismo, tan v\u00e1lido y a menudo tan detallado como podr\u00eda ser cualquier sue\u00f1o. &nbsp;Es descriptivo de una parte de su propia naturaleza inconsciente, que debe buscarse tratando de verse a s\u00ed mismo bajo una luz diferente. &nbsp;El mismo principio se aplica tambi\u00e9n cuando uno se siente atra\u00eddo o fascinado en lugar de antagonizado por una cualidad encontrada, y est\u00e1 excitado por el n\u00famero opuesto: la verbalizaci\u00f3n de una manera similar conducir\u00e1 a la realizaci\u00f3n de un potencial creativo desconocido o reprimido. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Este aspecto revelador de la interacci\u00f3n grupal desarrolla una actitud de ayuda mutua al descubrir cualidades inconscientes. Uno aprende que no se puede evitar proyectar y tener \u00abganchos\u00bb para las proyecciones de los dem\u00e1s, y que uno tiene que aceptar la responsabilidad y la conciencia de ambos. &nbsp;El resultado es un aumento gradual de los sentimientos de aceptaci\u00f3n mutua y afinidad. &nbsp;La interacci\u00f3n grupal se experimenta como una relaci\u00f3n \u00abescolar\u00bb que ofrece una situaci\u00f3n de aprendizaje protegida dentro de la cual se hace posible el crecimiento individual. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n se logra una experiencia \u00fanica al descubrir que, a pesar de los desacuerdos abiertos y las francas expresiones de hostilidad, une a los miembros del grupo un c\u00e1lido v\u00ednculo de pertenencia entre s\u00ed. Uno descubre que cualquier experimento en el campo de relaci\u00f3n es posible en el grupo sin amenazar el sentido de pertenencia. &nbsp;Esta sensaci\u00f3n de ser aceptado y pertenecer es m\u00e1s impresionante cuando proviene del grupo de los propios compa\u00f1eros que cuando proviene del analista. &nbsp;Porque, como el paciente asume t\u00e1citamente, el analista est\u00e1 \u00abobligado\u00bb profesionalmente a dar aceptaci\u00f3n y simpat\u00eda, y ha sido entrenado para no sentirse molesto con el paciente y para retener los sentimientos de rechazo. &nbsp;Los miembros del grupo, por otro lado, no tienen tales obligaciones y reacciones profesionales. &nbsp;Por lo tanto, su cr\u00edtica es menos traum\u00e1tica (como ya se mencion\u00f3), pero su aceptaci\u00f3n humana, por inesperada que sea, es m\u00e1s conmovedora que la del analista. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo tanto, se constela una experiencia que se puede describir mejor como protectora o sustentadora, una \u00abcontenci\u00f3n\u00bb en una comunidad como en un \u00abtemenos\u00bb numinoso. &nbsp;Esto lo colocaremos m\u00e1s adelante en su contexto arquet\u00edpico apropiado. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, los miembros del grupo tambi\u00e9n aprenden a enfrentar el peligro de la contenci\u00f3n grupal. &nbsp;Experimentan la amenaza de ser devorados como individuos al identificarse con el grupo que sucumbe al sentimiento de poder y seguridad que parece provenir de moldearse a uno mismo, de acuerdo con las actitudes prevalecientes del grupo o la multitud. &nbsp;Pero al tener que defender su posici\u00f3n individual contra la oposici\u00f3n del grupo, aprenden a relacionarse individualmente con los individuos en lo que inicialmente se percibi\u00f3 como una masa informe y amenazante. &nbsp;Como resultado, adquieren cierto grado de inmunidad contra la compulsividad masiva. &nbsp;Una paciente expres\u00f3 su asombro por el hecho de que, como resultado del trabajo grupal, se encontr\u00f3 cada vez m\u00e1s capaz de defenderse en otros grupos y acumulaciones de personas. Otra paciente describi\u00f3 una aversi\u00f3n inicial a asistir a las sesiones grupales; &nbsp;a medida que el grupo progresaba, para su sorpresa, experiment\u00f3 un sentimiento en s\u00ed misma que le oblig\u00f3 a confrontar y contribuir a la \u00abempresa com\u00fan\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>LA \u00abREALIDAD\u00bb DE LA EXPERIENCIA DE GRUPO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de la \u00abcontenci\u00f3n\u00bb, que se investigar\u00e1 m\u00e1s adelante, la cualidad m\u00e1s caracter\u00edstica de la experiencia grupal es lo que yo llamar\u00eda \u201crealidad\u201d o \u00abconcreci\u00f3n\u00bb. &nbsp;Obviamente, la realidad debe ser inherente tambi\u00e9n al an\u00e1lisis individual si es un an\u00e1lisis en forma. &nbsp;\u00bfQu\u00e9 se entiende entonces por esta calidad especial de \u00abrealidad\u00bb en el an\u00e1lisis grupal? &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En el proceso anal\u00edtico individual, cada percepci\u00f3n tiende a ser relativamente abstracta al principio. &nbsp;Comienza con una interpretaci\u00f3n de los sue\u00f1os o una comprensi\u00f3n de la psicodin\u00e1mica. &nbsp;A trav\u00e9s de la introspecci\u00f3n se espera que se convierta en una realizaci\u00f3n concreta. Sin embargo, con frecuencia notamos que a algunos pacientes les resulta bastante dif\u00edcil, incluso imposible, transformar la interpretaci\u00f3n o comprensi\u00f3n abstracta en una autorrealizaci\u00f3n concreta. &nbsp;Siempre que sea posible, el analista intentar\u00e1 ayudar a este proceso mediante el uso de situaciones concretas y reales que est\u00e9n a su alcance, y se esforzar\u00e1 por resolver y probar los conflictos emocionales a medida que se presenten en el encuentro-transferencial inmediato con el paciente. &nbsp;Pero estas posibilidades son naturalmente limitadas. &nbsp;Las situaciones t\u00edpicas no ocurren necesariamente en la consulta del analista; &nbsp;de hecho, a menudo son cuidadosamente esquivados por el paciente. &nbsp;Y la reuni\u00f3n repetida de las mismas dos personas limita el alcance psicol\u00f3gico de los posibles encuentros. &nbsp;Porque \u00abla persona individual del analista es solo una de un n\u00famero infinito de adaptaciones que no solo son posibles sino que tambi\u00e9n son necesarias para la vida\u00bb, y \u00abes en un grupo donde ocurren eventos que nunca son constelados por un individuo, e incluso pueden ser &nbsp;reprimidos intencionalmente por \u00e9l\u00bb (Jung, 1959). &nbsp;Por lo tanto, las oportunidades para una prueba de realidad y un trabajo real de este tipo son limitadas en comparaci\u00f3n con las posibilidades en un grupo. Muchos de los problemas relacionales del analizado apenas se mencionan. &nbsp;Son abstractos en lo que respecta al an\u00e1lisis real, est\u00e1n fuera del encuentro anal\u00edtico real y se tratan solo como los informa el paciente, de segunda mano, por as\u00ed decirlo; representan los eventos del ayer, raramente identificados como ocurriendo concretamente en ese momento. &nbsp;El paciente tiene que <em>decirle<\/em> al analista <em>acerca<\/em> de sus problemas tan objetivamente como pueda contar y observar. &nbsp;Sin embargo, esta \u00abobjetividad\u00bb est\u00e1 en primer lugar distorsionada por los mismos complejos que llevaron al paciente al tratamiento. &nbsp;Adem\u00e1s, la capacidad de contar, incluso cuando uno pueda ser bastante objetivo, es probable que sea interferida, al menos al comienzo de un an\u00e1lisis, por la transferencia. &nbsp;Aun m\u00e1s, cuando despu\u00e9s de un largo trabajo, el paciente llega al punto en el que se siente libre de reaccionar como \u00abigual\u00bb con su analista (en lugar del temor compulsivo, reverencia o rebeli\u00f3n en cuanto a sus figuras de autoridad), el analista sigue siendo un tipo especial de persona, portando como lo hace, las proyecciones del hombre o mujer sabios y las figuras personales de los padres, que nunca se hacen completa y finalmente conscientes. &nbsp;Por lo tanto, el paciente nunca puede reaccionar ante el analista individual con los mismos tonos de sentimiento y objetividad que puede ante sus \u00abpropios pares\u00bb, a pesar de todos los intentos y teor\u00edas de resoluci\u00f3n de transferencia. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En consecuencia, tanto al informar sobre sus experiencias, problemas y relaciones interpersonales, como al expresar sus sentimientos a medida que surgen, lo mejor que puede hacer el analizado es decirle al analista lo que est\u00e1 sucediendo y reaccionar ante \u00e9l de la manera m\u00e1s natural posible. &nbsp;A menudo, de hecho, no es muy posible hacerlo. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En el grupo, la situaci\u00f3n es completamente diferente. &nbsp;All\u00ed, los problemas de uno se experimentan con otras personas, sus compa\u00f1eros, justo en el instante. &nbsp;El analista y los otros miembros del grupo est\u00e1n all\u00ed y lo atrapan a uno inmediatamente, con las manos en la masa, en el acto, por as\u00ed decirlo. &nbsp;La negaci\u00f3n m\u00e1s obstinada tiene que ceder cuando siete u ocho personas de personalidades muy distintas, y sin capacitaci\u00f3n profesional en el tema, muestran que alguien de ellos repetidamente acaba de crear su propia dificultad. &nbsp;La percepci\u00f3n es concreta, el problema ocurre justo en ese momento y no hay que buscar un concepto abstracto para traducirlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, el grupo proporciona un entorno seguro para experimentar con intentos de llegar a los dem\u00e1s y aprender gradualmente c\u00f3mo &nbsp;relacionarse con ellos. &nbsp;La persona retra\u00edda, en el curso del an\u00e1lisis individual, puede experimentar sus sentimientos agresivos por primera vez, pero \u00bfc\u00f3mo van a ser probados en estado bruto fuera de la oficina del analista? &nbsp;El paciente tiene que experimentar con ellos si se van a canalizar de manera constructiva al final. &nbsp;Para esto necesita oportunidades para que est\u00e9n a la vez protegidas y, sin embargo, no demasiado protegidas. &nbsp;El analista puede estar demasiado \u00abseguro\u00bb; &nbsp;con demasiada frecuencia est\u00e1 restringido en sus reacciones directas por su preocupaci\u00f3n sobre qu\u00e9 tan devastadoras puede ser para el paciente, y tendr\u00e1 toda la raz\u00f3n. &nbsp;Pero los miembros del grupo no est\u00e1n agobiados por tales preocupaciones en la misma medida; &nbsp;tampoco son sus reacciones tan vitales para la autoestima del paciente. &nbsp;Por lo tanto, muestran reacciones m\u00e1s realistas ante el estallido del paciente y con menos riesgo de da\u00f1o. &nbsp;Sin embargo, no lo castigar\u00e1n conden\u00e1ndolo al ostracismo como lo har\u00edan su empleador o conocidos sociales. &nbsp;En consecuencia, el analizado puede ver con sus propios ojos, para probar concretamente y en la realidad, las consecuencias engendradas por sus actitudes y comportamiento, sin pagar el precio del rechazo y la represi\u00f3n. &nbsp;Del mismo modo, la persona que tiende a forzarse a participar socialmente como individuo aprende que el retraimiento y la no participaci\u00f3n silenciosa pueden ser respetados y aceptados por otros. &nbsp;Al descubrir que es posible tener un sentido de pertenencia y de relaci\u00f3n personal a pesar de la no participaci\u00f3n verbal; al poder esperar el impulso espont\u00e1neo de participar, aprende a comunicarse de manera aut\u00e9ntica, en lugar de hacerlo a nivel de una m\u00e1scara de persona artificial. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo tanto, se crea una situaci\u00f3n de laboratorio en la que se dan cuenta de que las pruebas reales no solo est\u00e1n permitidas sino que se les pide. &nbsp;Bajo la protecci\u00f3n herm\u00e9tica (el c\u00edrculo cerrado), del grupo <em>temenos<\/em>, los analizados se acercan a los dem\u00e1s, reaccionan ante ellos y, por lo tanto, exploran las posibilidades en las relaciones humanas. &nbsp;En lugar de hablar sobre sus defectos y habilidades, pueden experimentarlos, someterlos a an\u00e1lisis y darse cuenta de su significado y su relaci\u00f3n con el inconsciente personal y colectivo. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las reacciones simult\u00e1neas de varios compa\u00f1eros traen un grado de conciencia que no se puede experimentar de ninguna otra manera. &nbsp;Cuando un miembro del grupo descubre que los dem\u00e1s est\u00e1n de acuerdo en las reacciones hacia \u00e9l, quien hasta ese momento hab\u00eda logrado transmitir convenientemente como un sesgo por parte de otras personas (incluido su analista), sus \u00e1reas ciegas son enfocadas, sin lugar a dudas. &nbsp;A veces, es m\u00e1s extra\u00f1o para \u00e9l aceptar este tipo de observaci\u00f3n cr\u00edtica e incluso interpretaci\u00f3n de sus compa\u00f1eros no profesionales que del analista, a pesar del hecho adicional de que los sue\u00f1os pueden haber confirmado los mismos problemas. &nbsp;De esta manera, el grupo alivia una buena parte de la \u00abresistencia\u00bb anal\u00edtica, que a menudo se debe a la incapacidad absoluta para captar la experiencia, en el material interpretado. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las reacciones grupales pueden constelar y enfocar diferentes aspectos de los problemas que el analista individual puede no detectar debido a las limitaciones de su psicolog\u00eda personal, porque hay una gama m\u00e1s amplia de ganchos de constelaci\u00f3n y proyecci\u00f3n en el grupo. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El valor decisivo del grupo se ve en aquellos impases anal\u00edticos en los que el mismo material vuelve una y otra vez, y el analizado no es capaz de actualizar y hacer realidad su significado de una manera concreta. Sucede &nbsp;cuando uno \u00ablo sabe todo\u00bb te\u00f3ricamente y no ha descubierto que hay una diferencia entre \u00absaber sobre uno mismo\u00bb y \u00abconocerse a s\u00ed mismo\u00bb. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Este sentido de experiencia \u00abreal\u00bb que proporciona el grupo tambi\u00e9n ayuda a preparar al analizado para la transici\u00f3n desde la situaci\u00f3n anal\u00edtica individual protegida hasta la vida real; sus ideas y cambios se prueban en un entorno menos protegido. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La experiencia grupal tambi\u00e9n puede transmitir un primer sentimiento de la propia realidad. Los miembros del grupo descubren que lo que ellos hacen y dicen tiene un efecto en los dem\u00e1s. Que su realidad es aceptada y que son escuchados por aquellos que no tienen la obligaci\u00f3n profesional de hacerlo. La autoaceptaci\u00f3n y la estabilidad del yo se fomentan en esta atm\u00f3sfera. Para experimentar calidez y continuidad, incluso una profundizaci\u00f3n de la relaci\u00f3n mutua, despu\u00e9s de la expresi\u00f3n abierta de diferencias, desacuerdos y hostilidad, se establece un primer sentido de relaci\u00f3n real sobre la base de la autenticidad en lugar de la conformidad. La persona se convierte en una adaptaci\u00f3n natural genuina en lugar de una m\u00e1scara r\u00edgida artificial.<\/p>\n\n\n\n<p>La experiencia anal\u00edtica en un grupo supera la sensaci\u00f3n de aislamiento personal en la singularidad de la propia culpa que debe mantenerse en secreto. &nbsp;Al ser testigo de problemas y dificultades similares en otros, el analizado gana el coraje de comunicarse nuevamente, ya que no est\u00e1 solo en su indignidad. Al observar proyecciones obvias e ilusiones de transferencia a medida que ocurren en otros, puede ver c\u00f3mo pueden funcionar en s\u00ed mismo. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El hecho de la proyecci\u00f3n es m\u00e1s f\u00e1cil de entender y aceptar cuando uno lo ve demostrado. El miembro del grupo puede ver lo diferente que reaccionan los dem\u00e1s ante la misma situaci\u00f3n, lo afectados y convencidos que est\u00e1n como \u00e9l, pero en una direcci\u00f3n diferente. (Lo que me perturba no necesariamente perturba a los dem\u00e1s, y viceversa).<\/p>\n\n\n\n<p>En el grupo, tanto el analista como el analizado se encuentran en una posici\u00f3n m\u00e1s humana y realista. En el encuentro anal\u00edtico individual, la propia sombra de necesidad del analista se esconde. Aunque se admite que el analista tiene una sombra, esta admisi\u00f3n tiende a ser de naturaleza bastante acad\u00e9mica; si el analista va a representar su papel, debe mantener su sombra bajo un buen control durante la hora, en favor de la persona anal\u00edtica requerida y con la frecuencia suficiente para no correr el riesgo de reacciones de ansiedad perturbadoras en pacientes con un yo d\u00e9bil. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, por m\u00e1s que lo intente, todav\u00eda lleva las proyecciones del analista de sumo sacerdote, hombre sabio y mago. &nbsp;Situado, como lo hace para el paciente, en el pedestal de la relativa falta de sombra y la numinosidad arquet\u00edpica, est\u00e1 alejado en cierta medida de la igualdad humana directa y de la accesibilidad. &nbsp;De hecho, incluso desde su propio punto de vista, puede convertirse en v\u00edctima de su \u00abfalibilidad anal\u00edtica\u00bb, y sus propios puntos ciegos pueden impedir la comprensi\u00f3n y la empat\u00eda de las \u00e1reas correspondientes en el paciente. &nbsp;En el grupo, sin embargo, no hay dudas sobre la presencia de sombras. En los diversos intercambios de reacciones, las sombras de los analistas y de los diversos miembros del grupo pronto se enfocan notablemente. &nbsp;Lo que el analista pasar\u00eda por alto en s\u00ed mismo, alg\u00fan miembro del grupo u otro lo captar\u00e1 y expresar\u00e1 tarde o temprano, con frecuencia m\u00e1s f\u00e1cilmente en el grupo que en el encuentro individual. As\u00ed, se alcanza un nivel de contacto humano genuino (<em>Mitmenschlichkeit<\/em>) que el encuentro individual a menudo puede carecer, a pesar de los mejores esfuerzos del analista. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No es infrecuente que un efecto secundario adicional sea el alivio o el debilitamiento de la carga transferencial cuando el peso del afecto es demasiado intenso para permitir la discusi\u00f3n y un mayor desarrollo. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo tanto, la \u00abrealidad\u00bb de la experiencia grupal puede se puede resumir en la realidad concreta de la aceptaci\u00f3n protectora y de la \u00abpertenencia a\u00bb, y en la concreci\u00f3n humana de los diversos encuentros \u00abyo-t\u00fa\u00bb que en su multiplicidad exceden lo que es posible en el an\u00e1lisis individual, limitado solo a dos personas. &nbsp;La situaci\u00f3n es m\u00e1s tridimensional, ya que muchas facetas de la psicolog\u00eda del analizado se revelan y se confrontan directamente en las interacciones m\u00e1s variadas con los diferentes miembros del grupo, de lo que es pr\u00e1cticamente posible en el an\u00e1lisis individual. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esta atm\u00f3sfera de realidad del grupo con frecuencia sirve para traer a casa puntos que se discutieron repetidamente en el trabajo individual pero que no se pudieron \u201cver realmente\u201d y actualizar. En el grupo es mucho m\u00e1s dif\u00edcil protegerse mediante la intelectualizaci\u00f3n contra una participaci\u00f3n real en el proceso anal\u00edtico. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, tengo la impresi\u00f3n de que se encuentra una dimensi\u00f3n a\u00fan m\u00e1s profunda de un \u00abimpacto de concreci\u00f3n\u00bb en la atm\u00f3sfera grupal que de alguna manera excede lo que hemos descrito racionalmente hasta ahora. Pase lo que pase en el grupo (incluso en forma de &nbsp;eventos bastante triviales), tiene un impacto en la realidad afectiva totalmente desproporcionado e inexplicable para la comprensi\u00f3n racional. Un paciente sol\u00eda hablar de \u00ab\u00e9xitos de taquilla\u00bb al referirse al efecto de algunos intercambios bastante triviales. Cuando nos enfrentamos a tales impactos irracionales, hemos aprendido a mirar &nbsp;hacia posibles factores arquet\u00edpicos para la explicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La cuesti\u00f3n de la naturaleza de los principales elementos arquet\u00edpicos del grupo, cuyas cualidades son contenci\u00f3n, realidad y concreci\u00f3n, tendr\u00e1n ahora que ocupar nuestra atenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>(Fin de la Primera Parte)<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Edward C. Whitmont (1912-1998) fue un psicoanalista junguiano y m\u00e9dico home\u00f3pata que introdujo a muchos estadounidenses a los fundamentos de la psicolog\u00eda junguiana. Miembro fundador de la IAAP (Asociaci\u00f3n Internacional de Psicolog\u00eda Anal\u00edtica) y del Instituto CG Jung de Nueva &hellip; <a href=\"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/terapia-de-grupo-y-psicologia-analitica-parte-1-edward-whitmont\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-7311","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7311","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7311"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7311\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7316,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7311\/revisions\/7316"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7311"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7311"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7311"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}