{"id":7268,"date":"2020-07-21T19:18:54","date_gmt":"2020-07-21T19:18:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.adepac.org\/inicio\/?p=7268"},"modified":"2020-07-21T19:18:54","modified_gmt":"2020-07-21T19:18:54","slug":"el-terapeuta-como-sanador-herido-juan-carlos-alonso-g","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/el-terapeuta-como-sanador-herido-juan-carlos-alonso-g\/","title":{"rendered":"El terapeuta como sanador herido &#8211; Juan Carlos Alonso G."},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/i0.wp.com\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Afiche-Curador-Lima.jpg?fit=1024%2C1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-7272\" width=\"462\" height=\"390\" srcset=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Afiche-Curador-Lima.jpg 1245w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Afiche-Curador-Lima-300x253.jpg 300w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Afiche-Curador-Lima-1024x864.jpg 1024w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Afiche-Curador-Lima-768x648.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 462px) 100vw, 462px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Juan Carlos Alonso es Psic\u00f3logo (Universidad Nacional, Bogot\u00e1)\u00a0y Analista Junguiano de la IAAP (International Association for Analytical Psychology).\u00a0Magister en Estudios Pol\u00edticos (Universidad Javeriana). Miembro Fundador y Director de ADEPAC (Amigos de la Psicolog\u00eda Anal\u00edtica en Colombia) y miembro de la Sociedad Colombiana de Analistas Junguianos (SCAJ). Atiende consulta particular como psicoterapeuta y analista junguiano especializado en adultos. <em>El autor present\u00f3 esta charla el s\u00e1bado 13 de junio de 2020, en Facebook Live, invitado por el Instituto Eleusis de Psicolog\u00eda Anal\u00edtica Junguiana, Lima, Per\u00fa<\/em>. Correo:<a href=\"mailto:adejungcol@yahoo.com\">adejungcol@yahoo.com<\/a>. <\/em><br><strong>_____________________________________________________<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Resumen<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p> <em>En este art\u00edculo se aborda desde un an\u00e1lisis junguiano, \u00a0la relaci\u00f3n terapeuta [1] -paciente, la cual corresponde al arquetipo del sanador herido. Esta imagen reiterada en la mitolog\u00eda muestra la bipolaridad de este arquetipo, tanto desde la mirada del terapeuta como desde la perspectiva del paciente<\/em>.  <em> <\/em> <\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>_____________________________________________________<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El m\u00e9dico y analista junguiano Adolph Guggenb\u00fchl en su obra <em>Poder y destructividad en psicoterapia<\/em> plantea que, independiente de que se quiera o no, la psicoterapia est\u00e1 relacionada con la medicina. Ambas disciplinas se encargan de ayudar a los enfermos a curarse, unos de sus heridas f\u00edsicas y otros de sus heridas ps\u00edquicas. Este autor menciona que con frecuencia existe en nuestros d\u00edas un culto, tanto a m\u00e9dicos como a terapeutas, a quienes se honra p\u00fablicamente porque tienen en sus manos la curaci\u00f3n de enfermedades.&nbsp;Desafortunadamente este culto puede llevar a algunos terapeutas a ubicarse frente al paciente desde &nbsp;una posici\u00f3n de poder. El resultado es, por lo tanto, una relaci\u00f3n asim\u00e9trica en la que el terapeuta tiene un gran dominio y una gran capacidad de determinaci\u00f3n sobre lo que le va a sucederle al paciente, lo cual puede llevar a su vez a que el paciente asuma una actitud pasiva durante el tratamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>La actitud de poder no siempre est\u00e1 presente desde el comienzo de la pr\u00e1ctica como terapeutas. En el curso de su carrera, los estudiantes de psicolog\u00eda o de medicina pasan por una fase muy conocida en la que creen sufrir todas las enfermedades sobre las que est\u00e1n aprendiendo. Oyen hablar de un trastorno (ya sea ansiedad, depresi\u00f3n, fobia social, hipocondr\u00eda, etc.) y descubren en ellos todos los s\u00edntomas.&nbsp;Esta fase es muy importante en su formaci\u00f3n pues es el momento en que comienzan a comprender que esas enfermedades est\u00e1n potencialmente en todas las personas, incluidos ellos mismos.&nbsp;Es entonces cuando empiezan a vivenciarse como curadores heridos. Desafortunadamente, la pr\u00e1ctica terap\u00e9utica es tan dura que esta actitud inicial puede cambiar muchas veces hasta llevarlos con el tiempo a ser arrogantes, charlatanes o a sentirse salvadores mesi\u00e1nicos.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a la formaci\u00f3n como terapeutas hay una ventaja en las escuelas con institutos de formaci\u00f3n, como la junguiana o la freudiana, que exigen que, adem\u00e1s del plan de estudios con las principales teor\u00edas del enfoque, es necesario cumplir con una etapa de \u201centrenamiento\u201d, que incluye tanto horas de an\u00e1lisis personal como horas de supervisi\u00f3n de casos. Estas pr\u00e1cticas han sido concebidas precisamente para que los futuros terapeutas trabajen no solo su sombra sino sus conflictos interiores, y que, adem\u00e1s puedan comprender las din\u00e1micas con los pacientes. Este proceso es guiado por supervisores con experiencia. Desafortunadamente, no todos los terapeutas tienen este entrenamiento y por eso pueden ser presa f\u00e1cil de la posesi\u00f3n de la sombra. Pero aun habiendo tenido un buen entrenamiento, ning\u00fan terapeuta est\u00e1 exento de que con el tiempo su sombra aparezca y entorpezca su labor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Perspectiva\ndel terapeuta<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El an\u00e1lisis\njunguiano de la relaci\u00f3n terapeuta-paciente, lo har\u00e9 en dos partes: la primera\ndesde la \u00f3ptica del terapeuta, y la segunda desde la perspectiva del paciente.\nComencemos con la mirada del terapeuta.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Arquetipo del curador herido<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La\nrelaci\u00f3n terapeuta-paciente responde al arquetipo del curador herido, que es\nuna figura reiterada en las mitolog\u00edas. La mejor imagen que representa este\narquetipo es la del mito griego de Quir\u00f3n, el centauro sabio, tutor de varios\nh\u00e9roes, entre otros Esculapio, a quien le ense\u00f1\u00f3 el arte de la medicina. <\/p>\n\n\n\n<p>Heracles le dispar\u00f3 accidentalmente a Quir\u00f3n una flecha envenenada que le dio en una de sus patas traseras haci\u00e9ndole una herida dolorosa e incurable. Pero aun estando herido, Quir\u00f3n ten\u00eda el poder de curar a los dem\u00e1s. La palabra \u2018quir\u00f3fano\u2019 viene de su nombre Quir\u00f3n, que significa \u2018el que cura las heridas de otro con las manos\u2019. Psicol\u00f3gicamente, el hecho de que el curador Quir\u00f3n estuviera herido significa que en cada terapeuta reside un herido, y es una imagen que refuerza la idea de que aquel que enferma tambi\u00e9n tiene el poder de curar, que constituye el principio del curador herido. Jung dec\u00eda: \u201cSolo en aquello en lo que el terapeuta mismo es afectado, puede tambi\u00e9n curar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Definici\u00f3n\nde arquetipo<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Para\nentender a qu\u00e9 nos referimos al hablar del arquetipo del curador herido,\ncomencemos recordando la definici\u00f3n de arquetipo. Un arquetipo puede definirse\ncomo la potencialidad innata de una conducta lo cual se observa cuando tendemos\na reaccionar de manera similar ante algo o ante alguien, al encontrarnos en una\nsituaci\u00f3n t\u00edpica y de constante recurrencia. <\/p>\n\n\n\n<p>Los arquetipos se asemejan un poco a los instintos animales. Por ejemplo, cuando algunas aves tienen sus cr\u00edas, aparecen unos patrones de conducta que las llevan siempre a construir nidos para ellos. Algo semejante ocurre en algunas relaciones arquet\u00edpicas en las personas. Cuando los seres humanos se encuentran con determinadas situaciones en la vida se activan ciertas formas de reaccionar. Por ejemplo, hijos y madres ante la maternidad, o los miembros de una pareja ante los celos, o hermanos y hermanas ante la rivalidad, o la relaci\u00f3n de la que estamos hablando: la de terapeutas y pacientes ante la enfermedad. La gran diferencia con los instintos es que los arquetipos en los humanos no son comportamientos tan deterministas como los instintos sino que son s\u00f3lo tendencias, pero tendencias que pueden variar, dependiendo de las experiencias de los individuos en cada relaci\u00f3n. Adem\u00e1s son tendencias que pueden controlarse, pero s\u00f3lo si se hacen conscientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Al ser arquet\u00edpica la relaci\u00f3n entre terapeuta y paciente, expresa una forma innata y potencial de la conducta humana. Por eso, en situaciones arquet\u00edpicas como esta, el individuo act\u00faa de acuerdo con un esquema b\u00e1sico que es, en principio, el mismo para todos los seres humanos. Es decir, terapeutas y pacientes tienden de manera innata a comportarse de una manera parecida.<\/p>\n\n\n\n<p>Algo importante de resaltar es que ciertos arquetipos como los que acabamos de ver contienen una polaridad en la psique. En el ejemplo que estamos analizando, un polo es el del curador y el otro es el del herido. Y nacemos con ambos polos del arquetipo en nuestro interior. No obstante, estos polos pueden estar conciliados o pueden estar escindidos. Cuando est\u00e1n conciliados, se activan ambos en forma conjunta en el momento en que aparecen ciertas circunstancias, por ejemplo, ante la enfermedad. Por el contrario, cuando est\u00e1n escindidos, un polo se activa en el mundo exterior, mientras que el otro polo queda en el inconsciente; pero el hecho de que quede en el inconsciente no significa que no act\u00fae, sino que va a operar de manera no consciente.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Manifestaciones del arquetipo conciliado<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Una descripci\u00f3n de c\u00f3mo puede verse un terapeuta con\neste arquetipo conciliado puede ser la siguiente: <\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00e1 un profesional maduro emocionalmente (que si es analista junguiano suele tener m\u00e1s de 40 a\u00f1os), y que, como todo ser humano, ha sufrido circunstancias dolorosas en su vida, frustraciones afectivas, enfermedades f\u00edsicas, duelos familiares, conflictos laborales, altibajos an\u00edmicos\u2026, toda una serie de duras circunstancias que lo han hecho sentirse herido existencialmente, pero que a la vez, lo han llevado a un honesto proceso de introspecci\u00f3n, que ser\u00e1 m\u00e1s s\u00f3lido si ha sido a trav\u00e9s de horas de an\u00e1lisis personal, lo cual lo ha ayudado al autoconocimiento de su propia sombra, a trascender sus defensas y s\u00edntomas, a ser capaz de reconocer sus l\u00edmites y a no desear ir m\u00e1s all\u00e1 de sus posibilidades.<\/p>\n\n\n\n<p>Todas estas experiencias vividas y elaboradas, lo habr\u00e1n convertido en un terapeuta maduro, sencillo en el trato, afable, emp\u00e1tico, buen escucha, compasivo y contenedor del dolor de los dem\u00e1s, porque se ha sentido enfermo f\u00edsica y ps\u00edquicamente, y acepta en su propio interior la posibilidad de enfermarse de nuevo, lo que a su vez, le permite activar el poder curador que existe en el interior de sus pacientes. Arquet\u00edpicamente, podr\u00edamos decir que este curador puede llevarle la salud al enfermo, al identificarse y al sentir \u201cempat\u00eda\u201d con \u00e9l. <\/p>\n\n\n\n<p>Es\nrelevante aclarar que no es necesario que el terapeuta haya experimentado el\nmismo tipo de heridas de los pacientes, aunque tendr\u00e1 m\u00e1s recursos terap\u00e9uticos\nsi son los mismos trastornos y los ha superado. <\/p>\n\n\n\n<p>Sin\nembargo, esta actitud general del terapeuta no suele\nser corriente, sino m\u00e1s bien la excepci\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9? Porque escuchar el dolor y\nel sufrimiento ajeno no es nada f\u00e1cil, y porque no todos los terapeutas han\nexplorado su interior para comprenderse tanto como sea posible. Esa capacidad\nde aceptar los trastornos ps\u00edquicos ante los aspectos tr\u00e1gicos de la vida\nresulta una carga demasiado pesada para la mayor\u00eda de los terapeutas, y por\neso, a la mayor\u00eda de ellos los rebasa ver que esas mismas heridas pueden llegar\na afectarlo a \u00e9l mismo, lo que los lleva a comenzar a aceptar la enfermedad\ns\u00f3lo en los dem\u00e1s y de esa manera, a reprimir su rol de heridos.<\/p>\n\n\n\n<p>En muchos casos se ve la transformaci\u00f3n de\nterapeutas que comienzan siendo sencillos, emp\u00e1ticos y afectuosos con sus\npacientes pero que con los a\u00f1os se van volviendo superficiales, arrogantes y\ndogm\u00e1ticos. Jung dec\u00eda que el amor y el poder son fuerzas que se contraponen y\nque cuando una se impone, la otra es excluida. Ac\u00e1 opera el mismo fen\u00f3meno:\ncuando el terapeuta olvida su polo de herido, desaparece el trato amoroso hacia\nlos pacientes y aparece la fuerza contraria del poder. <\/p>\n\n\n\n<p><em>Terapeuta con el arquetipo escindido<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Un terapeuta t\u00edpico con el arquetipo escindido del\ncurador herido podr\u00eda caracterizarse as\u00ed: &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Un profesional con poca madurez emocional, que no ha\npasado por un an\u00e1lisis did\u00e1ctico ni ha tenido supervisi\u00f3n de casos. Quien, a\npesar de haber sufrido las usuales situaciones dif\u00edciles de la vida, no las ha elaborado\npsicol\u00f3gicamente, esto es, sin un honesto examen de los hechos que lo lleve al\nconocimiento de sus sombras internas y de sus limitaciones. Y por esta raz\u00f3n,\ntiende a creer que sus capacidades terap\u00e9uticas son mayores a las reales.<\/p>\n\n\n\n<p>El no haber elaborado ni trascendido sus heridas, lleva a este terapeuta a no aceptar la posibilidad de volver a sufrir, porque le resulta una carga existencial demasiado pesada. Rechaza entonces ver sus potenciales heridas, por lo que comienza a aceptar la enfermedad s\u00f3lo en los dem\u00e1s y de esa manera, negar el papel de herido. Podemos afirmar de manera muy realista, que si no ha sabido c\u00f3mo explorar su interior para comprenderse, menos ser\u00e1 capaz de ayudar a los pacientes a hacerlo. Para Jung cada paciente llega hasta donde haya llegado su terapeuta.<\/p>\n\n\n\n<p>Como se mencion\u00f3 antes, el terapeuta no solo debe haberse sentido herido durante la vida para poder ayudar al paciente, sino que se requiere haber asimilado y superado la herida. Si no la ha superado, corre el peligro de identificarse con el sufrimiento del paciente. Por ejemplo: una paciente relata a su terapeuta mujer una infidelidad en su matrimonio, a la que  est\u00e1 en proceso una reconciliaci\u00f3n con su esposo. Si la terapeuta ha sufrido una situaci\u00f3n semejante pero no la resolvi\u00f3, es posible que se identifique con la paciente haci\u00e9ndole ver que es muy dif\u00edcil para el ser humano controlar las infidelidades, o por el contrario, que satanice el adulterio. En ambos casos, la respuesta del terapeuta ser\u00e1 de poca ayuda para el proceso de reconciliaci\u00f3n de la paciente con su esposo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Sombras\nen el arquetipo escindido<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Para Adolph Guggenb\u00fchl, los terapeutas con el\narquetipo escindido pueden ser pose\u00eddos por dos tipos de sombra al interactuar\ncon sus pacientes. Esas sombras pueden ser respuestas del terapeuta a la\npresi\u00f3n de los pacientes sobre \u00e9l. \u00bfDe qu\u00e9 manera? Aunque los pacientes llegan\na consulta pidiendo ayuda porque su vida se ve entorpecida por problemas\nmatrimoniales, con sus hijos o con el trabajo, las expectativas reales suelen\nser esperar que el terapeuta sea un redentor que los libere de todos los\nproblemas. Que el terapeuta pueda responder, sin sencillez, a esas\nproyecciones, &nbsp;mencionando que comprende perfectamente\nel problema, asegurando que \u00e9l podr\u00e1 curarlo de todos sus males, y que eso lo\ngarantiza su prestigio. En ese caso, la sombra del charlat\u00e1n se habr\u00e1\nposesionado del terapeuta. Internamente quisiera que todos los necesitados de\nayuda se dirigieran solo a \u00e9l, y ser\u00e1 un profesional que nunca remitir\u00e1 un caso\na un colega, porque tiene el convencimiento de que nadie lo atender\u00e1 con tanto\n\u00e9xito como \u00e9l. <\/p>\n\n\n\n<p>La otra posibilidad es que al escuchar el motivo de\nconsulta, el terapeuta se sienta como un peque\u00f1o dios que cree ver lo\ninconsciente de manera transparente y descubrir la causalidad de todos los\ns\u00edntomas. En este caso ser\u00e1 la sombra del salvador la que se habr\u00e1 activado en\n\u00e9l. En ocasiones, este tipo de sombra lo llevar\u00e1 a creer que sabe m\u00e1s que el\nresto de los mortales y que todos sus casos siempre van bien. Pero, en el\nfondo, no hay un real deseo de ayudar a sus pacientes de manera\ndesinteresada.&nbsp;&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p>Estos dos tipos de\nsombra, que muchas veces act\u00faan juntas en el terapeuta, tienen la\ncaracter\u00edstica com\u00fan de hacer que \u00e9l trate de ignorar su polo herido a trav\u00e9s\ndel poder, generando una relaci\u00f3n dominante en la que trata de convertir al\npaciente en un objeto. Y el paciente a la vez, reacciona someti\u00e9ndose a \u00e9l, y\nasumiendo una actitud de dependencia, vulnerabilidad, y preocupaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p>Estas posesiones de la sombra habr\u00e1n convertido al profesional en un terapeuta altivo, dogm\u00e1tico, que habla mucho y escucha poco, con escasa capacidad introspectiva, poco emp\u00e1tico, nada generoso, cero afectuoso, y hasta maltratador, por ejemplo, en los momentos en que considere necesario decirle verdades al paciente lo har\u00e1 de forma hiriente o agresiva. La principal consecuencia de que el terapeuta crea que las enfermedades no tienen nada que ver con \u00e9l, es que le impide activar el rol de curador en los pacientes. Desaparece entonces el terapeuta herido que puede conectarse humanamente con los pacientes, y que puede trabajar conjuntamente con ellos en la curaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Enfermedad\nreal del terapeuta <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Hay circunstancias\nextremas que pueden hacer que el arquetipo se concilie en el terapeuta \u201ca la\nfuerza\u201d. La situaci\u00f3n m\u00e1s cr\u00edtica se presenta cuando los profesionales sufren\nun trastorno emocional, y la situaci\u00f3n ser\u00e1 m\u00e1s dram\u00e1tica entre m\u00e1s severo sea el\ntrastorno. Por ejemplo, la aparici\u00f3n de una depresi\u00f3n profunda. <\/p>\n\n\n\n<p>El terapeuta puede verse ante la necesidad de pedir cita a otro terapeuta para que lo ayude, lo cual no va a ser nada f\u00e1cil debido a su arrogancia. Por supuesto que no va a acudir a colegas de su c\u00edrculo cercano, pues le resultar\u00eda una situaci\u00f3n demasiado humillante. Es un convencido de que cualquier ser humano puede ser afectado por trastornos emocionales\u2026 menos un terapeuta. Existe tambi\u00e9n el riesgo de que en ocasiones tenga que interactuar con especialistas que hayan desarrollado id\u00e9nticas sombras de charlatanes o salvadores, como las que \u00e9l ha tenido. No obstante, la enfermedad ser\u00e1 algo positivo para \u00e9l pues va a representar un punto de inflexi\u00f3n en su vida. Sorprendido, el terapeuta puede por fin empezar a sentir la vulnerabilidad en s\u00ed mismo. El hombre que se cre\u00eda mentalmente sano, se convierte en paciente de un momento a otro, y ese individuo antes arrogante est\u00e1 de pronto dominado por el miedo. Tiene lugar una extra\u00f1a forma de regresi\u00f3n, pues el adulto se empieza a ver como un ni\u00f1o asustado.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa dolorosa consciencia de la enfermedad transforma al terapeuta, y lo vuelve un hermano del paciente en lugar de su amo.&nbsp;Y si el terapeuta logra recuperarse despu\u00e9s de un buen tratamiento anal\u00edtico, habr\u00e1 tenido un proceso simb\u00f3lico de muerte y renacimiento, que llevar\u00e1 profundos cambios en su personalidad, los cuales se manifestar\u00e1n en aperturas emocionales con quienes lo rodean, incluyendo a sus pacientes, con quienes lograr\u00e1 una  labor terap\u00e9utica m\u00e1s humana. <\/p>\n\n\n\n<p>En s\u00edntesis, los mejores\nterapeutas son aquellos en quienes el arquetipo no est\u00e1 escindido. Pero hay que\nrepetirlo: desafortunadamente no ocurre esto en todos los casos. Por el\ncontrario, es frecuente que el terapeuta se limite al \u00fanico papel del curador y\nque caiga en consecuencia en las sombras de las que ya hablamos: el charlat\u00e1n o\nel sentirse un dios salvador. <\/p>\n\n\n\n<p>Un comentario final de esta primera parte. Ser\u00eda resaltar la importancia de tratar de controlar este problema de las sombras manteniendo peri\u00f3dicamente la supervisi\u00f3n de casos con otros colegas, a lo largo de nuestro trabajo cl\u00ednico.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Perspectiva del\npaciente<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hasta ahora se ha hecho referencia a la importancia\nque tiene para el terapeuta el no olvidar nunca su parte interior herida. A\ncontinuaci\u00f3n, el \u00e9nfasis estar\u00e1 en el contra-polo del arquetipo a trav\u00e9s del\nan\u00e1lisis de la perspectiva del paciente. <\/p>\n\n\n\n<p>Al inicio de este\nart\u00edculo se mencion\u00f3 c\u00f3mo ambos polos del arquetipo (curador y herido) est\u00e1n\npresentes en la psique de todo ser humano. Cuando una persona se enferma, el\narquetipo curador-paciente se activa. Psicol\u00f3gicamente eso significa que en\ncada paciente reside tambi\u00e9n un terapeuta. <\/p>\n\n\n\n<p>Lo ideal es que cuando\nuna persona sufre un trastorno emocional busque (por supuesto) a un terapeuta\nexterno, pero es necesario que al mismo tiempo active su propio terapeuta\ninterno, cuyo poder curativo es tan grande como el del externo.&nbsp;No hay\nenfermedades que puedan curarse sin la participaci\u00f3n de ese terapeuta interior.\nEn otras palabras, la acci\u00f3n de ning\u00fan terapeuta ser\u00e1 efectiva sin la\ncolaboraci\u00f3n del terapeuta interior del paciente.&nbsp;A veces se dice que un\npaciente no quiere mejorarse, pero ser\u00eda mejor decir que su terapeuta interior\nno est\u00e1 colaborando.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, en una terapia tambi\u00e9n es posible que surjan las sombras del paciente para obstaculizar la curaci\u00f3n. Ya se ha hecho referencia a  las sombras del terapeuta. Pero, paralelamente en el paciente encontramos tambi\u00e9n en ocasiones una sombra en forma de impulso anti-terap\u00e9utico, una fuerza que lucha contra la curaci\u00f3n. T\u00e9cnicamente se le ha designado como \u201cresistencias\u201d al proceso terap\u00e9utico.<\/p>\n\n\n\n<p>Es importante tener presente que ambos, terapeuta y paciente tratan de aliviar la tensi\u00f3n de los polos contrarios del arquetipo en su interior. El terapeuta puede resolverlo vali\u00e9ndose como ya se dijo, del poder, y el paciente va a resolverlo volvi\u00e9ndose dependiente del poder del terapeuta.&nbsp;Ambas son respuestas en las que se tratan de conciliar de manera artificial los dos polos del arquetipo, y es hasta cierto punto normal que esas proyecciones mutuas sucedan porque ambos pueden tener satisfacciones temporales. Sin embargo, si las proyecciones permanecen, el proceso ps\u00edquico se bloquea y el paciente dejar\u00e1 de estar interesado en sanar, y se liberar\u00e1 de su propia responsabilidad. En consecuencia, entrega al terapeuta su propio poder curativo, y se dedica a esperar a que el otro lo sane.<\/p>\n\n\n\n<p>Los hospitales psiqui\u00e1tricos est\u00e1n llenos de enfermos cr\u00f3nicos que no muestran deseos de sanar.&nbsp;Igual sucede con los pacientes eternos que contin\u00faan procesos terap\u00e9utico a\u00f1o tras a\u00f1o. Por esta raz\u00f3n , Jung era amigo de dar vacaciones a los pacientes para cortar la dependencia de ellos al terapeuta, y para que los pacientes se pudieran sentir solos por per\u00edodos. Porque el enfermo se convierte en un paciente cr\u00f3nico cuando su terapeuta interno ya no se quiere activar convirtiendo as\u00ed al terapeuta externo en la fuente de toda esperanza, en un redentor divino, que puede curar y aliviar el dolor. Y sin \u00e9l, el paciente se siente perdido.<\/p>\n\n\n\n<p><em>M\u00e1scara negativa del terapeuta<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Una actitud\npasiva y victimizada hace que la contraparte del terapeuta active una m\u00e1scara\nnegativa, que reacciona viendo al paciente como una pobre criatura que se porta\ncomo un ni\u00f1o peque\u00f1o, que no progresa en su terapia y que repite una y otra vez\nsus quejas y tambi\u00e9n sus fracasos. Es realmente un juego en el que entran los\ndos, ya que el paciente tambi\u00e9n se ve a s\u00ed mismo infantil y temeroso.<\/p>\n\n\n\n<p>Termino con otra reflexi\u00f3n complementaria: Jung afirmaba que en un proceso terap\u00e9utico, no se cura s\u00f3lo el paciente, sino que tambi\u00e9n se cura el terapeuta. Lo ve\u00eda como un proceso alqu\u00edmico en el que dos sustancias qu\u00edmicas, al mezclarse, se transforman las dos. Las dos partes pueden salir fortalecidas, pero s\u00f3lo si ambas activan respectivamente sus polaridades de curadores y de heridos. En ese escenario, el terapeuta es consciente de que las dificultades de sus pacientes activan sus propios problemas (los de \u00e9l) y viceversa, que los problemas suyos se reflejan en los del paciente. Pero, de ese modo, los dos trabajan conjuntamente, no s\u00f3lo en el desarrollo interno de los pacientes sino tambi\u00e9n en el del terapeuta.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos nos encontramos en una continuidad entre los polos de la salud y de la enfermedad, sin estar nunca totalmente sanos ni totalmente enfermos. Y recordando el mito de Quir\u00f3n, as\u00ed como todo terapeuta lleva en si la posibilidad de enfermar, quien est\u00e1 enfermo lleva en s\u00ed la posibilidad de curarse.    <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Nota<\/strong><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>[1] El t\u00e9rmino \u201cterapeuta\u201d en este art\u00edculo hace referencia a los profesionales de diferentes escuelas, incluyendo a los analistas junguianos.<\/p>\n\n\n<p><!--EndFragment--><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Carlos Alonso es Psic\u00f3logo (Universidad Nacional, Bogot\u00e1)\u00a0y Analista Junguiano de la IAAP (International Association for Analytical Psychology).\u00a0Magister en Estudios Pol\u00edticos (Universidad Javeriana). Miembro Fundador y Director de ADEPAC (Amigos de la Psicolog\u00eda Anal\u00edtica en Colombia) y miembro de la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/el-terapeuta-como-sanador-herido-juan-carlos-alonso-g\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-7268","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7268","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7268"}],"version-history":[{"count":20,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7268\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7348,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7268\/revisions\/7348"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7268"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7268"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7268"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}