{"id":7249,"date":"2020-06-30T16:53:19","date_gmt":"2020-06-30T16:53:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.adepac.org\/inicio\/?p=7249"},"modified":"2020-07-28T17:57:15","modified_gmt":"2020-07-28T17:57:15","slug":"adiccion-a-la-perfeccion-de-marion-woodman-juan-carlos-alonso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/adiccion-a-la-perfeccion-de-marion-woodman-juan-carlos-alonso\/","title":{"rendered":"\u00abAdicci\u00f3n a la perfecci\u00f3n\u00bb de Marion Woodman &#8211; Juan Carlos Alonso"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Adiccion-Perfeccion.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7251\" width=\"264\" height=\"436\" srcset=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Adiccion-Perfeccion.jpg 205w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Adiccion-Perfeccion-182x300.jpg 182w\" sizes=\"auto, (max-width: 264px) 100vw, 264px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-text-align-center is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Marion Jean Woodman Boa (1928 -2018)  fue una escritora canadiense, analista junguiana entrenada en el C.G. Jung-Institut, Z\u00fcrich, Suiza. Conferencista internacional y una de las autoras m\u00e1s le\u00eddas sobre psicolog\u00eda femenina, con especial \u00e9nfasis en la psique y el soma. Colabor\u00f3 con  autores como  Thomas Moore, Mellick Jill y Robert Bly. Fue hermana del fallecido actor canadiense Bruce Boa y del analista junguiano Fraser Boa. Esta es una rese\u00f1a de su obra <em><strong>Adicci\u00f3n a la perfecci\u00f3n<\/strong><\/em> (1994). Barcelona: Ediciones Luci\u00e9rnaga.<\/p><cite><strong>______________________________________<\/strong><\/cite><\/blockquote>\n\n\n<p style=\"text-align: right;\"><!--EndFragment--><br><strong>Rese\u00f1a de Juan Carlos Alonso<\/strong><\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El encierro al que ha obligado la pandemia del covid-19 no ha sido f\u00e1cil para muchas personas, pero ha afectado particularmente a aquellas con trastornos alimenticios, por lo que, para prestarles una atenci\u00f3n terap\u00e9utica centrada en el problema, he vuelto a releer la obra <em>Adicci\u00f3n a la perfecci\u00f3n<\/em> de la analista canadiense Marion Woodman, una de las especialistas en este tema. He querido hacer una rese\u00f1a de esta interesante obra, que ofrece tantas luces en el apoyo terap\u00e9utico que puede brindarse a este tipo de pacientes. El caso de Marion es arquet\u00edpicamente representativo de una terapeuta sanadora herida, puesto que <s>\u00a0<\/s>sufri\u00f3 de anorexia a los 20 a\u00f1os y la b\u00fasqueda de su curaci\u00f3n la llev\u00f3 con el tiempo a convertirse en analista junguiana. Y aunque sabemos que para ser un buen terapeuta no es necesario haber experimentado las mismas heridas que los pacientes, es l\u00f3gico que quien haya sufrido el mismo trastorno y se haya logrado curar, tendr\u00e1 m\u00e1s recursos terap\u00e9uticos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En su libro, la autora se concentra en el proceso terap\u00e9utico de mujeres cuyo complejo con la comida est\u00e1 ligado a la relaci\u00f3n que tuvieron con la madre. Ella suele encontrar como antecedentes en la historia de sus pacientes, la presencia de una madre conectada con la unilateralidad del principio masculino. Woodman recuerda que la psicolog\u00eda junguiana plantea que, as\u00ed como los hombres tienen un yo masculino pero llevan dentro de s\u00ed su propia feminidad interior (el <em>anima<\/em>), las mujeres tienen un yo femenino pero llevan dentro de s\u00ed su propia masculinidad interior (el <em>animus<\/em>). Un saludable desarrollo de la personalidad busca en ambos g\u00e9neros una conciliaci\u00f3n entre los principios masculino y femenino. No obstante, los valores de la sociedad occidental han priorizado los campos de quehacer masculino, en el predominio de la raz\u00f3n, la \u00e9tica del trabajo y los patrones de perfecci\u00f3n. Se podr\u00eda decir que la sociedad se ha \u201cmasculinizado\u201d. Robert Johnson, un notable analista junguiano, expresa as\u00ed las consecuencias psicol\u00f3gicas de la prioridad de lo masculino y la consecuente devaluaci\u00f3n de lo femenino en nuestra cultura:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>A la mujer tambi\u00e9n se le ense\u00f1\u00f3 la idealizaci\u00f3n de los valores masculinos a expensas del lado femenino de la vida. Muchas mujeres han atravesado sus vidas con un constante sentimiento de inferioridad porque sintieron que ser femeninas era `entrar en segundo lugar\u00b4.  A las mujeres se las entren\u00f3 para considerar que s\u00f3lo tienen valor las actividades masculinas, el raciocinio, el poder y las haza\u00f1as. As\u00ed, la mujer occidental se encuentra ante el mismo dilema psicol\u00f3gico del hombre occidental: desarrolla un dominio unilateral y competitivo de las cualidades masculinas a expensas de su faceta femenina. (En <em>She<\/em>: <em>Understanding Feminine Psychology<\/em>, 1976)<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un aut\u00e9ntico desarrollo de la personalidad en una mujer lograr\u00eda integrar de manera arm\u00f3nica todos los componentes contrapuestos de lo masculino y lo femenino. Pero en el caso de las madres de las mujeres con trastornos alimenticios se descubre que se volcaron sobre su polo masculino, lo que las llev\u00f3 a conducir sus hogares con valores en los que se respiraba los ideales de orden, ambici\u00f3n y \u00e9xito en la vida, en los que ellas sent\u00edan que hab\u00edan fallado. Por el contrario, descuidaban valores femeninos como el erotismo, la capacidad relacional y la subjetividad. Estas madres no pudieron transmitir a sus hijas la alegr\u00eda de vivir, la fe en su ser, ni la confianza en la vida, sino que todo lo reduc\u00edan a una severa responsabilidad y una exigencia hacia la perfecci\u00f3n, y les transfer\u00edan igualmente un sentimiento de culpa, personificaci\u00f3n de la propia desilusi\u00f3n por no haber logrado conectarse suficientemente con su polo femenino. La madre negativa no quiere que la hija desarrolle la personalidad ni la emoci\u00f3n creativa. Al no estar segura en el terreno de su propio cuerpo, la mujer tiende a alejarse de sus percepciones corporales y a recluirse en su mente, pero las percepciones mentales resultantes permanecen incorp\u00f3reas. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando se genera este tipo de relaci\u00f3n malsana, madre e hija pueden tener un v\u00ednculo muy cercano, pero ambas compartir\u00e1n un complejo negativo de madre, y ambas, como resultado, estar\u00e1n aterradas por el <em>animus<\/em> negativo, ese \u201chombre interior instintivo e inconsciente aislado de la vida\u201d. Ese es el demonio que los terapeutas intentamos descubrir en psicoterapia. La paciente puede creer que se ha convertido en alguien independiente cuando, de hecho, es s\u00f3lo pose\u00edda por el <em>animus<\/em>. Se convierte en la parodia de un hombre. Lejos de sentirse aut\u00f3noma, se enfrenta a su madre y luego a ella misma y a su naturaleza femenina. Algunas mujeres tratan de encontrar su feminidad en una relaci\u00f3n lesbiana; otras convirtiendo a sus amantes hombres en figuras maternas, y otras, representando el mismo papel que cumpl\u00edan sus madres en el pasado. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ni\u00f1a que nace con esa herencia tender\u00e1 a no\nsentirse una persona sino un objeto disfrazado, pues debe ser bello e\ninteligente. Una \u201ccosa\u201d a la que est\u00e1n manipulando para que alcance un alto\nnivel de eficiencia. Casi que inevitablemente, ser\u00e1 una hija obsesionada por\nverse a s\u00ed misma como una obra de arte destinada a gustar a los dem\u00e1s. Dicha\nactitud no le permitir\u00e1 tener sentimientos personales, pues los sentir\u00e1 como\ndebilidades. En otras palabras, no podr\u00e1 tener una percepci\u00f3n interna de s\u00ed\nmisma. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De otra parte, en el s\u00edndrome de obesidad \/ anorexia, la matriz materna es activada negativamente. Es frecuente que las madres de este tipo de pacientes hayan sentido rechazo por sus propios cuerpos y ese conflicto no resuelto lo transferir\u00e1n a sus hijas, quienes internalizan de sus progenitoras la baja autoestima, la informaci\u00f3n sobre la pobre relaci\u00f3n con sus cuerpos y la dif\u00edcil actitud hacia con la comida. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La madre es quien otorga el primer alimento y la ni\u00f1a siente que se alimenta de una madre negativa que su cuerpo rechaza de modo natural, porque es una sustancia extra\u00f1a. Existe una ambivalencia con respecto a la comida. El exceso gastron\u00f3mico en las ni\u00f1as es magn\u00e9tico porque parece prometer, sin cumplir, la presencia de la madre cari\u00f1osa. Es traum\u00e1tico para la ni\u00f1a entender que su madre real no fue capaz de darle un alimento sano. El exceso de comida tendr\u00e1 algo que ver con el engullirse a la madre; y el ritual de v\u00f3mito podr\u00e1 ser considerado como una negaci\u00f3n a mantener a la madre en el est\u00f3mago. Un factor com\u00fan en estas personas con trastornos alimenticios es que no pueden controlar su comportamiento compulsivo, ya que la fuerza de voluntad s\u00f3lo les dura poco tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque los trastornos alimenticios pueden afectar\na hombres y mujeres, el libro est\u00e1 claramente dirigido a las mujeres. En la\ncultura occidental, la gordura tiene una valoraci\u00f3n muy negativa, por lo que la\nneurosis golpea en donde m\u00e1s duele a la mujer, en el coraz\u00f3n del yo femenino.\nExiste un modelo ideal de belleza enfermizo impuesto por la sociedad y el\nmercado, en el que las mujeres \u201cperfectas\u201d tienen esos est\u00e1ndares, generalmente\ncon \u00edndices de masa corporal muy por debajo de lo que se puede considerar\nsaludable. Adicionalmente, la soledad afectiva constituye uno de los\ncomponentes fundamentales en los s\u00edndromes compulsivos. Muchas de estas\npacientes son a la vez gordas y delgadas, porque comen lo suficiente como para\nestar clasificadas como gordas pero, debido al ritual de vaciado, se mantienen\nextremadamente delgadas. Es una forma de encarnar la paradoja de estar\nsimult\u00e1neamente vac\u00edas y llenas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El tema central del libro, la adicci\u00f3n a la\nperfecci\u00f3n en todos los campos que afecta a este tipo de pacientes, se basa en\nun postulado propuesto por Jung: <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Cuanto m\u00e1s se inclina el ideal femenino en la direcci\u00f3n de lo masculino, m\u00e1s poder pierde la mujer para comprender la lucha por la perfecci\u00f3n y surge un ideal t\u00edpicamente masculino\u2026 Ning\u00fan camino conduce m\u00e1s all\u00e1 de la perfecci\u00f3n en el futuro; s\u00f3lo hay un retorno, un derrumbe de lo ideal, que habr\u00eda sido f\u00e1cilmente evitado prestando atenci\u00f3n al ideal femenino de la perfecci\u00f3n. (En: <em>Respuesta a Job<\/em>, 1952). <\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed mismo, afirma Jung en otra obra: <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>El individuo puede esforzarse por la perfecci\u00f3n\u2026 pero debe sufrir por lo opuesto de sus intenciones en atenci\u00f3n a la plenitud. (En: <em>Aion. Contribuciones al simbolismo del S\u00ed Mismo<\/em>, Obra Completa<em>, <\/em>Volumen 9\/2)<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La vida de las obesas \/ anor\u00e9xicas est\u00e1 dedicada\na la perfecci\u00f3n, a pesar de que hay un v\u00ednculo \u00edntimo entre su obsesi\u00f3n por la\nperfecci\u00f3n y sus confesadas frustraciones. En efecto, la perfecci\u00f3n est\u00e1\nsiempre asociada a la frustraci\u00f3n. Jung hace la distinci\u00f3n entre perfecci\u00f3n y\nplenitud. Como lo menciona en la segunda cita, para Jung, estas mujeres pueden\nesforzarse por la perfecci\u00f3n, pero deber\u00e1n sufrir por no poder lograrla, ya que\nla perfecci\u00f3n no es viable en los seres humanos y pertenece s\u00f3lo a los dioses. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El principal signo del af\u00e1n de perfecci\u00f3n es la\nadicci\u00f3n. Hay adicci\u00f3n cuando toda la energ\u00eda ps\u00edquica, que deber\u00eda ser\ndistribuida entre distintas partes de la personalidad, es enfocada sobre una\nsola \u00e1rea con exclusi\u00f3n de las restantes. La adicci\u00f3n siempre es una fijaci\u00f3n,\nun congelamiento de la personalidad. La adicci\u00f3n obsesiva por la perfecci\u00f3n es,\nen esencia, una obsesi\u00f3n suicida. Moverse hacia la perfecci\u00f3n es alejarse de la\nvida. Esta es la tragedia de una mujer obesa o anor\u00e9xica. Su esfuerzo est\u00e1\nempe\u00f1ado en un objetivo que, en realidad, busca la eliminaci\u00f3n final de ella\nmisma. Su objetivo es su propia muerte, por lo que las fuerzas creativas no\npueden manifestarse libremente. La energ\u00eda que la conduce hacia la muerte es la\nenerg\u00eda destructiva de la madre negativa. Cualquier intento para darle un\nsignificado a su vida se convierte en una traici\u00f3n a esa madre. Llegar a ser\nhumana ser\u00eda defraudar a una madre que ha hecho lo necesario para lograr que su\nhija sea una mujer exitosa, en los t\u00e9rminos definidos por la madre. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s, la adicci\u00f3n a la perfecci\u00f3n es s\u00f3lo una de tantas adicciones que pueden aparecer en estos casos. La superaci\u00f3n de una adicci\u00f3n puede activar otra, y muchas obesas \/ anor\u00e9xicas se convierten en adictas a la comida para defenderse de un alcoholismo potencial. Desafortunadamente, algunas de estas mujeres sufren de varias adicciones: perfecci\u00f3n, comida y alcohol, entre otras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante el proceso terap\u00e9utico, la interacci\u00f3n\ndial\u00f3gica es tan necesaria como un trabajo pr\u00e1ctico con el cuerpo y el an\u00e1lisis\nde los sue\u00f1os. Es necesario que el terapeuta entienda en esos casos la\ninfluencia inconsciente de la comida en la relaci\u00f3n entre la ni\u00f1a y su madre,\npara ayudarla a solucionar el conflicto de forma creativa. Se requiere que haya\nen la paciente un reconocimiento de los sentimientos ambivalentes: por un lado,\nfacilitar que reconozca todo lo que su madre le ha dado, pero por otro, que\nperciba lo negativo detr\u00e1s de lo recibido, especialmente el rechazo de la paciente\nhacia s\u00ed misma. Que distinga qu\u00e9 era lo sano y qu\u00e9 era lo destructivo en su\nherencia y que luego, logre perdonar. Ella debe lograr esa tarea en la que su\npropia madre fall\u00f3. Debe introducirse en su propia oscuridad y mantenerse en su\nproceso interior hasta encontrar su modelo arquet\u00edpico de curaci\u00f3n. Cuando ella\nve que el modelo devorador puede cambiarse, toma conciencia de su potencial\npara la libertad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El proceso crucial de la curaci\u00f3n consiste en que\nel terapeuta apoye a la paciente a trabajar creativamente con el cuerpo\nrechazado. Puede producirse un desplazamiento gradual desde el auto-rechazo hacia\nla autoestima, de modo que un d\u00eda ella pueda sorprenderse al ver que entre su\nesp\u00edritu y su cuerpo existe una mutua aceptaci\u00f3n. Igualmente, se buscar\u00e1 que el\nyo de la paciente sea menos r\u00edgido, al permitir que las cosas fluyan y sucedan\nnaturalmente. Lo que puede parecer una contradicci\u00f3n, puede convertirse en una\nparadoja: cuanto m\u00e1s fuerte es el yo, m\u00e1s flexible ser\u00e1. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El terapeuta, hombre o mujer, se convierte muchas veces en la madre positiva que le provee el alimento nutritivo que nunca tuvo antes. La estrategia es que la paciente persevere en el trabajo con el cuerpo, y la forma de hacerlo es permitir que el cuerpo juegue. Darle espacio para permitirle hacer los movimientos que desee hacer y que la energ\u00eda fluya a trav\u00e9s de la danza, la pintura, el canto. Entonces, el instinto atrofiado es capaz de contactarse con las im\u00e1genes curativas de la psique, que tiene a su alcance en los sue\u00f1os. Liberar el cuerpo en un movimiento o juego espont\u00e1neo activa lo inconsciente, de modo similar a como lo hacen los sue\u00f1os. La ventaja del movimiento del cuerpo es que la mujer se transforma en agente participante de sus propios sue\u00f1os. El movimiento del cuerpo puede acercarse m\u00e1s a la realidad del sue\u00f1o, as\u00ed como el sue\u00f1o puede ahondar la comprensi\u00f3n de la dimensi\u00f3n ps\u00edquica de la musculatura del cuerpo. Los dos trabajan juntos lo inconsciente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jung consideraba que la curaci\u00f3n estaba en el\ns\u00edmbolo, porque el s\u00edmbolo une el cuerpo, la mente y el alma a trav\u00e9s de la\nimaginaci\u00f3n creativa. En las sesiones pr\u00e1cticas se medita sobre los propios\ns\u00edmbolos individuales para tratar de llevar armon\u00eda a las relaciones entre\ncuerpo, mente y alma. Lo que la autora descubri\u00f3 en el trabajo corporal es\ncu\u00e1nta energ\u00eda ha sido enjaulada, la cual es necesario liberar. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otra t\u00e9cnica de apoyo es que la paciente lleve un\ndiario personal, el cual servir\u00e1 como un espejo del alma. Ser\u00e1 necesario que en\n\u00e9l, lo escrito fluya del inconsciente. Tal ejercicio de escritura es\nfundamental para reconocer aquellas partes de la paciente que ha estado\nevitando. Y luego, cuando el yo retoma el control, puede analizar racionalmente\nlo escrito, estudiarlo y notar c\u00f3mo su comportamiento est\u00e1 afectado por el\ncomplejo. Es claro en esta t\u00e9cnica el valor de la conciencia del cuerpo en el\nproceso de reconocer las fantas\u00edas y volver a conectarse con el yo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Toda la propuesta de Marion Woodman va en el\nsentido de prestar atenci\u00f3n a la sabidur\u00eda del cuerpo. El cuerpo sabe c\u00f3mo\nsanarse, si se le da una oportunidad. Lo importante es concentrarse en el\nproceso, dejando jugar al inconsciente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Marion Jean Woodman Boa (1928 -2018) fue una escritora canadiense, analista junguiana entrenada en el C.G. Jung-Institut, Z\u00fcrich, Suiza. 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