{"id":7143,"date":"2020-06-10T20:54:23","date_gmt":"2020-06-10T20:54:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.adepac.org\/inicio\/?p=7143"},"modified":"2020-07-14T14:16:06","modified_gmt":"2020-07-14T14:16:06","slug":"reflexiones-sobre-la-homosexualidad-femenina-anne-springer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/reflexiones-sobre-la-homosexualidad-femenina-anne-springer\/","title":{"rendered":"Reflexiones sobre la homosexualidad femenina &#8211; Anne Springer"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/LibroAnne-Springer.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-7144\" width=\"301\" height=\"453\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-text-align-center is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Anne Springer es analista de capacitaci\u00f3n y presidenta de la DGAP (Sociedad Alemana de Psicolog\u00eda Anal\u00edtica). Ha escrito sobre diversos temas, incluido un art\u00edculo sobre abuso sexual y perversiones femeninas, y es coautora de un libro sobre problemas pol\u00edtico-ecol\u00f3gicos. Este documento fue tomado de su art\u00edculo \u00abReflections on female homosexuality\u00bb, en  la obra de Ann Casement (1998). <em>Post-Jungians Today: Key papers in contemporary analytical psychology<\/em>, London: Rotledge, pp. 187-198.<\/p><p><strong>______________________________________________<\/strong><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">Traducido del ingl\u00e9s por Juan Carlos Alonso G.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><strong>I<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una y otra\nvez a lo largo de los a\u00f1os ha habido mujeres entre mis pacientes que se\norientaron homosexualmente en su elecci\u00f3n de pareja. &nbsp;Las pacientes\nposteriores siempre anunciaron su homosexualidad en la primera entrevista, y\nsiempre hicieron una pregunta abierta o ansiosa sobre si yo era una analista\nque quer\u00eda \u00abreeducarlas\u00bb para que fueran una \u00abhetero-mujer\u00bb.\n&nbsp;Cre\u00ed que pod\u00eda responder a esta pregunta en forma negativa e insist\u00ed,\npara m\u00ed, en mis criterios habituales de selecci\u00f3n: una evaluaci\u00f3n de las\nposibilidades prospectivas junto con la aceptaci\u00f3n fundamental de mayor alcance\nde la elecci\u00f3n del estilo de vida del paciente como posible y gusto personal.\n&nbsp;Part\u00ed de la premisa de que los juicios sobre la homosexualidad femenina\nque indudablemente exist\u00edan en m\u00ed pod\u00edan, en la medida de lo posible, ser\ntratados a trav\u00e9s de la autorreflexi\u00f3n. &nbsp;Al comienzo del an\u00e1lisis, tambi\u00e9n\nsent\u00ed predominantemente, en el nivel consciente, un inter\u00e9s comprensivo con\nrespecto al mundo sexual interno y externo de estas pacientes. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por otro lado, cuando dos pacientes femeninas, una durante una pausa m\u00e1s\nlarga en el an\u00e1lisis y otra despu\u00e9s de su conclusi\u00f3n, comenzaron a desarrollar\nun estilo de vida homosexual, ciertamente me sent\u00ed confundida. &nbsp;Not\u00e9 que\nno pod\u00eda estar de acuerdo con la nueva orientaci\u00f3n de mis pacientes, a pesar de\nque ambas mujeres claramente se sent\u00edan bien. &nbsp;Parec\u00edan estables y\nfelices, y de ninguna manera con el yo inflado. &nbsp;Me di cuenta de que\nsent\u00eda presi\u00f3n para justificarme. &nbsp;\u00bfEra aceptable que un an\u00e1lisis\ncompletado de <em>lege artis<\/em> produjera\neste resultado? &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El conflicto interno al que me enfrent\u00e9, como lo hac\u00eda una y otra vez al analizar pacientes lesbianas, me exigi\u00f3 m\u00e1s esfuerzos de autoan\u00e1lisis, y no solo a nivel ps\u00edquico individual. Las pacientes que viven su homosexualidad, incluso en una gran ciudad como Berl\u00edn, est\u00e1n expuestas a una doble presi\u00f3n social: ser objeto de rechazo y fascinaci\u00f3n por la mayor\u00eda orientada heterosexualmente, y tambi\u00e9n recibir presi\u00f3n de su propio entorno social para ser fieles. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s, me enfrent\u00e9 con las transferencias de mis pacientes femeninas a la teor\u00eda de la psicolog\u00eda anal\u00edtica. &nbsp;Muchas pacientes, pero sobre todo las pacientes lesbianas, hab\u00edan venido espec\u00edficamente a m\u00ed como analista junguiana bajo el supuesto de que ser\u00eda m\u00e1s tolerante que una \u00abfreudiana\u00bb con respecto a su decisi\u00f3n de tener parejas homosexuales. Las pacientes lesbianas, en particular, frecuentemente expresaron marcadas idealizaciones del an\u00e1lisis junguiano durante la primera entrevista o al comienzo de la terapia. &nbsp;Estas pueden resumirse aproximadamente de la siguiente manera: los analistas junguianos, particularmente las analistas femeninas, est\u00e1n menos preocupados por la \u00abprimac\u00eda del falo\u00bb. &nbsp;La feminidad no se deval\u00faa para ellas, sino que tiene su propio valor.&nbsp;Las analistas junguianas son m\u00e1s emocionales que racionales, \u00abacompa\u00f1an compasivamente\u00bb en lugar de \u00abinterpretar agresivamente\u00bb. &nbsp;Estas pacientes homosexuales tambi\u00e9n presentaban al analista agresivo y masculino como el enemigo externo, personificado, entre otros, a imagen del \u201cfreudiano\u201d, con quien fantaseaban con frecuencia como un hombre s\u00e1dico que disecciona la feminidad. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se coloca as\u00ed en el pensamiento de la analista femenina, es decir, en la\nanalista misma, una transferencia idealizadora de la maternidad y la feminidad,\nque parece estar amenazada por una forma de masculinidad agresiva-s\u00e1dica.\n&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El car\u00e1cter de transferencia de estas fantas\u00edas sobre la analista\nfemenina positiva-maternal y su mundo interior, donde las dos mujeres forman\nuna relaci\u00f3n madre-hija, hacia la cual un padre \/ analista negativo est\u00e1\ndistante o incluso tiene una disposici\u00f3n hostil, fue muy obvio para m\u00ed.\n&nbsp;Por otro lado, para hacer mi trabajo lo mejor posible, me parec\u00eda cada\nvez m\u00e1s necesario examinar mi propia teor\u00eda anal\u00edtica y mis transferencias al\nrespecto. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><strong>II<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi b\u00fasqueda de una tematizaci\u00f3n espec\u00edfica de la homosexualidad femenina\nen la literatura de la psicolog\u00eda anal\u00edtica &nbsp;no produjo muchos hallazgos.\n&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1927, C.G. Jung analiza la homosexualidad femenina como una opci\u00f3n\nculturalmente determinada sobre la forma de vida y las relaciones en su trabajo\n<em>La mujer en Europa<\/em> (Jung 1927) All\u00ed,\nhabla de los peligros de las mujeres que se identifican con el animus a trav\u00e9s\nde la adopci\u00f3n de nuevos roles sociales \u00abmasculinamente\u00bb definidos.\n&nbsp;Jung cre\u00eda que esta &#8216;masculinizaci\u00f3n&#8217; representaba el peligro de la\ndistancia emocional de las mujeres con los hombres, de la frigidez como defensa\ny del desarrollo de una forma no femenina de deseo sexual, que correspond\u00eda m\u00e1s\na la forma agresiva de la sexualidad masculina. &nbsp;Con la ayuda de este\ndeseo antinatural, las mujeres intentaron llegar al hombre replegado, es decir,\nal hombre que se estaba volviendo menos visible en la sociedad. &nbsp;Jung\ncontin\u00faa: \u201cLa tercera posibilidad, especialmente favorecida en los pa\u00edses\nanglosajones, es la homosexualidad opcional en el papel masculino\u201d (ibid.:\n119). &nbsp;Aqu\u00ed, la homosexualidad femenina se define como una forma de &#8216;obsesi\u00f3n\ndel animus&#8217;. &nbsp;Anteriormente en el mismo texto, Jung escribe que \u201cdado que\nlo masculino y lo femenino est\u00e1n unidos en nuestra naturaleza humana, un hombre\npuede vivir en la parte femenina de s\u00ed mismo, y la mujer en su parte masculina&#8230;\n[Pero] un hombre deber\u00eda vivir como hombre y una mujer como mujer\u201d&#8217; (ibid .:\n118). &nbsp;Jung considera que la homosexualidad femenina es un fen\u00f3meno\ncultural y considera que los cambios sociales son responsables de la confusi\u00f3n\ncon respecto a&nbsp;los roles sexuales y la identidad sexual (los cuales son\nequiparados por \u00e9l), mientras que el hecho de esta confusi\u00f3n es visto como algo\nnegativo. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En <em>Recuerdos, sue\u00f1os, pensamientos<\/em>,\nJung habla de la \u00abmasculinizaci\u00f3n de la mujer blanca\u00bb como una\nposible consecuencia de la \u201cp\u00e9rdida de su unidad natural (<em>shamba<\/em> [su propio lote de tierra], ni\u00f1os, animales peque\u00f1os, su\npropia casa y hogar)\u201d y de su correspondiente deseo de&#8217; \u201ccompensaci\u00f3n a su\nempobrecimiento\u201d. &nbsp;Jung escribe: \u201cLos estados m\u00e1s racionales difuminan la\ndiferencia entre los sexos al m\u00e1xmo. &nbsp;El papel que juega la homosexualidad\nen la sociedad moderna es enorme y es en parte el resultado del complejo\nmaterno y en parte un fen\u00f3meno natural de prop\u00f3sito (\u00a1La prevenci\u00f3n de la\nreproducci\u00f3n!)\u201d (Jung 1965: 239). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por lo tanto, Jung explica la homosexualidad femenina y masculina como resultado de una relaci\u00f3n perturbada con la madre o, utilizando un enfoque explicativo social y psicol\u00f3gico, la describe como una expresi\u00f3n obsesiva del animus. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hasta donde yo s\u00e9, solo hay dos lugares en la Obra Completa donde Jung\nregistra sus observaciones cl\u00ednicas sobre la homosexualidad femenina. &nbsp;En <em>El desarrollo de la personalidad<\/em> (1934),\nhabla sobre una adolescente con fantas\u00edas homosexuales y en <em>Dos ensayos sobre psicolog\u00eda anal\u00edtica<\/em>\n(1943), est\u00e1 la casu\u00edstica \u00fanica, algo m\u00e1s detallada de una mujer analizada.\n&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En <em>El desarrollo de la\npersonalidad<\/em>, Jung describe el caso de una adolescente de 13 a\u00f1os, que es\ninteligente y rebelde-agresiva. &nbsp;Ella desarrolla fantas\u00edas homosexuales\nsobre una maestra, cuyo afecto quiere y a quien fantasea acerca de mostrarse\ndesnuda. &nbsp;Sue\u00f1a que su madre muere en la ba\u00f1era y que ella misma no puede\nevitar que se ahogue. &nbsp;Jung describe a la madre como brillante, ambiciosa\ny masculina. &nbsp;Pareci\u00f3 incapaz de amar a su hija cuando era ni\u00f1a y la trataba\nm\u00e1s como una mu\u00f1eca. &nbsp;Esta es la raz\u00f3n, afirma Jung, por la que la ni\u00f1a \u201canhele\nel amor de su maestra, pero del tipo equivocado. &nbsp;Si se arrojan los sentimientos\ntiernos a la calle, entonces el sexo en forma violenta entra por la ventana\u201d (Jung\n1934: 126). &nbsp;Jung escribe que, en este caso, en realidad es la madre la\nque necesita terapia. &nbsp;Si ella iniciara un an\u00e1lisis, su matrimonio podr\u00eda\nmejorar, lo que le dar\u00eda a la hija un papel apropiado y, en consecuencia, permitir\u00eda\nel acceso al amor de su madre. &nbsp;El padre es descrito como distante.\n&nbsp;Jung cree que las fantas\u00edas homosexuales de la ni\u00f1a son causadas por la\nfalta de amor maternal e implica la identificaci\u00f3n inconsciente con la madre\n&#8216;masculina&#8217; que rechaza a su esposo como la fuente de estas fantas\u00edas.\n&nbsp;Las fantas\u00edas homosexuales en este caso se denotan como una expresi\u00f3n de\namor mal concebido. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La descripci\u00f3n casu\u00edstica de Jung de una paciente homosexual en <em>Dos ensayos sobre psicolog\u00eda anal\u00edtica<\/em> se produce en el contexto de una descripci\u00f3n de su t\u00e9cnica de an\u00e1lisis sint\u00e9tico, a diferencia del an\u00e1lisis de Freud. &nbsp;Un sue\u00f1o de la paciente, en el que est\u00e1 \u00aba punto\u00bb de cruzar un ancho r\u00edo, es central para la casu\u00edstica. &nbsp;Escribe Jung, \u201cNo hay puente, pero encuentra una parte poco profunda por donde puede cruzar. &nbsp;Est\u00e1 a punto de hacerlo, cuando un gran cangrejo que est\u00e1 escondido en el agua la agarra por el pie y no la deja ir\u201d (1943: 80). &nbsp;La paciente tiene miedo cuando se despierta. &nbsp;En su mente, la corriente representa un l\u00edmite dif\u00edcil de cruzar, un obst\u00e1culo. &nbsp;Ella asocia el vado, como un posible medio de superar este obst\u00e1culo, con terapia. &nbsp;E interpreta al cangrejo como el carcinoma mortal del que muri\u00f3 una amiga y como una pelea que tuvo con su actual pareja femenina. Esta mujer es idealizada por la paciente, al igual que su madre, que ya falleci\u00f3. &nbsp;Al mismo tiempo, la relaci\u00f3n entre la paciente y su pareja es un combate lujurioso y tortuoso, en el que la paciente asume una posici\u00f3n bastante masoquista, como escribe Jung, en una fantas\u00eda sexual predominantemente masculina-f\u00e1lica en su vida interior. &nbsp;Siguiendo la idea de la paciente de que el cangrejo \/ c\u00e1ncer en el sue\u00f1o representaba a su amiga, la Sra. X., que hab\u00eda muerto de c\u00e1ncer, Jung ahora aclara la identificaci\u00f3n inconsciente de la paciente con ella, una identificaci\u00f3n que internamente amenaza a la paciente, pero tambi\u00e9n sirve para protegerla. Ella recuerda a la Sra. X. como una viuda divertida y alegre que tuvo muchas relaciones con los hombres, incluida una con un artista que la paciente encontraba fascinante y siniestra. &nbsp;Aqu\u00ed, Jung le recuerda a la paciente sus temores de ser imprudente y de llevar \u201cuna forma de vida inmoral\u201d e interpreta al animal que la agarra en el sue\u00f1o como el animal <em>per se<\/em>, lo bestial en ella, y lo compara con un deseo instintivo que se dirige hacia los&nbsp;hombres. &nbsp;Jung llega a la conclusi\u00f3n de que la paciente se aferra a su relaci\u00f3n homosexual actual como una defensa contra la heterosexualidad: \u201cPara no ser v\u00edctima de esta otra tendencia, que le parece mucho m\u00e1s peligrosa. &nbsp;En consecuencia, ella permanece en el nivel infantil y homosexual porque le sirve de defensa\u201d (Jung 1943: 85). &nbsp;Posteriormente, Jung rastrea el papel masculino que desempe\u00f1a la paciente, seg\u00fan \u00e9l, en la relaci\u00f3n con su pareja femenina hasta una identificaci\u00f3n inconsciente con la Sra. X. y su mundo personal, al que pertenec\u00eda el amigo artista. &nbsp;La misma Sra. X., como la compa\u00f1era femenina de la paciente, supuestamente era una &#8216;mujer extremadamente femenina&#8217;. Seg\u00fan Jung, el cangrejo \/ c\u00e1ncer en el sue\u00f1o representa una parte incontrolada de la libido. &nbsp;Los contenidos inconscientes mantienen a la paciente en la relaci\u00f3n homosexual, lo que, sin embargo, equivale a una enfermedad, ya que sufre en la relaci\u00f3n y se ha vuelto neur\u00f3tica debido a eso. &nbsp;En este punto, Jung se\u00f1ala el aspecto peligroso y fascinante de la identificaci\u00f3n inconsciente con el artista como una parte separada de la transferencia (junto a una parte idealizadora de la transferencia) que se proyecta sobre el mismo Jung. Despu\u00e9s de que Jung ha verbalizado la parte negativa de la transferencia, la paciente puede articular sentimientos de odio y desprecio con respecto a su pareja. &nbsp;En este momento de la transferencia, Jung se siente a s\u00ed mismo como analista para ser equiparado con la imagen del artista demon\u00edaco; &nbsp;luego cambia, notablemente, el nivel de la interpretaci\u00f3n. &nbsp;\u00c9l entiende el \u00abdemonio\u00bb, personificado en el artista y en el miedo del paciente como \u00abun miedo primitivo a los contenidos del inconsciente colectivo\u00bb. &nbsp;Seg\u00fan Jung, la paciente primero tiene que reflexionar sobre este miedo. &nbsp;Todav\u00eda no puede abandonar su situaci\u00f3n neur\u00f3tica, ya que el sue\u00f1o no proporcion\u00f3 ninguna indicaci\u00f3n positiva de ayuda desde inconsciente. &nbsp;Al final de la descripci\u00f3n del caso, vemos a la paciente a\u00fan atrapada en una relaci\u00f3n homosexual altamente ambivalente, confrontada por un analista que no acepta la oferta de la transferencia negativa (es decir, del artista \/ hombre que ha causado la enfermedad mortal como introyecci\u00f3n, del odio mortal de la paciente hacia su pareja) sino m\u00e1s bien, que a trav\u00e9s de un cambio en el nivel interpretativo del inconsciente personal al colectivo, a una transferencia arquet\u00edpica, mantiene la divisi\u00f3n de la transferencia negativa. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Queda por enfatizar que, para Jung, la mujer homosexual representa a una\nmujer masculinizada, es decir, una que no es lo suficientemente femenina.\n&nbsp;Jung cree que su homosexualidad se origina en una identificaci\u00f3n con una\nmujer \/ madre interna masculinamente obsesionada, mientras que la homosexualidad\nvivida cumple una funci\u00f3n de defensa con referencia a la heterosexualidad.\n&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hasta donde s\u00e9, solo hay cuatro lugares en la literatura restante de la psicolog\u00eda\nanal\u00edtica que incluyen discusiones espec\u00edficas sobre la homosexualidad\nfemenina. &nbsp;Sin embargo, en contraste, la extensa literatura junguiana\nsobre el desarrollo de la feminidad y sus formas de representaci\u00f3n contiene\nnumerosas estructuras, fantas\u00edas y sue\u00f1os inconscientemente homosexuales.\n&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el contexto de la identificaci\u00f3n proyectada, Betty de Shong Meador\ndescribe en detalle sus propias reacciones erotico-sexuales de\ncontratransferencia a pacientes femeninas y su creciente competencia en el\ntratamiento de pacientes lesbianas despu\u00e9s de haber trabajado en esta\ncontratransferencia. &nbsp;Sin embargo, ella disfraza su relato como una\nnarraci\u00f3n de cuento de hadas de la relaci\u00f3n entre dos mujeres y utiliza\ndefensivamente una mitologizaci\u00f3n del proceso anal\u00edtico sobre el mito de Inanna\ncomo legitimaci\u00f3n (De Shong Meador 1984). &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Marion Woodman analiza los sue\u00f1os que dan forma a la homosexualidad,\ntomados de sus propios an\u00e1lisis, como pasos importantes en el desarrollo de la\npropia feminidad. &nbsp;Esto, sin embargo, se entiende en \u00faltima instancia en\nel contexto de una totalidad, cuya imagen interna es hermafrodita (Woodman\n1985). &nbsp;Christine Downing tematiza el deseo regresivo positivo de\nestablecer una relaci\u00f3n con la maternidad, un concepto que ella entiende como\narquet\u00edpico, y analiza los bocetos de casos de Jung, mencionados anteriormente,\nde una manera completamente cr\u00edtica. &nbsp;En mi opini\u00f3n, sin embargo, Downing\nevita percibir el proceso anal\u00edtico real a trav\u00e9s de la mitologizaci\u00f3n (Downing\n1995). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">June Singer describe de manera impresionante el desarrollo positivo de\nuna paciente como resultado de su creciente aceptaci\u00f3n de su homosexualidad.\nComo analista, Singer al principio se siente inc\u00f3moda con este curso de\nterapia, pero luego tambi\u00e9n lo acepta tambi\u00e9n por s\u00ed misma. &nbsp;Aunque\namplifica el material de este an\u00e1lisis a trav\u00e9s de la ayuda del mito amaz\u00f3nico,\nno participa en ninguna mitologizaci\u00f3n defensiva-reductiva. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una limitaci\u00f3n de este trabajo es, en mi opini\u00f3n, que Singer usa esta\ncasu\u00edstica, entre otras, para apoyar su concepto de androginia (Singer 1979:\n289-94). &nbsp;Ella basa este concepto en la suposici\u00f3n de un equilibrio ideal\nde partes masculinas y femeninas, partes en una misma personalidad y,\nexactamente como Jung, presupone que el par conceptual masculino \/ femenino\nest\u00e1 claramente definido en t\u00e9rminos de oposici\u00f3n. &nbsp;Es exactamente esta oposici\u00f3n\nconstruida, fundada en intentos postulados de integraci\u00f3n y totalidad, la que\nnecesita sin embargo de cr\u00edtica. En un an\u00e1lisis m\u00e1s detallado, el ideal\nandr\u00f3gino, es decir, la integraci\u00f3n din\u00e1mica de las llamadas partes masculinas\ny femeninas en una personalidad no constituye, en mi opini\u00f3n, un progreso real.\nSi bien este concepto es de enfoque emancipatorio, ya que expresa un\ndescontento con la cultura (el <em>Unbehagen\nan der Kultur<\/em> de Freud), sin embargo, sigue ligado a presuposiciones\nbiol\u00f3gicas y no refleja el contexto social en el que realmente se discute la\nmasculinidad y la feminidad. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><strong>III<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><em><strong>Reflexiones m\u00e1s recientes sobre la identidad de g\u00e9nero<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1920,\nFreud escribi\u00f3 en referencia al an\u00e1lisis de los homosexuales: <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Hay que recordar que la sexualidad normal tambi\u00e9n depende de una restricci\u00f3n en la elecci\u00f3n del objeto. &nbsp;En general, comprometerse a convertir a un homosexual completamente desarrollado en un heterosexual no ofrece muchas m\u00e1s posibilidades de \u00e9xito que lo contrario, excepto que por buenas razones pr\u00e1cticas esto \u00faltimo nunca se intenta.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">(Freud 1920: 276\n&nbsp;) <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como\nresultado del movimiento de mujeres y los hallazgos m\u00e1s recientes en las \u00e1reas\nde sexolog\u00eda y sociolog\u00eda, desde mediados de los a\u00f1os sesenta se desarroll\u00f3 una\nnueva discusi\u00f3n interdisciplinaria sobre el concepto de identidad de g\u00e9nero.\n&nbsp;Desde el comienzo de esta discusi\u00f3n (en cuyo contexto tambi\u00e9n debemos\nconsiderar la recepci\u00f3n de las investigaciones de Kinsey, que se publicaron en\n1948 y 1953, as\u00ed como los escritos de Foucault y de Beauvoir) ya no era\nposible&nbsp;hablar de un conocimiento \u2018obvio\u2019 de lo que es \u2018masculino\u2019 y \u2018femenino\u2019.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El estado actual de esta discusi\u00f3n se puede resumir de la siguiente\nmanera. La identidad de g\u00e9nero debe entenderse como una estructura compleja, que\nconsta de cuatro factores que interact\u00faan uno con otro: <\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li><em>Identidad central de g\u00e9nero<\/em> (Stoller 1968, 1985; Money y Ehrhardt\n1996). Este factor se refiere a la experiencia y el conocimiento primordial,\nconsciente e inconsciente con respecto al sexo biol\u00f3gico de uno (sexo como opuesto\na g\u00e9nero). Comenzando con el nacimiento, este conocimiento &nbsp;se desarrolla\na trav\u00e9s de una combinaci\u00f3n de influencias biol\u00f3gicas y psicol\u00f3gicas y se\nestablece como una certeza relativamente libre de conflictos para el final de la\nedad de los 2 a\u00f1os. Una gran cantidad de experiencias en el \u00e1rea sensorio-motora\ny psicosexual se complica en una percepci\u00f3n, inscrita en el cuerpo, que es\ninconsciente e incapaz de reflexi\u00f3n. Todas las expectativas conscientes y, en\ngran medida inconscientes, de los padres hacia su v\u00e1stago tienen un efecto en\nla formaci\u00f3n de esta identidad central de g\u00e9nero, incluidas las fantas\u00edas de la\nmadre durante el embarazo. &nbsp;<\/li><li>Identidad\ndel rol de g\u00e9nero (Person y Ovesey 1993). &nbsp;Este componente adicional de la\nidentidad de g\u00e9nero se distingue por su mayor nivel simb\u00f3lico y ling\u00fc\u00edstico.\n&nbsp;Da forma a la totalidad de las expectativas que un individuo tiene para\nsu propio comportamiento, as\u00ed como el de la pareja en t\u00e9rminos del sexo\nrespectivo. &nbsp;Esta parte de la identidad de g\u00e9nero tambi\u00e9n comprende\nfacetas inconscientes e irreflexivas; &nbsp;estos al menos poseen, sin embargo,\nla capacidad de volverse conscientes. &nbsp;La identidad del rol de g\u00e9nero est\u00e1\npredominantemente determinada por las expectativas culturales y sociales.\n&nbsp;Los contenidos que llenan esta parte de la identidad var\u00edan mucho de un\nindividuo a otro y, a diferencia de la identidad de g\u00e9nero central, est\u00e1n\nsujetos a un proceso de cambio a lo largo de la vida. &nbsp;La amplitud y\nflexibilidad de la identidad del rol de g\u00e9nero de un individuo est\u00e1 determinada\npor la amplitud de las identificaciones positivas y negativas con ambos padres\n(Benjamin 1991). &nbsp;<\/li><li>Identidad\nsexual (Cass 1984). &nbsp;Con la identidad sexual, el tema involucrado es la etiqueta\nindividual de la propia orientaci\u00f3n sexual como heterosexual, bisexual u\nhomosexual. &nbsp;Este auto-etiquetado comienza despu\u00e9s del per\u00edodo de\nlatencia, pero se desarrolla principalmente durante la adolescencia. &nbsp;<\/li><li>Elecci\u00f3n\nde objeto sexual. &nbsp;Esto se refiere, a nivel de comportamiento, al tipo de\npareja que se elige con respecto al sexo biol\u00f3gico de la pareja. &nbsp;<\/li><\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si tomamos\nen serio estas estructuras internas en el \u00e1rea de la identidad sexual y de\ng\u00e9nero, queda claro que un desarrollo femenino-homosexual no tiene que estar\nplagado de conflictos; &nbsp;en otras palabras, no es necesariamente patol\u00f3gico\n(una mujer puede estar segura de su sexo biol\u00f3gico, vi\u00e9ndose a s\u00ed misma, y\n\u200b\u200bparecer ante los dem\u00e1s expresando su propia feminidad distintiva, al mismo\ntiempo que reconoce el conflicto y los cambios opcionales, etiquet\u00e1ndose a s\u00ed\nmisma como lesbiana y eligiendo una pareja femenina). &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los desarrollos homosexuales que son conflictivos, y por lo tanto quiz\u00e1s\ntambi\u00e9n conducen a la terapia, podr\u00edan ser causados \u200b\u200bprincipalmente por lo\nsiguiente: <\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>Inseguridad\nrelacionada con la identidad central de g\u00e9nero (una caracter\u00edstica frecuente de\ns\u00edndromes y psicosis <em>borderline<\/em>). <\/li><li>Experiencia\npatol\u00f3gica de falta de ambig\u00fcedad y de conflicto en el \u00e1rea de identidad del\nrol de g\u00e9nero (con el posible desarrollo de perversiones o partes estructurales\nperversas junto con trastornos neur\u00f3ticos) (Kaplan 1992; Springer 1996) &nbsp;<\/li><li>Inseguridad\nsobre la auto-etiqueta con respecto a la identidad sexual&nbsp;(esto ayuda a\nexplicar, entre otras cosas, las facetas homof\u00f3bicas de las mujeres\nhomosexuales que se pueden observar con frecuencia).<\/li><li>Inseguridad\nen la elecci\u00f3n del objeto como expresi\u00f3n de una presi\u00f3n externa e interna para\nconformarse, cuyo fondo puede ser un trastorno neur\u00f3tico. &nbsp;Sin embargo,\nesto no es espec\u00edfico de la homosexualidad <em>per\nse<\/em>. &nbsp;<\/li><\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando\nconsidero a aquellas de mis analizadas que viven como homosexuales, encuentro\ntodas las variaciones de estos trastornos descritos representados entre ellas.\n&nbsp;Por lo tanto, puede ser un objetivo leg\u00edtimo de la terapia ayudar a una analizada\na luchar por una vida exitosa como homosexual. &nbsp;Esto no es una renuncia ni\nel resultado de una fijaci\u00f3n ideol\u00f3gica por parte de la analizada, el analista\no ambos. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><strong>IV<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si aplico\nestos pensamientos al caso de Jung sobre la mujer con el cangrejo \/ c\u00e1ncer, se\nmuestra la siguiente imagen. &nbsp;Con referencia a la identidad central de\ng\u00e9nero, la paciente no parece tener ning\u00fan problema grave. &nbsp;Una\ncaracter\u00edstica f\u00edsica de la masculinidad determinada biol\u00f3gicamente solo es\natribuida aqu\u00ed por el analista; &nbsp;\u00e9l describe sus pies en el texto como\nmasculinamente grandes. &nbsp;Seg\u00fan el texto de Jung, en el \u00e1rea de la\nidentidad sexual, la paciente gan\u00f3 cierto grado de confianza al caracterizarse\ncomo una mujer homosexual durante el curso del tratamiento. &nbsp;La paciente\ntampoco parece buscar un cambio fundamental en t\u00e9rminos del sexo biol\u00f3gico del\nobjeto de amor. &nbsp;Obviamente, su principal problema consiste en una\nresoluci\u00f3n neur\u00f3tica del conflicto en el \u00e1rea de identidad del rol de g\u00e9nero.\n&nbsp;Seg\u00fan tengo entendido, la paciente, al hacer asociaciones con este sue\u00f1o\ny en la transferencia, descubre una parte mortal de su relaci\u00f3n con las\nmujeres, que induce a la enfermedad, que agarra y alimenta agresivamente.\n&nbsp;Ella coloca esta parte en la relaci\u00f3n infantil con su madre y en una\nrelaci\u00f3n con una amiga viuda, quien m\u00e1s tarde muri\u00f3, y su fascinante amigo\nartista como una repetici\u00f3n de la imago de madre y padre. &nbsp;Creo que se\npuede percibir claramente en la descripci\u00f3n del caso que Jung (como hombre y\nanalista ligado a su tiempo, cultura y teor\u00eda que hab\u00eda desarrollado), que es\nincapaz de acompa\u00f1ar anal\u00edticamente la b\u00fasqueda de la madre de la que no estaba\nidealizada. &nbsp;Asumir esta preocupaci\u00f3n significar\u00eda dejar espacio en el\nan\u00e1lisis para las tendencias agresivas-destructivas reales dirigidas hacia la\nmadre (reproducidas en la asociaci\u00f3n o en la autoagresi\u00f3n). &nbsp;La analizada\nofrece una transferencia materna dividida; &nbsp;el analista masculino se\nidentifica, sin embargo, con el padre demon\u00edaco fascinante y aterrador.\n&nbsp;As\u00ed, con toda probabilidad, el drama infantil de la paciente se repite;\n&nbsp;el amor de la madre no se logra mediante la separaci\u00f3n de las partes\nagresivas-destructivas, sino que todav\u00eda es anhelado y buscado, y el padre no\nest\u00e1 disponible para el deseo de identificaci\u00f3n de la paciente. &nbsp;El\nobjetivo de una asociaci\u00f3n homosexual que no sea patol\u00f3gica <em>per se<\/em> es inconcebible para el analista,\nya que, en principio, procede de una identificaci\u00f3n masculina de la paciente\nfemenina, que luego cree que encuentra evidencia en el material del caso y\ntambi\u00e9n en la transferencia. &nbsp;Aqu\u00ed tambi\u00e9n ser\u00eda el lugar para discutir\nc\u00f3mo el cambio a una comprensi\u00f3n arquet\u00edpica de la transferencia puede poseer\nel car\u00e1cter de una defensa contra la contratransferencia. &nbsp;Jung hace un comentario\nimportante sobre este problema cuando escribe: \u201cEl reconocimiento de los\narquetipos nos lleva un largo paso adelante. &nbsp;El efecto m\u00e1gico o demon\u00edaco\nque emana de nuestro vecino desaparece cuando el misterioso sentimiento se\nremonta a una entidad definida en el inconsciente colectivo\u201d (Jung 1943, p\u00e1rr.\n155). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El caso que Jung describe sobre la adolescente femenina con fantas\u00edas\nhomosexuales tambi\u00e9n puede considerarse a partir de la perspectiva de una\nmadre-imago dividida. &nbsp;En mi opini\u00f3n, la ni\u00f1a no busca el amor &#8216;mal\nconcebido&#8217; de la maestra, sino el amor de su madre, quien ha sido perturbada\npor una agresi\u00f3n asesina y que tambi\u00e9n es de naturaleza sexual. Como en el caso\nanterior, el padre&nbsp;tampoco est\u00e1 disponible aqu\u00ed para una identificaci\u00f3n.\n&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, la posibilidad de tal perspectiva tambi\u00e9n es posible dentro\ndel marco te\u00f3rico junguiano. &nbsp;En su trabajo <em>Los aspectos psicol\u00f3gicos del arquetipo de la madre<\/em>, Jung escribe\nque \u00absolo en las mujeres es posible examinar el efecto del arquetipo de la\nmadre sin mezcla de animosidad, e incluso esto tiene perspectivas de \u00e9xito solo\ncuando no se ha desarrollado un animus compensatorio\u00bb &nbsp;(1938\/1954:\np\u00e1rr. 175). &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><strong>V<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><strong><em>Conclusiones<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>Una\nrevisi\u00f3n cr\u00edtica de esos textos de Jung en los que expl\u00edcitamente toma una\nposici\u00f3n sobre la homosexualidad femenina revela un complejo de prejuicios\nprovocado temporal y culturalmente. Jung cree que la homosexualidad es una\npatolog\u00eda y que la mujer homosexual no tiene conexi\u00f3n con el animus, sino que\nse identifica con un animus negativo. &nbsp;<\/li><li>Anima y\nanimus como construcciones, cuya integraci\u00f3n respectiva es supuestamente para\nla individualizaci\u00f3n, son demasiado integrales en su establecimiento de una\ndelimitaci\u00f3n fundamental, rec\u00edproca y consecuente bipolaridad. &nbsp;En otras\npalabras, son demasiado inespec\u00edficos. &nbsp;En las definiciones de estos\nconstructos, el sexo y el g\u00e9nero se entremezclan y la pareja heterosexual tiene\nun valor normativo en el mundo interno y externo. &nbsp;Incluso la suposici\u00f3n\nde posibles formaciones de parejas homosexuales en el mundo interior,\ndesarrollada por Verena Kast, no resuelve, en mi opini\u00f3n, este problema.\n&nbsp;Dos notas a pie de p\u00e1gina en <em>La\npsicolog\u00eda de la transferencia<\/em>, que mencionan la homosexualidad, tambi\u00e9n\nrevelan la masividad de los prejuicios de Jung. &nbsp;All\u00ed habla de la combinaci\u00f3n\nde iguales, que supuestamente sigue siendo inf\u00e9rtil (Jung 1946: nota al pie del\np\u00e1rrafo 357 y nota al pie del p\u00e1rrafo 419). &nbsp;<\/li><li>En las\nevaluaciones normativas, es decir, c\u00f3mo se supone que deben ser hombres y\nmujeres, ingresan las definiciones descriptivas de anima y animus en los textos\nde Jung. &nbsp;Esto ha sido discutido repetidamente por hombres y mujeres\njunguianos. &nbsp;Creo que ser\u00eda significativo abandonar anima y animus como\nconstrucciones, tanto en el sentido de complejos, como lo sugieren\nYoung-Eisendrath y Wiedemann, as\u00ed como Baumgardt (Young-Eisenrath y Wiedemann\n1987; Baumgardt 1994, esp. Pp. 221-2), y en el sentido de estructuras\narquet\u00edpicas. &nbsp;Como m\u00e1ximo, deber\u00edamos considerar un esfuerzo por una\nintimidad y un encuentro emocional, afectivo, sexual y espiritual integral como\narquet\u00edpico. &nbsp;<\/li><\/ol>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><strong>VI<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><em><strong>La homosexualidad femenina en el proceso anal\u00edtico<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los\ndesarrollos homosexuales plagados de conflictos no deben considerarse de forma\naislada, sino m\u00e1s bien dentro del contexto general de la personalidad y su\ndesarrollo, como enfatiza el mismo Jung (Jung 1922). &nbsp;Sin embargo, es\nnecesario y particularmente valioso a este respecto para determinar la\nsubestructura en el \u00e1rea del desarrollo de la identidad que es particularmente\nconflictiva. &nbsp;Puede surgir que la homosexualidad sirve, por ejemplo, como\ndefensa contra la heterosexualidad; &nbsp;esto, sin embargo, no debe verse como\nla norma. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En mi experiencia, para el trabajo con la transferencia, es\nespecialmente importante con las pacientes homosexuales trabajar a trav\u00e9s de\nlos impulsos y fantas\u00edas agresivos-s\u00e1dicos que dirigen hacia sus propios\ncuerpos. &nbsp;Estos ataques al cuerpo femenino son, casi como regla, asignados\nprimero al padre \/ hombre en el contexto de una transferencia idealizante,\nerotizante \/ sexualizante. &nbsp;La paciente, en el ataque a su propio cuerpo y\nal de la madre, se identifica con \u00e9l (conectando con ofertas reales de identificaci\u00f3n\ny comportamiento real del padre). &nbsp;Tambi\u00e9n se la ve como queriendo\nproteger de \u00e9l a la madre y a ella misma. &nbsp;Detr\u00e1s de esto, sin embargo,\nencontramos odio por el otro y odio a s\u00ed misma en t\u00e9rminos de una\nidentificaci\u00f3n con una parte de la madre, lo que impide el amor por la madre y\nla mujer. &nbsp;Es muy tentador para la analista que no es homosexual evadir\nesta oferta de transferencia negativa, ya que le recordar\u00e1 sus propios\nsentimientos de amor y odio muy tempranos y en parte pre-verbales por su madre\ny su propia lucha por forjar una &nbsp;identidad sexual y social. &nbsp;Sin\nembargo, estoy de acuerdo con Eisenbud, en cuyo texto encuentro evidencia de mi\npropia experiencia pr\u00e1ctica con los correspondientes problemas de an\u00e1lisis,\ncuando escribe: <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Los hombres crearon la imagen de Lillith, la mujer f\u00e1lica y castradora, y las im\u00e1genes de mujeres lesbianas todav\u00eda reflejan este estereotipo temible. &nbsp;La mujer lesbiana a menudo se percibe selectivamente como vengativa, competitiva con un hombre, posesiva y s\u00e1dica con una mujer v\u00edctima. &nbsp;La analista con una perspectiva feminista rechaza la comprensi\u00f3n reduccionista cl\u00e1sica de la elecci\u00f3n l\u00e9sbica como una de regresi\u00f3n y fijaci\u00f3n, y tambi\u00e9n rechaza cualquier &#8216;vilipendio&#8217; que pueda brindar ayuda y consuelo al fan\u00e1tico. &nbsp;A veces el analista liberal, para negar cualquier negativa, recurre a las teor\u00edas de la exoneraci\u00f3n moral. &nbsp;La dificultad para lidiar con el odio o el miedo destructivo o de inseguridad de las lesbianas crea una fuerte preferencia por elevar las teor\u00edas benignas. &nbsp;Este tipo de an\u00e1lisis protector es especialmente defensivo. &nbsp;<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">(Eisenbud 1986:\n222) <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ella concluye\nsu trabajo sobre los problemas de transferencia en pacientes homosexuales\nfemeninas con las palabras: <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>El conflicto entre la inversi\u00f3n principal en el cuidado y el odio que contrarresta la injusticia moviliza soluciones creativas. &nbsp;Para la emancipaci\u00f3n, la mujer lesbiana no necesita ser s\u00e1dica ni masoquista, sino enfrentar lo negativo en el camino (ibid .: 233).<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Baumgardt, U. (1994) &#8216;Abschied von uberlieferten Geschlechterrollen&#8217;, in\nMeesmann, H. and Sill, B., eds Androgyn, Weinheim: Deutscher Studien-Verlag,\npp. 217-33. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Benjamin, J. (1991) Father and Daughter, Identification with\nDifference-A Contribution to Gender Heterodoxy&#8217;, in Psychoanalytic Dialogues\n1:277\u2013300. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cass, V. (1984) Homosexual Identity: A Concept in Need of Definition&#8217;,\nJournal of Homosexuality 4(3): 219-35. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De Shong Meador, B. (1984) Transference\/Countertransference between\nWoman Analyst and Wounded Girl Child, Chiron. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Downing, C. (1995) &#8216;An Archetypal View of Lesbian Identity,&#8217; in\nGlassgold, J.M. and Iasenza, S., eds Lesbians and Psychoanalysis, New York: The\nFree Press, pp. 265-85. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eisenbud, R.-J. (1986) &#8216;Lesbian Choice: Transference to Theory&#8217;, in\nAlpert, J.L., ed. Psychoanalysis and Women, Hillsdale, NJ: Analytic Press, <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Freud, S. (1920) \u00dcber die Psychogenese eines Falles von weiblicher\nHomosexualit\u00e4t, Gesammelte Werke, Vol. 12, p. 276.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jung, C.G. (1922) The Love Problem of the Student, Collected Works, Vol.\n10. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jung, C.G. (1927) The Woman in Europe, Collected Works, Vol. 10. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jung, C.G. (1934) The Development of Personality, Collected Works, Vol.\n17. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jung. C.G. (1943) Two Essays on Analytical Psychology\/On the Psychology\nof the Unconscious, Collected Works, Vol. 7. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jung, C.G. (1946) The Psychology of the Transference, Collected Works,\nVol. 16. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jung, C.G. (1938\/1954) The Psychological Aspects of the Mother\nArchetype, Collected Works, Vol. 9, Part I. Pp. 215-33. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jung, C.G. (1965) Memories, Dreams, Reflections, New York: Vintage\nBooks. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Kaplan, L.J. (1992) Female Perversions: The Temptations of Madame\nBovary, New York: Doubleday. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Kast, V. (1994) &#8216;Fasziniert vom seelischen Bild des Paares&#8217;, in\nMeesmann, H. and Sill, B., eds Androgyn, Weinheim: Deutscher Studien-Verlag,\npp. 53-61. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Money, J. and Ehrhardt, A.A. (1996) Man and Woman, Boy and Girl, NJ:\nAronson. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Person, E.S. and Ovesey, L. (1993) Psychoanalytische Theorien JNZ\nGeschlechtsidentit\u00e4t&#8217;, in Psyche 47, Stuttgart: Klett-Cotta, pp. 505-29. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Singer, J. (1979) Androgyny: Toward a New Theory of Sexuality, New York:\nAnchor Books. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Springer, A. (1996) Female Perversions: Scenes and Strategies in\nAnalysis and Culture&#8217;, Journal of Analytic Psycholo gy 41:325-38. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Stoller, R.J. (1968) Sex and Gender, New York: Science House. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Stoller, R.J. (1985) Psychoanalytic \u00abResearch\u00bb on\nHomosexuality: The Rules of the Game,&#8217; in Observing the Erotic Imagination, New\nYork: Yale University Press. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Woodman, M. (1985) The Pregnant Virgin, A Process of Psychological\nTransformation, Toronto: Inner City Books. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Young-Eisendrath, P. and Wiedemann, F. (1987) Female Authority, New\nYork, London: Guilford Press.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Anne Springer es analista de capacitaci\u00f3n y presidenta de la DGAP (Sociedad Alemana de Psicolog\u00eda Anal\u00edtica). Ha escrito sobre diversos temas, incluido un art\u00edculo sobre abuso sexual y perversiones femeninas, y es coautora de un libro sobre problemas pol\u00edtico-ecol\u00f3gicos. 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