{"id":6893,"date":"2020-01-13T15:55:40","date_gmt":"2020-01-13T15:55:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.adepac.org\/inicio\/?p=6893"},"modified":"2020-01-20T13:33:40","modified_gmt":"2020-01-20T13:33:40","slug":"el-misterio-dionisiaco-tras-la-marginalidad-erick-millanao","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/el-misterio-dionisiaco-tras-la-marginalidad-erick-millanao\/","title":{"rendered":"El misterio dionis\u00edaco tras la marginalidad &#8211; Erick Millanao"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"profile\">\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>ERICK MILLANAO\u00a0<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-6917 size-medium\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/FotoMillanao-225x300.jpg\" alt=\"FotoMillanao\" width=\"225\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/FotoMillanao-225x300.jpg 225w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/FotoMillanao.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px\" \/><\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Psic\u00f3logo (U. La Rep\u00fablica), Mg. en Psicolog\u00eda Cl\u00ednica Junguiana (U. Adolfo Ib\u00e1\u00f1ez). Mg. en Educaci\u00f3n Superior (e), Universidad de Artes y Ciencias de la Comunicaci\u00f3n. Licenciado\u00a0en Sonido (U. de Chile). Post\u00edtulo en Adicciones (U. de Chile). Cl\u00ednica Particular. Profesor de Introducci\u00f3n a la Psicolog\u00eda, Epistemolog\u00eda y Psicolog\u00eda Jur\u00eddica y Forense en la Universidad UNIACC. Expositor en varios congresos y publicaciones de Psicolog\u00eda Junguiana. Desde 2003 trabaja como psic\u00f3logo en Gendarmer\u00eda de Chile. Este documento corresponde a la ponencia que present\u00f3 E. Millanao durante el VII Congreso Latinoamericano de Psicolog\u00eda Junguiana realizado en Buenos Aires, Argentina del 3 al 6 de junio de 2005.\u00a0Correo electr\u00f3nico: erick.millanao@gmail.com. Se publica con autorizaci\u00f3n del autor.<\/h4>\n<\/div>\n<div id=\"miembros\"><\/div>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><\/h4>\n<h4 style=\"padding-left: 30px; text-align: center;\"><span style=\"color: #808080;\"><strong>Sinopsis<\/strong><\/span><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #808080;\">El actual desarrollo de las sociedades, al menos en Latinoam\u00e9rica y particularmente en Chile, ha supuesto el surgimiento de grupos sociales marginados que cada cierto tiempo explotan en des\u00f3rdenes y protestas callejeras. Esta presentaci\u00f3n procura adentrarse en las impl\u00edcitas conexiones entre el rol de Dionisos como dios marginado y las formas de expresi\u00f3n contempor\u00e1nea de la marginalidad, buscando luces para comprender dicho fen\u00f3meno desde un prisma arquet\u00edpico y, concordantemente, procurar entregar algunas posibles v\u00edas de abordaje a partir de los patrones de organizaci\u00f3n impl\u00edcitos en los mitos y misterios relativos a este dios.<\/span><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: center;\">__________________________________________________<\/h4>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><span style=\"color: #000000;\">Dioniso ense\u00f1a a los hombres a no dar importancia a las leyes<br \/>\nhumanas <\/span><\/em><em><span style=\"color: #000000;\">para reencontrar las leyes divinas (Zelia, 2009, p.307)<\/span><\/em><\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>La Naranja Mec\u00e1nica<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><em>La Naranja Mec\u00e1nica<\/em> es una novela escrita por Anthony Burgess el a\u00f1o 1962 y convertida en film por Stanley Kubrick en 1971. El argumento cuenta la historia de Alex, un joven de 15 a\u00f1os que vive en un Londres intemporal y que tiene dos pasiones: la violencia extrema y la m\u00fasica de Beethoven. Lidera una pandilla con la cual descargan sus instintos violentos golpeando, violando y aterrorizando a la gente. Tras un tiempo, Alex es detenido por cometer un asesinato, siendo sometido en la c\u00e1rcel a la \u201cT\u00e9cnica Ludovico\u201d, basada en el condicionamiento cl\u00e1sico, con la que se pretende anular cualquier rastro de conducta antisocial. Sin embargo, dicho procedimiento tendr\u00e1 una serie de consecuencias negativas para Alex por lo cual el gobierno decide protegerlo a cambio de su silencio.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En el \u00faltimo cap\u00edtulo del libro -el 21- que fue eliminado en la edici\u00f3n estadounidense, Alex, al librarse del Efecto Ludovico, retoma su comportamiento antisocial hasta volver a encontrarse con un antiguo compa\u00f1ero que se ha reformado, a partir de lo cual decide cambiar su actitud, continuando con una vida convencional. El autor critic\u00f3 fuertemente el recorte realizado en la versi\u00f3n estadounidense, sobre la cual se bas\u00f3 la pel\u00edcula, se\u00f1alando que en tal cap\u00edtulo se redim\u00eda el protagonista y la posibilidad de madurar del ser humano.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El caso de Alex es bastante extremo, siendo posible avizorar en \u00e9l incluso elementos psicopatol\u00f3gicos; no obstante, su historia nos permite evocar el \u00e9xtasis del descontrol marginal en plena acci\u00f3n y algunas eventuales estrategias con que \u00e9ste puede abordarse.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Interesante resulta para nuestro an\u00e1lisis c\u00f3mo los l\u00edmites se explicitan en algunas escenas de la pel\u00edcula. Por ejemplo, en la Estaci\u00f3n de Polic\u00eda, tras su arresto, el Sr. Deltoid, una especie de delegado de libertad, le dice a Alex que ha llegado hasta un punto l\u00edmite: literalmente, el fin de la l\u00ednea (\u201c<em>Well, this is the end of the line for me&#8230; the end of the line, yes<\/em>\u201d). M\u00e1s adelante, al realizar su ingreso a la c\u00e1rcel sobrepasa una l\u00ednea demarcada, el oficial en jefe le recrimina fuertemente increp\u00e1ndole que no debe volver a sobrepasar dicha l\u00ednea (\u201c<em>Are you able to see that white line painted on the floor directly behind you, 655321? <\/em><em>(\u2026) Then your toes belong on the other side of it!<\/em>\u201d).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Es la sociedad marcando la diferencia. Estableciendo el l\u00edmite de lo permitido, marginando aquello que no acepta.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>La marginalidad<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El marginal es quien est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de los m\u00e1rgenes, de los l\u00edmites que le impone el sistema. Es un profano del sistema. Y el sistema se encarga por medio de la socializaci\u00f3n y de la represi\u00f3n de remarcarle esos l\u00edmites, tanto as\u00ed que \u00e9l mismo termina por incorporarlos en s\u00ed mismo estableciendo desde su propia perspectiva claras diferencias respecto a los dem\u00e1s grupos sociales: para el marginal los otros son los \u201ccuicos\u201d o los opresores y en el extremo, para la contracultura delictiva, los otros son los \u201cgiles\u201d, los \u201clongis\u201d, los \u201claburantes\u201d.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Bajo el paradigma de la marginaci\u00f3n todo es una gran oda a la unilateralidad. S\u00f3lo se nos presentan alternativas irreconciliables. O luz o sombra; o raz\u00f3n o locura; o libertad o c\u00e1rcel; o represi\u00f3n o descontrol. La b\u00fasqueda de defensas o de establecer cierta certidumbre en nuestro mundo hace surgir los l\u00edmites como una panacea que a modo de tranquilizante nos estrega la sensaci\u00f3n de adquirir el control de nuestras vidas: es el Orden sobre el Caos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Es que en un mundo impregnado de pragmatismo como en el cual vivimos y convivimos hoy en d\u00eda, las paradojas se nos presentan como un insulto a la l\u00f3gica o simplemente como p\u00e9rdidas de tiempo. Nuestra respuesta se funda en el \u00fanico pilar posible: el m\u00e9todo cartesiano. Aferr\u00e1ndonos a las certezas que brindan las definiciones que clara y distintamente pueden ser comprendidas por nuestro ego hacemos o\u00eddos sordos a toda polaridad compensatoria, tirando como materiales de desecho cualquier posible ambig\u00fcedad, desperdiciando la posibilidad de integralidad y la compleja riqueza de la existencia plena.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La nuestra es una sociedad l\u00edmite, impotente para tolerar la tensi\u00f3n que aflora de las paradojas propias de la existencia y refugi\u00e1ndose f\u00f3bicamente en los l\u00edmites. Es la trampa limitroide provocada por una verdadera fuga f\u00f3bica hacia los extremos por p\u00e1nico ante el caos y el <em>nigredo<\/em> de la incertidumbre. Y todos nosotros, como ciudadanos de esta sociedad unilateralizada, nos escindimos proyectando en las c\u00e1rceles y en el mundo de la marginalidad nuestras sombras m\u00e1s oscuras, pretendiendo as\u00ed lograr nuestra salvaci\u00f3n. Pero las paradojas y las ambig\u00fcedades del Self permanecen all\u00ed y tambi\u00e9n permanece all\u00ed el marginado, condenado -cual cordero redentor- a sacrificar su propia salvaci\u00f3n por la nuestra.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Es as\u00ed como la marginalidad constituye un fen\u00f3meno que, como su nombre lo indica, permanece generalmente al margen de la realidad cotidiana de los medios sociales y de la vida del hombre medio. S\u00f3lo aparece como un ahogado grito de desesperaci\u00f3n en medio de las marchas sociales o tras triunfos deportivos. Encapuchados, lumpen, v\u00e1ndalos, infiltrados son apelativos que se utilizan como un modo de explicitar que no es la sociedad la que se manifiesta de tan desordenada y ca\u00f3tica manera, sino que quienes lo hacen son unos extra\u00f1os seres, ocultos y marginales. Los telespectadores reaccionan ante los desmanes con estupefacci\u00f3n: una verdadera proyecci\u00f3n de la sombra, con condenas y apelativos que pretenden exorcizar tales pr\u00e1cticas de nuestra sociedad. Para quien mira el noticiario o el peri\u00f3dico lo que ve no es m\u00e1s que una macabra danza de demonios que en pleno desenfreno pierden todo control y pretenden romper todo l\u00edmite.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Y, quer\u00e1moslo o no, ello ha ocurrido y sigue ocurriendo en nuestra tan avanzada sociedad de la informaci\u00f3n. Pero no ocurre s\u00f3lo all\u00e1 afuera, m\u00e1s all\u00e1 de los m\u00e1rgenes. Ocurre en nuestro Self como sociedad y, de seguro, ocurre tambi\u00e9n en alguna parte de nuestros otros Self. No podemos caer en la trampa de proyectar s\u00f3lo en los \u201cotros\u201d este fen\u00f3meno, pues somos parte del mismo. M\u00e1s a\u00fan, en la perspectiva de una psicolog\u00eda que pone en evidencia la existencia de tensiones que pueden o deben ser soportadas y trascendidas, lo que podr\u00eda atribuirse a la ingenuidad de otras visiones psicol\u00f3gicas deviene para los junguianos en un cuestionamiento \u00e9tico del que tarde o temprano no podremos escapar.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, antes de continuar, es preciso hacer una aclaraci\u00f3n: en el marco de este an\u00e1lisis nuestros protagonistas no son fundamentalmente los \u201cdelincuentes habituales\u201d o los \u201cdelincuentes profesionales\u201d, sino m\u00e1s bien se trata de otro tipo de individuo que progresivamente ha ido ganando espacio en las c\u00e1rceles y en las calles de nuestras ciudades. La crimin\u00f3loga chilena Doris Cooper (1994) nos refiere que bajo el halo de la deseabilidad establecida por una creciente difusi\u00f3n en los medios de comunicaci\u00f3n de un estilo de vida \u201c\u00f3ptimo\u201d asociado a los sectores sociales m\u00e1s acomodados, se ha fermentado en los j\u00f3venes de las clases m\u00e1s bajas una \u201cfrustraci\u00f3n comparativa\u201d, frente a la cual tanto la ingesta de droga como el consumo de alcohol se convierten irremediablemente en formas de control social de dicha frustraci\u00f3n; asoci\u00e1ndosele una agresividad frente al sistema social que deviene en autoagresi\u00f3n, evasi\u00f3n de la realidad y de vez en cuando en actos de violencia explosiva. Cooper refiere adem\u00e1s dentro de lo que denomina el \u201clumpenproletariado juvenil\u201d la existencia de los \u201cChoros de Esquina\u201d, cuyos actos delictivos en su mayor\u00eda apuntan a la obtenci\u00f3n de dinero ya sea para continuar con su consumo de drogas y alcohol o para lograr un<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">Status adquirido por medio de un estereotipo consumista, asociado a la clase media y alta, aprendido por la propaganda (\u2026) [y que] se expresa en un estereotipo externo construido por ropa y zapatillas de marcas (Cooper, 1994, p.66).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Claramente a estas consideraciones debe a\u00f1ad\u00edrsele el condimento del narcotr\u00e1fico que, en virtud de lo expuesto por Cooper, ha permeado particularmente a estos sectores generando una sopa o \u201cmoloko\u201d que, potenciada por el consumismo, se ha constituido en una levadura que ha fermentado la expresi\u00f3n violenta de la marginalidad. No obstante, \u00e9sta no es m\u00e1s que parte de la lucha simb\u00f3lica \u2013pero concreta\u2013 de \u201clo marginado\u201d contra los l\u00edmites que lo excluyen.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, trat\u00e1ndose de marginados, Dionisos es el dios marginado, que s\u00f3lo cobra protagonismo en determinados eventos: cuando el desenfreno se abre camino rompiendo con la cotidianidad\u2026 entonces son los tiempos del misterio y de la embriaguez arrebatadora.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>Una aproximaci\u00f3n a lo dionis\u00edaco<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Dionisos es probablemente uno de los m\u00e1s conocidos dioses de la antig\u00fcedad, pero sin embargo es, a la vez, uno de los m\u00e1s incomprendidos. No pretenderemos aqu\u00ed analizar la vasta constelaci\u00f3n de caracter\u00edsticas que dan forma a Dionisos, s\u00f3lo se enumerar\u00e1n ciertos aspectos que adquieren relevancia a la luz de lo hasta aqu\u00ed planteado.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Bartra (1985) afirma que Dionisos en idioma tracio significa \u201cZeus joven\u201d (p.54.); refiriendo adem\u00e1s que el fin de la religi\u00f3n dionis\u00edaca \u201cconsiste en abatir la soberbia de la raz\u00f3n humana mediante la exaltaci\u00f3n de los instintos, el \u00e9xtasis, la magia y el misterio\u201d (p.56). Por otro lado, asevera que \u201ccomo dios de las almas, Dionisos representaba la procreaci\u00f3n, la muerte y la resurrecci\u00f3n\u201d (p.54).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Nietszche (2007), por su parte, nos ilustra afirmando que \u201cDioniso posee la doble naturaleza de un demonio cruel y salvaje y de un se\u00f1or dulce y clemente\u201d (p.96), concluyendo que a Dionisos \u201cdebemos representarnos como el fin de la individuaci\u00f3n\u201d (p.96).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Dionisos generalmente es descrito como un extranjero, un ser que es de m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites de nuestra naci\u00f3n. Al respecto \u00a0Detienne (2003) asegura que: \u201cEl estatuto de extranjero marca profundamente la personalidad de Dioniso\u201d (p.30) y en otro texto a\u00f1ade:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">Dionisos traza en su deambular entre la orilla y el centro las v\u00edas dobles y entremezcladas de la transgresi\u00f3n en tres terrenos esenciales: el sacrificio, la caza y el matrimonio (Detienne, 1982, tapa).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Walter Otto (2001), por su parte, nos refiere que: \u201cEl frenes\u00ed es una forma de culto propia de la religi\u00f3n dionis\u00edaca\u201d (p.99), agregando m\u00e1s adelante:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">Dioniso, [es] el fen\u00f3meno originario de la duplicidad (\u2026). Esta duplicidad tiene su s\u00edmbolo en la m\u00e1scara. (\u2026) El portador de la m\u00e1scara se ve arrebatado por la excelsitud y dignidad de aquellos que ya no son. \u00c9l es \u00e9l y, sin embargo, otro. La locura lo ha rozado y algo del secreto del dios fren\u00e9tico (\u2026). Ese esp\u00edritu de la demencia (\u2026) fue el que insufl\u00f3 nueva vida al mito tr\u00e1gico (\u2026). As\u00ed, Dioniso se apareci\u00f3 en su tiempo tambi\u00e9n en el mundo espiritual de lo griego, y su venida fue tan portentosa, que a\u00fan hoy nos sobrecoge (p.152).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>La misteriosa letra \u00e9psilon <\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Es sabido que en la ciudad de Delphos se erig\u00eda un or\u00e1culo en honor de Apolo. Lo menos sabido es lo se\u00f1alado por Plutarco, quien oficiaba de sacerdote all\u00ed, en cuanto a que en tal recinto conflu\u00edan en regencia tanto Apolo como Dionisos. La convivencia entre ambos dioses la explica Plutarco refiri\u00e9ndose a una misteriosa letra \u00e9psilon que figuraba en las paredes del recinto y cuya importancia se refleja en su inclusi\u00f3n en monedas de la \u00e9poca en las que figuraba en el frontis del templo d\u00e9lfico.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Plutarco expone que la letra \u00e9psilon es la quinta letra del alfabeto griego y por tanto la uni\u00f3n del tres y el dos. El ternario se corresponder\u00eda con lo masculino que fecunda y el binario con lo femenino fecundado, de cuya uni\u00f3n surge el cinco, el cual por esta raz\u00f3n es llamado \u201cnupcial\u201d. Ambas cifras ser\u00edan representaci\u00f3n de dos formas de ser del mundo, las cuales tambi\u00e9n son representadas por Apolo y Dionisos. De hecho, nos refiere Plutarco que:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">Los artesanos representan en pinturas y estatuas a Apolo que no envejece y siempre joven, y a Dioniso con muchos aspectos y figuras diferentes. En una palabra, al primero le atribuyen la igualdad, el orden y la gravedad sin mezcla. En cambio, al segundo un humor desigual que es mezcla de broma y de insolencia, de seriedad y de locura (Plutarco, 1987, p.150).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Dionisos es cambiante y nos entrega la embriaguez de sus pociones que nos dejan en la ambig\u00fcedad m\u00e1s absoluta. Apolo en cambio es la sobriedad y la estabilidad.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Se dice que:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">La divinidad es por naturaleza incorruptible y eterna (\u2026). Unas veces su naturaleza remonta al fuego asimilando todo en todo; otras veces llega a tomar toda clase de formas con apariencias, estados y propiedades diferentes (\u2026). Los sabios por ocultar a las masas la transformaci\u00f3n en fuego lo llaman Apolo por su unicidad (\u2026). Cuando el cambio del dios produce el orden del mundo, con los aires, el agua, la tierra, los astros y el nacimiento de las plantas y de los seres vivos, a ese estado (\u2026) le dan el nombre de Dioniso (Plutarco, 1987, p.149-150).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Es as\u00ed entonces como la \u00e9psilon da cuenta de c\u00f3mo una misma divinidad se expresa de dos formas distintas, de modo tal que Dionisos y Apolo constituir\u00edan dos caras de una misma moneda.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Esta relaci\u00f3n ser\u00e1 retomada siglos m\u00e1s tarde por Nietszche (2007), quien afirma que:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">La relaci\u00f3n compleja del esp\u00edritu apol\u00edneo y del instinto dionis\u00edaco en la tragedia deber\u00eda, por lo tanto, en realidad, ser simbolizada por una alianza fraternal de estas dos divinidades. Dioniso habla la lengua de Apolo, pero Apolo habla finalmente la lengua de Dioniso, y de este modo es alcanzado el fin supremo de la tragedia y del arte (p.162).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">A partir de lo cual, culmina con una invitaci\u00f3n: \u201c\u00a1Y ahora ven a la tragedia y sacrifica conmigo en el altar de las dos divinidades!\u201d (p.178).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>El tri\u00e1ngulo amoroso de Teseo, Dionisos y Ariadna<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Otra arista relativa a Dionisos nos puede entregar m\u00e1s luces para abordar la complejidad de este dios y su relaci\u00f3n con la marginalidad contempor\u00e1nea.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Siguiendo a Millanao (2009), podemos ver en Teseo el h\u00e9roe que acude hasta las profundidades del laberinto a sacrificar el Minotauro,\u00a0 tal como el adolescente que mediante las conductas transgresoras y el consumo de drogas se enfrenta a sus propios demonios. Recordemos la eventual condici\u00f3n de \u201cZeus joven\u201d que tendr\u00eda Dionisos y la condici\u00f3n de juventud atribuida a Teseo, quien a\u00fan es pr\u00edncipe de Atenas. En ese contexto, Ariadna es el \u00e1nima que auxilia en esta heroica tarea de enfrentar el propio Minotauro para iniciarse a la vida adulta. Ahora bien, seg\u00fan el mito Ariadna huye con Teseo del reino de su padre y es abandonada por el h\u00e9roe ateniense en Naxos, es decir a medio camino entre el inconsciente laber\u00edntico de Creta y el reino de la conciencia de Atenas. Una vez all\u00ed ser\u00e1 encontrada y desposada por Dionisos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Pero:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">Dentro de un proceso inici\u00e1tico truncado las conductas de riesgo no pueden ser integradas, ni revestidas de significado y, por tanto, como vanas continentes de una numinosidad arquet\u00edpica, obnubilan al adolescente y lo dejan prisionero en un mundo que le resulta fascinante, pero en el cual se ve imposibilitado de una resoluci\u00f3n constructiva de tal experiencia y de la normal continuidad de su proceso de individuaci\u00f3n (Millanao, 2009).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En tal perspectiva, si Teseo se queda enredado en el laberinto no podr\u00e1 huir con Ariadna y ella seguir\u00e1 \u201caislada\u201d en el inconsciente cretense. A su vez, si Ariadna no huye con Teseo no podr\u00e1 ser abandonada en Naxos y consecuentemente no podr\u00e1 ser encontrada por Dionisos para hacerla su pareja. Un Teseo que queda atrapado, marginado, tal como el propio Minotauro que ambicionaba sacrificar, no lograr\u00e1 una adecuada resoluci\u00f3n en el contacto con su \u00e1nima. Sin esa resoluci\u00f3n Dionisos se encontrar\u00e1 hu\u00e9rfano de \u00e1nima, incapaz de relacionarse maduramente con \u00e9sta y consecuentemente sin lograr un adecuado contacto con su inconsciente.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Es as\u00ed como, carentes de \u00e1nima, las fiestas dionis\u00edacas no podr\u00e1n ser m\u00e1s que torpes y sombr\u00edos remedos del profundo misterio que estaban destinadas a develar y expresar. El Misterio Dionis\u00edaco habr\u00e1 perdido su car\u00e1cter inici\u00e1tico para constituirse en una vana y desalmada bacanal, sin m\u00e1s valor que la eventual catarsis que expresa, pero sin la trascedente misi\u00f3n de reencontrar al ser humano con su individuaci\u00f3n.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">De este modo, en nuestra sociedad no es la transformaci\u00f3n creadora la que emerge del \u00e9xtasis dionis\u00edaco como lo hac\u00eda en los tiempos eleusinos, sino s\u00f3lo el aspecto m\u00e1s sombr\u00edo de \u00e9ste. As\u00ed es tambi\u00e9n la vida del marginal, del poblador de la periferia, del delincuente y del adicto. S\u00edntomas de esto podemos verlos en aspectos como la precocidad e irresponsabilidad en las conductas sexuales, el consumo abusivo de drogas, el opocisionismo, el uso de marcas corporales, la desconsideraci\u00f3n por las instituciones y las normas, etc.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Es la est\u00fapida danza del sinsentido. El arrebato y el sedicioso ultraje del poder que traslada su corona de la luz a la sombra, pero que mantiene a la misma unilateralidad como reina y soberana. El misterio, llamado en su \u00e9xtasis er\u00f3tico a reunir lo que estaba separado, se convierte en cambio en delirante lenguaje del onanismo y la esterilidad. Es la Babel de diversas lenguas que a\u00edsla y desuela.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>El Dionisos 2.0<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Clemente de Alejandr\u00eda (2008) en su texto <em>El Protr\u00e9ptico<\/em> al hablar de las costumbres de los paganos de su tiempo refiere que:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">Las bacantes celebran a Dioniso, en delirio b\u00e1quico, con ceremonias religiosas; comen carne cruda, estando pose\u00eddas por una demencia sagrada y realizan la distribuci\u00f3n de la carne de las v\u00edctimas, despu\u00e9s de coronarse con serpientes, mientras dan gritos\u201d (p.58-59).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Asimismo, en Las Bacantes de Eur\u00edpides, ellas son descritas casi en t\u00e9rminos de animales salvajes que finalmente acaban desmembrando el cuerpo de Penteo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Constituye un error entonces entender el misterio dionis\u00edaco exclusivamente y de manera unilateral como un culto luminoso. Es precisamente en la esencia del culto dionis\u00edaco en que se anidan las pasiones m\u00e1s oscuras y terribles M\u00e1s que luminosidad es numinosidad la que brota generosa en el mito dionis\u00edaco.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Este fen\u00f3meno puede ser asimilado a aqu\u00e9l que refer\u00eda Carlos Byington (2014) como la \u201cpatologizaci\u00f3n de lo normal\u201d. Al condenar los aspectos m\u00e1s oscuros del desenfreno dionis\u00edaco, se los patologiza y se impide atisbar en ellos su potencial funci\u00f3n estructurante. De este modo la soluci\u00f3n que se puede plantear es la medicaci\u00f3n, el encarcelamiento o en caso extremadamente abierto, la terapia conductual, como \u00fanicos medios de terapia, sin llegar a elaborar su contenido simb\u00f3lico.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Ese es precisamente el caso que relata <em>La Naranja Mec\u00e1nica<\/em>, el cual claramente podr\u00eda conceptualizarse como una patolog\u00eda de tipo psicop\u00e1tica, sociop\u00e1tica o de personalidad antisocial. Etiqueta que, si bien eventualmente entregar\u00eda luces acerca de su potencial clasificaci\u00f3n, qu\u00e9 poco nos dir\u00e1 acerca de la vivencia que en este caso se despliega; qu\u00e9 poco nos hablar\u00e1 sobre c\u00f3mo esta forma de comportarse le posibilita al sujeto sobrevivir en un medio que, de mediar otra estructura psicol\u00f3gica, quiz\u00e1s ya habr\u00eda terminado en el suicidio o en la emergencia de mecanismos a\u00fan m\u00e1s desadaptativos para sobrellevar su carga.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Notoriamente Alexander De Large, el protagonista de <em>La Naranja Mec\u00e1nica<\/em>, es un caso extremo, pero por lo mismo nos permite mirar como en un espejo aquello m\u00e1s oculto, aquello que creemos est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de los m\u00e1rgenes de nuestra sociedad y de nuestra propia personalidad. \u00c9l es el paradigma de los marginados, porque incluso cuando hablamos de marginados, preferimos dejarlo al margen porque ya es un caso extremo, un s\u00e1dico, un perverso, un psic\u00f3pata.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En Chile, en talleres psicosociales desarrollados al interior de la C\u00e1rcel Colina 1, eventualmente se incorporaba el mito del minotauro. Las reflexiones acerca de este m\u00edtico personaje \u2013pariente simb\u00f3lico de Pan en cuanto re\u00fane en s\u00ed mismo distintas esencias y, a ra\u00edz de lo mismo, generador de p\u00e1nico\u2013 no se hac\u00edan esperar: el minotauro es el delincuente, el violador, el asesino, el encarcelado que por sus conductas criminales y propias de un animal, es encerrado bajo el eufemismo de procurar su reinserci\u00f3n social, pero con escas\u00edsimos recursos que sostengan un tan pol\u00edticamente correcto prop\u00f3sito. El delincuente es un monstruo para el resto de la sociedad. La sana y correcta sociedad puede expiar sus culpas a trav\u00e9s suyo, proyectando en \u00e9l sus sombras con entero desparpajo, solaz\u00e1ndose luego de sus propias bondades y perfectas costumbres.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s a\u00fan, el propio prisionero forma una coraza para defenderse en un medio tan hostil y procura presentarse ante todos con su mejor m\u00e1scara de <em>Halloween<\/em>, sabedor de la oscura numinosidad que genera su actuaci\u00f3n. Procura hacerse uno con sus conductas y, si ha cometido cr\u00edmenes, entonces \u00e9l es un criminal: \u00e9l es \u201cmalo\u201d y consecuentemente debe ser temido. Respeto les llaman ellos a ese halo de temor que siempre debe acompa\u00f1arles. Es el p\u00e1nico que les acompa\u00f1a al vestirse con la piel de Pan, encerrados cual minotauro, en las c\u00e1rceles literales de las penitenciar\u00edas o en las c\u00e1rceles virtuales de un sistema que la mayor\u00eda de las veces entrega escasas oportunidades para salir de esa identificaci\u00f3n con la m\u00e1scara.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Pero pretender ver esas c\u00e1rceles laber\u00ednticas s\u00f3lo en los delincuentes que cumplen una condena judicial tambi\u00e9n ser\u00eda un error. Esas c\u00e1rceles las construimos todos los d\u00edas en nuestras sociedades y en nosotros mismos mediante la exclusi\u00f3n y la negaci\u00f3n.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Un Dionisos deslavado es lo que muchas veces hoy se nos presenta desde una perspectiva <em>New Age<\/em>, filtrado por una lectura apol\u00ednea extrema que unilateraliza la expresi\u00f3n dionis\u00edaca despoj\u00e1ndola de cualquier atisbo de sombra y, por tanto, sustray\u00e9ndole su esencia fundamentalmente contradictoria y ambivalente.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Si Dionisos es disonancia y ambig\u00fcedad, agua y fuego, ternura y salvajismo, nada m\u00e1s inapropiado que extirparle su parad\u00f3jico coraz\u00f3n. Es precisamente con el prevalecer de su esencia que podr\u00e1 construirse crecimiento e individuaci\u00f3n. S\u00f3lo as\u00ed podr\u00e1 actuar el manto apol\u00edneo para revestirlo de la expresi\u00f3n m\u00e1s adecuada, porque, tal como lo planteara Nietszche (2007):<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u00bfy qu\u00e9 es el hombre sino una disonancia hecha carne?, para poder soportar la vida, esta disonancia tendr\u00eda necesidad de una admirable ilusi\u00f3n que le ocultase su verdadera naturaleza bajo un velo de belleza. \u00c9ste es el verdadero fin del arte apol\u00edneo; (\u2026) esas ilusiones inn\u00fameras de la bella apariencia que hacen, en cada momento, digna de ser vivida la existencia y nos incitan a vivir el instante que sigue (p. 177-178).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">De este modo, tray\u00e9ndolo a escena, actualiz\u00e1ndolo y brind\u00e1ndole un teatro adecuado sobre el cual pueda hacer fluir la tragedia, es as\u00ed como podr\u00e1 encausarse su caudal. Que de su plomo logremos hacer oro es cuesti\u00f3n de terapia, de crisopeya. S\u00f3lo puede ser encausado el r\u00edo que conocemos y que permitimos su devenir. En caso contrario el desborde vendr\u00e1 con las crecidas y arrasar\u00e1 con la ciudad, con las reglas y con los l\u00edmites.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Para contribuir terap\u00e9uticamente en ese cambio ser\u00e1 necesario que metamos nuestros pies en el barro, que asumamos nuestros oscuros laberintos y los enfrentemos, para estar en condiciones de acompa\u00f1ar como Hermes psicopompos a descubrir en las propias profundidades de lo marginal el sublime hilo de Ariadna que, a falta de la compa\u00f1\u00eda de verdaderos hierofantes, han conducido a sus abismos a cientos,\u00a0 miles o millones de almas y las han dejado all\u00ed, vagando extraviadas, impotentes para lograr dar con la salida, pues los hierofantes que han logrado conseguir estaban en similares condiciones que aquellas en que terminaron sus recipiendarios, ya que conoc\u00edan s\u00f3lo la forma de llegar a enfrentarse con el monstruo del interior, pero eran impotentes para darle a \u00e9ste una muerte sacrificial y eran ignorantes de c\u00f3mo luego encontrar el camino de regreso, ambas tareas imprescindibles para lograr el verdadero proceso de iniciaci\u00f3n en curso.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La expresi\u00f3n disruptiva de la marginalidad constituye entonces una din\u00e1mica que se ha sustentado en una vivencia dionis\u00edaca exclusivamente sombr\u00eda, que no ha logrado ser conducida apropiadamente, de modo tal de permitir un proceso de crecimiento social por medio de un mayor ejercicio de la alteridad y de una vivencia m\u00e1s integradora de las diversas aristas de la sociedad contempor\u00e1nea. Este es el ejercicio por hacer y la meta por lograr.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u2026Y a\u00fan Alex nos sigue encarando: \u201c\u00bfQu\u00e9 hay de m\u00ed? \u00bfD\u00f3nde entro en todo esto? \u00bfSoy un animal, o un perro? [&#8230;] \u00bfNo soy m\u00e1s que una naranja mec\u00e1nica?\u201d.<strong>\u00a0<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><strong>REFERENCIAS BIBLIOGR\u00c1FICAS.<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">BARTRA, A. (1985). <em>Diccionario de mitolog\u00eda<\/em>. Barcelona: Grijalbo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">BYINGTON, C. (2014). <em>El viaje del ser en busca de la eternidad y del infinito<\/em>. San Pablo: Edici\u00f3n del autor.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">CLEMENTE DE ALEJANDR\u00cdA (2008). <em>Protr\u00e9ptico<\/em>. Madrid: Gredos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">COOPER, D. (1994). <em>Delincuencia com\u00fan en Chile<\/em>. Santiago: Lom.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">DETIENNE, M. (2003). <em>Dioniso a cielo abierto<\/em>. 3\u00ba Reimpresi\u00f3n. Barcelona: Gedisa.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">DETIENNE, M. (1982). <em>La Muerte de Dionisos<\/em>. Madrid: Taurus.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">ELIADE, M. (1991). <em>Mitos, sue\u00f1os y misterios<\/em>. Madrid: Grupo Libro 88.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">GRAVES, R. (1985). <em>Los mitos griegos<\/em>. Madrid: Alianza.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">JUNG, C. (1998). <em>S\u00edmbolos de transformaci\u00f3n<\/em>. 4\u00ba Reimpresi\u00f3n. Barcelona: Paid\u00f3s.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">JUNG, C. (1982). <em>Psicolog\u00eda y simb\u00f3lica del arquetipo<\/em>. Barcelona: Paid\u00f3s.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">LOPEZ-PEDRAZA, R. (2004). <em>Dionisos en exilio. Sobre la represi\u00f3n de la emoci\u00f3n y el cuerpo<\/em>. M\u00e9xico: Fata Morgana.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">MILLANAO, E. (2009). El consumo de drogas: Teseo enfrentado al laberinto. En: <em>Anales V Congreso Latinoamericano de Psicolog\u00eda Junguiana<\/em>. Santiago: Sociedad Chilena de Psicolog\u00eda Anal\u00edtica.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">MILLANAO, E. (2014). Las paradojas y los s\u00edmbolos de la libido. En: <em>Tematikas Junguianas<\/em>. Santiago: Sociedad Chilena de Psicolog\u00eda Anal\u00edtica.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">NIETSZCHE, F. (2007). <em>El Origen de la Tragedia<\/em>. Madrid: Espasa Calpe.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">OTTO, W. (2001). <em>Dioniso: Mito y Culto<\/em>. 2\u00b0 edici\u00f3n. Madrid: Siruela.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">PLUTARCO (1987). <em>Obras Morales y de Costumbres<\/em>. Barcelona: Akal.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">V\u00c1SQUEZ, M. (1997). <em>Magia y Milagro de la Alquimia<\/em>. Barcelona: Ediciones 29.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">ZELIA, M. (2009). <em>Mitolog\u00eda Simb\u00f3lica<\/em>. San Pablo: Casapsi Livraria.<\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; ERICK MILLANAO\u00a0 Psic\u00f3logo (U. La Rep\u00fablica), Mg. en Psicolog\u00eda Cl\u00ednica Junguiana (U. Adolfo Ib\u00e1\u00f1ez). Mg. en Educaci\u00f3n Superior (e), Universidad de Artes y Ciencias de la Comunicaci\u00f3n. Licenciado\u00a0en Sonido (U. de Chile). Post\u00edtulo en Adicciones (U. de Chile). 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