{"id":6666,"date":"2019-09-30T16:04:58","date_gmt":"2019-09-30T16:04:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.adepac.org\/inicio\/?p=6666"},"modified":"2019-09-30T16:04:58","modified_gmt":"2019-09-30T16:04:58","slug":"en-memoria-de-richard-wilhelm-carl-g-jung","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/en-memoria-de-richard-wilhelm-carl-g-jung\/","title":{"rendered":"En memoria de Richard Wilhelm \u2013 Carl G. Jung"},"content":{"rendered":"<div id=\"profile\">\n<h3 style=\"text-align: center;\">CARL GUSTAV JUNG<\/h3>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/JungYWilhelm.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-6669\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/JungYWilhelm.jpg\" alt=\"JungYWilhelm\" width=\"508\" height=\"328\" srcset=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/JungYWilhelm.jpg 508w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/JungYWilhelm-300x194.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 508px) 100vw, 508px\" \/><\/a><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Carl Gustav Jung (1875-1961), m\u00e9dico psiquiatra y psic\u00f3logo, figura clave en la etapa inicial del psicoan\u00e1lisis. Posteriormente fue el fundador de la escuela de Psicolog\u00eda Anal\u00edtica. Pionero de la psicolog\u00eda profunda y uno de los estudiosos de esta disciplina m\u00e1s ampliamente le\u00eddos en el siglo XX, su abordaje te\u00f3rico y cl\u00ednico enfatiz\u00f3 la conexi\u00f3n funcional entre la estructura de la psique y sus manifestaciones culturales. Esto le impuls\u00f3 a incorporar en su metodolog\u00eda nociones procedentes de la antropolog\u00eda, la alquimia, los sue\u00f1os. De otra parte, Richard Wilhelm viaj\u00f3 desde muy joven como misionero cristiano a China y all\u00ed se inici\u00f3 en el mundo espiritual de oriente. Aunque residi\u00f3 all\u00ed desde 1899 hasta 1920, nunca bautiz\u00f3 a un solo chino porque sent\u00eda que la misi\u00f3n cristiana era conocer a las personas donde estaban y atender sus necesidades; no convertirlos a una religi\u00f3n extranjera. Tradujo muchas obras de filosof\u00eda y religi\u00f3n chinas al alem\u00e1n, entre otras el <em>I Ching<\/em> (o <em>I Ging<\/em>).\u00a0Jung conoci\u00f3 a Wilhelm en 1920 en la Escuela de Sabidur\u00eda en Darmstadt, Alemania, e inmediatamente descubri\u00f3 que era como una alma gemela y llegaron a ser muy buenos amigos. Seg\u00fan Jung, Wilhelm pudo crear un puente entre\u00a0Oriente y Occidente. Estas palabras las ley\u00f3 Jung en mayo de 1930 en M\u00fanich\u00a0en memoria de Wilhelm, fallecido el 1\u00b0 de Marzo. Este documento fue tomado de la p\u00e1gina <a href=\"https:\/\/www.webislam.com\/\" target=\"_blank\">webislam.com<\/a>.<\/h4>\n<\/div>\n<div id=\"miembros\"><\/div>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">No es tarea f\u00e1cil hablar de Richard Wilhelm y de su obra, pues nuestros caminos, partiendo de la lejan\u00eda, se han cruzado a la manera de los cometas. Ustedes probablemente conocieron a Wilhelm antes de que yo trabara relaci\u00f3n con \u00e9l, y la obra de su vida tiene una extensi\u00f3n que no he sondeado. Tampoco he visto nunca esa China que lo form\u00f3 primero y luego duraderamente lo colmara, ni me es corriente su lengua, la manifestaci\u00f3n espiritual viviente del Este chino. Ciertamente, me hallo como un extra\u00f1o en las afueras de ese enorme campo del saber y la experiencia donde Wilhelm cooperara como maestro de su profesi\u00f3n. \u00c9l como sin\u00f3logo y yo como m\u00e9dico jam\u00e1s habr\u00edamos tenido contacto si hubi\u00e9semos permanecido especialistas. Pero nos encontramos en la tierra de los hombres, que comienza m\u00e1s all\u00e1 de los hitos lim\u00edtrofes acad\u00e9micos. Ah\u00ed se hall\u00f3 nuestro punto de contacto, ah\u00ed cruz\u00f3 la chispa que encendi\u00f3 esa luz que hab\u00eda de conducirme a uno de los sucesos m\u00e1s significativos de mi vida. Es, pues, en raz\u00f3n de esa vivencia que me permito hablar de Wilhelm y de su obra, recordando con agradecido respeto a ese esp\u00edritu, que cre\u00f3 un puente entre Este y Oeste para legar al occidente la preciosa herencia de una cultura milenaria destinada quiz\u00e1s a declinar.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Wilhelm pose\u00eda la maestr\u00eda que adquiere s\u00f3lo quien supera su especialidad, y de ese modo su ciencia lleg\u00f3 a ser para \u00e9l un asunto que concern\u00eda a la humanidad -no, no lleg\u00f3 a ser; lo era ya desde el principio, y lo fu\u00e9 siempre. Pues, \u00bfqu\u00e9 otra cosa lo hubiera podido alejar de tal modo del horizonte estrecho de los europeos, y aun de los misioneros, para que, apenas impuesto todav\u00eda del secreto del alma china, presintiera en ella tesoros ocultos para nosotros, y en pro de esta preciosa perla inmolara su prejuicio europeo? S\u00f3lo pudo haber sido un sentimiento humanitario que todo abarcase, una grandeza de coraz\u00f3n que presintiese la totalidad, lo que le posibilit\u00f3 abrirse incondicionalmente a un esp\u00edritu hondamente for\u00e1neo y poner al servicio de su influjo las m\u00faltiples dotes y capacidades de su alma.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Su comprensiva dedicaci\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 de todo resentimiento cristiano, m\u00e1s all\u00e1 de toda arrogancia europea, es ya por s\u00ed sola testimonio de un esp\u00edritu raramente grande, pues en contacto con civilizaciones extra\u00f1as los mediocres se pierden, ya en ciego desarraigo de s\u00ed mismos, o en celo cr\u00edtico tan falto de comprensi\u00f3n como presuntuoso. Tanteando las desnudas superficies y externalidades de la cultura for\u00e1nea, no comen de su pan ni beben de su vino, y as\u00ed nunca entran en la <em>communio spiritus<\/em>, esa muy \u00edntima trasfusi\u00f3n e interpretraci\u00f3n que prepara el nuevo nacimiento.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Por regla, el erudito especializado es un esp\u00edritu \u00fanicamente masculino, un intelecto para el que la fecundaci\u00f3n es un proceso extra\u00f1o y antinatural; por lo tanto, una herramienta especialmente inapropiada para dar a luz a un esp\u00edritu for\u00e1neo. Un esp\u00edritu m\u00e1s grande, empero, lleva el signo de lo femenino, y le es dada una matriz receptiva y fruct\u00edfera que posibilita la re-creaci\u00f3n de lo for\u00e1neo bajo forma conocida. Wilhelm pose\u00eda en medida plena el raro charisma de la maternidad espiritual. A \u00e9se deb\u00eda su empat\u00eda, hasta aqu\u00ed inalcanzada, del esp\u00edritu del Oriente, que lo capacit\u00f3 para sus incomparables traducciones.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Considero, como mayor entre sus logros, la traducci\u00f3n y comentario del <em>I Ging<\/em>. Hasta el momento de conocer la traducci\u00f3n de Wilhelm, me hab\u00eda ocupado durante a\u00f1os con la insuficiente traducci\u00f3n de Legge; en consecuencia, estuve en posici\u00f3n de apreciar la extraordinaria diferencia de la manera m\u00e1s completa. Wilhelm ha logrado hacer resucitar bajo una viviente forma nueva esa vieja obra, en la que no s\u00f3lo muchos sin\u00f3logos, sino tambi\u00e9n los mismos chinos modernos, no perciben m\u00e1s que una colecci\u00f3n de absurdos ensalmos m\u00e1gicos. Esa obra encarna, como por cierto ninguna otra, el esp\u00edritu de la cultura china; los mejores esp\u00edritus de la China han colaborado en ella y le han aportado, durante miles de a\u00f1os. No ha envejecido a pesar de su edad legendaria, sino que vive y opera siempre, al menos para aquellos que comprenden su sentido. Y que nosotros pertenezcamos tambi\u00e9n a esos favorecidos lo debemos a la creativa proeza de Wilhelm. \u00c9l nos ha aproximado a esa obra, no s\u00f3lo merced a un cuidadoso trabajo de traducci\u00f3n, sino tambi\u00e9n mediante su experiencia personal, por un lado como disc\u00edpulo de un maestro chino de antigua escuela y, por el otro, como iniciado en la psicolog\u00eda del yoga chino, para quien la aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica del <em>I Ging<\/em> era una vivencia continuamente renovada.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Pero con todos esos ricos dones, Wilhelm nos ha tambi\u00e9n sobrecargado con una tarea cuya magnitud quiz\u00e1s podamos intuir con el tiempo, pero no seguramente abarcar de una ojeada todav\u00eda. A quien, como yo, haya tenido la rara fortuna de experimentar, en intercambio espiritual con Wilhelm, la fuerza adivinatoria del <em>I Ging<\/em>, no le puede a la larga quedar oculto que tocamos ac\u00e1 un punto de Arqu\u00edmedes a partir del cual puede ser desgoznada nuestra posici\u00f3n espiritual occidental. Ciertamente, no es peque\u00f1o m\u00e9rito esbozarnos un cuadro tan prolijo y colorido de una cultura para nosotros extra\u00f1a, como el realizado por Wilhelm, pero eso va a significar algo menos comparado tambi\u00e9n con el hecho de que nos haya inoculado, por encima y m\u00e1s all\u00e1 de aquello, con un germen viviente del esp\u00edritu chino, apropiado para modificar nuestra imagen del universo. No hemos quedado en espectadores \u00fanicamente admirativos o \u00fanicamente cr\u00edticos, sino que participamos del esp\u00edritu del Este en la medida en que hayamos logrado experimentar la eficacia viviente del <em>I Ging<\/em>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La funci\u00f3n en que se basa la pr\u00e1ctica del <em>I Ging<\/em> -si se me permite expresarme as\u00ed- est\u00e1 de hecho, seg\u00fan todas las apariencias, en la m\u00e1s aguda contradicci\u00f3n con nuestra manera occidental, cient\u00edfico-causal, de considerar al mundo. Es, en otras palabras, extremadamente acient\u00edfica, sencillamente prohibida, y por ende, apartada de nuestro juicio cient\u00edfico e incomprensible para \u00e9l.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Hace algunos a\u00f1os me pregunt\u00f3 el entonces presidente de la <em>British Anthropological Society<\/em> c\u00f3mo pod\u00eda yo explicar que un pueblo espiritualmente tan elevado como el chino no hubiese materializado ninguna ciencia. Le repliqu\u00e9 que eso deb\u00eda muy bien ser una ilusi\u00f3n \u00f3ptica, pues los chinos pose\u00edan una \u00abciencia\u00bb cuyo <em>standard work<\/em> era precisamente el <em>I Ging<\/em>, pero que el principio de esta ciencia, como tantas otras cosas en China, es por completo diferente de nuestro principio cient\u00edfico. La ciencia del <em>I Ging<\/em>, en efecto, no reposa sobre el principio de causalidad sino sobre uno, hasta ahora no denominado -porque no ha surgido entre nosotros- que a t\u00edtulo de ensayo he designado como <em>principio de sincronicidad<\/em>. Mis exploraciones de los procesos inconscientes me hab\u00edan ya obligado, desde hac\u00eda muchos a\u00f1os, a mirar en torno m\u00edo en busca de otro principio explicativo, porque el de causalidad me parec\u00eda insuficiente para explicar ciertos fen\u00f3menos notables de la psicolog\u00eda de lo inconsciente. Hall\u00e9 en efecto primero que hay fen\u00f3menos psicol\u00f3gicos paralelos que no se dejan en absoluto relacionar causalmente entre s\u00ed, sino que deben hallarse en otra relaci\u00f3n del acontecer. Esta correlaci\u00f3n me pareci\u00f3 esencialmente dada por el hecho de la simultaneidad relativa, de ah\u00ed la expresi\u00f3n \u00absincronicidad\u00bb. Parece, en realidad, como si el tiempo fuera, no algo menos que abstracto, sino m\u00e1s bien un <em>continuum<\/em> concreto, que contiene cualidades o condiciones fundamentales que se pueden manifestar, con simultaneidad relativa, en diferentes lugares, con un paralelismo causalmente inexplicable como, por ejemplo, en casos de la manifestaci\u00f3n simult\u00e1nea de id\u00e9nticos pensamientos, s\u00edmbolos o estados ps\u00edquicos. Otro ejemplo ser\u00eda la simultaneidad, destacada por Wilhelm, de los per\u00edodos estil\u00edsticos chinos y europeos, que no pueden ser causalmente relacionados entre s\u00ed. Si dispusiera de resultados generalmente confirmados, la astrolog\u00eda ser\u00eda un ejemplo de sincronicidad de m\u00e1xima importancia. Pero hay al menos algunos hechos suficientemente verificados y confirmados mediante extensas estad\u00edsticas, que hacen aparecer el planteo astrol\u00f3gico como digno de la consideraci\u00f3n filos\u00f3fica. (La valoraci\u00f3n psicol\u00f3gica est\u00e1 sin m\u00e1s asegurada, pues la astrolog\u00eda representa la suma de todas las nociones psicol\u00f3gicas de la antig\u00fcedad.) La posibilidad, de hecho existente, de reconstruir un car\u00e1cter de modo suficiente a partir de una natividad, prueba la relativa validez de la astrolog\u00eda. Pues la natividad no reposa, empero, de ninguna manera sobre las posiciones estelares astron\u00f3micas reales, sino sobre un sistema temporal arbitrario, puramente conceptual, ya que, debido a la precesi\u00f3n de los equinoccios, hace mucho que el punto vernal se ha desplazado del 0\u00b0 de Aries. En consecuencia, en tanto haya diagn\u00f3sticos astrol\u00f3gicos efectivamente correctos, no descansan sobre las acciones de los astros, sino sobre nuestras hipot\u00e9ticas cualidades del tiempo; es decir, en otras palabras, que lo que ha nacido o sido creado en este momento del tiempo, tiene la cualidad de este momento.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u00c9sa es, al mismo tiempo, la f\u00f3rmula fundamental de la pr\u00e1ctica del <em>I Ging<\/em>. Como se sabe, se obtiene el conocimiento del hexagrama, que es imagen del momento, mediante una manipulaci\u00f3n, basada en el azar m\u00e1s puro, de las varillas del milenrama o de las monedas. Los palillos r\u00fanicos caen tal cual es el momento. La cuesti\u00f3n s\u00f3lo es: \u00bflograron el antiguo rey Wen y el duque de Dschou, nacidos alrededor del a\u00f1o 1000 a. C., interpretar o no correctamente la imagen casual de los palillos r\u00fanicos arrojados? Sobre eso decide \u00fanicamente la experiencia.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En ocasi\u00f3n de su primera conferencia sobre el <em>I Ging<\/em>, en el Club Psicol\u00f3gico de Zurich, Wilhelm demostr\u00f3, a mi pedido, el m\u00e9todo para consultar el <em>I Ging<\/em>, e hizo as\u00ed un pron\u00f3stico que en menos de dos a\u00f1os se cumpli\u00f3 al pie de la letra y con toda la claridad deseable. Este hecho podr\u00e1 ser confirmado por muchas experiencias paralelas. No me es aqu\u00ed, empero, de importancia establecer objetivamente la validez de los enunciados del <em>I Ging<\/em>, sino que los asumo seg\u00fan lo hiciera mi difunto amigo y, por ende, me ocupo s\u00f3lo del hecho asombroso de que se haga legible la <em>qualitas occulta<\/em> del momento de tiempo, expresada mediante el hexagrama del <em>I Ging<\/em>. Se trata de una relaci\u00f3n del acontecer an\u00e1loga no s\u00f3lo a la astrolog\u00eda sino esencialmente emparentada con ella. El nacimiento corresponde a los palillos r\u00fanicos echados, la constelaci\u00f3n natal al hexagrama, y la interpretaci\u00f3n astrol\u00f3gica resultante de la constelaci\u00f3n corresponde al texto apropiado al hexagrama.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El pensamiento que se edifica sobre el principio de sincronicidad, y que alcanza su m\u00e1xima cima en el <em>I Ging<\/em>, es en suma la expresi\u00f3n m\u00e1s pura del pensamiento chino. Entre nosotros este pensamiento desapareci\u00f3 de la historia de la filosof\u00eda desde Her\u00e1clito, hasta que percibimos de nuevo, con Leibniz, un lejano eco. Pero no estuvo extinguido durante el intervalo, sino que pervivi\u00f3 en la penumbra de la especulaci\u00f3n astrol\u00f3gica y, todav\u00eda hoy, permanece en ese nivel.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Toca aqu\u00ed el <em>I Ging<\/em> algo que entre nosotros necesita desarrollo. El ocultismo ha vivido en nuestros d\u00edas un renacimiento que realmente no tiene parang\u00f3n. Casi oscurece la luz del esp\u00edritu occidental. No pienso, con esto, en nuestras academias y sus representantes. Soy un m\u00e9dico, y tengo que ver con gente com\u00fan. Por eso s\u00e9 que las universidades han cesado de actuar como fuentes de luz. La gente est\u00e1 saciada de la especializaci\u00f3n cient\u00edfica y del intelectualismo racionalista. Quiere o\u00edr acerca de una verdad que no estreche sino ensanche, que no oscurezca sino ilumine, que no se escurra sobre uno como agua sino que penetre conmovedora hasta la m\u00e9dula de los huesos. Ese buscar amenaza, en un p\u00fablico an\u00f3nimo pero amplio, con desembocar en rutas falsas.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Cuando pienso en la proeza y la significaci\u00f3n de Wilhelm, me viene siempre a la mente Anquetil du Perron, aquel franc\u00e9s que trajo a Europa la primera traducci\u00f3n de los <em>Upanishads<\/em>, justo en ese momento en que, por primera vez desde hac\u00eda casi mil ochocientos a\u00f1os, ocurr\u00eda el hecho inaudito de que una <em>D\u00e9ese Raison<\/em> derribara de su trono en N\u00f3tre Dame al Dios cristiano.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Hoy, cuando en Rusia sucede algo mucho m\u00e1s inaudito que en el Par\u00eds de ese tiempo, cuando en Europa misma el s\u00edmbolo cristiano ha alcanzado tal estado de debilidad que inclusive los budistas estiman llegado el momento de una misi\u00f3n europea, es Wilhelm quien nos trae del Este una nueva luz. \u00c9sta es la tarea cultural que Wilhelm ha sentido. \u00c9l ha reconocido cu\u00e1nto nos pod\u00eda dar el Este para la curaci\u00f3n de nuestra necesidad espiritual.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">No se ayuda a un pobre con que le pongamos en la mano una limosna m\u00e1s o menos grande, a pesar de que as\u00ed lo desee. Se lo ayuda mucho m\u00e1s cuando le se\u00f1alamos el camino para que, mediante el trabajo, pueda librarse duraderamente de su necesidad. Los mendigos espirituales de nuestros d\u00edas est\u00e1n, por desgracia, en exceso inclinados a aceptar en especie la limosna del Este, es decir, a apropiarse sin reflexionar de las posesiones espirituales del Este e imitar ciegamente su manera y modo. \u00c9se es el peligro, sobre el cual no puede prevenirse lo bastante, y que tambi\u00e9n Wilhelm sinti\u00f3 claramente. La Europa espiritual no es ayudada con una nueva sensaci\u00f3n o un nuevo cosquilleo de los nervios. No podemos robar lo que China edific\u00f3 en miles de a\u00f1os. Para poseer, debemos m\u00e1s bien aprender a adquirir. Lo que el Este tiene para darnos ha de ser para nosotros simple ayuda para una labor que todav\u00eda tenemos que realizar. \u00bfDe qu\u00e9 nos sirve la sabidur\u00eda de los <em>Upanishads<\/em> , de qu\u00e9 las penetrantes percepciones del yoga chino, cuando abandonamos nuestros propios cimientos como errores anticuados y nos establecemos furtivamente sobre costas extranjeras como piratas sin patria? La penetrante inteligencia del Este, sobre todo la sabidur\u00eda del <em>I Ging<\/em>, no tienen sentido alguno para quien se encierra frente a su propia problem\u00e1tica, para quien vive una vida artificialmente aprestada con prejuicios tradicionales, para quien se vela su real naturaleza humana, con sus peligrosos subsuelos y oscuridades. La luz de esa sabidur\u00eda alumbra s\u00f3lo en la oscuridad, no bajo la el\u00e9ctrica luz de los reflectores del teatro de la conciencia y la voluntad europeos. La sabidur\u00eda del <em>I Ging<\/em> ha salido de un trasfondo de cuyos horrores presentimos algo cuando leemos acerca de las masacres chinas, o del sombr\u00edo poder de las sociedades secretas chinas, o de la pobreza sin nombre, la suciedad sin esperanza y los vicios de la masa china. Si queremos experimentar como algo viviente la sabidur\u00eda de China, tenemos necesidad de una correcta vida tridimensional. En consecuencia, primero tenemos necesidad de la verdad europea acerca de nosotros mismos. Nuestro camino comienza con la realidad europea y no con las pr\u00e1cticas del yoga, que han de alejarnos, enga\u00f1ados, de nuestra propia realidad. Para mostrarnos dignos disc\u00edpulos del maestro, debemos proseguir en un sentido m\u00e1s amplio el trabajo de traducci\u00f3n de Wilhelm. As\u00ed como \u00e9l tradujo al sentido europeo el bien espiritual del Oriente, debemos nosotros traducir ese sentido a la vida.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Como ustedes conocen, Wilhelm tradujo el concepto central \u00abTao \u00bb por <em>sentido<\/em> . Ser\u00eda ciertamente tarea del disc\u00edpulo traducir a la vida ese sentido , es decir, realizar el <em>Tao<\/em> . Pero no se crea el Tao con palabras y buenos preceptos. \u00bfSabemos exactamente c\u00f3mo nace el <em>Tao<\/em> en nosotros, o en torno nuestro? \u00bfAcaso por la imitaci\u00f3n? \u00bfAcaso por la raz\u00f3n? \u00bfO por acrobacia de la voluntad?<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Sentimos que todo eso es rid\u00edculamente inconmensurable. \u00bfPor d\u00f3nde comenzaremos, sin embargo, esta primer\u00edsima tarea? \u00bfEstar\u00e1 en nosotros, o con nosotros, el esp\u00edritu de Wilhelm si no resolvemos esta tarea bien a la europea, es decir, de manera real? \u00bfO habr\u00e1 de ser \u00e9sa a la postre una pregunta ret\u00f3rica, cuya respuesta se desvanece en el aplauso?<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Miremos hacia el Este. All\u00ed se cumple un destino en exceso abrumador. Los ca\u00f1ones europeos han hecho saltar las puertas del Asia, la ciencia y la t\u00e9cnica europeas, la mundanalidad y la codicia europeas inundaron a China. Pol\u00edticamente hemos vencido al Este.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u00bfSaben ustedes lo que sucedi\u00f3 cuando Roma hubo subyugado pol\u00edticamente al cercano Oriente? El esp\u00edritu del Este entr\u00f3 en Roma. Mitra fu\u00e9 el dios militar romano y, del rinc\u00f3n m\u00e1s improbable del Asia menor, vino una nueva Roma espiritual. \u00bfNo ser\u00eda de pensar que hoy en d\u00eda sucede algo similar, y que fu\u00e9semos tan ciegos como los romanos educados, que se maravillaban de las supersticiones de los <em>Xonoro\u00ed<\/em>?\u00a0Ha de notarse que Inglaterra y Holanda, las dos potencias coloniales m\u00e1s antiguas del Este, son a la vez las m\u00e1s infectadas por la teosof\u00eda india. S\u00e9 que nuestro inconsciente se halla pleno de simbolismo oriental. El esp\u00edritu del Este est\u00e1 realmente <em>ante portas<\/em>. En consecuencia, me parece que la realizaci\u00f3n del sentido, la b\u00fasqueda del <em>Tao<\/em>, se ha hecho ya entre nosotros un fen\u00f3meno colectivo, en una medida mucho mayor de lo que en general se piensa. Considero, por ejemplo, el hecho de que se haya solicitado a Wilhelm y al ind\u00f3logo Hauer un informe sobre yoga para el congreso de psicoterapeutas alemanes de este a\u00f1o, como un signo de los tiempos extremadamente significativo. \u00a1Reflexi\u00f3nese lo que significa para el m\u00e9dico pr\u00e1ctico, que tiene que ver de modo totalmente inmediato con los hombres sufrientes, y por tanto receptivos, tomar contacto con los sistemas curativos orientales! Penetra as\u00ed por todos los poros el esp\u00edritu del Este, y alcanza los lugares m\u00e1s llagados de Europa. Podr\u00eda ser una infecci\u00f3n peligrosa, pero quiz\u00e1s tambi\u00e9n sea un remedio. La babil\u00f3nica confusi\u00f3n de lenguas del esp\u00edritu occidental ha engendrado una desorientaci\u00f3n tal que cada cual ans\u00eda una verdad simple o, al menos, ideas generales, que no hablen s\u00f3lo a la cabeza sino tambi\u00e9n al coraz\u00f3n, que den claridad al esp\u00edritu que las contempla y paz al inquieto empuje de los sentimientos. Como lo hiciera la antigua Roma, hoy tambi\u00e9n sucede que importamos de nuevo todas las supersticiones ex\u00f3ticas con la esperanza de descubrir en ellas el remedio correcto para nuestra enfermedad.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El instinto humano sabe que toda gran verdad es simple y, por ende, el d\u00e9bil de instintos supone que la gran verdad existe en todas las simplificaciones y trivialidades baratas o cae, a consecuencia de sus desilusiones, en el error contrapuesto de que la gran verdad deba ser lo m\u00e1s oscura y complicada posible. Tenemos hoy en la masa an\u00f3nima un movimiento gn\u00f3stico que, psicol\u00f3gicamente, corresponde de manera exacta al de hace mil novecientos a\u00f1os. Entonces, al igual que hoy, peregrinos solitarios como el gran Apolonio, tienden los hilos espirituales desde Europa hasta Asia, quiz\u00e1s hasta la India lejana.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Considerado desde tal perspectiva hist\u00f3rica veo a Wilhelm como uno de esos grandes mediadores gn\u00f3sticos que pusieron en contacto los bienes culturales del cercano Oriente con el esp\u00edritu heleno y, con ello, hicieron nacer de las ruinas del imperio romano un nuevo mundo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Entonces, como hoy, preponderaban lo m\u00faltiple, lo trivial, la excentricidad, el mal gusto y la inquietud interior. Entonces, como hoy, el continente del esp\u00edritu estaba inundado, de manera que s\u00f3lo emerg\u00edan del oleaje indefinido, como otras tantas islas, picos individuales. Entonces, como hoy, se hallaban abiertos todos los desv\u00edos espirituales, y florec\u00eda el trigo de los falsos profetas.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En medio de la estrepitosa desarmon\u00eda de los cobres y las maderas de la opini\u00f3n europea, es una bendici\u00f3n escuchar la palabra simple de Wilhelm, del mensajero de China. Obs\u00e9rvesela: est\u00e1 moldeada sobre el candor vegetal del esp\u00edritu chino, que puede expresar lo hondo sin pretensi\u00f3n; deja entrever algo de la simplicidad de la gran verdad, de la sencillez del significado profundo, y trae hasta nosotros el suave perfume de la Flor de Oro. Penetrando con su suavidad, ha implantado en el suelo de Europa una peque\u00f1a simiente tierna, para nosotros nuevo presentimiento de vida y de sentido, despu\u00e9s de todo el espasmo de arbitrariedad y arrogancia.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Wilhelm ten\u00eda, ante la cultura for\u00e1nea del Oriente, la gran discreci\u00f3n tan poco com\u00fan para el europeo. No le opuso nada, ning\u00fan prejuicio y ning\u00fan mejor saber, sino que le abri\u00f3 coraz\u00f3n y mente. Se dej\u00f3 asir y formar por ella de modo que, cuando retorn\u00f3 a Europa, no s\u00f3lo trajo consigo una fiel imagen del Este en su esp\u00edritu, sino tambi\u00e9n de su ser. Ciertamente no logr\u00f3 tan honda transformaci\u00f3n sin un gran sacrificio, dado que nuestras premisas hist\u00f3ricas son tan distintas de las del Oriente. La acuidad de la conciencia occidental, y su aguda problem\u00e1tica, deb\u00eda ceder ante la esencia m\u00e1s universal y m\u00e1s impasible del Este, y el racionalismo occidental y su unilateral diferenciaci\u00f3n, ante la amplitud y simplicidad orientales. Para Wilhelm, esa modificaci\u00f3n signific\u00f3 por cierto no s\u00f3lo un desplazamiento del punto de vista sino tambi\u00e9n una redisposici\u00f3n esencial de los componentes de su personalidad. No hubiera podido crear Wilhelm de esa manera consumada la pura imagen del Este, liberada de toda premeditaci\u00f3n y violencia, que nos di\u00f3, si no hubiera logrado al mismo tiempo dejar que el hombre europeo dentro suyo se retirase al trasfondo. Si hubiera dejado que Este y Oeste se embistieran dentro suyo con inmitigada dureza, no hubiera podido colmar su misi\u00f3n de proveernos una imagen pura de la China. El autosacrificio del hombre europeo era inevitable, e indispensable para el cumplimiento de la tarea del destino.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Wilhelm colm\u00f3 su misi\u00f3n en el m\u00e1s alto sentido. No s\u00f3lo nos ha hecho accesibles los muertos tesoros espirituales de la China, sino que tambi\u00e9n trajo consigo, como ya he detallado antes, la ra\u00edz espiritual, viviente a trav\u00e9s de milenios, del esp\u00edritu chino, y la plant\u00f3 en el suelo de Europa. Con la consumaci\u00f3n de esa tarea, alcanz\u00f3 su misi\u00f3n la cima y, con ello -desgraciadamente- tambi\u00e9n su t\u00e9rmino. De acuerdo con la ley, tan claramente vista por los chinos, de la enantiodrom\u00eda, del curso contrario, sale del fin el principio de lo opuesto. De este modo, en su culminaci\u00f3n, <em>yang<\/em> pasa a <em>ying<\/em> y la afirmaci\u00f3n es reemplazada por la negaci\u00f3n. S\u00f3lo durante los \u00faltimos a\u00f1os de su vida me acerqu\u00e9 a Wilhelm, y he podido observar c\u00f3mo, con la consumaci\u00f3n de la obra de su vida, Europa y el hombre europeo se le aproximaban m\u00e1s y m\u00e1s, y aun incluso lo oprim\u00edan. Y con eso creci\u00f3 en \u00e9l el sentimiento de que se hallaba ante un gran cambio, ante una transformaci\u00f3n, cuya esencia por cierto no le era claramente comprensible. S\u00f3lo sab\u00eda que se hallaba ante una crisis decisiva. La enfermedad f\u00edsica corr\u00eda paralela con ese desarrollo espiritual. Sus a\u00f1os estaban repletos de recuerdos chinos, pero eran siempre im\u00e1genes tristes y sombr\u00edas las que flotaban ante sus ojos, clara prueba de que los contenidos chinos se hab\u00edan hecho negativos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Nada puede ser sacrificado para siempre. Todo vuelve m\u00e1s tarde bajo una forma cambiada. Y donde una vez tuvo lugar un gran sacrificio debe existir, cuando lo sacrificado retorna, un cuerpo todav\u00eda sano y resistente, para poder soportar las sacudidas de una gran transformaci\u00f3n. Por eso una crisis espiritual de tal dimensi\u00f3n significa a menudo la muerte, cuando incide sobre un cuerpo debilitado por la enfermedad. Pues ahora el cuchillo sacrificial est\u00e1 en manos del entonces sacrificado y, de quien fu\u00e9 una vez sacrificador, se exige una muerte.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">No he reprimido, como ustedes ven, mis concepciones personales, pues, \u00bfde qu\u00e9 otra manera me hubiera sido posible hablar de Wilhelm sino diciendo c\u00f3mo lo he vivenciado? La obra de su vida me es de tan alto valor porque me explic\u00f3 y confirm\u00f3 tanto de lo que yo intent\u00e9, luch\u00e9 por hallar, pens\u00e9 e hice a fin de encontrarme con el sufrimiento del alma de Europa. Fu\u00e9 para m\u00ed una poderosa vivencia o\u00edr a trav\u00e9s suyo, en elocuci\u00f3n clara, lo que oscuramente alboreaba frente a m\u00ed partiendo de las confusiones de lo inconsciente europeo. De hecho, Wilhelm me di\u00f3 tanto que me parece que hubiera recibido de \u00e9l m\u00e1s que de ning\u00fan otro, por lo cual, tambi\u00e9n, no siento como presunci\u00f3n ser yo quien deposite en el altar de su memoria toda nuestra gratitud y respeto.<\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CARL GUSTAV JUNG Carl Gustav Jung (1875-1961), m\u00e9dico psiquiatra y psic\u00f3logo, figura clave en la etapa inicial del psicoan\u00e1lisis. Posteriormente fue el fundador de la escuela de Psicolog\u00eda Anal\u00edtica. 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