{"id":6103,"date":"2018-10-09T18:06:50","date_gmt":"2018-10-09T18:06:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.adepac.org\/inicio\/?p=6103"},"modified":"2020-12-11T16:56:46","modified_gmt":"2020-12-11T16:56:46","slug":"la-importancia-de-los-suenos-carl-g-jung","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/la-importancia-de-los-suenos-carl-g-jung\/","title":{"rendered":"La importancia de los sue\u00f1os &#8211; Carl G. Jung"},"content":{"rendered":"<div id=\"profile\">\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>CARL GUSTAV JUNG<\/strong><\/h3>\n<h4><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/www.moonmentum.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2012\/06\/carl-jung.jpg\" alt=\"\" \/><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><em>Carl Gustav Jung (1875-1961), m\u00e9dico psiquiatra y psic\u00f3logo, figura clave en la etapa inicial del psicoan\u00e1lisis. Posteriormente fue el fundador de la escuela de Psicolog\u00eda Anal\u00edtica. Pionero de la psicolog\u00eda profunda y uno de los estudiosos de esta disciplina m\u00e1s ampliamente le\u00eddos en el siglo XX, su abordaje te\u00f3rico y cl\u00ednico enfatiz\u00f3 la conexi\u00f3n funcional entre la estructura de la psique y sus manifestaciones culturales. Esto le impuls\u00f3 a incorporar en su metodolog\u00eda nociones procedentes de la antropolog\u00eda, la alquimia, los sue\u00f1os, el arte, la mitolog\u00eda, la religi\u00f3n y la filosof\u00eda. Aunque Jung no fue el primero en dedicarse al estudio de la actividad on\u00edrica, no obstante, sus contribuciones al an\u00e1lisis de los sue\u00f1os fueron extensivas y altamente influyentes. Este escrito es un extracto del primer cap\u00edtulo \u00abAcercamiento al inconsciente\u00bb de su obra El hombre y sus s\u00edmbolos (1995), escrita en compa\u00f1\u00eda de algunos de sus colegas, Espa\u00f1a: Ediciones Paid\u00f3s. Fue tomado del Blog <a href=\"http:\/\/artetarot.blogspot.com\/2011\/12\/acercamiento-al-inconsciente-la.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">ArteTarot<\/a>.<\/em><\/h4>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>_____________________________________________________<\/strong><\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><\/h4>\n<\/div>\n<div id=\"miembros\"><\/div>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El hombre emplea la palabra hablada o escrita para expresar el significado de lo que desea trasmitir. Su lenguaje est\u00e1 lleno de s\u00edmbolos pero tambi\u00e9n emplea con frecuencia signos o im\u00e1genes que no son estrictamente descriptivos. Algunas son meras abreviaciones o hilera de iniciales como ONU, UNICEF, o UNESCO; otras son conocidas marcas de f\u00e1brica, nombres de medicamentos patentados, emblemas o insignias. Aunque estos carecen de significado en s\u00ed mismos, adquieren un significado reconocible mediante el uso com\u00fan o una intenci\u00f3n deliberada. Tales cosas no son s\u00edmbolos. Son signos y no hacen m\u00e1s que denotar los objetos a los que est\u00e1n vinculados.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Lo que llamamos\u00a0s\u00edmbolo\u00a0es un t\u00e9rmino, un nombre o aun una pintura que puede ser conocido en la vida diaria aunque posea connotaciones espec\u00edficas adem\u00e1s de su significado corriente y obvio. Representa algo vago, desconocido u oculto para nosotros. Muchos monumentos cretenses, por ejemplo, est\u00e1n marcados con el dibujo de la azuela doble. Este es un objeto que conocemos, pero desconocemos sus proyecciones simb\u00f3licas. Como otro ejemplo, tenemos el caso del indio que, despu\u00e9s de una visita a Inglaterra, cont\u00f3 a sus amigos, al regresar a su patria, que los ingleses adoraban animales porque hab\u00eda encontrado \u00e1guilas, leones y toros en las iglesias antiguas. No se daba cuenta (ni se dan cuenta muchos cristianos) de que esos animales son s\u00edmbolos de los Evangelistas y se derivan de la visi\u00f3n de Ezequiel y que eso, a su vez, tiene cierta analog\u00eda con el dios egipcio Horus y sus cuatro hijos. Adem\u00e1s, hay objetos, tales como la rueda y la cruz, que son conocidos en todo el mundo y que tienen cierto significado simb\u00f3lico bajo ciertas condiciones. Precisamente lo que simbolizan sigue siendo asunto de especulaciones de controversia.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">As\u00ed es que una palabra o una imagen es simb\u00f3lica cuando representa algo m\u00e1s que su significado inmediato y obvio. Tiene un aspecto \u201cinconsciente\u201d m\u00e1s amplio que nunca est\u00e1 definido con precisi\u00f3n o completamente explicado. Ni se puede esperar definirlo o explicarlo. Cuando la mente explora el s\u00edmbolo, se ve llevada a ideas que yacen m\u00e1s all\u00e1 del alcance de la raz\u00f3n. La rueda puede conducir nuestros pensamientos hacia el concepto de un sol \u201cdivino\u201d, pero en ese punto, la raz\u00f3n tiene que admitir su incompetencia; el hombre es incapaz de definir un ser \u201cdivino\u201d. Cuando, con todas nuestras limitaciones intelectuales, llamamos \u201cdivino\u201d a algo, le hemos dado meramente un nombre que puede basarse en un credo pero jam\u00e1s en una prueba real.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Como hay innumerables cosas m\u00e1s all\u00e1 del entendimiento humano, usamos constantemente nuestros t\u00e9rminos simb\u00f3licos para representar conceptos que no podemos definir o comprender del todo. Esta es una de las razones por las cuales todas las religiones emplean lenguaje simb\u00f3lico o im\u00e1genes. Pero esta utilizaci\u00f3n consciente de los s\u00edmbolos es solo un aspecto de un hecho psicol\u00f3gico de gran importancia: el hombre tambi\u00e9n produce\u00a0s\u00edmbolos\u00a0inconsciente y espont\u00e1neamente en forma de sue\u00f1os.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">No es f\u00e1cil captar este punto. Pero hay que captarlo si queremos saber m\u00e1s acerca de las formas en que trabaja la mente humana. El hombre, como nos damos cuenta si reflexionamos un momento, jam\u00e1s percibe cosa alguna por entero o la comprende completamente. Puede ver, o\u00edr, tocar y gustar; pero hasta d\u00f3nde va, cu\u00e1nto oye, qu\u00e9 le dice el tacto y qu\u00e9 saborea dependen del n\u00famero y calidad de sus sentidos. Estos limitan su percepci\u00f3n del mundo que le rodea. Utilizando instrumentos cient\u00edficos, puede compensar parcialmente las deficiencias de sus sentidos. Por ejemplo, puede ampliar el alcance de su vista con prism\u00e1ticos o el de su o\u00eddo mediante amplificaci\u00f3n el\u00e9ctrica. Pero los m\u00e1s complicados aparatos no pueden hacer m\u00e1s que poner al alcance de sus ojos los objetos distantes o peque\u00f1os o hasta hacer audibles los sonidos d\u00e9biles. No importa qu\u00e9 instrumentos use, en determinado punto alcanza el l\u00edmite de certeza m\u00e1s all\u00e1 del cual no puede pasar el conocimiento consciente.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, hay aspectos inconscientes de nuestra percepci\u00f3n de la realidad. El primero es el hecho de que, aun cuando nuestros sentidos reaccionan ante fen\u00f3menos reales, visuales y sonoros, son trasladados en cierto modo desde el reino de la realidad al de la mente. Dentro de la mente, se convierten en sucesos ps\u00edquicos cuya naturaleza \u00faltima no puede conocerse (porque la psique no puede conocer su propia sustancia ps\u00edquica). Por tanto, cada experiencia contiene un n\u00famero ilimitado de factores desconocidos, por no mencionar el hecho de que cada objeto concreto es siempre desconocido en ciertos respectos, porque no podemos conocer la naturaleza \u00faltima de la propia materia.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s hay ciertos sucesos de los que no nos hemos dado cuenta conscientemente; han permanecido, por as\u00ed decir, bajo el umbral de la consciencia. Han ocurrido pero han sido absorbidos subliminalmente, sin nuestro conocimiento consciente. Podemos darnos cuenta de tales sucesos solo en un momento de intuici\u00f3n o mediante un proceso de pensamiento profundo que conduce a una posterior comprensi\u00f3n de que tienen que haber ocurrido; y aunque, primeramente, podamos haber desde\u00f1ado su importancia emotiva y vital, posteriormente surgen del inconsciente como una especie de reflexi\u00f3n tard\u00eda.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Podr\u00eda aparecer, por ejemplo, en forma de sue\u00f1o. Por regla general, el aspecto inconsciente de cualquier suceso se nos revela en sue\u00f1os, donde aparece no como un pensamiento racional sino como una imagen simb\u00f3lica. Como cuesti\u00f3n hist\u00f3rica, fue el estudio de los sue\u00f1os lo que primeramente facilit\u00f3 a los psic\u00f3logos investigar el aspecto inconsciente de los sucesos de la psique consciente.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Bas\u00e1ndose en esa prueba, los psic\u00f3logos supusieron la existencia de una psique inconsciente, aunque muchos cient\u00edficos y fil\u00f3sofos niegan su existencia. Razonan ingenuamente que tal suposici\u00f3n implica la existencia de dos \u201csujetos\u201d o (expres\u00e1ndolo en frase com\u00fan) dos personalidades dentro del mismo individuo. Pero eso es precisamente lo que representa con toda exactitud. Y una de las maldiciones del hombre moderno es que mucha gente sufre a causa de esa personalidad dividida. En modo alguno es un s\u00edntoma patol\u00f3gico; es un hecho normal que puede ser observado en todo tiempo y en cualquier lugar. No es simplemente el neur\u00f3tico cuya mano derecha ignora lo que hace la mano izquierda. Este conflicto es un s\u00edntoma de una inconsciencia general que es la innegable herencia com\u00fan de toda la humanidad.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El hombre fue desarrollando la consciencia lenta y laboriosamente, en un proceso que necesit\u00f3 incontables eras para alcanzar el estado civilizado (que, arbitrariamente, se fecha con la invenci\u00f3n de la escritura., hacia el 4.000 a. de J.C.). Y esa evoluci\u00f3n est\u00e1 muy lejos de hallarse completa, pues aun hay grandes zonas de la mente humana sumidas en las tinieblas. Lo que llamamos la \u201cpsique\u201d no es, en modo alguno, id\u00e9ntica a nuestra consciencia y su contenido.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Quienquiera que niegue la existencia del inconsciente, supone, de hecho, que nuestro conocimiento actual de la psique es completo. Y esta creencia es, claramente, tan falsa como la suposici\u00f3n de que sabemos todo lo que hay que saber acerca del universo. Nuestra psique es parte de la naturaleza y su enigma es ilimitado. Por tanto, no podemos definir ni la psique ni la naturaleza. S\u00f3lo podemos afirmar qu\u00e9 creemos que son y describir, lo mejor que podamos, c\u00f3mo funcionan. Por lo cual, completamente aparte de las pruebas acumuladas por la investigaci\u00f3n m\u00e9dica, hay firmes bases l\u00f3gicas para rechazar afirmaciones como \u201cNo hay inconsciente\u201d. Quienes dicen tales cosas no hacen m\u00e1s que expresar un anticuado \u201cmisone\u00edsmo\u201d: miedo a lo nuevo y lo desconocido.<\/h4>\n<h4 class=\"post-body entry-content\" style=\"text-align: justify;\">Hay razones hist\u00f3ricas para esa resistencia a la idea de una parte desconocida de la psique humana. La consciencia es una adquisici\u00f3n muy reciente de la naturaleza y aun est\u00e1 en per\u00edodo \u201cexperimental\u201d. Es fr\u00e1gil, amenazada por peligros espec\u00edficos, y f\u00e1cilmente da\u00f1ada. Como han se\u00f1alado los antrop\u00f3logos, uno de los des\u00f3rdenes m\u00e1s comunes producidos entre los pueblos primitivos es el que llaman \u201cla p\u00e9rdida de un alma\u201d, que significa, como la denominaci\u00f3n indica, una rotura perceptible (o, m\u00e1s t\u00e9cnicamente, una disociaci\u00f3n) de la consciencia. Entre tales pueblos, cuya consciencia est\u00e1 en un nivel de desarrollo distinto al nuestro, el \u201calma\u201d (o psique) no se considera unitaria. Muchos primitivos suponen que el hombre tiene un \u201calma selv\u00e1tica\u201d adem\u00e1s de la suya propia, y que esa alma selv\u00e1tica est\u00e1 encarnada en un animal salvaje o en un \u00e1rbol, con el cual el individuo humano tiene cierta clase de identidad ps\u00edquica. Esto es lo que el eminente etn\u00f3logo franc\u00e9s L\u00e9vy-Br\u00fchl llam\u00f3 una \u201cparticipaci\u00f3n m\u00edstica\u201d. Posteriormente, retir\u00f3 ese t\u00e9rmino por presiones de las cr\u00edticas adversas, pero creo que sus cr\u00edticos estaban equivocados. Es un hecho psicol\u00f3gico muy conocido que un individuo pueda tener tal identidad inconsciente con alguna otra persona o con un objeto.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Esta identidad toma diversidad de formas entre los primitivos. Si el alma selv\u00e1tica es la de un animal, al propio animal se le considera como una especie de hermano del hombre. Un hombre cuyo hermano sea, por ejemplo, un cocodrilo, se supone que est\u00e1 a salvo cuando nada en un r\u00edo infestado de cocodrilos. Si el alma selv\u00e1tica es un \u00e1rbol, se supone que el \u00e1rbol tiene algo as\u00ed como una autoridad paternal sobre el individuo concernido. En ambos casos, una ofensa contra el alma selv\u00e1tica se interpreta como una ofensa contra el hombre.<\/h4>\n<h4 class=\"post-body entry-content\" style=\"text-align: justify;\">En algunas tribus se supone que el hombre tiene varias almas; esta creencia expresa el sentimiento de algunos primitivos de que cada uno de ellos consta de varias unidades ligadas pero distintas. Esto significa que la psiquis individual est\u00e1 muy lejos de estar debidamente sintetizada; por lo contrario, amenaza con fragmentarse muy f\u00e1cilmente con solo los ataques de emociones desenfrenadas.<\/h4>\n<h4 class=\"post-body entry-content\" style=\"text-align: justify;\">Mientras esta situaci\u00f3n nos es conocida por los estudios de los antrop\u00f3logos, no es tan ajena, como pudiera parecer, a nuestra propia civilizaci\u00f3n avanzada. Tambi\u00e9n nosotros podemos llegar a disociarnos y perder nuestra identidad. Podemos estar pose\u00eddos y alterados por el mal humor o hacernos irrazonables e incapaces de recordar hechos importantes nuestros o de otros, de tal modo que la gente pregunte: \u201cPero \u00bfqu\u00e9 demonios te pasa?\u201d Hablamos acerca de ser capaces de \u201cdominarnos\u201d, pero el autodominio es una virtud rara y notable. Podemos creer que nos dominamos; sin embargo, un amigo f\u00e1cilmente puede decirnos cosas acerca de nosotros de las cuales no sabemos nada.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Sin duda alguna, aun en lo que llamamos un elevado nivel de civilizaci\u00f3n, la consciencia humana todav\u00eda no ha conseguido un grado conveniente de continuidad. Aun es vulnerable y susceptible la fragmentaci\u00f3n. Esta capacidad de aislar parte de nuestra mente es una caracter\u00edstica valiosa. Nos permite concentrarnos sobre una cosa en un momento determinado, excluyendo todo lo dem\u00e1s que pueda reclamar nuestra atenci\u00f3n. Pero hay un mundo de diferencia entre una decisi\u00f3n consciente de separar y suprimir temporalmente una parte de nuestra psique y una situaci\u00f3n en la que esto ocurra espont\u00e1neamente sin nuestro conocimiento o consentimiento y aun contra nuestra intenci\u00f3n. Lo primero es una haza\u00f1a civilizada, lo \u00faltimo una primitiva \u201cp\u00e9rdida de un alma\u201d o, aun, la causa patol\u00f3gica de una neurosis.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">De este modo, incluso en nuestros d\u00edas, la unidad de consciencia es todav\u00eda un asunto dudoso; puede romperse con demasiada facilidad. La capacidad de dominar nuestras emociones, que pueden ser muy deseables desde nuestro punto de vista, ser\u00eda una consecuci\u00f3n discutible desde otro punto de vista porque privar\u00eda a las relaciones sociales de variedad, color y calor.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Es ante este fondo donde tenemos que revisar la importancia de los sue\u00f1os, esas fantas\u00edas endebles, evasivas e inciertas. Para explicar mi punto de vista, desear\u00eda describir c\u00f3mo se desarroll\u00f3 durante un per\u00edodo de a\u00f1os y c\u00f3mo fui llevado a concluir que los sue\u00f1os son la fuente m\u00e1s frecuente y universalmente accesible para la investigaci\u00f3n de la facultad simbolizadora del hombre.<\/h4>\n<h4 class=\"post-body entry-content\" style=\"text-align: justify;\">Sigmund Freud fue el precursor que primero intent\u00f3 explicar emp\u00edricamente el fondo inconsciente de la consciencia. Trabaj\u00f3 con la presuposici\u00f3n general de que los sue\u00f1os no son algo casual sino que est\u00e1n asociados con pensamientos y problemas conscientes. Esta presuposici\u00f3n, por lo menos, no era arbitraria. Se basaba en la conclusi\u00f3n de eminentes neur\u00f3logos (por ejemplo, Pierre Janet) de que los s\u00edntomas neur\u00f3ticos se relacionan con cierta experiencia consciente. Hasta parecen ser zonas escindidas de la mente consciente que, en otra ocasi\u00f3n y bajo circunstancias distintas, pueden ser conscientes.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Antes del comienzo de este siglo, Freud y Josef Breuer hab\u00edan reconocido que los s\u00edntomas neur\u00f3ticos -histeria, ciertos tipos de dolor, y la conducta anormal- tienen, de hecho, pleno significado simb\u00f3lico. Son un medio por el cual se expresa el inconsciente, al igual que hace por medio de los sue\u00f1os que, del mismo modo, son simb\u00f3licos. Un paciente, por ejemplo, que se encuentra con una situaci\u00f3n intolerable, puede provocar un espasmo siempre que trate de tragar: \u201cNo puede tragarlo\u201d. En situaciones an\u00e1logas de tensi\u00f3n ps\u00edquica, otro paciente tiene un ataque de asma: \u201cNo puedo respirar el aire de casa\u201d. Un tercero sufre una peculiar par\u00e1lisis de las piernas: no puede andar, es decir, \u201cya no puedo andar m\u00e1s\u201d. Un cuarto, que vomita cuando come, \u201cno puede digerir\u201d cierto hecho desagradable. Podr\u00eda citar muchos ejemplos de esta clase, pero tales reacciones f\u00edsicas son solo una forma en la que los problemas que nos inquietan pueden expresarse inconscientemente. Con mayor frecuencia, encuentran expresi\u00f3n en nuestros sue\u00f1os.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Todo psic\u00f3logo que haya escuchado a numerosas personas contar sus sue\u00f1os, sabe que los s\u00edmbolos del sue\u00f1o tienen mucha mayor variedad que los s\u00edntomas f\u00edsicos de la neurosis. Muchas veces consisten en fantas\u00edas elaboradas y pintorescas. Pero si el analista que se enfrenta con ese material on\u00edrico emplea la t\u00e9cnica primitiva de Freud de \u201casociaci\u00f3n libre\u201d, encuentra que los sue\u00f1os pueden reducirse, en definitiva, a ciertos tipos b\u00e1sicos. Esta t\u00e9cnica desempe\u00f1\u00f3 un papel importante en el desarrollo del psicoan\u00e1lisis porque permiti\u00f3 a Freud utilizar los sue\u00f1os como punto de partida desde el cual pod\u00eda explorarse el problema inconsciente del paciente.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Freud hizo la sencilla pero penetrante observaci\u00f3n de que si se alienta a al so\u00f1ante a seguir hablando de las im\u00e1genes de sus sue\u00f1os y los pensamientos que ellas suscitan en su mente, se traicionar\u00e1 y revelar\u00e1 el fondo inconsciente de sus dolencias, tanto en lo que dice como en lo que omite deliberadamente. Sus ideas pueden parecer irracionales y disparatadas pero poco despu\u00e9s es relativamente f\u00e1cil ver qu\u00e9 es lo que est\u00e1 tratando de evitar, qu\u00e9 pensamiento o experiencia desagradable est\u00e1 suprimiendo. No importa c\u00f3mo trate de enmascararlo, cuanto diga apunta hacia el meollo de su malestar. Un m\u00e9dico ve tantas cosas desde el lado desagradable de la vida que, con frecuencia, se halla lejos de la verdad cuando interpreta las insinuaciones hechas por su paciente como signos de una consciencia turbada. Por desgracia, lo que casualmente descubre confirma sus suposiciones. Hasta aqu\u00ed, nadie puede decir nada contra la teor\u00eda de Freud de la represi\u00f3n y satisfacci\u00f3n de deseos como causas aparentes del simbolismo de los sue\u00f1os.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Freud concedi\u00f3 particular importancia a los sue\u00f1os como punto de partida de un proceso de \u201casociaci\u00f3n libre\u201d. Pero alg\u00fan tiempo despu\u00e9s, comenc\u00e9 a pensar que eso era una utilizaci\u00f3n err\u00f3nea e inadecuada de las ricas fantas\u00edas que el inconsciente produce durante el sue\u00f1o. En realidad, mis dudas comenzaron cuando un colega me habl\u00f3 de una experiencia tenida durante un largo viaje en tren por Rusia. Aunque no sab\u00eda el idioma y, por tanto, no pod\u00eda descifrar la escritura cir\u00edlica, se encontr\u00f3 meditando acerca de las extra\u00f1as letras en que estaban escritos los avisos del ferrocarril y se sumi\u00f3 en una divagaci\u00f3n en la que imagin\u00f3 toda clase de significados para ellos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Una idea le condujo a otra y en su vagar mental hall\u00f3 que su \u201casociaci\u00f3n libre\u201d hab\u00eda removido muchos viejos recuerdos. Entre ellos, le molest\u00f3 encontrar algunos desagradables y hac\u00eda mucho tiempo enterrados, cosas que hab\u00eda deseado olvidar y hab\u00eda olvidado conscientemente. De hecho, hab\u00eda llegado a lo que los psic\u00f3logos llamar\u00edan sus complejos, es decir, temas emotivos reprimidos que pueden producir constante perturbaci\u00f3n ps\u00edquica o incluso, en muchos casos, los s\u00edntomas de una neurosis.<\/h4>\n<h4 class=\"post-body entry-content\" style=\"text-align: justify;\">Este episodio me abri\u00f3 los ojos al hecho de que no era necesario utilizar un sue\u00f1o como punto de partida para el proceso de \u201casociaci\u00f3n libre\u201d, si se desea descubrir los complejos de un paciente. Me mostraba que se puede alcanzar el centro directamente desde cualquier punto de la br\u00fajula. Se puede comenzar desde las letras cir\u00edlicas, desde las meditaciones sobre una bola de cristal, un molino de oraciones o aun desde una conversaci\u00f3n casual acerca de alg\u00fan suceso trivial. El sue\u00f1o no era ni m\u00e1s ni menos \u00fatil a este respecto que cualquier otro posible punto de partida. Sin embargo, los sue\u00f1os tienen un significado particular aun cuando, a menudo, proceden de un trastorno emotivo en el que los complejos habituales tambi\u00e9n est\u00e1n envueltos. (Los complejos habituales con los puntos delicados de la psique que reaccionan r\u00e1pidamente a un est\u00edmulo externo o alteraci\u00f3n.) Por eso la asociaci\u00f3n libre puede conducir desde cualquier sue\u00f1o a cr\u00edticos pensamientos secretos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">No obstante, en este punto se me ocurri\u00f3 que (si hasta ah\u00ed estaba en lo cierto) podr\u00eda deducirse leg\u00edtimamente que los sue\u00f1os tienen por s\u00ed mismos cierta funci\u00f3n especial y m\u00e1s importante. Con mucha frecuencia, los sue\u00f1os tienen una estructura definida, de evidente prop\u00f3sito, que indica una idea o intenci\u00f3n subyacente, aunque, por regla general, lo \u00faltimo no es inmediatamente comprensible. Por tanto, comenc\u00e9 a considerar si se debe conceder m\u00e1s atenci\u00f3n a la forma efectiva y contenido de un sue\u00f1o que a permitir a la asociaci\u00f3n \u201clibre\u201d que conduzca por medio de un encadenamiento de ideas a complejos que podr\u00edan alcanzarse con la misma facilidad por otros medios.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Este nuevo pensamiento fue un cambio de direcci\u00f3n en el desarrollo de mi\u00a0psicolog\u00eda. Signific\u00f3 que paulatinamente renunci\u00e9 a las dem\u00e1s asociaciones que alejaban del texto de un sue\u00f1o. Prefer\u00ed concentrarme m\u00e1s bien en las asociaciones del propio sue\u00f1o, en la creencia de que lo \u00faltimo expresaba algo espec\u00edfico que el inconsciente trataba de decir.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El cambio de mi actitud hacia los sue\u00f1os acarreaba un cambio de m\u00e9todo; la nueva t\u00e9cnica era tal que podr\u00eda tener en cuenta los diversos y m\u00e1s amplios aspectos de un sue\u00f1o. Una historia contada por la mente consciente tiene un principio, un desarrollo y un final, pero no sucede lo mismo en un sue\u00f1o. Sus dimensiones de tiempo y espacio son totalmente distintas; para entenderlo hay que examinarlo en todos los aspectos, al igual que se puede coger en las manos un objeto desconocido y darle vueltas y m\u00e1s vueltas hasta que se conocen todos los detalles de su forma.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Quiz\u00e1 ya haya dicho lo suficiente para mostrar c\u00f3mo se fue acrecentando mi desacuerdo con la \u201casociaci\u00f3n libre\u201d tal como lo emple\u00f3 Freud al principio: yo deseaba mantenerme lo m\u00e1s cerca posible del sue\u00f1o mismo y excluir todas las ideas que no hicieran al caso y las asociaciones que pudiera evocar. En verdad, eso pod\u00eda conducir hacia los complejos de un paciente, pero yo ten\u00eda en mi pensamiento una finalidad de mayor alcance que el descubrimiento de los complejos productores de las alteraciones neur\u00f3ticas. Hay otros muchos medios con los cuales pueden ser identificados: los psic\u00f3logos, por ejemplo, pueden captar todas las alusiones que necesiten utilizando los tests de asociaci\u00f3n de palabras (preguntando al paciente qu\u00e9 asocia a una serie dada de palabras y estudiando luego las respuestas). Pero para conocer y comprender el proceso vital ps\u00edquico de toda la personalidad de un individuo es importante darse cuenta de que sus sue\u00f1os y sus im\u00e1genes simb\u00f3licas tienen un papel mucho m\u00e1s importante que desempe\u00f1ar.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Casi todo el mundo sabe, por ejemplo, que hay una inmensa variedad de im\u00e1genes con los que se puede simbolizar el acto sexual (o, podr\u00edamos decir, representarse en forma de alegor\u00eda). Cada una de esas im\u00e1genes puede conducir, por un proceso de asociaci\u00f3n, a la idea de relaci\u00f3n sexual y a complejos espec\u00edficos que cualquier individuo pudiera tener acerca de sus propios actos sexuales. Pero tambi\u00e9n pudiera desenterrar tales complejos con un so\u00f1ar despierto ante un conjunto de indescifrables letras rusas. Por tanto, llegu\u00e9 a la suposici\u00f3n de que un sue\u00f1o contiene cierto mensaje distinto de la alegor\u00eda sexual, y que eso es as\u00ed por razones definidas. Para aclarar este punto:<br \/>\nUn hombre puede so\u00f1ar que introduce una llave en una cerradura, que empu\u00f1a un pesado bast\u00f3n, o que echa abajo una puerta con un ariete. Cada una de esas cosas puede considerarse una alegor\u00eda sexual. Pero el hecho de que su inconsciente haya elegido, con ese fin, una de esas im\u00e1genes espec\u00edficas -sea la llave, el bast\u00f3n o el ariete- es tambi\u00e9n de la mayor importancia. La verdadera tarea es comprender por qu\u00e9 se ha preferido la llave al bast\u00f3n o el bast\u00f3n al ariete. Y, a veces, esto pudiera conducir al descubrimiento de que no es, en definitiva, el acto sexual el que est\u00e1 representado sino otro punto psicol\u00f3gico totalmente distinto.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">A partir de este razonamiento, llegu\u00e9 a la conclusi\u00f3n de que, para\u00a0interpretar\u00a0un sue\u00f1o, solo deber\u00eda utilizarse el material que forma parte clara y visible de \u00e9l. El sue\u00f1o tiene su propia limitaci\u00f3n. Su misma forma espec\u00edfica nos dice qu\u00e9 le pertenece y qu\u00e9 nos aleja de \u00e9l. Mientras la asociaci\u00f3n \u201clibre\u201d nos enga\u00f1a alej\u00e1ndonos de ese material en una especie de l\u00ednea en zigzag, el m\u00e9todo que desarroll\u00e9 es m\u00e1s semejante a una circunvalaci\u00f3n cuyo centro es la descripci\u00f3n del sue\u00f1o. Trabajo en torno a la descripci\u00f3n del sue\u00f1o y me desentiendo de todo intento que haga el so\u00f1ante para desprenderse de \u00e9l. Una y otra vez, en mi labor profesional, he tenido que repetir las palabras: \u201cVolvamos a su sue\u00f1o. \u00bfQu\u00e9 dice el sue\u00f1o?\u201d.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Por ejemplo: un paciente m\u00edo so\u00f1\u00f3 con una mujer vulgar, borracha y desgre\u00f1ada. En el sue\u00f1o, parec\u00eda que esa mujer era su esposa aunque, en la realidad, su esposa era totalmente distinta. Por tanto, en lo externo, el sue\u00f1o era asombrosamente incierto y el paciente lo rechaz\u00f3 al pronto como una tonter\u00eda so\u00f1ada. Si yo, como m\u00e9dico suyo, le hubiera dejado iniciar un proceso de asociaci\u00f3n, inevitablemente \u00e9l habr\u00eda intentado alejarse lo m\u00e1s posible de la desagradable sugesti\u00f3n de su sue\u00f1o. En tal caso, \u00e9l hubiera desembocado en uno de sus complejos principales -posiblemente, un complejo que nada tuviera que ver con su esposa- y yo no habr\u00eda sabido nada acerca del significado especial de ese sue\u00f1o peculiar.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Entonces, \u00bfqu\u00e9 trataba de transcribir su inconsciente por medio de una afirmaci\u00f3n de falsedad tan obvia? Con toda claridad expresaba de alg\u00fan modo la idea de una mujer degenerada que estaba \u00edntimamente relacionada con la vida del so\u00f1ante; pero puesto que la proyecci\u00f3n de esa imagen sobre su esposa era injustificada y falsa en la realidad, tuve que buscar en otra parte antes de encontrar lo que representaba esa imagen repulsiva.<\/h4>\n<h4 class=\"post-body entry-content\" style=\"text-align: justify;\">En la Edad Media, mucho antes de que los fisi\u00f3logos demostraran que, a causa de nuestra estructura glandular hay, a la vez, elementos masculinos y femeninos en todos nosotros, se dec\u00eda que \u201ccada hombre lleva una mujer dentro de s\u00ed\u201d. Este elemento femenino de todo macho es lo que he llamado el \u201c\u00e1nima\u201d. Este aspecto \u201cfemenino\u201d es esencialmente cierta clase inferior de relacionamiento con el contorno y, particularmente con las mujeres, que se guarda cuidadosamente oculto a los dem\u00e1s as\u00ed como a uno mismo. Es decir, aunque la personalidad visible de un individuo pueda parecer completamente normal, tambi\u00e9n puede estar ocultando a los dem\u00e1s -o aun a s\u00ed mismo- la situaci\u00f3n deplorable de \u201cla mujer de dentro\u201d.<\/h4>\n<h4 class=\"post-body entry-content\" style=\"text-align: justify;\">Ese era el caso de mi peculiar paciente: su lado femenino no era agradable. De hecho, su sue\u00f1o le dec\u00eda: \u201cEn cierto modo, te est\u00e1s portando como una mujer degenerada\u201d, y eso le produjo una conmoci\u00f3n conveniente. (Por supuesto, un ejemplo de esta clase no puede tomarse como prueba de que el inconsciente se ocupa de dar \u201c\u00f3rdenes morales\u201d. El sue\u00f1o no le dec\u00eda al paciente que se \u201cportara mejor\u201d, sino que trataba, simplemente, de equilibrar la naturaleza desnivelada de su mente consciente, la cual manten\u00eda la ficci\u00f3n de que \u00e9l era todo un perfecto caballero.)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Es f\u00e1cil comprender por qu\u00e9 los so\u00f1antes tienden a ignorar, e incluso negar, el mensaje de sus sue\u00f1os. La conciencia se resiste a todo lo inconsciente y desconocido. Ya se\u00f1al\u00e9 la existencia entre los pueblos primitivos de los que los antrop\u00f3logos llaman \u201cmisone\u00edsmo\u201d, un miedo profundo y supersticioso a la novedad. Los primitivos manifiestan todas las reacciones del animal salvaje contra los sucesos funestos. Pero el hombre \u201ccivilizado\u201d reacciona en una forma muy parecida ante las ideas nuevas, levantando barreras psicol\u00f3gicas para protegerse de la conmoci\u00f3n que le produce enfrentarse con algo nuevo. Esto puede observarse f\u00e1cilmente en toda reacci\u00f3n individual ante sus propios sue\u00f1os cuando le obligan a admitir un pensamiento sorprendente. Muchos precursores en filosof\u00eda, ciencia, e incluso en literatura, fueron v\u00edctimas del innato conservadurismo de sus contempor\u00e1neos. La psicolog\u00eda es una de las ciencias m\u00e1s j\u00f3venes; como intenta ocuparse de la labor del inconsciente, se ha encontrado inevitablemente con un misone\u00edsmo extremado.<\/h4>\n<h4 class=\"post-body entry-content\" style=\"text-align: justify;\"><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CARL GUSTAV JUNG Carl Gustav Jung (1875-1961), m\u00e9dico psiquiatra y psic\u00f3logo, figura clave en la etapa inicial del psicoan\u00e1lisis. Posteriormente fue el fundador de la escuela de Psicolog\u00eda Anal\u00edtica. 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