{"id":5976,"date":"2018-08-09T19:41:15","date_gmt":"2018-08-09T19:41:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.adepac.org\/inicio\/?p=5976"},"modified":"2019-05-09T23:45:09","modified_gmt":"2019-05-09T23:45:09","slug":"la-sincronicidad-como-un-principio-de-explicacion-de-eventos-acausales-c-m-gomez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/la-sincronicidad-como-un-principio-de-explicacion-de-eventos-acausales-c-m-gomez\/","title":{"rendered":"La sincronicidad como un principio de explicaci\u00f3n de eventos acausales &#8211; Cap\u00edtulo 2 &#8211; C.M. G\u00f3mez"},"content":{"rendered":"<div id=\"profile\">\n<h4 style=\"text-align: center;\"><strong>CARLOS MIGUEL G\u00d3MEZ R<\/strong>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/FotoCarlosMGomez21.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-5785 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/FotoCarlosMGomez21.jpg\" alt=\"FotoCarlosMGomez2\" width=\"200\" height=\"272\" \/><\/a><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Carlos Miguel G\u00f3mez Rinc\u00f3n es Profesor Asociado y Director del Centro de Estudios Teol\u00f3gicos y de las Religiones-CETRE, Universidad del Rosario, Bogot\u00e1. Ph.D. Filosof\u00eda de la Religi\u00f3n, Goethe Universit\u00e4t-Frankfurt; M.A. Religious Studies, Universidad de Lancaster; Licenciado en Filosof\u00eda y Profesional en Estudios Literarios, Pontificia Universidad Javeriana, Bogot\u00e1. Entre sus publicaciones est\u00e1 el libro\u00a0<em>Interculturality, Rationality and Dialogue<\/em>\u00a0(W\u00fcrzburg: Echter, 2012); y como editor:\u00a0<em>\u00bfCiencia o Religi\u00f3n? Exploraciones sobre las relaciones entre religi\u00f3n y racionalidad en el mundo contempor\u00e1neo\u00a0<\/em>(Bogot\u00e1: Pontificia Universidad Javeriana, 2017);\u00a0<em>Misticismo y filosof\u00eda<\/em>\u00a0(Bogot\u00e1: Universidad del Rosario, 2015); y\u00a0<em>La religi\u00f3n en la sociedad postsecular<\/em>\u00a0(Bogot\u00e1: Universidad del Rosario, 2014). Este documento es\u00a0el\u00a0<strong>Cap\u00edtulo 2<\/strong>\u00a0de su Trabajo de grado para optar por el t\u00edtulo de Licenciado en Filosof\u00eda \u00abLa sincronicidad como principio de interpretaci\u00f3n para un mundo unitario en la obra de C. G. Jung\u00bb, dirigida por \u00c1ngela Calvo de Saavedra, en la Pontificia Universidad Javeriana,\u00a0Facultad de Filosof\u00eda,\u00a0Bogot\u00e1, mayo de 2002. Se publicar\u00e1 en su totalidad con autorizaci\u00f3n\u00a0del autor.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><\/h4>\n<\/div>\n<h4 id=\"miembros\" style=\"text-align: justify;\"><\/h4>\n<h4 style=\"padding-left: 60px; text-align: right;\">\u00a0Que el mundo no tiene solamente un exterior, sino que tiene tambi\u00e9n un interior; que no es visible solamente por fuera, sino que act\u00faa tambi\u00e9n poderosamente en nosotros, en un presente intemporal, desde lo m\u00e1s profundo de un fondo an\u00edmico aparentemente subjetivo, es algo que considero un conocimiento que, con independencia de que constituya una vieja sabidur\u00eda, merece que se valore, en esta forma, como un nuevo factor constitutivo de una visi\u00f3n del mundo.<\/h4>\n<h4 style=\"padding-left: 60px; text-align: right;\">G. Jung.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Para Jung el principio de sincronicidad es un concepto emp\u00edrico y no metaf\u00edsico. Esto significa que, consecuentemente con su <em>m\u00e9todo fenomenol\u00f3gico,<\/em>\u00a0\u00a0\u00a0 parte de hechos observables, as\u00ed se trate de acontecimientos raros e impredecibles, y no de postulados te\u00f3ricos previos que limitan el campo de investigaci\u00f3n de la psique, aun cuando esta \u00abno termina donde termina el alcance de una hip\u00f3tesis de \u00edndole fisiol\u00f3gica o de cualquier otro tipo\u00bb<sup>104<\/sup>. Jung se considera a s\u00ed mismo un cient\u00edfico y su investigaci\u00f3n psicol\u00f3gica procura desarrollarse teniendo en cuenta las exigencias de una ciencia emp\u00edrica, aunque de orientaci\u00f3n fenomenol\u00f3gica m\u00e1s que experimental.\u00a0\u00a0 En este sentido, su m\u00e9todo fenomenol\u00f3gico consiste en un esfuerzo comprensivo de los hechos ps\u00edquicos a partir de descripciones casu\u00edsticas,\u00a0\u00a0 mediante las cuales se pretende tomar en cuenta las manifestaciones de la psique en su totalidad, y a partir de las cuales se descubren ciertas constantes formales y semejanzas estructurales recurrentes entre casos diferentes<sup>105<\/sup>. Todo lo cual debe permitir \u00abestablecer a partir de la totalidad de la experiencia ciertos conceptos que tengan la mayor validez general que sea posible\u00bb<sup>106<\/sup>, m\u00e1s teniendo siempre presente que \u00abno se trata de sentar una tesis, sino m\u00e1s bien de concebir un modelo, que posibilite una problem\u00e1tica m\u00e1s o menos fecunda. El sentido de un modelo no es decir: esto es as\u00ed, sino solo hacer patente un determinado punto de vista\u00bb<sup>107<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, la idea de que entre un fen\u00f3meno ps\u00edquico y un hecho exterior relativamente coincidentes en el tiempo, pero sin ninguna vinculaci\u00f3n causal posible, se establezca una relaci\u00f3n de significaci\u00f3n, es decir, que uno remita al otro como un significante a su significado, es una hip\u00f3tesis surgida a partir de hechos observables. En este cap\u00edtulo procuraremos comprender lo que significa esta definici\u00f3n examinando sus fundamentos. Para seguir con nuestro s\u00edmil, nos ocuparemos del rio principal que segu\u00eda ya un curso antes de recibir el agua de los afluentes, de modo que al tiempo que su caudal es aumentado y su cauce modificado por estas nuevas aguas, las recibe e incorpora de un modo determinado. As\u00ed, si como mencionamos arriba el concepto de sincronicidad es emp\u00edrico en tanto que se construye en relaci\u00f3n con ciertos hechos observables, la manera como estos hechos son interpretados y relacionados para elaborar esta hip\u00f3tesis explicativa est\u00e1 determinada por la totalidad del pensamiento de Jung, o m\u00e1s precisamente, forma parte importante de este.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Nuestra explicaci\u00f3n del principio de sincronicidad comenzara estudiando la estructura y din\u00e1mica de la psique, seg\u00fan las comprendi\u00f3 Jung, lo cual nos mostrar\u00e1 que tipo de imagen es la que entra en la conciencia en los fen\u00f3menos de sincronicidad, cu\u00e1les son sus caracter\u00edsticas y de d\u00f3nde procede. En seguida investigaremos c\u00f3mo es posible que una imagen ps\u00edquica se refiera significativamente y de manera acausal a un hecho exterior, para lo cual tendremos que preguntamos por la relaci\u00f3n entre psique y mundo. Esto nos llevara a estudiar el papel de la conciencia en su relaci\u00f3n con el mundo y la comprensi\u00f3n del sentido, y finalmente a una ampliaci\u00f3n del concepto de sincronicidad que lo liga con lo contingente y le otorga una actuaci\u00f3n creativa en el tiempo inherente a la evoluci\u00f3n.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>2.1. Arquetipos e Inconsciente Colectivo<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El concepto distintivo de la obra de Jung es el de inconsciente colectivo. En efecto, si recurrimos a la usual analog\u00eda que compara la esfera de la conciencia con una peque\u00f1a isla en medio del oc\u00e9ano del inconsciente,\u00a0\u00a0 las aguas m\u00e1s pr\u00f3ximas a la playa representar\u00edan el estrato del inconsciente personal, investigado por Freud, m\u00e1s all\u00e1 de las cuales se extiende, ilimitado y desconocido, el mar del inconsciente colectivo. El primero contiene los contenidos que fueron expulsados de la conciencia dada su incompatibilidad \u00e9tica y est\u00e9tica con los ideales del yo: recuerdos perdidos, percepciones subliminales y contenidos que carecen de la suficiente carga de energ\u00eda para llegar a la conciencia<sup>108<\/sup>. En su mayor\u00eda estos contenidos tienen su origen en la vida personal del individuo<sup>109<\/sup>, y sabemos de ellos por sus manifestaciones en forma de fantas\u00edas, reminiscencias, actos fallidos, s\u00edntomas y sue\u00f1os.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La hip\u00f3tesis de la existencia del inconsciente, como\u00a0 se\u00f1alaba Freud, s\u00f3lo puede formularse a partir de inferencias sobre sus efectos en la conciencia, y en general, \u00abla existencia ps\u00edquica se reconoce s\u00f3lo por la presencia de contenidos conciencializables. Por lo tanto, s\u00f3lo cabe hablar de un inconsciente cuando es posible verificar la existencia de contenidos del mismo\u00bb<sup>110<\/sup>. Para Jung, dado que en los sue\u00f1os y fantas\u00edas de individuos diferentes, sanos y enfermos, adem\u00e1s de las reminiscencias a su historia personal, aparecen de modo recurrente im\u00e1genes, motivos y elementos simb\u00f3licos an\u00e1logos a los grandes temas de las mitolog\u00edas, las religiones y las obras culturales de las m\u00e1s diversas tradiciones, sin que estuvieran educados al respecto, es posible afirmar la existencia de una esfera del inconsciente m\u00e1s profunda que la originada en la experiencia personal.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Esta esfera, denominada por Jung inconsciente sobrepersonal o colectivo, \u00abno es <em>de <\/em>naturaleza individual sino universal, es decir, que en contraste con la psique individual tiene contenidos y modos de comportamiento que son, <em>cum grano salis,<\/em> los mismos en todas partes y en todos los individuos\u00bb<sup>111<\/sup>. Constituye el fundamento an\u00edmico suprapersonal presente en todos los hombres. Sin embargo, no se trata, como lo indica Gebhard Frei, de un alma com\u00fan a toda la humanidad, del mismo modo que el hecho de que heredemos caracter\u00edsticas f\u00edsicas comunes a todos los hombres no significa que todos tengamos el mismo cuerpo<sup>112<\/sup>; sino de la existencia de un \u00e1mbito colectivo de disposiciones, \u00abposibilidades de humana representaci\u00f3n, heredadas en la estructura del cerebro, y que reproducen remot\u00edsimos modos de ver\u00bb<sup>113<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Estas disposiciones originarias pueden considerarse \u00abim\u00e1genes primordiales\u00bb, no porque se repitan siempre del mismo modo a la manera de representaciones innatas, sino porque parecen indicar la existencia de ciertos \u00abdominantes inconscientes\u00bb que encauzan las posibilidades humanas de representaci\u00f3n, es decir, que predisponen la psique a reproducir representaciones m\u00edticas semejantes en todos los tiempos y lugares. As\u00ed como nuestro cuerpo es producto de un largo desarrollo evolutivo, Jung considera que nuestra mente tiene tambi\u00e9n una larga historia tras de s\u00ed. Historia entendida como el desarrollo biol\u00f3gico filogen\u00e9tico, desde la psique prehist\u00f3rica del hombre arcaico cercana a la de los animales, y no en el sentido de una referencia consciente al pasado mediada por el lenguaje y la tradici\u00f3n. De modo que \u00abesa psique inmensamente vieja forma la base de nuestra mente, al igual que gran parte de la estructura de nuestro cuerpo se basa en el modelo anat\u00f3mico general de los mam\u00edferos<sup>114<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La mente no es pues para Jung en ning\u00fan modo una tabula rasa. La conciencia y todas las funciones ps\u00edquicas son posibles y adquieren su forma t\u00edpicamente humana gracias a las tendencias originadas en los dominantes del inconsciente colectivo. Estos dominantes se hacen manifiestos en las analog\u00edas formales que es posible constatar en las producciones de la fantas\u00eda de distintos individuos y en general en los grandes monumentos culturales y religiosos de la humanidad. En 1912, Jung llam\u00f3 a estos reguladores inconscientes &#8216;im\u00e1genes primigenias\u00bb, m\u00e1s tarde \u00abprotoim\u00e1genes\u00bb, a partir de 1917 \u00abdominantes\u00bb y finalmente, a partir de 1919, \u00abarquetipos\u00bb<sup>115<\/sup>. Sobre ellas fund\u00f3 su hip\u00f3tesis de un <em>inconsciente colectivo,<\/em> es decir, de un \u00e1mbito colectivo de disposiciones ps\u00edquicas, que reforma y hace posible la totalidad de los fen\u00f3menos ps\u00edquicos individuales, as\u00ed como el funcionamiento de la conciencia.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s de su universalidad, Jung resalta la autonom\u00eda, \u00abalgo as\u00ed como una vida propia e independiente\u00bb<sup>116<\/sup>,\u00a0\u00a0 de los arquetipos, a partir de la cual formula el car\u00e1cter aut\u00f3nomo, creativo e inteligente del inconsciente. En efecto, los <em>complejos<\/em><sup>117\u00a0<\/sup>\u00a0presentes tanto en el inconsciente personal como en el colectivo,\u00a0\u00a0 se comportan como personalidades dependientes dotadas de \u00abvida espiritual propia\u00bb, en buena parte como si no fueran consecuencia de la vida personal<sup>118<\/sup>. ,De este modo, el inconsciente es concebido como una fuente inteligente dirigida a fines, la cual cuenta con tendencias organizadoras y anticipatorias, capaces de proyectar soluciones ante los conflictos, y que es motivada no por la b\u00fasqueda del placer y la evitaci\u00f3n del displacer<sup>119<\/sup>, sino por sentimientos, valores y sntido<sup>120<\/sup>. Los sue\u00f1os y las fantas\u00edas, por ejemplo, no son para Jung una alegor\u00eda de alguna escena traum\u00e1tica, o realizaciones de deseos sexuales reprimidos, sino creaciones aut\u00f3nomas del inconsciente, el cual no es s\u00f3lo un depositario del pasado sino que puede producir situaciones ps\u00edquicas, y aun ideas y pensamientos nuevos<sup>121<\/sup>. La inteligencia del inconsciente, su capacidad de pensar creativamente y de preparar soluciones, es demostrada por Jung con gran cantidad de material cl\u00ednico e hist\u00f3rico.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Al respeto, Jolande Jacobi se\u00f1ala c\u00f3mo la obra de Jung aporta una nueva comprensi\u00f3n de la psique al introducir un modo de consideraci\u00f3n finalista, complementario al causalista propuesto por Freud. As\u00ed, mientras el m\u00e9todo freudiano se caracteriza por el an\u00e1lisis de los materiales ps\u00edquicos, mediante el cual se pretenden descubrir las causas eficientes de la alteraci\u00f3n ps\u00edquica, diluyendo de cierta manera el presente en el pasado; el m\u00e9todo de Jung puede ser considerado prospectivo en tanto que intenta construir sint\u00e9ticamente el futuro, partiendo de la situaci\u00f3n actual y de las indicaciones que los arquetipos ofrecen sobre las subsiguientes lineas de evoluci\u00f3n de la energ\u00eda ps\u00edquica<sup>122<\/sup>. Para Jung \u00abla causalidad es s\u00f3lo un principio y la psicolog\u00eda esencialmente no puede ser agotada mediante m\u00e9todos causales \u00fanicamente, porque la psique vive tambi\u00e9n por fines\u00bb<sup>123<\/sup>. No hay que confundir, sin embargo, la finalidad ps\u00edquica con cierta teleolog\u00eda. Por finalidad se entiende \u00abla conciencia de prop\u00f3sito psicol\u00f3gicamente inmanente\u00bb, que podr\u00eda llamarse tambi\u00e9n \u00absentido del objetivo\u00bb<sup>124<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Es pues caracter\u00edstico de la concepci\u00f3n junguiana del inconsciente el atribuirle, en palabras de Liliane Frey-Rohn, un \u00abaf\u00e1n finalista\u00bb: una actividad aut\u00f3noma e inteligente dirigida a fines, determinada por la naturaleza preformadora de los arquetipos que organizan todo el acontecer an\u00edmico y encauzan las vivencias en una direcci\u00f3n determinada, actuando como n\u00facleos a prior\u00ed de significado; pero que adem\u00e1s funcionan como centros creadores de nuevas posibilidades transformadoras de la personalidad<sup>125<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El t\u00e9rmino <em>arquetipo<\/em> es tomado de diversos autores neoplat\u00f3nicos y alquimistas. En Fil\u00f3n de Alejandr\u00eda aparece referido a la <em>Imago Dei<\/em> presente en el hombre; tambi\u00e9n figura en Ireneo, quien dice que el Creador \u00abmodel\u00f3 las cosas copi\u00e1ndolas de arquetipos fuera de \u00c9l mismo\u00bb<sup>126<\/sup>;\u00a0\u00a0 en <em>De Divinis Nominibus,<\/em> Dionisio el Areopagita habla de \u00abarquetipos inmateriales\u00bb y de una \u00abpiedra arquel\u00edpica\u00bb<sup>127<\/sup>; el <em>Corpus Hermeticum<\/em> llama a Dios \u00abLuz arquet\u00edpica\u00bb. Pero son sobre todo las <em>ideae principales<\/em> de San Agust\u00edn, ellas mismas no fonrmadas, sino contenidas en el entendimiento divino, las que llevan a la elecci\u00f3n de la expresi\u00f3n. Para Jung el <em>Archetypus<\/em> es una par\u00e1frasis explicativa del <em>Eidos<\/em> plat\u00f3nico\u00bb<sup>128<\/sup>. Por eso, considera que su originalidad s\u00f3lo consiste en haber proporcionado la fundamentaci\u00f3n emp\u00edrica y en haber demostrado que la recurrencia arquet\u00edpica no consiste en una migraci\u00f3n simb\u00f3lica, mediada por la tradici\u00f3n y el lenguaje, sino en la existencia de dominantes inconscientes colectivas que encauzan la imaginaci\u00f3n y la conducta humana.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Jung tambi\u00e9n llam\u00f3 al inconsciente colectivo <em>lo ps\u00edquico-objetivo<sup>129<\/sup>,<\/em> puesto que representa la condici\u00f3n a priori de la conciencia y de sus contenidos, y asegura la unidad de la experiencia y la creatividad imaginativa del ser humano. Se trata de una condici\u00f3n a priori porque, como hemos indicado, sus contenidos no se derivan de la experiencia personal, sino que, antes bien, hacen posible toda experiencia, y por ser universales. \u00abEl arquetipo es naturaleza pura y genuina\u00bb<sup>130<\/sup>, es decir, es lo simplemente dado y existente que mueve al hombre a decir palabras y realizar acciones cuyo significado es en principio inconsciente, y s\u00f3lo con el devenir hist\u00f3rico y cultural llega a pensarse sobre su sentido. As\u00ed:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">no existe una sola idea o concepci\u00f3n esencial que no posea antecedentes hist\u00f3ricos. Todas se basan en \u00faltima instancia en formas primitivas arquet\u00edpicas, que se hicieron patentes en una \u00e9poca en que la conciencia todav\u00eda no pensaba sino que percib\u00eda. El pensamiento era objeto de la percepci\u00f3n interna; no era pensado sino experimentado como fen\u00f3meno, algo as\u00ed como o\u00eddo o visto. El pensamiento era esencialmente revelaci\u00f3n, no era algo que se descubr\u00eda sino algo que se impon\u00eda o que convenc\u00eda por su facticidad inmediata. El pensar precede a la conciencia del yo primitiva, y \u00e9sta es antes su objeto que su sujeto<em> <sup>131<\/sup>.<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">De modo que los arquetipos son las \u00abim\u00e1genes primordiales\u00bb propias del g\u00e9nero humano, al punto que representan \u00abla humanidad del hombre, la forma espec\u00edficamente humana de sus actividades\u00bb<sup>132<\/sup>. Son <em>formas t\u00edpicas de conducta<\/em> que se manifiestan como representaciones cuando llegan a ser conscientes, como ocurre con todos los contenidos que llegan a la conciencia. Del mismo modo que cada especie animal tiene su forma espec\u00edfica de comportamiento, determinada por sus instintos espec\u00edficos, los cuales no tienen por qu\u00e9 ser aprendidos ni inventados cada vez que nace un nuevo individuo, \u00abtambi\u00e9n es probable que un hombre nazca con un modo humano de conducta y no con el de un hipop\u00f3tamo o con ninguno. De su conducta caracter\u00edstica tambi\u00e9n forma parte su fenomenolog\u00eda ps\u00edquica, que es diferente de la de un p\u00e1jaro o de la de un cuadr\u00fapedo\u00bb<sup>133<\/sup>. As\u00ed pues, los arquetipos est\u00e1n estrechamente relacionados con los instintos, los cuales, a su vez, tienen que ver con las huellas evolutivas de la psique<sup>134<\/sup>. \u00abPor eso no debe sorprendernos comprobar en el individuo la existencia de formas ps\u00edquicas que no s\u00f3lo aparecen en las ant\u00edpodas sino tambi\u00e9n en otros siglos con los cuales \u00fanicamente nos liga la arqueolog\u00eda\u00bb<sup>135<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El concepto biol\u00f3gico de instinto coincide con el de <em>modus<\/em> arcaico y principalmente con el concepto biol\u00f3gico de <em>patr\u00f3n de conducta.<\/em> La cuesti\u00f3n es que los instintos s\u00f3lo pueden funcionar respecto a <em>un patr\u00f3n<\/em> de la situaci\u00f3n en la que deben actuar, lo cual significa que no hay instintos amorfos, sino que antes bien, cada instinto se realiza de acuerdo con una <em>imagen<\/em> con propiedades constantes. As\u00ed, por ejemplo, el instinto de una hormiga cortadora funciona en concordancia con la imagen del \u00e1rbol, la hoja, el corte, el transporte, etc. Esta <em>imagen,<\/em> entonces, es un <em>tipo<\/em> a priori, es decir, que no se deriva de ninguna actividad ni es fruto del aprendizaje, sino que antes bien encauza y posibilita el desarrollo de cualquier actividad propia de una especie<sup>136<\/sup>. Si esta imagen falta, entonces el instinto no puede funcionar.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Este esquema vale tambi\u00e9n para el ser humano. Pero si bien no es del todo incorrecto asociar estos patrones de conducta con <em>restos arcaicos,<\/em> estos tipos tienen una significaci\u00f3n biol\u00f3gica y psicol\u00f3gica mucho m\u00e1s ampl\u00eda: \u00abNo son s\u00f3lo residuos o vestigios de modos tempranos de funcionamiento, sino que son los reguladores biol\u00f3gicamente necesarios, siempre existentes, de la esfera instintiva\u00bb<sup>137<\/sup>. Le proporcionan el motivo y el impulso para sus actividades. Al respecto Jung recuerda la sentencia del Fausto de Goethe: \u00abEn el principio fue la acci\u00f3n\u00bb. El hombre no invent\u00f3 las acciones sino que las realiz\u00f3, impulsado por factores&#8217; inconscientes, y s\u00f3lo mucho tiempo despu\u00e9s, con el paulatino desarrollo filogen\u00e9tico de la conciencia, reflexion\u00f3 sobre ellas<sup>138<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Pero es importante no perder de vista que los arquetipos no son representaciones heredadas sino posibilidades de representaci\u00f3n. No est\u00e1n determinados en cuanto a su contenido sino s\u00f3lo formalmente, y esto a\u00fan de modo limitado.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">El arquetipo es un elemento formal, en s\u00ed vac\u00edo, que no es sino una <em>facultas praeformandi,<\/em> una posibilidad dada a priori de la forma de la representaci\u00f3n. No se heredan las representaciones sino las formas, que desde este punto de vista corresponden exactamente a los instintos, los cuales tambi\u00e9n est\u00e1n determinados formalmente<sup>139<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Por esto s\u00f3lo es posible saber de un arquetipo por su manifestaci\u00f3n, la cual, a pesar de que el arquetipo posee un n\u00facleo significativo invariable que la determina, depende tambi\u00e9n<em> de<\/em> otros factores. En palabras de J. Jacobi el arquetipo determina las tendencias posibles, mientras que el mundo en torno decide cu\u00e1les de estas posibilidades son realizadas<sup>140<\/sup>. No es posible acceder directamente a los arquetipos en tanto que im\u00e1genes de los instintos, dado que el \u00fanico medio con que contamos para aprehender estos tipos es la conciencia, la cual es precisamente una transformaci\u00f3n y un transformador de la imagen original del instinto.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Para aproximarse a ellos, Jung utiliz\u00f3 un m\u00e9todo que denomin\u00f3 <em>imaginaci\u00f3n activa, <\/em>consistente en la amplificaci\u00f3n espont\u00e1nea de los arquetipos mediante la libre elaboraci\u00f3n creativa de las im\u00e1genes on\u00edricas y de las fantas\u00edas propias y de sus pacientes<sup>141<\/sup>. Tras acumular una gran cantidad de material y compararlo,\u00a0\u00a0 comenzaron a notarse ciertos elementos formales recurrentes, ciertas estructuras id\u00e9nticas o an\u00e1logas presentes en reductos realizados por individuos diferentes, los cuales coincid\u00edan con\u00a0 los grandes temas de todas las mitolog\u00edas, de cuyo estudio se hab\u00eda ocupado Jung<sup>142<\/sup>. A partir de esto fue posible \u00abadvertir que existen ciertas condiciones inconscientes colectivas que act\u00faan como reguladores y propulsores de la actividad creadora de la fantas\u00eda y que, al poner al servicio de sus fines el material existente en la conciencia, producen configuraciones correspondientes\u00bb<sup>143<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Deteng\u00e1monos un momento en la relaci\u00f3n entre los arquetipos y los instintos. Lo caracter\u00edstico de los instintos es su compulsividad, el hecho de que la funci\u00f3n motivada instintivamente o act\u00faa totalmente o no act\u00faa, de modo que se vuelve r\u00edgida y tiende a convertirse en un mecanismo<sup>144<\/sup>. En consecuencia, los arquetipos se comportan como instintos cuando intervienen regulando, modificando o motivando la configuraci\u00f3n de los contenidos de la conciencia. Pero presentan tambi\u00e9n otro aspecto de suma importancia, que Jung denomina <em>espiritual:<\/em> el car\u00e1cter <em>numinoso<\/em> de su aparici\u00f3n. La expresi\u00f3n es tomada de Rudolf Otto y puede definirse como:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">Una existencia o efectos din\u00e1micos no causados por un acto arbitrario, sino que, por el contrario, el efecto se apodera y domina al sujeto humano que siempre, m\u00e1s que su creador, es su v\u00edctima. Sea cual fuere su causa, lo numinoso constituye una condici\u00f3n del sujeto, independiente de su voluntad<sup>145<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Esta autonom\u00eda de lo numinoso ligada al hecho de que conduce a una modificaci\u00f3n de la conciencia y a una transformaci\u00f3n de la personalidad del individuo que lo vivencia, es precisamente lo que lleva a Jung a denominarlo \u00abespiritual\u00bb. Los arquetipos son entonces los \u00ab\u00f3rganos del alma\u00bb, una entidad parad\u00f3jica mediadora entre la base instintiva biol\u00f3gica y el esp\u00edritu. El <em>esp\u00edritu (Geisf)<\/em> es entendido por Jung en el sentido de <em>esp\u00edritu rector, <\/em>como el \u00abcompositor de los sue\u00f1os: un principio din\u00e1mico y espont\u00e1neo de la psique que produce y ordena im\u00e1genes libremente y por s\u00ed mismo\u00bb<sup>146<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Pero, \u00bfc\u00f3mo se relacionan el aspecto instintivo y el aspecto numinoso del arquetipo? Si bien, todos los procesos ps\u00edquicos que pueden observarse de alg\u00fan modo se encuentran ligados con un sustrato fisiol\u00f3gico, esto no significa que se deriven de \u00e9ste. Por el contrario, la psique no puede ser considerada un epifen\u00f3meno producto de procesos org\u00e1nicos del cerebro<sup>147<\/sup>, y menos cuando es el \u00fanico \u00ab\u00abfactor natural\u00bb que puede transformar ordenaciones naturales sujetas a leyes, es decir ordenaciones estad\u00edsticas, en estados \u00abelevados\u00bb, o sea \u00abno naturales\u00bb, en contradicci\u00f3n con la ley de entrop\u00eda que rige la naturaleza inorg\u00e1nica\u00bb<sup>148<\/sup>.\u00a0\u00a0 Por un lado, el arquetipo, por la autonom\u00eda de su aspecto espiritual, se opone al instinto siempre determinado fisiol\u00f3gicamente. Pero por otro, est\u00e1n coordinados como el impulso y su representaci\u00f3n. Al mismo tiempo el hombre se ve impulsado hacia algo y se representa algo. El instinto adem\u00e1s de su aspecto puramente fisiol\u00f3gico, ligado a las <em>funciones<\/em> de las gl\u00e1ndulas, tiene un aspecto ps\u00edquico, su representaci\u00f3n. En otras palabras, el principio organizador del arquetipo coincide con el tipo, o patr\u00f3n de conducta, del instinto<sup>149<\/sup>.\u00a0 En consecuencia, el inconsciente colectivo puede ser concebido como:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">La\u00a0\u00a0 fuente\u00a0\u00a0 instintiva\u00a0\u00a0 en la que los arquetipos no son sino formas de manifestaci\u00f3n de los instintos. Pero de las fuentes vitales del instinto fluye tambi\u00e9n todo lo creativo, de modo que el inconsciente no se limita a ser condicionamiento hist\u00f3rico, sino que produce a la vez el impulso creador, a semejanza de la naturaleza que es inmensamente conservadora y en sus actos creadores vuelve a suprimir su propio condicionamiento hist\u00f3rico<sup>150<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Por la doble naturaleza del arquetipo se presenta, entonces, un conflicto entre esp\u00edritu e instinto, entre la autonom\u00eda creadora de nuevas posibilidades, la fuerza transformadora de lo numinoso, y la compulsividad del patr\u00f3n de conducta. Este conflicto es constitutivo de la psique humana, pues, precisamente donde el instinto se separa de la compulsividad fisiol\u00f3gica, es decir, donde gana autonom\u00eda pudiendo ser sometido a la voluntad de modo que incluso puede aplicarse de manera antag\u00f3nica al impulso original, es donde comienza lo propiamente ps\u00edquico:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">La condici\u00f3n o cualidad de ps\u00edquico comienza all\u00ed donde la funci\u00f3n empieza a liberarse de sus condicionamientos internos y externos y llega a ser capaz de aplicaci\u00f3n m\u00e1s amplia y m\u00e1s libre, es decir donde comienza a mostrarse accesible a la voluntad motivada en otras fuentes<sup>151<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En ese sentido, la voluntad es una cantidad de energ\u00eda limitada que est\u00e1 libre a disposici\u00f3n de la conciencia, la cual permite una actuaci\u00f3n motivada por fines diferentes a los de los instintos. De manera que la <em>condici\u00f3n o cualidad<\/em> de ps\u00edquico designa el campo en que las funciones son influidas por la voluntad. Pero para que la voluntad pueda modificar la funci\u00f3n requiere de una instancia superior, de una <em>conciencialidad de s\u00ed misma<\/em> que le permita representarse una meta diferente de la de la funci\u00f3n<sup>152<\/sup>. De donde resulta una dificultad. Si limitamos la esfera de lo ps\u00edquico a aquella en la cual interviene la voluntad modificando los instintos, para lo cual la voluntad exige un sujeto que pueda representarse distintas posibilidades y elegir libremente entre ellas, \u00bfno estamos identificando psique con conciencia? \u00bfLo inconsciente no puede ser considerado de naturaleza ps\u00edquica? La manera como Jung afronta esta cuesti\u00f3n opera una relativizaci\u00f3n en los conceptos de consciente, e inconsciente.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Ciertas experiencias parecen demostrar que los contenidos no permanecen en el mismo estado en la conciencia<sup>153<\/sup> que en el inconsciente. As\u00ed, por ejemplo, los complejos de carga afectiva cuando entran a la conciencia son modificables, se afinan personal\u00edsticamente y se racionalizan; en tanto que mientras permanecen inconscientes tienden a comportarse como un impulso, es decir que adoptan un car\u00e1cter compulsivo sobre el cual no se puede ejercer influencia; pero adem\u00e1s estos contenidos toman un car\u00e1cter arcaico-mitol\u00f3gico que les confiere numinosidad, la cual se sustrae totalmente a la voluntad consciente al extremo que puede llevar al enajenamiento del sujeto<sup>154<\/sup>. No obstante, las zonas lim\u00edtrofes entre la conciencia y el inconsciente muestran cuan relativos son estos estados. Entre hacer algo y tener conciencia de lo que se hace se despliega toda una escala de intensidades de la conciencia, al punto que podr\u00edamos hablar de una conciencia en la que prima la inconsciencia y otra en la cual es dominante lo autoconsciente. Para poder afirmar la existencia de alg\u00fan contenido absolutamente consciente necesitar\u00edamos la totalidad de la conciencia, de suyo irrepresentable, la cual adem\u00e1s supondr\u00eda una inconcebible perfecci\u00f3n del esp\u00edritu. En consecuencia, parece que \u00abno existe ning\u00fan contenido de conciencia que desde otro punto de vista no ser\u00eda inconsciente\u00bb<sup>155<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Pero a la inversa sucede otro tanto. Tal vez tampoco exista ning\u00fan elemento inconsciente que no sea al mismo tiempo consciente. Para Jung la <em>luminosidad<\/em> tradicionalmente atribuida a la conciencia no es exclusiva de \u00e9sta. Los arquetipos poseen \u00aben s\u00ed\u00bb cierta claridad o similitud con la conciencia. De ese modo corresponder\u00eda una <em>luminositas<\/em> a la <em>numinositas\u201d <sup>156<\/sup>.<\/em> Ahora bien, la claridad propia de los arquetipos puede apenas ser concebida como una \u00abconciencia aproximada\u00bb, dado que no se vincula a un yo ni funciona a partir de representaciones, las cuales son caracter\u00edsticas esenciales de la conciencia. No se trata de una conciencia \u00abreflejada\u00bb que liga al yo, poni\u00e9ndole a la vista, ciertas representaciones. M\u00e1s bien, es algo as\u00ed como una conciencia m\u00faltiple, una conciencia archipi\u00e9lago compuesta de innumerables <em>scintillae<sup>157<\/sup>,<\/em> peque\u00f1as chispas luminosas, fen\u00f3menos de conciencia, que rodean al yo consciente. Sin embargo, no se trata de una doble conciencia ni de una disociaci\u00f3n de la personalidad. Antes bien, los arquetipos son susceptibles de integrarse a la conciencia del yo y ampliarla, mediante una suerte de di\u00e1logo, que reconoce e incorpora lo inconsciente, denominado por Jung <em>proceso de individuaci\u00f3n,<\/em> a trav\u00e9s del cual se llega a ser uno mismo<sup>158<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Todo esto demuestra la relatividad de la conciencia, ya que sus contenidos son al mismo tiempo conscientes e inconscientes,\u00a0\u00a0 bajo cierto aspecto conscientes y bajo otro inconscientes. El car\u00e1cter parad\u00f3jico de esta conclusi\u00f3n es comparado por Jung con el caso de la complementariedad onda &#8211; part\u00edcula en la f\u00edsica cu\u00e1ntica, y conduce a una importante afirmaci\u00f3n: \u00abla conciencia no es un aqu\u00ed y lo inconsciente un all\u00ed. La psique representa m\u00e1s bien una totalidad consciente &#8211; inconsciente\u00bb<sup>159<\/sup>. Esta totalidad es un sistema que se autorregula por compensaciones energ\u00e9ticas entre los opuestos que la conforman: conciencia del yo &#8211; inconsciente y esp\u00edritu-instinto. La actividad electiva de la voluntad se da con respecto a las representaciones que se relacionan con el yo consciente, tanto como a las tendencias organizadoras y finalistas de los arquetipos. Tanto la psique como la conciencia del yo son umbrales limitados en su extremo superior<sup>160<\/sup> por la autonom\u00eda numinosa y luminosa de lo espiritual y en el inferior por la compulsividad conservadora del instinto ciego. Y los arquetipos son la condici\u00f3n de posibilidad de ambas, as\u00ed como de los procesos del inconsciente personal,\u00a0 en tanto que agentes reguladores y ordenadores a prior\u00edsticos inherentes al inconsciente colectivo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Con esto hemos aclarado qu\u00e9 tipo de imagen es la que entra en la conciencia en los fen\u00f3menos de sincronicidad, cu\u00e1les son sus caracter\u00edsticas y de d\u00f3nde procede. Una imagen arquet\u00edpica es el miembro ps\u00edquico de la coincidencia significativa y, como veremos, los fen\u00f3menos de sincronicidad son un modo de manifestaci\u00f3n de los arquetipos. En el numeral siguiente estudiaremos en qu\u00e9 relaci\u00f3n se hallan los arquetipos con el mundo exterior objetivo y c\u00f3mo es posible que las im\u00e1genes arquet\u00edpicas se refieran significativamente a acontecimientos exteriores de los cuales el individuo no est\u00e1 informado.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>2.2. <em>Unus Mundus<\/em> y Saber Absoluto<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Si queremos comprender c\u00f3mo es posible una relaci\u00f3n de significaci\u00f3n entre los arquetipos y ciertos acontecimientos objetivos, los cuales pueden ocurrir posteriormente a la manifestaci\u00f3n de la imagen, o en todo caso, sin que el individuo tenga notica de ellos como para afirmar que la imagen es consecuencia del hecho exterior, debemos comenzar por preguntamos cu\u00e1l es la naturaleza de los arquetipos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En primer lugar, hemos de distinguir entre las representaciones o im\u00e1genes arquet\u00edpicas y el <em>arquetipo en s\u00ed.<\/em> Las primeras \u00abson im\u00e1genes que var\u00edan de muchos modos remitiendo a una forma primordial, en s\u00ed no intuible\u00bb<sup>161<\/sup>, la cual s\u00f3lo puede aprehenderse aproximadamente a partir de ciertos rasgos formales y significaciones fundamentales. Si bien estas im\u00e1genes parecen estar referidas a un \u00abesquema de ordenaci\u00f3n abstracto\u00bb, a una \u00abforma fundamental de representaci\u00f3n\u00bb que se actualiza en representaciones distintas cada vez, al modo de variaciones sobre un mismo tema o mitologema, no es posible conocer m\u00e1s que los efectos reguladores del esquema abstracto<sup>162<\/sup>. La naturaleza de los arquetipos es <em>trascendental<\/em> e irrepresentable.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La cuesti\u00f3n es que, supuesta la esencia inconsciente de lo ps\u00edquico, como toda intuici\u00f3n de un arquetipo es ya consciente, no es posible establecer la distancia que la separa del factor formal qu&amp; caus\u00f3 la representaci\u00f3n. \u00abTodo lo que decimos de los arquetipos son ilustraciones o concretizaciones que pertenecen a la conciencia.\u00bb<sup>163<\/sup>. De este modo, dado que \u00abtodo lo consciente pertenece al mundo fenom\u00e9nico que, como nos ense\u00f1a la f\u00edsica moderna, no tiene las notas que exige la realidad objetiva\u00bb<sup>164<\/sup>, el psic\u00f3logo<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">tiene la misma imposibilidad de penetrar en los procesos y estados de lo inconsciente en s\u00ed mismos, que el f\u00edsico de conocer el proceso en que se basa el fen\u00f3meno f\u00edsico. De ning\u00fan modo podemos representarnos lo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del mundo fenom\u00e9nico, puesto que no existe representaci\u00f3n alguna que tenga otro punto de origen que el mundo fenom\u00e9nico<sup>165<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Por eso, para Jung el arquetipo en s\u00ed no es de naturaleza propiamente ps\u00edquica, sino que se trata de un factor <em>psic\u00f3ideo,<\/em> no susceptible de llegar a ser consciente. Jung emplea la palabra psic\u00f3ideo como un adjetivo y no como un sustantivo, para referirse a una cualidad cuasi-psiquica, como la de los procesos reflejos, y con este concepto pretende circunscribir \u00abuna categor\u00eda de fen\u00f3menos distinta por un lado de los meros fen\u00f3menos vitales y por otro de los procesos propiamente ps\u00edquicos\u00bb<sup>166<\/sup>. El <em>adjetivo psic\u00f3ideo ,<\/em> como indica Aniela Jaff\u00e9, \u00abdenota la posibilidad de que algo sea tanto ps\u00edquico como no ps\u00edquico\u00bb&#8216;<sup>67<\/sup>, lo cual introduce una dimensi\u00f3n completamente nueva a la investigaci\u00f3n del inconsciente que lleva a preguntarse por la posible existencia de una impronta arquet\u00edpica del mundo f\u00edsico. As\u00ed, el arquetipo psic\u00f3ideo constituye el puente de uni\u00f3n entre la psique y la materia, ya que<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">las \u00abcapas\u00bb m\u00e1s profundas de la psique pierden su singularidad individual a medida que se retiran m\u00e1s y m\u00e1s atr\u00e1s en la obscuridad. \u00abM\u00e1s abajo\u00bb, es decir a medida que se aproximan a los sistemas funcionales aut\u00f3nomos, se toman cada vez m\u00e1s colectivas hasta que se universalizan y se extinguen en la materialidad del cuerpo, verbigracia, en substancias qu\u00edmicas. El carbono del cuerpo es simplemente carbono. Por ende, en el fondo la psique es simplemente \u00abmundo\u00bb<sup>168<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Pero recordemos que as\u00ed como la psique limita en su extremo inferior con la esfera de los instintos, en cuya base se encuentran los procesos glandulares, con la creciente liberaci\u00f3n de la compulsividad propia de estos, tiende hacia un l\u00edmite superior en el cual la energ\u00eda inherente a la funci\u00f3n no s\u00f3lo no se orienta en la direcci\u00f3n del impulso, sino que alcanza una forma espiritual, que concuerda con el car\u00e1cter numinoso del arquetipo. Ahora bien, dado que ambos polos est\u00e1n vinculados con procesos incapaces de conciencia y de naturaleza trascendental, pueden ser descritos como psic\u00f3ideos. Lo cual resulta m\u00e1s claro al considerar que en el arquetipo se enfrentan, por decirlo as\u00ed, esp\u00edritu e instinto en el conflicto que constituye la psique. Pero, adem\u00e1s, \u00ablos verdaderos opuestos no son inconmensurabilidades, pues como tales nunca podr\u00edan unificarse, y sin embargo, pese a todo &#8216;su car\u00e1cter de opuestos, siempre manifiestan una inclinaci\u00f3n a unificarse\u00bb<sup>169<\/sup>. Es \u00a1 v\u00e1lido aqu\u00ed el principio de que los extremos se tocan. As\u00ed, la imagen alqu\u00edmica del <em>Ur\u00f3boros,<\/em> la serpiente que se muerde la cola, se aplica a la relaci\u00f3n entre los dos aspectos del arquetipo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">Como la psique y la materia est\u00e1n contenidas en uno y el mismo mundo y adem\u00e1s est\u00e1n en contacto permanente y descansan en \u00faltima instancia sobre factores trascendentales, no s\u00f3lo existe la posibilidad sino tambi\u00e9n cierta probabilidad de que materia y psique sean dos aspectos distintos de una y la misma cosa. Los fen\u00f3menos de sincronicidad apuntan, segu\u00ed) me parece, en esa direcci\u00f3n, ya que tales fen\u00f3menos muestran que lo no ps\u00edquico puede comportarse como ps\u00edquico y viceversa sin que exista entre ambos un v\u00ednculo causal<sup>170<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Para comprender esta hip\u00f3tesis puede ayudarnos tener en cuenta las analog\u00edas que se establecen entre la psicolog\u00eda del inconsciente y la f\u00edsica cu\u00e1ntica. Marie-Louise von Franz, una de las m\u00e1s cercanas colaboradoras de Jung, indica cuatro: la complementariedad onda-part\u00edcula con la complementariedad consciencia-inconsciente; el hecho de que en ninguna de las dos puedan excluirse las condiciones subjetivas del observador del modelo explicativo del fen\u00f3meno objetivo; la relatividad del espacio y el tiempo; y la comprensi\u00f3n de los procesos corno energ\u00e9ticos<sup>171<\/sup>.\u00a0 Con respecto a las dos primeras analog\u00edas, ya hemos expuesto c\u00f3mo lo inconsciente s\u00f3lo puede inferirse a partir de sus efectos ordenadores sobre la conciencia, dado que la naturaleza del arquetipo en s\u00ed, que constituye la base objetiva de la psique, es irrepresentable. Pero dado que la conciencia es el \u00abmedio de observaci\u00f3n\u00bb del inconsciente, y la conciencializaci\u00f3n de contenidos inconscientes opera un efecto incontrolable sobre estos, la descripci\u00f3n de la realidad objetiva que est\u00e1 a la base de los procesos inconscientes incluye un factor subjetivo. Recordemos adem\u00e1s la concepci\u00f3n de la psique como una totalidad consciente-inconsciente en la cual todo contenido consciente es siempre desde otro punto de vista inconsciente y viceversa&#8217;<sup>72<\/sup>. Por su parte, la f\u00edsica<sup>173<\/sup> se ocupa de estudiar el mundo fenom\u00e9nico compuesto por procesos de orden at\u00f3mico, cuya investigaci\u00f3n, dado el car\u00e1cter en apariencia parad\u00f3jico de los \u00e1tomos que se comportan por un lado como part\u00edculas y por otro como ondas, lleva a dar el paso de una explicaci\u00f3n causal de la naturaleza, a una descripci\u00f3n de campos de probabilidad irrepresentables en espacios pluridimensionales. As\u00ed mismo, esta descripci\u00f3n toma en cuenta como constitutivos los efectos del observador sobre el sistema observado, de manera que \u00abla realidad pierde en parte su car\u00e1cter objetivo y la imagen f\u00edsica del mundo debe incluir un factor subjetivo inseparable\u00bb<sup>174<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Del mismo modo, a la relatividad ps\u00edquica del espacio y el tiempo, reconocida en los sue\u00f1os y otras producciones del inconsciente incluidos los fen\u00f3menos sincron\u00edsticos, le corresponde la relatividad del continuo espacio-tiempo de la f\u00edsica determinada tanto por la presencia de distintos observadores como por la constante universal de la velocidad de la luz. Finalmente, tenemos la analog\u00eda entre la energ\u00eda ps\u00edquica, denominada <em>libido,<\/em> y la energ\u00eda f\u00edsica, en cuya f\u00f3rmula se incluyen la masa y la velocidad. A pesar de que estas dos magnitudes matem\u00e1ticas definibles con exactitud parezcan inconmensurables con la naturaleza de la psique, las manifestaciones objetivas de \u00e9sta \u00abs\u00f3lo se pueden interpretar como procesos energ\u00e9ticos, es decir, que pese a que los procesos ps\u00edquicos no pueden medirse no nos resulta posible entender el hecho de las modificaciones perceptibles causadas por la psique de otra forma que como un proceso energ\u00e9tico\u00bb<sup>175<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El t\u00e9rmino <em>libido<\/em> fue utilizado primero por Freud para designar la energ\u00eda de naturaleza sexual en sentido amplio, como opuesta a otro tipo de energ\u00eda, orientada hacia la autoconservac\u00ed\u00f3n. Por eso es necesario aqu\u00ed hacer un breve recorrido a trav\u00e9s de la historia de este concepto. La distinci\u00f3n entre dos tipos de energ\u00eda en conflicto es una de las hip\u00f3tesis fundamentales del psicoan\u00e1lisis, indispensable para explicar los procesos ps\u00edquicos de las neurosis y en general el funcionamiento din\u00e1mico de la psique. No obstante, se trata de una hip\u00f3tesis que va siendo ampliada y reformulada a lo largo de la historia de esta ciencia en construcci\u00f3n. Freud se\u00f1ala en muchos lugares la importancia central del estudio de los instintos para fundar una \u00abpsicolog\u00eda verdadera\u00bb, y en oposici\u00f3n a muchos investigadores de su \u00e9poca que enumeraban una gran cantidad de ellos indiscriminadamente, el fundador del psicoan\u00e1lisis opt\u00f3 en principio por tomar de la poes\u00eda de Schiller la distinci\u00f3n entre dos instintos fundamentales, el hambre y el amor. A partir de ellos propone la existencia de un instinto de autoconservac\u00ed\u00f3n del yo opuesto a un instinto sexual volcado sobre los objetos, oposici\u00f3n que estar\u00eda a la base de la <em>represi\u00f3n <\/em><sup>r<\/sup> de la cual depende la enfermedad o la normalidad ps\u00edquicas<sup>176<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En un segundo momento, cuando la investigaci\u00f3n comenz\u00f3 a indagar por los procesos de construcci\u00f3n del yo, se descubri\u00f3 en el desarrollo normal de la libido una fase inicial narcisista, en la cual la energ\u00eda est\u00e1 puesta sobre el yo, y desde donde, afrontando graves vicisitudes, va proyect\u00e1ndose sobre objetos exteriores. De este modo, al descubrir una energ\u00eda libidinal en el yo que se toma por objeto a s\u00ed mismo, y a\u00fan m\u00e1s, al aparecer el yo como el dep\u00f3sito de la libido, la distinci\u00f3n entre instintos del yo e instintos libidinales result\u00f3 insuficiente, teniendo que ser reformulada mediante la oposici\u00f3n entre una libido narcisista y una libido objetal<sup>177<\/sup>. Con esto el psicoan\u00e1lisis tuvo que afrontar un grave problema: si los instintos de conservaci\u00f3n son tambi\u00e9n de naturaleza libidinal, \u00bfpor qu\u00e9 continuar con un dualismo energ\u00e9tico en vez de aceptar que se trata de una \u00fanica energ\u00eda ps\u00edquica?<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Jung opt\u00f3 por el monismo energ\u00e9tico. Con el concepto de libido se refiere a una energ\u00eda ps\u00edquica unitaria. Para Jung resulta artificial la separaci\u00f3n entre el instinto de autoconservaci\u00f3n y el de conservaci\u00f3n de la especie, pues en la naturaleza \u00abs\u00f3lo vemos un <em>instinto vital continuo,<\/em> -una voluntad de existencia que mediante la conservaci\u00f3n del individuo quiere asegurar la reproducci\u00f3n de toda la especie\u00bb<sup>178<\/sup>. En ese sentido, el concepto de libido se ampl\u00eda en el de <em>intencionalidad<\/em> en general<sup>179<\/sup>, en cuanto tiende hacia fines<sup>180<\/sup>. Se trata as\u00ed de una concepci\u00f3n abstracta de una energ\u00eda absoluta, indiferencia da, inespec\u00edfica e informe, de la cual lo sexual es s\u00f3lo una forma de manifestaci\u00f3n. De esta manera, la energ\u00eda ps\u00edquica se expresa en todos los sectores, hambre, poder, afectividad, volici\u00f3n, religi\u00f3n, sin que se la pueda identificar nunca con un instinto espec\u00edfico. Este fue uno de los puntos que produjo la ruptura con Freud, pues\u00a0 todo el sistema metaps\u00edcol\u00f3g\u00edco freudiano\u00a0 peligra ante el monismo energ\u00e9tico, ya que\u00a0 solamente sosteniendo la existencia de un conflicto constitutivo de la psique es posible mantener la idea de represi\u00f3n, utilizada para explicar las neurosis, la constituci\u00f3n yoica, la aparici\u00f3n de la conciencia moral, el desarrollo de la cultura y en suma, todo el dinamismo ps\u00edquico. En el psicoan\u00e1lisis se hizo necesaria otra formulaci\u00f3n del dualismo energ\u00e9tico, con la cual se lleg\u00f3 a una dimensi\u00f3n te\u00f3rica altamente especulativa. En el tercer momento de la teor\u00eda instintual se propuso la pugna originaria e interminable entre \u00ablos procesos de construcci\u00f3n y destrucci\u00f3n en el organismo\u00bb<sup>181<\/sup>, entre los instintos de vida y los de muerte<sup>182<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Volvamos ahora a nuestro paralelo entre la f\u00edsica y la psicolog\u00eda del inconsciente. Para Jung tanto el concepto f\u00edsico como el psicol\u00f3gico de energ\u00eda se basan en una idea arquet\u00edpica mucho m\u00e1s antigua, la <em>energeia<\/em> griega, que no se defin\u00eda matem\u00e1ticamente y que representaba la concepci\u00f3n primitiva de <em>\u00ablo extraordinariamente eficaz\u00bb,<\/em> relacionada con el <em>mana<\/em> de los polinesios, el <em>lumen<\/em> latino y el <em>genius<sup>m<\/sup>.<\/em> Pero mientras el concepto f\u00edsico de energ\u00eda es fundamentalmente cuantitativo, el psicol\u00f3gico es cualitativo. En lugar de la medici\u00f3n exacta de cantidades, la psicolog\u00eda lleva a cabo \u00abuna determinaci\u00f3n aproximada de intensidades, para lo cual se hace uso de la <em>funci\u00f3n del sentimiento <\/em>(valoraci\u00f3n)\u00bb<sup>184<\/sup>. No obstante, las intensidades ps\u00edquicas indican la existencia de procesos de car\u00e1cter cuantitativo aunque inaccesible a la medici\u00f3n y la observaci\u00f3n directas. Si pudieran medirse estas cantidades deber\u00eda poder aplicarse la f\u00f3rmula de la energ\u00eda a la\u00a0 psique y dado que la masa y la energ\u00eda tienen la misma naturaleza, \u00abla psique deber\u00eda poseer un aspecto bajo el cual apareciera como masa en movimiento\u00bb<sup>185<\/sup>. As\u00ed, pues, la energ\u00eda ps\u00edquica y la f\u00edsica pueden ser \u00abdos aspectos de lo mismo, apareciendo el mundo de la materia como una imagen especular del mundo del esp\u00edritu o de la psique, y viceversa\u00bb<sup>186<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Jung llam\u00f3 <em>Unus mundus <\/em>a esta totalidad psicof\u00edsica, la cual implica que \u00abel f\u00edsico y el psic\u00f3logo observar\u00edan en realidad un mismo mundo a trav\u00e9s de dos v\u00edas <em>(cham\u00e9is) <\/em>diferentes. Ese mundo se presentar\u00eda, si se lo observa desde el exterior, como \u00abmaterial\u00bb y, si se lo observa por introspecci\u00f3n, como \u00abps\u00edquico\u00bb. En s\u00ed mismo, probablemente no ser\u00eda ni ps\u00edquico ni material, sino que ser\u00eda enteramente trascendente\u00bb<sup>187<\/sup>. As\u00ed, mientras los arquetipos en s\u00ed representan principios de ordenaci\u00f3n a priori de la psique, las leyes de probabilidad de la f\u00edsica cu\u00e1ntica desempe\u00f1an el mismo papel respecto a los hechos f\u00edsicos, y ambos son irrepresentables.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Como hemos visto, con la hip\u00f3tesis de que el arquetipo en s\u00ed es de naturaleza psic\u00f3idea, es decir transps\u00edquica, se establece un puente entre psique y materia. En los fen\u00f3menos sincron\u00edsticos esta uni\u00f3n parece caracterizarse, precisamente, por ser una conexi\u00f3n acausal de significado, constatada por quien vivencia el fen\u00f3meno, en la cual el arquetipo es el <em>tertium comparationm<sup>w<\/sup>.<\/em> Con esto entramos en un dif\u00edcil terreno en el cual Jung ibunda en sugerencias dispersas, pero para el cual no ofrece una explicaci\u00f3n detallada, caso porque rebasa los l\u00edmites de una investigaci\u00f3n que pretende ser emp\u00edrica. A pesar e la dificultad, es necesario que intentemos seguirle la pista a esta cuesti\u00f3n capital de una anexi\u00f3n de significado entre psique y materia.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Descartada una posible explicaci\u00f3n causalista o energet\u00edsta del v\u00ednculo entre un acontec\u00edmiento exterior futuro o <em>distante y una imagen<\/em> ps\u00edquica que lo significa, sin que el sujeto haya tenido noticia alguna del suceso, \u00abpor incomprensible que parezca, &#8211; afirmaJung &#8211; nos vemos finalmente obligados a suponer que en lo inconsciente hay algo as\u00ed como saber a priori, o mejor dicho, una \u00abexistencia inmediata\u00bb de acontecimientos, que carece de todo fundamento causal\u00bb<sup>190<\/sup>. Si nos atenemos a lo que hemos expuesto hasta ahora podr\u00edamos interpretar este saber a priori inconsciente corno la presencia del factor ordenador y regulador transcendental de los arquetipos tambi\u00e9n en la naturaleza, dado que son transps\u00edquicos.\u00a0\u00a0 As\u00ed, se tratar\u00eda de que tanto psique corno <em>physis<\/em> compartir\u00edan el mismo orden a priori. Con esta postura parece coincidir Liliane Frey-Rohn cuando indica que los arquetipos son inherentes a la vida, de modo que aparecer\u00edan tambi\u00e9n en los animales<sup>191<\/sup>, como lo demuestra la existencia de los tipos de conducta instintivos propios de cada especie.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">N\u00e9stor Costa, siguiendo a Soli\u00e9, parece compartir tambi\u00e9n esta interpretaci\u00f3n extendi\u00e9ndola a1 dominio de la f\u00edsica, pues afirma que es necesario suponer cierta \u00abinformaci\u00f3n absoluta\u00bb, de car\u00e1cter omnipresente en la materia, que poseen las part\u00edculas elementales subat\u00f3micas, dado que \u00e9stas no reciben ni propagan la \u00abinformaci\u00f3n\u00bb por la cual todo el universo se organiza de acuerdo a cierto orden<sup>192<\/sup>. As\u00ed, por ejemplo Wemer Nowacki, quien estudia la estructura de los cristales formada por \u00abelementos de simetr\u00eda\u00bb, que no son materiales sino abstractos, se refiere a ciertas \u00abentidades espirituales\u00bb que relaciona con lo. arquetipos de Jung, defini\u00e9ndolos como \u00abfactores formales no representables que disponen los planos del cristal como la informaci\u00f3n material en una forma significativa de acuerdo a la ley\u00bb<sup>193<\/sup>. Significativa precisamente porque dispone tanto a la materia como a la psique de acuerdo a leyes correspondientes de modo que puedan referirse mutuamente. Marie-Louis von Franz cita otros interesantes ejemplos tomados de la f\u00edsica que parecen poner en evidencia la existencia de este \u00absaber c\u00f3smico\u00bb, como la experiencia Einsten-PodoIski-Rosen en la cual dos part\u00edculas que en un comienzo est\u00e1n juntas y posteriormente son separadas, \u00absaben\u00bb instant\u00e1neamente de los cambios que sufre la otra sin que exista ninguna transmisi\u00f3n entre ellas<sup>194<\/sup>. As\u00ed mismo, la <em>ley de -vida media<\/em> de la desintegraci\u00f3n radioactiva, que muestra que cada \u00e1tomo \u00absabe\u00bb el momento en que debe descomponerse en relaci\u00f3n con el conjunto al que pertenece<sup>195<\/sup>, aunque este momento no responde a un orden causal y ocurre de manera fortuita.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">No obstante, si la ordenaci\u00f3n a priori arquet\u00edpica es de car\u00e1cter puramente formal, desprovista en principio de contenido, con afirmar la existencia de un orden a priori homog\u00e9neo entre psique y mundo no respondemos a la cuesti\u00f3n de la presencia de una imagen arquet\u00edpica, es decir, una manera posible de actualizar un arquetipo respecto a un contenido determinado, que significa anal\u00f3gicamente a un acontecimiento concreto que todav\u00eda no ha sucedido o que est\u00e1 sucediendo sin que se tenga noticia de ello. Nos encontramos aqu\u00ed con una cuesti\u00f3n muy problem\u00e1tica. Seg\u00fan Jung, la coincidencia significativa puede explicarse a partir de lo que hemos expuesto sobre el inconsciente colectivo, dado que \u00e9ste<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">no puede localizarse, por cuanto en principio se encuentra completo en cada individuo o se encuentra que es el mismo en todas partes. [De modo que] Nunca puede decirse con certeza si lo que est\u00e1 ocurriendo en lo inconsciente colectivo de una se\u00f1alado individuo no est\u00e1 ocurriendo tambi\u00e9n en otros individuos<sup>196<\/sup>, organismos, cosas o situaciones<sup>197<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">As\u00ed pues, el inconsciente colectivo no s\u00f3lo regular\u00eda y organizar\u00eda las conductas, las producciones culturales y todos los procesos ps\u00edquicos del g\u00e9nero humano sino que el mundo, entendiendo por \u00e9ste el conjunto de todos los individuos, organismos, cosas y situaciones posibles, correr\u00eda la misma suerte. Pero, dado que para la psique inconsciente el espacio y el tiempo parecen ser relativos, o mejor, parecen unirse en un \u00abcontinuo espacio-tiempo en el cual el espacio ya no es espacio, ni el tiempo tiempo\u00bb<sup>198<\/sup> (por lo cual tambi\u00e9n es acausal),\u00a0 quien pueda acceder a \u00e9l entrar\u00eda en contacto con lo que Jung denomin\u00f3 <em>saber absoluto<sup>199<\/sup>,<\/em> en donde todo est\u00e1 presente, como en el Aleph de Borges: un punto del espacio que contiene todos los puntos<sup>200<\/sup>; o en la visi\u00f3n mand\u00e1lica del tambi\u00e9n borgiano Tzinac\u00e1n, encerrado en su c\u00e1rcel circular junto a un jaguar:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">&#8230;una Rueda alt\u00edsima, que no estaba delante de mi ojos, ni detr\u00e1s, ni a los lados, sino en todas partes, a un tiempo&#8230; Entretejidas la formaban todas las cosas que ser\u00e1n, que son y que fueron, y yo era una de las hebras de esa trama total&#8230; y me bastaba ver esa Rueda para entenderlo todo<sup>201<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En palabras de Michel Cazenave, la existencia del saber absoluto significa que \u00abel inconsciente representa el saber del universo sobre s\u00ed mismo\u00bb; saber no obstante inconsciente, por lo cual \u00abla tarea del hombre consistir\u00eda en revelarlo poco a poco en el curso de la historia sin agotarlo nunca en el doble trabajo de la conciencia y de la raz\u00f3n, es decir, de la reflex\u00edvidad\u00bb<sup>202<\/sup>, asunto del que nos ocuparemos en el siguiente numeral.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Los fen\u00f3menos de sincronicidad ser\u00edan una manifestaci\u00f3n de este saber absoluto al cual se sceder\u00eda, por el descenso del <em>nivel mental<\/em> (Janet), o sea, de la restricci\u00f3n que la encienda ejerce sobre el inconsciente, debido a una emoci\u00f3n fuerte que <em>constelar\u00eda <\/em>determinado arquetipo, es decir, que al tiempo que lo eleva \u00aba un grado supernormal de lucidez, retira en la misma medida energ\u00edas a otros posibles contenidos de la conciencia, al punto de oscurecerlos o hacerlos eventualmente inconscientes\u00bb<sup>203<\/sup>. As\u00ed pues, si junto a los arquetipos y los instintos, el inconsciente colectivo contiene este saber absoluto o existencia inmediata de acontecimientos, todo parece indicar que existe un <em>sentido objetivo<sup>204<\/sup>,<\/em> es decir, ,un significado que no es un producto de la conciencia, el cual, representado y <em>aprehendido<sup>10<\/sup>&#8216;<sup>1<\/sup><\/em> por los arquetipos, es el intermediario que permite la relaci\u00f3n de significaci\u00f3n entre los dos miembros de un fen\u00f3meno sincronistico, la psique y el mundo exterior. Por supuesto, Jung reconoce la gran dificultad para comprobar cient\u00edficamente esta hip\u00f3tesis, no obstante la prefiere a la de la causalidad m\u00e1gica.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Pero, si bien la hip\u00f3tesis de que en la naturaleza, junto a los nexos necesarios entre causa y efecto, hay otro factor expresado en un ordenamiento de los acontecimientos que los vincula por la simultaneidad y el significado, es una interpretaci\u00f3n antropom\u00f3rfica \u2013 como el mismo Jung lo acepta<sup>206<\/sup> -, esta idea es indispensable en la explicaci\u00f3n del principio de sincronicidad. Por lo dem\u00e1s, la idea de un sentido objetivo en la naturaleza no es invenci\u00f3n de Jung. Est\u00e1 presente en la noci\u00f3n china de <em>Tao<\/em> que, como vimos en el cap\u00edtulo anterior, Wilhelm traduce justamente por <em>Sentido,<\/em> la cual, romo el <em>Logos<\/em> griego, implica la idea de cierta \u00abracionalidad latente\u00bb<sup>207<\/sup> en la naturaleza; as\u00ed. como la creencia en la relaci\u00f3n de correspondencia entre el macrocosmos y el microcosmos, t\u00edpica no s\u00f3lo del pensamiento chino sino tambi\u00e9n de la filosof\u00eda antigua y medieval de la naturaleza, que la expres\u00f3 con la noci\u00f3n de una <em>simpat\u00eda<\/em> entre todas las cosas. As\u00ed, por ejemplo, para Hip\u00f3crates existe<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">un solo flujo com\u00fan, un respirar com\u00fan, todas las cosas est\u00e1n en simpat\u00eda. El organismo todo y cada una de sus partes operan juntos con la misma finalidad. El gran principio se extiende hasta la parte m\u00e1s extrema, y desde la parte m\u00e1s extrema, vuelve al gran principio, a la naturaleza una, ser y no ser. ( <em>De Alimento)<sup>109<\/sup>.<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Por supuesto, tambi\u00e9n en Plat\u00f3n aparece la noci\u00f3n de un significado a priori con respecto a la conciencia del hombre, el cual estar\u00eda determinado por las Ideas, modelos inteligibles y suprasensibles del mundo emp\u00edrico, el cual es apenas su reflejo. Del mismo modo, la noci\u00f3n de sentido objetivo est\u00e1 presente en las filosof\u00edas para las cuales e! mundo est\u00e1 ordenado seg\u00fan la voluntad de Dios, concepci\u00f3n que por cierto no le concede la &#8216; supremac\u00eda a la causalidad eficiente, pues las partes est\u00e1n subordinadas a un control central, a un sentido otorgado por el Creador, del cual dependen m\u00e1s que de sus interrelaciones inmanentes. Otro tanto ocurre en las concepciones teleol\u00f3gicas de la naturaleza, pues de por s\u00ed las causas finales suponen una \u00abprecognici\u00f3n de alguna \u00edndole\u00bb<sup>209<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Por su parte, el <em>spirtus mundi<\/em> de los alquimistas, que penetra todo unific\u00e1ndolo en una vida\u00a0\u00a0\u00a0 i \u00fanica, permitiendo las correspondencias significativas entre los distintos \u00f3rdenes del universo, es tambi\u00e9n un precursor de la idea de la sincronicidad y la del saber absoluto. Lo mismo que la <em>armon\u00eda preestablecida<\/em> de Leibniz que implica un \u00absincronismo absoluto entre los acontecimientos ps\u00edquicos y f\u00edsicos\u00bb<sup>210<\/sup>. En efecto, para este fil\u00f3sofo la substancia ,simple contiene en s\u00ed todo el universo desde un punto de vista y \u00aben su noci\u00f3n est\u00e1n comprendidos todos sus acontecimientos con todas sus circunstancias y toda la serie de las cosas exteriores\u00bb<sup>211<\/sup>. Dado que las m\u00f3nadas no pueden actuar unas sobre otras, y carecen de \u00abventanas por las cuales algo pueda entrar o salir\u00bb<sup>212<\/sup>, entre ellas<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">no hay m\u00e1s que una influencia ideal (&#8230;) que s\u00f3lo puede tener efecto por intervenci\u00f3n de Dios, en tanto que en las ideas de Dios una m\u00f3nada requiere con raz\u00f3n que Dios la tenga en cuenta, al regular las dem\u00e1s desde el comienzo de las cosas. Pues ya que una m\u00f3nada creada no podr\u00eda tener una influencia f\u00edsica en el interior de otra, no es sino por este medio que la una puede tener dependencia de la otra<sup>213<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, por ejemplo, la cl\u00e1sica soluci\u00f3n que Leibniz le da al problema de la relaci\u00f3n entre el alma y el cuerpo, los cuales, a pesar de actuar cada uno seg\u00fan sus propias leyes<sup>214<\/sup>, lo hacen en perfecta armon\u00eda y simultaneidad como dos relojes perfectamente sincronizados por un relojero divino.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Las doctrinas anteriores son citadas por Jung como precursoras de su hip\u00f3tesis \u00a0de la i sincronicidad, pero de forma tal, que parece que pretendiera con estas referencias indicar los rasgos fundamentales del <em>saber absoluto<\/em> al que se ha referido sin ofrecer sobre \u00e9l una explicaci\u00f3n detallada. En suma, estos rasgos ser\u00edan: a) ser un <em>sentido trascendental,<\/em> es decir, un significado anterior a toda actividad de la conciencia humana pero que se manifestar\u00eda a\u00a0 ella en los fen\u00f3menos sincron\u00edsticos; b) pertenecer a un continuo inconsciente aespacial, atempera! y acausal de car\u00e1cter no propiamente ps\u00edquico, de manera que \u00abtoca\u00bb lo f\u00edsico\u00bb ; c) estar relacionado con la idea de una racionalidad latente en el mundo, o un ordenamiento formal com\u00fan entre psique y <em>physis;,<\/em> no causal sino determinado por una analog\u00eda o identidad de significado; d) contener ciertas existencias inmediatas de acontecimientos que para la conciencia son futuros; y e) no se trata de una <em>cognici\u00f3n<\/em> sino de un <em>percibir,<\/em> que<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">parece consistir de <em>simulacro<\/em> carentes de sujeto, es decir, de im\u00e1genes. Estas im\u00e1genes postuladas presumiblemente son lo misino que (&#8230;) [los] arquetipos, que pueden demostrarse corno los factores formales de las formaciones espont\u00e1neas d\u00e9 la fantas\u00eda. Expres\u00e1ndolo en lenguaje moderno, el microcosmos que contiene \u00ablas im\u00e1genes de toda la creaci\u00f3n\u00bb, ser\u00eda lo inconsciente colectivo<sup>215<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">A continuaci\u00f3n nos ocuparemos de tres preguntas que surgen de lo expuesto hasta el momento: \u00bfson sin\u00f3nimos para Jung los t\u00e9rminos sentido, significado, orden y finalidad?; \u00bfen qu\u00e9 relaci\u00f3n se encuentran sentido y conciencia?; y \u00bfc\u00f3mo se vinculan el arquetipo como factor formal y las existencias inmediatas de acontecimientos que caracterizan <em>al <\/em>saber absoluto?<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>2.3. Sentido, mundo y conciencia<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En una carta de 1959 al psic\u00f3logo jud\u00edo Erich Neumann, escribe Jung:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">El concepto de orden (en la creaci\u00f3n) no es id\u00e9ntico al de sentido. Tampoco un ente org\u00e1nico tiene, pese a su adecuaci\u00f3n a s\u00ed mismo, pleno sentido, no es significante de modo necesario en la relaci\u00f3n total&#8230; Sin la conciencia reflexiva del hombre el mundo es un absurdo gigantesco, pues el hombre es, seg\u00fan nuestra experiencia, el \u00fanico ente que puede en todas partes comprobar el sentido<sup>216<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Sentido y orden no son, pues, equivalentes. Mientras que el primero implica una relaci\u00f3n de significado entre las partes del todo, es decir, que una cosa remita a otra por analog\u00eda^&#8217; la cual solamente puede ser <em>comprobada<\/em> por la conciencia humana, el segundo se refiere simplemente a la adecuaci\u00f3n interna de un organismo. El tema del sentido es uno de los puntos centrales de la obra de Jung, la cual, en palabras de Aniela Jaff\u00e9, puede ser caracterizada precisamente como la elaboraci\u00f3n del \u00abmito del sentido\u00bb. Seg\u00fan esta disc\u00edpula de Jung el sentido, m\u00e1s que el resultado de la abstracci\u00f3n conceptual, es algo que se experimenta: \u00abla experiencia de la totalidad\u00bb<sup>217<\/sup>, en la cual se unifican los contrarios que componen la psique y la vida, lograda particularmente en los mitos, en cuya elaboraci\u00f3n participan conjuntamente la conciencia y el inconsciente.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Por lo dem\u00e1s, la experiencia del sentido juega un papel fundamental en la terapia, pues si \u00abla carencia de sentido impide la plenitud de la vida y significa por ello enfermedad\u00bb<sup>218<\/sup>, las psiconeurosis pueden considerarse \u00aben \u00faltima instancia como el sufrimiento de un alma que no ha descubierto su sentido\u00bb<sup>2<\/sup>&#8216;<sup>9<\/sup>. Por lo mismo, el descubrimiento del sentido tiene un poder curativo inherente, \u00abhace que infinidad de cosas sean soportables; quiz\u00e1 que todo lo sea\u00bb<sup>220<\/sup>. Marie- Louis von Franz caracteriza la experiencia de comprensi\u00f3n del sentido como el sentimiento de que \u00abun hecho &#8216;tal como es, es justo&#8217; \u00ab, lo cual &#8216;conduce a la \u00abaceptaci\u00f3n completa de &#8216;lo que es&#8217; \u00ab. \u00abEl sentido nos relaciona con lo numinoso \u2013el sentido del todo-&#8230; y nos coloca, por as\u00ed decirlo, en nuestro justo lugar dentro del todo\u00bb<sup>221<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Pero sentido tampoco es sin\u00f3nimo de teleolog\u00eda. Al respecto, el caso de la evoluci\u00f3n de las especies resulta esclarecedor:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">Por medio de qu\u00e9 contingencias y riesgos se ha afirmado la construcci\u00f3n de un habitante de \u00e1rboles lem\u00farico que se ha convertido a trav\u00e9s de millones de a\u00f1os en hombre, no se puede so\u00f1ar. En este caos contingente existieron fen\u00f3menos sincronizados que, frente a las conocidas leyes de la naturaleza y con ayuda de las mismas,\u00a0\u00a0 pudieron realizarse en factores-s\u00edntesis arquet\u00edpicos que nos parecen milagrosos.\u00a0 Causalidad y teleolog\u00eda quedan aqu\u00ed negadas, pues los fen\u00f3menos sincronizados se comportan como contingentes<sup>222<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Dado que el camino de la evoluci\u00f3n est\u00e1 marcado por la errancia, resulta bastante dif\u00edcil concebir la necesidad, ya desde el punto de vista eficiente, ya desde el finalista, de semejante desvar\u00edo de la vida para producir \u00abformas superiores\u00bb. No obstante,\u00a0 la evoluci\u00f3n y el surgimiento del hombre tienen sentido, y a\u00fan m\u00e1s, la aparici\u00f3n de la conciencia en el hombre es la condici\u00f3n <em>necesaria<\/em> para que se manifieste el, sentido. Estamos pues, ante un juego de lo necesario y lo contingente que podr\u00eda parecer parad\u00f3jico: tienen sentido las contingencias por las cuales la vida produce organismos de sangre caliente y con diferenciaci\u00f3n cerebral capaces de conciencia, pero este sentido s\u00f3lo se manifiesta una vez aparece la conciencia. De lo contrario el mundo permanecer\u00eda en el absurdo. Es necesario que exista una conciencia para que se pueda manifestar un sentido, pero, en buena parte, aquello que se manifiesta como sentido son las relaciones de significado por las cuales se vincula aquello que s\u00f3lo puede ser pensado como contingente. Y significado aqu\u00ed quiere decir correspondencia anal\u00f3gica entre aquello que no puede ser vinculado causalmente pero que tampoco puede ser considerado absurdo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u00bfPero no hemos dicho ya que se trataba de un sentido a priori? \u00bfC\u00f3mo es ahora que el sentido supone a la conciencia? La supone en tanto medio de manifestaci\u00f3n precisamente porque sentido es significado y por lo tanto necesita aparecer como representado. El sentido debe ser comprobado por medio del acto reflejo de la concienciadlo cual no implica que sea puesto por la conciencia. El sentido es anterior a la conciencia) y la prefigura, pero la requiere para <em>saber de s\u00ed,<\/em> para comprobarse. La conciencia descubre el sentido, no lo inventa.\u00a0\u00a0 Con la hip\u00f3tesis del inconsciente colectivo y la naturaleza psic\u00f3idea de los arquetipos en s\u00ed, Jung ha pretendido mostrar que existen unidades a priori de sentido que vinculan psique y <em>physis,<\/em> que son anteriores al sujeto consciente y prefiguradoras del psiqu\u00edsmo, y por lo tanto \u00absubsistentes en s\u00ed mismas\u00bb<sup>223<\/sup> (lo cual equivale precisamente a la expresi\u00f3n \u00absignificado objetivo\u00bb), pero las cuales, a su vez, son de suyo irrepresentables, de modo que s\u00f3lo se manifiestan a trav\u00e9s del <em>s\u00edmbolo. <\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><em>A<\/em> diferencia de Freud, quien entend\u00eda el s\u00edmbolo m\u00e1s bien como una <em>alegor\u00eda<\/em> de la infancia, es decir, como un <em>signo simple<\/em> con el cual algo conocido remite a otra cosa susceptible tambi\u00e9n de ser conocida, pero que se oculta y enmascara precisamente en este s\u00edgno-s\u00edntoma<sup>224<\/sup>;\u00a0\u00a0 para Jung lo propiamente simb\u00f3lico es la mejor expresi\u00f3n para los contenidos inconscientes justamente porque indica algo \u00abs\u00f3lo presentido pero a\u00fan desconocido\u00bb<sup>225<\/sup>. Para Freud lo simb\u00f3lico es un tipo de <em>relaci\u00f3n constante<\/em> que se establece entre un producto ps\u00edquico, el sue\u00f1o por ejemplo, y su traducci\u00f3n. De este modo, son \u00ablos s\u00edmbolos traducciones permanentes\u00bb<sup>226<\/sup> de un contenido reprimido, fundadas en una comparaci\u00f3n, aunque \u00e9sta no siempre resulta evidente<sup>227<\/sup>. Por lo dem\u00e1s, los objetos que pueden hallar una representaci\u00f3n simb\u00f3lica son limitados<sup>228<\/sup>, y puesto que las relaciones entre el s\u00edmbolo y aquello en vez de lo cual aparece son constantes,<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">cuando despu\u00e9s de repetidos an\u00e1lisis (&#8230;) conseguimos reunir un n\u00famero bastante considerable de tales traducciones constantes, advertimos que desde un principio hubi\u00e9ramos podido sostener la posibilidad de llevar a cabo esta parte de la labor de interpretaci\u00f3n fund\u00e1ndonos en conocimientos propios y sin que, por tanto, nos fuera necesario recurrir a las asociaciones del sujeto para llegar a la comprensi\u00f3n de determinados elementos del sue\u00f1o<sup>229<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Para Jung, por el contrario, una <em>traducci\u00f3n constante<\/em> no puede ser una relaci\u00f3n simb\u00f3lica, sino tan s\u00f3lo la relaci\u00f3n entre un signo y aquello que representa; pues, en efecto, los signos no hacen \u00abm\u00e1s que denotar los objetos a los que est\u00e1n vinculados\u00bb<sup>230<\/sup>. Los s\u00edmbolos, en cambio, <em>connotan<\/em> \u00abalgo vago, desconocido u oculto para nosotros\u00bb<sup>231<\/sup>; tienen un aspecto inconsciente que nunca puede ser definido con precisi\u00f3n ni explicado completamente, pues \u00abcuando la mente explora el s\u00edmbolo, se ve llevada a ideas que yacen m\u00e1s all\u00e1 del alcance de la raz\u00f3n\u00bb<sup>232<\/sup>. Por eso, el s\u00edmbolo, producido espont\u00e1neamente por la psique inconsciente, es el <em>mediador<\/em> por excelencia entre \u00e9sta y la conciencia. En su calidad de imagen; que no adquiere una forma racional pero que se hace presente en la conciencia, proveniente de las profundidades irracionales de la psique, el s\u00edmbolo es \u00abuna expresi\u00f3n parad\u00f3jica que aspira a unir el s\u00ed y el no, y que incluye tanto al uno como al otro\u00bb<sup>233<\/sup>. Por su doble naturaleza, el s\u00edmbolo es el lugar de s\u00edntesis de lo ps\u00edquico, en donde se reconcilian y unifican los contrarios, y que hace posible el desarrollo y transformaci\u00f3n de la personalidad<sup>234<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, el sentido a priori, de suyo irrepresentable, se manifestar\u00eda a la conciencia de manera simb\u00f3lica, es decir, mediante una imagen arquet\u00edpica an\u00e1loga.&#8217; \u00abEl arquetipo es, entonces, un modo de aprehensi\u00f3n de analog\u00edas. Esto significa que una realidad es aprehendida y proyectada en una totalidad de analog\u00edas que la refieren\u00bb<sup>235<\/sup>. Ahora bien, esta funci\u00f3n de aprehensi\u00f3n y proyecci\u00f3n de analog\u00edas que desempe\u00f1a el arquetipo forma parte de lo que Jung llam\u00f3 <em>intuici\u00f3n:<\/em> una \u00abpercepci\u00f3n por v\u00eda del inconsciente\u00bb, es decir, \u00abcualquier clase de percepci\u00f3n que suceda de un modo no explicable por la funci\u00f3n de los sentidos\u00bb, y por lo tanto, mientras \u00abla sensaci\u00f3n es percepci\u00f3n en tiempo y espacio absolutos, la intuici\u00f3n es percepci\u00f3n en tiempo y espacio relativos\u00bb<sup>236<\/sup>. De este modo, toda analog\u00eda establecida arquet\u00edpicamente es una intuici\u00f3n de este tipo: aprehende y proyecta mediante una imagen simb\u00f3lica arquet\u00edpica una realidad s\u00f3lo en parte cognoscible pero que produce un efecto transformador en la conciencia, que antes hemos llamado numinoso. Los fen\u00f3menos de sincronicidad parecen ser, entonces, una forma de intuici\u00f3n.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">No obstante, en este punto hay que ser precavidos, ya que \u00abresulta dif\u00edcil despojar al lenguaje conceptual de sus matices causalistas inherentes\u00bb<sup>237<\/sup>. Si bien la imagen arquet\u00edpica \u00absirve de fundamento\u00bb a la .equivalencias de significado entre lo f\u00edsico y lo ps\u00edquico, \u00abla expresi\u00f3n &#8216;servir de fundamento&#8217;&#8230; no obstante su connotaci\u00f3n causalista, no se refiere aqu\u00ed a un hecho causal, sino a un mero estar presente y ser-as\u00ed, es decir, a una contingencia no susceptible de reducci\u00f3n ulterior\u00bb<sup>238<\/sup>. El arquetipo psic\u00f3ideo, como factor formal en s\u00ed vac\u00edo de contenido, puede ser considerado causa de las im\u00e1genes arquet\u00edpicas, e incluso de ciertas ordenaciones en el mundo f\u00edsico. Pero se trata de una coincidencia casual, por decirlo as\u00ed, el hecho de que una imagen se refiera a un hecho exterior del cual no tiene noticia el sujeto cuya conciencia verifica la presencia de un sentido en la coincidencia.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s adelante volveremos sobre el car\u00e1cter contingente de la sincronicidad. Sigamos ahora examinando c\u00f3mo es que algo tiene significado. Para Jung otorgamos significado a partir\u00a0 de los patrones arquet\u00edpicos inconscientes, de modo que este otorgar es m\u00e1s bien un hacer consciente, un hacer visible lo que prepara el inconsciente. De ah\u00ed los \u00a1eurekas!, los chispazos espont\u00e1neos, los descubrimientos inesperados, la inspiraci\u00f3n<sup>23<\/sup>\u00bb. El sentido nos antecede. Toda actividad y creaci\u00f3n humana lo \u00fanico que hacen es expresarlo, todas las ideas y todos los conceptos cient\u00edficos y filos\u00f3ficos, como todas las producciones art\u00edsticas, culturales y religiosas tienen una base arquet\u00edpica. En su autobiograf\u00eda, escrita a los 81 a\u00f1os, escribe Jung:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">Ninguna ciencia sustituir\u00e1 al mito y no resultar\u00e1 mito alguno de ninguna ciencia. Pues \u00abDios\u00bb no es un mito, sino que el milo es la manifestaci\u00f3n de una vida divina en el hombre. No le damos sentido nosotros, sino que es \u00e9l quien nos habla como \u00abpalabra de Dios\u00bb&#8230; La palabra nos acontece; la sufrimos<sup>240<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Pero, si todo lo que el hombre produce exist\u00eda ya en un estado natural inconsciente, cabr\u00eda preguntarse por qu\u00e9 existe la conciencia. Jung ofrece una primera respuesta que se deriva de lo expuesto en el primer numeral de este cap\u00edtulo: dado que el comportamiento inconsciente tiene el car\u00e1cter autom\u00e1tico de los instintos y estos colisionan entre s\u00ed y por su compulsividad siguen su curso aun en condiciones que ponen en peligro la vida de los individuos, mediante la conciencia el hombre logra independizarse del automatismo del instinto, logrando una adaptaci\u00f3n ordenada<sup>241<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">No obstante, la conciencia desempe\u00f1a un papel mucho m\u00e1s importante que concierne a la totalidad del desarrollo evolutivo de la vida sobre la tierra y le asigna al hombre una tarea metaf\u00edsica<sup>242<\/sup> . Si, como hemos visto, el inconsciente colectivo es poseedor de un sentido objetivo que vincula psique y <em>physis,<\/em> es decir, que pertenece al mundo tanto como al hombre, puesto que los arquetipos son estructuras formales psic\u00f3ideas que podr\u00edan ser un principio formador del universo,<sup> 243<\/sup> al tiempo que fundan nuestra manera de concebir e interpretar el universo<sup>243<\/sup>, \u00abla totalidad inconsciente &#8230;[es] el propio <em>spiritus rector<\/em> de todo suceso biol\u00f3gico y ps\u00edquico. Aspira a realizaci\u00f3n total, es decir, a devenir completamente consciente en el hombre\u00bb. Por eso, \u00abdevenir consciente es cultura en el sentido m\u00e1s amplio y autoconocimiento\u00bb<sup>244<\/sup>. Llegar a tomar conciencia de s\u00ed en el hombre era para Jung el destino m\u00e1s alto al que pod\u00eda aspirar la vida en su camino evolutivo<sup>245<\/sup>.\u00a0 En su autobiograf\u00eda escribe Jung sobre un viaje al \u00c1frica tropical un pasaje esclarecedor al respecto:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">Hasta el m\u00e1s alejado horizonte se ve\u00edan enormes manadas de animales (&#8230;) En lento tropel, paciendo, inclinadas las cabezas, se mov\u00edan las manadas, apenas se o\u00eda el melanc\u00f3lico chillar de un ave de presa. Era el silencio del eterno principio, el mundo tal como siempre hab\u00eda sido, en el estado del no ser; pues hasta hace poco no exist\u00eda nadie que supiese que se trataba de &#8216;este mundo&#8217;&#8230; Ahora [yo] era el primer hombre que reconoc\u00eda que esto era el mundo y que mediante su saber s\u00f3lo en este instante lo cre\u00f3. \u00a0Aqu\u00ed vi asombrosamente claro el significado c\u00f3smico de la consciencia. Lo que la naturaleza deja imperfecto, lo perfecciona el arte, se dice en la Alquimia. El hombre, yo, dio al mundo, en un acto creador imperceptible, el \u00faltimo toque nada m\u00e1s, el ser objetivo<sup>246<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, pues, la raz\u00f3n de ser del hombre, su \u00absignificaci\u00f3n cosmog\u00f3nica\u00bb es la de reconocer mediante la conciencia reflexiva la presencia del mundo, convertirlo en fen\u00f3meno, y \u00abconfirmar en cierto modo al Creador\u00bb<sup>247<\/sup>, quien, si fuera consciente \u00e9l mismo, no hubiera necesitado crear una infinidad de consciencias de menor valor que la suya, que ser\u00eda omnisciencia, y de las que de ante mano sabr\u00eda qu\u00e9 im\u00e1genes reflejar\u00edan imperfectamente<sup>248<\/sup>. Para Jung Dios necesita del hombre para reconocerse, para hacerse consciente de s\u00ed y de su creaci\u00f3n:.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">El hombre es imprescindible para dar un \u00faltimo toque a la creaci\u00f3n, pues ciertamente es el segundo creador del mundo, que da al mundo el ser objetivo, que sin ello transcurrir\u00eda inadvertido, desapercibido, silencioso, comiendo, pariendo, muriendo, inclinando la cabeza a trav\u00e9s de cientos de millones de a\u00f1os en la m\u00e1s profunda noche del no-ser, hacia un indeterminado fin. La consciencia humana ha creado el ser objetivo y su significado y mediante ello ha hallado el hombre su puesto imprescindible en el gran proceso del ser<sup>249<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La aparici\u00f3n de la conciencia reflexiva en el hombre significa, entonces, \u00abla segunda, cosmogon\u00eda\u00bb<sup>250<\/sup>, y su acto creador consiste en que superpone sobre la existencia del mundo interior y exterior el hecho de que son conocidos, agrega al mundo una imagen de s\u00ed, un reflejo, un para s\u00ed. De esta manera el mundo se convierte en mundo fenom\u00e9nico, adquiere ser objetivo, su existencia queda confirmada. As\u00ed, aunque el hombre no pone el sentido, el mundo es un absurdo gigantesco sin una conciencia que compruebe el sentido preexistente en \u00e9l, y por eso el descubrimiento del sentido efectuado por la conciencia del hombre es un acto de creaci\u00f3n, aporta algo que no exist\u00eda, un saber de s\u00ed.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>2.4. Dios y el Inconsciente<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La idea de un Dios inconsciente que necesita del hombre es para Jung la que permite superar la imagen determinista del mundo. Al atribuirle al mismo tiempo a Dios el papel de creador del mundo y de lo que Jung llama su \u00abser objetivo\u00bb, es decir, la conciencia de s\u00ed,<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">vemos las vida y el ser como una m\u00e1quina proyectada hasta en sus m\u00ednimos detalles, que sigue su marcha absurdamente, junto con la psiquis humana, seg\u00fan reglas preconocidas y predeterminadas. En una tal fantas\u00eda despiadada de relojero no existe ning\u00fan drama de hombre, mundo y Dios; ning\u00fan \u00abnuevo d\u00eda\u00bb que conduzca a \u00abnuevas orillas\u00bb sino s\u00f3lo el desierto de t\u00e9rmino precalculado<sup>231<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El hombre participa en la creaci\u00f3n, d\u00e1ndole al mundo \u00abel \u00faltimo toque\u00bb, el \u00abser objetivo\u00bb, al hacerse consciente de \u00e9l. Este acto no s\u00f3lo permite comprobar el sentido preexistente en el mundo sino que contribuye en la determinaci\u00f3n de los rumbos futuros de su evoluci\u00f3n<sup>252<\/sup>. Una afirmaci\u00f3n de su autobiograf\u00eda nos permite comprender hasta qu\u00e9 punto Jung considera importante la aparici\u00f3n de la conciencia reflexiva en el hombre en relaci\u00f3n con la evoluci\u00f3n de la vida y c\u00f3mo este hecho tiene una significaci\u00f3n metaf\u00edsica excepcional: la idea de que la creaci\u00f3n no est\u00e1 completa y Dios \u00abevoluciona\u00bb en su encuentro con el hombre.\u00a0\u00a0\u00a0 En esa obra escribe: \u00abyo propongo el t\u00e9rmino \u00abel inconsciente\u00bb en el bien entendido de que igualmente podr\u00eda hablar de \u00abDios&gt; y \u00abdemonio\u00bb si quisiera expresarme m\u00edticamente \u00ab. El concepto de <em>inconsciente colectivo <\/em>en el \u00e1mbito de un discurso cient\u00edfico es equivalente al empleo de la palabra <em>Dios<\/em> en un contexto m\u00edtico, ambos t\u00e9rminos son sin\u00f3nimos \u00abdesde el momento en que sabemos tan poco de lo primero como de lo segundo\u00bb<sup>253<\/sup>. Esto nos permite comprender por qu\u00e9 Jung lleg\u00f3 a concebir\u00bb la totalidad inconsciente&#8230; como el propio <em>spiritus rector<\/em> de todo suceso biol\u00f3gico y ps\u00edquico\u00bb<sup>254<\/sup> y hasta qu\u00e9 punto el <em>saber absoluto<\/em> que se manifiesta en los fen\u00f3menos sincron\u00edst\u00edcos significa el saber que Dios tiene de su creaci\u00f3n, saber inconsciente que como dijimos en el segundo numeral de este cap\u00edtulo, no consiste en una <em>cognici\u00f3n<\/em> sino en un <em>percibir<\/em> constituido por im\u00e1genes sin sujeto.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, si el t\u00e9rmino Dios es sin\u00f3nimo de inconsciente colectivo, entonces Dios como el inconsciente est\u00e1 en constante formaci\u00f3n. Cuando Jung se enfrent\u00f3 a la pregunta por el origen de los arquetipos, arriesg\u00f3, en una etapa temprana de su investigaci\u00f3n (1918), la hip\u00f3tesis de que \u00abson sedimentos de experiencias constantemente repetidas por la humanidad\u00bb, de manera que el inconsciente colectivo<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">es el sedimento de la experiencia universal de todos los tiempos, y por lo tanto, una imagen del mundo que se ha formado, desde hace muchos eones. En esta imagen se han inscrito a trav\u00e9s del tiempo determinadas l\u00edneas, llamadas dominantes. Estas dominantes son las potestades, los dioses, es decir, im\u00e1genes de leyes y principios dominadores, de regularidades promediadas en el curso de las representaciones que el cerebro recibi\u00f3 a trav\u00e9s de procesos seculares<sup>253<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Como se ve, esta hip\u00f3tesis supondr\u00eda que aquello que se graba en el inconsciente colectivo, en \u00faltimas, provendr\u00eda tambi\u00e9n de reacciones subjetivas, es decir, personales, ante ciertos hechos f\u00edsicos. Con la salvedad de que dada la regularidad de estos hechos f\u00edsicos que afectar\u00eda a la mayor\u00eda de los individuos, las reacciones tendr\u00edan algo de objetivo. As\u00ed, pues, los arquetipos dejar\u00edan de ser condiciones a priori del funcionamiento ps\u00edquico. Jung percibi\u00f3 la contradicci\u00f3n impl\u00edcita en esta hip\u00f3tesis y termin\u00f3 por afirmar la imposibilidad de contestar la pregunta por el origen de los arquetipos. A\u00f1os m\u00e1s tarde, al volver a encontrarla, se limit\u00f3 o observar que cient\u00edficamente s\u00f3lo se puede decir de ellos que son los a priori de la vida ps\u00edquica, un conjunto de condiciones formales universales que producen representaciones constantes. No es posible explicar de d\u00f3nde vienen los arquetipos porque para ello se necesitar\u00eda hallar un punto arquim\u00e9dico exterior a estas condiciones a priori<sup>256<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, en su obra parece permanecer, como una contradicci\u00f3n no resuelta, la idea de que el inconsciente colectivo \u00abes la decantaci\u00f3n omn\u00edmoda de la experiencia de los antepasados desde incontables millones de a\u00f1os, el eco del acontecer prehist\u00f3rico universal, al que cada siglo a\u00f1ade una cantidad inconmensurablemente peque\u00f1a de variaciones y diferenciaciones\u00bb<sup>257<\/sup>. El inconsciente colectivo evoluciona con el universo. En \u00e9l se graba la experiencia de esta evoluci\u00f3n de la cual forma parte la historia del hombre, pero al mismo tiempo lo que se graba en \u00e9l sirve para prefigurar y estructurar las formas futuras de evoluci\u00f3n. De este modo, el saber absoluto no est\u00e1 completo, no representa la idea de un destino para el mundo y para los hombres planeado hasta sus \u00faltimos detalles. Tampoco es posible afirmar un determinismo ps\u00edquico a partir de los arquetipos como reguladores a priori de la vida an\u00edmica dado que el inconsciente colectivo tiende hacia el futuro, incorpora nuevas formas, hace posible nuevas relaciones. La creaci\u00f3n del mundo no ha terminado. Puede pensarse, en los t\u00e9rminos del arte contempor\u00e1neo, como un <em>work in progress,<\/em> un trabajo en acci\u00f3n, o como hace Jung recurriendo a un concepto de la filosof\u00eda medieval, como una <em>creatio continua. <\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">No obstante, la manera como Jung entiende este concepto se distancia enormemente de la concepci\u00f3n medieval de la <em>creatio continua.<\/em> Esta significaba que el mundo es resultado de\u00a0 un acto creador que no s\u00f3lo le da la existencia sino que la conserva en cada momento de su sucesiva duraci\u00f3n. De este modo, una relaci\u00f3n de efecto a causa une la naturaleza con Dios, y el mundo depende completamente de su creador. Puesto^ que Dios se identifica con el Ser, todo lo que no es Dios no puede tomar su existencia sino de \u00c9l. De donde se sigue la radical contingencia del mundo, pues salvo Dios, todo lo que es podr\u00eda ser de otra manera, o incluso podr\u00eda no ser. El universo no est\u00e1 supeditado a la necesidad de un pensamiento que lo piensa sino a la libertad de una voluntad que lo quiere<sup>258<\/sup>. \u00abEste universo creado, del que San Agust\u00edn dec\u00eda que por s\u00ed mismo se inclina sin cesar hacia la nada, es cada instante salvado del no-ser s\u00f3lo por el don permanente de un ser que \u00a0aqu\u00e9l no puede darse ni conservarse\u00bb<sup>259<\/sup>, un ser que s\u00f3lo puede otorgarle el Ser infinito.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Esta idea llega hasta Descartes. En la tercera meditaci\u00f3n metaf\u00edsica escribe que \u00abconservaci\u00f3n y creaci\u00f3n difieren s\u00f3lo respecto de nuestra manera de pensar, pero no realmente\u00bb<sup>260<\/sup>. Conclusi\u00f3n que se sigue de su concepci\u00f3n del tiempo como una sucesi\u00f3n discontinua de momentos independientes entre s\u00ed, sin que ninguno de ellos dependa de los dem\u00e1s, de modo que del hecho de \u00abhaber yo existido un poco antes no se sigue que deba existir ahora, a no ser que en este mismo momento alguna causa me produzca y \u2013 por decirlo as\u00ed &#8211; me cree de nuevo, es decir, me conserve\u00bb<sup>26<\/sup>&#8216;. De donde resulta que se necesita la misma fuerza y acci\u00f3n para conservar algo en un instante de su duraci\u00f3n que para crearlo si todav\u00eda no existiese. Como se\u00f1ala Claude Tresmontant, no se trata aqu\u00ed propiamente de una creaci\u00f3n <em>continua<\/em> sino de una creaci\u00f3n <em>continuada,<\/em> en la que persiste el mismo acto creador, no hay aqu\u00ed \u00abuna invenci\u00f3n continua de realidades nuevas, sino una conservaci\u00f3n de la realidad ya creada\u00bb<sup>262<\/sup>. Por lo mismo se trata m\u00e1s de una <em>fabricaci\u00f3n,<\/em> un hacer lo mismo con lo mismo, que de una creaci\u00f3n, cuyo \u00edndice espec\u00edfico es la creaci\u00f3n de algo nuevo<sup>263<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Jung utiliza el concepto de <em>creaci\u00f3n continua<\/em> en un sentido distinto al de la tradici\u00f3n filos\u00f3fica. Este concepto resulta fundamental para nosotros ya que en una de sus \u00faltimas formulaciones Jung define la conexi\u00f3n acausal mediada por el significado, propia de los fen\u00f3menos sincron\u00edsticos, como un <em>acto de creaci\u00f3n<sup>264<\/sup>.<\/em> No obstante, no .elabora una metaf\u00edsica de la creaci\u00f3n a partir de lo inconsciente colectivo, y apenas deja indicada esta relaci\u00f3n que intentaremos explorar ahora, para finalizar nuestra explicaci\u00f3n del principio de sincronicidad.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La sincronicidad, como hemos dicho, no se opone a la causalidad ni pretende negarla. Tampoco promulga un paralelismo psicof\u00edsico absoluto determinado por una <em>armon\u00eda\u00a0 preestablecida<\/em> como la de Leibniz. Antes que conformarse a una ley, los fen\u00f3menos de sincronicidad parecen ser excepciones<sup>265<\/sup> y se comportan como contingentes. No obstante, Jung sospecha la existencia de un principio b\u00e1sico que permita explicar tales casos. De este modo, \u00abel factor sincron\u00edstico postula \u00fanicamente la existencia de un principio necesario para la actividad cognoscitiva de nuestro intelecto que podr\u00eda agregarse como cuarto a la triada ya reconocida de espacio, tiempo y causalidad\u00bb<sup>266<\/sup>. As\u00ed como estos factores son necesarios pero no absolutos, la sincronicidad tiene a su vez una validez condicional. Mientras los primeros rigen sobre el mundo f\u00edsico de la experiencia cotidiana, quedando relativ\u00edzados cuando se trata de magnitudes microf\u00eds\u00edcas o astron\u00f3micas, la segunda se manifiesta especialmente en relaci\u00f3n con procesos inconscientes, a saber, cuando un arquetipo se encuentra constelado, seg\u00fan expusimos antes. Ahora, si bien es cierto que los arquetipos est\u00e1n asociados a procesos causales, como por ejemplo en la producci\u00f3n de im\u00e1genes arquet\u00edpicas, las equivalencias arquet\u00edpicas propias de los fen\u00f3menos sincron\u00edsticos \u00abse comportan respecto de las determinaci\u00f3n causal de manera contingente, es decir, que entre ellas y los procesos causales no existen relaciones que se ajusten a una ley\u00bb<sup>267<\/sup>. En consecuencia, parecen ser una caso especial de un estado inicial \u00abno regido por la ley mec\u00e1nica, pero [que] es la condici\u00f3n previa de la ley, el sustrato de contingencia al que la ley se refiere\u00bb<sup>268<\/sup>. De este modo, si los arquetipos y la sincronicidad pertenecen a lo contingente, entonces lo contingente adquiere el significado funcional de ser un <em>factor formador del mundo,<\/em> en el cual los arquetipos, en cuanto determinan formalmente la vida an\u00edmica y el acontecer instintivo, representan la probabilidad ps\u00edquica como una instancia particular de la probabilidad general, la .cual \u00bb consiste en leyes del azar y sienta reglas para la naturaleza exactamente como la mec\u00e1nica\u00bb<sup>269<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Lo contingente, opuesto justamente a la necesidad propia de las relaciones causales, y caracterizado como un estado sin ley que sirve de substrato de referencia para las leyes f\u00edsicas, se revela a la introspecci\u00f3n ps\u00edquica como una imagen, determinada por el tipo arquet\u00edpico que representa la probabilidad del acontecer ps\u00edquico<sup>270<\/sup>. Pero, dada la naturaleza transps\u00edquica del arquetipo, la imagen es una suerte de intermediario entre lo ps\u00edquico y lo f\u00edsico. Como hemos dicho, esta mediaci\u00f3n por el significado no puede considerarse sino como perteneciente a lo contingente. \u00abLa coincidencia significativa o equivalencia de un estado ps\u00edquico con uno f\u00edsico que no tienen una rec\u00edproca relaci\u00f3n causal, significa, en t\u00e9rminos generales, una modalidad sin causa, un ordenamiento acausal\u00bb<sup>271<\/sup>. De este modo, se opera una ampliaci\u00f3n sobre el concepto de sincronic\u00eddad, el cual ahora es concebido s\u00f3lo como una <em>instancia particular de un ordenamiento acausal general,<\/em> a saber, el caso en el que la equivalencia entre la imagen ps\u00edquica y el hecho exterior coincidente es verificada por un observador que puede percatarse del <em>tertium comparationis,<\/em> es decir, los arquetipos. En un caso de sincronicidad sin la participaci\u00f3n de la psique humana \u00abtendr\u00edamos que hablar no de significado sino de equivalencia o conformidad\u00bb<sup>272<\/sup>. Se tratar\u00eda de conexiones acausales en las que s\u00f3lo interviene el aspecto f\u00edsico, y por lo tanto , nada podemos saber de ellas, pues lo que nos es dado conocer es ya psicof\u00edsico.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Por lo dem\u00e1s, el concepto de ordenamiento acausal incluye todos los <em>actos de creaci\u00f3n <\/em>que J\u00fcng identifica con factores a priori, como los discontinuos de la f\u00edsica y las propiedades de los n\u00fameros naturales. Casos de lo primero son la desintegraci\u00f3n radioactiva y el ordenamiento de los cuantos-de energ\u00eda, los \u00faltimos representan para \u00e9l los arquetipos del orden que se han hecho conscientes<sup>273<\/sup>, de modo que cada uno es una unidad de significado con propiedades cualitativas y no s\u00f3lo cuantitativas<sup>274<\/sup>. Por factor a priori, parece entender Jung aqu\u00ed una ordenaci\u00f3n acausal que existe desde la eternidad y ocurre regularmente<sup>275<\/sup>. A diferencia de esto, la sincronicidad, como instancia particular de este ordenamiento general, es un <em>acto de creaci\u00f3n en el tiempo.<\/em> Jung define estos actos creadores como \u00abla creaci\u00f3n continua de un ordenamiento que existe desde siempre, que se repite espor\u00e1dicamente, y que no cabe derivar de antecedentes conocidos algunos\u00bb<sup>276<\/sup>. As\u00ed, mientras en el primer caso se trata de un ordenamiento acausal que siempre ha existido y que se repite con cierta regularidad, los fen\u00f3menos sincron\u00edsticos representan la creaci\u00f3n continua de ciertos ordenamientos, <em>creatio ex nihilo<\/em><sup>277<\/sup><em>,<\/em> pues la coincidencia no puede derivarse causalmente de otro hecho. \u00a0Sin, embargo, aunque el acto crea el ordenamiento, \u00e9ste ha existido desde siempre. Se trata de un orden que aunque siempre ha existido, no deja nunca de crearse. El inconsciente colectivo prefigura formalmente las nuevas formas de evoluci\u00f3n, pero a su vez, \u00e9stas renuevan y \u00abaumentan\u00bb el inconsciente colectivo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">La creaci\u00f3n no est\u00e1 lejos de nosotros, relegada en un pasado inaccesible. Contin\u00faa haci\u00e9ndose hoy como en los or\u00edgenes, o, m\u00e1s exactamente: tambi\u00e9n hoy es origen. La g\u00e9nesis no ha terminado. Contin\u00faa. Estamos en g\u00e9nesis<sup>278<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El tiempo tiene entonces un car\u00e1cter creativo, no es la repetici\u00f3n en lo sucesivo de lo que ya existe completamente acabado en la eternidad, sino m\u00e1s bien, como dec\u00eda Bergson, el tiempo es \u00abun acrecentamiento progresivo de lo absoluto, y (&#8230;) la evoluci\u00f3n de las cosas una invenci\u00f3n continua de formas nuevas\u00bb<sup>279<\/sup>. Hansueli F. Etter, por ejemplo, trata de explicar las mutaciones, \u00abregidas\u00bb por el azar, que conducen a las especies hacia \u00abformas superiores\u00bb de evoluci\u00f3n, a partir de la sincronic\u00eddad, dado que se trata de un azar con sentido, es decir, de cambios gen\u00e9ticos fortuitos e inesperados que no obstante le permiten a las especies una mejor adaptaci\u00f3n al medio<sup>280<\/sup>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Simult\u00e1neamente con el ordenamiento causal que rige en m\u00ed amplio sector del universo, parece desplegarse un ordenamiento creativo<sup>281<\/sup>, produciendo en el tiempo formas nuevas. Este orden creativo que intenta pensar el principio de sincronicidad es lo contingente, concebido, \u00abpor una parte, como algo com\u00fan y existente desde todos los tiempos, y, por otra, como la suma de incontables actos de creaci\u00f3n \u00abindividual que acontecen en el tiempo\u00bb<sup>282<\/sup>. Hasta aqu\u00ed llega Jung. No se ocupa de pensar las consecuencias metaf\u00edsicas que se siguen de sus ideas, ni pretende que su teor\u00eda de la sincronicidad sea definitiva, aunque le atribuye el valor de ser una hip\u00f3tesis susceptible de explicar los hechos<sup>283<\/sup>. Considera que el principio de sincronicidad podr\u00eda complementar la triada espacio, tiempo y causalidad<sup>284<\/sup> de modo que \u00abhar\u00eda posible un juicio m\u00e1s integral\u00bb<sup>285<\/sup>, que tuviera en cuenta lo contingente tanto como lo necesario. A\u00f1adir la sincronicidad a los tres principios mencionados crear\u00eda, al introducir un significado a priori en la naturaleza, una imagen de mundo irrepresent\u00e1ble, que suprimir\u00eda la inconmensurabilidad entre el observador y lo observado en un <em>Unus Mundus<sup>286<\/sup>.<\/em><\/h4>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Notas de pie de p\u00e1gina<\/em><\/p>\n<h5><sup>104<\/sup>jung. <em>Los Arquetipos y el Concepto de Anima.<\/em> Op. cit., p. 51.<\/h5>\n<h5><sup>105<\/sup>Ibidem.<\/h5>\n<h5><sup>106<\/sup>jung; <em>Consideraciones te\u00f3ricas sobre la naturaleza de lo ps\u00edquico.<\/em> Op. cit., p. 148.<\/h5>\n<h5><sup>107<\/sup> Ibidem, p. 129.<\/h5>\n<h5><sup>108<\/sup> jung. <em>Lo Inconsciente.<\/em> Losada, Buenos Aires, 1938, p. 96.<\/h5>\n<h5><sup>109<\/sup>Aunque Freud se\u00f1al\u00f3 el car\u00e1cter arcaico mitol\u00f3gico del inconsciente y propuso la existencia de algunos contenidos inconscientes que jam\u00e1s hab\u00edan pasado por la conciencia (represi\u00f3n primaria), e incluso lleg\u00f3 a referirse a ciertas formas funcionales supervivientes desde tiempos remotos que denomin\u00f3 <em>restos arcaicos.<\/em><\/h5>\n<h5><sup>110<\/sup> jung. <em>Sobre los arquetipos de \u00a1o Inconsciente Colectivo.<\/em> En: <em>Arquetipos e Inconsciente Colectivo.<\/em> Op. cit, p. 10<\/h5>\n<h5><sup>111<\/sup>Ib\u00eddem.<\/h5>\n<h5><sup>11<\/sup><sup>2<\/sup>FREI,GEBHAR. <em>M\u00e9todo y doctrina de C. G. Jung.<\/em> En: whtte, v\u00edctor. <em>Dios y el Inconsciente.<\/em> Gredos. Madrid. 1955, p. 333.<\/h5>\n<h5><sup>113<\/sup> jung. <em>Lo Inconsciente.<\/em> Op. cit., p. 95.<\/h5>\n<h5><sup>114<\/sup> jung. <em>Acercamiento al inconsciente.<\/em> En: <em>El Hombre y sus S\u00edmbolos.<\/em> Carait, Barcelona, 1997, p. 65.<\/h5>\n<h5><sup>115<\/sup>jacobi, jolande. <em>La psicolog\u00eda de C. G. Jung.<\/em> Espasa-Calpe, Madrid, 1968, p. 75.<\/h5>\n<h5><sup>116<\/sup>jung. <em>Lo Inconsciente.<\/em> Op. cit, p. 96.<\/h5>\n<h5><sup>117<\/sup>Los <em>complejos<\/em> son tanto para Jung como para Freud ciertas unidades superiores de la psique\u00a0\u00a0\u00a0 consciente: articulaciones din\u00e1micas de contenidos.<\/h5>\n<h5><sup>118<\/sup> jung. <em>Psicolog\u00eda y religi\u00f3n.<\/em> Paid\u00f3s, Buenos Aires, 1972, p. 44.<\/h5>\n<h5><sup>119<\/sup>El principio del displacer- placer es para Freud el motor de la vida ps\u00edquica inconsciente, lo iracter\u00edst\u00edco del proceso primario y lo que le confiere a la energ\u00eda ps\u00edquica su car\u00e1cter sexual.<\/h5>\n<h5><sup>120<\/sup>frey-roun, liliane. <em>De Freud a Jung.<\/em> F. C. E., M\u00e9xico, 1991, p. 92.<\/h5>\n<h5><sup>121<\/sup> jung. <em>Acercamiento al inconsciente.<\/em> Op. cit, p.35.<\/h5>\n<h5><sup>122<\/sup>jacobi. Op. cit, pp. 108 -110.<\/h5>\n<h5><sup>123<\/sup> jung. <em>La sincronicidad como un principio de conexi\u00f3n acausal.<\/em> Op. cit., p. 30, pie de p\u00e1gina # 31.<\/h5>\n<h5><sup>124<\/sup> jung. Citado por. jacobi. Op. cit., p. 110.<\/h5>\n<h5><sup>125<\/sup> frey-rohn. Op.cit, pp. 92 -100. ,\u00a0\u00a0\u00a0 \u2022<\/h5>\n<h5><sup>126<\/sup>Citado por sainz . Op. cit, p. 342.<\/h5>\n<h5><sup>127<\/sup>Ib\u00eddem.<\/h5>\n<h5><sup>128<\/sup> jung. <em>Sobre los arquetipos de lo Inconsciente Colectivo.<\/em> Op. cit., p. 11.<\/h5>\n<h5><sup>129<\/sup>Cfr. jung. <em>Las relaciones entre el yo y el inconsciente.<\/em> Paid\u00f3s, Barcelona, 1993, p. 216: \u00abLos contenidos impersonales consciente e inconscientes, o sea de naturaleza colectiva, constituyen el no-yo psicol\u00f3gico, la <em>imago objetal.<\/em> Estos materiales, en la medida en que son inconscientes, son a priori id\u00e9nticos a la <em>imago objetal,<\/em> es decir, aparecen como cualidades del objeto y s\u00f3lo a posteriori se reconocen como cualidades psicol\u00f3gicas\u00bb.<\/h5>\n<h5><sup>130<\/sup>JUNG. <em>Consideraciones te\u00f3ricas sobre la naturaleza de la psique.<\/em> Op. cit, p. 154.<\/h5>\n<h5>131 jung. <em>Sobre los arquetipos de lo Inconsciente Colectivo.<\/em> Op. cit., p. 40.<\/h5>\n<h5><sup>132<\/sup>jung. <em>Los aspectos psicol\u00f3gicos del arquetipo de la madre.<\/em> En: <em>Arquetipos e Inconsciente Colectivo.<\/em> Op. cit., p.73.<\/h5>\n<h5><sup>133<\/sup>jung. <em>Consideraciones te\u00f3ricas sobre la naturaleza de la psique.<\/em> Op. cit., p. 173.<\/h5>\n<h5><sup>134<\/sup>Ibidem, p.145.<\/h5>\n<h5><sup>135<\/sup>Ib\u00eddem, p. 174.<\/h5>\n<h5><sup>136<\/sup>Ib\u00eddein, p. 145.<\/h5>\n<h5><sup>137<\/sup>Ib\u00eddem, p. 146.<\/h5>\n<h5><sup>138<\/sup>jung. <em>Acercamiento al inconsciente.<\/em> Op. cit., p. 79.<\/h5>\n<h5><sup>139<\/sup>jung. <em>Los aspectos psicol\u00f3gicos del arquetipo de la madre.<\/em> Op. cit., p.74.<\/h5>\n<h5><sup>140<\/sup>jacobi .Op. cit, p. 79<\/h5>\n<ol start=\"141\">\n<li>\n<h5>Este m\u00e9todo no opera \u00abning\u00fan <em>reduclio m primam figuram,<\/em> sino m\u00e1s bien una s\u00edntesis; apoyada s\u00f3lo en una actividad voluntaria, pero en lo restante natural, en la que se une un material pasivo de la consciencia con influjos inconscientes. Tal s\u00edntesis representa por lo tanto una forma de amplificaci\u00f3n espont\u00e1nea de los arquetipos. De ning\u00fan modo se hacen aparecer estas im\u00e1genes cuando los contenidos de la conciencia a su m\u00e1s simple com\u00fan denominador, operaci\u00f3n que \u00a1presenta el camino directo &#8211; pero que es (&#8230;) irrepresentable &#8211; a las im\u00e1genes primitivas. La forma s ponerlas de manifiesto es la amplificaci\u00f3n\u00bb. jung. <em>Consideraciones te\u00f3ricas sobre la naturaleza y la psique.<\/em> Op. cit., p. 149.<\/h5>\n<\/li>\n<\/ol>\n<h5><sup>142<\/sup>Algunas de las caracter\u00edsticas fundamentales de estas estructuras formales: \u00abla multiplicidad ca\u00f3tica y el orden; la oposici\u00f3n de claridad y oscuridad, arriba y abajo, derecha izquierda; la unif\u00edcaci\u00f3n de los contrarios en un tercero; la cuaternidad (cuadril\u00e1tero, cruz), la rotaci\u00f3n (c\u00edrculo. esfera) y finalmente la ordenaci\u00f3n radial\u00bb. Ib\u00eddem, p. 147. Notemos, sin embargo, que aunque se trata de elementos puramente formales, son es s\u00ed mismos significativos, de manera que \u00abLa imagen y el sentido son id\u00e9nticos, y al formarse la primera, se pone en claro el segundo \u00ab. Ib\u00eddem, p. 148.<\/h5>\n<h5><sup>143<\/sup>Ib\u00eddem, p. 149.<\/h5>\n<h5><sup>144<\/sup>\u00edb\u00eddem, p. 126.<\/h5>\n<h5><sup>145<\/sup>jung. <em>Psicolog\u00eda y religi\u00f3n.<\/em> Op. cit, p. 22.<\/h5>\n<h5><sup>146<\/sup> von franz. <em>C.G. Jung. <\/em><em>Su mito en nuestro tiempo.<\/em> Op. cit, p. 75.<\/h5>\n<h5><sup>147<\/sup> jung. <em>Psicolog\u00eda y religi\u00f3n.<\/em> Op. cit., p. 27.<\/h5>\n<h5><sup>148<\/sup> jung. <em>Consideraciones te\u00f3ricas sobre la naturaleza de lo ps\u00edquico.<\/em> Op. Cit., p. 125.<\/h5>\n<h5><sup>149<\/sup> frey-r.ohn. Op. cit., p. 279.<\/h5>\n<h5><sup>150<\/sup>Jung. Citado por frey-r.ohn. Ib\u00eddem, p. 127.<\/h5>\n<h5><sup>151<\/sup> jung. <em>Consideraciones te\u00f3ricas sobre la naturaleza de lo ps\u00edquico.<\/em> Op. cit., p. 126.<\/h5>\n<h5><sup>152<\/sup> Ib\u00eddem, p. 128.<\/h5>\n<h5><sup>153<\/sup> Definida como <em>\u00abla funci\u00f3n o actividad que mantiene la relaci\u00f3n de los contenidos ps\u00edquicos con el yo consciente\u00bb.<\/em> jung. <em>Tipos Psicol\u00f3gicos.<\/em> Citado por jacob]. Op. cit., p. 34.<\/h5>\n<h5><sup>154<\/sup>jung. <em>Consideraciones te\u00f3ricas sobre la naturaleza de lo ps\u00edquico.<\/em> Op. cit,, p.131.<\/h5>\n<h5><sup>155<\/sup>Ib\u00eddem, p. 133.<\/h5>\n<h5><sup>156<\/sup>Ib\u00eddem, p. 136.<\/h5>\n<h5><sup>157<\/sup> Cfr. <em>Lo inconsciente corno consciencia m\u00faltiple<\/em> (Ib\u00eddem, pp. 135 -144)<\/h5>\n<h5><sup>158<\/sup>Al respeto nos referiremos en el siguiente numeral.<\/h5>\n<h5><sup>159<\/sup>jung. <em>Consideraciones te\u00f3ricas sobre la naturaleza de \u00a1o ps\u00edquico.<\/em> Op. cit, p. 144.<\/h5>\n<h5><sup>160<\/sup>Las expresiones inferior y superior aqu\u00ed no tienen ninguna connotaci\u00f3n moral. Se refieren a la distinci\u00f3n que hace P. Janet sobre la parte inferior (fisiol\u00f3gica, instintiva ) y la parte superior (psicol\u00f3gica) de una funci\u00f3n. Ib\u00eddem, p. 125. significativamente a acontecimientos exteriores de los cuales el individuo no est\u00e1 informado.<\/h5>\n<h5><sup>161<\/sup> Ib\u00eddem, p. 158.<\/h5>\n<h5><sup>162<\/sup>Frey-Rohn. Op. cit-, p. 277.<\/h5>\n<h5><sup>163<\/sup>jung. <em>Consideraciones te\u00f3ricas sobre la naturaleza de lo ps\u00edquico.<\/em> Op. cit., p. 158.<\/h5>\n<h5><sup>164<\/sup>Ib\u00eddem.<\/h5>\n<h5><sup>165<\/sup>Ib\u00eddem, p. 175.<\/h5>\n<h5><sup>166<\/sup>Ibidem, p. 122.<\/h5>\n<h5><sup>167<\/sup>jaff\u00e9, aniela. <em>El mito del sentido en la obra de C.G. Jung.<\/em> Mirach, Madrid, 1995, p. 23.<\/h5>\n<h5><sup>168<\/sup>jung. Citado por jaff\u00e9. Ib\u00eddem.<\/h5>\n<h5><sup>169<\/sup>JUNG. <em>Consideraciones te\u00f3ricas sobre la naturaleza de lo ps\u00edquico.<\/em> Op. cit., p. 15J.<\/h5>\n<h5><sup>170<\/sup>Ib\u00eddem, p. 159.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>^}<\/em><\/h5>\n<h5><sup>171<\/sup> von franz. <em>C.G. Jung. Su mito en nuestro tiempo.<\/em> Op. cit., p. 212. W. Pauli a\u00f1ade la analog\u00eda , entre los conceptos de inconsciente y <em>campo<\/em> f\u00edsico, \u00abmanteni\u00e9ndose ambos en el dominio de lo irrepresentable y de lo parad\u00f3jico debido a un problema de observaci\u00f3n. Sin embargo, en f\u00edsica no se habla de \u00abarquetipos\u00bb autorreproducibles sino de \u00ableyes estad\u00edsticas naturales que , involucran probabilidades primarias\u00bb\u00bb. pauli. <em>Ideas del inconsciente desde el punto de vista de la <\/em>le <em>ciencia natural y de Ja epistemolog\u00eda.<\/em> En: <em>Escritos sobre f\u00edsica y filosof\u00eda.<\/em> Op. cit, p. 204. En este texto aparece una exposici\u00f3n del desarrollo paralelo entre la teor\u00eda de Jung y la teor\u00eda cu\u00e1ntica. En general, para Pauli algunos conceptos de ambas ciencias \u00abcoinciden en su tenencia a ampliar la antigua y restrictiva idea de \u00abcausalidad\u00bb (determinismo) a una forma m\u00e1s general de relaci\u00f3n con la naturaleza\u00bb, \u00edb\u00eddem, p. 205.<\/h5>\n<h5><sup>172<\/sup> Otros casos de complementariedad en psicolog\u00eda: en los fen\u00f3menos de sin cronicidad, cuando \u00abun contenido inconsciente entra en la conciencia, cesa su manifestaci\u00f3n sincron\u00edstica, e inversamente se pueden provocar fen\u00f3menos sincron\u00edsticos llevando al sujeto a un estado inconsciente (trance)\u00bb. En la terapia \u00abciertos s\u00edntomas cl\u00ednicos desaparecen si se hacen conscientes los contenidos inconscientes que corresponden a dichos s\u00edntomas. [A la vez que] toda una serie de fen\u00f3menos psicosom\u00e1t\u00edcos&#8230; pueden ser provocados por medio de la hipnosis, es decir, por medio de una limitaci\u00f3n de la consciencia\u00bb. juno. <em>Consideraciones te\u00f3ricas sobre la naturaleza de lo ps\u00edquico.<\/em> Op. cit, p. 179.<\/h5>\n<h5><sup>173<\/sup>Cfr. el primer numeral del cap\u00edtulo primero de este trabajo.<\/h5>\n<h5><sup>174<\/sup>jung. <em>Consideraciones te\u00f3ricas sobre la naturaleza de lo ps\u00edquico.<\/em> Op. cit., p. 176.<\/h5>\n<h5><sup>175<\/sup>Ib\u00eddem, p. 180.<\/h5>\n<h5><sup>176<\/sup>Cfr. freud, sigmund. <em>Psicoan\u00e1lisis (Cinco conferencias pronunciadas en la Clark University, Estados Unidos).<\/em> Obras Completas T. II. Biblioteca Nueva, Madrid, 1981, pp. 1533 &#8211; 1563.<\/h5>\n<h5><sup>177<\/sup>C\u00edr. freud, sigmund. <em>Introducci\u00f3n a\u00a1 narcisismo.<\/em> Obras Completas T. II, pp. 2017- 2033.<\/h5>\n<h5><sup>178<\/sup> jung. <em>S\u00edmbolos de. transformaci\u00f3n.<\/em> Paid\u00f3s, Buenos Aires, 1962, p. 148.<\/h5>\n<h5><sup>179<\/sup> Ib\u00eddem, p. 149.<\/h5>\n<h5><sup>180<\/sup> Al respecto y sobre la diferencia con el concepto de libido en Freud, ver: frey-rohn. <em>De Freud a Jung.<\/em> Op. cit., y Jung. <em>S\u00edmbolos de transformaci\u00f3n.<\/em> Op. cit.<\/h5>\n<h5><sup>181<\/sup>freud. <em>Psicoan\u00e1lisis y Teor\u00eda de la libido.<\/em> Obras Completas T. III, p. 2627.<\/h5>\n<h5><em><sup>182<\/sup><\/em><em>Cfr.<\/em> freud. <em>M\u00e1s all\u00e1 del principio del placer.<\/em> Obras Completas T. ffl, pp. 2507 &#8211; 2541.<\/h5>\n<h5><sup>183<\/sup> jung. <em>Consideraciones te\u00f3ricas sobre la naturaleza de lo ps\u00edquico.<\/em> Op. cit, p. 180.<\/h5>\n<h5><sup>184<\/sup>Ib\u00eddem,p. 181.<\/h5>\n<h5><sup>185<\/sup>Ib\u00eddem.<\/h5>\n<h5><sup>186<\/sup> jung. <em>Mysterium Conjunctionis.<\/em> Citado por von franz Op. cit., p. 212.<\/h5>\n<h5><sup>187<\/sup>franz. <em>Algunas reflexionen sobre la sincronicidad.<\/em> En: r\u00ed\u00edeves, hubert y otros. <em>La \u2022onicidad. \u00bfExiste un orden a-causal?<\/em> Gedisa, Barcelona, 1987, p. 148.<\/h5>\n<h5><sup>188<\/sup>frey-rohn. Op. cit, p. 288.<\/h5>\n<h5><sup>189<\/sup>jung. <em>La sincronicidad como un principio de conexi\u00f3n acausal.<\/em> Op. cit, p. 121.<\/h5>\n<h5><sup>190<\/sup>Ibidem, p. 41.<\/h5>\n<h5><sup>191<\/sup>FREY-Rom. Op. cit., p. 100.<\/h5>\n<h5><sup>192<\/sup> costa, n\u00e9stor E. <em>Sincronicidad y saber absoluto en la teor\u00eda de Cari G. Jung.<\/em> C.E.A., Buenos Aires, 1997, p.68.<\/h5>\n<h5><em><sup>193<\/sup><\/em><em> Citado por<\/em> jaff\u00e9. Op. cit., p. 31.<\/h5>\n<h5><sup>194<\/sup>REEVES en <em>Incursi\u00f3n en el mundo acausal<\/em> (En: reeves, hubert y otros. <em>Sincronicidad \u00bfExiste un orden a-causal?<\/em> Op. cit, p.l7), describe as\u00ed la paradoja E-P-R: \u00abpart\u00edculas y propiedades est\u00e1n situadas en un volumen de espacio. En ese volumen, part\u00edculas y propiedades ya no est\u00e1n localizadas en un punto dado, sino que est\u00e1n \u00abdiluidas\u00bb en el espacio. Esta diluci\u00f3n est\u00e1 representada por una \u00abfunci\u00f3n de onda asociada\u00bb. Semejante disposici\u00f3n de las propiedades determina que las part\u00edculas permanezcan en \u00abcontacto\u00bb cualquiera que sea la distancia que las separe. Lo que le ocurre a una influye instant\u00e1neamente en lo que le ocurre a la otra, aun cuando las separen a\u00f1os luz. No se trata de un mensaje telemetrado de una velocidad infinita; aqu\u00ed cabe hablar de una presencia de todas las part\u00edculas de todo el sistema.\u00bb<\/h5>\n<h5><sup>195<\/sup>von franz. <em>Algunas reflexiones sobre la sincronicidad.<\/em> Op. cit, p. 153.<\/h5>\n<h5><sup>196<\/sup> Si bien hemos definido la sincronicidad como la coincidencia significativa entre un estado ps\u00edquico y uno o m\u00e1s hechos objetivos externos y desconocidos para el sujeto, Jung suele referirse a otro tipo de fen\u00f3menos llam\u00e1ndolos sincron\u00edsticos, como la aparici\u00f3n de ideas, s\u00edmbolos, teor\u00edas o cualquier producto cultural, id\u00e9nticos en individuos o culturas diferentes y distantes sin ninguna relaci\u00f3n entre s\u00ed. Como ejemplos, podemos citar la invenci\u00f3n del c\u00e1lculo diferencial casi simult\u00e1neamente por Newton en Inglaterra y Leibniz en Alemania; el sue\u00f1o de Chuang Tz\u00fa en la china del siglo IV a. C y !a idea de la vida es sue\u00f1o en el Barroco europeo; la coincidencia entre la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n de las especies de Darwin y la de Wallace, quien en 1858 le hizo llegar a Darwin un ensayo (sin saber en qu\u00e9 estaba trabajando el cient\u00edfico ingl\u00e9s) titulado <em>Sobre \u00a1a tendencia de las variedades de apartarse de manera indefinida del Tipo Original,<\/em> el cual conten\u00eda, seg\u00fan Darwin, una teor\u00eda id\u00e9ntica a la suya.<\/h5>\n<h5><em><sup>197<\/sup><\/em>juno. <em>La sincronicidad como un principio de conexi\u00f3n acausal.<\/em> Op. cit., p. 80.<\/h5>\n<h5><sup>198<\/sup>Ib\u00eddem.<\/h5>\n<h5><sup>199<\/sup>Ib\u00eddem.<\/h5>\n<h5><sup>200<\/sup>Cfr. borges, jorge Luis. <em>ElAleph.<\/em> Alianza, Madrid, 1994, pp. 155-174.<\/h5>\n<h5><sup>201<\/sup>J. L. Borges. <em>La escritura del Dios.<\/em> En: <em>El Aleph.<\/em> Op. cit., p. 122.<\/h5>\n<h5><sup>202<\/sup>Cazenave, Michel. <em>Sincronicidad, f\u00edsica y biolog\u00eda.<\/em> En : reeves, hubert y otros. <em>La &#8216;cronicidad. \u00bfExiste un orden a-causal?<\/em> Op. cit., p. 58.<\/h5>\n<h5><sup>203<\/sup>jung. <em>La sincronicidad como un principio de conexi\u00f3n acausal.<\/em> Op. cit, p. 29.<\/h5>\n<h5><sup>204<\/sup>Ib\u00eddem, p. 82.<\/h5>\n<h5><sup>205<\/sup> En el siguiente numeral nos referiremos a la funci\u00f3n de aprehensi\u00f3n y proyecci\u00f3n anal\u00f3gica que desempe\u00f1a el arquetipo.<\/h5>\n<h5><sup>206<\/sup> jung. <em>La sincronicidad como un principio de conexi\u00f3n acausal.<\/em> Op. cit, p.85.<\/h5>\n<h5><sup>207<\/sup>Ib\u00eddem, p. 88.<\/h5>\n<h5><sup>208<\/sup>Citado por Jung, Ib\u00eddem, p. 90.<\/h5>\n<h5><sup>209<\/sup>Ib\u00eddem, p. 94.<\/h5>\n<h5><sup>210<\/sup>Ib\u00eddem, p. 98.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 ..:.<\/h5>\n<h5><sup>211<\/sup> leibniz. <em>Discurso de Metaf\u00edsica, 9.<\/em> En: <em>Tres textos metaf\u00edsicos.<\/em> Norma, Bogot\u00e1, 1996, p. 19.<\/h5>\n<h5><sup>212<\/sup> leibne. <em>Monadolog\u00eda, 7.<\/em> Op. cit., p. 69.<\/h5>\n<h5><sup>213<\/sup>Ib\u00eddem, p. 80.<\/h5>\n<h5><sup>214<\/sup> El cuerpo seg\u00fan la causalidad eficiente y el alma seg\u00fan las causas finales. Ib\u00eddem, p. 87.<\/h5>\n<h5><sup>215<\/sup><em>Jung. La sincronicidad como un principio de conexi\u00f3n acausal.<\/em> Op. cit., p. 94.<\/h5>\n<h5><sup>216<\/sup>jung. <em>Recuerdos, sue\u00f1os, pensamientos.<\/em> Op. cit., p. 398.<\/h5>\n<h5><sup>217<\/sup> jaff\u00e9, aniela. Op. cit, p. 12.<\/h5>\n<h5><sup>218<\/sup>jung. <em>Recuerdos, sue\u00f1os, pensamientos.<\/em> Op. cit., p. 398.<\/h5>\n<h5><sup>219<\/sup>jung. Citado por A. Jaff\u00e9. Op. cit, p. 140. 2.3. Sentido, mundo y conciencia<\/h5>\n<h5><sup>220<\/sup> Ibidem.<\/h5>\n<h5><sup>221<\/sup> von franz. <em>Algunas reflexiones sobre la sincronicidad.<\/em> Op. cit., p. 158.<\/h5>\n<h5><sup>222<\/sup>jung. <em>Recuerdos, sue\u00f1os, pensamientos.<\/em> Op. cit., p. 435.<\/h5>\n<h5><sup>223<\/sup>sainz. Op. cit, p. 776.<\/h5>\n<h5><sup>224<\/sup>frey rohn. Op. cit., p. 260.<\/h5>\n<h5><sup>225<\/sup>jung. <em>Sobre los arquetipos de lo inconsciente colectivo.<\/em> Op. cit, p. 12.<\/h5>\n<h5><sup>226<\/sup>S. Freud. <em>Lecciones introductorias (\u00a1\u00a1Psicoan\u00e1lisis.<\/em> Obras Completas T. II. Op. cit, p. 2213.<\/h5>\n<h5><sup>227<\/sup>Ib\u00edden^p^H.<\/h5>\n<h5><sup>228<\/sup> Al respecto Freud menciona \u00abel cuerpo humano en su totalidad; los padres, los hijos, hermanos\u00a0 y hermanas, y el nacimiento, la muerte, la desnudez y algunas cosas m\u00e1s\u00bb. Ib\u00eddem.<\/h5>\n<h5><sup>229<\/sup>Ibidem,p.2213.<\/h5>\n<h5><sup>230<\/sup>JuNG. <em>Acercamiento al Inconsciente.<\/em> Op. cit, p. 17.<\/h5>\n<h5><sup>231<\/sup>Ib\u00eddem.<\/h5>\n<h5><sup>232<\/sup>Ib\u00eddem, p. 18.<\/h5>\n<h5><sup>233<\/sup>frey r.ohn. Op. cit., p. 260.<\/h5>\n<h5><sup>234<\/sup> La concepci\u00f3n junguiana del s\u00edmbolo hace que el trabajo anal\u00edtico con un paciente, la interpretaci\u00f3n de un sue\u00f1o por ejemplo, no sea \u00abtanto una t\u00e9cnica que puede aprenderse y aplicarse seg\u00fan sus normas, como un cambio dial\u00e9ctico entre dos personalidades\u00bb. jung. <em>Acercamiento al Inconsciente.<\/em> Op. cit., p. 52. Este punto represent\u00f3 una importante ruptura con el psicoan\u00e1lisis. V\u00e9ase Ib\u00eddem P. 48 y ss.<\/h5>\n<h5><sup>235<\/sup>sainz. Op. cit, p. 778.<\/h5>\n<h5><sup>236<\/sup> Ib\u00eddem, p. 779.<\/h5>\n<h5><sup>237<\/sup> jung. <em>La sincronicidad como un principio de conexi\u00f3n acausal.<\/em> Op. cit., p. 120.<\/h5>\n<h5><sup>238<\/sup>Ib\u00eddem.<\/h5>\n<h5><sup>239<\/sup>jung. <em>La sincronicidad como un principio de conexi\u00f3n acausal.<\/em> Op. cit., p. 120.<\/h5>\n<h5><sup>240<\/sup>jung. <em>Recuerdos, sue\u00f1os, pensamientos.<\/em> Op. cit., p. 398.<\/h5>\n<h5><sup>241<\/sup>jung. <em>Consideraciones te\u00f3ricas sobre la naturaleza de los ps\u00edquico.<\/em> Op. cit., p. 155.<\/h5>\n<h5><sup>242<\/sup>JAFF\u00c9. Op. cit.,p. 135.<\/h5>\n<h5><sup>243<\/sup> Cfr. Michael Cazanave. <em>Sincronicidad, f\u00edsica y biolog\u00eda.<\/em> En: reeves, hubert y otros. <em>La Sincronicidad. \u00bfExiste un orden a-causal?.<\/em> Op. cit., pp. 30, 53.<\/h5>\n<h5><sup>244<\/sup> jung. <em>Recuerdos, sue\u00f1os, pensamientos.<\/em> Op. cit., p. 380.<\/h5>\n<h5><em><sup>245<\/sup><\/em><em>En<\/em> la vida personal Jung denomin\u00f3 <em>proceso de individuaci\u00f3n<\/em> a la integraci\u00f3n de lo inconsciente en la conciencia ampliando el yo hasta convertirlo en una unidad m\u00e1s vasta denominada <em>s\u00ed-mismo, <\/em>mediante un di\u00e1logo con los arquetipos. Este proceso, que representa el m\u00e1ximo rendimiento del esfuerzo ps\u00edquico y espiritual, no s\u00f3lo es la finalidad de la terapia anal\u00edtica sino la meta misma de la evoluci\u00f3n natural de todo hombre, al final de la cual debe conseguir ser lo que siempre fue, pero ahora de modo consciente.<\/h5>\n<h5><em><sup>246<\/sup><\/em> jung. <em>Recuerdos, sue\u00f1os, pensamientos.<\/em> Op. cit., p. 300.<\/h5>\n<h5><sup>247<\/sup>Ib\u00eddem.<\/h5>\n<h5><sup>248<\/sup><em>Carta a un colega.<\/em> Ib\u00eddem, p. 436.<\/h5>\n<h5><sup>249<\/sup>Ib\u00eddem, p. 301.<\/h5>\n<h5><sup>250<\/sup> Ib\u00eddem,p.397.<\/h5>\n<h5><sup>251<\/sup>Ib\u00eddem, p. 301.<\/h5>\n<h5><sup>252<\/sup> \u00abNosotros no sabemos hasta d\u00f3nde puede llegar el proceso del devenir consciente y hacia d\u00f3nde desviar\u00e1 el hombre. Es algo nuevo en la historia de la creaci\u00f3n, para lo que no existe t\u00e9rmino comparativo alguno. Por ello no se puede saber qu\u00e9 posibilidades le son inherentes y si es posible predecir a la <em>species homo sapiens<\/em> una plenitud y un ocaso semejantes a las especies zool\u00f3gicas arcaicas\u00bb.<\/h5>\n<h5><sup>253<\/sup>Ib\u00eddem, p. 394.<\/h5>\n<h5><sup>254<\/sup>Ib\u00eddem, p. 380.<\/h5>\n<h5><sup>255<\/sup>jung. <em>Lo Inconsciente.<\/em> Op. cit., p. 134.<\/h5>\n<h5><sup>256<\/sup> jung. <em>Los arquetipos y el concepto de Anima.<\/em> Op. cit., p. 65.<\/h5>\n<h5><sup>257<\/sup> jung. Citado por L. Frey- Rohn. Op. cit., p. 128.<\/h5>\n<h5><sup>258<\/sup>GlLSON, etienne. <em>El esp\u00edritu de la filosof\u00eda medieval.<\/em> Rialp, Madrid, 1981, pp. 71-91.<\/h5>\n<h5><sup>259<\/sup>Ib\u00eddem, p. 81.<\/h5>\n<h5><sup>260<\/sup>descartes, rene. <em>Meditaciones metaf\u00edsicas con objeciones y respuestas.<\/em> Traducci\u00f3n de Vidal Pe\u00f1a, Alfaguara, Madrid, 1977, p. 42.<\/h5>\n<h5><sup>261<\/sup>Ib\u00eddem,p.41.<\/h5>\n<h5><sup>262<\/sup>tresmontant, claude. <em>Ensayo sobre el pensamiento hebreo.<\/em> Taurus, Madrid, 1962, p. 37.<\/h5>\n<h5><sup>263<\/sup>Ib\u00eddem, p. 36.<\/h5>\n<h5><sup>264<\/sup>Citado por Frey-Rohn, Op. cit, p. 120<\/h5>\n<h5><sup>265<\/sup> jung. <em>La sincronicidad como un principio de conexi\u00f3n acausal.<\/em> Op. cit., p. 101.<\/h5>\n<h5><sup>266<\/sup>Ib\u00eddem, p. 114.<\/h5>\n<h5><sup>267<\/sup>Ib\u00eddem,p. 119.<\/h5>\n<h5><sup>268<\/sup>Ib\u00eddem.<\/h5>\n<h5><sup>269<\/sup>speiser, \u00e1ndreas. Citado por Jung. Ib\u00eddem.<\/h5>\n<h5><sup>270<\/sup>Ib\u00eddem, p. 120.<\/h5>\n<h5><sup>271<\/sup>Ib\u00eddem.<\/h5>\n<h5><sup>272<\/sup>Ib\u00eddem, p. 102.<\/h5>\n<h5><sup>273<\/sup>Ib\u00eddem, p. 52.<\/h5>\n<h5><sup>274<\/sup>Cfr. von franz. <em>Algunas reflexiones sobre la sincronicidad.<\/em> Op. cit, p. 155.<\/h5>\n<h5><sup>275<\/sup>jung. <em>La sincronicidad como un principio de conexi\u00f3n acausal.<\/em> Op. cit., p. 121.<\/h5>\n<h5><sup>276<\/sup>Ib\u00eddem, p. 123.<\/h5>\n<h5><sup>277<\/sup>Ib\u00eddem, p. 79.<\/h5>\n<h5><sup>278<\/sup> tresmontant Op. cit., p. 33.<\/h5>\n<h5><sup>279<\/sup>Citado por C. Tresmontant. Ib\u00eddem, p. 41.<\/h5>\n<h5><sup>280<\/sup>ETTER, hansueli F. <em>La evoluci\u00f3n como continuo sincron\u00edstico.<\/em> En: reeves, hubert y otros. <em>La sincronicidad. \u00bfExiste un orden a-causal?<\/em> Op. cit., pp.111-141. &#8216;<\/h5>\n<h5><sup>281<\/sup>CAZENAVE, Michel. Op. cit., p. 60.<\/h5>\n<h5><sup>282<\/sup> jung. <em>La sincronicidad como un principio de conexi\u00f3n acausal.<\/em> Op. cit, p. 124.<\/h5>\n<h5><sup>283<\/sup> Ib\u00eddem, p. 107.<\/h5>\n<h5><sup>284<\/sup> jung. <em>La sincronicidad como un principio de conexi\u00f3n acausal.<\/em> Op. cit., p. 118.<\/h5>\n<h5><sup>285<\/sup> Ib\u00eddem, p. 116.<\/h5>\n<h5><sup>286<\/sup> Ib\u00eddem.<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/www.adepac.org\/inicio\/es-posible-un-pensamiento-sincronistico-capitulo-3-c-m-gomez\/\" target=\"_blank\">Ver cap\u00edtulo 3<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CARLOS MIGUEL G\u00d3MEZ R. Carlos Miguel G\u00f3mez Rinc\u00f3n es Profesor Asociado y Director del Centro de Estudios Teol\u00f3gicos y de las Religiones-CETRE, Universidad del Rosario, Bogot\u00e1. Ph.D. Filosof\u00eda de la Religi\u00f3n, Goethe Universit\u00e4t-Frankfurt; M.A. Religious Studies, Universidad de Lancaster; Licenciado &hellip; <a href=\"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/la-sincronicidad-como-un-principio-de-explicacion-de-eventos-acausales-c-m-gomez\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-5976","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5976","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5976"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5976\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6465,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5976\/revisions\/6465"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5976"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5976"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5976"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}