{"id":578,"date":"2006-06-24T21:07:50","date_gmt":"2006-06-25T02:07:50","guid":{"rendered":"http:\/\/adepacolombia.wordpress.com\/?p=578"},"modified":"2014-04-23T23:40:34","modified_gmt":"2014-04-23T23:40:34","slug":"sintomas-postmodernos-titanismo-o-psicopatia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/sintomas-postmodernos-titanismo-o-psicopatia\/","title":{"rendered":"S\u00edntomas postmodernos: titanismo o psicopat\u00eda"},"content":{"rendered":"<div id=\"Layer2\">\n<div id=\"Layer5\">\n<div align=\"justify\">\n<div align=\"center\">\n<div id=\"profile\">\n<p>GERTRUDIS OSTFELD DE BENDAY\u00c1N<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/imagenes\/dechiricomuseOK.jpg\" alt=\"\" width=\"250\" height=\"378\" \/><\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Trudy de Benday\u00e1n es una Analista Junguiana, Magister en Filosofia, con un Doctorado en Estudios Psicoanal\u00edticos. Reside en Caracas, Venezuela, es miembro de la IAAP (International Association for Analytical Psychology) y de la AVPA (Asociaci\u00f3n Venezolana de Psicolog\u00eda Anal\u00edtica). Autora de dos libros: Anima Mundi y Ecce Mulier: Nietzsche and the Eternal Feminine en proceso de publicacion por Chiron Publishing. Dedicada a la practica privada y a la ense\u00f1anza. Este documento corresponde a la charla dictada por la autora el 31 de marzo 2007 en Bogot\u00e1. Su e-mail es: ughj@hotmail.com.<\/h4>\n<\/div>\n<h4><\/h4>\n<h4 align=\"right\"><em>\u201cMe sostiene este vivir en vilo<\/em><br \/>\n<em>sin ninguna se\u00f1al, ni mapa, ni promesa,<\/em><br \/>\n<em>en una antesala donde todos trajinan<\/em><br \/>\n<em>como empleados, para olvidar\u201d.<\/em><br \/>\n<em>Rafael Cadenas, Intemperie.<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Anterior a la Modernidad, el hombre encontraba serenidad en un mundo que le serv\u00eda de sost\u00e9n: se aferraba a Dios y a la tradici\u00f3n, encontrando en estos valores, sosiego, seguridad y esperanza. Dios era el garante de sentido (de la vida, las instituciones, de las leyes naturales y l\u00f3gicas). En contraposici\u00f3n, en la Modernidad, inaugurada con la Ilustraci\u00f3n (siglo XVIII), el hombre, privado de estos pilares ontol\u00f3gicos, se encontr\u00f3 arrojado a un mundo incierto y azaroso. Con la \u201cmuerte\u201d de Dios, se perdi\u00f3 la posibilidad de todo apoyo proveniente de una telelolog\u00eda trascendente. S\u00f3lo lleg\u00f3 a contar con el argumento del progreso y una promesa de libertad y felicidad. En el epicentro del constante cambio, transformaci\u00f3n y del continuo devenir, el sujeto \u201carrojado a la existencia\u201d se vio precisado a comprenderse, construirse y definirse peri\u00f3dicamente, con el fin de no extraviarse dentro del marco de esta din\u00e1mica existencial. Sin embargo, el hombre moderno s\u00f3lo hab\u00eda matado la idea teol\u00f3gica de Dios. El relevo lo asumi\u00f3 la raz\u00f3n, de la mano de la ciencia y la tecnolog\u00eda, como dispensadora de sentido, de tal modo s\u00f3lo se cambi\u00f3 de soberano: fe por raz\u00f3n. Una teolog\u00eda sustitutiva que sigue respondiendo a la nostalgia por lo absoluto profundamente arraigada en la naturaleza humana.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El trono del Otro omnipotente no que vac\u00edo, s\u00f3lo hay un cambio de amo: el Dios muerto es suplido por la entronizaci\u00f3n del hombre por el hombre Pose\u00eddo por la energ\u00eda tit\u00e1nica pas\u00f3 a ser, acorde con el dictum de Prot\u00e1goras, \u201cla medida de todas las cosas,\u201d el nuevo absoluto. Sin embargo, al igual que lo sucedido durante la preeminencia de la visi\u00f3n metaf\u00edsica-religiosa, se hab\u00eda dejado de lado la consideraci\u00f3n de una parte primordial de la naturaleza humana: el cuerpo con sus instintos, pasiones y emociones. Nuevamente, se hab\u00eda taponado los o\u00eddos a fin de no escuchar el clamor de las necesidades vitales. La raz\u00f3n se instituy\u00f3 en el nuevo tirano y su primer mandato fue represar, una vez m\u00e1s, la expresi\u00f3n libre de los instintos humanos. Bajo el imperio del nuevo amo, todo aquello procedente de la esfera pulsional \u2013 emociones, necesidades m\u00e1s \u00edntimas de afecto, pasiones, creatividad, agresividad, etc. \u2013 se iba tornando cada vez m\u00e1s sospechoso. Se cre\u00eda quee ejerc\u00eda efectos obstaculizadores sobre la eficaz actuaci\u00f3n de la raz\u00f3n. La raz\u00f3n apol\u00ednea se fue separando por esta v\u00eda de los instintos dionis\u00edacos y di\u00f3 lugar a \u00e1mbitos incompatibles. Se produce as\u00ed, una ruptura entre el mundo objetivo creado por la raz\u00f3n y el mundo de la subjetividad. Semejante posici\u00f3n gener\u00f3 la represi\u00f3n de aquella parte del individuo capaz de atentar contra el ideal regido por los discursos culturales vigentes. Finalmente, la postura moderna se tradujo en una negaci\u00f3n del sujeto a expensas del sistema social.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Para la modernidad, la raz\u00f3n no representaba un privilegio de un grupo o clase social sino, m\u00e1s bien, el orden constitutivo del mundo. Emergi\u00f3 la creencia en la igualdad de los hombres y, por ende, el individuo al alcanzar la racionalidad total, coincidir\u00eda con la sociedad organizada sobre la base de los principios racionales.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Dentro del marco de la ideolog\u00eda modernista se conceb\u00eda que el desarrollo del individuo chocaba con los intereses de la sociedad: la raz\u00f3n intrumental terminaba negando al sujeto en favor del sistema (la clonacion social). La conocida f\u00f3rmula que reza: \u201clo que vale para la sociedad vale para el individuo\u201d no es m\u00e1s que la afirmaci\u00f3n de la muerte del sujeto. Los instintos dionis\u00edacos negados por la cultura prevaleciente condujeron a una lucha sin cuartel en la interioridad del individuum haciendo del mismo un dividuum a fin de preservar el ideal del yo moldeado acorde con los sistemas valorativos imperantes. Una nueva dicotom\u00eda cartesiana generadora de neurosis.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Con esta oposici\u00f3n frente a todo aquello surgido de la esfera irracional, el hombre perdi\u00f3 su fuerza creadora y afirmativa que resid\u00eda precisamente en su naturaleza instintiva. El \u201chombre abstracto\u201d fue escindido de su propio sustrato filogen\u00e9tico y mitopoy\u00e9tico. Como resultado de la total negaci\u00f3n de toda trascendencia fue conducido por el sistema al camino de la decadencia generada por su propia auto-enajenaci\u00f3n. Se separ\u00f3 de su \u00edntima matriz mitol\u00f3gica, nuestra historia perenne y, por ende, de la materia primigenia de la psique. Al respecto escribe Nietzsche:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Pero toda cultura, si le falta el mito, pierde su fuerza natural sana y creadora: s\u00f3lo un horizonte rodeado de mitos otorga cerramiento y unidad a un movimiento cultural entero (NT: 23)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La raz\u00f3n ilustrada se devel\u00f3 como totalizante, controladora e instrumental lo que condujo a la imposibilidad de formarse un juicio claro y un\u00edvoco para asumir una posici\u00f3n coherente acerca de los criterios de racionalidad. La ca\u00edda de las certezas, aunada a la secularizaci\u00f3n de la verdad y la promesa promet\u00e9ica incumplida de la consecuci\u00f3n de la felicidad condujo a la crisis de valores. El mundo lleg\u00f3 as\u00ed a ser un \u201cf\u00e1bula\u201d, se devel\u00f3 como una creaci\u00f3n ficcional construida de simulacros. En consecuencia, se vino abajo todo lo que se hab\u00eda estimado, hasta entonces, como \u201csagrado, bueno, intocable, divino.\u201d Cay\u00f3 estruendosamente todo el \u201ccolumbarioum de conceptos\u201d, junto con los supuestamente sistemas de valores indefectibles sostenidos por la Modernidad.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\nPOSTMODERNIDAD<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\nLa d\u00e9cada de los sesenta marc\u00f3 la culminaci\u00f3n y el colapso de la cultura moderna con sus\u201cgrandes narrativas\u201d o meta-narrativas (teor\u00edas universales). Los movimientos de liberaci\u00f3n pol\u00edtica, sexual y \u00e9tnica asociados a la mencionada d\u00e9cada son el cumplimiento l\u00f3gico del sue\u00f1o moderno de obtenci\u00f3n de libertad incondicional pero, a la vez, representan el desmoronamiento de la ut\u00f3pica b\u00fasqueda moderna de la verdad, de la visi\u00f3n optimista del progreso hist\u00f3rico y del sustrato \u00faltimo de la realidad. Los eventos de los sesenta y sus repercusiones han demostrado que existen muchas maneras de asumir el mundo y numerosos est\u00e1ndares de comportamiento todos igualmente v\u00e1lidos: el \u201ctodo vale\u201d es el lema contundente de nuestra era de relativismo. A pesar de que ahora se percibe una nostalgia por formas, estilos y g\u00e9neros del pasado (tendencia \u201cretro\u201d), los impulsos promet\u00e9icos desencadenados han producido cambios significativos irreversibles en nuestra actitud y visi\u00f3n del mundo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El per\u00edodo posterior a los sesenta ha sido un tiempo de transici\u00f3n, cuando los movimientos radicales de la contra-cultura (que cobraron peso en torno a las revueltas estudiantiles, al movimiento hippie, las drogas y a los movimientos de liberaci\u00f3n femenina y sexual) penetraron lentamente a los segmentos m\u00e1s tradicionales de la sociedad y se instalaron de forma radical. El t\u00e9rmino \u201cpost-moderno\u201d es el nombre dado a ese per\u00edodo de transici\u00f3n. Sin embargo, el \u201cpostmodernismo\u201d es un movimiento que no es m\u00e1s que una de-construcci\u00f3n negativa sin miras a la creatividad: un estado de transici\u00f3n infinita. Como movimiento filos\u00f3fico se puede describir como una forma de escepticismo frente a las instituciones, autoridades, sistema educativo, normas culturales y pol\u00edticas, etc. Como tal, podemos hablar de la instauraci\u00f3n de una filosof\u00eda anti-fundamentacional que disputa la validez\/credibilidad del sustrato del discurso. En su ofuscaci\u00f3n, el postmodernismo no est\u00e1 abocado a la confrontaci\u00f3n de cuestiones esenciales: el disentimiento es la expresi\u00f3n m\u00e1s poderosa de su ethos y se constituye en el hilo conductor del laberinto postmoderno. De tal manera, se corre el riesgo de asegurar la hegemon\u00eda de lo sombr\u00edo de la modernidad, su componente destructivo (la tit\u00e1nica psicopat\u00eda), sin ninguno de los beneficios de \u00e9sta.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">A modo de movimiento enatiodr\u00f3mico (b\u00fasqueda de opuestos), el postmodernismo constituye de por s\u00ed un nuevo paradigma cultural en el proceso de total y opuesta diferenciaci\u00f3n con el modernismo sin proponer ninguna alternativa o proyecto substitutivo. La unidad, homogeneidad y singularidad, valores de la Modernidad, han sido sustituidos reactivamente en la postmodernidad por la fragmentaci\u00f3n, heterogeneidad y multiplicidad. En consecuencia, el postmodernismo puede ser descrito como un \u201cpastiche\u201d sincr\u00e9tico: se observa una voluntad de combinar s\u00edmbolos de c\u00f3digos o marcos disparatados de significaci\u00f3n, incluso a un costo de disyunciones y eclecticismo (por ejemplo, yoga y champa\u00f1a; cristianismo y astrolog\u00eda) (cf. Beckford, 1992, p. 19).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Careciendo de alguna ideolog\u00eda sustentadora, el postmodernismo precariamente s\u00f3lo es capaz de proporcionarle al hombre canales de escape para actuar su evasi\u00f3n ante el horror vacui. Vaciado de sentido y defraudado por el incumplimiento de la promesa de felicidad, el reto\u00f1o postmoderno se ve enfrentado ante el abismo contempor\u00e1neo habitado por una an\u00e1rquica proliferaci\u00f3n de valores, de verdades consensuales que conducen a 1) una vacancia de sentido o nihilismo o a una 2) super-fecundidad de sentidos que conlleva a una indeterminaci\u00f3n inherente de significados.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Judith Squires describe as\u00ed la condici\u00f3n postmoderna: \u201cLa condici\u00f3n postmoderna puede ser caracterizada&#8230; mediante tres hechos resaltantes: la muerte del hombre, de la historia y de la metaf\u00edsica. Esto involucra el rechazo de todo esencialismo y las concepciones trascendentales de la naturaleza humana: el rechazo de la unidad, homogeneidad, totalidad, cierre e identidad: el rechazo de la b\u00fasqueda de la verdad. En lugar de estos ideales ilusorios encontramos la aseveraci\u00f3n de que el hombre es tan solo un artefacto social, hist\u00f3rico o ling\u00fc\u00edstico: la celebraci\u00f3n de la fragmentaci\u00f3n, particularidad y diferencia: la aceptaci\u00f3n de lo contingente y aparente\u201d (1993, p. 29).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El postmodernismo con su compromiso con el disentimiento, pluralismo y diferencia cultural y con su actitud esc\u00e9ptica frente a la autoridad genera una inversi\u00f3n en la relaci\u00f3n del sujeto con el colectivo: su b\u00fasqueda ya no est\u00e1 orientada hacia el bien com\u00fan, sino hacia su propia persona traducida en una auto-complacencia. No obstante, desprecia su propia trascendencia y, careciendo de una base argumental y coherente, piensa y act\u00faa dentro del estrecho horizonte de la inmediatez. Frente a la desmitificaci\u00f3n de los paradigmas modernos, reacciona dando rienda suelta a sus represiones: busca desatar su individualismo teniendo por horizonte la consecuci\u00f3n de su propio placer sin alcanzar satisfacci\u00f3n alguna. El narcisismo bajo la forma de auto-idealizaci\u00f3n sustituye la ca\u00edda de los ideales colectivos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En esta consagraci\u00f3n del sin-sentido, el hombre es pose\u00eddo por una sed f\u00e1ustica de aventuras, y compulsivamente va en busca de nuevas y continuas experiencias carentes de todo significado vital. Sus acciones son auto-justificadas a trav\u00e9s de la fabricaci\u00f3n de una \u00e9tica a su medida la cual, a la vez, resulta ser una arbitrariedad \u201cprocusteana\u201d: est\u00e1 comandada por el af\u00e1n consumista de moda. Como respuesta ante tal situaci\u00f3n, el hombre se a\u00edsla produci\u00e9ndose en \u00e9l un desapego emocional: busca aquellas relaciones inter-subjetivas que no impliquen compromiso alguno \u2013 incluso con \u00e9l mismo -, como defensa de lo que supone err\u00f3neamente como el derecho a su propia libertad emocional. La promiscuidad es una v\u00eda id\u00f3nea para lograrlo, adem\u00e1s, al estar constantemente bombardeado por im\u00e1genes que invitan a disfrutar de todas las formas de placer sexual, la b\u00fasqueda de gratificaci\u00f3n sexual ha sido elevada al status de ideolog\u00eda oficial o, m\u00e1s bien, de imperativo categ\u00f3rico: el goce ha devenido obligaci\u00f3n.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, debido a la amenaza inminente del sida aunada al sentimiento creciente de alineaci\u00f3n, el sexo virtual o cibern\u00e9tico ha ido populariz\u00e1ndose. La virtualidad introduce al sujeto en el goce auto-er\u00f3tico: el individuo puede dar cumplimiento a sus fantas\u00edas sin asumir los compromisos ni los avatares concomitantes a toda relaci\u00f3n. Y no es de extra\u00f1arse que consideren la renuncia al total contacto humano a favor de una experiencia mutisensorial que podr\u00e1 ser ofrecida por la virtualidad tridimensional que prontamente parece asomarse. No s\u00f3lo ser\u00e1 m\u00e1s estimulante y placentero que la \u201ccosa real\u201d el programa sexual que podr\u00e1 ofrecernos la tecnolog\u00eda, sino que para futuras generaciones llegar\u00e1 a ser, esta relaci\u00f3n virtual, la propia \u201ccosa real\u201d.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">De acuerdo al soci\u00f3logo franc\u00e9s y cr\u00edtico postmoderno recientemente fallecido Jean Baudrillard, la distinci\u00f3n entre objetos y sus representaciones desaparecen. El veloz crecimiento de lo virtual est\u00e1 generando que incluso el concepto de \u201crealidad\u201d sea cuestionado. Nos hemos reintroducido a la caverna de la cual nos sac\u00f3 Plat\u00f3n al tomar nuevamente las im\u00e1genes proyectadas en las paredes de las paredes cavernosas como los objetos reales.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En la cultura del simulacro, por otra parte, la conciencia de identidad llega a ser dependiente de la forma en c\u00f3mo deseamos ser percibidos por los otros, en lugar de ser moldeado a partir de un sentimiento profundo de direcci\u00f3n interna. Lo que obtenemos es un sujeto sin identidad que tan s\u00f3lo resulta ser una superposici\u00f3n de m\u00faltiples m\u00e1scaras que ocultan, m\u00e1s bien, la evanescencia de lo real. El sujeto se mimetiza con la mass media y vive, como un juego de espejos, en el \u201ccomo si\u201d: Es como si am\u00e1ramos. Es como si sinti\u00e9semos. Es como si vivi\u00e9ramos, son perfectas palabras del insigne poeta venezolano Rafael Cadenas para reflejar nuestra condici\u00f3n existencial. Con la ca\u00edda de la credibilidad institucional no hay un Otro que valide al sujeto como tal (trastorno del Self, el arquetipo de la totalidad, en t\u00e9rminos junguianos). Por ende, el individuo actual carece de substancialidad, no es nada en s\u00ed mismo y se constituye en un amalgamado de roles dictados por otros particularmente por el mercado consumidor. Nuestra actividad como consumidores define nuestra identidad, es por ello que el dictum cartesiano pienso, luego existo se trasforma en la era postmoderna en consumo, luego existo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El hombre \u201cposmo\u201d termina por extraviarse al no existir un humanismo coherente comprometido con valores firmes y vinculantes. Pierde conexi\u00f3n con el sentido de su propia vida y vive arrastrado en lo ef\u00edmero y banal de una sociedad abocada al espect\u00e1culo y al consumismo. Una vez alcanzado el punto de sobresaturaci\u00f3n de experiencias acaba por asumir una actitud de perplejidad, iron\u00eda, indiferencia, evasi\u00f3n, des-compromiso profundo y hast\u00edo que lo arrastran superficial y des-conectadamente hasta dispersarse en la pluralidad circundante. La apoteosis de la indiferencia pura que observamos en el sujeto postmoderno resulta de la sobre-saturaci\u00f3n imperante: hay de todo en exceso a excepci\u00f3n de creencias firmes. A su vez, el desmedido crecimiento del mundo relacional (superficial y utilitario), conducen al individuo contempor\u00e1neo a experimentar una alineaci\u00f3n tanto de su entorno como de su propia humanidad. La carencia de intimidad y los sentimientos de vac\u00edo, hacen que el hombre actual se vivencie pose\u00eddo por una angustia difusa que explica causada por la exigencias del veloz mundo tecnol\u00f3gico, competitivo, sin fronteras y que busca sosegar a trav\u00e9s de tit\u00e1nicos excesos conducentes a una violenta consumaci\u00f3n de su ser (adicciones, promiscuidad, deportes practicados al extremo, velocidad, pornograf\u00eda, desmedida ansia de poder, etc.). Poder, vacuidad, mimetismo y excesos son elementos b\u00e1sicos del tiranismo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\nTITANISMO Y PSICOPAT\u00cdA<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Gobernados por un impulso futurista promet\u00e9ico, sin ser siquiera due\u00f1os del presente, las tendencias sociales y cient\u00edficas convergen en reformular una nueva concepci\u00f3n del ser: en una nueva construcci\u00f3n de lo que significa \u201cser humano\u201d. En su af\u00e1n de eternidad, tanto la personalidad \u201cnatural\u201d, as\u00ed, como la apariencia \u201cnatural\u201d es reemplazada paulatinamente por la idea de re-inventarse uno mismo siguiendo los modelos conceptuales en boga. Las metas de la biogen\u00e9tica parecen ser m\u00e1s bien productos delirantes de la ciencia ficci\u00f3n. La clonaci\u00f3n, la posibilidad de intervenci\u00f3n de las caracter\u00edsticas del embri\u00f3n con miras a modificar aspectos de su desarrollo acorde a ideales conceptuales en boga, la b\u00fasqueda de la \u201ceterna juventud\u201d y la longevidad, ponen de manifiesto las anticipatorias visiones de Huxley, Orwell y Asimov. Podr\u00edamos agregar a la pulsi\u00f3n de vida y muerte, la pulsi\u00f3n de inmortalidad.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Por ello, si el per\u00edodo de la modernidad se caracteriz\u00f3 por el descubrimiento del ser, la era post-moderna puede caracterizarse por un per\u00edodo transicional de la desintegraci\u00f3n del ser. Posiblemente, lo que sigue, sea la era de la re-construcci\u00f3n del ser. Sin embargo, esa re-construcci\u00f3n parece ser m\u00e1s de \u00edndole conceptual que natural. En consecuencia, existe una menor necesidad de interpretarse psicol\u00f3gicamente o \u201cdescubrirse\u201d y, m\u00e1s, el sentimiento de alterarse o re-inventarse. La fantas\u00eda y la ficci\u00f3n se mezclan a fin de servir de modelos para la nueva organizaci\u00f3n de la personalidad. Nuestra sociedad, con el tiempo, ir\u00e1 ganando cada vez m\u00e1s el acceso a los medios ofrecidos por la biotecnolog\u00eda que le permitir\u00e1 optar directamente c\u00f3mo deseamos que la especie futura evolucione. Este nuevo poder a la disposici\u00f3n, a fin de controlar si deseamos, la reconstrucci\u00f3n de nuestro cuerpo ganar\u00e1 cada vez m\u00e1s adeptos. La utilizaci\u00f3n de la manipulaci\u00f3n gen\u00e9tica ser\u00e1 el asunto \u00e9tico y social m\u00e1s controversial.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">A diferencia de aquellas tecnolog\u00edas capaces de traer m\u00e1s comodidades a la vida, la ingenier\u00eda gen\u00e9tica, con su acelerado desarrollo y aplicaci\u00f3n puede forzarnos a redefinir los propios par\u00e1metros de la vida. Para ello requerir\u00e1 de una nueva ontolog\u00eda. Nuestra propia conciencia del ser tendr\u00e1 que someterse a un profundo cambio si contin\u00faa ce\u00f1ida a los avances transformadores de las tecnolog\u00edas biol\u00f3gicas. Una nueva construcci\u00f3n del ser se har\u00e1 inevitable a medida que las t\u00e9cnicas de alteraci\u00f3n del cuerpo logren adquirir estatus de lugares comunes. As\u00ed como la cirug\u00eda est\u00e9tica ha llegado a ocupar un lugar en la cotidianeidad, as\u00ed tambi\u00e9n, lo har\u00e1n en el futuro, el implante de chips mega-informativos en el cerebro y la alteraci\u00f3n gen\u00e9tica. El ser se ir\u00e1 haciendo cada vez m\u00e1s incompatible con las nuevas estructuras del cuerpo. Se desarrollar\u00e1 una nueva organizaci\u00f3n post-humana de la personalidad pues tendr\u00e1 que reflejar la adaptaci\u00f3n de los individuos a nueva tecnolog\u00eda y a sus efectos socio econ\u00f3micos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La combinaci\u00f3n de estas nuevas tecnolog\u00edas no s\u00f3lo conducir\u00e1 a la creaci\u00f3n de nuevas formas de vida y canales de comunicaci\u00f3n sino, adem\u00e1s, transformar\u00e1 nuestras percepciones del espacio y el tiempo que nos conducir\u00e1n a nuevas formas de estructuras del pensamiento. Vivimos en un espacio sin barreras y en un tiempo comprimido, en un espacio y tiempo acelerados.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El continuo bombardeo medi\u00e1tico no permite la apertura de un espacio para la reflexi\u00f3n, la cual requiere \u201cfuego lento\u201d, de tal modo que no hay posibilidad para la \u201cpsiquizaci\u00f3n\u201d de las experiencias: \u201cla inflaci\u00f3n de la informaci\u00f3n\u201d, concluye Baudrillard, conlleva a \u201cla deflaci\u00f3n de significado\u201d (1994, p. 79). Los medios nos ofrecen tan s\u00f3lo una veloz sucesi\u00f3n de im\u00e1genes acompa\u00f1adas de comentarios compactados que impiden la utilizaci\u00f3n de un pensamiento complejo. Incluso ante las im\u00e1genes de horror que plagan al mundo, vamos agotando nuestra capacidad de asombro por la imposibilidad de \u201cmetabolizar\u201d emocional y ps\u00edquicamente el inmenso c\u00famulo de informaci\u00f3n recibida. Las cat\u00e1strofes que atestiguamos terminan por convertirse en espect\u00e1culos a trav\u00e9s de nuestras pantallas. La vertiginosa sucesi\u00f3n de informaciones e im\u00e1genes acaba por neutralizar unas a otras. El exceso los vac\u00eda de substancialidad. Podemos afirmar que conocemos hoy acerca de muchas cosas, mas comprendemos cada vez menos sobre la real naturaleza humana.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, si bien los logros de la ciencia y la tecnolog\u00eda han hecho la vida m\u00e1s c\u00f3moda, a la vez, han logrado hacerla menos humana. La idea del crecimiento ilimitado ha alejado al hombre de sus or\u00edgenes; lo ha deshabitado de lo esencial. El sujeto se ha ido vaciando del sentido de ser; se ha vaciado de alma. El alma es sabidur\u00eda, no conocimiento. El enfoque post-moderno nos ha alejado de lo natural para sumergirnos en el vac\u00edo conceptual: vivimos el \u201cnihilismo de la transparencia o de la neutralizaci\u00f3n\u201d como lo califica Baudrillard.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">A pesar de la globalizaci\u00f3n, el hombre, como nunca antes se ha perdido en la nada vertiginosa. La disyuntiva hamletiana, \u201cser o no ser\u201d, parece ya no tener cabida en nuestros tiempos. \u201cA cual de las m\u00faltiples m\u00e1scaras me adhiero yo\u201d es la problem\u00e1tica emergente. El pensador venezolano, Juan Liscano, expresa la condici\u00f3n del hombre actual con las siguientes palabras: \u201cel vac\u00edo del alma contempor\u00e1nea [resulta de la ruptura del] v\u00ednculo espiritual con la naturaleza y sometida \u00e9sta a la exploraci\u00f3n tecnol\u00f3gica y a la destrucci\u00f3n ecol\u00f3gica, el civilizado se llena de hechos ef\u00edmeros existenciales, de inmediateces evanescentes, de novedades publicitadas, envejecidas en seguida, ausente, exacerbado el ego, sin participaci\u00f3n ya en el inmenso ritmo c\u00f3smico. Es persona y no participante din\u00e1mico del orden universal, es decir, personoe, m\u00e1scara de actor, s\u00f3lo personaje en una desordenada e improvisada representaci\u00f3n del indefinible absurdo que nos rige\u201d (1993, p. 117).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Por ello, si la \u00e9poca de Freud puede ser conceptualizada como la era de la neurosis, la nuestra pueda ser insertada, adem\u00e1s de la psicosis, bajo la \u00e9gida de la psicopat\u00eda: del pathos (sufrimiento) de psyche (alma). La psicopat\u00eda con sus manifestaciones destructivas y su carencia de ley, orden y l\u00edmites nos remite directamente al titanismo. Hemos tra\u00eddo lo tit\u00e1nico-promet\u00e9ico a escena y hemos enviado a Eros, el principio de relaci\u00f3n, de conexi\u00f3n y de intimidad (interna y externa) al exilio. Y es que Eros necesita tiempo de sedimentaci\u00f3n, y tiempo es de lo que m\u00e1s carecemos: queremos m\u00e1s tiempo para matar el tiempo. Donde no hay eros, reina el poder, concluye Jung. Es decir, la psicopat\u00eda. Todos contenemos en nuestra naturaleza esta inferioridad psicop\u00e1tica capaz de irrumpir cuando nuestro \u201cprecio\u201d es alcanzado: sea este precio traducido en poder, prestigio, dinero o placer. Realizando una impostaci\u00f3n junguiana al terreno psicosocial, el analista junguiano, Adolf Guggenb\u00fchl-Craig, nos ejemplifica en su obra Eros on Crutches, las consecuencias del exilio de Eros: Si bien, un guerrero con Eros lucha en defensa de los valores que le son importantes y est\u00e1 presto a entregar su vida por salvar la de otros o por sus elevados ideales, un guerrero sin Eros, en cambio, es un mercenario brutal, un asesino en masa, un exterminador demon\u00edaco.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Sin Eros, nos hemos convertido en m\u00e1quinas omni-deseantes a fin de colmar el vac\u00edo que nos invade. M\u00e1s, lejos de colmarse, los deseos cumplidos se precipitan al abismo, pues nuestros deseos no tienen una meta leg\u00edtima. Carentes de un proyecto de vida, son deseos sin objeto. No son motivados por Anank\u00e9 (Necesidad natural que determina la vida ps\u00edquica desde el comienzo) sino que surgen de las necesidades artificiales impuestas por el fantasma del consumismo que nos subyuga bajo una forma vac\u00eda e inescapable de seducci\u00f3n.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Exiliados de nuestra interioridad, surge en el hombre contempor\u00e1neo un renovado inter\u00e9s por la religi\u00f3n. La palabra religi\u00f3n procede del lat\u00edn \u201creligare,\u201d que significa re-conectar. Sin embargo, literalizamos la necesidad de reconexi\u00f3n con nuestra interioridad escindida buscando nuevos dioses o renovando los viejos. Por ello, Kristeva concluye que esta aparente religiosidad \u201cm\u00e1s que surgir de una b\u00fasqueda leg\u00edtima, parece, m\u00e1s bien, producto de una pobreza psicol\u00f3gica que provee la fe de un alma artificial con miras a poder reemplazar a la subjetividad mutilada.\u201dComo todo lo relativo al postmodernismo, tambi\u00e9n esos intentos de religiosidad han asumido un matiz \u201clight\u201d y se han ubicado bajo el edulcorado t\u00e9rmino de \u201cNew age\u201d, nueva era. Dentro del marco de la irracionalidad que nos domina, aquello incapaz de ser representado o aprehendido conceptualmente como lo sublime (Kant-Lyotard) o lo numinoso (Jung) adquiere una enorme importancia simb\u00f3lica en el pensamiento postmoderno. En consecuencia, las formas religiosas moldeadas por lo sublime como el misticismo parecen encontrar ecos sonoros en nuestros tiempos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Paralelamente, podemos observar otra situaci\u00f3n que est\u00e1 teniendo lugar en la actualidad: en un intento por protegerse de la angustia tra\u00edda por la diversidad y pluralidad de discursos, saberes y valores, la conciencia condicionada culturalmente al pensamiento monote\u00edsta, al borde del colapso, adopta reglas r\u00edgidas e inflexibles traducidas en un fundamentalismo que no es otra cosa m\u00e1s que la afirmaci\u00f3n de la \u201cabsolutizaci\u00f3n de lo relativo.\u201d Como consecuencia de la ausencia de mediaciones dial\u00e9cticas imposibilitada por el exilio de Eros, surge la sombra del poder y, con la misma, la polarizaci\u00f3n bien-mal, con sus conocidas (y experimentadas) nefastas consecuencias: la historia universal (y local) reciente ha sido ejecutor y testigo del resultado de este estado de unilateralidad, de sectarismo. Las \u201cgrandes narrativas\u201d que declaramos inoperantes vuelven a levantarse de las cenizas y los textos sagrados buscan recobrar un lugar regente a fin de determinar el curso del desarrollo y las metas del hombre. Pese a que el fundamentalismo religioso es el ejemplo m\u00e1s claro de la reafirmaci\u00f3n de las grandes narrativas frente a las tendencias culturales inaceptables (relativismo moral) no es la \u00fanica forma de fundamentalismo: podemos hablar tambi\u00e9n de un fundamentalismo pol\u00edtico, ecol\u00f3gico, moral-secular, etc. Las ansiedades paranoicas son despertadas bajo el clima de terror y sospecha imperante en la era del terrorismo. En consecuencia surge una paradoja: aunque el individuo postmoderno muestra un marcado cinismo frente a las instituciones oficiales, al mismo tiempo, cree firmemente en la existencia de conspiraciones por parte organizaciones secretas pol\u00edticas, militares, industriales, etc. que imagina controlan no s\u00f3lo las instituciones significantes (gobierno, prensa, mercados) sino la existencia misma de los ciudadanos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\nEL PAPEL DEL ESPACIO ANAL\u00cdTICO EN NUESTROS TIEMPOS<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Si bien la tecnolog\u00eda no nos deja desamparados al ofrecernos la m\u00e1s diversa variedad de psicof\u00e1rmacos, a la vez, esos \u201cpara\u00edsos artificiales\u201d s\u00f3lo perpet\u00faan el problema cartesiano al atender el cuerpo y no el alma.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El espacio anal\u00edtico tiene un papel fundamental en la recuperaci\u00f3n del alma producto de estos tiempos de vacuidad y exceso: ofrece el t\u00e9menos (espacio sagrado) a fin de que el hombre se re-encuentre con su intimidad perdida y pueda redimir su visi\u00f3n de la vida carente de interioridad. Es el lugar capaz de invitar la reflexi\u00f3n con miras a conducir el caos, a un cosmos y a un nuevo orden.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">REFERENCIAS:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">&#8211; Baudrillard, J. (1994) Simulacra and Simulation. Traducido por Sheila<br \/>\nFaria Glaser. The University of Michigan Press.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">&#8211; Baudrillard, J. (2002) La ilusi\u00f3n vital. Siglo XXI de Espa\u00f1a Editores S.A.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">&#8211; Beckford, J (1993) \u201cReligion, Modernity and Post-Modernity\u201d en B. R. Wilson (ed.), Religion: Contemporary Issues. London: Bellew.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">&#8211; Jung, C. G. 1979) Collected Works. Sir H. Read, M. Fordham, G.Adler and W. McGuire (eds.), 20 vol. Princeton, N.J.: Princeton University Press (Bollingen Series XX).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">&#8211; Kristeva Julia (1995) New Maladies of the Soul. Traducido por Roos Guberman. New York: Columbia University.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">&#8211; Liscano, Juan (1993) La tentaci\u00f3n del caos. Caracas: Alfadil Ediciones.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">&#8211; Nietzsche, F (1991) El nacimiento de la tragedia. Traducido por Andr\u00e9s S\u00e1nchez Pascual. Madrid: Alianza Editorial.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">&#8211; Nietzsche, F (1992) La Ciencia Jovial. Traducido por Jos\u00e9 Jara. Caracas: Monte Avila Editores.<\/h4>\n<\/div>\n<\/div>\n<div align=\"justify\">\n<p align=\"center\">\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>GERTRUDIS OSTFELD DE BENDAY\u00c1N Trudy de Benday\u00e1n es una Analista Junguiana, Magister en Filosofia, con un Doctorado en Estudios Psicoanal\u00edticos. 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