{"id":5507,"date":"2017-07-07T18:18:47","date_gmt":"2017-07-07T18:18:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.adepac.org\/inicio\/?p=5507"},"modified":"2023-11-18T17:13:53","modified_gmt":"2023-11-18T17:13:53","slug":"otro-lugar-para-la-psicosis-ana-maria-vargas-b","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/otro-lugar-para-la-psicosis-ana-maria-vargas-b\/","title":{"rendered":"Otro lugar para la psicosis &#8211; Ana Mar\u00eda Vargas B."},"content":{"rendered":"<div id=\"profile\">\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>ANA MAR\u00cdA VARGAS<\/strong><\/h3>\n<h5 style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/MascaraChamanAfrica.jpg\"><br \/>\n<\/a><a href=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Psicosis.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-5509\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Psicosis.png\" alt=\"Psicosis\" width=\"400\" height=\"311\" srcset=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Psicosis.png 450w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Psicosis-300x233.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/a><\/h5>\n<h5 style=\"text-align: center;\"><\/h5>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><em>Ana Mar\u00eda Vargas Betancourt es Licenciada en Docencia con \u00e9nfasis en promoci\u00f3n social, egresada de la Universidad San Buenaventura. Psic\u00f3loga, egresada de la Universidad de Antioquia. Especialista en Hermen\u00e9utica Literaria, egresada de la Universidad EAFIT, en la cual cursa actualmente Maestr\u00eda en Estudios Human\u00edsticos. Desde 2004, labora en \u00e9sta instituci\u00f3n desempe\u00f1\u00e1ndose como docente, psic\u00f3loga e investigadora. \u00a0Correo:\u00a0<a href=\"mailto:avargas2@eafit.edu.co\">avargas2@eafit.edu.co<\/a><\/em><\/h4>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>_______________________________________<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"miembros\">\n<h4 style=\"padding-left: 60px; text-align: right;\">Pensar de una manera diferente a como se piensa hoy en general tiene siempre un aire de ilegitimidad intempestiva, de aguafiestas; es, incluso, algo casi incorrecto, enfermizo y blasfematorio, que no deja de implicar graves peligros sociales para quien nada de forma tan absurda contra corriente\u2026 Hoy, no es la fuerza del alma la que se edifica un cuerpo, sino que, al contrario, es la materia la que, por su quimismo, engendra un alma\u2026 El esp\u00edritu de la \u00e9poca se niega a conceder una sustancialidad propia al alma, ya que, a sus ojos, ello ser\u00eda una herej\u00eda.<br \/>\n(Jung, 2016, p. 6)<\/h4>\n<\/div>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Referirse a c\u00f3mo es atendida la psicosis en una instituci\u00f3n universitaria puede resultar un tanto arriesgado, si tenemos en cuenta que la consideraci\u00f3n dominante la propone como una enfermedad mental derivada de alteraciones biol\u00f3gicas que ha de ser atendida en el marco de otro tipo de instituciones. Es opuesto a la doctrina dominante, anunciar que es posible acogerla en un espacio diferente al hospital y con herramientas distintas a la medicaci\u00f3n, que no en todos los casos el confinamiento es la v\u00eda necesaria.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Es natural e inevitable que emerjan posibilidades contrarias pues la psique es territorio de opuestos, donde la tensi\u00f3n entre ellos posibilita su movimiento y por tanto su vida. Para dar cuenta de esta necesaria oposici\u00f3n, a la que me he acogido de la mano de la Psicolog\u00eda Anal\u00edtica, ser\u00e1n \u00e9sta, la psicosis y mi experiencia cl\u00ednica, la urdimbre de la trama que se despliega a continuaci\u00f3n. Este es el relato de parte de m\u00ed trasegar entre la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica, con una forma particular de escuchar e intervenir lo ps\u00edquico donde se presta atenci\u00f3n a lo inconsciente y se respetan las construcciones subjetivas que cada individuo realiza para navegar su propia existencia.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>C\u00f3digos b\u00e1sicos para comprender.<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Carl Gustav Jung, psiquiatra suizo nacido en 1875 y fallecido en 1961, compa\u00f1ero de Sigmund Freud durante la primera d\u00e9cada del Siglo XX, concibe una propuesta diferente del psicoan\u00e1lisis y la psicolog\u00eda de su \u00e9poca. Se distancia de varios de los conceptos fundamentales de Freud; entre otros, no acuerda con la connotaci\u00f3n estrictamente sexual de la libido, no considera la asociaci\u00f3n libre como estrategia privilegiada para el acceso a lo inconsciente, no ubica el complejo de Edipo como centro soberano de la estructuraci\u00f3n ps\u00edquica y es diferente su forma de abordar e interpretar los sue\u00f1os. A pesar de las diferencias, Jung mantuvo acuerdos con la propuesta de Freud en cuanto a la cualidad compensatoria del s\u00edntoma, la existencia de contenidos inconscientes que se imponen a la consciencia y las posibilidades de movimientos singulares ante ellos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Su propuesta considera la vida ps\u00edquica como una red que no es simple efecto de una causa fija. Para \u00e9l, la psique<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> es un tejido complejo, m\u00f3vil, que incluye lo personal, no solo lo consciente, conectado con lo colectivo inconsciente. El pensamiento de Jung trasciende la exclusividad de asociaciones causales entre los hechos, al concebir la realidad interna y externa del hombre como un \u201crizoma\u201d (V\u00e9lez, 99, 23-25), un entretejido vital sustentador, movilizado y transformado por la singularidad de cada una de sus emergencias, con causa y finalidad.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En la Psicolog\u00eda Anal\u00edtica, la psique, el alma, es el territorio de lo parad\u00f3jico; la consciencia diferencia y valoriza las polaridades mientras en lo inconsciente los opuestos <em>se tocan<\/em>, viven amalgamados. La consciencia es una emergencia tard\u00eda de lo inconsciente, este ha dado paso a una ilimitada cantidad de singularidades que expresan la evoluci\u00f3n de la conciencia individual. Lo inconsciente preexiste a esta y se nutre de sus contenidos, particularmente de aquellas experiencias e impresiones reprimidas, olvidadas por diversas exigencias personales y culturales pero que mantienen una carga afectiva que imanta a la consciencia, que se le imponen condicionando el devenir subjetivo. Estas \u00abrepresentaciones cargadas afectivamente\u00bb es lo que Jung llama Complejos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201c\u00bfQu\u00e9 es, pues, cient\u00edficamente hablando, un \u00abcomplejo afectivo\u00bb? Es la <em>imagen emocional y vivaz de una situaci\u00f3n ps\u00edquica detenida, imagen incompatible, adem\u00e1s, con la actitud y la atm\u00f3sfera conscientes habituales; <\/em>est\u00e1 dotada de una fuerte cohesi\u00f3n interior, de una especie de totalidad propia y, en un grado relativamente elevado, de <em>autonom\u00eda: <\/em>su sumisi\u00f3n a las disposiciones de la conciencia es fugaz y se comporta en consecuencia en el espacio consciente como un <em>corpus alienum, <\/em>animado de una vida propia.\u201d (Jung, 2016, p 123)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Del caos originario emergen n\u00facleos que se afectan unos a otros, que se distancian, que chocan, que guardan una relaci\u00f3n de vecindad a veces tranquila, a veces ca\u00f3tica. \u201cEstas parcelas existen juntas, relativamente independientes unas de otras, y pueden en todo momento turnarse mutuamente; es decir, que cada una posee un alto grado de <em>autonom\u00eda.\u201d<\/em>(Jung, 2016, p 123). En medio de este <em>tejido complejo <\/em>el Yo es una parcela m\u00e1s; \u201cEl primer complejo activado es el complejo del Yo, el cual comienza a funcionar en la primera infancia. El Yo es el m\u00e1s aut\u00f3nomo y diferenciado de los complejos y conglomera nuestra visi\u00f3n de mundo y de nosotros mismos.\u201d(Ostfeld, 2015, 1) Esta parcela opera en aras de la diferenciaci\u00f3n pero no comanda el territorio ps\u00edquico. Si bien tiende a la supremac\u00eda, los dem\u00e1s complejos pueden obnubilarlo, rebasarlo y tomar el mando, en los peores casos someterlo hasta la invasi\u00f3n temporal o definitiva. \u201cLa diferencia entre un lapsus lingue corriente y las blasfemias desordenadas de un poseso es una diferencia de grado.\u201d (Jung, 2016, 12)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Dado que lo inconsciente es el territorio de lo parad\u00f3jico, las unidades que le son propias se caracterizan tambi\u00e9n por una doble faz. No son malsanas en s\u00ed mismas, son estrictamente hablando las \u201cunidades vivientes de la psique inconsciente\u201d (Jung, 2016, p 127). Su capacidad de arrasamiento del territorio consciente se relaciona con el grado de profundidad en que se encuentren. Seg\u00fan Ostfeld, a mayor inconsciencia de un complejo mayor ser\u00e1 su grado de autonom\u00eda y por tanto mayor la posibilidad de que imante o invada la consciencia.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El entramado de complejos forma una primera capa de lo inconsciente, lo que Jung nombra como la Sombra, ese lado personal desconocido para la consciencia que cada uno porta a la manera de un ba\u00fal oculto. Este estrato individual descansa sobre otro m\u00e1s profundo que no se origina en la experiencia particular; si bien se ha constituido con contenidos reprimidos est\u00e1 prefigurado desde uno que como especie compartimos y que es el reservorio de la vida ps\u00edquica humana en el planeta: el inconsciente colectivo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u00abPuesto que el ni\u00f1o llega al mundo con un cerebro predeterminado por la herencia y diferenciado, y por lo tanto tambi\u00e9n individualizado, no se enfrenta a los est\u00edmulos de los sentidos con cualquier disposici\u00f3n sino con una disposici\u00f3n espec\u00edfica, que ya condiciona una selecci\u00f3n y configuraci\u00f3n peculiar (individual) de la apercepci\u00f3n. Se puede comprobar que estas disposiciones son instintos y preformaciones heredadas. Estas preformaciones son las condiciones a priori y formales, basadas en los instintos, de la apercepci\u00f3n. Son los arquetipos. Los arquetipos se\u00f1alan v\u00edas determinadas a toda actividad de la fantas\u00eda y producen de ese modo asombrosos paralelos mitol\u00f3gicos; no se trata entonces de representaciones heredadas sino de posibilidades de representaci\u00f3n, son una herencia no individual sino en sustancia general\u201d (Jung, 1977, 62-63).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Los arquetipos son los componentes del inconsciente colectivo, como tal no son susceptibles de consciencia sino estructuras formales indeterminables que tienen sin embargo la posibilidad de aparecer bajo formas determinadas (Jung, 1977, 66). Estas formas son las representaciones arquet\u00edpicas, llamadas tambi\u00e9n im\u00e1genes primordiales, netamente simb\u00f3licas. En la Psicolog\u00eda Anal\u00edtica, el s\u00edmbolo es diferente al signo:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><em>\u201c<\/em>Una expresi\u00f3n que se emplea para designar una cosa conocida no pasa nunca de ser un mero signo y jam\u00e1s ser\u00e1 un s\u00edmbolo. Por ello es completamente imposible crear un s\u00edmbolo vivo (esto es, un s\u00edmbolo pre\u00f1ado de significado) a partir de conexiones conocidas. Pues lo creado de esa manera no contiene nunca m\u00e1s que aquello que dentro de \u00e9l se ha puesto. Todo producto ps\u00edquico puede ser concebido como s\u00edmbolo siempre que sea la mejor expresi\u00f3n posible en ese momento de una situaci\u00f3n factual desconocida o s\u00f3lo relativamente conocida hasta entonces, y siempre que nos inclinemos a admitir que la expresi\u00f3n quiere designar tambi\u00e9n aquello que s\u00f3lo est\u00e1 presentido, pero a\u00fan no est\u00e1 claramente sabido.\u201d(Jung, 1995, 555)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Las representaciones arquet\u00edpicas emergen ante la consciencia amalgamando los opuestos que en el inconsciente coexisten. Son en s\u00ed mismas parad\u00f3jicas, pues relacionan lo consciente y lo inconsciente; surgen del misterio y lo mantienen pero al mismo tiempo lo evidencian ante la conciencia. Dada la polaridad inherente a lo ps\u00edquico, todos los arquetipos tienen tambi\u00e9n un aspecto negativo y uno positivo. Aparecen como mitos en la historia de los pueblos y se encuentran en cada individuo emergiendo como imagos<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a> en los sue\u00f1os y en las fantas\u00edas. \u201cTienen tanto de sentimientos como de pensamientos; es m\u00e1s, poseen algo as\u00ed como una vida propia e independiente\u2026\u201d. (Jung, 1990, 58). Jung caracteriza algunos arquetipos, a la manera de una delimitaci\u00f3n puramente emp\u00edrica que pretende dar nombre a un grupo de fen\u00f3menos afines o an\u00e1logos, describiendo, entre otros, el \u00c1nima, el \u00c1nimus, el S\u00ed Mismo. Las representaciones arquet\u00edpicas que los manifiestan evidencian los movimientos y transformaciones de la libido.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La libido en Jung es energ\u00eda ps\u00edquica: \u201c La energ\u00eda ps\u00edquica es la intensidad del proceso ps\u00edquico, su valor psicol\u00f3gico (no moral, no atribuido) &#8230; sencillamente definido por su fuerza determinante, la cual se exterioriza en determinados efectos ps\u00edquicos (\u201crendimientos\u201d) &#8230; Lo uso como un concepto apto para expresar intensidades y valores\u201d(Jung, 1995, 542). El concepto de libido se nutre de la concepci\u00f3n de energ\u00eda de la f\u00edsica moderna<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>; indica la existencia de una <em>cantidad <\/em>presente en la psique, no material pero igualmente manifiesta en sus efectos que son las manifestaciones ps\u00edquicas mismas; a la libido puede atribu\u00edrsele un valor en el sentido de <em>carga y <\/em>es considerada como una especializaci\u00f3n de la energ\u00eda vital, que se diferencia en oposici\u00f3n f\u00edsica-ps\u00edquica. El s\u00edmbolo es el elemento que sirve a la autorregulaci\u00f3n ps\u00edquica, \u201cRegula y transforma dos expresiones de la energ\u00eda vital o libido que son opuestas&#8230; el s\u00edmbolo es la resultante de estas dos que emergen a la consciencia como tensi\u00f3n\u201d (Jung, 1977, 5). Manifiesta y re\u00fane en s\u00ed mismo los opuestos mientras impacta en el movimiento libidinal, en la red energ\u00e9tica que constituye a la psique<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Todo s\u00edmbolo emerge como imagen, pero no toda imagen es simb\u00f3lica. \u201cEn el origen y dentro de las im\u00e1genes y de los s\u00edmbolos encontramos la energ\u00eda como principio formal, y sabemos, tambi\u00e9n, que la energ\u00eda solo es reconocible por y en su manifestaci\u00f3n. Ahora bien, su esencia es precisamente su tendencia a expresarse en im\u00e1genes sin determinar ni los contenidos ni el car\u00e1cter de \u00e9stas. As\u00ed pues la energ\u00eda se hace ps\u00edquica como imagen y en la imagen&#8230;\u201d (V\u00e9lez, 1999, 36) Esta es anterior al pensamiento racional en el desarrollo ps\u00edquico, siendo caracter\u00edstico del pensamiento infantil lo fant\u00e1stico, la imaginaci\u00f3n, la cual en Jung es entendida en t\u00e9rminos generales como Actividad imaginativa<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>: la actividad propia de la psique de generar im\u00e1genes, expresi\u00f3n directa de la actividad vital ps\u00edquica, un sistema de fuerzas que se le aparece a la consciencia. La fantas\u00eda es un conjunto de representaciones que emergen a partir de una acci\u00f3n propia o se imponen a la consciencia, que no necesariamente se corresponden con el mundo exterior.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u00a0\u00abEs posible distinguir fantas\u00edas activas y fantas\u00edas pasivas. Las fantas\u00edas activas son provocadas por la intuici\u00f3n, esto es, por una actitud dirigida a la percepci\u00f3n de contenidos inconscientes; aqu\u00ed la libido ocupa inmediatamente todos los elementos que emergen de lo inconsciente y los eleva, mediante la asociaci\u00f3n de materiales paralelos, a la altura de la claridad y la visualizabilidad. Las fantas\u00edas pasivas aparecen desde el comienzo en forma visualizable, sin que haya una actitud intuitiva antecedente o concomitante, encontr\u00e1ndose el sujeto que conoce en una actitud completamente pasiva\u00bb (Jung, 1995, 510).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Mientras las primeras forman parte a menudo de las actividades m\u00e1s excelsas del ser humano, como el arte, las segundas llevan no pocas veces la marca de la enfermedad. Lo activo presupone una personalidad en la v\u00eda de la integraci\u00f3n, ya que consciente e inconsciente confluyen en un mismo producto, en tanto que lo pasivo solo expresa el punto de vista de lo inconsciente, imponi\u00e9ndose a la consciencia y, en algunos casos, inund\u00e1ndola por completo. Los sue\u00f1os forman parte de las fantas\u00edas pasivas. En ellos lo ignoto de la psique se manifiesta sin el consentimiento consciente, aprovechando que la libido que ocupa habitualmente la consciencia se halla disponible.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La energ\u00eda vital se hace ps\u00edquica en la imagen, obliga como tal a representar no a los contenidos pero si a su manifestaci\u00f3n. La imagen no aparece solo como reproducci\u00f3n ps\u00edquica de un objeto externo, es fundamentalmente producto de la actividad inconsciente que se nutre de los aportes de la consciencia. En este sentido, la representaci\u00f3n arquet\u00edpica no escapa al influjo de la valoraci\u00f3n consciente, pues el contenido inconsciente al conciencializarse y ser percibido, cambia de acuerdo con cada consciencia individual y con cada cultura en que surge.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Las im\u00e1genes primordiales son representantes por excelencia de los movimientos libidinales, con las cuales hemos dado respuesta a las inquietudes m\u00e1s profundas sobre lo humano: La pregunta por el amor, la muerte o la trascendencia lleva a narraciones e im\u00e1genes que impregnan el devenir de la cultura y de cada ser humano. El h\u00e9roe que enfrenta mil peligros al encuentro de su dama, la sempiterna lucha entre el bien y el mal, la bruja que enga\u00f1a, el hada que aparece en el momento justo, el drag\u00f3n que oculta tesoros insospechados, recorren en distintas formas y con muy diversos matices la historia de los pueblos. En lo subjetivo, estas representaciones pueden ser portadoras del desarrollo ps\u00edquico o evidencian todo lo contrario: la desintegraci\u00f3n ps\u00edquica que caracteriza a la psicosis.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00bfAcoger la psicosis en una instituci\u00f3n universitaria?<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"padding-left: 60px; text-align: right;\">\u201c\u2026lo que el artista y el demente tienen en com\u00fan, tambi\u00e9n es com\u00fan a todo ser humano: una fantas\u00eda creativa e incansable, que constantemente est\u00e1 ocupada en suavizar la dura realidad&#8230; La demencia le permite subir a la superficie. Una vez que est\u00e1 arriba, se nubla la realidad como detr\u00e1s de un velo, en forma m\u00e1s o menos r\u00e1pida. Se convierte en un sue\u00f1o lejano, pero el sue\u00f1o se convierte en realidad\u2026\u201d<br \/>\n(Jung, 1990 A, 33)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Hace veinte a\u00f1os inici\u00e9 el estudio de la propuesta de Carl Gustav Jung; durante los \u00faltimos diez he venido transitando el proceso anal\u00edtico que desde esta se orienta y he dedicado mi pr\u00e1ctica profesional a atender estudiantes universitarios en el marco de una instituci\u00f3n educativa privada. Dada mi elecci\u00f3n te\u00f3rica y pr\u00e1ctica, es afortunado formar parte de una dependencia que desde hace casi veinte a\u00f1os ha sido liderada por profesionales que han acogido el discurso psicoanal\u00edtico. Muchos de los fundamentos de la Psicolog\u00eda Anal\u00edtica propician el di\u00e1logo con el psicoan\u00e1lisis, de ah\u00ed la fortuna y la posibilidad de formar parte de una trayectoria significativa en apuestas educativas, cl\u00ednicas e investigativas caracterizadas, entre otros, por el lugar que se otorga a lo singular y por la atenci\u00f3n a lo que <em>no se dice <\/em>y a lo que se dice pero pocos escuchan.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En el \u00e1mbito cl\u00ednico, se mantiene una apertura particular que dista de algunas limitaciones que tradicionalmente se imponen a los servicios de atenci\u00f3n psicol\u00f3gica en un contexto institucional, referidas espec\u00edficamente a la cantidad de sesiones y el tipo de casos que es posible atender. En cuanto al n\u00famero de citas, se ha transitado desde una cantidad determinada, exceptuando con los estudiantes en una situaci\u00f3n socioecon\u00f3mica que restringir\u00eda sus posibilidades para acceder a consulta privada, a la apertura a que cualquier proceso pueda durar toda la carrera universitaria, es decir varios a\u00f1os. En el segundo caso, ha prevalecido la atenci\u00f3n a cualquier motivo de consulta, con la posibilidad de inter consulta con profesionales externos. Estas condiciones favorecen no retroceder ante la psicosis.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Para la psiquiatr\u00eda convencional, la psicosis es una enfermedad mental causada por una disfunci\u00f3n neurol\u00f3gica que solo puede intervenirse con medicaci\u00f3n. El concepto transita en la l\u00f3gica del discurso m\u00e9dico, que para el caso de los trastornos mentales pone la causa en el organismo, el efecto en la percepci\u00f3n o el comportamiento y el tratamiento en la sustancia. Jung, si bien valoraba la investigaci\u00f3n en relaci\u00f3n con las causas fisiol\u00f3gicas de la psicosis, considerando que podr\u00eda en un futuro dar luces sobre este trastorno, abog\u00f3 siempre por acentuar en el estudio y tratamiento en el \u00e1mbito psicol\u00f3gico.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El fundador de la Psicolog\u00eda Anal\u00edtica, refiere que la tendencia psiqui\u00e1trica tradicional sigue el dogma materialista, que, \u201ccomo lo formula la psiquiatr\u00eda, dice: \u201cenfermedades mentales son enfermedades del cerebro\u201d.\u201d (Jung, 1990 A, 67). Todo dogma implica la represi\u00f3n, negaci\u00f3n o eclipse de su contrario. Por tanto, si el \u00e9nfasis se ubica en la etiolog\u00eda f\u00edsica su contraparte ps\u00edquica se ver\u00e1 catalogada como algo accesorio, como un epifen\u00f3meno m\u00f3rbido de la materia. Dicha ubicaci\u00f3n podr\u00eda ser, seg\u00fan Jung, la causa de que los psiquiatras convencionales dejen pasar de largo la riqueza simb\u00f3lica del sistema delusorio.<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La incidencia de esta consderaci\u00f3n sigue siendo fundamental en nuestros d\u00edas. La ampliaci\u00f3n desbordada de los cuadros diagn\u00f3sticos en el DSM y la marcada tendencia a la medicalizaci\u00f3n, hospitalizaci\u00f3n y normalizaci\u00f3n, atravesada por el discurso del consumo y el capital, aleja cada vez m\u00e1s la mirada de los factores ps\u00edquicos per se y con ello de posturas que apunten a la construcci\u00f3n de alternativas singulares en contrav\u00eda de la estandarizaci\u00f3n. La apuesta junguiana no es abogar por un aspecto en detrimento del otro, por psicologizar en lugar de medicalizar, sino por un dialogo que no desestime ni lo f\u00edsico ni lo ps\u00edquico.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201c\u2026 sin lugar a dudas pasar\u00e1 mucho tiempo antes de que la fisiolog\u00eda y la patolog\u00eda del cerebro, por un lado, y la psicolog\u00eda del inconsciente, por el otro, puedan estrecharse la mano. Aunque nuestros conocimientos actuales no nos permiten todav\u00eda descubrir los puentes que conectan la naturaleza tangible y visible del cerebro con la aparente insustancialidad de las formas ps\u00edquicas, existe la seguridad infalible de su presencia. Que esta seguridad impida a los investigadores cometer el error de desatender un lado en favor del otro o desear reemplazar el uno por el otro. La naturaleza no existir\u00eda sin sustancia y tampoco existir\u00eda si no se refleja en la psiquis\u201d (Jung, 1990 A, 132)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En nuestros d\u00edas, los avances cient\u00edficos en relaci\u00f3n con el genoma humano y el funcionamiento sin\u00e1ptico del sistema nervioso central, no logran a\u00fan descifrar el misterio; la exploraci\u00f3n y atenci\u00f3n a las causas y contenidos psicol\u00f3gicos sigue siendo una v\u00eda regia, que desde las posturas psicoanal\u00edtica y anal\u00edtica han evidenciado m\u00faltiples posibilidades. M\u00e1s a\u00fan, si acordamos con Jung que la mayor\u00eda de las psicosis son leves<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a> y no llegan afortunadamente a los pasillos de los hospitales psiqui\u00e1tricos. \u00c9l siempre se mostr\u00f3 optimista en cuanto a su tratamiento psicol\u00f3gico, refiriendo logros importantes enmarcados en su propia experiencia.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Para el caso del servicio universitario en el cual atiendo, usualmente el motivo de consulta manifiesto de los estudiantes que habitan el mundo desde la psicosis, hace referencia a las mismas dificultades de cualquier joven universitario: acad\u00e9micas o en la construcci\u00f3n de v\u00ednculos sociales con otros. En lo acad\u00e9mico, es habitual que haga presencia la conocida ansiedad ante ex\u00e1menes o limitaciones para el estudio o comprensi\u00f3n de disciplinas espec\u00edficas. En lo social, es recurrente la percepci\u00f3n de soledad, indiferencia de los dem\u00e1s hacia las dificultades propias o malestar recurrente ante decires y acciones de otros compa\u00f1eros.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">A medida que avanza el proceso, los j\u00f3venes pacientes comienzan a informar de otros factores que les resultan problem\u00e1ticos: ideas recurrentes que se imponen en forma duradera y pueden o no ir acompa\u00f1adas de alg\u00fan tipo de sensaci\u00f3n corporal; im\u00e1genes on\u00edricas incomprensibles para las cuales no encuentran, ni hay efectivamente, alg\u00fan referente externo; o pensamientos difusos, desconectados entre s\u00ed, cuya articulaci\u00f3n implica un esfuerzo significativo; voces, im\u00e1genes, sensaciones que se imponen y cuya trayectoria no depende de la voluntad propia. Reconocen que estas experiencias preexisten al proceso psicol\u00f3gico, son expresadas a medida que el nivel de confianza se consolida, que la transferencia cobra consistencia. En la consulta tambi\u00e9n comienzan a evidenciarse asuntos de los cuales no tienen noticia: fluctuaciones importantes en el sustento emocional de la expresi\u00f3n, que var\u00eda de un aplanamiento r\u00edgido a una excitaci\u00f3n desbordada y que no se corresponde con lo dicho; narraciones extraordinarias referidas menos a hechos que a su elaboraci\u00f3n personal sobre lo vivido tomada como hecho; conjeturas inconsistentes sobre el motivo o finalidad de una experiencia que se toman por certezas.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Todos estos son temas psicol\u00f3gicos, que como tales plantean la pregunta por la Psicog\u00e9nesis de la psicosis, lo cual refiere a dos aspectos: en primer lugar, a que las condiciones en las cuales emergen los s\u00edntomas psic\u00f3ticos son psicol\u00f3gicas; en segundo lugar a la posibilidad de que la causa exclusiva del trastorno, o al menos gran parte de su etiolog\u00eda, sea ps\u00edquica.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En el primer caso, se plantea la relaci\u00f3n entre situaciones vitales con la emergencia de los s\u00edntomas caracter\u00edsticos de la psicosis: la muerte de un ser querido, el nacimiento de un hijo, una ruptura de pareja y m\u00faltiples acontecimientos esperados o inesperados, pueden marcar o enmarcar el inicio de alucinaciones, delirios, alteraciones del pensamiento y el lenguaje, que dan cuenta de que la consciencia ha sido invadida por contenidos que se alejan de la realidad objetiva o consensual, ante los cuales el sujeto parece encontrarse inerme. Dichas circunstancias no se caracterizan por ser inusuales o inconvenientes en s\u00ed mismas para cualquier ser humano, lo cual lleva a considerar una predisposici\u00f3n que determina las reacciones particulares ante ellas. Ya en el estudio de las neurosis, y en parte al lado de Freud, la predisposici\u00f3n psicol\u00f3gica fue un hallazgo que llev\u00f3 a aseverar que en la neurosis \u00e9sta es definitiva, desestimando su exclusiva etiolog\u00eda en las c\u00e9lulas nerviosas o en otros \u00f3rganos del cuerpo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En cuanto a lo psicol\u00f3gico como causa \u00fanica en la psicosis, Jung no fue concluyente al respecto. Siguiendo a su maestro, Eugen Bleuler <a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>, consideraba que exist\u00edan s\u00edntomas primarios, referidos a la alteraci\u00f3n en el pensamiento, sentimiento y voluntad, y s\u00edntomas secundarios, a saber, delirios y\u00a0 alucinaciones<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>. Seg\u00fan el psiquiatra y analista junguiano Yehuda Abramovitch, \u201cPara Jung, los s\u00edntomas secundarios deben entenderse como de origen psic\u00f3geno. En cuanto a los fundamentales, debati\u00f3 consigo mismo sobre si deber\u00edan considerarse como resultado de una vulnerabilidad constitucional cong\u00e9nita, o como resultado de \u201c\u2026 Una emoci\u00f3n inicial que da origen a alteraciones metab\u00f3licas. Estas emociones parecen estar acompa\u00f1adas de procesos qu\u00edmicos que provocan alteraciones o lesiones temporales o cr\u00f3nicas espec\u00edficas\u201d. (Carta al presidente de un simposio sobre Conceptos Qu\u00edmicos de la Psicosis, realizado en el segundo Congreso Internacional de Psiquiatr\u00eda de Z\u00farich septiembre 1-7,1957).\u201d (Abramovitch, 2014).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Acogi\u00e9ndose hasta cierto punto a la propuesta de Janet<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>, Jung reconoce en lo que aquel llam\u00f3 el abaissement du niveau mental, estado de disminuci\u00f3n del umbral de la consciencia, la condici\u00f3n o s\u00edntoma primario a la base de la psicosis. Plante\u00f3 como factores inherentes a este estado tanto una debilitaci\u00f3n del complejo del yo como una sobrecarga exacerbada de contenidos inconscientes que se le imponen a la consciencia. Sin embargo, el abaissement no es exclusivo de la psicosis, puede presentarse como efecto del consumo de sustancias psicoactivas o de shocks emocionales, forma parte de la din\u00e1mica de la histeria, profusamente estudiada por Jung, y de diversos trastornos psicol\u00f3gicos y estados alterados de consciencia. De hecho, el mecanismo por el cual la consciencia cede sus dominios a contenidos inconscientes es natural al fen\u00f3meno del sue\u00f1o.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201cNo es una met\u00e1fora decir que la demencia es un sue\u00f1o hecho \u201crealidad\u201d. La fenomenolog\u00eda del sue\u00f1o y de la esquizofrenia es casi id\u00e9ntica, por supuesto con cierta diferencia; porque una ocurre normalmente al dormir, mientras que la otra trastorna el estado consciente o de vigilia. El hecho de dormir es tambi\u00e9n un <em>abaissement du niveau mental<\/em>, que lleva a un olvido m\u00e1s o menos completo del yo. Por lo tanto, el mecanismo ps\u00edquico que provoca la extinci\u00f3n y desintegraci\u00f3n de la conciencia al dormir, es una funci\u00f3n normal,\u2026\u00a0 En la esquizofrenia parecer\u00eda ser que esta funci\u00f3n es puesta en marcha para provocar un estado so\u00f1oliento en el cual la consciencia es reducida al nivel de los sue\u00f1os o los sue\u00f1os son intensificados hasta igualar a la consciencia.\u201d (Jung, 1990 A, 98)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Lo que hace que la psicosis sea distinguible de otros estados o trastornos, es la simultaneidad de la presencia casi intacta de la orientaci\u00f3n consciente \u2013 en la cual est\u00e1n implicadas la atenci\u00f3n, memoria, y funciones afines- y de los s\u00edntomas que la caracterizan, derivando en una alteraci\u00f3n duradera durante la vigilia que no se origina directamente en una acci\u00f3n externa.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En el caso de la experiencia vivida en el servicio psicol\u00f3gico, algunos j\u00f3venes reconocen que a<em>lgo no anda bien en ellos<\/em>, que pocas o ninguna persona saben de esto, pues temen que se enteren dados los riesgos de se\u00f1alamiento social o familiar. Saben que lo que viven <em>es cosa de locos<\/em>. En otros, dicho reconocimiento es parcializado, solo hacia algunas ideas, sensaciones o im\u00e1genes, las dem\u00e1s son <em>muy normales. <\/em>Unos cuantos llegan con antecedentes de atenci\u00f3n psiqui\u00e1trica tradicional, estabilizados temporalmente mediante medicaci\u00f3n, la cual ha sido suspendida dada la desaparici\u00f3n de los s\u00edntomas; su mundo ha comenzado de nuevo a desmoronarse y algo <em>no les cuadra con el tema de tomar pastillas <\/em>o no quisieran volver a vivir la experiencia social y familiar alrededor de los pret\u00e9ritos episodios cr\u00edticos. Finalmente, unos pocos acuden a la manera de intervenci\u00f3n en crisis, remitidos por otras dependencias, llevados por compa\u00f1eros o profesores, en estado de pleno hundimiento.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Si bien para la Psicolog\u00eda Anal\u00edtica la psicosis es entendida como un trastorno, esta acepci\u00f3n no refiere a la definici\u00f3n psiqui\u00e1trica tradicional sino a una p\u00e9rdida de la homeostasis ps\u00edquica. \u201cLa expresi\u00f3n \u201cequilibrio mental\u201d no es una mera met\u00e1fora, porque realmente se trata de un trastorno del equilibrio que existe entre los contenidos conscientes e inconscientes. Lo que ocurre es que el funcionamiento normal del proceso inconsciente se introduce de manera anormal en la mente consciente y, por lo tanto, perturba la adaptaci\u00f3n del sujeto a su ambiente\u201d (Jung, 1990 A, 62). La psique procura <em>compensar <\/em>las tendencias extremas, conscientes o inconscientes. \u201cEste efecto compensatorio se expresa,\u2026, en ciertas actividades inconscientes, aparentemente sin sentido, que Freud ha denominado adecuadamente acciones sintom\u00e1ticas\u201d (Jung, 1990 A, 61). De esta forma, los s\u00edntomas llamados secundarios en la psicosis son un intento compensatorio natural que pareciera fallar en su cometido.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201cEstos impulsos o compensaciones correctores, que ahora irrumpen en la mente consciente deber\u00edan en realidad ser el comienzo de un proceso curativo,\u2026\u00a0 Esto no ocurre en la realidad, porque los impulsos correctores inconscientes, no logran hacerse perceptibles a la mente consciente, lo hacen de una manera que \u00e9sta no puede aceptar.\u201d (Jung, 1990 A, 63-64)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En la neurosis, se evidencia una lucha entre el yo y aquellos contenidos que reconoce como no- yo, conflicto ps\u00edquico ubicado temporalmente en el lugar de una conexi\u00f3n positiva entre los contenidos en pugna y que evidencia, pese a cierto grado de disociaci\u00f3n, rasgos de concertaci\u00f3n o v\u00ednculo entre las piezas escindidas con tendencia al restablecimiento de la conexi\u00f3n perdida. En la psicosis, en lugar de una oposici\u00f3n violenta ocurre una invasi\u00f3n, en la cual el yo tiende a perderse entre los contenidos que se imponen.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201cCada neur\u00f3tico lucha por el mantenimiento y supremac\u00eda de su consciencia del yo y por la subyugaci\u00f3n de las fuerzas inconscientes resistentes. Un paciente que se deja llevar por la intrusi\u00f3n de contenidos extra\u00f1os desde el inconsciente, un paciente que no lucha, que hasta se identifica con los elementos m\u00f3rbidos, inmediatamente se expone a una sospecha de esquizofrenia.\u201d (Jung, 1990 A, 94-95)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El complejo del yo es la frontera entre lo consciente y lo inconsciente, alojando contenidos tanto visibles como invisibles. Tiende a operar hacia la diferenciaci\u00f3n entre lo externo y lo interno, entre yo y no yo al interior de la psique; propende por la sobrevivencia de las posibilidades conscientes, por la permanencia de una identidad particular, y, a la manera de un faro, alerta sobre lo por venir desde las profundidades inconscientes. En el devenir de la psicosis, esta frontera aparece sin recursos para lograr su misi\u00f3n. Algo parece haber ocurrido en el desarrollo ps\u00edquico particular que ha fijado la construcci\u00f3n de la <em>Weltanschauung<\/em>, de la cosmovisi\u00f3n que determina nuestra forma de ver y estar en el mundo, en una etapa que forma parte del camino natural hacia la adaptaci\u00f3n al mundo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Durante la infancia se formula inicialmente una realidad subjetivizada, se comprende exclusivamente desde lo subjetivo, hilando im\u00e1genes o fantas\u00edas que responden a las mociones propias; ella ir\u00e1 entrando en contacto con el consenso social, lo que llamamos realidad objetiva, en aras de lograr una comprensi\u00f3n m\u00e1s amplia que vincule subjetivo y objetivo para lograr la \u201cconexi\u00f3n con la vida\u201d, (Jung, 1990 A, 45-46). En la psicosis este subjetivismo ha quedado fijado, dejando al yo desconectado del entorno, limitado en su capacidad de diferenciaci\u00f3n y por tanto a merced de las fuerzas inconscientes indiferenciadas. \u201c\u2026 mientras que en la persona sana el yo es el sujeto de la experiencia, en el esquizofr\u00e9nico el yo es s\u00f3lo<em> uno<\/em> de los sujetos que experimenta\u201d (Jung, 1990 A, 84) Desde esta concepci\u00f3n, en la psicosis el yo est\u00e1 comprometido en una desigual batalla con contenidos que desde lo inconsciente le atraen; un sujeto confundido entre lo su-yo y lo no-yo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201c\u2026 en la esquizofrenia los complejos se han convertido en fragmentos aut\u00f3nomos y desconectados que ya no se reintegran a la totalidad ps\u00edquica, o ya de nuevo se unen inesperadamente, como si nada hubiese pasado.<br \/>\nEn la esquizofrenia, la disociaci\u00f3n no solo es m\u00e1s seria, sino muy a menudo irreversible. La disociaci\u00f3n ya no es fluida y cambiable como en una neurosis; se asemeja m\u00e1s a un espejo roto.\u201d<\/h4>\n<h4 style=\"padding-left: 30px; text-align: right;\">(Jung, 1990 A, 91)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En la consulta psicol\u00f3gica que atiendo en la universidad, algunos j\u00f3venes reconocen claramente los contenidos invasivos, es decir con un grado de diferenciaci\u00f3n relevante y en los que suele haber un rendimiento acad\u00e9mico significativo. Son estudiantes con promedios altos, habilidades intelectuales evidentes, cuyas relaciones sociales giran en torno a estas competencias. En quienes la identificaci\u00f3n de lo que invade es parcial, suele haber una idea, voz o imagen que les mantiene <em>con los pies en la tierra, <\/em>referida usualmente a aspiraciones empresariales, profesionales o afectivas. Para quienes ya han vivido la experiencia de la medicaci\u00f3n e incluso la hospitalizaci\u00f3n, hay un reconocimiento de que algo podr\u00eda pasar en cualquier momento y la interconsulta \u2013 que en el grupo de trabajo preferimos con psiquiatras psicoanalistas o amigos del psicoan\u00e1lisis &#8211; suele ser una ruta pertinente. Inevitablemente habr\u00e1 quienes deban ser hospitalizados peri\u00f3dicamente y mantener medicaci\u00f3n por tiempos prolongados, quiz\u00e1 por toda su vida. En todos los casos, el servicio psicol\u00f3gico permanece disponible, para unos como un proceso regular para otros a la manera de un lugar al que acuden cuando el riesgo de derrumbe es inminente.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Su tejido ps\u00edquico evidencia fallos irreversibles en la trama, donde la urdimbre est\u00e1 siempre en riesgo de quedar al descubierto. La desarticulaci\u00f3n del entramado ps\u00edquico da paso a la emergencia de lo profundo. Este espejo roto no puede reflejar con consistencia las im\u00e1genes del mundo externo ni conectar diferenciadamente con las del mundo interno y en su lugar se imponen las im\u00e1genes de lo inconsciente colectivo. \u201cLa esquizofrenia ofrece, sobre todo, una cantidad inmensa de s\u00edmbolos colectivos; la neurosis en cambio mucho menos porque manifiesta, con muy pocas excepciones, una psicolog\u00eda predominantemente personal. El hecho de que la esquizofrenia quiebre los fundamentos de la psiquis, explica la abundancia de los s\u00edmbolos colectivos, porque \u00e9stos constituyen la estructura b\u00e1sica de la personalidad.\u201d (Jung, 1990 A, 100).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En los j\u00f3venes que nos consultan en la universidad, se observan particularmente dos tipos de narraciones: aquellas sumamente elaboradas, barrocas, con m\u00faltiples ires y venires, casi po\u00e9ticas; otras sumamente concretas, monotem\u00e1ticas, donde abundan los silencios a la espera de una especie de <em>orden<\/em> para hablar. No siempre hay neologismos, aliteraciones o aquellos fallos de la palabra que ocurren en los casos severos, pero si una danza verbal que o bien da la impresi\u00f3n de un viaje fant\u00e1stico, o bien de un ritmo b\u00e1sico sin mayores posibilidades de creaci\u00f3n. Las im\u00e1genes se mueven de la misma manera: desde aquellas claramente arquet\u00edpicas \u2013\u00e1ngeles, demonios, dioses- hasta un simple punto en una hoja en blanco. Ambos tipos de narraciones e im\u00e1genes pueden aparecer en un mismo paciente.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La expresi\u00f3n de contenidos profundos o arcaicos no es potestad exclusiva de la psicosis. Ocurre tambi\u00e9n en genios y artistas, y pueden emerger en momentos decisivos del desarrollo ps\u00edquico en cualquiera de nosotros. En culturas primitivas, incluso en la antigua Grecia, las im\u00e1genes primordiales que se manifestaban en rituales o sue\u00f1os, fueron consideradas para determinar decisiones colectivas o individuales. En algunas culturas ind\u00edgenas, aquellas im\u00e1genes on\u00edricas que dan cuenta de lo arquet\u00edpico son consideradas \u201cgrandes sue\u00f1os\u201d.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La diferencia entre estas experiencias y la psicosis, \u201c\u2026 nada tiene que ver con los contenidos extra\u00f1os del inconsciente, pero tiene mucho que ver si el individuo puede resistir un cierto p\u00e1nico o si aguanta la tensi\u00f3n cr\u00f3nica de una psiquis que lucha consigo misma.\u201d (Jung, 1990 A, 96) Los personajes que habitan las profundidades emergen y toman el control en forma irreversible. La distancia entre lo consciente e inconsciente es insalvable y deja al sujeto no solo cerca sino tambi\u00e9n a merced de los fundamente ps\u00edquicos originarios. La psique, dada su naturaleza compensatoria en aras de mantener el equilibrio energ\u00e9tico, construye delirios y alucinaciones que posibiliten su sostenimiento. Ya no se est\u00e1 ante el panorama de una neurosis, territorio del conflicto ps\u00edquico entre contenidos m\u00e1s o menos diferenciados, sino en medio de un naufragio que la psique atiende con lo que tiene a la mano, a saber: las im\u00e1genes primordiales. De ah\u00ed la riqueza creativa, la profusi\u00f3n de im\u00e1genes y palabras que notifican del contacto cercano con los fundamentos profundos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Escuchar las construcciones delirantes, observar atentamente las im\u00e1genes y sensaciones de la alucinaci\u00f3n, conversar con las voces que se imponen, es tratar a la psicosis desde su punto de vista. El tratamiento en la Psicolog\u00eda Anal\u00edtica, no opera a la manera de un protocolo pre establecido. Si bien se hace la diferenciaci\u00f3n entre normal y anormal, esto no refiere a que se propenda por sujetos normalizados. Jung entiende por hombre normal \u201caquel que puede existir en todas las circunstancias, con tal de encontrar en ellas el m\u00ednimo necesario de posibilidad de vida.\u201d(Jung, 1990, 48). Lo \u201cnormal\u201d es que la tensi\u00f3n necesaria a la vida ps\u00edquica haga presencia, que los opuestos entren en pugna, que haya movimiento entre lo consciente y lo inconsciente; la acepci\u00f3n se refiere a los procesos ps\u00edquicos, que en la psicosis est\u00e1n alterados en forma irreversible pero que no eximen de que el sujeto pueda articular y articularse, con mayor o menor consistencia, al mundo que habita.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Para los estudiantes universitarios que viven desde la psicosis, dicha articulaci\u00f3n pareciera profundamente ligada a lo que discurre en la vida universitaria. Cumplen, a veces con supremo esfuerzo, con los horarios, ex\u00e1menes, trabajos y dem\u00e1s exigencias acad\u00e9micas, a veces con buenos resultados otras con bastantes dificultades. Es evidente un esfuerzo tit\u00e1nico por mantenerse vivos como estudiantes, por la prevalencia del v\u00ednculo que han establecido con las rutinas, espacios f\u00edsicos, profesores y en general con las din\u00e1micas universitarias. Su angustia deriva en gran parte del riesgo de ser retirados, de no poder continuar, de no culminar sus estudios, de no encontrar o de perder la conexi\u00f3n con la vida universitaria. Pareciera que se ha establecido una relaci\u00f3n vital con ella, a la manera de una suplencia a aquello que en su psiquismo no puede operar.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Muchos de estos j\u00f3venes, refieren experiencias laborales a las cuales han respondido adecuadamente, pues pareciera que transfieren o encuentran en estas lo mismo que les hace vincular con la universidad. Algunos de los pacientes que he atendido, realizan incluso con \u00e9xito sus pr\u00e1cticas profesionales o trasiegan bien en actividades extra curriculares, preferiblemente aquellas donde se evidencien din\u00e1micas bien institucionalizadas. Todo parece indicar que el orden institucional funcionara como contenci\u00f3n del caos subjetivo. Por supuesto que en otros casos el ingreso al mundo laboral amenaza derrumbe, particularmente cuando aparecen en su entorno laboral personas que les resultan intimidantes o <em>raras<\/em>, bien sea por que parecen no reconocerlos como <em>seres humanos <\/em>o porque les prestan <em>demasiada atenci\u00f3n. <\/em>En estos j\u00f3venes, los extremos son puertos de permanencia, no de llegada o de salida, no hay recorrido entre uno y otro; en su lugar ocurre una fijaci\u00f3n o imposici\u00f3n abrupta en uno o en otro.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Los sonidos y sensaciones que hacen presencia en la psicosis, el lugar que ocupa el yo entre los distintos personajes aut\u00f3nomos, el tipo de im\u00e1genes que se imponen, lo mucho o poco de posibles articulaciones entre las partes escindidas, son aspectos que var\u00edan en cada sujeto. Habr\u00e1 casos en los que sea urgente alejar al individuo de su inconsciente, para preservar piezas bien articuladas; otros en los que sea contraindicado un proceso anal\u00edtico; otros en los que el proceso se constituya en soporte; otros donde la medicaci\u00f3n y hospitalizaci\u00f3n sea irreversible; algunos donde se pueda dirigir el proceso hacia un sistema delusorio que les posibilite sostenerse en el mundo. En todos los casos, se requiere del psicoterapeuta la habilidad para conversar con las <em>voces del delirio.<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>Conclusiones que preguntan<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><em>Los viajes son los viajeros.<br \/>\n<\/em><em>Lo que vemos no es lo que vemos,<br \/>\n<\/em><em>sino lo que somos.<br \/>\n<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><em>Fernando Pessoa<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Desde mi experiencia, he podido observar cambios considerables en la manera como estos j\u00f3venes comienzan a relacionarse con los personajes de su sue\u00f1o cotidiano. Construyen rituales de protecci\u00f3n contra ellos, o h\u00e1bitos deportivos, art\u00edsticos o acad\u00e9micos que mantienen vivas las escasas articulaciones intraps\u00edquicas o con el entorno, incluso avanzan en el reconocimiento de las se\u00f1ales de derrumbe, lo que les permite acudir al servicio o a sus propias construcciones antes de que ocurra. Los fragmentos que a\u00fan queden de su basti\u00f3n consciente parecieran incrementar sus opciones. \u201c\u2026el esquizofr\u00e9nico latente siempre debe calcular la posibilidad de que su fundamento ceda en alg\u00fan lado, que se produzca una desintegraci\u00f3n irreversible, que sus representaciones y conceptos pierdan su cohesi\u00f3n y su conexi\u00f3n con otras esferas de asociaciones y con el entorno, por lo cual se ve amenazado por un caos incontrolable de la casualidad. Se encuentra sobre un terreno traicionero y muchas veces tambi\u00e9n lo sabe. (Jung, 1990 A, 118)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Para el profesional, viajar de la mano de la psicosis implica el riesgo de perderse a s\u00ed mismo. Jung advert\u00eda al respecto: \u201c\u2026 se pueden lograr mejoras considerables en esquizofrenias graves y hasta llegar a una cura, siempre que \u201cla propia constituci\u00f3n aguante\u201d. Esto se debe tener seriamente en cuenta, porque el tratamiento no solo exige esfuerzos inusuales sino que tambi\u00e9n puede producir infecciones ps\u00edquicas en el terapeuta que tenga una disposici\u00f3n algo inestable.\u201d (Jung, 1990A, 126). Si se logra el tr\u00e1nsito con la debida disposici\u00f3n, es posible vislumbrar avances significativos. Acoger la psicosis me ha ense\u00f1ado, que el lugar del psicoterapeuta requiere flexibilidad y creatividad, a la par de una intuici\u00f3n prudente que deriva menos de la teor\u00eda que de la experiencia, tanto profesional como personal. No es posible la distancia objetiva, tambi\u00e9n cargamos con nuestros propios complejos. \u201cLa limitaci\u00f3n ineluctable de toda observaci\u00f3n psicol\u00f3gica es que no es v\u00e1lida m\u00e1s que si tiene en cuenta la ecuaci\u00f3n personal del observador. \u201c(Jung, 2016, 129)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Para Jung, una de las dimensiones m\u00e1s evidentes de la psicosis es la referida a la vinculaci\u00f3n emocional con el entorno, que va desde una indiferenciaci\u00f3n evidente entre lo yo y lo otro hasta una distancia absoluta. En este sentido, la transferencia que se instaura puede operar sobre la persona del psicoterapeuta, que ser\u00eda en la <em>Weltanschauung<\/em> del paciente un personaje m\u00e1s del delirio o el interlocutor de alguno de sus personajes, o sobre el dispositivo mismo, como un espacio donde el paciente puede <em>ser \u00e9l mismo<\/em> siendo el terapeuta una parte <em>activa <\/em>del decorado. Identificar el lugar que se otorga al psicoterapeuta, es pieza clave para saber c\u00f3mo moverse ante esa cosmovisi\u00f3n.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Atender la psicosis en el marco de una instituci\u00f3n educativa es posible, siempre y cuando se pueda entablar un di\u00e1logo con el discurso institucional donde se realicen concesiones a cambio de posibilidades. En el caso de la dependencia en la cual laboro, no se desatienden los requerimientos propios de cualquier instituci\u00f3n, referidos a proveer estad\u00edsticas, cumplir metas, hacer uso de criterios diagn\u00f3sticos validados, entre otros. Implica sostener la tensi\u00f3n inherente a la interacci\u00f3n entre lo singular y lo homog\u00e9neo, reconocer y hablar en los c\u00f3digos propios de lo institucional para visibilizar la pertinencia de la postura hacia lo singular.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Esto implica convivir con limitaciones y tensiones naturales. La atenci\u00f3n psicol\u00f3gica institucional es la cr\u00f3nica de un final anunciado: el d\u00eda en que la calidad de estudiante se pierde, este no puede continuar acudiendo al servicio. Esto podr\u00eda impulsar intervenciones arriesgadas por parte del profesional, en aras de una remisi\u00f3n o de acelerar las construcciones subjetivas, en el mejor de los casos, \u00e9stas ya est\u00e1n avanzadas y el joven puede sostenerse sin la atenci\u00f3n recibida hasta ese momento o derivando a otro espacio de consulta sin mayores obst\u00e1culos. Este final anticipado puede operar tambi\u00e9n a la manera de las vicisitudes impredecibles de todo proceso, como si fuera efecto de la acci\u00f3n de lo inconsciente. Ocurre tambi\u00e9n, que en la instituci\u00f3n se evidencia la segregaci\u00f3n de las particularidades del joven, exigiendo del Departamento mantener espacios de di\u00e1logo permanentes con distintos actores institucionales, lo cual en ocasiones resulta un tanto desmoralizante.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Entre logros y dificultades, los aprendizajes descritos plantean nuevas preguntas. Con cada paciente, se presentar\u00e1n nuevas voces, nuevas asociaciones o desarticulaciones, sorpresas, movimientos insospechados. A\u00fan hay mucho por explorar en cuanto a la psicosis, \u00bfC\u00f3mo en medio del caos una peque\u00f1a roca que notifica la prevalencia de m\u00ednimos recursos de la consciencia puede generar vastas posibilidades de articulaci\u00f3n? \u00bfPodr\u00eda considerarse que a mayor tama\u00f1o de las distintas partes de este \u201cespejo roto\u201d hay mayores posibilidades de sostenerse el sujeto en el mundo o es relativo a la sustancia simb\u00f3lica que las une? En lo particular a la pr\u00e1ctica cl\u00ednica en una instituci\u00f3n universitaria, se abren m\u00faltiples retos: \u00bfC\u00f3mo ocurre esta transferencia entre el mundo institucionalizado de la universidad y el de la empresa? \u00bfC\u00f3mo hacer con el riesgo de que el sujeto pretenda fijarse a una eternidad universitaria? \u00bfC\u00f3mo avanzar en el dialogo instituci\u00f3n educativa\/cl\u00ednica psicoanal\u00edtica \u2013 y anal\u00edtica- m\u00e1s all\u00e1 de un llamado reiterado? Es evidente que mucho camino faltar\u00e1 siempre por transitar, camino que he elegido en direcci\u00f3n a ese di\u00e1logo, a ese movimiento hacia la articulaci\u00f3n de opuestos que aplica tanto para lo subjetivo como para lo objetivo de este trasegar en el mundo.<\/h4>\n<h4><strong>NOTAS DE PIE DE P\u00c1GINA<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a>\u00a0Nominaci\u00f3n derivada del griego psych\u00e9 que significa fuerza vital, aliento, alma.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Antes de llamarlas im\u00e1genes primordiales, las llam\u00f3 imagos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Para comprender mejor la concepci\u00f3n junguiana de libido, puede revisarse Gettys Edward, y otros, 1991, Pg 171 en adelante, el principio de Lavoisier sobre la conservaci\u00f3n de la energ\u00eda y las concepciones de la f\u00edsica cu\u00e1ntica.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a>\u00a0La psique puede ser comprendida como una \u201c Unidad energ\u00e9tica que se autorregula, se manifiesta, se dirige a fines y se compensa, manteni\u00e9ndose siempre constante\u201d\u00a0 En: V\u00e9lez,1999, Pg 6<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> \u00a0Para ampliar el concepto ver Jung, 1995, Pgs 509 \u2013 516<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Sistema delusorio es la expresi\u00f3n que utiliza Jung para referirse al tejido delirante que forma parte de la expresi\u00f3n de la psicosis, aunque tambi\u00e9n hace presencia en estados psicoideos no referidos necesariamente al trastorno psic\u00f3tico.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Jung diferencia entre aquellas que llegan a los pabellones psiqui\u00e1tricos, caracterizadas por el hundimiento definitivo o por un episodio de hundimiento del complejo del yo, de otras que parecer\u00edan a simple vista neurosis pero con el tiempo evidencian ser psicosis; estas son las que llama leves.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a>. Eugen Bleuler, psiquiatra suizo (1857-1939) de quien Jung fuera asistente en la cl\u00ednica de\u00a0Burgholzli entre 1902 y 1909. Bleuler fue quien acu\u00f1o los conceptos de esquizofrenia y autismo, entre otros<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> El doctor Abramovitch recuerda el viraje que del tiempo de Jung a nuestros d\u00edas ha dado la caracterizaci\u00f3n del trastorno psic\u00f3tico para el DSM, en el cual lo que antes eran s\u00edntomas secundarios hoy son primarios, es decir caracter\u00edsticas primordiales de la psicosis, con los consecuentes diagnosis y tratamiento que desconoce la funci\u00f3n compensatoria de los mismos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a>\u00a0Pierre Janet, psic\u00f3logo y neur\u00f3logo Franc\u00e9s, (1859 -1947).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><strong>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">ABRAMOVITCH, Y. (2013) Comprensi\u00f3n Junguiana de la Esquizofrenia. <em>XIX Congreso Internacional de Psicolog\u00eda Junguiana, Copenhague, Dinamarca.<\/em> En: www. Adepac.com<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">JUNG, C.G. (1977).<em> Arquetipos e Inconsciente Colectivo<\/em>. Paid\u00f3s, Buenos Aires, Argentina.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">_________ . (1990).\u00a0 <em>Lo Inconsciente en la Vida Ps\u00edquica Normal y Patol\u00f3gica.<\/em> Editorial Losada. Buenos Aires.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">__________. (1990 A) <em>El contenido de las Psicosis<\/em>. Paid\u00f3s. Barcelona<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">__________. (2016) <em>Los Complejos y El Inconsciente<\/em>. EN: <a href=\"http:\/\/www.raularagon.com.ar\/biblioteca\/libros\/Jung\/Carl%20Gustav%20Jung%20-%20Los%20Complejos%20y%20el%20Inconsciente.pdf\">http:\/\/www.raularagon.com.ar\/biblioteca\/libros\/Jung\/Carl%20Gustav%20Jung%20-%20Los%20Complejos%20y%20el%20Inconsciente.pdf<\/a><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;. (1995). <em>Tipos Psicol\u00f3gicos<\/em> (6\u00aa Ed). Editorial Sudamericana, Buenos Aires, Argentina.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">KASWIN-BONNEFOND, D. (2006) <em>Carl Gustav Jung.<\/em>\u00a0 Biblioteca Nueva, Madrid.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">OSTFELD DE B, T. (2015)\u00a0 Arquetipos y s\u00edmbolos, una perspectiva desde la Psicolog\u00eda Junguiana. <em>En: <\/em>Botica, N.32. <a href=\"http:\/\/www.Botica.com.ve\/\">www.Botica.com.ve<\/a><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">V\u00c9LEZ, M. C. (1999). <em>Los Hijos de la Gran Diosa.<\/em> Editorial Universidad de Antioquia, Medell\u00edn, Colombia.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ANA MAR\u00cdA VARGAS Ana Mar\u00eda Vargas Betancourt es Licenciada en Docencia con \u00e9nfasis en promoci\u00f3n social, egresada de la Universidad San Buenaventura. Psic\u00f3loga, egresada de la Universidad de Antioquia. 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