{"id":544,"date":"2009-06-24T19:14:55","date_gmt":"2009-06-25T00:14:55","guid":{"rendered":"http:\/\/adepacolombia.wordpress.com\/?p=544"},"modified":"2020-06-18T19:14:52","modified_gmt":"2020-06-18T19:14:52","slug":"crisis-de-la-hegemonia-masculina-y-su-impacto-en-la-individuacion-de-las-parejas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/crisis-de-la-hegemonia-masculina-y-su-impacto-en-la-individuacion-de-las-parejas\/","title":{"rendered":"Crisis de la hegemon\u00eda masculina y su impacto en la individuaci\u00f3n de las parejas"},"content":{"rendered":"<div id=\"profile\">\n<h3 style=\"text-align: center;\">JUAN CARLOS ALONSO<\/h3>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/imagenes\/Sanz-presentando.jpg\" alt=\"\" width=\"425\" height=\"313\" \/><\/p>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><em>Juan Carlos Alonso acompa\u00f1ado por el moderador<br \/>\ny las otras ponentes de la mesa redonda<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Juan Carlos Alonso es Psic\u00f3logo (Universidad Nacional, Bogot\u00e1) y Analista Junguiano de la IAAP (International Association for Analytical Psychology). Magister en Estudios Pol\u00edticos (Universidad Javeriana). Miembro Fundador y Director de ADEPAC (Asociaci\u00f3n de Psicolog\u00eda Anal\u00edtica en Colombia). Atiende consulta particular como psicoterapeuta y analista junguiano especializado en adultos. Este art\u00edculo fue elaborado con base en la conferencia del mismo nombre presentada por el autor en el V Congreso Latinoamericano de Psicolog\u00eda Junguiana, celebrado en Santiago de Chile, del 4 al 8 de septiembre de 2009. Correo:<a href=\"mailto:adejungcol@yahoo.com\">adejungcol@yahoo.com<\/a><\/h4>\n<\/div>\n<div id=\"miembros\">\n<h4 id=\"miembros\" style=\"text-align: center;\"><strong>_______________________________________<\/strong><\/h4>\n<\/div>\n<h4 style=\"text-align: center;\">RESUMEN<\/h4>\n<h4 style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\">Desde lo junguiano es posible pensar la pareja como un v\u00ednculo susceptible de contribuir al proceso de individuaci\u00f3n de sus miembros, en la mutua conciliaci\u00f3n de los contrarios eros y poder. Considerando que los individuos son afectados por los cambios sociales que ocurren en su entorno, este trabajo se centra en la situaci\u00f3n que viven las parejas latinoamericanas de clase media, en el paso de un modelo tradicional que devaluaba el eros, a otro modelo contempor\u00e1neo que lo idealiza, con inconsistencias en la realidad. En esta transici\u00f3n, las mujeres han asumido cargas laborales, que les han representado un indudable incremento del poder, en tanto que el desempleo en los hombres ha disminuido su sensaci\u00f3n de poder y ha aparecido una noci\u00f3n de lo masculino crecientemente socavada. Estos cambios han afectado sus respectivos procesos de individuaci\u00f3n. Los nuevos retos consisten en restablecer la tensi\u00f3n y el interjuego entre los opuestos eros y poder en la cotidianidad de sus vidas en pareja.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: center;\">* * * * *<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Buenos d\u00edas. Es muy grato para m\u00ed compartir esta charla con ustedes sobre el tema de la crisis de la masculinidad e individuaci\u00f3n en las parejas. Para acompa\u00f1ar con im\u00e1genes la charla he escogido las obras de un artista muy conocido que admiro mucho y cuyas pinturas se ajustan al tema. Se trata de Marc Chagall, pintor franc\u00e9s jud\u00edo de origen ruso, y que para m\u00ed es el pintor por excelencia de las parejas y del amor. Empiezo pues con una pintura y una frase suya. <em>\u201cEn nuestra vida hay un solo color, como en la paleta de un artista, que ofrece el significado de la vida y el arte: es el color del amor\u201d <\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">1. Aclaraciones sobre la Individuaci\u00f3n en las parejas<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Ac\u00e1 vemos el estilo caracter\u00edstico de Chagall, de ingenuidad infantil y con muchas profundidades del inconsciente. Podemos observar su cl\u00e1sica pareja flotando por los aires.<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jung describe la individuaci\u00f3n como el proceso de desarrollo psicol\u00f3gico en el que la meta es el reconocimiento y la conciliaci\u00f3n de conflictos internos, incluidas las polaridades femenino &#8211; masculino, y eros &#8211; poder. Aunque generalmente se analiza este proceso en el plano personal, es interesante examinarlo en la interacci\u00f3n la las parejas, ya que es el espacio por excelencia para el ejercicio de las funciones asociadas con el eros y el poder.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre varios de los conceptos utilizados ac\u00e1, se hacen las siguientes aclaraciones: 1) cuando se habla de la individuaci\u00f3n en las parejas no se quiere dar a entender un proceso de desarrollo psicol\u00f3gico que se produzca en la pareja como un tercer componente distinto a sus integrantes, sino al desarrollo que puede darse en cada miembro de la pareja, facilitado por la apropiada interacci\u00f3n entre ellos; 2) se aborda s\u00f3lo el caso de parejas heterosexuales latinoamericanas de clase media; 3) aunque hay un sinn\u00famero de polaridades (bien-mal, pasado-futuro, tiempo-espacio), se har\u00e1 \u00e9nfasis en la contribuci\u00f3n que puede hacer la uni\u00f3n de los opuestos eros-poder a la meta general de la conciliaci\u00f3n de todos los contrarios; 4) el presente an\u00e1lisis se basa en tendencias generales de comportamiento, que no niegan la existencia de rasgos particulares que se alejan de tal tendencia; 6) el t\u00e9rmino g\u00e9nero se usa aqu\u00ed como masculino y femenino, sin desconocer m\u00faltiples debates frente al contenido del concepto.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">2. Antecedentes de la polaridad Eros y Poder<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Lo contrapuesto al eros no siempre ha sido el poder. En la teor\u00eda original freudiana, el impulso del eros reinaba solo y \u00e9ste fue uno de los motivos que llevaron a Jung a oponerse a la teor\u00eda psicoanal\u00edtica de la neurosis. Para \u00e9l, aunque Freud se basaba en un principio verdadero, pecaba de unilateralidad porque pretend\u00eda encerrar al eros dentro de la terminolog\u00eda sexual (JUNG, 2007). M\u00e1s tarde, el mismo Freud hizo dos modificaciones a su teor\u00eda. De una parte, liber\u00f3 al eros de lo meramente sexual, ampli\u00e1ndolo al impulso a crear relaciones cada vez mayores y, de otra parte, reconoci\u00f3 una falta de equilibrio en este impulso por lo que le contrapuso la pulsi\u00f3n de destrucci\u00f3n o muerte, que persegu\u00eda la disoluci\u00f3n de las relaciones hasta acabar con ellas. En este juego de opuestos, Jung descubri\u00f3 una trampa de racionalidad en Freud, al haber contrapuesto el impulso de muerte al eros, pues consideraba que eros no era sin\u00f3nimo de vida como para contraponerle la muerte.<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jung record\u00f3 que Adler se hab\u00eda basado en el principio del poder para comprender las neurosis (JUNG, 2007). Seg\u00fan \u00e9l, la voluntad de poder le permite al ni\u00f1o vencer su sentimiento de inferioridad generado por su dependencia familiar, y los fracasos en este campo tendr\u00edan una importancia mayor que las frustraciones sexuales como causantes de neurosis. Adem\u00e1s, Adler utilizar\u00e1 un t\u00e9rmino muy significativo. Dir\u00e1 que ante los intentos de sometimiento, las personas reaccionaban con una protesta \u201c<em>masculina<\/em>\u201d, y al decir eso, asociaba indirectamente el poder con lo masculino. Jung dir\u00e1 que, tomadas por separado, las teor\u00edas de uno y otro resultaban unilaterales, pero que si se las un\u00eda, eran absolutamente convincentes, y propuso una teor\u00eda que trascend\u00eda las de Freud y Adler afirmando que, desde la l\u00f3gica, es posible que lo contrapuesto a eros fuera la muerte, pero que psicol\u00f3gicamente, las fuerzas opuestas eran eros y poder (JUNG, 2007).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esa polaridad, quien defienda conscientemente el punto de vista del eros tendr\u00e1 su sombra compensatoria en la voluntad de poder. En este gr\u00e1fico, se muestra el eros en el campo de la consciencia y su polo opuesto, el poder, en el inconsciente y por el contrario, quien acent\u00fae el poder tendr\u00e1 en eros su opuesto compensatorio. Estas fuerzas contrarias son una potencial fuente de desarrollo personal si logran hacerse conscientes. Es decir, las fuerzas reprimidas de eros y poder tienen que volverse conscientes para que pueda producirse una tensi\u00f3n entre ellas, pues de lo contrario ser\u00eda radicalmente imposible seguir avanzando psicol\u00f3gicamente. El avance se logra al reconocer la tensi\u00f3n, aceptarla y llevar a cabo una conciliaci\u00f3n entre las polaridades. Es decir, sin el polo opuesto, lo consciente est\u00e1 condenado a estancarse y sin ese opuesto, no podr\u00edamos progresar psicol\u00f3gicamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Asimilando eros al amor, Jung plante\u00f3 su conocido axioma: <em>\u201cDonde reina el amor, no hay voluntad de poder, y donde predomina el poder, el amor se ausenta\u201d<\/em> (JUNG, 2007: 63). No obstante, como en todas las polaridades, es viable que una fuerza se convierta en la otra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eros y poder son arquetipos que han tenido m\u00faltiples abordajes en la historia de la psicolog\u00eda, por lo que conviene aproximarnos a su definici\u00f3n. Entenderemos psicol\u00f3gicamente eros como el impulso a crear relaciones entre unidades cada vez mayores y a mantenerlas unidas (JUNG, 2005, 2007). Al igual que todos los arquetipos, eros tiene manifestaciones positivas y negativas; entre las positivas estar\u00edan: afecto, cuidado de otros, contenci\u00f3n, generosidad, acogimiento. En las negativas estar\u00edan: dependencia excesiva, sumisi\u00f3n, debilidad, sometimiento, servidumbre, subordinaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El poder a su vez se define como el impulso a colocar el yo en el lugar m\u00e1s alto en todas las circunstancias de la vida y a evitar toda insinuaci\u00f3n de sometimiento (JUNG, 2007). Asociado a las manifestaciones positivas del poder estar\u00edan: autonom\u00eda, seguridad, firmeza, independencia, libertad, emancipaci\u00f3n En las negativas, estar\u00edan: autoritarismo, despotismo, dominaci\u00f3n, egocentrismo, envidia, superioridad.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">3. Conceptos aplicables al tema<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Existe una diferencia entre sexo y g\u00e9nero. Si bien uno emana del otro, el \u00absexo\u00bb con que nacemos y el \u00abg\u00e9nero\u00bb que se nos atribuye al nacer, no desembocan en lo mismo. En tanto que el sexo es determinado biol\u00f3gicamente, las identidades de g\u00e9nero var\u00edan entre las culturas.<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jung llam\u00f3 la atenci\u00f3n sobre otro aspecto fundamental respecto de las diferencias sexuales: el papel del sexo opuesto como factor generador de proyecci\u00f3n. Su teor\u00eda sobre la contrasexualidad afirma que todos poseemos dentro de nosotros una personalidad del sexo opuesto: el elemento masculino en el inconsciente femenino y el elemento femenino en el inconsciente masculino. Se trata de un \u201c<em>otro<\/em>\u201d interior inconsciente que yace en estado de latencia; una especie de alma gemela con caracter\u00edsticas tanto valoradas como desvalorizadas del sexo opuesto. En esencia, no son otra cosa que im\u00e1genes internas desarrolladas sobre el g\u00e9nero femenino y el masculino (YOUNG, 1999).<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Esta teor\u00eda resulta clara y \u00fatil en la esfera psicol\u00f3gica. En la vida conyugal, por ejemplo, el desarrollo personal puede analizarse a partir de la relaci\u00f3n entre la contrasexualidad y el yo de cada miembro de la pareja. Esta teor\u00eda de la contrasexualidad de Jung es una excepci\u00f3n dentro de las muchas teor\u00edas psicol\u00f3gicas de g\u00e9nero que se basan en lo que falta, o en lo que est\u00e1 disminuido en alguno de los sexos. Por eso, la teor\u00eda junguiana facilita tanto el an\u00e1lisis de las relaciones entre los g\u00e9neros y ha sido adoptada por varias corrientes feministas. Se requiere aceptar que el \u201c<em>otro contrasexual<\/em>\u201d condiciona y define lo que cada uno puede llegar a ser. La manera en que el var\u00f3n se percibe y act\u00faa como hombre en la pareja encierra una limitaci\u00f3n basada en lo que concibe como lo \u00abno-hombre\u00bb: lo que asume como la mujer, lo femenino, el no yo. As\u00ed, las representaciones sobre el sexo opuesto se fundamentan en lo que cada uno excluye de s\u00ed mismo (YOUNG, 1999). Tales fantas\u00edas recogen por supuesto las construcciones culturales sobre las identidades femenina o masculina. En otras palabras, las creencias que tiene cada uno en la pareja sobre lo femenino y lo masculino, determinan lo que ellos se permiten ser como hombre y mujer.<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">El t\u00e9rmino \u201cpersona\u201d en psicolog\u00eda anal\u00edtica se define como los aspectos ideales de los individuos, los cuales se presentan al mundo externo. Para resaltar que no es la esencia del sujeto, Jung dir\u00e1 que es <em>\u201cs\u00f3lo una m\u00e1scara\u2026 que finge individualidad, haciendo creer a los dem\u00e1s y a s\u00ed mismo que es individual\u201d<\/em> (citado por SHARP, 1994: 146). De otra parte, los aspectos que no coinciden con esa m\u00e1scara y que por tanto son inadaptados y rechazados por la sociedad, se arrojan al inconsciente, en donde van formando la \u201c<em>sombra<\/em>\u201d. \u201c<em>Persona<\/em>\u201d y \u201c<em>sombra<\/em>\u201d son un par de aspectos opuestos y complementarios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El g\u00e9nero puede verse como una forma de \u201cpersona\u201d, pues originalmente representa una m\u00e1scara defensiva que asumimos con fines adaptativos, mientras que el \u201c<em>otro contrasexual<\/em>\u201d puede entenderse como sombra. Ambos, g\u00e9nero y contrasexualidad, son construcciones sociales cuyas caracter\u00edsticas var\u00edan con el tiempo y las culturas. Los individuos, hombres y mujeres, se presentar\u00e1n tal y como se espera que act\u00faen seg\u00fan las m\u00e1scaras del g\u00e9nero, y reprimir\u00e1n los modelos socialmente rechazados seg\u00fan la sombra de lo masculino o lo femenino. Entonces, para nuestro caso, la \u201c<em>persona<\/em>\u201d es la \u201c<em>m\u00e1scara<\/em>\u201d de lo femenino y lo masculino, que contiene los aspectos que resultan ideales para adaptarnos a la vida social. Y la sombra de lo femenino y lo masculino es todo lo rechazado socialmente, pero que a la vez representa aspectos potencialmente enriquecedores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al considerar el g\u00e9nero como construcci\u00f3n social que asigna a hombres y mujeres papeles, identidades y estatus diferentes, las explicaciones deterministas a las diferencias entre hombres y mujeres, se reducen significativamente. Cuando los individuos insisten en mantener una marcada divisi\u00f3n entre los sexos, asumiendo por ejemplo que las mujeres son, por naturaleza, m\u00e1s dependientes y los hombres m\u00e1s aut\u00f3nomos, se exponen a perder para siempre potenciales en ellos mismos (YOUNG, 1999). Por ejemplo, si una mujer se ve s\u00f3lo como una persona t\u00edpicamente femenina, dependiente y sumisa, tender\u00e1 a proyectar sus aspectos m\u00e1s aut\u00f3nomos en los hombres, y perder\u00e1 la posibilidad de desarrollar tales actitudes en ella. Igualmente, los hombres no van a descubrir sus propias capacidades relacionales, nutricias y de cuidado, si las ven como propias y exclusivas de las mujeres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, el concepto junguiano de contrasexualidad permite valorar la capacidad potencial de cada sexo para desarrollar cualidades del sexo opuesto en alg\u00fan momento de la vida, como parte del proceso de individuaci\u00f3n. Los comportamientos asociados al eros y al poder est\u00e1n presentes en los modelos valorados de la m\u00e1scara del g\u00e9nero y devaluados de la sombra de la contrasexualidad, por lo que las diferentes culturas resolver\u00e1n la oposici\u00f3n entre estas dos fuerzas contrarias, en los papeles que se esperan de ambos sexos. Por ejemplo, en nuestra sociedad latinoamericana ha existido culturalmente una mayor valoraci\u00f3n a las manifestaciones del eros en las mujeres y del poder en los hombres, lo que ha hecho que los dos sexos no hayan desarrollado por igual la misma habilidad para manejar dichos aspectos. As\u00ed mismo se espera que los hombres sean m\u00e1s aut\u00f3nomos que dependientes, y lo contrario en las mujeres. Esto influy\u00f3 en el desarrollo del modelo tradicional de la hegemon\u00eda masculina.<\/p>\n<h4><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/imagenes\/Chagall1.jpg\" alt=\"\" width=\"350\" height=\"277\" \/><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-family: 'Arial Narrow';\"><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">4. Modelo tradicional que devaluaba el eros e idealizaba el poder<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Este trabajo se centra en el actual momento de transici\u00f3n que viven las parejas latinoamericanas de clase media, en el viraje de un modelo tradicional que devaluaba el eros a otro modelo contempor\u00e1neo que lo idealiza, manteni\u00e9ndose el poder como referente deseable.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En el modelo tradicional las identidades masculinas y femeninas eran excluyentes una de la otra, construidas con base en la divisi\u00f3n sexual del trabajo y fundadas en la separaci\u00f3n de la vida social entre las esferas p\u00fablica y privada, en la que el paradigma era el poder. En la esfera de lo p\u00fablico, predominaba el poder de la producci\u00f3n, y en la esfera de lo privado prevalec\u00eda el eros de la reproducci\u00f3n (ALONSO, 1998). En este universo social se asignaba la primera a los hombres y la segunda a las mujeres. Sus trabajos y funciones diferenciados se complementaban para organizar la subsistencia en torno a la familia nuclear.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Las ocupaciones laborales remuneradas eran casi exclusivas de los varones, por lo que su identidad estaba construida a partir de su funci\u00f3n de protector del hogar, autoridad y proveedor de sustento. La sociedad reforzaba el cumplimiento de este mensaje, premi\u00e1ndolos con el privilegio del poder. Se identificaban con un paradigma de individuo fuerte, inteligente, creativo y con poder, y esta \u201cm\u00e1scara\u201d de lo masculino los estimulaba a sobreestimar sus habilidades y posibilidades. En esto se basaba la configuraci\u00f3n de la llamada hegemon\u00eda masculina.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">No obstante, esta polarizaci\u00f3n del hombre hacia el poder, ten\u00eda sus costos. En el plano psicol\u00f3gico, los varones tend\u00edan a sentirse ajenos a sus impulsos relacionales del eros, y llegaban al extremo de negar sus sentimientos. Incluso, la dimensi\u00f3n er\u00f3tica se reduc\u00eda al plano sexual, en el que la \u201cvirilidad\u201d era otra forma de poder. Otro costo era que el modelo masculino estaba constantemente en duda, por lo que necesitaba una permanente comprobaci\u00f3n y afirmaci\u00f3n social, ya que se pod\u00eda perder ante la menor debilidad. O sea, el modelo masculino le ofrec\u00eda un refugio pero al mismo tiempo pod\u00eda ser causa de angustia. En Latinoam\u00e9rica se incentivaba en los hombres la conducta agresiva, en tanto que aspectos como la debilidad o la dependencia hac\u00edan parte del \u201cotro contrasexual\u201d femenino, y el asomo de estos rasgos en ellos era anuncio de homosexualidad (YOUNG, 1999).<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">En contrapartida, las mujeres se encargaban de los principios relacionales ligados al eros. Las pesadas tareas de cuidado en lo dom\u00e9stico, poco o nada valoradas, constitu\u00edan el polo femenino afectivo y cari\u00f1oso del hogar, lo cual respond\u00eda tambi\u00e9n a los mensajes sociales (ABARCA, 1999). La \u201c<em>m\u00e1scara<\/em>\u201d del g\u00e9nero estimulaba a las mujeres ser dependientes, dedicarse a las labores dom\u00e9sticas, fomentar las redes entre parientes, mantener los rituales familiares y cuidar de los hijos. De otro lado, la sombra de la contrasexualidad les exig\u00eda evitar el mundo laboral, reprimir la agresividad y la autonom\u00eda. El resultado era, como afirma Young-Eisendrath, que se las hac\u00eda creer que eran inferiores a los hombres en fuerza, inteligencia y poder, y ser socializadas para ser marginales. Su sombra contrasexual de fuerza, inteligencia, poder y competencia se disociaba, o era proyectado en individuos masculinos.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">5. Transici\u00f3n hacia la idealizaci\u00f3n del eros<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">La \u00e9poca de cambio comenz\u00f3 a vislumbrarse en Latinoam\u00e9rica en los a\u00f1os 60 con la anticoncepci\u00f3n y los aumentos en escolaridad y participaci\u00f3n econ\u00f3mica de las mujeres. Estos procesos de cambio han seguido profundiz\u00e1ndose, redefiniendo y resignificando lo masculino y lo femenino. Posteriormente, la crisis econ\u00f3mica de los a\u00f1os 80 acentu\u00f3 las tendencias de cambio, no solamente por la necesidad de las mujeres de vincularse al mercado laboral, sino que intervinieron otros fen\u00f3menos como la ruptura de uniones y la mayor aceptaci\u00f3n al ejercicio de la sexualidad femenina no asociada a la maternidad. La participaci\u00f3n laboral femenina llev\u00f3 a la mujer a asumir la co-autoridad con el hombre, en un estilo que tiende a ser m\u00e1s equitativo, pero con m\u00faltiples contradicciones, inversi\u00f3n de roles, y expresiones de poder sobre el eros, con base en la capacidad de generaci\u00f3n de ingresos de cada uno (ALONSO, 2008). La figura de la jefa de hogar se ha ido incrementando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con este nuevo escenario, empieza la crisis de la masculinidad. La ruptura neur\u00f3tica de esta \u201c<em>m\u00e1scara<\/em>\u201d de lo masculino en los hombres suele ir acompa\u00f1ada de una dolorosa decepci\u00f3n por la p\u00e9rdida del poder. Ante el desempleo creciente, comenzaron los hombres a percibir la paradoja entre el mito del poder masculino y una realidad de predominio femenino en la esfera dom\u00e9stica, en donde el hombre se mueve con inexperiencia. Empieza a verse como un extra\u00f1o a s\u00ed mismo y como un mito vac\u00edo que tiene que empezar un proceso de reconstrucci\u00f3n de \u00e9l mismo como sujeto. Comienza a derrumbarse la conexi\u00f3n entre el rol de proveedor y el orgullo de ser hombre, que era la piedra angular de la identidad masculina tradicional. En la medida en que la funci\u00f3n proveedora se des-sexualiza, va quedando como lo que realmente es: como una responsabilidad que debe ser cumplida de modo compartido por los dos miembros de la pareja.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En medio de la permanencia del predominio del poder, el actual modelo ha conducido a un cuestionamiento general del modelo tradicional que devaluaba el eros y empieza a tender a otro modelo en el que se lo idealiza. Ha surgido una tendencia a devaluar las actitudes machistas asociadas al poder, y a revalorizar los rasgos vinculados al eros y a lo femenino, tradicionalmente desvalorizados, como la sensibilidad, la intuici\u00f3n, el afecto y la ternura.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">No obstante, se nota una gran inconsistencia entre el ideal social y la realidad. Esta enaltecida visi\u00f3n de lo relacional y del cuidado de la familia contrasta en la pr\u00e1ctica con una notoria devaluaci\u00f3n de estas conductas, tanto por parte de hombres como de mujeres. Las mujeres han asumido nuevas cargas laborales, que les han representado un indudable incremento del poder, en detrimento de sus anteriores tareas relacionales y de cuidado familiar. A su lado, aparece, en los casos en que est\u00e1 presente, un hombre desempleado, para quien no es f\u00e1cil sustituir a la mujer en este tipo de funciones de atenci\u00f3n de los menores y los ancianos, porque nunca se le han desarrollado sus competencias emocionales orientadas al cuidado de otros, ni posee experiencia en ello, ni es reforzado socialmente.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">6. Nuevos retos de la individuaci\u00f3n en las parejas<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Las parejas en transici\u00f3n se encuentran enfrentadas actualmente a una crisis desestabilizadora a causa de la inoperancia de los mecanismos del modelo tradicional que manten\u00eda un precario equilibrio en las polaridades eros-poder, que hac\u00eda que las cosas parecieran funcionar bien, aunque no fueran justas. Por ello, la individuaci\u00f3n de sus miembros invita a nuevos desaf\u00edos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Recordemos que la individuaci\u00f3n se lleva a cabo en un doble movimiento: el primero requiere que el sujeto se des-identifique de contenidos de la realidad; y el segundo que integre conscientemente elementos que emergen del inconsciente y los aplique a los patrones de la cotidianidad (STEIN, 2007). La crisis de los hombres se manifiesta en depresiones frente a la falta de piso seguro. En vez de culparse como lo har\u00edan las mujeres, los varones tienden a sentirse impotentes (YOUNG, 1999); han perdido el poder que les daba seguridad y no han encontrado un sustituto. Para superar el trance, requieren descubrir la experiencia de la depresi\u00f3n en t\u00e9rminos de la proyecci\u00f3n de lo contrasexual femenino (YOUNG, 1999). Como se hab\u00eda mencionado, s\u00f3lo a trav\u00e9s de lo opuesto se puede progresar psicol\u00f3gicamente. Detr\u00e1s de las manifiestas ansias de poder masculinas exist\u00eda un eros en estado inconsciente que es necesario aceptar. Hasta este momento, se hab\u00eda visto impulsado a identificarse con la m\u00e1scara de lo masculino y mantenerse alejado de la sombra contrasexual, pero la individuaci\u00f3n es un proceso de diferenciaci\u00f3n que tiene por objeto el desarrollo de la personalidad individual. Por eso, exige que el hombre se distancie de los atributos masculinos colectivos con las que se hab\u00eda identificado, y preste mayor atenci\u00f3n a los elementos emergentes de lo contrasexual. Eso lo llevar\u00e1 a valorar lo relacional femenino, permitirse la dependencia hacia los dem\u00e1s, aceptar las necesidades personales y tener menos exigencias de \u00e9xito, poder y ambici\u00f3n. Si no lo hacemos, nos estancaremos psicol\u00f3gicamente.<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por el contrario, en el caso de las mujeres, tras el eros devaluado manifiesto exist\u00edan unas ansias de poder que han logrado emerger, acerc\u00e1ndose a su sombra contrasexual masculina, pero los conflictos que afrontan en esta nueva etapa son resultado de la falta de conciliaci\u00f3n entre el poder adquirido y las conductas asociadas al eros. Han ganado espacios de poder, pero se enfrentan con un conflicto entre lo laboral y el cuidado de los suyos, a lo que responden con s\u00edntomas neur\u00f3ticos asociados a la autoculpabilidad. El resultado t\u00edpico de la actual problem\u00e1tica femenina son las mujeres que han logrado una profesi\u00f3n y que trabajan exitosamente en ella, compitiendo con los hombres, pero que se sienten desprovistas de posibilidades para relacionarse afectivamente con el otro sexo. El poder y la autonom\u00eda recuperados tienden a remplazar las expresiones relacionales del eros. El problema ahora es tratar de mantener eros y poder conciliados, sin que medie la culpa. El acceso a la individuaci\u00f3n debe realizarse a trav\u00e9s de la integraci\u00f3n de esas dos fuerzas. En otras palabras, que el poder no vaya a sacrificar al eros. Que eros y poder coexistan\u2026 sin culpabilidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los miembros de las parejas del modelo actual que acabamos de describir, deben aprender a llevar a cabo la des-identificaci\u00f3n de los elementos externos de la m\u00e1scara de g\u00e9nero, lo cual permitir\u00e1 que cada uno pueda observar c\u00f3mo las actitudes de eros y poder entran a la consciencia, y poder juzgarlas, sin necesidad de aferrarse a ellas ni de actuarlas impulsivamente como antes. Romper con esos automatismos de g\u00e9nero del pasado puede generar una sensaci\u00f3n de incertidumbre y de ir a la deriva, como lo que sienten algunos hombres en la actualidad, pero paulatinamente se crear\u00e1 un nuevo centro de estabilidad. A medida que nos desprendemos de las imitaciones sociales, nos liberamos de la repetici\u00f3n compulsiva de patrones culturales del pasado. Eso permite tambi\u00e9n prestar mayor atenci\u00f3n a lo inconsciente, que es la segunda etapa de la individuaci\u00f3n. Representa la integraci\u00f3n de la sombra y una mayor consciencia de s\u00ed mismos. La atenci\u00f3n y asimilaci\u00f3n de contenidos inconscientes permiten adem\u00e1s recibir la orientaci\u00f3n que fluye del presente a un posible futuro (STEIN, 2007).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se busca llegar a convertirse en \u201c<em>individuos psicol\u00f3gicos<\/em>\u201d, en t\u00e9rminos junguianos. Se requiere que las parejas busquen espacios de reflexi\u00f3n que permitan actuar la \u201c<em>funci\u00f3n trascendente<\/em>\u201d, la cual surge de la uni\u00f3n de contenidos conscientes e inconscientes. Aunque es un reto dif\u00edcil, se trata de descubrir el lugar para un di\u00e1logo sincero y autocr\u00edtico, mediado por lo simb\u00f3lico, en que se manifiesten eros y poder. Es buscar que lo no-racional tome el mando y la pareja pueda confiar en el fluir de un proceso vital que deje v\u00eda libre a nuevas posibilidades. A trav\u00e9s del s\u00edmbolo, podr\u00e1n resolverse conflictos aparentemente sin soluci\u00f3n racional y llevar a cambios de actitud en las personas. Ese lugar en que opere la funci\u00f3n transcendente es comparable al \u00abespacio transicional\u00bb de Winnicott, que no es ni la realidad ni la fantas\u00eda, sino un \u00e1mbito intermedio en el que se llevan a cabo los cambios de actitud. Es tambi\u00e9n asimilable al \u201c<em>espacio libre y protegido<\/em>\u201d de Dora Kalff, que se busca crear mediante el juego de la caja de arena,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quiz\u00e1s un requisito previo al descubrimiento de este espacio transformador, es que hombre y mujer hayan hecho un trabajo interior de reconocimiento de su propia \u201cm\u00e1scara\u201d y de su propia sombra. Si no lo han hecho, el problema del poder comienza a dominar la relaci\u00f3n. La \u201c<em>m\u00e1scara<\/em>\u201d de uno de los dos se vuelve s\u00f3lo lo positivo, olvidando que tiene una sombra en su interior, y trata de convertirse en el \u201c<em>c\u00f3nyuge perfecto<\/em>\u201d, sin defectos ni debilidades. En ese caso, el otro c\u00f3nyuge se suele transformar en la sombra absoluta, d\u00e9bil y dependiente del ser perfecto, el cual se dirige al otro con poder. Nada de eros cuida del c\u00f3nyuge \u201c<em>defectuoso<\/em>\u201d pues no hay sombra que se reconozca en el ser perfecto (GUGGENBH\u00dcL, 1974). Esas son las consecuencias de no reconocer cada uno sus luces y sus sombras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra dificultad es que las contradicciones internas entre eros y poder producen descontento dentro de cada individuo, y como ese descontento se produce de manera inconsciente, se suelen proyectar las contradicciones sobre el c\u00f3nyuge. Y eso crea una atm\u00f3sfera cr\u00edtica en la din\u00e1mica de la pareja. Pero parad\u00f3jicamente, esa es una condici\u00f3n imprescindible para que haya una ampliaci\u00f3n de conciencia en ambos. Otro tropiezo m\u00e1s es que, a menos que exista un desarrollo individual por parte de las dos personas, la pareja no podr\u00e1 sobrevivir. Sin embargo, las circunstancias de vida har\u00e1n que haya momentos en que los dos crezcan interiormente al mismo tiempo, mientras que en otros se favorezca el desarrollo de s\u00f3lo uno de ellos. Del grado de solidez de la pareja depender\u00e1 su capacidad de resistir y superar estos desequilibrios.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">7. Conclusi\u00f3n<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es posible analizar la din\u00e1mica eros \u2013 poder en ambos modelos, tanto en el plano de la sociedad como de las parejas. En ambos modelos ha imperado el poder, pero en el primero hab\u00eda una subvaloraci\u00f3n del eros. Los hombres hab\u00edan desarrollado el poder y las mujeres el eros, y la creaci\u00f3n de redes y las funciones de cuidado estaban por consiguiente en manos de ellas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las tendencias del nuevo modelo han llevado a una idealizaci\u00f3n del eros pero la valoraci\u00f3n social del poder contin\u00faa. Los hombres han disminuido su poder pero sin aumentar su eros, mientras que las mujeres han ganado en poder y han disminuido su eros, y las funciones de cuidado se han ido convirtiendo en un conflicto adicional de la pareja: contin\u00faan en manos de la mujer, con participaci\u00f3n del c\u00f3nyuge, o en manos de terceros o en la opci\u00f3n de no tener hijos. Pero los hijos y los viejos comienzan a verse como obst\u00e1culos a los desempe\u00f1os laborales que empoderan y no como v\u00ednculos afectivos gratificantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se requiere que ambos sexos valoren las transformaciones que se est\u00e1n produciendo en esta transici\u00f3n, como un s\u00edmbolo de equilibrio, para ir asumiendo paulatinamente la des-sexualizaci\u00f3n de la funci\u00f3n proveedora, con un poder que se comparte y un eros fortalecido en la dimensi\u00f3n relacional y de cuidado de los dem\u00e1s. As\u00ed, las relaciones lograr\u00edan constituirse en un lugar de individuaci\u00f3n para ambos sexos. Es necesario que cada miembro de la pareja desarrolle la capacidad de verse no s\u00f3lo desde la perspectiva \u00fanica del complejo contrapolar eros y poder. El camino est\u00e1 en que hombres y mujeres lleven a cabo una autopercepci\u00f3n de s\u00ed mismos y faciliten la aparici\u00f3n de espacios nuevos de evoluci\u00f3n mutua (YOUNG, 1999). De este modo, esa relaci\u00f3n \u00edntima logra constituirse en un lugar de individuaci\u00f3n para ambos, en la medida en que se reflejan mutuamente en la transformaci\u00f3n y descubren una actitud l\u00fadica para lidiar con los demonios y falsos dioses de la contrasexualidad, como dec\u00eda Jung (JUNG, 1935).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al sostener las tensiones de los opuestos eros y poder, y reflexionar sobre los significados que tienen para cada uno, los miembros de la pareja pueden descubrir que su convivencia es una \u00abrelaci\u00f3n psicol\u00f3gica\u00bb tal como la denominara Jung, entendida como un espacio sagrado en que cada miembro se enfrente tanto con lo temido como con lo ideal, a trav\u00e9s de las reflexiones del otro. Pensar la pareja s\u00f3lo en t\u00e9rminos de felicidad significa que uno se casa con la idea de que la convivencia nos va a llevar a un estado de bienestar, satisfacci\u00f3n, paz y plenitud. Pero si la entendemos en t\u00e9rminos de conocimiento, significa verla como una v\u00eda de desarrollo personal y un camino hacia el proceso de individuaci\u00f3n. Pero hay que aceptar el conflicto en la convivencia, pues en la pareja hay dos individuos que chocan con sus respectivas zonas inconscientes (GUGGENBH\u00dcL, 1974). Gracias.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">REFERENCIAS<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">ABARCA, H. (1999). Discontinuidades en el modelo hegem\u00f3nico de masculinidad. En Feminidades y Masculinidades. Estudios sobre salud reproductiva y sexualidad en Argentina, Chile y Colombia, M\u00f3nica Gogna (Comp.). Buenos Aires, CEDES.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">ALONSO, J. C. (2008). Conceptos, transformaciones y pol\u00edticas familiares en Latinoam\u00e9rica. En Las familias en Bogot\u00e1: realidades y diversidades. Bogot\u00e1: Editorial Universidad Javeriana, p. 17-39.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">ALONSO, J. C. et al. (1998). La familia colombiana de fin de siglo XX. Bogot\u00e1: Editorial DANE.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">GUGGENBH\u00dcL-CRAIG, A. (1974). Poder y destructividad en psicoterapia. Caracas: Monte Avila Editores.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">JUNG, C. G. (1935). La psique y sus problemas actuales. Santiago de Chile: Editorial Zig-Zag.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">JUNG, C. G. (2001). Civilizaci\u00f3n en Transici\u00f3n. Obra Completa Vol. 10. Madrid: Editorial Trotta.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">JUNG, C. G. (2005). Sobre el amor. Madrid: Editorial Trotta.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">JUNG, C. G. (2007). Dos escritos de Psicolog\u00eda Anal\u00edtica. Obra Completa. Vol. 7. Madrid: Editorial Trotta.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">SANFORD, J. (1998). El acompa\u00f1ante desconocido. Bilbao: Descl\u00e9e De Brouwer.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">SHARP, D. (1994). Lexic\u00f3n Junguiano. Santiago de Chile: Cuatro Vientos Editorial.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">STEIN, M. (2007). El principio de individuaci\u00f3n. Barcelona: Ediciones Luci\u00e9rnaga.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">YOUNG-EISENDRATH, P. (1999). (Comp.). G\u00e9nero y contrasexualidad: la contribuci\u00f3n de Jung y su desarrollo posterior. En Introducci\u00f3n a Jung. Madrid: Cambridge University Press. p. 313-333.<\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>JUAN CARLOS ALONSO Juan Carlos Alonso acompa\u00f1ado por el moderador y las otras ponentes de la mesa redonda Juan Carlos Alonso es Psic\u00f3logo (Universidad Nacional, Bogot\u00e1) y Analista Junguiano de la IAAP (International Association for Analytical Psychology). Magister en Estudios &hellip; <a href=\"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/crisis-de-la-hegemonia-masculina-y-su-impacto-en-la-individuacion-de-las-parejas\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[8,261,54,151],"class_list":["post-544","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-publicacionesponencias","tag-alonso","tag-crisis","tag-individuacion","tag-parejas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/544","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=544"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/544\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7224,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/544\/revisions\/7224"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=544"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=544"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=544"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}