{"id":5342,"date":"2017-04-10T19:16:16","date_gmt":"2017-04-10T19:16:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.adepac.org\/inicio\/?p=5342"},"modified":"2017-04-10T19:27:58","modified_gmt":"2017-04-10T19:27:58","slug":"trabajando-contra-dorian-gray-el-proceso-de-analisis-y-el-viejo-luigi-zoja","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/trabajando-contra-dorian-gray-el-proceso-de-analisis-y-el-viejo-luigi-zoja\/","title":{"rendered":"Trabajando contra Dorian Gray: el proceso de an\u00e1lisis y el viejo &#8211; Luigi Zoja"},"content":{"rendered":"<div id=\"profile\">\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>LUIGI ZOJA<\/strong><\/h3>\n<h5 style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Sassenfled.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone  wp-image-5345\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Zoja6.jpg\" alt=\"Zoja6\" width=\"216\" height=\"219\" \/><\/a><\/h5>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Luigi Zoja, Ph.D. Diploma en Psicolog\u00eda Anal\u00edtica, Instituto C. G. Jung, Zurich. Analista de Formaci\u00f3n del Instituto <em>C. G. Jung<\/em>, de Zurich y del\u00a0<em>Centre Italiano di Psicologia Analitica<\/em>. Autor de <em>Drogas, Adicci\u00f3n e Iniciaci\u00f3n<\/em>. Co-autor de <em>Incontri con la morte<\/em>. Tiene su pr\u00e1ctica en Mil\u00e1n. El siguiente documento corresponde al cap\u00edtulo 17\u00a0de la obra <em>Psychopathology: Contemporary Jungian Perspectives, <\/em>Ed. por Andrew Samuels, Londres: Karnak\u00a0Books, 1989. Pp. 327-345. Se traduce y publica por \u00fanica vez con la autorizaci\u00f3n del autor, manteniendo su\u00a0copyright.<\/h4>\n<\/div>\n<div id=\"miembros\"><\/div>\n<h4 style=\"padding-left: 60px; text-align: center;\"><\/h4>\n<h4 style=\"padding-left: 30px; text-align: right;\"><em>Traducido del ingl\u00e9s por Juan Carlos Alonso G.<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: center; padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #808080;\"><b>Resumen<\/b><\/span><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #333333;\">El proyecto del art\u00edculo de Zoja es mucho m\u00e1s amplio de lo que su t\u00edtulo sugiere. Adem\u00e1s, hay una cr\u00edtica sobresaliente de la teor\u00eda freudiana, en la que la contribuci\u00f3n psicoanal\u00edtica est\u00e1 vinculada con varios rasgos problem\u00e1ticos de nuestra cultura. Luego se analiza el principal problema de la cultura: la ignorancia y el miedo a la muerte. Esto, a su vez, se relaciona con un socavamiento radical de los patrones aut\u00e9nticos de la vida, para que todos nosotros, no s\u00f3lo los viejos, suframos de anomia y ansiedad ontol\u00f3gica.<\/span><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #333333;\">Otra caracter\u00edstica del documento que quisiera resaltar\u00a0es el uso que Zoja hace del <em>puer<\/em> y del <em>senex<\/em>. Estos t\u00e9rminos, que pueden ser desconocidos para algunos lectores, se refieren a diferentes perspectivas psicol\u00f3gicas y emocionales (sin pretender restringirlo a los hombres). No son conceptos del desarrollo, aunque puedan emplearse en ese sentido, ya que incluso las mujeres y los hombres viejos pueden verse con caracter\u00edsticas de <em>puer<\/em> o <em>puella<\/em>; del mismo modo, el <em>senex<\/em> se puede ver en el car\u00e1cter de los beb\u00e9s. Claramente, cada uno de nosotros tendr\u00e1 un <em>puer<\/em> y un <em>senex<\/em> en su maquillaje. El <em>puer<\/em> sugiere la posibilidad de un nuevo comienzo, revoluci\u00f3n, renovaci\u00f3n y creatividad en general. El <em>senex<\/em> nos remite a cualidades como sabidur\u00eda, equilibrio, constancia, generosidad, clarividencia hacia los dem\u00e1s. Cada \u00abposici\u00f3n\u00bb puede llegar a ser patol\u00f3gica: el <em>puer<\/em> puro es un relato de impaciencia, sobre espiritualizaci\u00f3n, falta de realismo, idealismo ingenuo, tendencias que empiezan de nuevo, sin ser tocadas por la edad y dadas a la imaginaci\u00f3n. El <em>senex<\/em> puro es excesivamente cauteloso y conservador, autoritario, obsesivo, sobrecargado, melanc\u00f3lico y carente de imaginaci\u00f3n. La lesi\u00f3n que nuestra cultura nos ha hecho se refiere a la divisi\u00f3n forzada de una interacci\u00f3n arquet\u00edpica entre <em>puer<\/em> y <em>senex<\/em>.<\/span><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #333333;\"><em>Andrew Samuels<\/em><\/span><\/h4>\n<p style=\"text-align: center;\">__________________________________<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\">\u00a1Juventud! \u00a1Juventud! \u00a1No hay absolutamente<br \/>\nnada en el mundo excepto la juventud!<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: right;\">[<em>El retrato de Dorian Gray<\/em>, Oscar Wilde]<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><em><strong>An\u00e1lisis<\/strong><\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La terapia anal\u00edtica comenz\u00f3 oficialmente con Freud y, como todos sabemos, el tratamiento se restringi\u00f3 pronto a los pacientes j\u00f3venes. \u00abNunca conf\u00ede en pacientes de m\u00e1s de 30 a\u00f1os\u00bb podr\u00eda haber sido -y ahora a menudo lo es- el eslogan de muchos freudianos ortodoxos, an\u00e1logo al lema de la revuelta estudiantil de los a\u00f1os sesenta y que a mi juicio no es una coincidencia, porque ahora podemos ver que el punto de vista freudiano anticipaba y preparaba el camino para muchos cambios radicales en la sociedad, siendo el m\u00e1s obvio, el \u00e9nfasis en el sexo. Pero quiero referirme aqu\u00ed a la visi\u00f3n centrada en la juventud, tan evidente en nuestra cultura hoy en d\u00eda, y a la represi\u00f3n que acompa\u00f1a a la mayor\u00eda de los arquetipos que rodean a la vejez y a atrevernos a plantear la cuesti\u00f3n de la contribuci\u00f3n del pensamiento freudiano a la gerontofobia contempor\u00e1nea. No pretendo tener la respuesta, pero sugiero que si de hecho la <em>Weltanschauung<\/em> freudiana ha ejercido esta influencia, probablemente lo haya hecho indirectamente al centrar la vida ps\u00edquica en y alrededor de la sexualidad, que a su vez est\u00e1 biol\u00f3gicamente y arquet\u00edpicamente ligada a la juventud.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Los junguianos, por otra parte, me parecen estar mejor equipados te\u00f3ricamente para trabajar con los mayores que los freudianos: estamos m\u00e1s ligados a los arquetipos y menos al <em>Zeitgeist<\/em> y por lo tanto menos influenciados por la cultura \u00abjuvenil\u00bb de este siglo. Los junguianos han incluido a menudo a los ancianos entre sus pacientes, aunque generalmente esto se debe m\u00e1s a la ausencia de prejuicios negativos que a cualquier regla espec\u00edfica sobre terapia. Sin embargo, ninguno de nosotros, que yo sepa, ha emprendido un estudio sistem\u00e1tico de los problemas del an\u00e1lisis con los mayores; as\u00ed que, sin pretender ser exhaustivo, quisiera tratar de relacionar nuestra pr\u00e1ctica terap\u00e9utica con un marco muy simple y examinar sus ra\u00edces.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En un pa\u00eds como el m\u00edo, culturalmente una parte de Europa occidental, pero muy por debajo de ella en el ingreso medio per c\u00e1pita, el an\u00e1lisis en general es un objetivo natural para los intelectuales radicales, que lo atacan por ser demasiado costoso y por lo tanto fuera del alcance de la mayor\u00eda de la gente. A primera vista, esta duda parece ser una cr\u00edtica bien fundamentada, pero quiero considerarla brevemente y ver si es realmente pertinente en el caso de los mayores. Se considera que el Estado en las sociedades modernas tiene alguna responsabilidad por el bienestar de los mayores, por lo que podr\u00eda preguntar si no podr\u00eda ofrecerles alguna ayuda psicol\u00f3gica. Desafortunadamente, en los \u00faltimos tiempos, los fondos del Estado han quedado casi en bancarrota por una escalada geom\u00e9trica de costos que no pueden ser controlados, de los cuales los asignados a los mayores muestran el mayor y el menos controlable aumento. En primer lugar, la tasa directa de aumento es mayor que la de cualquier otro costo social: no s\u00f3lo el desembolso por persona aumenta constantemente, sino que tambi\u00e9n la parte m\u00e1s vieja de la comunidad forma un porcentaje cada vez mayor de la poblaci\u00f3n total. En segundo lugar, la ayuda a los mayores se mueve, desde el punto de vista econ\u00f3mico, en un c\u00edrculo vicioso: indirectamente aumenta otros costos, como vivienda especial, hospitales, etc. Y, en la medida en que tiene \u00e9xito, promueve el crecimiento de una categor\u00eda de personas irreversiblemente dependientes en contraste con otras pol\u00edticas sociales que tienen por objeto ayudar a las personas dependientes, a ser independientes.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Un estudio m\u00e1s detallado de la asistencia p\u00fablica para los ancianos revela tambi\u00e9n que se trata casi exclusivamente de ayuda material, decidida por bur\u00f3cratas o pol\u00edticos relativamente j\u00f3venes y no por los mismos receptores, y que con frecuencia resulta en el fracaso de satisfacer sus verdaderas necesidades. Esto es, por supuesto, un tema enorme con implicaciones sociol\u00f3gicas que no intento explorar aqu\u00ed, pero es imposible para un psic\u00f3logo profundo evitar la impresi\u00f3n de que tales contradicciones surgen porque la sociedad es a menudo motivada, m\u00e1s por sentimientos inconscientes de culpa hacia las personas mayores, que por sus necesidades reales. De hecho, nuestra sociedad debe esconder una gran culpa hacia la vejez, si pensamos que este siglo, de manera radical y por primera vez en la historia, expropi\u00f3 el papel tradicional de los mayores: al inventar la jubilaci\u00f3n, se ha quitado la mayor parte su papel socioecon\u00f3mico, y al inventar los medios de comunicaci\u00f3n y la cultura de masas, los ha despojado de su papel psicol\u00f3gico, verdaderamente arquet\u00edpico, como guardianes y transmisores de sabidur\u00eda, tradiciones y valores colectivamente aceptados.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En mi experiencia, la psicoterapia con los ancianos es menos costosa que el an\u00e1lisis en general, porque la mayor\u00eda de las veces no requieren una frecuencia tan alta de sesiones. Una vez a la semana es normalmente suficiente para la persona mayor cuyos ritmos psicol\u00f3gicos y biol\u00f3gicos se han ralentizado, y parte de las enormes sumas que actualmente est\u00e1n siendo mal utilizadas en ayuda para los ancianos, podr\u00edan ser f\u00e1cilmente cambiada de cosas materiales a ayuda psicol\u00f3gica. Sin embargo, financiar la asistencia psicol\u00f3gica para ellos es hacer una elecci\u00f3n que es b\u00e1sicamente sociopol\u00edtica y no psicol\u00f3gica, y que t\u00e1citamente crea una categor\u00eda sociol\u00f3gica de \u00ablo viejo\u00bb, que en s\u00ed puede resultar parad\u00f3jicamente perjudicial, desde lo psicol\u00f3gico. Nuestra cultura ya tiende a ver a los viejos y a los j\u00f3venes, <em>senex<\/em> y <em>puer<\/em>, como categor\u00edas sociopol\u00edticas m\u00e1s que como categor\u00edas psicol\u00f3gicas -como polaridades de un arquetipo, en t\u00e9rminos junguianos- y plantear el problema en t\u00e9rminos econ\u00f3micos refuerza impl\u00edcitamente esta unilateralidad. El trabajo anal\u00edtico se refiere a los viejos \/ j\u00f3venes como polaridades intrapersonales y no cronol\u00f3gicas: cuando se enfatizan como interpersonales, el individuo es inevitablemente considerado como perteneciente a uno u otro, y vale la pena preguntar si esa r\u00edgida separaci\u00f3n no hace quiz\u00e1s m\u00e1s da\u00f1o a la individualidad (del lat\u00edn: no divisible) de la psique, que en el caso de otras polaridades arquet\u00edpicas. Es cierto que un hombre trata con elementos femeninos ps\u00edquicos, su anima, toda su vida y viceversa, pero por lo general retiene su papel masculino y su identidad a un nivel consciente. En oposici\u00f3n a los j\u00f3venes, una identificaci\u00f3n r\u00edgida del ego con una de las polaridades es a\u00fan m\u00e1s perjudicial, porque cada viejo es un joven transformado, y la mayor\u00eda de los j\u00f3venes se hacen viejos o, al menos, envejecen cada d\u00eda. Cuando, sin embargo, se produce una divisi\u00f3n sociol\u00f3gica, el dinamismo interior de los dos polos se deval\u00faa, si no es totalmente reprimido, y j\u00f3venes y viejos adoptan una visi\u00f3n esquem\u00e1tica uno del otro a expensas de su complejidad individual. Podemos ver, por la desaparici\u00f3n de papeles arquet\u00edpicos positivos <em>basados<\/em> \u200b\u200ben la vejez y no realizados, <em>a pesar de ello<\/em> (una distinci\u00f3n a la que volveremos m\u00e1s adelante), que esta simplificaci\u00f3n excesiva ha llevado a la juventud a ser el representante del valor, y la vejez del no valor: el arquetipo <em>puer \/ senex<\/em> se divide, y su vitalidad en el individuo se pierde por la ausencia, o subestimaci\u00f3n al menos, de una de las polaridades.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Para volver a la cr\u00edtica econ\u00f3mica de ofrecer y apoyar procesos de an\u00e1lisis a los mayores, tenemos que reconocer que aqu\u00ed nos enfrentamos con obvios limitaciones materiales. Sin embargo, visto desde lo te\u00f3rico, son precisamente las principales objeciones -la asistencia p\u00fablica ya cuesta demasiado y los ancianos forman un sector relativamente grande de la comunidad- lo que demuestra que estamos hablando de las sociedades m\u00e1s ricas de la historia. Adem\u00e1s, desde este punto de vista, reforzamos las categor\u00edas sociol\u00f3gicas en detrimento de las realidades psicol\u00f3gicas e incluso podemos aceptar inconscientemente el prejuicio moderno que tiende a considerar la vejez como caracterizada por una deficiencia b\u00e1sica de la juventud -m\u00e1s que con un car\u00e1cter espec\u00edfico-, relacionada menos con el concepto de juventud que con conceptos tales como in-validez, des-empleo, etc.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Ahora quiero considerar la segunda cr\u00edtica, m\u00e1s complicada, controvertida y sutil, que los radicales han analizado. Sostienen que el proceso de an\u00e1lisis es un instrumento de conformidad que pretende reajustar a las personas a la sociedad moderna y a su ideolog\u00eda de producci\u00f3n. Esta objeci\u00f3n con frecuencia parece v\u00e1lida porque muy a menudo un estudiante de hecho regresa con \u00e9xito a sus estudios o un trabajador regresa a su trabajo como resultado del an\u00e1lisis. Para nosotros los analistas, sin embargo, esto es s\u00f3lo \u201cun\u201d resultado y no \u201cel\u201d resultado, y es solamente lo externo y no es siquiera la manifestaci\u00f3n inevitable del principal proceso de individuaci\u00f3n. La antigua distinci\u00f3n entre terapia de apoyo y terapia anal\u00edtica aclara m\u00e1s esta cuesti\u00f3n: la tarea de la primera es afrontar circunstancias externas dif\u00edciles, mientras que la segunda es indudablemente la individuaci\u00f3n, aunque a menudo tambi\u00e9n puede ayudar indirectamente a la primera. Por lo tanto, me parece que la psicoterapia para los ancianos cae claramente en la categor\u00eda de an\u00e1lisis a pesar de la frecuencia relativamente baja de las sesiones, m\u00e1s frecuentemente asociadas con la terapia de apoyo que con el an\u00e1lisis profundo: despu\u00e9s de todo, el rasgo distintivo del trabajo psicol\u00f3gico es su objetivo b\u00e1sico y no la velocidad con la que procede. La verdadera tarea y el objetivo del trabajo anal\u00edtico con los ancianos no puede ser reajustarlos a la vida, sobre todo a una vida eficiente y productiva, sino ayudarles a desprenderse poco a poco de la vida y a cubrir, sin traumas, el camino arquet\u00edpico de la vida, que es el camino hacia la muerte.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Otra distinci\u00f3n que es familiar a los junguianos y que conduce a una conclusi\u00f3n similar est\u00e1 dada por Hillman en los cap\u00edtulos introductorios de <em>Suicidio y Alma<\/em> (1964). \u00c9l da una clara definici\u00f3n diferencial de la actividad anal\u00edtica, diferencial en que \u00e9l lo superpone a varias otras actividades, incluida la medicina, y luego se centra en identificar sus respectivos elementos. Este m\u00e9todo le permite mostrar la gran diferencia existente entre el trabajo anal\u00edtico y el del m\u00e9dico: el valor b\u00e1sico, la \u00abmet\u00e1fora de la ra\u00edz\u00bb de los primeros radica en la vida del alma, la del segundo en la vida biol\u00f3gica. El analista puede acompa\u00f1ar la muerte y trabajar sobre ella, sin confrontarla, ya que la experiencia de la muerte es esencial para el alma, aunque no sea saludable para el cuerpo; mientras que el m\u00e9dico s\u00f3lo puede oponerse a ella, porque para el cuerpo la muerte no es una experiencia, sino el fin de la experiencia, y la muerte f\u00edsica no puede ser valorada como una <em>iniciaci\u00f3n<\/em> -un comienzo- como se puede hacer psicol\u00f3gicamente, sino s\u00f3lo como una <em>terminaci\u00f3n<\/em>. Hillman usa esta distinci\u00f3n cuando discute sobre el suicidio y enfatiza que el analista, a diferencia del m\u00e9dico, no debe luchar necesariamente contra esta idea, sino que debe trabajar a trav\u00e9s de ella. Hacemos bien en recordar el argumento de Hillman aqu\u00ed, ya que el geriatra, cuya tarea consiste en combatir la muerte, retras\u00e1ndola constantemente, se opone al analista cuya labor con los viejos busca un v\u00ednculo \u00abfisiol\u00f3gico\u00bb natural y no traum\u00e1tico con la muerte, aunque el tema no se mencione realmente. En resumen, podemos decir que el modelo m\u00e9dico lucha contra la muerte tratando de excluirla, mientras que el modelo anal\u00edtico la incluye como elemento principal en la vida ps\u00edquica y, en el caso del trabajo anal\u00edtico con mayores, como <em>el<\/em> elemento principal y el principal problema que debe ser enfrentado. Por lo tanto, me parece que la cr\u00edtica del an\u00e1lisis como mera herramienta de reajuste s\u00f3lo puede derivarse de la idea del an\u00e1lisis como actividad basada en un antiguo modelo de estilo m\u00e9dico hacia los mayores, revelando que la misma cr\u00edtica, que pretende ser progresista, est\u00e1 de hecho inconscientemente vinculada a un concepto epistemol\u00f3gicamente anticuado.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Como ya he dicho, a menudo encontramos a un estudiante que regresa a sus libros y a un trabajador que vuelve a su trabajo al final de un an\u00e1lisis. Muchos padres de estudiantes deprimidos sugieren an\u00e1lisis y pagan por ello; A pesar de que no saben lo que realmente es el an\u00e1lisis, encuentran natural hacer cualquier cosa para reconciliar a sus hijos con sus estudios, y muchos seguros sociales actualizados pagar\u00e1n el tratamiento anal\u00edtico para alguien cuyas fobias o ideas compulsivas lo mantengan lejos de su trabajo. Pero supongamos que mi padre se haya pensionado recientemente, y de repente se sienta in\u00fatil y no pueda aceptarlo, y se deprima y se vuelva de mal humor. \u00bfMe atrever\u00eda a sugerirle un an\u00e1lisis, y ser\u00e9 lo suficientemente generoso como para ofrecerle el pago? \u00bfNo estar\u00e9 simplemente del lado con aquellos que dicen &#8216;\u00e9l est\u00e1 enfrentando un momento dif\u00edcil, pero tiene que aceptarlo&#8217;? Por supuesto que tiene que aceptarlo, pero \u00bfes eso todo?<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Pocas cosas son m\u00e1s angustiosas que el sufrimiento profundo de un joven que se enfrenta a la p\u00e9rdida repentina de su amante: al mismo tiempo le es negada la expresi\u00f3n habitual de sentimientos y de la sexualidad. Una pareja de ancianos tambi\u00e9n tiene que afrontar una p\u00e9rdida similar, ya que la muerte simult\u00e1nea que ellos han anhelar es una necesidad arquet\u00edpica y no una realidad estad\u00edstica significativa -una sorprendente analog\u00eda, por cierto, con el mito moderno del orgasmo simult\u00e1neo. Una persona anciana que pierde a su pareja no est\u00e1 menos solitaria que una joven, pero su soledad tiene poco o ning\u00fan remedio: rara vez se puede empezar a ser promiscuo en la vejez, pero muchos estudios recientes han demostrado que la sexualidad no conoce l\u00edmite de edad y que es el prejuicio cultural el que hace que los ancianos renuncien a su vida sexual (cf. de Beauvoir, 1972). En <em>El Adolescente<\/em> de Dostoievsky, cuando el viejo pr\u00edncipe Sokolski quiere volver a casarse, toda la familia lo condena al ostracismo e incluso lo amenaza con enviarlo al asilo. Podemos reprochar a estos parientes por su egocentrismo, pero nuestra cultura no ha cambiado mucho en sus prejuicios contra los ancianos que todav\u00eda buscan el amor f\u00edsico y espiritual, y no tenemos ninguna preocupaci\u00f3n por su sexualidad, la cual ofende nuestro gusto est\u00e9tico. Los tab\u00faes sobre la sexualidad pueden haber disminuido, y ahora podemos ver el sexo entre humanos y animales en el cine, pero es posible que hayan notado que son siempre j\u00f3venes y sanos, tanto el pastor como las ovejas.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Nadie est\u00e1 muy atra\u00eddo por el trabajo psicol\u00f3gico con los viejos, y aunque tradicionalmente este ha sido el campo del clero, ellos, como todos los dem\u00e1s en la actualidad, parecen m\u00e1s preocupados por los j\u00f3venes. Si no ayudamos a un adolescente, alguien que est\u00e1 entrando en a\u00f1os, podr\u00eda reprocharnos m\u00e1s tarde; pero no es as\u00ed si dejamos de ayudar a alguien cuyo objetivo principal es entrar en la muerte, una dimensi\u00f3n que est\u00e1 fuera de nuestro alcance. Si a\u00f1adimos a esto la consideraci\u00f3n econ\u00f3mica, la psicoterapia con los mayores es una mala inversi\u00f3n porque no volver\u00e1n a \u00absus obligaciones\u00bb, puesto que no tienen ninguna obligaci\u00f3n productiva; eso explica por qu\u00e9 se llevan a cabo tan pocos an\u00e1lisis con ellos. Sin embargo, \u00bfson ellos los que no responden al an\u00e1lisis o nosotros los que no respondemos a ellos? \u00bfEl an\u00e1lisis no era originalmente para todos, tanto para viejos como para j\u00f3venes? Algunos podr\u00edan responder que no lo era, ya que el psicoan\u00e1lisis naci\u00f3 con Freud, y su preocupaci\u00f3n era la vida y la sexualidad y su inter\u00e9s por la muerte estaba limitado por su ideolog\u00eda atea. Sin embargo, esto sigue siendo una cuesti\u00f3n abierta, ya que hay algunos elementos significativos en su obra que pueden ser vistos como se\u00f1alando en direcci\u00f3n opuesta: por ejemplo, \u00bfpor qu\u00e9 tom\u00f3 la frase de Virgilio, <em>Flectere si nequeo superos Acheronta movebo<\/em> [si el cielo es inflexible, el infierno ser\u00e1 desencadenado &#8211; <em>Aeneid<\/em> vii, 312] como su lema y \u00bfpor qu\u00e9 llam\u00f3 a su psicoan\u00e1lisis disciplina cuando <em>\u03b1\u2019\u03ac\u03bb\u03c5o\u03b9\u03c2<\/em> significa no s\u00f3lo derretimiento y disoluci\u00f3n, sino tambi\u00e9n muerte? \u00bfSencillos resbalones?<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, los freudianos de hoy en d\u00eda est\u00e1n, sin duda, menos preocupados por los ancianos que los junguianos, y puede valer la pena resumir brevemente sus respectivas escuelas de pensamiento, que han dado lugar a estas diferencias en la pr\u00e1ctica. En primer lugar, respecto a la t\u00e9cnica terap\u00e9utica: los freudianos suelen ser m\u00e1s r\u00edgidos que los junguianos, que se adaptan m\u00e1s f\u00e1cilmente a las necesidades individuales. Esto es muy importante para los ancianos, a quienes no se les pueden imponer reglas estrictas y cuyos caminos acostumbrados deben ser aceptados. En segundo lugar, el punto de vista junguiano, siendo m\u00e1s teleol\u00f3gico que causal, pone menos \u00e9nfasis en la anamnesis, una caracter\u00edstica que parad\u00f3jicamente es una ayuda en el an\u00e1lisis con los ancianos. Est\u00e1n, por supuesto, libres de hablar de su pasado, pero tratar de rastrear el v\u00ednculo entre su ansiedad actual y su posible etiolog\u00eda no suele ser tan esencial para ellos. Ya saben -o creen que saben- lo que estaba mal en el pasado, y la relativa rigidez de sus actitudes conscientes les hace dif\u00edcil aceptar nuevas explicaciones. La causa principal de su ansiedad radica en el futuro, en el objetivo arquet\u00edpico de la vida, que es la muerte, y el objetivo del \u00abtrabajo-del-alma\u00bb es crear un v\u00ednculo entre el presente y ese futuro, incluso si la muerte no es expl\u00edcitamente abordada por paciente o analista. Esta, al menos, es la forma en que he tratado con pacientes ancianos con los que he trabajado. Muchos de sus sue\u00f1os se refer\u00edan al futuro y a menudo conten\u00edan lo que me parec\u00edan indicios simb\u00f3licos de la muerte, como la entrada a un oc\u00e9ano sin fin o un reino bajo la tierra o el mar, o el cruce de un canal y el descubrimiento de un nueva tierra; hab\u00eda relativamente pocos sue\u00f1os en los que me pareci\u00f3 necesario o relevante formular una exploraci\u00f3n objetiva del pasado real en la discusi\u00f3n.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El enfoque junguiano, con su frecuente recurso a la mitolog\u00eda, prepara el terreno para otro tipo de v\u00ednculo con el pasado. De hecho, el paciente mayor necesita retroceder y construir el mito de su vida; en cierto modo, debe completar el c\u00edrculo iniciado en su juventud, cuando se esforz\u00f3 por la individuaci\u00f3n: entonces luch\u00f3 para diferenciar su vida ps\u00edquica de los arquetipos, ahora debe devolv\u00e9rselos, y crear este mito podr\u00eda significar armonizar y fusionar sus recuerdos con un patr\u00f3n m\u00edtico. La memoria se vuelve selectiva en la vejez, y si creemos en la hip\u00f3tesis de la psique inconsciente, asumimos que tal selectividad no es aleatoria sino que sigue un proyecto inconsciente. El analista ayuda al paciente en este proceso natural que ahora no recuerda, sino que olvida: una \u00abanamnesis selectiva\u00bb o una \u00abana-amnesis\u00bb.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Las diferencias te\u00f3ricas entre Freud y Jung explican de manera a\u00fan m\u00e1s obvia el mayor inter\u00e9s de los junguianos por los mayores. La obra de Jung es una psicolog\u00eda general, la de Freud es una psicopatolog\u00eda y, como ya he se\u00f1alado, est\u00e1 bastante fuera de lugar abordar el sufrimiento ps\u00edquico de los viejos tratando de sanarlos en el sentido tradicional. Es cierto que Freud introdujo el concepto de <em>\u03b8\u03ac\u03bd\u03b1\u03c4\u03bf\u03c2<\/em>, pero <em>thanatos<\/em> tiene un sentido negativo, es la negaci\u00f3n de la vida, mientras que para los junguianos la muerte, como \u00faltimo paso en el proceso de individuaci\u00f3n, puede convertirse en una presencia activa sin implicaciones patol\u00f3gicas autom\u00e1ticas, un proceso real en s\u00ed mismo; la muerte puede verse \u00abno como un acontecimiento, sino como un proceso\u00bb (Gordon, 1978).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><strong><em>Vejez<\/em><\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de haber considerado las cr\u00edticas que se hacen al papel del proceso de an\u00e1lisis en nuestra sociedad, me gustar\u00eda ahora examinar brevemente las de la vejez. Creo que todos estar\u00edamos de acuerdo en que la situaci\u00f3n de la llamada \u00abtercera\u00bb edad en el mundo occidental de hoy es sorprendente y sin precedentes. Desafortunadamente, la mayor\u00eda de los estudios sobre el tema, o bien lo abordan desde un punto de vista socioecon\u00f3mico y son s\u00f3lo una ayuda indirecta para los psic\u00f3logos profundos, o los que s\u00ed tienen en cuenta los factores psicol\u00f3gicos, lo hacen s\u00f3lo desde el \u00e1ngulo de la consciencia. Simone de Beauvoir, por ejemplo, en su importante libro <em>La vejez<\/em> (1972), presenta una riqueza de material sociol\u00f3gico, antropol\u00f3gico e hist\u00f3rico de manera m\u00e1s convincente, pero luego dice: \u201cEl tiempo lleva al anciano hacia un fin-la muerte-que no es suyo y que no es postulado ni establecido por ning\u00fan proyecto\u201d (p\u00e1gina 217). Creo que los psic\u00f3logos profundos no ser\u00edan tan categ\u00f3ricos y probablemente distinguir\u00edan entre el prop\u00f3sito consciente y el inconsciente (en donde Beauvoir habla -en la traducci\u00f3n- del proyecto). Excepto en el caso del suicidio, la muerte no es ciertamente una \u00abintenci\u00f3n\u00bb consciente de los mayores, sino que es, en cierto modo, la intenci\u00f3n arquet\u00edpica de la vida en su conjunto; incluso Freud, sin por supuesto hablar de arquetipos, formul\u00f3 una hip\u00f3tesis similar (1920g). Para mi prop\u00f3sito aqu\u00ed, sin embargo, ser\u00e1 suficiente destacar los principales aspectos de la cultura actual que puede pensarse que influyen en la situaci\u00f3n psicol\u00f3gica de los mayores.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El primero de ellos es la creciente <em>medicalizaci\u00f3n de la vida<\/em> (Foucault, 1967, Illich, 1975). Hasta hace unas generaciones, el nacimiento \u00abnormal\u00bb y la muerte \u00abnormal\u00bb ocurr\u00edan en el hogar y eran atendidas por la jerarqu\u00eda familiar, un arreglo que mostraba un profundo respeto por los patrones arquet\u00edpicos de la vida. En la actualidad, el parto y la muerte \u00abnormales\u00bb ocurren en un hospital o en una instituci\u00f3n similar y se asiste a una jerarqu\u00eda de t\u00e9cnicos desconocidos. Visto desde un punto de vista psicol\u00f3gico m\u00e1s que sociol\u00f3gico, esto significa que incluso antes de perder su vida f\u00edsica, el anciano es privado de su vida psicol\u00f3gica: se le niega su papel arquet\u00edpico del viejo sabio. Mientras que en tiempos pasados \u200b\u200bel acercamiento de la muerte realz\u00f3 este papel y el viejo se convirti\u00f3 en el representante de una sabidur\u00eda liberada de la carga de peque\u00f1as necesidades diarias, ahora se le obliga a renunciar a su autonom\u00eda y asumir el papel pasivo de un paciente. Las consecuencias para los ancianos son dram\u00e1ticas, a pesar de la innegable mejor atenci\u00f3n de la \u00absalud\u00bb; un estudio franc\u00e9s citado por Simone de Beauvoir (1972) muestra que, de las personas enviadas a una residencia de ancianos, 54% fallecen en el primer a\u00f1o, de los cuales 29% fallecen en el primer mes. Tanto si lo creemos como si no, los arquetipos son, de hecho, una parte esencial de la vida, y la privaci\u00f3n de la experiencia arquet\u00edpica puede matar; sabemos, por ejemplo, que ser privado de so\u00f1ar es m\u00e1s intolerable que ser privado de dormir.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La segunda transformaci\u00f3n en nuestra cultura, que es cr\u00edtica para los viejos, es el tab\u00fa de la muerte. En el breve lapso de un par de generaciones, nuestra sociedad sobre-optimista, hipoman\u00edaca y unilateral ha cargado la muerte con un silencio y una represi\u00f3n hasta ahora desconocidos en la historia del ser humano. Nuestra cultura se averg\u00fcenza de hablar de la muerte, y nuestro ciudadano medio se averg\u00fcenza de la muerte y por lo tanto se averg\u00fcenza de morir. El luto tambi\u00e9n se ha convertido en algo que se esconde, como si fuera, seg\u00fan las palabras de Gorer, \u00abun an\u00e1logo de la masturbaci\u00f3n\u00bb (1965, p. 111), y todo el tema de la muerte, seg\u00fan Aries (1975) y seg\u00fan la mayor\u00eda de quienes lo han estudiado, han absorbido en los \u00faltimos a\u00f1os el papel de la sexualidad hacia finales del siglo XIX. Hoy en d\u00eda, s\u00f3lo una minor\u00eda de personas ha visto morir a alguien, en contraste de lo que era la regla en los siglos pasados. En la actualidad, tanto los m\u00e9dicos como los familiares generalmente consideran que es su deber ocultarle la enfermedad fatal a un paciente. Lo hacen bajo el supuesto \u00abpsicol\u00f3gico\u00bb de que la mentira tiene un efecto placebo y puede ayudar al paciente a alg\u00fan tipo de recuperaci\u00f3n, pero aqu\u00ed tambi\u00e9n el concepto de \u00abpsicolog\u00eda\u00bb es reductivo y no hay consideraci\u00f3n con el elemento inconsciente y arquet\u00edpico. En \u00e9pocas anteriores habr\u00eda sido impensable privar a alguien de una preparaci\u00f3n gradual para el momento final, y de la posibilidad de armonizar los finales conscientes y arquet\u00edpicos de la vida, y no fue s\u00f3lo en Oriente sino tambi\u00e9n en Occidente que la gente pens\u00f3 que su tarea \u00faltima era prepararse psicol\u00f3gicamente para la muerte.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">A menudo leemos que la gente sol\u00eda hacer un testamento antes de emprender un viaje, a lo que nuestra reacci\u00f3n habitual es: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 peligroso debe haber sido viajar en otra \u00e9poca!\u00bb Pero esto tambi\u00e9n es una actitud algo reductiva, y el cambio culturalmente dram\u00e1tico no radica en la seguridad del viaje sino en nuestra actitud ante la muerte. Es un acontecimiento relativamente reciente que un testamento debe preocuparse solamente con asuntos de dinero; sol\u00eda \u200b\u200bser un testigo de una preparaci\u00f3n interior para la muerte, un acto apotropaico como el de tomar un paraguas para que no llueva. La muerte s\u00fabita e inesperada era tradicionalmente una ocurrencia m\u00e1s temida, un temor todav\u00eda reflejado en creencias populares sobre fantasmas inquietos que evocaban el lugar de su muerte. Se suele suponer que estas personas han muerto j\u00f3venes o de manera repentina -m\u00e1s especialmente que han sido asesinadas- y que su preparaci\u00f3n para la muerte no se ha completado, y por tanto, no pueden morir por completo. El temor a la muerte s\u00fabita y sin ritual era universal &#8211;<em>a subit\u00e1nea et improvisa norte libera nos, Domine<\/em> [de la muerte s\u00fabita e imprevista, l\u00edbranos Se\u00f1or]- en contraste absoluto con nuestra actitud actual, y la intensidad de dicho contraste puede ser estimada al pensar en la enorme cantidad de sufrimiento f\u00edsico que se hubiera podido ahorrar en tiempos en que la atenci\u00f3n m\u00e9dica era rudimentaria y la anestesia pr\u00e1cticamente no exist\u00eda.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En aquellos d\u00edas toda la preparaci\u00f3n para la muerte era un gran acontecimiento y un ritual importante. Se cre\u00eda que la persona anciana pose\u00eda ya sabidur\u00eda, y con el acercamiento de la muerte \u00e9sta sabidur\u00eda alcanzaba su cl\u00edmax: no importaba qu\u00e9 tan insignificante y perdida en la multitud hubiera estado una persona durante su vida, las palabras que dijera antes de morir se consideraba que conten\u00edan ense\u00f1anzas para todos. En raz\u00f3n a su vejez y sobre todo al acercamiento de su muerte, el <em>Sr<\/em>. <em>Nadie<\/em> se convert\u00eda finalmente en <em>Alguien<\/em> -a\u00fan m\u00e1s, se convert\u00eda en un Maestro. La persona que hab\u00eda aceptado pasivamente la vida, se volv\u00eda activa al final; el individuo que no ten\u00eda nada que dar, pod\u00eda ahora hacer regalos psicol\u00f3gicos a los dem\u00e1s, y para nosotros, los junguianos, es interesante notar que un camino de individuaci\u00f3n es siempre esencial, incluso para la persona m\u00e1s colectiva, y que coincid\u00eda con la vejez. Esta antigua funci\u00f3n del \u00faltimo cap\u00edtulo de la vida es particularmente significativa si la comparamos con lo que ocurre hoy en d\u00eda, cuando los asilos y los hospitales tienden a transformarlo en el episodio m\u00e1s colectivo y an\u00f3nimo de la vida. El papel activo que, despu\u00e9s de una vida pasiva, la persona anciana o moribunda pod\u00eda asumir por una vez, se convert\u00eda en su opuesto; el hombre occidental moderno tiene, al menos te\u00f3ricamente, una serie de oportunidades para desarrollar su personalidad y diferenciarse interna y externamente de la multitud, pero esto disminuye constantemente durante la vejez hasta el punto en que ya no es un sujeto sino un paciente, un objeto pasivo de la medicina y de su sofisticada tecnolog\u00eda.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Durante los \u00faltimos cien a\u00f1os la poblaci\u00f3n italiana se ha duplicado, pero el n\u00famero de los ancianos se ha incrementado significativamente. Esto significa que en nuestra sociedad la vejez est\u00e1 m\u00e1s presente estad\u00edsticamente que nunca antes, mientras que psicol\u00f3gicamente tiende a desaparecer. Los valores actuales, que se reflejan en los medios de comunicaci\u00f3n y en la publicidad, han hecho que nuestra sociedad sea hipoman\u00edaca y \u00abjuvenil\u00bb. Uno s\u00f3lo tiene que encender la radio o la televisi\u00f3n para darse cuenta de que el &#8216;<em>Sr Promedio<\/em>&#8216; anunciado y solicitado tiene que ser terriblemente extrovertido, activo y saludable; en una palabra, es b\u00e1sicamente joven. Seg\u00fan los anuncios, necesita tener muchos bienes, pero los bienes pueden ser sustitutos de la individuaci\u00f3n, y pertenecer al mundo de la juventud; un autom\u00f3vil o un licor, por ejemplo, se le venden a usted porque es joven o lo hacen sentir joven. Si los anuncios o los medios de comunicaci\u00f3n se dirigen a la persona mayor, es precisamente para pedirle que reniegue de su edad, y si quiere seguir siendo un cliente -y normalmente lo hace, o estar\u00e1 perdido para la sociedad-, \u00e9l debe traicionar y reprimir su realidad arquet\u00edpica.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, cuando vemos la cultura de masas exaltando la energ\u00eda de alg\u00fan hombre mayor en el poder como Reagan o Brezhnev, es imposible evitar la impresi\u00f3n de que tales hombres encarnan el mito de la eterna juventud m\u00e1s que del envejecimiento digno. Incluso si tenemos en cuenta el hecho de que los viejos son un grupo desfavorecido en la sociedad, sabemos que los problemas sociol\u00f3gicos de tal grupo no pueden resolverse a expensas de aquellos psicol\u00f3gicos inherentes a caer presa de un falso ideal o de una identidad neur\u00f3tica. Se sabe que los l\u00edderes negros temen volverse demasiado parecidos a los blancos y las feministas temen remedar los papeles masculinos, pero de alguna manera asumimos que el hombre mayor quiere renunciar a su identidad y en el fondo quiere ser m\u00e1s saludable y activo &#8211; en resumen, m\u00e1s joven. Nuestro hombre promedio se ha inclinado hacia alg\u00fan mito de eterna juventud, y nos vemos obligados a preguntar si esto es patol\u00f3gico y podr\u00eda llevarle al desastre, como en la historia de Dorian Gray; podemos ver ciertamente que toda persona anciana sufre potencialmente de una lesi\u00f3n ps\u00edquica y que toda la sociedad est\u00e1 desequilibrada, cuando est\u00e1 privada de una de sus polaridades.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Otro aspecto del problema es que ahora se considera mal gusto hablar de la vejez y de la muerte. Hay miles de especialistas que estudian los malentendidos entre la gente de mediana edad y sus hijos, pero no he visto ning\u00fan estudio sobre las dificultades psicol\u00f3gicas de comunicaci\u00f3n entre los padres de mediana edad y sus padres ancianos. Como consecuencia y en compensaci\u00f3n de esta actitud unilateral, el modo colectivo de lidiar con la vejez suele adoptar la forma de un prejuicio emocionalmente cargado -la brecha generacional- o de una curiosidad ambivalente; en resumen, de proyecciones. Del mismo modo, evitamos el tema de la muerte en la conversaci\u00f3n diaria; y lo que en otro tiempo se llamaba el Ministerio de Guerra ahora es hip\u00f3critamente renombrado Ministerio de Defensa; y descubrimos entonces para nuestra sorpresa que los libros sobre la muerte se convierten en best-sellers, y un fatal accidente en la calle atrae autom\u00e1ticamente a una multitud, reunidos all\u00ed, no para orar sino para comentar. \u00bfEst\u00e1n esas personas intentando inconscientemente reconstruir un ritual colectivo alrededor de la muerte? En cualquier caso, es cierto que la vida y la muerte nunca han estado tan lejos como ahora, a diferencia de cualquier otra \u00e9poca en la cultura occidental que proporcion\u00f3 muchos rituales de preparaci\u00f3n en torno a la muerte. Seg\u00fan Aries (1975), la muerte fue una vez, especialmente en los siglos XVIII y XIX, literalmente, un gran ritual p\u00fablico. La familia y los conocidos visitaban al moribundo y hablaban con \u00e9l sobre la muerte; los ni\u00f1os de todas las edades tambi\u00e9n eran llevados porque se sent\u00eda que a trav\u00e9s de la muerte pod\u00edan aprender sobre la vida, e incluso el viajero que pasaba, al o\u00edr que alguien mor\u00eda, a menudo consideraba su deber asistir.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Quiero ahora referirme a las llamadas sociedades primitivas, en las que el rito que rodea al envejecimiento y la muerte es a\u00fan m\u00e1s evidente. En la ausencia total de medios de comunicaci\u00f3n de masas o incluso de libros, la transmisi\u00f3n de la cultura misma se conf\u00eda, en gran parte, a los mayores: en nuestra cultura los medios de comunicaci\u00f3n est\u00e1n infectados por la gerontofobia, un fen\u00f3meno que probablemente es m\u00e1s que una coincidencia, cuando nos damos cuenta de que los medios y los viejos participan en una competici\u00f3n mutuamente excluyente. Dado que los viejos son relativamente pocos en las sociedades primitivas, subdesarrolladas, se hace hincapi\u00e9 en la importancia ritual de hacerse viejo y de morir. Todo el proceso tiende a seguir un patr\u00f3n de iniciaci\u00f3n y se vuelve particularmente significativo a la luz del concepto de individuaci\u00f3n. Para el primitivo, toda muerte \u00abcorrecta\u00bb tiene sus aspectos de iniciaci\u00f3n, y toda iniciaci\u00f3n corresponde a una muerte psicol\u00f3gica. Los mitos del origen de la muerte son bastante comunes en \u00c1frica, Am\u00e9rica del Norte y Asia Sudoriental y son curiosamente similares a algunos escritos existencialistas modernos (v\u00e9ase Eliade, 1976; Gordon, 1978, p. 60; Herzog, 1966; Radin, 1952). Vistos desde un punto de vista junguiano, estos mitos revelan un esfuerzo extremo para comprender por qu\u00e9 ocurre este acontecimiento, el m\u00e1s intolerable de todos. La necesidad de encontrarle una raz\u00f3n es tan desesperada que algunos incluso nos dicen que el hombre eligi\u00f3 deliberadamente la muerte (Gordon, 1978, p.67). Tan dif\u00edcil es resignarse a la idea, y tan grande es el temor de tener que reconocer que est\u00e1 a merced de fuerzas incontrolables, que el hombre prefiere encararla tomando partido con esas fuerzas. En todas las culturas el hombre intenta llegar a un acuerdo, al menos con la muerte, y vincularla a su vida ps\u00edquica, y al hacerlo as\u00ed, reconocerla como un hecho natural. El esfuerzo psicol\u00f3gico, sin embargo, es tremendo y no siempre tiene \u00e9xito, por lo que a menudo es un problema rastrear una imagen arquet\u00edpica adecuada de la muerte. Algunos primitivos creen que no hay muerte natural, y que cada muerte corresponde a un asesinato (Freud, 1912-13). Sin embargo, siempre que las culturas primitivas logran llegar a un acuerdo con la muerte -y la mayor\u00eda de ellas lo hacen- la vinculan a la vida, como su paso ritual final para el cual la vejez es la preparaci\u00f3n natural.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El patr\u00f3n inici\u00e1tico no s\u00f3lo significa que la muerte es una iniciaci\u00f3n y toda iniciaci\u00f3n es una muerte simb\u00f3lica, sino que tambi\u00e9n suele implicar un segundo nacimiento. Este nacimiento, a diferencia del primero, es espiritual y debe ser creado ritualmente por participaci\u00f3n activa del moribundo y de sus ayudantes espirituales, como fue el caso en Europa (Eliade, 1959). Eliade dice que donde quiera que la muerte tiene el significado de un segundo nacimiento, tambi\u00e9n se convierte en el paradigma de cada cambio trascendental (ibid.). Aqu\u00ed vuelvo a la cita de Simone de Beauvoir y a la distinci\u00f3n entre la intenci\u00f3n consciente y la inconsciente de morir: si una muerte \u00abnatural\u00bb requiere elementos ritualmente creados, lleva entonces a que una muerte \u00abnormal\u00bb, especialmente en la vejez, involucra alguna intenci\u00f3n. Tal intenci\u00f3n es mayormente, pero no totalmente, inconsciente y arquet\u00edpica; sabemos, por ejemplo, que a menudo en las sociedades esquimales y n\u00f3madas se esperaba que un anciano se diera prisa activamente, mientras se preparaba psicol\u00f3gicamente para la muerte.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La noci\u00f3n de muerte como renacimiento, que tiene que ser lograda activamente, implica que no puede ser alcanzada autom\u00e1ticamente y por todos, y muchos pueblos consideran esencial practicarla por adelantado a lo largo de toda la vida y no s\u00f3lo en la vejez. El prototipo de esta pr\u00e1ctica y la m\u00e1s completa anticipaci\u00f3n de la muerte es el \u00e9xtasis, para lo cual la mejor preparaci\u00f3n es el aprendizaje cham\u00e1nico, o al menos la ayuda de aquellos chamanes que son expertos en estados ext\u00e1ticos. El \u00e9xtasis es una anticipaci\u00f3n de la muerte en el que se sigue el mismo patr\u00f3n arquet\u00edpico: suele ir acompa\u00f1ado de rituales de iniciaci\u00f3n y provoca la separaci\u00f3n del alma y el cuerpo (ibid.). La preparaci\u00f3n para la muerte es una necesidad arquet\u00edpica que ha sido casi totalmente reprimida en la sociedad occidental. Sin embargo, todav\u00eda se pueden encontrar rastros de ella cuando una persona \u00abnormal\u00bb y joven sue\u00f1a con su propia muerte. Por supuesto, esto puede considerarse reductivamente como un s\u00edntoma narcisista, pero \u00bfpor qu\u00e9 no deber\u00eda ser tambi\u00e9n un ejercicio mediante el cual el joven aprende a experimentar la \u00absimpat\u00eda\u00bb con todo el patr\u00f3n de su individuaci\u00f3n y a recuperar el significado \u00fanico de su existencia y de su muerte?<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Lo que se ha dicho sobre el \u00e9xtasis es v\u00e1lido para los sue\u00f1os y para todos los estados ps\u00edquicos en los que el ego renuncia a su papel de l\u00edder y abre paso a los contenidos inconscientes. Muchas culturas creen que el alma literalmente deja el cuerpo en los sue\u00f1os, y viaja a todos aquellos lugares que m\u00e1s tarde se van a recordar, y que si alguien encuentra en su sue\u00f1o a personas muertas, obviamente ha visitado el reino de los muertos. Cuanto m\u00e1s vieja se hace una persona, ser\u00e1 m\u00e1s frecuente que la gente con la que sue\u00f1a inevitablemente ya habr\u00e1 fallecido, y si recuerda sus sue\u00f1os y los utiliza con ventaja durante el an\u00e1lisis, experimentar\u00e1 lo que la terminolog\u00eda moderna denomina tratamiento psicoterap\u00e9utico y, al mismo tiempo, redescubrir\u00e1 un ritual arquet\u00edpico reprimido desde hace mucho tiempo. De esta manera puede recuperar un patr\u00f3n arcaico en el que se busca la individuaci\u00f3n a trav\u00e9s de un ejercicio ps\u00edquico de preparaci\u00f3n para la muerte.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><strong><em>Conclusi\u00f3n<\/em><\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En un futuro pr\u00f3ximo, ni los econ\u00f3micamente pobres ni los pueblos del Tercer Mundo, sino los viejos, en muchos aspectos, ser\u00e1n los \u00abcondenados de la tierra\u00bb. Cada modernizaci\u00f3n parece provocar un crecimiento en su n\u00famero y una alienaci\u00f3n radical de su identidad, una analog\u00eda sorprendente con el an\u00e1lisis de Marx de las clases trabajadoras en el siglo XIX. Esta p\u00e9rdida de identidad es psicol\u00f3gica y sociol\u00f3gica, subjetiva y objetiva. \u00c9rase una vez en que el anciano sab\u00eda que concentraba muchos valores colectivamente reconocidos en s\u00ed mismo, pero ahora los medios de comunicaci\u00f3n le demuestran que es el prototipo de la p\u00e9rdida de valores aceptados.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Las instituciones p\u00fablicas administran fondos gigantescos para ayudar a los viejos, pero no se hace nada para restaurar el valor perdido de su papel arquet\u00edpico: el Estado parece pensar que la ayuda ideal es hacerles olvidar su edad y su muerte pr\u00f3xima; en fin, no hay preocupaci\u00f3n por la psique inconsciente. As\u00ed como el productor vende sus bienes, el Estado s\u00f3lo suministra su ayuda si los ancianos repudian su identidad, un chantaje que est\u00e1 constantemente en el trabajo \u2013 \u2018Venga gratis al resort p\u00fablico de vacaciones y se sentir\u00e1 tan animado como lo hizo a sus veinte a\u00f1os\u00bb: \u00abAcepte esta silla de ruedas motorizada &#8211; es mejor que un Cadillac\u00bb. As\u00ed, ni las palabras ni el dinero son gastados en el verdadero problema. Los viejos no necesitan tanto viajar f\u00edsicamente, para lo cual dependen de la gu\u00eda de los j\u00f3venes, enfatizando as\u00ed su alienaci\u00f3n, sino que viajan interiormente por el sendero por donde eventualmente servir\u00e1n de gu\u00eda a los j\u00f3venes. La ya dif\u00edcil tarea de individuaci\u00f3n en la vejez corre el riesgo de perder un ambiente favorable para su desarrollo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La juventud tambi\u00e9n se ve afectada por la unilateralidad cultural que reprime la vejez, y la mayor\u00eda de nosotros no sabemos qu\u00e9 hacer con nuestro lado \u00abviejo\u00bb. Buscamos desesperadamente alg\u00fan tipo de sabidur\u00eda arquet\u00edpica y, al no encontrar respuesta, tratamos de apagar nuestra sed con manuales de \u00abrecetas de la abuela\u00bb. Ya como adolescentes, muchos sufren de una ambivalencia neur\u00f3tica sobre envejecer y no saben c\u00f3mo lidiar con las im\u00e1genes de la vejez que pueblan cada vez m\u00e1s sus sue\u00f1os. He encontrado en mi pr\u00e1ctica, y en discusiones de caso con colegas que han o\u00eddo hablar acerca de varias muchachas que s\u00f3lo pod\u00edan alcanzar el orgasmo al fantasear que son pose\u00eddas por un hombre muy viejo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El proceso de an\u00e1lisis tiene en principio la posibilidad de sanar, y no s\u00f3lo la curaci\u00f3n de un solo paciente, sino del lado reprimido de toda la cultura. El redescubrimiento de la pulsi\u00f3n sexual de Freud y de los patrones arquet\u00edpicos de la psique, de Jung, fueron revoluciones radicales, pero en lo que se refiere a la condici\u00f3n del anciano, los oficiales \u00abradicales\u00bb s\u00f3lo parecen estar interesados \u200b\u200ben su bienestar exterior y mirar su relaci\u00f3n con la vida, en contra de un modelo m\u00e9dico y econ\u00f3mico. En teor\u00eda, los analistas somos capaces de compensar esta unilateralidad tanto en el individuo como en nuestra cultura; los sue\u00f1os y las visiones en su forma m\u00e1s pura han significado tradicionalmente un viaje del alma al inframundo, y comunicarse constantemente con ellos es la mejor preparaci\u00f3n arquet\u00edpica, no s\u00f3lo para la vida sino tambi\u00e9n para la muerte.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Los junguianos a menudo hablan de v\u03adxvi\u03b1, el viaje a la tierra de los muertos, pero rara vez guiamos a alguien para quien el \u2018v\u03adxvi\u03b1\u2019 es una tarea urgente y concreta. \u00bfPor qu\u00e9 esto es as\u00ed? El tratamiento anal\u00edtico implica m\u00e1s que un trabajo psicol\u00f3gico; implica el gasto de dinero. \u00bfHasta qu\u00e9 punto los analistas ceden ante los valores colectivos actuales al aceptar que, aunque sea costoso, el an\u00e1lisis es una buena inversi\u00f3n si ayuda a una persona relativamente joven y, por lo tanto, ahorra mucho gasto p\u00fablico futuro? El Servicio de Salud en Alemania ha estudiado este aspecto financiero y ha decidido por estos motivos pagar por el tratamiento. Si bien esta es, ciertamente, una extensi\u00f3n admirable de la atenci\u00f3n de la salud, uno se pregunta, sin embargo, si no llamar\u00e1 nuestra atenci\u00f3n a\u00fan m\u00e1s lejos del alma. Considerar la curaci\u00f3n como una inversi\u00f3n podr\u00eda, en palabras de Hillman, confirmar y concretar la \u00abmet\u00e1fora de la ra\u00edz\u00bb de la econom\u00eda, la cual representa la vejez como una inversi\u00f3n negativa. Adem\u00e1s, concebir la curaci\u00f3n como un asunto exclusivamente m\u00e9dico podr\u00eda convertir toda la vejez en una enfermedad terminal cr\u00f3nica. Al hacerlo, validar\u00eda la met\u00e1fora de la ra\u00edz del modelo m\u00e9dico y, al mismo tiempo, mostrar\u00eda sus limitaciones naturales, ya que la medicina quiz\u00e1s proporciona \u00abprevenci\u00f3n\u00bb, pero ciertamente no \u00abpreparaci\u00f3n\u00bb, para el m\u00e1s natural de todos los eventos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><strong><em>Resumen<\/em><\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La evaluaci\u00f3n de la vejez por un soci\u00f3logo probablemente no puede conciliarse con la de un psic\u00f3logo profundo, ya que el primero tiende a dividir la complementariedad de los arquetipos <em>puer<\/em> y <em>senex<\/em> y a darles valores opuestos. La oposici\u00f3n en lugar de la complementariedad significa la negaci\u00f3n de los valores de la vejez como tales y la transforma en una patolog\u00eda. Los psic\u00f3logos profundos -los junguianos por lo menos- rechazan sustancialmente esa patologizaci\u00f3n y, en mi opini\u00f3n, no deben limitar su rechazo a una actitud diagn\u00f3stica, sino tratar de concebir el an\u00e1lisis para los mayores como un proceso inici\u00e1tico m\u00e1s que cl\u00ednico. Esta concepci\u00f3n sugerida de an\u00e1lisis como iniciaci\u00f3n (<em>initium<\/em>, que significa un comienzo), ayuda a ver la vejez no simplemente como una p\u00e9rdida de juventud, sino como un estado psicol\u00f3gico alcanzado gradualmente y con dificultad pero con el m\u00e9rito de entrar en (<em>initium<\/em> a su vez se deriva de <em>in-eo<\/em>, entrar). Al mismo tiempo por implicaci\u00f3n, espera reafirmar la sabidur\u00eda como una cualidad de la experiencia y se\u00f1ala la importancia de una preparaci\u00f3n psicol\u00f3gica para la muerte.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><strong>REFERENCIAS<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Aries, P. (1975). <em>Essai sur I&#8217;Histoire de la Mort en Occident, du Moyen-Age d nos Jours.<\/em> Paris: Seuil.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Beauvoir, S. de (1972). <em>Old Age<\/em> (Appendix IV). London: Andre Deutsch and Weidenfeld &amp; Nicholson.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Eliade, M. (1959). <em>Naissances Mystiques.<\/em> Paris: Gallimard.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">____ (1976). <em>Occultism, Witchcraft and Cultural Fashions.<\/em> Chicago, IL<strong>:<\/strong> University of Chicago Press.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Foucault, M. (1967). <em>Origin of the Nursing Home.<\/em> London: Tavistock.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Freud, S. (1912-13). Totem and Taboo. <em>Standard Edition<\/em> 13. London: Hogarth<strong>.<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>____<\/strong> (1920g). Beyond the Pleasure Principle. <em>Standard Edition<\/em> 18<strong>. <\/strong>London: Hogarth.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Gordon, R. (1978). <em>Dying and Creating: a Search for Meaning.<\/em> Library of Analytical Psychology, Vol. 4. London: Kamac Books.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Gorer, G. (1965). <em>Death, Grief and Mourning.<\/em> London: Cresset Press.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Herzog, E. (1966). <em>Psyche and Death.<\/em> London: Hodder &amp; Stoughton.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Hillman, J. (1964). <em>Suicide and the Soul.<\/em> London: Hodder &amp; Stoughton.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Illich, I. (1975). <em>Medical Nemesis.<\/em> London: Calder.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Radin, P. (1952). <em>African Folktales.<\/em> New York: Pantheon.<\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LUIGI ZOJA Luigi Zoja, Ph.D. Diploma en Psicolog\u00eda Anal\u00edtica, Instituto C. G. Jung, Zurich. Analista de Formaci\u00f3n del Instituto C. G. Jung, de Zurich y del\u00a0Centre Italiano di Psicologia Analitica. Autor de Drogas, Adicci\u00f3n e Iniciaci\u00f3n. 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